Podemos decir que la idea de que el siglo XXI seguirá comandado por EEUU y Europa ha perdido completamente su sentido.

Por Charles Pennaforte(*)

Immanuel Wallestein y Giovanni Arrighi aportaron importantes conocimientos al campo de las relaciones internacionales ( The Decline of American Power , 2004) y la economía capitalista contemporánea ( The Long Twentieth Century , 2007; y Adam Smith in Beijing: Origins and Foundations of the Twenty-First Century , 2008 ). El primero abordó, entre otras cosas, la corrosión ideológica del poder estadounidense a lo largo del tiempo, es decir, la capacidad de los Estados Unidos de América de ser un ejemplo a seguir por el llamado “mundo libre”; y el segundo en la llegada del fin del Ciclo Sistémico de Acumulación actualmente dominado por EE.UU. Las relaciones internacionales están experimentando estas transformaciones.

Aún con algunas críticas pertinentes a los planteamientos y conclusiones de los autores, ya sea por parte de las diversas escuelas analíticas de las relaciones internacionales, lo cierto es que el mundo geopolítico y económico actual ya no es el mismo que al final de la Segunda Guerra Mundial, y mucho menos el uno heredado del final de la Guerra Fría. Podemos decir que la idea de que el siglo XXI seguirá comandado por EEUU y Europa ha perdido completamente su sentido.

La consolidación de China como gran economía capitalista, inversora global y con proyecto geopolítico propio, junto con el regreso de Rusia al tablero de ajedrez en los últimos años, demuestran que EE.UU. y la Unión Europea (el “Occidente”) ya no tienen el control de la economía y de la ideología mundial o, más precisamente, de la democracia liberal como valor absoluto emanado de países comprometidos con los Derechos Humanos o la Democracia. John Mearsheimer en algún momento, por ejemplo, analizó tal proceso ( The Great Delusion: Liberal Dreams and International Realities , 2018). Mearsheimer ( John Mearsheimer: Estamos jugando a la ruleta rusa) sufre varias críticas por haber hecho una lectura lógica, realista y geopolítica del diferendo OTAN-Rusia. Uno de los pocos analistas que no cedió ante el estamento ideológico bélico de la Casa Blanca. Por cierto, no olvidemos a Henry Kissinger, quien también vio la expansión de la OTAN hacia el este como una provocación. Luego cambió de opinión ( Henry Kissinger: Por qué cambié de opinión sobre Ucrania ) para seguir la corriente principal de Washington. Nada más correcto que mantener su coherencia histórica.

Volviendo a nuestro argumento, la idea misma de un compromiso efectivo de EE.UU. con los Derechos Humanos o el respeto al Derecho Internacional pierde sentido cuando recordamos a Irak, Abu Ghraib y Afganistán, para hablar de los hechos más recientes, son los ejemplos más claros de violaciones. derechos territoriales y derechos humanos.

Como ya hemos señalado ( Ucrania War: A New Multipolar World Is Emerging), la invasión de Ucrania (2014-2022) sería la línea divisoria de este nuevo ciclo geopolítico de poder que se perfila. Mucho más que la propia invasión rusa, el fracaso de Occidente en su intento de aislar a Rusia demostró que algo ha cambiado por completo. La baja influencia de los EE. UU. y la UE para reclutar a otras naciones para seguir la estrategia de sanciones contra Moscú demostró que se necesita mucho más que la retórica de la violación territorial de Ucrania. La falta de legitimidad global de la política de Washington es evidente cuando el propio EE.UU. mantiene relaciones privilegiadas con Israel, que ocupa ilegalmente Cisjordania y los Altos del Golán desde 1967, por ejemplo. Además,

Matias Spektor, en Foreign Affairs (mayo/junio 2023), con el artículo In Defense of the Fence Sitters: What the West Gets Wrong About Hedging analiza las causas de que el llamado Sur Global no se haya embarcado en la adopción de posiciones occidentales contra Rusia. Es una buena guía para entender lo que puede estar pasando en las relaciones internacionales y su futuro.

Otra señal de cambio fue la llegada de los Brics, englobando a países con gran proyección mundial en términos económicos y posteriormente la creación del Nuevo Banco de Desarrollo como organismo efectivo en la democratización del acceso al crédito internacional fuera del centro tradicional creado en la posguerra. periodo de guerra como el Fundo Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial. Este es un detalle importante para esta nueva configuración geopolítica y económica, aún con las evidentes asimetrías entre sus miembros fundadores. El posible ascenso de Brics a Brics Plus con otros países postulados para unirse al grupo demuestra que algo está fuera del patrón tradicional que conocemos.

Líderes de los países miembros de los Brics durante la cumbre del G20 en 2019 (Alan Santos/PR)
Líderes de los países miembros de los Brics durante la cumbre del G20 en 2019 (Alan Santos/PR)

Cliff Kupchan, presidente del Eurasia Group, en un artículo del sitio web Foreign Policy titulado 6 Swing States Will Decide the Future of Geopolitic , ya visualiza que la nueva dinámica geopolítica está cambiando para nuevos protagonistas como Brasil, India, Indonesia, Arabia Saudita , Sudáfrica y Turquía. Países que no están en la esfera de influencia directa de EE.UU. y que deberían recibir más atención de Washington según el autor. Se trata de naciones que no apoyaron las sanciones impulsadas por la UE y EEUU contra Moscú y buscaron establecer sus propias líneas de actuación en función de sus intereses económicos y geopolíticos.

Otra contribución importante y coherente a la realidad de la disputa geopolítica entre la OTAN y Rusia es el artículo de Samuel Charap, An Unwinnable War Washington Needs an Endgame in Ukraine, también en Foreign Affairs. La lógica de extender una guerra en la que Rusia ni siquiera puede ganar, pero es poco probable que sea derrotada, solo sirve a los intereses (económicos y geopolíticos, por ejemplo) de los EE. UU. Además de aumentar los peligros de una escalada militar e incluso nuclear. Europeos y ucranianos son meros peones dentro de la lógica de Washington. Hay que reconocer que Moscú tendrá que hacer oír sus quejas tarde o temprano. Si bien el sentido común no encuentra eco en Washington, varios analistas ya lo advierten.

Con base en el escenario actual, el mundo está entrando en una nueva fase, que no será liderada por EE. UU. y la UE. Ahí radica el mayor problema de europeos y norteamericanos: reconocer que su ciclo de poder está llegando a su fin, pero no aceptarlo de manera coherente. ¿A qué nos referimos con eso? Mantener las mismas líneas de acción en la Guerra Fría, es decir, crear sistemáticamente “enemigos comunistas” para alistar aliados y mantener una línea beligerante en política exterior es una grave falla que no cambiará el resultado final: el declive geopolítico y económico del país. EEUU como potencia dominante y de Europa como importante región geopolítica.

Por otro lado, la UE aún no se ha dado cuenta de que la línea dictada por EE.UU. y seguida ciegamente por Bruselas promoverá aún más problemas para el bloque. De hecho, los resultados ya son visibles. La inflación y el desempleo son las puntas visibles del iceberg con el que tiene que lidiar la UE. La pérdida de influencia del eje euroatlántico es irreversible.

¿Que hacer? Es hora de prepararse para el nuevo ciclo geopolítico global.

(*)Charles Pennaforte es profesor de Geopolítica en el Curso de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Pelotas (UFPEL). Y Miembro de Dossier Geopolitico

Publicado en Le Monde Diplomatique Brasil https://diplomatique.org.br/e-a-hora-de-preparar-o-novo-ciclo-geopolitico-mundial/

La subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal llevará a la economía de EEUU a la recesión. Es por lo que apuestan, nada más y nada menos, que los inversores del Tesoro. Al menos eso es lo que les sugiere la inversión de la curva de rendimiento. La recesión de EEUU, ya no se puede parar, ni esconder.

Javier Benitez de Radio Sputnik entrevista a Carlos Pereyra Mele de Dossier Geopolitico

EEUU caerá en recesión: hasta los inversores del Tesoro lo afirman

Los números cantan

Y es que los costos de endeudamiento del Gobierno de EEUU a corto plazo excedieron sus equivalentes a largo plazo por el margen más amplio en tres meses: la brecha se acerca rápidamente al récord de 42 años alcanzado durante la crisis bancaria regional en marzo, según el Financial Times.

«El Financial Times, como todos sabemos, es una especie de ‘Biblia’ a consultar por todos los ‘grandes especialistas’ del régimen económico capitalista de occidental», señala el director de Dossier Geopolítico Carlos Pereira Mele.

De acuerdo al medio, esta situación, conocida como curva de rendimiento invertida, medida más comúnmente como la diferencia entre los rendimientos del Tesoro a dos y 10 años, ha precedido a todas las recesiones en las últimas cinco décadas.

Mele avisa que esta declaración del Financial Times viene a confirmar lo que ya sabíamos: que el mundo occidental marcha hacia la recesión, pero la responsabilidad es de las conducciones políticas que han estado al frente en los últimos años, tanto de EEUU, como de la Unión Europea, como del Reino Unido, que eso es en definitiva lo que se llama ‘el concierto de las naciones democráticas’, o ‘el bloque occidental y cristiano'».

«Lo que nos dice el Finacial Times es que todo lo que habíamos estado expresando en muchas otras oportunidades, que las sanciones aplicadas al mundo Asia–Pacífico, se iban a transformar en un búmeran, y ese búmeran se va a transformar en inflación y recesión», subraya Carlos Pereyra Mele.

SANTIAGO –  El mes de junio se despide y deja un panorama mundial dominado cada vez más por intereses geopolíticos que obligan a los gobiernos de América Latina a diversos grados de alineamiento o inserción internacional, con el telón de fondo de una renovada Guerra Fría que transcurre a la grupa de la crisis del multilateralismo.

El domingo 25, ante la rebelión del grupo Wagner contra el gobierno de Rusia, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Nicaragua, Daniel Ortega, emitieron mensajes de respaldo y solidaridad para “el compañero Vladimir Putin” y calificaron de terrorista la acción de los mercenarios encabezados por el millonario Yevgueni Prigozhin.

Ese mismo día, el progresista Bernardo Arévalo daba la sorpresa en las elecciones presidenciales de Guatemala, al clasificar para la segunda vuelta junto a la conservadora Sandra Torres, en unos comicios que se preveían controlados por la derecha donde las encuestas no le daban ninguna chance.

La 53 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) culminó el día 23 en Washington sin acuerdos trascendentales, y con la ausencia de los cancilleres de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Honduras y México, en una clara manifestación de cuestionamiento al papel actual de la entidad hemisférica y a su secretario general, el uruguayo Luis Almagro.

Pocos antes, el sábado 17, finalizaba en La Habana la gira del presidente de Irán, Ebrahim Raisí, por Venezuela, Nicaragua y Cuba, precisamente los tres países que están excluidos o autoexcluidos de la OEA y que comparten con Teherán la condición de enemigos de los Estados Unidos.

El factor China

El 12 de junio la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, se reunió en Beijing con el presidente chino Xi Jinping, para firmar una serie de acuerdos de cooperación y ayuda. Ambos países abrieron relaciones diplomáticas en marzo, en un nuevo avance de la política de China de extender su influencia en América Central y aislar diplomáticamente a Taiwán.

Una semana antes, en una reunión de la subcomisión para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el Departamento de Estado recibió críticas de la oposición republicana por la política hemisférica del gobierno demócrata.

“Es mi opinión que el presidente Joe Biden ha aprovechado todas las oportunidades para ignorar a nuestros aliados en América Latina», dijo la congresista María Elvira Salazar, quien presidió la audiencia, según reportó la Voz de América.

Otros representantes republicanos acusaron al gobierno demócrata de pasividad ante un gobernante “socialista” como el colombiano Gustavo Petro y ante la “corrupta” administración argentina de Alberto Fernández, y reclamaron apoyo para los gobiernos de Guatemala, República Dominicana y El Salvador.

Las políticas estadounidenses hacia la región se han concentrado en los temas migratorios y marcan continuidad de Donald Trump a Biden en lo que respecta a las sanciones contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, mientras la declarada guerra comercial contra China no registra avances, y más bien retrocesos en los mercados latinoamericanos.

El comercio chino con América Latina que ascendía a 12.000 millones de dólares en el año 2000, aumentó a más de 430.000 millones de dólares en 2021 y hoy por hoy China es el principal socio comercial de las cuatro mayores economías de Sudamérica: Brasil, Argentina, Colombia y Chile.

Ucrania: paz y no armas

La guerra ruso-ucraniana ha sido también un campo de ensayo para que Estados Unidos, principal actor de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), pueda calibrar su influencia en la región, otrora una estrecha aliada en temas militares.

Si bien la mayoría de los gobiernos latinoamericanos condenaron la invasión de Rusia a Ucrania en la Asamblea General de Naciones Unidas, no prestaron oídos a las demandas de Washington de apoyar con armamentos a Kiev e ignoraron las ofertas de Biden de reemplazarles el armamento ruso que entregarán por modernas armas estadounidenses.

Las negativas más tajantes a ese respecto fueron las del colombiano Petro, el argentino Fernández y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quienes manifestaron que están por la paz y no por un escalamiento del conflicto.

Ya hace un año se evidenciaron factores de distanciamiento entre Estados Unidos y América Latina, con ocasión de la novena Cumbre de las Américas, que tuvo lugar en Los Ángeles entre el 6 y el 10 de junio de 2022.

El gobierno de Biden, como organizador, excluyó de esa reunión a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Como protesta, se abstuvieron de asistir los presidentes Manuel López Obrador, de México, y Luis Arce, de Bolivia, y la presidenta de Honduras, Xiomara Castro.

El movedizo escenario latinoamericano de junio tuvo como preámbulo a finales de mayo la cita de doce gobernantes que organizó en Brasilia el presidente Lula, con el objetivo de reactivar Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas), que significó el regreso de Colombia a esa instancia y una suerte de rehabilitación diplomática de Venezuela.

Maduro llegó a ese encuentro precedido de una recuperación económica gracias al aumento de las exportaciones petroleras por la guerra en Ucrania, del fracaso del proyecto del gobierno paralelo opositor que encabezó Juan Guaidó, de la normalización de las relaciones con Colombia y de un acuerdo con el la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de monitoreo de la situación de las libertades fundamentales en Venezuela.

La discrepancia que el presidente chileno Gabriel Boric planteó ante la mayoría de sus pares sudamericanos, en cuanto a mantener una postura crítica ante el gobierno de Maduro por la situación de los derechos humanos, evidenció fisuras en lo que algunos consideran un bloque de izquierda en América Latina.

En el escenario de influencias geopolíticas e intereses comerciales no es fácil abrir un espacio ancho a los derechos humanos y las críticas en esta materia alcanza tanto a los incondicionales de Estados Unidos como a los que buscan alianzas con Putin, China o con el gobierno teocrático de Irán y su represión a los derechos de las mujeres.

No obstante, en la región se asiste hoy a un ciclo progresista, que plantea un giro con respecto a tres años atrás, cuando gobiernos conservadores y derechistas daban vida con la bendición de la secretaría general de la OEA al Grupo de Lima, hoy desaparecido.

El protagonismo que ha ganado Brasil con Lula podría redundar en una mayor adscripción latinoamericana a esfuerzos para poner en cuestión el actual orden económico internacional con sus respectivas implicaciones políticas.

No en vano, México aspira también a ser parte de las grandes economías emergentes que hoy se agrupan bajo el acrónimo de los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que en agosto próximo tendrá su cita cumbre en este último país.

¿Cuánto durará este ciclo progresista? ¿Prosperarán los intentos de levantar una divisa alternativa al dólar? ¿Habrá un renacer potente y efectivo del no alineamiento? Son preguntas abiertas, de las cuales América Latina es parte.

ED: EG

FUENTE IPS NOTICIAS: https://ipsnoticias.net/2023/06/america-latina-en-los-vaivenes-de-la-geopolitica/ 

El Colaborador y miembro de de Dossier Geopolitico de Costa Rica Jose Francisco Herrera disertó el pasado mes de abril en la Primera Conferencia Global sobre Multipolaridad ante más de más de 160 ponentes de casi 70 países, de todos los continentes, representando una auténtica diversidad de razas, etnias, religiones, civilizaciones. Fue, un hecho histórico, único, no sólo por la duración de 16 horas, sin pausas ni intervalos, sino por la representatividad orgánica que allí se expresó. que congregó a más de 1200 oyentes inscritos previamente, organizada por la: Asociación Cultural Nueva Resistencia de Brasil, el Movimiento Internacional Euroasiático y el Movimiento Internacional Rusófilo de Rusia y el Foro de Pensadores de China, el evento fue saludado públicamente por Sergey Lavrov y Maria Zakharova, quienes enviaron sus mensajes a la Conferencia.

A continuación difundimos la ponencia de Jose Francisco Herrera, Titulada: Nacimiento de una filosofía política iberoamericana sobre el Nuevo Mundo Multipolar

Nacimiento de una filosofía política iberoamericana sobre el Nuevo Mundo Multipolar

José Francisco Herrera

El progreso se reduce finalmente a robarle al hombre lo que lo ennoblece, para poder venderle barato lo que envilece. – Nicolas Gómez Dávila

semi feudal society under colonial rule. -Ranajit Guha

Espero que estén muy bien, muchas gracias por la invitación a esta Conferencia sobre Multipolaridad, gracias a Leonid Savin, a Alexander Duguin, a los participantes y los organizadores. Que estas palabras sean a la memoria de Daria Dúguina, espero que sirvan de sentido solidario con ella.

Quiero hacer un aporte desde la Teoría Poscolonial y Decolonial. Luego pasar a otros puntos más específicos de derecho internacional y geopolítica, que es importante si queremos construir nuevos polos, como por ejemplo un Big Space Centroamericano y Caribeño, como bien lo plantea Alexander Duguin en su libro Teoría del Mundo Multipolar.

La poscolonialidad nació en la India con el imperialismo británico en 1947 y con la finalización de la Segunda Guerra Mundial que viene a desplazar los fundamentos geopolíticos del orden colonial establecidos por Europa, desde ahora hasta el siglo XVI. Con esto se vino a plantear una nueva interrogante que es como construir soberanía, como construir nacionalidad, si tenemos introyectado, si estamos saturados de una cultura ajena, un idioma ajeno, como lo es el inglés, todo lo que constituye el Commonwealth, y todo lo que está en la región de la India, en el Sur Global en esas épocas del siglo pasado y que aún se mantienen en algunos casos.

Con esto, aparece la figura del subalterno que representa, la raza, el género, el estado inferior de un conglomerado minoritario o que se hace pensar menos, este que es el explotado por el colonizador.  Podemos definir el poscolonialismo en tres variantes: está 1) la definición temporal, el contexto de donde nació, que es en la India como mencione ut supra, y 2) la definición discursiva, que son las cuestiones literarias. Por ejemplo, Edward Said que con su libro Orientalismo viene hablar de esto, de como se viene a configurar las epistemologías coloniales. Después 3) la definición epistémica, de cómo viene a construirse el concepto de Teoría Poscolonial desde la retórica fuera de Inglaterra y EE. UU.

Esto implica una nueva metodología para construir un continente, en este caso Asia, y llego a llenar algunos vacíos que teníamos las colonias. Hay que recordar que Costa Rica e Iberoamérica fueron colonias de España, Portugal, Francia, Inglaterra y demás.

En Sudamérica algunos teóricos como Enrique Dussel, Aníbal Quijano, Santiago Castro, el puertorriqueño Ramón Grosfoguel, entre otros empezaron a desarrollar Teorías sobre la Decolonialidad. Esta es una postura más radical, de los estudios poscoloniales aplicados aquí a Iberoamérica donde viene a luchar por una construcción política diferente a las corrientes europeas de emancipación. Mi contribución como bien dice Alexander Duguin en su libro La Cuarta Teoría Política, es unir, beber de las corrientes marxistas, nacionalistas, tanto así como lo hace Nicaragua con el Sandinismo, como lo hace Cuba con el Castrismo, como lo hace Venezuela con Chavismo, la Patria Grande y demás, con la Cuarta Teoría Política y con la Teoría Decolonial. Es necesario implementar los aportes autóctonos de pensamiento para articular teorías políticas propias de nuestro contexto. Si bien existe alguna carencia en la utilización de las Teorías Decoloniales en la práctica real de la política nacional de los Estados de Iberoamérica. Son buenas formas de pensar y hacer luchas ideológicas en la academia, es decir en las universidades como teorías filosóficas nacidas desde nosotros para nosotros.

También que hay que empezar a construir Epistemologías del Sur como bien diría Boaventura de Sousa Santos, nuevas epistemologías geopolíticas (como la Teoría del Mundo Multipolar), geoeconómicas y empezar a anidar esas Teorías Decoloniales, articularlas políticamente, hacerlas beber con corrientes emancipatorias prácticas y organizadas que están contra régimen imperial acá en Iberoamérica para construir una política real que influya en la vida del Estado de estos países. En Centroamérica y el Caribe está la Fundación Fidel Castro dirigida por Leonid Savin que es un centro de pensamiento ruso que interacciona con el pensamiento cubano. Aclaro que es muy importante para nosotros, nos permite ver la visión rusa desde los ojos del comunismo castrista y también otras corrientes del pensamiento de izquierda como el chavismo, que están en mancuerna, unidos para desarrollar otro tipo de política ajena al imperialismo norteamericano, porque para los estadounidenses nosotros somos el patio trasero de ellos, ellos intentan establecer la nueva Doctrina Monroe, que versa que América es para los americanos. Nosotros necesitamos romper con eso y para romper con eso es necesario empezar a construir herramientas, redes de apoyo, y movimientos políticos articulados, movimientos de base popular, incentivar a los intelectuales a una constante producción emancipatoria. Es una forma de pensar mundos dentro del mundo, como bien lo señala la Teoría del Mundo Multipolar y la Cuarta Teoría Política.

Para iniciar el aporte más sustancial a la conferencia, se va a recurrir a la Teoría Decolonial neomarxista del Sistema-Mundo de Manuel Wallerstein. Él habla de que hay un Sistema-Mundo de Estados y Naciones modernas que tienen tres componentes: 1) el capitalismo, 2) los Estados Nación y 3) la geocultura.

El capitalismo lo vivimos a diario en el planeta, es el modelo económico imperante, el cual se desarrolló gracias al proceso colonial acá en América. Los Estados Nación del Sistema Westfaliano, se implementaron como modelo colonial, y conformaron el Sistema Mundo moderno, aunque hay que recordar que aquí en Iberoamérica fue diferente que en la India porque en Iberoamérica el sistema imperial venía decadente, entonces empezamos a construir independencia desde ahí sumado a luchas anteriores de los pueblos originarios, mientras que en la India es un poco diferente. Mi crítica más que todo va a la construcción de Estado que tiene que ver con el Mundo Multipolar, y lo articuló con la Paz perpetua y la Pax Romana.

Hay que mencionar la enorme similitud práctica de la Paz Perpetua y la Pax Romana. Si bien el opúsculo “Sobre la Paz Perpetua” de Immanuel Kant tiene una configuración que para el sentido común y apreciación de todos, se refiere a la búsqueda de la paz mundial por medio de las medidas que pregona, por ejemplo que “los ejércitos permanentes (miles perpetuus) deben desaparecer totalmente con el tiempo.” o también que “No debe emitirse deuda pública en relación con los asuntos de política exterior” o “Ningún Estado debe inmiscuirse por la fuerza en la constitución y gobierno de otro.”

Hay que analizar cuidadosamente el texto, además las implicaciones que hay detrás de algunos postulados, a continuación, me voy a centrar en los siguientes. Hagamos énfasis primero que la construcción de la sociedad cosmopolita pacífica que es el objetivo de Kant en el tratado y en el texto “Metafísica de las Costumbres” en su apartado Teoría del Derecho, sección segunda del señalado 53 en adelante, se postula que es viable hacer la guerra de un Estado contra otro Estado, y lo señala de la siguiente manera: “todo derecho de las gentes o de los pueblos (Recht der Volker) y todo lo mío y tuyo externo de los Estados adquirible o conseguible mediante la guerra es meramente provisional, es decir está permitida la guerra, una guerra de conquista, que en este contexto es una guerra total para hacer sobrevivir este modelo de visión de mundo unipolar contra el naciente modelo de orden multipolar (que está alejado de estos cánones epistémicos Europeos y Estadounidenses). Y sólo podrá llegar a ser perentorio y convertirse en verdadero Estado de paz en una unión de Estados (Staatenverein) de carácter general o sea un Estado Cosmopolita (análogamente a aquello por cuya virtud un pueblo se convierte en Estado)”. Con esto se refiere que aquello que nos constituye para tener voz y voto en el mundo como Estado, necesita como factor fundamental pertenecer a este Estado Cosmopolita. Esta unión de carácter general, de Estado universal regido por un derecho mundial, es lo que propone la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el derecho internacional, es lo que Kant llama derecho cosmopolita. También está el desarrollo de la consigna número 5 de la primera sección del tratado “Sobre la Paz Perpetua” donde menciona que es posible la intervención a un Estado, si el Estado está dividido en dos partes a consecuencia de disensiones internas y que cada una de las partes represente un Estado particular con la pretensión de ser el todo. Esto fomenta que se dé la guerra fría, por ejemplo, los conflictos de Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Corea del Norte, Corea del Sur, el Sandinismo y la contra y los demás procesos que existieron en Iberoamérica de los movimientos de izquierda y las dictaduras de derecha.

En el primer supuesto está claramente expuesto la similitud de la Pax Romana donde primero se tiene que conquistar por medio de la guerra o altercado las provincias o territorios para luego instaurar la paz. Esta es la misma paz que aplican ciertas potencias imperialistas en la historia contemporánea. También tenemos los casos de sedición y alta traición en países, donde se generan dos bandos en el país y se produce un altercado bélico. También existe dentro del tratado requisitos sobre cómo tiene que ser la configuración política de los Estados, para Kant los Estados tienen que ser de tendencia republicana y si no es así no se puede lograr la paz perpetua.

Esto es lo que hemos vivido en el mundo por muchos siglos, desde la implementación del Estado-Nación y no quiero decir que esta figura jurídico-política esté errada o su utilidad haya expirado, sino que en regiones como Iberoamérica sirvió como estructura para construir hegemonía y comandar líderes políticos, movimientos sociales e intelectuales y sumarlos al bando del mundo unipolar.

No es casualidad que el primer tribunal internacional permanente creado en la historia del derecho internacional fue la Corte de Justicia Centroamericana, en Cartago de Costa Rica, que hoy en día es el Colegio San Luis Gonzaga, se creó en el año de 1907 y perduro hasta 1917. Ya teníamos ese germen internacionalista propuesto por Kant donde se busca homogeneizar grupos de Estados en una misma dirección. Esto no quiere decir que sea erróneo buscar articulación entre los Estados a nivel jurídico para luchas comunes dentro de nuestro carácter civilizatorio, pero es sumamente castrador seguir esa corriente de pensamiento y volverla global como se hace en la actualidad. Ya que vienen a fomentar las redes mundiales del Estado Cosmopolita y caer en la dinámica de la Pax Romana.

Es importante tener claro que hay que romper con ello y dejar lo mejor de todo esto. Si se sigue utilizando los aparatos ideológicos como la Organización de Naciones Unidades (ONU) que son producto de disputas y relaciones de poder, concretizadas después de la Segunda Guerra Mundial. Además, específicamente en América, el Organismo de Estados Americanos (OEA), sirve como instrumento, utilizando las epistemologías europeas y pensamiento esclavista, para luchar contra los pensamientos disidentes al orden impuesto por Estados Unidos y Europa. Como bien se ha visto la apelación a la Carta Democrática Interamericana de la OEA para atacar a Estados con otras direcciones políticas ajenas al orden imperial, como lo es Venezuela y Nicaragua.

Aunado a ello los Tratados de Libre Comercio (TLCs), las organizaciones de países para desarrollar un fin en común como, por ejemplo, la Alianza del Pacifico, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Vienen a desarrollar cambios a nivel jurídico, económicos, sociales en los países que con este pensamiento esclavista y este aparato Estatal alineado con los intereses imperiales fomentan la explotación laboral, por medio de reformas a las leyes laborales de los países miembros. Igual el modelo económico de producción, lo cambian para engranarse en esas organizaciones, induciendo la liberalización de la economía, fomentando en la mayoría de los casos la importación de producción de parte de los países del tercer mundo y exportación de importante materia prima a los países desarrollados, como nos dicen las epistemologías esclavistas, y no se da la búsqueda del desarrollo nacional ni la búsqueda de la soberanía alimentaria. Nos imponen un pensamiento de desarrollo económico y social de enclave, que está en función de la división mundial del trabajo y el sistema económico mundial que favorece a las potencias coloniales.

Sufrimos una subordinación ideológica y cultural que no nos permite luchar con estos mecanismos impuestos por el capitalismo y que la ideología victoriosa de la Segunda Guerra Mundial como lo fue el liberalismo. Hay que entender que el liberalismo en sus tres facetas que lo caracterizan, 1) la importancia de la propiedad privada 2) la supremacía del individuo sobre el colectivo y 3) la autorregulación del mercado. Son paradigmas de interpretación y práctica de la realidad que es contradictorio con la dinámica los países emergentes. Las nuevas tendencias de desarrollo y crecimiento de países son las iliberales. Además, se ha demostrado que la implementación del liberalismo requiere necesariamente para su viabilidad la destrucción del ser humano y la naturaleza.

Este Nuevo Mundo Multipolar naciente, tiene que contemplar todas las formas de vida posible y partir de la particularidad de los pueblos para construir una red existencial donde confluya el sentir vivo de todos los pueblos. Un gran aporte que tenemos desde Rusia es la Cuarta Teoría Política que, en su matriz ontológica, cumple con la característica que hace posible su adecuación al pensamiento iberoamericano, además que nos brinda una herramienta para comprender la lógica del mundo euroasiático y occidental en la actualidad, cosa impensable desde teorías políticas basadas en la dicotomía derecha e izquierda. Hay que rescatar que tenemos toda una historia que nos respalda desde nuestro origen étnico, el idioma, las costumbres, lo espiritual, la geografía, la flora, la fauna, y demás componentes que construyen un Ethos criollo iberoamericano. Es tarea nuestra, de los iberoamericanos plantear desde lo que hay, en el sector intelectual y en los movimientos políticamente históricos de los Estados con tendencias revolucionarias, propuestas para liberarnos de una vez por todas de los mecanismos que nos empobrecen, de las acepciones de “progreso” que funcionan para “progresos” de otras civilizaciones bárbaras en decadencia, que solo buscan su propio bienestar sin importar tiranizar cualquier pueblo, cualquier sentimiento, cualquier Dios para lograr sus objetivos.

La lucha por el palpitar de los mundos ya ha empezado y es fuerte, la Operación Militar Especial Rusa contra Ucrania es solo el comienzo del nuevo mundo. Esta lucha se va a ganar porque así lo requiere esta lógica del Nuevo Mundo Multipolar, y con ella el desarrollo de la Nueva historia de la humanidad.

Dolor Gloriaque

Cuando un importante analista del Ejército de EE.UU. pretende instruir a nuestros países sobre nuestras relaciones con China, da signos de que la potencia hegemónica ha perdido su ubicación

Por Eduardo J. Vior analista internacional El Autor autoriza su publicacion en Dossier Geopolitico Fuente TELAM

En esta columna habitualmente no se analizan textos sino procesos. Sin embargo, cuando los textos emanan de un centro de poder y tienen un estilo prescriptivo, debe suponerse que su mensaje se traducirá en directivas que van a influir sobre la realidad, en este caso la latinoamericana. Por ello es bueno leerlos con atención.

Desde hace algún tiempo muchos analistas internacionales en el continente recibimos sin solicitarlo hasta dos o tres veces por semana los artículos de Robert Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, especializado en las relaciones de la región con China y otros actores no occidentales. Desde hace veinte años el profesor Ellis investiga y asesora al Comando Sur del ejército norteamericano sobre las políticas para la contención de la influencia asiática sobre nuestra región. Por eso ha parecido relevante en este caso analizar “Carrera hacia el fondo: China y la lógica autodestructiva de la diplomacia transaccional en las Américas”, que el autor publicara en abril pasado y distribuyó esta semana.

El texto comienza con una constatación: “Para ser claro, creo firmemente que los Estados Unidos pueden hacer mucho más para apoyar el desarrollo económico de la región y la lucha contra la corrupción endémica, (…).” En esta frase inicial se supone, primero, que EE.UU. apoya el desarrollo económico de la región y, segundo, que colabora en la lucha contra la corrupción. Si por desarrollo se entiende un crecimiento autosostenido del PBI que se reproduce equilibradamente en todos los sectores económicos y regiones del país, permitiendo al mismo tiempo la superación de la pobreza extrema y el mejoramiento paulatino de las condiciones de vida de la mayoría de la población, no hay en el siglo y medio de presencia norteamericana en América Latina y el Caribe ninguna evidencia empírica de que ésta haya contribuido a alcanzar estas metas. Por otra parte, si por corrupción se conciben los pagos indebidos y dádivas de empresas o personas privadas a funcionarios públicos a cambio de decisiones políticas que les sean favorables, debe tenerse en cuenta que todas las investigaciones serias sobre la materia han demostrado que estas transferencias siempre entran por algún lado al sistema bancario o financiero y, como es conocido, algunos de los principales “paraísos fiscales” están en el estado de Delaware o en las Islas Vírgenes norteamericanas.

Pocas líneas más adelante el autor devela el sentido del título de su contribución: “Aunque me frustra el persistente fracaso de Washington para ayudar mejor a la región (…), me preocupa también la lógica errónea, tanto en Washington como en la región, de que la respuesta al ‘avance de China’ es un enfoque fundamentalmente transaccional para que intentemos ‘superar’ la oferta de Pekín.” Que Washington ofrece poco a la región y recibe mucho en forma de remesas de beneficios, tanto legales como ilegales, y de términos de intercambio, es indudable. Que, por consiguiente, entre sus dirigentes cunda la preocupación, cuando ven cuánto ofrece la República Popular, es entendible.

Una visión similar se registraría del lado latinoamericano: “Por su parte, nuestros socios latinoamericanos tienen razón al anteponer sus propios intereses a la competencia entre grandes potencias, pero hacerlo no significa aceptar al pretendiente que ofrece a los que están en el poder un gran proyecto de infraestructuras con beneficios colaterales o un ‘trato de realeza’ en una visita de Estado.” O sea que en ambos lados la perspectiva “transaccional” (me relaciono mejor con quién más me da) resulta justificada. Es interesante que para este autor ningún actor tenga finalidades propias, ni Estados Unidos ni los líderes latinoamericanos. Todos estarían actuando por el mero beneficio inmediato.

No se entiende en este contexto de qué modo el analista arriba a la prescripción de cuál debiera ser la conducta “correcta” de los dirigentes de la región: “La búsqueda del verdadero ‘interés propio’ de América Latina exige que se seleccionen sus interlocutores y los modos de relacionarse con ellos de una manera tal que, teniendo en cuenta la corrupción y las debilidades institucionales de la región, se maximice la probabilidad de que el compromiso genere un verdadero beneficio duradero para el país, al tiempo que se minimice el riesgo de ser atrapados por un socio depredador o de quedar entrampado en un ciclo de dependencia, sin poder denunciar los malos comportamientos del socio.”

En este párrafo es llamativo el conocimiento superior que el columnista se atribuye sobre cuáles serían “los verdaderos intereses propios” de América Latina. En realidad, este afán normativo parece constituir el meollo del artículo. El analista deja su lugar al predicador que indica el camino de la verdad. Es problemático, empero, cuando “el predicador” representa oficiosamente el pensamiento del mayor ejército del mundo.

Todavía se añade el remanido argumento del espionaje: “Desde que la ley de Inteligencia Nacional de China de 2017 obliga a las empresas chinas a entregar información que sea de utilidad para el Estado chino, la huella digital de China cada vez más presente en toda la región hace cada vez más difícil para las empresas que operan allí proteger sus procesos básicos y su propiedad intelectual, como para los funcionarios de los gobiernos latinoamericanos
proteger sus asuntos personales y deliberaciones oficiales contra filtraciones.” Da la impresión de que el autor se está refiriendo a la Agencia Nacional de Inteligencia (NIA, por su nombre en inglés) de EE.UU., a sus empresas de comunicaciones y al espionaje sistemático que realizan innumerables agencias del Estado norteamericano. ¿Existe el espionaje bueno y el espionaje malo o ambos, en manos de potencias extranjeras, atentan contra la soberanía de las naciones y la libertad de sus pueblos?

Al final del artículo aparece el consejo: “Washington necesita desesperadamente hacer más por América Latina y el Caribe, pero más importante es que debe convencer a la región que tome mejores decisiones en su propio interés a largo plazo, y estar preparado para ayudarla en ese camino.”

Descartando la mala intención, el artículo llama la atención por su falta de ubicación: se coloca en una posición magisteril, apostrofando a los líderes regionales, para que sigan el camino correcto, que sería alejarse de China. Reconoce que los Estados Unidos no ofrecen nada comparable a las inversiones de la República Popular, pero advierte contra las malas intenciones de ésta. Desconoce y no asume la larga historia de violencia, corrupción y sometimiento de América Latina y el Caribe a manos de su patria. Es poco creíble, entonces, el dedo acusador hacia Oriente.

Todos los hegemonismos son malos. Sería deseable un orden mundial en el que todas las naciones se traten con respeto y se escuchen mutuamente. Pero que una potencia hegemónica como EE.UU. pierda el sentido de realidad, desconozca la madurez de la identidad latinoamericana y caribeña y pretenda seguir tratándonos como infantes es peligroso, porque desconoce la realidad y, cuando la mayor potencia militar del mundo se aparta de la realidad, sus acciones se tornan irreflexivas y pueden ocasionar un terrible daño. Es malo estar dominado por un Imperio, pero terrible estarlo por un Imperio sin sentido de realidad.

Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, focaliza su columna del Club de La Pluma en EL AGUA como uno de los factores de mayor conflicto del siglo XXI. Y aborda cómo la necesidad y carestía de este vital elemento -que parecía infinito- se está transformando en un arma de guerra entre los países y en una herramienta clave en la disputa geopolítica por el nuevo orden mundial, tal cual lo ha expresado numerosas veces en este espacio.

En su audio nos confirma que el mundo dispone, como agua dulce, sólo el 2,5% de la totalidad del agua del planeta y que para el 2030 la demanda superará en un 56% la cantidad de esa agua con la oferta actual, además del combo destructivo compuesto por la sequía, la desertización, el calentamiento global, el cambio climático, los incendios, la mala gestión, etc. Además nos aporta muchos datos escalofriantes entre los que incluye que casi 300 millones de habitantes prácticamente no tienen acceso al agua en el mundo y que en África hay poblaciones que tienen que caminar hasta seis horas para acceder al vital líquido. 

Y nos dice que mientras se da la paradoja de que el agua cotiza en bolsa como un valor preferente en el mundo financiero y especulativo, la ONU estima que para el 2025 habrá 300 zonas en conflicto por los recursos acuíferos, mientras que en la actualidad hay por el mundo 200 ríos y 300 lagos compartidos entre países distintos, lo que significan puntos latentes de conflictos que pueden derivar en guerras abiertas por el agua, como ocurre entre Israel y Palestina, o en Siria por causa del terrorismo, o la de Bolivia con Chile, o la de Turquía Siria e Irak por los ríos Tigris y Eúfrates, o entre Mozambique y Zimbabwe, o el gran conflicto del Nilo con trece países ribereños afectados por la construcción de la presa Renacimiento en Etiopía. Además de que en Argentina y en toda Sudamérica hay una serie de tensiones entre regiones y provincias que pueden derivar en situaciones de gravedad.

Además, Pereyra Mele reflexiona que sin agua para todos, y sin el sostenimiento de los ecosistemas, no habrá paz ni progreso en el mundo, que no se podrá terminar con el hambre, ni lograr una salud accesible, ni un bienestar social digno. Que si el agua va a ser un blanco de saqueo por parte de los poderosos, la situación va a desmejorar en vez de mejorar. Que si el agua va a ser considerada un bien de lujo en lugar de un bien común y humanitario, entonces las guerras por el agua que vendrán, podrían ocasionar más daños que las bombas atómicas o las armas bacteriológicas.

Y concluye su columna definiendo a América del Sur como un gigantesco reservorio de acuíferos, cuencas hídricas e hielos continentales y que por ello puede ser objeto de abusos por parte de potencias extra continentales para quedarse con ellos, ya sea con argumentos oportunistas o directamente por vía militar. Por lo que considera importante que los países de la región tomen conciencia de la importancia del agua y de que es un recurso finito. Que debe ser defendido con firmeza y administrado con racionalidad, para impedir que la situación derive en daños muy lamentables para la población del mundo

Eduardo Bonugli (Madrid, 14/05/23)

FUENTES:

La Lucha por los Recursos Naturales por carlos Pereyra Mele Septiembre de 2006

https://soberaniadigital.wordpress.com/2017/04/02/geopolitica-la-lucha-por-los-recursos-naturales/

Geopolítica del Agua Dulce I por Carlos Pereyra Mele marzo del 2008

http://licpereyramele.blogspot.com/2009/03/geopolitica-del-agua-dulce.html

Escasez de agua dulce a nivel mundial. Infografía -Ria Novosti 2009

https://sputniknews.lat/20090327/120763046.html

EL FUTURO LLEGÓ: LUCHA POR EL CONTROL DEL AGUA DULCE por Carlos Pereyra Mele

El Agua, un bien estratégico por Carlos Pereyra Mele

https://www.aporrea.org/internacionales/a94384.html

El Agua Dulce distribuida por Continentes
Rios Tigris y Eufrates Conflicto entre Turquia, Siria e Irak
Cuenca del Rio Zambeze conflicto entre Mozambique y Zimbabwe
El Nilo con sus Nilo Blanco y Azul que es motivo de conflicto entre Etiopia, Sudan y Egipto
Rio Jordan agua en disputa en la zona

EEUU lanza una amenaza de muerte a Latinoamérica Por Víctor Ternovsky

El Occidente colectivo, con EEUU a la cabeza, ha perdido todo su atractivo de cara a las naciones fuera del supuestamente privilegiado club conformado por Washington y sus vasallos. Un club que se está convirtiendo en un verdadero paria internacional, en contraste con la creciente alianza entre las potencias emergentes.

Se ha llegado a una situación en la que el despectivo calificativo de «patio trasero» convendría más bien para definir a EEUU y no a Latinoamérica, una región que avanza a pasos agigantados hacia convertirse en uno de los centros de un nuevo mundo multipolar.

Incapaz de atraer a Latinoamérica mediante el poder suave, Washington exhibe su último argumento que es el poderío militar.

En voz clara y a la vez histérica, EEUU amenazó con «consecuencias de proporciones bíblicas» a los países de la región que se atrevan a buscar una alternativa a la sumisión a la potencia del Norte. Lo dijo literalmente la congresista estadounidense María Elvira Salazar dirigiéndose a una Argentina que baraja instalar una planta para fábricas y exportar cazas chinos. Sería “un pacto con el diablo que puede tener consecuencias de proporciones bíblicas”, reiteró la política.

Al mismo tiempo, Washington ni siquiera pretende ocultar que el único papel que se le permite tener a Latinoamérica es el de un depósito de recursos naturales para las necesidades de EEUU. La General Laura Richardson, Jefa del Comando Sur de EEUU, manifestó abiertamente las pretensiones de su país sobre las inmensas reservas de litio, de petróleo y de agua dulce que alberga América Latina.

En otras palabras, Washington ha pasado a amenazar de muerte a sus vecinos en el continente, dijo en una entrevista con mi canal el intelectual argentino Carlos Pereyra Mele, director del think-tank Dossier Geopolitico.

Por el Periodista mexicano Carlos Ramirez Hernandez

Quizá la XXVIII Cumbre Iberoamericana en República Dominicana haya pasado a la historia no por la falta de una verdadera agenda geopolítica Intercontinental, sino por la forma en que el presidente español Pedro Sánchez generó una polémica transoceánica con el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

La Cumbre se preveía bastante complicada porque las relaciones entre los países iberoamericanos y de éstos con Estados Unidos por razones de efectos diplomáticos que involucraban regímenes políticos particulares. El presidente del PP destacó la reunión desde su agenda electoral al criticar la presencia de gobernantes caracterizados como dictadores, aunque las reglas de la Cumbre impiden involucrar prácticas de gobierno.

Además, la Cumbre fue deslucida por la ausencia y desdén de México a la reunión, sobre todo por el discurso histórico del presidente López Obrador contra el dominio español de México y otros países de la región durante 300 años. Pero por las razones que fueran, el lado importante de la Cumbre fue su realización sin gestiones diplomáticas de los tres países claves: España, México y Brasil.

Las relaciones diplomáticas entre los países iberoamericanos han entrado en una zona de conflicto por definiciones de proyectos de gobierno y sobre todo por comportamientos dictatoriales de Nicaragua, Bolivia, Perú y Cuba y la ola nacionalista que ha persistido en México, Argentina y Brasil, además de los enigmas geopolíticos que representa Centroamérica y Chile.

Las Cumbres iniciaron su ciclo en 1991, pero en una circunstancia geopolítica producto del desmoronamiento de la Unión Soviética en 1989-1991, la fase final del ciclo militarista de Reagan-Bush Sr., la revolución sandinista en Nicaragua y el inicio de negociaciones de México con Estados Unidos para la firma del Tratado de Comercio Libre en 1994. 

Este Tratado, por cierto, excluyó desde su origen el escenario latinoamericano, aunque la Casa Blanca ha estado parchando las relaciones regionales con tratados comerciales parciales que no han derivado en ninguna nueva lógica continental de desarrollo.

A lo largo de poco más de 30 años, las cumbres iberoamericanas más o menos sortearon las coyunturas, pero las relaciones entre gobiernos cambiaron con el radicalismo conservador del presidente Donald Trump y la incapacidad de gestión de una nueva geopolítica por parte del presidente Joseph Biden. 

En 2021, Biden realizó la Cumbre de las Américas con la exclusión de países caracterizados por EU como dictaduras, pero se encontró con la respuesta de México boicoteando la reunión con su ausencia y criticando la decisión de la Casa Blanca de condicionar el derecho de admisión a una categorización muy estricta de lo que debería ser la democracia.

De manera paradójica, la XXVIII Cumbre Iberoamericana eludió cualquier obstáculo acreditado a prácticas autoritarias de gobiernos de la región, pero no hubo ningún cuidado español por buscar una vía de negociación con México para su participación en reuniones regionales, bastante por el enojo que existe en La Moncloa por las críticas del presidente mexicano López Obrador al tiempo de dominación española de la zona mesoamericana y a la exigencia de una disculpa a posteriori por la ocupación territorial.

Sin ninguna negociación diplomática previa, la XXVIII Cumbre siempre prefiguró un fracaso porque México ha jugado un papel muy importante en el liderazgo regional y su ausencia desánimo también a otros países, además de que no se sintieron indicios del Gobierno español por darle una interpretación circunstancial favorable a la Cumbre.

Lo malo para España y para Iberoamérica ha radicado en el hecho de que con todo y sus deficiencias esas cumbres habían cumplido la función de cuando menos poner en contacto a jefes de Estado y de gobierno de España e Iberoamérica, aunque con demasiado énfasis en los temas de inversiones españoles en América y los obstáculos que se están encontrando por las prácticas nacionalistas de gobiernos en turno. En el pasado, España siempre tuvo en su agenda iberoamericana la prioridad de las inversiones, pero dándole también mucho espacio al discurso diplomático.

Las relaciones entre España e Iberoamérica entraron en zona de conflicto en la XVII Cumbre Iberoamericana de 2007 cuando ocurrió el choque de caracteres entre el presidente venezolano Hugo Chávez y el rey español Juan Carlos I. España no supo decodificar el discurso nacionalista de Chávez y sus aliados bolivarianos y desde entonces no ha existido entre los dos continentes algún esfuerzo diplomático para buscar un nuevo entendimiento que le pudiera regresar el valor diplomático y político a las Cumbres.

El único espacio que queda como resquicio para la reconstrucción de relaciones está en el hecho de que los jefes de gobierno de todos los países involucrados en la comunidad iberoamericana cambian electoralmente de filiación ideológica y de discurso diplomático y por tanto el tono de los discursos también se modifica por el relevo gubernamental.

En todo caso, la única figura de la comunidad iberoamericana que va a permanecer inmutable en su posicionamiento es la del Rey Felipe VI por su condición de monarca permanente y su característica como jefe del Estado español. En este contexto, la posibilidad de reconstruir el sentido de la comunidad entre países de dos continentes radicaría en el papel del Rey de España como una oportunidad para redefinir el espíritu del diálogo entre dos continentes que vienen del venero histórico del España del siglo XV.

Si no hay este replanteamiento desde la Zarzuela, las Cumbres habrán cumplido mal que bien sus funciones y ya no tendrán utilidad práctica.

PUBLICADO EN ANGULO 7 MEXICO: https://www.angulo7.com.mx/2023/04/02/sin-agenda-geopolitica-fracaso-la-xxviii-cumbre-iberoamericana/

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Dossier Geopolitico (R)

Cristian Galindo de Radio Sputnik entrevista a Pereyra Mele

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, podría ser retirado de su cargo tras tener «infracciones éticas e irregularidades», según como lo señalan varios legisladores del Congreso de EEUU, quienes han pedido que se sancione y destituya al funcionario de la OEA, si se comprueban las acusaciones.

En una carta presentada al secretario de Estado de los EEUU, Antony Blinken y al embajador para la OEA Francisco Mora, por los congresistas estadounidenses, se solicita que se intensifiquen las investigaciones que se llevan en contra del secretario general de la OEA.

AUDIO

A Almagro se le acusa de haber promovido asensos y beneficios a una funcionaria, de quien se dice tenía relaciones sentimentales con el director de la OEA, por lo que se habría violado el reglamento ético de esta entidad.

Pero esto no sería por lo único que se le estaría juzgando a Almagro, esto debido a los señalamientos en su contra por ser el responsable de la crisis política en Bolivia en el año 2019, cuando el funcionario declaró que en el país se había cometido un fraude electoral, lo que resulto en la destitución forzada del presidente Evo Morales, como se describe en el documento.

Además de otros escándalos que vinculan a Luis Almagro con la corrupción institucional y con anteriores lideres latinoamericanos.

Pero igualmente, el retiro de Almagro podría utilizarse como propaganda para cambiar la ya mala imagen de esta organización ante los países de América Latina, quienes ven a la CELAC mejores ventajas de integración sin la influencia de Washington.

Pero para ver un poco más sobre este tema, tenemos en nuestro espacio al Director de Dossier Geopolítico, al señor Carlos Pereyra Mele, quien nos explicara más respecto a esta situación.

«Es evidente que el desgaste de este hombre (Luis Almagro), ha sido tremendo, pues como todos sabemos ha apoyado absolutamente todas las fórmulas que ha presentado EEUU contra los gobiernos latinoamericanos que no se doblegan totalmente ante sus distintas posiciones, (…). Por lo tanto creo que EEUU está intentando lavarse la cara, lavarse las manos, de personajes que realmente no le son ya útiles, o no le pueden ser útiles en los organismos que ellos controlan y dominan», menciono Carlos Pereyra Mele.

Y agrego «mediante esa fórmula, le daría una nueva pincelada, una nueva cara a esta OEA, que evidente es un organismo como todos los organismos creados luego de la segunda guerra mundial, simplemente para funcionar dentro del esquema de la guerra fría».

Nuestro compañero, Eduardo Bonugli colaborador en Europa de Dossier Geopolitico, nos envía un audio muy duro y clarificador que desnuda el bochorno de la alianza estratégica entre lo que queda de la izquierda zombi y la nueva ola feminista lanzada desde Washington (#MeToo), ante la caótica crisis del gobierno de España, cuando se cumplió un nuevo aniversario del Día Internacional de la Mujer, en medio de un enfrentamiento publico de todos contra todos.

Es un crítico relato sobre esta ideología de moda que no dejará indiferente a nadie que conozca el tema, trás casi cuatro años en el poder en España. Además, nos hace la crónica de este «matrimonio fallido», mientras destaca las muy llamativas medidas del ministerio de Igualdad, entre las que se destaca «su espanto» porque las españolas prefieren tener sexo con los hombres, en contra de la doctrina feminista que apuesta por la masturbación.
Y de cómo su ley estrella de laTransexualidad ha beneficiados a más de 700 criminales machistas, o cómo la muy progre ley de Protección Animal ha obviado el sufrimiento de los toros en España, donde disfrutan de tal tormento animal, cómo tradicional forma de diversión.

Carlos Pereyra Mele
Director de Dossier Geopolitico