El 29 de junio la OTAN invitó formalmente a Finlandia y Suecia a formar parte de la Alianza, después de que Helsinki y Estocolmo consiguieran negociar un acuerdo con Turquía, que había bloqueado anteriormente sus candidaturas. ¿Qué les depara el futuro a los dos países nórdicos tras perder su neutralidad?

«La adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN constituye una prueba de lealtad al bloque occidental, en particular a EEUU y el Reino Unido, que son los verdaderos beneficiarios geopolíticos y geoestratégicos del conflicto en curso», declaró el Dr. Tiberio Graziani, presidente del Instituto Internacional de Análisis Global Vision & Global Trends.

La neutralidad de los dos países nórdicos difiere. Suecia no se ha unido a una alianza militar ni ha participado en ninguna guerra desde 1814, siendo su neutralidad flexible, autodeclarada y no consagrada por ley, señaló el Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos en su estudio del 2 de febrero de 2022.

Por el contrario, la neutralidad de Finlandia fue estipulada por el Tratado de Paz de París de 1947, que se firmó tras el final de la Segunda Guerra Mundial entre las potencias aliadas — incluyendo la URSS, el Reino Unido, Estados Unidos y Francia — y los antiguos aliados de la Alemania nazi, como Italia, Rumanía, Hungría, Bulgaria y Finlandia.

«Esto parece definitivamente una violación de los acuerdos internacionales de Finlandia firmados después de la Segunda Guerra Mundial con la Unión Soviética y luego con Rusia», dijo Earl Rasmussen, vicepresidente ejecutivo de Eurasia Group, citando el tratado de 1947 así como el tratado ruso-finlandés de 1992.

La cuestión es si los beneficios de la neutralidad abandonada compensarán los posibles riesgos para la seguridad de los dos Estados nórdicos.

«Me desconcierta cómo esta inclusión proporcionará una mayor seguridad, parece que probablemente deteriorará aún más las relaciones entre Rusia y la UE y, más concretamente, con Finlandia y Suecia«, dijo Rasmussen.

«Estratégicamente, no estoy seguro de cuál será el impacto real. Esencialmente, tanto Finlandia como Suecia son miembros de facto de la OTAN para incluir la coordinación y los ejercicios conjuntos. Sin embargo, es probable que aumenten las tensiones y que se incrementen las medidas defensivas en las regiones del norte de Rusia, así como en Kaliningrado». enfatizó.

¿Qué piensan los finlandeses y los suecos sobre el ingreso en la OTAN?

Mientras tanto, el apoyo popular a la pertenencia a la OTAN en ambos estados nórdicos nunca ha sido alto.

Según una encuesta de 2021 encargada por el Foro Empresarial y Político Finlandés EVA, alrededor del 26% de los finlandeses estaba a favor de la adhesión a la OTAN, el 40% en contra y el 33% permanecía indeciso. Una encuesta de Demoskop de enero de 2022 mostraba que el 42% de los suecos apoyaba la adhesión a la OTAN y el 37% de los encuestados se oponía.

Sin embargo, según Rasmussen, las recientes encuestas en Finlandia han mostrado un repunte del apoyo hasta el 76%. En Suecia, el apoyo a la adhesión a la OTAN se ha mantenido relativamente bajo, subiendo a solo el 47%, según él.

Mientras tanto, a diferencia de Suecia, Finlandia comparte una frontera de 1.340 km con Rusia y mantiene desde hace décadas relaciones económicas con Moscú. A partir de 2019, Finlandia importó alrededor del 60% de su energía de Rusia, siendo esta última el cuarto mayor importador de productos finlandeses en 2017, según el Wilson Center. Además, los rusoparlantes constituyen el tercer grupo étnico más grande del país nórdico.

«Incluso durante la Guerra Fría, ambos estados eran neutrales y no eran miembros de la OTAN, y Finlandia desarrolló fuertes relaciones económicas y comerciales con Rusia«, explicó el vicepresidente del Eurasia Group. «A medida que el comercio se degrada y el intercambio de energía disminuye, es probable que se produzca una tensión en las economías, sobre todo en la de Finlandia», agregó.

Moscú ha subrayado repetidamente que Rusia no alberga intenciones hostiles contra ninguno de los dos países nórdicos, pero también ha señalado que la última expansión de la OTAN no hará que el continente sea más estable o seguro. A principios de esta semana, el presidente ruso Vladímir Putin subrayó que el Kremlin no tiene «nada que pueda preocuparnos en cuanto a la pertenencia de Finlandia o Suecia a la OTAN», añadiendo, sin embargo, que si se despliegan equipos militares o tropas a lo largo de la frontera, Moscú tendrá que «responder de forma refleja y crear las mismas amenazas en los territorios desde los que nos amenazan».

Otra controversia en torno a la adhesión de Suecia y Finlandia al bloque militar occidental: ninguno de los dos estados nórdicos ha celebrado un referéndum popular para saber si la población ha sopesado realmente todos los pros y los contras de la adhesión a la OTAN.

«Los dirigentes políticos de ambos países están asumiendo un cierto grado de riesgo al impulsar la adhesión sin un referéndum público. Estoy seguro de que Washington y Bruselas son conscientes de ese riesgo», indicó.

Además, la adhesión a la OTAN puede aumentar la polarización política en ambos estados nórdicos, según el vicepresidente del Grupo Eurasia. En particular, «el gobierno finlandés está formado por varios partidos políticos sin que ninguno tenga una mayoría clara, por lo que es necesario establecer alianzas», señaló, y añadió que el empeoramiento de las condiciones económicas podría «crear divisiones políticas y, por tanto, los alineamientos podrían cambiar fácilmente».

Mientras tanto, la izquierda sueca ha arremetido contra el Gobierno y los socialdemócratas por el acuerdo de admisión de Estocolmo en la OTAN con Ankara. Según Expressen, los Verdes y el Partido de la Izquierda están planteando una moción de censura contra la ministra de Asuntos Exteriores, Ann Linde.

Por qué el requisito del 2% de la OTAN parece hoy poco realista

Las normas de la OTAN pueden desencadenar una nueva controversia, ya que exigirán a Suecia y Finlandia que destinen el 2% del producto interior bruto (PIB) a sus presupuestos de defensa. Aunque los países nórdicos se han comprometido a alcanzar el punto de referencia en 2024, la viabilidad a largo plazo de sus promesas está en entredicho, habida cuenta de la inflación disparada en Europa.

La inflación en Finlandia ha alcanzado recientemente su nivel más alto en más de 30 años, llegando al 7,1% en mayo. En abril, el índice de precios al consumo (IPC) del país, un indicador popular de la inflación, se situó en el 5,7%, según las estadísticas de Finlandia.

Asimismo, la inflación anual en Suecia pasó del 6,4% en abril al 7,3% en mayo, según el índice de precios al consumo con un tipo de interés fijo (CPIF) del país.

«Para ello, igual que se sacrifica al pueblo ucraniano, se sacrificarán las economías de los países europeos, incluidas las de Finlandia y Suecia», pronosticó Graziani.

«Nos esperan meses económicos y sociales muy difíciles en Europa. Será un otoño muy caluroso. Es probable que se produzcan crisis políticas en varios países de la Unión Europea«, advirtió el experto.

Los Estados miembros de la UE, el Reino Unido y Estados Unidos se esfuerzan por frenar una inflación galopante que pone en entredicho su capacidad de cumplir los requisitos de la OTAN. Para complicar aún más las cosas, el Reino Unido está llamando a intensificar la financiación y el armamento de Ucrania «hasta la victoria» en medio de la operación especial rusa.

«Estados Unidos y el Reino Unido están utilizando el conflicto en Ucrania para presionar una mayor implicación y apoyo de la UE que incluya contribuciones de la OTAN», dijo Rasmussen. «Aunque se está proyectando que los Estados miembros cumplirán sus objetivos del 2% para 2024, basándose en el desarrollo de las condiciones económicas y una recesión pendiente, cuestiono el realismo de esa proyección. El aumento de las contribuciones reales para la defensa, junto con el aumento de las tensiones entre la UE y Rusia, puede ser un reto, ya que las condiciones económicas empeoran y provocan interrupciones políticas en toda Europa», predijo.

Mientras tanto, Estados Unidos tampoco está en su mejor momento, según Rasmussen. El país avanza con paso firme hacia una recesión potencialmente profunda, mayores tensiones con China, desafíos emergentes en América Latina, tensiones con Irán y desafíos económicos dentro del país. El analista cree que es probable que se vea un cambio político importante en EEUU en las elecciones de mitad de período de 2022, en 2024 y más allá.

Fuente: https://es.sott.net/article/83376-El-futuro-de-Finlandia-y-Suecia-en-la-OTAN-es-incierto-y-con-riesgos-economicos-y-de-seguridad

El Colaborador de Dossier Geopolitico desde el “viejo mundo” Eduardo Bonugli nos envía las impresiones de la “última” Cumbre de la OTAN realizada en Madrid del 29 al 30 de junio de 2022. Cuando se cumple el 40º aniversario de la adhesión de España a la Alianza Atlántica. Dossier Geopolitico DG

Dicen que no hay nada tan espectacular que el canto de un cisne en el preludio de su muerte. Y en eso, la cumbre de la OTAN en Madrid, cumplió con su primera parte. 

Fueron 24 horas de fanfarria imperial, 72 millones de euros, a 50 mil por minuto, 10 mil agentes de seguridad, 3 mil periodistas acreditados, 7 mil gestores bélicos de primera. Y todos los chiches de top moda de guerra, seguridad, control, espionaje y represión. 

Lujo, derroche y ostentación. Cena de 14 platos. El museo del Prado como restaurante. Vestidos de primera marca, trajes de 3 mil euros, zapatos exclusivos y todos compitiendo por la mejor foto para los incondicionales de sus países. Hasta en la competencia de las corbatas se demostró el profundo quiebre de la OTAN. 

Mandatarios con los recelos a flor de piel. Esperando con desconfianza el veneno de la traición. Con gestos que desnudan los rencores. Enfrentados todos contra todos por intereses y prioridades antagónicas. Sólo les une el pánico a la cercanía del precipicio y les separa casi todo de lo importante de cada uno. 

El mismo día que España se levantó con la inflación récord desde 40 años, con los datos de pobreza trepando, con el PIB por los suelos, con los combustibles más caros que nunca, con las hipotecas asfixiando, sin petróleo ni gas, y… con el precio de una sandía a 13€. Pero daba igual. Nada como ser la capital del mundo.

¡¡Y creérselo!! 

Ardor guerrero, cuchillo en los dientes, miles de millones en armas y promesas de que rusos y chinos se quemarán en el infierno. Porque todos los problemas de «los buenos» vienen de Vladimir Putin y de Xi Jinping. Desde la inflación hasta la deuda impagable de Occidente, es culpa de Rusia y de China. 

Y los emigrantes como nuevo demonio del mundo libre. El llamado «FRENTE SUR» ha subido al podio de la larga lista de enemigos del mundo anglosajón. Pobres, desarmados, andrajosos y cabecitas negras.  Eternas víctimas del abuso imperial, son ahora objetivos a liquidar como sea, por las tropas justicieras de la civilización. 

La bandera de la lucha contra la contaminación también fue pasto del festival de la demagogia. Mientras Occidente en pleno, regresa al tiempo de las cavernas energéticas, con el carbón y lo nuclear como última alternativa. El precio a pagar por el tiro en el pié de las sanciones a Rusia. 

Tampoco faltó el éxtasis mediático a todo volumen. Con editoriales esperpénticos como que la OTAN es un organización pacifista o que la reina Leticia fue la gran estadista del encuentro. Una carrera agobiante por la adulación y la demagogia.

Y la prensa comprometida con los recursos geopolíticos de la reina. Como el regalo a Bill Biden de las mejores alpargatas del reino. O de los tomates ecológicos. O de su bello porte al dar la mano. Todos profundos análisis de una prensa de altura. 

Y así España volvió a ser imperio mundial por el tiempo que separa a dos telediarios. Aunque sea por prestar la cancha a cambio de nada. Un chute de moral efímero y hueco, para un país ninguneado por sus socios, en graves apuros económicos y al que usan de peón de descarte en la pugna por el norte de África. 

Una OTAN con sus pesos pesados cómo cadáveres políticos. Aquellos que no resisten una elección más. Biden, Johnson, Scholz, Draghi, Macron y Sánchez, se han ganado a pulso su jubilación en el próximo turno de las urnas. Y son ellos, los desahuciados e incompetentes dirigentes, los que imponen un mundo más militarizado que nunca. 

Una cumbre sin nada que debatir. Sólo tragar con las órdenes ya dadas por el sheriff y repetir hasta el exceso el mismo relato de terror, peligro y amenazas. Y de paso, el aviso de Biden a Sánchez que la base española se agranda con más acorazados. ¡¡A mandar, jefe!! 

Y Turquía con su regalo envenenado. Aceptando la entrada de Suecia y Finlandia, a cambio de todas sus pretensiones, pero arrinconando a la OTAN en sus contradicciones sobre sus falsos valores democráticos. 

LA MAYOR SUBASTA OCCIDENTAL DE ARMAS encontró su mejor sitio en el Palacio de Exposiciones de Madrid, sede de la cumbre de la OTAN. Un complejo destinado a ferias comerciales de envergadura y que ha batido su récord de negocios con ésta colosal compraventa de armas de guerra, destrucción y mortalidad. 

Con Boris Johnson haciendo de las suyas como supuesto experto en cuadros, mientras fustiga a Bruselas con el rescoldo del BREXIT. Esa misma Europa que obedece a ciegas al inglés, las órdenes guerreras que manda el macho alfa norteamericano, por ser su único aliado europeo de verdad. Su inconfundible pelambrera, que apenas se mantiene en el gobierno inglés, cubre de sombras y humillación a la pusilánime y débil Unión Europea. 

Lo que realmente aturdió en la cumbre, fue el terrible silencio sobre los 37 migrantes asesinados en la frontera sur del mundo occidental. En Melilla. ¡¡Ni una palabra!! En honor y gloria al otro macho alfa del Mediterráneo: Marruecos. Un aliado férreo de EEUU. Y de cuyo apetito secular sobre los territorios españoles de Canarias, Ceuta y Melilla ha hecho suplicar a Madrid para que Washington le eche un cable y le frene.

¡¡Ni pensar!! Biden se hizo el sordo, y por las dudas, se negó a compartir una conferencia de prensa con Pedro Sánchez. 

Y Zelensky, como la llama incombustible de los valores occidentales, también ocupó su trono reservado a los dioses. Bajo los acordes de la filarmónica de Kiev y con el fondo de su perorata pidiendo más armas y billetes. Más sangre. Más muertes. 

También las cúpulas oligárquicas de las izquierdas tuvieron su momento. Aquellas de los 80 cuando tomaban las calles al grito del ¡¡OTAN NO!! La mayor parte de esa izquierda, la arrepentida y «responsable», se adhirió a la causa imperial norteamericana, y la otra, la quejosa, se plegó a la doctrina de que la OTAN está más fuerte que nunca por culpa de Putin. CARTÓN LLENO PARA EL IMPERIO. 

Al paseo imperial no le faltó el Desfile de Triunfo del emperador, a lomos de «La Bestia». Su Cadillac One, tipo James Bond. El que gasta 64 litros por cada 100 km. Con metralleta y lanza granada. Acompañado de su flota de 30 cochazos y la escolta de 1.300 agentes. ¡¡Su particular manera de no contaminar el ambiente!! 

Y así pasó la cumbre. Dejando el rastro obsceno de la ostentación del poder global de las armas. Que puso a Madrid en estado de sitio. Con extensos cortes de energía y caída de la señal de Internet. Y con un enorme perjuicio económico para empresarios y comerciantes de la ciudad. Todo bien gastado y bien pagado para los amantes de la nostalgia. Por revivir por un instante, aquel añejo y perdido tufo imperial. 

Este cisne llamado OTAN cantó con todo esplendor, su triste balada fatalista. Prometiendo más guerras, muertes, pobrezas, emigraciones forzadas, ruina de países y dolor. Para destruir a quienes les haga sombra. A quiénes trabajan y construyen bienes, riquezas y progreso. A quiénes tienen recursos y los quieren utilizar. 

Finalizado tan fastuoso circo, propio de la época de los romanos, queda la esperanza que los cambios globales traigan otros aires de humanidad y que éste CISNE NEGRO haya dado su último cante. 

Eduardo Bonugli – 

30/06/22

Erdogan logro destruir la credibilidad de defensores progresistas de los DDHH a los Nordicos Suecia y Finlandia

El castillo de Elmau en Baviera ha sido el escenario de la cumbre del G7. Allí, el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente de EEUU, Joe Biden, se felicitaron por cómo gestionan el conflicto en Ucrania, mientras los primeros ministros de Reino Unido y Canadá, Boris Johnson y Justin Trudeau, propusieron tomarse fotos con el torso desnudo.

Fortaleza

Johnson decidió que era un buen momento para hacer bromas en las preliminares de una cumbre que presuntamente iba a tratar temas de suma gravedad que tiene cotas globales, como es el caso del conflicto en Ucrania.

Así, en una suerte de ‘rompamos el hielo’, Johnson preguntó si permanecían con las chaquetas puestas, o si se las quitaban, y que debían demostrar que son más duros que Putin, a lo que Trudeau respondió que debían montar a caballo con el torso desnudo. Una idea celebrada por Ursula von der Leyen, a lo que Johnson respondió que «Tenemos que mostrar los pectorales». Todo dicho entre risas y algarabía, también de Joe Biden, quien una semana antes había caído de una bicicleta.

«Este grupo que supuestamente reúne a las principales economías del mundo, ha ido desdibujándose, perdiendo influencia, desmantelándose, con tremendas diferencias internas». Así lo entiende el analista internacional y director del think tank Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele.

AUDIO

El cónclave

Respecto a esta cumbre, Pereyra Mele hace sus observaciones.

«Esto parece una reunión esquizofrénica, y sobre todo, infantil. Infelizmente estamos viendo una Europa que demuestra ser un geriátrico de eximperios melancólicos y de una huida hacia adelante».

El analista abunda que la realidad que se vive hoy en día en el mundo, las terribles transformaciones sistémicas, y los profundos conflictos que ello implica, son de una trascendencia y de una importancia de un futuro cercano ya irreversible.

«Todo esto lo vemos en decisiones que se toman y que son más ‘para la galería’, que para las necesidades reales de los pueblos del mundo, que hoy ven realmente estas payasescas actitudes, de los que supuestamente eran los líderes del mundo globalizado, los que nos daban supuestos lineamientos de valores y reglas a cumplir, las cuales a la postre demostraron no ser reglas, ya que las supuestas reglas eran: si las que yo impongo, no me favorecen, las cambio por otras», advierte al analista, al citar la famosa frase de Groucho Marx: «Tengo estos principios, si no le gustan, tengo otros».

FUENTE DE PUBLICACION RADIO SPUTNIK INTERNACIONAL: https://mundo.sputniknews.com/20220629/cumbre-del-g7-europa-demuestra-ser-un-geriatrico-de-eximperios-melancolicos-1127497235.html 

Exclusivo para Dossier Geopolitico Por: Anthony Medina Rivas Plata Director de la Escuela Profesional de Ciencia Política y Gobierno UCSM

El puerto ruso de Kaliningrado ha cobrado importancia en las últimas semanas como consecuencia de la guerra ruso-ucraniana, la cual, sin visos de resolverse en las próximas semanas, empieza a involucrar cada vez más en ella a los países miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El pasado viernes 17 de junio, la empresa estatal de trenes de Lituania anunció que impedirá el paso de bienes rusos sancionados por la Unión Europea (UE) hacia Kaliningrado. Esto ha enfurecido a los líderes del Kremlin, quienes indicaron que habrá ‘graves consecuencias’ para Lituania por generar el bloqueo de aproximadamente el 50% de productos que ingresan a dicho enclave ruso ubicado entre el sur lituano y el norte polaco.

Para el presidente Vladimir Putin, Kaliningrado es importante como un símbolo del regreso de Rusia al estatus de gran potencia a través de la expansión de su poder naval en el Mar Báltico. Como un territorio que había sido entregado a la República Soviética de Rusia durante la Guerra Fría, Kaliningrado permaneció bajo el control de Moscú incluso después de que sus fronteras quedaran aisladas del resto de Rusia cuando Lituania declaró su independencia luego de la desintegración de la URSS. En la Rusia post soviética de hoy, las preocupaciones de la UE y de la OTAN consisten en el uso estratégico que Putin puede darle a Kaliningrado en caso de un conflicto directo. 

Frente al interés de Suecia de incorporarse a la OTAN, los europeos sostienen que Rusia podría intentar apoderarse de manera preventiva de la isla de Gotland, siempre bajo el supuesto de que un ataque en territorio sueco no provocaría una respuesta inmediata de dicho bloque militar. De igual manera, se especula sobre la posibilidad de que, con el apoyo de Bielorrusia, unidades terrestres rusas logren controlar la brecha de Suwalki que conecta a Kaliningrado a través del territorio de Polonia. Esta acción aislará a los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) del territorio OTAN a la vez que generaría un corredor directo desde Moscú hacia su puerto en el Báltico. A raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, su posición estratégica alrededor del Báltico (y en particular de Kaliningrado) ha venido atrayendo cada vez más atención por parte de los políticos occidentales. Sin embargo, también existen tensiones internas relacionadas con su posición de enclave. 

Esta es una región cuya historia anterior a 1945 estuvo siempre vinculada a los pueblos germánicos, no a los eslavos. Luego de la Segunda Guerra Mundial, y ya bajo control soviético, se promovió la expulsión masiva de la población alemana de Kaliningrado para ser reemplazada por colonos soviéticos. Ya bajo la URSS, se prohibió cualquier discusión sobre el pasado alemán de la región entre sus nuevos habitantes. Sin embargo, en la década de 1970, un puñado de intelectuales comenzó a expresar cierto interés en la historia post soviética de Kaliningrado. Tal interés en el pasado alemán de la región cobró impulso precisamente cuando la URSS se derrumbó. La apertura de los consulados de Alemania, Polonia y Lituania y de varios institutos culturales europeos luego de 1991 marcó un período durante el cual la UE desarrolló planes económicos ambiciosos para la región con la esperanza de que su prosperidad pudiera alentar una mayor integración de Rusia en las instituciones occidentales. Este resurgimiento del interés por el pasado alemán de la región culminó con la adopción del filósofo Immanuel Kant como héroe local, y la identificación de Kant con el Königsberg del siglo XIX. Königsberg era el nombre alemán original de Kaliningrado antes de la llegada de los soviéticos.

Las esperanzas de que Alemania apoyará la reconstrucción del puerto luego del fin de la Guerra Fría, llevaron a las élites intelectuales y empresariales de Kaliningrado a buscar una asociación más estrecha con las instituciones europeas. Estos vínculos también fueron fomentados por el mayor acceso de viajes hacia territorio europeo que se concedió a los habitantes de Kaliningrado, incluso a través de esquemas de acceso sin visa. Para preocupación de los funcionarios estatales en Moscú, a principios de la década de 2010, muchos habitantes de Kaliningrado afirmaban sentirse mucho más cercanos a la UE que a lo que llamaron el ‘continente’ ruso.

Estas particularidades de la relación de Kaliningrado con sus vecinos de la UE pronto fueron vistas por Putin como una amenaza para la posición estratégica de Rusia en el Báltico. En el año 2010, Kaliningrado fue escenario de protestas masivas que obligaron a Moscú a retirar a su candidato a gobernador regional, generándose una cada vez mayor presión sobre Rusia para mantener dicho territorio bajo su influencia. Como resultado del ‘Euromaidán’ ucraniano de 2014, Moscú cerró cualquier iniciativa diseñada para construir vínculos más estrechos entre Kaliningrado y el resto de Europa. Ya en 2020, las restricciones introducidas en respuesta a la pandemia del COVID-19, redujeron notoriamente el nivel de acceso de viajes a territorio europeo al que ya estaban acostumbrados los habitantes de Kaliningrado. De igual manera, desde la invasión de Ucrania, los esfuerzos del Kremlin para generar una atmósfera de entusiasmo nacionalista por la guerra se han dirigido particularmente a Kaliningrado en un esfuerzo por fomentar la hostilidad hacia los estados de la UE. Dado que dicha zona contiene una concentración tan grande de personal militar, este esfuerzo de propaganda ha encontrado resonancia entre los civiles locales que tienen fuertes vínculos con los soldados y marineros rusos directamente involucrados en operaciones militares en suelo ucraniano. 

Actualmente Kaliningrado está dividido debido a su fuerte influencia europea, siendo a su vez territorio ruso. Como enclave rodeado por territorio de la UE, Kaliningrado sigue estando mucho más expuesta al impacto cultural europeo que cualquier otra parte de Rusia. 

La mayor preocupación del Kremlin con respecto a Kaliningrado es el surgimiento de un potencial movimiento separatista apoyado por Polonia y Alemania para anexarse la zona en forma de ‘república independiente’ pro-occidental, teniendo como antecedente la separación de Kosovo de Serbia de 2008. Esta idea se ha convertido en un tema de discusión frecuente dentro del establishment ruso, quien considera que existen condiciones para algún tipo de enfrentamiento civil entre facciones de la población de la región como consecuencia de tensiones derivadas de presiones europeas.

Para la UE, los riesgos que rodean a Kaliningrado son difíciles de medir. La región ha permanecido en calma, ya que a pesar de la cada vez mayor influencia cultural europea, también existe un sentido de patriotismo ruso mezclado con un control político cada vez más firme del Kremlin sobre la zona. Sin embargo, la profundización de la crisis derivada de la guerra ruso-ucraniana, así como de las recientes acciones de Lituania, demuestran que Kaliningrado puede convertirse próximamente en un nuevo punto de conflicto geopolítico entre la UE/OTAN y Rusia.

Kaliningrado y el Corredor de Suwalki en Polonia

¿De verdad Estados Unidos no está en guerra en Ucrania?

Por Bonnie Kristian – periodista e integrante de Defense Priorities, un centro de pensamiento sobre política exterior. Publicado en The New York Times

En el periodo de más de tres meses de la invasión rusa en Ucrania, el gobierno de Biden ha dicho muchas cosas sobre la guerra. Tuvo que desdecirse de algunas de ellas casi de inmediato, como cuando resultó que la afirmación del presidente Biden de que Vladimir Putin no puede permanecer en el poder no era un llamado al cambio de régimen. En otros puntos, su retórica se ha intensificado con el paso del tiempo: en marzo, el objetivo de Estados Unidos era ayudar a Ucrania a defenderse; para finales de abril, “debilitar” a Rusia.

Eso sí, hay una declaración del gobierno que ha sido muy consistente: Estados Unidos no entrará en guerra con Rusia a causa de Ucrania.

“No buscamos que haya guerra entre la OTAN y Rusia”, escribió el presidente Biden en The New York Times a finales de mayo. “A pesar de mi gran desacuerdo con Putin y de que sus acciones me parecen indignantes, Estados Unidos no intentará provocar su destitución en Moscú. Mientras Estados Unidos o nuestros aliados no sean atacados, no participaremos en este conflicto de manera directa, ni enviando tropas estadounidenses a luchar en Ucrania ni atacando a las fuerzas rusas”.

Gran parte de los elogios y de la crítica de la política de Biden en Ucrania aceptan su versión de los hechos. Pero lo que me pregunto es si los estadounidenses podremos identificar con toda confianza en qué momento comenzamos a participar en una guerra.

La historia cuenta de varios presidentes que, a pesar de haber insistido en que no tenían ninguna intención de participar en una guerra, un buen día lo hicieron. “Nos mantuvo fuera de la guerra”, decía el eslogan de la campaña de reelección del presidente Woodrow Wilson en 1916; no obstante, Wilson nos condujo a la Primera Guerra Mundial tan solo a un mes de haber iniciado su segundo mandato, justo después de describir la intervención estadounidense como inevitable.

Durante la campaña presidencial de 1964, el presidente Lyndon B. Johnson prometió que no iba a “enviar a jóvenes estadounidenses a 15.000 o 16.000 kilómetros de casa para hacer lo que los jóvenes asiáticos deberían estar haciendo por sí mismos”. Pero en febrero de 1965, a solo un mes de su toma de posesión, Johnson autorizó la campaña de bombardeos conocida como operación Rolling Thunder. Un mes más tarde, había “jóvenes estadounidenses” en Vietnam.

Esa historia ilustra la incierta vida de anaquel de las promesas presidenciales (quizá todavía más en época electoral) de mantenernos fuera de una guerra: aunque sean ciertas en el momento en el que las hacen, nada nos garantiza que se mantengan en el futuro.

Con todo y esta incertidumbre, al menos en el caso de la Primera Guerra Mundial y de Vietnam, el cambio de no participar en la guerra a participar en ella fue patente, y todos los estadounidenses supieron en qué momento ocurrió ese cambio. Como la línea divisoria era muy clara, los presidentes podían hacer promesas honestas de mantenerse al margen de la guerra, y los ciudadanos podían decir exactamente cuándo se habían roto esas promesas.

El problema en décadas recientes, en especial después de los ataques del 11 de septiembre, es que hemos pasado a un modelo de conflictos armados perpetuos, en que las delimitaciones en cuanto a cronología, geografía y propósitos son ambiguas. La línea entre lo que se considera guerra y lo que no es muy tenue, por lo que es mucho más difícil identificar en qué momento pasamos de un estado al otro.

Esto se debe en parte a los avances tecnológicos, como la guerra de drones y los ciberataques, que permiten cometer en otros países actos que en otras circunstancias se considerarían acciones de guerra (asesinar a adversarios, destruir edificios, afectar instalaciones nucleares) sin que un solo soldado estadounidense abandone el territorio estadounidense. También tiene que ver con la función ejecutiva de la guerra: aunque el Congreso no ha hecho una declaración formal de guerra desde 1942, varios presidentes han aprovechado las amplias facultades para el caso de guerra otorgadas a George W. Bush en 2002, que le permitieron autorizar el uso de la fuerza militar.

¿Podría decirse que estamos en guerra en Pakistán o Somalia, por ejemplo, donde hemos emprendido ataques con drones contra Al Qaeda, el Estado Islámico y los militantes talibanes en Pakistán desde 2004 y contra Al Shabab en Somalia desde 2011? ¿Estamos en guerra en Níger, lugar al que se enviaron fuerzas estadounidenses y donde cuatro soldados estadounidenses fueron asesinados en una emboscada en octubre de 2017?

Estados Unidos nunca ha anunciado formalmente su participación en la guerra civil en Yemen, pero una coalición dirigida por los sauditas asesinó a civiles con ojivas nucleares fabricadas en Estados Unidos y seleccionó objetivos con ayuda de los estadounidenses.

Nuestro papel en el conflicto en Yemen, que ya cumplió siete años, ha sido de tal importancia que muchos expertos están convencidos de que, sin nuestra presencia, la coalición encabezada por los sauditas intentaría llegar a un acuerdo de paz. Ha sido de tal importancia que los legisladores estadounidenses, incluida una mayoría bipartidista de senadores en 2019 y los representantes Pramila Jayapal, demócrata por Washington, y Peter DeFazio, demócrata por Oregon, este año, lo catalogaron como una contravención al Artículo I de la Constitución, que le otorga al Congreso poderes para declarar la guerra, y a la Resolución de Poderes de Guerra, de 1973, que delimita con toda claridad, en cuanto a naturaleza y plazos, las acciones militares ordenadas por el presidente.

Esos legisladores llegaron a la conclusión de que cruzamos la línea en Yemen, aunque no quede muy claro dónde está esa línea. 

Y lo que hicimos en Yemen se parece mucho a lo que estamos haciendo en Ucrania. El mes pasado, información filtrada por funcionarios estadounidenses reveló que Estados Unidos ayudó a Ucrania a asesinar a generales rusos y atacar un buque de guerra de ese país, y Biden autorizó un paquete de ayuda de 40.000 millones de dólares para Ucrania, que en gran parte se destinará a ayuda militar como armamento e intercambio de inteligencia. El proyecto de ley, que Jayapal y DeFazio votaron a favor de aprobar, se suma a otros miles de millones de dólares de apoyo militar. El gobierno de Biden también anunció este mes que enviará a Ucrania sistemas de cohetes que, en teoría, podrían alcanzar objetivos dentro del territorio de Rusia, y se ha informado que planea venderle al gobierno ucraniano cuatro drones que pueden armarse con misiles Hellfire.

¿Estamos en guerra en Ucrania? Si estuviéramos en la posición del otro, si las autoridades rusas admitieran haber ayudado a asesinar a algunos generales estadounidenses o hundir un buque de la fuerza naval de Estados Unidos, dudo que nos parecería una situación ambigua. Por lo menos deberíamos decir que lo que Estados Unidos está haciendo en Ucrania no es no estar en guerra. Si hasta ahora hemos evitado decir que es una guerra, y podemos seguir haciéndolo, solo es porque la definición de esa palabra se ha vuelto poco clara.

Bonnie Kristian (@bonniekristian) es autora del libro de próxima publicación Untrustworthy: The Knowledge Crisis Breaking Our Brains, Polluting Our Politics, and Corrupting Christian Community. Es columnista de Christianity Today e investigadora en el centro de pensamiento sobre política exterior Defense Priorities.

«SI NO PONEMOS FIN A LA GUERRA, LA GUERRA ACABARÁ CON NOSOTROS»

Por Alastair Crooke  13 de junio

Europa ahora está atrapada «hasta las agallas» con sanciones económicas de gran alcance contra Rusia, y es incapaz de enfrentar las consecuencias.

Emmanuel Macron irritó a mucha gente (tal como lo hizo Kissinger en el WEF), cuando dijo: ‘no debemos humillar a Vladimir Putin’, porque debe haber un acuerdo negociado. Esta ha sido la política francesa desde el principio de esta saga. Más importante aún, es la política franco-alemana y, por lo tanto, puede terminar como la política de la UE también.

La calificación ‘puede’ es importante: como en la política de Ucrania, la UE está más dividida que durante la Guerra de Irak. Y en un sistema (el sistema de la UE) que insiste estructuralmente en el consenso (por mucho que sea un consenso), cuando las heridas son profundas, la consecuencia es que un problema puede paralizar todo el sistema (como ocurrió en el período previo a la guerra de Irak). En todo caso, las fracturas en Europa hoy en día son más amplias y enconadas (es decir, exacerbadas por la aplicación del Estado de derecho).

Si bien la etiqueta ‘realista’ ha adquirido (en las circunstancias actuales) la connotación de ‘apaciguamiento’, lo que Macron simplemente está diciendo es que Occidente no puede, y no mantendrá, su nivel actual de apoyo a Ucrania indefinidamente. La política se está entrometiendo en todos los estados europeos. En Alemania, en Francia y también en Italia, hay un cuerpo de opinión en contra de la participación continua en el conflicto. Simplemente, el choque de trenes económicos que se avecina se está volviendo demasiado evidente y amenazante.

Es posible que el duro viaje de Boris Johnson en el reciente voto de confianza en el Comité de 1922 no haya estado relacionado explícitamente con Ucrania, pero las acusaciones subyacentes de las políticas Net Zero de Johnson (vistas por los votantes conservadores como socialismo sigiloso), la inmigración y el aumento del costo de vida, sin embargo, ciertamente fueron.

Por supuesto, ‘una golondrina no hace verano’. Pero el dramático colapso de Johnson en la posición popular, como resultado de su beligerancia económica hacia Rusia, está haciendo que el liderazgo europeo dé un vuelco. “Estamos viendo pánico en Europa debido a Ucrania”, comentó el presidente Erdogan.

Lo que es notable es que, a pesar de la adopción de Macron de la «autonomía estratégica europea» al pedir un acuerdo, puede estar más cerca de Washington que los halcones de Londres. Sí, al principio, la palabra ‘acuerdo’ estaba vagamente presente en el discurso estadounidense, pero luego siguió un largo paréntesis en el que, durante unos dos meses y medio, la narrativa se convirtió únicamente en la necesidad de hacerle sangrar la nariz a Putin.

El estado de ánimo de los EE. UU., la narrativa, está cambiando, aparentemente reconciliado con más malas noticias militares que emanan de Ucrania (incluso con el casi neoconservador Edward Luttwak tirando la toalla, diciendo que Rusia ganará y que Donbass debería tener algo que decir sobre su propio destino).

Así como la adopción de Ucrania por parte de Johnson se ve como un intento desesperado por recuperar el legado de la Guerra de las Malvinas de Margaret Thatcher (Thatcher enfrentó una inflación creciente y una creciente ira interna en su agenda, sin embargo, el conflicto victorioso sobre Argentina en 1982 ayudó a impulsarla a la reelección) “Hablar de la crisis de Ucrania proporcionando un ‘momento de las Malvinas’ para Johnson, sin embargo, es simplemente una tontería para los conservadores desesperados”, escribió Steven Fielding , profesor de historia política en la Universidad de Nottingham. También puede resultar ‘oro de los tontos’ para Bruselas.

Si hay algo que decir sobre el llamado de Macron a un acuerdo, es que incluso un acuerdo de alto el fuego limitado, que probablemente es lo que Macron tiene en mente, no sería factible en esta atmósfera occidental tóxica y polarizada. En resumen, Macron está ‘sobre sus esquís’. Los patos (para mezclar metáforas) primero necesitan alinearse:

Estados Unidos tendría que retroceder con su vicioso meme de ‘odio a Putin’. Tendrían que cambiar el mensaje a un ‘giro’ sobre la ‘ganancia’ que podría ser inherente a hablar con Putin, de lo contrario, el acto mismo de hablar con el ‘malvado Putin’ resultará contraproducente en una avalancha de acritud pública. Macron acaba de probar esto.

Ya ha comenzado un cierto reinicio (ya sea por diseño o por aburrimiento del lector). Las noticias de Ucrania difícilmente califican el trato ‘por encima del pliegue’ en los medios de EE.UU. hoy en día. Las búsquedas y enlaces de ‘guerra’ de Google han caído por un precipicio. En cualquier caso, el Partido Demócrata claramente necesita concentrarse en los temas internos, la inflación, las armas de fuego y el aborto, los temas que dominarán las elecciones intermedias.

Aquí está la cosa. La UE claramente está fracturada, pero también lo están las élites de seguridad estadounidenses. Tal vez se prefiera un estancamiento prolongado, una guerra de desgaste, manteniendo tanto a Rusia como a Europa occidental comprometidos entre sí (sobre todo por un Biden emocionalmente comprometido) a un ‘acuerdo’, pero es posible que una guerra larga ya no esté disponible (si, como sugiere Luttwak, Rusia pronto ganará).

Y Biden, si optara por intentar un ‘acuerdo’ sobre Ucrania, ¿podría mantener, políticamente, algo menos que un acuerdo tergiversado como una clara ‘victoria’ de EE.UU.? ¿Es esa una opción ahora? Casi seguro que no. Moscú no está de humor.

¿Una oferta de conversaciones de Biden contendría incluso un núcleo de valor para considerar desde una perspectiva rusa? Casi seguro que no. Si no, ¿qué hay entonces para hablar?

Moscú dice que está abierto a conversaciones con Kiev. El Kremlin, sin embargo, no está buscando una ‘salida’ (la opinión pública está totalmente en contra). Llámelo ‘conversaciones’, si quiere, pero una mejor traducción podría ser que Moscú está listo para aceptar el ‘documento de rendición’ de Zelensky bajo la rúbrica de ‘conversaciones’: no ​​es una ‘ganancia’ fácil para un equipo Biden promocionar a un electorado estadounidense escéptico.

Por lo tanto, en cierto sentido, esta fórmula de ‘larga guerra de desgaste’ tiene cierto ‘fracaso’ incorporado, ya que no fue el desgaste militar, sino la guerra financiera lo que se configuró como la capacidad de ‘primer ataque’ de Occidente. El “rublo se convertiría en escombros” casi de inmediato, ya que la guerra económica de espectro completo colapsó estructuralmente a Rusia (derribando su voluntad de luchar en Ucrania). Se esperaba que la advertencia a China (y otros como India) fuera dura.

Al menos ese era el plan de antes de la guerra. La acción militar nunca tuvo la intención de ser el «trabajo pesado» para aplastar a Rusia, sino más bien actuar como un amplificador del descontento interno mientras la economía de Rusia se derrumbaba bajo sanciones sin precedentes. Nunca se suponía que una insurgencia de Donbas, planeada y preparada durante ocho años, tendría un «papel estelar», precisamente porque EE. UU. siempre imaginó que era probable que las fuerzas rusas finalmente prevalecieran. No obstante, se convirtió en «el único juego de la ciudad».

Pero la guerra financiera, en la que se basaron las esperanzas de un rápido colapso ruso, no solo fracasó, sino que, paradójicamente, se recuperó para herir a Europa muy, muy mal. Eso, y el colapso del espíritu de cuerpo ucraniano, se han convertido en un lastre que cuelga del cuello de la UE. No hay forma de alejarse de las sanciones, ni de la inminencia de la implosión militar ucraniana, sin que Rusia emerja como el claro ‘ganador’.

Es una debacle (por mucho que los ‘spin artist’ se den vueltas y vueltas). Entonces, como era de esperar, los líderes europeos están buscando una vía de escape de los efectos nocivos de las políticas que ellos, la UE, adoptaron sin aliento, sin siquiera molestarse en hacer la ‘diligencia debida’.

Pero el punto aquí es mucho más grave: incluso si hubiera conversaciones más amplias (digamos) la próxima semana, ¿puede Occidente ponerse de acuerdo en teoría sobre lo que podría decirle a Putin? ¿Ha realizado, al menos, la debida diligencia sobre cómo Rusia, a su vez, definiría su visión para el futuro de Eurasia? Y si es así, ¿tendrían los negociadores europeos el mandato político para responder, o las conversaciones colapsarían porque Europa no puede responder a ningún mandato de negociación, más allá de uno estrictamente limitado a cuestiones de la futura composición de Ucrania?

Rusia, de hecho, ha establecido claramente sus objetivos estratégicos. En diciembre de 2021, Rusia emitió dos borradores de tratados para EE. UU. y la OTAN que incluían demandas de una arquitectura de seguridad en Europa que garantizaría una seguridad indivisible para todos, y una retirada de la OTAN a sus antiguos límites orientales de 1997. Estos documentos subrayan que Ucrania es solo una pequeña parte de los objetivos estratégicos más amplios de Rusia. Los dos borradores fueron ignorados en Washington.

La guerra de Ucrania, en principio, podría terminar a través de un acuerdo negociado que aborde las preocupaciones de seguridad más amplias de Rusia en toda la extensión europea, manteniendo al mismo tiempo la independencia de Ucrania, aunque con el noreste, este y sur de Ucrania vinculados en alguna configuración a Rusia, o absorbido en él.

Pero luego, está la realidad de que la UE ha deslocalizado su mandato político con respecto a Ucrania a una OTAN global. Y el claro objetivo de este último es excluir a Rusia del ‘tablero de ajedrez’ político mundial como jugador y hacer implosionar la economía rusa; en otras palabras, devolver a Rusia a la era de Yeltsin.

Como tal, los objetivos de la OTAN no implican espacio para el diálogo. La ‘larga guerra’ de Moscú también debe entenderse correctamente : no se trata solo de amenazas a la seguridad que emanan de Ucrania, sino de la amenaza a la seguridad que emana de una cultura, autodefinida como una ‘civilización’ occidental excusable:

Christopher Dawson en Religion and the Rise of Western Culture, escrito hace casi un siglo, escribe: “¿Por qué Europa es la única entre las civilizaciones del mundo que ha sido continuamente sacudida y transformada por una energía de inquietud espiritual que se niega a contentarse con la ley inmutable de la tradición social que rige las culturas orientales? ¿Es porque el ideal religioso no ha sido el culto a la perfección eterna e inmutable, sino un espíritu que se esfuerza por incorporarse a la humanidad y cambiar el mundo”?

¿Esos líderes europeos que contemplan un ‘acuerdo’ entienden que, estén o no de acuerdo, este último resume la percepción popular rusa? ¿Y que ganar en Ucrania se considera el desencadenante catártico necesario para relanzar las civilizaciones rusa y otras civilizaciones no occidentales?

La pregunta entonces es: ¿Tiene la Unión Europea una mano que jugar en tal escenario, aparte de la de Washington? En realidad no; no tiene lugar.

La UE no tiene lugar, ya que, como señaló Wolfgang Streeck en su ensayo sobre “La UE después de Ucrania”, los estados de Europa occidental, aparentemente como algo natural (es decir, sin una reflexión más profunda), acordaron “dejar que Biden decida en su nombre: el destino de Europa dependerá del destino de Biden: es decir, de las decisiones, o no decisiones, del gobierno de los Estados Unidos”. La UE se sitúa así efectivamente como una provincia atípica, dentro de la política interna estadounidense.

Algunas élites de la UE triunfaron: Ucrania había definido a la UE sin ambigüedades como ‘atlanticista norte’, punto. Pero ¿por qué la alegría?

Es cierto que la guerra de Ucrania puede haber neutralizado (temporalmente) las diversas fallas en las que se estaba desmoronando la UE. Durante algún tiempo, la Comisión de la UE se ha esforzado por abordar el vacío democrático que surge de la centralización de facto y la despolitización de la economía política de la Unión, llenando el vacío con una «política de valores» neoliberal que la UE debe aplicar rigurosamente. a los estados miembros recalcitrantes, a través de sanciones económicas.

Los derechos de identidad, según esta interpretación, servirían como un sustituto de los debates sobre la economía política, con el cumplimiento de los valores a imponer a los estados miembros a través de sanciones económicas (Estado de derecho).

No es difícil ver cómo Ucrania podría haber congeniado con la determinación de Ursula von der Leyen de hacer cumplir los valores de la UE, no solo en personas como Orbán, sino como una herramienta para desarraigar los sentimientos prorrusos persistentes en una UE dividida, y plantar firmemente el «atlantismo norte» como valor supremo de la UE. Sancionar a Rusia y sus nociones tradicionalistas estaba en perfecta armonía con sancionar también a los estados de Europa del Este por su tradicionalismo social.

Sin embargo, esto tuvo un costo: el costo de catapultar a Estados Unidos a una posición de renovada hegemonía sobre Europa occidental. Ha obligado a Europa a continuar con sanciones económicas de amplio alcance, de hecho paralizantes, contra Rusia, lo que, como efecto colateral, refuerza la posición de dominio de EE. UU. como proveedor de energía y materias primas para Europa.

Descarta por completo las ideas de Macron de que la UE necesita una ‘soberanía estratégica europea’ que pueda mitigar las legítimas preocupaciones de seguridad de Rusia. Europa ahora está atrapada «hasta las agallas» con sanciones económicas de gran alcance contra Rusia, y es incapaz de enfrentar las consecuencias. Literalmente, ‘no hay manera’ de que la inflación estructural resultante o la contracción económica puedan, o vayan a ser, contenidas. La UE ha abdicado de los medios para llevar la guerra a su fin. Solo queda compartir mesa mientras Zelensky firma el documento de rendición.

No habrá ningún intento serio en EE. UU. antes de noviembre, ni siquiera para tratar de frenar la inflación. La consecuencia de esta rendición de la UE al mando de EE. UU. es que, también con respecto a la inflación, la UE dependerá de los cambios indirectos de la política electoral de EE. UU. Es tan posible que Biden ordene una nueva emisión de ‘cheques estimulantes’ para mitigar los efectos de la inflación en los bolsillos estadounidenses (acelerando así aún más la inflación), como es probable que permita el ajuste cuantitativo (dirigido a reducir la inflación) en el período previo a los exámenes parciales.

A medida que se establezcan los efectos de la guerra, estos traerán una seria reacción contra Bruselas.

Zugzwang* Por Alastair Crooke para Strategic-Culture.Org

El futuro de Europa parece sombrío. Ahora está presionado por su propia imposición de sanciones y el aumento resultante en los precios de las materias primas. La UE avanza pesadamente aturdida.

La autodestrucción occidental, un rompecabezas que desafía cualquier explicación causal única, continúa. Los ejemplos en los que la política se lleva a cabo con aparente indiferencia hacia cualquier cosa que se asemeje a una reflexión rigurosa, se han vuelto tan extremos como para provocar que un exjefe militar británico (y exjefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán), Lord Richards, resople que la relación entre la estrategia y cualquier la sincronización de los fines se ha roto irremediablemente en Occidente.

Occidente persigue una ‘estrategia’ de «veamos cómo va», o en otras palabras, ninguna estrategia real en absoluto, sostiene Richards. Muchos dirían que un culto al giro positivo implacable, sin ataduras, ha asfixiado las facultades críticas de la corriente principal. ¿Cómo es que Occidente, inundado de ‘grupos de expertos’, invariablemente se equivoca tanto? ¿Por qué los memes fáciles y las ilusiones , haciéndose pasar por geopolítica, reciben poco o ningún desafío? El cumplimiento de las narrativas oficiales y principales lo es todo. Es desconcertante observar este devenir rutinario, sin aparente conocimiento de los riesgos que ello conlleva.

El epicentro clave de la creciente inestabilidad geopolítica actual es el estado de la economía occidental: tan complacientes han sido las autoridades (que la inflación nunca agitaría las aguas de la economía estadounidense basada en la moneda de reserva) que se supuso que la recesión cíclica había sido ‘erradicado’; nunca más mancillaría la esfera de consumo (electoral), gracias a una ‘vacuna’ de impresión de dinero; y de todos modos, la deuda inflada ‘no importa’.

Esta visión simplista asumía que el ‘estado de reserva’ en sí mismo erradicaba la inflación, mientras que para el mundo exterior, siempre fue el sistema del petrodólar el que obligaba al mundo entero a comprar dólares para financiar sus necesidades; fue la avalancha de bienes de consumo chinos baratos; y fueron las fuentes de energía barata que Rusia y los Estados del Golfo pusieron a disposición de la industria occidental las que mantuvieron a raya la inflación.

El gasto del gobierno occidental ‘disparó a la luna’ a raíz de la crisis de 2008, y simplemente explotó durante los bloqueos de Covid, y luego, en un episodio de visión geoestratégica deteriorada, esa energía barata y otros recursos vitales que sustentan la productividad económica fueron sancionados sin cuidado, y Incluso amenazó con una prohibición.

Los usuarios de anteojos de transición energética teñidos de rosa simplemente se negaron a reconocer que se requiere un EROI (retorno de energía sobre la energía invertida, para extraer esa energía dada) de más de un múltiplo de 7 para que la sociedad moderna funcione.

Ahora observamos las consecuencias: inflación desenfrenada y Occidente recorriendo el mundo buscando alternativas baratas que no ‘quiebren el banco’. Por desgracia, son escasos. ¿Cuál es la implicación geopolítica? En una palabra, extrema fragilidad sistémica . Esto ya ha trastocado por completo la política interna de Estados Unidos. Sin embargo, ni las subidas de tipos de interés ni la destrucción de la demanda (mediante la caída de los valores de los activos) curarán la inflación estructural. Los economistas occidentales siguen obsesionados con los efectos monetarios sobre la demanda , a expensas de reconocer las consecuencias de llevar un martillo de guerra comercial a un sistema de red complejo.

El dolor social será inmenso. Muchos estadounidenses ya tienen que comprar sus alimentos con tarjetas de crédito casi al límite, y esto solo empeorará. Sin embargo, el dilema es más profundo. El modelo económico ‘anglo’ de Adam Smith y Maynard Keynes, el sistema de consumo impulsado por la deuda, superpuesto con una superestructura hiperfinancializada, ha destripado las economías reales. El consumo triunfa sobre la fabricación y el suministro de cosas. Estructuralmente, se dispone de cada vez menos empleo bien remunerado, a medida que la economía real gana menos, desplazada por una efímera burbuja de marketing.

Pero, ¿qué hacer con el 20% de la población que ya no es económicamente necesaria en esta economía atenuada?

¿No era este defecto estructural eminentemente previsible? Debería haber sido; la crisis financiera de 2008, que casi colapsó el sistema, fue una llamada de atención. Prevaleció de nuevo la miopía; las imprentas de dinero zumbaban.

Y Europa, gracias a su aprobación alegremente, pero autodestructiva, de la energía y los recursos rusos, está creando un desastre inflacionario similar (o peor). Ahora es demasiado evidente que la UE no hizo ninguna diligencia debida antes de sancionar a Rusia. El retroceso potencial simplemente se hizo a un lado en una neblina de Net Zero y fanfarronadas ideológicas. De manera similar, Europa se lanzó al conflicto militar en Ucrania, de nuevo sin preocuparse por definir sus objetivos estratégicos o los medios para lograr un fin, arrastrada por una ola panglossiana de entusiasmo por la ‘causa’ ucraniana.

La inflación aquí en Europa está bien en dos dígitos. Sin embargo, sin sonrojarse, Lagarde del BCE afirma: “Tenemos la inflación bajo control”. Seguiremos creciendo en 2022, y el crecimiento se acelerará en 2023 y 2024. ¿Estrategia? ¿Extremos sincronizados? Los suyos eran solo puntos de conversación separados de toda realidad.

Sin embargo, este evento del BCE tiene un significado geopolítico importante. Con la Fed aumentando las tasas de interés en los EE. UU., se expone que el BCE no tiene herramientas creíbles para lidiar con la escalada y el alejamiento de las tasas de la deuda soberana europea, de cualquier apariencia de convergencia. Ha comenzado una crisis de la deuda soberana europea; Peor aún, es probable que parte de la deuda soberana se convierta en un paria y sin oferta.

Para que quede claro, la crisis inflacionaria acelerada en Europa socava las posiciones políticas de casi todos los políticos importantes de la zona euro, ya que se encontrarán con la ira popular real; mientras la inflación carcome a la clase media; y los altos precios de la energía destruyen las ganancias comerciales.

Todavía hay más en esta impotencia del BCE, un significado más profundo: la Fed está elevando las tasas de interés, consciente de que está ‘muy por detrás de la curva’, para tener un impacto significativo en la inflación (durante la era Volcker, la tasa de los fondos federales tocó 20 %).

Los aumentos de la Fed plantean la pregunta de si el primero tiene otros objetivos en mente, más allá de la inflación de EE. UU.: ¿Powell no estaría contento de ver al BCE y la eurozona hundirse en una crisis? Posiblemente no. Las payasadas del mercado del eurodólar (en el extranjero en Europa) y las políticas de tasas del BCE han estado atando las manos de Powell.

Ahora la Fed está actuando de manera independiente, y en interés de los estadounidenses en primer lugar , y el BCE está en problemas. Tendrá que hacer lo mismo y subir las tasas. La Reserva Federal es propiedad de los grandes bancos comerciales de Nueva York. Estos últimos saben que el ‘conjunto’ de Davos-Bruselas tiene como objetivo pasar, cuando pueda, a una moneda digital única del Banco Central Europeo, un movimiento que representaría un desarrollo que amenazaría el modelo de negocios de los grandes bancos de EE. UU. (Quizás no sea una coincidencia, por lo tanto, que las monedas digitales estén colapsando ampliamente al mismo tiempo).

Michael Every de Robobank escribe : «Si EE. UU. perdiera el poder del dólar como garantía global, a las materias primas como garantía, entonces su economía y sus mercados [estadounidenses] pronto los seguirían [con el poder desapareciendo de manera similar]».

«Tal vez esa lógica no se sostiene, pero una Fed de línea dura hoy sugiere que sí». Powell dijo en marzo que «es posible tener más de una moneda de reserva» es sin duda un guiño a esta tendencia, con la vinculación de Rusia del rublo a un gramo de oro y la energía al rublo.

Por lo tanto, los grandes bancos de EE. UU., con Powell como portavoz, están engañando a ‘Davos’ y dejando que Lagarde se mueva con el viento. Están anteponiendo los intereses financieros estadounidenses. Este es un gran cambio lejos de la era de los Acuerdos Plaza.

¿El punto? El punto es que la zona euro de la UE fue, por insistencia alemana, construida como un apéndice del dólar. Ahora la Fed se centra en detener la caída hacia las materias primas como garantía global. Y Europa, con sus predilecciones ‘davosianas’, está siendo arrojada debajo del autobús. Los dólares apalancados en el sistema de Eurodólares están ‘regresando a casa’.

¿Hay futuro para la zona euro, dada su conocida incapacidad de reforma?

En particular, todos estos cambios tectónicos se derivan en su núcleo de la saga de Ucrania y la adopción de Occidente de una guerra financiera de espectro completo contra Rusia. Así, el epicentro de la fragilidad financiera occidental converge con el epicentro del conflicto de Ucrania, que ahora se desarrolla como una debacle política a fuego lento tanto para Europa como para EE. boicoteando todo lo ruso.

El significado geopolítico de la convergencia de lo financiero con lo militar radica en el progresivo ‘retroceso’ de los objetivos occidentales (supuestamente estratégicos).

Primero, fue imponer una humillante derrota militar a Putin. Luego, para debilitar militarmente a Rusia, de modo que nunca más pudiera repetir su ‘operación especial’ en otros lugares de Europa. Luego, se convirtió en una limitación del éxito militar ruso al Donbas, luego a Kherson y Zaporizhzhia también. Luego, simplemente se convirtió en una narrativa de continuar el desgaste contra las fuerzas rusas durante los próximos meses, para infligir daño a Rusia.

Recientemente, ha sido que las fuerzas ucranianas deben continuar la lucha para tener algo que decir en cualquier ‘acuerdo’ de paz, y tal vez para ‘salvar’ Odessa también. Hoy, se dice que solo Kiev puede tomar la dolorosa decisión sobre qué pérdida soberana de territorio pueden ‘soportar’, por el bien de la paz.

Es ‘Game over’ realmente. Todo es un juego de culpas ahora. Rusia impondrá sus propios términos a Ucrania colocando hechos militares sobre el terreno.

La importancia estratégica de esto aún no se ha asimilado por completo: fueron, por supuesto, los líderes occidentales quienes hicieron una gran jugada al afirmar que, sin la dolorosa humillación y la derrota militar de Putin, el orden basado en reglas liberales había terminado.

Por supuesto, para demostrarle al mundo que Occidente no ha perdido por completo su coraje, el Equipo Biden continúa hurgando en el ojo de China sobre Taiwán. En la reciente conferencia de seguridad de Shangri-la, Zelensky (sin duda hablando a un mensaje occidental) insistió en que los países asiáticos ‘perderían’, si esperaran a que se desarrollara la crisis, para actuar en nombre de Taiwán . Para ‘ganar’, la comunidad internacional debe “actuar de forma preventiva, no como la que viene después de que ha comenzado la guerra”, dijo Zelensky.

Comprensiblemente, los chinos estaban furiosos y se produjo una reunión irritable entre el secretario Austin y el general Wei. Pero, ¿cuál es exactamente el objetivo estratégico de provocar a China de manera tan implacable? ¿Cuáles son las tácticas más amplias implícitas en esta estrategia?

Luego, está Irán. Después de ocho rondas de negociaciones, parece que EE. UU. se está alejando silenciosamente de un acuerdo JCPOA, un movimiento que sugiere que EE. UU. está listo para llegar a un acuerdo con Irán como un ‘estado nuclear de umbral’, una perspectiva que no se considera tan sorprendentemente amenazante o inmediato, como para justificar el gasto de capital estadounidense, o el desvío de la limitada atención de la Casa Blanca ‘ancho de banda’ de cuestiones más apremiantes.

Pero luego todo cambió rápidamente: la OIEA censuró a Irán, y este último desconectó 27 cámaras de vigilancia de la OIEA en respuesta. Israel ha relanzado su campaña de asesinato de científicos iraníes y recientemente ha cruzado líneas rojas en su bombardeo del aeropuerto de Damasco. Israel claramente está presionando con fuerza para que Occidente obligue a Irán a arrinconarse.

Pero – “Estamos a la deriva”, ha dicho el ex enviado estadounidense Aaron David Miller; “Esperando que Irán no empuje el sobre nuclear; Israel no hará algo realmente grande; e Irán y sus representantes no matan a muchos estadounidenses en Irak o en otros lugares”. Una vez más, Miller lo dice, pero podría haber sido el «Eso no es una estrategia» de Lord Richards.

Sin embargo, la guerra de Ucrania tiene una importancia estratégica para EE. UU. e Israel, incluso si Millar aún no lo ve. Porque, si la nueva ‘doctrina’ de Ucrania es que Kiev debe hacer concesiones dolorosas de territorio a cambio de la paz, entonces lo que es apropiado para el ganso ucraniano debe serlo para el ‘ganso’ israelí.

Por supuesto, las ondas estratégicas que emanan del epicentro de Ucrania se extendieron mucho más: al Sur Global, al subcontinente indio y más allá.

Sin embargo, este análisis, hasta ahora, ¿no es miope, tampoco deficiente? ¿No falta una pieza en el rompecabezas estratégico? A lo largo de todo lo anterior ha estado el tema del desdén de los gobiernos occidentales por participar en la debida diligencia, combinado con una fijación cultural compleja con la cohesión y la singularidad total de su discurso; este último no permite que ninguna «otredad» penetre en sus narrativas clave.

¿Ocurre lo mismo con Rusia y China? No, no es.

Entonces, pasamos a los objetivos estratégicos de Rusia: la redefinición de la arquitectura de seguridad global y el retroceso de la OTAN detrás de las líneas de 1997. Pero, ¿cuáles podrían ser sus medios para este ambicioso fin?

Bueno, demos la vuelta al telescopio y miremos desde el otro extremo. Occidente claramente ha sido infligido con una miopía severa con respecto a sus propias contradicciones y fallas internas, prefiriendo enfocarse solo en las de los demás.

Sin embargo, sabemos que tanto China como Rusia han estudiado el sistema financiero y económico occidental e identificado sus contradicciones estructurales. Ellos lo han dicho. Los han expuesto claramente (desde el siglo XIX en adelante). A menudo se hace una analogía con el judo con respecto a la capacidad del presidente Putin de usar la mayor fuerza física de un oponente contra él, para derribarlo.

¿No es probable que Rusia y China hayan percibido de manera similar los indudables músculos económicos de Occidente, pero también hayan percibido la probabilidad de que podrían extender demasiado su supuesta fuerza superior; y que esa sobreextensión podría ser el medio para ‘lanzarlo’? ¿Quizás solo era cuestión de esperar a que estas contradicciones económicas maduraran hasta convertirse en desorden?

El futuro de Europa parece sombrío. Ahora está presionado por su propia imposición de sanciones y el aumento resultante en los precios de las materias primas. Además, la UE está atada por sus propias rigideces institucionales, que son tan graves que su estructura grande no puede avanzar ni retroceder. Está dando vueltas aturdido.

¿Cómo puede Europa salvarse a sí misma? ¿Romper estratégicamente con Washington y hacer un trato con Rusia? ¿O bien se encuentra ‘lanzado’ por la ‘muscularidad’ de sus propias sanciones? Dale tiempo. Eventualmente se entenderá como la solución.

* Un término de ajedrez, donde un jugador debe moverse, pero cada movimiento posible solo empeora su situación

Los lazos estratégicos entre China y Rusia siguen siendo sólidos a pesar de la creciente presión occidental: expertos Por yang-sheng, Wan Hengyi y Cui Fandi Global Times

El presidente chino, Xi Jinping, sostuvo el miércoles por la tarde una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y los analistas dijeron que esta es una señal para el mundo de que la estrecha asociación estratégica entre China y Rusia y la confianza mutua de alto nivel entre las dos partes permanecen sin cambios cuando el mundo está experimentando turbulencia e incertidumbre.

La cumbre de la OTAN y la cumbre de los BRICS se llevarán a cabo a finales de este mes, y la comunicación entre los principales líderes de China y Rusia también envía un mensaje al mundo de que las dos principales potencias seguirán apoyándose mutuamente en asuntos relacionados con sus intereses fundamentales. y seguirá impulsando la multipolarización del orden internacional, dijeron los expertos. 

No hay posibilidad de que Occidente use la crisis Rusia-Ucrania para instigar los lazos entre China y Rusia y la postura de China con respecto a la equidad y la justicia ha ganado la comprensión tanto de Rusia como de Ucrania, señalaron los observadores.  

Durante su conversación, Xi señaló que desde principios de este año, las relaciones bilaterales han mantenido un sólido impulso de desarrollo frente a las turbulencias y transformaciones globales.

La cooperación económica y comercial entre los dos países ha hecho un progreso constante, dijo Xi, y agregó que el puente vial transfronterizo Heihe-Blagoveshchensk se ha abierto al tráfico, creando un nuevo canal que conecta a los dos países.

La parte china está lista para trabajar con la parte rusa para impulsar el desarrollo estable y a largo plazo de la cooperación bilateral práctica, dijo Xi.

Los dos jefes de Estado también intercambiaron puntos de vista sobre el tema de Ucrania. Xi enfatizó que China siempre ha evaluado la situación de manera independiente sobre la base del contexto histórico y los méritos del problema, y ​​ha promovido activamente la paz mundial y la estabilidad del orden económico global.

Todas las partes deben presionar por una solución adecuada de la crisis de Ucrania de manera responsable, dijo Xi, y agregó que China seguirá desempeñando el papel que le corresponde en este propósito.

Yang Jin, experto del Instituto de Estudios de Rusia, Europa del Este y Asia Central de la Academia de Ciencias Sociales de China, dijo el miércoles al Global Times que esto demuestra que la firmeza estratégica de China para seguir desarrollando lazos y promover la cooperación con Rusia en los campos de la economía y el comercio, incluso si Occidente está presionando a China para que se una a sus sanciones contra Rusia.

En este asunto, China no está sola, ya que la mayoría de los países no occidentales, así como algunos miembros de la UE y la OTAN, no comparten la opinión de sancionar indiscriminadamente a Rusia en todo o cortar toda cooperación e intercambio, incluso si esto viene con un alto costo, y no hay nada de malo en que los países desarrollen lazos con Rusia basados ​​en los intereses de su gente, dijeron los analistas. 

China está dispuesta a trabajar con Rusia para seguir apoyándose mutuamente en sus respectivos intereses fundamentales en materia de soberanía y seguridad, así como en sus principales preocupaciones, profundizando su coordinación estratégica y fortaleciendo la comunicación y la coordinación en organizaciones internacionales y regionales tan importantes como Estados Unidos. Naciones Unidas, el mecanismo BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), dijo Xi.

China también está dispuesta a trabajar con Rusia para promover la solidaridad y la cooperación entre los países de mercados emergentes y las naciones en desarrollo, e impulsar el desarrollo del orden internacional y la gobernanza global hacia una dirección más justa y razonable, agregó.

Cui Heng , investigador asistente del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal de China Oriental, le dijo al Global Times el miércoles que desde el comienzo de la crisis Rusia-Ucrania, EE. cumbre adoptará un nuevo Concepto de Seguridad para la Alianza para apuntar no solo a Rusia sino también a China, y los líderes de Japón y Corea del Sur asistirán a la cumbre por primera vez. 

“Está claro que la OTAN ya no es una organización militar en las regiones alrededor del norte del Atlántico, sino que entrará en Asia y tendrá influencia global y, lo que es más importante, apunta a Rusia y China como sus rivales, incluso enemigos”, dijo. .

China y Rusia no tienen otra opción que resistir de manera conjunta la supresión total de la OTAN a través de una estrecha coordinación estratégica y mantener aún más el equilibrio de la situación estratégica global, dijo Cui, y señaló que esta es la señal clave emitida por la conversación entre Xi y Putin.

Yang enfatizó que la cumbre de la OTAN se centra en el ejército y la seguridad, mientras que la cumbre de los BRICS se centra en el desarrollo y la cooperación entre las economías en ascenso, por lo que son diferentes y no se convertirán en una especie de situación de Guerra Fría como la confrontación de bloque a bloque. . Pero es importante que China y Rusia, así como el resto de los miembros de BRICS, envíen una señal al mundo de que el orden internacional debe centrarse en el desarrollo y aliviar las tensiones a través del diálogo en lugar de permitir que unos pocos países occidentales dominen la comunidad internacional para hacer que la confrontación domine las relaciones internacionales.

Otra oportunidad importante para la llamada telefónica del presidente Xi con el presidente Putin es que hoy es el cumpleaños del presidente Xi y los dos líderes han disfrutado de una profunda amistad personal durante más de una década. La confianza mutua entre los líderes de los dos países garantiza la estabilidad a largo plazo de las relaciones entre China y Rusia, señaló Cui.

Por su parte, Putin dijo que la parte rusa felicita sinceramente a China por sus notables logros de desarrollo bajo el fuerte liderazgo de Xi.

Desde principios de año, la cooperación práctica entre Rusia y China se ha desarrollado constantemente, dijo, y agregó que Rusia apoya la Iniciativa de Seguridad Global propuesta por la parte china y se opone a cualquier fuerza para interferir en los asuntos internos de China utilizando la llamada temas relacionados con Xinjiang, Hong Kong y Taiwán, entre otros, como excusa.

Señaló que Rusia está lista para fortalecer la coordinación multilateral con China a fin de realizar esfuerzos constructivos para impulsar la multipolarización del mundo y establecer un orden internacional más justo y razonable.

El apoyo de Rusia hacia los temas relacionados con los intereses centrales de China, especialmente aquellos que enfrentan presiones y amenazas de EE. UU., es tan fuerte como siempre, dijeron los analistas. 

La asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia es «la columna vertebral de un mundo multipolar y desempeña un papel vital en la defensa de las ambiciones globales de la OTAN y la hegemonía de Estados Unidos», dijo Cui.

Los mecanismos de cooperación multilateral con China y la participación clave de Rusia, como los BRICS y la OCS, están teniendo una voz más fuerte en los asuntos internacionales y regionales, dijeron los expertos. «Una clave es que China y Rusia pueden proporcionar valiosos bienes públicos a muchos países en desarrollo, que no tienen ataduras ideológicas en comparación con las proporcionadas por Occidente», señaló Cui.

El miércoles se llevó a cabo de manera virtual la 12ª Reunión de Asesores de Seguridad Nacional y Altos Representantes de Seguridad Nacional de los BRICS, presidida por Yang Jiechi, miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y director de la Oficina de la Comisión de Asuntos Exteriores de el Comité Central del PCCh en Beijing. 

Los temas son el multilateralismo y la gobernanza global, las nuevas amenazas y desafíos a la seguridad nacional y la gobernanza de las nuevas fronteras, dijo el miércoles el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, en una conferencia de prensa regular. Asistieron al evento asesores de seguridad nacional y altos representantes en materia de seguridad nacional de Sudáfrica, Brasil, Rusia e India.

«Como presidente de BRICS, China espera trabajar con otros miembros de BRICS para consolidar aún más la confianza política mutua, profundizar la cooperación política y de seguridad, salvaguardar conjuntamente nuestros intereses de seguridad y desarrollo y hacer contribuciones positivas para promover la paz y la estabilidad mundiales», dijo. .

Así piensan la inteligenzia británica sobre su intervención en Ucrania, sueños de un grupo de dirigentes seniles en un geriatrico europeo con melancolía imperial. Dossier Geopolitico

Por Dr. Julian Spencer-Churchill

Hay un dilema terrible en el apoyo de Occidente a Ucrania . Proporcione suficiente apoyo a Kiev para infligir costos severos al presidente ruso, Vladimir Putin , pero no logre derrocarlo y caerá en una alianza desesperada con China. Busque poner fin a la guerra en Ucrania otorgando concesiones a Moscú, y Putin aprenderá sus lecciones, consolidará su control sobre Rusia, se rearmará y finalmente reafirmará el poder ruso nuevamente en Europa del Este o en el extranjero. En ambos casos, Rusia perderá la democracia. El problema se ve agravado por el hecho de que Ucrania en algún momento se negará a ser un instrumento de Occidente y buscará recuperar territorio que arruinará las negociaciones de alto el fuego .. Además, es extremadamente difícil calibrar el apoyo militar preciso a Kyiv y las sanciones a Rusia para producir el resultado deseado. Al igual que con la invasión de Abisinia por parte de Italia en 1935 , la Guerra Civil española de 1936-1939 e incluso el ataque de Japón a China en 1937 , en el período previo a la Segunda Guerra Mundial, la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 es un espectáculo secundario para los desarrollos estratégico-militares. en Asia. Cualquier guerra convencional por Taiwán será de una magnitud diez veces mayor que el conflicto actual, y se extenderá a los litorales del Océano Pacífico e Índico.

Empujar a Rusia a una alianza energética con China, que tiene diez veces más población y capacidad de fabricación, es una fórmula para un desastre estratégico, especialmente cuando China supera el poder económico de Estados Unidos en las próximas dos décadas. Un eje Moscú-Beijing fusionará la economía y la población potencialmente hegemónicas de China con los recursos agrícolas , energéticos y, lo que es más importante, mineros de Rusia, en particular el uranio 238 . También traerá consigo a la mayoría de los estados de Asia Central, Irán, Siria, Corea del Norte, Pakistán y Bielorrusia. Desesperado por mantener su influencia en Europa, y solo capaz de operar comercialmente dentro de la esfera china debido a las sanciones, Moscú podría optar por hacer concesiones territoriales a China ., particularmente en la región de Amur del Lejano Oriente , o proporcionaron bases en el Ártico, lo que representaría una amenaza directa para la seguridad de América del Norte.

Tales compromisos parecen contradecir el compromiso ruso de usar armas nucleares para defender incluso secesiones menores . Sin embargo, la contracción demográfica de Rusia y el hecho de que la población de China la supere diez a uno, junto con disputas históricas enconadas , pueden llevar a una política desesperada de reducción de costos. Solo hay treinta millones de rusos al este de los Montes Urales, y solo quedan 6 millones de rusos al este de Irkutsk y el lago Baykal (una disminución del veinticinco por cientodesde 2000). Por lo tanto, es concebible que Rusia pueda ceder un tercio de su territorio total a Beijing, aproximadamente 7 millones de kilómetros cuadrados, que también contiene aproximadamente la mitad del suministro de uranio de Rusia. Es preocupante que Rusia pueda iniciar una crisis simultánea para distraer a Europa de ayudar a los EE. UU. en una contingencia de Taiwán .

La primera solución, que es infligir una derrota militar decisiva a Rusia, implica la expulsión de Ucrania y la persecución en territorio ruso, es muy probable que produzca una escalada continua de armas tácticas a armas nucleares de teatro. El estratega nuclear académico más influyente, el historiador naval Bernard Brodie ( The Absolute Weapon – 1946 ) argumentó que dada la imposibilidad de una defensa práctica contra un ataque nuclear, un arsenal oculto de segundo ataque, en este caso el de Rusia, haría que la disuasión fuera excepcionalmente robusta. Por lo tanto, no es probable que Rusia sea susceptible a la compulsión nuclear. La mayoría de los historiadores de estudios estratégicos, incluido el profesor de la Universidad de Columbia, Richard Betts, están de acuerdo en que en los casos de confrontaciones militarizadas que involucran armas nucleares, donde la potencia de fuego nuclear es en efecto ilimitada y no se puede defender, las crisis generalmente se resuelven a favor del país con el mayor interés en juego . Fue por esta razón que la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962 se resolvió en beneficio de Washington, que tenía un interés mucho mayor en desnuclearizar el Caribe. Por supuesto, en el caso de los territorios adyacentes a Rusia, Moscú tiene una ventaja significativa en el equilibrio de intereses. De hecho, hemos estado pensando en la estrategia nuclear durante más de un siglo: HG Wells escribió una vívida descripción de una guerra nuclear y sus consecuencias en 1913, antes de la Primera Guerra Mundial ( The World Set Free).

La segunda solución, que requiere mucha más paciencia y moderación, es fomentar la tendencia natural de inseguridad y desconfianza mutua entre China y Rusia, una política que se implementó con éxito durante la Guerra Fría. La victoria total de EE. UU. era en realidad concebible tanto en la guerra de Corea como en la de Vietnam. En Corea, habría implicado el uso de bombas de fisión lanzadas por B-29, apoyando un avance de las Naciones Unidas a través del río Yalu y hacia Beijing para imponer un acuerdo. Una invasión de Vietnam del Nortehabría requerido el desembarco de marines estadounidenses en el puerto de Haiphong, apoyados por un avance blindado costa arriba, seguido de una intensa escaramuza fronteriza contra una fuerza de socorro del Ejército Popular de Liberación de China. Sin embargo, en ambos casos, los objetivos militares se subordinaron al objetivo estratégico de ganar la Guerra Fría, al propiciar la fragmentación de la alianza comunista. Específicamente, EE. UU. concedió una paz indecisa en la península de Corea y una derrota en Vietnam para alejar a China de la órbita soviética. Estas elecciones requerían una enorme voluntad política. La elección de llegar a un punto muerto en la Guerra de Corea fue muy desmoralizador para un EE. UU. acostumbrado a ganar de manera decisiva. La elección de EE. UU. de ser derrotado en Vietnam fue excepcionalmente costosa, con EE. UU.perdiendo casi 10.000 aviones rotativos y de ala fija durante la guerra. En comparación, en los primeros dos meses de la Guerra Ruso-Ucraniana, las pérdidas de aviones de ala fija de Moscú son comparables a las pérdidas argentinas durante la Guerra de las Malvinas de 1982, menos de 200 aviones.

La teoría del equilibrio de poder predice que los estados llegarán a temer a los estados más cercanos a ellos, que en el caso de Rusia y China, son entre sí, dada su frontera excepcionalmente larga. Además, el profesor de la Universidad de Harvard, Stephen Walt , ha argumentado que los estados también consideran la historia pasada como una guía de intenciones, y esto a menudo explica por qué algunos alineamientos se componen de coaliciones innecesariamente abrumadoras contra estados particularmente agresivos, como el Japón imperial o el Irak de Saddam Hussein. En el contexto de las relaciones chino-soviéticas, la desconfianza comenzó en la década de 1930 cuando el líder soviético Joseph Stalin ayudó al Guomintang, que era más eficaz.(los enemigos de los comunistas de Mao Zedong), en un intento desesperado de contrarrestar a los japoneses imperiales que luego invadían China. En 1954 y 1958, durante las respectivas Crisis del Estrecho de Taiwán , el líder soviético Nikita Khrushchev se negó a proporcionar a Beijing un paraguas nuclear ofensivo, lo que provocó una división ideológica en la cumbre posterior de 1959. Después de años de disputas menores, en 1969, alimentadas por el radicalismo de los Revolución Cultural, China provocó un conflicto fronterizo con los soviéticos en tres puntos a lo largo de su frontera del Lejano Oriente y Asia Central. Estados Unidos maniobró con cuidado para evitar provocar a China, estableciendo el estado para el presidente estadounidense Richard Nixon .El viaje épicamente exitoso de 1971 para visitar al presidente Mao Zedong de la China comunista, que obligó a la Unión Soviética a reubicar una cuarta parte de su ejército en el Lejano Oriente, poniendo fin de manera efectiva a la preponderancia militar soviética en Europa.

Un principio importante de la política de equilibrio de poder es que para evitar que el mundo sea peligrosamente dominado por una sola potencia militar, los países deben estar preparados para asociarse con nuevos aliados , por odiosos que sean. Esto incluye a Occidente, incluso ahora, buscando mejorar las relaciones con Rusia. Por ejemplo, los aliados democráticos derrotaron al nazismo junto con la Unión Soviética de Joseph Stalin e induciendo financieramente a la España fascista a permanecer neutral . Los servicios de inteligencia británicos proporcionaron entrenamiento a los Jemeres Rojospara mitigar la propagación del comunismo vietnamita en el sudeste asiático. Si sobrevivimos a la próxima «nueva Guerra Fría» con China, podemos imaginar un mundo posterior en el que China será un aliado clave necesario para ayudar a contener una India dinámicamente joven, rica en agricultura, culturalmente asertiva y antiliberalmente democrática . El maltrato actual de la importante minoría musulmana de la India (que asciende a más de 200 millones) no es un buen augurio para la idea de que las democracias nunca lucharán entre sí en el futuro.

En términos prácticos, esto significa buscar un fin negociado y públicamente desagradable de las hostilidades que no busque desplazar a los Siloviki del poder. Esto significaría comprometerse con la política de infligir costos a las fuerzas rusas, abandonar la reconquista ucraniana de Donetsk, Lugansk y Crimea , no buscar reparaciones de guerra , no exigir a Rusia que entregue a los criminales de guerra y retirar las sanciones .

El Dr. Julian Spencer-Churchill es profesor asociado de relaciones internacionales en la Universidad de Concordia, autor de Militarization and War (2007) y de Strategic Nuclear Sharing (2014), y ex oficial de operaciones del 3.º Regimiento de Ingenieros de Campo. Ha publicado extensamente sobre temas de seguridad y control de armas, y completó contratos de investigación en la Oficina de Verificación de Tratados en la Oficina del Secretario de Marina, y la entonces Oficina de Defensa de Misiles Balísticos (BMDO).

FUENTE: https://www.19fortyfive.com/2022/05/how-to-win-in-ukraine-without-creating-a-russia-china-axis/

REVISTA 1945

¡¡ PÁNICO FINANCIERO EN OCCIDENTE !! Por Eduardo Bonugli Colaborador de Dossier Geopolitico Madrid

La crisis y la alarma económica que hoy mismo vive Occidente parece un asunto muy complejo, pero también tiene explicaciones más simples para el desorientado ciudadano de a pié.

Occidente se enfrenta a estas horas a un incendio histórico. Pero, en lugar de bomberos tiene al frente a socorristas de playa. Que se pelean y contradicen entre ellos.

Todas sus teorías NO sirven porque sus propias bases se han desmoronado por los abusos del sistema. Y ante más miedo, más teorías absurdas

La doctrina de Los Mercados se sustenta en sus pilares del Consumo, Crecimiento y Deuda. Tales preceptos, hoy por hoy, son tumores malignos. Por eso no tienen herramientas con que defenderse. El mal le llega desde las entrañas.

Hicieron todo lo contrario a Perón.

Pusieron por delante al consumo como inicio del ciclo. Fatal error. 

Perón lo puso al final, como el resultado a negociar entre las ganancias empresariales y el bienestar social de los trabajadores. Todo ello luego de un proceso de producción, inversión y trabajo. De creación de riqueza genuina.

Perón estableció que el capital debía estar al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social. Los neoliberales pusieron el carro delante del burro. Colocaron todos los resortes de la economía al servicio del capital financiero y de su especulación, y con ello expulsaron hacia Oriente toda su colosal maquinaria de producción.

Estos tecnócratas de hoja Excel lo hicieron todo al revés. 

Y cómo la gente no tenía tanto dinero para subirse al invento del macro consumo globalizado, acudieron a su arma preferida de colonización y destrucción masiva: 

¡¡La Deuda!! 

Se convocó entonces a todo el mundo a endeudarse con la tarjeta de crédito. Y a todos los «países serios», a colocar en el mercado infinitos bonos de deuda impagables. 

Florecieron las autopistas, los grandes estadios, los fabulosos centros comerciales, las obras faraónicas. Y también la desorbitada venta de coches, las hipotecas desmesuradas, los viajes y la buena vida.

Fue la “Belle Époque Europea” del siglo XXI.

Total, había dinero de sobra.

Consecuencia: hoy el monto de lo que debe “el Occidente responsable” es monstruoso, inasumible.

Y así se escribió la historia de los últimos 25 años de esta Europa del «milagro económico».

Entonces, el hecho de consumir ya no fue un derecho ganado ni un premio a la gestión bien hecha. Por el contrario, es una condena en forma de deuda insoportable. Una sentencia a cadena perpetua.

Y eso ha provocado ésta grave crisis financiera que vivimos hoy y que no se resolverá con una simbólica subidas de tipos de interés. Los buitres ya han olido carroña, mientras que la mancha tóxica de la especulación sobre la inflación se extiende sobre todos los productos y en todas las actividades. ¿La peste argentina?

El «sabio occidente» no quiere reconocer que su radar ya ha detectado  -muy lejos aún-  la alarma de virus similares a los que provoca la legendaria inflación argentina. 

¡¡ LA BURBUJA DE LA DEUDA ESTÁ REVENTANDO ¡¡

Y sus creadores solo pueden poner parches para ganar tiempo.

No saben que hacer porque el fallo está en los cimientos del sistema. 

Ellos mismos mataron al capitalismo conservador productivo.

Ahora no tienen energía ni carburante. Tampoco materias primas ni recursos naturales. La población envejece. Su poderío militar es nulo, tanto como su política internacional. Además la dependencia con EEUU es absoluta, incondicional y a cambio de nada. Y sin olvidar que la Unión Europea es una bolsa de gatos. De todos contra todos. 

El cáncer ya viene desde el 2008 y desde entonces sólo aplicaron la terapia de la emisión de moneda, como forma de patear para adelante un diagnóstico inevitable. 

Y ahora comprueban que seguir emitiendo y aumentando la dimensión de la deuda va a hundir sus monedas. Que por otra parte ya están en jaque en otra guerra comercial en un mundo que cambia y contra potencias que, en conjunto, son mayores y más importantes que el conocido Occidente.

Y además, está lo del Crecimiento Permanente !!!

Una manía, un vicio, una obsesión. Sobre todo cuando no es sólido, cuando no tiene respaldo real. Cuándo es humo.

Vale recordar hace años, cuando sumaron al PIB de la UE, los supuestos ingresos de la prostitución, el contrabando y el delito, solo para maquillar los datos del crecimiento.

Pura estadística para sostener un esquema tan especulativo como irreal.

Por eso hoy, al parque de atracciones del neoliberalismo le llegó la luz del nuevo día. Ha salido el sol y sus fantasías se hacen pesadillas. El realismo manda. Se acabó el cuento. La desconfianza gana terreno.

Es la hora de la verdad. Del trabajo, la producción y de crear riquezas genuinas. Es la hora de que Los Mercados sirvan a la economía. Y que la economía sirva a la sociedad y a sus ciudadanos. Pero eso tardará. Los buitres son muy tercos.

¡¡ EUROPA APRENDE!!  DE AQUELLOS BARROS, ESTOS LODOS

Eduardo Bonugli. Madrid, 16/06/22

La incertidumbre de los débiles