Tan difícil es imaginar Occidente como un espacio subalterno en el contexto mundial como imaginarlo en una relación igualitaria y pacífica con otros espacios geopolíticos.

Por Boaventura de Sousa Santos

Lo que los occidentales llaman Occidente o civilización occidental es un espacio geopolítico que surgió en el siglo XVI y se expandió de manera continuada hasta el siglo XX. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, alrededor del 90% del globo terrestre era occidental o estaba dominado por Occidente: Europa, Rusia, las Américas, África, Oceanía y gran parte de Asia (con excepciones parciales de Japón y China). A partir de entonces Occidente comenzó a contraerse: primero con la Revolución rusa de 1917 y el surgimiento del bloque soviético; luego, a partir de mediados de siglo, con la Revolución china y los movimientos de descolonización. El espacio terrestre (y poco después, el extraterrestre) se convirtió en un campo de intensa disputa. Entretanto, lo que los occidentales entendían por Occidente se fue modificando.

Comenzó como cristianismo, colonialismo, luego capitalismo e imperialismo, para irse metamorfoseando en democracia, derechos humanos, descolonización, autodeterminación, “relaciones internacionales basadas en reglas” –siempre dejando claro que las reglas las establecía Occidente y solo se cumplían cuando servían a sus intereses– y, finalmente, en globalización.

A mediados del siglo pasado, Occidente se había reducido tanto que un conjunto de países recién independizados tomó la decisión de no alinearse ni con Occidente ni con el bloque que había surgido como su rival, el bloque soviético. Así, de 1955 a 1961, se creó el Movimiento de Países No Alineados. Con el fin del bloque soviético en 1991, Occidente pareció atravesar un periodo de entusiasta expansión. Fue el tiempo de Gorbachov y su deseo de que Rusia pasara a formar parte de la “casa común” de Europa, con el apoyo del presidente Bush padre, un deseo reafirmado por Putin cuando asumió el poder. Fue un periodo histórico corto, y los acontecimientos recientes muestran que, sin embargo, el “tamaño” de Occidente ha sufrido una drástica contracción. A raíz de la guerra de Ucrania, Occidente, por iniciativa propia, decidió que solo serían occidentales quienes aplicaran sanciones a Rusia. Actualmente son alrededor del 21% de los países miembros de la ONU, que es menos del 15% de la población mundial. Si continúa por este camino, Occidente podría incluso desaparecer. Surgen varias preguntas.

¿La contracción es decadencia? Se puede pensar que la contracción de Occidente le favorece porque le permite centrarse en objetivos más realistas con más intensidad. Una lectura atenta de los estrategas del país hegemónico de Occidente, Estados Unidos, muestra, por el contrario, que, sin darse cuenta aparentemente de la flagrante contracción, manifiesta una ambición ilimitada. Con la misma facilidad con la que esperan poder reducir a Rusia (la mayor potencia nuclear) a una ruina o a un Estado vasallo, esperan neutralizar a China (en camino de ser la primera economía mundial) y provocar pronto una guerra en Taiwán (similar a la de Ucrania) con ese propósito. Por otro lado, la historia de los imperios muestra que la contracción va de la mano con la decadencia y que esta es irreversible e implica mucho sufrimiento humano.

En la etapa actual, las manifestaciones de debilidad son paralelas a las de la fuerza, lo que vuelve el análisis muy difícil. Dos ejemplos en contraste. Estados Unidos es la mayor potencia militar mundial (aunque no ha ganado ninguna guerra desde 1945), con bases militares en, al menos, 80 países.  Un caso extremo de dominación es su presencia en Ghana donde, por acuerdos establecidos en 2018, Estados Unidos utiliza el aeropuerto de Acra sin ningún tipo de control o inspección, los soldados estadounidenses ni siquiera necesitan pasaporte para entrar en el país y gozan de inmunidad extraterritorial, es decir, si cometieran algún crimen, por grave que sea, no pueden ser juzgados por los tribunales de Ghana. Por el contrario, las miles de sanciones a Rusia están, por ahora, haciendo más daño en el mundo occidental que en el espacio geopolítico que Occidente está construyendo como no occidental. Las monedas de los que parecen estar ganando la guerra son las que están más devaluadas. La inflación y la recesión que se avecina llevan al CEO de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, a decir que se aproxima un huracán.

¿Es la contracción una pérdida de cohesión interna? La contracción en realidad puede significar más cohesión, y esto es claramente visible. El liderazgo de la Unión Europea, es decir, la Comisión, ha estado en los últimos veinte años mucho más alineado con los Estados Unidos que los países que forman la Unión. Se vio con el giro neoliberal y el apoyo entusiasta a la invasión de Irak por parte de Durão Barroso y lo vemos ahora con Ursula von der Leyen transformada en subsecretaria de defensa de Estados Unidos. Lo cierto es que esta cohesión, si es eficaz en la producción de políticas, puede ser desastrosa en la gestión de sus consecuencias. Europa es un espacio geopolítico que desde el siglo XVI vive de los recursos de otros países que directa o indirectamente domina y a los que impone un intercambio desigual. Nada de esto es posible cuando el socio es Estados Unidos o sus aliados. Además, la cohesión está hecha de incoherencias: al fin y al cabo, ¿Rusia es el país con un PIB inferior al de muchos países europeos, o es una potencia que quiere invadir Europa, una amenaza global que solo se puede frenar con una inversión que ya ronda los 10 mil millones de dólares en armas y seguridad por parte de Estados Unidos en un país lejano del cual quedará poco si la guerra continúa por mucho tiempo?

¿La contracción ocurre por razones internas o externas? La literatura sobre la decadencia y el fin de los imperios muestra que, salvo casos excepcionales en los que los imperios son destruidos por fuerzas externas –como los imperios azteca e inca con la llegada de los conquistadores españoles–, generalmente dominan los factores internos, aunque el declive pueda ser precipitado por factores externos. Es difícil desentrañar lo interno de lo externo, y la identificación específica es siempre más ideológica que otra cosa. Por ejemplo, en 1964 el conocido filósofo conservador estadounidense James Burnham publicó un libro titulado El suicidio de Occidente. Según él, el liberalismo, entonces dominante en Estados Unidos, fue la ideología de este declive. Para los liberales de la época, el liberalismo era, por el contrario, la ideología que permitiría una nueva hegemonía mundial a Occidente, más pacífica y más justa. Hoy, el liberalismo murió en Estados Unidos (domina el neoliberalismo, que es su opuesto) e incluso los conservadores de la vieja guardia han sido totalmente superados por los neoconservadores. Es por eso que Henry Kissinger (para muchos, un criminal de guerra) incomodó a los prosélitos antirrusos al pedir conversaciones de paz en Davos.

Sea como fuere, la guerra de Ucrania es el gran acelerador de la contracción de Occidente.

Está surgiendo una nueva generación de países no alineados, de hecho alineados con la potencia que Occidente quiere aislar: China. Los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái, el Foro Económico Euroasiático son, entre otras, las nuevas caras de no-Occidente.

¿Qué viene después? No lo sabemos. Tan difícil es imaginar Occidente como un espacio subalterno en el contexto mundial como imaginarlo en una relación igualitaria y pacífica con otros espacios geopolíticos. Sólo sabemos que para quienes gobiernan Occidente cualquiera de estas hipótesis es imposible o, si cabe, apocalíptica. Por ello se han multiplicado las reuniones en los últimos meses, desde el Foro Económico de Davos (mayo) hasta la más reciente reunión del grupo Bilderberg (junio). En esta última, de los 14 temas, siete tuvieron que ver directamente con los rivales de Occidente. Descubriremos lo que discutieron y decidieron siguiendo de cerca las portadas de The Economist durante los próximos meses. 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez. Texto publicado en Other News enviado por la oficina del autor

Fuente OPINA SUR https://opinionsur.org.ar/wp/la-contraccion-de-occidente/

DETRÁS DE LA CORTINA DE ESTAÑO: BRICS VS OTAN/G7

Occidente está atrapado nostálgicamente con políticas de ‘contención’ obsoletas, esta vez contra la integración del Sur Global. Desafortunadamente para ellos, el resto del mundo sigue adelante, juntos. Pepe Escobar 28 de junio

Érase una vez un Telón de Acero que dividía el continente europeo. Acuñado por el ex primer ministro británico Winston Churchill, el término se refería a los esfuerzos de la entonces Unión Soviética por crear una frontera física e ideológica con Occidente. Este último, por su parte, siguió una política de contención frente a la expansión e influencia del comunismo.

Avance rápido a la era contemporánea del techno feudalismo , y ahora existe lo que debería llamarse una cortina de hojalata, fabricada por el occidente colectivo temeroso, despistado, a través del G7 y la OTAN: esta vez, esencialmente para contener la integración del Sur Global. .

BRICS contra el G7

El ejemplo más reciente y significativo de esta integración ha sido la presentación de BRICS+ en la cumbre en línea de la semana pasada organizada por Beijing. Esto fue mucho más allá de establecer los lineamientos de un ‘nuevo G8’, y mucho menos una alternativa al G7.

Solo mire a los interlocutores de los cinco BRICS históricos (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica): encontramos un microcosmos del Sur Global, que abarca el Sudeste Asiático, Asia Central, Asia Occidental, África y América del Sur; “Global” en el Sur Global.

De manera reveladora, los claros mensajes del presidente ruso, Vladimir Putin, durante la cumbre de Beijing, en marcado contraste con la propaganda del G7, en realidad estaban dirigidos a todo el Sur Global:

– Rusia cumplirá con sus obligaciones de suministro de energía y fertilizantes.

– Rusia espera una buena cosecha de cereales – y suministrar hasta 50 millones de toneladas a los mercados mundiales.

– Rusia garantizará el paso de los barcos de granos a aguas internacionales incluso cuando Kiev minó los puertos ucranianos.

– La situación negativa del grano ucraniano se infla artificialmente.

– El fuerte aumento de la inflación en todo el mundo es el resultado de la irresponsabilidad de los países del G7, no de la Operación Z en Ucrania.

– El desequilibrio de las relaciones mundiales se ha estado gestando durante mucho tiempo y se ha convertido en un resultado inevitable de la erosión del derecho internacional.

Un sistema alternativo

Putin también abordó directamente uno de los temas clave que los BRICS han estado discutiendo en profundidad desde la década de 2000: el diseño y la implementación de una moneda de reserva internacional.

«El sistema de mensajería financiera de Rusia está abierto para la conexión con los bancos de los países BRICS».

“El sistema de pago MIR ruso está ampliando su presencia. Estamos explorando la posibilidad de crear una moneda de reserva internacional basada en la canasta de monedas BRICS”, dijo el líder ruso.

Esto es inevitable después de las histéricas sanciones occidentales posteriores a la Operación Z; la desdolarización total impuesta a Moscú; y aumentar el comercio entre las naciones del BRICS. Por ejemplo, para 2030, una cuarta parte de la demanda de petróleo del planeta provendrá de China e India, con Rusia como principal proveedor.

El “RIC” (Rusia,India,China) en BRICS simplemente no puede correr el riesgo de quedar excluido de un sistema financiero dominado por el G7. Incluso la India, que camina sobre la cuerda floja,  está empezando a tomar la corriente.

¿Quién habla por la ‘comunidad internacional’?

En su etapa actual, los BRICS representan el 40 % de la población mundial, el 25 % de la economía mundial, el 18 % del comercio mundial y contribuyen con más del 50 % del crecimiento económico mundial. Todos los indicadores están en alza.

Sergey Storchak, CEO del banco ruso VEG, lo enmarcó de manera bastante diplomática: “Si las voces de los mercados emergentes no se escuchan en los próximos años, debemos pensar muy seriamente en establecer un sistema regional paralelo, o tal vez un sistema global. ”

Ya se está discutiendo activamente un «sistema regional paralelo» entre la Unión Económica de Eurasia (EAEU) y China, coordinado por el Ministro de Integración y Macroeconomía, Sergey Glazyev, quien recientemente escribió un sorprendente manifiesto que amplía sus ideas sobre la soberanía económica mundial.

Desarrollando el ‘mundo en desarrollo’

Lo que suceda en el frente financiero trans euroasiático procederá en paralelo con una estrategia de desarrollo china hasta ahora poco conocida: la Iniciativa de Desarrollo Global (GDI), anunciada por el presidente Xi Jinping en la Asamblea General de la ONU el año pasado.

GDI puede verse como un mecanismo de apoyo de la estrategia general, que sigue siendo la Iniciativa Belt and Road (BRI), que consiste en corredores económicos que interconectan Eurasia hasta su península occidental, Europa.

En el  Diálogo de Alto Nivel sobre Desarrollo Global , parte de la cumbre BRICS, el Sur Global aprendió un poco más sobre GDI, una organización creada en 2015.

En pocas palabras, el GDI tiene como objetivo potenciar la cooperación internacional para el desarrollo complementando el financiamiento de una gran cantidad de organismos, por ejemplo, el Fondo de Cooperación Sur-Sur, la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el Fondo Asiático de Desarrollo (ADF) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM).

Las prioridades incluyen “reducción de la pobreza, seguridad alimentaria, respuesta y vacunas contra el COVID-19”, industrialización e infraestructura digital. Posteriormente, se estableció un grupo de Amigos de GDI a principios de 2022 y ya ha atraído a más de 50 países.

BRI y GDI deberían avanzar en conjunto, incluso cuando el propio Xi dejó en claro durante la cumbre del BRICS que “algunos países están politizando y marginando la agenda de desarrollo al construir muros y aplicar sanciones paralizantes a otros”.

Por otra parte, el desarrollo sostenible no es exactamente la taza de té del G7, y mucho menos de la OTAN.

Siete contra el mundo

El principal objetivo declarado de la cumbre del G7 en Schloss Elmau en los Alpes bávaros es «proyectar la unidad», como en los incondicionales del oeste colectivo (incluido Japón) unidos en un «apoyo» sostenible e indefinido al estado ucraniano irremediablemente fallido.

Eso es parte de la “lucha contra el imperialismo de Putin”, pero también está “la lucha contra el hambre y la pobreza, la crisis sanitaria y el cambio climático”, como dijo el canciller alemán Scholz al Bundestag.

En Baviera, Scholz presionó por un Plan Marshall para Ucrania: un concepto ridículo considerando que Kiev y sus alrededores bien podrían reducirse a un estado insignificante para fines de 2022. La noción de que el G7 puede funcionar para “prevenir una hambruna catastrófica, ” según Scholz, alcanza un paroxismo de ridiculez, ya que la hambruna que se avecina es una consecuencia directa de la histeria de las sanciones impuestas por el G7.

El hecho de que Berlín invitara a India, Indonesia, Sudáfrica y Senegal como complementos al G7 sirvió como un alivio cómico adicional.

La cortina de estaño está levantada

Sería inútil esperar de la asombrosa colección de mediocridades «unidas» en Baviera, bajo la líder de facto de la Comisión Europea (CE), la Führer Ursula von der Leyen, algún análisis sustancial sobre la ruptura de las cadenas de suministro globales y las razones por las que obligó a Moscú a reducir los flujos de gas a Europa. En cambio, culparon a Putin y Xi.

Bienvenido a la Cortina de Hojalata: una reinvención del siglo XXI del Intermarium desde el Báltico hasta el Mar Negro, ideada por el Imperio de las Mentiras, completa con el oeste de Ucrania absorbido por Polonia, los Tres Enanos Bálticos: Bulgaria, Rumania, Eslovenia, Chequia y incluso Suecia y Finlandia, aspirantes a la OTAN, todos los cuales estarán protegidos de “la amenaza rusa”.

Una UE fuera de control

El papel de la UE, que se enseñorea de Alemania, Francia e Italia dentro del G7, es particularmente instructivo, especialmente ahora que Gran Bretaña ha vuelto al estatus de un estado insular intrascendente.

Cada año se emiten hasta 60 ‘directrices’ europeas. Deben transponerse imperativamente al derecho interno de cada Estado miembro de la UE. En la mayoría de los casos, no hay debate alguno.

Luego hay más de 10.000 ‘fallos’ europeos, donde los ‘expertos’ de la Comisión Europea (CE) en Bruselas emiten ‘recomendaciones’ a cada gobierno, directamente fuera del canon neoliberal, con respecto a sus gastos, sus ingresos y ‘reformas’ ( sobre salud, educación, pensiones) que deben ser obedecidas.

Por lo tanto, las elecciones en todos los países miembros de la UE no tienen ningún sentido. Los jefes de los gobiernos nacionales (Macron, Scholz, Draghi) son meros ejecutores. No se permite ningún debate democrático: la ‘democracia’, al igual que los ‘valores de la UE’, no son más que cortinas de humo.

El gobierno real lo ejercen un puñado de apparatchiks elegidos por compromiso entre los poderes ejecutivos, actuando de una manera supremamente opaca.

La CE está totalmente fuera de cualquier tipo de control. Así fue como una impresionante mediocridad como Ursula von der Leyen, anteriormente la peor ministra de Defensa de la Alemania moderna, fue catapultada hacia arriba para convertirse en el actual Führer de la CE, dictando su política exterior, energética e incluso económica.

¿Qué representan?

Desde la perspectiva de Occidente, la Cortina de Hojalata, a pesar de todos sus siniestros matices de la Guerra Fría 2.0, es simplemente un comienzo antes del plato principal: una confrontación dura en Asia-Pacífico, rebautizada como «Indo-Pacífico», una copia al carbón de la raqueta de Ucrania. diseñado para contener BRI y GDI de China.

Como contragolpe, es esclarecedor observar cómo el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ahora destaca en detalle el contraste entre BRICS, y BRICS+, y el combo imperial AUKUS/Quad/IPEF.

BRICS significa multilateralismo de facto; centrarse en el desarrollo global; cooperación para la recuperación económica; y mejorar la gobernanza mundial.

La raqueta inventada por los Estados Unidos, por otro lado, representa la mentalidad de la Guerra Fría; explotando a los países en desarrollo; agruparse para contener a China; y una política de “Estados Unidos primero” que consagra el “orden internacional basado en reglas” monopolista.

Sería un error esperar que las luminarias del G7 reunidas en Baviera entiendan lo absurdo de imponer un límite de precio a las exportaciones de petróleo y gas de Rusia, por ejemplo. Si eso realmente sucediera, Moscú no tendría problemas para cortar completamente el suministro de energía al G7. Y si se excluyen otras naciones, el precio del petróleo y el gas que importan aumentaría drásticamente.

BRICS allanando el camino a seguir

Así que no es de extrañar que el futuro sea ominoso. En una sorprendente entrevista a la televisión estatal de Bielorrusia , el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, resumió cómo “Occidente teme a la competencia honesta”.

De ahí, el vértice de la cultura de la cancelación, y “supresión de todo lo que contradiga de alguna manera la visión y ordenamiento neoliberal del mundo”. Lavrov también resumió la hoja de ruta por delante, en beneficio de todo el Sur Global:

    “No necesitamos un nuevo G8. Ya tenemos estructuras…principalmente en Eurasia. La EAEU está promoviendo activamente los procesos de integración con la República Popular China, alineando la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China con los planes de integración de Eurasia. Los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático están examinando de cerca estos planes. Varios de ellos están firmando acuerdos de zona de libre comercio con la EAEU. La Organización de Cooperación de Shanghai también es parte de estos procesos… Hay una estructura más más allá de las fronteras geográficas de Eurasia”.

    “Son los BRICS. Esta asociación depende cada vez menos del estilo occidental de hacer negocios y de las reglas occidentales para las instituciones monetarias, financieras y comerciales internacionales. Prefieren métodos más equitativos que no hagan depender ningún proceso del papel dominante del dólar o de alguna otra moneda. El G20 representa plenamente a los BRICS y a cinco países más que comparten las posiciones de los BRICS, mientras que el G7 y sus partidarios están del otro lado de las barricadas”.

    “Este es un equilibrio serio. El G20 puede deteriorarse si Occidente lo utiliza para avivar la confrontación. Las estructuras que mencioné (SCO, BRICS, ASEAN, EAEU y CIS) se basan en el consenso, el respeto mutuo y el equilibrio de intereses, más que en la exigencia de aceptar realidades mundiales unipolares”.

¿Cortina de hojalata? Más como Cortina rasgada.

El Colaborador de Dossier Geopolitico desde el “viejo mundo” Eduardo Bonugli nos envía las impresiones de la “última” Cumbre de la OTAN realizada en Madrid del 29 al 30 de junio de 2022. Cuando se cumple el 40º aniversario de la adhesión de España a la Alianza Atlántica. Dossier Geopolitico DG

Dicen que no hay nada tan espectacular que el canto de un cisne en el preludio de su muerte. Y en eso, la cumbre de la OTAN en Madrid, cumplió con su primera parte. 

Fueron 24 horas de fanfarria imperial, 72 millones de euros, a 50 mil por minuto, 10 mil agentes de seguridad, 3 mil periodistas acreditados, 7 mil gestores bélicos de primera. Y todos los chiches de top moda de guerra, seguridad, control, espionaje y represión. 

Lujo, derroche y ostentación. Cena de 14 platos. El museo del Prado como restaurante. Vestidos de primera marca, trajes de 3 mil euros, zapatos exclusivos y todos compitiendo por la mejor foto para los incondicionales de sus países. Hasta en la competencia de las corbatas se demostró el profundo quiebre de la OTAN. 

Mandatarios con los recelos a flor de piel. Esperando con desconfianza el veneno de la traición. Con gestos que desnudan los rencores. Enfrentados todos contra todos por intereses y prioridades antagónicas. Sólo les une el pánico a la cercanía del precipicio y les separa casi todo de lo importante de cada uno. 

El mismo día que España se levantó con la inflación récord desde 40 años, con los datos de pobreza trepando, con el PIB por los suelos, con los combustibles más caros que nunca, con las hipotecas asfixiando, sin petróleo ni gas, y… con el precio de una sandía a 13€. Pero daba igual. Nada como ser la capital del mundo.

¡¡Y creérselo!! 

Ardor guerrero, cuchillo en los dientes, miles de millones en armas y promesas de que rusos y chinos se quemarán en el infierno. Porque todos los problemas de «los buenos» vienen de Vladimir Putin y de Xi Jinping. Desde la inflación hasta la deuda impagable de Occidente, es culpa de Rusia y de China. 

Y los emigrantes como nuevo demonio del mundo libre. El llamado «FRENTE SUR» ha subido al podio de la larga lista de enemigos del mundo anglosajón. Pobres, desarmados, andrajosos y cabecitas negras.  Eternas víctimas del abuso imperial, son ahora objetivos a liquidar como sea, por las tropas justicieras de la civilización. 

La bandera de la lucha contra la contaminación también fue pasto del festival de la demagogia. Mientras Occidente en pleno, regresa al tiempo de las cavernas energéticas, con el carbón y lo nuclear como última alternativa. El precio a pagar por el tiro en el pié de las sanciones a Rusia. 

Tampoco faltó el éxtasis mediático a todo volumen. Con editoriales esperpénticos como que la OTAN es un organización pacifista o que la reina Leticia fue la gran estadista del encuentro. Una carrera agobiante por la adulación y la demagogia.

Y la prensa comprometida con los recursos geopolíticos de la reina. Como el regalo a Bill Biden de las mejores alpargatas del reino. O de los tomates ecológicos. O de su bello porte al dar la mano. Todos profundos análisis de una prensa de altura. 

Y así España volvió a ser imperio mundial por el tiempo que separa a dos telediarios. Aunque sea por prestar la cancha a cambio de nada. Un chute de moral efímero y hueco, para un país ninguneado por sus socios, en graves apuros económicos y al que usan de peón de descarte en la pugna por el norte de África. 

Una OTAN con sus pesos pesados cómo cadáveres políticos. Aquellos que no resisten una elección más. Biden, Johnson, Scholz, Draghi, Macron y Sánchez, se han ganado a pulso su jubilación en el próximo turno de las urnas. Y son ellos, los desahuciados e incompetentes dirigentes, los que imponen un mundo más militarizado que nunca. 

Una cumbre sin nada que debatir. Sólo tragar con las órdenes ya dadas por el sheriff y repetir hasta el exceso el mismo relato de terror, peligro y amenazas. Y de paso, el aviso de Biden a Sánchez que la base española se agranda con más acorazados. ¡¡A mandar, jefe!! 

Y Turquía con su regalo envenenado. Aceptando la entrada de Suecia y Finlandia, a cambio de todas sus pretensiones, pero arrinconando a la OTAN en sus contradicciones sobre sus falsos valores democráticos. 

LA MAYOR SUBASTA OCCIDENTAL DE ARMAS encontró su mejor sitio en el Palacio de Exposiciones de Madrid, sede de la cumbre de la OTAN. Un complejo destinado a ferias comerciales de envergadura y que ha batido su récord de negocios con ésta colosal compraventa de armas de guerra, destrucción y mortalidad. 

Con Boris Johnson haciendo de las suyas como supuesto experto en cuadros, mientras fustiga a Bruselas con el rescoldo del BREXIT. Esa misma Europa que obedece a ciegas al inglés, las órdenes guerreras que manda el macho alfa norteamericano, por ser su único aliado europeo de verdad. Su inconfundible pelambrera, que apenas se mantiene en el gobierno inglés, cubre de sombras y humillación a la pusilánime y débil Unión Europea. 

Lo que realmente aturdió en la cumbre, fue el terrible silencio sobre los 37 migrantes asesinados en la frontera sur del mundo occidental. En Melilla. ¡¡Ni una palabra!! En honor y gloria al otro macho alfa del Mediterráneo: Marruecos. Un aliado férreo de EEUU. Y de cuyo apetito secular sobre los territorios españoles de Canarias, Ceuta y Melilla ha hecho suplicar a Madrid para que Washington le eche un cable y le frene.

¡¡Ni pensar!! Biden se hizo el sordo, y por las dudas, se negó a compartir una conferencia de prensa con Pedro Sánchez. 

Y Zelensky, como la llama incombustible de los valores occidentales, también ocupó su trono reservado a los dioses. Bajo los acordes de la filarmónica de Kiev y con el fondo de su perorata pidiendo más armas y billetes. Más sangre. Más muertes. 

También las cúpulas oligárquicas de las izquierdas tuvieron su momento. Aquellas de los 80 cuando tomaban las calles al grito del ¡¡OTAN NO!! La mayor parte de esa izquierda, la arrepentida y «responsable», se adhirió a la causa imperial norteamericana, y la otra, la quejosa, se plegó a la doctrina de que la OTAN está más fuerte que nunca por culpa de Putin. CARTÓN LLENO PARA EL IMPERIO. 

Al paseo imperial no le faltó el Desfile de Triunfo del emperador, a lomos de «La Bestia». Su Cadillac One, tipo James Bond. El que gasta 64 litros por cada 100 km. Con metralleta y lanza granada. Acompañado de su flota de 30 cochazos y la escolta de 1.300 agentes. ¡¡Su particular manera de no contaminar el ambiente!! 

Y así pasó la cumbre. Dejando el rastro obsceno de la ostentación del poder global de las armas. Que puso a Madrid en estado de sitio. Con extensos cortes de energía y caída de la señal de Internet. Y con un enorme perjuicio económico para empresarios y comerciantes de la ciudad. Todo bien gastado y bien pagado para los amantes de la nostalgia. Por revivir por un instante, aquel añejo y perdido tufo imperial. 

Este cisne llamado OTAN cantó con todo esplendor, su triste balada fatalista. Prometiendo más guerras, muertes, pobrezas, emigraciones forzadas, ruina de países y dolor. Para destruir a quienes les haga sombra. A quiénes trabajan y construyen bienes, riquezas y progreso. A quiénes tienen recursos y los quieren utilizar. 

Finalizado tan fastuoso circo, propio de la época de los romanos, queda la esperanza que los cambios globales traigan otros aires de humanidad y que éste CISNE NEGRO haya dado su último cante. 

Eduardo Bonugli – 

30/06/22

Erdogan logro destruir la credibilidad de defensores progresistas de los DDHH a los Nordicos Suecia y Finlandia

Los lazos estratégicos entre China y Rusia siguen siendo sólidos a pesar de la creciente presión occidental: expertos Por yang-sheng, Wan Hengyi y Cui Fandi Global Times

El presidente chino, Xi Jinping, sostuvo el miércoles por la tarde una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y los analistas dijeron que esta es una señal para el mundo de que la estrecha asociación estratégica entre China y Rusia y la confianza mutua de alto nivel entre las dos partes permanecen sin cambios cuando el mundo está experimentando turbulencia e incertidumbre.

La cumbre de la OTAN y la cumbre de los BRICS se llevarán a cabo a finales de este mes, y la comunicación entre los principales líderes de China y Rusia también envía un mensaje al mundo de que las dos principales potencias seguirán apoyándose mutuamente en asuntos relacionados con sus intereses fundamentales. y seguirá impulsando la multipolarización del orden internacional, dijeron los expertos. 

No hay posibilidad de que Occidente use la crisis Rusia-Ucrania para instigar los lazos entre China y Rusia y la postura de China con respecto a la equidad y la justicia ha ganado la comprensión tanto de Rusia como de Ucrania, señalaron los observadores.  

Durante su conversación, Xi señaló que desde principios de este año, las relaciones bilaterales han mantenido un sólido impulso de desarrollo frente a las turbulencias y transformaciones globales.

La cooperación económica y comercial entre los dos países ha hecho un progreso constante, dijo Xi, y agregó que el puente vial transfronterizo Heihe-Blagoveshchensk se ha abierto al tráfico, creando un nuevo canal que conecta a los dos países.

La parte china está lista para trabajar con la parte rusa para impulsar el desarrollo estable y a largo plazo de la cooperación bilateral práctica, dijo Xi.

Los dos jefes de Estado también intercambiaron puntos de vista sobre el tema de Ucrania. Xi enfatizó que China siempre ha evaluado la situación de manera independiente sobre la base del contexto histórico y los méritos del problema, y ​​ha promovido activamente la paz mundial y la estabilidad del orden económico global.

Todas las partes deben presionar por una solución adecuada de la crisis de Ucrania de manera responsable, dijo Xi, y agregó que China seguirá desempeñando el papel que le corresponde en este propósito.

Yang Jin, experto del Instituto de Estudios de Rusia, Europa del Este y Asia Central de la Academia de Ciencias Sociales de China, dijo el miércoles al Global Times que esto demuestra que la firmeza estratégica de China para seguir desarrollando lazos y promover la cooperación con Rusia en los campos de la economía y el comercio, incluso si Occidente está presionando a China para que se una a sus sanciones contra Rusia.

En este asunto, China no está sola, ya que la mayoría de los países no occidentales, así como algunos miembros de la UE y la OTAN, no comparten la opinión de sancionar indiscriminadamente a Rusia en todo o cortar toda cooperación e intercambio, incluso si esto viene con un alto costo, y no hay nada de malo en que los países desarrollen lazos con Rusia basados ​​en los intereses de su gente, dijeron los analistas. 

China está dispuesta a trabajar con Rusia para seguir apoyándose mutuamente en sus respectivos intereses fundamentales en materia de soberanía y seguridad, así como en sus principales preocupaciones, profundizando su coordinación estratégica y fortaleciendo la comunicación y la coordinación en organizaciones internacionales y regionales tan importantes como Estados Unidos. Naciones Unidas, el mecanismo BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), dijo Xi.

China también está dispuesta a trabajar con Rusia para promover la solidaridad y la cooperación entre los países de mercados emergentes y las naciones en desarrollo, e impulsar el desarrollo del orden internacional y la gobernanza global hacia una dirección más justa y razonable, agregó.

Cui Heng , investigador asistente del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal de China Oriental, le dijo al Global Times el miércoles que desde el comienzo de la crisis Rusia-Ucrania, EE. cumbre adoptará un nuevo Concepto de Seguridad para la Alianza para apuntar no solo a Rusia sino también a China, y los líderes de Japón y Corea del Sur asistirán a la cumbre por primera vez. 

“Está claro que la OTAN ya no es una organización militar en las regiones alrededor del norte del Atlántico, sino que entrará en Asia y tendrá influencia global y, lo que es más importante, apunta a Rusia y China como sus rivales, incluso enemigos”, dijo. .

China y Rusia no tienen otra opción que resistir de manera conjunta la supresión total de la OTAN a través de una estrecha coordinación estratégica y mantener aún más el equilibrio de la situación estratégica global, dijo Cui, y señaló que esta es la señal clave emitida por la conversación entre Xi y Putin.

Yang enfatizó que la cumbre de la OTAN se centra en el ejército y la seguridad, mientras que la cumbre de los BRICS se centra en el desarrollo y la cooperación entre las economías en ascenso, por lo que son diferentes y no se convertirán en una especie de situación de Guerra Fría como la confrontación de bloque a bloque. . Pero es importante que China y Rusia, así como el resto de los miembros de BRICS, envíen una señal al mundo de que el orden internacional debe centrarse en el desarrollo y aliviar las tensiones a través del diálogo en lugar de permitir que unos pocos países occidentales dominen la comunidad internacional para hacer que la confrontación domine las relaciones internacionales.

Otra oportunidad importante para la llamada telefónica del presidente Xi con el presidente Putin es que hoy es el cumpleaños del presidente Xi y los dos líderes han disfrutado de una profunda amistad personal durante más de una década. La confianza mutua entre los líderes de los dos países garantiza la estabilidad a largo plazo de las relaciones entre China y Rusia, señaló Cui.

Por su parte, Putin dijo que la parte rusa felicita sinceramente a China por sus notables logros de desarrollo bajo el fuerte liderazgo de Xi.

Desde principios de año, la cooperación práctica entre Rusia y China se ha desarrollado constantemente, dijo, y agregó que Rusia apoya la Iniciativa de Seguridad Global propuesta por la parte china y se opone a cualquier fuerza para interferir en los asuntos internos de China utilizando la llamada temas relacionados con Xinjiang, Hong Kong y Taiwán, entre otros, como excusa.

Señaló que Rusia está lista para fortalecer la coordinación multilateral con China a fin de realizar esfuerzos constructivos para impulsar la multipolarización del mundo y establecer un orden internacional más justo y razonable.

El apoyo de Rusia hacia los temas relacionados con los intereses centrales de China, especialmente aquellos que enfrentan presiones y amenazas de EE. UU., es tan fuerte como siempre, dijeron los analistas. 

La asociación estratégica integral de coordinación entre China y Rusia es «la columna vertebral de un mundo multipolar y desempeña un papel vital en la defensa de las ambiciones globales de la OTAN y la hegemonía de Estados Unidos», dijo Cui.

Los mecanismos de cooperación multilateral con China y la participación clave de Rusia, como los BRICS y la OCS, están teniendo una voz más fuerte en los asuntos internacionales y regionales, dijeron los expertos. «Una clave es que China y Rusia pueden proporcionar valiosos bienes públicos a muchos países en desarrollo, que no tienen ataduras ideológicas en comparación con las proporcionadas por Occidente», señaló Cui.

El miércoles se llevó a cabo de manera virtual la 12ª Reunión de Asesores de Seguridad Nacional y Altos Representantes de Seguridad Nacional de los BRICS, presidida por Yang Jiechi, miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh y director de la Oficina de la Comisión de Asuntos Exteriores de el Comité Central del PCCh en Beijing. 

Los temas son el multilateralismo y la gobernanza global, las nuevas amenazas y desafíos a la seguridad nacional y la gobernanza de las nuevas fronteras, dijo el miércoles el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, en una conferencia de prensa regular. Asistieron al evento asesores de seguridad nacional y altos representantes en materia de seguridad nacional de Sudáfrica, Brasil, Rusia e India.

«Como presidente de BRICS, China espera trabajar con otros miembros de BRICS para consolidar aún más la confianza política mutua, profundizar la cooperación política y de seguridad, salvaguardar conjuntamente nuestros intereses de seguridad y desarrollo y hacer contribuciones positivas para promover la paz y la estabilidad mundiales», dijo. .

Así piensan la inteligenzia británica sobre su intervención en Ucrania, sueños de un grupo de dirigentes seniles en un geriatrico europeo con melancolía imperial. Dossier Geopolitico

Por Dr. Julian Spencer-Churchill

Hay un dilema terrible en el apoyo de Occidente a Ucrania . Proporcione suficiente apoyo a Kiev para infligir costos severos al presidente ruso, Vladimir Putin , pero no logre derrocarlo y caerá en una alianza desesperada con China. Busque poner fin a la guerra en Ucrania otorgando concesiones a Moscú, y Putin aprenderá sus lecciones, consolidará su control sobre Rusia, se rearmará y finalmente reafirmará el poder ruso nuevamente en Europa del Este o en el extranjero. En ambos casos, Rusia perderá la democracia. El problema se ve agravado por el hecho de que Ucrania en algún momento se negará a ser un instrumento de Occidente y buscará recuperar territorio que arruinará las negociaciones de alto el fuego .. Además, es extremadamente difícil calibrar el apoyo militar preciso a Kyiv y las sanciones a Rusia para producir el resultado deseado. Al igual que con la invasión de Abisinia por parte de Italia en 1935 , la Guerra Civil española de 1936-1939 e incluso el ataque de Japón a China en 1937 , en el período previo a la Segunda Guerra Mundial, la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 es un espectáculo secundario para los desarrollos estratégico-militares. en Asia. Cualquier guerra convencional por Taiwán será de una magnitud diez veces mayor que el conflicto actual, y se extenderá a los litorales del Océano Pacífico e Índico.

Empujar a Rusia a una alianza energética con China, que tiene diez veces más población y capacidad de fabricación, es una fórmula para un desastre estratégico, especialmente cuando China supera el poder económico de Estados Unidos en las próximas dos décadas. Un eje Moscú-Beijing fusionará la economía y la población potencialmente hegemónicas de China con los recursos agrícolas , energéticos y, lo que es más importante, mineros de Rusia, en particular el uranio 238 . También traerá consigo a la mayoría de los estados de Asia Central, Irán, Siria, Corea del Norte, Pakistán y Bielorrusia. Desesperado por mantener su influencia en Europa, y solo capaz de operar comercialmente dentro de la esfera china debido a las sanciones, Moscú podría optar por hacer concesiones territoriales a China ., particularmente en la región de Amur del Lejano Oriente , o proporcionaron bases en el Ártico, lo que representaría una amenaza directa para la seguridad de América del Norte.

Tales compromisos parecen contradecir el compromiso ruso de usar armas nucleares para defender incluso secesiones menores . Sin embargo, la contracción demográfica de Rusia y el hecho de que la población de China la supere diez a uno, junto con disputas históricas enconadas , pueden llevar a una política desesperada de reducción de costos. Solo hay treinta millones de rusos al este de los Montes Urales, y solo quedan 6 millones de rusos al este de Irkutsk y el lago Baykal (una disminución del veinticinco por cientodesde 2000). Por lo tanto, es concebible que Rusia pueda ceder un tercio de su territorio total a Beijing, aproximadamente 7 millones de kilómetros cuadrados, que también contiene aproximadamente la mitad del suministro de uranio de Rusia. Es preocupante que Rusia pueda iniciar una crisis simultánea para distraer a Europa de ayudar a los EE. UU. en una contingencia de Taiwán .

La primera solución, que es infligir una derrota militar decisiva a Rusia, implica la expulsión de Ucrania y la persecución en territorio ruso, es muy probable que produzca una escalada continua de armas tácticas a armas nucleares de teatro. El estratega nuclear académico más influyente, el historiador naval Bernard Brodie ( The Absolute Weapon – 1946 ) argumentó que dada la imposibilidad de una defensa práctica contra un ataque nuclear, un arsenal oculto de segundo ataque, en este caso el de Rusia, haría que la disuasión fuera excepcionalmente robusta. Por lo tanto, no es probable que Rusia sea susceptible a la compulsión nuclear. La mayoría de los historiadores de estudios estratégicos, incluido el profesor de la Universidad de Columbia, Richard Betts, están de acuerdo en que en los casos de confrontaciones militarizadas que involucran armas nucleares, donde la potencia de fuego nuclear es en efecto ilimitada y no se puede defender, las crisis generalmente se resuelven a favor del país con el mayor interés en juego . Fue por esta razón que la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962 se resolvió en beneficio de Washington, que tenía un interés mucho mayor en desnuclearizar el Caribe. Por supuesto, en el caso de los territorios adyacentes a Rusia, Moscú tiene una ventaja significativa en el equilibrio de intereses. De hecho, hemos estado pensando en la estrategia nuclear durante más de un siglo: HG Wells escribió una vívida descripción de una guerra nuclear y sus consecuencias en 1913, antes de la Primera Guerra Mundial ( The World Set Free).

La segunda solución, que requiere mucha más paciencia y moderación, es fomentar la tendencia natural de inseguridad y desconfianza mutua entre China y Rusia, una política que se implementó con éxito durante la Guerra Fría. La victoria total de EE. UU. era en realidad concebible tanto en la guerra de Corea como en la de Vietnam. En Corea, habría implicado el uso de bombas de fisión lanzadas por B-29, apoyando un avance de las Naciones Unidas a través del río Yalu y hacia Beijing para imponer un acuerdo. Una invasión de Vietnam del Nortehabría requerido el desembarco de marines estadounidenses en el puerto de Haiphong, apoyados por un avance blindado costa arriba, seguido de una intensa escaramuza fronteriza contra una fuerza de socorro del Ejército Popular de Liberación de China. Sin embargo, en ambos casos, los objetivos militares se subordinaron al objetivo estratégico de ganar la Guerra Fría, al propiciar la fragmentación de la alianza comunista. Específicamente, EE. UU. concedió una paz indecisa en la península de Corea y una derrota en Vietnam para alejar a China de la órbita soviética. Estas elecciones requerían una enorme voluntad política. La elección de llegar a un punto muerto en la Guerra de Corea fue muy desmoralizador para un EE. UU. acostumbrado a ganar de manera decisiva. La elección de EE. UU. de ser derrotado en Vietnam fue excepcionalmente costosa, con EE. UU.perdiendo casi 10.000 aviones rotativos y de ala fija durante la guerra. En comparación, en los primeros dos meses de la Guerra Ruso-Ucraniana, las pérdidas de aviones de ala fija de Moscú son comparables a las pérdidas argentinas durante la Guerra de las Malvinas de 1982, menos de 200 aviones.

La teoría del equilibrio de poder predice que los estados llegarán a temer a los estados más cercanos a ellos, que en el caso de Rusia y China, son entre sí, dada su frontera excepcionalmente larga. Además, el profesor de la Universidad de Harvard, Stephen Walt , ha argumentado que los estados también consideran la historia pasada como una guía de intenciones, y esto a menudo explica por qué algunos alineamientos se componen de coaliciones innecesariamente abrumadoras contra estados particularmente agresivos, como el Japón imperial o el Irak de Saddam Hussein. En el contexto de las relaciones chino-soviéticas, la desconfianza comenzó en la década de 1930 cuando el líder soviético Joseph Stalin ayudó al Guomintang, que era más eficaz.(los enemigos de los comunistas de Mao Zedong), en un intento desesperado de contrarrestar a los japoneses imperiales que luego invadían China. En 1954 y 1958, durante las respectivas Crisis del Estrecho de Taiwán , el líder soviético Nikita Khrushchev se negó a proporcionar a Beijing un paraguas nuclear ofensivo, lo que provocó una división ideológica en la cumbre posterior de 1959. Después de años de disputas menores, en 1969, alimentadas por el radicalismo de los Revolución Cultural, China provocó un conflicto fronterizo con los soviéticos en tres puntos a lo largo de su frontera del Lejano Oriente y Asia Central. Estados Unidos maniobró con cuidado para evitar provocar a China, estableciendo el estado para el presidente estadounidense Richard Nixon .El viaje épicamente exitoso de 1971 para visitar al presidente Mao Zedong de la China comunista, que obligó a la Unión Soviética a reubicar una cuarta parte de su ejército en el Lejano Oriente, poniendo fin de manera efectiva a la preponderancia militar soviética en Europa.

Un principio importante de la política de equilibrio de poder es que para evitar que el mundo sea peligrosamente dominado por una sola potencia militar, los países deben estar preparados para asociarse con nuevos aliados , por odiosos que sean. Esto incluye a Occidente, incluso ahora, buscando mejorar las relaciones con Rusia. Por ejemplo, los aliados democráticos derrotaron al nazismo junto con la Unión Soviética de Joseph Stalin e induciendo financieramente a la España fascista a permanecer neutral . Los servicios de inteligencia británicos proporcionaron entrenamiento a los Jemeres Rojospara mitigar la propagación del comunismo vietnamita en el sudeste asiático. Si sobrevivimos a la próxima «nueva Guerra Fría» con China, podemos imaginar un mundo posterior en el que China será un aliado clave necesario para ayudar a contener una India dinámicamente joven, rica en agricultura, culturalmente asertiva y antiliberalmente democrática . El maltrato actual de la importante minoría musulmana de la India (que asciende a más de 200 millones) no es un buen augurio para la idea de que las democracias nunca lucharán entre sí en el futuro.

En términos prácticos, esto significa buscar un fin negociado y públicamente desagradable de las hostilidades que no busque desplazar a los Siloviki del poder. Esto significaría comprometerse con la política de infligir costos a las fuerzas rusas, abandonar la reconquista ucraniana de Donetsk, Lugansk y Crimea , no buscar reparaciones de guerra , no exigir a Rusia que entregue a los criminales de guerra y retirar las sanciones .

El Dr. Julian Spencer-Churchill es profesor asociado de relaciones internacionales en la Universidad de Concordia, autor de Militarization and War (2007) y de Strategic Nuclear Sharing (2014), y ex oficial de operaciones del 3.º Regimiento de Ingenieros de Campo. Ha publicado extensamente sobre temas de seguridad y control de armas, y completó contratos de investigación en la Oficina de Verificación de Tratados en la Oficina del Secretario de Marina, y la entonces Oficina de Defensa de Misiles Balísticos (BMDO).

FUENTE: https://www.19fortyfive.com/2022/05/how-to-win-in-ukraine-without-creating-a-russia-china-axis/

REVISTA 1945

¡¡ PÁNICO FINANCIERO EN OCCIDENTE !! Por Eduardo Bonugli Colaborador de Dossier Geopolitico Madrid

La crisis y la alarma económica que hoy mismo vive Occidente parece un asunto muy complejo, pero también tiene explicaciones más simples para el desorientado ciudadano de a pié.

Occidente se enfrenta a estas horas a un incendio histórico. Pero, en lugar de bomberos tiene al frente a socorristas de playa. Que se pelean y contradicen entre ellos.

Todas sus teorías NO sirven porque sus propias bases se han desmoronado por los abusos del sistema. Y ante más miedo, más teorías absurdas

La doctrina de Los Mercados se sustenta en sus pilares del Consumo, Crecimiento y Deuda. Tales preceptos, hoy por hoy, son tumores malignos. Por eso no tienen herramientas con que defenderse. El mal le llega desde las entrañas.

Hicieron todo lo contrario a Perón.

Pusieron por delante al consumo como inicio del ciclo. Fatal error. 

Perón lo puso al final, como el resultado a negociar entre las ganancias empresariales y el bienestar social de los trabajadores. Todo ello luego de un proceso de producción, inversión y trabajo. De creación de riqueza genuina.

Perón estableció que el capital debía estar al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social. Los neoliberales pusieron el carro delante del burro. Colocaron todos los resortes de la economía al servicio del capital financiero y de su especulación, y con ello expulsaron hacia Oriente toda su colosal maquinaria de producción.

Estos tecnócratas de hoja Excel lo hicieron todo al revés. 

Y cómo la gente no tenía tanto dinero para subirse al invento del macro consumo globalizado, acudieron a su arma preferida de colonización y destrucción masiva: 

¡¡La Deuda!! 

Se convocó entonces a todo el mundo a endeudarse con la tarjeta de crédito. Y a todos los «países serios», a colocar en el mercado infinitos bonos de deuda impagables. 

Florecieron las autopistas, los grandes estadios, los fabulosos centros comerciales, las obras faraónicas. Y también la desorbitada venta de coches, las hipotecas desmesuradas, los viajes y la buena vida.

Fue la “Belle Époque Europea” del siglo XXI.

Total, había dinero de sobra.

Consecuencia: hoy el monto de lo que debe “el Occidente responsable” es monstruoso, inasumible.

Y así se escribió la historia de los últimos 25 años de esta Europa del «milagro económico».

Entonces, el hecho de consumir ya no fue un derecho ganado ni un premio a la gestión bien hecha. Por el contrario, es una condena en forma de deuda insoportable. Una sentencia a cadena perpetua.

Y eso ha provocado ésta grave crisis financiera que vivimos hoy y que no se resolverá con una simbólica subidas de tipos de interés. Los buitres ya han olido carroña, mientras que la mancha tóxica de la especulación sobre la inflación se extiende sobre todos los productos y en todas las actividades. ¿La peste argentina?

El «sabio occidente» no quiere reconocer que su radar ya ha detectado  -muy lejos aún-  la alarma de virus similares a los que provoca la legendaria inflación argentina. 

¡¡ LA BURBUJA DE LA DEUDA ESTÁ REVENTANDO ¡¡

Y sus creadores solo pueden poner parches para ganar tiempo.

No saben que hacer porque el fallo está en los cimientos del sistema. 

Ellos mismos mataron al capitalismo conservador productivo.

Ahora no tienen energía ni carburante. Tampoco materias primas ni recursos naturales. La población envejece. Su poderío militar es nulo, tanto como su política internacional. Además la dependencia con EEUU es absoluta, incondicional y a cambio de nada. Y sin olvidar que la Unión Europea es una bolsa de gatos. De todos contra todos. 

El cáncer ya viene desde el 2008 y desde entonces sólo aplicaron la terapia de la emisión de moneda, como forma de patear para adelante un diagnóstico inevitable. 

Y ahora comprueban que seguir emitiendo y aumentando la dimensión de la deuda va a hundir sus monedas. Que por otra parte ya están en jaque en otra guerra comercial en un mundo que cambia y contra potencias que, en conjunto, son mayores y más importantes que el conocido Occidente.

Y además, está lo del Crecimiento Permanente !!!

Una manía, un vicio, una obsesión. Sobre todo cuando no es sólido, cuando no tiene respaldo real. Cuándo es humo.

Vale recordar hace años, cuando sumaron al PIB de la UE, los supuestos ingresos de la prostitución, el contrabando y el delito, solo para maquillar los datos del crecimiento.

Pura estadística para sostener un esquema tan especulativo como irreal.

Por eso hoy, al parque de atracciones del neoliberalismo le llegó la luz del nuevo día. Ha salido el sol y sus fantasías se hacen pesadillas. El realismo manda. Se acabó el cuento. La desconfianza gana terreno.

Es la hora de la verdad. Del trabajo, la producción y de crear riquezas genuinas. Es la hora de que Los Mercados sirvan a la economía. Y que la economía sirva a la sociedad y a sus ciudadanos. Pero eso tardará. Los buitres son muy tercos.

¡¡ EUROPA APRENDE!!  DE AQUELLOS BARROS, ESTOS LODOS

Eduardo Bonugli. Madrid, 16/06/22

La incertidumbre de los débiles

Detrás de la Razón con Roberto de la Madrid junto a Francisco Javier Martinez analizamos la IX Cumbre las Americas Los Angeles USA 6 al 10 de Junio 2022

DESAFÍO PARA EEUU Y PESADILLA PARA BIDEN – Lic. Carlos A. Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico DG

Entrevista completa VIDEO:

Por Gonzalo Fiore Hoy Dia Cordoba, miembro de Dossier Geopolitico

El inefable Henry Kissinger, con sus casi 100 años de edad volvió a agitar el escenario internacional. Lo hizo, esta vez, con declaraciones respecto de la guerra de Ucrania. En un mensaje grabado para el foro de Davos, el ex secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos durante la Administración de Richard Nixon, primero, y de Gerald Ford, después, afirmó que Kiev debe negociar la paz de manera urgente, y en el proceso tiene que “considerar” la posibilidad de ceder territorio a Moscú.

Por supuesto, las declaraciones de Kissinger, considerado uno de los máximos exponentes de la “realpolitik” en materia de relaciones internacionales, y del realismo como modus permanente, generaron malestar en el gobierno de Zelenski, pero también en gran parte de la plana mayor de la dirigencia europea.

Sus dichos se producen en el medio de un resquebrajamiento del bloque occidental frente a Rusia, en un contexto donde se discute hasta qué punto la Unión Europea es capaz de aguantar.

El presidente ucraniano comparó la propuesta del mítico internacionalista con la política de apaciguamiento respecto de la Alemania nazi en 1938, cuando las potencias europeas cedieron ante Hitler y le permitieron la anexión del área checoslovaca de los Sudetes. Zelenski teme que, a medida que la guerra continue, Occidente pierda fuerza para sostener las sanciones contra Rusia y su país comience a conseguir menos apoyo entre sus hasta ahora aliados.

El académico, diplomático y ex funcionario ya advirtió en numerosas oportunidades el peligro de aislar a Rusia, o de empujarla a una alianza con la República Popular China. No es una excepción en el ámbito del realismo en las relaciones internacionales. Otros intelectuales, como John Mearsheimer o Stephen Walt afirman, hace años, que la invasión rusa a Ucrania iba a suceder si no cambiaba la política exterior estadounidense y de la OTAN en la región. Incluso, en 1997, 40 ex funcionarios, diplomáticos y académicos le advirtieron, en una carta al entonces presidente Bill Clinton, que la incorporación de países de Europa Oriental a la OTAN podría desencadenar un “error político de dimensiones históricas”. Sin ir más lejos, el actual jefe de la CIA, William Burns, se pronuncia desde mediados de los años 90 respecto del perjuicio que podría causar al mundo la expansión del bloque atlantista, sobre todo tras la incorporación en 1999 de Hungría, República Checa y Polonia. Ya desde aquel momento, los movimientos de la OTAN parecían ir en clara contradicción con la promesa que le había hecho George Bush a Mijail Gorbachov sobre qué no se expandirían “ni un centímetro más al Este”.

En este contexto, además, las sanciones de la UE no han mostrado los resultados esperados. Si bien se espera que Rusia sufra una contracción en su PBI superior al 10%, los pronósticos en Occidente tampoco son buenos respecto una crisis energética, alimentaria, y de suba sin freno de precios.

Uno de los principales problemas para Occidente es que la OTAN tampoco se encuentra monolíticamente abroquelada en cuestiones claves, como, por ejemplo, el ingreso de Finlandia y Suecia al bloque. Tampoco lo están a la hora de profundizar las sanciones, especialmente en lo que respecta a la importación de gas y petróleo. A la oposición de países como Hungría o Polonia se suman los reparos de algunos, como Francia. El mismo Emmanuel Macron ya advirtió que la paz en Ucrania no se logrará mediante la “humillación” a Rusia: “Cuando la paz vuelva a suelo europeo, tendremos que construir nuevos equilibrios de seguridad sin caer nunca en la tentación ni en la humillación, ni en el espíritu de venganza”.

Kissinger, entre otros hechos que marcaron a fuego el siglo XX, fue una de las mentes clave detrás de los golpes de Estado que asolaron el Cono Sur durante la década de los 70. Pero también fue el arquitecto de la política de acercamiento de Washington a China en 1973; de distensión con la Unión Soviética en la Guerra Fría; de la finalización de la guerra de Vietnam; y los acuerdos de paz de Camp David entre Israel y Egipto. No se trata, más allá de su edad, de un personaje marginal en la política internacional. Es una voz autorizada.

Kissinger entiende que las tensiones entre el atlantismo, es decir, Estados Unidos, la Union Europea y la OTAN, con el mundo euroasiático -China, Rusia, India, en menor medida Brasil, América Latina y África- dependen en un porcentaje importante de que las tensiones no escalen a mayores en el Este de Europa. Esto podría llevar a nuevos enfrentamientos, con mayor participación de terceros Estados, sumado a focos de conflicto que podrían sucederse en otras regiones del mundo. Kissinger espera que, en este caso, prime el realismo y la cordura por sobre los enfrentamientos permanentes.

Publicado en Hoy Dia Cordoba https://hoydia.com.ar/columnistas/analisis-internacional/kissinger-el-realismo-y-la-paz/

UN MOMENTO HISTÓRICO, PERO TAMBIÉN HISTÉRICO es como define a la actualidad mundial, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma mientras se agota el poder hegemónico de los anglosajones a manos de un nuevo mundo multipolar, y se pregunta si los poderes neoconservadores de EEUU reflexionarán y tendrán la responsabilidad de terminar con tanta conflagración de alta intensidad que puede llevar a la desaparición de la humanidad. Además aborda la guerra en Europa para concluir con que a Ucrania le va muy mal, a pesar de la propaganda política “guerrerista”, que solo ofrece triunfos mediáticos que no reflejan la realidad de las batallas,

También nos habla de los frentes internos en Norteamérica, de las posturas antagónicas de Soros y de  Kissinger. El primero, como promotor y patrocinador de las agresiones a Rusia y que pretende que muera hasta el último ucranio; y el segundo, que le ha dicho a Zelenski que firme una rendición que incluya entregar territorios. Además de que Occidente debe asumir que no puede existir un sistema mundial que pueda ser “vivible” si no incluye a Rusia y que se debe acabar con el criterio de derrotarla.

A continuación analiza las declaraciones del general Mark Alexander Milley -Jefe de Estado Mayor Conjunto, el oficial militar de más alto rango de la nación y el principal asesor militar del presidente, el secretario de Defensa y el Consejo de Seguridad Nacional-, jefe de todas las fuerzas armadas norteamericanas, que reconoce que “EEUU no está preparado para las nuevas guerras del siglo 21”. Todo ello en medio de las dificultades electorales de Biden, de la pérdida de apoyo de su prensa adicta y de que ésta guerra tampoco le sirve como elemento de acumulación de poder ni para contar con un frente interno ordenado y tranquilo.

Además aborda con rigurosos datos contrastados, el declive del G7 marcado por la notable caída del PBI de sus países miembros desde la desaparición de la URSS, y hace una reseña cronológica de los hechos que marcan el inexorable declive de Occidente tanto en la gestión de gobierno como en el campo económico y en el terreno militar, con sus impactantes fracasos, derrotas y huidas desde el principio de siglo.

Por otra parte, nuestro director nos presenta un completo cuestionario que pone en duda si Estados Unidos está preparado para seguir tensando la cuerda con estos conflictos globales. Unas preguntas que tienen evidentes respuestas negativas para un bloque que solo ha intentado con el expediente militar, torcer una historia que viene de declinación en declinación y  de golpe en golpe.

Eduardo Bonugli (Madrid, 29/05/22)

General Mark Alexander Milley -Jefe de Estado Mayor Conjunto, el oficial militar de más alto rango de la nación y el principal asesor militar del presidente, el secretario de Defensa y el Consejo de Seguridad Nacional-
G7

La petición de Suecia y Finlandia a la OTAN ha sido unánimemente interpretada en Occidente como un fracaso de Rusia y una revitalización de la OTAN. Ni una cosa ni otra. Que es una amenaza para Rusia es evidente, pero relativa. Que no es una revitalización de la OTAN, esa a la que el presidente francés, Macron, se refirió hace algo más de un año como que estaba en “muerte cerebral”, es algo que tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo en Ucrania y que no es alentador para quienes la impulsan.

Por Alberto Cruz CEPRID

Así que, por partes.

Como ocurre siempre, nos quedamos mirando el dedo cuando lo que hay que mirar es la luna. Por lo tanto, hay que mirar más allá, mucho más allá de esta posible incorporación porque Ucrania no es la razón sino la excusa. Porque la decisión de ampliar la OTAN por el norte helado de Europa no tiene nada que ver con la estepa ucraniana. Viene de mucho antes, y tiene una palabra que lo explica: Ártico.

El control del Ártico, donde Rusia está trabajando muy denodadamente y tiene grandes infraestructuras, sobre todo gasísticas, lleva años siendo un «dolor de cabeza» para la OTAN e, implícitamente, así lo ha reconocido el presidente de Finlandia al afirmar que Rusia no tiene ningún plan para atacar a su país, pero que «hay otras cosas». Esas otras cosas son monetarias. Porque desde hace años EEUU viene protestando ante Finlandia porque este país es donde se construye una parte de los rompehielos que tiene Rusia en funcionamiento para trabajar en el Ártico. Por lo tanto, Finlandia no entra en la OTAN por ideología, ni porque se sienta amenazada, sino por la cartera. Porque se asegura, y pronto lo veremos, un suculento contrato para la construcción de la flota de rompehielos de la OTAN, que ahora es inexistente.

Ucrania es la excusa de lo que la OTAN (léase EEUU) lleva años pretendiendo, y ahora es el momento. Entretenidos con los nazis, una parte, olvidamos otra o el todo. Pero ellos no. Ya en 2018 estos dos países, supuestamente neutrales, solicitaron participar en las primeras maniobras que la OTAN hizo en Noruega para «lanzar un potente mensaje a cualquier enemigo potencial» en la zona. Bonita neolengua, como la de los «evacuados», que no rendidos, nazis de Azovstal. Porque da la casualidad que los países que se reparten el Ártico son Noruega, Dinamarca, Canadá, EEUU y Rusia. Es decir, cuatro de la OTAN y uno que no. Luego lo de «enemigo potencial» tenía, y tiene, un nombre: Rusia. En 2019 se lanzó otra historieta parecida al nombre de «libertad de navegación». Curiosamente, cuando China comenzó a colaborar con Rusia en el Ártico en lo que se denominó la Ruta de la Seda Polar. Porque con Rusia controlando prácticamente la mitad del Ártico, y abriendo a la navegación ese territorio (tiene la flota de rompehielos más potente del mundo), asegura a China una vía de escape muy necesaria al estrangulamiento que sufre en el estrecho de Malaca, en la práctica bajo control estadounidense.

No hay que irse muy lejos para ver el desenlace de todo esto, puesto que el 3 de marzo estos dos países supuestamente «neutrales», Suecia y Finlandia, participaron finalmente con la OTAN en unas maniobras en el Ártico. El 3 de marzo. Dos semanas después se planteó esta intregración. ¿Cuál es la causa? Sin la menor duda, la aplastante derrota del batallón nazi “Azov” en Mariupol, que ha sentado el inicio de la derrota de la OTAN en Ucrania.

No faltan quienes desde la pretendida izquierda acusan a Rusia de haber provocado esa “revitalización” de la OTAN. Es como lo de Ucrania: malo si no lo haces, malo si lo haces. En este caso se iba a hacer de todas todas, aunque Ucrania proporciona la cobertura adecuada.

Sin embargo, hay un factor con el que no se contaba: Turquía. Este país es ha plantado ante estas incorporaciones aduciendo varias reivindicaciones históricas, desde que se deje de apoyar a los kurdos (Suecia es uno de los países que más fuertemente los apoyan) hasta que se levante el embargo de armas que se le impuso cuando compró los misiles S-400 a Rusia. Los turcos van a vender caro su sí final, y pagarán los kurdos (que se lo merecen, por ignorantes geopolíticos y sumisos vasallos estadounidenses) y entonces los veremos correr asustados hacia algún trato con Assad. Pero esa es otra historia. Simplemente recuerdo que Grecia paró durante un par de años el ingreso de Macedonia del Norte en la OTAN por una cuestión del nombre del país. Solo que ahora a la OTAN le corre mucha prisa y no puede permitirse el lujo de dilatar en el tiempo el ingreso de Suecia y Finlandia. Por lo tanto, tendrá que hacer concesiones a Turquía, y rápidamente. Mucha gente lo va a ver, y eso no es una muestra de fuerza sino de debilidad de la OTAN.

El control del Ártico

La OTAN tiene que darse prisa porque está perdiendo la guerra en Ucrania y necesita un refuerzo político y moral. La rendición de los nazis del Azov (casi 2.500 en total y hasta la Cruz Roja ha reconocido que «la cifra es mucho mayor de la que se esperaba») deja aún más desnuda su estrategia puesto que esta era una fuerza entrenada por la OTAN, una fuerza considerada de élite.

Es por eso que la OTAN teme tanto la derrota militar, por eso se multiplican las afirmaciones (el alemán Scholz ha sido el penúltimo en decirlo) de que «no podemos permitir que Rusia gane en Ucrania», porque una victoria rusa significa el fin de la supremacía de Occidente en todos los aspectos, incluido el militar y pone al desnudo la incapacidad de la OTAN por muchos miembros que tenga.

Hasta ahora algunos países ya se habían atrevido a hacer frente a EEUU, le habían perdido el miedo (el caso de Irán al atacar una base de EEUU en Irak es el más claro en represalia por el asesinato del general Soleimani, en enero de 2020), pero ha sido más en una táctica defensiva que ofensiva. Rusia ha convertido lo defensivo en ofensivo. Este es el desafío. Si Rusia gana, y lo está haciendo, el mundo verá que EEUU es impotente política, económica y militarmente. OTAN incluida. Y entonces los desafios a EEUU (y, por defecto, a sus vasallos, es decir, a Occidente) se convertirán en norma y terminará la dominación occidental del mundo. Eso es lo que está en juego en Ucrania, y eso es lo que se intenta parar y/o retrasar con cosas como el ingreso en la OTAN de Suecia y Finlandia, reforzar el flanco occidental y poner a toda Europa bajo el control absoluto de EEUU.

Por eso no hay que fijarse en la OTAN sino en su jefe, EEUU. Es oficialmente desde 2019 cuando se interesa por el Ártico si hay que hacer caso a un documento oficial del Pentágono que lleva por título el expresivo “Recuperar el dominio del Ártico”. El preámbulo ya lo dice todo: “Esta estrategia establece cómo el Ejército generará, entrenará, organizará y equipará nuestras fuerzas para asociarnos con los aliados del Ártico y asegurar nuestros intereses nacionales y mantener la estabilidad regional. El lanzamiento de esta estrategia es oportuno, especialmente dados los niveles crecientes de actividades de competidores de gran potencia en la región del Ártico”. Y sigue: “El Ártico, un área vital que contiene muchos de los recursos naturales de nuestra nación y canales de envío clave, es una plataforma para proyectar poder global y una posible vía de ataque en conflicto” (1). Esto es lo que hay, en realidad, detrás de toda esta historia de Suecia, Finlandia y la OTAN.

El uso del plural, “competidores de gran potencia”, es algo que va más allá de Rusia. Es también China. Como se ha dicho más arriba, EEUU busca la contención total de China y el Ártico le proporciona al país asiático una buena vía de escape al estrangulamiento del estrecho de Malaca, donde EEUU acaba de meter en vereda a Japón con una declaración conjunta sobre «disuadir militarmente a China» (20 de mayo). Esto es una consecuencia directa de la debilidad de la moneda japonesa, el yen, ya ampliamente superada por el renminbi chino como moneda en la que trabaja el FMI (2). Esto se suma a otro hecho: la internacionalización del renminbi se hace inevitable, cada vez va a más – sin haberse lanzado aún formalmente – y eso se manifiesta en que el dólar va descendiendo como moneda de reserva mundial mientras que la moneda china sigue subiendo (según el FMI, en este primer trimestre del año ha pasado del 2’66% al 2’79% y eso es consecuencia directa de la crisis ucraniana). Aunque la moneda china aún esté muy por debajo del euro (20’64%) y del dólar (58’81) la tendencia es irreversible, y EEUU lo sabe (3).

EEUU quiere cerrar a China esa vía de escape marítima y Noruega no es suficiente para esta estrategia, por lo que hay que «ayudarla» con el resto de países escandinavos, sobre todo con Finlandia, que es quien tiene más frontera con Rusia, terrestre y marítima. Para EEUU, así se refuerza su papel en el Ártico y se cierra la ruta China.

La estepa ucraniana ha sido un buen escudo para tapar todo esto, añadiendo, además, la anestesia de una «opinión pública» (?) que va a dejar pasar todo esto por emotividad: si enseñamos lo malos que son los rusos, todo esto pasará mucho mejor.

¿Todo esto estaba en la mente de EEUU cuando despreció las propuestas de seguridad rusas antes de la crisis? A posteriori, no cabe ninguna duda. Con ello, el Mar Báltico pasa a ser un mar de la OTAN, pero eso reforzará aún más la decisión rusa de convertir al Mar Azov en el mar interior de Rusia. Puede que la OTAN se refuerce por arriba, pero se debilita por abajo porque siempre está el eslabón débil de Turquía, aunque formalmente esté en la OTAN.

Ni que decir tiene que el tema del Ártico va a salir a relucir en la reunión de la OTAN del mes junio en Madrid. Y entonces sí se podrá decir, sin presunciones, que asistimos a los preludios de una Tercera Guerra Mundial, aunque ya se está librando a través de medios híbridos (sanciones, «informaciones», de poder como en Ucrania…). Porque por mucho que veamos sonrisas en unos y miedo en otros (los pusilánimes de siempre), la realidad es que la incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN es como realizar una transfusión de sangre a un moribundo: se alarga el declive, pero no se para. Por eso lo que pase en Ucrania es determinante, y lo que está pasando no es alentador para la OTAN ni para Occidente.

La OTAN pierde en Ucrania

Que la OTAN está perdiendo en Ucrania se pone de relieve no solo con el revés militar del ejército ucraniano y los patrocinados nazis, como el “Azov”, por mucho armamento otánico que se les transfiera y que hace a la OTAN cobeligerante de hecho, sino con la iniciativa de paz que acaba de proponer Italia en la ONU (20 de marzo). Que sea esquizofrénica es otra cosa, pero indica el nerviosismo existente en el mundo otánico.

Este plan consiste en lo siguiente: alto el fuego, conferencia de paz con mediadores, Ucrania no ingresará en la OTAN pero sí en la UE, Crimea y el Donbás tendrán «plena autonomía» como parte de Ucrania. Cuando todo ello se haya pactado, Rusia retirará sus tropas y se levantarán «gradualmente» las sanciones. Una vez hecho todo, se firmará un acuerdo multilateral sobre la paz y la seguridad en Europa.

Es decir, si Europa se hubiese tomado en serio su «mediación» en los Acuerdos de Minks de 2015 (Alemania y Francia miraron siempre para otro lado y no presionaron a Ucrania para que los cumpliese; y no hay que olvidar que fueron sancionados también por la ONU) se habría evitado todo esto. Pero lo interesante es que se ve que las sanciones (ilegales, según el derecho internacional), están para quedarse y por eso, como con Irán, se habla de que se levantarán «gradualmente». El objetivo sigue siendo ya no la derrota de Rusia, porque la derrotada es la OTAN, sino su “debilitamiento”.

Esta propuesta de paz es una negación de todo lo que la OTAN está diciendo, que Ucrania gana y que Rusia pierde. Encubre, además, la derrota militar no solo de Ucrania sino de la propia OTAN. Que sea una iniciativa italiana está por ver, puesto que el 10 de mayo el presidente italiano, Draghi, fue a Washington a rendir pleitesía a Biden. Que este movimiento se haga una semana más tarde de ese viaje indica cómo es la realidad que se oculta y que eso de «victoria en el campo de batalla» y que «Rusia no puede ganar» no son más que cuentos para niños. Con o sin los nórdicos en la OTAN.

Notas

(1) https://www.army.mil/article/244261?dmd

(2) https://www.imf.org/en/News/Articles/2022/05/14/pr22153-imf-board-concludes-sdr-valuation-review

(3) Alberto Cruz: Ucrania como preámbulo: la derrota de Rusia es la antesala del ataque a China por Occidente https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2700

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org También se puede encontrar en librerías.

albercruz@eresmas.com