“EL BARCO DE LA MULTIPOLARIDAD PARTIÓ… NO HAY MARCHA ATRÁS” Es la frase central de la columna del Club de La Pluma, del director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, extraída del discurso del presidente ruso Vladimir Putin, en el foro económico de San Petersburgo, que derivó además, en la sentencia de que “La unipolaridad norteamericana ha finalizado.” 

Todo ello en una semana en que en Europa se agudizó la crisis energética, económica y política con una gigantesca manifestación en Bruselas y que el conflicto de Ucrania resulta cada día más desastroso para Occidente. También resalta Carlos, que el presidente de China, Xi Jinping, se comunicó telefónicamente con Putin, para darle todo su apoyo en el camino de reforzar su postura soberanista. 

Y entrando en geopolítica, nos asegura que ”somos observadores privilegiados” del momento bisagra de la historia, marcado por esta cumbre de los «BRICS Ampliados» de San Petersburgo, acompañada en paralelo de múltiples eventos de cooperación económica, y con la mayoría de las potencias emergentes apoyando la multipolaridad como sistema de gobernanza internacional, lo que evidencia el franco retroceso del G7 y G20. Además, analiza la particularidad de La India, que debe definirse sobre el posicionamiento internacional que ha de tomar. 

La repercusión mundial de este cónclave ha sido tan abrumadora que ni siquiera el poderoso aparato mediático de Occidente pudo censurarla. Fueron decisiones tan importantes como revolucionarias, que dieron la vuelta al mundo por su propia trascendencia.

Medidas tales como:

 -Profundizar el modelo “Sur Global” en detrimento del norte anglosajón.

-Incrementar la integración euroasiática y africana, y la interacción con América Latina.

-Crear mecanismos de pagos con monedas locales, evitando el uso del dólar.

-Reemplazar el Swift, la mayor herramienta financiera global de Estados Unidos.

-Crear de nueva Agencia de Calificación que suplantará su similar de Occidente, creada solo para imponer sus intereses.

-Aumentar la construcción de una cadena propia de valores y de suministros.

-Confirmar las gigantescas inversiones en infraestructura, por parte de India y China, en los miembros más pequeños de la región.

-Consolidar una nueva estructura económica mundial de intercambio, a través de gigantescas infraestructuras, tanto de rutas, de aeropuertos, de ferrocarriles, de logística, de puertos, y de rutas fluviales y marítimas. 

Y es en este nuevo escenario del BRICS, donde acaba de ingresar Argentina junto a Brasil, los dos mayores países de la región, dónde se le presenta a Sudamérica una oportunidad histórica de participar en la nueva reconfiguración global con voz y voto y en un momento dónde soplan fuertes vientos de cambios políticos en todo el subcontinente. 

Y no sólo se trata de ser parte de la nueva RUTA DE LA SEDA y de la estrategia de bases y puertos del COLLAR DE PERLAS, sino de hacerlo con pleno derecho, en una estructura centralizada y encabezada por las más importante potencias económicas del mundo, como China, India y Rusia. En un nuevo eje integracionista, más allá de la ideología, basado en las necesidades y las potencialidades de cada uno y que nos acerca la posibilidad, por primera vez en mucho tiempo, a la recreación del sueño de la PATRIA GRANDE.

Eduardo Bonugli (Madrid, 26/06/22)

Presidente de la Republica Argentina Alberto Fernandez solicita la incorporacion a los BRICS
XIV Reunion de los BRICS

El Director de Dossier Geopolitico Lic. Carlos Pereyra Mele entrevistado por el Periodista Mario Mazzitelli de la Radio La Luna AM1140 de Buenos aires para el Programa La brujula por la Luna sobre los cambios sistemicos y sus reflejos y consecuencia en America latina del lunes 20/6/2022

Tras 110 días de guerra está claro que EE.UU. ha sometido a Europa y que Rusia vencerá al régimen de Kiev. ¿Para qué prolonga, entonces, Occidente el sufrimiento de su aliada?

Por Eduardo J. VIOR TELAM

A casi cuatro meses de comenzada la guerra en Ucrania, desde el punto de vista militar es indudable que Rusia vencerá. También parece haber sobrellevado satisfactoriamente la ola de sanciones occidentales contra su economía. EE.UU., por su parte, puso nuevamente a funcionar su complejo industrial militar y sometió a Europa, obligándola a pagar carísimos los alimentos y la energía. Que Rusia prolongue la guerra hasta alcanzar sus objetivos, se entiende. Pero, ¿para qué siguen las potencias occidentales enviando a Ucrania toneladas de armas que no equilibran la superioridad de Rusia en el campo de batalla, multiplican las pérdidas de vidas y la destrucción de la economía del país y escalan el conflicto? ¿Es intención o automatismo?

Este miércoles 15 el jefe del Estado Mayor Conjunto (JEME) de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general Mark Milley, ha calculado las pérdidas del ejército ucraniano. Se cree que éste está perdiendo alrededor de 100 personas al día y que tiene de 100 a 300 heridos. Por su parte, el sábado pasado, por primera vez, Oleksiy Arestovich, el principal asesor de Zelensky, admitió en una entrevista que desde el comienzo de la Operación Militar Especial de Rusia, Ucrania ha perdido unas diez mil personas. Se supone que se refirió sólo a los militares muertos, porque el número de bajas civiles y el de heridos es mucho mayor, como indica el que se esté preparando la movilización de las mujeres.

A principios de esta semana podía dibujarse el siguiente cuadro de la situación militar: las fuerzas aliadas de Rusia y las milicias de las repúblicas secesionistas de Lugansk y Donetsk han recuperado el 97% del territorio de las antiguas provincias del mismo nombre, Rusia recupera posiciones que había perdido hace un mes en la provincia de Járkov y sostiene las posiciones en el sur. Falta poco para que tome la totalidad de los territorios habitados por población rusohablante. En este contexto, no se entiende la utilidad militar de los permanentes bombardeos ucranianos contra la población civil de la ciudad de Donetsk.

 Foto AFP
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Por su parte, el diario británico The Independent, citando un informe de inteligencia, ofreció el sábado 11 un gran análisis sobre el equilibrio de las fuerzas rusas y ucranianas: las tropas ucranianas son 20 veces inferiores a las rusas en artillería, 40 veces en municiones y 12 veces en alcance. Además, la parte ucraniana se ha quedado casi completamente sin cohetes antitanque, aunque sigue teniendo los MLRS Grad y los obuses que alcanzan un máximo de 20-30 km. Del mismo modo, carece de armas para golpear la artillería rusa de largo alcance. Por su descoordinación con otros sistemas de armas, la incorporación creciente de cañones autopropulsados de gran calibre de origen francés y norteamericano aumenta los daños civiles, pero no aumenta la eficacia militar. A su vez, los rusos disponen de numerosos cohetes operativos a muchas decenas e incluso cientos de kilómetros. Se da una situación de «absoluta desigualdad en el campo de batalla, por no hablar del completo dominio de la aviación enemiga en el aire», dice el informe británico. Como consecuencia, entre las tropas ucranianas cunde el desaliento y aumenta la deserción.

Existe además un efecto colateral que se venía advirtiendo desde el inicio: la entrega compulsiva de armamentos está alimentando un mercado negro en el cual se puede adquirir un sistema Javelin estadounidense por unos 30 mil dólares, cuando sólo el misil cuesta 170 mil dólares y el centro de control unos 200 mil más. Organizaciones delictivas de todo tipo están aprovechando la ocasión para conseguir una amplia variedad de armas y se sospecha que no sólo portátiles. Las posibilidades de que sean utilizadas con fines criminales en cualquier parte del mundo son aterradoras, si se piensa que se han entregado misiles anti buques costeros que nadie sabe a dónde terminan.

Ante este panorama, a los líderes occidentales no se les ocurre nada mejor que enviar armas aún más potentes. Así, este martes 14 el subsecretario de Defensa para Asuntos Políticos de EE.UU., Colin Kahl informó que Estados Unidos proporcionará a Ucrania misiles guiados pesados con un alcance de 70 km para su uso con los lanzadores de cohetes múltiples HIMARS. Según Kahl, el sistema de cohetes de artillería de alta movilidad vendrá con cohetes guiados GMLRS. Con este equipo militar no se requiere un consumo masivo de municiones, ya que se trata de un sistema de alta precisión y potencia cuya efectividad es comparable al «efecto de un ataque aéreo». Así Ucrania podría atacar más profundamente el territorio ruso, dañando objetivos civiles, pero serán inútiles para los militares, porque desde hace tiempo las fuerzas aliadas evitan las grandes concentraciones y utilizan pequeñas unidades móviles.

Foto Xinhua
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En este contexto no es de extrañar que el profesor de Relaciones Internacionales Andrew Latham, de la Universidad Macalester en Minnesota, haya llegado el martes 7 a la conclusión de que “Ucrania no puede vencer”. El resultado de esta guerra no puede ser una Ucrania independiente. Es obvio que la parte oriental es para Rusia y la occidental quedará bajo la influencia de Polonia.

El profesor Latham califica este escenario como una victoria incondicional del Kremlin, porque una de las principales tareas de la Operación Militar Especial era impedir la expansión de la OTAN y la fragmentación de Ucrania la excluiría de la esfera de influencia de la alianza.

A esta altura de la guerra van quedando claras las respectivas estrategias de la OTAN y de Rusia. Ambas se dividen en dos campos, el económico y el militar. La apuesta de la OTAN fue empujar a la guerra a Moscú utilizando como anzuelo a Ucrania, a quien le dio todas las garantías de que intervendría en su apoyo para derrotar a Rusia.

En el campo militar se planificó inundar el país con armas antitanques y aéreos portátiles de distintos alcances y, dado que ya habían previsto la falta de voluntad de resistencia de la mayoría del pueblo ucraniano, generar un sistema de guerrillas sostenido por la organización atlantista, introduciendo mercenarios bajo la cobertura de ser voluntarios. No existen las resistencias populares que inventó la propaganda occidental. En el Donbass la población recibe como libertadores a los rusos y chechenos, mientras que en las regiones más occidentalizadas se debió prohibir la salida a los hombres en edad de combatir y ahora comienzan a convocar a las mujeres.

En el plano económico la situación no es mejor para la Alianza Atlántica. No ha conseguido el apoyo diplomático esperado, al punto de que Silvio Berlusconi ha dicho públicamente que apenas el 25% del mundo se ha coaligado contra Rusia. Moscú ha compensado rápidamente las sanciones occidentales reorientando sus exportaciones hacia otros mercados. De todos modos, la mitad de los miembros de la UE sigue comprando gas a Rusia y lo paga en rublos. Como no pueden comprar petróleo directamente, hay países europeos que lo adquieren a armadores griegos o a refinerías indias, por supuesto que mucho más caro. Al mismo tiempo, al haber minado Ucrania el acceso a sus puertos sobre el Mar Negro, impide la salida del trigo que Europa necesita. Las distribuidoras de alimentos y de energía están aprovechando la coyuntura para aumentar los precios. En economías sin mecanismos de ajuste, tasas de inflación que rondan el 7% anual hunden a poblaciones enteras que ya vivían al borde de la pobreza. En el hemisferio norte está a punto de comenzar el verano. Habrá que ver de qué manera reaccionan los europeos, cuando al hambre sumen el frío.

Ucrania ya no está de moda, incluso los «socios extranjeros» están cansados de ella. Así lo afirmó Zelensky durante un encuentro con periodistas el pasado martes 7. Este “cansancio” de los líderes occidentales se hizo más que evidente en el choque verbal que el fin de semana pasado tuvo el presidente norteamericano con miembros del gobierno ucraniano. En una escapada de la Cumbre de las Américas Joe Biden concurrió el viernes 10 en Los Angeles a una cena con donantes del Partido Demócrata. Preguntado sobre el desencadenamiento de la guerra, el mandatario contó que el presidente de Ucrania «no quería oír» las advertencias sobre la invasión rusa. Biden dijo que «no había duda» de que Vladimir Putin había estado planeando «entrar», pero Volodymir Zelensky había desoído las advertencias de EE.UU.

 Foto AFP
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Con sumo disgusto reaccionó el portavoz presidencial ucraniano, Serhiy Nykyforov, a las declaraciones de Biden. Según él, su presidente había pedido en repetidas ocasiones a los socios internacionales que impusieran sanciones de forma preventiva, para obligar a Rusia a retirar las tropas estacionadas en la frontera con Ucrania. «Y aquí ya podemos decir que nuestros socios no quisieron escucharnos», dijo.

Las declaraciones del jefe de la Casa Blanca son, por lo menos, ambiguas: ¿quiso decir que ellos sabían que Putin de todos modos invadiría Ucrania y que Zelensky no quiso escucharlos? En ese caso, cabe la pregunta sobre qué le habrían aconsejado: ¿negociar o iniciar a su vez una guerra preventiva? ¿Por qué han seguido sosteniendo al mandatario ucraniano, si es tan negligente y obcecado? Por el contrario, si el presidente quiere decir que Zelensky debió haber negociado para impedir la invasión, ¿por qué no lo han presionado en los cuatro últimos meses para que negocie?

Parece aún faltar mucho para que Rusia y Ucrania negocien. La experiencia y el sentido común indican que quien tiene chance de vencer en una guerra la sigue hasta alcanzar alguno de sus objetivos, pero que, quien sabe que no puede vencer busca un alto el fuego, por lo menos para ganar tiempo. Sin embargo, el liderazgo ucraniano sigue enviando al frente a miles de reclutas inexpertos y, a pesar de las quejas de Kiev por el insuficiente apoyo recibido, la dirigencia occidental le sigue mandando armas, entrena a sus tropas y envía mercenarios.

“La OTAN busca conseguir que Ucrania pague el menor precio posible por la paz cuando se siente en la mesa de negociaciones con Rusia”, ha afirmado este domingo el secretario general del bloque militar, Jens Stoltenberg, de visita en Finlandia. «Nuestro apoyo miliar es un método de reforzar sus posiciones en la mesa de negociaciones cuando se sienten para conseguir un acuerdo de paz, ojalá sea pronto», indicó. No parece una alternativa realista, ya que, mientras Ucrania se niegue a negociar, Rusia seguirá su ofensiva y su contendiente será cada vez más débil. Por lo tanto, tendrá menos poder a la hora de negociar. Stoltenberg da la impresión de no saber a dónde quiere llegar y, entonces, sigue mandando armas de modo automático, para justificar su ceguera.

A esta falta de claridad sobre los objetivos occidentales contribuyen poderosamente también las contradictorias señales que emite el gobierno norteamericano. Mientras que Joe Biden, veterano de la Guerra Fría, insiste en advertir que, si Rusia utiliza armas nucleares tácticas para acabar la guerra en Ucrania, EE.UU. responderá con la misma moneda, miembros del Consejo de Seguridad Nacional declaran oficiosamente a los medios que “tal vez baste con adecuadas respuestas convencionales”. La claridad, consecuencia y coherencia de los mensajes que den los líderes de las principales potencias es una condición indispensable de la paz mundial. Tanto aliados como adversarios necesitan conocer el rumbo de la mayor superpotencia, para poder organizar racionalmente su actuación. La previsibilidad es un ingrediente esencial para el restablecimiento de la paz mundial. En EE.UU., empero, no queda claro quién fija la línea del gobierno ni cuáles son sus objetivos.

La derrota de Ucrania es ineluctable y el envío de armas occidentales sólo prolonga la guerra a costas de más vidas y de una mayor destrucción de la economía ucraniana. Un conflicto así sólo se lo puede resolver dialogando y cediendo lo necesario como para garantizar la seguridad de Rusia y la supervivencia de Ucrania, aunque sea en dimensiones reducidas.

En un momento tan peligroso debería haber en Occidente un liderazgo firme y unificado que dé a Rusia señales claras y la seguridad de que lo que se acuerde será de cumplimiento efectivo, pero no es el caso. La extrema oligarquización del capitalismo norteamericano y la subordinación del Estado a los intereses de unas pocas corporaciones y personas han esmerilado la autoridad presidencial. A esta condición estructural hay que añadir la debilidad física y neurológica del presidente. Así, cada fracción dentro del gobierno y de la alianza sigue su propio juego. Sólo algunos aparatos burocráticos, como el Pentágono, tienen consciencia de los límites impasables. Nadie en Washington o en Bruselas tiene el poder para fijar objetivos claros y consensuados, cada uno atiende su juego y todos lo hacen automáticamente.

Occidente no tiene en la guerra que se libra en Ucrania objetivos alcanzables y se limita a prolongar el conflicto enviando armas con la vana esperanza de mejorar la posición ucraniana en la venidera negociación. El problema es que, mandando equipamiento sin clara orientación política arriesga que los dirigentes de Kiev quieran subir la apuesta jugando a va banque y, atacando a Rusia, provoquen su reacción contra los proveedores de las armas. Mientras los líderes de la OTAN no cesen de mandar armas y no impongan a sus aliados en Kiev que negocien en serio, el riesgo de una extensión y ampliación de la guerra se mantendrá alto. Roguemos para que la razón vuelva a Occidente.

Todos los tratadistas históricos militares han escrito sobre el quiebre, en la II Guerra Mundial que causó la derrota alemana en Stalingrado, quien después de esa derrota ya carecio de la posibilidad de tener la iniciativa y solo se redujo a frenar el avance ruso -fallido- hasta la Caida de Berlin en manos del Ejército Rojo en mayo de 1945. 

Por ello, en estas columnas radiales en el Club de la Pluma, en noviembre del 2016, afirme que la victoria en la Batalla por la Ciudad Siria de Alepo, por parte del Ejército Arabe Sirio apoyado por las fuerzas aeroespaciales rusas y las unidades de hezbolá fue el “stalingrado” de los Yijadistas (los famosos “rebeldes moderados”), apoyados por el Eje: EEUU/UK y varios países de la OTAN, involucrados en darles equipamiento, financiamiento, instrucción e inteligencia a esos grupos de mercenarios terrorista. Nunca mas los terroristas tuvieron la posibilidad de tener la ofensiva o iniciar una ofensiva importante. Debo destacar que muchos comunicadores a partir de está clasificación usaron el término para definir un antes y un después en la Guerra impuesta a Siria.

Ahora estamos ante una situación similar, está semana cayo definitivamente el ultimo reducto que sin ningun posibilidad de escape o de causar daño al estar rodeados y sin posibilidad de recibir ningún tipo de ayuda los efectivos del Ejército Ucraniano y del Batallón Azov (milicias paramilitares neonazis) que fueran incorporadas legalmente por el Régimen de Kiev a la estructuras de sus FFAA. En la Ciudad Portuaria de Mariupol, está derrota en toda la linea -que patéticamente e infantilmente a sido tratada por Kiev -Zelensky- y la prensa occidental de EVACUACIÓN, es una DERROTA en toda la línea, por ello nos atrevemos a afirmar que está batalla final es el “stalingrado” Ucraniano, con está victoria la Federacion Rusia y las dos repúblicas de Donetsk y Lugansk. Ahora controlan todo el litoral del Mar de Azov tiene conexión total terrestre con la península de Crimea ya no depende solo del Puente entre Crimea y Rusia, y además le permitio capturar y poner nuevamente en funcionamiento el gran acueducto que envía agua potable del Río Dniéper y que hasta antes del 2014 había sido la fuente hídrica que transformó a Crimea en una península de gran producción agrícola.

 

Queremos destacar que en este tema de las Operaciones Militares y doctrinas militares, Dossier Geopolitico desarrollo el 14/5/2022 una conferencia dictada por el Coronel Carlos Pissolito que adelantó estos puntos, y se puede ver:  (https://www.youtube.com/watch?v=L2QoACQy3nQ&t=3702s)

Pero además esa DERROTA en Mariupol, libera tropas para operar en el Este, y ya se ciernen sobre una gran masa de tropas del ejército ucraniano, dos alternativas o una retirada o quedar encerrados en una bolsa donde caerían alrededor 16.000 efectivos y correr la misma suerte que los militares y los paramilitares de Mariupol. Y también aquí como en Alepo estamos en presencia de una nueva derrota de la OTAN pues estos cercados de Mariupol contaban con la asistencia y asesoramiento de militares de la OTAN en la batalla.

Un apartado especial le dedicamos en nuestra columna de geopolitica de hoy es a la tan cacareada OTAN y sus extraños apoyos a Ucrania, mientras los miembros de la Unión Europea se deshace en contradicciones de como comprar los productos energéticos faltantes igual que los alimentarios; y pensamos en voz alta, que: fuera de EEUU/UK y Canadá la OTAN hoy, es una armada brancaleonica, sinceramente creemos que las FFAA de Polonia pueden combatir junto a las Alemanas -con sus viejos rencores-; que los Griegos pueden luchar junto a las tropas de Turquía -con quienes todavía tienen el conflicto de Chipre sin resolver- o que las tropas Italianas pueden combatir en conjunto con las tropas balcánicas es mas me animaria a decir de una convivencia complicada entre las FFAA de Francia y el Reino Unido, los demas integrantes su apoyo es mas moral que efectivo desde lo militar. Lo único que sí tenemos seguro es que la guerra de Ucrania ha servido muy directamente a los complejos industriales militares de EEUU, la UK y algún que otro europeo.

Finalmente podemos decir que UCRANIA PERDIÓ LA GUERRA y SOLO LE QUEDA DESANGRARSE en beneficio de los complejos industriales militares 

Y la pregunta final con la que cerramos está columna dominical es qué actitud tomará el mando anglosajón liderado por EEUU y seguido por UK, si seguir interviniendo a cuentagotas como ahora o involucrarse totalmente en el terreno lo que llevaría con total seguridad, que pasemos al estadio de Guerra de Alta Complejidad -Nuclear seguramente-

Todo un dilema para las gerontocracias de USA y de un Boris Jhonson cada día mas cercano a la destitución 

Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

La mirada perdida y la desazón ante el futuro incierto de los altos oficiales de de la wehrmacht del VI Ejercito Aleman rendidos en Stalingrado 
«Ellos murieron para que alemania viviera«, por lo menos la propaganda nazi no dio la patetica version de evacuacion de Stalingrado como la prensa occidental de Mariupol
Yihadistas se rinden en Alepo Siria La mirada perdida y la desazón ante el futuro incierto
Los del batallón paramilitar neonazi Azov se rinden en Mariupol; Las mismas miradas pérdidas y la desazón ante el futuro incierto

DOSSIER GEOPOLITICO DG le está invitando a la Tercera Conferencia del Ciclo 2022

Conferencia: El Atlántico Sur y los Conflictos Globales

Disertará el Lic. Adolfo Koutoudjian, Licenciado en Geografía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En el área docente se desempeña como profesor de Geopolítica en la Facultad de la Defensa Nacional, la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas y la Escuela de Guerra Naval; y como profesor invitado, en el Departamento de Geografía de la UBA. Es autor de numerosas publicaciones en los temas de su especialidad, y consultor en diversos organismos y publicaciones internacionales.

Sábado:
30 abril 2022 05:00 p. m. Buenos Aires, Georgetown
España 22 hs pm; Costa Rica 14 hs pm; Brasil 17 hs pm; Rusia 11 hs pm, Perú 15hs pm.

Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/82239436341?pwd=YkZlSlpMSW1nWWhtYXpQWUZhZUk2UT09

Desarrollada por el periodista Lic. Eduardo Luque quien es profesor de Historia por la Universidad Central de Barcelona. Lic. en Pedagogía por la UAB, Lic. en Psicopedagogía. Analista internacional y experto en Geopolítica. Colaborador de RT, HispanTV y articulista Revista el Viejo Topo, Crónica Popular y en Canarias semanal España.

El disertante expuso las dificultades que afectarán a la Unión Europea su alineamiento a las directivas de política exterior de Estados Unidos de Norte America. Y alertó sobre el despliegue que posiblemente desarrollará la OTAN sobre latinoamérica (en la próxima reunión a realizarse en Madrid).

Organizo Dossier Geopolítico DG.

Lic. Carlos Pereyra Mele, Director de Dossier Geopolítico (DG)

El 2 de abril del 2022 con motivo de la celebración y recordación del 40 aniversario del Dia de los Veteranos de Guerra y Caídos en la Guerra del Atlántico Sur, el multimedio Internacional irani HISPANTV Nexo Latino: realizó una programación especial para analizar esos acontecimiento y para ello convocó en una primera parte del mismo entrevisto a los expertos: en asuntos islámicos Abdul Karim Paz y al analista político Carlos Pereyra Mele sobre el  tema. Y en una segunda parte del mismo programa participo Mario Ramón Duarte, abogado y escritor y el analista político Carlos Pereyra Mele; ambos integrantes del Think Thank DOSSIER GEOPOLITICO

PARTE 1

PARTE 2

Por Ignacio Coppet (*)

El 2 de abril significó para la Nación en su conjunto un acto de grandeza y de coraje, que permitió el reencuentro con lo mejor de la tradición de las grandes epopeyas patrias.

as efemérides sirven para ejercitar los recuerdos. ¡Ay de aquellos pueblos que olvidan su historia y que pierden su memoria!

Hoy conmemoramos los 40 años de la recuperación territorial de las Islas Malvinas. Tengo grabada a fuego en la memoria esa madrugada del 2 de abril de 1982, cuando los argentinos despertamos con esa extraordinaria noticia. Celebré, como millones de compatriotas, con viva emoción junto a mis padres y hermanos la buena nueva. 

Mucha tinta se utilizó y se continúa utilizando para denigrar uno de los mayores acontecimientos históricos del siglo pasado. El 2 de abril significó para la Nación en su conjunto un acto de grandeza y de coraje, que permitió el reencuentro con lo mejor de la tradición de las grandes epopeyas patrias. 

Nuestro país, desde antes de su Independencia política, estuvo acechado por el imperialismo británico. La hispanidad fue sin lugar a dudas el anticuerpo más poderoso para el avance anglosajón, precisamente porque frenó su pretensión colonial inspirada por la mentalidad del calvinismo protestante, que gravitó además en las sombras por medio de las sociedades secretas, intentando quebrar la unidad de lengua y fe católica heredada por la Madre Patria.

El siglo XIX fue epicentro de la agresión británica través de tres acontecimientos concluyentes de las pretensiones imperiales.

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Hay que malvinizar la Argentina.

El primero se produjo con las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, rechazadas por la valiente estirpe criolla. No obstante, la ambición opresora se mantuvo con una inusitada influencia en los ámbitos diplomáticos, políticos, culturales y sociales, al punto de que Gran Bretaña desde 1808 había logrado el control efectivo de ambos márgenes del Río de la Plata. 

El segundo sucedió el 3 de enero de 1833, con la ocupación territorial de nuestras Islas Malvinas, el desalojo de la población y de las autoridades argentinas establecidas legítimamente, reemplazándolas por súbditos británicos. Desde ese momento el Reino Unido usurpa y ocupa nuestro suelo soberano.

El tercero se produjo con el bloqueo anglo–francés de 1845 contra la Confederación Argentina gobernada por Juan Manuel de Rosas, quien fue el reaseguro de la defensa de la soberanía nacional, frente a la pretensión europea de “liberar” la navegación de los ríos interiores. Esta intromisión extranjera provocó una gran reacción nacional en la batalla adversa del 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado, y los posteriores triunfos en Tonelero, Acevedo, San Lorenzo y Quebracho que lograron recuperar la campaña del Paraná para concluir con el heroico triunfo de las tropas de la Confederación Argentina. Es en este sentido que el General Juan D. Perón reconoció el accionar del Restaurador de las Leyes, al decir: “El primero que después de San Martín muere en el exilio por haber defendido dignamente la soberanía popular y la independencia de la Patria. Los que se han dicho sanmartinianos parecen no haber comprendido la lucha contra el colonialismo que realizó Rosas lo que San Martín vio claro a quince mil kilómetros de distancia. Él le rindió a Rosas el mejor homenaje que un soldado puede rendir a otro soldado: su sable libertador”. 

Prácticamente la primera mitad del pasado siglo la Argentina estuvo sometida a los intereses del imperialismo británico. Prueba de ello es la celebración del fatídico tratado Roca–Runciman, convenio firmado el 1 de mayo de 1933 por el vicepresidente de la Nación Julio A. Roca (h) y el encargado de negocios británico Walter Runciman. Este acuerdo significó la profundización de la dependencia económica que condenó al país a ser una semicolonia anglosajona, a través de concesiones escandalosas en detrimento de nuestros intereses nacionales, que hasta los mismos británicos se mostraron sorprendidos. Vinieron por la carne, el petróleo y los transportes, todos ellos beneplácitos que implicaron la entrega del patrimonio nacional. No en vano el liberalismo que inspiraba a la oligarquía vernácula responsable de tamaña traición, manifestó en boca de los diplomáticos argentinos de entonces que: “La Argentina es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperialismo británico”.

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Hay que malvinizar la Argentina.

Únicamente los gobiernos Justicialistas lograron revertir esta situación a través de la recuperación del patrimonio nacional enajenado, la nacionalización de la economía y la propuesta de un modelo comunitario alternativo en lo que se denominó comunidad organizada y Tercera Posición. Asimismo las tres gestiones de gobierno de Perón intentaron recuperar por medio de la diplomacia las Islas Malvinas en 1953 y en 1974 a través de la propuesta de formación del condominio insular binacional que obligaba a los ingleses a reconocer el litigio.

Tras el golpe de Estado de 1976 la Argentina retrotrajo su situación independiente entrando otra vez bajo la órbita británica y norteamericana. Se actualizaba el estatuto legal del coloniaje que explica en varios sentidos la frustración actual y los flagelos provocados por el imperialismo y la corrupción del capital extranjero. Se cumplía la advertencia del historiador británico Harry Ferns, quien antes del retorno de Perón de su extenso exilio, en su obra La Argentina, señaló: “Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón. (…) Hacerles realizar a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan para que se destruyan solos”.

La presencia británica en nuestra patria es evidente, decisiva y perversa, con muy malos influjos en todos los ámbitos. Lo inglés es admirado por la oligarquía, eternamente servil y genuflexa a la corona.

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Hay que malvinizar la Argentina.

Por eso mismo, recordar la Gesta del 2 de abril de 1982 tiene un significado especial y particular porque la Argentina en esa inolvidable jornada se puso de pie, encarnando el ser nacional como pocas veces antes, independientemente de los intereses espurios de una dictadura criminal en decadencia.

Durante el desarrollo de la guerra hubo de todo. Sin caer en los extremos tanto de la leyenda rosa, como tampoco de la leyenda negra, que viene pretendiendo desmalvinizar la conciencia de nuestro pueblo, para que olvidemos el heroísmo y el sacrificio de los ideales grandes que protagonizaron nuestros soldados y oficiales.

El espíritu que se vivió en Malvinas es un eslabón de la épica encarnada en las largas batallas por la emancipación nacional que como argentinos de bien no podemos relegar. Precisamente olvidar esa Gesta, sería traicionar la sangre derramada y el sacrificio de nuestro pueblo, semilla fértil que necesitamos sembrar para el porvenir de la Patria. 

En una Argentina por décadas doblegada por la entrega y la dependencia, dominada por el carácter antinacional de su dirigencia y por la falta de conciencia histórica y patriótica de la educación, estamos sucumbiendo como mártires del liberalismo progresista imperante, coligado a las políticas de traición a la soberanía nacional. Es nuestra responsabilidad seguir siendo combatientes en la recuperación de la independencia económica, para la plena soberanía política y la justicia social integral en aras del bien común. Esto implica además recuperar al hombre argentino como centro de la política y a la comunidad organizada como espacio de su realización. El ejemplo de aquellos hermanos que nos llenaron de orgullo hace cuarenta años, y ofrendaron su vida por la recuperación del territorio usurpado por el pirata inglés, es un aliciente más que suficiente.

A secas: malvinizar las entrañas de nuestra Nación, para recuperar un espíritu patriótico que no negocia y que no transa con los enemigos históricos de los argentinos.

Celebremos a nuestros héroes como se lo merecen. Honor y gloria para cada uno de ellos.

Argentina: ¡Levántate y anda! Sal de la miseria, de la pequeñez y del egoísmo. Argentina, encuentra tu lugar en la historia. 

* Ignacio Cloppet. Miembro de la Academia Argentina de la Historia.

FUENTE DIARIO PERFIL https://www.perfil.com/noticias/opinion/ignacio-cloppet-hay-que-malvinizar-la-argentina.phtml

Tte. Gral. Juan M. Paleo*

El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas argentinas evoca aquí las circunstancias de la guerra, cuatro décadas después, y subraya la importancia de la política de Defensa nacional.

El 2 de abril de 1982 es una fecha imborrable en las páginas de gloria de la vida de nuestra Nación. El día del Veterano de Guerra y de los Caídos en la Gesta del Atlántico Sur nos remonta a un acontecimiento que une y abraza a todos los argentinos. Una jornada de reflexión y de fortalecimiento de nuestras convicciones patrióticas en la que rendimos homenaje a nuestros soldados, tanto a los que cayeron cumpliendo con la misión como a los que regresaron para dar testimonio de esa entrega.

Recordar a los héroes no es reconocer los errores de la guerra ni las decisiones de ese entonces. Es rescatar el valor del heroísmo, de la entrega por el prójimo y el valor vigente y permanente de una causa que nos duele como Patria y que encuentra la unidad de voluntades de todo un pueblo.

En tal sentido y como Oficial más antiguo en actividad quiero destacar y agradecer el patriotismo, coraje, y abnegación de los oficiales, suboficiales y soldados que combatieron en la Guerra de Malvinas defendiendo nuestra soberanía. El accionar de todos ellos se vio reflejado en las acciones militares de gran valor de los efectivos desplegados que hicieron que el Almirante John Woodward (Comandante de la Fuerza expedicionaria británica) se expresara en estos términos: “Ganamos la guerra con un importante grado de suerte. Cuando los argentinos se rindieron, las pérdidas británicas iban en aumento y estábamos a punto de quedarnos sin alimentos y municiones. Si ellos hubieran resistido una semana más la historia hubiera podido terminar de manera muy diferente.”  La efectividad en combate de nuestros Oficiales, Suboficiales y soldados conscriptos quedó taxativamente plasmado en ejemplos concretos como la batalla de Pradera de Ganso: 630 efectivos argentinos se enfrentaron a un regimiento de paracaidistas que tenían apoyo de fuego aéreo, naval y mejor equipamiento individual. Estos soldados pusieron en una situación tan comprometida a los paracaidistas británicos, que hicieron que su jefe de regimiento tuviera que hacer un asalto desesperado para salvar la situación, perdiendo la vida en esa acción. Sólo el agotamiento de las municiones de la guarnición y la superioridad de fuego británica harían que éstos se impongan en ese combate. 

Malvinas

También considero necesario destacar en particular el valor del Liderazgo, que caracterizó a nuestros oficiales de las tres Fuerzas Armadas durante el desarrollo de todo el conflicto. Es ya reconocido por todo el mundo las acciones de nuestros pilotos de la Fuerza Aérea y Armada (en equipo con el valioso apoyo de los suboficiales) contra la flota británica que hundieron 8 buques y averiaron otros 13 constituyendo las mayores pérdidas navales que tuvieron los británicos desde la Segunda Guerra Mundial. Ese liderazgo de los oficiales se manifestó siempre desde el frente, así lo atestiguan los 63 oficiales muertos en combate que representan el 10% de los caídos totales, número que está muy por encima de lo que establecen los estimados de los reglamentos de las potencias occidentales. Ese invalorable liderazgo de oficiales como el Teniente Primero Roberto Estévez, Teniente Luis Carlos Martella, Capitán José Daniel Vázquez y Capitán de Corbeta Sergio Raúl Gómez Roca son el ejemplo con el cual se instruyen actualmente los cadetes que se forman en nuestras FFAA para ser oficiales.

En esta recordación de la guerra de Malvinas me parece más que oportuno remarcar la importancia que la Defensa Nacional tiene para nuestra sociedad. Poseemos un territorio extenso y diverso, con importantes ventajas en términos de paz vecinal pero, a la vez, con numerosas vulnerabilidades; con una inmensa cantidad de recursos naturales que escasearán en el futuro próximo en un mundo más poblado, desigual, contaminado y conflictivo.

En tal sentido y pensando entonces Malvinas no como una cuestión del pasado, sino como un desafío presente y futuro tenemos que la ley de defensa 23.554 establece en su artículo 2 que la defensa nacional: “Tiene por finalidad garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación; proteger la vida y la libertad de sus habitantes”.  En el mismo sentido la Directiva de Política de Defensa Nacional 2021 (documento político rector  de máximo nivel que orienta el diseño, capacidades y empleo del instrumento militar) afirma que “La persistente presencia militar, ilegítima e ilegal del Reino Unido De Gran Bretaña e Irlanda del Norte en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes obliga a tomar los recaudos de planificación de capacidades, despliegue y organización acordes por parte de nuestro sistema de Defensa”. Cómo se puede apreciar, la causa nacional Malvinas afecta en forma directa en la estrategia y diseño de nuestro instrumento militar argentino. 

Siguiendo entonces los lineamientos de la conducción política, nuestra realidad geopolítica y socio económica, estamos desarrollando una estrategia defensiva multicapa de restricción de área de acuerdo a nuestro ciclo de planeamiento. Esta estrategia se basa en un empleo no lineal de las FFAA tendientes a restringir la libertad de maniobra de la fuerza agresora y desgastar su capacidad de operar atacando las vulnerabilidades críticas de esa fuerza y evitando el aferramiento en combates decisivos. Todo ello considerando a nuestro extenso territorio como una ventaja, como un elemento a nuestro favor, que obligue al agresor a extender sus líneas de comunicaciones y el sostenimiento de sus fuerzas, tornando imposible mantenerse dentro de nuestros espacios soberanos. En este sentido estamos generando la doctrina necesaria y priorizando la recuperación de las capacidades que componen la Fuerza de Intervención Rápida conjunta, que serán las primeras en intervenir en caso de crisis o de conflicto armado. 

Por primera vez disponemos de una herramienta como el FONDEF, que le da credibilidad y previsibilidad al planeamiento y que opera como la fragua que le proporciona cimientos firmes a la construcción de un Instrumento Militar moderno y eficaz. Apoyados en esta herramienta buscamos la concreción de 3 proyectos fundamentales para la implementación de esta estrategia multicapa: la recuperación de la capacidad supersónica a través de la incorporación del avión Caza Multirol para afectar al agresor y degradarlo desde las más largas distancias; la recuperación de la capacidad submarina, desarrollando nuevamente nuestra fuerza de submarinos con la misma finalidad y la incorporación de Vehículos Blindados a Rueda para el Ejército que le permitan, como parte de la Fuerza de Despliegue Rápido, desplazarse con velocidad y protección para el personal por todo el territorio, permitiendo su reempleo y evitando su aferramiento.

Por otro lado, hemos reforzado los sistemas de vigilancia y control en especial en el Atlántico Sur. Hemos recuperado la capacidad de patrullado oceánico, hemos puesto en servicio el radar que operaba en Río Gallegos y se colocará a la brevedad un radar 3D de última tecnología desarrollado por INVAP RPA-170M en Río Grande. A su vez, FADEA se encuentra realizando los procesos de mantenimiento y modernización de los aviones de exploración aeronaval P3- Orión, así como también las FFAA desarrollan en forma conjunta sistemas aéreos no tripulados con capacidad de operar en el ambiente aeronaval. Toda esa información que obtienen esos sistemas será procesada y gestionada por el recientemente creado Comando Conjunto Marítimo dependiente del Comando Operacional que está a cargo de las operaciones militares en tiempos de paz.

También hacemos previsiones para un avance en la dimensión espacial a través de la incorporación de un transponder para uso militar exclusivo y a futuro disponer de un satélite militar que nos asegure comunicaciones confiables y capacidad de transmisión de datos sobre la totalidad de nuestros espacios soberanos.

En síntesis, la estrategia defensiva multicapa ya está en marcha. A través de la Vigilancia y control del Espacio (COCAES), de la Vigilancia y Control de los Espacios Marítimos (COCM) y el despliegue en todo el norte del Ejército con tres Comandos Conjuntos Subordinados en Salta, Resistencia y Posadas (MARVAL) el Estado Mayor Conjunto, a través de su Comando Operacional, conduce las operaciones de esta “CAPA” que ya está activa, aunque no nos encontremos en conflicto. Idéntico concepto es para la Vigilancia y Control del Ciberespacio a través del Comando Conjunto de Ciberdefensa, que se encuentra desarrollando sus capacidades para permitir incluir dentro de su anillo de protección, cada vez más objetivos de valor estratégico.

Estamos aprovechando todas las lecciones aprendidas del ejemplo de los héroes de Malvinas

Como vemos, estamos aprovechando todas las lecciones aprendidas del ejemplo que nos legaron los héroes de Malvinas. Todo lo que estamos haciendo es el mejor homenaje que les podemos brindar, porque demuestra que ese sacrificio de oficiales, suboficiales y soldados en la guerra no fue en vano.

Como sostuvimos anteriormente no se puede pensar Malvinas sin tener en cuenta la Antártida. En este sentido es de primordial importancia Tierra del Fuego que actúa como un “plataforma natural” de proyección sobre el Atlántico Sur y Antártida. Es por esto que se está trabajando para recuperar capacidades en términos de infraestructura y medios que le otorguen a la Argentina una mayor capacidad de realizar operaciones en dicha área. En este momento se están evaluando proyectos para la construcción de un buque logístico multipropósito con la finalidad de subsanar la discontinuidad territorial de la Isla de Tierra del Fuego y un buque polar que apoyará las tareas de abastecimiento que realiza actualmente el rompehielos Almirante Irízar. 

En lo que respecta a infraestructura, se construirá una base naval integrada en Ushuaia tanto de uso civil como militar que posicionará a esa ciudad como la más importante en capacidad de prestar servicios a los buques que se dirigen hacia la Antártida o naveguen el Atlántico Sur. La misma junto a la modernización de la base Petrel constituirá el puente estratégico hacia el continente antártico más importante de la región. En este sentido se conformará una Base Aérea Adelantada que reforzará la presencia en el Atlántico Sur e incrementará las capacidades logísticas de la isla. Finalmente, siendo un área estratégica para el país se constituirá una nueva unidad de Operaciones Especiales del Ejército, que reforzará las capacidades militares en Tierra del Fuego.

El futuro depende de las acciones que tomemos hoy y somos responsables, desde nuestro rol, del país que entregaremos a las futuras generaciones.

En la Guerra de Malvinas quedó al descubierto la imperiosa necesidad de coordinar y armonizar en una acción conjunta a las Fuerzas Armadas, de avanzar en el planeamiento estratégico, la educación, la doctrina y el adiestramiento conjunto. Ya el informe Rattenbach hace cuatro décadas constataba las serias deficiencias del accionar conjunto durante el Conflicto. Con realismo contundente, en el punto 870 se define su importancia: “las deficiencias observadas en materia conjunta han resultado significativas y reclaman urgente solución. El primer accionar conjunto de las Fuerzas Armadas se produjo en esta guerra con Gran Bretaña. No se registran, previamente, operaciones de adiestramiento o ejercicios conjuntos de importancia. Ello ha constituido una grave responsabilidad de los conductores del presente conflicto”.  

En el 871 se extiende sobre la importancia de este tema: “En la guerra moderna, sólo la integración a nivel conjunto de las FF.AA. permite el logro de los objetivos militares propuestos. Ello requiere, por consiguiente, un desarrollo armónico, balanceado, racional y adaptado a las necesidades del combate moderno de las tres FF.AA. De nada vale que una Fuerza adquiera un potencial o capacidad determinada, si no es acompañada por un desarrollo similar en las otras Fuerzas”. 

El punto 872 de ese informe agrega que “las guerras son ganadas o perdidas por las fuerzas armadas de una Nación, y no por tal o cual de ellas. La guerra moderna no admite la posibilidad del triunfo por parte de una fuerza exclusivamente. En cambio, existe la seguridad de la derrota si ellas actúan en compartimentos estancos”. “…solucionar este problema, debe constituirse en una responsabilidad primordial de las autoridades de cada Fuerza. Será necesario, en primer término, limar asperezas, delimitar ámbitos operacionales, desarrollar la doctrina conjunta, efectuar ejercitaciones teóricas y prácticas, instrumentar cursos de Estado Mayor y de conducción conjuntos, y fundamentalmente, hacer comprender a todos y cada uno de los integrantes de un comando operacional que la misión y la suerte de dicho comando se hallan por encima de toda consideración de orden institucional”.

La guerra mostró la necesidad de coordinar una acción conjunta de las Fuerzas Armadas

Y quizás sea este ámbito, el de la Acción Militar Conjunta, donde se ha avanzado más en la reforma al Sistema de Defensa a 40 años de dicho informe. La creación primero del Comando Operacional, la creación del Comando Conjunto Antártico, el Comando Conjunto Aeroespacial, el Comando Conjunto de Ciberdefensa y el Comando Conjunto Marítimo son prueba de ello. Frente a la crisis generada por la pandemia, el accionar militar se materializó en las Operaciones Belgrano I y Belgrano II,  a través de los 14 Comandos Conjuntos de Emergencia a lo largo del país, y ello demostró una experiencia exitosa de operaciones conjuntas.

Nuestras Fuerzas Armadas han asimilado las lecciones y experiencias de la guerra

Nuestras Fuerzas Armadas han asimilado las lecciones y experiencias de la guerra y elaboramos en conjunto una estrategia militar que responda a nuestros intereses y posibilidades para hacer frente a los riesgos y desafíos estratégicos que constituyen las nuevas exigencias para el sistema de defensa nacional del siglo XXI. Para ello trabajamos sostenidamente bajo la orientación del Ministerio de Defensa conscientes de ser los responsables del Instrumento Militar que le dejaremos a los argentinos del mañana.

Recordamos y homenajeamos en este día a todos nuestros veteranos de guerra, a los 649 héroes que ofrendaron su vida, a los que regresaron para dar testimonio de esa entrega y a los que nos fueron dejando en el transcurso de los años, expresándoles nuestro reconocimiento en nombre de las Fuerzas Armadas, con el firme anhelo de que la historia coloque en su justo lugar la grandeza de esta gesta. Sin distinción de armas, jerarquías o género ninguno hizo cuestionamientos políticos ni estratégicos. Oficiales, suboficiales y soldados, hombres y mujeres, combatientes o del cuerpo profesional, no se preguntaron los por qué o los para qué. Simplemente fueron a cumplir con su deber de soldados. 

Pido a Dios nuestro Señor que tenga en su gloria a los caídos y proteja a nuestros veteranos y sus familias. Y que podamos mas temprano que tarde, ver cumplido el anhelo de volver a ver a flamear en forma definitiva el pabellón nacional en nuestras irredentas Islas Malvinas.

*Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

PUBLICADA EN DIARIO PERFIL https://www.perfil.com/noticias/opinion/historia-de-heroes-y-lecciones-aprendidas.phtml

Enrique Lacolla (*)

La batalla por Malvinas es una piedra de toque para definir las contradicciones de Argentina. Expresa muchos de los elementos que traban la expansión de la voluntad afirmativa de su pueblo y también cómo esa voluntad, de pronto, puede romper las barreras

El cuadragésimo aniversario de la guerra de Malvinas adviene en un mundo cuyas tensiones indican el ingreso a una era de turbulencias que nada  tiene que envidiar a las que existían en 1982. Podría decirse que incluso son peores. La fractura de la bipolaridad diez años después de nuestra guerra austral no aportó en efecto ninguna estabilidad al mundo; sólo aceleró el ritmo con que el imperialismo norteamericano intentó imponer su proyecto hegemónico. La catástrofe que esconde ese proyecto, que ahora se muestra sin disimulo en la guerra en Ucrania y en la creciente tensión militar que recorre al mundo desde Europa a la región del Indo-Pacífico, viene a asignar a la disputa de 1982 por el archipiélago el sentido que tantos en nuestro país le han negado, tildándolo de aventura oportunista de una dictadura que pretendía perpetuarse a través de un éxito exterior que la lavase de sus crímenes. Sin embargo, en una consideración panorámica de las líneas de fuerza que parten al globo, las Malvinas se erigen hoy como un punto clave para controlar las comunicaciones interoceánicas. Lo que les otorga peso en sí mismas, más allá de la causa nacional que las representa como un símbolo de nuestra tierra irredenta, cuya usurpación es una ofensa a nuestra soberanía y, en consecuencia, las define como una piedra de toque de la voluntad de defender lo que es nuestro.

Sin duda hubo una gran ligereza en la forma en que la dictadura se lanzó a la acción armada contra Inglaterra, principal socio de Estados Unidos y miembro de la OTAN, tomando por ciertos sus propios deseos en el sentido de que Washington iba a mediar para favorecer al socio menor (e ínfimo) en detrimento del socio mayor. Ligereza, pero no improvisación: contrariamente a lo que sostiene la leyenda desmalvinizadora, no fue un acto oportunista para reaccionar por la movilización obrera de un par de días antes; es imposible sacar de la galera un desembarco y una ocupación tan complejos como la operación Rosario. Ahora bien, a medida que avanzó el conficto se hizo evidente la falta de coordinación que existía entre los distintos servicios, ni el derrotismo vergonzante que habitaba a algunos exponentes del mando, que no imaginaban que iban a enfrentar una guerra en serio. Ese derrotismo después escamotearía, a los soldados que regresaban del frente, el abrazo popular que los hubiera confortado al sentir reconocido su sacrificio.

Tener memoria de la actitud del pueblo argentino cuando se vio puesto a prueba en una empresa que condecía con su destino.

Pero importa mucho también, al evocar esa batalla, tener memoria de la actitud del pueblo argentino cuando se vio puesto a prueba en una empresa que condecía con su destino.  Este país tan a menudo perdido en sus rencillas internas, con una identidad dividida como fruto de su desarrollo escindido, hijo de una historia escondida por el estamento  dominante y suplida por su versión alternativamente edulcorada o racista, que nada entre un cuento de hadas y un brutal encontronazo entre civilizados y bárbaros; este pueblo tan denostado por sus clases “cultas”, sintió el llamado de la patria y expresó su apoyo a una empresa que lo reflejaba, en la manifestación multitudinaria en la Plaza de Mayo. Esa “plaza de la vergüenza” según Beatriz Sarlo, que espanta a los intelectuales “bian”, quienes no comprenden que la aclamación popular no iba dirigida a los figurones que ocupaban el balcón de la Rosada sino a la causa que les había caído en las manos. 

Las décadas que mediaron entre la guerra y el presente han sido difíciles para los veteranos y para todos los que sienten, de forma consciente o semiconsciente, el orgullo de ser argentinos y el deseo de pertenecer a una comunidad de destino. La “desmalvinización” hizo estragos, piloteada en primer lugar por una progresía que se especializa en confundirse y en confundir, dando a entender que en Malvinas el enemigo eran los “milicos” y no los británicos. Esa prédica arriesga tener resultados deletéreos para las generaciones jóvenes, a las que ofrecen sólo una versión sacrificial de la guerra, sin percibir el cuadro en su conjunto. Por definición, “los chicos de la guerra” siempre fueron vistos, en películas como “Iluminados por el fuego”, como víctimas, suprimiéndoles una volición heroica –para nada estridente, pero real- que resulta perceptible en los documentos filmados en el escenario de los hechos, en los testimonios de los supervivientes y en las conmemoraciones de los veteranos. La propaganda imperialista es astuta y sabe que debe desarmar psicológica e ideológicamente a aquellos a quienes agrede para asegurar su impotencia. Por fortuna, la base popular es sana y la  prédica derrotista de los “idiotas útiles” al imperialismo no ha hecho mella en ella, o lo ha hecho apenas superficialmente.

Paul Kennedy: “Gracias al paraguas de la OTAN, Gran Bretaña pudo comprometer a la mayor parte –quizá los tres cuartos- de su armada en un teatro de operaciones a 8.000 millas de distancia… Finalmente, su operación para recuperar las Malvinas recibió todo tipo de asistencia –inteligencia, logística- de parte de Estados Unidos, sin la cual las cosas hubieran podido ocurrir de muy diferente manera

Una derrota honrosa es una forma de arrancarle una victoria a la adversidad, siempre y cuando se comprenda la naturaleza del conflicto y cuáles son las líneas por las que discurre su continuidad. La batalla por Malvinas, más allá de los antecedentes del gobierno que la dirigió, de su incompetencia en sus niveles altos y de las íntimas contradicciones que lo habitaban frente a la empresa que había acometido, fue una batalla duramente luchada por quienes estuvieron en el terreno, con sacrificio, coraje y con una incomparable bravura en el caso de los pilotos de la fuerza aérea y de la armada, que estuvieron a punto de dar  vuelta su resultado. Ya lo dijo el notable historiador estadounidense Paul Kennedy: “Gracias al paraguas de la OTAN, Gran Bretaña pudo comprometer a la mayor parte –quizá los tres cuartos- de su armada en un teatro de operaciones a 8.000 millas de distancia… Finalmente, su operación para recuperar las Malvinas recibió todo tipo de asistencia –inteligencia, logística- de parte de Estados Unidos, sin la cual las cosas hubieran podido ocurrir de muy diferente manera”.[i]

La continuidad de la batalla por Malvinas consiste en fortalecer espiritual y estructuralmente al país para que esté en condiciones de seguir bregando por su soberanía en torno a ese problema;  pero también en la multitud de cuestiones que hacen a su economía, su industria, su formación educativa y su integración social en materia de empleo y condiciones de vida. Y ello en un encuadre regional que potencie, a través de la lucha por la unidad, las capacidades del bloque latinoamericano hasta ponerlo en condiciones de desenvolverse en un mundo donde, no hay más que mirar en rededor, todo se encuentra en movimiento.

A los héroes de Malvinas, ¡salud!

[i] Paul Kennedy: “The Rise and Fall of British Naval Mastery”, Fontana Press, 1991, pag. 422.