El aviso de Putin de que su país está dispuesto a usar armas no convencionales si es atacado no se dirigió contra EE.UU., sino que fue un alerta por el discurso imperialista de la canciller británica. Por Eduardo Vior

El pasado 27 de abril el presidente de Rusia amenazó a Occidente con utilizar armas no convencionales si terceras potencias intervienen en el conflicto en Ucrania. Aunque el presidente Joe Biden le quitó importancia, los medios norteamericanos y europeos presentaron al unísono la advertencia como el aviso de que Rusia se apresta a utilizar armas nucleares tácticas. Sin embargo, si se pone la declaración de Vladimir Putin en el contexto de los cruces discursivos de la semana pasada, puede inferirse que el líder ruso, en realidad, advirtió a los líderes norteamericanos sobre los riesgos que corren obedeciendo al senil imperialismo británico.

“Si alguien tiene la intención de interferir desde el exterior, debe saber que constituye una inaceptable amenaza estratégica para Rusia. Deben saber que nuestra respuesta a los contraataques será muy rápida”, advirtió Putin en un acto con legisladores rusos en San Petersburgo el pasado miércoles 27 de abril. “Nadie puede presumir de estas armas y nosotros no nos jactaremos de ellas, pero las usaremos”, aseguró.

Inmediatamente abundaron en los medios occidentales los comentarios sobre la “intención” rusa de usar su armamento nuclear. Por su parte, el presidente Joe Biden advirtió el jueves 28 que la amenaza de Vladimir Putin es “irresponsables”.

No es seguro que Putin se haya referido exclusivamente a las armas nucleares. También puede haber aludido al 3M22 Zircon, el cohete de crucero hipersónico para distancias de hasta 400 kilómetros. Ya fue probado dos veces en esta guerra y sus resultados fueron excelentes. Asimismo hay que considerar los cohetes hipersónicos estratégicos Avangard y el recientemente probado Sarmat, que en pocos minutos podrían alcanzar objetivos en toda Europa y América del Norte. Ambos pueden llevar cabezas de distinto tipo.

La advertencia del presidente ruso sobre un eventual uso de armas no convencionales fue formulada apenas un día después de que su canciller, Serguéi Lavrov, llamara a no subestimar la posibilidad de una tercera guerra mundial.

El aviso de Putin podría entenderse como una reacción a la reunión de los aliados de la OTAN en la base aérea estadounidense de Ramstein, en Alemania, el 26 de abril. La posible adhesión de Finlandia y Suecia a la alianza y la constitución de un “Grupo Consultivo sobre Ucrania” (en realidad, una coordinación operativa) son motivos de alarma suficientes.

Maria Zajrova vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia
Maria Zajárova, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Por su parte, la vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, lo explicó en una columna de opinión que publicó en su canal de Telegram el jueves 28: “En Occidente se han activado los mecanismos de filtración de una nueva tesis en la conciencia pública: los rusos amenazan con una guerra nuclear”. Y aclaró: “Huelga decir que es una tesis absolutamente falsa”. Y explicó: “Hace dos días, Sergei Lavrov, respondiendo durante una entrevista dijo resumidamente lo siguiente:

1) Fue Rusia quien persuadió a Estados Unidos en una larga negociación para que reafirmara la fórmula Gorbachov-Reagan de que no puede haber vencedores en una guerra nuclear y que ésta nunca debe desencadenarse.

2) Fue Rusia la que convenció a los Cinco Nucleares para que adoptaran una declaración en el mismo sentido.

3) Hay riesgos, no debemos inflarlos, pero tampoco debemos subestimarlos”.
“Hemos hecho, prosiguió, todo lo posible para evitar una guerra nuclear, porque entendemos los riesgos y peligros reales que conlleva un comportamiento irresponsable en este ámbito. No podemos permitir que se produzca la mera idea de una guerra nuclear”.

“Obsérvese la torpeza con la que se ha enmarcado esto en términos de trabajo con los medios de comunicación”, criticó. Primero, un periodista repitió todas las citas hechas a medida contra nuestro país y luego Ned Price (vocero del Departamento de Estado) volvió a mencionarlas. Nadie se molestó en prestar atención a lo que dijo el Ministro de Asuntos Exteriores sobre los riesgos y los intentos de Rusia por evitar lo impensable.

“Al día siguiente -siguió relatando- la campaña se unió a la concienciación masiva a través de los medios de comunicación. (…) Y ahora Europa también habla de ello: el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, califica las palabras del ministro de Asuntos Exteriores ruso de ‘retórica de la intimidación’. Me gustaría preguntarle al francés si ha visto lo que ha dicho Serguéi Lavrov”, informó.

“Nuestro país está en contra de la guerra nuclear, eso es lo que afirma el ministro ruso”, declaró. Quizás el problema es que los capitales occidentales han leído las entrevistas tal y como las narran los medios de comunicación occidentales. Simplemente, no deberían haber desconectado sus fuentes alternativas de información; entonces habrían escuchado las declaraciones de Rusia cerca del original. Y no en la interpretación de sus propios medios, que lo hacen según la propia metodología de la OTAN”, concluyó la vocera.

Si Lavrov sólo manifestó la preocupación de Rusia ante los crecientes riesgos para la paz mundial y Putin se limitó a advertir contra la eventual injerencia de terceras potencias en el conflicto de Ucrania, ¿por qué ambos líderes del Estado ruso tocaron el tema en la misma semana?

No basta la mencionada reunión en Ramstein para despertar tamaña alarma de los gobernantes rusos, pero sí debería inducir a todo el mundo a la máxima preocupación la última expresión del delirante curso del Reino Unido: Global Britain representa una amenaza superlativa para la paz mundial (y a los argentinos nos atañe directamente).

Al dirigirse al cuerpo diplomático reunido en la alcaldía de Londres en la tradicional cena de Pascua, Elizabeth “Liz” Truss, secretaria del Foreign Office, fijó los lineamientos de la estrategia global de su país, “Global Britain”. El discurso tuvo como título “El retorno de la Geopolítica” (Geopolitics is back), pero habría que subtitularlo “El fin de la diplomacia y el retorno de las cañoneras”.

Buscará en vano quien quiera saber qué entiende la ministra por seguridad global (global security), objetivo omnipresente en el texto. Tampoco vale la pena preguntar cuáles reglas (rules) es preciso acatar para pertenecer al club de las naciones “libres”. Sería importante, porque la secretaria amenaza con duros ataques económicos y militares a quien ponga en peligro la “seguridad global” y viole las “reglas”.

“Mi visión es la de un mundo en el que las naciones libres son firmes y dominantes. Donde la libertad y la democracia se fortalezcan a través de una red de acuerdos económicos y de seguridad”, postuló al principio. Esta red de acuerdos y pactos se extendería a lo largo y ancho del mundo, pero sería muy diferente al sistema internacional vigente. La secretaria lo explica a su modo: “Las estructuras económicas y de seguridad que se desarrollaron tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría han permitido la agresión en lugar de contenerla”.

Y continúa: “Rusia es capaz de bloquear cualquier acción efectiva en el Consejo de Seguridad de la ONU. Putin ve su veto como una luz verde a la barbarie. Ha abandonado el Acta Fundacional de la OTAN-Rusia y el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa. Ha violado múltiples medidas de control de armas. El G20 no puede funcionar como un organismo económico eficaz mientras Rusia siga en la mesa”. En realidad, fue la OTAN la que, mediante su continua expansión hacia el este y sus acciones unilaterales (Irak, Libia, Siria, Yemen, etc.) incumplió dichos pactos. Fueron europeos y norteamericanos quienes en el G20 bloquearon el diálogo con los países en vías de desarrollo. La inversión de la realidad es una constante del discurso de Truss.

Y propone “necesitamos un nuevo enfoque, que combine la seguridad dura y la seguridad económica, que construya alianzas globales más fuertes y en las que las naciones libres sean más asertivas y tengan más confianza en sí mismas, que reconozca que la geopolítica ha vuelto”. No hacen más falta organismos internacionales en los que las naciones compatibilizan intereses y fines encontrados, sino alianzas “duras” (militares) entre estados que coincidan en la defensa de la libertad y la democracia tal como la entiende Londres.

Para alcanzar su objetivo, la canciller propuso utilizar tres instrumentos: a) la fuerza militar, b) la “seguridad económica” y c) “alianzas globales más profundas”.

“En primer lugar, comenzó Truss su enumeración, debemos reforzar nuestra defensa colectiva.” En realidad, como reconoce la propia secretaria, este objetivo ya se viene implementando: “El Reino Unido envió armas y entrenó a las tropas ucranianas mucho antes de que comenzara la guerra. Pero el mundo debería haber hecho más para disuadir la invasión. No volveremos a cometer el mismo error”. Recordemos que en 2015 se firmó el segundo acuerdo de Minsk que la parte ucraniana nunca cumplió. Entre 2015 y 2019 hubo múltiples contactos sobre Ucrania entre Rusia y las potencias occidentales sin que se llegara a negociaciones efectivas. Ya en 2020 comenzó a escalar la tensión que ahora desembocó en guerra. Según la canciller británica, ni siquiera deberían haber hablado. Primero los cañones, es su consigna.

Pero la propuesta intensificación en el uso del instrumento militar excede a Ucrania y a las fuerzas convencionales: “(…) rechazamos la falsa opción entre una defensa tradicional más fuerte y las capacidades modernas. Tenemos que defendernos de los ataques en el espacio y el ciberespacio, así como por tierra, aire y mar. También rechazamos, continuó, la falsa elección entre la seguridad euroatlántica y la seguridad indopacífica. En el mundo moderno necesitamos ambas”.

Liz Truss secretaria del Foreign Office
Liz Truss, secretaria del Foreign Office.

Lo dejó claro: “Necesitamos una OTAN global. Con esto no me refiero a la ampliación de los miembros a los de otras regiones. Quiero decir que la OTAN debe tener una perspectiva global. Tenemos que adelantarnos a las amenazas en el Indo-Pacífico, trabajando con nuestros aliados como Japón y Australia para garantizar la protección del Pacífico. Y debemos garantizar que democracias como la de Taiwán sean capaces de defenderse”. Rusia es un enemigo secundario; el enemigo principal de Occidente es China. La guerra en Ucrania es sólo el comienzo de una guerra global y de amplio espectro contra China. Por ello la furiosa advertencia de la República Popular al día siguiente del discurso: quien reconozca una eventual independencia de derecho de Taiwán afrontará la guerra.

También la economía es un campo de guerra: “En segundo lugar, debemos reconocer el creciente papel que desempeña la economía en la seguridad”. Para operar esta instrumentación, la canciller redefine la idea de libre comercio. “El libre comercio y los mercados libres son el motor más poderoso del progreso humano. Siempre defenderemos la libertad económica. Pero el libre comercio debe ser justo y eso significa respetar las reglas”. Los diplomáticos norteamericanos y británicos hablan permanentemente de “un orden basado en reglas”, que no son las del sistema internacional vigente y que nadie define.

Esas “reglas” fijan los límites del libre mercado. Para acceder a él, hay que respetarlas: “Estamos demostrando que el acceso económico ya no es un hecho. Hay que ganárselo. Los países deben cumplir las reglas. Y eso incluye a China. (…) No seguirán ascendiendo si no cumplen las reglas”. Se acabó el libre comercio. En un mundo en guerra sólo los más fuertes pueden comerciar. Y a quien no se someta a las “reglas” (que, por indefinidas, pueden cambiar todos los días), se lo amenaza con destruir su economía.

“Esto nos lleva al último punto, cierra la secretaria, que es que nuestra prosperidad y seguridad deben construirse sobre una red de fuertes acuerdos. (…) Debemos seguir reforzando nuestra alianza de la OTAN con vínculos en todo el mundo (…)”. La conclusión es obvia: “El G7 debería actuar como una OTAN económica, defendiendo colectivamente nuestra prosperidad”.

Tal arenga requiere tal final: “Los agresores están dispuestos a ser audaces, nosotros debemos  serlo más. Así es como nos aseguraremos de que se restablezca la soberanía de Ucrania. Así es como nos aseguraremos de que la agresión y la coerción fracasen. Así es como, en todo el mundo ganaremos esta nueva era de paz, seguridad y prosperidad”.

El discurso de Liz Truss no es para tomar a la ligera. Es el anuncio de que el mundo está en una guerra interminable y global. La reina Elizabeth II está en el tramo final de su vida. Su hijo Charles es incapaz de asumir el trono y su nieto William aún no se puede hacer cargo. La monarquía británica se basa en las fuerzas armadas y la simbiosis entre ambas mantiene unida a la aristocracia y asegura la lealtad de la burguesía (sobre todo la financiera). En un momento de vacancia el poder recae en los militares y la política del gobierno se conduce con lógica bélica. No hay lugar para la diplomacia. Sólo los cañones piensan.

Si EE.UU. tuviera un liderazgo político fuerte, la acefalía del poder británico se paliaría. Pero también en Washington faltan cabezas y sus sustitutos carecen del sentido de realidad, la templanza y la prudencia que impone la situación interna y mundial. En esas condiciones el pesado yugo de la Madre Patria ata los destinos de ambas naciones. A esto temen los líderes rusos y chinos. Por ello es que advierten, casi imploran, a Washington que no siga detrás de los delirios seniles de un imperialismo británico caduco, pero por eso mismo tan peligroso.

Por Wim Dierckxsens y Walter Formento

Introducción 

El marxismo, afirma Samir Amin, precisa desarrollar una teoría del poder para las sociedades pre-capitalistas y a partir de allí desarrollar una teoría de la política en general, con perspectiva hacia una futura civilización. En su libro Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos (2014, págs. 75 y siguientes), afirma que el marxismo no ha desarrollado una conceptualización del poder y de lo político, es decir, de los modos de dominación, como si lo hizo de lo económico y de los modos de producción. La dominación económica (y su complemento, la dependencia) es el producto de la expansión mundial del capitalismo ´realmente existente´. No es casualidad el título: el ´ fetichismo de la mercancía´, del primer capítulo de El Capital. La alienación economicista define el contenido esencial de la ideología del capitalismo. Lo económico ocupa el primer plano de la escena social que, en su desarrollo, determina las otras dimensiones, que parecen tener que ajustarse a sus exigencias. En la sociedad precapitalista, como el modo de producción tributario, es al revés, afirma Samir, y así también podrá ser en una futura civilización. 

En nuestro libro Por una nueva civilización: El proyecto multipolar (2021) hemos teorizado ya sobre la transición en los modos de producción precapitalistas, para luego ver la transición hacia una nueva, otra civilización. Los conceptos de trabajo productivo y trabajo improductivo vistos por su contenido están presentes en todas las culturas de la humanidad en el pasado, presente y el futuro. Bajo la relación social capitalista los conceptos adquieren una modalidad específica como Marx lo desarrolla en el Capítulo VI inédito. Pero el trabajo productivo por lo que realmente es por su contenido (es decir, sin considerar la relación de producción) atraviesa la historia. Marx lo elabora en el primer tomo de su obra Teorías sobre la Plusvalía (capítulo IV, parte primera). 

Vimos que en cada modo de producción la clase dominante se torna políticamente superflua cuando su papel en la reproducción económica se transforma en improductivo. Lo anterior, es válido para los modos de producción en la Vía Occidental tanto como en Vía Oriental. Existen también diferencias entre la línea de desarrollo occidental de la oriental. La Vía Occidental desde el neolítico ha construido sociedad a partir de la individualidad, donde el interés privado está en conflicto con el Bien Común. Por lo cual, no hay forma de construir el Bien Común a partir de las relaciones de producción precapitalistas en Occidente. La clase dominante se impone ante la clase explotada y tiene un papel productivo en lo económico, en su desarrollo. En la relación entre amos y esclavos, la relación de explotación/apropiación del trabajo del otro/s es transparente, es la más visible. Es la negación más absoluta del Bien Común y no existe necesidad de legitimación alguna ante los esclavos. Se reducen a un medio de producción parlante. Esta legitimación si se da ante la tercera clase: los civiles necesarios para proporcionar renta en dinero y trabajo para ir a la guerra.

En la línea ´Oriental´ el Bien Común de la comunidad como un todo y explotación del pueblo por la comunidad superior no son mutuamente excluyentes, sino que coexisten. Con el trabajo productivo en las obras comunes (históricamente las obras hidráulicas), la élite o comunidad superior se legitima y en la sociedad como un todo no es observada como explotación. El Bien Común se ve confirmado por los hechos. En el modo de producción tributario (China antigua, Mesopotamia, pero también la América Latina precolombina y el África del Antiguo Egipto), se construye sociedad donde el interés de la Comunidad está en el centro y no el individuo, y así es hoy aun en sociedades como China, Corea o Japón. El pensamiento de Oriente tiene como fundamento ‘somos comunidad, luego existimos´, lo que contrasta con el ´pienso luego existodel Occidente (moderno).

La ideología comunitaria del paleolítico está en su base y no ha desaparecido aun hasta el día de hoy. Es una ideología de la naturaleza: el ser humano y la sociedad se asimilan a otras expresiones de la naturaleza (la deificación de la tierra, de los animales, etc.) concebidas como tales. El paso al modo de producción tributario (China antigua, etc.), con una comunidad superior que dirige a las comunidades de base/pueblo, exige una coherencia más fuerte, incluso la integración de los elementos de la ciencia abstracta en una metafísica global, plantea Samir. Es ahí donde nace el fetichismo del Poder, o sea, su no transparencia. La transición al neolítico en Occidente implicó el desarrollo de la propiedad privada (privar a los otros del acceso a la tierra) sobre la tierra (que en China sigue colectiva incluso aun hoy) generando el conflicto de clases. La clase dominante se impone como clase dominante a través de la propiedad privada sobre los medios de producción (Tierra, Esclavos, etc.), modalidad que adquiere nuevas formas con el tiempo: esclavitud, feudalismo y capitalismo. 

En lo político Oriente aparece, ante los ojos occidentales, como un régimen autoritario, sin derechos individuales (tildado como despotismo oriental) cuando en realidad tiene más que un potencial democrático en lo económico y por ende en lo político al orientarse por el Bien Común comunitario, aunque con una dirección política centralizadora potencialmente explotadora. En Oriente, la élite o comunidad superior se legitima a partir del trabajo productivo que-sirve-al Bien Común o a la reproducción de la sociedad como un todo. 

En la línea oriental no es inmediatamente claro si un trabajo colectivo es productivo o improductivo, sino que se observa exclusivamente por su resultado positivo o negativo desde y para la comunidad como un todo. Si la comunidad superior se concentra en el desarrollo de obras colectivas de irrigación u otras obras hidráulicas, la economía en su conjunto prospera y la comunidad superior se legitima. Lo contrario sucede con las grandes obras de culto para los Dioses, que implican el deterioro de las obras productivas. El fetichismo del poder en el modo de producción tributario está en la no transparencia de la relación de explotación, es decir, debido al fetichismo del Poder. En Oriente solo las hambrunas acaban con los dioses y sus representantes, porque ya que no sirven para nada.

En Oriente, la misma desintegración del Estado central (la comunidad superior) en muchos poderes locales no hace desaparecer el Estado, sino solo ese Estado. Su desaparición completa no brinda solución al problema y más bien resalta la necesidad de una nueva meritocracia para levantar obras productivas para la comunidad como un todo. Una dinastía cae y otra suele levantarse con el tiempo, eventualmente en otro lugar. El modo de producción tributario resulta ser una relación de producción no fácilmente mutable y aun pone su sello a la sociedad de China hoy. Consideramos que una futura civilización sí es posible en tanto su proyecto político pueda lograr esta transparencia en la relación de poder, democratizándola con inteligencia artificial, como señalamos en nuestro libro ya mencionado (Ver Ref. nota pp2).  

En Occidente la relación de explotación fue totalmente transparente en la transición del neolítico a la relación esclavista, pero se torna cada vez menos visible en los modos de producción posteriores. En el modo de producción esclavista el esclavo percibe que el 100% de su trabajo es ajeno. No percibe que el amo proporciona su sostén diario por miserable que fuera. En las relaciones feudales con la renta en trabajo (50% para el Señor y 50% en parcela propia), el trabajo ajeno se distingue claramente del trabajo para sí. La renta en especie, en esencia es una nueva modalidad de explotación, ya algo más disimulada (Tanto % del producto de la cosecha es para el Señor Feudal, mientras el resto es para el Campesino (Siervo-de-la-Tierra), lo que más lo motiva). Con la renta en dinero dicha proporción se torna aún más difícil de calcular: Si el campesino, ahora libre, no logra obtener las ventas necesarias para pagar la renta en dinero al Señor-de-la-Tierra, la culpa podrá parecer del mercado o del campesino incluso.  

En la relación capitalista, el tiempo-de-trabajo social-ajeno está en función de la reproducción del capital donde, aunque en apariencia al trabajador asalariado se le reconoce todo su trabajo individual con el salario, en realidad solo se le reconoce la reposición de su fuerza de trabajo, pero no se le reconoce el rendimiento de la capacidad productiva del trabajo social cooperativo. En el capitalismo, cuando la fuerza de trabajo se torna mercancía, la relación-de-explotación de la fuerza de social-cooperativa del trabajo queda oculta. Si en la esclavitud el esclavo cree que todo su trabajo es trabajo ajeno, en el capitalismo sucede todo lo contrario, al “creer” el trabajador-asalariado que es pagado por su trabajo (para sí) y no percibir que solo se le retribuye por la reproducción de su fuerza física de trabajo, dejando un plus que es propio del trabajo social-cooperativo (enajenado). El fetichismo está en la relación de explotación económica misma.

En Occidente se obtiene exactamente lo contrario que en Oriente, ya que en apariencias el individuo es libre y goza de derechos políticos (para votar, para expresarse, etc.) pero en lo económico impera el despotismo del capital, que define lo que precisa hacerse para la reproducción del capital como un todo, sin tomar en cuenta realmente lo que necesita y piensan los individuos (pueblo). La libertad individual entonces, es libertad en apariencias –formas- y no en esencia –fondo-, por lo tanto, es una ´libertad fetiche´.  

La Vía Occidental ha sido presentada, incluso por la izquierda, como “La Historia de la Humanidad” hacia la ´libertad´ desfetichizada posterior al  capitalismo. Un proceso lineal, de manera des-fetichizada hacia el comunismo. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental (2021a), dejamos claro cómo es difícil para Occidente realizar la transición hacia el comunismo, así como lo define Marx a partir del capitalismo realmente existente, construido sobre la base de intereses individuales en conflicto. Para lograr orientarse por el Bien Común, Occidente ha de hacer un viraje de 180 grados en la contemplación del mundo: anteponer la comunidad-mundo a los derechos e intereses individuales de las personas, empresas, etc. Es una tarea monumental, que ha intentado impulsar sin éxito la élite de Davos con la pandemia Covid-19 para poder imponer su Economic Reset.

Hemos dejado claro en nuestro libro que, la China de hoy tiene todas las características de una sociedad inspirada por el confucionismo, es decir, de un modo de producción tributario a nivel político, con el partido funcionando como la meritocracia y con sus comunidades de base/pueblo. Es un proyecto que cuenta con un pasado socialista a nivel económico y con una cohabitación de empresas capitalistas en el presente actual. Es cierto que existe hoy cohabitación de (grandes) empresas capitalistas nacionales y transnacionales –globales- pero, en última instancia, dichas empresas no “controlan” el poder político. Desde el poder político se regulan hoy cada vez más las empresas capitalistas, por lo que tampoco esa élite globalista presente en China logra imponerse en lo económico, como queda cada vez más claro. 

Si a China le ha sido difícil pasar del modo de producción tributario para “acoplarse” al modo de producción capitalista, no es porque hubiese requerido un cambio de 180 grados en una dirección opuesta a su filosofía de base, a la cual no ha renunciado: somos primero comunidad y solo así existimos. Sin embargo, la cohabitación capitalista le ha servido a China para poder desarrollar las fuerzas productivas al mismo nivel, o incluso mayor, que las de los países capitalistas occidentales llamados altamente desarrollados. La transición hacia el comunismo (en los términos de Marx) se hace más plausible en y a partir de China que en Occidente, ya que no existe barrera real para poder democratizar aún más la economía hacia adentro, ni existen barreras para hacerlo integrando otras naciones o bloques económicos en un mundo multipolar, sin necesidad de imponerse y subordinarlos, como es la realidad histórica en Occidente.  

Lo que sí es aún un tema pendiente en Oriente, no imposible de lograr, es poder enfocarse hacia un mayor grado de libertad personal no en el sentido occidental, a partir intereses y derechos individuales, sino desarrollando mayores libertades como persona. Siendo ésta un ser integral de la comunidad con obligaciones comunitarias, pero a la vez con posibilidades plenas de desarrollo personal, sin que pierda de vista que existe primero que nada como miembro de la (gran) comunidad. La síntesis de los dos contrarios entre Occidente y Oriente en un mundo multipolar, si se puede lograr a partir del proyecto multipolar del mundo. Lograrlo con iniciativa occidental supone renunciar a tener partir de la individualidad con intereses en conflicto, por lo cual no es factible. Esto terminaría en una batalla por sostener a la civilización occidental en una crisis existencial. 

En este contexto es que vemos surgir, a partir del conflicto global en Ucrania, a la Gran Comunidad del ´Sur Global´ representando el 90% de la población mundial, apostando por otra civilización. Es nuestra tesis que, la lucha por un mundo multipolar con China, Rusia e India como las grandes locomotoras, constituye el camino más probable para poder realizar la transición hacia una nueva civilización que logre orientarse por el Bien Común Mundial, sin excluir a nadie incluso a los Estados Unidos de Norteamérica. 

La realidad del capitalismo actual, realmente existente, ya no es la acumulación de capital, sino implica vivir improductivamente de renta mundial sin crear riqueza. La élite de Davos, con la financiarización, se ha tornado improductiva económicamente y con ello obsoleta en lo político mundial. EEUU está enviando a su campo de batalla en Ucrania todo el equipo bélico obsoleto. Incluso a los países de la ex Europa Oriental sobre todo, no están haciendo otra cosa. Un ex oficial de inteligencia de la Marina de los EEUU, Scott Ritter afirma en Liberty Report de mediados de abril que: “Puedo decir con absoluta certeza que incluso si esta ayuda llega al campo de batalla, no tendrá ningún impacto en la batalla. Y Joe Biden lo sabe”. 

En el corto plazo nos espera una crisis monetaria fiduciaria, es decir del Dólar, el Euro y el Yen, sobre todo. Que será no solo la crisis del propio sistema monetario internacional existente, sino de la civilización occidental. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos (2021ª) hemos señalado la necesidad e inevitabilidad de un proceso de desintegración de Occidente, es decir su propia Perestroika. El sistema monetario se hunde generando una crisis de legitimidad en Occidente.  Mientras desde Oriente, el Multipolarismo se presenta como posibilidad y necesidad. Esto requiere un proceso de transición hacia un nuevo régimen monetario.  

El reemplazo del Sistema SWIFT

Los Actores Globalistas luchan por mantener su dominio. Al igual que antes Gran Bretaña, en medio de las dos guerras mundiales, no pudo mantener su imperio y su posición central en el mundo y esto debido a la obsolescencia de su sistema económico colonial. El nuevo sistema económico convergente que surgió en la RPC (República Popular China) y la India emerge y asciende a la próxima etapa inevitable de desarrollo, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, y del control estatal de la infraestructura monetaria, física y de emprendimiento. 

La élite globalista financiera-militar-tecnológica que aún controla, de modo inestable, el gobierno de los Estados Unidos jugó su última “carta de triunfo” en la guerra híbrida contra Rusia, imponiendo a Ucrania como campo de batalla. También en Kazajistán pretendió hacerlo, pero fue desarticulado anticipadamente en enero de 2022. La guerra también se da en el campo económico. Con el «congelamiento» de las reservas de divisas rusas en cuentas de custodia de los bancos centrales occidentales, la estructura de reguladores financieros de los EEUU, la UE y el Reino Unido en realidad lograron más bien debilitar estructuralmente el estatus del dólar, el euro y la libra como monedas de reserva global.  

Cuando los actores unipolares globalistas “congelaron” las reservas de Rusia en dólares, euros, libras y yenes, se cerró el periodo en que algún país soberano pudiera continuar acumulando reservas en estas monedas. Se aceleró más bien la necesidad de su reemplazo inmediato por las que ya son las monedas nacionales y el oro. La segunda etapa de la transición, implicará que ya no tomen como referencia al dólar. La formación de precios en monedas nacionales, significa la decisión de desplazar la fijación de precios en monedas que expresan al poder e interés transnacional global como son los dólares, libras, euros y yenes. 

El yuan (China) que parecía tener las capacidades para ser reemplazo de la moneda mundial que queda, no ocupará ese lugar aunque fuera ya debido a su inconvertibilidad. El uso del oro como precio de referencia tiene la inconveniencia de su uso para los pagos. Debido a lo anterior se requiere una tercera y última etapa en la transición del nuevo orden económico que implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada en un acuerdo internacional y China lleva la delantera en ello, por el momento como experimento en zonas del país.  

Se trata de una moneda que puede ser emitida por un grupo de monedas de reservas de los países BRICS ampliado. El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes.

La canasta podría contener un índice de precios de los principales productos básicos cotizados en una bolsa de oro y otros metales preciosos, metales industriales clave, hidrocarburos, granos, azúcar, así como agua dulce y otros recursos naturales. Para brindar respaldo y hacer que la moneda sea más resistente, se pueden crear reservas de recursos internacionales relevantes y a su debido tiempo.

Esta transición al nuevo orden económico mundial probablemente estará acompañada por una negativa sistemática a cumplir con las obligaciones en dólares, euros, libras y yenes. Los países emisores de estas monedas crearon las condiciones para ello cuando se apropiaron de las reservas de divisas de Irak, Irán, Venezuela, Afganistán y Rusia por una suma de billones de dólares. Los países del Sur Global pueden ser participantes plenos del nuevo sistema, independientemente de sus deudas acumuladas en dólares, euros, libras y yenes, incluso si incumplieran sus obligaciones en esas monedas. Tal situación no afectaría su calificación crediticia en el nuevo sistema financiero multipolar. Con la nacionalización de la industria extractiva es preciso reservar una parte de sus recursos naturales para sustentar el nuevo sistema económico. El resultado será que su peso respectivo en la nueva unidad monetaria aumentaría. 

Con las medidas anteriores se crearía “un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU” y el desarrollo e implementación de “un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU (Unión-Económica-Euro-asiática), SCO (Organización-de-Cooperación-de-Shanghái) y BRICS, que podría eliminar la dependencia crítica del Sistema SWIFT controlado por los poderes que conforman el unipolarismo global financiero. 

La recuperación de los Bancos Centrales 

En el despliegue y desarrollo de esta iniciativa, es importante reconocer que las autoridades monetarias del Banco Central y sus áreas controladas (Ministerio de Economía-Agricultura-Minería-Comercio Exterior-etc.) que viabilizan la producción y exportación de bienes materias primas de Rusia (de todos los países) son y siguen siendo parte del programa financiero de la Oligarquía Global. Los cuadros económico-políticos occidentales globalistas todavía controlan los bancos centrales de la mayoría de los países, obligándolos a aplicar las políticas prescritas por sus técnicos en el FMI. Esto no se cambia por decreto.

Este es el modo como se coordina, impone y manifiesta el poder financiero globalista desde el Banco-Central-de-los-Bancos-Centrales, el BIS (Davos, etc.) como vértice superior, en relación directa con todas las áreas de exportación (de materias primas con bajo valor agregado) e importación (de bienes ciencia y tecnología con alto valor agregado) de modo que permite que funcionen y operen en beneficio de una plataforma global financiera que opera como estado global –como territorio financiero sin fronteras, no mediado e indivisible. Opera por sobre y negando la institucionalidad de las naciones, reduciéndolas a simples espacios locales de lo Global (Glocal). 

Su institucionalidad se conforma a partir del control de  la presidencia del BC, de cada nación reducida a país, y apoyada en la red de funcionarios de bancas transnacionales que constituyen cada City-Financiera, con un status-de-hecho superior al Estado-Nación. Aquí aparecen como desconectados y enfrentados el presidente de la nación y el presidente del BC. Con sus funcionarios propios operando como dos poderes que responden a intereses estratégicos distintos: Los Unipolares Globalistas y los Nacionales que se fortalecen y, por ello, hoy reconocen en lo multipolar su alternativa ante los globalistas. En América Latina se expresa en el Pluri-Versalismo de pueblos-naciones-regiones (Bolivia-Celac-BRICS) en la Asamblea General de la ONU –Organización de Naciones-Unidas con sede central en Sur-Global (Egipto-Venezuela-Indonesia-Serbia-etc.).

Las políticas unipolares globalistas son tan obviamente contrarias a los intereses nacionales porque son parte del esquema principal de su poder (Nueva York-Londres-Paris-Tokio). La participación potencialmente central de China y Rusia en la génesis del nuevo orden económico mundial se encuentra aún en desarrollo, porque aun los bancos centrales se ´encuentran en general ´con influencias de los intereses Globalistas. 

El Banco Central de Rusia –CBR- permanece aún amarrado en la red global de telarañas del paradigma de DAVOS (en su estrategia de imponer su global economic reset). Por ello, es aún un actor (CBR) enfrentado al proyecto multipolar dentro de Rusia.  No puede convertirse aun en un socio fundador de un nuevo marco económico y financiero universal multipolar. La realidad del Banco Central de Rusia no es exclusiva, ya que es similar a la del Banco Central de Argentina, por ejemplo. El BC aún está regido por la globalista ley de entidades financieras, impuesta por acción de la OTAN-Kissinger-y-Martínez de Hoz en 1977. 

Objetivo que lograron por medio de golpes de estado y de mercado financiero contra la política y la democracia, asesinatos políticos y de la política. Imponiendo escenarios de guerra prefabricados y pre-controlados, para montar una campaña mediática de toda índole, que les permitiera imponer una constitución-a-la-carta, donde los acuerdos jurídicos internacionales (financieros), tengan prevalencia sobre los nacionales. Habían “forzado” éstos acuerdos años antes para luego hacer lo mismo, mediante escenarios bélicos de inflación-hiperinflación lograr la imposición de la reforma constitucional-a-su-medida (1976-1994).

Es cierto que el Banco Centra de Rusia ya tuvo que enfrentar la realidad de dar un paso adelante y crear un sistema nacional de mensajería interbancaria que no dependa del SWIFT, y lo abrió también para los bancos extranjeros. Con ello muestra que los intereses globalistas en Rusia ya han empezado a ceder posiciones que controlaban claramente desde 1991-1997. Es la época que se desplego la perestroika soviética, la caída de la estrategia soviética y el ascenso del paradigma e intereses unipolares financieros globales, cuyo primer objetivo fue controlar profundamente el Banco Central de Rusia. La subordinación en la Red Financiera Global de Bancos Centrales (a las Citíes Financieras anglosajonas principales de NY-Ln-HK), está particularmente afectada por la caída del Status preferencial de la City de HK en 2020. Gracias a la política anti-globalista de Trump y, luego, de Xi Jimping 2021, se inicia una nueva etapa, la de la caída del globalismo financiero unipolar.

Desde 2010, empezó a verse la posibilidad de una transición a un sistema económico multipolar basado en una nueva moneda comercial sintética, basada en un índice de monedas de las naciones participantes. Para lograrlo había necesidad de crear una amplia coalición internacional de resistencia en la guerra híbrida que la élite financiera Globalista (desde la OTAN) desataría (1999-2001) sobre los países que se mantienen fuera de su control. La derrota y la obsolescencia del antiguo poder financiero dominante es inevitable por la naturaleza improductiva de esta guerra. 

El nuevo sistema económico multipolar

El nuevo sistema económico multipolar que está surgiendo en Oriente con la República Popular China y la India como locomotoras, es la transición hacia una nueva civilización, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, con el poder o control estatal de la infraestructura monetaria y física, así como del emprendimiento. 

Es una transición económica que une a una heterogeneidad de actores económico-sociales con el objetivo de aumentar el Bien Común sobre la base de igualdad y soberanía entre las naciones en vez de la imposición unilateral anglosajona al mundo entero. Por ello, los globalistas no podrán ganar la guerra híbrida global que iniciaron. Esta es también la razón principal por la cual el actual sistema financiero global centrado en el dólar será reemplazado por uno nuevo, basado en el consenso de una canasta de monedas de los países que se suman al nuevo orden económico mundial. Esta fase casi ha terminado. Su reemplazo inmediato son las monedas nacionales y el oro.

La siguiente etapa de la transición implicará nuevos mecanismos de fijación de precios que no tomen como referencia el dólar. Una fijación de precios en monedas ‘no ancladas’ en las controladas por el poder Globalista -dólares, libras, euros y yenes- con sus respectivos BC. Para lograrlo hay necesidad de democratizar la totalidad de los bancos centrales controlados a partir de los Bancos Centrales de esas 4 monedas (Dólar-Euro-Libra-Yen), junto con sus respectivas citíes financieras y sus cortesanos de altos gerentes, funcionarios privados y públicos, como lacayos bien pagados. 

La última etapa en la transición implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada a partir de un acuerdo internacional. Una moneda como esta puede ser emitida por un grupo de reservas de moneda de los países BRICS, al que todos los países interesados ​​podrán unirse. Es el proyecto del Sur Global que representa el 90% de la población mundial. 

El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes. Implica la creación de un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU –Unión Económica EuroAsiática- y el desarrollo e implementación de un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU, SCO y BRICS, que elimina la dependencia crítica de la Sistema SWIFT controlado por EEUU. Es una transición aún mercantilista pero un paso necesario en camino a una nueva civilización.

Bibliografía

Amin Samir, 2010, Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos, Editorial IEPALA, Madrid.

Dierckxsens Wim, Formento Walter y Piqueras Andrés, 2021 The transition toward a Post-capitalist Economic Rationality, en Rémy Herrera Editor, Imperialism and transition to socialism, Research in Political Economy, Volumen 36, Reino Unido.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar. Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, La Perestroika en Estados unidos, Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

NOTAS

1 La realidad en la órbita económica donde el trabajador se encuentra en una relación con el Objeto de su trabajo como un objeto ajeno; en una relación con sus Compañeros de trabajo como una relación de competencia y en una relación con el empresario que lo contrata como una relación de reciprocidad o solidaridad. 

2 Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar, Wim Dierckxsens y, Walter Formento, ISBN: 978-987-4400-86-4, 1º edición https://www.acercandonoscultura. com.ar/libro-224-por-una-nueva-civilizacion-el-proyecto-multipolar.html . En versión libre y digital en ALAI.

3 Wim Dierckxsens y Walter Formento, La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires 2021; disponible ´on line´ en ALAI.

4 El Gran Reinicio también llamado como Gran Reseteo es una propuesta de economía planificada del Foro Económico Mundial (FEM) para reconstruir la economía de manera sostenible tras la pandemia de COVID-19. Fue presentado en junio de 2020 por Carlos, príncipe de Gales y Klaus Schwab, el director del FEM. La inauguración de El Gran Reinicio se dio en junio de 2020, donde se reunió toda la élite financiera, tecnológica y política mundial. El lugar de encuentro fue en ciudad de Davos, Suiza y Carlos, príncipe de Gales fue quien inauguró el gran evento global.2​ Este iba a ser el tema principal de la cumbre del Foro Económico Mundial de 2021, que se pospuso hasta 2022 en una localización indeterminada.

5 Trump termina el estatus preferencial de Hong Kong, tras acciones “opresivas” de China. https://www.france24.com/es/20200715-trump-termina-el-estatus-preferencial-de-hong-kong-tras-acciones-opresivas-de-china 

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Por Jorge Vera Castillo(*) para Dossier Geopolitico

En la fecha del día indicado, a las 10:00 horas locales de La Haya, la Jueza Presidenta de la CIJ, Sra. Joan E. Donoghue, iniciaba, puntual y solemnemente, la lectura del Fallo (Arrêt), en el Asunto (Affaire) Nicaragua c. Colombia.

En la actual situación internacional; ante las críticas a la Organización de las Naciones Unidas, y el rol de la CIJ, creada ya en 1946, y, en la especie, resulta de especial importancia y significado conocer que la Jueza J. E. Donoghue es una abogada norteamericana que, además, entre 2007 y 2010, fue asesora jurídica adjunta principal del Departamento de Estado.

Asimismo, se ha tratado de la segunda mujer presidenta de la CIJ, después de Rosalyn Higgins que ejerce el alto cargo, que dura tres años, entre 2006 y 2009. La Jueza Donoghue fue elegida, por sus pares, los otros 14 jueces permanentes, el lunes 8 de febrero de 2021, y, en la misma fecha, fue elegido como Vicepresidente de la Corte, el Juez ruso Kirill Gevorgian.

Y, siempre, en la perspectiva de avanzar por unas aproximaciones sucesivas, y con pedagogía, en la comprensión de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, del Sistema de Naciones Unidas y de la misma Corte Internacional de Justicia, es bueno tener presente, además, que, la actual Presidenta de la CIJ, entre 1984 y 1986 ejerció de Abogada en la Oficina de Asuntos Interamericanos de Estados Unidos de Norteamérica en Nicaragua, con Gobierno sandinista, en plenitud, en esos años.

Ciertamente, para quien tuvo el privilegio de haber sido alumno de la Academia de Derecho Internacional, en La Haya – fundada en 1923 -, mediante otorgamiento de beca, en la Sesión de Enseñanza de Julio de 1980, y haber tenido como Profesor principal a Manfred Lachs, eminente jurista polaco y, quien había sido Presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), entre 1973 y 1976, resulta todo un autoimpuesto deber de conocer, divulgar y valorar este histórico Fallo, en el Diferendo de Nicaragua con Colombia, ahora ya estando en 2022.

Más aún, conservo como material de consulta, la magnífica edición del Recueil des Cours, 1980 IV, correspondiente al Tomo 169 de la colección, que, tuvo la especial consideración de obsequiarme el Primer Secretario de la Corte, Jefe del Departamento de Información, Andreï Poskakoukhine, en mi condición de ex alumno de la Academia de Derecho Internacional, asistiendo como un Invitado Diplomático, a las Audiencias Públicas del Affaire Obligation de Négocier un accès à l’océan pacifique (Bolivie c. Chili)”, del lunes 19 al miércoles 28 de marzo, y a la Sesión de lectura de su Fallo, el lunes 1° de octubre de 2018. 

Ahí, se encuentra el Capítulo XIII, páginas 213 a 251: THE PEACEFUL SETTLEMENT OF DISPUTES AND PROBLEMS, en el tomo con todos los Cursos impartidos por mi Profesor Manfred Lachs, en julio 1980. Eran los tiempos en que Naciones Unidas avanzaba hacia la acordada elaboración, de lo que, se tradujo, finalmente, en la muy conocida Declaración de Manila sobre el Arreglo Pacífico de Controversias Internacionales, mediante Resolución 37/10 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 15 de noviembre de 1982.

Cuando se trata de analizar, conocer y leer, con prolijidad y rigor, los Fallos de la CIJ, sus Ordenanzas, sus Opiniones consultivas, su Jurisprudencia, los razonamientos de sus Jueces, es inescapable conocer la Declaración de Manila, en particular, por los que rechazan dichos Fallos, por quienes dudan de ellos, por esos alarmados y/o preocupados antes de conocerlos. Más aún, por quienes, desde Chile, ante “Différend Maritime (Pérou c. Chili), y a la espera del Fallo, conocido el 27 de enero de 2014, solicitaban a la Corte, ¡“que fallara en Derecho” !, una de esas ridiculeces que, se transforman en ‘lenguajes de moda’, burdos, deformadores e irrespetuosos para la formación e información de los Pueblos y sus ciudadanas y ciudadanos, y la propia CIJ.

Fueron las mismas autoridades, y los mismos ‘personajes’ académicos y/o políticos, y otros sectores expertos y ‘pseudoexpertos’, que, señalaban que, la presentación de la Demanda del Perú, “había sido y era un acto inamistoso”. Pues bien, es la Declaración de Manila, la que, ya en 1982, había precisado, en su parte II, punto 5., último párrafo: “El recurso al arreglo judicial de las controversias jurídicas, en particular su remisión a la Corte Internacional de Justicia, no debería ser considerado un acto enemistoso entre los Estados.” Y es dable remarcar que, la CIJ “es el principal órgano judicial principal de las Naciones Unidas”. 

Y son los mismos, que, ante la muy grave y relevante derrota diplomática y territorial marítima – nunca nominada, clara y sinceramente, como tal -, que significó el Fallo aludido, comenzaron a escribir, y clamar verbalmente, para que, Chile denunciara el llamado “Pacto de Bogotá” (Tratado Americano de Soluciones Pacíficas), suscrito en Bogotá el 30 de abril de 1948. Basta recordar que, Chile perdió territorio marítimo, equivalente a más de toda la superficie del territorio de Suiza, o a toda la superficie de Costa Rica. Y, aún, queda pendiente, el llamado “Triángulo terrestre” de 37.610 km².

Pero, ya es historia conocida, Chile ha continuado acudiendo a la Corte Internacional de Justicia, y para millones de chilenas y chilenos, la ciudad de La Haya y el Palacio de la Paz, son bien conocidos ‘televisivamente’, y los enviados especiales de los canales de TV aprecian mucho ser elegidos para esas tareas informativas in situ.

Así, ambigüedades, contradicciones, dobles raseros, han sido el basamento común de algunos analistas y opinólogos chilenos, en la especie, lamentablemente, en lo jurídico, en lo político, hacia el Derecho Internacional y sobre la Corte Internacional de Justicia.

Igualmente, respecto al reconocimiento efectivo, y aplicación práctica, de los Principios contenidos – y firmados – en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la II Cumbre de la CELAC, en La Habana, el 29 de enero de 2014, por la mayor cantidad de Jefas y Jefes de Estado y Gobierno asistentes, en las Cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, hasta ahora.

Además, en la esfera de esos escépticos con respecto a la CIJ, e incluso los que, niegan la existencia de una controversia cuando ésta existe, sirve, meridianamente, un Fallo del 30 de agosto de 1924, de la antigua Corte Permanente de Justicia Internacional, en el Affaire de Concessions Mavrommatis en Palestine.

Estableció que: “Un diferendo es un desacuerdo sobre un punto de derecho o de hecho, una contradicción, una oposición de tesis jurídicas o de intereses entre dos personas. Ahora bien, tal es ciertamente el carácter de la disputa que ahora separa a Gran Bretaña de Grecia.” (Véase en Publications de la Cour Permanente de Justice Internationale, Série A – Nº 2, Arrêt du 30 août 1924. Recueil des Arrêts, p. 11.

Ahora, es cardinal conocer los contenidos del reciente Fallo de la Corte, del 21 de abril de 2022, referido a las: “Violations allèguées de droits souverains et d’espaces maritimes dans la mer de Caraïbes (Nicaragua c. Colombie)”, en sus distintos ocho aspectos (véase párrafo 261, pp. 89-91), que fueron votados por los Jueces de la Corte y por los dos Jueces una ad hoc, uno por cada país respectivamente, resultando en un texto de 93 páginas, ampliamente favorable a la República de Nicaragua, con carácter “definitivo, inapelable y obligatorio para las Partes”.

En un primer aspecto central, por diez votos contra cinco, del total de Jueces, 1) la Corte “Dice que la competencia que ella tiene, sobre la base del artículo XXXI del Pacto de Bogotá, para decidir sobre el diferendo relativo a las reclamaciones de violaciones, por parte de la República de Colombia, de los derechos de la República de Nicaragua en los espacios marítimos que la Corte ha reconocido a esta última en su Fallo de 2012, cubre los reclamos fundados en los eventos mencionados por la República de Nicaragua ocurridos después del 27 de noviembre de 2013, fecha en la cual el Pacto de Bogotá cesó de estar en vigor para la República de Colombia;”. La Presidenta y Vicepresidente de la CIJ votaron a favor.

Una primera lección a los vociferantes, de cualquier país firmante del Pacto de Bogotá, para escapar de su jurisdicción, cuando no ven claras ni con convicciones sus alegatos ante la CIJ. También, para Estados Miembros que, ejecutan tardíamente su coyuntural y utilitario retiro, pretendiendo esquivar el cumplimiento de Fallos, desfavorables de la Corte, a pesar de ser y tratarse de un excelso medio para el arreglo pacífico de las controversias internacionales.

En segunda cuestión esencial, también por diez votos contra cinco, 2) la Corte “Dice que, al entorpecer las actividades de pesca y de investigación científica marina de embarcaciones que enarbolen la bandera nicaragüense o poseedoras de un permiso nicaragüense y las operaciones de embarcaciones de la marina nicaragüense en la zona económica exclusiva de la República de Nicaragua y queriendo hacer cumplir medidas de conservación en esa zona, la República de Colombia ha violado los derechos soberanos y la jurisdicción de la República de Nicaragua en esa zona marítima;”. Jueza Donoghue y Juez Gevorgian apoyaron contundencia decisoria.

En un tercer asunto cardinal, por nueve votos contra seis, 3) la Corte “Dice que, autorizando actividades de pesca en la zona económica exclusiva de la República de Nicaragua, la República de Colombia ha violado los derechos soberanos y la jurisdicción de la República de Nicaragua en esta zona marítima;”. Presidenta de la CIJ, a favor; Vicepresidente, en contra.

En un cuarto punto del Fallo, también por nueve votos contra seis, 4) la Corte “Dice que la República de Colombia debe inmediatamente cesar en la conducta a que se refieren los puntos 2) y 3) anteriores;”. Presidenta y Vicepresidente de la CIJ repitieron votación respectiva del punto 3).

El punto 5) del Fallo, se adoptó por trece votos contra dos, y la Corte “Dice que la “zona contigua única” establecida por la República de Colombia por el decreto presidencial 1946 del 9 de septiembre de 2013, modificado por el decreto 1119 del 17 de junio de 2014, es incompatible con el derecho internacional consuetudinario, como se establece en los párrafos 170 a 187 [del Fallo];” (ver en pp. 61-66). Jueza Donoghue y Juez Gevorgian votaron a favor.

El punto 6), se adoptó por doce votos contra tres, donde la Corte “Dice que la República de Colombia debe, por los medios de su elección, arreglar las disposiciones del decreto presidencial 1946 del 9 de septiembre de 2013, tal como encomendado por el decreto 1119 del 17 de junio de 2014, en conformidad con el derecho internacional consuetudinario, como se relacionan con los espacios marítimos que la Corte ha reconocido a la República de Nicaragua en su Fallo de 2012:”. Votos favorables de Presidenta y Vicepresidente de la CIJ.

El punto 7) tuvo doce votos a favor contra dos, donde la Corte “Dice que las líneas de base rectas de la República de Nicaragua establecidas por el decreto nº 33-2013 del 19 de agosto de 2013, y modificado por el decreto nº 17-2018 del 10 de octubre de 2018, son incompatibles con el derecho internacional consuetudinario:”. Presidenta y Vicepresidente de la CIJ, a favor. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) de la República de Nicaragua, ya anunció su plena disposición a acatar e implementar, prontamente, este punto 7) del Fallo.

Por último, el punto 8) del Fallo tuvo catorce votos a favor contra uno (del Juez ad hoc propuesto por la República de Colombia, Sr. Donald McRae, y bien conocido por Chile, por alguna de sus últimas comparecencias ante la CIJ), donde la Corte “Rechaza el resto de las comunicaciones presentadas por las Partes.”

Una segunda lección que, dejan la trayectoria y los contenidos de este Fallo, es la importancia estratégica que, la Corte Internacional de Justicia, y la aplicación y firme defensa del Derecho Internacional, pueden tener para los países pequeños que, optan por la Solución Pacífica de Controversias, como acción disciplinada, responsable y seria, para luchar por su Soberanía Intransable, ambos elementos vinculados a la dignidad y unidad nacionales. La contundente derrota del abuso, la arrogancia, el incumplimiento e irrespeto de la República de Colombia, es clara e irrefutable.

Y, una tercera enseñanza que, deja este diferendo entre la República de Nicaragua y la República de Colombia, es la importancia de la elección de los integrantes de buenos equipos, especializados y jurídicos, así como de los respectivos Jueces ad hoc, propuestos por las Partes, ya sean países grandes, medianos o pequeños. Baste recordar que, en el Fallo, del 19 de noviembre de 2012, en el “Différend Territorial et Maritime (Nicaragua c. Colombie), el Juez ad hoc de Colombia, Jean-Pierre Cot, y el de Nicaragua, Thomas A. Mensah, coincidieron a favor, en los seis puntos resolutivos.

Junto a lo anterior, una cuarta advertencia, es la experiencia del Agente que va a representar a un país, a su gobierno y a su pueblo, la que, es primordial, así como su conocimiento de la Corte Internacional de Justicia y del razonamiento de los Jueces y Juezas – para tomar decisiones y votar -; sus contactos; junto con su preparación idiomática, jurídica, de política internacional y profesional; así como sus calidades humanas, de prestancia con sencillez, propia de los que saben, real y sinceramente.

Así, en la especie, el rol prominente del Embajador de la República de Nicaragua, Carlos José Argüello Gómez, encargado de Misión Diplomática de su país en el Reino de los Países Bajos, por muchos años, y pudiendo ser así su continuado Agente ante la CIJ, en todas las controversias bilaterales con la República de Colombia, desde 2001, ha sido un hecho esencial favorable, para los amplios intereses nacionales nicaragüenses – geoestratégicos, geopolíticos, territoriales marítimos y de preservación de sus derechos de pesca e investigación científica marina -, así como de la defensa irrestricta de su zona económica exclusiva en el Mar Caribe.

En consecuencia, la República de Colombia ya no podría continuar no acatando y/o irrespetando aquel Fallo de la Corte Internacional, dado a conocer el lunes 19 de noviembre de 2012, como lo ha hecho durante años. Ahora, después del Fallo de la CIJ, conocido el jueves 21 de abril de 2022, la comunidad internacional, los países caribeños y los países centroamericanos estarán observando la conducta internacional y vecinal colombiana, aunque se haya retirado, denunciando, el “Pacto de Bogotá”, firmado en la propia capital de su país, en 1948.

Obviamente, Colombia presentará otras evaluaciones de este Fallo. Gran desafío de credibilidad internacional, asumirá el nuevo gobierno colombiano que, será elegido por sus ciudadanos electores habilitados, en pleno segundo trimestre de este año 2022, más aún, si el elegido Presidente de la República de Colombia es Gustavo Petro Urrego. 
Por su parte, Nicaragua – autodefinida “cristiana, socialista, solidaria” -, ahora, podrá agregar “y soberana”, con toda dignidad, legitimidad y orgullo nacionales, ante el mundo, después de este histórico Fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Y ahora sí, con toda la fuerza de la razón y del Derecho Internacional, como una forma de honrar, así también, esa aleccionadora y muy firme determinación del General Augusto César Sandino: “Mi espada defenderá el decoro nacional”, al inicio ya de la tercera década de este siglo XXI, pero recordando, siempre, el objetivo surgido desde las Montañas de Las Segovias, en 1927: se trataba de un Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

(*)

JORGE VERA CASTILLO. Analista internacional. Ex Consejero Científico en las Embajadas de Chile en Francia y en el Reino de los Países Bajos, y en la Misión de Chile ante la Unión Europea, en Bruselas. Diplomado de Especialización en Relaciones Internacionales, Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile; Magister (c) en Estudios Internacionales, Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile; Doctorat (c) ès Sciences Politiques, Spécialisation en Histoire et Politique Internationales, Institut de Hautes Études Internationales (HEI), Université de Genève. Ha sido Consultor de la CEPAL, en Santiago, y Consultor y Experto en Misión de la UNCTAD, en Ginebra y Moscú. Ha sido Asesor Experto en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, en la Dirección de Planificación Estratégica (DIPLANE) y en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores.

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, nos alerta que ”YA SE REFLEJA EN NUESTROS TERRITORIOS LA PRIMERA GUERRA HÍBRIDA GLOBAL DE LA HISTORIA” tras la visita a Argentina de la jefa del Comando Sur de EEUU, generala Laura Richardson al coincidir con informes y estudios estratégicos de Washington que PREPARAN EL DETERIORO DEL ENTORNO ESTRATÉGICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, abogando por una escalada militar y de propaganda agresiva en la región, para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, Rusia e Irán y promoviendo movimientos internos de resistencia, además de la aplicación de las conocidas sanciones a los países desobedientes.

También nos cuenta que en el conflicto de Ucrania, la única victoria lograda por anglosajones y europeos se verifica en el campo de la propaganda de guerra y de la manipulación mediática, ya que en paralelo a su evidente derrota militar, Occidente se descarrila en un desastre económico por el descontrol de la inflación, la caída del PIB y los problemas del dólar para mantener su hegemonía. En cuanto que Rusia hace resurgir su moneda y aumenta el valor de sus exportaciones de energía a pesar de las sanciones impuestas. Unas sanciones que han rebotado contra una Europa cada vez más dividida y en crisis, donde 14 de sus países miembros ya pagan en rublos sus compras a Rusia, mediante transacciones con el banco Gazprombank.

En el campo de la geopolítica, Pereyra Mele analiza cómo se van moviendo los hilos de una guerra híbrida, global, militar y económica, que se desarrolla en diferentes escenarios del mundo, entre las potencias declinantes de Occidente contra las nuevas potencias asiáticas que vienen resurgiendo desde principios de siglo y que para el año 2040 tendrán un PBI superior a toda Europa y EEUU. Una lucha feroz que también se libra por unos recursos planetarios de los que Europa carece dramáticamente.

Además aborda el fracaso histórico de las sanciones promovidas por el bloque atlantista a través de los años y que hoy afectan a 24 países soberanos, pero que no consiguen cambiar las políticas de esos estados, como ocurrió durante cuarenta años con Irán, como tampoco con Cuba, Venezuela o Nicaragua. Y que mucho menos podrá poner de rodillas a Rusia, tal cual se está demostrando. Y ya sobre Ucrania nos informa de la reciente publicación sobre los detalles de la fortuna ilegal de Zelensky.

Finalmente, Pereyra Mele reflexiona otra vez sobre la anunciada y agresiva escalada militar y de propaganda de EEUU sobre América Latina y habla de la necesidad de “ponerse en situación”, porque ya somos parte de un conflicto global, cuyas aristas están a la vista en nuestros territorios y que deberíamos controlar y evitar para seguir teniendo alguna posibilidad de ser un Estado Soberano.

Eduardo Bonugli (Madrid, 01/05/22)

Opinión La hipocresía de Estados Unidos sobre Ucrania y las ‘esferas de influencia’ Por Katrina vanden Heuvel

La invasión de Rusia a Ucrania “es en muchos sentidos más grande que Rusia, es más grande que Ucrania”, declaró recientemente el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price. “Hay principios que están en juego aquí (…) Todos y cada uno de los países tienen el derecho soberano de determinar su propia política exterior, tienen el derecho soberano de determinar por sí mismos con quién elegirán asociarse en términos de sus alianzas, sus colaboraciones y hacia dónde quieren dirigir su mirada”. El año pasado, el secretario de Estado, Antony Blinken, declaró que Estados Unidos no reconoce las “esferas de influencia”, y agregó que el concepto “debería haberse retirado después de la Segunda Guerra Mundial”.

Esas son palabras nobles pero vacías, porque obviamente no aplican para el hemisferio occidental. Tomemos como ejemplo a Cuba, que lleva 60 años bajo un embargo estadounidense. Eso, además de la pandemia y la reversión de la liberalización de la era Obama por parte del expresidente Donald Trump —una represión que se ha mantenido durante la administración Biden— ha golpeado la economía de la isla. Hay escasez de alimentos y medicinas; muchos cubanos jóvenes y emprendedores están abandonando la isla en masa. La presión contribuyó en gran medida a las protestas que explotaron en julio del año pasado.

Sí, el régimen de partido único permanece y sigue reprimiendo a casi cualquiera en desacuerdo. Pero el embargo y las políticas conexas han fracasado durante seis décadas y 11 presidentes. Los cubanos siguen siendo aplaudidos por sus esfuerzos humanitarios de enviar médicos a cualquier parte del mundo para ayudar en zonas de desastre. Estados Unidos y Cuba cooperan en los esfuerzos para controlar el narcotráfico y limitar el terrorismo. No obstante, el embargo permanece, castigando al pueblo cubano hasta que se deshaga del gobierno que Estados Unidos no aprueba. Tanto para “elegir su propio camino”.

Pero no solamente es Cuba. Estados Unidos ha impuesto duras sanciones a Venezuela y Nicaragua por mantener regímenes a los que Washington se opone. Incluso las recientes sanciones contra Rusia están diseñadas de tal manera “que tendrán un impacto sobre aquellos gobiernos que tienen afiliaciones económicas con Rusia. Entonces Venezuela va a comenzar a sentir esa presión; Nicaragua va a sentir esa presión; al igual que Cuba”, dice Juan Sebastián González, director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, el aparato de seguridad nacional está advirtiendo sobre la creciente participación china en el hemisferio occidental. China es ahora el principal socio comercial de América Latina, así como una fuente líder de inversión directa y financiamiento. Interesada en la seguridad del acceso a las exportaciones de productos básicos, China ayudó a la región después de la crisis financiera de 2008 con inversiones que generaron empleos y ayudaron a reducir la pobreza. Durante la pandemia, los chinos enviaron rápidamente vacunas (de efectividad cuestionable, cabe señalar) a la región y proporcionaron una demanda continua de productos.

Todo esto despierta temores sobre el apoyo de China a lo que se considera como gobiernos “populistas”, desde Argentina hasta Venezuela. Los estrategas ya están evaluando cómo responder a la amenaza que representan el comercio, la inversión y la financiación china. Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, escribió un informe para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales titulado Preparing for Deterioration of the Latin America and Caribbean Strategic Environment” (Preparación para el deterioro del entorno estratégico de América Latina y el Caribe), que sugiere que Estados Unidos no tiene los recursos para competir con China en inversiones y ayuda a la región.

Para compensar el déficit, Ellis aboga por una escalada militar agresiva de Estados Unidos en la región, una ofensiva propagandística para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, “promoviendo movimientos de resistencia” contra la influencia china, rusa e iraní y, por supuesto, sanciones para los que se extravían. El profesor no mencionó el “principio” de permitir que las naciones elijan su propio camino.

Otro ejemplo de este punto de vista proviene del columnista colaborador del PostRobert Kagan, quien argumenta en Foreign Affairs que Estados Unidos debería aceptar su papel como potencia hegemónica mundial. Este es un deber, no una elección, escribe: “Un país militar, económica y culturalmente poderoso ejerce una influencia sobre otros estados por su mera presencia, de la misma manera que un cuerpo más grande en el espacio afecta el comportamiento de los cuerpos más pequeños a través de su atracción gravitacional”. Estados Unidos está involucrado porque “lo que ofrece es realmente atractivo para gran parte del mundo”.

Pero en nuestro propio hemisferio, la “atracción gravitacional” no proviene de Estados Unidos, sino de China, que ofrece mercados, dinero, inversión y un modelo de gobierno: “capitalismo con características chinas”. Si el sistema de seguridad nacional se sale con la suya, Estados Unidos no permitirá que nuestros vecinos elijan su propia dirección. Impulsará la propaganda, reforzará a las élites corruptas y amenazará o impondrá sanciones a quienes no se alineen con un “modelo” que ha fallado repetidamente en todo el hemisferio.

La hipocresía es común en las relaciones internacionales. Los rusos y los chinos, por ejemplo, invocan constantemente el derecho internacional, incluso cuando lo pisotean cuando lo consideran necesario. Estados Unidos defiende un “orden basado en reglas”, en el que hacemos las reglas y nos mantenemos exentos de ellas cuando queremos. El “principio” de respetar a las naciones y su derecho a elegir su propio camino es bueno. Los países de nuestro propio hemisferio desearían que lo practicáramos además de predicarlo.

Fuente the Washington Post https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/04/13/guerra-rusia-ucrania-estados-unidos-embargo-cuba-china/

DOSSIER GEOPOLITICO DG le está invitando a la Tercera Conferencia del Ciclo 2022

Conferencia: El Atlántico Sur y los Conflictos Globales

Disertará el Lic. Adolfo Koutoudjian, Licenciado en Geografía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En el área docente se desempeña como profesor de Geopolítica en la Facultad de la Defensa Nacional, la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas y la Escuela de Guerra Naval; y como profesor invitado, en el Departamento de Geografía de la UBA. Es autor de numerosas publicaciones en los temas de su especialidad, y consultor en diversos organismos y publicaciones internacionales.

Sábado:
30 abril 2022 05:00 p. m. Buenos Aires, Georgetown
España 22 hs pm; Costa Rica 14 hs pm; Brasil 17 hs pm; Rusia 11 hs pm, Perú 15hs pm.

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Dossier Geopolitico suma un nuevo colaborador desde Santiago de Chile el Mgter. JORGE G. A. VERA CASTILLO  Ancien Conseiller Scientifique et de la Coopération à la Mission du Chili auprès de l’Union Européenne à Bruxelles. Magister (c) en Estudios Internacionales, Instituto de Estudios Internacionales – Universidad de Chile. Diplomado de Especialización en Relaciones Internacionales, Instituto de Ciencia Política – Pontificia Universidad Católica de Chile. Ex Consultor CEPAL en Santiago y UNCTAD en Ginebra y Moscú.  Miembro Asociación Chilena del Espacio – ACHIDE. Con su pedido y autorización publicamos el presente artículo que nos remitió y fuera expuesto en la Revista Digital Nueva Diplomacia de Chile.

Lic. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico

Cuando al día siguiente de multitudinarias manifestaciones populares en Buenos Aires, y en capitales de provincias argentinas, en frontal enfrentamiento a la dictadura cívico-militar, la portada del diario Clarín, del miércoles 31 de marzo de 1982, destacando, además, palabras del Canciller Nicanor Costa Méndez: “no cederemos ante ninguna intimación”, ya que Gran Bretaña ratificaba “su soberanía sobre las Malvinas”, guiaba la atención hacia esta temática.

En efecto, la valiente protesta callejera, encabezada por el conocido dirigente sindical, de una de las instancias organizativas de la CGT – llamada “Brasil” -, Saúl Edolver Ubaldini, había alcanzado ribetes históricos, el martes 30 de marzo de 1982, bajo sus consignas de lucha: “Pan, Trabajo y Paz”, por masividad y organización grupal persistente, en reagrupamientos, y por la represión policial brutal, sin límites ni miramientos, para impedir acercamientos hacia la Casa Rosada, culminada con más de 1000 detenidos, centenares de heridos y un muerto.

Como no debiéramos olvidar, la Nación Argentina se encontraba, entonces, bajo un feroz régimen dictatorial, desde el 24 de marzo de 1976, siendo encabezado, en cruciales días ya referidos, por aquel General Leopoldo Fortunato Galtieri, y enfrentado a las simbólicas, pero muy significativas, consignas – económica, social y política -, de ese fin de marzo de 1982. Y serían cardinales mensajes para su desgastada y repudiada conducción inhumana represiva.

Visto en retrospectiva histórica, ese martes 30 de marzo de 1982, alcanzó a ser un punto de inflexión logrado por el pueblo argentino, para enfrentarse a la dictadura criminal, en su Política Interior, con una amplia base popular y con demandas sociales muy unificadoras.

La respuesta dictatorial militar fue a través de la Política Exterior, apelando a y usando los sentimientos nacionales y patrióticos, ante una gran motivación entrañable, internalizada y sentida: “la recuperación de las Malvinas”, usurpadas por el Reino Unido, desde 1833.

Conocidos ya son – y han sido ampliamente estudiados y reporteados – los muy dramáticos decursos ulteriores, de la llamada “Guerra de las Malvinas”, iniciada el viernes 2 de abril de 1982, hasta su término, con la rendición argentina, el lunes 14 de junio, del mismo 1982. Y, ya han transcurrido 40 años, desde aquellos aleccionadores y trágicos emprendimientos…

El inútil y obsoleto TIAR; la traicionera alianza estadounidense norteamericana-británica; más otras repudiables conductas de instituciones militares y/o aéreas de algunos países suramericanos, coetáneos en sus regímenes políticos dictatoriales – v.g. el de Chile -, junto a sus insuficientes y precarias condiciones logísticas y de inexperiencia en terrenos inhóspitos, contribuyeron a dejar un reguero de Heroicos 649 combatientes argentinos muertos, aún a nunca olvidar, junto a los muchos jóvenes suicidados y a los hoy Veteranos sobrevivientes.

Lo trascendental, por aproximaciones sucesivas, guiado por la panorámica y puntos de vista del autor, es dejar establecido que, la llamada Cuestión de las Malvinas, debe abordarse desde su esencia, histórica y vital: es una forma de colonialismo, plenamente vigente, aún en estos años iniciales de la tercera década de este siglo XXI. No es un caso más y cualesquiera.

Antes que nada, y, ante todo, es el caso de un anacrónico colonialismo británico que, ya se extiende por 189 años, desde 1833, recorriendo sus andares a través de tres siglos: XIX, XX y XXI, arrastrando y contaminando aguas bajo los puentes de la historia argentina y regional, latinoamericana y caribeña, así también, las muy agitadas y riesgosas aguas del Atlántico Sur.

Así, desde nuestra perspectiva, y para nuestro análisis, hay un contexto-marco ineludible e inescapable, el cual se encuentra en la Resolución 1514 (XV), de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 14 de diciembre de 1960Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos coloniales.

Para este enfoque, hay que, tener presente, su punto: “1. La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una negación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.” Y, su punto: “2. Todos los pueblos tienen el derecho a la libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.”

Situados ya en la especificidad y la particularidad del caso Malvinas, es crucial conocer bien la Resolución 2065 (XX), de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 16 de diciembre de 1965, en su 1398ª sesión plenariaCuestión de las Malvinas (Falkland Islands). Sus textualidades son fundamentales, permanecen inmutables y siempre deben exponerse.

En efecto, en su segundo considerando, aludiendo a la ya mencionada Resolución 1514 (XV), recuerda que, “se inspiró en el anhelado propósito de poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas, en una de las cuales se encuadra el caso de las Islas Malvinas (Falkland Islands)”.

Y, su tercer considerando precisó: “Tomando nota de la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte acerca de la soberanía sobre dichas Islas,

“1. Invita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General, así como los intereses de la población de las Islas Malvinas (Falkland Islands)”.

Es dable dejar constancia, oportunamente, que, bajo síntesis de “Cuestión de las Malvinas”, se debe entender, informativa y pedagógicamente, que, se está refiriendo a la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Por ende, ya está bien establecido, a nivel internacional y regional que, estamos ante un caso de colonialismo, fundamentado e irrefutable. De allí, además, es que, su seguimiento está radicado en el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, en Nueva York, compuesto por 29 países, donde se discute anualmente la Cuestión de las Malvinas.

A mayor abundamiento, desde 2004, figura como tema dentro de la Agenda permanente de la Asamblea General, pudiendo ser tratado en el respectivo Período Ordinario de Sesiones, previa notificación de un Estado Miembro de las Naciones Unidas.

Con posterioridad a lo trágico de 1982, varios años después, ambas partes pudieron, a través de sus agentes diplomáticos respectivos ante Naciones Unidas, Lucio García del Solar, por parte de Argentina, y Crispin Tickell, por el Reino Unido, reanudar negociaciones – siempre infructuosas en cuanto a la “soberanía sobre dichas Islas” -, alcanzándose los Acuerdos de Madrid I y II, de 19 de octubre de 1989, y, de 14 y 15 de febrero de 1990. Estos, más allá, de denominarse ‘acuerdos’, no significaron avances concretos. Solo hicieron menos dificultoso, el camino conducente a la reanudación de relaciones diplomáticas, pos guerra de Malvinas.

Las constantes arrogancias, negaciones y prepotencias del Reino Unido, como resabios de un fenecido imperialismo británico, han impedido, en los hechos, afrontar aquello fundamental, lo cual se ha seguido manifestando hasta la hora presente, ya en el 2022, con sus avances en la militarización de los territorios isleños ocupados y sus espacios marítimos circundantes, en violación constante del Derecho Internacional y Propósitos y Principios de Carta de la ONU.

Asimismo, se agregan, en completa ilegalidad energética internacional, las actividades comerciales vinculadas a la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, en el marco del proyecto “Sea Lion”, en la Cuenca de Malvinas, por parte de empresas del Reino Unido y de Israel, las que, representan un cínico y oprobioso accionar, completamente contrario a las Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Esto se explicita, en su comprensión, cuando se conocen algunos de los contenidos de la Resolución 31/49, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 1° de diciembre de 1976, en su 85ª sesión plenariaCuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands):

“2. Expresa su reconocimiento por los continuos esfuerzos realizados por el Gobierno de la Argentina, conforme a las decisiones pertinentes de la Asamblea General, para facilitar el proceso de descolonización y promover el bienestar de la población de las Islas;”.

Constata la conducta de una de las dos partes. Y se anticipa a las inconductas de la otra:

“4. Insta a las partes a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas:” [se trata de las Resoluciones 2065 (XX) y 3160 (XXVIII), de la Asamblea General].

Recordemos que, esta Resolución es de 1976, cinco años y meses antes de abril de 1982, y, es perfectamente aplicable, en su invocación preventiva citada, a los últimos siete años de las acciones unilaterales del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, hasta 2022.

Una segunda gran aproximación convocante y trascendente que, quisiera exponer aquí, es que, el denunciado y diseccionado anacrónico colonialismo británico, se constituye en una verdadera afrenta y desafíos para América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

En efecto, bastaría recordar la Declaración Especial sobre la Cuestión de las Islas Malvinas, efectuada en la II Cumbre de nuestra Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en La Habana, con la mayor asistencia de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, el 29 de enero de 2014, en algunos acápites de sus contenidos:

“1. Reiteran su más firme respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y el permanente interés de los países de la región en que los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden las negociaciones a fin de encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a dicha disputa, …”;

“2. Asimismo, reiteran la importancia de observar lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, …”.

Más recientemente, en la Declaración de la Ciudad de México, formulada al término de la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, del 18 de septiembre de 2021, sus puntos 28 y 29, confirman mi apreciación e invocación para entender la Cuestión de las Malvinas como un cardinal tema que, afrenta y desafía a toda nuestra Región:

“28. Se compromete a seguir trabajando en el marco del Derecho Internacional, y en particular, de la Resolución 1514 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 14 de diciembre de 1960, para lograr que la región de América Latina y el Caribe pueda ser un territorio libre de colonialismo y colonias.”

“29. Reitera el más firme respaldo regional a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, así como el permanente interés de los países de la región en la reanudación de negociaciones entre la República Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte a fin de encontrar, a la brevedad, una solución definitiva y pacífica a esta disputa, conforme a lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.”

Pues bien, como es conocido, en la XXII Cumbre de Ministros de Relaciones Exteriores de la CELAC, realizada en Buenos Aires, días viernes 6 y sábado 7 de enero de 2022, la República Argentina recibió la Presidencia Pro Témpore (PPT), de parte de México, país muy dedicado y exitoso en reactivación de la CELAC, en estos tiempos tan complejos, multifacéticamente.

Al cierre de esta muy promisoria XXII Cumbre, presidida por el Señor Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación Argentina, Santiago Andrés Cafiero, habló el Presidente Alberto Fernández, para agradecer el “apoyo constante de la CELAC al reclamo tan sencillo, pero tan humano de la Argentina en la Cuestión Malvinas”, en la cual “seremos tan firmes en reclamar la soberanía sobre la tierra usurpada como pacientes a la hora de negociar para que nuestro reclamo prospere.”

El Presidente Alberto Fernández, en notable afirmación de contexto, sostuvo que la CELAC, “no nació para oponerse a alguien, o para inmiscuirse en la vida política o económica de ningún país”, sintetizando: “Somos parte de una Patria Grande, aunque muchos quieran dividirnos y someternos”.

Recientemente, el martes 29 de marzo de 2022, fue publicada una entrevista efectuada, en Russia Today – RT, al Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en la Cancillería de la Nación Argentina, el ex diputado mendocino Guillermo Ramón Carmona, la que, contiene una visión muy actualizada y estratégica de la mirada argentina de presente y futuro, al precisar cuatro condiciones, para lograr avanzar en el justo reclamo de soberanía ad hoc.

La primera es “la persistencia en el sostenimiento de la reivindicación de soberanía”; la segunda es “fortalecer el consenso en torno a la soberanía argentina sobre Malvinas; la tercera se refiere a “la presencia argentina en el mar argentino, en la Zona Económica Exclusiva, en la plataforma continental y en la Antártida”, y la cuarta, tiene que ver con las condiciones internacionales, “que no son indiferentes para la resolución del conflicto”.

Finalmente, al igual que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de Norteamérica contra la República de Cuba, su Gobierno Revolucionario y su Pueblo consciente, la Cuestión de Malvinas, junto con ser un anacrónico colonialismo británico, en contra de la hermana Nación Argentina, constituye, para este autor, asimismo, otra afrenta y desafíos para América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Culmino compartiendo una inquietud muy profunda, a partir de una reflexiva experiencia personal, acaecida estando en una pasantía académica en London School of Economics, en abril de 1980. Se estrenaba en esos días, en plena City, la ópera musical, “Evita” – No llores por mí Argentina. Entradas agotadas para semanas. Pudimos con un muy apreciado colega peruano, conseguir ubicaciones, en función especial para estudiantes, de media tarde, en un teatro de antigua construcción. La hermana Nación Argentina sufría en su total dictadura.

Ciertamente, las luchas anticoloniales, y territorios más afectados directamente, siempre debieron insertarse en correlaciones de fuerzas, en la arena internacional, de sus tiempos. Animus societatis cohesionado, no muy agrietado, así como con una economía en desarrollo creciente, parecieran haber sido factores coadyuvantes de las buenas culminaciones de esas luchas en aquel proceso de descolonización, de comienzos de los años sesenta del siglo XX.

Ahora, nos encontramos en búsqueda de un mundo multipolar, justo, democrático y pacífico. Pero, también, aún, anticolonial, sin amenazas, bloqueos y sanciones ilegales; sin nuevos injerencismos e intervencionismos en los asuntos internos de otros países; sin dobles raseros; sin medidas coercitivas unilaterales; con una seguridad indivisible para todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Así, junto con mi solidaridad más plena, como la luna llena, con el Pueblo argentino en su justa lucha por “la recuperación de las Malvinas” – reto efectivo para las Políticas Exteriores de nuestras Cancillerías de América Latina y el Caribe, y nuevas generaciones emergentes y/o gubernamentales -, me duele conocer información oficial, reciente, dada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), de la Argentina, con una Pobreza del 37,3%, en el pasado 2021, significando 17.400.000 de habitantes: personas, seres humanos. Y con un 8,2% de indigencia.

Ingente tarea anticolonialista argentina, es una cuestión regional, imperiosa, sinceramente.

FUENTE «Nueva Diplomacia» Chile    http://www.nuevadiplomacia.cl/?p=15826

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna semanal de geopolítica, del Club de La Pluma nos recuerda aquella frase de “HAZ LO QUE YO DIGO PERO NO LO QUE YO HAGO” para desnudar la hipocresía de Europa cuando paga en rublos, y por bajo cuerda, sus imprescindibles productos energéticos de Rusia, mientras presume de incrementar el suministro de armamento a Ucrania. De igual manera que EEUU ha aumentado la compra de barriles de petróleo a Rusia en un 43%, pero que exige a sus socios que incrementen las sanciones. Y en ese contexto nos recuerda lo que ya anticipó hace tiempo: que Europa nunca sangraría por los ucranianos pero que los hará pelear hasta el último de ellos y sin exponer un solo soldado suyo.

Lo que demuestra que ese pueblo está siendo sacrificado en el altar de las industrias armamentísticas y del poder anglosajón. Y también arrastrado por los cantos de sirena de Occidente de forma fanática y sin lógica ni razón. Por lo que no es extraño que comiencen a rendirse en masa, como ocurrió hace unos días en el puerto de Mariupol, a pesar de la ingente cantidad de armas entregadas por EEUU y Europa. 

Y en el tema de las sanciones, Carlos confirma que no existe ya aquella unidad monolítica entre las dirigencias europeas, luego de aplicar tan ágil y dócilmente las decisiones de Washington, al comprobar que serán sus pueblos los que paguen el duro precio de las mismas, acarreando consecuencias trágicas de hondo calado económico y sociopolítico. Tal cual lo señala el propio FMI en su demoledoras previsiones sobre el aumento de la inflación y de una parálisis en la producción. Una dura realidad que ya está presente y que le lleva a anticipar que habrá “rebelión en la granja”. 

También aborda las recientes elecciones en Francia, que hacen pensar en un posible cambio de actitud de esta potencia nuclear y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, tras la segunda vuelta electoral. Ya sea por un hipotético triunfo de Le Pen, que anunció la salida de la OTAN y unas nuevas relaciones con Rusia, como la respuesta que debería dar Macrón si triunfa, al contundente desafío que significan esos 60% de votos contrarios a la UE. 

Luego nuestro director compara aquel mandato de la férrea Merkel, con la frágil Alemania de hoy del canciller Scholz y su gobierno de alianzas imposibles, sometido a la estrategia de EEUU, y que acaba de ser humillado por Zelensky al rechazar la visita del presidente alemán a su país. Además de haber sido obligada a cancelar el gasoducto Nord Stream 2, lo que ha hundido sus escasas reservas de gas y que incrementa el descontento y la preocupación de los capitanes de la poderosa industria germana.

También deja en el aire una esperanza para que el viejo continente renuncie a seguir a la saga de los dictados de Washington y Londres, mientras señala la rusofobia instalada por las inteligencias anglosajonas, que acentúa la incapacidad europea para recuperar un posicionamiento internacional con algo de razón y lógica, para volver a su vieja geopolítica y para componer unos nuevos lazos de unidad con ese enorme país europeo que es Rusia. 

Por otra parte nos confirma que la leyenda de que hay un mundo totalmente encolumnado para atacar a Rusia en todos los ámbitos, es realmente una entelequia. Porque según las últimas votaciones sobre qué países sancionan y cuáles no, demuestran que es a la inversa. Que es la OTAN la que está rodeada, no Rusia.

Tal cual quedó demostrado en el último fracaso europeo en estos días en Buenos Aires, en la asamblea de la Eurolat (que reúne parlamentarios europeos y latinoamericanos), dónde América Latina rechazó la postura contra Rusia que querían imponer los europeos, en una nueva demostración de que el mundo está cambiando. 

Lo que deja claro que el devenir de la historia está en frenar la agresividad violenta y salvaje del mundo anglosajón, que busca impedir el desarrollo de las naciones del mundo y la aparición de un nuevo orden mundial multipolar, más justo para los países del sur.

Eduardo Bonugli (Madrid, 17/04/22)

Radio Web: El Club de la Pluma y su red de emisoras de Argentina y América Latina

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Por Eleonora Gosman (San Pablo) autoriza su publicación en Dossier Geopolitico. Perfil

Un comunicado del ministro de Economía brasileño confirma que defenderán “una posición de diálogo” con Rusia en la reunión ministerial del G20, la próxima semana en Washington,  en simultáneo con la asamblea del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

Si hay alguien en Brasil a quien no puede acusarse de tendencias izquierdistas o anti occidentales, ese es precisamente el ministro de Economía Paulo Guedes. Es el colaborador de Jair Bolsonaro que sintetiza, del modo más clásico, las posturas económicas ultra liberales. Y sin embargo, esta vez se posicionó más cerca de Moscú que de Estados Unidos y Europa, a quienes debería acompañar por afinidades ideológicas. Un comunicado salido este jueves de su despacho ministerial confirma que el funcionario defenderá “una posición de diálogo” con Rusia en la reunión ministerial del G20, la próxima semana en Washington,  en simultáneo con la asamblea del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

El mensaje es, sin embargo, consistente con el cambio de orientaciones de la diplomacia de Itamaraty y del propio Bolsonaro, desde que visitó a Vladimir Putin en febrero. En esa gira, el jefe de Estado brasileño reconoció a su colega ruso como “un político conservador igual a nosotros” y expresó su “solidaridad” con él. Es cierto que Brasil condenó, en las Naciones Unidas, la “invasión a Ucrania”. Pero desde ese momento, en adelante, tanto el presidente como su canciller Carlos França evitaron cualquier confrontación con el Kremlin y se mantuvieron “neutrales”.

En las reuniones en las que estará Guedes, como uno de los protagonistas y a partir del miércoles, resurgirá la discusión sobre las sanciones aplicadas al gigante euroasiático por la guerra que traba con Ucrania.  Las puniciones de Occidente abarcan un amplísimo rango de medidas económicas y financieras, que procuran aislar al jefe ruso hasta tornar muy difícil su continuidad.

Bolsonaro respalda visión neutral sobre invasión rusa a Ucrania

El diagnóstico del gobierno brasileño es que crece día a día “el riesgo geopolítico” y juzga que “las guerras y las sanciones representan una vuelta al pasado” así como el quiebre a futuro de los organismos multilaterales. Es más, Guedes sostuvo: “No es posible hundirse en el pasado; un pasado de guerras físicas y de sanciones económicas, de interrupción de los flujos de comercio y de interrupción de las inversiones”.

Su recado no fue dicho al azar ni en cualquier lugar: ocurrió durante una reunión que mantuvo en Brasilia con la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE), el martes pasado. En su discurso sostuvo que “no es el momento para dudar. Brasil quiere tener acceso a la OCDE”, al tiempo que reivindicaba avances en el tratado firmado entre la Unión Europea y el Mercosur. Pronosticó que se avecinan tiempos más que complicados: “Habrá presiones y un aumento de las tendencias proteccionistas”  y Brasil está dispuesto a “reafirmar sus valores de creencia en el multilateralismo”.

Con todo, el gobierno bolsonarista no apoyará un sistema único de pagos dentro del bloque de los BRICS (India, China, Sudáfrica, Brasil y Rusia). Así lo informó el secretario de Asuntos Económicos Internacionales Erivaldo Alfredo Gomes, ayer en una conferencia de prensa. Para el funcionario es mejor crear “un Swift 2.0”, que actualice la plataforma que rige actualmente las operaciones financieras en el mundo. Precisamente, el Swift ganó importancia a las luz de las sanciones aplicadas a Rusia, cuyos bancos ya no pueden operar en el sistema internacional.

Un factor que explica la posición brasileña fijada ayer jueves por la tarde, es la existencia de una carta que el ministro de Finanzas ruso Anton Siluanov le envió directamente a su colega. En la misiva, le pide oficialmente el respaldo de Brasil frente al Fondo, en el Banco Mundial y en la reunión del G20. La carta del funcionario de Putin llegó directamente a manos del ministro Guedes, a principios de esta semana, tal como lo reveló el diario O Globo. La misiva solicitaba “apoyo para evitar acusaciones políticas y tentativas de discriminación en las instituciones financieras internacionales y en los foros multilaterales”. Señalaba, también, que “es crucial preservar un clima de trabajo constructivo y la capacidad de promover el diálogo en el G20”.

El impacto del conflicto ruso-ucraniano en la política interna de Brasil

El documento del ministro ruso informa que “casi la mitad de las reservas internacionales de la Federación Rusa fueron congeladas y hay un bloque de las transacciones de comercio exterior”. También advierte que “hay dificultades para cumplir con las obligaciones de nuestra deuda soberana, debido a la falta de acceso a nuestras cuentas en moneda extranjera”. Según comentarios de funcionarios de Brasilia, esto podría indicar que Rusia caería en default parcial.

https://www.perfil.com/noticias/internacional/brasil-parece-mas-cerca-moscu-washington.phtml

Desarrollada por el periodista Lic. Eduardo Luque quien es profesor de Historia por la Universidad Central de Barcelona. Lic. en Pedagogía por la UAB, Lic. en Psicopedagogía. Analista internacional y experto en Geopolítica. Colaborador de RT, HispanTV y articulista Revista el Viejo Topo, Crónica Popular y en Canarias semanal España.

El disertante expuso las dificultades que afectarán a la Unión Europea su alineamiento a las directivas de política exterior de Estados Unidos de Norte America. Y alertó sobre el despliegue que posiblemente desarrollará la OTAN sobre latinoamérica (en la próxima reunión a realizarse en Madrid).

Organizo Dossier Geopolítico DG.

Lic. Carlos Pereyra Mele, Director de Dossier Geopolítico (DG)