Las manifestaciones contra el racismo y la pandemia no solo agudizan la crisis interna en EE.UU, sino que también, según algunos analistas, debilitan la postura de Washington en cuanto a su liderazgo global. Carlos Alberto Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, señaló que mientras el país norteamericano intenta preservar su hegemonía en un mundo multipolar, sus aliados, como Alemania, “están tratando de reinstalarse en este nuevo orden” y ampliar la cooperación con otras potencias.

NR: El 7 de Noviembre de 2016, el Director Academico de Dossier Geopolitico, Dr Miguel A. Barrios, publicaba este articulo en varios medios masivos de comunicacion, dado su tremenda vigencia lo reiteramos, para que nuestros lectores observen que desde hace larga data venimos viendo la declinacion Norteamericana. Dossier Geopolitico.

Como ocurre cuando se producen elecciones en los EEUU, prácticamente se trata de una elección global por sus repercusiones e impactos a nivel geopolítico mundial. Casi por añadidura se generan un sinfín de debates sobre si el candidato del Partido Republicano o del Demócrata llevaran políticas mas beneficiosas o perjudiciales con respecto a Nuestra América.

Evitaremos entrar en estas discusiones que nos parecen interesantes, pero que nos pueden conducir a errores geopolíticos.

En verdad EE.UU. es un sistema de partido único que tiene matices en lo interno, pero a no confundir en lo que hace a América Latina y el Caribe: nadie pone ni pondrá en discusión que constituimos el patio trasero de la República Imperial, institucionalizado en la mal llamada Doctrina Monroe, aquella declaración unilateral del entonces presidente Monroe, el 2 de diciembre de 1823, en el Congreso norteamericano, para abortar el unionismo hispanoamericano de Simón Bolívar.

Por supuesto que no podemos desconocer que Donald Trump representa en forma tragicómica la necesidad de no perder el “sueño americano” de la América profunda ante el descenso social de los sectores medios y populares norteamericanos ante las corporaciones financieras del globalismo de Wall Street que representa Hillary Clinton. Pero esto no nos puede llevar a confundirnos con un cambio de política de EEUU en el sistema global.

Además, el presidente de los EEUU es un gerente de una red institucional compuesta por el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, el Pentágono, la Reserva Federal y un sinfín de lobbys públicos y secretos, desde la Asociación Nacional del Rifle a las universidades, de la CIA a la DEA y el FBI. Es decir, quedar prisioneros de los discursos y no de los andamiajes de poder del imperio, nos lleva a agudos análisis, pero modificaciones de la Doctrina Monroe no habrá.

Y entonces, ¿qué está ocurriendo en los Estados Unidos de cara a las próximas elecciones mas allá de Hillary Clinton y Donald Trump?

Estados Unidos se encuentra en su más profunda decadencia Geocultural desde su nacimiento como Estado, en un momento de cambio de “orden” mundial, y partiendo de la premisa de que la cultura -entendida como el conjunto de elementos materiales y espirituales de un pueblo que hacen a su identidad- constituye la dimensión mas profunda de la soberanía de los pueblos.

Y para no analizar desde la actualidad misma, lo haremos desde la actualidad histórica como un diálogo retroalimentativo pasado-presente-futuro y futuro-pasado-presente.

El eminente geopolítico norteamericano Zbigniew Brzezinski afirma que los cuatro ámbitos decisivos del poder global lo constituyen: a) militar, b) económico, c) científico-tecnológico y d) cultural. La combinación de los cuatro ámbitos es lo que hace a un actor estatal convertir en superpotencia global (Brzezinski,Zbigniew. El gran tablero mundial. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestrategicos, Editorial Paidós, BsAs., 1998).

Aunque el rostro visible de un imperio mundial se traduce a través del poder duro al decir de John Nye – estratega estadounidense -, identificando de esa manera al segmento económico y militar, sin embargo es el poder blando – el cultural – el que alimenta y sostiene al primero.

A lo largo de la historia, el Imperio de Roma, China, los Mongoles, España e Inglaterra, por citar algunos ejemplos, al ingresar en una fase irreversible de decadencia cultural fueron perdiendo la creatividad y el dinamismo económico militar.

Nada más alejado de la realidad mundial que desconocer que EE.UU. es una superpotencia militar global, por lo que embarcarse en afirmar la inminente decadencia de los EE.UU. es un simplismo peligroso.

Sin embargo, podemos hallar serias grietas dentro del ámbito cultural norteamericano conducente a una crisis que nos lleva, como lo venimos sosteniendo, a un “orden” multipolar en el siglo XXI. El primer síntoma de una crisis de los imperios se inicia en el segmento de la cultura precisamente. Y es lo que estamos observando en la actual campaña presindencial.

Daniel Bell ya advirtió en su momento que EE.UU. ha entrado en la “era del hedonismo” (Daniel Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo, Alianza Editorial, Madrid, 1977, pág. 48). Tanto Samuel Huntington, en su ultima obra antes de fallecer denominada llamativamente ¿Quienes somos? (Huntington, Samuel, ¿Quienes somos? Los desafíos de la identidad nacional estadounidense, Editorial Paidós, Bs.As., 2004) como el citado Brzezinski, entre otros muchos, critican a fondo ese hedonismo que socava la tradición fundante calvinista cristiana y la base de moralidad social, e identifican su amenaza de declive social y hasta imperial.

Ambos encuentran sorprendentes analogías con la decadencia de otros sistemas imperiales, como el historiador de la Universidad de Yale -EEUU-, Paul Kennedy.

Los deslumbrantes logros tecnológicos, económicos y políticos se dan paradójicamente con problemas de decadencia moral, suicidio cultural y de desunión política entre cuyas manifestaciones Huntington señala el aumento de conductas antisociales (crímenes, drogadicción y violencia general), la decadencia familiar (récord de embarazos adolescentes), el descenso vertiginoso de la natalidad y el envejecimiento de la población, el resquebrajamiento de la ética del trabajo, la desocupación a consecuencia de la deslocalizacion de las fábricas, la concentración financiera de la riqueza, los niveles mas bajos de rendimiento escolar con depreciación del estudio y la actividad intelectual, y la erosión del puritanismo fundador de la “Gran Nación”.

Francis Fukuyama es aun mas radical en su libro La gran destrucción, donde destaca “los procesos de desintegración, comenzando por la crisis del matrimonio y la familia, bajo el influjo de un individualismo y utilitarismo muy exasperado” (citado en Guzmán Carriquiry, Enrique, Una apuesta por América Latina, Editorial Sudamericana. BsAs. 203).

El credo americano como adelgaza ideológica de democracia, individualismo, igualdad ante la ley, constitucionalismo y propiedad privada, inspirado por una especie de religión civil, ha entrado en una crisis de legitimación desde Vietnam. Se rompió el consenso nacional fundador del Destino Manifiesto, y aquí nos parece que reside el fondo irreversible de la crisis Geocultural de la República Imperial, y nunca mejor reflejada en estas elecciones, por un magnate inmobiliario como “representante” del sueño americano, y por la creadora del terrorismo del Daesh, es decir, del falso “Estado islámico” y representante de Wall Street, Hillary Clinton. Tanto el uno como el otro traducen esta crisis Geocultural , pero no  están por modificar la Doctrina Monroe.

Junto con los sentimientos patrióticos, tienden a manifestarse con más vigor la importancia de los derechos de los grupos definidos desde la etnia, sexo y “preferencia sexual”, la propia región, la corporación, etc.

Ahora resulta muy difícil definir un consenso nacional ante esa presión multicultural si no es por la re-emergencia coyuntural de una conmoción patriótica. En el fondo, la búsqueda de un enemigo, ya sea el comunismo, los “negros”, el terrorismo, Putin, Irán, Chávez o los chinos, es lo que termina dividiendo en dos bloques a la sociedad norteamericana: la Nación Americana o la Confederación Multicultural.

Esto se agudiza por el fuerte crecimiento de las masivas inmigraciones a los EE.UU.. La cuestión de fondo se complica porque ha dejado de ser un Estado continental industrial Atlántico y predominantemente europeo a ser pacifico, asiático y del sur continental, latinoamericano. Ello pone en el tapete un eje central, la naturaleza de la Nación Americana esta en discusión a todos los niveles como no lo estuvo desde la época de la Guerra civil en el siglo XIX.

Huntington plantea en forma muy angustiada la necesidad de fortalecer la identidad nacional. La presencia hispana en los EEUU suscita debates y temores. Huntington afirma “que el más grave e inmediato peligro para la identidad tradicional americana proviene de la inmediata e incesante inmigración de América Latina, sobre todo de México” (Huntington, Samuel, Obra citada, Pág, 129).

Plantea el estratega norteamericano la urgente necesidad de vigorizar en tiempos de globalización no solo por medio de la ideología política tradicional (los principios del “Credo Americano”), sino la revitalización de los elementos básicos de la cultura angloparlante (cristianismo, lengua inglesa, ética del trabajo, moralismo e imperio de la ley).

Este contexto de debilidad del principal segmento -el cultural- de los cuatro que forman parte de un poder global, está causando seria preocupación en los EE.UU. y no solo en los niveles geoestratégicos. Y en ese sentido estas elecciones son un punto de inflexión.

Se publicó hace unos años un Informe preparado por la Academia de Ciencias de ese país titulado “Superando la tormenta que se avecina” (diario La Nacion, Bs.As., Argentina, jueves 27 de octubre de 2005, pág. 59). Este documento expresa:”Este comité está sumamente preocupado por el debilitamiento observado en los componentes científicos y técnicos de nuestro liderazgo económico al punto que otras muchas naciones están aumentando su poderío. Estamos preocupados por el futuro de los EE.UU.”.

De las conclusiones se desprende la fuerte alarma por el desequilibrio en aumento entre las demandas tecnológicas y las ofertas educativas, y el documento hace recomendaciones concretas para una transformación del sistema educativo en todos sus niveles sin pérdida de tiempo, en una época histórica en la cual no hay desarrollo sin mejora en la calidad educativa. Agregamos que ya en 1981, el Comité de Ciencias de los EE.UU. en un mismo tipo de informe avisa al Presidente Reagan de esta crisis que va en aumento. El documento se tituló “América en peligro”.

Luego de este análisis y yendo de lleno a las elecciones de ested martes, los expertos creen que detrás de fenómenos como el Brexit o el ascenso de Trump hay un profundo malestar de sectores blancos que perdieron en los últimos años preeminencia social.

La mayoría blanca solía mezclar identidad racial con identidad nacional. Para muchos blancos, esa identidad era uno de los pilares fundamentales que sostenía sus vidas y ahora aparecen como “amenazados”.

“La cuestión fundamental es quiénes somos”, dice Erik Kaufmann, profesor de Ciencias Políticas del Birkbeck College de la Universidad de Londres: “¿Qué significa ser parte de esta Nación? ¿Sigue siendo nuestra Nación entendiendo “nuestra” como mayoría étnica?”, diario La Nación, Bs.As, Argentina, jueves 3 de noviembre de 2016, pág. 3).

Son preguntas que nos conllevan al centro de nuestro análisis, el multiculturalismo, los movimientos de los derechos civiles en EE.UU. y de una política de fronteras abiertas, ponen el acento en la identidad. Y este el el dilema de los EEUU en el siglo de las grandes civilizaciones como bloques.

Miguel Ángel Barrios es doctor en Educación y Doctor en Ciencia Política. Autor de más de quince obras de política latinoamericana. y Miembro de Dossier Geopolitico

NR: Segunda interpretación en línea con la de Susan Neiman en este caso del Francés Thierry Meyssan, en el que introduce el aspecto histórico de la guerra de Secesión de USA y las consecuencia políticas de esa lucha nunca terminada en EE.UU. y el reflejo en los conflictos actuales. Ah, la Historia, siempre la Historia, -las tres guerras civiles inglesas-, como decíamos en el artículo de Neiman, que bien pueden derivar en una Guerra Civil Fría, en la declinante potencia anglosajona norteamericana. Pereyra Mele Dossier Geopolitico

Lo que muestran las manifestaciones en ‎Estados Unidos

por Thierry Meyssan

Las manifestaciones contra el racismo en Estados Unidos han evolucionado ‎rápidamente hacia una promoción de las ideas que el Partido Demócrata quiere ‎implantar. Ya no se trata de luchar por la igualdad de derechos para todos, ni de ‎cuestionar los prejuicios de ciertos policías sino de reabrir un verdadero conflicto ‎cultural, lo cual implica el riesgo de hacer estallar una nueva Guerra de Secesión.‎

Las manifestaciones que se han iniciado en diversos países de Occidente contra el racismo en ‎Estados Unidos están disimulando la verdadera evolución del conflicto en suelo estadounidense. ‎En los propios Estados Unidos, los hechos se han deslizado de un cuestionamiento inicial de las ‎secuelas que aún persisten desde los tiempos de la esclavitud de los negros hacia un conflicto ‎diferente, capaz de poner en peligro la integridad misma del país. ‎

La semana pasada yo recordaba en este mismo sitio web que Estados Unidos pudo haberse ‎disuelto después de la desaparición de la Unión Soviética ya que parte de la identidad ‎estadounidense se basaba entonces en la oposición a la URSS. Sin embargo, el proyecto imperialista –la ‎‎«guerra sin fin»– puesto en manos de George W. Bush permitió reactivar el país después de los ‎atentados del 11 de septiembre de 2001.

También subrayaba que durante las últimas décadas la población estadounidense se había desplazado considerablemente para reagruparse ‎geográficamente por afinidades culturales [1]. Los matrimonios entre personas de ‎razas diferentes comenzaron a disminuir nuevamente. Y llegaba a la conclusión de que la ‎integridad de Estados Unidos estaría en peligro cuando otras minorías, aparte de los negros, ‎se unieran al movimiento de protesta [2].‎

Eso es precisamente lo que hoy estamos viendo. El conflicto ya no es de blancos contra negros ‎ya que los blancos se han hecho mayoritarios en ciertas manifestaciones antirracistas y visto ‎el hecho que hispanos y asiáticos se han unido a las marchas y que el Partido Demócrata ahora ‎se implica en ellas. ‎

Desde el mandato de Bill Clinton, el Partido Demócrata se ha identificado con el proceso de ‎globalización financiera, tendencia que el Partido Republicano apoyó tardíamente y sin llegar ‎nunca a adoptarla plenamente. ‎

Donald Trump representa una tercera vía: la del «sueño americano», o sea la vía del ‎empresariado contrario al mundo de la finanza. Trump logró ganar la elección presidencial bajo ‎el lema «America First!», que no era –aunque así se dijo– una referencia al movimiento ‎aislacionista pronazi de los años 1930 sino al regreso de los puestos de trabajo que las ‎transnacionales estadounidenses habían trasladado a otros países sin importarles el aumento del ‎desempleo en Estados Unidos. Trump contó ciertamente con el apoyo del Partido Republicano, ‎pero sigue siendo un «jacksoniano» [seguidor de los principios políticos de Andrew Jackson, el ‎séptimo presidente de Estados Unidos (1829 a 1837)] y no es lo que normalmente se entiende ‎por «conservador». ‎

Como lo demostró el historiador Kevin Phillips –el consejero electoral de Richard Nixon–, la cultura ‎anglosajona ha dado lugar a 3 guerras civiles sucesivas [3]:

la primera guerra civil inglesa, también llamada «Gran Rebelión», entre los seguidores de Oliver ‎Cromwell y los defensores del rey Carlos I, de 1642 a 1651;

la segunda guerra civil inglesa o «Guerra de Independencia de Estados Unidos», de 1775 ‎a 1783;

la tercera guerra civil anglosajona o «Guerra de Secesión», en Estados Unidos, de 1861 ‎a 1865. ‎

Los acontecimientos actuales en Estados Unidos podrían llevar a una cuarta guerra. Al menos ‎eso es lo que parece pensar el general James Mattis, ex secretario de Defensa, quien acaba de ‎expresar a la publicación estadounidense The Atlantic su inquietud ante la política del presidente ‎Trump, estimando que acentúa la división en vez de unir. ‎

Volvamos a la historia de Estados Unidos en relación con los bandos en pugna. El presidente ‎Andrew Jackson (1829-1837), catalogado como populista, impuso su veto al Banco Federal (Fed), ‎instituido por el primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton, uno de los padres de la ‎Constitución, quien era favorable al federalismo debido a su violenta oposición personal a la ‎democracia. Como buen discípulo de Jackson, el presidente Trump también está hoy en conflicto ‎con la Fed. ‎

Veinte años después de la presidencia de Jackson estalló la «Guerra de Secesión» (1861-1865), ‎que los manifestantes de hoy usan como referencia. Según los manifestantes, en la «Guerra de ‎Secesión» se enfrentaron el sur esclavista y el norte humanista. El movimiento de protesta que ‎comenzó a partir de un acto racista –el linchamiento de George Floyd por un policía blanco en ‎Minneapolis– ahora continúa con la destrucción de estatuas de generales sudistas, como Robert ‎Lee. Acciones similares ya habían tenido lugar en 2017 [4] pero ahora cobran importancia con la participación de varios gobernadores del Partido ‎Demócrata. ‎

El gobernador de Virginia, Ralph Northam, del Partido Demócrata, anunció el ‎desmantelamiento de una célebre estatua del general sudista Robert Lee, a pedido de ‎manifestantes blancos. Ya no se trata de luchar contra el racismo sino de destruir los símbolos ‎de la unidad del país. ‎

Pero esa narración no se ajusta a la realidad. Al inicio de la Guerra de Secesión, ambos bandos ‎eran esclavistas. Y al final, ambos bandos era antiesclavistas. El fin del esclavismo no fue un ‎logro de los abolicionistas. Simplemente, ambos bandos necesitaban más soldados para enviarlos ‎al frente. ‎

En la Guerra de Secesión se enfrentaron el sur agrícola, católico y rico y el norte industrial, ‎protestante y ansioso de enriquecerse. El conflicto se cristalizó alrededor de la cuestión de los ‎derechos de aduana –los sudistas estimaban que cada Estado debía establecer sus derechos de ‎aduana pero los nordistas querían abolirlos entre los Estados y dejar su control en manos del ‎gobierno federal. ‎

Por consiguiente, con la eliminación de símbolos sudistas, vistos como restos del esclavismo, ‎en realidad se rechaza la visión sudista de la Unión. Por cierto, es particularmente injusto ‎arremeter contra la memoria del general Robert Lee, quien puso fin a la Guerra de Secesión ‎al rechazar la adopción de una táctica de acciones de guerrillas para proseguir el conflicto desde ‎las montañas y optó por la unidad nacional. En todo caso, estos actos abren el camino a una ‎cuarta guerra civil anglosajona. ‎

Hoy en día, las antiguas nociones estadounidenses de norte y sur ya no corresponden a ‎realidades geográficas. Sería más apropiado hablar de Dallas contra Nueva York y Los Angeles. ‎

No es posible escoger sólo los aspectos considerados positivos en la historias de un país y destruir ‎todo lo que se considera “malo” sin cuestionar todo lo construido. ‎

Al hacer referencia al eslogan de Richard Nixon en las elecciones de 1968 –«Law and Order», ‎o sea “Ley y Orden”–, Donald Trump no predica el odio racista, como afirman numerosos ‎comentaristas, sino que vuelve al pensamiento del autor de ese eslogan, el ya mencionado Kevin ‎Philipps. Trump no está interesado en provocar la disgregación de Estados Unidos sino en hacer ‎volver el país al pensamiento de Andrew Jackson, contrario al predominio del mundo de la ‎finanza. ‎

El estadounidense Donald Trump se ve en la situación que vivió el soviético Mijaíl Gorbatchev a ‎finales de los años 1980. La economía de su país –no la finanza– está en evidente declive desde hace ‎décadas, pero sus conciudadanos se niegan a reconocer las consecuencias de ese declive ‎ ‎ [5]. Estados Unidos sólo puede sobrevivir si se fija nuevos objetivos. Pero ‎ese tipo de cambio se hace especialmente difícil en periodo de recesión. ‎

Paradójicamente, Donald Trump se aferra al «American Dream», o sea al célebre « Sueño ‎Americano», la posibilidad de “hacer fortuna”, en una sociedad estadounidense estancada, donde ‎la clase media está en vías de desaparición y en momentos en que los nuevos inmigrantes ya ‎no son europeos. Frente a él, sus opositores –la Fed, Wall Street y Silicon Valley– proponen un ‎nuevo modelo, pero en detrimento de las masas. ‎

El problema de la URSS era diferente, pero la situación es la misma. Gorbatchov fracasó y la URSS ‎se derrumbó. Sería sorprendente que el próximo presidente de Estados Unidos, sea quien sea, ‎lograra preservar la unidad nacional. ‎

Thierry Meyssan: Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump.

[1] American Nations. A history of the 11 rival regional ‎cultures of North America, Colin Woodard, Viking, 2011.

[2] «[USA: les émeutes raciales et la tentation séparatiste-‎‎>article210033.html]», por Thierry Meyssan, Red!Voltaire, 31 de mayo de 2020.

[3] The Cousins’ Wars, Kevin Philipps, Basic ‎Books, 1999.

[4] «Ce que révèlent les élections US sur le ‎conflit intérieur», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de noviembre ‎de 2018.

[5] «Trump, le Gorbatchev états-unien», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, ‎‎30 de enero de 2018.
FUENTE: https://www.voltairenet.org/article210179.html

NR: En Argentina como en el resto de iberoamérica, las curriculas educativas no nos capacitan en historia Continental Americana, por ello desconocemos la historia Imperial del Brasil, o la pérdidas territoriales de la República Mexicana y su Revolución, por tener una tradición educativa eurocentrista y que ahora también se le suma una exacerbación de los pueblos originarios solamente y despreciamos los aportes de Gauchos, Llaneros, Huasos, etc. Por ejemplo. Por ello tampoco estudiamos historia de Norteaméricana a pesar de estar leyendo a diario del imperialismo yanqui. Y dos puntos que desconocen la mayoría: Uno el Ethos Fundacional de EEUU con su base WASP y Dos: la Guerra Civil de USA; Guerra que ocurrió hace 155 años y que fue la más sangrienta de todas las guerras en que participó EE.UU.: 600.000 muertos y 407.000 heridos con una población de 32.300.000 de habitantes, más perdidas que la que tuvo su participación en la II Guerra Mundial con 407.316 muertos y 133.300.000 de habitantes y la de Vietnam con 55.000 muertos con una población de 208.600.000 de habitantes. Las consecuencias de la Guerra civil siguen estando presente y lo vemos estos días de disturbios raciales, pero fundamentalmente las consecuencias políticas que tendrán en los próximos años en la declinante potencia norteamericana, que podría llegar a fragmentarse como unidad geopolitica, el artículo de Susana Neiman es muy esclarecedor.– Pereyra Mele Dossier Geopolitico.

Lo único sorprendente es que haya tardado tanto

Los estadounidenses llevamos desde 2016 hablando de una guerra civil fría

Por SUSAN NEIMAN

Por supuesto que las imágenes de violencia que atraviesan las ciudades de Estados Unidos no van a resolver nada. Al contrario. La última vez que vimos revueltas parecidas fue en 1968, y entonces ayudaron a Richard Nixon a ganar las elecciones. No solo eso. Hay perspectivas aún peores que otorgar un nuevo mandato al actual presidente. Los estadounidenses llevamos desde 2016 hablando de una guerra civil fría. Si la situación se calienta, la derecha tiene más armas.

De todas maneras, todavía no sabemos muy bien quién está detrás de los actos violentos. Los historiadores demostraron hace tiempo que la violencia contra la que Nixon manifestó su rechazo partió también del Gobierno. Los archivos del FBI ponen de manifiesto que, en aquellos años, individuos ajenos a grupos como Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS) o los Panteras Negras se infiltraron en ellos no solo para obtener información, sino también para provocar acciones violentas. Lo único que podemos saber en estos momentos es que grupos independientes de blancos armados vestidos de negro van a las manifestaciones con esa misma intención, y que están bien organizados en las redes sociales. El jefe de la Policía de Nueva York ha llegado a publicar vídeos en los que enseña cómo distinguir a los manifestantes de los saqueadores. Donald Trump responsabiliza de la violencia a una imprecisa Antifa. Pero, como todo el mundo sabe, su fuente de información es Fox News, y las peores imágenes que he visto muestran cómo la policía disuelve a la fuerza una manifestación pacífica para que Trump pueda posar con una Biblia.

Por supuesto, también hay manifestantes que queman coches de policía y destrozan escaparates en respuesta a la violencia demasiado habitual contra las personas. Si han estallado las protestas ha sido porque George Floyd y Breonna Taylor no son sino los últimos de una larga lista de negros víctimas de la violencia de los blancos. El precario estado de salud responsable de que los negros enfermen de covid-19 tres veces más que los blancos contribuye a ello. Pero el problema de fondo no es este, ni tampoco la esclavitud de los negros, que acabó hace 155 años. El problema de fondo es el falseamiento de la historia.

Al contrario que otros países, Estados Unidos no se construyó sobre la base de la etnia ni del pueblo, sino de unos ideales. “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son iguales”, afirma la Declaración de Independencia, como cualquier niño estadounidense sabe. Durante mucho tiempo se ocultó que los hombres que la redactaron tenían esclavos. La fiesta más querida de los estadounidenses es Acción de Gracias. En ella se expresa el agradecimiento no solo al Creador, sino también a los indios, sin cuya ayuda los primeros europeos no hubiesen sobrevivido. Las películas de Hollywood, encargadas de demonizarlos, encubrieron el verdadero “agradecimiento” que estos recibieron.

La guerra civil no se podía borrar de la historia. En ella murieron más soldados estadounidenses que en todas las demás guerras del país juntas, y sus consecuencias están cada vez más a la vista. Pero ¿por qué hubo una guerra civil entre 1861 y 1865?

Es una pregunta a la que tienen que responder los emigrantes en su examen para obtener la nacionalidad. Es la única pregunta que admite dos respuestas completamente distintas. Quien da la respuesta del Norte, acierta: la causa fue la abolición de la esclavitud. Pero también acierta quien marca la respuesta del Sur: se luchó para defender el federalismo, es decir, los derechos de los Estados individuales. La explicación omite de qué derechos se habla, a pesar de que la declaración de guerra lo enunciaba claramente. La Confederación mandó a sus hijos al frente para que defendiesen el derecho a esclavizar a otros seres humanos.

Acabada la guerra, al comenzar el breve periodo de la reconstrucción, se prohibió la esclavitud. El recuerdo de las verdaderas causas del conflicto permanecía vivo, y los reconstruccionistas radicales lucharon para conseguir más derechos civiles para los libertos afroamericanos. Estos no tardaron en obtener el derecho al voto. Los diputados negros ocuparon sus escaños en Washington, y hubo un reparto de pequeñas granjas como reparación por el tiempo de esclavitud. Aparecieron instituciones sociales, como colegios públicos y orfanatos, abiertas a toda la ciudadanía. Abraham Lincoln fue asesinado no solo por abolir la esclavitud, sino por ser partidario de reconocer más derechos civiles a los negros. Así lo proclamó el autor del atentado. Pero los reconstruccionistas radicales habían perdido el poder en el Congreso y los sucesores de Lincoln no dieron importancia a los derechos de los negros. A fin de ganar las elecciones de 1877, Rutherford Hayes prometió retirar las tropas federales que ocupaban el Sur desde la guerra. Con la retirada llegaron las llamadas Leyes Negras, que privaron de derechos a los afroamericanos, y también el Ku Klux Klan para salvaguardar la privación.

Yo nací en el Sur, en un mundo en el que estaba prohibido que los niños negros y blancos se bañaran juntos. A pesar de ello, no tenía la menor idea de cómo habían sido los años transcurridos entre el final de la guerra y el comienzo del movimiento a favor de los derechos civiles, que se suele datar en 1955. Aunque había visto con mis propios ojos la segregación racial, al igual que la mayoría de los estadounidenses blancos poco sabía del terror que reinó en los años que siguieron a la guerra. Mi ignorancia no era gratuita: la época en la que el terror contra los negros no era la norma, sino la ley, se conoce con el eufemístico nombre de Jim Crow. Y duró mucho. En 1951, una delegación de eclesiásticos portadora de una carta de Albert Einstein, cuya salud por entonces estaba deteriorada, visitó la Casa Blanca con el propósito de convencer a Harry Truman de que prestase su apoyo a una ley federal contra los linchamientos. Truman rechazó la petición argumentando que sería peligroso políticamente. En opinión de las jóvenes afroamericanas fundadoras de Black Lives Matter, los ataques policiales contra los negros forman parte de una tradición del linchamiento sólidamente arraigada.

Por cierto: el linchamiento no se practicó solo en el Sur, y la ideología de la Confederación está extendida por todo Estados Unidos. Cuando, en febrero, la surcoreana Parásitos ganó el Oscar, Trump preguntó en Twitter por qué no había buenas películas estadounidenses como Lo que el viento se llevó. Aunque Trump es neoyorquino, me cuesta creer que no sepa que el largometraje no solo idealiza la situación en los estados del Sur, sino que glorifica al Ku Klux Klan. Los manifestantes que hace poco protestaban en el Estado norteño de Michigan contra las medidas frente a la pandemia llevaban banderas de la Confederación. Aún hoy se sigue recelando de todo lo que proceda de Washington como producto de la Reconstrucción. Si se quiere entender la oposición a la reforma de la sanidad de Obama, hay que entender la guerra civil.

Aunque el Sur perdió la guerra, salió victorioso en el relato de esta gracias a los esfuerzos de dos asociaciones hermanas: Hijos de la Confederación e Hijas de la Confederación. Los hijos y los hijos de los hijos de los soldados que arriesgaron o incluso dieron su vida para defender la esclavitud se ocuparon de escribir la historia oficial. Sembraron el país de monumentos a sus héroes caídos y demonizaron la reconstrucción. La recién creada industria cinematográfica les prestó su apoyo produciendo no solo Lo que el viento se llevó, sino centenares de películas que glorificaban a los rebeldes de los Estados del Sur. También la Casa Blanca los escuchó. Después de la Primera Guerra Mundial, Woodrow Wilson abogó a favor de los derechos de las minorías europeas, pero en su propio país calificó al Ku Klux Klan de “defensores de la nación aria”. Numerosas fuentes alimentaron el mito de la Causa Perdida, una historia bélica en la que los nobles y valerosos sudistas, que lo único que pretendían era defender su patria, fueron aplastados por los yanquis, más numerosos que ellos. Sus hombres fueron heridos o hechos prisioneros, sus mujeres sufrieron vejaciones, sus hijos pasaron hambre, sus ciudades quedaron reducidas a cenizas. Para colmo, los vulgares yanquis tuvieron el atrevimiento de echarles a ellos la culpa de la guerra.

En 2015, Estados Unidos puso en marcha su propia revisión del pasado cuando el asesino de nueve negros que asistían a una ceremonia religiosa reconoció, posando detrás de una bandera confederada, que quería desencadenar una guerra racial. Barack Obama habló en el funeral celebrado en Charleston e hizo un llamamiento al país en el que pedía que esa bandera fuese arriada por fin. Los gobernadores de Carolina del Sur y Alabama, donde aún ondeaba, le hicieron caso, y los principales grandes almacenes del país se comprometieron a no seguir vendiendo símbolos de la Confederación. Algo nuevo había empezado, y yo quería contribuir a ello, sobre todo dada mi condición de judía estadounidense que desde 1982 pasa la mayor parte del tiempo en Berlín y ha vivido de cerca las dificultades que ha comportado la recuperación de la memoria histórica alemana, el antisemitismo y el filosemitismo. A pesar de todo, me siguen impresionando los logros de este país, muy superiores a los de Estados Unidos.

¿Se pueden comparar las historias? Las diferencias son fáciles de enumerar, pero quienes piensan que los crímenes nazis no se deben comparar, parece que han olvidado con qué frecuencia en nuestro país no solo se compara, sino que se equipara. ¿Cuántas veces se habla de las “dos dictaduras alemanas”? En mi opinión, esta equiparación es fundamentalmente errónea. No obstante, las comparaciones son posibles, desde luego, y a veces necesarias. La novela de Toni Morrison sobre la esclavitud está dedicada “a los 60 millones”. Nadie sabe exactamente cuántos africanos fueron asesinados a lo largo de ese tiempo, pero existe abundante documentación sobre las distintas formas de muerte y tortura. En los últimos años, los historiadores también han intentado llenar los 90 años de vacío de la memoria estadounidense con estudios que muestran que la esclavitud continuó hasta 1964 por otros medios.

Entiendo muy bien por qué los alemanes ilustrados se niegan a comparar los crímenes nazis. Al fin y al cabo, una de las estrategias de exculpación nazi, tanto antes como después de la guerra, consistió en utilizar el genocidio de la población nativa estadounidense para legitimar el empeño alemán de ganar espacio vital en el Este. Coincido con la sabia máxima del pensador búlgaro Tzvetan Todorov, según la cual los alemanes tienen que llamar la atención sobre la singularidad del Holocausto, y los judíos, sobre su universalidad. La paradoja sólo es aparente. Los alemanes que insisten en la universalidad del crimen suelen perseguir la exculpación; los judíos, asumir también la responsabilidad de otros crímenes.

Así que pasé medio año en el Sur profundo para investigar in situ tanto el falseamiento de la historia como el pensamiento ilustrado. El título del proyecto era Learning from Germans. Cuando empecé mi trabajo en 2016, muchos estadounidenses lo rechazaron con horror. Tres años después, cuando presenté el libro en Estados Unidos, nadie se escandalizó. Donald Trump, cuyos seguidores no solo agitan los símbolos de los Estados del Sur, sino también la cruz gamada, ha mostrado al país que los nazis no son un problema exclusivamente alemán. A los estadounidenses que se esfuerzan por recuperar la memoria histórica les sorprendió y les alivió a partes iguales que los alemanes también hubiesen necesitado tanto tiempo para cambiar su perspectiva histórica. Cuando el libro se publicó en alemán, fueron los alemanes los contrariados con el título. Incluso quienes estaban dispuestos a permitir las comparaciones, dudaban de la eficacia de la política de memoria de su país. A la vista del ascenso de Alternativa para Alemania o del terrorismo de ultraderecha en Halle o en Hanau, ¿no habría que pensar que el reexamen crítico del pasado había fracasado?

La época del terror estadounidense que siguió a la reconstrucción fue el retroceso de los blancos, que no querían renunciar a su posición dominante, y de quienes no hicieron nada por enfrentarse a los terroristas. Poco después de la victoria de Trump conocí en Alabama a un viejo activista pro derechos civiles, compañero de Martin Luther King. En su opinión, estamos viviendo el final de una segunda reconstrucción. La carrera política de Donald Trump empezó intentando desacreditar a Obama por ser africano, y su lema “la Casa Blanca debe seguir siendo blanca” fue un revés al presidente negro que desempeñó su cargo con tanta dignidad e inteligencia. Pero no debemos desesperar, insistía el activista. Tenemos que ponernos a trabajar. De hecho, el proceso estadounidense de reexamen del pasado ha seguido durante el mandato de Trump. En Alabama se ha inaugurado el magnífico monumento nacional en recuerdo de los linchamientos, el Congreso ha iniciado los debates sobre las reparaciones por el tiempo de esclavitud, y The New York Times desarrolló el Proyecto 1619, un amplio intento de reinterpretar la historia estadounidense desde el punto de vista de la esclavitud. Sin embargo, ante la amenaza de una guerra civil, ¿basta con estos intentos?

Cuando Los Ángeles empezó a arder, mi hija, que trabaja allí, me mandó un mensaje: “Si lees las noticias, me encuentro bien. Hay toque de queda y estoy en casa”. “Gracias”, le respondí yo. “No salgas”. Más tarde me avergoncé de ello. Si yo estuviese ahora en Estados Unidos, saldría a la calle. Sin cócteles molotov, pero también sin lamentar que ardiese la sede central de Hijas de la Confederación. Cuando la llamé por teléfono, mi hija ya estaba participando en la organización de protestas blancas pacíficas para que los negros, que corren más peligro, pudiesen quedarse en casa. ¿Es demasiado tarde, sobre todo con este presidente? La situación nunca había sido tan precaria.

Mi esperanza se funda ahora en los numerosos policías blancos y negros que se arrodillan en la calle en solidaridad con los manifestantes, aunque no con todos los excesos que los acompañan. La historia estadounidense siempre ha estado llena de hombres y mujeres que han luchado para que los ideales del país se hiciesen realidad. Ojalá prevalezcan.

Susan Neiman es filósofa estadounidense, actualmente directora del Einstein Forum en Potsdam (Alemania). Su último libro es Learning from the Germans: Race and the Memory of Evil, sobre la forma en que alemanes y estadounidenses se han enfrentado a su pasado racista. 

FUENTE EL PAIS https://elpais.com/internacional/2020-06-06/lo-unico-sorprendente-es-que-haya-tardado-tanto.html 

Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho Más…

TEMAS:

Marco Geopolitico Lucha entre Atlantistas contra Continentalistas

  • Salimos de la encerrona informática sobre los disturbios raciales de USA y analizamos los factores geopolitico estables y móviles sobre la situación mundial
  • EEUU y su unilateralismo – Trump en campaña electoral, que responde a su sector duro los WASP – Crisis con su estado profundo al querer sacar las tropas a la calle (con Esper), hipótesis de que no se llega a las elecciones de noviembre – G7; G10 o G11. Ruptura del acuerdo comercial con China firmado en febrero de este año.
  • EUROPA: Merkel y un nuevo multilateralismo, NO al G7, y con una especie de neutralidad en el enfrentamiento entre China y EEUU y declaran que deben establecer una relación estratégica con China…
  • CHINA: Conflicto con India? Hong Kong y el conflicto que le instalan los anglosajones, la nueva relación con la ASEAN/China, ha superado en los últimos meses el intercambio comercial que a desplazado los negocios con la UE. China dejó de comprar alimentos cárnicos y cereales a EEUU.
  • RUSIA: Nueva Política de Defensa Nuclear presentado por el Presidente Putin marcando líneas rojas y dejando en claro que no aceptará amenazas a la seguridad de la Federación Rusa….
  • Más en el audio:  

Por Natalia Arias

Y ahora el presidente se encuentra posando con una Biblia frente a la Iglesia Saint John, en un débil intento de posicionar su imagen de “presidente de la ley y orden”, como él bien dice, mientras las personas siguen siendo atacadas, los asesinatos y la violencia ascienden en cifras, y su figura pública se dirige al desastre. Incluso cualquiera podría comparar las imágenes con un apocalipsis. Bolsonaro parece seguir la línea al haber recibido los 2 millones de dosis de hidroxicloroquina de Trump, aun habiéndose demostrado que incrementan los riesgos de mortalidad.

La situación y su figura de autoridad internacional se está saliendo de control, incluso con Teherán, quien aprovecha la situación para desafiar a Estados Unidos, manteniendo con firmeza su disposición de enviar cargamento hacia Venezuela e ignorando totalmente las sanciones que amenazó con imponer el presidente norteamericano: “En caso de que Venezuela nos envíe una nueva solicitud, será atendida”, indicó Musavi en declaraciones recogidas por la agencia Tasnim 1.

En tanto, en el resto del continente latinoamericano, se encuentran germinando nuevos conflictos que atañen al sector privado. En Argentina, el Departamento de Comercio estadounidense falló en contra de la petición nacional de alivianar los aranceles de hasta un 74% que impuso el gobierno estadounidense al biodiésel argentino. No obstante ello, las tarifas se mantendrán tal como fueron establecidas originalmente. 

Causando nuevas disrupciones en el ámbito privado, se encuentra el informe final del ISDA sobre el resultado de las revisiones que podrían confirmar o no si el país incurrió en un “evento de crédito”, que habilitaría posteriormente la activación de los seguros contra el default. Se confirmó dicha suposición, y se seguirá el procedimiento de habilitación de pago de los seguros, que ascienden al millón de dólares aproximadamente. Por otro lado, en el país vecino de Chile, la situación también se complicó para LATAM, quien decidió entrar en quiebra en EE. UU debido a la incapacidad de cumplimiento de sus plazos financieros como consecuencia de los estragos derivados de la pandemia del coronavirus.

Ahora bien, en relación a Cuba y Nicaragua, las tensiones dividen aún más el diálogo con el presidente Trump. El ataque a la embajada cubana en el pasado 30 de abril, todavía sigue sin ser investigada. La representante permanente alterna de Cuba en la ONU, Ana Silvia Rodríguez Abascal, envió una misiva al presidente de la Asamblea General, donde le solicita que, en su calidad de presidente, emita una declaración que condene al ataque terrorista producido, ya que coincide con los valores del organismo. Agregó: “Este acto terrorista es un resultado directo de la política y del discurso agresivo y de odio del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, y de la permanente instigación a la violencia de políticos estadounidenses, incluidos altos funcionarios del Departamento de Estado y de la embajada estadounidense en La Habana; así como de grupos extremistas anticubanos que han hecho de este tipo de ataques su medio de vida”.2

Por otra parte, la cancillería de Cuba emitió recientemente un comunicado donde condena la decisión estadounidense de incluir al país en la lista de quienes “no colaboran en la lucha contra el terrorismo”, dado el criterio norteamericano de mantener a miembros de la delegación de paz del Ejército de Liberación Nacional de Colombia en territorio cubano. El repudio por parte de cancillería se extiende al gobierno de Colombia, a quien adjunta como cómplice. Cito uno de los puntos que emitió cancillería: “Cuba fue víctima del terrorismo organizado y financiado por los EE.UU. y siempre trabajó y trabaja por la paz y la solidaridad de los pueblos, y es de conocimiento de la comunidad internacional, y en particular, de nuestra región, que las negociaciones de paz se desarrollaron, primero en Ecuador, pero que lamentablemente el gobierno de Lenín Moreno, intempestivamente, dejó de ser sede, por lo cual, tanto el gobierno de Colombia y los representantes del ELN, decidieron continuar con el proceso de paz en La Habana, por ser Cuba un país que siempre trabajó por la búsqueda de la paz en Colombia y en la región.”3

Siguiendo la línea conflictiva, Colombia autorizó recientemente la llegada de tropas norteamericanas a su territorio. Una de las unidades del Ejército de Estados Unidos llegará en los próximos días para “asesorar y ayudar en operaciones de lucha contra el narcotráfico a las Fuerzas Militares del país durante 4 meses”, según declaró la embajada estadounidense. Sin embargo, parte del Congreso no parece estar de acuerdo, al no haber sido consultados: “Nos parece grave que el presidente Iván Duque haya aceptado que militares estadounidenses estén en nuestro país. Eso es una situación que violenta la soberanía nacional y el ordenamiento jurídico” declaró el senador Alexander López. 

En cuanto a Nicaragua, Estados Unidos decidió sancionar a dos funcionarios del presidente Daniel Ortega. Entre ellos, al jefe de las Fuerzas Armadas de Nicaragua, Julio César Avilés, y el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, por haber supuestamente participado en actos de corrupción y por haber ayudado a silenciar las voces prodemocráticas en el país centroamericano. Mike Pompeo, en su comunicado, recordó que dichas sanciones se manifiestan en contra de los supuestos abusos de derechos humanos en Nicaragua. Rosario Murillo, esposa del presidente, dijo horas después del comunicado de Pompeo: “Ni nos vendemos, ni nos rendimos, esa es la frase que nos distingue”.

Ahora bien, Donald Trump parece tener bajo control la alianza con El Salvador, Ecuador y Honduras, quienes reciben actualmente fondos económicos por parte del hegemón para la lucha contra el coronavirus. En avisos publicados en el Registro Federal de EE. UU, el Subsecretario de Estado, Stephen Biegun, certificó que los tres países latinoamericanos cumplen los criterios que el Congreso designó para seguir recibiendo ayuda extranjera. Entre dichos criterios, se incluyeron la lucha asertiva contra el narcotráfico y la corrupción. De todas formas, esto es un paso más del procedimiento total.

La ayuda económica también se dirigió hacia Perú y Uruguay. Con respecto al primero, Pompeo señaló en su cuenta de Twitter que prometió continuar ayudando al país, a quien ha apoyado en su lucha contra el coronavirus con casi 6 millones de dólares hasta la fecha. También, no tuvo prurito en señalar y recordar los casi U$265 millones en asistencia de salud que brindó para el gobierno peruano en los últimos 20 años.

Uruguay, nuevo actor clave en las alianzas estratégicas norteamericanas, recibirá una donación de 600 mil dólares bajo la justificación de la lucha contra la pandemia del coronavirus. El embajador de los Estados Unidos en Uruguay, Kenn S. George, no olvidó destacar lo agradecido y orgulloso que estaba del pueblo estadounidense, que, junto al gobierno, habrá donado ahora más de un millón de dólares al pueblo uruguayo desde el 13 de marzo del corriente año.

Otra situación a mencionar es el reciente ingreso del 4to país latino a la OCDE: Costa Rica. “Nos complace mucho dar la bienvenida a Costa Rica a la familia de la OCDE en un momento en que el multilateralismo es más importante que nunca”, dijo en un comunicado el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Se debe recordar que el mes pasado, Colombia también celebró su ingreso, ambos cumpliendo los requisitos para seguir el objetivo de desarrollo en economías emergentes. De todas formas, al ser un hecho tan reciente, se encuentra en pleno procedimiento de adhesión.

Por otra parte, dado el incremento de casos por coronavirus, tanto México como Estados Unidos acordaron extender por 30 días más las restricciones al tránsito terrestre no esencial en la frontera. Hay que recordar que la semana anterior, el embajador de los Estados Unidos en México, Christopher Landau, informó que las restricciones a los viajes no esenciales tendrán que ser extendidas más allá del 19 de mayo planteado con anterioridad. Además, manifestó su decepción al destacar que ciudadanos no están acatando seriamente las medidas.

La situación con Puerto Rico es digna de destacar, ya que celebrará en noviembre un referéndum no vinculante para decidir si la isla debe convertirse en un estado estadounidense, según lo anunciado por la gobernadora Wanda Vázquez. Esto requiere la aprobación del Congreso estadounidense, e indigna a los partidarios de la independencia de la isla y a miembros del PPD opositor. La gobernadora a favor de la estadidad, observa una desilusión social con el actual estatus de Estado Libre Asociado de Estados Unidos; no votan en elecciones presidenciales, y aunque estén exentos del impuesto federal sobre la renta de EE. UU, pagan impuestos del Seguro Social, entre otras cuestiones. Muchas personas consideran que ha costado recuperarse de los huracanes y terremotos por sí mismos. De todas formas, no hay demasiadas expectativas, debido a que un Congreso controlado por Republicanos raramente pueda llegar a reconocer un referéndum de este tipo. Deberemos esperar a las elecciones de noviembre.

Con respecto a Brasil, es sorprende la contradicción que se vive. Mientras las cifras de contagios aumentan exponencialmente, parece que el juego mediático sigue siendo más importante que la vida de la sociedad brasileña. El gobierno estadounidense, si bien anunció la prohibición de viajes provenientes de Brasil -medida que entró en vigor el pasado jueves 28 de mayo-, envió a su mano derecha dos millones de dosis de la famosa hidroxicloroquina, para nada recomendada por los especialistas. En un comunicado, estableció: “Los pueblos estadounidense y brasileño son solidarios en la lucha contra el coronavirus. Hoy, como prueba de esa solidaridad, anunciamos que el gobierno estadounidense envió dos millones de dosis al pueblo de Brasil (…) y será usado como un profiláctico para proteger del virus a las enfermeras, doctores y profesionales de la salud en Brasil. También tendrá un uso terapéutico para tratar a brasileños infectados”, añadió finalmente. Ante su salida de la OMS, parece que el presidente norteamericano cree conocer el tratamiento justo para el coronavirus, mientras su imprudencia termina afectando la vida de una sociedad global.

La violencia interna hacia la sociedad que protesta en paz está explotando en su contra, el presidente se esconde en un búnker y luego posa frente a la Iglesia en favor de la moral. Se presenta como una autoridad, y como un presidente capaz de mantener el orden, y acciona contradictoriamente. La agresión a George Floyd fue el punto cúlmine para desmoronar la imagen del presidente. América está en llamas.

Natalia Arias Investigadora Junior de Dossier Geopolitico.-

Fuentes:

1https://Mundo.Sputniknews.Com/Politica/202006011091605601-iran-desafia-a-eeuu-y-anuncia-su-disposicion-de-enviar-mas-barcos-a-venezuela/

2http://Www.Granma.Cu/Mundo/2020-05-30/Cuba-denuncia-en-la-onu-los-actos-terroristas-contra-su-embajada-en-eeuu-30-05-2020-01-05-10

3Http://Misiones.Minrex.Gob.Cu/Es/Articulo/Condenamos-cinica-decision-del-gobierno-de-eeuu-contra-cuba

https://sv.usembassy.gov/es/registro-federal-publica-certificacion-de-el-salvador/

https://uy.usembassy.gov/es/uruguay-recibira-donacion-por-us-600-000-de-estados-unidos-para-enfrentar-la-crisis-del-covid-19/

https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/06/01/estados-unidos-envio-a-brasil-2-millones-de-dosis-de-hidroxicloroquina-el-polemico-antipaludico-impulsado-por-trump-y-bolsonaro/

https://www.infobae.com/america/agencias/2020/05/16/puerto-rico-decidira-si-debe-convertirse-en-estado-de-eeuu/

Por Miguel Ángel Barrios (*).

 

1. El fenómeno político, económico y militar más importante, antes de la aparición del Coronavirus y que, después del final de la Pandemia, seguirá siendo la firme voluntad de los Estados Unidos de mantener su hegemonía global, su poder del Imperio, frente al aumento y a la competencia china.

2. La hegemonía mundial es la capacidad de elaborar, difundir y hacer que la mayoría de los Estados acepten una visión del mundo en la que el país hegemónico sea el centro; organizar la producción, el comercio y las finanzas mundiales para capturar una mayor parte del Producto Mundial para la sede del Imperio para el uso de su población, y en particular de sus clases hegemónicas y sus altos funcionarios; la capacidad de imponer la “agenda” de la política internacional; la fuerza para castigar a los gobiernos de las “provincias” del imperio que se niegan a aceptar o desviarse de las normas (informales) de su funcionamiento.

3. Las reglas -informales- para los gobiernos de las “provincias” -que son Estados Nacionales-, son:

• tener una economía capitalista, abierta al capital extranjero, con mínima intervención estatal;

• dar igualdad de trato a las empresas con capital nacional y aquellas con capital extranjero;

• no ejercer control sobre los medios de comunicación;

• tener un régimen político multipartidista con elecciones periódicas;

• no celebrar acuerdos militares con estados opuestos, a saber, Rusia y China;

• apoyar iniciativas de los Estados Unidos.

4. Siempre que sea conveniente para los intereses del Imperio estadounidense, estas reglas son “relajadas”, como, por ejemplo, en el caso de las monarquías en el Cercano Oriente.

5. Durante, después y desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, sustituyó al decadente Imperio Británico, por ello organizó, en 1946, el sistema político mundial con las Naciones Unidas y sus agencias en la Conferencia de San Francisco; el sistema económico, con el FMI, en 1944, para regular el sistema financiero internacional, basado en los tipos de cambio fijos y el patrón oro-dólar; el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRF, ahora el Banco Mundial) creado en 1944 para financiar la reconstrucción europea; el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), en 1947, para regular el comercio internacional basado en la cláusula de nación más favorecida; la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 1994, que gestiona los acuerdos sobre comercio de bienes, productos agrícolas, servicios, inversiones y propiedad intelectual, y solución de controversias; y el Plan Marshall, en 1948, para, a través de donaciones y financiamiento a bajo interés, a un valor actual de 100 mil millones de dólares; la reconstrucción de Europa, y que contiene la influencia de los partidos comunistas y la reactivación de la industria estadounidense de bienes de capital; el sistema militar, con la OTAN en 1949, que garantizó la presencia de tropas estadounidenses en las bases de Europa occidental; pactos regionales de defensa “mutua” como TIAR, CENTO, SEATO, el acuerdo con Japón, ANZUS (Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos); las bases militares, que fuera del territorio estadounidense son más de 700; las siete flotas que patrullan los mares y océanos; El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1968, que establece un oligopolio nuclear que permite a los Estados Unidos, Gran Bretaña, la URSS hoy, Rusia, Francia y China producir, exportar, importar, armas y material nuclear y prohíbe otros Estados; el sistema de “atraer los mejores cerebros” (que es el otro lado de la “fuga de cerebros”) de todos los países y de generar ciencia y tecnología; y el sistema global para la formación de la opinión pública y la interpretación de la realidad, a través de los medios audiovisuales e Internet.

6. China ha logrado hazañas extraordinarias desde 1945. El Ejército Popular de Liberación y el Partido Comunista Chino contribuyeron a vencer y expulsar a los poderosos ejércitos japoneses invasores; derrotó y obligó a huir a Chiang Kai Shek, el Kuomintang (Partido Nacionalista Chino), junto con todo su ejército de dos millones de soldados a Taiwán (la antigua isla llamada Formosa); estructuraron el estado socialista chino; se enfrentaron a los Estados Unidos en la Guerra de Corea sin ser derrotados (1950 a 1953); Detonó su primera bomba atómica en 1964; obtuvieron el reconocimiento diplomático estadounidense; en 1971 se unieron al Consejo de Seguridad y a agencias de la ONU en lugar de Taiwán; llevaron a cabo una reforma agraria y con amplios movimientos populares rompieron las estructuras elitistas heredadas de la decadente China imperial y que habían permanecido durante la China republicana (1911-49); superó los efectos del cisma con la URSS en 1960; ayudó a Vietnam en su victoria final contra Estados Unidos en 1975; ampliaron los sistemas de educación y salud y redujeron la pobreza de manera efectiva y significativa, los chinos que viven en la pobreza extrema hoy en día, son menos del 1% de su población. Su desarrollo tecnológico les permitió obtener el misil Dongfeng-41 que desarrolla una velocidad de 8,500 m / segundo, 25 veces la velocidad del sonido, que es 340 m / segundo y puede alcanzar objetivos a 13,000 km, sin un arma comparable en el arsenal estadounidense.

7. Desde el remoto año de 1607, cuando se fundó la aldea de Jamestown, Virginia, y luego, con la fundación de cada una de las Trece Colonias, los Estados Unidos de América han estado convencidos de que depende de ellos liderar el mundo ( y no solo Occidente) como una nación “indispensable” y “excepcional” porque son la democracia más antigua, la economía más rica y dinámica, la potencia militar más poderosa, la nación más benevolente y generosa, y la que organizó el sistema internacional después de los desastres de la Gran Depresión, cuando el desempleo alcanzó el 30% en los Estados Unidos; Derrotó al nazismo, que con sus campos de exterminio y su teoría de dominar el mundo desde “su” espacio vital, ocupando toda la europa continental y parte de África, aplicando el trabajo esclavo usando a los derrotados y su doctrina de superioridad racial aria; ocasionando la Segunda Guerra Mundial, que causó la muerte de 50 millones de personas.

8. Los Estados Unidos de América, desde la Guerra de la Independencia en 1776, siempre han estado en conflicto con otros Estados, en una larga práctica de intervención militar en todo el mundo.

9. China, que es la civilización más antigua, siempre ha sido la economía más grande y el estado más poderoso, aunque humillado por las potencias occidentales entre 1840 y 1949,

Con un amplio y pionero legado de innovaciones tecnológicas, siempre ha permanecido con un estado y con economías e instituciones organizadas, y una sociedad de gran creatividad filosófica, artística y literaria. Hoy, como República Popular, cuenta con una gran fortaleza económica y tecnológica.

10. China rara vez ha estado en conflicto militar con otros estados y cuando lo fue, fue el resultado de una agresión externa, como fue el caso de las agresiones occidentales y la invasión japonesa.

11. China ejecuta una estrategia de política exterior con las siguientes características y objetivos:

• mantener relaciones de no confrontación en general y, sobre todo, evitar confrontaciones militares con los Estados Unidos;

• garantizar fuentes diversificadas de materias primas para la economía china;

• apertura de mercados para las exportaciones e inversiones chinas;

• no interferir en los asuntos políticos o económicos internos de los países;

• no imponer condiciones políticas o económicas a la cooperación económica ni criticar la situación de los derechos humanos o el régimen político de terceros países;

• fortalecer sus lazos con los países vecinos a través de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), de conformidad con la ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático) integrada por Brunei; Camboya Indonesia Laos Malasia; Myanmar; Filipinas; Singapur; Tailandia; Vietnam. Acuerdos bilaterales con Rusia y obras de infraestructura para Belt y Silk Road.

12. China desarrolla iniciativas para programas de aproximación y cooperación con países africanos, con países latinoamericanos, con países árabes y con países que se encuentran en lo que se ha llamado la Franja y la Ruta de la Seda.

13. Tres iniciativas chinas fueron de gran importancia. La primera fue la creación de los BRICS, en compañía de Rusia, India, Brasil y Sudáfrica. En el ámbito de los BRICS, en 2014 se creó el Nuevo Banco de Desarrollo para financiar proyectos de infraestructura y los Acuerdos de Reserva Contingente, para abordar las dificultades de la balanza de pagos.

14. La segunda, la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001, con Rusia, Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán, y a la cual, en 2017, India y Pakistán se convirtieron en miembros. . Su objetivo principal es la cooperación en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo, el separatismo y el extremismo.

15. ​​La tercera iniciativa fue la creación, en 2014, del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. La creación del Banco atrajo un gran interés europeo y despertó la oposición estadounidense. Sin embargo, la mitad de los países de la OTAN y los grandes países asiáticos han firmado, con la excepción de Japón. Sus miembros fundadores más importantes fueron Austria, el Reino Unido, Italia, Alemania, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Australia, China, Corea del Sur, Pakistán, Rusia, India, Sudáfrica y Brasil.

16. El hecho de que China superó a los Estados Unidos en la producción industrial causó gran preocupación a los estrategas estadounidenses, ya que consideran que la fabricación es la base de la industria y que la fabricación fuerte permite un poder militar fuerte y, con ello, la capacidad competir por la hegemonía global.

17. La estrategia de Obama de enfatizar Asia no solo ha fallado, sino que ha aumentado las sospechas del Gobierno de China y lo ha estimulado a tratar de equilibrar la acción estadounidense con iniciativas como la Asociación Económica Integral; la zona de libre comercio de Asia y el Pacífico; el proyecto One Belt, One Route y la creación del Banco BRICS y el Banco Asiático de Infraestructura. Por otro lado, China ha continuado expandiendo su presencia en altos cargos de organismos como el FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas.

18. Donald Trump identificó a China no sólo como un competidor, sino también como el principal adversario económico, político y militar de los Estados Unidos y por eso es su política de “firmeza” contra China.

19. La estrategia de Donald Trump de desacoplar (desconectarse) de China para contener el crecimiento económico y político chino tiene como objetivo:

• eliminar el déficit comercial bilateral de los Estados Unidos, de aproximadamente $ 360 mil millones anuales;

• evitar la transferencia, por empresas estadounidenses y europeas, de tecnología avanzada;

• reducir la presencia de estudiantes chinos en los EE.UU., Que serían 370 mil en 2019, diez veces el número de 2009;

• evitar la adopción de la tecnología 5G de Huawei;

• promover el regreso de la producción industrial y el empleo a los Estados Unidos;

• ampliar el presupuesto y la presencia militar en Asia;

• alinear a los países europeos con los Estados Unidos contra China.

20. El área principal de competencia entre China y los Estados Unidos es el liderazgo de la próxima generación de tecnologías. Inicialmente, los ejecutivos de Silicon Valley minimizaron el desafío tecnológico chino, argumentando que los controles estrictos en política y educación en China evitarían innovaciones radicales. Pero esa visión fue errónea.

21. En mayo de 2019, el Departamento de Comercio prohibió a Huawei comprar microchips estadounidenses, lo que obstaculizó su capacidad de producir teléfonos inteligentes y equipos de red. Estados Unidos ha pedido a 61 países que prohíban el uso de equipos Huawei, pero solo tres han respondido a su solicitud: Australia, Nueva Zelanda y Japón.

22. El sistema 5G es la generación futura de telecomunicaciones móviles. Cinco empresas venden equipos y sistemas 5G a operadores: Huawei, ZTE, Nokia, Samsung y Ericsson. Frente a la fuerte contra campaña estadounidense, que alega riesgos para la seguridad nacional de los estados, China ha realizado intensos esfuerzos diplomáticos para hacer que el sistema 5G de telefonía de Huawei sea adoptado especialmente por los países europeos.

23. Estados Unidos no tiene una tecnología 5G alternativa para competir con China.

24. La imprevista pandemia de coronavirus creó una oportunidad para que China ayude a los países europeos afectados, especialmente a Italia y España, y demuestre su eficacia, como Estado, por su capacidad para controlar la pandemia con medidas efectivas y rápidas, que resultaron en China relativamente con menores contagios y muertes, lo que da lugar a una desfavorable comparación para los Estados Unidos,.

25. Estados Unidos y China parecen estar avanzando hacia una separación que es menos económica que política y psicológica. Habrá una decisión de “luchar, pero no aplastar” y todo indica que la coexistencia no será ni desacoplamiento (desconexión) ni apaciguamiento, ya que las economías de estos dos países están hoy, y estarán en el futuro previsible, entrelazadas.

26. La lucha por la hegemonía está en gran medida suspendida por Pandemic. Una vez que esto termine, la lucha volverá.  Por lo tanto es deber de la Argentina observar atentamente los acontecimientos mundiales post-pandemia ya que sin dudas surgirá un “nuevo orden internacional”.  

(*) Dr. en Educación. Dr. en Ciencia Política. Director Académico de Dossier Geopolitico – Prof. Universitario, Investigador y Consultor Internacional. 

Dr. Miguel Angel Barrios

La decisión del Fiscal General de EEUU, William Barr, de retirar los cargos contra el general Michael Flynn, quien fuera acusado de mentir al FBI en la conocida como ‘trama rusa’, provocó un efecto boomerang inesperado para el autor de toda esta telaraña: se desentrañó la verdadera trama, la del expresidente demócrata, el ‘Obamagate’. Entrevista a Pereyra Mele

AUDIO: https://mundo.sputniknews.com/popup/radio/?audio_id=56963577

El Despacho Oval

Que el Despacho Oval ha sido y será escenario de las cuestiones más inverosímiles o inconcebibles hasta la infamia, no es un secreto. Y si no, que se lo pregunten a Bill Clinton o Barack Obama, o en su defecto, a Mónica Lewinsky o a Donald Trump, este último el más reciente damnificado, conocido oficialmente, de acciones ejecutadas desde allí.

El nunca bien ponderado Premio Nobel de la Paz, quien ‘avaló’ en su momento avaló ese galardón llevando más guerra y destrucción a más lugares, y quien a su vez tiene el récord de expulsiones de inmigrantes de su país, tejió una telaraña para intrigar contra Trump e intentar poner de rodillas a un país al que considera su enemigo: Rusia.

El Russiagate nació muerto, por más palos que tuvo aguantando sus velas para que el viento hiciera avanzar esa maquinaria grotesca: ya fueran líderes mundiales, organizaciones, o medios de comunicación al servicio. Pero como siempre pasa, no pudo tapar el sol con un dedo, y la verdad salió a la luz.

Obama toca a rebato

La elucubración de Obama, es decir, el Obamagate, tocó a su fin gracias al Fiscal General de EEUU, William Barr, quien retiró los cargos contra el general Michael Flynn, asesor de Seguridad Nacional de Trump en sus primeras horas de Gobierno. Flynn fue fulminado apenas asumir el cargo acusado de mentir al FBI acerca de sus conversaciones con el entonces embajador de Rusia en EEUU, Serguéi Kislyak. Una conversación que no hubiera tenido mayores consecuencias si hubiera sido con el embajador de otro país. Pero para Obama fue todo un filón.

Tras la decisión de Barr, Obama se vio acorralado y emprendió huida hacia delante contra la Justicia de su país, un país libre, y donde supuestamente la Justicia debe ser independiente, y donde expresarse en determinados términos contra un presidente que ostenta el cargo, o contra una institución como la Justicia, está reñido con su tradición más democrática.

Como aquel a quien se le descubre in fraganti, el ‘Nobel’ atizó con su verbo a la desesperada. Sentenció que retirar los cargos contra Flynn ponía en peligro el Estado de Derecho y que “no hay ningún precedente que se pueda encontrar de una persona acusada de perjurio que se salga con la suya”. Pero, ¿acaso ya no lo había puesto él en cuestión a ‘su’ Estado de Derecho?

Breve historia

Despacho Oval, 5 de enero de 2017. En una reunión, altos cargos de inteligencia informan a Obama sobre la llamada telefónica entre Flynn y Kislyak. Entonces fuerzan su relato: venden esa conversación como una injerencia de Rusia en las elecciones de 2016 cuando Trump se alzó con la victoria, algo insoportable para Obama y todo su partido.

Tras la reunión, el presidente pide al entonces director del FBI, James Comey, y a la entonces Fiscal General adjunta Sally Yates, que se quedaran. Se unieron el entonces vicepresidente Joe Biden —actual candidato a la presidencia de EEUU— y la asesora de Seguridad Nacional Susan Rice.  

Curiosamente, esta reunión tuvo lugar el día después de que el FBI decidiera cerrar formalmente su investigación sobre los presuntos vínculos de Flynn con Rusia, pero antes de decidir mantenerla abierta después de enterarse de sus llamadas interceptadas a Kislyak. Faltaban apenas 15 días para que Trump asumiera como presidente.  

Registros recientemente desclasificados del FBI del caso Flynn, que fueron entregados a los abogados de Flynn, sacaron a la luz una nota manuscrita en la cual un alto funcionario del FBI se preguntó en aquella investigación sobre si el objetivo de entrevistar a Flynn sobre sus llamadas al embajador ruso era “hacer que lo despidieran” o hacer que mintiera.

“Así que todo el asunto fue orquestado y montado dentro del FBI, Clapper, Brennan y en la reunión del Despacho Oval ese día con el Presidente Obama”, dijo a Fox News  Sydney Powell, abogado de Flynn. 

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, constata la denuncia de Trump contra Obama por haber planificado y organizado en su momento, junto con las estructuras del poder que administraba, el montaje de una subestructura para que cuando asumiera la presidencia, causarle el mayor desgaste posible e introducir el tema del Russiagate. “Acusación que careció de pruebas y que luego se fue disolviendo y que ha terminado con que el Fiscal General de EEUU, William Barr, exonerara de las acusaciones al general Flynn”, advierte el analista.

Mele recuerda que desde el Partido Demócrata no hablaron nunca de Cambridge Analytica que sí tuvo mucha influencia a través de las redes sociales a la hora de torcer la voluntad de los ciudadanos sobre a quién votar en aquellas elecciones.

“Ya han pasado varios años de esto y vemos que fue todo un montaje político, lo cual nos lleva a preguntarnos cosas. ¿Es posible que la primera potencia militar del mundo, cuyas decisiones tienen un tremendo efecto en el globo, haga que tengamos que estar inmersos en estas acciones políticas, típicas de países tercermundistas o Estados fallidos, donde realmente el juego del poder pase por chicanas, acusaciones infundadas, agresiones verbales, y utilizando el aparato del Estado para dañar al oponente político?”, cuestiona Carlos Pereyra Mele.

El Director de Dossier Geopolitico Carlos Pereyra Mele en los estudios centrales de Radio Sputnik Moscu Rusia

Por Omar Ruiz (*)


El mundo asiste a una tensión entre tres posibles configuraciones geopolíticas, por una parte la disputa entre China y EE.UU tiende a crear un nuevo orden bipolar, por la otra, Rusia, India y Francia por la apuesta de un mundo multipolar y finalmente los poderes financieros globales buscando consolidar un esquema de poder por sobre los Estados nacionales. Las tensiones geopolíticas se están agudizando en el actual contexto de la pandemia de coronavirus y presagian nuevas alianzas en el porvenir.


En este marco, se desarrollarán en el futuro las relaciones ruso-latinoamericanas, que tuvieron su primer vínculo, curiosamente, cuando en la época de Pedro “el grande”, Alaska pertenecía a Rusia y ésta, además limitaba con México en el Fuerte Ruso de California.

En 1828 Rusia reconoce al Imperio de Brasil, a fines del siglo XIX se produce una importante migración de rusos hacia América Latina, después de la revolución de 1917 la Unión Soviética establece relaciones con México en 1924; la victoria en la segunda guerra mundial le da un impulso a las relaciones, hasta que ocurre la crisis de los misiles en Cuba en plena guerra fría. Posteriormente la URSS mantiene relaciones pragmáticas con las dictaduras de Argentina y Brasil, no con Chile, debido al golpe de estado contra Salvador Allende. A partir de la desintegración de la URSS, Rusia priorizó su reorganización y no se ocupó activamente de las relaciones con América Latina. Con la llegada al poder de Vladimir Putin y Serguei Lavrov, comienzan a celebrarse los convenios de colaboración estratégica con distintos países entre ellos Argentina.

Rusia coincide con América Latina en temas, como la búsqueda de un orden mundial basado en la cooperación, la paz y la seguridad internacional, la aplicación del derecho internacional, la necesidad de prevenir el cambio climático, la agenda de desarrollo sostenible, la preocupación por las guerras comerciales y el rechazo a la aplicación de sanciones comerciales.

Rusia enfrenta campañas de hostilidad que se hacen desde algunos centros de poder de occidente y que coinciden con su ascenso como potencia global. Una de estas es Crimea, donde la “rusofobia” aparece en toda su expresión, ocultándose que dicha península perteneció históricamente a Rusia y que habría sido cedida ilegalmente a Ucrania dentro del marco de la política interna del PCUS.

Si bien Rusia aboga por la multipolaridad y una pluralidad de centros de poder, carga con la gran responsabilidad, por su capacidad nuclear, de contener los intentos de hacer una “Nueva Guerra Fría” en Europa del Este. La diplomacia rusa rechaza el intervencionismo y aboga por una salida pacífica a la crisis de Venezuela.

En lo comercial, se destaca el intercambio histórico con Cuba, en el caso de Brasil, el comercio asciende a cerca de 6.000 millones de dólares anuales y en países como México, Argentina y Ecuador el intercambio varía entre 500 y 1000 millones de dólares en cada caso. Rusia exporta a Latinoamérica fertilizantes, productos químicos y metalúrgicos, maquinaria pesada, camiones, helicópteros, aviones y material bélico. Rusia tiene potencial para exportar equipos energéticos, energía nuclear y tecnologías medicinales. 

Las sanciones económicas a Moscú abrieron espacio en el mercado ruso para la exportación de alimentos desde Latinoamérica, sin embargo, se deben mejorar la promoción e intercambio comercial en ambas partes.

Las Relaciones con Argentina

Desde 1885 cuando se inician las relaciones, hasta 2014 cuando se firma el acuerdo de cooperación estratégica (proyectos de centrales nuclear e hidroeléctrica), Argentina y Rusia mantuvieron relaciones políticas, económicas, culturales, científicas y deportivas; nuestro país no olvida la ayuda brindada durante la Guerra de Malvinas, y más recientemente la colaboración brindada ante la desaparición del submarino argentino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, con el envío del buque ruso “Yantar”.

En noviembre de 2019 se conmemoraron los 40 años del “Centro Ruso de Ciencia y Cultura”, conocido como “Casa de Rusia”, en la última década tuvimos visitas del Grupo folklórico “Grenada” y en 2018 la Copa del Mundo de Futbol, un acontecimiento que permitió a muchos argentinos valorar la hospitalidad y cordialidad de los rusos.

Las declaraciones en Tierra del Fuego, en su reciente visita, del embajador Dmitry Feoktistov a favor de la soberanía de nuestro país sobre las Islas Malvinas, fortalece la relación entre ambos países. En este mismo sentido, la designada embajadora en Rusia, Alicia Castro, se pronunció por la incorporación de nuestro país al grupo de países BRICS reafirmando el multilateralismo que viene sosteniendo y desplegando, el Presidente Alberto Fernández.

Argentina debe contribuir a la construcción de un mundo multipolar con el que está también comprometida Rusia.

Omar Ruiz

(*) Magister en Relaciones Internacionales UNC

Por Natalia Arias (*)

La dirección de la política exterior de Trump se ha vuelto cada día más confusa e irracional. El mandatario ha estado transitando semanas cargadas de controversias, sobre todo en el ámbito de la salud. Sin embargo, su actitud oscila en momentos donde aparenta conocer realmente la situación -como por ejemplo al admitir la posibilidad de un aumento de muertes debido a la necesidad propia de reapertura económica de los Estados-, y momentos donde llega a afirmar que, para fin de año, los Estados Unidos ya habrán encontrado una vacuna para el COVID-19, porque incluso si los médicos rechazan su opinión, él es “optimista” de acuerdo a la situación1.

Es comprensible el por qué intenta arduamente demostrar seguridad dentro de la misma debilidad de su política exterior. No olvidemos que es un año de elecciones clave, y la super potencia en ascenso, China, está logrando sutilmente la intervención en los países aliados del presidente estadounidense, como plantearé en relación a América Latina. Además, debe lidiar con el rechazo de los especialistas de salud e inclusive la opinión de los embajadores chinos al haberle otorgado, de manera mediática, la responsabilidad a Beijing por la propagación del virus. Tan solo para citar un ejemplo, el embajador chino en Chile, Xu Bu, declaró: “Cuando el país enfrenta una crisis grave, como Secretario de Estado, Pompeo debería presentar informes científicos y racionales al presidente ayudándole a emitir juicios oportunos y precisos, y tomar medidas rápidas y enérgicas para afrontar y resolver la crisis de manera efectiva”2. En conclusión, un contexto complicado para afrontar y mantener así su posición internacional, con una pandemia bastante fuera de control.

En cuanto a Argentina, la situación se encuentra en un momento de tensión dada una serie de situaciones. Un primer punto a destacar es la situación con la OMS: El canciller Felipe Solá ha firmado un documento junto a los 28 países de la Alianza por el Multilateralismo, reconociendo y manifestando su posición de apoyo hacia la OMS. Este organismo ha sido recientemente descalificado por el presidente Trump, y su disposición a enviar fondos ha sido suspendida. En un segundo punto, Argentina ha pospuesto por un año el pago del vencimiento de la deuda de USD 2.100 millones al Club de París, según reveló el ministro de economía Martín Guzmán en una entrevista con una agencia internacional. Las negociaciones se realizarán pronto, y recalcó que los miembros se mostraron receptivos ante la decisión, aunque todavía no se haya establecido un acuerdo público. En un tercer punto, tenemos el fortalecimiento de las relaciones exteriores para con China a través de las donaciones y compras de instrumentos para el control de la pandemia. Y aquí veo necesario realizar una aclaración para el resto del artículo: las famosas donaciones por parte de Beijing que mencionaré luego, son una clara estrategia de poder blando actual cuyo uso también ejerce Estados Unidos. Además, el tipo de donación que ha realizado Beijing y sus empresas nacionales con el resto del mundo, se destacaron en los medios por la utilización de frases y metáforas culturales. El hecho que China paralelamente esté ejerciendo esta “diplomacia de las mascarillas”3, ha alertado a Washington a mantener la intervención en sus aliados. Por ello, es necesario destacar este punto y tenerlo presente para comprender el accionar paralelo y similar de ambas superpotencias.

Retomando con el tercer y último punto, el primer cargamento que llegó a Argentina incluyó trajes de protección, máscaras para uso médico, termómetros digitales, etc. Éste incluyó la frase más reconocida del Martín Fierro “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea”. No cabe duda que Estados Unidos ha estado atento a la situación, porque si bien no mencionó esta intervención, Pompeo afirmó al medio Clarín, en una conferencia de prensa virtual, que el presidente Alberto Fernández podría ser útil en dos frentes: trabajando junto a sus colegas en Sudamérica en ayudar a llevar la democracia a Venezuela y llevando ayuda humanitaria y médica para la gente de Venezuela. Debemos recordar la respuesta a principios de mes por parte de Mauricio Claver-Carone, asesor del presidente Trump, ante la posición que adoptó el presidente Fernández con respecto a la situación de Venezuela: “Le pediría al gobierno de Argentina que tenga la misma solidaridad y el afán por la libertad con el pueblo venezolano que tuvieron cuando buscaban ellos mismos ser libres”, comparando a la situación de Nicolás Maduro con la dictadura argentina de los años 70.4

Quienes también han recibido donaciones por parte de China son Costa Rica, Puerto Rico y Venezuela. Por una parte, el embajador de China en Costa Rica, Tang Heng, realizó la entrega de 10.000 kits de pruebas, 100.000 mascarillas quirúrgicas, y máquinas de presión positiva continua para el control de las vías respiratorias, notificando además de que se esperan próximamente nuevas donaciones, y afirmó que se habían recibido otras de fundaciones chinas, también. En cuando a Puerto Rico, la Cámara de Comercio China en el territorio puertorriqueño también donó artículos de higiene para combatir el COVID-19. La gobernadora Wanda Vázquez agradeció la entrega, que incluyo cajas de guantes de plástico, 10 mil mascarillas, etc. Estados Unidos no ha emitido palabras al respecto todavía, como sí lo hizo con otros países, desvalorizando la ayuda humanitaria por parte de China.

Ahora bien, la situación en Venezuela es más compleja, y el conflicto con Estados Unidos se reaviva una vez más en torno a la “Operación Gedeón”, una operación de carácter “narcoterrorista” por vía marítima organizada por Estados Unidos y Colombia, según denuncia el presidente Nicolás Maduro. Estados Unidos ha respondido a los dichos del presidente venezolano calificando sus acusaciones de desinformadas y melodramáticas, y por ende también acusó a Cuba de estar involucrada en el conflicto, al supuestamente contar con más de 20.000 agentes infiltrados en las fuerzas venezolanas.

La situación en Cuba es aún más delicada debido al bloqueo para la colaboración de ayuda humanitaria, y al reciente tiroteo de la embajada cubana en Washington, hecho que la cancillería cubana ha solicitado ser investigado. Con respecto al primer punto, miembros del mismísimo Senado y Congreso de los Estados Unidos han redactado y enviado una carta al Secretario de Estado y de Tesoro donde les solicitan confirmar que Cuba podrá recibir ayuda humanitaria de las compañías y agencias humanitarias del mundo: “Escribimos para instarlos a que confirmen de inmediato que las empresas y los trabajadores humanitarios en todo el mundo no están impedidos por la ley, regulación o política de los EE.UU. de proporcionar equipos médicos, comida, artículos humanitarios e información de salud pública a Cuba” 5 señalan. Nos informaremos próximamente de las novedades con respecto a esta reciente acción por parte de las Cámaras de EE. UU, más por el momento solo puedo agregar que Estados Unidos ha estado felicitando a aquellos países que han rechazado la ayuda de los médicos cubanos, acusando a este acto como “abuso del régimen cubano”.

Los problemas tampoco han tardado en llegar en Nicaragua. Por una parte y con motivo del segundo aniversario de la crisis de Nicaragua, Mike Pompeo ha solicitado al presidente Ortega y vicepresidente Murillo una transición democrática y de elecciones libres para el país. Por otra parte, las sanciones del Consejo de la Unión Europea contra funcionarios nicaragüenses por violación de derechos humanos en pleno contexto de pandemia, han dado pie para que el gobierno estadounidense emita una vez más su voz. El Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental interino Michael G. Kozak destacó recientemente en Twitter la importancia de las sanciones de los aliados contra los individuos: “La comunidad internacional debe seguir trabajando unida para asegurar que el régimen de Ortega tome acciones para una salida pacífica y negociada a la crisis en Nicaragua”. 

Ahora bien, en cuanto a sus respectivas donaciones, puedo destacar a grandes rasgos la ayuda ofrecida telefónicamente a la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, quien agradeció al presidente Trump y discutieron de posibles formas de trabajar en conjunto. También tenemos a su aliado clave: Brasil, cuya empresa JBS se ha manifestado a su disposición para cubrir el déficit de la carne en Estados Unidos. Otras donaciones aplican a Paraguay, a quien donó 250 respiradores, Perú, a quien le otorgó 25 millones de dólares para enfrentar a la pandemia, República Dominicana, a quien destinó 2 millones de dólares adicionales por la misma causa y Uruguay, quien recibió recientemente su segunda donación. Finalmente, para agregar, el presidente ha manifestado su aprobación de envío de respiradores a Ecuador, El Salvador y Honduras gracias a la conversación que mantuvo con sus respectivos presidentes. Esto se debe al apoyo que obtuvo por parte de los dos últimos países de seguir recibiendo migrantes deportados de EE. UU, cosa que Guatemala se negó.

Para concluir el tópico de sus aliados, debo destacar la no tan sorpresiva situación con México. Debido a que el cierre de la economía de Estados Unidos produjo cierta decadencia por el COVID-19, el presidente norteamericano ha decidido que es momento de reabrirla. Es así que las negociaciones entre López Obrador y Trump -y por ende la presión por parte de este último- no tardaron en aparecer, y a fecha de hoy, las estadísticas empiezan a consolidar a México como el primer socio de Estados Unidos en el comercio de productos durante el primer trimestre del 2020.6

En resumen, la preocupación por parte del gobierno de Donald Trump es evidente y no hay mucho más que desarrollar. El mes pasado, las mayores intervenciones por parte del hegemón se han aplicado en Bolivia, Uruguay, Brasil, Paraguay, México, Honduras, El Salvador, Ecuador, República Dominicana y Perú. Y por el momento, los países en la mira debido a la intervención china o conflictos internos pueden llegar a ser Argentina, Chile, Costa Rica, Cuba, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela. Esperemos ver cómo sigue configurándose el sistema de alianzas del sistema internacional ante la pandemia.

(*) Cursando la Licenciatura de Ciencias Politicas y RRII en la Unv. Catolica de Cordoba Argentina – Investigadora Jr de Dossier Geopolitico

Referencias

  1. https://abcnews.go.com/Politics/trump-abcs-david-muir-covid-19-deaths-country/story?id=70515537
  2. https://www.t13.cl/noticia/mundo/mentir-no-hace-ee.uu.-grande-hace-degenerado-duro-mensaje-del-embajador-chino-chile
  3. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52238901
  4. https://www.clarin.com/politica/unidos-argentina-puede-ayudar-crisis-venezuela-_0_jH5g5C6B5.html
  5. https://www.cubanet.org/noticias/democratas-piden-confirmacion-de-que-embargo-no-afecta-ayuda-a-cuba/
  6. https://www.larepublica.co/globoeconomia/mexico-se-consolida-como-el-primer-socio-comercial-de-los-estados-unidos-3002172

Fuentes de consulta:

https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/05/06/eeuu-dijo-que-hay-una-gran-campana-de-desinformacion-en-marcha-por-el-regimen-de-maduro-sobre-la-operacion-gedeon-en-venezuela/

https://www.state.gov/two-year-anniversary-of-the-crisis-in-nicaragua/