Hace cuatros años, cuando transcurrían las elecciones que llevaron al poder a Donald Trump el Dr. Miguel Barrios elaboró este análisis que hoy ante la evolución de los acontecimientos toman una importancia meridiana, ya que describe el meollo de la cuestión en juego en el centro de la Potencia declinante y con una gran aceleración de la misma. Lo mas dificl de las Potencias Imperiales es aprender a ser “Normales” las últimas medidas de política exterior son mas bien para encuadrar a sus fanáticos seguidores que la de un Hegemón que ya no convence ni haciendo ostentación de fuerza; también incluimos un audio reciente con un título que describe el actual momento de EEUU: “Estados Unidos es un Imperio fallido”. Carlos Pereyra Mele DG

La decadencia geocultural de los EEUU de cara a las elecciones

Miguel Ángel Barrios

08/11/2016

Como siempre ocurre cuando se producen elecciones en los EEUU, prácticamente se trata de una elección global por sus repercusiones e impactos a nivel geopolítico mundial. Además ocurre casi por añadidura a lo anterior un sin fin de debates, si el candidato del Partido Republicano o del Partido Demócrata, llevarán políticas más beneficiosas o perjudiciales, con respecto, en nuestro caso a Nuestra América. 

Nosotros evitaremos entrar en estas discusiones que nos parecen interesantes, pero que nos puede conducir a errores geopolíticos. En verdad EEUU es un sistema de partido único, que tiene matices en lo interno, pero no confundir en lo que respecta a América Latina y el Caribe, nadie pone ni pondrá en discusión, que constituimos el patio trasero de la Republica Imperial, institucionalizado en la mal llamada Doctrina Monroe, en verdad una declaración unilateral llevada a cabo por el entonces presidente Monroe el 2 de diciembre de 1823 en el Congreso norteamericano, para abortar el unionismo hispanoamericano de Simón Bolívar. 

Por supuesto que no podemos desconocer que Donald Trump representa en forma tragicómica la necesidad de no perder el “sueño americano” de la América profunda ante el descenso social de los sectores medios y populares norteamericanos ante las corporaciones financieras del globalismo de Wall Street que representa Hillary Clinton. Pero esto, no nos puede llevar a confundirnos con un cambio de política de EEUU en el sistema global. 

Además, el presidente de los EEUU es un gerente de una red institucional compuesta por el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, el Pentágono, la Reserva Federal y un sin fin de lobbys públicos y secretos, desde la Asociación Nacional del Rifle a Universidades, desde la CIA a la DEA y el FBI, por ejemplo. Es decir, quedar prisioneros de los discursos y no de los andamiajes de poder del imperio, reitero, nos llevan a agudos análisis, pero que nos quede bien claro, modificaciones de la “Doctrina ” Monroe, no habrá. 

Y entonces, ¿qué está ocurriendo en los Estados Unidos de cara a las próximas elecciones más allá de Hillary Clinton y Donald Trump? 

Estados Unidos se encuentran en su más profunda decadencia GEOCULTURAL desde su nacimiento como Estado, en un momento de cambio de “orden ” mundial, y partiendo de la premisa que la cultura -entendida como el conjunto de elementos materiales y espirituales de un pueblo que hacen a su identidad- constituye la dimensión más profunda de la soberanía de los pueblos. 

Y para no analizar desde la actualidad misma, lo haremos desde la actualidad histórica como un diálogo retroalimentativo pasado-presente-futuro y futuro-pasado-presente. 

El eminente geopolítico norteamericano Zbigniew Brzezinski afirma que los cuatro ámbitos decisivos del poder global son: a) militar) económico, c) científico-tecnológico y d) cultural. La combinación de los cuatro ámbitos es lo que hace a un actor estatal convertirse en superpotencia global. (Brzezinski, Zbigniew.”El gran tablero mundial -la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos”, Editorial Paidos, BsAs, p.199). 

Aunque el rostro visible de un imperio mundial se traduce a través del poder duro al decir de John Nye -estratega estadounidense- que identifica de esa manera al segmento económico y militar-, sin embargo, es el poder blando -el cultural- el que alimenta y sostiene al primero. A lo largo de la historia, el Imperio Roma, China, los mongoles, España e Inglaterra, por citar algunos ejemplos, al ingresar en una fase irreversible de decadencia cultural fueron perdiendo la creatividad y el dinamismo económico militar. 

Nada más alejado de la realidad mundial que desconocer que EEUU es una superpotencia militar global, por lo que embarcarse en afirmar la inminente decadencia de los EEUU es un simplismo peligroso. Sin embargo, podemos hallar serias grietas dentro del ámbito cultural norteamericano conducente a una crisis que nos lleva, como lo venimos sosteniendo, a un “orden” multipolar en el siglo XXI y que es muy importante, que no perdamos de vista, porque ratificamos la dimensión cultural vitamínica el poder económico, tecnológico y militar al brindarle creatividad e innovación. El primer síntoma de una crisis de los imperios se inicia en el segmento de la cultura precisamente. Y es lo que estamos observando en la actual campaña presidencial en los EEUU. 

Daniel Bell ya advirtió en su momento que EEUU ha entrado en la “era del hedonismo” (Daniel Bell .”Las contradicciones culturales del capitalismo”, Alianza Editorial. Madrid, 1977, p. 48).Tanto Samuel Huntington en su última obra antes de fallecer denominada llamativamente “¿Quiénes somos”? (Huntington, Samuel, “¿Quiénes somos? Los Desafíos de la identidad nacional estadunidense”, Editorial Paidos. BsAs, 2004) como el citado Brsesinski, entre otros muchos, critican a fondo ese hedonismo que socava la tradición fundante calvinista cristiana y la base de moralidad social e identifican su amenaza de declive social y hasta imperial. Ambos encuentran sorprendentes analogías con la decadencia de otros sistemas imperiales, como señala el historiador de la Universidad de Yale-EEUU, Paul Kennedy. 

Los deslumbrantes logros tecnológicos, económicos y políticos se dan paradójicamente con problemas de decadencia moral, suicidio cultural y de desunión política, entre cuyas manifestaciones Huntington señala el aumento de conductas antisociales(crímenes, drogadicción y violencia general), la decadencia familiar (récord de embarazos adolescentes), el descenso vertiginoso de la natalidad y el envejecimiento de la población, el resquebrajamiento de la ética del trabajo, la desocupación a consecuencia de la deslocalización de las fábricas, la concentración financiera de la riqueza, los niveles más bajos de rendimiento escolar con depreciación del estudio y la actividad intelectual y la erosión del puritanismo fundador de la “Gran Nación”. 

Francis Fukuyama es aún más radical en su libro “La gran destrucción” donde destaca “los procesos de desintegración, comenzando por la crisis del matrimonio y la familia, bajo el influjo de un individualismo y utilitario mío exasperado” (Citado en Guzmán Carriquiry, Enrique. “Una apuesta por América Latina”, Editorial Sudamericana, BsAs, p.203). 

El credo americano como adelgaza ideológica de democracia, individualismo, igualdad ante la ley, constitucionalismo y propiedad privada, inspirado por una especie de religión civil ha entrado en una crisis de legitimación desde Vietnam. Se rompió el consenso nacional fundador del Destino Manifiesto, y aquí nos parece que reside el fondo irreversible de la crisis GEOCULTURAL de la República Imperial, y nunca mejor reflejada en esta elecciones, por una Magnate inmobiliario como “representante” de sueño americano y de la creadora del terrorismo de Daesh, es decir del falso “Estado islámico” y representante de Wall Street, Hillary Clinton. Tanto el uno como el otro, traducen esta crisis GEOCULTURAL, pero no confundir que están por modificar la “Doctrina” Monroe. 

Junto con los sentimientos patrióticos, tienden a manifestarse con más vigor la importancia de los derechos de los grupos definidos desde la etnia, sexo y “preferencia sexual”, la propia región, la corporación, etc. Ahora resulta muy difícil definir un consenso nacional ante esa presión multicultural si no es por la re emergencia coyuntural de una conmoción patriótica. En el fondo, la búsqueda de un enemigo, ya sea el comunismo, los “negros”, el terrorismo, Putin, Irán, Chávez o los chinos, es lo que termina dividiendo en dos bloques a la sociedad norteamericana: la Nación Americana o la Confederación Multicultural. 

Esto se agudiza por el fuerte crecimiento de las masivas inmigraciones a los EEUU, cuestión de fondo que se complica porque ha dejado de ser un Estado continental industrial Atlántico y predominantemente europeo para convertirse en Pacífico, asiático y del sur continental latinoamericano. Ello pone en el tapete un eje central, la naturaleza de la Nación Americana está en discusión a todos los niveles como no lo estuvo desde la época de la Guerra civil en el siglo XIX. 

Huntington plantea en forma muy angustiada la necesidad de fortalecer la identidad nacional. La presencia hispana en los EEUU suscita debates y temores. Huntington afirma “que el más grave e inmediato peligro para la identidad tradicional americana proviene de la inmediata e incesante inmigración de América Latina sobre todo de Méjico”. (Huntington Samuel, Obra Citada, p. 129). 

Plantea el estratega norteamericano la urgente necesidad de vigorizar en tiempos de globalización no solo por medio de la ideología política tradicional (los principios del “Credo Americano”) sino la revitalización de los elementos básicos de la cultura angloparlante (cristianismo, lengua inglesa, ética del trabajo, moralismo e imperio de la ley), 

Este contexto de debilidad del principal segmento-el cultural- de los cuatro que forman parte de un poder global está causando seria preocupación en los EEUU y no solo en los niveles geoestratégicos, en ese sentido estas elecciones son un punto de inflexión. 

Se publicó hace unos años en Norteamérica un Informe preparado por la Academia de Ciencias de ese país titulado “Superando la tormenta que se avecina”( Diario La Nación, .BsAs, Argentina. jueves 27 de octubre de 2005, p.59). Este documento expresa: “Este comité está sumamente preocupado por el debilitamiento observado en los componentes científicos y técnicos de nuestro liderazgo económico al punto que otras muchas naciones están aumentando su poderío. Estamos preocupados por el futuro de los EEUU”. (Diario La Nación,Idem). 

De las conclusiones se desprende la fuerte alarma por el desequilibrio en aumento entre las demandas tecnológicas y las ofertas educativas. Y el documento hace recomendaciones concretas para una transformación del sistema educativo en todos sus niveles sin pérdida de tiempo en una época histórica en la cual no hay desarrollo sin mejora en la calidad educativa. Agregamos que ya en 1981, el Comité de Ciencias de los EEUU en un mismo tipo de Informe avisa al Presidente Reagan, de esta crisis que va en aumento, el documento se tituló “América en peligro”. 

Luego de este análisis y yendo de lleno a las elecciones del próximo martes, los expertos creen que detrás de fenómenos como el BREXIT o el ascenso de Trump hay un profundo malestar de sectores blancos que perdieron en los últimos años preeminencia social. 

La mayoría blanca solía mezclar identidad racial con identidad nacional. Para muchos blancos, esa identidad era uno de los pilares fundamentales que sostenían sus vidas y ahora aparecen como “amenazadas”. 

“La cuestión fundamental es quiénes somos”, dice Erik Kaufmann, profesor de Ciencias Políticas del Birkbeck College de la Universidad de Londres: “¿Qué significa ser parte de esta Nación? ¿Sigue siendo nuestra Nación entendiendo “nuestra” como mayoría étnica?” (Diario La Nación. BsAs, Argentina, jueves 3 de noviembre de 2016.pág 3). 

Son preguntas que nos conllevan al centro de nuestro análisis, el multiculturalismo, los movimientos de los derechos civiles en EEUU y de una política de fronteras abiertas, pone el acento en la identidad. Y este es el dilema de los EEUU en el siglo de las grandes civilizaciones como bloques. 
Miguel Ángel Barrios -Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.

“Estados Unidos es un Imperio fallido”

Miguel Angel Barrios |

AUDIO Radio Gráfica – Recuperando el aire

El pensador nacional Miguel Ángel Barrios, dialogó con Omar Zanarini sobre la toma del Congreso norteamericano por simpatizantes del presidente Donald Trump, que buscaron evitar que el parlamento reconociese el triunfo de Joe Biden, quien asumirá en remplazo del actual mandatario el próximo 20 de Enero. Barrios, dejó varios títulos que nos llevan a pensar el futuro del país del norte y de la región, señalando que allí la grieta en el pueblo se da en principio entre “multiculturalismo” y los supremacistas blancos, y que en el futuro se podría dirimir con violencia.

En el año 2007 cuando fui Director del Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolitica que publicó Biblos ese año con ímportantes investigadores entre ellos Carlos Pereyra Mele, afirmamos en el Prólogo que EEUU es el primer Imperio fallido de la historia. No el Estado, sino el primer Imperio fallido de la historia. Hoy el tiempo nos dio la razón. Pero como somos”ensayistas”, esperemos que libreto le brinda la Embajada a los autodenominados “expertos y científicos” de las Relaciones Internacionales, verdaderos cípayos de la República Imperial.

Dr. Miguel A. Barrios.

La designación de April Haines como futura Directora Nacional de Inteligencia de EE.UU. confirma la voluntad de Joe Biden de retomar las torturas y asesinatos de Bush y Obama.

Por Eduardo J. Vior

Joe Biden insiste en afirmar ante quien quiera oírlo que su gobierno no será un Obama 3.0. Sin embargo, al menos los nombramientos que viene anunciando para las áreas de política exterior, defensa, inteligencia y seguridad indican que será peor, ya que potencia lo peor de Clinton, Bush y Obama juntos. Puede especularse que el futuro presidente quiera encaminar su gobierno rodeado de profesionales altamente cualificados y experimentados, pero al hacerlo está entregando a priori las riendas del poder. Todos los cuadros seleccionados son figuras descollantes dentro del poder imperial, tienen juego propio y ninguno de ellos se va a limitar a sostener la mano del anciano en el Salón Oval esperando hasta que Kamala Harris lo remplace. La escogida para conducir el aparato de inteligencia es un ejemplo.

La semana pasada el presidente electo confirmó que nombrará a Avril Haines (New York, 1969) como Directora de Inteligencia Nacional. Nacida y educada en un medio laico judeocristiano (su madre, quien murió joven, era judía), hasta sus 30 años recorrió la escena liberal de la intelectualidad norteamericana. Estudió Física en Chicago, tuvo junto con su marido una librería erótica en Baltimore y se doctoró en Derecho Internacional en Georgetown en 1999. Evidentemente, su pasaje por esa universidad tan cercana al poder de Washington dio frutos, ya que en 2001 se convirtió en asesora legal delegada en la Conferencia de La Haya sobre Derecho Internacional Privado, en 2002 comenzó a trabajar en un tribunal federal con jurisdicción sobre Kentucky y Michigan y en 2003, finalmente, comenzó su carrera en el gobierno federal, en la Oficina de Asesoramiento Legal del Departamento de Estado, donde permaneció hasta 2006. Siempre leal a sus cambiantes jefes, en 2007 y 2008 Haines se desempeñó en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado como Consejera Adjunta por la mayoría (demócrata) bajo la dirección del senador Joe Biden.

Luego volvió al Departamento de Estado, donde sirvió entre 2008 y 2010, surfeando sin problemas la transición entre los gobiernos de Bush y Obama. En 2010 dio el salto a la Casa Blanca, para trabajar como asesora adjunta del Presidente para asuntos de Seguridad Nacional. Como premio a su profesionalidad, luego de algún titubeo, en junio de 2013 Obama la designó como Subdirectora de la CIA. Fueron muy sonados su ocultamiento entonces del informe sobre las torturas realizadas por la CIA entre 2002 y 2009 en distintos centros de detención clandestinos esparcidos por el mundo y su participación como asesora legal en el programa de asesinato selectivo de sospechosos de terrorismo que el gobierno de Obama llevó a cabo con drones en distintos países de Oriente Medio y África Oriental. Se estima que unas 11.000 personas fueron asesinadas ilegalmente en esos años por orden directa del Presidente y bajo su supervisión.

President-elect Joe Biden’s Director of National Intelligence nominee Avril Haines speaks at The Queen theater, Tuesday, Nov. 24, 2020, in Wilmington, Del. (AP Photo/Carolyn Kaster)

Después de dejar el gobierno en enero de 2017, Haines tuvo un contrato en la Universidad de Columbia como miembro del Instituto de Derechos Humanos, mientras trabajaba para Palantir Technologies, una empresa de Denver (Colorado) especializada en el análisis de grandes bancos de datos y que fuera acusada de asistir al gobierno de Donald Trump con programas para la detención de inmigrantes. Al mismo tiempo no tuvo empacho en trabajar para WestExec Advisors, la empresa de software fundada por el futuro Secretario de Estado Antony Blinken y Michèle Flournoy, para asesorar a empresas que buscan contactos con el Pentágono. Con estos antecedentes Haines reúne todos los requisitos para dirigir a los espías: capacidad técnica, contricción al trabajo, oportunismo, inescrupulosidad y cinismo. Altamente respetada por estas cualidades y su experiencia gubernamental, Haines va a ser la primera Directora Nacional de Inteligencia.

Como Directora Nacional de Inteligencia deberá coordinar el trabajo de los 16 servicios del país. Consecuentemente con la estrategia general demócrata, se espera que ponga el acento en el cerco, aislamiento y boicot contra Rusia, a quien ve como el enemigo principal. Es posible también que intensifique las campañas de desestabilización contra China, así como el ciberespionaje para contrarrestar el ascenso del país asiático. Retornando a las prácticas del gobierno de Obama, seguramente se inmiscuirá en los asuntos internos de sus aliados, suscitará alzamientos contra gobiernos desafectos y acumulará el máximo pensable de datos sobre toda la humanidad, para luego comercializarlos o usarlos en conflictos, según pinte la ocasión.

Avril Haines es una eficiente, experimentada, ambiciosa y ciega servidora del peor poder norteamericano. Con ella a cargo del aparato de espionaje, Biden confía en poder dormir tranquilo delegando las principales decisiones exteriores, sin atisbar que está llamando a una guerra entre caciques. Todas las figuras que el futuro presidente y sus asesores están nominando para dirigir la política exterior, las fuerzas armadas, la inteligencia y la seguridad del país rezuman las mismas cualidades y todos ambicionan más poder. Cada uno es más aventurero que el otro. Evidentemente, el “Estado profundo” ha decidido que, repitiendo las fórmulas fracasadas en los 1990, los 2000 y los 2010, se puede alcanzar el éxito que se esfumó entonces. No parece entender que el mundo ha cambiado, que los adversarios también juegan, son mucho más poderosos y no están más dispuestos a dejar impunes los crímenes cometidos en nombre de la libertad. El entronizamiento de esta banda de criminales es un búmerang que va a retornar sobre el corazón de Washington. Quien siembra vientos, cosecha tormentas.

No obstante, se espera que durante el proceso de confirmación en el Senado sea cuestionada por su participación en el programa de asesinatos con drones y en el ocultamiento del informe sobre el programa de torturas clandestinas de la CIA. Estos antecedentes han suscitado acerbas críticas de la izquierda demócrata y de organismos defensores de los derechos humanos contra la nominación de Haines, aunque, por ejemplo, Human Rights Watch resalta su “franqueza” y “transparencia”.

Cierre del atípico año 2020, analizando el sistema Mundo y su influencia en la región y argentina, y los nuevos escenarios que se inauguran, en nuestra columna de Política Internacional y Geopolitica del programa “Con Sentido Común”, conducido por el Periodista Alfredo Guruceta, para Canal “C” del sistema de cablevisión :

1 El caso de rompimiento entre Inglaterra y la Unión Europea como opera ello sobre el atlántico sur y sobre Malvinas

2 El nuevo mapa bicontinental de Argentina su importante para entender la extensión y los gigantescos territorios terrestres y marítimos que nos corresponden

3 Los grandes problemas falsos que se nos plantean con la geopolitica de las vacunas, desde los medios masivos de comunicación, los “errores” que transmiten los analfabetos locuaces -auto percibidos como periodistas-

4 El desconocimiento del súper acuerdo alcanzado con el RCEP (en nuestros países), del Acuerdo del ASEAN, China, Japón, Corea del Sur. Australia y Nueva Zelanda son el mayor Tratado de Libre Comercio del Mundo, las consecuencias para el mundo, la región y Argentina.

5 Las crisis de los sistemas mundialistas pos segunda guerra mundial y de los organismos como la Unión Europea y la del estado norteamericano…

[El Equipo de Dossier Geopolitico, reproduce el artículo elaborado por el Dr. Marcelo Gullo, con su autorización, donde analiza la importancia desde la perspectiva geopolitica y la demografía las consecuencias de la autorización de la interrupción voluntaria del embarazo. lic. Carlos A. Pereyra Mele y Dr. Miguel A. Barrios

Mis queridos Manuel, Sofía, Adilio, Telma, Federico, Nicolás, Carolina… hoy ustedes descalifican -y tildan de conservadores, retrógrados, católicos nacionalistas y hasta fascistas- a los que se oponen al aborto.

Permítanme con mucho respeto y por el cariño que les tengo que les haga unas preguntas. ¿A ustedes no les hace ruido, no les dice nada que Perón, Evita, Carrillo, Kirchner, Chávez y Correa estuvieran contra el aborto y que Kissinger, Rockefeller, Soros, Bill Gates y muchos grandes medios de comunicación a los que ustedes tanto critican estén a favor?

Si les hace ruido -si no, ni vale la pena que sigan leyendo esta carta- podemos repasar juntos la opinión sobre el aborto de aquellos que construyeron nuestra historia grande.

Antes de realizar ese repaso, aunque sea demodé hablar de la doctrina peronista, permítanme recordarles que en lo que se refiere a la defensa de la vida humana dicha doctrina es contundente. Para el doctor en medicina Ramón Carrillo, el más grande sanitarista de la historia de América Latina, el aborto constituía un delito que debía ser castigado, no tanto en la mujer que abortaba, sino en los profesionales y enfermeras que se prestaban a su implementación. Fue Ramón Carrillo el que mandó que, en los libros donde se divulgaba la doctrina peronista se escribiera “convencido que el aborto criminal constituye una práctica amoral y delictuosa, aun cuando la tomen a su cargo profesionales en el arte de curar, (es que el Estado) ha orientado sus esfuerzos hacia la meta de desterrarla para siempre de entre nosotros”.

¿Saben ustedes que el 12 de diciembre de 1950 nuestra Evita, con esa fuerza que le salía del alma, les gritó, tremendamente enfadada, a un grupo de enfermeras que habían ayudado a algunos médicos gorilas de la pequeña burguesía porteña a terminar con la vida de niños por nacer: “Compañeras el aborto es un capricho gorila y burgués.. compañeras, cada aborto que ustedes permiten es un servicio a los poderes coloniales…”

¿Han reflexionado serenamente en el hecho histórico que, en 1974 en la Conferencia de Bucarest, Kissinger fue el principal promotor de la instauración mundial del aborto y Perón el principal opositor a esa iniciativa? ¿Saben que Perón planificó cuidadosamente durante meses su enfrentamiento con Kissinger, el más importante estratega geopolítico de la estructura hegemónica del poder mundial?

Siguiendo las precisas instrucciones de Perón, la Argentina frustró en Bucarest la instauración mundial del aborto propuesta por Kissinger
Preciso recordarles que a Perón lo sorprende la muerte antes de la Conferencia pero el embajador argentino, con coraje e inteligencia, siguiendo las precisas instrucciones de Perón frustró en Bucarest la instauración mundial del aborto propuesta por Kissinger. ¿Cómo se entiende que muchos de ustedes que se sienten nacionales y populares, entre Kissinger y Perón, hayan elegido hoy a Kissinger? ¿Tienen dudas? ¿Creen que exagero? Lean, entonces, por favor el libro del compañero Paulo Ares titulado Perón versus Kissinger.

Algunos jóvenes formados en el progresismo relativista me preguntan: ¿pensaría lo mismo Eva o Perón hoy? Y yo les repregunto ¿por qué deberían cambiar? ¿El mal deja de ser un mal por el simple paso del tiempo? ¿Hay alguna nueva evidencia científica que contradiga la afirmación de Ramón Carrillo de que cuando una mujer está embarazada en su seno late el corazón de una vida -no un “fenómeno” como sostiene Ginés Gonzales García- y que el aborto por lógica consecuencia es un asesinato?

Acercándonos un poco más a nuestros días recuerdan ustedes la admiración que Néstor Kirchner sentía por Ramón Carrillo. Saben que el 26 de noviembre del 2004, fiel a su estilo frontal, el presidente Kirchner enfurecido tiró a la basura el proyecto de legalización del aborto que le había presentado Ginés González García. Cuando le preguntaron sobre ese episodio Néstor enfurecido declaró a los medios: “Siempre fue claro mi rechazo al aborto”.

No menos enfático fue Hugo Chávez en el debate que sostenía con Henrique Capriles, cuando éste último se manifestó a favor del aborto en los casos de niños con síndrome de Down. En esa ocasión, el 15 de septiembre del 2012, si no me falla la memoria, Chávez le espetó a Capriles: “En otras partes, aplican el aborto. Califíquenme de conservador, pero no estoy de acuerdo con el aborto para detener un parto. Sencillamente nació el niño con un problema, ahora hay que darle amor”. Habló del amor e introdujo la palabra clave que hay que introducir en este debate que nos ha impuesto la oligarquía financiera internacional. Nosotros predicamos una doctrina de amor, de amor por los más indefensos, por eso nos oponemos al aborto porque hemos visto cómo con sus manitos y sus patitas el bebé se defiende de la pinza que quiere descuartizarlo. Por eso Rafael Correa, cuando el parlamento ecuatoriano se aprestaba a legalizar el aborto el 14 de octubre del 2013, afirmó tajantemente: “Jamás aprobaré la despenalización del aborto”.

¿Yo les pregunto ahora, con el corazón en la mano, eran Néstor Kirchner, Hugo Chávez o Rafael Correa conservadores de derecha retrógrados que se oponían a los derechos de las mujeres?

Puedo seguir haciéndoles otras preguntas. ¿Sabían ustedes que la izquierda latinoamericana, cuando no vivía del dinero de las ONG financiadas por Soros, se oponía en bloque al aborto? Por eso fue que Eduardo Galeano escribió en su famoso libro Las venas abiertas de América Latina: “¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar a todos los próximos mendigos antes que nazcan? (…) El Banco Mundial otorgará prioridad, en sus préstamos para el control de la Natalidad”.

Si me permiten, me parece oportuno también recordarles el pensamiento de un hombre de la izquierda europea a quien creo nadie en su sano juicio podría acusar de fascista, me refiero a Pier Paolo Passolini, quien cuando se discutió la legalización del aborto en Italia con mucho dolor afirmó: “Estoy traumatizado con la legalización del aborto porque, como muchos, la considero como una legalización del homicidio… Que la vida es sagrada, eso es obvio: es un principio más fuerte todavía que el de la democracia, y es inútil repetirlo”.

Ustedes se preguntarán, mucho ya me lo han preguntado, si para mí el aborto es una cuestión religiosa. Y estoy dispuesto a contestarles. Para mí el aborto es un crimen, es un asesinato, el más vil de todos, la fe católica tiene como piedra fundamental de su doctrina el amor al prójimo, el aborto es atacar al ser más indefenso, el que no puede gritar, el que no puede defenderse, al que le quitan el latido del corazón. Pero además de ello, es un tema religioso, porque detrás del aborto se esconde también el odio al cristianismo y a lo que representa.

Les voy a dar un argumento más -para aquellos que no tienen fe o no comparten mi fe- desde el punto de vista estrictamente geopolítico: está comprobado que la legalización del aborto ha llevado siempre a una catástrofe demográfica y para un país con grandes extensiones y sin población aprobar el aborto equivale a suicidarse geopolíticamente. Tan cierto es lo que acabo de afirmar que en 1936 las autoridades soviéticas, ante la comprobación de la catástrofe demográfica que había provocado la legalización del aborto a partir de la revolución bolchevique, decidieron considerar legalmente al aborto como un crimen y como un acto antirrevolucionario.

Perón sabía que necesitábamos poblar el país para ser soberanos y tener un importante mercado interno, por eso se opuso frontalmente al aborto y a todo intento de control de la natalidad. Por eso los enemigos de la Patria quieren reducir los nacimientos. Para entregarnos más fácilmente a los que ambicionan nuestras riquezas. Perdón, quizás Patria sea una palabra muy fascista o políticamente incorrecta.

Ustedes se sienten jóvenes nacionales y populares y sé, porque los conozco, que ese sentimiento es sincero, pero están apoyando el aborto promovido por los dueños de las finanzas del mundo, y financiado por los mismos usureros que condenan al pueblo argentino a la esclavitud del pago de la deuda externa. ¿No ven en ese hecho ninguna contradicción? Lean por favor los libros de los compañeros José Arturo Quarracino y Pablo Yurman que demuestran científicamente que el aborto es una orden de los dueños de las finanzas del mundo. Permítanme por último, recordarles aquello que muchas veces dije en mis clases: la oligarquía financiera internacional, que es hoy el gran actor de las relaciones internacionales, fomenta como ideologías de colonización y sometimiento tanto al neoliberalismo como al progresismo, que son las dos caras de una misma moneda. El neoliberalismo pulveriza a nuestras fábricas y el progresismo aniquila nuestras familias. Sin fábricas no hay trabajo sin familia no hay Nación. Sin trabajo y sin familia, los obreros, nuestros “cabecitas negras”, nuestros “grasitas”, como los llamaba cariñosamente Evita, están solos frente al poder mundial, solos frente a los buitres del capital financiero internacional. Por favor, vuelvan al pensamiento de Perón y Evita, porque Perón es el futuro, porque en su pensamiento se encuentran las claves para que volamos a tener una Patria Grande y un Pueblo Feliz. Les envío un muy fuerte abrazo peronista.

Fuente: Dr. Marcelo Gullo -Dr en Ciencia Politica; Miembro de Dossier Geopolitico-

Publicado en Geopolitica Ru

Por Enrique Lacolla 26/12/2020

Las fuerzas que controlan el sistema-mundo intentan aprovechar la pandemia para consolidar sus posiciones; mientras tanto, en nuestro país, el Covid ha acentuado una crisis heredada y el gobierno vacila respecto a los modos de enfrentarla.

Se cierra un año horrible, que agrava este carácter por el hecho de que las proyecciones que pueden hacerse a partir de él y de los elementos que en él se recaban no pueden ser, asimismo, otra cosa que sombrías. La pandemia que azota al mundo, sea cual fuere su origen, ha instalado con todo su vigor la premisa de la “doctrina de shock” teorizada por Naomi Klein; esto es, la explotación, por el neoliberalismo, del desastre como expediente para suprimir las resistencias, reorganizar la producción e imponer una regimentación de la vida que atienda primordialmente a los intereses de la elite. No nos animamos a considerar a la pandemia como determinada por un acto deliberado dirigido a realizar el sueño maltusiano de la reducción de la población mundial a través de políticas de intervención activa, sobre todo porque estas estaban centradas en el control de la natalidad y no –o no tanto- en la supresión de la población considerada excedente, como los ancianos, los “indeseables” o los nativos de un mundo colonial cuando resultaban incómodos, díscolos o simplemente superfluos. Sin embargo, desde fines del siglo XIX a esta parte muchos de esos procedimientos tuvieron lugar, de manera deliberada y consciente. Desde la explotación inhumana de los negros del Congo belga por el rey Leopoldo II o la masacre de los hereros en Namibia, consumada por la Alemania guillermina, seguidos por la hecatombe del pueblo judío, de los armenios antes, de los fríos procedimientos con los que se consintió la muerte por hambre de millones de hindúes durante la segunda guerra mundial y de las incontables masacres producidas por las guerras coloniales o por las guerras “civilizadoras” propulsadas por una variedad de actores históricos y que culminan en la doctrina norteamericana de la “guerra humanitaria” para salvar a los pueblos de sus propios dirigentes, los procedimientos de ingeniería social han cobrado una dimensión cada vez más activa.

La planificación es un dato inexorable de la realidad, tenga dicha planificación el signo ideológico que sea. Ese signo, sin embargo, puede hacer la diferencia entre el rescate de la humanidad o su “retorno a las edades oscuras, sólo aclaradas por los relámpagos de una ciencia enferma”, para citar a Winston Churchill. Con la pandemia el sistema ha descubierto un expediente menos ruidoso que las guerras y enormemente persuasivo para resetear al mundo. Aunque no la haya inventado, está preparado para explotarla de acuerdo a sus intereses. El trabajo a distancia, la fragmentación y pulverización de los grandes conglomerados productivos, el alejamiento entre los individuos y el eclipse de la voluntad colectiva por obra de un disciplinamiento externo que para colmo proviene de fuerzas impersonales y se justifica por una necesidad perentoria, constituyen los rasgos del “brave new world” que encaran las generaciones jóvenes. Es difícil encontrar fuerzas para oponérsele, máxime cuando una parte importante de esas generaciones disfrutan del torbellino cibernético y que este, manipulado por las grandes firmas de la comunicación, hace del lavado de cerebro y de la adicción al juego el mecanismo ideal para condicionarlas. Poco espacio queda para la reflexión crítica si uno debe proceder por reflejos instantáneos o abocarse al aprendizaje siempre renovado de variantes –códigos, fuentes, claves, software en continua evolución- que lo atan a una variabilidad permanente. Distinta sería la situación si este movimiento estuviera sostenido por una concepción que evaluara sus inmensas potencialidades con un sentido positivo y las dirigiera racionalmente; por desgracia, no es este el rasgo que preside la dinámica capitalista neoliberal, que prefiere aumentar la confusión para desarmar a quienes se propone controlar.

En este escenario, suponer que una conversión drástica del estado de cosas sea posible es hacerse ilusiones, a menos que la misma dinámica del proceso de conversión brutal de las condiciones de vida no provoque una reacción que haga estallar el sistema y provoque explosiones en cadena contra este. Pero incluso esta reacción podría ser frenada por los reaseguros de control del sistema, en la forma operaciones de inteligencia, vigilancia electrónica y recurso a la represión pura y nuda. Sólo una colisión entre fuerzas globales que más o menos se equiparen podría desbalancear el tablero, abriendo la posibilidad de barajar y dar de nuevo. Pero ello supondría el riesgo de un cataclismo de características imposibles de anticipar.

¿Significa esto que todo está perdido? De ninguna manera. Las tensiones que el actual proceso comporta se están apenas anunciando. Pero el curso de las cosas tal como se viene definiendo no es alentador para los próximos años. De una forma hasta cierto punto inadvertida, y confirmando lo que decimos acerca del incremento de las probabilidades de un choque global, lo actuado por la gestión Trump en materia militar durante los últimos años viene a reforzar la hipótesis de un retorno al choque en gran escala entre las potencias establecidas (el sistema-mundo liderado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Japón) y las “potencias revisionistas” (China y Rusia). Pese a que el mandatario saliente no fomentó las guerras locales en la periferia y en general se abstuvo de las iniciativas militares como las puestas en práctica por Clinton, los Bush y Obama, sí realizó cumplidamente su promesa de potenciar el aparato bélico de Estados Unidos con el propósito explícito de convertirlo en el puño blindado de occidente. El presupuesto del Pentágono ha crecido: en la era Trump ha pasado de 580.000 millones anuales a 713.000 millones de dólares. Este cambio se centra en la construcción de más y más sistemas de armas, y en el refinamiento tecnológico del software, la inteligencia artificial, la robótica, las armas hipersónicas y la guerra cibernética. Es definido por los documentos del Pentágono como “estrategia del gran poder” y no significa otra cosa que el abandono del espantajo terrorista como cobertura para intervenir en áreas estratégicas, y la adopción de políticas de contención directa hacia las potencias que compiten con Estados Unidos en esas áreas y que se están revelando, como en el caso de China, capaces de contender económica, política y militarmente a nivel global hasta imponer un nuevo equilibrio de poderes. Lo cual supone la probabilidad de choques militares a gran escala y de impredecibles desarrollos.

Estamos volviendo a la puja por el “balance de poder” distintiva del período de las guerras mundiales entre las potencias “democráticas”: Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, y las naciones denominadas como “proletarias” por Benito Mussolini; esto es, Alemania, Italia y Japón, con Rusia-URSS como tercero en discordia, que combinaba sus propias aspiraciones nacional-imperialistas con el idealismo comunista. Este último pasó, de ser una forma sincera de representar la realidad en la primera década de la revolución bolchevique, a convertirse en el vector de una ideología instrumental que terminó hundiéndose sobre sí misma.

La Argentina oscilante

Argentina está también inmersa en el caos del sistema-mundo, aunque su condición de extrema periferia la proteja hasta cierto punto de sus peores consecuencias. Pero igualmente percibe y sufre las consecuencias de ser parte del mundo subdesarrollado y de no haber encontrado –por obra de factores externos e internos- el camino a su realización como una sociedad cumplida. Comparte este destino con sus hermanas de Latinoamérica, el auténtico encuadre al que deberíamos aspirar a integrarnos, como expediente para darnos un destino al cual podríamos llamar propio.

Al gobierno de Alberto Fernández que vino a reemplazar a la aciaga administración Macri le tocó gestionar la crisis que supuso la catastrófica herencia dejada por el gobierno anterior –una industria derruida, el desempleo consiguiente, el vaciamiento de las arcas nacionales en aras de la timba financiera y de la fuga de capitales al exterior, el estancamiento y una pobreza récord-, y enfrentar la pandemia del Covid 19 que apenas tres meses después de asumido el gobierno golpeó al país. Su impacto provocó el confinamiento, la parálisis comercial y productiva, y un necesario incremento del gasto público que el ejecutivo hubo de implementar para paliar la situación. Se impidió que se produjera un desempleo masivo y se permitió que el país se sostuviera en un precario equilibrio, pero al costo de demorar iniciativas que podrían haber empezado un relativo despegue. A esto se sumó la trabajosa negociación con los tenedores de los bonos de la deuda externa, y la inconcebible hostilidad de la oposición que busca pretextos donde no los hay para calificar al gobierno como una “dictadura” o “infectadura” y sabotear las medidas de prevención contra la pandemia, mientras monta ridículas campañas dando un tinte ideológico a aplicarse o no la vacuna rusa. De los partidos de esa cosa que no sabríamos si denominar el ”régimen” o el establishment, agrupados en Cambiemos, no hay nada que esperar de acuerdo a las experiencias vividas desde 75 años a esta parte. Pero, ¿y del conglomerado llamado el Frente de Todos?

Convengamos en que los conglomerados son difíciles de manejar. Y situaciones como la actual requieren de coherencia para enfrentarlas. El gobierno, nacido de una convergencia de voluntades que hubieron de esforzarse en coincidir para llegar a la Rosada, no termina de definir un perfil firme para encarar el desafío que le plantea una oposición carente de la más mínima justificación histórica, pero que emplea con tosca habilidad el predominio que ejerce en los medios masivos de comunicación para hostigar al ejecutivo. Junto a esta guerra de zapa mediática se define también un desafío que apunta a mantener los privilegios de la casta poseyente y que se articula a través del “lawfare”. Se encolumnan así los fallos que intentan devolver a la cárcel a los perseguidos políticos del gobierno Macri, liberados por sentencias previas en sentido contrario, y se mantienen tras las rejas a personas como Luis D’Elía o Milagro Sala, a quienes no se les puede imputar ningún cargo serio, mientras que la banda de ladrones de guante blanco, agentes de la banca internacional, que vaciaron las reservas con la práctica desenfadada del “capitalismo de amigos” siguen disfrutando de la fresca viruta y se permiten además enrostrarle al gobierno afanes de revancha que no existen, incapacidad en la gestión económica y torpeza en el manejo de la pandemia. Aduce, esta buena gente, que toda restricción a la libre circulación y el tránsito conspira contra la economía, lo cual es muy cierto; pero su argumento para sostener tal posición no es o no puede ser otro que hay que “dejar que se mueran a los que les toca” (esta fue la expresión, palabras más, palabras menos, del expresidente Macri en conversación con Alberto Fernández). La afirmación, si no fuera siniestra, sería grotesca: ¿acaso si se da libre paso al contagio, la plaga no mermaría al ejército del trabajo y la economía no sufriría igualmente? Sin hablar del trasfondo maltusiano que trasluce la fórmula y al que nos referíamos más arriba.

Ahora bien, más allá de la doblez y el cinismo de este juego, hay que preguntarse acerca de la eficacia con la que el gobierno mismo emplea sus cartas. No hay duda que en el tema de la pandemia, aunque actuó bien, erró a menudo en las instancias comunicacionales. Tras un buen arranque, se dejó llevar por cierta ligereza y, como en el reciente caso de la vacuna rusa, dio por cumplidas instancias que no estaban agotadas. De todos modos la culpa no es tanto suya como del sector duro de la oposición: convertir a un tema sanitario global que afecta a todos los sectores del pueblo por igual, en motivo de chicana política, es inmoral y también criminal, en la medida que genera dudas en una población ya bastante desconcertada e insegura, porque erosiona la disposición a autodisciplinarse, en general bastante escasa entre nosotros. Pero nada detiene a un sector que tiene el tupé de acusar al Presidente de impreparación en el manejo de la pandemia, cuando Cambiemos en el gobierno había degradado al ministerio de Salud al rango de Secretaría, había devastado la política sanitaria y había dejado perder millones de dosis de vacunas por desidia burocrática. 

Pero el punto en que el actual poder ejecutivo ostenta su flanco más débil es la imposibilidad de establecer si existe o no una voluntad cierta para enfrentar al complejo de factores que eternamente frenan el desarrollo argentino y que se combinan en esa conexión entre la gran propiedad agraria, las finanzas y el poder judicial, con la apoyatura de una prensa oligopólica experta en difamar, instigar al odio o envenenar de manera más o menos sutil al público. Esa gigantesca máquina de impedir ha conseguido a lo largo de este año desarticular medidas de carácter altamente positivo como fue el intento del gobierno de expropiar Vicentin; ha logrado frenar hasta ahora una reforma judicial de carácter imperioso, y pudo generar un falso debate en torno a la cuestión de un impuesto extraordinario a los más ricos que permitió arrastrarlo durante meses antes de obtener su sanción parlamentaria. Cuando en realidad lo que debía y debe debatirse no es una contribución única sino la necesidad de una reforma fiscal progresiva que termine con el régimen de privilegio de que se benefician las grandes fortunas, los agroexportadores y los fugadores seriales de divisas, haciendo de la Argentina, de una buena vez, un país capitalista en serio, donde el capital contribuye responsablemente al desarrollo general de la nación. Gracias, por supuesto, a un control estatal digno de ese nombre.

No es esta, desde luego, la tesitura del neoliberalismo que hace estragos y que parece estar en disposición de tragarse al mundo al cobijo de la pandemia. Ni de la oposición sistémica encastillada en el PRO. Por esto mismo se hace doblemente necesario que el gobierno de Alberto Fernández defina de una vez una línea de acción. Tropieza con el problema –incitado, explotado y agigantado por los órganos de propaganda oligopólicos- de su propia vacilación. Está tironeado entre la actitud más claramente confrontativa con el estado de cosas que enarbola el kirchnerismo, y la actitud más moderada de los sectores que se reconocen más en Alberto que en Cristina. Conviene señalar sin embargo que en ninguno de los dos sectores sopla algo de esa ventolina levantisca y “revolucionaria” que les inventa la oposición, que finge creer en una voluntad socializante de un sector de un frente que, en la persona de la ex presidenta, cuando mucho se desea representante de un capitalismo responsable.

No sabemos si esta rara avis existe, pero es bueno sostener su posibilidad como mascarón de proa en el camino hacia la liberación. No por un cálculo oportunista, sino porque es en efecto la única vía para salir de la crisis de una manera no demasiado traumática. En el otro lado, sin embargo, y no nos estamos refiriendo tan sólo a los partidos de la oposición sino al imperialismo y la burguesía cipaya -es decir, al establishment- no se detectan ni rastros de esa disposición. El requerimiento de una nueva mega-devaluación, caballito de batalla de los gurúes de la city, redundaría en una carestía y en una inflación que probablemente terminaría en una catástrofe social en un país que, como el nuestro, roza el 50 % de pobreza. Me pregunto si quienes preconizan esta salida se dan cuenta de lo que un fenómeno así significaría. Pero es una pregunta retórica: sí saben muy bien cuáles serían las consecuencias y han probado esa fórmula una y otra vez en todo el mundo, confiados en que pueden controlar sus peores excesos con una buena combinación de represión e intoxicación mediática.

Alberto Fernández no acepta la mega-devaluación que le exigen los bancos, pero tampoco se resuelve a imponer disciplina cambiaria, a vaciar las “cuevas” de la city y a empujar las reformas fiscal y judicial. Trata de capear el temporal a la espera de que vengan tiempos mejores una vez que con las vacunas se frene la pandemia y se llegue al rebote económico que muchos prevén para el año próximo. Pero sin los cambios que se requieren en los dos campos que mencionamos –el judicial y el impositivo- no habrá reestructuración que dure ni programa que pueda afrontar los embates de la coyuntura.

Hay una frase de Oswald Spengler en el final de “La decadencia de Occidente” que condensa de forma magnífica, pero también ambigua, el dilema de una historia universal en la cual nuestro país y la región asimismo se encuentran incluidos, a su propia y todavía modesta escala: “No se es libre de querer esto o aquello, sino de hacer lo necesario o no hacer nada”. Es una estupenda síntesis de sabiduría de vida. Sin embargo, ¿qué es lo necesario? ¿Acaso someternos al dictado del poder establecido? ¿O rebelarnos contra él en la medida de nuestras posibilidades de éxito?

Yo tiendo a dar a la segunda acepción por la verdadera. Ojalá que quienes conducen los destinos de la Argentina compartan este criterio y que comiencen a arrancarla del marasmo de dudas, irresoluciones, divisiones, oscilaciones y vacilaciones que han solido distinguir a los momentos en los cuales las fuerzas populares han sido capaces de ocupar el gobierno. Quizá entonces, por fin, amanezca.

Publicado en: http://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=669 

       

A días de culminar este año 2020 sin dudas atípico en la historia de la humanidad, que quedara marcado a fuego por las consecuencias drásticas que hemos padecido en todo ámbito, merced a la llegada inesperada del Covid-19, virus que ha venido con una impronta demoledora en sentido lato de la geopolítica mundial, donde las principales víctimas del mismo, son ni más ni menos que los seres humanos, rehenes de una guerra fría tecnológica entre potencias, sumado a la falta de consenso en el ámbito multilateral, con acento en los organismos internacionales que han llegado desgastados, sin fuerzas y con muy poco credibilidad a esta época, dejando a las claras que la pos pandemia será todo un desafío para que éstos vuelvan a retomar al sendero correcto donde predominen los fines para los que fueron creados.

Uno de ellos y sin dudas el más significativo es la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Justamente en este 2020, se conmemoraron los 75 años de su existencia, momento en que el mundo comenzaba a construirse en San Francisco (EEUU), hoy día todo indica que parece estar desmoronándose; de allí que afirmamos con total énfasis que la pandemia del coronavirus exacerbo una tendencia que lleva años, que no es ni más ni menos que el avance de las soluciones nacionales a expensas del multilateralismo cada vez más desacreditado, lo que afecta sin dudas a todo el sistema en sí de Naciones Unidas.

Pero amen de lo esbozado ut-supra es bueno siempre, realizar un repaso en torno a la conceptualización, características y fines del mismo. En verdad el termino de Naciones Unidas fue acuñado el 1° de enero de 1.942, unos años antes de que empezara a funcionar como tal dicho organismo. 

La Organización de las Naciones Unidas o simplemente Naciones Unidas, es la mayor organización internacional existente hasta la actualidad a nivel mundial. Nace allá por el 1.945, un 24 de octubre, poco tiempo posterior al final de la segunda guerra mundial, hecho más que sobresaliente en la historia de la humanidad. Es por ello que este año hace pocos días atrás se celebraron los 75 años de dicho organismo. Ésta entidad internacional que, si bien no es la más antigüedad en el mundo, su relevancia en cuanto a sus fines la hace sin lugar a dudas la de mayor importancia y en el mundo. Entre esos fines podemos mencionar: 

  • La Paz y Seguridad Internacional (tema al que estamos abocados en el día de la fecha).
  • Fomentar la relación de amistad entre las naciones.
  • Lograr la Cooperación Internacional para la solución de problemáticas globales y servir de centro que armonice las acciones de la Naciones.
  • Defender los Derechos Humanos

Su sede está en Nueva York (EEUU), pero sujeta a un régimen de extraterritorialidad, además posee oficinas en Ginebra (Suiza), Nairobi (Kenia) y Viena (Austria). Esta entidad supra se rige por la Carta de las Naciones Unidas que fue suscrita por 50+1= 51 países en sus comienzos, un tiempo antes de la finalización de la segunda guerra mundial (26 de junio de 1945), en San Francisco (EEUU). En la actualidad está conformada por 193 países miembros y dos Estados Observadores: El Vaticano y Palestina.

Los idiomas reconocidos por dicho organismo son: Árabe, Chino Mandarín, Español, Francés, Ingles y Ruso. Tiene como reglamentación la denominada Carta de Naciones Unidas y se financia con la contribución voluntaria de sus Estados miembros. Los principales órganos de la misma son: La Asamblea General (hoy presidida por el actual secretario general el Portugués Antonio Guterres), el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, la Secretaria General, el Concejo de Administración Fiduciaria y la Corte Internacional de Justicia (con sede en La Haya-Países Bajos).

Ahora bien, de apoco y entrando en la temática central que nos convoca, en torno a este organismo internacional y como la tecnología puede servir más que nunca como eje articulador de la paz en el mundo decimos primeramente el actual secretario general en sus 75 aniversario ha hecho un llamamiento mundial urgente en torno a la grave crisis que atraviesa el mundo, aquí un resumen:

  • Llamado a la Paz global en la lucha contra la pandemia.
  • Un alto el fuego entre naciones.
  • Hacer un esfuerzo mayor para poner fin a la pobreza, la desigualdad, el hambre y el odio.

Todos estos puntos fundamentales con el objeto de comprender que, de seguir profundizándose estas temáticas, está en juego la vida misma de la humanidad.

Además de este llamamiento, hizo una enumeración de las grandes contribuciones de Naciones Unidas a lo largo de estos 75 años, ellos son:

  • Lucha contra el Terrorismo.
  • Combate contra la Violencia sexual.
  • Apoyo a países en desarrollo.
  • Acceso local a una red mundial.
  • Mejora en alfabetización y Educación.
  • Promover la Democracia.
  • Libertad de prensa y expresión.
  • Fortalecimiento del Derecho Internacional.
  • Lucha contra la Delincuencia internacional.
  • Contención del problema mundial de las Drogas.
  • Préstamos y ayuda mundial a refugiados.
  • Luchas contra propagación de Epidemias.

Entonces frente a todos estos enunciados realizados por el actual Secretario General, percibimos que en consecuencias todas son concepciones clásicas que no pueden seguir esperando ante el embate vertiginoso y disruptivo de la tecnología. ¿Por todo esto nos surge el interrogante si la tecnología es en verdad un verdadero nuevo eje articulador para la paz en el mundo?

Desde nuestra óptica académica en base a estudios serios y concretos en base a los últimos años donde sin dudas venimos marcando el rumbo en y desde nuestra América Latina al mundo; las Nuevas Tecnologías en el marco de la Cuarta Revolución Industrial, no nos cabe duda que la Tecnología puede ayudar a un mundo más justo, pacífico y equitativo, pese a que hay mucho todavía por hacer con los países que conforman la comunidad mundial en la cuestión tecnológica. 

Y en todo este nuevo escenario hay muchas cuestiones que resolver y están a la espera de una solución definitiva que nos ayude a transitar por el nuevo entorno virtual de una manera más segura, cuando se concrete el gran anhelo por el que hace varios años luchamos “La Regulación Global del Ciberespacio”, y temáticas que resultan del mismo como: 

  • La Ciberseguridad
  • La Ciberdefensa
  • Las Guerras Cibernéticas
  • La Inteligencia Artificial
  • La Biotecnología
  • La Automatización
  • El Big Data, entre otros.

La forma de gestionar estos acontecimientos es objeto de un amplio debate, nacional e internacional, en un momento en que aumentan las tensiones geopolíticas, PERO NO SE PUEDE ESPERAR MAS. la cooperación digital entre los Estados, y un ciberespacio universal que refleje las normas mundiales para la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, se considera crucial para garantizar un mundo unido. Un “compromiso global para la cooperación digital” es una recomendación clave del Panel de Alto Nivel sobre la Cooperación Digital del Secretario General.

Por último y ante las puertas del nuevo año 2021 estamos convencidos que: “Los problemas no son los Big Data (grandes datos o masivos) los inconvenientes reales son los pequeños valores del Ser Humano; los problemas no son las maquinas que piensan, el gran problema son los humanos que han dejado de Soñar”. Por eso debemos aspirar a lograr una verdadera cooperación en la comunidad mundial para lograr las condiciones propicias para esta nueva era que ya estamos transitando.

El presente artículo es un resumen de la disertación llevada adelante por el Académico Argentino Dr. Mario Ramón Duarte, que realizara en el evento organizado por la Academia Internacional de Ciencias y Tecnologías, Educación y Humanidades de la ciudad de Valencia España.

DR. MARIO RAMON DUARTE

ABOGADO (UCASAL) JUEZ ADM. FALTAS M/C (2009-2020) ESP. DER. PUBLICO (UCSF) ESP. SEG. CIUD. Y PREV. DEL. (FILDSyS) ESP. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO

FUENTES CONSULTADAS

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/21/la-onu-cumple-75-anos-en-plena-crisis-del-orden-global-tres-incognitas-sobre-su-presente-y-su-futuro/

https://www.un.org/es/un75/impact-digital-technologies

https://www.un.org/es/sections/issues-depth/peace-and-security/index.html

https://www.alainet.org/es/articulo/190548

https://www.geopolitica.ru/es/article/la-ciberguerra-la-principal-ciberamenaza-global

Por Miguel Angel Barrios *

El 16 de diciembre en una ceremonia virtual la Argentina asumió la Presidencia Pro Témpore del bloque del Mercosur. El Presidente de la Argentina, Alberto Fernández citó al precursor de la definición Patria Grande, Don Manuel Ugarte, el que alguna vez señaló:” No hay obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal”.

El presidente Argentino entre otras definiciones dijo: “quiero compartir con ustedes el sueño de un Mercosur convertido en nave insignia de desarrollo sustentable, innovación tecnológica e inclusión social.“Superar esta pandemia planetaria supone construir un continentalismo solidario, entendiendo que nadie en América Latina se salva solo.No Necesitamos MENOSMercosur sino MÁS Y MEJOR Mercosur “.

Este fue el planteo inicial de un programa estratégico cuyo objetivo es conducir a un continentalismo solidario que el presidente Alberto Fernández exponía a los presidentes de los demás países del Mercosur,  y -en síntesis- formula que el objetivo del Mercosur debe ser la construcción de la Patria Grande. Es la primera vez desde 1991 en que se creó el Mercosur que se pronunció la palabra de Manuel Ugarte, el creador de la categoría geopolítica de Patria Grande.  Por eso es estratégico explicar el fundamento político de Patria Grande para Manuel Ugarte (1875-1951).

Su pensamiento, más que evocar unanostalgia es una convocatoria al porvenir.Ugarte es una de las figuras de la llamadaprimera generación anti imperialista latinoamericana de principios del siglo XXcompuesta por una constelación de jóvenes latinoamericanos, muchos de ellos exiliadosen Europa, en el momento que en América Latina estaba el apogeo de las repúblicas“positivistas” agro-mineras exportadoras, que trajo como resultado el “nuevo orden colonial” y la fragmentación de Hispanoamérica luego de las guerras de laindependencia y promovida por la diplomacia inglesa.

La guerra hispanoamericana en torno a Cuba (1898) y el “Ariel” como libro deconvocatoria a los jóvenes latinoamericanos de José Enrique Rodó, que aglutinó a la “generación del 900”, y entre ellos al argentino Manuel Ugarte, fueron los acontecimientos movilizadores para levantar la bandera de San Martín y Bolívar nuevamente.La “Patria Grande” es el rescate del espacio geopolítico del primer unionismo de los libertadores, es decir, el rescate del espacio hispánico, sumándole la América de variante portuguesa, o sea Brasil, al espacio continental de Patria Grande.Para Manuel Ugarte, la “Patria Grande” debía constituirse en los Estados Unidos deSur a través de un Estado  supranacional que tuviera como sello distintivo su unicidad, anticipándose alos planteos continentalistas de los movimientos nacionales populares del peruano Víctor RaúlHaya de la Torre y del argentino Juan Domingo Perón. Su concepción de la “Patria Grande” lo llevaba a concebir que si nuestros Estados no se articulaban en un gran Estado eran imposibilidades históricas. Esto lo desarrolla en una verdadera  teoría de la política internacional en el prefacio de su obra cumbre: “El Porvenir dela América Española” de 1910.

En esta obra podemos observar claramente las variables de los que para Ugarteconstituía la “Patria Grande”. Sus planteos centrales son:

– Como latinoamericano, además de su patria Argentina, Ugarte tiene una patriasuperior constituida por la América española y Brasil.

– La tarea es política: Hay que construir un bloque político que rehaga la obra de España y Portugal.

– Plantea por primera vez en término de acción política las estrategias o caminos geopolíticos que deben realizar los Estados de América Latina distinguiendo el papel tutelar que deben ejercer en el proceso integracionista, la Argentina,Brasil, Chile y México.

– A esta unidad cultural le acecha un peligro: Estados Unidos, el país que respeta y admira por su enorme progreso, pero al que le recrimina su actitudimperialista.

– Se declara partidario de aplicar una legislación social regulada por laintervención del Estado.

– Propone la armonización de los planes de estudio de los países de AméricaLatina priorizando en ello los rasgos comunes acerca de la unidad cultural.

En el prefacio de “El porvenir de la América Española”encontramos el núcleopolítico doctrinario de la concepción geopolítica de la “Patria Grande” de Ugarte:“Nuestra Patria Superior es la América Española, nuestra nacionalidad final es elconjunto de hábitos, recuerdos, y preferencias que arrancan de un origen común,obedecen a iguales concepciones y se articula en el mismo idioma (…) Un hombre no puede vivir fuera de la Patria más que en forma de paréntesis” (…) La plenaposesión del ser no la recupera hasta estar de nuevo en contacto con su atmósfera y consus paisajes (…) La Patria es para las colectividades lo que para el hombre es la voz, ensus fundamentos trascedentes (…) La Patria seguirá siendo en este sentido uninstrumento de independencia y una condición indispensable para el desarrollo integraldel hombre”.

Aquí podemos observar nítidamente que la “Patria Grande” sería un Estado quedenominó en  1901 en una nota  “Estados Unidos del Sur”. Su teoría latinoamericanista tienecomo base el pensamiento unionista de Bolívar y San Martin. La finalidad era que através de la “Patria Grande” logremos la independencia que no teníamos todavía en laprimera década del siglo XX, ya que con la primera independencia se logró unaindependencia política pero no una independencia integral.

Al final del prefacio, Ugarte delimita la “Patria Grande” cuando dice: “No me refiero alos fanatismos de provincia… Hablamos de las demarcaciones hondas como las quedivide al nuevo mundo en dos mitades. Al norte resplandece el espíritu anglosajón, alsur persiste la concepción latina”.

Podemos observar que la “Patria Grande” para Ugarte es una categoría geopolíticacomo instrumento de la soberanía nacional. Por ende  podemos considerarlo como unode los primeros teóricos de nuestras relaciones internacionales. La soberanía en Ugarteestaba lejos de ser una definición jurídica y pasaba a conformar las capacidades deautonomía posible en el escenario internacional. Por eso no dudamos en reconocerlo como el primer pensador y militante de un realismo liberacionista latinoamericano. Y enese sentido la “Patria Grande”, además de una unidad geopolítica, constituía una unidadcultural de la América en su variante hispánica y lusitana, en antagonismo con lacivilización anglosajona de América del Norte.

Concluye en el prefacio: “Ese es el patriotismo superior que emana del Estado actual denuestro continente. Nos proclamamos argentinos, uruguayos, o chilenos, pero, ante todosomos americanos de habla española, es decir, brotes paralelos de una revolución que sesienten unidos por semejanzas fundamentales y entienden defender en conjunto suindependencia y su misión histórica”.  Su originalidad se profundiza cuando plantea dentro de la categoría de “Patria Grande” el “principio de posibilidad de patria”. El “principio de posibilidad” no pasapor una abstracción, ni por un concepto juridicista ahistórico de la soberanía. Nos diceque a ello se añade otro sentimiento más moderno: el de la posibilidad de patria. Noalcanzan que solo existan, es necesario que puedan vivir. La nacionalidad, como el derecho, es una abstracción si no está apoyada en un volumen y en una fuerza que garantice sudesarrollo. Se refiere a los elementos componentes de un poder nacional concreto.

“La autonomía de Panamá es un sueño”. ¿No resultan algunas de nuestras patriasvisibles imposibilidades históricas? ¿Cuál será la suerte de América española sino interviene una alianza que anule su voluntad? ¿No está en la unión de la “PatriaGrande” el secreto de todas las victorias?

La concepción geopolítica de la “Patria Grande”, en el sentido explicado, atraviesa lahistoria de las ideas de América Latina del siglo XX y la figura de Ugarte -desconocida incluso en su propio país, va tomando fuerza continental.La Patria Grande se ha convertido en el nexo programático entre el Unionismo hispanoamericano de los libertadores San Martin y Bolívar y el latinoamericanismo de los movimientos nacionalespopulares del siglo XX, anclado territorialmente en el pueblo mestizo, católico de nuestra América, expresada en  la cultura común y la religiosidad popular. Por eso no es casualidad que el Documento de Puebla (1979)de la Iglesia latinoamericana rescate la identidadcultural de América Latina en la figura de la patrona: la virgen mestiza  de Guadalupe y la categoríageopolítica de la Patria Grande del socialista católico Manuel Ugarte.

El Presidente Argentino Alberto Fernández, un día antes del 17 de diciembre, aniversario del paso a la eternidad del libertador Simón Bolívar, rescata a Ugarte para darle el sentido estratégico que necesita el Mercosur para que pueda integrarse con autonomía y solidariamente al sistema mundo del siglo XXI.

* Autor del libro “El Latinoamericanismo en el pensamiento de Manuel Ugarte”. Editorial Biblos, Buenos Aires, 2007. Miembro de Dossier Geopolitico

Por Javier Benítez

La Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía y su director, Ismail Demir, son los nuevos blancos sobre los que han impactado las nuevas sanciones de EEUU, sin mencionar que en esta nueva ráfaga, Rusia ha vuelto a ser alcanzada. A Turquía, por la compra de los S-400 rusos, y a Rusia, por el Nord Stream II, que en parte es ruso.

AUDIO:

https://mundo.sputniknews.com/popup/radio/?audio_id=18144505

Rusia, la tabla de ‘salvación’ de EEUU

Sanciones, sanciones y más sanciones. Sanciones hasta en la sopa. Y hasta como regalito de Papá Noel para Navidad. Son las que ha aplicado EEUU recientemente contra Turquía y Rusia, en este juego que ya se ha convertido desde hace mucho en un disparar a discreción a todo lo que se mueve. Porque EEUU ya no da más. No puede más. Y la pataleta se le sube a las sanciones, es decir, a la cabeza.

La frecuencia de estas medidas estadounidenses es cada vez más acelerada, en lo que se ha convertido en toda una espiral de desesperación, porque sabe que está perdiendo pie en cada cuestión en la que quiere competir técnica y comercialmente con otros países. Y como Rusia es la mayor destinataria, está claro a quién le teme más EEUU.

El portavoz del Departamento de Estado que dirige Mike Pompeo, dictó que Turquía había sido advertida “en los niveles más altos y en numerosas ocasiones que su compra de los sistemas S-400 pondría en peligro la seguridad de la tecnología militar y del personal de EEUU y proporcionaría fondos sustanciales al sector de defensa de Rusia, así como el acceso ruso a las fuerzas armadas y la industria de defensa turcas”. Pero ‘el malo de Turquía’ “decidió seguir adelante con la adquisición y la prueba de los S-400, a pesar de la disponibilidad de una alternativa, sistemas interoperables de la OTAN para cumplir con sus requisitos de defensa”.

Hay que remarcar la última frase: “A pesar de la disponibilidad de una alternativa, sistemas interoperables de la OTAN”. En este sentido, la decisión de Turquía de seguir adelante con la compra de sistemas rusos, pese a la oferta de esas alternativas, sólo pueden significar dos cosas, y muy malas para EEUU: que sus tecnologías no son competitivas, y sus precios tampoco.

El país norteamericano anuncia estas sanciones apenas días después de que su Senado aprobara una ley de defensa nacional que incluye sanciones a Rusia y Turquía, y que trae bajo el brazo un financiamiento de 740.000 millones de dólares para el Departamento de Defensa.

El repudio

El presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, fue el primero en repudiar las sanciones. “Da pena que últimamente se escuchen cada vez más declaraciones de EEUU y la UE referentes a las sanciones contra nuestro país. Ankara no espera sanciones sino el cumplimiento de las promesas de la UE y el apoyo de EEUU en nuestra lucha contra las organizaciones terroristas”.

También se expresó el canciller ruso, Serguéi Lavrov. Al referirse a las sanciones declaró que son “otra manifestación de una relación arrogante al derecho internacional, una manifestación de las medidas unilaterales forzosas ilegítimas” y que “no añade […] la autoridad a EEUU en la escena internacional en calidad de un participante responsable de la división del trabajo, en particular en el ámbito de la cooperación militar-técnica”.

Asimismo, tuvo algo que decir Mohamad Yavad Zarif, el Exteriores de Irán, “La adicción de EE.UU. a las sanciones y el desprecio por el derecho internacional se han manifestado nuevamente en todo su esplendor. Condenamos enérgicamente las recientes sanciones de EE.UU. contra Turquía y apoyamos a su pueblo y Gobierno”.

Para el director del think tank Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, estas nuevas sanciones de EEUU se enmarcan en un cambio de época.

“Esto es una clara demostración de que hay países que están en ascenso, y hay países que están en descenso”.

“Las naciones históricamente poderosas, que han tenido una historia y una cultura de conformación de imperio histórico, intentan tener su lugar en el nuevo orden mundial del siglo XXI. Y uno de los países que quiere volver a una relación distinta a la que se le había encapsulado al ser derrotado en la Primera Guerra Mundial, es el caso específico de Turquía”, explica el analista, al indicar que es algo que no le cae nada bien, ni a EEUU, ni a la OTAN.

De acuerdo a Pereyra Mele, esta nueva postura de Turquía no podía tener lugar, “ni en la Guerra Fría, ni durante el período en que EEUU fue el hegemón que decidía qué tenía que hacer cada país, y qué no podía hacer. EEUU cree que todavía está en esas condiciones, por lo cual se lleva por delante el derecho internacional y la soberanía de cualquier país que intenta tener una autonomía y una independencia mayor”.

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Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

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Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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Tiempo de balance al cerrar el año y la última columna del 2020 hasta Enero de 2021. 

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