Mi Columna de Política Internacional en el Programa Con Sentido común que conduce el Periodista Alfredo Guruceta en Canal “C” de cablevisión

TEMAS: Tratamos las causas y consecuencias para Brasil, Bolivia y el subcontinente Sur Americano de la anulación de las condenas al ex Presidente Ignacio “Lula” Da Silva; y la detención de la ex Presidenta de Facto Jeanine Áñez por Sedicion y Terrorismo 

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

AUDIO:

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, centra su tradicional columna dominical de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, en un tema crucial de la geopolítica mundial: LA GUERRA CIBERNÉTICA. Un nombre impactante para un nuevo horizonte internacional, donde EEUU sube un peldaño más, en su peligrosa escalada hacia un impredecible conflicto mundial de consecuencias inéditas. 

Nuestro director nos hace un relato impresionante e imprescindible de este nuevo escenario y nos explica qué es LA GUERRA CIBERNÉTICA y su posible derivada en una GUERRA TOTAL y detalla con datos concretos y argumentos sólidos, la estrategia extrema de Washington por  tratar de contener el imparable progreso de Rusia y China en todos los frentes de la geopolítica mundial.

Además, nos describe la GUERRA PLANETARIA alrededor de las bases espaciales en la Luna, donde la nueva alianza entre Rusia y China también va dejando atrás a los norteamericanos. 

COMANDO GUERRA ESPACIAL DE EEUU

También remata el análisis de la exitosa visita del Papa a Irak, de la cumbre histórica con el líder musulmán chiíta, de la matanza de cristianos, de la importancia de Irán en Asia y el mundo y del “engendro diabólico del ISIS”. Un informe imprescindible para comprender la Geopolítica de las Religiones. 

Luego nos habla de la continuidad de las sanciones de EEUU contra los países latinoamericanos que le son incómodos y que son similares a las de las tres últimas administraciones en Washington, que solo han servido para penurias de los pueblos afectados. Y nos avisa de una importante reacción en marcha en el Caribe, para hacer frente a la agresión unipolar de Joe Biden. 

Seguidamente, Pereyra Mele se introduce en Latinoamérica y va relatando cómo se ha transformado el tablero político de la región en poco más de un año. De ser una zona totalmente dominada por el neoliberalismo, a finales de 2019, vive hoy toda una efervescencia de cambios populares. 

Nos describe la indignación en Colombia por los 6.402 asesinatos de civiles. Las manifestaciones en Paraguay por la corrupción, el narcotráfico y la pandemia. Las maniobras de la Junta Electoral de Ecuador a pocos días de la segunda vuelta, cuando no se sabe aún el partido que se enfrentará a Andrés Arauz. Se detiene también a detallar el arresto de la golpista y terrorista de estado, Jeanine Añez en Bolivia. Y termina el bloque con el terremoto político en Brasil, por la anulación de las condenas a Lula y el fin de una trama judicial con nombres propios como Lava Jato, Aldo Moro y Jair Bolsonaro. Todo un certero diagnóstico sobre nuestra región, que es foco de atención mundial por sus evidentes aires de cambio.

Y todavía le da tiempo a nuestro director para una mirada por Europa, ante el pánico general por la vacuna de AstraZeneca, para indignarse por el vergonzoso escándalo racista de la monarquía británica y hablarnos de la implosión de la derecha española cuya onda expansiva llega hasta la izquierda.

Y como conclusión a la GUERRA CIBERNÉTICA en ciernes, nos aconseja estar alertas por la profunda conflictividad mundial, entre los atlantistas que no quieren retroceder a pesar de su decadencia, mientras los continentalistas no cesan de avanzar.

Eduardo Bonugli

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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La columna dominical de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, que presenta Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, y que se emite desde hace más de 15 años, comienza esta vez por Ecuador y con preguntas muy preocupantes:

¿Habrá elecciones libres en Ecuador?

¿Serán limpias o amañadas?

¿La Comisión Nacional Electoral es parte del fraude denunciado?

¿EEUU permitirá un cambio de política en ese país? 

Luego, el analista viaja a Asia para destacar la firmeza de Irán en la reactivación de su Acuerdo Nuclear firmado con Obama y roto por Trump y su exigencia del levantamiento de las sanciones de EEUU. 

Siguiendo en Asia, nos habla del regreso de Washington a las acciones bélicas, con los bombardeos de Biden en el norte de Siria, que provocaría el reinicio de la guerra y el resurgir del terrorismo internacional, razona porqué EEUU es un invasor y ocupante ilegal en Irak, y nos explica que la estrategia norteamericana allí es “mantener la llama del caos para provocar el conflicto permanente.” 

Luego, el licenciado Pereyra Mele entra de lleno en la Geopolítica de las Vacunas, denunciado el bochornoso propósito económico de las farmacéuticas, que ha alcanzado ya niveles escandalosos. Como Pfizer, que exige al Tercer Mundo, pagos y garantías con activos soberanos. Y recuerda la negativa del gobierno argentino y el silencio cómplice de la oposición, cuando la multinacional pretendió además, los derechos sobre el agua dulce del país. 

También nos explica los detalles de la expulsión de Venezuela del representante de la UE, como respuesta a la política de Bruselas de secundar a EEUU en sus acosos y sanciones a los países que no le son afines. 

Y seguidamente, el experto en geopolítica, aborda el tema central de la columna de hoy, un tema que la prensa generalista no quiere tomar en cuenta: LA DISPUTA MUNDIAL POR EL ATLÁNTICO SUR Y LA ANTÁRTIDA  

Un asunto central, fundamental y complejo de la política mundial de hoy, que tiene  tantas facetas, aristas e interpretaciones que resulta imprescindible escuchar las explicaciones de nuestro director, para entenderlo y formarse una opinión, tratando de componer un rompecabezas con muchos intereses en juego. Un escenario, que guste o no, involucra a Argentina como protagonista central. 

Por ejemplo:

-La presencia de buques de guerra y submarinos nucleares estadounidenses en nuestras aguas.

-El despliegue militar del Comando Sur para tutelar las aguas del entrono y sus maniobras amenazantes.

-La ofensiva de EEUU contra la pesca ilegal, señalando únicamente a China como “ilegal”, y no al resto de flotas “amigas” de Washington.

-La obsesión de Washington por la presencia y el papel de China en su patio trasero.

-El avance de la flota inglesa sobre el continente antártico. 

Estos y otros aspectos que conforman la nueva Doctrina Monroe del siglo XXI que sentencia ”América para los norteamericanos”

Una doctrina adelantada hace tiempo por Dossier Geopolítico, por la cual EEUU, en su evidente declive, necesita acaparar TODO para sí, a la vez que no tiene NADA para ofrecer. Salvo el cansino y gastado relato de sus “valores democráticos” o de una lucha contra la corrupción siempre, supeditada a sus intereses políticos. 

Finalmente, nos habla del anuncio de una Base Rusa de GPS en Argentina, lo que ha provocado la alarma de los analfabetos locuaces de siempre, que se rasgan las vestiduras por una supuesta entrega de soberanía. 

Y como siempre, Carlos Pereyra Mele cierra la columna semanal con una reflexión:

”Estar alertas para no ser sorprendidos en la vorágine de conflictos externos. Y… estar vigilante en nuestra soberanía y en nuestro Interes Nacional” 

Eduardo Bonugli

POR JUAN GABRIEL TOKATLIAN

Quien no está en busca de amigos es enemigo de sí mismo, escribió Shota Rustaveli, poeta medieval de origen georgiano, en el siglo XII. Para un país como la Argentina que perdió, en 1982, una guerra ante una potencia occidental que ha contado con varios aliados; que ha decidido, por distintos motivos, tener presupuestos de defensa módicos; y que se ciñe constitucionalmente a la recuperación pacífica del territorio en disputa, es un objetivo clave en la estrategia integral hacia las Islas Malvinas ampliar el número de amigos a su legítima causa. Como también lo es lograr que Gran Bretaña tenga cada vez menos acompañamiento y respaldo de la comunidad internacional. En otras palabras, la Argentina debe sumar amigos, entre ellos las grandes potencias y los poderes emergentes y debe procurar que Gran Bretaña los pierda. Y simultáneamente debe preservar el consenso socio-político interno respecto a Malvinas—a pesar de los vaivenes que han ocurrido desde 1983 a la fecha—y aprovechar mejor las fisuras existentes en el Reino Unido respecto a las islas.

La estrategia del victorioso, en este caso, Gran Bretaña, es la que usualmente despliegan los vencedores: asegurar su triunfo con una mayor presencia y control en el territorio disputado; mantener una postura intransigente para así fortalecer sus propios intereses estratégicos; y dilatar lo máximo posible una eventual solución. No es que los británicos sean malvados, es que es así se comportan los victoriosos. En especial si han manejado un vasto imperio.

Y, ¿cuál es la estrategia del perdedor? La historia ofrece lecciones. Hay naciones que, con un gran esfuerzo, firmeza, paciencia y talento, han conseguido recuperar la soberanía. Hechos traumáticos para naciones que bajo distintas circunstancias padecieron pérdidas territoriales pudieron revertirse. En ese sentido, es pertinente recordar lo que señala Robert Putnam sobre la lógica de los juegos de doble tablero—el interno y el externo—en los que se produce una influencia recíproca en lo doméstico y lo internacional y sobre cómo reconciliar los imperativos en esos dos frentes. Subraya que la posición del “halcón” que solo busca satisfacer a los actores y objetivos del tablero interno no necesariamente culmina en logros efectivos, al tiempo que la posición de la “paloma” que se interesa por satisfacer más a actores y objetivos de las contra-partes tampoco obtiene, por lo general, dividendos concretos. En pocas palabras, lo esencial es evitar las posturas extremas y tener preciso un mapa de ruta; una estrategia, que permita avanzar en pos de la recuperación cierta de las islas. 

Por una diplomacia de equidistancia 

En esa dirección, es indispensable poseer un diagnóstico certero del entorno global, así como de la rivalidad creciente entre Estados Unidos y China expresada, en particular, en el terreno de la competencia naval. Bajo ese marco de referencia, por primera vez desde la década de los 80, Londres se ha auto-infligido un error no forzado a raíz del Brexit. Cualquiera sea la interpretación del origen y del alcance de esa decisión refrendada por el voto, Gran Bretaña tiene hoy, al menos temporalmente, menos amistades e influencias en la Unión Europea, al tiempo que produjo una sensación de abandono y frustración entre los isleños en Malvinas, actuando según las preferencias e intereses de Londres (ni siquiera del Reino Unido en su conjunto).

Es muy probable que ello la lleve a acercarse militarmente más a Estados Unidos para asegurar la desequilibrada “relación especial” con Washington que se ha debilitado debido, entre otras cosas, a que Londres ha deteriorado su interlocución con Bruselas. De hecho, desde hace tiempo la relación británico-estadounidense está desbalanceada por la pérdida de poder relativo del Reino Unido que intentará compensar mediante un vínculo más decidido en el campo de la seguridad y la defensa. En el plano naval es muy posible que se estrechen aún más los lazos entre los dos países. Y habrá que ver cómo evolucionan en los hechos esos lazos. Esto tendría que ser una misión central de la inteligencia estratégica de la Argentina, que debiera proponerse el incremento de la cantidad y calidad de los apoyos mundiales y regionales a favor de una solución negociada en torno a la soberanía de las islas.

En otro orden de cosas, he sugerido para América Latina—y retomo el asunto para el caso argentino—el despliegue de la diplomacia de equidistancia frente a Washington y Beijing. Este tipo de diplomacia apunta a disponer de los medios para establecer con la mayor independencia posible las propias prioridades y, a su vez, impedir ser el epicentro de un juego de suma-cero. Esto último demanda mitigar los costos derivados de las respectivas estrategias de proyección de poder en la región de Estados Unidos y de China. Ello no supone una política de confrontación ni de sumisión hacia Estados Unidos y China, sino que se inclina por la prudente cercanía a distancia segura. Por lo anterior, resulta crucial identificar con suficiente precisión las condiciones que pueden habilitar o inhibir el ejercicio de una diplomacia equidistante. Ello significa evaluar los fenómenos, fuerzas y factores internacionales, continentales, regionales (en especial, respecto a Brasil en el contexto de América Latina) y nacionales que pueden hacer viable o inviable tal diplomacia. Se espera que la misma genere beneficios y reduzca los riesgos para un país: por lo tanto, la diplomacia de equidistancia no significa un acto voluntarista carente de cálculo. En el tema de Malvinas, a mi entender esa diplomacia equidistante encontrará un test importante. 

Mirando a Estados Unidos 

En ese sentido, es bueno analizar brevemente la política naval de Estados Unidos y China en torno al Océano Atlántico. Varios documentos e informes durante la administración del Presidente Donald Trump son puntos de referencia ineludibles. En diciembre de 2017 se publicó la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, que abandonó el énfasis en las amenazas no estatales (Al Qaeda se mencionó en 9 ocasiones) y se concentró en la competencia inter-estatal (nombró a China 33 veces). Una enfoque similar caracterizó la Estrategia de Defensa Nacional de enero de 2018. En diciembre de ese año el Departamento de Defensa presentó un balance de la expansión china remarcando cómo Beijing venía ampliado sus operaciones militares más allá de la vecindad.

En noviembre de 2019 la US-China Economic and Security Review Commission hizo público el informe anual sobre China, en el que se recalcaron las ambiciones globales de Beijing y su voluntad de moldear el escenario internacional, y se señaló que China tenía cierta capacidad de llevar a cabo incursiones expedicionarias en el Océano Atlántico. Cabe subrayar que en este informe, anterior a la asunción del Presidente Alberto Fernández, la Argentina se menciona más veces (26) que la suma de Venezuela (17) y Brasil (7).

En mayo de 2020 la Casa Blanca emitió un informe sobre la aproximación estratégica que se implementaría hacia China. Allí, entre otras cosas, se acusa a Beijing de desplegar “prácticas económicas predatorias”, de tener una “conducta maligna” y de ocupar “el primer lugar en el mundo” en materia de pesca ilegal. En septiembre de ese año el Departamento de Defensa presentó su informe anual sobre China destacando el creciente despliegue naval chino. Tiempo después, en noviembre, el Departamento de Estado difundió otro informe sobre China donde sobresalía la preocupación respecto a Beijing por cuanto “su influencia geopolítica (en América Latina) se expande en el patio trasero de Estados Unidos”. En diciembre de 2020 la US-China Economic and Security Review Commission elevó al Congreso un nuevo informe anual sobre las relaciones bilaterales: allí se mencionaron, en referencia a Beijing, 194 veces el sustantivo amenaza y el verbo amenazar, al tiempo que se indicó el reto que significaba que China tuviera “la capacidad de proyectar poder en el Atlántico Sur. Y en ese mismo mes, la Armada, el Cuerpo de Marines y la Guardia Costera presentaron conjuntamente un informe en el que afirmaron su “alarma ante el creciente poder naval de la República Popular de China”; lo cual hace de Beijing la “más apremiante amenaza estratégica de largo plazo”. El documento enfatizó que China ya no centra su despliegue marítimo en el Pacífico, sino que ha extendido su proyección naval a los Océanos Índico y Atlántic,  al Ártico y a la Antártida. En ese sentido, un investigador (James Jay Carafano) del think-tank conservador The Heritage Foundation, un ex alto consejero (Kiron Skinner) del Secretario de Estado Mike Pompeo y un ex director interino (David Shedd) de la Defense Intelligence Agency reclamaron en el mes final de la administración Trump el diseño de una estrategia para “el patio trasero” estadounidense: la región del Atlántico (de norte a sur) cada vez más disputada. En buena medida ese reclamo pone en evidencia que Estados Unidos no ha podido impedir el acceso de China a ese Océano. No debe sorprender entonces que en su alocución en el Pentágono del 10 de febrero de 2021, el Presidente Joe Biden se refiriera a una nueva Task Force sobre China.

Por lo general las superpotencias modifican poco y lentamente los pilares de su política exterior y de defensa: en el caso de la rivalidad entre Estados Unidos y China es muy probable que haya más continuidad que cambio; una continuidad que posiblemente lleve a exacerbar las tensiones bilaterales. Conviene recordar que Biden como vicepresidente acompañó al Presidente Barack Obama en la idea de que China era más que un competidor temporal y parsimonioso. Entre 2011 y 2012 el mandatario adoptó un conjunto de medidas para “re-equilibrar” la política exterior y de defensa en lo que se conoció como la “estrategia pivote”: una iniciativa diplomática, económica y militar orientada a re-balancear la proyección de Estados Unidos en el Sudeste Asiático, acompañada de una política dirigida a cercar gradualmente a China y limitar su capacidad de acción internacional. Cabe recordar que en la administración inaugurada el 20 de enero de 2021 el Secretario de Estado, Antony Blinken, y la Subsecretaria de Defensa, Kathleen Hicks, fueron arquitectos de aquella estrategia, al tiempo que la Representante Comercial estadounidense, Katherine Tai, ha sido una fuerte crítica de China. En la audiencia de confirmación de Janet Yellen como Secretaria de Tesoro anunció una amplia gama de acciones e instrumentos para frenar las prácticas comerciales abusivas de Beijing, mientras que la Embajadora ante Naciones Unidas, Linda Thomas-Greefield afirmó en la audiencia de confirmación que se comprometía a trabajar “agresivamente contra los esfuerzos malignos de China” en la ONU.

Lo mencionado se refleja de modo distinto y con variado alcance en el Sur global. En lo que hace a América Latina, y como bien expresa un texto elaborado en noviembre de 2020 para los y las congresistas estadounidenses sin distinción partidista, la transformación ha sido considerable. Según el mismo, durante los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama, los funcionarios tenían cierta inquietud y reserva respecto a las relaciones entre China y América Latina. Sin embargo, apreciaban de modo relativamente positivo los vínculos económicos. Como parte del seguimiento de esos lazos, entre 2006 y 2015 Washington y Beijing tuvieron 6 rondas de consultas sobre América Latina. Con la llegada al poder de Donald Trump, las fricciones entre Estados Unidos y China fueron creciendo y el tema de Latinoamérica se ubicó en un triángulo más complejo. En ese nuevo marco aumentó la presión de Washington sobre la región bajo la lógica de quienes están con o contra Estados Unidos. Una vez más, como en la Guerra Fría, Washington recurrió a un enfoque agresivo de suma cero. Sin embargo, la Casa Blanca se enfrentó con dos obstáculos: por una parte, la exigencia de acatamiento venía acompañada de una clara ausencia de recursos materiales como compensación. Por otra, en la mayoría de los países del área no había actores poderosos (civiles, militares, empresariales, políticos, partidistas, religiosos) con capacidad de vetar el avance comercial y financiero de Beijing en América Latina. Pero no hay que confundirse, Joe Biden, con estilo y tono distintos a los de Trump, buscará más adhesión a Estados Unidos, mientras Xi Jinping hará sentir el ascenso cada vez más afirmativo de Beijing. 

Mirando al Comando Sur 

Desde hace lustros Washington ha estado reforzando la relevancia y proyección de su Armada como parte de la gran estrategia de preservar su preponderancia. Históricamente el Atlántico Sur ha sido una zona segura y de prioridad secundaria. Eso se ha venido transformando en la medida en que Washington fue identificando una concatenación de diversas amenazas estatales y no estatales en materia de seguridad en el área. En su manifestación regional se puede observar en lo siguiente:

  • desde su creación formal en 1963, el Comando Sur ha sido dirigido por comandantes del Ejército (solo en tres ocasiones lo fue por Marines y una por la Fuerza Aérea);
  • de los últimos cinco comandantes, tres han sido de la Armada. El Almirante James Stavridis (2006-2009), quien reactivó la Cuarta Flota (localizada en Florida) disuelta en 1950 y robusteció la relación con la Escuela Naval de Entrenamiento e Instrucción Técnica de Lanchas Patrulleras (localizada en Mississippi); el Almirante Kurt Tidd (2016-2018) quien destacó que la principal amenaza de China al momento era más económica que militar pero que Estados Unidos debía incrementar la vigilancia y presencia en la región; y el Almirante Craig Faller (2018-a la fecha) quien considera a China (y a Rusia) “actor maligno” que debe ser repelido ante el aumento de su influencia regional.
Almirantes Stavridis, Tidd y Faller, sucesivos jefes del Comando Sur. La hora del poder naval

En síntesis, el Southcom es más que en otros momentos un comando naval. No al azar el teniente de la Armada, Andrew Kramer, reclamaba en un artículo en Proceedings, la publicación emblemática del US Naval Institute, que el precio de la negligencia ante el avance de China en América Latina sería muy caro y que, en consecuencia, era urgente una nueva Doctrina Monroe. En ese contexto, en septiembre de 2020 la Guardia Costera estadounidense presentó la estrategia frente a la pesca ilícita, particularmente orientada contra China. En noviembre de 2020 Estados Unidos señalaba su disposición a colaborar con Chile, Perú, Ecuador y Colombia en su esfuerzo combinado para enfrentar la pesca ilegal china en el Pacífico Sur. En noviembre también, el Vice-Almirante, Don Gabrielson, junto al General Phillip Frietze al frente del US Marine Corps Forces South, presentó el Plan de Apoyo a la Campaña Marítima con el propósito, entre otros, de responder “al resurgimiento de la competencia de largo plazo de China y Rusia”.

Un mes después se inició, con el respaldo del Comando Sur, la Operación Cruz del Sur (Operation Southern Cross); una operación dirigida al combate de la pesca ilegal china en el Atlántico Sur; fenómeno que afecta seriamente a la Argentina. En palabras del Vice-Almirante Steven Poulin, al frente de la Guardia Costera en el área del Atlántico, ese tipo de pesca constituye un “asunto global” que demanda una acción conjunta para su superación. A esto hay que agregar los dichos del Almirante Faller en el sentido de que el objetivo de Estados Unidos es expandir el espacio de competencia en América Latina, en clara referencia a China; en especial.

En resumen, después de finalizada la Guerra Fría el Southcom encontró en las “nuevas amenazas”—en particular, en la “guerra contra las drogas”—una misión que significó, a su vez, un nicho de financiamiento para un comando usualmente inferior en capacidad, poderío e incidencia. El gradual desafío de China para Estados Unidos a nivel global y la proyección económica de Beijing en América Latina en medio de un debilitamiento relativo de los lazos materiales entre Washington y la región le permitieron al Comando Sur ampliar el repertorio de sus misiones y con ello se tornó más relevante la dimensión naval. Paradójicamente, mientras estallaba la Gran Recesión de 2008 en ese mismo año se relanzaba la Cuarta Flota. De ahí en más, y aún con presupuestos austeros, los jefes del Comando Sur fueron localizando en China una de las graves amenazas. La valoración del Atlántico creció también en la medida en que la presencia de Rusia en el Océano fue en aumento. En diciembre de 2020 el Secretario de la Armada, Kenneth Braithwaite, anunció el retorno del US Atlantic Fleet. Cabe destacar que la Fuerza Submarina de la Flota del Atlántico está compuesta de 32 submarinos. En su medida, el Southcom, con la Guardia Costera y el Cuerpo de Marines, procuran un mayor despliegue en el Atlántico como parte de una respuesta de perfil más alto frente a China y en el marco de una competencia geopolítica en franco aumento.

Adicionalmente es relevante tomar en consideración el hecho de que en relación al Océano Atlántico la proyección naval de Rusia es de singular importancia. Tanto los documentos e informes del Pentágono como los del Comando Sur apuntan en esa dirección. Y en ese sentido, es prioritario tener en claro el tipo de vínculo concreto entre Beijing y Moscú: ¿se trata de

  • una amistad estrecha en el campo de la seguridad,
  • un matrimonio de conveniencia temporal,
  • una coalición temática y pragmática,
  • un acercamiento integral,
  • una alianza en gestación,
  • un pacto estratégico?

Discernir eso para la Argentina es y será esencial.

Mirando a China

El ascenso chino es indiscutible. Los datos económicos, sociales, diplomáticos y tecnológicos son elocuentes. En el terreno militar el auge de China no ha implicado una modificación de su política nuclear: su arsenal de ojivas llega a  350, ha sido bastante estable y está por debajo de las cabezas nucleares de Rusia y Estados Unidos. Lo que sí resulta evidente y revelador es su proceso de modernización naval que se intensificó con la llegada al poder del Presidente Xi Jinping en 2013. Es bueno recordar que en noviembre de 2012 el Presidente Hu Jintao había señalado que China debía convertirse en una “potencia marítima”. Ello pudo desarrollarse en el marco de presupuestos de defensa que fueron creciendo por encima del 10% desde 2000 hasta 2016.

En 2015 ese acento naval ganó ímpetu en buena medida como producto de una profunda reestructuración de las fuerzas armadas. Y en ese contexto hubo una doble referencia a la Argentina. Por un lado, US-China Economic and Security Review Commission publicó un informe sobre las relaciones militares entre Buenos Aires y Beijing y sus implicaciones para Estados Unidos. Es importante señalar que dicha comisión no ha hecho ningún estudio sobre Brasil, Venezuela o Cuba y su impacto en la relación entre Estados Unidos y China. Allí el tema central era (y sigue siendo) la Estación de Espacio Lejano ubicada en Neuquén, que fue acordada durante el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aprobada por el Congreso y ratificada y terminada durante la administración del Presidente Mauricio Macri.

Ya en 2015, una marcada preocupación

Por el otro, en marzo de aquel año el republicano Robert O’Brien, quien fuera después Consejero de Seguridad Nacional (septiembre 2018-enero 2021) en la administración de Donald Trump, escribió una nota sobre una posible base china en el Atlántico Sur . Su argumento se centraba en dos posibles alternativas facilitadas por Namibia o por la Argentina. En los dos casos sobresalía un hecho: en ambos países China había logrado localizar sendas estaciones espaciales (la de seguimiento, telemetría y comando de Swakopmund, Namibia es más pequeña y fue construida en 2001). La especulación de O’Brien—que nunca se concretó—era que Namibia le fuera a facilitar a China el puerto de Walvis Bay y que la Argentina retomara, aunque lo consideraba altamente improbable, las Islas Malvinas. El asunto era (y es) relevante pues mientras Estados Unidos tiene unas 800 bases alrededor del mundo, China tiene solo una en Djibouti. Y para los estrategas civiles y militares estadounidenses la creciente proyección de poder e influencia de China necesitará asegurarse el control de puertos y el manejo de bases. Washington se aproxima a Beijing como si fuera su espejo en materia de comportamiento de superpotencia sobreestimando eventuales acciones y medidas como la búsqueda y consolidación de un conjunto de bases en el mundo.

Hacia 2017 China fue configurando una estrategia específica para el Atlántico en el marco del anuncio por parte de Xi Jinping de que el país debía transformase en un “líder global” en 2050 para lo cual la capacidad militar resulta fundamental. En esa dirección, para 2019 Beijing se mostraba dispuesta a patrullar el Océano Atlántico. Sin embargo, sus operaciones se concentraron en el lado africano mas que en el latinoamericano del Atlántico Sur: sus puertos de visita se ubican en África occidental. En breve, China se ha ido convirtiendo en un actor naval de paulatina importancia en ese Océano, aunque es exagerado hablar de China como una potencia marítima en el Atlántico: su presencia efectiva es aún modesta. El despliegue de Beijing no puede ser ignorado pero tampoco sobredimensionado.

Paralelamente, es relevante analizar la evolución de las actividades de China en la Antártida donde posee cuatro estaciones y una quinta por completar en 2022 . A su vez, tanto Beijing como Moscú han incrementado en años recientes su presencia y proyección en el polo Sur. Eso, a su turno, llevó a la administración Trump a anunciar en junio de 2020 un memorándum para salvaguardar los intereses nacionales de Estados Unidos en la Antártida. La dinámica de competencia antártica entre las grandes potencias debiera ser un punto de atención para un país como la Argentina en el que se entrecruzan las Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.

Un rompehielos chino en la Antártida

Sin duda, todo lo dicho pone de manifiesto el poderío alcanzado por la Armada china y su proyección global. Sin embargo, el poderío militar estadounidense sigue siendo superior y aún en el terreno naval las ventajas de Washington son elocuentes. Esto último se continúa reflejando  con creces en el Océano Atlántico.

Breve reflexión final

La Argentina necesita robustecer un consenso práctico y tener la suficiente calma y creatividad para desplegar una estrategia razonable en torno a Malvinas. Es vital establecer una mucho mejor coordinación respecto a las islas entre la Cancillería, los Ministerios de Defensa y Seguridad y la Agencia Federal de Inteligencia. La descoordinación será cada día más disfuncional para los intereses nacionales del país. Es el momento de una sintonía muy fina.

En el plano internacional es clave acumular amigos, aliados y acompañantes a la causa argentina. Para esto resulta indispensable ubicar la política hacia las islas en el marco de la diplomacia de equidistancia; diplomacia que rechaza la lógica binaria en el sentido de que una política exterior debe ser o ideológica o pragmática. Lo ideológico y lo pragmático siempre informan a la política exterior de un país. La presencia de la ideología (entendida como un conjunto de ideas y creencias) no es necesariamente censurable, ni el pragmatismo (entendido como una preferencia por lo práctico) es inexorablemente virtuoso. El real problema en política exterior es el dogmatismo por lo que la diplomacia de equidistancia es, esencialmente, anti-dogmática. Y en esa dirección sería un error garrafal para el país el dejarse ubicar en medio de la contienda entre Estados Unidos y China, en general, y respecto al Atlántico Sur, en particular, con sus consecuencias imprevisibles para el tema Malvinas. No es hora de internalizar una nueva Guerra Fría sino de procurar un uso estratégico y promisorio de la transición de poder en marcha.

Vicerrector, Universidad Torcuato Di Tella

PUBLICADO EN: https://www.elcohetealaluna.com/el-comando-sur-china-y-las-malvinas/

En un comunicado, la empresa de telecomunicaciones del Estado Nacional se asume como un actor clave en los proyectos que el presidente Alberto Fernández firmó con el mandatario chileno, Sebastián Piñera. Se trata del primer cable submarino de Internet que conecta Sudamérica con el Asia-Pacífico y que se implementará con participación argentina a través de ARSAT.
El cable submarino Transpacífico tendrá su amarre en Valparaíso, lo que implica una conexión accesible con los más de 34.500 kilómetros de nuestra Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO). Así se acelera la integración digital de Argentina y Chile, mediante el transporte del tráfico de Internet a través de ARSAT.


Este transporte, desde y hacia Brasil, y también a Uruguay, Paraguay y Bolivia hacia Oceanía/Asia, que evita tener que conectarse a través de EEUU y Europa, posicionará regionalmente a ARSAT, tanto en el mercado de fibra óptica como en servicios satelitales.
Asimismo, la mayor conectividad que se lograría por tener una salida directa al Océano Pacífico, sumada a las salidas naturales por el Atlántico a través de la localidad de Las Toninas, podría transformar a nuestro país en un actor digital del hemisferio sur.
Argentina mejoraría además la conectividad de los pasos fronterizos. En ese sentido se avanza en una mesa de trabajo interdisciplinaria entre ambas naciones, para determinar qué pasos priorizar en el tendido de fibra óptica, para ser conectados a nuestra REFEFO, logrando de esa manera optimizar recursos y reducir los tiempos de atención.


La República Argentina se compromete a participar en el proyecto, a través de un aporte de capital cuyo monto y modalidad será determinado de común acuerdo entre Desarrollo País, la entidad pública chilena a cargo de la estructuración del mismo, y la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT).


El presidente Piñera manifestó el interés de Chile en los servicios de internet satelital de alta velocidad que brindará nuestro tercer satélite argentino de telecomunicaciones ARSAT SG-1 que está en pleno proceso de construcción en Argentina.
Sobre esto, se ha dicho bastante que esta traza elude los servers estadounidenses y europeos, al que hasta hoy nos obliga nuestra salida informática hacia el Atlántico por Las Toninas, vía cable brasileño. Con la traza Atlántica, queda garantizado el espionaje de cualquier negociación delicada entre Argentina y China.


Pero en opinión de AgendAR la realidad es más compleja. Las trazas posibles de la fibra óptica transpacífica pasan por Nueva Zelanda y/o Australia, aliados estratégicos de EEUU y duchos en «pinchar» tráfico de bits hacia y desde China, y ni mencionar a Chile, alineado siempre con la OTAN y consorcista en este cable. La información reservada, cuando la hay, circula por canales mucho reservados (aunque nada impermeables, eso no existe). La otra obviedad que no queda dicha es que este emprendimiento lo financia básicamente China.
Lo que sí es innegable es que con una conexión bioceánica, la REFEFO, con sus 35.000 km. de fibra óptica de gran ancho de banda, todo laboriosamente construido casi desde la nada por ARSAT entre 2010 y 2015, dejará de ser un lugar de llegada o de origen del tránsito de bits. En cambio, se volverá además un gran nodo de paso dentro de la matriz de intercambio global. Logísticamente, es un avance considerable.

Entrevista que me realizara el multimedio Irani HispanTv sobre la crisis sanitaria de Peru y sus consecuencias en el Programa “El porque de las Noticias”, donde se trataron tres temas: Futuro del acuerdo nuclear. Drama migratoria. Perú en crisis

¿Por qué Irán dice que no es ni “lógico” ni “viable” atender las exigencias de EE.UU. mientras no se levanten las sanciones? ¿Por qué se torna cada vez más difícil la situación de la caravana de migrantes centroamericanos? ¿Por qué Perú está viendo sobrepasado su sistema sanitario?

  • No es ni “lógico” ni “viable”, es la respuesta del canciller iraní frente a atender las exigencias del nuevo Gobierno de EE.UU. de retomar los compromisos nucleares previos al levantamiento de sanciones.
  • La migración desde el Centroamérica hacia EE.UU. pone de manifiesto el peligro al que se exponen sus integrantes. Un joven que figura entre las víctimas de la reciente matanza en Tamaulipas da cuenta de ello.
  • Con un sistema sanitario saturado, Perú enfrenta la segunda ola de la pandemia del nuevo coronavirus. El país suma más de 40 000 muertos y más de 1 000 100 personas se han infectado en el territorio.

Por Mario Duarte especial para Dossier Geopolitico

Las relaciones sociales con el devenir de estos últimos años, especialmente durante el pasado 2020 que sin dudas ha sido bisagra en diversos ámbitos, sumados a este esencial 2021 en múltiples aspectos, que ya lo hemos empezado a transitar; se han visto trastocados radicalmente y todo indica que de no existir regulaciones o reglamentaciones que dirijan todo lo que ocurre en el ámbito virtual y su repercusión en el ámbito físico, podría incrementar la escalada de la brecha entre el mundo digital y los seres humanos. 

Cuando nos referimos al ámbito virtual queremos decir que se ha alterado o perturbado las formas artificiales de comunicación mediadas por la tecnología (internet) como jamás se ha registrado en la historia, ofreciendo una infinidad de oportunidades que trascienden el tiempo y el espacio (ciberespacio), posibilidades impensables en épocas anteriores tales como: clases virtuales, teletrabajo, videoconferencias, etc, pero al mismo tiempo, serias amenazas tanto a la soberanía estatal como a la sociedad civil, tales como: ciberespionaje, el tráfico de macro-datos (Big Data), la cibervigilancia, los ciberataques, el ciberterrorismo, la ciberguerra, etc. En efecto, al ser las TICs un aparato técnico, no son ni buenas ni malas, es el uso de las mismas que hace el hombre el que les confiere el contenido y la sustancia de carácter moral y ético; en ese sentido y como enseña la historia, es la aprobación de los últimos avances tecnológicos la que define la superioridad bélica de unos pueblos sobre otros pueblos.

Tal y como se aprecia en este incierto y peligroso siglo XXI pero no por eso con menos oportunidades, el internet (tecnología proveniente del mundo militar), plantea nuevos espacios de conflictos que se suman de lleno a los históricamente concebidos por los geoestrategas y que por ende son elementos fundantes de la geopolítica clásica (espacio terrestre, espacio marítimo, espacio aéreo, espacio exterior), es decir el ciberespacio y también denominado el quinto elemento; sobre las cuales las potencias de turno (EEUU, China, Rusia, entre otras) ya han tomado partida, a diferencia de la gran mayoría de países, especialmente de los considerados periféricos. Estas súper potencias ya han tomado sus políticas estratégicas y tácticas en cuanto a posibles eventualidades de naturaleza cibernética que sin dudas pueden poner en peligro su soberanía. 

Así pues, bajo estas circunstancias los países centrales han venido implementando como objetivo estratégico de primer orden sus agendas de Defensa Nacional, lograr el predominio del ciberespacio, que les garantizara la hegemonía mundial a lo largo de este incierto y peligroso siglo XX que recién empieza.

Por eso ante el escenario precedentemente descripto surgen inevitablemente cientos de interrogantes en torno a la cuestión del ciberespacio, especialmente en nuestra región sudamericana, donde nos preguntamos: ¿Que es la cibergeopolitica?  Y a raíz de este concepto otros adyacentes que de una u otra forma son parte de la antes mencionada como el ciberespacio y dentro de este la ciberseguridad y la ciberdefensa; también hay que preguntarse cuáles serían las consecuencias de no tener o no contar con una visión estratégica sobre las oportunidades y amenazas que plantea esta nueva era tecnotronica o cuarta revolución industrial, siempre pensando desde y para nuestra región. Y, por último, ¿cuáles serían los caminos a seguir para lograr la soberanía tecnológica en nuestros países de Sudamérica? 

Ante múltiples cuestiones por abordar, se hace imperante a priori, realizar un breve glosario de los temas que funcionan como ejes trascendentales a los efectos de lograr una mayor y mejor comprensión de la temática propuesta en el presente trabajo académico. 

En lo referente a la Cibergeopolitica podemos afirmar que es la geopolítica que tiene lugar en el ciberespacio, entorno éste donde nada de lo conocido es igual, ni las distancias, ni el tiempo, ni las fronteras, ni la identidad, en este nuevo entorno, todo cambia. La Cibergeopolitica así entendida nace como una nueva rama de la geopolítica clásica, de allí que se lo denomina el nuevo “quinto elemento”, en alusión a los cuatro elementos que lo precedieron (tierra, mar, aire y cosmos), amén de que el dinamismo propio de ésta materia, además de sus recientes estudios, también nos obligan a afirmar que la presente continua su construcción en el presente, merced a que cada vez más, hay tecnologías que permiten nuevas interacciones, con lo cual obliga a repensar todo lo hasta ahora conocido.

Otra cuestión que no podemos dejar fuera con respecto a la geopolítica clásica donde los primeros cuatro elementos fueron creación natural, este nuevo “quinto elemento” es fruto de la creación humana, por ende, la constitución de la Cibergeopolitica, provoca impactos y repercusiones globales en todos los niveles, que es una necesidad imperiosa crear reglas de juegos clara y esto es un deber y obligación donde hasta ahora el multilateralismo sigue fallando, al no contar con una Regulación Global del Ciberespacio; puesto que esto al crear este entorno virtual donde las condiciones de comunicación son inmediatas, instantáneas o en tiempo real, crea mayor dependencia de los usuarios en las mismas y esto ha quedado reflejado con la pandemia que aún seguimos padeciendo del Covid-19.

En cuanto a lo que respecta al Ciberespacio, es un término utilizado aproximadamente en 1.981 por William Gibson, y que derivo de la cibernética, concepto a su vez acuñado por Norbert Weiner quien comenzó a utilizarlo por el año 1.940 para hacer referencia a la analogía de los medios de comunicación como así también, su control y los seres vivos. Además, como se expresó también anteriormente es un nuevo espacio, un nuevo entorno virtual, creada por seres humanos a través de la interconexión de sistemas de ordenadores a través de internet.  Este término ya utilizado en la cotidianeidad que se hace presente en nuestro entorno, en los ámbitos sociales, culturales, educativos, políticos, y más aún en el hogar, del cual todos somos participes.

De allí que expresamos, que es un espacio global dentro del sistema mundo que consiste en una red interdependiente de infraestructura de información, incluyendo como ya dijimos el internet, redes de telecomunicaciones, sistemas informáticos, procesadores y controladores.

Por eso merced a lo mencionado ut-supra, se considera menester entender que al transitar esta era de la revolución digital, esto nos conduce directamente al denominado tercer entorno (comunidad virtual) y allí son muchos los temas complejos a la espera de una solución concreta, de fondo y definitiva, que en la cotidianeidad se padece a través de los ciberdelitos en la cuestión domestica (Ciberseguridad) como ser el: el Grooming, el Ciberacoso, el Mobbing, el Ciberbullying, el Sexting, entre otras, la falta de control en la Deep Web y la Dark Web. 

Tampoco podemos dejar de mencionar cuestiones sumamente más complejas o consideradas de nivel o interés superior a través de las Ciberguerras, el Ciberterrorismo, el Ciberespionaje, entre otras a través de lo referente en materia de Ciberdefensa; entre algunos ejemplos que podemos mencionar fue el hackéo al cibergobierno de Estonia en 2007 (el primer país e-goverment en el mundo),  las acciones de activistas en 2008 durante el ataque de Georgia contra Osetia del Sur, el impacto del gusano Stuxnet en los sistemas de computadoras de la planta energética nuclear de Iran; también las numerosas acciones de hactivistas como Anonymus, y por ultimo las filtraciones llevadas adelante por Julian Assagne y Edward Snowden con un gran impacto en los EEUU y por ende en la política internacional. Todo esto sin dudas nos lleva a replantearnos qué futuro nos espera, y que lejos de disiparse estas cuestiones se irán mejorando estos métodos y por ende esto forzara a que muchos gobiernos reconsideren sus estrategias políticas cibernéticas y tomen las medidas especiales para proteger este dominio.

Ahora bien, si queremos responder y atender a la situación de nuestra región sudamericana ante los graves inconvenientes que padece ante este nuevo escenario global, y de los cuales las grandes potencias se hallan distante años luz con nuestros países, es preciso ser conscientes y saber que ante este nuevo escenario donde el eje principal pasa por la Cibergeopolitico, nace una nueva forma de dependencia, que es la dependencia cibernética, y por eso si los países de nuestra región o nuestros propios estados que sería aún más difícil sino pensamos en termino de integración, no desarrollan un proyecto estratégico de Soberanía en el Ciberespacio, que resulta imposible sin un proyecto Nacional-Continental.

Y para entender la magnitud de la misma, la nueva era tecnológica, ha venido para quedarse, por eso debemos saber que en la actualidad la Soberanía de los países pasa por la parte digital, es decir por la Soberanía digital, y este debate en pugna en la actualidad, debería pasar por darle a la sociedad un futuro digital, a través de la posta del poder y control sobre sus datos personalísimos, sus datos privados, esto garantizara el derecho de las personas a la privacidad en el ámbito virtual, como por ejemplo permitiendo compartir  sus datos (Big Data) en aras del interés público , y con el consentimiento propio de las personas que conformamos ese tercer entorno. Hoy la realidad no es de las mejores, al contrario, en Sudamérica como en otras partes del mundo el tráfico de internet pasa por los servidores de EEUU para llegar a destino y esto por ende constituye una noción adversa de Soberanía, es decir cuestiones de Ciberseguridad nacional avasallada por intereses foráneos que obedecen a las grandes multinacionales como son las Big Tech o las nuevas emergentes en el mundo como Alibaba, Huawei o Samsung en Asia.

La única solución viable a todo este planteo sin dudas pasa y de hecho sería altamente positivo si se lo realiza con políticas concertadas y teniendo como eje la integración con doble NN de innovación, a través de los organismos que garanticen esta política supra como ser el Mercosur u otro organismo regional, para tratar la Ciberseguridad y la Ciberdefensa con mirada Soberana, por ejemplo, a través de un Instituto de Ciberseguridad del Mercosur o un Consejo de Ciberdefensa Latinoamericana.

Por último, en todo lo expresado a través de este trabajo académico, primeramente, es imprescindible realizar un análisis cuidadoso, pero sin respiro a través de la monitorización del Ciberespacio, como así también bregar por la debida reglamentación global (el gran déficit de la comunidad internacional) de este “quinto elemento” y por añadidura esto será el paso necesario para la debida protección de este nuevo entorno que vino para quedarse.

DR. MARIO RAMON DUARTE ABOGADO (UCASAL) JUEZ ADM. FALTAS M/C (CTES-ARG) ESPEC. EN DERECHO PUBLICO (UCSF) ESPEC. EN SEG. CIUD. Y PREV. DEL DELITO (FILDSyS) ESPEC. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA ESCRITOR Y ANALISTA MEDIOS INTERNACIONALES

MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO (ARG)

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201910181089022109-el-gran-oriente-medio-el-patio-trasero-de-rusia-en-la-era-de-la-cibergeopolitica/

https://www.geopolitica.ru/es/article/cibergeopolitica-el-quinto-elemento-del-nuevo-mundo

https://www.geopolitica.ru/es/article/cibergeopolitica-una-disciplina-emergente-y-el-caso-de-la-india

https://www.alainet.org/es/articulo/190548

https://www.alainet.org/es/articulo/200598

PD.: Libre su difusion citando la Fuente

                                    

Por JOAQUÍN AGUIRRE – enero de 2021

De qué se trata la ambiciosa iniciativa “la nueva ruta de la seda”, con proyectos económicos en casi 100 países. Para tener una idea de la ambición de China como potencia mundial, basta echar un pequeño vistazo a su monumental proyecto conocido como “Iniciativa de la Franja y la Ruta u Obor (One Belt, One Road)” o, para utilizar un nombre más familiar, “la nueva ruta de la seda”.

Hay quienes le llaman “el plan Marshall del siglo 21”. Se trata de numerosos proyectos repartidos en los cinco continentes, que abarcan casi 100 países y que incluyen lazos financieros y comerciales, inversiones en infraestructura y vínculos políticos, sociales, educativos y culturales. Se estima que el costo podría llegar a un billón de dólares.

La histórica ruta de la seda fue una red de rutas comerciales organizadas en torno al negocio de la seda china iniciada en el siglo I a. C., que se extendía por casi toda Asia y llegaba a algunos países de Europa y de África. La nueva ruta, presentada por el actual presidente, Xi Jinping, en 2013, abarca una vía terrestre de comercio entre China y Europa, a la que luego se sumó una ruta marítima que une China con el sur de Asia y con África. Hay conversaciones y memorandos de entendimiento firmados con decenas de países, incluidos varios en América latina.

La iniciativa ha ido creciendo, tanto geográfica como económicamente, en la misma proporción que el liderazgo y la influencia del gigante asiático. Casi no hay gobiernos que al hablar de sus vínculos con China no mencionen la nueva ruta de la seda.

En tiempos de la batalla comercial con Estados Unidos, la región latinoamericana asoma como un destino estratégico para China, cuya presencia es cada vez mayor.

Por razones estrictamente políticas, el primer país latinoamericano en entablar relaciones con China fue Cuba, hace 60 años. Sin embargo, hace por lo menos 50 años que el gigante asiático mantiene vínculos diplomáticos con distintos gobiernos. Y los sostiene más allá de las inclinaciones ideológicas.

Desde comienzos de este siglo, los intercambios entre las naciones latinoamericanas y China se intensificaron notablemente. Son muy pocos los países de Sudamérica que no han estrechado lazos con China. Chile y Perú firmaron acuerdos de libre comercio. Colombia va por el mismo camino. Brasil, Argentina y Venezuela, entre otros, son “socios estratégicos”, según la jerarquía que establecen los asiáticos. Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela buscan ser parte de la nueva ruta de la seda.

La renovación del tren Belgrano Cargas en Argentina, el puerto de Paranaguá en Brasil, la central hidroeléctrica de Coca Codo Sinclair en Ecuador y el proyecto del Metro de Bogotá en Colombia se cuentan entre las iniciativas de interconexión que se implementaron entre estos países y China.

Con la inauguración, un año atrás, del Instituto Confucio en la Universidad Nacional y del Centro de Estudios La Franja y la Ruta del Instituto de Ciencias de la Administración (Icda) de la Universidad Católica, Córdoba busca afianzar sus lazos con China. Junto con el Gobierno de la provincia, ambas casas de estudio crearon, en septiembre pasado, el Consejo de Vinculación Estratégica con la República Popular China, que tiene como objetivo afianzar la cooperación con el gigante asiático en materia de cultura, educación, información, investigación y capacitación.

“La inversión directa de China en la región tuvo un crecimiento exponencial a partir de 2008, cuando fue la crisis financiera global. No obstante, todavía está por debajo de la (inversión) de Estados Unidos y de la Unión Europea. La incorporación a la nueva ruta de la seda de los países latinoamericanos va a cambiar el panorama”, apunta Gonzalo Fiore Viani, miembro del Centro de Estudios La Franja y la Ruta de la UCC y Miembro de Dossier Geopolitico.

Más allá de las posturas de su presidente, Jair Bolsonaro –trumpista de paladar negro–, el principal socio comercial de la región con China es Brasil, que en 2019 alcanzó intercambios por 115 mil millones, un 30 por ciento de su comercio global. En tanto, Argentina tuvo intercambios por 14 mil millones (el 12 por ciento de su comercio con el mundo).

Para poner los números en contexto, vale apuntar que ese año el comercio global de Latinoamérica con China llegó a 310 mil millones de dólares. Los principales productos que la región exporta al gigante asiático son cobre, petróleo y soja, que representan el 70 por ciento del total exportado a ese destino.

El principal socio comercial de la región es Brasil. El gigante sudamericano tuvo intercambios con China por 115 mil millones de dólares en 2019, una cifra que representa el 30 por ciento de todo su comercio. En tanto, para Argentina, sus intercambios con China en 2019 fueron por 14 mil millones (el 12 por ciento de su total). Cobre, petróleo y soja son los principales productos que los asiáticos les compran a los países de la región. Además del aspecto comercial, China está presente mediante inversiones en infraestructura y en el sector energético.

Los lazos de América latina con el que para muchos será en pocos años el país más poderoso del mundo no pueden leerse solamente en clave económica. El soft power, la influencia y la presencia de China también pueden mirarse a través de un prisma estratégico teniendo en cuenta la injerencia que siempre tuvo Estados Unidos en la región.

La experta y miembro del Consejo Académico del Centro de Estudios La Franja y la Ruta, Florencia Rubiolo, afirma que, si bien China tiene “un rol protagónico” en el aspecto comercial de todos los países de la región (con excepción de México), América latina no es una prioridad.

“Si uno lo piensa, América latina es la región más alejada de China en el globo, entonces en términos geopolíticos tiene menos relevancia que el que pueden tener el sudeste o el sur de Asia o Pakistán, pensando en el vínculo con el Indo Pacífico, Australia, la misma Rusia o Europa occidental”, afirma.

“Es posible que veamos un crecimiento en las inversiones chinas, vinculado a los intereses de los países latinoamericanos de diversificar sus fuentes de financiamiento e inversiones, que también están ligadas a condiciones menos estrictas, en términos laborales, ambientales, financieros y políticos que las que vienen relacionadas a países europeos o a Estados Unidos. Pero, insisto, la región tiene un rol secundario en la política de inversiones de China en el mundo”, agrega.

La guerra comercial por los aranceles que propuso Donald Trump ha sido uno de los últimos capítulos en la competencia entre dos superpotencias. Los especialistas tienen miradas diferentes en cuanto a si América latina puede o no ser un escenario de disputa entre EE.UU. y China. “Estados Unidos no quiere perder su influencia. (Joe) Biden lo dijo cuando ganó las elecciones. Pienso que China ve la región como una oportunidad para superar a Estados Unidos. En países de Centroamérica como Panamá, China ya es el principal socio comercial, cuando hace tres años ese lugar era ocupado por Estados Unidos”, sostiene Fiore Viani.

Según Rubiolo, la “competencia tiene más que ver con una percepción de Washington, que traslada su competencia a todos los escenarios, antes que con una intención de China de superar a Estados Unidos”.

El director del posgrado “La nueva ruta de la seda: negocios y proyectos estratégicos con China”, de la UCC, Mariano Mosquera, que vivió tres años en China, advierte del rol del Estado en la dinámica comercial con el país asiático. “Su función es coordinar una estrategia de cooperación, entonces distribuye factores, funciones y recursos, según lo que considera mejor para sus empresas y según qué sectores son mejores a la hora de los intercambios”, dice.

Su visión respecto del poder chino es positiva, pues observa grandes oportunidades para Argentina en áreas como innovación y starts up. “El de China es el ecosistema emprendedor más grande del mundo, que en la próxima década va a superar a Silicon Valley”, augura.

Crecimiento. La economía de China creció un 1,9% durante el año de la pandemia (la de EE.UU. se hundió 4,3%) y así se transformó en el único gigante que esquivó la recesión en 2020. Estiman que crecerá a un ritmo de 5,7% por año hasta 2025.

Acuerdo UE-China: ultiman detalles

Después de siete años de negociaciones, la Unión Europea y China cerraron a fines de diciembre un acuerdo que implica fuertes inversiones asiáticas en el bloque comunitario. El ambicioso pacto les abriría el enorme mercado chino a las empresas de la UE, pese a las preocupaciones sobre los derechos laborales y humanos violados por el régimen comunista.

El gran aliado de Argentina y las oportunidades de Córdoba

Los lazos entre Argentina y China parecen cada vez más estrechos. Y no sólo por los intercambios comerciales, que en los últimos meses sumaron material sanitario y podrían llegar a incluir millones de dosis contra el coronavirus. En agosto del año pasado, se renovó el swap por 18.500 millones de dólares, una cifra que equivale al 45% de las reservas del Banco Central Argentino (BCRA).

Además, Argentina ingresó como miembro no regional al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, creado por Beijing en 2016, con lo que se abrió una nueva alternativa de financiación. Según expertos, se trata de un “pilar financiero” para el ingreso del país a la iniciativa china de la nueva ruta de la seda.

“La recuperación económica de Argentina podría comenzar a través del comercio con China debido al restablecimiento de la actividad industrial en el gigante asiático y a su continua demanda de los productos que exporta Argentina, fundamentalmente carne y soja”, sostuvo Jorge Malena, director del programa ejecutivo sobre China contemporánea de la Universidad Católica Argentina.

Para ponerlo en números: el total del comercio de Argentina con China en 2019 fue de 14 mil millones de dólares, lo que implica un 12% del comercio total argentino con el mundo. Brasil, por ejemplo, en ese mismo período tuvo intercambios con China por 115 mil millones (el 30% de todo su comercio con el mundo).

Porotos de soja (50%) y carne (34%) representan el 84 por ciento de lo que Argentina le vendió a China en 2019.

En tanto, Córdoba le exporta al gigante asiático alrededor de mil millones de dólares (casi un 80% es soja). Según informa el profesor de Economía Política Internacional de la Universidad Siglo 21, Federico Trebucq, casi no se registran exportaciones de pymes.

“Si bien la relación comercial de Argentina con China está definida por cuestiones estructurales, principalmente por la convergencia de nuestras ventajas comparativas con las demandas chinas, se trata de un mercado que puede tener oportunidades para pymes a través de descubrir nichos específicos, aunque para eso se requiere un conocimiento profundo de la estructura de demanda y ahí los esfuerzos de la política en todos los niveles son claves. No hablo sólo de la promoción de exportaciones locales, sino de los vínculos políticos, intercambios y la coordinación del Gobierno”, advirtió Trebucq.

Fuentes: https://www.lavoz.com.ar/mundo/china-estrategica-presencia-de-un-gigante-en-latinoamerica 

Mientras se coagula la sangre política y real tras el asalto al Capitolio, se rinde homenaje a los patriotas o sus contrarios los Demócratas y Republicanos; mientras se cocina el impeachment contra el presidente, mientras se ajusta la bolsa de Wall Street… Mike Pompeo y su patrón, Donald Trump realizan una serie de jugadas estratégicas que algunos definen como odio personal pero otros lo analizan como jaques a futuro, tanto para apuntalar su poder, porque finalmente Trump se podrá ir, pero la marca Trump, no, como para seguir dejando piedras en el camino, desde su política exterior al concierto internacional. Se viven momentos muy tensos y por eso es necesario ver el problema desde los diversos actores y factores que se presentan en el análisis, desde un fantasma noticioso que parece ser Washington, que a veces se oculta y otras asusta. ¿Cuál es la agenda Trump 2024? ¿Cuál es su intensión en la lista de terroristas que tiene el departamento de Estado? ¿Cuáles son las causas y consecuencias? Estamos a unos días del 20 de enero, día de la asunción en la capital estadounidense, y por eso mismo, hay que preguntar. -PREGUNTEMOS y dejemos que los protagonistas Carlos Santa Maria y Carlos Pereyra Mele; nos orienten y que usted alcance la conclusión. Le recuerdo que han censurado este programa no una sino muchas veces, y por todos lados. Las cuentas de Hispantv en YouTube, se han cerrado en varias ocasiones. Por eso, la cuenta oficial de un servidor fue abierta para que usted nos siga y en caso de que se pierdan las otras, mantengamos siempre por aquí la nueva información. “Detrás de la Razón oficial Roberto de la Madrid”

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

AUDIO:

Política Internacional de la semana y proyección geopolitica

Nuevamente al aire la columna de Geopolitica, gracias a la persistencia y valentía de Norberto y Gabriela que nos permitio instalar la temática Geopolitica cuando nadie la tenia en cuenta debido, al oscurantismo que se le impuso a los Países dependientes con una globalización que sabemos nos ponía de rodillas y con roles de sumisión total a los dictados de Washington 

La crisis que venimos anunciando desde hace mas de década y media de la declinación ya son un hecho incontrastable. Está realidad es la consecuencia de casi cuatro décadas de política globalizadora sin que esa globalización los afectará, esta crónica de muerte anunciada, hacemos una interpretación de lo que el New York Times expresó sobre un patético fin de la era Trump. Pero no es un mal momento y que ahora todo volverá a la “normalidad” NO es así…el tiempo de deterioro es irreversible…Todo lo peor salió a la luz: el chauvinismo, xenofobia, racismo y de sus fallas estructurales en Salud, Educación y una Economía, los problemas tecnológico etc etc. La pobreza, la desocupación y los homeless. Y los conflictos de cambios demográficos y de sus valores fundantes…

El 2020 el año que cambió todo