Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho Más…

TEMA:

  1. El Sínodo de Amazonia el “extraño” silencio mediático mundial…y el ataque de los agentes imperiales aquí atacan a Francisco
  2. El tema Geopolitico de la semana es lo que ocurre en nuestra región: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Uruguay y Argentina.
  3. La Velocidad de los “cambios” y sus consecuencias a nivel global (No hay “fin de la historia”)
  4. Nos adelantamos a los acontecimientos ecuatorianos donde el presidente Moreno ya es “ilegítimo” aunque sea “legal”, ya que el lunes el Pueblo le torció la mano a Moreno y tuvo que derogar el “decretazo” 
  5. Macri reconoce como embajadora de Venezuela a la representante del oscuro personaje de poca monta Guaido, rompiendo la Argentina toda la tradición Diplomática de los últimos 150 años 
  6. ULTIMO MOMENTO Ofensiva Turca en el Norte de Siria atacando a los grupos Kurdos

AUDIO:


EEUU: Un profundo estado de juicio político. traditional RIGHT

Por William S. Lind

La destitución del presidente Trump ha sido inevitable desde que los demócratas capturaron la Cámara de Representantes. Los demócratas mayores saben que es un error político, pero no tienen otra opción: la base del partido se los exige. Es política, pura y simple, y la mayoría de los estadounidenses lo perciben. Las acciones del presidente Trump no tienen nada que ver con eso.

De hecho, la evidencia hasta ahora debería poner a Joe Biden en peor peligro que al presidente Trump. Cuando Biden era vicepresidente del presidente Obama, amenazó con bloquear un billón de dólares en garantías de préstamos para Ucrania a menos que el presidente de Ucrania despidiera al fiscal principal del país, Viktor Shokin. ¿Por qué le habría importado al vicepresidente Biden a quién tenía Ucrania como fiscal general? Parece que una gran compañía de gas de Ucrania, Burisma, temía que el Sr. Shokin estuviera a punto de investigarlo por corrupción, la que habría encontrado, porque todo en Ucrania es corrupto. De nuevo, ¿qué fue esto para el vicepresidente Biden? Bueno, parece que su hijo era miembro de la junta de Burisma, un puesto por el que le pagaban hasta U$ 50.000 al mes, una cantidad extraordinaria por solo servir en un directorio. Pero, en este caso, el dinero parece haber sido bien gastado, porque el Sr. Shokin fue despedido debidamente y Burisma no fue investigada.

El pecado del presidente Trump, por el cual la Cámara ahora votará para acusarlo, es que le estaba pidiendo al actual presidente de Ucrania que investigue el asunto. La lógica sugeriría que si se destituye al presidente Trump, la Cámara también debería votar para destituir al Sr. Biden, el día después de su toma de posesión, en caso de ser elegido en 2020. No contenga su respiración esperando eso.

Pero algo más grande está sucediendo aquí. La base sobre la cual la Cámara controlada por los demócratas votó para comenzar una investigación de juicio político fue una denuncia de un empleado de la CIA, presumiblemente, un funcionario público y casi, seguramente, un alto funcionario, dado que había trabajado en la Casa Blanca. ¿Pero si un presidente de los Estados Unidos, cuando habla por teléfono con el líder de otro país, tiene que preocuparse por quién está escuchando, no por China o Rusia, sino por personas que, supuestamente, están trabajando para él y que luego se dirigen al Congreso con información destinada a destruir a ese presidente? 

Lo que estamos presenciando es un juicio político profundo. El del brazo de Washington del Estado Profundo que está compuesto, en gran parte, por miembros de grado medio y superior de la burocracia estatal. En su mayoría son miembros del gobierno. Aceptan el globalismo y, por convicción o cobardía, al marxismo cultural. Se ven a sí mismos como miembros de una membresía de élite en la que se requieren ciertas opiniones políticas. El presidente Trump, que proviene de la derecha populista, representa todo lo que ellos detestan. Lo ven como su misión colectiva para destruirlo y lo sabotean,de cualquier manera que puedan, en todo lo que intente hacer  Harán lo mismo con cualquier sucesor que provenga de la derecha populista.

Desde una perspectiva conservadora, si alguna vez vamos a poder gobernar de manera efectiva, debemos destruir al menos este ala del Estado Profundo. Si no lo hacemos, ganar elecciones importará poco. La pregunta es, ¿cómo?

La mejor manera sería devolver la mayor parte de los poderes que el gobierno federal ha tomado desde 1860 a los Estados. Los gobiernos estatales también tienen una gran parte de los empleados que comparten la visión del mundo y los objetivos del Estado Profundo. Pero debido a que las burocracias estatales son más pequeñas, es más fácil identificar y despedir a los saboteadores. Lamentablemente, los conservadores han intentado durante décadas reducir el tamaño del gobierno federal, sin éxito. Hasta que llegue la crisis de la deuda y la depresión resultante, es poco probable que eso suceda.

Pero aquí hay algo que podría funcionar. Los miembros de Washington del Estado Profundo están en su mayoría muy bien pagados. Al igual que los miembros de la Escuela de Frankfurt que crearon el marxismo cultural, insisten en combinar sus puntos de vista izquierdistas con un estilo de vida de alta burguesía, que requiere dinero. Sus buenos salarios y buenos paquetes de beneficios son pagados por los contribuyentes estadounidenses, la mayoría de los cuales tienen ingresos mucho menores. En efecto, estamos financiando a las élites que nos desprecian.

Así que cambiemos eso. Creo que una medida populista que resultaría muy efectiva dictaminaría que ningún funcionario público puede ser pagado más de lo que gana el contribuyente estadounidense promedio. Las abejas obreras de la burocracia estatal verían pocos cambios. Pero la vasta gerencia media, donde las personas como nuestro denunciante hacen girar sus redes, tendrían que elegir entre servir lo que creen y su costoso estilo de vida. Mi apuesta es que abandonarían en masa (mientras que el valor inmobiliario de Washington caería hasta el piso).

Cuando las corporaciones se vuelven aburridas, pesadas e incapaces de adaptarse al cambio, un enfoque común de los nuevos propietarios es eliminar a la gerencia media, no solo despidiendo a la mayoría de su gente, sino también sin reemplazarlos, reduciendo así sus filas. La nueva organización no solo será menos costosa, sino que se desempeñará mejor porque las personas que hacen el trabajo ya no estarán separadas de los propietarios por una vasta y húmeda capa de burocracia.

Si los conservadores se toman en serio el cambio de la política nacional, no es suficiente luchar contra los caimanes individuales. Tenemos que drenar el pantano, el pantano que es el Estado Profundo. Despedir funcionarios es extremadamente difícil. Pero crear condiciones en las que deciden partir podría resultar más fácil y políticamente popular. Sr. Presidente, ¿puedo sugerir que esta podría ser una forma efectiva de contraatacar a los saboteadores en lo que deberían ser sus propias filas? Aquí en Cleveland, a la mayoría de la gente le gustaría verlo intentarlo.

Traducción y adaptación: Cnel. ® Carlos Pissolito. Miembro de Dossier GeopoliticoPublicado en Espacio Estrategico: https://espacioestrategico.blogspot.com/2019/10/eeuu-un-profundo-estado-de-juicio.html

PERESTROIKA   De la caída SOVIÉTICA a la de WASHINGTON  1989 -2020                                          

Por Wim Dierckxsens y Walter Formento. Octubre de 2019

Autorizada su difusión para Dossier Geopolitico por el Dr. Walter Formento

Introducción

La Perestroika Soviética (1989-91) dio inicio a la caída del bipolarismo este-oeste resultante de la segunda guerra mundial (1929-1944). El Bipolarismo Occidente-vs-Oriente tuvo sus inicios en la guerra/crisis financiera global de 1929 y concluye en el pacto de Bretton Woods, donde las potencias vencedoras impusieron su orden mundial, un bipolarismo. Por fuera del bipolarismo de las potencias vencedoras, el Tercer Mundo, la el Programa de Bandung de 1956.

Este Bipolarismo, o nuevo orden estratégico de poder, resultante del modo en que se resolvió la crisis financiera de 1929 y la guerra mundial 1939-1944, es el que inicia su fin con la Caída de la Unión Soviética en 1989-91. En el inicio de su fin, ya estaba emergiendo el unipolarismo globalista de cities financieras, lo que dio sustrato al Consenso “Unipolar” de Washington de 1989. Un acuerdo y tregua entre unipolarismos financieros, continentalista y globalista, para asegurar la Caída de la URSS y la transición del Bipolarismo al Unipolarismo. Una tregua que se rompe con la asunción del Globalista Bill Clinton a la presidencia de Estados Unidos en enero de 1994.

Con la crisis financiera de 2001-2008, que manifiesta el inicio de la Caída del Unipolarismo Continentalista de EEUU, entramos claramente en la etapa de la caída del último actor del bipolarismo. Si el Globalismo unipolar ya había mostrado su presencia en el Consenso de Washington de 1989, previo a la Perestroika Soviética, será recién en enero de 1994 cuando llegue a la presidencia de los EEUU con Clinton y muestre todo su programa estratégico globalista.

El globalismo financiero que implico un salto de escala y de forma en el  capital financiero, también significo una ruptura política y estratégica. Porque abandono su posición dominante en el partido republicano y copo el partido demócrata por su cúpula, subordinando a la histórica alianza demócrata entre el gran capital industrial y el movimiento de trabajadores organizados sindicalmente. Por su cúpula el Partido demócrata expreso a partir de ese momento los intereses del Globalismo unipolar y ya no los de Estados Unidos. Y desde su cúpula sus grandes oponentes estratégicos pasaron a ser el gran capital industrial y los trabajadores organizados y formalizados. Para el Globalismo Financiero ya era una realidad desde 1979, que el mundo desplazaba su centro de gravedad industrial desde Estados Unidos al Asia pacifico con centro en la China de Hong Kong, que fue colonia británica desde 1840.

A lo largo de la historia, el colapso de las grandes potencias de cada época coincidía justo, en un tiempo histórico donde creían que eran invencibles, lo creían justo antes de su desastrosa caída que denominan Reestructuración (Perestroika) integral sistémica. 

Sin pretender hacer un análisis histórico aquí, lo cual hicimos ya (Dierckxsens 1982), esto lo hemos visto ya en la Antigüedad con el Imperio Romano, lo vimos con la descomposición de la Unión Soviética hace treinta años y lo vemos hoy en Estados Unidos. Observamos, que rara vez se percibe el borde del acantilado, o incluso el fondo del abismo, antes de que éste se haya tragado un imperio entero y, aun así, tampoco lo ven hoy. 

Es interesante señalar que las encarnizadas luchas de poder entre intereses estratégicos en el Imperio Romano no se dieron al final del Imperio, sino en su período de mayores triunfos en guerras y con una consecuente elevada capacidad de reemplazo, una cantidad importante de vidas jóvenes listas para reemplazar a los muertos y viejos, de la mano de obra esclava. Son los tiempos de Espartaco. 

El Imperio sucumbe cuando las guerras cada vez más lejanas geográficamente ya no son sostenibles por su gasto, que se tornó visiblemente improductivo, es decir no-reproductivo. La escasez de disponer de nuevos esclavos hizo bajar la capacidad de reemplazo de dicha mano de obra, lo cual llevo a que no hubiera otra solución que otorgar la libertad a los esclavos (Libertos), para garantizar la reproducción biológica de fuerza de trabajo. Lo anterior implicó una  mayor descentralización de la economía, y las provincias periféricas profundizaron sus reclamos por una mayor autonomía a costas del centro de poder, Roma. Este fue el fin del régimen esclavista y el fin del Imperio Romano.  

Por lo anterior parece que la guerra resulta ser un trabajo improductivo a menos que se pueda transferir dicho gasto a terceros: naciones y/o pueblos. Nos preguntamos si la afirmación anterior vale solo para la Antigüedad o también es válida para los tiempos de hoy. El gasto militar visto desde la perspectiva de la economía política es un gasto improductivo y lo anterior es válido sin importar las relaciones de producción dominantes, ya sean  estas pre-capitalistas (como el Imperio Romano), socialistas (URSS) o capitalistas (EEUU y Occidente) (Dierckxsens, Piqueras, Formento, et al, 2018). 

La producción de armas es también una actividad improductiva en nuestros tiempos, ya que en lugar de alentar el crecimiento de la economía civil, de masas, el gasto de defensa tiende más bien a limitar la expansión de la misma y por ende el crecimiento de la economía en su conjunto. Las armas producidas en un ciclo económico no se encadenan con el próximo ciclo, y en el mejor de los casos no son utilizadas, ya que el uso de las mismas es trabajo destructivo. La exportación de armas podrá beneficiar a su productor pero el comprador asumirá el gasto improductivo, en otras palabras para las economías en su conjunto sigue siendo un gasto improductivo. 

Veamos a continuación el final de la Unión Soviética que cayo, al menos para Occidente, como un hecho que sorprendió a todos. Luego veremos a EEUU, si la decadencia actual del país como Imperio se puede explicar, al menos de forma análoga y con la misma sorpresa previa. 

La caída de la Unión Soviética -1989- como bloque continentalista expansionista fue una sorpresa completa, al menos para Occidente. El final de EEUU, como Imperialismo Continental, se está dando ante nuestros ojos desde 2017, pero no lo percibe la ciudadanía ni la gran mayoría de los intelectuales y probablemente tampoco los empresarios y políticos. Esta falta de pre-visión, hoy no es culpa del público. Es, más que todo, la consecuencia de una manipulación de la información fundamental que no está disponible para el gran público por responsabilidad de los gobiernos y, por sobre todos, por los “estamentos financieros” de poder profundo y sus grandes plataformas de incomunicación y desinformación. 

En setiembre de 2019, el Global Europe Anticipation Bulletin (GEAB) publicó un artículo titulado EEUU 2020: Una Perestroika americana.  Donde advierten que la reciente “expulsión” del “asesor” de Trump en seguridad, el neoconservador John Bolton, es un acontecimiento histórico de la misma envergadura simbólica que el “planteo” de la perestroika por Gorbachov. Al expulsar abiertamente a este halcón neoconservador, afirman: “Trump marca el fin del ya imposible imperialismo americano”. Señalando incluso muy claramente incluso que es el primer presidente anti-imperialista. 

Desde antes del triunfo en las elecciones de Trump de noviembre de 2017, hemos señalado que Estados Unidos está en medio de una gran crisis estructural, interna entre las fuerzas globalistas*, continentalistas** y Trump expresando un nacionalismo de país central que es principalmente anti-imperio globalista. Ya hemos señalado, en otros artículos, que esta crisis interna, luego de la “Batalla de Alepo” donde se derrota militarmente a las fuerzas de la OTAN en Siria, ya no puede exportarse hacia otras naciones (Ej.: India, Rusia y China) y por lo tanto solo puede profundizarse dentro de los Estados Unidos. 

Por lo que significaría, a la vez, el fin del Imperialismo unipolar norteamericano –que denominamos: Washington- y, probablemente, el fin de la civilización imperialista anglo-occidental. Esta afirmación es tan profunda y fuerte para el bloque occidental capitalista, como lo fue la perestroika y la desintegración de la URSS hace 30 años para el bloque oriental. Porque las consecuencias para los Estados Unidos y el “Occidente angloamericano” serán tan profundas, como lo fueron para el Imperio Romano en la Antigüedad y para la URSS en los tiempos de la modernidad. La Perestroika de “Washington” es el último hecho de la modernidad. Revisitemos por un momento los tiempos de la Perestroika.

La Perestroika revisitada

Hace 25 años (Dierckxsens 1994) ya habíamos anticipado “La Perestoika en Occidente” y sobre la base de la Economía Política. En nuestro libro “Las Relaciones Sur-Sur y el desafío de un nuevo proyecto de civilización” (2017) hicimos una renovada referencia a las condiciones ya dadas para una Perestroika en Occidente, necesidad que tiene que ver con el gasto militar insoportable y ya no transferible a otras naciones u otros pueblos como fue el caso del Imperio Romano, de la Unión Soviética en los ochenta y de EEUU hoy. Los fundamentos de la economía política que tantas veces aciertan, también nos dan la razón hoy. Queremos retomar y proyectar este análisis a la crisis de EEUU como Imperialismo y de la civilización occidental anglosajona hoy. 

El gasto militar visto por su contenido constituye un gasto improductivo y lo anterior es válido sin importar las relaciones de producción, ya sean  pre-capitalistas (como en el Imperio Romano), socialistas (la URSS) o capitalistas EEUU, como ya describimos. En vez de alentar el crecimiento de la economía civil, el gasto de defensa tiende más bien a limitar la reproducción. Toda riqueza sacrificada en el altar de la ´economía de guerra´ significa un falso costo de (re)producción, es decir, es una inversión que no vuelve a pagarse a sí misma en el próximo ciclo de producción y en el mejor de los casos ni se utilizan sus productos finales. La capacidad distributiva interna del gasto militar mediante impuestos significa restar dinámica a los sectores de la economía civil. La transferencia de este gasto improductivo a terceras naciones mediante la exportación de armas o la obtención de pagos por la ´protección militar´ ofrecida (OTAN), significa transferir el costo improductivo y una consecuente reproducción más limitada a terceras naciones en beneficio del país productor de armas y su complejo industrial y militar.  

Ahora bien, EEUU y sus aliados europeos organizados en la OTAN contaban, en los años ochenta, con más o menos 600 millones de habitantes, mientras la URSS bajo el Pacto de Varsovia no llegaba a 400 millones. Para poder mantenerse a la par en la carrera armamentista, la simple diferencia demográfica significaba que la URSS necesitaba invertir $150 dólares per cápita por cada $100 que invertía EEUU para sostener cierta competencia en la carrera armamentista. El PIB de EEUU era el doble del de la URSS (calculo sobreestimado por la CIA por tratarse de un archienemigo). EEUU pudo transferir sus gastos de defensa a terceras naciones, incluso más allá de sus socios del Pacto Atlántico como fue el caso del tercer mundo latinoamericano, mientras que Rusia que exportaba menos, a menudo ni cobraba a los suyos. 

Poder sostener el ritmo en la carrera armamentista que inició EEUU en los ochenta con la administración Reagan, significaba para la URSS probablemente triplicar la inversión militar para poder mantenerse en competencia. Si EEUU invertía, por ejemplo, el 5% del PIB en la carrera armamentista, la URSS tendría que invertir el 15% y esto solo era posible al costo de debilitar más la economía civil, con austeridad y un consumo contraído, y por ende un crecimiento negativo de la economía y la perspectiva del colapso del sistema. 

Sabemos que EEUU gastaba en 1955 más del doble en defensa que la URSS, para ser alcanzado en 1975 y superado a principios de los ochenta. En el período de Reagan (1981-1989), el gasto de defensa sube con respecto a 1980 (5% del PBI), llegando a 6,3% en 1986. Luego de la caída de la URSS baja, pero en los años siguientes vuelve a subir con las intervenciones militares a Irak y Afganistán. Luego del estallido de la gran crisis financiera global del 2008, en 2010 y 2011 cae al 4,7% y en 2015 representó solo el 3,3% del PBI (https://rolandoastarita.blog/2017). 

En otras palabras si los EEUU gastaban más de 6% de su PBI en gasto de defensa, la URSS debería haber gastado más o menos entre 12 y 18% de su PBI.  Con un soporte económico dos a tres veces más pequeño y una menor capacidad de transferir ese costo a terceras naciones, vía exportaciones y/o recibiendo aportes económicos externos, se comprende por qué el crecimiento de la economía civil, y de la economía en su conjunto, tendió a la baja en la URSS y finalmente conllevó al colapso a finales los ochenta. 

Su carrera armamentista, hasta cierto punto respondió a la necesidad de defender la reproducción de las relaciones socialistas de producción. La carrera armamentista en la Guerra Fría, sin embargo, también era una competencia sistémica, pero se volvió cada vez más una carrera de la URSS hacia el abismo económico. Las necesidades populares quedaron desatendidas y el proceso deslegitimado al interior. La Guerra Fría significaba para la URSS, la imposibilidad de un desarrollo sostenible y, por lo tanto, su decadencia estructural económica, social y político. Las propias relaciones de producción socialistas entraron en cuestión. Debido a la crisis económica y política, la Perestroika hizo su entrada y la nación se volvió hacia adentro para poder sobrevivir, que es cuando emergen las contradicciones internas que habían quedado subordinadas y las contradicciones internacionales de poder penetran con mayor facilidad y contundencia. 

Con la Perestroika o Reestructuración integral, la atención debería poder ser dirigida a incrementar la (re)producción civil y a adecuar a ella las relaciones sociales necesarias. El complejo industrial-militar era el eje medular de la planificación centralizada. Re-organizar la economía civil en función del crecimiento de la economía en su conjunto implico descentralizar la toma de decisiones en materia de economía política en las Repúblicas. Al delegar así mayor autonomía a las repúblicas soviéticas, la perestroika tuvo como efecto no esperado, el fomento de sentimientos nacionalistas que fortalecieron los poderes locales en las repúblicas y con ello las empujaron hacia la separación del poder central. El rechazo a la planificación centralizada en torno al complejo industrial-militar condujo a la independencia de las repúblicas.  La “caída” del Muro de Berlín simbolizó la desintegración del Bloque socialista y con ello se sella la caída del socialismo real.

Con la caída del socialismo real, “todo” parecía indicar que el capitalismo era el único sistema posible para la humanidad, que por naturaleza parecía ser eterno. Esta perspectiva, impulsada por el estado profundo y expresado a través de un pensador reaccionario de Washington (Francis Fukuyama), significaba que se cerraba cualquier alternativa de desarrollo para los países del Sur. Teniendo como consecuencia su virtual subordinación al EEUU tri-continentalista, a sus corporaciones y a la OTAN. 

En este marco, es que el Consenso de Washington dio marco a la era de globalización neoliberal (1991) que hizo entonces su entrada con fuerza. EEUU se presentó como el glorioso triunfador de la Guerra Fría, pero en realidad ya el Consensó de Washington mostraba la poderosa fractura en EEUU, fruto de la puja entre el Continentalismo unipolar financiero norteamericano y el globalismo unipolar. Una conflicto estratégico se habría paso en y desde EEUU, pero era de carácter global pues implicaba a las grandes potencias europeas, Japón y al actor estratégico que emergía de las grandes inversiones que en el sudeste de China (Hong Kong, Shanghái, Taiwán, etc.) habían desarrollado las Empresas Transnacionales Globales deslocalizadas.

El imperio norteamericano

La dominación estadounidense de la economía mundial desde 1920 hasta 1960 se basó en su posición de acreedor. Su dominación desde la década de 1960, en cambio, proviene de su posición deudora. Su influencia como principal economía deudora del mundo, sin embargo, fue tan fuerte como la que antes reflejaba su posición de acreedor neto. En el periodo entre el final de la Segunda Guerra Mundial -1944- y 1950, cuando estalló la Guerra de Corea, EEUU acumuló más del 75 por ciento del oro monetario del mundo, ese fue el respaldo para el dólar como moneda internacional de reserva desde Bretton Woods en 1944. Estados Unidos con superávit comercial en ese periodo y con sus grandes reservas en oro, podían comprar y reconstruir las grandes industrias de la Europa derrotada y de la América Latina periférica y dependiente. 

A partir de 1958, cuando el sistema de Bretton Woods se hizo realmente operativo, los países liquidaban sus operaciones de comercio internacional en dólares al mismo tiempo que esos dólares eran convertibles por oro para los bancos centrales participantes del sistema. Los países acordaron mantener tipos de cambio fijos, pero ajustables en circunstancias excepcionales, en el cual el dólar y el oro podían intercambiarse entre sí a un tipo fijo de 35,20 dólares por onza. 

En los años sesenta, las exportaciones sobre todo desde Alemania y Japón, que incluían las de las corporaciones multinacionales norteamericanas radicadas en Europa y Japón, sobrepasaban sus importaciones desde EEUU, lo cual hizo que disminuyeran su demanda de dólares, que más bien cambiaban por oro. La orden de presidente Nixon en agosto de 1971 fue cerrar la ventana de cambio de oro por dólares de los bancos centrales del mundo. En ese momento el Sistema Monetario Internacional se convirtió en un sistema de dinero fiduciario (o sea dinero sin respaldo de un bien tangible). 

En 1974 el precio del petróleo se disparó por acuerdos entre los países de la OPEP. En ese momento, EEUU obtuvo un acuerdo con Arabia Saudita (principal productor de petróleo) que podía cobrar lo que quisiera por su petróleo, pero tenía que reciclar todas sus ganancias netas en dólares, ya sea bajo la modalidad de compra de armas o mediante la compra de bonos del tesoro de EEUU. Luego, EEUU determinó que el precio del petróleo se define y paga exclusivamente en dólares. Los países que dependían de las importaciones de petróleo tenían que disponer de reservas en dólares y los países con superávit comercial con EEUU se vieron obligados a aceptar bonos del tesoro (una especie de pagarés) de EEUU. Impusieron, en otras palabras,  que el resto del mundo mantuviera sus superávits y ahorros en forma de préstamos a los Estados Unidos. Así EEUU, como verdadero imperio, pudo instalar bases militares (hoy en día 800) en 40 países, y los dólares que este gasto militar implica se los “prestan” los países del mundo. Los países que no cumplen con este requisito corren el riesgo concreto de una invasión.

El Crédito Internacional nueva forma de dominación 

A nivel de una determinada nación, el desarrollo de los contratos de crédito se presenta como una cadena de pagarés en las que el dinero sólo aparece abstractamente como moneda de cuenta. Cuando las deudas no se compensan es preciso saldar cuentas. Para ello es necesario haber constituido fondos de reserva de valor. Una fuga de reservas se manifiesta en la balanza de pagos. Esta contabilidad es necesaria para prevenir la separación de la circulación de la producción y su tendencia hacia la especulación. Las autoridades de los bancos centrales (del grupo de los diez) y las autoridades financieras internacionales, lograron neutralizar presiones especulativas hasta mediados de los sesenta. La expansión de la banca privada, a partir del crédito, se desarrolla después de 1965. Hasta esa fecha, el origen principal de los préstamos y créditos internacionales provino de organismos multilaterales o bilaterales. 

La unidad de los procesos de producción y circulación (comercialización y financiarización) contiene la posibilidad de la crisis y hasta la confrontación. La interrelación entre la producción y la circulación es alcanzada a través del dinero. Esta interrelación, sin embargo, es menos transparente cuando interviene el crédito, el cual predomina hoy cada vez más en el mundo. El dinero no es externo a la reproducción del capital y así tampoco lo es el crédito. El crédito, sin embargo, permite la reproducción temporal de la ganancia sin que se reproduzca el capital productivo. 

El acto de préstamo en dinero se distingue del crédito. El préstamo es el empleo de un capital monetario previamente reunido a partir de riqueza creada en el pasado y atesorado, para poder crear más riqueza en el futuro. El crédito, en cambio, es un título o derecho sobre la propiedad de mercancías futuras a generar con trabajo futuro. La expansión del crédito sin ahorro previo y sobre la base de deuda, significa creación de dinero que no garantiza una inversión productiva futura. El surgimiento de la banca de inversión privada fue clave para este desarrollo. 

La creación de la Banca de Inversión, y su fusión con la banca comercial, será vetada por Roosevelt en 1933, y nuevamente implementada en 1999 por Bill Clinton. Hasta la crisis financiera global de 2008, cuando será vetada nuevamente por Ley Dodd-Frank, firmada por Barack Obama en 2010 veta la fusión como en 1933 la Glass Steagall. La banca privada de inversiones se especializa en fusiones y adquisiciones y en obtener dinero para que las empresas privadas puedan realizar inversiones, productivas o no. 

En la medida en que el alza nominal de estos títulos se traduce en expansión del proceso de reproducción de la economía real, creando más riqueza, su valor también es real. El carácter improductivo y ficticio de la acumulación sustentada por el crédito llega a primer plano, cuando la cuasi-validación de la ´plusvalía´ se afirma en una acumulación de títulos o derechos sobre el trabajo futuro. La emisión de bonos del Tesoro para financiar el gasto de defensa no crea riqueza a futuro. Las acciones constituyen más que todo un derecho a participar en las ganancias futuras de la empresa. Si es invertido en expansión y desarrollo es capital real.  Las acciones de una empresa son títulos que en principio reflejan el capital (valor de equipo y maquinaria en libros contables) realmente invertido en la empresa. El capital accionario es ficticio, ya que no se puede contar dos veces el capital al contabilizar también el capital real (maquinaria, edificios, etc.) de una empresa y su valor en libros. La recompra de acciones por los propios consorcios hace incrementar su precio en el mercado pero no así la riqueza real de la empresa. Es capital ficticio. 

Recién a partir de 1965, la Banca Internacional Privada comienza a operar realmente en el mercado internacional con una notable expansión del crédito no controlado por los gobiernos y tuvo su desarrollo precisamente cuando la tasa de ganancia tendía a la baja en la economía real. En un primer momento esta expansión surge a partir de las inversiones extranjeras directas (IDE) en la esfera productiva. El desarrollo de las IDE productivas genera un creciente flujo financiero privado más allá de las fronteras. En 1964, tales créditos no representaban más del 20% de las reservas internacionales, magnitud todavía perfectamente controlable por la banca central nacional. En 1970, esos créditos representaban ya el 70% de las reservas internacionales y la presión por la especulación aumentó con ello.  

Al perder el banco central el control sobre los créditos privados internacionales,  observamos una creciente inestabilidad monetaria que culmina a partir de 1971, cuando termina la convertibilidad de dólares en oro. En 1975, los créditos internacionales superaban ya las reservas internacionales, y en 1980 más que duplicaba el nivel de esas reservas. En los años noventa, las reservas de los especuladores resultaban ilimitadas a la par de las reservas internacionales oficiales. A mediados de los noventa, la economía financiera en su conjunto manejaba 50 veces más dinero que la economía real. A partir de entonces, podemos decir que la banca privada de hecho gobierna en el mundo.

Entre 1970 y 1990, el volumen de las deudas de la banca privada internacional se multiplicó por doce y el de los créditos bancarios transnacionales a destinatarios no bancarios por 32. Las reservas internacionales se han vuelto ridículas a la par de la fuerza alcanzada por el dinero privado. Las autoridades monetarias de los países (Bancos Centrales) ya no tienen ningún poder para defender su tipo de cambio frente al libre juego del mercado y la especulación. El sistema monetario internacional se ha tornado privado, especulativo e inestable. En este sistema monetario privado (de la banca transnacional) domina el imperio del dólar ya que la especulación se efectúa en dólares.  

El Imperio Norteamericano y la Triada

En la disputa por el mercado mundial, las IDE (Inversiones Extranjeras Directas) originan tejidos de propiedad más allá de las fronteras. A partir de ello se reestructura la producción y distribución de bienes y servicios cada vez menos entre naciones y cada vez más entre Consorcios Financieros Privados transnacionales. 

Del flujo de las IDE que tuvo lugar hasta 1990, el 75% tuvo lugar en el triángulo EEUU, UE y Japón, y solo un 20% fluyó hacia países periféricos. En cada país, el 1% de los consorcios-corporaciones de origen local detentaba el 50% del stock de las IDE de ese país en el exterior, que se dirigieron sobre todo a fusiones y adquisiciones, o sea, hacia actividades improductivas pero muy rentables. A raíz de las fuertes inversiones directas extranjeras (IDE) en los diferentes polos de la Triada se desarrolló progresivamente un comercio intra-empresarial  revelando cada vez más una cadena de producción (cadenas de valor) con planificación a nivel planetario. Los consorcios se transforman en grandes Multinacionales con múltiples filiales por el mundo.  

La disputa por el reparto del mercado mundial restante comenzó en los años ochenta dentro de la Triada. Al término de la década, Japón emergió como la potencia victoriosa a costas de EEUU por sobre todo, hecho que generó fricciones entre ambas naciones no solo a nivel de comercio sino también para la inversión extranjera.  En la primera mitad de los años noventa se constituyen los bloques económicos regionales (la Unión Europea y el NAFTA) que frenan la expansión de las IDE entre los bloques de la Triada. Este es el momento en que la expansión de la IDE se reorienta hacia la periferia, en cuyo proceso EEUU toma el liderazgo. A partir de este momento se observa un doble movimiento, neoproteccionismo en el Norte, los países centrales que van dejando lugar a las transnacionales globales, y la apertura simultánea y forzada del Sur, la periferia emergente. La desintegración de Unión Soviética permitió, sin mayores reparos políticos, llegar a un nuevo reparto del mundo entre las Transnacionales de los Bloques Económicos centrales. 

La transición a la globalización 

El traslado deliberado de capacidades productivas hacia China se inició en la década de los ochenta del siglo XX, cuando Japón realizó un firme proceso de reconversión industrial en medio de una política sectorial asistida por el gobierno. Esta iniciativa comenzó con la subcontratación en países de bajos salarios, básicamente en el Este de Asia, de actividades manufactureras intensivas en fuerza de trabajo y tecnológicamente estandarizadas. De forma tal que Japón creó un sistema transfronterizo de sub-contratación, incorporando una gran masa de fuerza de trabajo barata y capaz de detonar el desarrollo del archipiélago del Este asiático. El primer grupo de países que se benefició de este proyecto fueron las nuevas economías industrializadas del Este de Asia (NEIS): Hong Kong, Singapur, Corea y Taiwán; luego, también Indonesia, Filipinas, Tailandia y Malasia; y más recientemente, China y Vietnam.

La causa de la ´sorpresiva´ crisis especulativa en el sudeste asiático de 1997, no reside en Asia ni en algunos especuladores sin escrúpulos, sino en la guerra económica mundial que estalló entre las grandes corporaciones multinacionales y transnacionales globales. La crisis monetaria comenzó algo antes de Hong Kong, con un ataque aparentemente aislado contra la moneda tailandesa. Los especuladores desestabilizaron su moneda, y la misma situación se dio en Malasia y la podemos observar obviamente también en América Latina. La explicación es que a EEUU le convenía la crisis en ésta región asiática para subordinarla al Fondo Monetario Internacional. Para poder luego penetrar con las transnacionales norteamericanas sus mercados desplazando a las multinacionales japonesas sobre todo. Es el final del milagro económico japonés 1997-1999 y su parálisis desde entonces. Es este el momento en que entró en escena un capital global, que está haciendo de todos los países “neo-colonias emergentes”. 

Finalizada la Guerra Fría, era de suponer que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) perdiera su función y que desapareciera. Sucedió todo lo contrario. En 1999, la OTAN inició una intervención militar contra la ex república de Yugoslavia, sin consulta previa del Consejo de Seguridad de la ONU. Este hecho inauguró una nueva etapa en la historia de las relaciones internacionales y fue el principio de un nuevo orden internacional. La OTAN acompaña el proceso de globalización económica de las transnacionales globales, que se constituyen desde la década de 1990 en los actores económico-estratégicos con capacidad para imponer la dinámica económica dominante, hecho que continua durante las primeras dos décadas del siglo XXI. Porque requería ser completada con un proyecto estratégico global en materia geopolítica para limitar estructuralmente las soberanías nacionales de todos los países, la guerra de Kósovo fue la oportunidad para ello y la OTAN fue esencial en esa tarea.

En la primera mitad de los años noventa, se observa un creciente flujo de las IDE hacia la periferia, a la par que se da un freno brusco al flujo Norte-Norte. Las IDE en Asia se concentran, aunque no exclusivamente, en la industria orientada a la exportación y constituye en este aspecto un complemento de la inversión a partir del ahorro interno en el sector industrial, especialmente en China. Ambas inversiones juntas permitieron hacer crecer al sector entre un 10% (Corea del Sur) y un 20% (China) al año. Esta tasa de crecimiento sin igual revela que el ascenso de la economía china no dependía en alto grado de las Inversiones Directas Extranjeras, como a menudo se interpreta en Occidente, sino que tenía también un fuerte desarrollo previo desde la década de los setentas, como ya hemos señalado antes (Dierckxsens y Piqueras, 2008). 

Con este estímulo externo al sector productivo, la tasa de crecimiento en el Pacifico Asiático alcanzó niveles históricos. Este empuje revela que la inversión estaba orientada de manera productiva a la economía real. Esto desarrolló una nueva locomotora de la economía mundial que acrecentó de manera excepcional sus exportaciones baratas entre 1979 y 1992 y luego se tornan cada vez más tecnológicamente avanzadas especialmente hacia EEUU. 

Avance globalista a costo de los continentalistas

Al final del siglo XX se manifiesta una nueva forma de capital financiero, el global. El capital financiero global opera ya por sobre las naciones, las centrales e incluso por encima de EEUU. Y lo hace desde los centros financieros de Wall Street y la City de Londres, más toda la red de cities financieras en el mundo, con su punto de apoyo en los bancos centrales de cada país, cuyo presidente disputa con éxito contra los presidentes electos democráticamente. La City Financiera en cada país emerge como la nueva institución G-Local clave alternativa a los históricos gobiernos nacionales. 

Al manejar esa escala global transnacional, una fracción del gran capital financiero disputa su propio espacio a costa del capital financiero multinacional. La proyección defensiva de la gran banca multinacional se da desde EEUU como país central, proyectándose con la creación del NAFTA desde fines desde 1992, y del bloqueado ALCA, delimitando Estados Continentes. La creación de la Unión Europea fines de 1993 es otro caso. 

Cuando se deroga la Ley Glass Steagel en 1998, el continentalismo inicia se fase de declive y de decisiva perdida de la iniciativa estratégica. Por ello su primera gran contraofensiva fue la “Caída” de las Torres del Wall Street Center en septiembre de 2001. La Ley, introducida durante la crisis financiera en 1933, estableció una separación entre la banca comercial y la banca de inversión, que recién el poder globalista pudo derogar en 1999 durante la presidencia de Bill Clinton. La derogación dio lugar a un período de mega-fusiones. Los nuevos seis bancos de mayor importancia aumentaron sus activos del 20% del PIB en 1997, a más del 60% del PIB en 2008. A partir de ello,  la gran banca global y transnacional abre el enfrentamiento desigual con la gran banca multinacional de EEUU como país central. 

La banca global transnacional (Citygroup, HSBS, Barclays, Lloyd´s, ING Bahrings, Santander, etc.) proyecta instaurar poder global desde la red de cities financieras transnacionales como forma dominante y a costa de los megabancos multinacionales (JPMorgan-Chase, Bank of America, Goldman Sachs, etc.) con sus corporaciones multinacionales relacionadas sobre todo con el gran complejo industrial militar, el Pentágono, Y Washington. En 2001, esta fracción responde a la defensiva con la demolición de las Torres Gemelas, en tanto asiento del World Trade Center (centro del comercio financiero global). La confrontación es seguida en 2008 por otra ´caída´, la de Lehman Brothers banco de inversiones que era controlado por Citygroup globalista. 

A pesar de ello, el globalismo avanzaba y el continentalismo seguía a la defensiva, lo cual se observa con el Globalista Obama en la presidencia de EEUU desde enero de 2009, por dos periodos, con sus iniciativas de legitimar la política de “emisión de dólares sin respaldo en la economía real” desplegadas por la gran banca globalista desde el Reserva Federal para rescatar a sus propias bancas.

Los globalistas frente a una Nueva formación social multipolar 

 En el nuevo milenio, se observa el ascenso constante de la participación de EEUU, y también de la Unión Europea, en la inversión extranjera directa (IDE) en China a costa de Hong Kong, Taiwán y Japón. Microsoft entró en el mercado chino en 1992 y luego entraron otros gigantes, particularmente aunque no exclusivamente, las corporaciones tecnológicas de la información y comunicación como Amazon, Apple, Google, Facebook, Intel, Oracle, Netflix, IBM, Cualcomm, Alphabet, PayPal, Cisco, entre otros. En el periodo 1990 y 2017 las empresas globales, de origen estadounidenses, invirtieron más que 250 mil millones de dólares en China sobre todo en tecnologías de la información y comunicación.

A la par de las transnacionales globales, se desarrollan también los gigantes conglomerados nacionales chinos (que denominamos Pekín). Hace años que China compite en casi todos los sectores de alta tecnología con las empresas globales procedentes de norteamerica. A principios de este milenio, Estados Unidos exportaba tres veces más que China en productos tecnológicos a los mercados mundiales. Con el tiempo, Estados Unidos se convirtió en un importador masivo de productos tecnológicos hechos en China que antes producía en tierra propia, generando una balanza comercial cada vez más negativa. 

En la actual década, los estadounidenses solo mantienen un amplio liderazgo, en los sectores compuestos por la industria automotriz y la aeronáutica. Desde 2010, Pekín asumió el liderazgo de las exportaciones, superando a las transnacionales ´norteamericanas´ en renglones como información y comunicación. Asimismo, acaba de igualar las ventas de instrumentación científica y está cerca de emparejar las ventas de plantas de generación de energía. Hoy Pekín es uno de los fabricantes más grandes del mundo de productos de alta tecnología como robots industriales, chips y máquinas herramienta. Los titanes estadounidenses ven cada vez más complicada la competencia con los gigantes chinos.

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Durante la última década, la IDE de Occidente muestra una tendencia al estancamiento en el ámbito productivo y retrocedió a los niveles alcanzados inmediatamente posteriores a la crisis de 2007/08. Este estancamiento se atribuye a la baja de las tasas de ganancia de la IDE en la economía real. Las IDE se hacen cada vez más especulativas en activos, con la recompra de acciones propias. En una lista confeccionada por la UNCTAD de las 100 principales empresas multinacionales en 2018, se aprecia un descenso de las industriales, algunas de las cuales incluso han salido de dicha lista.

GRÁFICO: Entradas de inversión extranjera directa y tendencia subyacente, 1990-2018
(Índice 2010 = 100)

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Fuente: UNCTAD, Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2019.

Después de la crisis global de 2007-08, hay una aceleración de los volúmenes de las IDE (Inversiones Extranjeras Directas) de China hacia el mundo que revela la decisión de la internacionalización de empresas chinas, el aumento de la inversión china en la economía de otros países y la decisión estratégica. Lo anterior mucho tiene que ver con el desarrollo de un sistema de instituciones financieras diferentes al de Bretton Woods y la denominada Nueva Ruta de la Seda –NRS-. Esta iniciativa NRS está asociada a las políticas de inversión regional de “Ir al Oeste”, en el propio territorio chino, y ha evolucionado hasta incluir acuerdos y proyectos de conectividad por construcción de infraestructura con Europa, Asia, África y América Latina, principalmente en energía, alimentos, minerales y transporte comercial. La NRS incluye acuerdos con organizaciones ya establecidos entre China y otros países hacia un mundo multipolar. El proyecto de inversión de enorme magnitud de recursos a más de 60 países, así como acuerdos bilaterales y multilaterales de inversión y cooperación. En primer lugar, estaría el impulso a la mayor internacionalización del yuan como moneda para transacciones de capital.

China. Inversión extranjera directa (miles de millones de dólares)

China. Inversión extranjera directa (miles de millones de dólares)


La geopolítica actual: hacia una Perestroika en EEUU

En el cuadro geopolítico de hoy, tenemos que las fuerzas del capital financiero globalizado procuran imponer un Estado global con su propia moneda global y concretamente una cripto-moneda (Libra). Este proyecto implica el desplazamiento del dólar y consecuentemente el fin del imperio norteamericano. El Estado global se plantea por encima de las naciones y de la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, incluso por encima de EEUU. Con una fuerza militar propia basada en la OTAN, pero nutrida de fuerzas provenientes de todas las naciones y pueblos como ya es realidad y sucede en general. 

Sin embargo, para poder lograrlo definitivamente tendrían que poder subordinar a China, Rusia e India a su esquema, hecho que no sería posible sin un conflicto militar. Ya estuvimos muy cerca de una conflagración mundial a finales de 2016 y el mundo se puso a salvo, al menos por un tiempo, de ese escenario al ganar Trump las elecciones presidenciales y derrotando al Globalismo, al estamento de poder del Partido Demócrata y sus cuadros, los Clinton y Obama.  

No solo los globalistas quieren otro sistema monetario internacional, también lo quiere el multipolarismo China-Rusia-India-Sudáfrica-Sudamérica. China es el principal acreedor de EEUU debido a su enorme déficit en la balanza comercial con ésta nación. Desde 2013, China ha parado de acumular bonos del Tesoro norteamericano e incluso disminuyo su tenencia. El país ha tratado de deshacerse de estos bonos mediante la compra de empresas y, bienes y raíces en EEUU, que muy pronto bloqueó el gobierno de ese país. 

También la Unión Europea se ha puesto difícil para que China compre empresas u otras riquezas tangibles. Para mayor reaseguro contra una brusca caída en el precio de los bonos del Tesoro, China desde hace años está comprando oro al igual que Rusia y la India. Es más, China y Rusia junto otros países de la Nueva Ruta de la Seda, apuestan por un nuevo sistema monetario internacional multipolar con naciones soberanas. Donde opere el dólar en igualdad al Yuan con soberanía, es decir sin subordinación a la economía globalizada y su sistema monetario manejado directamente por los grandes consorcios y su criptomoneda. 

Cuanto más tiempo Trump permanezca en la presidencia, más opciones tiene la China multipolar para avanzar con su proyecto multipolar. Con la administración Trump, observamos que su contradicción principal es con las fuerzas globalistas y solo secundariamente con las fuerzas conservadoras continentalistas que luchan por ´Otro Siglo Americano´. Esta última no es una opción viable, ya que no cuenta con el apoyo de las fuerzas globalistas ni con las de China y Rusia que luchan por un mundo multipolar. Por esto, queda claro que a pesar de las apariencias de la guerra comercial con China, el mejor socio de los Estados Unidos de Trump son Rusia y China, o sea, el proyecto de un mundo multipolar. Aunque Trump si tiene una guerra encarnizada con el Globalismo financiero que se proyecta desde la City Financiera de Hong Kong.

El proyecto de ´Otro Siglo Americano’ ya no tiene quién lo sostenga, los globalistas no quieren sostener un sistema monetario internacional basado en el dólar, tampoco lo quieren sostener China y Rusia. China, Rusia y los países de la Nueva Ruta de Seda, se están des-dolarizando y paulatinamente optando por el Yuan-multipolar como moneda de intercambio cada vez más internacional. China y Japón intercambian sus productos y servicios en Yuanes o Yenes, por fuera del dólar. Que, en tanto moneda de intercambio internacional, ya ha perdido mucho espacio. No solo los países vinculados con la Nueva Ruta de la Seda –NRS- han comprado grandes cantidades de oro, en los últimos años también muchos bancos centrales en Occidente están comprando oro ante la inseguridad del dólar como moneda internacional de reserva.

La fracción conservadora de los Republicanos se aferra al dólar como moneda internacional de cambio y de reserva, y para ello recurren a la fuerza bruta. Halcones como Tillerson y Bolton ya han tenido que dejar el gobierno de Trump por optar por la guerra y la fuerza bruta. Actualmente están asfixiando a grandes productores de petróleo como Venezuela e Irán mediante el bloqueo de transferencias interbancarias internacionales vía el sistema SWIFT y lo hacen para mantener la oferta de petróleo por debajo de la demanda, a fin de mantener el precio artificialmente alto y sostener así la demanda de petrodólares. Fueron también estos dos países los que más claramente se alinearon con Rusia y China a favor de la desdolarización en el pago del petróleo y con ello están también más comprometidos con la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda –NRS-. 

Trump tiene claro que la era del dólar está en sus últimos momentos antes de pasar a ser historia, aunque éste no caerá por la ley de la gravedad ni los intereses continentalistas lo entregarán. Trump no apunta a la fuerza para imponer ´Otro Siglo Americano´ para el continentalismo americano. El presidente sí apuesta al paulatino desmantelamiento de las 800 bases militares en 40 países, un gasto insostenible que al perder espacio el petrodólar y al sustituirse el dólar por el oro, como ´moneda´ de reserva internacional, pierde también el financiamiento de dicho complejo industrial y militar. 

A Trump no le quedará de otra que asociarse cada vez más con Rusia y China, para sobrevivir como una nación que sea parte de un mundo que ya viene siendo. No lo manifiesta abiertamente, más bien las apariencias nos muestran que su conflicto principal con China es por la guerra comercial. Quiere que las empresas transnacionales que deslocalizarón sus inversiones e instalaciones hacia China (Hong Kong, Shanghái, etc.) regresen al país. Para lograrlo, Trump ha bajado los impuestos a las empresas (transnacionales) radicadas en Estados Unidos. Si bien ha entrado mucha inversión directa extranjera a EEUU en los últimos años, ha sido sobre todo el ´capital golondrina’ que apuesta por ganancias especulativas de corto plazo y que en cualquier momento, cuando estalle la crisis se dará a la fuga. 

Trump apuesta a otro período presidencial más y, de lograrlo, podrá ayudar a parar nuevamente a las fuerzas globalistas en su delirio oligárquico-belicista y el mundo podría estar a salvo nuevamente de una conflagración mundial. La lucha de los demócratas-globalistas por un nuevo impeachment, iniciativa de destitución, contra Trump es reflejo de su desesperación. 

En síntesis, la crisis interna de EEUU está llegando a su clímax, con mucha corrupción y ninguna transparencia. El año 2020 podría tomar forma hasta de guerra civil más que de campaña electoral. Si gana Trump, o no, de todos modos el panorama para el año 2020 es de una gran crisis económica en el país y a nivel mundial. Queda clara la necesidad de otro sistema monetario internacional donde EEUU como nación ya deje de ser el centro. 

Si los globalistas ganan, lo más seguro es un fraccionamiento del mundo en dos sistemas monetarios internacionales en pugna y muy probablemente el fraccionamiento de EEUU en diferentes economías regionales-locales. Si Trump logra un segundo período lo más probables es una derrota tanto de los globalistas así como de los continentalistas y la posibilidad real de la construcción de un mundo multipolar sin nuevo imperio. Ambas alternativas tienen en común una Perestroika para EEUU.

DATA:

Clinton vs. Trump: Globalismo, Continentalismo y Crisis. Walter Formento, Wim Dierckxsens. ALAI. https://www.rebelion.org/noticia.php?id=234860

Trump enfrentado al Estado Profundo, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 16/08/2018. ALAI. https://www.alainet.org/es/articulo/194756

Dierckxsens Wim (1994): “De la globalización a la Perestroika occidental”; DEI, San José.

 Los grandes derrotados en la gran guerra, ocupados y reconstruidos a partir del Plan Marshall como países vasallos y que prácticamente no podían invertir en armas.

ALCA: Lanzado en 1994, en la Primera Cumbre de las Américas realizada en Miami, cuando el presidente estadounidense invitó a 33 jefes de gobierno – a todos menos Cuba – para crear una agenda común para el futuro de las Américas. La prioridad fundamental en esta agenda fue el libre comercio y la expansión a toda América de la experiencia del TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte, conocido además por sus siglas en inglés, NAFTA) que incluye a Canadá, Estados Unidos, y México. https://www.ecured.cu/ALCA




Por Carlos Pissolito

Siendo como es la guerra, en particular y los conflictos, en general, actividades eminentemente humanas que despliegan una permanente tendencia al cambio. Uno que es constante y que tiene ritmo, por lo que pueden seguirse y estudiarse, a lo largo del tiempo y definir sus tendencias. Es más, algunos creen que, también, pueden anticiparse las futuras. De tal modo, de encontrarse en la mejores condiciones para enfrentarlos.

Otro reconocido, autor, más contemporáneo, William Lind, ha dividido a esta evolución en cuatro generaciones. La última de ellas, vale decir la 4ta, se caracteriza por la presencia de actores no estatales que desafían a los Estados su monopolio de la violencia.

Por su parte, el historiador de la guerra, Martín van Creveld, especifica que esa última generación se inició a caballo del fin de la 2da GM, cuando el uso del arma atómica tornó en casi imposible a los conflictos convencionales, propios de la guerra clásica.  Sostiene que a partir de ese momento surgieron, a lo largo y ancho del mundo, especialmente de los denominados países del Tercer Mundo, los movimientos insurreccionales inspirados en diversas ideologías.

Si en el pasado, estos movimientos insurreccionales  estaban justificadas, o al menos esperaban estarlo, como por ejemplo, en un alzamiento inedependentistas contra poderes coloniales. Hoy, no hay un único justificativo a la vista para esta violencia generalizada. Igualmente, si antes para que se diera uno “exitoso” era necesario, tanto el apoyo externo como la partición de  parte importante de la población.

No es lo que sucede hoy. Estas guerras civiles moleculares estallan internamente sin necesidad de que se haya establecido ningún contagio extranjero. Tampoco parten de una clara división de la sociedad en dos bandos. Más se parecen a un asalto de actores no estatales contra un Estado ausente y/o bobo al que quieren reemplazar o, al menos, doblegar y someter.

Como nos dice el profesor y periodista alemán Hans Magnus Enzensberger, este fenómeno tiene una característica que lo diferencia de otros tipos de violencia en el pasado, cuál es: “…la naturaleza autista de los perpetradores y su incapacidad de distinguir entre destrucción y auto-destrucción. Las guerras civiles de hoy ya no existe la necesidad de legitimar las acciones. La violencia se ha liberado de la ideología.”

Podemos afirmar que los procesos señalados más arriba están en desarrollo en casi todo el Mundo; pero lo hacen a diferente ritmo. Vale decir que en algunos lugares son más violentos y están más avanzados que en otros. Lo que determina su velocidad es el nivel de deterioro del Estado Nación y de sus funciones. Donde éste ha desaparecido, la violencia es total y muy extendida, mientras en los lugares en los que todavía hay un Estado disfuncional, la misma se manifiesta en forma espasmódica, aunque siempre creciente.

Por ejemplo, en lugares como Irak, Yemen o el Kurdistán ha adquirido características de un conflicto abierto, endémico y sin límites con participación de facciones fuertemente armadas con apoyo de potencias exteriores que van y vienen.

Por su parte, en Argelia y en Egipto se desarrollan prolongadas luchas sociales intestinas bajo el formato de las denominadas Primaveras árabes con serios cuestionamiento a un Estado que se encuentra a cargo; pero que no puede garantizar niveles mínimos de bienestar. En esta categoría, también, se podrían incluir a las reivindicaciones palestinas en la Franja de Gaza.

Además, hay otros conflictos que parecen estallar desde la nada como acaba de ocurrir en Ecuador, con motivo de un plan de ajuste económico; pero que saca a la luz cuestiones mucho más profundas como reivindicaciones indigenistas autonómicas. Diferente al caso de Venezuela, también, generado por una grave crisis económica; pero con un Estado con capacidad para mantenerlos a raya.

Por su parte, hay Estados, como el mexicano, el colombiano y el brasileño con serias dificultades para controlar determinados espacios internos, particularmente sus ciudades y cárceles, en manos de las organizaciones criminales del narcotráfico.

Otros conflictos de larga data escalan por circunstancias menores y difíciles de especificar cómo las reivindicaciones por una mayor autonomía por parte de comunidades con status especiales como los casos Hong Kong respecto de China y de Cataluña respecto de España.

Finalmente, hay sociedades que a pesar de disfrutar de un Estado fuerte, como es el caso de los EEUU, enfrentan violentas tensiones internas que esporádicamente se manifiestan en explosiones de violencia como los tiroteos masivos.

En muchos de los casos señalados la diferencia la hace la posibilidad es esos Estados en su capacidad para mantener el ejercicio del monopolio en el uso legítimo de la fuerza. O en otras palabras, el control que ese mismo Estado puede ejercer sobre sus FFAA como ultima ratio regum. En un extremo, por ejemplo, lo tenemos al Estado iraquí surgido tras la reciente ocupación de los EEUU con FFAA débiles y en el otro a Estados con un férreo control sobre sus respectivas fuerzas militares, como es el caso de los EEUU de China y, en menor medida, el de Venezuela.

Llegado a este punto surge, naturalmente, el tema de la legitimidad en el uso de la fuerza por parte del Estado. Ya que solo una que sea empleada por el fin superior de mantener la paz, definida como la tranquilidad en el orden, tendrá razonables probabilidades de imponerse contra las facciones sociales que se la disputen.

Pero, aún, en un contexto de relativa buena legitimidad, las fuerzas policiales/militares empeñadas en la defensa del Estado enfrentan el dilema de no incurrir en el denominado Síndrome de Goliat y perder esta legitimidad por el uso excesivo de la fuerza.

Las dificultades se suman ante la presencia de altos niveles de corrupción política en el Estado que dificultan el buen funcionamiento de los sistemas de representación política. Quedando limitados éstos al desarrollo periódicos de elecciones democráticas; pero que eligen gobiernos que pasan a integrar un régimen de privilegiados frente a una masa poblacional cada vez más pauperizada.

Como conclusión de todo lo expuesto se puede expresar que la frecuencia y la intensidad de los conflictos irá en aumento. Específicamente, no puede ni debería descartarse su ocurrencia en la Argentina, habida cuenta de las realidades objetivas que le toca atravesar en los últimos años y a la manifiesta incapacidad de su clase dirigente para entender y manejar el fenómeno. 

Carlos Pissolito Coronel ® Ejercito Argentino – Presidente de la Asociación de Cascos Azules – Miembro de Dossier Geopolitico

Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

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La Iberoamérica suramericana está en “movimiento” a pesar de que la historia parecía estar determinada con un retroceso de los Gobiernos de la región subordinados a la Geoestrategia Norteamericana y su Geopolitica Global

Brasil se mueve la Suprema Corte de Justicia está haciendo una galimatía jurídica para reducir la condena y el arresto del Ex presidente Lula Da Silva, y que es rechazado por Lula porque declaró que quiere ser declarado inocente y no condenado por un juicio amañado con la Law fire administrada por Washington

Ecuador la rebelión popular crece ante el paquetazo impuesto por el FMI al Presidente Lenin Moreno hombre que subió al Poder desde la Izquierda y rápidamente traicionó ese mandato y empezó a gobernar con la tradicional metodología Neoliberal en la la región, Moreno ha declarado el “estado de excepción” o estado de sitio 

Perú crisis institucional el Presidente Vizcarra disolvió al Parlamento y este lo destituyó y nombró a un miembro del mismo Por lo cual el Perú el Lunes pasado amaneció con “dos” presidente en “ejercicio” la FFAA respaldaron a Vizcarra y la situación política es complicadisima -se dio la paradoja de que el Grupo Lima que respalda al autoproclamado presidente de Venezuela tomo de su propio tóxico pues le ocurrió al Gobierno Peruano la misma situación que ocurre en Venezuela-

Argentina en víspera de un cambio de gobierno que no es solo de un gobierno por otro sino que se consolida la derrota de un proyecto conservador y neoliberal, que se intento aplicar con la Administración Macri solo les queda sangre sudor y lágrimas 

La Geopolitica Manda y ante el 70 aniversario de la revolución china que ha cambiado no solo China sino también el orden global, esto nos obliga a analizar los nuevos vientos regionales y mundiales y los cambios dramáticos geopoliticos, para volver a tener un destino común con la Patria Grande

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Por el Profesor Enrique Lacolla [*]

China es la gran potencia emergente del siglo. En apenas 70 años pasó de ser la última de las grandes potencias a ser la segunda, con una clara perspectiva de convertirse en la primera a la vuelta de una década.

En un marco que se conectaba directamente con los fastos de la época del “socialismo real” y con las grandes demostraciones de regocijo colectivo propio de la era comunista, la República Popular China conmemoró el pasado lunes el septuagésimo aniversario de su fundación.

¡Qué trayecto! Pues lo que cabe contabilizar hoy no son sólo los 70 años de la toma del poder por el partido comunista, sino la enorme, trágica y sin embargo optimista peripecia del pueblo chino desde que inició su lucha por liberarse de la dominación extranjera bajo la cual había caído desde la época de los “tratados desiguales”. Vistas las cosas desde esta perspectiva, las discusiones acerca de si China es un estado socialista o un estado capitalista suenan académicas. ¿Quién puede seguir sosteniendo que “el socialismo es el camino más largo hacia capitalismo” como ironizan algunos, si se tiene ante los ojos la evidencia de que sólo rompiendo con las prácticas del capitalismo dependiente y construyendo un estado fuertemente centralizado fue posible dotar al inmenso conglomerado chino de una planificación y de una voluntad de llevarla a la práctica que lo arrancaron del atraso y lo llevaron a colocarse, en apenas siete décadas, como la segunda potencia económica del globo y la tercera militar?

En esa ruta quedaron múltiples despojos, se consumaron atrocidades y se realizaron actos de heroísmo incontables, pero ¿quién puede creer sinceramente que una transformación semejante se podía producir sin promover una enorme sacudida? El dato fundamental que cabe retener de esta gigantesca transformación es el de la emergencia de un mundo arrancado del pantano del atraso, informado por una concepción del mundo básicamente solidaria y capaz de cuestionar el modelo capitalista-imperialista de factura occidental al proponer una relación más equilibrada entre las potencias.

Desde luego que los problemas que acucian a la sociedad china, por lo poco que podemos saber de ellos desde aquí, son de una magnitud que se equipara al gigantismo de la sociedad que los produce. Desigualdades económicas suscitadas por la apertura al modo capitalista de producción, diferencias en la escala del desarrollo que existe entre las diferentes regiones, tendencias centrífugas de carácter étnico o confesional que son incesantemente alimentadas desde afuera, existencia de focos de irritación derivados del contraste entre una juventud estudiantil que protesta y se rebela sordamente contra una dirección político-partidaria que peca de hermética…, son factores que influyen para hacer de la china una sociedad quizá mucho menos estable de lo que parece. Pero las contradicciones son inevitables en cualquier organismo vivo y, en suma, son una señal de salud, en la medida en que el choque entre ellas debería ir generando el dinamismo que lo propulse hacia adelante. O lo condene, si ese organismo es incapaz de asimilarlas y resolverlas en una síntesis nueva.

Voluntarismo y realismo

El decurso de la República Popular de 1949 al presente mostró una gran variedad de esas contradicciones. El voluntarismo de Mao se dong tuvo mucha parte en la forma en que estas se manifestaron. El padre de la revolución china labró su carrera discurriendo ideológicamente sobre un doble carril: en la práctica su marxismo tuvo un carácter heterodoxo respecto de la línea fijada por Moscú, y aunque prometió siempre hacer lo que quisiera Stalin, de hecho se atuvo en la medida de lo que le era posible a los intereses de su país y a sus propios requerimientos estratégicos. En el plano interno y en el de su propio estilo de conducción se mantuvo adherido, probablemente tanto por convicción como por predisposición personal, a los lineamientos que marcaron al estilo del líder soviético. Es decir, una gran concentración del poder en sí mismo, y el “culto de la personalidad”. Esto fue funesto porque provocó tropiezos y retrocesos, desalentó la contestación crítica y trabó el desarrollo tecnológico. Aunque cabe señalar que le faltaron,  afortunadamente, la veta paranoica, la desconfianza y la sádica inclinación a la venganza que distinguieron a Stalin, lo que permitió que los cuadros de la “vieja guardia” que habían liderado la revolución desde sus orígenes no sólo lo sobrevivieran sino que incluso lo sucedieran después de su muerte e invirtieran el curso arbitrario que había impuesto a la revolución en la última etapa de su vida.

“El gran timonel” Mao, en efecto, se distinguió por los bruscos cambios que imprimió a la barra de dirección de la nave del estado. Algunos fueron catastróficos, como “El gran salto adelante”, que fue un intento de alcanzar a la productividad capitalista en base a la improvisación y al voluntarismo, que culminó en una desorganización de la economía que acarreó millones de muertos por hambruna. Otros no fueron menos desastrosos, como “La revolución cultural”,  que Mao fraguó para fortificar su poder frente a los cuadros del partido que lo criticaban por los desaciertos que había cometido. Usando a los estudiantes como fuerza de choque provocó una anarquía que removió a la sociedad de arriba abajo y lo dejó como único referente capaz de mantener una apariencia de orden. Pero el saldo que dejó fue el exilio interno y una humillación perdurable en los mejores cuadros políticos culturales y un caos educativo que debe haber costado carísimo remontar. De cualquier modo, una vez desaparecido Mao la sociedad china fue nuevamente encarrilada por Deng xiao ping, que puso en marcha un proceso de apertura vigilada al capitalismo, con generación de reformas que aprovechaban el aporte de la inversión y del “know how” extranjeros para lanzar un programa de desarrollo planificado que en pocas décadas ha llevado a China al nivel en que está.

¿Ha vuelto por esto China al capitalismo? El futuro dirá, pero no creo que sea así ni que el proceso culmine en esa meta. Una cosa es cierta: podemos dar por seguro que si no hubiera existido el control estatal y una fuerza política imbuida en el materialismo crítico China no hubiera nunca alcanzado el estadio en el que actualmente se encuentra. El nacionalismo antimperialista fue el otro elemento de la revolución, quizá el más enérgico, pero cabe creer que sólo el componente marxista –y el increíble tacto político de Zhou En lai, el segundo de Mao, capaz de corregir sus errores sin perder la cabeza en el intento- fue el factor determinante para establecer el equilibrio que finalmente llevó la nave a puerto.

Es inevitable establecer una analogía entre las revoluciones rusa y china. La primera soportó pruebas espantosas, degeneró (en parte como consecuencia de deformaciones causadas por la situación de asedio en que vivía), venció en la lucha a vida o muerte librada por rechazar la agresión nazi, prosperó, se estancó y finalmente se deshizo sin gloria en una implosión poco aparatosa que, sin embargo, desequilibró al planeta al quitar contrapeso al imperialismo norteamericano. Desde entonces la situación se ha recompuesto: Rusia ha recuperado su peso específico como gran potencia militar con intereses geopolíticos concretos, aunque su economía todavía está rezagada en relación a la norteamericana y europea,  y China ha crecido de una manera desaforada. El mundo unipolar ha desaparecido y China y Rusia, junto a otras potencias como la India e Irán, proponen una vía multipolar para el desarrollo para la cual el “Silk Road Belt” propuesto por China debería constituirse en el nexo estratégico fundante, susceptible de futuras e innumerables ramificaciones.

Ahora bien, ¿China ha renegado de su pasado marxista, como lo ha hecho la Rusia de Vladimir Putin con sus oligarcas? ¿No son discernibles elementos provenientes de pasado revolucionario en la experimentación china? En los primeros años 20 la Nueva Política Económica o NEP fue instaurada en la Rusia soviética para corregir los excesos del Comunismo de Guerra, que prácticamente había paralizado la actividad económica y estaba empujando a la sociedad al nivel de la carestía. Se permitió vender privadamente a los campesinos gran parte de la producción del campo, dejando una pequeña proporción para el gobierno, mientras se aflojaban los controles sobre las empresas manufactureras y el comercio. Esto tuvo efectos muy positivos y reanimó a la sociedad soviética, pero planteó el riesgo de un retorno al capitalismo, contra el cual Stalin reaccionó con la brutalidad administrativa que lo caracterizaba: hacia fines de la década lanzó la colectivización del campo  y la industrialización forzada, que significaron la segunda revolución y la erección del poderío que permitió a Rusia hacer frente diez años más tarde a la invasión nazi, pero imponiendo un sacrificio y unas tensiones terribles a la sociedad soviética, de los cuales es posible que no se repusiera nunca.

China podría estar produciendo una continuación especular de la NEP. Sin tener que afrontar los riesgos que hubo de enfrentar en soledad la “primera patria del socialismo” y en cierto modo cortejada por las dos mayores potencias a las que interesaba como aliado eventual o como mayor cliente para la producción y sobre todo para la inversión de capitales provenientes de Estados Unidos, se permitió una capitalización rigurosamente controlada de su economía. Esta combinación ha hecho que se convierta en la segunda economía del mundo en materia de producto bruto nominal y en la mayor en términos de paridad de poder adquisitivo.[i]  La Silk and Road Belt Initiative que China ha lanzado supone una iniciativa de contornos revolucionarios, que propone rutas mundiales por carretera y ferrocarril, así como el establecimiento de rutas marítimas que interconectan a lugares de todo el mundo, con miras a establecer un mercado mundial unificado con múltiples protagonistas, es tan interesante como complicada, pues choca con la pretensión hegemónica que Estados Unidos o al menos su círculo de poder más influyente se reserva para sí mismo.

No es poco para apenas 70 años.

[*] Enrique Lacolla  es un escritor y periodista argentino. Fue docente de Historia del Cine en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba durante 30 años, forma parte de la corriente genéricamente conocida como “izquierda nacional”, cuyos referentes intelectuales han sido o son, entre otros, figuras como Aurelio Narvaja, Jorge Abelardo Ramos, Juan José Hernández Arregui, Jorge Enea Spilimbergo, Alfredo Terzaga y Norberto Galasso.

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[i] Según el Fondo Monetario Internacional.


Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho mas….

TEMA:

Reflexiones sobre lo que deja la 74 Reunión de la Naciones Unidas

Bolsonaro

Trump

Que Globalizacion está perdiendo?

Guerra de Yemen

Irán 

EEUU y su relación con Inglaterra

La Guerra que marco un antes y un después para Occidente La Guerra de Siria

Por Natalia Arias 

Estamos en vísperas de las elecciones de octubre, y el candidato presidencial Alberto Fernández ha establecido que si llega a la Casa Rosada, la relación de Argentina con Washington será madura y estable, la deuda será pagada, y en cuanto a la situación venezolana, ha establecido que la misma deberá solucionarse en la región y no en la Casa Blanca.

El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Edward Prado, se ha comunicado vía WhatsApp con Alberto Fernández, y puede que si se transforma en presidente, realice un viaje en noviembre a Washington DC. El interés estadounidense en las próximas políticas del candidato, se muestra inclusive con el encargado de la Sección Política de la embajada norteamericana Christopher Andino, quien realizó entrevistas con distintos asesores políticos de Fernández sobre temas internacionales.

Es así que también Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos en la OEA, a través de una conferencia telefónica, estableció que Washington ha construido mejores relaciones con los países contrarios al régimen del presidente Nicolás Maduro, y que espera que la Argentina “tenga interés en defender los derechos humanos”. Inclusive, la justicia estadounidense ha decidido postergar el juicio de YPF hasta que se conozca el próximo presidente electo. El plazo de entrega de documentos de oposición se extenderá hasta el 7 de diciembre, y el tiempo para generar una respuesta pública, será hasta el 7 de enero de 2020. 

De manera paralela, cabe destacar un acontecimiento clave de la última semana de septiembre: los incendios producidos en Vaca Muerta -pozo petrolero de YPF-  debido a una fuga de gas. Los contratistas de Wild Well Control han formulado un plan de acción para controlar dicha fuga, y solicitaron equipamiento, que fue trasladado en el avión estadounidense “Antonov”, que aterrizó con el mismo el pasado 21 de septiembre del corriente año.

Sin embargo, a modo de conclusión, las últimas políticas de nuestro actual presidente con respecto a Estados Unidos, se basan en el ahora infame decreto 591/2019 de importación de basura de otros países, que modifica la ley de residuos peligrosos, permitiendo ingresar materiales sin solicitar el certificado de inocuidad o peligrosidad de origen, para ser utilizados “según una demanda específica del mercado”. Según el gobierno, dicho certificado no era utilizado en la práctica, y por ende, era innecesario, y el hecho de no ver los residuos como recursos, era una “barrera para la producción y la industria”.

No hay que olvidar que en Paraguay se están discutiendo las mismas medidas, donde países desarrollados como es el caso de Estados Unidos, están buscando donde colocar la basura acumulada.

En cuanto a Brasil, las relaciones con el presidente Trump mejoran cada día más. 

Se han realizado una serie de acuerdos con el propósito de mejorar las relaciones de comercio bilateral, y el “desarrollo económico responsable” en la región del Amazonas. Se estima un fondo de inversión para proteger la biodiversidad; el canciller brasileño Ernesto Araújo afirmó que la única forma viable refiere al desarrollo económico del Amazonas.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha elogiado al presidente Jair Bolsonaro por apoyar a Israel, una vez más, y por presionar para el cambio democrático en Venezuela.

En relación a la situación de la selva, el secretario especial de la Organización de las Naciones Unidas, Luis Alfonso de Alba, anunció el miércoles 18 de septiembre el veto del discurso de Brasil en la Cumbre de Acción Climática, que tuvo lugar el 23 de septiembre en Nueva York. Esto se debe al incumplimiento por parte del gobierno de Bolsonaro, con respecto a la petición generada por la ONU de presentar un proyecto relacionado a compromisos climáticos, sumado a la “posición indolente” frente a la tragedia del Amazonas.

En relación a Colombia, cada día se desarrollan con éxito las relaciones diplomáticas junto al gobierno norteamericano, que tienen como propósitos principales el combatir el narcotráfico, “y defender y promover la democracia”.

El lunes pasado han comenzado ejercicios conjuntos en Coveñas entre la Infantería de Marina estadounidense y la Armada de Colombia, con el propósito de “ensayar la entrega de ayuda humanitaria”. Dichas operaciones, incluyen además comunicaciones y actividades aéreas, y los entrenamientos se extenderán hasta el 5 de octubre. 

En cuanto a Cuba, las sanciones por parte de los Estados Unidos no tardaron en llegar, nuevamente. El gobierno de Donald Trump anunció nuevas sanciones para aislar financieramente a Cuba.

El departamento del Tesoro norteamericano, anunció un límite para el envío de remesas con el fin de negarle al gobierno de Miguel Díaz el acceso a las divisas, además, el motivo surge debido al apoyo al régimen del presidente Nicolás Maduro.

“La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) está poniendo un límite de 1.000 dólares estadounidenses por trimestre, que un remitente puede enviar a un ciudadano cubano” Señaló el secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin “Además, están prohibidas las remesas a familiares cercanos de funcionarios cubanos prohibidos y miembros del Partido Comunista de Cuba” Concluyó.

Cabe destacar que el gobierno de Estados Unidos anunció sanciones inclusive contra el ex presidente de Cuba Raúl Castro y sus familiares, debido al apoyo hacia Nicolás Maduro y su “participación en violaciones y graves abusos de los derechos humanos” en Venezuela. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo que las sanciones de Estados Unidos emitidas al expresidente reflejan la “bajeza y pobredumbre” del gobierno de Donald Trump. Sin embargo, Estados Unidos negará visados de entrada a Castro y miembros de su familia, y ya desde Junio la administración de Trump prohibió los viajes de crucero a la isla.

Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, afirmó en un comunicado: “Como Primer Secretario de las Fuerzas Armadas de Cuba, Castro es responsable de las acciones de Cuba para apuntalar al régimen de Maduro en Venezuela a través de la violencia, la intimidación y la represión”.

 El presidente Donald Trump, anunció vía twitter que su política respecto a Venezuela y Cuba es más cruel que la de su ex asesor de Seguridad Nacional John Bolton, quien fue despedido recientemente. “¡El me estaba conteniendo!” Escribió.

En cuestión de migraciones, las novedades refieren a acuerdos -similares- de El Salvador y Honduras junto al gobierno estadounidense.

El Salvador y el gobierno norteamericano firmaron el viernes 18 de septiembre un acuerdo de cooperación relacionado al tópico migratorio para “combatir el crimen organizado, y reducir el tráfico ilegal y la trata de personas, así como la migración forzada”. 

La canciller salvadoreña Alexandra Hill anunció, de todas maneras, que no se trata de un acuerdo de “tercer país seguro”, y este pacto perseguirá el fin de “minimizar y tratar de garantizar la protección de todas esas personas que se ven forzadas a migrar irregularmente hacia EEUU”. 

Sin embargo, según el Washington Post, quienes soliciten asilo, siendo procedentes de Nicaragua, Cuba y otros países que deban pasar necesariamente por El Salvador en un viaje con destino final a Estados Unidos, serán elegibles para ser retornados a El Salvador, entonces, ¿Qué concepto de tercer país seguro tendrá la canciller salvadoreña?

 En Honduras, se llegó a un acuerdo bilateral similar, donde tiene como fin recibir a solicitantes de asilo. El convenio fue firmado el miércoles 25 de septiembre en presencia de los presidentes Juan Orlando Hernández y Donald Trump. 

Un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional afirma que ambos países se comprometieron a “aumentar las opciones de protección para las poblaciones vulnerables, y garantizar que no sean víctimas de traficantes”.

En relación a Venezuela, se establecieron sanciones a tres empresas panameñas y una de Chipre por el envío de buques con petróleo desde Venezuela hacia Cuba.

El secretario del Tesoro señaló en un comunicado que “Estados Unidos continúa tomando una acción contundente contra el antiguo e ilegítimo régimen de Maduro, y los malignos actores extranjeros que lo apoyan. Los benefactores cubanos de Maduro ofrecen un salvavidas al régimen y facilitan su aparato de represión de seguridad e inteligencia”.

“El petróleo de Venezuela pertenece al pueblo venezolano y no debería ser utilizado como herramienta de negociación para sostener a dictadores, y prolongar la usurpación de la democracia venezolana” agregó.

La última estrategia estadounidense, de todas formas, se basa en la reactivación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, firmado en 1947 y cuya misión establece que un ataque armado contra alguna nación firmante será considerado un “ataque contra todos los Estados americanos”, aunque irónicamente ni siquiera tuvo aplicación práctica en la Guerra de las Malvinas. 

Cabe recordar que Venezuela dejó de ser parte del tratado en 2012, cuando Caracas denunció al mismo junto con Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua.

Las medidas que puede tomar el TIAR refieren a rupturas de relaciones diplomáticas, tanto económicas como de comunicaciones, sumado al empleo de fuerza armada. Esto puede afectar al Gobierno, pero mucho más a los ciudadanos venezolanos, quienes tendrán mayor problema para proveerse de alimentos, medicinas y entre otras necesidades básicas.

Doce países votaron a favor de la convocatoria del Órgano de Consulta del TIAR.

En un comunicado, donde se involucra gravemente al presidente Nicolás Maduro con tópicos como el terrorismo, narcotráfico, corrupción y violación de los derechos humanos, se acordó identificar personas relacionadas con diferentes delitos, incluidos terrorismo y narcotráfico, además de disponer un congelamiento de sus activos. Los ministros de Relaciones Exteriores que integran el TIAR acordaron imponer mayores sanciones contra Venezuela. Estas sanciones fueron aprobadas por mayoría, e implicó la salida de Uruguay, quien abandonó el Tratado porque “se está usando para violar el derecho internacional, y para promover una intervención militar en Venezuela” afirmó el ministro de Relaciones Exteriores Rodolfo Nin Novoa. Además, agregó que “no tiene ningún objeto pertenecer a un organismo que fue creado en plena Guerra Fría, de hace 72 años, que nunca se aplicó y que cuando se utiliza se hace en contra de uno de los países integrantes de América”.

La acusación de terrorismo y narcotráfico a un Gobierno de la región sin pruebas, no garantiza la salida de Nicolás Maduro, y el gobierno venezolano ha decidido dar respuesta a las críticas recibidas en la Asamblea de Naciones Unidas, presentándose como víctima de las sanciones estadounidenses. Acusó al gobierno de Donald Trump de estar preparando, junto a su aliada estratégica Colombia, una intervención armada.

La funcionaria de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, afirmó ante la ONU que Washington planea un ataque a su país, y que son un riesgo para la estabilidad de la región.

Las pruebas que presentó fueron coordenadas geográficas donde hay campamentos de entrenamiento de mercenarios que planean atacar y agredir a Venezuela. Para concluir, agregó la reciente reactivación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que sienta las bases para permitir una intervención armada en Venezuela.

¿Qué tan lejos podría llegar el gobierno estadounidense para involucrarse en las relaciones diplomáticas entre latinoamericanos, en base a sus propios intereses? Ciertamente podemos verlo en la reactivación del TIAR.

Natalia Arias Colaboradora de Dossier Geopolitico DG

Fuentes

https://mundo.sputniknews.com/ecologia/201909061088599987-argentina-camino-a-convertirse-en-otro-basural-de-eeuu/

https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/04/los-detalles-del-polemico-decreto-que-permite-importar-basura-de-otros-paises/

https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/214271/20190827

https://www.infobae.com/politica/2019/09/15/acercamiento-de-fernandez-con-estados-unidos-creditos-aprobados-por-trump-cena-protocolar-con-el-embajador-prado-y-posible-viaje-en-noviembre/

https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/28/preven-apagar-en-una-semana-el-incendio-del-po/

https://actualidad.rt.com/actualidad/328009-cancilleres-tiar-discuten-eeuu-sanciones-venezuela

Entrevista al Director de Dossier Geopolitico Carlos Pereyra Mele sobre la: Guerra en Yemen y la 74 Reunión de la ONU por Contexto Global en ChacoTv

Por Gonzalo Fiore Viani – 

El cuidado del medio ambiente debe tener una mirada desde la periferia. Los problemas de los jóvenes europeos como Greta Thunberg no son los mismos que tenemos los habitantes de los países menos desarrollados.

El cuidado del medio ambiente debe tener, al menos de este lado del planeta, una mirada desde la periferia. Si bien es cierto que los problemas que tienen los jóvenes europeos como Greta Thunberg no son los mismos que tenemos los habitantes de los países desarrollados, el cuidado de la “casa común” nos afecta a todos por igual. Son los países centrales, sin embargo, los que mayor contaminación producen y los que mayor responsabilidad deberían tener sobre sus consecuencias.

No se puede tener una mirada colonial al respecto y pretender que los gobiernos de los países latinoamericanos o africanos sean quienes tomen riendas en el asunto. Las economías de este lado del mundo, mayormente primarias, con porcentajes de pobreza estructural siderales y con millones de seres humanos empujados fuera de las ruedas del trabajo y el consumo hacen que las prioridades sean otras.

Juan Domingo Perón, en 1972, había escrito lo siguiente en su “Mensaje ambiental a los pueblos del mundo“: “Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un peligro mayor -que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza“..

El Papa Francisco se pregunta en Laudato Si algo que resuena en las demandas que Greta hizo al mundo durante su exposición en Naciones Unidas: “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?“. Sin embargo, el Sumo Pontífice profundiza luego en dicha encíclica: “no hay dos crisis separadas, la ambiental y la social, sino una misma crisis socioambiental y la solución pide abordar el problema de manera integral, incorporando a los excluidos… la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta y que todo está profundamente interconectado”.

Es esta consciencia, la de que tanto la crisis medio ambiental como la crisis social que vive el planeta van de la mano, la que muchas veces falta en quienes defienden la “agenda verde” desde una mirada euro centrista y liberal. En esa misma línea, Francisco escribe luego que: “Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.

No se puede desdeñar el rol que desempeña en esto la cuarta revolución industrial y las nuevas tecnologías. Al mismo tiempo que modifican de una manera sustancial el escenario medio ambiental, también lo hacen con el social, destruyendo cientos de miles de puestos de trabajo. Creando otros, a su vez, que o son precarios, o sólo pueden ser ocupados por personal con una capacitación que no está al alcance de cualquier trabajador: “La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”.

Es por ello que no se puede hablar sobre los problemas del medio ambiente sin antes comprender que son millones de seres humanos las víctimas de una cultura del descarte depredadora de los recursos naturales, pero también sociales.

Cuando Greta Thunberg, indignada, les reclama a los líderes mundiales que han robado su infancia y que sólo piensan en el dinero, vienen a la mente las siguientes palabras de Laudato Si: “Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional; el sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas en vista de que la alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos”.

La cuestión del cuidado del medio ambiente debe ser atendida de manera urgente ya que entre las potenciales víctimas nos encontramos todos los habitantes del planeta. Sin embargo, para hacerlo, no se debe perder el foco en el verdadero culpable: un sistema económico depredador, que necesita dejar millones de seres humanos afuera para cerrar sus números; destruyendo lo que queda de los recursos naturales a un ritmo vertiginoso para maximizar sus ganancias.

Donald Trump se burló en Twitter de Greta Thunberg atacando sus orígenes sociales: “Parece una joven muy feliz con un brillante futuro, que lindo verlo”. El presidente estadounidense retiró a su país de los Acuerdos de Paris y está convencido que el cambio climático es “un invento de los chinos para que nuestras empresas pierdan competitividad”. Es cierto que Thunberg pertenece a una porción privilegiada de la humanidad, blanca, centro europea y de clase media alta, con problemas muy diferentes a las juventudes latinoamericanas, asiáticas, africanas o incluso la estadounidense.

Es muy difícil explicarle a un joven trabajador desempleado en Detroit, por qué se le hace un bien a su ciudad eliminando las fábricas automotrices que dañan al ambiente. Sin embargo, se cae en una trampa cuando es obligación elegir entre trabajo o cuidado del medio ambiente. Por lo que es necesario avanzar hacia un sistema productivo nuevo, responsable y sustentable.

Para terminar con la degradación del medio ambiente, es necesario comenzar a revertir la degradación social, política, y económica que vive el mundo desde hace décadas. Especialmente desde el triunfo arrollador de la ideología de mercado. A todos nos cabe la responsabilidad, y tanto los dirigentes como las personas de a pie deberemos elegir entre la dictadura del mercado o los seres humanos. Ya que ambos, ha quedado demostrado, no son compatibles.

[*] Gonzalo Fiore Viani -Dossier Geopolitico Argentina-

Abogado Analista Internacional doctorando en RRII