Por M.K.Bhadrakumar   30 de noviembre

El lugar de reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN el 29 y 30 de noviembre, Bucarest, fue donde hace diez años, el ex presidente estadounidense George W. Bush convenció a los socios transatlánticos de Estados Unidos de que Ucrania y Georgia algún día deberían unirse a su alianza militar. Los cancilleres debidamente “reafirmaron” esa decisión ayer y lo dejaron así. 

Sin embargo, en su declaración sobre el conflicto en Ucrania afirmó enfáticamente que la OTAN “nunca reconocerá” la incorporación de Rusia de cuatro regiones ucranianas y subrayó la determinación de la alianza de “continuar e intensificar aún más el apoyo político y práctico” a Kiev. 

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que es el portavoz de Washington, advirtió que, a pesar de la valentía y el progreso de Ucrania sobre el terreno, Rusia conserva fuertes capacidades militares y un gran número de tropas, y la alianza seguirá apoyando a Kiev “mientras se necesita… no daremos marcha atrás”. 

Dichos pronunciamientos delatan la ausencia de cualquier pensamiento nuevo, aunque los acontecimientos sobre el terreno muestran que los planes mejor trazados de Washington se tambalean. Y también hay signos crecientes de desunión sobre el tema de Ucrania entre los aliados europeos de EE. UU. y entre este último y la Administración Biden.

Los neoconservadores en el equipo de Biden que son la fuerza impulsora en Beltway todavía están llenos de una intensidad apasionada. El atisbo de esperanza que la opinión moderada expresó en la famosa declaración de 30 legisladores demócratas recientemente se apagó bruscamente. 

Moscú también ha sacado conclusiones apropiadas, como es evidente en la postura del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia de que no tiene sentido en el clima prevaleciente de incesante hostilidad de Washington celebrar la Comisión Consultiva Bilateral bajo el Nuevo Tratado START entre Rusia y EE. UU., que   originalmente estaba programado para tomar lugar en El Cairo del 29 de noviembre al 6 de diciembre.   

Nuevamente, no se debe esperar mucho de la reunión del presidente francés Emmanuel Macron con el presidente Biden en la Casa Blanca mañana. Macron todavía espera ser el líder occidental que acepte las condiciones de rendición del presidente Putin y pase a los libros de historia, pero en realidad su credibilidad está hecha añicos en Europa y en los círculos atlantistas en particular, e incluso dentro de Francia. 

La prioridad número uno de Europa en esta coyuntura, que supone un punto de inflexión en el conflicto de Ucrania, debería ser su autonomía estratégica para actuar en interés propio. 

Pero eso requiere una reflexión profunda sobre en qué es lo que Europa quiere ser autónoma y, en segundo lugar, la comprensión de que, en el fondo, un interés estratégico no puede reducirse a intereses de seguridad. 

En nuestro nuevo mundo hobbesiano, un mundo de zonas económicas en competencia, el primer objetivo de Europa debería ser lograr una autonomía económica estratégica. Pero, ¿es posible seguir alcanzando ese objetivo cuando la seguridad energética que sustentaba su prosperidad y poderío industrial ha sido hecha añicos en las profundidades del Mar Báltico por manos invisibles? 

Sea como fuere, los acontecimientos que se desarrollan en Ucrania seguramente crearán una nueva dinámica. La aceleración visible de la ofensiva rusa en Bakhmut en las últimas semanas está acortando drásticamente el plazo para la captura de la ciudad de varias semanas a los próximos días como máximo. 

Signos similares también están apareciendo en Maryinka y Ugledar en la región de Donbass. 

Si Bakhmut es el eje de la línea de defensa ucraniana en Donbass, Maryinka es desde donde las fuerzas ucranianas están bombardeando la ciudad de Donetsk; y la captura de Ugledar permitirá a las fuerzas rusas avanzar hacia la ciudad de Zaporozhye y evitar de manera concluyente cualquier desafío futuro al puente terrestre a Crimea y a los puertos en el mar de Azov.

El hilo conductor aquí es que el continuo refuerzo de las fuerzas rusas desplegadas en Donbass tras la movilización de cerca de 400.000 soldados empieza a dar sus primeros resultados. Por una vez, las fuerzas rusas superan en número a las de Ucrania y las fortificaciones rusas se han fortalecido significativamente. 

La caída de Bakhmut señalará que la batalla de Donbass, que es el leitmotiv de la operación militar especial rusa, está entrando en su fase final. La línea de defensa ucraniana en Donbass se está desmoronando. El control ruso de Donbass está a la mano en un futuro concebible. 

¿Qué pasa después? El objetivo ruso puede ser alejar a las fuerzas ucranianas de la región de Donbass y mantener las estepas al este del río Dniéper como zona de amortiguamiento. De hecho, el óblast de Dnipropetrovsk también es rico en recursos minerales y contiene grandes depósitos de hierro, manganeso, titanio y circonio, uranio, antracita, gas natural y petróleo y lignito, y es el principal centro de la industria siderúrgica de Ucrania, aparte de ser una región de cultivo intensivo de cereales, ganadería e industria láctea. Su pérdida será un golpe devastador para Kiev.   

En términos políticos, la narrativa de la victoria en Kiev —que Ucrania está ganando la guerra y está a punto de capturar Crimea, etc. — se está volviendo insostenible por mucho más tiempo. 

Mientras tanto, Europa también está luchando con sus demonios: incapaz de deshacerse de la idea de un tope de precio en el petróleo ruso que seguramente provocará un boomerang y agravará aún más la seguridad energética de Europa; necesidad de aumentar aún más las importaciones de GNL de Rusia, que es mucho más barato que de Estados Unidos; 

Europa no está en condiciones de responder al lanzamiento de la ley de reducción de la inflación de gran trascendencia en los EE. UU. o la   migración de la industria europea a los Estados Unidos; la incapacidad de la UE para fortalecer el papel internacional del euro para absorber algunos de los ahorros excedentes del mundo, y así sucesivamente. 

Por lo tanto, en este momento decisivo ante una escalada inminente del conflicto en Ucrania en las próximas semanas, los neoconservadores en los EE. UU. se están abriendo camino para aumentar el suministro de armas a Ucrania. Los neoconservadores invariablemente ganan las batallas territoriales en el Beltway, especialmente bajo un presidente débil. Si los republicanos intensifican las investigaciones sobre Biden, su dependencia de los neoconservadores sólo aumentará durante el próximo período. 

La propaganda del cambio de régimen en Rusia no se desvanecerá incluso bajo las crudas realidades emergentes de la situación emergente en Ucrania. 

El objetivo de los neoconservadores, como lo expresó sucintamente el historiador investigador Eric Zuesse , es “destruir Rusia tan rápido que Rusia no pueda destruir a Estados Unidos como represalia”. 

El puro absurdo del pensamiento es evidente para todos menos para los neoconservadores. Entonces, van a argumentar ahora que el error cardinal que cometió EE. UU. en Ucrania fue no poner las botas sobre el terreno en ese país en 2015.

En torno a la guerra de Ucrania se ha forjado un pensamiento único en Occidente, España incluida, falto de crítica, salvo contra Putin

Por Andres Ortega

— Cal, voluntario contra el ISIS en Siria y contra los invasores rusos en Ucrania: “En ambos conflictos veo quién sufre y quién se defiende”

Es sabido que la primera víctima cuando llega una guerra es la verdad. Y estamos ante una guerra, tras la que laten choques de enormes intereses geopolíticos. No se trata de defender lo que está haciendo ese autócrata, asesino y homófobo indefendible que es Putin. Pero en Occidente —España incluida— se ha instalado un pensamiento único respecto a esta guerra (no así en muchas partes del Sur Global). Las críticas que escapan a este pensamiento único las hay —incluido en elDiario.es— pero son escasas. Y, aunque parezca contradictorio, no digamos ya las manifestaciones populares contra Putin, que brillan por su ausencia en la parte occidental de Europa, aunque sí las hay, algunas, en la Europa del Este.

Cuando la invasión de Irak en 2003, las calles de Madrid, Barcelona, París, Berlín, Londres y otras ciudades se llenaron de protestas contra lo que era, también, una acción totalmente ilegal, basada sobre engaños, y estúpida. Pero empieza a haber manifestaciones, también en Alemania, que unen a derechas e izquierdas contra la guerra en sí y sus consecuencias.

Al principio, antes y cuando empezó el 24 de febrero la invasión rusa, hubo cierto interés por debatir cómo se había llegado a esto, si realmente EEUU y sus aliados habían engañado a Gorbachov con la promesa, que luego incumplió Clinton, de que no habría ampliación de la OTAN más allá de Alemania del Este tras la unificación. Y cierro análisis de lo que había pasado en la revolución del Maidán en Kiev en 2013 y 2014, con EEUU muy activos, antes de la ocupación y anexión por Rusia de Crimea, y su avance en el Este del país. Pero ante la brutalidad de la acción militar rusa, el interés analítico ha ido decayendo, a favor del relato. El relato no es la verdad. Y desde Bruselas (OTAN y UE) que ha redescubierto su dependencia estratégica en EEUU (de ahí en parte el pensamiento único) se insiste en ganar el relato, no la verdad. Algo propio de nuestra época de hipercomunicación, pero de falta de información, cuando no de desinformación. Esta es una guerra con escasa información pública y fidedigna.

EEUU y el Reino Unido llevan armando y entrenando a las fuerzas ucranianas desde 2014. Ahora son todos los países de la OTAN, y algunos más, los que están ayudando —con la razón moral en su apoyo— militarmente a las tropas ucranianas, en lo que se ha convertido en una guerra entre Rusia y Ucrania, sí, pero también más allá, de forma indirecta o interpuesta, entre Occidente y Rusia. Eso sí, controlada o limitada (no se entregan a los ucranianos armas capaces de penetrar significativamente en territorio ruso, pero ¿hasta cuándo?). Esta ayuda recibe un amplio apoyo popular en los países europeos, España incluida. También, ¿hasta cuándo? Sobre todo, dado el impacto económico de la guerra y de las sanciones. 

Este pensamiento único predominante lleva a casos de histeria informativa. Como cuando un misil recientemente cayó en el pueblo de Przewodu en la frontera de Polonia con Ucrania, y disparó una alerta porque, si se trataba de un cohete ruso, involucraba a territorio de la OTAN, lo que hubiera supuesto una peligrosísima escalada en el conflicto. Menos mal que la Administración Biden y el propio presidente de EEUU, que tienen la mejor información sobre esta guerra a través de varios sistemas, pidió calma y acabó concluyendo que se había tratado de un misil antiaéreo ucraniano extraviado. 

Estas actitudes tienen mucho que ver también con el hecho de que, al menos en Europa Occidental, ya son varias las generaciones que no habían vivido una guerra en su suelo o cercanía, como si se hubieran olvidado las terribles guerras yugoslavas que empezaron en 1991 y duraron casi una década.

Este pensamiento único se ha reflejado, por ejemplo, en la calificación por el Parlamento Europeo de Rusia como “Estado promotor del terrorismo”. En el olvido han quedado los bombardeos alemanes a Londres, los de los aliados a Dresden y otras ciudades, o a Belgrado y la embajada china en 1999. Tenemos que volver a pensar la guerra, en estos tiempos nuestros supuestamente tan digitales y livianos.

Una de las pocas voces progresistas, que no extremistas, y críticas en EEUU, la de Jeffrey Sachs, director del Centro de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, decía recientemente: “La Unión Soviética terminó, y a algunos líderes estadounidenses se les metió en la cabeza que ahora existía lo que llamaban el mundo unipolar, que Estados Unidos era la única superpotencia, y que podíamos dirigir el espectáculo. Los resultados han sido desastrosos. Llevamos ya tres décadas de militarización de la política exterior estadounidense. Una nueva base de datos que mantiene Tufts acaba de mostrar que ha habido más de 100 intervenciones militares por parte de Estados Unidos desde 1991. Es realmente increíble.” Para Sachs, ha faltado, ha fallado, la diplomacia, a la que habrá que volver, a la que, de hecho, se está volviendo, discretamente ya. Pues como bien vio ese gran pensador de la guerra que fue Clausewitz, la política, el intercambio político sigue durante la fase militar.

El presidente Zelenski ha demostrado valentía. Ante la invasión, EEUU ofreció sacarlo de Kiev, a lo que se negó. Pero, a pesar del relato, cada vez se habla más de una negociación, que puede tardar pues ante ella cada parte quiere estar fuerte sobre el terreno militar. En una negociación Ucrania y Rusia, habrán de ceder ambas, habrán de aceptar un coste. De momento, Zelenski, que no carece de irresponsabilidad, se muestra inflexible, rechaza toda idea de negociación (también Moscú) exigiendo lo máximo: la integridad territorial para Ucrania, Crimea incluida, la entrada en la UE (ya se le ha abierto la puerta), el eventual ingreso en la OTAN, a lo que al principio había renunciado en aras de una cierta neutralidad garantizada por las otras potencias, y reparaciones pagadas con el dinero que se ha congelado a Moscú en los bancos centrales occidentales (algo que muchos países del Sur Global han visto con temor por si un día les toca a ellos). 

No es solo Zelenski, sino que la perspectiva de una negociación va a dividir a los europeos. Ya se divisan dos Europa, la Vieja y la Nueva, como ante la guerra de Irak, aunque no exactamente igual que entonces. Tiene mucho que ver con la historia y la proximidad a Rusia, además de con los diferentes intereses geopolíticos.

Ello cuando algunos de los republicanos de EEUU se plantean recortar la ayuda a Ucrania. Su partido controlará a partir de enero la Cámara de Representantes.

Pese a lo que se diga ahora será una negociación entre Washington y Moscú, aunque formalmente lo sea con Kiev. Cuando llegue ese momento de una negociación para una paz, aunque no sea para una solución definitiva, la línea de pensamiento único se quebrará. Y es necesario que lo haga para preparar un futuro mejor que el que se anticipa.

FUENTE elDiario https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pensamiento-unico-ucrania_129_9751364.html

Las tácticas rusas actuales son absolutamente opuestas a la teoría militar de la fuerza concentrada desarrollada por Napoleón.

Pepe Escobar 23 de noviembre Fundación de la Cultura Estratégica

Piense en el granjero polaco que toma fotos de los restos de un misil, que luego se indicó que pertenecían a un S-300 ucraniano. Entonces, un granjero polaco, cuyas pisadas resuenan en nuestra memoria colectiva, pudo haber salvado al mundo de la Tercera Guerra Mundial, desatada a través de un complot de mal gusto inventado por la «inteligencia» angloamericana.

Tal vulgaridad se vio agravada por un encubrimiento ridículo: los ucranianos estaban disparando misiles rusos desde una dirección de la que no era posible que vinieran. Eso es: Polonia. Y luego el Secretario de Defensa de EE. UU., el traficante de armas Lloyd «Raytheon» Austin, sentenció que Rusia tenía la culpa de todos modos, porque sus vasallos de Kiev estaban disparando a misiles rusos que no deberían haber estado en el aire (y no lo estaban).

Llámalo al Pentágono 

El propósito angloamericano de esta estafa era generar una “crisis mundial” contra Rusia. Ha sido expuesto, esta vez. Eso no significa que los sospechosos habituales no vuelvan a intentarlo. Pronto.

La razón principal es el pánico. La inteligencia colectiva de Occidente ve cómo Moscú finalmente está movilizando su ejército, listo para aterrizar el próximo mes, mientras destruye la infraestructura eléctrica de Ucrania como una forma de tortura china.

Esos días de febrero en los que solo se enviaban 100.000 soldados, y que las milicias de la RPD y la LPR más los comandos de Wagner y los chechenos de Kadyrov hacían la mayor parte del trabajo pesado, quedaron atrás. En general, los rusos y los rusófonos se enfrentaban a hordas de militares ucranianos, quizás hasta 1 millón. El “milagro” de todo esto es que a los rusos les fue bastante bien.

Todo analista militar conoce la regla básica: una fuerza de invasión debe ser tres veces mayor que la fuerza defensora. El ejército ruso al comienzo del SMO estaba en una pequeña fracción de esa regla. Podría decirse que las Fuerzas Armadas rusas tienen un ejército permanente de 1,3 millones de soldados. Seguramente podrían haber ahorrado algunas decenas de miles más que los 100.000 iniciales. Pero no lo hicieron. Fue una decisión política.

Pero ahora SMO ha terminado: este es territorio CTO (Operación Antiterrorista). Una secuencia de ataques terroristas, dirigidos a Nord Streams, el puente de Crimea, la Flota del Mar Negro, finalmente demostró la inevitabilidad de ir más allá de una mera «operación militar».

Y eso nos lleva a Electric War.

Allanando el camino hacia una DMZ (zona desmilitarizada)

La Guerra Eléctrica se está manejando esencialmente como una táctica, lo que lleva a la eventual imposición de los términos de Rusia en un posible armisticio (que ni la inteligencia angloamericana ni el vasallo de la OTAN quieren).

Incluso si hubiera un armisticio, ampliamente promocionado desde hace algunas semanas, eso no terminaría con la guerra. Porque los términos rusos más profundos y tácitos –el fin de la expansión de la OTAN y la “indivisibilidad de la seguridad”– fueron explicados en detalle tanto a Washington como a Bruselas en diciembre pasado, y posteriormente descartados.

Como nada, conceptualmente, ha cambiado desde entonces, junto con el armamento occidental de Ucrania alcanzando un frenesí, el Stavka (Cuartel General de las Fuerzas Armadas rusas) de la era de Putin no pudo sino expandir el mandato inicial de SMO, que sigue siendo la desnazificación y la desmilitarización. Sin embargo, ahora el mandato deberá abarcar Kiev y Lviv.

Y eso comienza con la actual campaña de deselectrificación, que va mucho más allá del este del Dnieper y a lo largo de la costa del Mar Negro hacia Odessa.

Eso nos lleva al tema clave del alcance y la profundidad de Electric War, en términos de establecer lo que sería una DMZ, completa sin tierra de nadie, al oeste del Dnieper para proteger las áreas rusas de la artillería de la OTAN, HIMARS y ataques con misiles.

¿Que profundo? 100 kilómetros? No es suficiente. Más bien 300 km, ya que Kiev ya ha solicitado artillería con ese tipo de alcance.

Lo que es crucial es que allá por julio, esto ya se estaba discutiendo extensamente en Moscú en los niveles más altos del Stavka.

En una extensa entrevista de julio , el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, dejó caer el gato, diplomáticamente, fuera de la bolsa:

Este proceso continúa, consistente y persistentemente. Continuará mientras Occidente, en su rabia impotente, desesperado por agravar la situación tanto como sea posible, siga inundando Ucrania con más y más armas de largo alcance. Toma los HIMARS. El ministro de Defensa, Alexey Reznikov, se jacta de que ya han recibido municiones de 300 kilómetros. Esto significa que nuestros objetivos geográficos se alejarán aún más de la línea actual. No podemos permitir que la parte de Ucrania que controlará Vladimir Zelensky, o quien lo reemplace, tenga armas que representen una amenaza directa para nuestro territorio o para las repúblicas que han declarado su independencia y quieren determinar su propio futuro”.

Las implicaciones son claras.

Por mucho que Washington y la OTAN estén aún más “desesperados por agravar la situación tanto como sea posible” (y ese es el Plan A: no hay Plan B), geoeconómicamente los estadounidenses están intensificando el Nuevo Gran Juego: la desesperación aquí se aplica a tratar de controlar la energía. corredores y fijando su precio.

Rusia permanece imperturbable, ya que continúa invirtiendo en Pipelineistan (hacia Asia); solidificar el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur multimodal (INTSC), con socios clave India e Irán; y está fijando el precio de la energía a través de la OPEP+.

Un paraíso para los saqueadores oligárquicos

Los neoconservadores y neoliberales-conservadores que impregnan el aparato de seguridad/inteligencia angloamericano (virus armados de facto) no cejarán. Simplemente no pueden permitirse perder otra guerra de la OTAN, y además contra la «amenaza existencial» Rusia.

Como las noticias de los campos de batalla de Ucrania prometen ser aún más sombrías bajo el mando del general Winter (invierno), al menos se puede encontrar consuelo en la esfera cultural. La raqueta de transición verde, condimentada en una ensalada mixta tóxica con el espíritu eugenista de Silicon Valley, sigue siendo un plato de acompañamiento que se ofrece con el plato principal: la “Gran Narrativa” de Davos, el antiguo Gran Reinicio, que asomó su fea cabeza, una vez más, en el G20 en Bali.

Eso se traduce en que todo va bien en lo que respecta al proyecto Destrucción de Europa. Desindustrialízate y sé feliz; danza del arcoíris con todas las melodías de despertador del mercado; y congelar y quemar madera mientras se bendicen las “energías renovables” en el altar de los valores europeos.

Un flashback rápido para contextualizar dónde estamos siempre es útil.

Ucrania fue parte de Rusia durante casi cuatro siglos. La idea misma de su independencia se inventó en Austria durante la Primera Guerra Mundial con el propósito de socavar al ejército ruso, y eso ciertamente sucedió. La “independencia” actual se estableció para que los oligarcas trotskistas locales pudieran saquear la nación cuando un gobierno alineado con Rusia estaba a punto de actuar contra esos oligarcas.

El golpe de Kiev de 2014 fue creado esencialmente por Zbig “Gran tablero de ajedrez” Brzezinski para llevar a Rusia a una nueva guerra partidista, como en Afganistán, y fue seguido por órdenes a las haciendas petroleras del Golfo de hundir el precio del petróleo. Moscú tuvo que proteger a los rusófonos en Crimea y Donbass, y eso condujo a más sanciones occidentales. Todo fue un montaje.

Durante 8 años, Moscú se negó a enviar sus ejércitos incluso al Donbass al este del Dnieper (históricamente parte de la Madre Rusia). La razón: no quedar empantanado en otra guerra partidista. Mientras tanto, el resto de Ucrania estaba siendo saqueada por oligarcas apoyados por Occidente y sumergida en un agujero negro financiero.

El Occidente colectivo eligió deliberadamente no financiar el agujero negro. La mayoría de las inyecciones del FMI simplemente fueron robadas por los oligarcas y el botín fue transferido fuera del país. Estos saqueadores oligárquicos estaban, por supuesto, «protegidos» por los sospechosos habituales.

Siempre es crucial recordar que entre 1991 y 1999 el equivalente de la riqueza familiar total actual de Rusia fue robada y transferida al extranjero, principalmente a Londres. Ahora los mismos sospechosos habituales están tratando de arruinar a Rusia con sanciones, ya que el «nuevo Hitler» Putin detuvo el saqueo.

La diferencia es que el plan de usar a Ucrania como un simple peón en su juego no está funcionando.

En el terreno, lo que ha estado sucediendo hasta ahora son en su mayoría escaramuzas y algunas batallas reales. Pero con Moscú reuniendo tropas frescas para una ofensiva de invierno, el ejército ucraniano puede terminar completamente derrotado.

Rusia no se veía tan mal, considerando la efectividad de sus ataques de artillería de máquina picadora contra posiciones fortificadas ucranianas, y los retiros planeados recientemente o la guerra posicional, manteniendo bajas las bajas mientras aplastaba la potencia de fuego fulminante de Ucrania.

El colectivo Occidente cree que tiene la carta de guerra de poder de Ucrania. Rusia apuesta por la realidad, donde las cartas económicas son los alimentos, la energía, los recursos, la seguridad de los recursos y una economía estable.

Mientras tanto, como si la UE del suicidio energético no tuviera que enfrentarse a una pirámide de calvarios, seguramente pueden esperar tener llamando a su puerta al menos 15 millones de ucranianos desesperados que escapan de pueblos y ciudades sin energía eléctrica.

La estación de tren en Kherson, temporalmente ocupada, es un ejemplo gráfico: la gente aparece constantemente para calentar y cargar sus teléfonos inteligentes. La ciudad no tiene electricidad, ni calefacción, ni agua.

Las tácticas rusas actuales son absolutamente opuestas a la teoría militar de la fuerza concentrada desarrollada por Napoleón. Es por eso que Rusia está acumulando serias ventajas mientras “remueve el polvo en un cuenco de hojas de rosas”.

Portal de Inteligencia Económica (PIE) entrevista a Christian Harbulot (*)

Con motivo de la primera publicación del libro anual Guerre Économique, Christian Harbulot, Lucie Laurent y Nicolas Moinet instan a los líderes empresariales franceses a pensar de manera diferente sobre la cuestión de las confrontaciones económicas que todavía se ven con demasiada frecuencia desde el ángulo del análisis competitivo y empresarial central. . Ha llegado el momento hoy de cuestionar la amenaza que representan las potencias conquistadoras y la actitud controvertida de ciertos aliados que no dudan en debilitarnos.

Portal de Inteligencia Económica (PIE)  : Este libro es el primer trabajo del  Centro de Investigación 451 . ¿Podría presentar primero este centro de investigación, fundado en enero de 2022? ¿Cuál es su génesis, cuáles son sus objetivos y sus caminos de desarrollo? ¿Cómo se vincula con la Escuela de Guerra Económica, de la que encontramos muchos graduados y colaboradores entre los autores?

Christian Harbulot (CH)  : La creación  del Centro de Investigación 451 (CR451)  se había vuelto vital en relación con la evolución seguida por el EGE  desde su creación en 1997. Teníamos que dar una nueva dimensión a la originalidad de nuestra producción de conocimiento. El cuarto de siglo de trabajo realizado dentro de la Escuela de Guerra Económica  nos legitima para iniciar una segunda etapa que prefigura los contornos de un nuevo tipo de institución privada. 

La EGE está en el campo de la formación, apoyada en ese sentido por la dinámica de desarrollo que el grupo Planeta le ha permitido desde hace seis años  . El  CR451  se sitúa en el campo de la investigación en el campo de la guerra económica y el de la guerra de la información a través de contenidos. Por extraño que parezca, son todavía dos líneas de investigación por despejar en la medida en que el mundo académico se ha mantenido muy ausente de este tipo de abordajes. 

La guerra económica ahora se reconoce como un elemento decisivo de la guerra global. El caso de Ucrania es el ejemplo reciente más revelador. Es por ello que el objetivo primordial de este centro de investigación es producir conocimiento útil lo más cercano posible a la realidad de los enfrentamientos económicos. El segundo objetivo es encontrar socios para trabajar en estos temas. Sucede que el  CR451  ha entrado en diálogo con el ejército. La llegada del General Burkhard como Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ha permitido dejar constancia de la absoluta necesidad de entrar en tal proceso de aculturación. 

Así, la razón de ser del  CR451  es poder dar respuesta a esta necesidad, creando productos experimentales que eventualmente estarán disponibles en el sistema militar pero también en el mundo empresarial. Este es el mensaje contenido en el trabajo elaborado por el  CR451 , “ Guerra económica: ¿quién es el enemigo? ” que las ediciones del Nuevo Mundo publicaron el 5 de octubre. 

PIE  : ¿Considera que este trabajo es tanto una cuestión de investigación como una señal de alerta o un manual de resistencia?

CH  : Podrías decirlo de esa manera. Uno de los puntos fuertes de este trabajo es informar sobre la forma en que nació en Francia una cultura de combate económico. En la década de 1990, se realizó un experimento dentro de una estructura de inteligencia privada compuesta por ex  miembros del servicio de acción de la DGSE  que decidieron integrar a ex  militantes de NAPAP , un grupo de lucha armada maoísta en la década de 1970. Tal “fusión de opuestos” tiene, que yo sepa , no tenía equivalente en el extranjero. Esta estructura recogía información para luchar contra intereses extranjeros que perjudicaban los intereses económicos de las empresas francesas. La fuerza de  CR451 se construyó en parte sobre este tipo de retroalimentación, y esto es lo que le permitió existir aguas arriba.

PIE  : ¿Para quién es este libro? 

CH  : Este libro quiere pensar fuera de la caja. Buscamos dirigirnos a una audiencia más amplia que el pequeño mundo de la inteligencia económica. ¿Qué será de Francia en un contexto cada vez más exacerbado de guerra económica? A nadie se le escapa que las medidas de represalia sobre el gas ruso pueden tener repercusiones negativas en la vida cotidiana de todos nosotros. Se hace necesario, pues, arrojar luz sobre este tipo de enfrentamientos clandestinos que preceden, acompañan y luego relevan a los conflictos bélicos clásicos.

PIE  : No nombrar al enemigo es la mejor manera de dejarlo progresar, sin siquiera darnos cuenta de que nos está debilitando económicamente. 

CH  : Así que vivimos en un estado de lo no dicho, que recorre toda la historia francesa contemporánea desde 1945 hasta hoy. La mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea experimentan, de una forma u otra, este mismo tipo de no dicho. Entonces, ¿cómo espera que a partir de entonces podamos señalar quién es el enemigo, y más particularmente en la guerra económica entre países aliados?

La raíz del problema proviene en parte del colapso de Francia que resultó de la catastrófica derrota militar de junio de 1940. Al final de la guerra, el miedo manifiesto de ver al Partido Comunista tomar el poder en Francia incitó fuertemente a una parte de la política clase para poner nuestra seguridad en manos de los Estados Unidos de América, en particular pidiendo el establecimiento de bases militares permanentes en Francia. Cela va de soi, chaque chose à son prix, et en l’occurrence, la compensation de cette aide d’outre-Atlantique était de nous faire entrer dans un état de dépendance globale (monétaire, financière, technologique) à l’égard des Estados Unidos de América. 

Nuestros decisores públicos y privados se han ido adaptando gradualmente a esta limitación. Por supuesto, entre 1958 y 1965 hubo un intento del general De Gaulle de reducir esta dependencia. Triunfó por el petróleo, fracasó por la informática. Posteriormente, sus sucesores se alinearon gradualmente. La venta de Alstom  a  General Electric , o la cancelación del contrato del “siglo” de los submarinos con destino a Australia, nos recuerdan que esta dependencia todavía tiene un coste importante para la economía del país. 

PIE  : ¿Por qué tituló su libro “¿Quién es el enemigo?” singular y no plural?

CH  : Elegir el singular es una fórmula directa para intentar romper un tabú muy arraigado en las esferas de poder donde se acostumbra a silenciar este tipo de cuestiones. Pero en verdad, la respuesta a la pregunta es más compleja porque Francia tiene que lidiar con diferentes tipos de relaciones de poder económico. La definición del enemigo económico difiere del enemigo militar. En nuestro campo, hablamos principalmente de hostilidad o nocividad. 

Una potencia extranjera es hostil cuando perjudica la preservación de nuestro propio poder. Este es todo el debate sobre la forma en que Estados Unidos busca asegurar su supremacía sobre el mundo, sin exhibirse como un imperio tradicional. Históricamente, Estados Unidos jugó un papel indirecto muy activo en la degradación de Francia con el virtuoso pretexto de denunciar los imperios coloniales europeos. Pero no olvidemos que los ciudadanos de esta joven República fundaron su nación conquistando los territorios ocupados por los pueblos indios que posteriormente fueron almacenados en reservas.

Tampoco se trata en este trabajo de centrarse en una estigmatización del poder estadounidense. Dadas las fracturas duraderas y en evolución del mundo, es vital insistir en los problemas que nos plantean otras potencias emergentes, como la China comunista, de la que dependemos mucho más que Rusia. Usted sabe que el EGE  publicó dos informes sobre China en el momento de la pandemia. No pasaron desapercibidos. Primero, el informe de advertencia «¿ Se ha convertido China en una potencia peligrosa?» Luego un informe de vigilancia sobre las contradicciones del sistema comunista chino, que se presenta en Davos a través de la voz del presidente Xi Jinping como “normal”, mientras el país que dirige busca lograr la supremacía del mercado sobre el resto del mundo. 

El resultado de la encuesta realizada en julio de 2022 con la red AEGE respondiendo a la pregunta: “En su opinión, ¿cuáles son las 5 potencias extranjeras que más amenazan los intereses económicos franceses? »

PIE: Hablemos de Europa. ¿Hay cierta conciencia en esta escala?

CH  : Europa solo entra en estrategia cuando están en la esquina del ring con quince cuchillos apuntando a su pecho. En general, la estrategia de anticipación es inexistente en Bruselas. Recuerde cuando Putin hace algunos años amenazó con cerrar el grifo de gas europeo. Europa descubrió de repente su dependencia del gas ruso. La toma de conciencia solo duró unos días. Cada Estado miembro se apresuró a olvidar este estado de cosas. 

La Unión Europea ha cultivado otra forma de ambigüedad con su socio en Washington. Esto se explica por el hecho de que la Unión Europea ha generado un superávit de 150.000 millones de euros en sus intercambios económicos con Estados Unidos en los últimos años, como le gusta señalar a Nicolas Ravailhe. Pero esta aparente ventaja no nos permite abrir un camino, por estrecho que sea, que nos conduzca al inicio de la autonomía estratégica. Permanezcamos lúcidos, la Unión Europea aún vive bajo una presión geopolítica y militar muy fuerte por parte de los Estados Unidos de América. 

PIE: ¿Cómo explicaría la diferencia entre Francia y Alemania?

CH  : Alemania perdió las dos guerras mundiales y, a través de su toma de decisiones, contribuyó en gran medida a destruir la Europa del siglo pasado. Pero los alemanes borran cada vez más esta realidad histórica de su memoria colectiva. Sin embargo, no estoy tratando de estigmatizar a Alemania. Para equilibrar mi punto, ¿qué francés recuerda la destrucción provocada por el Sacro Imperio Romano Germánico y la desestabilización de Alemania durante tres siglos? No olvidemos que Francia nunca reivindicó demasiado esta victoria estratégica, con el costo del efecto boomerang inducido (la guerra de 1870, la guerra de 1914-1918 y la de 1939-1945). 

La Alemania de 2022 sigue reconstruyendo su poder asumiendo tres formas de dependencia: la de Estados Unidos, la de China y la que persiste con Rusia. Este caso de libro de texto abre nuevas perspectivas de investigación que el  CR451  no dejará de profundizar. 

Francia debe gestionar sus propias dependencias con Estados Unidos y China. A diferencia de Alemania, nuestro país no se encuentra en una fase de construcción de poder sino en una búsqueda por preservar su poder. Que es muy diferente. Y esto explica toda la ambigüedad de la relación entre nuestros dos países. Alemania busca establecer una nueva forma de supremacía dentro de Europa. Francia no puede aceptar tal objetivo, dadas las lecciones de la historia.

PIE  : Para concluir, ¿cuáles son, después del lanzamiento de este libro, los caminos de desarrollo del  CR451  ?

CH  :  CR451  continuará produciendo conocimiento sobre guerra económica y guerra de información, como el libro que acabo de mencionar. Comenzamos a expresarnos hace varios meses a través de un  canal CR451  en YouTube y fortaleceremos nuestra voz poniendo un sitio web en línea en las próximas semanas. En 2023, el objetivo es organizar un simposio sobre guerra económica que, espero, sea un momento fundacional para cierta corriente de pensamiento. Las líneas de trabajo en desarrollo tal vez nos lleven a sacar nuevas estructuras, que estarán vinculadas a solicitudes muy concretas formalizadas por nuestros interlocutores ya las que tendremos que dar respuestas adecuadas.

Hubert Le Gall y Luc de Petiville

FUENTE https://portail-ie.fr/analysis/4111/conversation-christian-harbulot-guerre-economique-qui-est-lennemi

(*) Christian Harbulot , Teniente Coronel de la Reserva del Ejercito Frances, es un estratega francés especializado en inteligencia económica . Es director de la Escuela de Guerra Económica y director asociado de la consultora Spin Partners, especializada en inteligencia económica y cabildeo .

PORTAL DE LA INTELIGENCIA ECONOMICA (Francia): El Portal IE refleja la dinámica del sector IE en Francia. En la interfaz de los mundos de la inteligencia económica, los negocios y la investigación, el Portal es el centro francés de información sobre inteligencia económica y estratégica. Su objetivo: proporcionar información sobre el desarrollo de esta disciplina, promover los intercambios entre estos tres entornos y permitir la referencia de las empresas francesas de IE.

Por William Scott Ritter*

El estratega militar prusiano Clausewitz ha dicho: “La guerra es una extensión de la política por otros medios”. Y la razón por la que menciono eso es cuando hablamos del conflicto que está en curso en Ucrania, creo que tenemos que entender que esto es mucho más que un conflicto militar. Esto es mucho más que simplemente que el ejército ruso luche contra el ejército ucraniano.

Las consecuencias de este conflicto para Europa y Estados Unidos dependen del resultado de esta guerra, de esta lucha. Permítanme ir al grano. Rusia está ganando y Rusia ganará el conflicto militar. No hay nada que la OTAN o los Estados Unidos puedan hacer para evitar este resultado. Pueden debilitar el proceso; pueden hacer que el costo humano para Ucrania y Rusia sea mayor, pero no cambiarán el resultado. Y creo que Occidente está empezando a despertar a esta realidad. Hace poco tuvimos al embajador de Francia ante las Naciones Unidas para reconocer que es una quimera pensar en Ucrania liberando Donbas, liberando Crimea. Cada vez más políticos occidentales se están dando cuenta del costo de este conflicto en Europa, en los Estados Unidos, en el mundo. Y reconociendo que el resultado no va a ser el esperado.

EEUU y la OTAN no creían que el conflicto acabaría así

Permítanme comenzar diciendo que no creo que ni Estados Unidos, ni la OTAN ni Ucrania creyeran que este conflicto resultaría de la manera que resultó. Creo que la OTAN, Europa y Ucrania se habían estado preparando desde 2015 para un conflicto decisivo en Donbass, donde el ejército ucraniano formado por la OTAN, entrenado y equipado, podría lanzar un ataque decisivo que podría superar Donetsk y Lugansk. milicias y cualquier fuerza que Rusia pudiera aportar para resolver el problema. En términos de un conflicto mayor, creo que Estados Unidos y Europa se mantuvieron firmes en su creencia de que la amenaza de sanciones económicas y la realidad de las sanciones económicas disuadirían a Rusia de comprometerse decisivamente con Ucrania por el Donbass o si Rusia decidiera hacerlo por lo que conduciría al rápido colapso de la economía de Rusia,

Sin preparación, sin evaluación realista de las consecuencias

¿Por qué creo esto? Yo mismo, como militar que ha ido a la guerra y que se ha preparado para ir a la guerra, sé que si está planeando un enfrentamiento decisivo con un enemigo, requiere movilización. Requiere la acumulación de poder militar; requiere preparación logística. En resumen, requiere todo lo que la OTAN, Europa y Estados Unidos no lograron hacer. No hubo preparación militar de la OTAN, de Estados Unidos, de Europa para este conflicto. Lo que me dice que no creían que este conflicto se iba a ganar en el campo de batalla sino en los bancos, en las empresas, en la economía. No quiero ser demasiado bromista aquí, pero si vas a menospreciar a Rusia como nada más que una gasolinera disfrazada de nación, es mejor que no seas un automóvil sin gasolina que necesita repostar.

La arrogancia de Occidente conduce al caos económico

Literalmente no hubo una apreciación realista de los aspectos energéticos de sancionar a Rusia. Creo que hubo un nivel de arrogancia por parte de Estados Unidos y Europa de que podían controlar la seguridad energética, podían controlar los suministros de energía del mundo y podían cerrar la economía rusa sancionando la energía rusa. Ha sucedido exactamente lo contrario. Rusia ha demostrado que conoce el mercado mundial de la energía mucho mejor que Estados Unidos o Europa. Y no quiero reírme porque esta no es una situación graciosa, pero a veces, cuando te enfrentas a absurdos y ridiculeces de tal magnitud, no tienes más remedio que reírte consternado. Y esa es la situación a la que me enfrento cuando miro a Europa hoy.

La arrogancia del G7, la arrogancia de la OTAN, la arrogancia de la Unión Europea de creer que podrían dictar una solución por la vía económica a Rusia y no esperar que habiendo telegrafiado esto durante más de un año que Rusia no pueda venir con una contraestrategia. Un plan para absorber las sanciones de Occidente y volverlas contra Occidente. Y esto es exactamente lo que ha hecho Rusia y Occidente ha demostrado que no tienen un plan B. Una de las primeras cosas que aprendes en la profesión militar es que ningún plan sobrevive al contacto inicial con el enemigo; que el enemigo siempre tiene un voto. Y así, la arrogancia de venir con un plan, un concepto, un método de pensamiento, un método de operación y no poder adaptarse a las circunstancias cambiantes ha llevado a Europa a la situación que enfrenta hoy.

La idea de la unidad europea expuesta como un fraude

¿Cuáles son las consecuencias de esto más allá de lo obvio, más allá del sufrimiento que tendrá el pueblo europeo este invierno, más allá del daño causado a la industria europea? La noción de unidad europea ha sido expuesta como un fraude. Podemos escuchar a los líderes de la OTAN y de la Unión Europea hablar sobre cómo se ha recuperado Europa. Europa no se ha recuperado. Hay fracturas profundas en Europa mientras hablamos, y las fracturas van a volverse aún más severas con el tiempo. Verá, creo que Europa cometió un error fatal al abrazar el nacionalismo ucraniano porque al abrazar el nacionalismo ucraniano, Europa ha desatado las fuerzas que la Unión Europea estaba diseñada para suprimir y esas son las fuerzas del nacionalismo europeo, el nacionalismo polaco, el nacionalismo alemán, el nacionalismo francés. Todo está saliendo a la luz.

Las naciones, a medida que Europa se ve afectada económicamente, en lugar de unirse de manera unificada, Europa se fracturará. Hemos visto esto. Hungría ya se ha separado comprometiendo su propio contrato de energía con Rusia para sobrevivir y, a medida que la realidad del invierno que se avecina llega a casa, verá más y más países europeos obligados por la fuerza de sus poblaciones, obligados a romper con las políticas. promulgadas por la Unión Europea y la OTAN y persiguen políticas individuales diseñadas para preservar las vidas y la infraestructura de su propia nación. La guerra en Ucrania va a transformar el rostro de Europa de una manera que Europa trató de evitar desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El mapa de Europa se está redibujando

Sabes, una de las cosas que surgieron de la Segunda Guerra Mundial fue el deseo por parte de Europa de que las fronteras fueran permanentes. No habría más redibujado del mapa de Europa. Esto estaba terminado. No ha terminado, señoras y señores, solo hay que echar un vistazo a Ucrania ahora mismo. No es solo que Crimea será para siempre Rusia, no es solo que el Donbass será para siempre Rusia. Creo que esta guerra no terminará hasta que Novorossiya sea para siempre Rusia. El territorio que se extiende desde Transnistria y Moldovia a través del sur de Ucrania pero que se convertirá en Novorossiya. Odessa, Kherson, Zaporizhzhia, Kharkov, Dnipropetrovsk. Todo esto nunca más será Ucrania. Serán permanentemente para siempre Rusia. El mapa de Europa se está redibujando mientras hablamos y con él viene el atractivo de otras naciones diciendo que tal vez podamos redibujar los mapas a nuestro favor. Ya se habla en Polonia de volver a dibujar el mapa de Ucrania para que Ucrania occidental pueda volverse polaca. Ese territorio que le fue arrebatado a Polonia al final de la Segunda Guerra Mundial. Y ahora escuchas rumores en Alemania de que tal vez los territorios que le fueron arrebatados a Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial deberían volver a ser alemanes. Y así seguirá. Las cosas que se suponía que nunca volverían a suceder, empezamos a verlas gestarse de nuevo.

Europa expuesta como un tigre de papel

Algunas otras cosas.

La militarización de Europa. Al final de la Guerra Fría, creo que hubo un reconocimiento por parte de Europa de que la probabilidad de una guerra terrestre a gran escala en Europa era escasa o nula. Y es por eso que Europa básicamente se desarmó. Dejaron de construir armas modernas. Dejaron de entrenar; sus militares se quedaron en los cuarteles. Cuando la OTAN hace un par de años decidió que iban a crear estos grupos de batalla para enviarlos a las regiones bálticas y a Polonia para disuadir la agresión rusa, hubo dificultades por parte de Europa para encontrar las fuerzas para tripular estos grupos de batalla del tamaño de un batallón de refuerzo. – Estamos hablando de 1.500 hombres. Alemania, que durante la Guerra Fría tenía un ejército masivo, tenía esta capacidad, tuvo que canibalizar sus fuerzas blindadas para traer un batallón a Lituania.

Ahora, primero que nada, piensa en esto. Los alemanes estaban enviando un batallón blindado a Lituania. Eso solo debería hacer que la gente se tire de los pelos. Eso nunca es bueno. Pero los alemanes enviaron un batallón blindado a Lituania solo porque canibalizaron todo lo demás. Ahora tenemos a Jens Stoltenberg hablando de la necesidad de crear una fuerza de 300.000 hombres. Y una de las partes de esa fuerza sería reforzar estos grupos de batalla del tamaño de un batallón para convertirlos en grupos de batalla del tamaño de una brigada. ¿De dónde van a sacar a los hombres? ¿Dónde van a conseguir el material? ¿Cómo van a hacer esto? La respuesta corta es: no pueden. Europa ha quedado expuesta como un tigre de papel. Esa es una de las consecuencias de este conflicto.

La OTAN fracasó

Excepto que Europa no es solo una unión económica fallida, la OTAN es una alianza militar fallida sin capacidad para participar en un conflicto militar significativo con un enemigo o un enemigo potencial de las capacidades de Rusia. La otra cosa que está sucediendo aquí es que Estados Unidos ha demostrado una vez más que es quizás el peor aliado que Europa podría tener. En un momento, Estados Unidos fue un buen aliado, en un momento, Estados Unidos fue el corazón y el alma de la alianza defensiva de la OTAN, pero una vez que terminó la Guerra Fría y la OTAN perdió su razón de existir, en lugar de que Estados Unidos buscara desmembrar esta reliquia de la Guerra Fría, Estados Unidos tomó la iniciativa de convertir a la OTAN en una alianza ofensiva.

Basta echar un vistazo a la Guerra de Kosovo para comprender que la OTAN no era una alianza defensiva. Allí hubo delito de agresión, basta echar un vistazo a la intervención en Libia para saber lo mismo. ¿Y qué estuvo haciendo la OTAN, una organización de seguridad transatlántica, en Afganistán durante casi dos décadas? Entonces, ya sabes, la OTAN perdió su razón de existir. Estados Unidos abandonó la OTAN en Afganistán. No sé si Europa se ha dado cuenta de ese hecho, pero abandonamos a la OTAN, abandonamos a Europa, dejamos a la OTAN en Europa a su suerte, y provocó que muchos en la OTAN se preguntaran: ¿cuál es la relevancia, cuál es nuestro misión? ¿Por qué estamos aquí?

Estados Unidos ha abandonado la OTAN

Luego, Estados Unidos dio la vuelta porque tuvimos un cambio de liderazgo y dijimos «no, ahora eres relevante, pero necesitamos que ahora te centres en Rusia». Y la OTAN lo hizo, pero no militarmente, la OTAN nunca construyó una capacidad militar para enfrentar a Rusia. Por lo tanto, Estados Unidos ha llevado a la OTAN por este camino hacia una guerra indirecta decisiva con Rusia en Ucrania, donde la OTAN está agotando aún más sus recursos militares transfiriendo material en equipo a Ucrania solo para ver cómo Rusia lo destruye en el campo de batalla sin capacidad industrial para reemplazarlo. Estados Unidos abandonó la OTAN.

Colapso del imperio estadounidense

Ahora, para los Estados Unidos, las consecuencias de este conflicto son que estamos acelerando la desaparición del orden internacional basado en reglas, ese es ese club que los Estados Unidos armó al final de la Segunda Guerra Mundial se está derrumbando. Se está derrumbando en una fase de creciente reconocimiento en el mundo de que existe una necesidad de multipolaridad, que otras naciones importan. Que el mundo no puede girar únicamente en torno a Estados Unidos. Y esta carga contra la multipolaridad está siendo liderada por Rusia y China, con India, Brasil, Sudáfrica y otras naciones al frente.

Esto iba a suceder sin importar como; la historia del mundo muestra que hay un proceso evolutivo y los imperios se desvanecen. Pero lo que estamos viendo aquí no es el desvanecimiento del imperio estadounidense sino el colapso del imperio estadounidense. Y una de las consecuencias de este conflicto es que Estados Unidos se está dando cuenta de que su papel en el mundo se está derrumbando mientras hablamos. ¿Cómo salimos de esto, ya que estamos analizando la situación? Tanto Estados Unidos como Europa han fracasado estratégicamente en todos los niveles, política, económica y militarmente. El ganador será Rusia.

Lo que es posible: la coexistencia pacífica entre Europa y Rusia

Afortunadamente para Estados Unidos y Europa, Rusia no tiene el tipo de deseo de dominio global que tienen Estados Unidos y la OTAN. Rusia simplemente está buscando un nuevo marco de seguridad europeo que respete lo que Rusia considera sus intereses legítimos de seguridad nacional. Y este va a ser el futuro. Una victoria decisiva de Rusia finalmente obligará a Europa a renunciar a su abrazo suicida a la OTAN y su papel perpetuo como una extensión de la política de seguridad nacional estadounidense, y en su lugar buscará un entendimiento realista responsable con Rusia sobre cómo Europa y Rusia pueden coexistir pacíficamente, no como amigos. Europa, creo, ha perdido para siempre, al menos en el futuro previsible, la oportunidad de ser amiga de Rusia. Rusia nunca volverá a confiar en Europa, ni Rusia debería confiar nunca en Europa. Europa nunca más será socia de Rusia. No te conviertes en socio de naciones que te apuñalan por la espalda como Europa ha apuñalado a Rusia por la espalda. Pero se puede coexistir pacíficamente.

Estado de derecho en lugar de orden internacional basado en normas

Y creo que ese es el objetivo de Rusia, y creo que este será el objetivo de Europa. El perdedor de todo esto a largo plazo será Estados Unidos, el ganador de todo esto a largo plazo será el resto del mundo. Porque cuanto antes se pueda obligar a Estados Unidos a renunciar a su papel, el papel autoelegido como potencia hegemónica global, antes podrá el mundo levantarse e invitar a Estados Unidos a la mesa de una multipolaridad donde el estado de derecho reemplaza las reglas basadas en el orden internacional.

*William Scott Ritter Jr. es autor y experto y ex oficial de inteligencia del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos e inspector de armas de las Naciones Unidas

Con o sin él, el general invierno llega a la ciudad, listo para entretener a su invitado de honor Sun Tzu con tantos platos nuevos en su mesa.

Pepe Escobar 10 de noviembre Fundación de la Cultura Estratégica

El anuncio del retiro de Kherson puede haber señalado uno de los días más sombríos de la Federación Rusa desde 1991.

Dejar la orilla derecha del Dniéper para establecer una línea de defensa en la orilla izquierda puede explicar el sentido militar total. El mismo General Armagedón, desde su primer día en el trabajo, había insinuado que esto podría haber sido inevitable.

Tal como está en el tablero de ajedrez, Kherson está en el lado «equivocado» del Dnieper. Todos los residentes de Kherson Oblast (115.000 personas en total) que querían ser reubicados en latitudes más seguras han sido evacuados de la orilla derecha.

El General Armageddon sabía que eso era inevitable por varias razones:

ninguna movilización después de que los planes iniciales de SMO golpearon el polvo; destrucción de puentes estratégicos a través del Dniéper, completa con un metódico golpeteo ucraniano de puentes, transbordadores, pontones y muelles durante tres meses; ninguna segunda cabeza de puente al norte de Kherson o al oeste (hacia Odessa o Nikolaev) para llevar a cabo una ofensiva.

Y luego, la razón más importante: el armamento masivo junto con la OTAN dirigiendo de facto la guerra se tradujo en una enorme superioridad occidental en reconocimiento, comunicaciones y mando y control.

Al final, el retiro de Kherson puede ser una pérdida táctica relativamente menor. Sin embargo, políticamente, es un desastre absoluto, una vergüenza devastadora.

Kherson es una ciudad rusa. Los rusos han perdido, aunque sea temporalmente, la capital de un nuevo territorio adscrito a la Federación. La opinión pública rusa tendrá tremendos problemas para absorber la noticia.

La lista de negativos es considerable. Las fuerzas de Kiev aseguran su flanco y pueden liberar fuerzas para ir contra Donbass. El armamento por parte del Occidente colectivo recibe un gran impulso. HIMARS ahora puede potencialmente atacar objetivos en Crimea.

La óptica es horrible. La imagen de Rusia en el Sur Global está gravemente empañada; después de todo, este movimiento equivale a abandonar el territorio ruso, mientras que los crímenes de guerra ucranianos en serie desaparecen instantáneamente de la “narrativa” principal.

Como mínimo, hace mucho tiempo los rusos deberían haber reforzado su principal cabeza de puente de ventaja estratégica en el lado oeste del Dnieper para que pudiera resistir, a menos que se pronosticaba ampliamente una inundación de la presa Kakhovka. Y, sin embargo, los rusos también ignoraron la amenaza del bombardeo de la represa durante meses. Eso explica una planificación terrible.

Ahora las fuerzas rusas tendrán que conquistar Kherson nuevamente. Y en paralelo estabilizar las líneas del frente; dibujar fronteras definitivas; y luego esforzarse por «desmilitarizar» las ofensivas ucranianas para siempre, ya sea mediante negociaciones o bombardeos masivos.

Es bastante revelador que una variedad de tipos de inteligencia de la OTAN, desde analistas hasta generales retirados, sospechen del movimiento del general Armageddon: lo ven como una trampa elaborada o, como lo expresó un analista militar francés, «una operación de engaño masiva». Clásico Sun Tzu. Eso ha sido debidamente incorporado como la narrativa oficial de Ucrania.

Entonces, para citar a Twin Peaks , ese clásico subversivo de la cultura pop estadounidense, “los búhos no son lo que parecen”. Si ese es el caso, el General Armageddon buscaría sobrecargar severamente las líneas de suministro ucranianas; seducirlos para que se expongan; y luego participe en un tiro masivo de pavos.

Así que es Sun Tzu; o hay un acuerdo entre bastidores, coincidiendo con el G20 la próxima semana en Bali

El arte del trato

Bueno, parece que se llegó a un acuerdo entre Jake Sullivan y Patrushev.

Nadie sabe realmente los detalles, ni siquiera aquellos que tienen acceso a los extravagantes informantes de la 5ª Columna en Kiev. Pero sí, el acuerdo parece incluir a Kherson. Rusia mantendría Donbass pero no avanzaría hacia Kharkov y Odessa. Y la expansión de la OTAN quedaría definitivamente congelada. Una oferta minimalista.

Eso explicaría por qué Patrushev pudo abordar un avión a Teherán simultáneamente al anuncio del Retiro de Kherson, y ocuparse, bastante relajado, de importantes asuntos de asociación estratégica con Ali Shamkhani, Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.

El acuerdo también puede haber sido el «secreto» incorporado en el anuncio de Maria Zakharova de que «estamos listos para las negociaciones».

Los rusos abandonarán la orilla del río Dniéper en una retirada militar controlada. Eso no sería posible sin negociaciones dirigidas de militar a militar.

Estas negociaciones de canal secundario han estado ocurriendo durante semanas. El mensajero es Arabia Saudita. El objetivo de EE. UU., a corto plazo, sería lograr una especie de acuerdo Minsk 3, con Estambul/Riyadh.

Nadie le presta la más mínima atención al payaso de la coca Zelensky. Sullivan fue a Kiev para presentar una especie de hecho consumado.

El Dniéper será, en tesis, la primera línea resuelta y negociada.

Kiev tendría que tragarse una línea de contacto congelada en Zaporozhye, Donetsk y Lugansk, y Kiev recibiría electricidad de Zaporozhye, por lo que dejaría de bombardear su infraestructura.

EE.UU. ofrecería un préstamo de 50.000 millones de dólares más parte de los activos rusos confiscados, es decir, robados, para “reconstruir” Ucrania. Kiev recibiría modernos sistemas de defensa aérea.

No hay duda de que Moscú no estará de acuerdo con ninguna de estas disposiciones.

Tenga en cuenta que todo esto coincide con el resultado de las elecciones estadounidenses, donde los demócratas no perdieron exactamente.

Mientras tanto, Rusia está acumulando más y más ganancias en la batalla por Bahamut.

No hay ilusiones en absoluto en Moscú de que este cripto-Minsk 3 sería respetado por el Imperio «incapaz de cumplir acuerdos».

Jake Sullivan es un abogado de 45 años sin antecedentes estratégicos y “experiencia” equivalente a hacer campaña a favor de Hillary Clinton. Patrushev puede comerlo para el desayuno, el almuerzo, la cena y la merienda nocturna, y vagamente «estar de acuerdo» con cualquier cosa.

Entonces, ¿por qué los estadounidenses están desesperados por ofrecer un trato? Debido a que pueden sentir que el próximo movimiento ruso con la llegada del general Winter debería ser capaz de ganar la guerra de manera concluyente en los términos de Moscú. Eso incluiría cerrar de golpe la frontera polaca mediante un largo movimiento de flecha desde Bielorrusia hacia abajo. Con las líneas de suministro de armas cortadas, el destino de Kiev está sellado.

Con o sin él, el general Invierno llega a la ciudad, listo para entretener a su invitado de honor Sun Tzu con tantos platos nuevos en su mesa.

Ucrania forma parte y es prolegómeno de la guerra fría actual contra China en Asia Oriental

Por Rafael Poch 9/11/2022 para CTXT

Desde hace algún tiempo y con una periodicidad aproximada de una vez por mes, fuerzas aeronavales de Estados Unidos entran, demostrativa y provocativamente, en el estrecho de Taiwán, mientras que las fuerzas chinas responden con diversos movimientos militares que van desde incursiones aéreas hasta lanzamiento de misiles. La conclusión es clara: no solo estamos en una “guerra fría” en Asia Oriental, sino que el peligro de un conflicto militar abierto es muy serio. Si bien nadie lo desea, muchos “expertos” (frecuentemente vinculados al complejo militar-industrial) lo consideran “inevitable”, y todos se acercan físicamente a dicho conflicto por el mero hecho de poner a sus fuerzas armadas permanentemente en contacto. 

Como el último documento oficial de la doctrina militar de Estados Unidos, recién publicado, relaciona directamente en un mismo paquete lo que ocurre entre Ucrania y Rusia con el pulso con China, y estima que esta es la dimensión principal de todo ello, es obligado preguntarse cómo hemos llegado a esto. ¿Qué ha pasado?  

Para responder hay que observar el marco general de varias décadas de “éxito chino”.

El éxito

La integración de China en la globalización, entendida en este caso como el seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos, contenía implícitamente como consecuencia la conversión de China en vasallo de Occidente. 

El propósito era presionar a China para que aplicara las reformas estructurales definidas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, abriera totalmente sus mercados a las empresas occidentales y que la integración de las élites chinas en su globalización acabara dando lugar a una forma de gobierno subalterno más aceptable para Occidente que la del Partido Comunista Chino.

Para comprar un solo avión Boeing a Estados Unidos, China debía producir cien millones de pares de pantalones. 

Desde la normalización de relaciones chino-soviéticas en mayo de 1989, China disfrutó de treinta años de tranquilidad exterior

No estaba previsto que jugando en el terreno diseñado por otros, China torciera aquel propósito. El “milagro chino” fue usar una receta occidental diseñada para su sometimiento para fortalecerse de forma autónoma e independiente. Lo hizo poniendo condiciones y restricciones a la entrada del capital extranjero en China y, sobre todo, manteniendo un control bien firme de las riendas del proceso. Lo consiguió porque, gracias al bajo precio y alta eficacia de la mano de obra en China, los capitalistas y empresarios extranjeros hicieron enormes beneficios en la “fábrica del mundo” y eso apaciguó y moderó a sus gobiernos.

China aprovechó esa integración en la globalización para desarrollarse, aprender y adquirir tecnología. 

Los resultados están a la vista y son extraordinarios en todos los órdenes; en términos de incremento en la esperanza media de vida, eliminación de pobreza, PIB (recordemos que en 1980 el peso de China en el PIB global era de 2,3% y hoy es de 18,5%), instrucción, ciencia y tecnología, fortaleza militar, grandes empresas, sin olvidar, naturalmente, el gran progreso en dañinas emisiones ambientales. Todo eso entrará en los manuales de historia y economía del futuro.

Ante este resultado, un conocido comentarista americano (Fareed Zakaria, de la CNN) expresó así su desconcierto:

“La estrategia produjo complicaciones y complejidades que desembocaron en una China más poderosa que no respondía a las expectativas occidentales”, es decir, a la expectativa de que, en el proceso, China se convertiría en subalterna.

Todo esto ocurrió en los 30 años anteriores, pero la crónica de los últimos años añadió aún más ansiedad a la situación. La crisis financiera global de 2008, genuino detritus de la economía de casino con centro en Estados Unidos, ofreció la primera gran evidencia de debilidad occidental y de los peligros que contiene la no regularización del sector financiero, así como el hecho general de que el capital mande sobre los gobiernos y no al revés. China gobernó la crisis mucho mejor, como había pasado ocho años antes con el estallido de la burbuja puntocom.

Autoeliminada la URSS como gran adversario, la mirada de los estrategas de EE.UU. se empezó a dirigir a China, pero el 11-S colocó en el centro al terrorismo yihadista

Antes, las desastrosas consecuencias de las guerras que se han encadenado desde los atentados del 11-S de 2001, con más de tres millones de muertos, unos cuarenta millones de desplazados y varias sociedades y Estados destruidos, hicieron patente una gigantesca irresponsabilidad por parte de la primera potencia mundial. La retirada de Estados Unidos del acuerdo sobre cambio climático y la mala gestión de la crisis de la pandemia en Occidente (en comparación, no solo con China, sino con el conjunto de Asia oriental) incrementaron esa evidencia de desbarajuste. Así que, ante este panorama, la respuesta de Estados Unidos ha sido la presión militar y las sanciones.

La respuesta

Desde la normalización de relaciones chino-soviéticas en mayo de 1989, China disfrutó de treinta años de tranquilidad exterior que le permitieron concentrarse en su desarrollo. 

Autoeliminada la URSS como gran adversario, en los noventa, la mirada de los estrategas de Washington se empezó a dirigir a China, pero el 11-S neoyorkino colocó en el centro al terrorismo yihadista (otro resultado de la mala política anterior que se volvía contra sus autores) y ofreció a China una prórroga de diez años: diez años más de relativa tranquilidad.

En 2012, Obama anuncia el Pivot to Asia: trasladar al Pacífico el grueso de la fuerza militar aeronaval de Estados Unidos, para estrechar el cerco militar alrededor de China. 

Los chinos reaccionaron poniéndose el cinturón de seguridad: fortaleciendo la autoridad del partido en todos los órdenes y el liderazgo personal en su dirección colectiva. 

Pero sobre todo, en 2013 China anunció la Nueva Ruta de la Seda (Belt & Road Initiative), una ambiciosa estrategia global para salir del cerco y exportar sobrecapacidad. Es decir una estrategia a la vez geopolítica y económica. 

Con Trump el cambio de clima fue brusco, en especial cuando el secretario de Estado, Michael Pompeo, apeló al cambio de régimen en China

La Nueva Ruta de la Seda es un esfuerzo de varias décadas de duración con una financiación astronómica (de 4 a 8 billones de dólares), encaminado a establecer una red geoeconómica internacional de apoyo que integre económica y comercialmente al 70% de la humanidad a través de Eurasia. Sin necesidad de recordar las tesis de Halford Mackinder que ahora se desempolvan, eso erosiona, necesariamente, el poder mundial de Estados Unidos en el hemisferio. También complica sobremanera cualquier propósito de cerco a una potencia que, sin ser “amiga”, ni “aliada”, ni “líder de bloque”, es socia positiva de casi todas las naciones.

El objetivo implícito de la Nueva Ruta de la Seda, en palabras de Henry Kissinger, es nada menos que “trasladar el centro de gravedad del mundo desde el Atlántico al Pacífico”. A su lado el histórico Plan Marshall queda como algo pequeño…

Guerra fría

Con Donald Trump el cambio de clima fue brusco, en especial cuando en su discurso de julio de 2020 el secretario de Estado, Michael Pompeo, apeló abiertamente al cambio de régimen en China, señalando directamente al Partido Comunista Chino como el “principal enemigo de Estados Unidos”. 

Pese a la inusitada división del establishment americano, la política de sanciones comerciales y presión militar contra China tiene un amplio consenso en las dos facciones del régimen de Estados Unidos.

Esto ya es una guerra fría abierta, con fuertes campañas de propaganda y demonización del adversario. Con Biden asistimos a una escalada de la tensión con Taiwán, principal productor mundial de semiconductores, en el centro del escenario.

Desde 1978 el reconocimiento del principio de “una sola China”, es decir, que Taiwán forma parte de ella, así como la Taiwán Relations Act (TRA) de 1979, fueron el fundamento de la relación bilateral en ese ámbito.

La política de sanciones comerciales y presión militar contra China tiene un amplio consenso en las dos facciones del régimen de EE.UU.

El contenido de la TRA era ambiguo: aunque la isla pertenecía a China, se contemplaba el suministro de “armas defensivas” a Taiwán y se decía que cualquier intento de que Pekín resolviese por la fuerza la secesión sería motivo de “grave preocupación”. Es decir: no se decía “ayudaremos militarmente a Taiwán si hay conflicto”. 

Ahora sí se dice. Lo ha dicho Biden cuatro o cinco veces. Además, toda la acción de EE.UU dibuja un provocador replanteamiento que John Ross expone así en Tricontinental (publicado en castellano por El Salto): 

a) Por primera vez desde el comienzo de las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, Biden invitó a un representante de Taipéi a la toma de posesión del presidente de EE.UU.

b) La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi –la tercera funcionaria estadounidense de mayor rango en el orden de sucesión presidencial– visitó Taipéi el 2 de agosto de 2022.

c) Estados Unidos ha pedido la participación de Taipéi en Naciones Unidas.

d) Estados Unidos ha intensificado la venta de armas y equipo militar a la isla.

e) Han aumentado las delegaciones estadounidenses que visitan Taipéi.

f) Las Fuerzas Especiales de EE.UU. han entrenado tropas terrestres y de la marina de Taiwán.

g) Estados Unidos ha incrementado su despliegue militar en el mar de China Meridional y ha enviado regularmente buques de guerra a través del estrecho de Taiwán. 

Al igual que en Ucrania con su integración de facto en la OTAN y su conversión en un ariete militar contra Rusia desde 2014, este fin de la ambigüedad con Taiwán supone que Washington cruza una línea roja histórica de China. Y como en Ucrania, en el entorno geográfico más inmediato del adversario. Además, Estados Unidos está presionando a otros países del entorno chino: Australia, India, Japón, Corea del Sur, (también Inglaterra y la propia UE) a sumarse a las sanciones y coaliciones militares, de la misma forma en que ha hecho en Europa con Ucrania. 

Igual que en Ucrania, en la crisis de Taiwán no hay interés en negociaciones para resolver las tensiones con un paso atrás, ni para prevenir choques militares accidentales, ni para reducir riesgos en general.

La estrategia de seguridad americana afirma que la guerra de Ucrania, y la debilidad de Rusia que aprecia en ella, confirman que China representa “la principal amenaza, como único competidor dotado del suficiente poder económico, militar y político necesario para replantear el orden internacional”. Para ello llama a revitalizar la red de alianzas que reste capacidad de maniobra a China. Eso es lo que se está haciendo.

Se ha logrado convertir a la UE en vasallo, e integrarla en esa guerra fría contra su principal socio comercial (China), lo que perjudica gravemente a su propia economía

La guerra de Ucrania que, desde luego, China no quería, está dirigida a impedir militarmente la integración euroasiática, que es un eje fundamental de la gran estrategia china de la Nueva Ruta de la Seda. El atentado contra los gasoductos del Báltico son la mejor ilustración de esa acción por romper nexos vitales y debe ser leído en ese contexto. Desde ese punto de vista, Ucrania forma parte y es prolegómeno de la guerra fría actual contra China en Asia Oriental. 

De momento, y aunque ese vector pueda presentar problemas en el futuro, se ha logrado convertir a la Unión Europea en vasallo, e integrarla en esa guerra fría contra su principal socio comercial (China), lo que perjudica gravemente a su propia economía.

La conciencia de todo ello explica la posición de China en esta guerra, su postura de que “la seguridad europea debe ser decidida por los europeos” (Xi Jinping a Olaf Scholz en mayo), y su oposición a las sanciones contra Rusia, meridianamente expuesta en abril por la comentarista de la televisión china, Liu Xin: “Nos dicen, ayúdame a luchar contra tu socio ruso para que luego pueda concentrarme mejor contra ti”. 

“La era de la posguerra fría ha concluido definitivamente y está en marcha una competición entre las principales potencias para dar forma a lo que vendrá a continuación”, escribe el presidente Biden en la introducción al documento Estrategia de seguridad nacional de 2022, recién publicado. “China es el único competidor con intención de redefinir el orden internacional que dispone de las capacidades para hacerlo”, dice. 

La elocuente Ursula von der Leyen, la “presidenta americana de Europa”, según la revista estadounidense Politico, reconoce la unidad de todo el paquete y la beligerancia europea en él cuando afirma que “la guerra de Ucrania no es solo una guerra europea, es una guerra por el futuro del mundo por lo que el ámbito de Europa solo puede ser el mundo entero”. 

Rafael Poch
Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania de la eurocrisis.

Fuente: https://ctxt.es/es/20221101/Firmas/41256/Rafael-Poch-China-Estados-Unidos-Ucrania-Rusia-Asia-potencias.htm#md=modulo-portada-bloque:4col-t2;mm=mobile-big

Pepe Escobar  The Saker  3 de Noviembre

Después de que el ataque militar occidental a Sebastopol detuviera brevemente los transportes de grano rusos, Moscú está de vuelta en el negocio con una mano más fuerte y términos más favorables.

Entonces, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, levanta el teléfono y llama a su homólogo ruso, Vladimir Putin: hablemos del “acuerdo de granos”. Putin, sereno, tranquilo y sereno, explica los hechos al sultán:

Primero, la razón por la cual Rusia se retiró del acuerdo de exportación de granos.

En segundo lugar, cómo Moscú busca una investigación seria sobre el ataque -terrorista- a la flota del Mar Negro, que a todos los efectos prácticos parece haber violado el acuerdo.

Y tercero, cómo Kiev debe garantizar que mantendrá el acuerdo, mediado por Turquía y la ONU.

Solo entonces Rusia consideraría volver a la mesa.

Y luego, hoy, 2 de noviembre, el golpe de efecto: el Ministerio de Defensa (MoD) de Rusia anuncia que el país ha vuelto al acuerdo de cereales del Mar Negro, después de recibir las garantías escritas necesarias de Kiev.

El Ministerio de Defensa, de manera bastante diplomática, elogió los «esfuerzos» tanto de Turquía como de la ONU: Kiev se compromete a no utilizar el «Corredor Marítimo Humanitario» para operaciones de combate, y solo de acuerdo con las disposiciones de la Iniciativa del Mar Negro.

Moscú dijo que las garantías son suficientes “por el momento”. Lo que implica que siempre puede cambiar.

Todos se elevan a la persuasión del sultán.

Erdogan debe haber sido extremadamente persuasivo con Kiev. Antes de la llamada telefónica a Putin, el Ministerio de Defensa ruso (MoD) ya había explicado que el ataque a la Flota del Mar Negro fue realizado por 9 drones aéreos y 7 drones navales, más un dron de observación estadounidense RQ-4B Global Hawk que acechaba en el cielo sobre aguas neutras.

El ataque ocurrió al amparo de barcos civiles y tuvo como objetivo barcos rusos que escoltaban el corredor de granos en el perímetro de su responsabilidad, así como la infraestructura de la base rusa en Sebastopol.

El Ministerio de Defensa designó explícitamente a los expertos británicos desplegados en la base de Ochakov en la región de Nikolaev como los diseñadores de esta operación militar.

En el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante permanente Vassily Nebenzya se declaró “sorprendido” de que los líderes de la ONU “no solo no condenaran, sino que incluso no expresaran su preocupación por los ataques terroristas”.

Después de afirmar que la operación de Kiev organizada por los británicos en la Flota del Mar Negro “puso fin a la dimensión humanitaria de los acuerdos de Estambul”, Nebenzya también aclaró:

    “Entendemos que la Iniciativa de Granos del Mar Negro, que Rusia, Turquía y Ucrania acordaron bajo la supervisión de la ONU el 22 de julio, no debe implementarse sin Rusia, por lo que no consideramos las decisiones que se tomaron sin nuestra participación como Unión.»

Esto significa, en la práctica, que Moscú “no puede permitir el paso sin trabas de los buques sin nuestra inspección”. La pregunta crucial es cómo y dónde se llevarán a cabo estas inspecciones, ya que Rusia advirtió a la ONU que definitivamente inspeccionará los buques de carga seca en el Mar Negro.

La ONU, por su parte, trató en el mejor de los casos de poner cara de valiente, creyendo que la suspensión de Rusia es “temporal” y esperando dar la bienvenida a “su equipo altamente profesional” al Centro de Coordinación Conjunta.

Según el jefe humanitario Martin Griffiths, la ONU también proclama estar “lista para abordar las preocupaciones”. Y eso tiene que ser pronto, porque el acuerdo llega a su punto de extensión de 120 días el 19 de noviembre.

Bueno, «abordar las preocupaciones» no es exactamente el caso. El Representante Permanente Adjunto de Rusia, Dmitry Polyansky, dijo que en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, las naciones occidentales simplemente no podían negar su participación en el ataque de Sebastopol; en cambio, simplemente culparon a Rusia.

Todo el camino a Odessa

Antes de la llamada telefónica con Erdogan, Putin ya había señalado que “el 34 por ciento del grano exportado en virtud del acuerdo va a Turquía, el 35 por ciento a los países de la UE y solo el 3-4 por ciento a los países más pobres. ¿Es esto por lo que hicimos todo?

Eso es correcto. Por ejemplo, 1,8 millones de toneladas de cereales fueron a España; 1,3 millones de toneladas a Turquía; y 0,86 millones de toneladas a Italia. Por el contrario, solo 0,067 toneladas se destinaron a Yemen «hambriento» y 0,04 toneladas a Afganistán «hambriento».

Putin dejó muy claro que Moscú no se retiraba del acuerdo de granos, sino que sólo suspendía su participación.

Y como otro gesto de buena voluntad, Moscú anunció que enviaría 500.000 toneladas de grano de forma gratuita a las naciones más pobres, en un esfuerzo por reemplazar la cantidad total que Ucrania debería haber podido exportar.

Durante todo este tiempo, Erdogan maniobró hábilmente para transmitir la impresión de que estaba ocupando un terreno más alto: incluso si Rusia se comporta de manera «indecisa», como lo definió, seguiremos adelante con el acuerdo de granos.

Entonces, parece que Moscú estaba siendo puesto a prueba por la ONU y por Ankara, que resulta ser el principal beneficiario del acuerdo de granos y claramente se está beneficiando de este corredor económico. Los barcos continúan saliendo desde Odessa hacia puertos turcos, principalmente Estambul, sin el consentimiento de Moscú. Se esperaba que fueran «filtrados» por Rusia cuando regresaran a Odessa.

El medio de presión rusa inmediato se desató en poco tiempo: evitar que Odessa se convirtiera en un nodo de infraestructura terrorista. Esto significa visitas constantes de misiles de crucero.

Bueno, los rusos ya han “visitado” la base de Ochakov ocupada por Kiev y los expertos británicos. Ochakov, entre Nikolaev y Odessa, se construyó en 2017, con aportes estadounidenses clave.

Las unidades británicas que participaron en el sabotaje de Nord Streams -según Moscú- son las mismas que planificaron la operación Sebastopol. Ochakov es constantemente espiado y, a veces, expulsado de las posiciones que los rusos despejaron el mes pasado a solo 8 km al sur, en el extremo de la península de Kinburn. Y, sin embargo, la base no ha sido totalmente destruida.

Para reforzar el “mensaje”, la verdadera respuesta al ataque a Sebastopol ha sido las implacables “visitas” de esta semana a la infraestructura eléctrica de Ucrania; si se mantiene, prácticamente toda Ucrania pronto se sumergirá en la oscuridad.

Cerrando el Mar Negro

El ataque a Sebastopol puede haber sido el catalizador que condujo a un movimiento ruso para cerrar el Mar Negro, con Odessa convertida en una prioridad absoluta para el ejército ruso. Hay serios rumores en toda Rusia sobre por qué Russophone Odessa no había sido objeto de un ataque preciso antes.

La infraestructura superior para las Fuerzas Especiales de Ucrania y los asesores británicos se encuentra en Odessa y Nikolaev. Ahora no hay duda de que estos serán destruidos.

Incluso con el acuerdo de granos en teoría de nuevo en marcha, es inútil esperar que Kiev cumpla con cualquier acuerdo. Después de todo, todas las decisiones importantes las toman Washington o los británicos en la OTAN. Al igual que bombardear el Puente de Crimea y luego los Nord Streams, el ataque a la Flota del Mar Negro fue diseñado como una seria provocación.

Sin embargo, los brillantes diseñadores parecen tener un coeficiente intelectual más bajo que las temperaturas del refrigerador: cada respuesta rusa siempre hunde a Ucrania más profundamente en un agujero ineludible, y ahora literalmente negro.

El acuerdo de granos parecía ser una especie de ganar-ganar. Kiev no volvería a contaminar los puertos del Mar Negro después de que fueran desminados. Turquía se convirtió en un centro de transporte de granos para las naciones más pobres (en realidad no fue eso lo que sucedió: el principal beneficiario fue la UE). Y se suavizaron las sanciones a Rusia sobre la exportación de productos agrícolas y fertilizantes.

Esto fue, en principio, un impulso para las exportaciones rusas. Al final no funcionó porque muchos jugadores estaban preocupados por posibles sanciones secundarias.

Es importante recordar que el acuerdo de granos del Mar Negro es en realidad dos acuerdos: Kiev firmó un acuerdo con Turquía y la ONU, y Rusia firmó un acuerdo por separado con Turquía.

El corredor para los transportadores de granos tiene solo 2 km de ancho. Los dragaminas se mueven en paralelo a lo largo del corredor. Los barcos son inspeccionados por Ankara. Así que el acuerdo Kiev-Ankara-ONU sigue vigente. No tiene nada que ver con Rusia, que en este caso no escolta ni inspecciona los cargamentos.

Lo que cambia con Rusia “suspendiendo” su propio acuerdo con Ankara y la ONU es que, a partir de ahora, Moscú puede proceder de la forma que considere adecuada para neutralizar las amenazas terroristas e incluso invadir y apoderarse de los puertos ucranianos: eso no representará una violación de la tratar con Ankara y la ONU.

Entonces, en este sentido, es un cambio de juego.

Parece que Erdogan entendió completamente lo que estaba en juego y le dijo a Kiev en términos inequívocos que se comportara. Sin embargo, no hay garantía de que las potencias occidentales no presenten otra provocación en el Mar Negro. Lo que significa que tarde o temprano, tal vez para la primavera de 2023, el General Armageddon tendrá que presentar los productos. Eso se traduce como avanzar hasta Odessa

Alemania ha venido gozando de una relativa autonomía económica, aun sin tener autonomía estratégica y una geopolítica propia. Esto ha sido así hasta el último periodo de gobierno de Merkel. Alemania había logrado contener al «atlantismo» en beneficio de sus intereses.

Recuerden que el Tratado de Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) entre EEUU y la UE ( que era un tratado de libre comercio) promovido por Obama, fue desechado finalmente por iniciativa de Alemania y aprovechando la llegada de Trump a la presidencia. Alemania continuaba siendo la cabeza y el motor económico de Europa. Y esto fue de este modo hasta el 2022 cuando EEUU, en su pelea por conservar su hegemonía global, decide desacoplar la economía alemana de Rusia ( guerra de Ucrania mediante) y también trata de desacoplarla de China para convertir de esta forma a Alemania, en un subalterno y un apéndice de la economía estadounidense. Si esto ocurre Alemania pierde su condición de gran potencia económica sufriendo un peligroso proceso de desindustrialización.  Por eso el viaje relámpago del canciller Scholz a China, el principal socio comercial de Alemania, para solicitar ayuda para salvar esa relación vital con el gigante asiático. Pero el viaje de Scholz pone al descubierto una grieta en la coalición gobernante en Alemania, entre el Partido Verde y el Liberal Democrático, que son «atlantistas» y seguidores de EEUU (yo diría «activos de Washington) por un lado y el partido Socialdemócrata por otro, «grieta» que aparentemente atraviesa hoy a las elites políticas, empresariales e intelectuales de Alemania entre los que adhieren al «atlantismo» y se subordinan a la hegemonía global de EEUU y los que pretenden otro destino para Alemania. EEUU desacoplando a Alemania de Rusia y China, y subordinándola a su economía, previene que con su potencial económico Alemania arrastre a otros países europeos y puedan llegar convertir a Europa en un polo de poder dentro del mundo multipolar que emerge. Alemania es un tema para seguir Dr. A. Mitre para Dossier Geopolitico DG

EL VIAJE DE SCHOLZ A CHINA LEVANTA LOS PELOS DE PUNTA

M.K.Bhadrakumar  5 de noviembre

La diplomacia alemana presentó una vista fascinante de «contrapunto» con la ministra de Relaciones Exteriores Annalena Baerbock recibiendo a sus socios del G7 en Münster el 3 y 4 de noviembre, incluso cuando el canciller Olaf Sholz planeaba desde ScholBerlín una visita de un día a Beijing. 

La sesión de fotos mostró al secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, flanqueando a Baerbock en la mesa principal con la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, mejor conocida como la maestra de ceremonias en el golpe de estado de “Maidán” de 2014 en Kiev en 2014, mirando desde atrás. 

Alemania se está poniendo al día con el fotoperiodismo. En serio, la foto no podría haber capturado de manera más significativa para la audiencia mundial la doble personalidad de la diplomacia alemana mientras el actual gobierno de coalición tira en diferentes direcciones. 

Por excelencia, Baerbock ha destacado su descontento con la visita de Scholz a China reuniendo a su alrededor a los homólogos del G7 con ideas afines. Incluso según las normas de la política de coalición, este es un gesto excesivo. Cuando el máximo líder de un país está de visita en el extranjero, una muestra de disonancia socava la diplomacia. 

Del mismo modo, las contrapartes del G7 de Baerbock optaron por no esperar el regreso de Scholz a casa. Aparentemente, tienen una mente cerrada y las noticias de las discusiones de Scholz en Beijing no cambiarán eso. 

A primera hora del lunes, Scholz debería pedir la renuncia de Baerbeck. Mejor aún, esta última debería presentar su renuncia. Pero tampoco va a pasar. 

En el período previo a la visita de Scholz a China, se enfrentó a duras críticas por emprender una misión de este tipo a Beijing con una delegación empresarial de poderosos directores ejecutivos alemanes. Claramente, la Administración Biden admiraba a Baerbock y los influyentes círculos “atlantistas” integrados en la economía política de Alemania para liderar la carga. 

¿Ha mordido Scholz más de lo que podía masticar? La respuesta depende de una contrapregunta: ¿Está Scholz contemplando un legado en la gran tradición de sus predecesores en el Partido Socialdemócrata, Willy Brandt (1969-1974), Helmut Schmidt (1974-1982)? 

Esas dos figuras titánicas tomaron iniciativas pioneras hacia la antigua Unión Soviética y China, respectivamente, durante momentos decisivos de la historia moderna, desafiando las cadenas del atlantismo que frenaron la autonomía estratégica de Alemania y consignaron a ese país como un subalterno en el sistema de alianza liderado por Estados Unidos. 

La diferencia cardinal hoy es que Brandt (quien navegó por la Ostpolitik ignorando las furiosas protestas estadounidenses sobre el primer gasoducto que conecta los campos de gas soviéticos con Alemania) y Schmidt (quien aprovechó el momento para sacar provecho de la normalización entre Estados Unidos y China), y el canciller Gerhard Schroeder (1998-2005), quien amplió y profundizó la expansión de las relaciones comerciales con Rusia y estableció una relación de trabajo sin precedentes con los líderes del Kremlin, para gran irritación de Washington, fueron líderes asertivos.

Dicho de otra manera, todo depende de la voluntad colectiva de Alemania de romper   el techo de cristal de la OTAN, que Lord Ismay, el primer secretario general de la Alianza, había capturado sucintamente con la intención de “mantener fuera a la Unión Soviética, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo”. .” Actualmente, la interacción de tres factores impacta la política alemana. 

Primero, la estrategia del Indo-Pacífico. No se equivoquen, la guerra de poder en Ucrania es un ensayo general para la inevitable confrontación entre EE. UU. y China por el tema de Taiwán. En ambos casos que involucran el equilibrio global estratégico, hay mucho en juego para la hegemonía global de los Estados Unidos y la multipolaridad en el orden mundial. 

Alemania tiene un papel fundamental en esta lucha trascendental, no solo en virtud de ocupar el terreno altamente volátil en el centro de Europa que también tiene restos de historia, sino también por ser la potencia económica del continente en el umbral de convertirse en una superpotencia. 

La angustia en Washington es evidente de que la visita de Scholz a China puede debilitar el diseño geopolítico de EE. UU. para repetir la impresionante hazaña de la unidad occidental sobre Ucrania si las tensiones aumentan en Asia-Pacífico y China se ve obligada a actuar. 

Por supuesto, ninguna analogía es completa, ya que es poco probable que China opte por una operación militar especial incremental de Rusia de 9 meses para “moler” al ejército taiwanés y destruir el estado ucraniano. Será una guerra mundial desde el primer día. 

Sin embargo, la analogía es completa cuando se trata de las sanciones infernales que la Administración Biden impondrá a China y el bandolerismo de confiscación de los «activos congelados» de China (que superan el billón de dólares como mínimo), además de paralizar a China. cadenas de suministro. 

Basta con decir que «hacer una Ucrania» en China es la clave para la perpetuación de la hegemonía global de EE. UU., ya que los activos financieros de China se apropian para reabastecer la economía en crisis de EE. UU. y el estatus del dólar como moneda mundial y el neo mercantilismo y el control del movimiento de capital, etc. permanece intacto. 

En segundo lugar, una gran victoria diplomática de la Administración Biden hasta ahora ha sido en la política transatlántica, donde logró consolidar su dominio sobre Europa al colocar en el centro del escenario la cuestión de Rusia. Se despertaron los temores maniqueos de los países europeos de un resurgimiento histórico del poder ruso. 

Pocos esperaban un resurgimiento ruso tan pronto después del famoso discurso del presidente Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2007. 

La narrativa occidental en ese momento era que Rusia simplemente carecía de la capacidad de regenerarse como una potencia global, ya que la modernización de las fuerzas armadas de Rusia era inviable. Podría decirse que toda la diplomacia de la canciller Angela Merkel hacia Rusia (2005-2021) se basó en esa narrativa fácil. 

Por lo tanto, cuando Putin anunció de manera inesperada en una reunión de la Junta del Ministerio de Defensa en Moscú el 24 de diciembre de 2019 que Rusia se ha convertido en líder mundial en armamento hipersónico y que «ningún país posee armas hipersónicas, y mucho menos armas hipersónicas de alcance continental». Occidente lo escuchó con horror no disimulado. 

El equipo de Biden aprovechó la profunda inquietud en las capitales europeas para unirlas y promover la “unidad occidental” sobre Ucrania. Pero ahora está apareciendo una pequeña grieta sobre la visita de Scholz a Berlín. Blinken se apresuró a llevar a Scholz de vuelta al redil. 

En tercer lugar, siguiendo lo anterior,   hoy ha aparecido una contradicción fundamental, ya que las “sanciones del infierno” de Occidente contra Rusia repercutieron en Europa, llevándola a la recesión. Alemania ha sido duramente golpeada y está mirando el espectro del colapso de sectores enteros de su industria, el consiguiente desempleo y la agitación social y política. 

El milagro industrial alemán se basó en la disponibilidad de un suministro de energía seguro, ilimitado y barato de Rusia, y la interrupción está causando estragos. Además, el sabotaje de los oleoductos Nord Stream descarta una reactivación del nexo energético entre Alemania y Rusia (algo que favorece la opinión pública alemana). 

Sin duda, con todos los datos disponibles del lecho marino en el Mar Báltico, Schulz debe ser muy consciente de las implicaciones geopolíticas de lo que Estados Unidos le ha hecho a Alemania. Pero no está en condiciones de crear un alboroto y, en cambio, optó por internalizar la sensación de amargura, especialmente porque Alemania se encuentra hoy en una posición humillante de tener que comprar GNL terriblemente caro de compañías estadounidenses para reemplazar el gas ruso (que EE. UU. está comercializando). en Europa a precios tres o cuatro veces superiores al precio nacional). 

La única opción que le queda a Alemania es acercarse a China en una búsqueda desesperada por reactivar su economía. Por cierto, la misión de Scholz apuntaba principalmente a la reubicación de las unidades de producción de BASF, la empresa química multinacional alemana y el mayor productor de productos químicos del mundo, en China para que sus productos siguieran siendo competitivos

Sin embargo, es muy improbable que Washington le permita a Scholz tener las manos libres. Afortunadamente para Washington, los socios de la coalición de Scholz —el Partido Verde Ecologista y los Demócratas Libres Neoliberales (FDP)— son atlantistas sin adornos y también están dispuestos a participar en el juego estadounidense. 

Brandt o Schroeder habrían contraatacado, pero Scholz no es un luchador callejero, aunque siente el gran diseño de EE. UU. para transformar a Alemania como un apéndice de la economía estadounidense e integrarla en una sola cadena de suministro. En pocas palabras, Washington espera que Alemania sea un engranaje indispensable en la rueda del Occidente colectivo. 

Mientras tanto, Washington tiene una mano fuerte, ya que el sector corporativo de Alemania también es una casa dividida con muchas empresas que están bien ubicadas para beneficiarse del cambio de modelo económico que Washington está promoviendo, mostrando renuencia a apoyar a Scholz, aunque él mismo es un canciller corporativista.

Estados Unidos es experto en aprovechar tales situaciones de «divide y vencerás». Según se informa, algunas de las empresas de alta tecnología de Alemania no aceptaron la invitación de Scholz para acompañarlo a Beijing, incluidos los directores ejecutivos de Mercedes-Benz, Bosch, Continental, Infineon, SAP y Thyssen Krupp.

En nuestra columna semanal de Geopolítica, que se difunde desde hace 16 años en la Radio del Club de La Pluma, el Director de Dossier Geopolitico DG, analiza está semana varias áreas por los grandes cambios que observamos y los denominaremos en está oportunidad “Frentes”:

Primero el Frente Europeo cada dia mas fraccionado, conflictuado y mas dividido, no solo por la Guerra de Ucrania que se direcciona a ser un País que se aproxima a sufrir una demolición programada y con una Guerra que empieza a perder presencia en los “medios” y en los fanáticos sostenedores con  ofensivas que luego se determina que son una catástrofe militar… en el mientras Rusia convoca la Embajadora de Gran Bretaña para pedir explicaciones sobre los ataques que orquestó desde Ucrania contra el NordStrand 1 y 2 y el ataque al Puerto de Sebastopol. Otra clara demostración de que Europa entra en un modelo “sálvese el que pueda”  El Canciller alemán Olaf Scholz viaja a China causando “malestar en sus socios de la OTAN y a lo que se suma la compra de un porcentaje importante del  Puerto de Hamburgo ( uno de los tres mas importantes de Europa) por parte de empresas chinas

Otro Frente activo es el del Asia Sudoriental (mal llamado “medio oriente”) con un Israel mas aislado que nunca (y con un avance de los sectores mas conservadores y religiosos que le quitaran flexibilidad negociadora con sus vecinos), y con las petromonarquías árabes cambiando de sociedades y alianzas históricas y a la que se suma una Turquía que amplia su juego geopolitico en toda la región y el incremento del poder de Irán en la misma zona y que tontamente utilizando las fake News que occidente lanza sobre la región para enemistar a los árabes con los persas. Pero los países de la zona recuerdan que hace un año EEUU/OTAN huyó de Afganistán abandonando a sus aliados a su suerte y han tomado debida nota de ello 

Otro Frente es el Financiero Global: China lanza una nueva forma de pago que cambia todo el juego de los juegos en el área de las Finanzas, con el mBridge, el innovador proyecto de pagos internacionales liderado por China

Por último y no menos importante nuestro propio Frente Americano donde tenemos varios acontecimientos en pleno desarrollo: el martes 8/11 hay mucho en juego en las elecciones de medio término de USA con la posibilidad de una gran derrota de los Demócratas por los Republicanos y de ocurrir ello. Por ejemplo: será un Biden muy disminuido si se reúne con Putin en la Reunión en Bali del G20

Tenemos otros dos grandes acontecimientos mas en nuestra zona la Reunión de los Presidentes: Petro y Maduro que desactiva la confrontación fronteriza, orquestada por los narco gobiernos “uriburistas”, pero fundamentalmente, hay dos grandes perdedores: el Plan de desestabilización de USA sobre Venezuela y que también acompaña en este desastre político a la Unión Europea que fue parte fundamental en el entramado agresivo para con el País Caribeño y que apoyando un fantasmagórico Guiado fue usado para como hacían con los piratas corsarios (durante la época colonial) quedarse con grandes riquezas y fortunas que solo son de manejo del Pueblo Venezolano y su legítimo gobierno 

Y lo mas importante es el triunfo en Brasil de Ignacion Lula Da Silva importante para los Brasileños pero también para el subcontinente suramericano, primero por la convocatoria a la Unidad Nacional muy lesionada por el discurso populista demagógico de Bolsonaro en una total sintonía con las nuevas derechas globales organizadas por Steven Bannon y es importante para relanzar un proyecto integrista serio y por fuera de todo idiologismo solo pensando en nuestro intereses nacionales y regionales en un Mundo en fuerte choque con una guerra híbrida global en pleno desarrollo….

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico DG

Un Biden desconcertado que saluda a fantasmas enfrenta una eleccion dificilisima de medio termino, que marcaran grandes cambios globales

 

Una imagen que desactiva un lustro largo de enfrentamientos esteriles ocacionados por EEUU y sus socios uriburistas contra la Republica de Venezuela
Un «Lula» llamado historicamente a cumplir un rol fudamental ente su Pueblo y sus vecinos