Samuel Farber 10/01/2021

Publicado en la revista Jacobin unos días antes del asalto al Congreso de los Estados Unidos por las hordas trumpianas, es una explicación de las causas históricas, estructurales y coyunturales que explican el trumpismo y por qué seguirá siendo un peligroso fenómeno político y social durante la administración Biden, a pesar del fracaso del intento desesperado de cuestionar la derrota electoral de Trump. Pero también argumenta las razones por las que su marginación definitiva solo puede ser el resultado de políticas de izquierda que reunifiquen las reivindicaciones de unas clases trabajadoras divididas racialmente. Unas políticas que no serán las de la administración Biden. SP

Donald Trump perdió las elecciones de 2020. Pero ha generado un movimiento trumpista que probablemente le sobreviva. Durante sus cuatro años en el poder, Donald Trump introdujo una nueva forma de hacer política de la derecha que ha sido abiertamente autoritaria, racista, xenófoba y anti-ciencia. Esta política ha sido apoyada por una coalición electoral que comprende al menos el 40 por ciento del electorado. Si pudiera mantener este apoyo, podría postularse nuevamente para presidente en 2024 a la edad de setenta y ocho años. Si puede hacerlo dependerá de una serie de factores, incluido si sigue controlando el Partido Republicano.

Cualquier desafío republicano a su control del partido lo tiene difícil, teniendo que superar el hecho de que recibió el 47 por ciento de los votos en unas elecciones con una participación sin precedentes. Y se marcha con un Partido Republicano envalentonado por su presencia reforzada en el poder legislativo como resultado de la reducida mayoría demócrata en la Cámara de Representantes. Aunque los republicanos pierdan el control del Senado después de las elecciones en Georgia en enero, la presencia republicana seguirá siendo bastante fuerte, con la ayuda de demócratas conservadores como Joe Manchin de West Virginia.

Especialmente importante para el partido de Trump es su éxito a la hora de derrotar los intentos de los demócratas de mejorar su posición en las legislaturas de los estados que aprobarán la redistribución de circunscripciones basada en los resultados del censo de 2020. Al poder controlar el rediseño decenal de las circunscripciones electorales legislativas de los estados y del Congreso, los republicanos podrán continuar sus prácticas de manipulación electoral en detrimento no solo del Partido Demócrata sino también de la representación de las poblaciones negras y de otras minorías (con la ayuda, sin duda, de la reciente decisión política de Trump de acortar el tiempo para realizar el censo, que seguramente subestimará a las minorías y a la población urbana, principal bastión del Partido Demócrata).

Para garantizar la permanencia de estas políticas, Trump nombró nuevos jueces federales conservadores para aproximadamente el 25 por ciento de todos los puestos federales vacantes y transformó la Corte Suprema en un sólido bastión conservador, que lo seguirá siendo durante años. Trump ya ha restringido muchos derechos en temas como el aborto, la inmigración y el medio ambiente, medidas que pueden haberle ganado el apoyo de los votantes evangélicos que, aun reconociendo las poco cristianas infidelidades de Trump y su falta de respeto por las mujeres, lo apoyaron masivamente en las elecciones de 2020.

Al final, sin embargo, Trump y su partido terminaron pagando un alto precio por su política y su comportamiento. A diferencia de todos los presidentes recientes, nunca alcanzó una tasa de aprobación del 50 por ciento de los estadounidenses, que otros ex presidentes obtuvieron en el apogeo de su popularidad, y ha provocado la ira y la indignación de decenas de millones de estadounidenses, lo que finalmente condujo a su derrota.

Trump y el trumpismo

La vulgaridad, las mentiras descaradas, el narcisismo descontrolado, el racismo explícito, la misoginia y la actitud antiinmigrante de Trump han jugado un papel importante en la construcción de su imagen como alguien externo en el pantano corrupto de la élite política. H sido una pantalla eficaz para ocultar su agenda política y económica conservadora y sus vínculos con sectores importantes del gran capital.

Ni Trump ni la mayoría de los partidarios de Trump son fascistas. Pero una importante similitud entre el trumpismo y el fascismo alemán, cuya demagogia, antisemitismo y brutalidad nacionalsocialistas buscaban ostensiblemente defender los intereses del Volk alemán ,es que ambos han tratado de ocultar en la medida de lo posible sus fuertes vínculos conservadores con el gran capital. (No fue casualidad que el ala del Partido Nazi que se tomaba en serio sus pretensiones “socialistas” terminara siendo sangrientamente purgada por Adolf Hitler un año después de que asumiera el poder en la infame Noche de los Cuchillos Largos, del 30 de junio al 2 de julio de 1934). El estilo político de Trump ha evitado los tópicos republicanos sobre el libre mercado y el libre comercio que no movilizaban un apoyo político masivo. Esta es una de las razones por las que el trumpismo puede ser más duradero que el movimiento Tea Party de hace una década, que se centró en los temas más tradicionales de la derecha de oposición a los impuestos y al “gran gobierno”.

Así fue como Trump pudo aplicar una estricta línea neoliberal en aspectos clave de la economía, con la excepción de su defensa del proteccionismo, que junto a sus políticas regulatorias en las áreas de política laboral y laboral, salud, educación, medio ambiente, y protección de los consumidores claramente han afectado negativamente a muchos de sus seguidores, en su mayoría blancos, de clase media y trabajadora. También ha obviado cualquier noción ética de conflicto de intereses al nombrar a empresarios y lobistas para dirigir las agencias públicas que se supone que deben supervisar y vigilar las empresas privadas de las que provienen.

El caso del Departamento de Educación con Betsy DeVos es particularmente ilustrativo. Todas sus políticas han buscado beneficiar a intereses inconfesables, como las escuelas profesionales privadas disfrazadas de colegios y universidades que dependen totalmente del dinero del gobierno y tienen resultados escandalosos de abandono académico y de acceso de sus graduados a trabajos en el mercado laboral.

La administración Trump también ha promovido a elementos lumpen-capitalistas involucrados de manera descarada en actividades comerciales que de hecho han puesto en peligro la vida de personas. Mike Davis ha señalado el caso de Forrest L.Preston, un seguidor incondicional de Trump, propietario de la cadena de residencias de ancianos Life Care, en la que numerosos pacientes y trabajadores han muerto como resultado de la malversación con fines de lucro de sus propietarios y gerentes durante la pandemia de Covid-19. La administración Trump y los gobiernos estatales republicanos han protegido por todos los medios a la cadena Life Care para evitar que sea llevada ante los tribunales, y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, ha insistido en que cualquier proyecto de ley de estímulo económico relacionado con COVID-19 debe proporcionar inmunidad legal general a las cadenas de residencias de ancianos.

Pero las violaciones de Trump de las normas establecidas no han afectado directamente al funcionamiento del capital estadounidense, sino que han estado dirigidas a las convenciones culturales que gobiernan el funcionamiento del “pantano” del establishment político, en particular las que refuerzan la legitimidad ideológica y la estabilidad del sistema político. Lo que es especialmente importante en relación con las convenciones del sistema no solo para asegurar una transición pacífica del poder político, sino para indicarle al pueblo que debe aceptar pacíficamente esa transición.

Basta comprar su negativa a aceptar la victoria de Biden con la decisión de Al Gore de no continuar su legítima disputa contra George W. Bush sobre las votaciones de Florida en las elecciones de 2000, y admitir y felicitar a Bush por su elección. La decisión de Gore se basó en su decisión política de no desestabilizar el sistema. A Trump no le importar en absoluto. Su incitación a sus partidarios para que gritaran “encerrarla” a Hillary Clinton y su público escarnio de los funcionarios del gobierno, desde el ex fiscal general Jeff Sessions hasta el Dr. Anthony Fauci, son ejemplos de su absoluta falta de preocupación por la legitimidad de las instituciones públicas y los funcionarios.

Cualquiera que sea el destino de Donald Trump en los próximos años, es probable que el trumpismo, como estado de ánimo político y mental, e incluso como movimiento, perdure más allá del propio Trump. El trumpismo tiene una base social real. Sus seguidores son una parte importante del 47 por ciento de los votantes que en las elecciones de 2020 votaron por él.

Las encuestas a boca de urna mostraron que cerca de la mitad de las personas blancas con educación universitaria votaron por Trump en 2020; lo mismo ocurrió con el 63 por ciento de los blancos “sin educación universitaria”. Dado que esta última categoría representa el 41 por ciento del total de votos, ese 63 por ciento que votó por él representa aproximadamente veintisiete millones de votantes (aunque una proporción significativa de ellos no eran necesariamente trumpistas sino personas desesperadas por volver a trabajar tras ser despedidas por el COVID -19, despidos a los que Trump afirmó oponerse).

Las encuestas de opinión pública y los medios de comunicación han asumido que la falta de educación universitaria es un indicador del estatus de clase trabajadora. De hecho, aproximadamente la mitad de las personas que carecen de educación universitaria no son miembros de la clase trabajadora, sino comerciantes, vendedores independientes, supervisores y gerentes inferiores en sectores como el comercio minorista. Una parte importante de la base de Trump involucra a sectores de la clase trabajadora blanca (menos de lo que comúnmente se supone, pero sin embargo en números preocupantes) y sectores de la clase media blanca. Aunque concentrado en la categoría “sin educación universitaria”, el apoyo de Trump también proviene de grupos que se encuentran más arriba en la escala socioeconómica, ya que también obtuvo grandes contribuciones para su campaña de sectores importantes de la clase capitalista.

Quizás la forma más útil de entender el trumpismo es como una respuesta de la derecha a las condiciones objetivas de decadencia económica y a la sensación de decadencia moral en sectores importantes de la clase trabajadora blanca y la clase media junto con con las iglesias evangélicas predominantemente blancas y con los tradicionales conservadores blancos anti-gobierno.

Sin embargo, el trumpismo fue moldeado en gran medida por la política personal de Trump. No es el típico conservador. Por ejemplo, apoyó el derecho al aborto durante mucho tiempo antes de considerar presentarse a la presidencia. Pero lo que siempre fue central en su discurso fueron las políticas superpuestas del racismo y la xenofobia.

Trump es único entre los recientes presidentes estadounidenses que ha estado directamente involucrado en notorios incidentes racistas antes de su elección de 2016. En 1973, él y su padre fueron demandados por el Departamento de Justicia de Nixon por discriminar a los negros en los edificios de apartamentos que poseían y operaban en Queens. En 1989, Trump exigió, en anuncios pagados en periódicos, la pena de muerte para cinco jóvenes negros falsamente acusados ​​de atacar a una mujer blanca de veintiocho años en Central Park, reavivando el viejo estereotipo del hombre negro que ataca a mujeres blancas. Los cinco hombres pasaron años en prisión hasta que el verdadero culpable confesó su crimen. Y, durante años, dirigió la campaña “birther”, que aseguraba que Barack Obama no ha nacido en los Estados Unidos sino en Kenia.

Es cierto que Trump ha intentado de vez en cuando parecer inclusivo, como en la Convención Nacional del Partido Republicano de 2020, muy probablemente bajo presión de los líderes del Partido Republicano para atraer a votantes independientes. Pero estos gestos simbólicos no alteraron su atractivo para los grupos supremacistas blancos (pidiendo a la banda de extrema derecha “Proud Boys” estar “preparados para todo”) ni su manipulación de los prejuicios raciales. Un ejemplo reciente y transparente fue su reciente compromiso público en julio de 2020 de proteger a los habitantes de los suburbios de clase media de la construcción de viviendas para personas de bajos ingresos en sus vecindarios, con el argumento de que se verían asediados por una ola criminal. Los ex candidatos republicanos a la presidencia también han recurrido a los miedos raciales como táctica electoral. Pero Trump lo ha llevado a un nivel cualitativamente diferente al explotar sistemáticamente esos temores para movilizar el apoyo blanco.

La política de Trump encontró un fuerte eco en la política de resentimiento blanco resultado de la absoluta falta de empatía, una actitud personalizada y legitimada por el propio Trump, que muchos estadounidenses blancos tienen por aquellos con quienes comparten la falta de atención médica y el desempleo, pero a quien definen como diferente. En las entrevistas de la socióloga Arlie Hochschild con personas blancas al borde de la pobreza en su libro Strangers in Their Own Land, descubrió que los entrevistados consideraban que los programas de acción afirmativa permitían a los negros y otras minorías salir adelante al “saltarse” injustamente la cola en la ellos, los estadounidenses blancos, habían estado esperando su turno. Este es un resentimiento totalmente impermeable al hecho de que esos negros y latinos han estado “haciendo cola” durante siglos, marginados por una discriminación racial sistemática.

Incapaces o no dispuestos a empatizar con las quejas de estas minorías, los trumpistas blancos ignoran sus protestas y luchas públicas considerándolas egoístas e ilegítimas y consideran que están favorecidos por los principales medios “falsos” de comunicación. Su resentimiento se extiende también a las luchas de otros trabajadores blancos que intentan defender sus derechos y beneficios en el trabajo.

Esta política de resentimiento está asociada con un profundo sentido de impotencia y es hostil a la lucha colectiva de los trabajadores y los grupos oprimidos, porque esas luchas socavan la auto-justificación del status quo. Este resentimiento se dirige a quienes se encuentran en una situación similar en la escala socioeconómica y a quienes se encuentran por debajo de ellos.

Gran parte de la fuerza política de Trump proviene de su reconocimiento de este resentimiento, de su manipulación y magnificación, y de haberlo articulado y dado una proyección pública. Ha explotado hábilmente su imagen de astuto multimillonario, que demostraría que esta dotado de los conocimientos necesarios para guiar con éxito la economía del país. La suya ha sido una hazaña notable, especialmente si se considera su historial como “capitalista lumpen”, endeudado, con frecuencia en quiebra, sin escrúpulos en sus negocios e involucrado en tratos inconfesables con abogados corruptos como Michael Cohen y Roy Cohn, su mentor, y estafadores convictos como Roger Stone.                     

El surgimiento de Trump y el trumpismo

Hubo varios factores asociados con las elecciones presidenciales de 2016 que permitieron el ascenso al poder de Trump. Además de haber ganado, por márgenes muy estrechos, los estados clave de Pensilvania, Michigan y Wisconsin, lo que le dio la ventaja ganadora en el número de compromisarios electorales, le benefició enormemente tener como oponente a una débil Hillary Clinton. El establishment de derecha y sus partidarios la odiaban con pasión, al igual que muchos votantes de izquierda o incluso buena parte de los independientes. A Trump también le ayudó el hecho crucial de que, si bien los candidatos en las primarias demócratas seleccionaban delegados a la convención de su partido en proporción a sus votos, ese no fue el caso en general en las primarias republicanas, lo que le permitió a Trump ganar las primarias republicanas con una menor proporción de votos de lo que hubiera sido el caso en las primarias demócratas.

Además de esos factores inmediatos, hubo una serie de cambios estructurales a largo plazo en la sociedad estadounidense que crearon espacio para su ascenso al poder y un movimiento trumpiano de derecha Estos incluyeron la reacción de los blancos contra los movimientos por los derechos civiles y el poder negro de los sesenta y setenta, la politización de los evangélicos blancos como respuesta a la revolución cultural de los sesenta y a la decisión de la Corte Suprema sobre Roe v. Wade en 1973 sobre el aborto, y la política nativista y una reacción nativista y racista a los cambios demográficos que se han producido desde los años sesenta, que han reducido significativamente el tamaño de la mayoría blanca.

Todos estos procesos sociales y políticos convergieron y se reforzaron entre sí en el contexto del relativo declive de la economía estadounidense desde los años setenta. Y estuvieron acompañados por una reestructuración económica que afectó en gran medida a los trabajadores al reducir los salarios reales y la densidad de afiliación sindical, así como la reducción de empleos industriales que, gracias a la sindicalización, eran una importante vía de movilidad social para las familias de clase trabajadora negra y blanca.

La creciente competencia internacional que se hizo evidente en la década de 1960 con países como Japón y Alemania puso fin a la supremacía indiscutible del capitalismo estadounidense de posguerra y a la abundante prosperidad que había creado. Como parte de ese auge, el mayor en la historia de Estados Unidos, los trabajadores estadounidenses experimentaron aumentos sustanciales en los salarios reales. Eso incluía a los trabajadores negros, cuyos ingresos aumentaron durante ese período en términos absolutos (aunque sus salarios nunca alcanzaron la paridad con sus contrapartes blancas). Ese auge también permitió una extensión del estado de bienestar estadounidense con el establecimiento de Medicare y los cupones de alimentos. Fue la respuesta a las grandes rebeliones de esa década, dominadas por los movimientos de derechos civiles y de “poder negro” y por el activo movimiento de masas contra la guerra de Vietnam. Esos movimientos alimentaron a su vez otros, como los movimientos por los derechos de las mujeres y los homosexuales.

En ese momento, sin embargo, la economía de EEUU se estaba desacelerando y entró en un período de reestructuración. Como señaló Kim Moody en An Injury to All, durante la segunda mitad de la década de 1960, la clase capitalista estadounidense comenzó a experimentar una disminución en la tasa de ganancia y las tasas medias de crecimiento anual comenzaron a disminuir. En este nuevo clima económico, los capitalistas se opusieron a otorgar aumentos y mejoras en los salarios y las condiciones laborales para la clase trabajadora. Los sindicatos estadounidenses burocratizados no lograron organizarse una respuesta al endurecimiento del capitalismo estadounidense, sindicalizar los sectores de servicios en expansión y responder al crecimiento de los sectores no sindicalizados dentro de los baluartes sindicales tradicionales como la industria cárnica y la del automóvil. En 1979, la era de las cesiones y derrotas sindicales comenzó en Chrysler y pronto se extendió por toda la economía.

Mientras tanto, se desencadenó un proceso de desindustrialización, en gran medida, por el crecimiento sustancial de la productividad industrial (se necesitaban menos trabajadores para producir la misma cantidad de bienes en menos fábricas), particularmente en la industria pesada como el acero y el automóvil. Parte de esta desindustrialización implicó la subcontratación en el exterior de la producción de bienes, como en el caso de la confección y la electrónica. A mediados de los setenta, lo que los franceses llaman los “treinta años gloriosos” había llegado a su fin en Estados Unidos. Los salarios reales se congelaron y permanecieron así, excepto por un breve período en los noventa.

Desde entonces, la mayoría de los trabajadores estadounidenses pudieron mantener más o menos su nivel de vida gracias a la incorporación masiva de las mujeres a la fuerza laboral asalariada. Las familias de clase trabajadora tuvieron que trabajar muchas más horas para mantener y actualizar su nivel de vida. La producción masiva de productos básicos de bajo precio en Asia que comenzó en los años ochenta también contribuyó a mantener el nivel de vida estadounidense.          

Aun así, la reestructuración de la economía estadounidense, junto con la osificación de la burocracia sindical estadounidense, llevó a una disminución continua en la proporción de trabajadores organizados en sindicatos, que actualmente representan un magro 6.2 por ciento de los trabajadores del sector privado y un 33.6 por ciento en el sector público, mucho más pequeño. En lugar de los trabajadores industriales como antaño, los sectores más militantes de la clase trabajadora son los maestros de escuelas públicas y los trabajadores de las industrias de servicios “esenciales”, como el transporte y la distribución.

Al mismo tiempo, hay una enorme clase trabajadora multirracial desorganizada, que trabaja sin ningún tipo de protección en el trabajo o está desempleada. Estos sectores han sido virtualmente abandonados por el Partido Demócrata, orientado a construir su base electoral entre los profesionales educados de clase media y los empresarios. Como lo expresó claramente el líder demócrata del Senado Charles Schumer en 2016: “Por cada obrero demócrata que perdamos en el oeste de Pensilvania, ganamos a dos republicanos moderados en los suburbios de Filadelfia, y eso se puede repetir en Ohio, Illinois y Wisconsin”. La erosión del poder sindical en los Estados Unidos es paralela en algunos aspectos importantes al declive de los partidos socialdemócratas y comunistas en Europa, que ha producido un peligroso vacío social y político que, como Marine Le Pen en Francia, está ahora siendo ocupado en los Estados Unidos por demagogos de derecha como Trump.

Contragolpe de la derecha

A finales de los sesenta, se comenzó a producir una contra-reacción blanca en respuesta a la revuelta negra, más particularmente contra la acción afirmativa. Pero la reacción mejor organizada de la derecha provino de la politización y organización de las conservadoras iglesias evangélicas estadounidenses blancas.

Los evangélicos, que no habían participado en política antes, entraron en la escena política en reacción a lo que consideraban la inmoralidad de la cultura de los sesenta y la legalización del aborto. Sobre esa base, se unieron al Partido Republicano en una alianza electoral implícita con los principales sectores de las grandes empresas que perseguían su propia agenda conservadora para responder al nuevo orden económico de competencia internacional y su reestructuración. A cambio de su apoyo, los evangélicos buscaron y lograron imponer medidas legislativas, como limitar el derecho al aborto y aumentar el apoyo del gobierno a la educación religiosa.

Pero esta coalición ha sufrido fricciones. Si bien los evangélicos apoyan abrumadoramente a Trump, sus aliados corporativos republicanos se han divididos y vuelto mas ambivalentes en relación son su respaldo a Trump. Aunque han obtenido recortes fiscales sustanciales y reducciones significativas en las regulaciones gubernamentales (dos de sus objetivos a largo plazo), muchos de los ejecutivos de negocios, especialmente los más previsores y con conciencia de clase, están inquietos y preocupados por la conducta políticamente impredecible y poco confiable de Trump. Así como sus lazos con la extrema derecha. Un sector importante también se opone a las políticas de inmigración de Trump, en especial en relación con los trabajadores altamente cualificados en Silicon Valley y la industria farmacéutica y los trabajadores poco cualificados en los cultivos agrícolas intensivos en mano de obra.

Un reflejo de las fuerzas en conflicto que afectan el comportamiento político de los capitalistas es su división a la hora de apoyar a los candidatos republicanos y demócratas. Mientras que en 2016, la mayoría de los capitalistas apoyaron a Hillary Clinton, el control de la administración y la situación económica relativamente buena antes del COVID-19 beneficiaron a Trump. Sin embargo, la mayoría de las contribuciones del gran capital en la campaña presidencial de 2020 fueron para Biden.

Los capitalistas que apoyaban a Biden provenían de las finanzas, los seguros, el sector inmobiliario, las comunicaciones y la electrónica, y defensa. Las contribuciones provenientes de los sectores de energía, agroindustria, transporte y construcción prefirieron a Trump. Otra evidencia de la división de la clase capitalista es que un número significativo de capitalistas se abstuvieron, según informes de los medios sobre Trump y la campaña presidencial, y decidieron, en cambio, canalizar sus contribuciones financieras a los candidatos republicanos al Senado, lo que puede ayudar a explicar por qué los republicanos obtuvieron en ellas mejores resultados de lo esperado.

Cambios demográficos y trumpismo

Otro cambio estructural a largo plazo que ha allanado el camino del trumpismo ha sido el creciente peso de la política anti-inmigranción. A pesar de ser una característica de larga data en la historia de Estados Unidos, comenzó a adquirir una nueva importancia como respuesta a una serie de cambios iniciados en los años sesenta. La Ley de Inmigración y Naturalización de 1965 abolió el antiguo sistema de cuotas establecido en 1924 que discriminaba a los inmigrantes no provenientes del norte de Europa. Esto condujo a una inmigración sustancial desde países de Europa del Sur y Oriental y la mayor parte de Asia a los Estados Unidos.

Más importante fue la creciente ola de inmigración desde México, particularmente evidente desde la década de 1980, como resultado del desplazamiento masivo de trabajadores agrícolas con la introducción de una agricultura capitalista menos intensiva en mano de obra (a veces con inversión estadounidense) en ese país. La inmigración mexicana, inicialmente concentrada en las ciudades del suroeste y las regiones agrícolas de California y otros estados occidentales, se expandió a las grandes ciudades de todo Estados Unidos en busca de empleo, incluidas áreas remotas lejos de los centros metropolitanos.

Durante varias décadas, el número de inmigrantes mexicanos y otros latinoamericanos, en su mayoría indocumentados, siguió creciendo. Sin embargo, ello cambió cuando la tasa de natalidad de los hispanos en los Estados Unidos cayó el 31 por ciento entre 2007 y 2017. En los últimos años, la inmigración mexicana y latinoamericana a los Estados Unidos ha sido superada por la inmigración asiática.

Estas oleadas de migración de los últimos cincuenta años han dado lugar a una serie de cambios demográficos que muestran, según los Current Population Reports de la Oficina del Censo de EEUU, que la proporción de no blancos comenzó a aumentar en 1970, y que en 1990 casi una de cada cinco personas no era blanca. La proporción siguió aumentando a una de cada cuatro personas durante las siguientes décadas. El mismo informe ha proyectado que la proporción de personas no blancas crecerá aún más: uno de cada tres estadounidenses pertenecerán a un grupo racial no blanco en 2060.

Este es el trasfondo del aumento del sentimiento anti-inmigrante, que culpa a los inmigrantes, particularmente a los inmigrantes pobres de color, de muchos de los problemas actuales de la economía estadounidense, como la escasez de empleos, que es el resultado en gran parte de una desindustrialización de la que no son responsables. Este sentimiento antiinmigrante, junto con los permanentes esfuerzos para reducir el número de votantes negros por parte de Trump y de las administraciones republicanas anteriores, ha jugado un papel clave en la manipulación de las circunscripciones electorales del congreso, estatales y locales, con el fin de evitar que los afroamericanos y los inmigrantes naturalizados voten a los demócratas. Ese ha sido el motivo de la manipulación descarada que se ha llevado a cabo en particular en los estados de Carolina del Norte, Michigan, Pensilvania y Wisconsin.

Ese mismo motivo anima la politización del censo por parte de Trump para evitar un conteo preciso de inmigrantes y minorías raciales y para excluir, en violación de la Constitución, a los inmigrantes indocumentados del conteo del censo. La misma política racista y anti-inmigrante anima los repetidos y flagrantes esfuerzos de las administraciones republicanas actuales y pasadas para excluir, o al menos hacer más difícil que los afroamericanos y los inmigrantes pobres de color voten. Esto fue expresado claramente por Donald Trump en el programa Fox & Friends en marzo de 2020, cuando acusó a los demócratas de querer un “volumen de votación que, si alguna vez se aceptaba, nunca permitiría volver a elegir a un republicano en este país”.

El trumpismo y la desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos

Esencialmente, el trumpismo es una respuesta conservadora autoritaria al continuo abandono del Partido Demócrata de las quejas legítimas de grandes sectores de los votantes blancos que terminaron apoyando a Trump. Al hacerlo, estos votantes blancos esperaban que Trump revertiría la decadencia socioeconómica y política resultante de las políticas neoliberales que los propios demócratas aplicaron con Clinton y Obama, y muy probablemente continuarán con Biden.

Es cierto que la economía de los Estados Unidos sigue dando pasos importantes en campos como la alta tecnología, las comunicaciones, la ciencia médica y el entretenimiento. Pero, en términos generales, este progreso material no es tan grande ni está distribuido uniformemente como en períodos históricos anteriores. Como ha defendido el economista de la Northwestern University, Robert J. Gordon en dos influyentes artículos publicados en 2000 y 2018, desde principios de los años setenta, la economía estadounidense ha experimentado una disminución continua en la tasa de crecimiento de la productividad, excepto un resurgimiento temporal de 1996 a 2006, que ha reducido la tasa de crecimiento económico. Según Gordon, el mayor crecimiento de la productividad en los Estados Unidos ocurrió en el medio siglo entre la Primera Guerra Mundial y principios de los setenta.

Para Gordon, ese período de constante crecimiento de la productividad ha terminado. La disminución de la tasa de crecimiento de la productividad ha tenido un efecto negativo en la tasa de ganancia, lo que ha contribuido a los esfuerzos de los capitalistas por extraer una mayor producción de los trabajadores y otros ataques a las reivindicaciones de los trabajadores. También puede ser una razón clave que entre 1980 y 2020, el crecimiento del PIB real por persona de los Estados Unidos ha sido menos del 3 por ciento anual y se ha desacelerado continuamente.

El ataque capitalista a las reivindicaciones de los trabajadores ha aumentado la distribución desigual y sesgada de la riqueza y ha fortalecido la oposición capitalista a los impuestos necesarios para una mejora sustancial para el acceso a servicios como educación y atención médica. La educación de la mayoría de las personas ha seguido deteriorándose y, a pesar de los avances en la ciencia médica, también lo ha hecho la atención sanitaria. Junto con la respuesta totalmente inadecuada a la pandemia de COVID-19 y la destrucción del medio ambiente de las administraciones tanto republicanas como demócratas, todo ello es expresión de la decadencia capitalista. Revelan la incapacidad sistémica de un sistema social para asegurar su supervivencia a largo plazo, para proporcionar una alternativa real y una solución a las crisis ecológicas, económicas y sociales que aumentan considerablemente la probabilidad de pandemias y para aplicar una respuesta de salud pública eficaz e igualitaria ante estas pandemias.

Abandonada a su destino de desindustrialización y desempleo estructural, la América blanca sigue sufriendo los efectos de la desesperación, hundida en el consumo generalizado de opioides y el aumento de las tasas de suicidio. Los afroamericanos continúan siendo víctimas de la brutalidad policial y un mercado laboral y de vivienda altamente inestable que ha aumentado la precariedad de su nueva clase media en expansión, mientras que la mayoría negra sigue siendo pobre a pesar de que una minoría negra asciende a los rangos gerenciales y ejecutivos. En la última década, la deuda de los estudiantes se ha convertido en una carga cada vez mayor para los estudiantes universitarios que, al igual que sus compañeros no universitarios, no esperan vivir como la generación de sus padres. El creciente número de jóvenes que tienen que trabajar en McDonald’s y sus equivalentes minoristas no pueden sentirse optimistas sobre su futuro cuando sufren no solo bajos salarios, sino que están obligados a cambios repentinos de horarios de trabajo que causan estragos en sus vidas, especialmente si tienen niños pequeños. Estas son las expresiones concretas del prolongado aumento de la desigualdad en los Estados Unidos, el país con la distribución más desigual tanto de riqueza como de ingresos per capita entre las economías del G7.

La prosperidad material ha sido indispensable para el mantenimiento de la cohesión social y la paz en una sociedad estadounidense altamente individualista, donde históricamente la solidaridad basada en lazos de clase y comunidad ha sido comparativamente débil. A medida que esta prosperidad retrocede, queda la gran pregunta: Qué fuerzas sociales surgirán para luchar por una alternativa progresista, democrática y socialista desde abajo a la reacción de la derecha, sea trumpiana o no?

Samuel Farber  nació en Marianao, Cuba. Profesor emérito de Ciencia Política en el Brooklyn College, New York. Entre otros muchos libros, recientemente ha publicado The Politics of Che Guevara (Haymarket Books, 2016) y una nueva edición del fundamental libro Before Stalinism. The Rise and Fall of Soviet Democracy (Verso, 1990, 2018).Fuente:https://www.jacobinmag.com/2021/01/donald-trump-white-working-class-trumpismTraducción:Enrique GarcíaTemática: 

Publicado en SIN PERMISO: https://www.sinpermiso.info/textos/eeuu-las-causas-del-trumpismo-y-por-que-perdurara

Por MK BHADRAKUMAR

La declinacion se convierte en un proceso inevitable a medida que comienza a acelerarse. Pero a las potencias imperiales les resulta realmente difícil aprender a convertirse en un país “normal”. Esa dicotomía podría provocar eventos traumáticos. El saqueo de la Roma imperial por un ejército de visigodos, miembros de tribus bárbaras del norte de Europa, encabezados por un general llamado Alarico, hace 1610 años, fue uno de esos eventos. La crisis de Suez de 1956 fue otra. 

La Declinacion de Estados Unidos será insoportablemente dolorosa y, a menudo, humillante, a menos que comience de inmediato. Sin embargo, no hay señales de ningún reconocimiento en Beltway de que la capacidad de Estados Unidos para imponer su voluntad a la comunidad mundial se está evaporando rápidamente. Simplemente eche un vistazo al sitio web del departamento de estado de EE . Las actividades del secretario de Estado Mike Pompeo en los últimos días realmente nos recuerdan a Neron tocando el violín mientras Roma ardía:

  • Sancionar al banco comercial de Cuba Banco Financiero International SA porque sus ganancias “benefician desproporcionadamente a los militares cubanos en lugar de a los empresarios cubanos independientes” (1 de enero de 2021); 
  • Escribiendo un artículo de opinión sobre la “opaca y amenazante acumulación de armas nucleares” de China (4 de enero); 
  • Sancionar a 17 empresas y una persona en relación con la industria de metales de Irán, cuyos ingresos financian las “actividades desestabilizadoras de ese país en todo el mundo” (5 de enero); 
  • Dictar a Caracas que Juan Guaidó seguirá siendo el legítimo jefe de Estado de Venezuela a pesar de la elección de una nueva Asamblea Nacional (5 de enero); 
  • Amenazar a China con más sanciones y “otras restricciones” a menos que los “activistas por la democracia” en Hong Kong sean “puestos en libertad de forma inmediata e incondicional” (6 de enero); 
  • Condenando la condena y sentencia de Hanói a 3 periodistas “en una tendencia preocupante y acelerada de arrestos y condenas de ciudadanos vietnamitas que ejercen derechos consagrados en la constitución de Vietnam”, y exigiendo que los periodistas sean “liberados de forma inmediata e incondicional” junto con “todos los detenidos injustamente” y permitir que los vietnamitas “expresen sus opiniones libremente, sin temor a represalias” (7 de enero); 
  • Designar a Falih al-Fayyadh, presidente de la Comisión de Movilización Popular Iraquí y ex asesor de seguridad nacional del primer ministro iraquí, bajo la legislación estadounidense conocida como Ley de Responsabilidad de Derechos Humanos Global Magnitsky (8 de enero); 
  • Declarar nulos y sin efecto todos los límites (“pautas de contacto” permanentes) a la interacción de Estados Unidos con los taiwaneses (9 de enero); 
  • Condenando la legislación del parlamento iraní que exige la expulsión de los inspectores nucleares de la Agencia Internacional de Energía Atómica a menos que se levanten todas las sanciones estadounidenses (9 de enero).

Pompeo actúa frenéticamente en sus últimos días en Foggy Bottom. Al anochecer de hoy, probablemente más “misiles” de este tipo están en camino. La parte patética es que ignora felizmente que está disparando misiles scud, como Saddam en la Guerra del Golfo. De hecho, Pompeo proyecta a los Estados Unidos bajo una luz falsa como un gigante torpe fuera de contacto con la realidad. 

El comportamiento de Pompeo solo puede complicar las cosas para la administración entrante de Biden. Nancy Pelosi debería hacer algo al respecto, junto con el collar que planea poner alrededor del grueso cuello de Trump. En serio, ¿alguien está prestando atención al daño que Pompeo todavía es capaz de causar a los intereses estadounidenses? 

En general, la opinión estadounidense tiende a considerarlo un operador político y escalador y un chico de los recados de los hermanos Koch. Esto es lo que la Nación escribió una vez sobre Pompeo en un artículo titulado Los hermanos Koch obtienen su propio secretario de Estado: 

“Pompeo ha sido durante mucho tiempo una de las figuras políticas más conflictivas en la conflictiva ciudad de Washington, gracias a sus vínculos con el imperio empresarial global privado y reservado que ha jugado un papel fundamental en el avance de su carrera política. Pompeo salió de la misma comunidad empresarial de Wichita, Kansas, donde tiene su sede el conglomerado de petróleo y gas de la familia Koch. De hecho, Pompeo creó su propia empresa con capital inicial de Koch Venture Capital “.

Hace algún tiempo, Susan Glasser de la revista The New Yorker hizo un perfil fantástico sobre Pompeo después de que Trump lo eligiera para reemplazar a Rex Tillerson. Glasser trazó su asombroso viaje desde ser un progresista autodenominado que se convirtió en activista del Tea Party y finalmente terminó como un evangelista del corazón. 

El patrón de referencia de Pompeo hacia sus benefactores políticos le ha sido muy útil con un presidente ensimismado. Glasser citó a un ex embajador estadounidense que le dijo: “Es como un misil que busca el calor del trasero de Trump”. Sin duda, Pompeo se encontraba entre las personas más aduladoras y obsequiosas de Trump. 

Pero cada perro tiene su día y con un presidente distraído meditando en la Casa Blanca, Pompeo parece pensar que ha llegado su día. Parece estar impulsando una agenda personal ante un público objetivo en Estados Unidos. Glasser escribió: 

“Pompeo ha sido más político que cualquier otro secretario reciente y con la excepción, quizás, de Hillary Clinton. De alguna manera, se acercó al trabajo como un futuro candidato presidencial, recibiendo a estrategas republicanos como Karl Rove y patrocinadores adinerados como el ex director ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, en las “cenas de Madison” regulares, nombradas así por el quinto secretario de Estado… Las cenas están orquestadas por la esposa de Pompeo, Susan, que viaja con frecuencia con él y cuyas inusuales solicitudes ahora están siendo investigadas por los demócratas del Congreso después de que un denunciante se quejó de que la pareja estaba usando de manera inapropiada los recursos del gobierno y que trataba al equipo de seguridad de Pompeo como “UberEats con armas”. 

De hecho, la preocupación de Pompeo por su propia imagen política parece moldear tal comportamiento proyectándose a sí mismo como un nacionalista incondicional que realmente cree en el Nuevo Siglo Americano. Pero Pompeo es un hombre inteligente. Ha eludido cuidadosamente la directiva del líder norcoreano Kim Jong Un a sus funcionarios de “desarrollar un sistema de armas nucleares más avanzado con múltiples ojivas, misiles nucleares lanzados bajo el agua, satélites espías y submarinos de propulsión nuclear”. 

Pompeo se niega a tomar nota de la descripción de Kim de los EE. UU. como el “mayor enemigo” de la RPDC en su discurso en el Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea en Pyongyang el 5 de enero. Ciertamente, él no participa en destacar que Trump “El trofeo de la política”, su bonhomía con Kim, es en realidad otra farsa. 

Pero Pompeo tropezó al hablar mal del liderazgo comunista en Hanoi. Tal vez no se dio cuenta de que al emitir una declaración tan mordaz sobre un país influyente de la ASEAN y una potencia regional emergente, solo pudo haber llamado la atención sobre el colapso de su proyecto favorito para persuadir a Vietnam de unirse al Quad y al gobierno liderado por Estados Unidos. Estrategia Indo-Pacífico. (Pompeo incluso hizo una visita   a Hanoi a fines de octubre, pero, al parecer, lo desairaron). 

El comunicado de prensa de Pompeo del 9 de enero sobre Irán que amenaza con expulsar a investigadores de la ONU también se convierte en un estudio de caso. Sin duda, Irán ha mostrado un desafío estratégico. Pero subraya, sobre todo, que Teherán arrojó los famosos Doce Mandamientos de Pompeo (que entregó como ultimátum a los líderes iraníes durante un discurso en la Fundación Heritage en Washington, DC, en mayo de 2018) directamente a la basura. 

Curiosamente, Pompeo ya no está de humor para amenazar a Irán. En cambio, le recuerda a Teherán que “Irán tiene la obligación legal de permitir el acceso de los inspectores de la AIEA de conformidad con el acuerdo de salvaguardias requerido por el TNP de Irán. Por lo tanto, violar esas obligaciones iría más allá de las acciones pasadas de Irán que son incompatibles con sus compromisos nucleares del JCPOA “. 

¡Pompeo insta a Teherán a cumplir con el JCPOA! La rueda ha completado el círculo. Trump y él hicieron todo lo posible para desacreditar y destruir el JCPOA. ¡Pompeo ahora quiere que se conserve!  

En el año 2007 cuando fui Director del Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolitica que publicó Biblos ese año con ímportantes investigadores entre ellos Carlos Pereyra Mele, afirmamos en el Prólogo que EEUU es el primer Imperio fallido de la historia. No el Estado, sino el primer Imperio fallido de la historia. Hoy el tiempo nos dio la razón. Pero como somos”ensayistas”, esperemos que libreto le brinda la Embajada a los autodenominados “expertos y científicos” de las Relaciones Internacionales, verdaderos cípayos de la República Imperial.

Dr. Miguel A. Barrios.

La designación de April Haines como futura Directora Nacional de Inteligencia de EE.UU. confirma la voluntad de Joe Biden de retomar las torturas y asesinatos de Bush y Obama.

Por Eduardo J. Vior

Joe Biden insiste en afirmar ante quien quiera oírlo que su gobierno no será un Obama 3.0. Sin embargo, al menos los nombramientos que viene anunciando para las áreas de política exterior, defensa, inteligencia y seguridad indican que será peor, ya que potencia lo peor de Clinton, Bush y Obama juntos. Puede especularse que el futuro presidente quiera encaminar su gobierno rodeado de profesionales altamente cualificados y experimentados, pero al hacerlo está entregando a priori las riendas del poder. Todos los cuadros seleccionados son figuras descollantes dentro del poder imperial, tienen juego propio y ninguno de ellos se va a limitar a sostener la mano del anciano en el Salón Oval esperando hasta que Kamala Harris lo remplace. La escogida para conducir el aparato de inteligencia es un ejemplo.

La semana pasada el presidente electo confirmó que nombrará a Avril Haines (New York, 1969) como Directora de Inteligencia Nacional. Nacida y educada en un medio laico judeocristiano (su madre, quien murió joven, era judía), hasta sus 30 años recorrió la escena liberal de la intelectualidad norteamericana. Estudió Física en Chicago, tuvo junto con su marido una librería erótica en Baltimore y se doctoró en Derecho Internacional en Georgetown en 1999. Evidentemente, su pasaje por esa universidad tan cercana al poder de Washington dio frutos, ya que en 2001 se convirtió en asesora legal delegada en la Conferencia de La Haya sobre Derecho Internacional Privado, en 2002 comenzó a trabajar en un tribunal federal con jurisdicción sobre Kentucky y Michigan y en 2003, finalmente, comenzó su carrera en el gobierno federal, en la Oficina de Asesoramiento Legal del Departamento de Estado, donde permaneció hasta 2006. Siempre leal a sus cambiantes jefes, en 2007 y 2008 Haines se desempeñó en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado como Consejera Adjunta por la mayoría (demócrata) bajo la dirección del senador Joe Biden.

Luego volvió al Departamento de Estado, donde sirvió entre 2008 y 2010, surfeando sin problemas la transición entre los gobiernos de Bush y Obama. En 2010 dio el salto a la Casa Blanca, para trabajar como asesora adjunta del Presidente para asuntos de Seguridad Nacional. Como premio a su profesionalidad, luego de algún titubeo, en junio de 2013 Obama la designó como Subdirectora de la CIA. Fueron muy sonados su ocultamiento entonces del informe sobre las torturas realizadas por la CIA entre 2002 y 2009 en distintos centros de detención clandestinos esparcidos por el mundo y su participación como asesora legal en el programa de asesinato selectivo de sospechosos de terrorismo que el gobierno de Obama llevó a cabo con drones en distintos países de Oriente Medio y África Oriental. Se estima que unas 11.000 personas fueron asesinadas ilegalmente en esos años por orden directa del Presidente y bajo su supervisión.

President-elect Joe Biden’s Director of National Intelligence nominee Avril Haines speaks at The Queen theater, Tuesday, Nov. 24, 2020, in Wilmington, Del. (AP Photo/Carolyn Kaster)

Después de dejar el gobierno en enero de 2017, Haines tuvo un contrato en la Universidad de Columbia como miembro del Instituto de Derechos Humanos, mientras trabajaba para Palantir Technologies, una empresa de Denver (Colorado) especializada en el análisis de grandes bancos de datos y que fuera acusada de asistir al gobierno de Donald Trump con programas para la detención de inmigrantes. Al mismo tiempo no tuvo empacho en trabajar para WestExec Advisors, la empresa de software fundada por el futuro Secretario de Estado Antony Blinken y Michèle Flournoy, para asesorar a empresas que buscan contactos con el Pentágono. Con estos antecedentes Haines reúne todos los requisitos para dirigir a los espías: capacidad técnica, contricción al trabajo, oportunismo, inescrupulosidad y cinismo. Altamente respetada por estas cualidades y su experiencia gubernamental, Haines va a ser la primera Directora Nacional de Inteligencia.

Como Directora Nacional de Inteligencia deberá coordinar el trabajo de los 16 servicios del país. Consecuentemente con la estrategia general demócrata, se espera que ponga el acento en el cerco, aislamiento y boicot contra Rusia, a quien ve como el enemigo principal. Es posible también que intensifique las campañas de desestabilización contra China, así como el ciberespionaje para contrarrestar el ascenso del país asiático. Retornando a las prácticas del gobierno de Obama, seguramente se inmiscuirá en los asuntos internos de sus aliados, suscitará alzamientos contra gobiernos desafectos y acumulará el máximo pensable de datos sobre toda la humanidad, para luego comercializarlos o usarlos en conflictos, según pinte la ocasión.

Avril Haines es una eficiente, experimentada, ambiciosa y ciega servidora del peor poder norteamericano. Con ella a cargo del aparato de espionaje, Biden confía en poder dormir tranquilo delegando las principales decisiones exteriores, sin atisbar que está llamando a una guerra entre caciques. Todas las figuras que el futuro presidente y sus asesores están nominando para dirigir la política exterior, las fuerzas armadas, la inteligencia y la seguridad del país rezuman las mismas cualidades y todos ambicionan más poder. Cada uno es más aventurero que el otro. Evidentemente, el “Estado profundo” ha decidido que, repitiendo las fórmulas fracasadas en los 1990, los 2000 y los 2010, se puede alcanzar el éxito que se esfumó entonces. No parece entender que el mundo ha cambiado, que los adversarios también juegan, son mucho más poderosos y no están más dispuestos a dejar impunes los crímenes cometidos en nombre de la libertad. El entronizamiento de esta banda de criminales es un búmerang que va a retornar sobre el corazón de Washington. Quien siembra vientos, cosecha tormentas.

No obstante, se espera que durante el proceso de confirmación en el Senado sea cuestionada por su participación en el programa de asesinatos con drones y en el ocultamiento del informe sobre el programa de torturas clandestinas de la CIA. Estos antecedentes han suscitado acerbas críticas de la izquierda demócrata y de organismos defensores de los derechos humanos contra la nominación de Haines, aunque, por ejemplo, Human Rights Watch resalta su “franqueza” y “transparencia”.

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Política Internacional de la semana y proyección geopolitica

2020 año que cambió Todo.

Año complicado en temas de Salud y Económicos; 13/12 el sainete electoral sin saber quien es el Presidente electo, Joe Biden toma nuevas decisiones nombrando como Secretario de defensa a un General “negro” el primero en la Historia de EEUU. Hombre del Complejo Tecnológico Militar Industrial. Volver al pasado. Trump NO suspende las ejecuciones de reos rompiendo la tradición de 130 años. Elecciones en Venezuela y sus marcos políticos nacionales e internacionales, con consecuencias en la región; No sirvieron las salvajes sanciones unilaterales, a pesar del atraso del “pago” reconocido por Elliot Abrams a la “oposicion” (Injerencia extranjera?). La OEA siguió siendo la Escribanía de Washington. En nivel Internacional EEUU pagó al reino de Marruecos su “Paz” con el estado de Israel esa acción con la entrega del Sahara Occidental a su soberanía. El Dato Tecnologico: China creo un Computadora Cuantica.

Análisis Geopolitico de la semana: la visita del Papa Francisco visitará Bagdad entre los días 5 y 8 de marzo del 2021, analizamos la geopolitica de las religiones que lleva adelante el Vaticano de la Religion catolica Apostolica Romana y las otras religiones monoteístas

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Política Internacional de la semana y proyección geopolitica

2020 año que cambió Todo.

Han pasado 30 días después no se sabe a ciencia cierta quién es el Presidente electo, El trumpismo no ha sido derrotado, La Crisis del Hegemón es mas que claro, tampoco hubo la “Ola Azul” del candidato Democrato, saco 74 millones de votos y Biden saco 80 millones, Hay una profunda Crisis interna social y el supuesto partido vencedor  Demócrata es una especie de cooperativa lo que hará complicado tener a las propia tropas ordenadas. En Política Internacional va a seguir en el mismo sentido de enfrentar a china que llevó adelante Trump…

Un crimen internacional usando armamento con tecnología robótica manejada satelitalmente nos referimos al asesinato del cientifico: físico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh el pasado 27 de noviembre, este crimen procupa a la comunidad internacion que puede causar un conflicto global segun sea las repesalias, las evidencias se direccionan hacia Israel y su socio protector USA…

Nuevas tendencias y alianzas mundiales se acrecientan…

La buena Noticia para la región es la importancia de la primera reunión después de un año entre el Presidente de argentina Alberto Fernández y el del Brasil jair Bolsonaro

Otra reunión internacional de Alberto Fernandez con Joe Biden, que también es de importancia no solo para Argentina sino para la región.

La otra Noticia son las elecciones de Legisladores en la República de Venezuela -Con un dato la oposicion reconoce que recibe subsidios del Gobierno Norteamericano-

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

DATOS DEL ACUERDO EN LA ZONA DE ASIA ENTRE ANTIGUOS ENEMIGOS

Análisis de la RCEP: Asia en el centro de la escena 3 diciembre, 2020

Desde Guangzhou, el consultor y ex diplomático Mario Quinteros escribe para DangDai sobre la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por su sigla en inglés), que acaba de lanzarse la semana pasada y cubre, con centro en Asia, casi un tercio de la economía global. Por Martio Quinteros (*)

Qué es el RCEP

El domingo 15 de noviembre de 2020, después de ocho largos años de negociaciones, 15 naciones de Asia lograron firmar el que –hasta el momento- es el más grande acuerdo de libre comercio en el mundo: el RCEP (Regional Comprehensive Economic Parnership) – Asociación Regional Económica y Comprehensiva.

El acuerdo aglutina a los diez miembros del grupo ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático – Brunei, Cambodia, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam), junto con Australia, China, Nueva Zelandia, Japón y Corea del Sur; en este acuerdo participan naciones que representan en su conjunto alrededor de un tercio de la población (2.200 millones de personas) y del PBI (26.2 billones de dólares) del mundo, conduciéndolas hacia menores tarifas, simplificación de las regulaciones de comercio y una promesa de mayor crecimiento económico.

Es así que el RCEP se une al CPTPP (Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership – Acuerdo Comprehensivo y Progresivo para la Asociación Transpacífica – un bloque de once países ubicados en ambas costas del Océano Pacifico, establecido en 2018, cuyos participantes son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam) representando los dos grupos más importantes de la región del mundo con mayor crecimiento. El RCEP tendría que efectivizarse dentro de los próximos dos años, una vez que los países participantes (un mínimo de seis ASEAN y de tres no-ASEAN firmantes) ratifiquen el documento.

No deja de llamar la atención que Estados Unidos esté ausente de estos dos grupos: nunca participo en las negociaciones del RCEP y, a principios de 2017, se retiró del Trans Pacific Parnership (TPP – acuerdo que precedió al CPTPP), poco después de la asunción al poder de Donald Trump en Washington.

Principales características del RCEP

– El acuerdo pone en evidencia y refleja el hecho de que el centro de gravedad de la economía mundial se ha desplazado en los últimos cincuenta años del Atlántico Norte el Este de Asia;

– El acuerdo disminuirá hasta el 92 % de las tarifas afectando el comercio intrarregional en un marco de 20 años, también establece reglas comunes para el comercio electrónico, el comercio internacional y la propiedad intelectual. Alrededor del 65 % de los sectores de servicios estarán abiertos para los participantes;

– El comercio intra-asiático es ya más importante que los intercambios de Asia con América del Norte y Europa sumados. El RCEP simplemente acentuara esta tendencia, al reforzar y consolidar los vínculos comerciales y de inversiones entre sus miembros;

– El RCEP es un ejemplo de una integración económica pragmática en la que se construyeron consensos entre los signatarios solo hasta el punto en que estos fueron factibles y fundando el acuerdo en la red pre-existente de tratados de libre comercio entre los miembros de ASEAN y el resto de los participantes;

– Las realidades geográficas y económicas del mundo, más la disputa comercial y las amenazas económicas de Washington han impulsado a China a reducir su dependencia del mercado de Estados Unidos y a diversificar sus opciones comerciales, impulsando así la concreción del tratado;

– El pacto reúne, por primera vez en un acuerdo de libre comercio, a Japón, China y Corea del Sur;

– El RCEP representa un claro avance en el mundo de las ideas de multilateralismo y libre comercio;

– Se han incluido clausulas especiales para arreglos transitorios y transferencias de tecnologías que beneficien a los participantes menos desarrollados (Cambodia, Laos, Myanmar);

– Se ha agradecido especialmente la valiosa contribución de India en la conformación del acuerdo y se espera que pueda incorporarse como miembro en los próximos años a pesar de haberse retirado de las negociaciones en 2019;

– No se han incorporado al RCEP normas sobre trabajo y medio ambiente (a diferencia del CPTPP) y las provisiones con respecto a los servicios e inversiones son menos detalladas que en el CPTPP;

– Por último, pero no menos importante, cabe destacar que el RCEP es un signo muy claro de que Asia ha logrado un lugar pre-eminente en la economía mundial. Una posición que está basada en estabilidad económica, importantes inversiones en educación y salud, instituciones robustas y un sector privado dinámico y con ideas claras que promueve la innovación y el comercio internacional.

China y el RCEP

Ya, alrededor de 70% del comercio total de China es con Asia y Europa, situación que hace natural que Beijing apoyara y promoviera el concepto del RECP desde el inicio mismo de las negociaciones y que –dada su pre-eminencia económica en la región- China haya asumido un rol importante en la conformación de los detalles del acuerdo.

Sin embargo, es muy importante señalar que el RCEP es principalmente el resultado de una iniciativa del grupo ASEAN, así expresado desde el mismo inicio de las negociaciones, y de los esfuerzos de ASEAN para apuntalar la dinámica de la economía y el comercio de la región. Es más, la arquitectura del acuerdo ha sido principalmente estructurada sobre los acuerdos de libre comercio pre-existentes entre ASEAN y el resto de los participantes, habiendo esta sido principalmente definida por ASEAN con las contribuciones de los demás socios.

El retiro de India de las negociaciones del RCEP en 2019, después de haber sido uno de los participantes desde los comienzos, se debe principalmente a las políticas tradicionalmente proteccionistas heredadas desde los primeros años de la independencia (1947) y expresadas en la actualidad en las preocupaciones sobre el impacto domestico de importaciones de productos agrícolas y lácteos a precios competitivos de Australia y Nueva Zelandia así como de artículos manufacturados de China; en cualquier caso, los 15 signatarios acordaron expresar taxativamente que las puertas permanecen abiertas para que India se incorpore al tratado en el momento en que así lo decida.

China ya ha establecido una red de acuerdos de libre comercio con 17 países y bloques regionales y está negociando con otros 15, así como manteniendo conversaciones con Japón y Corea del Sur desde 2012 sobre un tratado de libre comercio trilateral (con escasos avances, hasta el presente) y un acuerdo de inversiones con la Unión Europea. De todos modos, el RCEP será el primer acuerdo de libre comercio multilateral en el que China ha formado parte.

Todos estos esfuerzos por parte de Beijing para alcanzar acuerdos que liberalicen el comercio exterior tienen por objetivo consolidar el desarrollo económico y la influencia internacional de China. Ciertamente, la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos y su despliegue de políticas proteccionistas y medidas anti-china, dio un gran impulso adicional a las actividades de Beijing para diversificar sus socios comerciales y promover el libre comercio. 

Que es lo que el RCEP ofrece a América Latina

– Algunas lecciones.

Quizás, la más importante contribución que pueda aportar el RCEP a América Latina sean las lecciones que se puedan obtener de este acuerdo en términos de una iniciativa de liberalización de comercio. En este sentido, sería interesante remontarse un poco en la historia y preguntarse: porque es que los países asiáticos fueron capaces de desarrollarse y profundizar su integración económica mientras que América Latina ha mostrado un grado de crecimiento decepcionante en las últimas décadas?

Un factor importante a considerar en esta cuestión es el modelo de desarrollo que cada región decidió elegir hace ya varias décadas: en los años 1950, América Latina implemento -con variado éxito- el modelo de sustitución de importaciones como política de industrialización, mientras que Asia –comenzando en la década de 1970- opto por esquemas de crecimiento liderado por las exportaciones.

Adicionalmente, en la década de 1980, Asia del Este desarrollo una estrategia de aprovechamiento de las sinergias basadas en las inversiones transfronterizas en el cual –principalmente Japón, pero también países de la EU y otras economías avanzadas- transferían tecnologías y capital a sus vecinos menos desarrollados, muy frecuentemente a través de joint ventures en las cuales el inversor extranjero mantenía participaciones minoritarias.

Fue así que los ‘Tigres Asiáticos’ –Corea del Sur, Taiwan, Malasia, Indonesia y, hasta un cierto punto, Vietnam y Filipinas- se desarrollaron en el marco de una división internacional del trabajo en el sector industrial en la cual los países más ricos transferían aquellas actividades que requerían menores costos de mano de obra a socios y sucursales establecidos en economías menos avanzadas en el sur y sud-este de Asia. Un ciclo de industrialización, orientado hacia el mercado internacional, en el cual las industrias mano de obra intensivas eran progresivamente reubicadas en países de menor desarrollo, aportando así crecimiento económico y mejoras en los niveles de vida de la población.

La idea directriz atrás de este modelo era alcanzar un grado sistémico de competitividad global, creando así ventajas claras para los países en desarrollo en mercados internacionales. Este proceso se inició con las industrias textiles y de confecciones, seguido por el sector automotriz y algunas industrias químicas y, más tarde, por las actividades de la electrónica y del área digital. El factor clave aquí fue lograr niveles de competitividad global y no meramente local – como fue el caso del desarrollo basado en la sustitución de importaciones aplicado en América Latina.

Al mismo tiempo, América Latina aplicó –con varios grados de persistencia y calidad de gobernanza- mecanismos de desarrollo e integración regional orientados hacia los mercados domésticos y con una participación poco activa del sector privado.

Los resultados finales de estas dos diferentes estrategias de desarrollo están hoy dolorosamente a la vista de todos (se puede ver al respecto el trabajo de Michael Mortimer Flying geese vs. sitting ducks, CEPAL, Santiago de Chile,1993).

Oportunidades de negocios

Mercados integrados de tamaño continental –piénsese en la EU- crean innumerables oportunidades de negocios, tanto para los actores externos como internos a la región, en términos de tamaño del mercado, simplificación de regulaciones de comercio, normas comunes, mejoras en la conectividad física, homogenización en los sistemas jurídicos, economías de escala y accesibilidad financiera, entre otros. En este sentido, el RCEP será con el tiempo no muy diferente a otros grandes mercados integrados, ofreciendo nuevas e interesantes oportunidades de negocios para las empresas de América Latina.

Es bueno recordar que América Latina ya está suministrando a los países miembros del RCEP, principalmente, productos agropecuarios y otras materias primas (minerales, fibras textiles, madera, productos de pesca, etc.), aunque solo incipientemente productos más elaborados y listos para el consumidor o industrias intermediarias.

Para comenzar, habría que señalar que las normas comunes de calidad que introducirá el RCEP crearan un mercado más amplio para alimentos procesados (incluyendo bebidas), que llegaran a todos los estados miembros con las mismas reglas sanitarias y de empaque.

Adicionalmente, la demanda de los países signatarios de RCEP –especialmente en cuanto a alimentos- crecerá considerablemente a medida que sus economías crezcan y los ingresos de sus habitantes gradualmente se incrementen.

De todos modos, las mayores oportunidades (y los más grandes desafíos) para las empresas de América Latina ciertamente se producirán introduciendo más productos procesados y –fundamentalmente- desarrollando sus propias marcas antes que confiar en importadores y distribuidores locales para conducir la comercialización como se hace usualmente hoy en día.

Ciertamente, desarrollar marcas y posicionar productos dentro de cadenas de valor en sitios más cercanos al consumidor es un exigente –y bastante costoso- emprendimiento y por tanto no fácilmente alcanzable para muchas empresas de América Latina. De todos modos, es una tarea que asegura mejores retornos y más estabilidad a las operaciones que la venta de productos a granel o de una forma indiferenciada.

Esta aproximación a la comercialización puede ser facilitada por medio de un trabajo conjunto con socios locales –bajo un esquema de joint venture o asociación- a fin aliviar los requerimientos de financiación así como las dificultades de idioma y de desconexión con el medio local.

En cualquier caso, a fin de aprovechar plenamente las oportunidades que el RCEP ofrece a las empresas de América Latina, será necesario que estas tomen una actitud decididamente pro-activa en cuanto a la comercialización de sus productos, incrementen la presencia permanente en los países miembros del acuerdo y se conviertan en actores activos en dichos mercados.

(*) El autor dirige Yi Consulting en Guangzhou, donde también fue, como en otros destinos, varios de Asia, diplomático de carrera de la Cancillería argentina. www.yiconsultingchina.comhttps://dangdai.com.ar/2020/12/03/analisis-de-la-rcep-asia-en-el-centro-de-la-escena/

En el marco de la recesión geopolítica[1] actual del orden mundial (Bremmer) tanto las administraciones de Obama como la de Trump buscaron abordar los mismos imperativos y dilemas estratégicos de la relación hacia China, sin embargo destacándose distintos enfoques tácticos, en base a la diversidad ideológica entre las dos gestiones presidenciales.

(Gran) Estrategia y Cultura Estratégica

La Gran estrategia estadounidense busca combinar el interés estadounidense por un orden global geoeconómico “abierto” de la hegemonía liberal junto con una estrategia de mantenimiento de la supremacía geopolítica.

La cultura estratégica y el declive de la hegemonía estadounidense se han tratado en los trabajos de los académicos neorrealistas como Posen[2], Stephen Walt[3]y John Mearsheimer[3], Robert Kaplan[4]. Estos autores coinciden en que la Gran Estrategia de Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría, con su “ala” de estrategia de Hegemonía Liberal, ha fracasado, porque ha sido esencialmente demasiado ambiciosa ya que buscaba difundir y, a veces, hacer cumplir los valores liberales en todo el mundo a expensas de su poder nacional. Pero la visión compartida de estos académicos omite un aspecto muy relevante como sostiene Christopher Layne [5]:

Se debe menos por su política excesivamente ambiciosa y más por la apertura del orden mundial y a la competencia del libre mercado propia de hiper-globalización lo que a largo plazo harán que “la gran estrategia hegemónica (liberal) haga que Estados Unidos este menos seguro” provocando complejos dilemas geopolíticos.

El dilema chino: Capitalismo de Estado y Empresas de Participación Estatal

Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, con el ascenso de China, cuya apertura fue defendida en su momento por los decisores estadounidenses como parte de la construcción de un orden global liberal.

El ascenso de China ha hecho que la síntesis entre intereses en pugna (nacionales vs globalistas) sea un trabajo cada vez más desafiante, porque China representa tanto un socio como un rival para Washington.

En particular, los decisores políticos en Washington, DC sienten que el poder estadounidense se ve socavado por el capitalismo de Estado chino y, más concretamente, las empresas de propiedad estatal (SOE-EPE) de Beijing, ya que se convierten en instrumentos de supremacía económica y geopolítica en sectores estratégicos como la alta tecnología.

De hecho, el ascenso de China como actor internacional de primer nivel ha puesto de relieve la tensión entre las dos almas de la gran estrategia estadounidense: el globalismo y la supremacía geopolitíca nacional.

En el pasado, el éxito económico de estados competidores como Alemania y Japón no podía traducirse en aspiraciones geopolíticas dado que estos aceptaron un desarme posterior a la Segunda Guerra Mundial que finalizo sus aspiraciones geopolíticas.

Sin embargo, la estrategia geopolítica revisionista de su mejor amigo y ahora peor enemigo, China es un desafío supremo en comparación con otros rivales. China ahora cuenta con una renovada capacidad militar en el pacifico, absorbe grandes cantidades de deuda externa estadounidense, y con una clase media en crecimiento y un enorme mercado interno, hacen que sea difícil:

“mantener al mundo lo suficientemente abierto para los negocios globales y norteamericanos, sin prevenir que surgimiento de ningún otro desafiante”  Harvey [6]

Si bien la política exterior estadounidense muestra que existe una continuidad con respecto a sus objetivos estratégicos, cada administración perseguirá esos objetivos de modo táctico. Limitaciones estructurales sintetizadas en la conceptualización de Ian Bremmer de recesión geopolitíca, que plantea la difusión del poder global y declive del orden trans-atlántico liberal norteamericano a largo plazo.

El respaldo empírico de estos argumentos puede observarse al comparar los enfoques de política económica exterior de Obama y Trump hacia China.

Por un lado, Obama buscó encontrar un equilibrio favorable entre los intereses geopolíticos y geoeconómicos apoyándose en un enfoque multilateral y globalista. Esto se puede ver en sus esfuerzos por promover la Asociación Transpacífica (TPP) con el fin de contrastar las empresas estatales chinas en las áreas de alta tecnología e Internet y, más en general, socavar el capitalismo de estado de China intentando imponer mayor apertura económica.

Por otro lado, Trump, coherentemente con sus puntos de vista más nacionalistas, se ha dirigido hacia China llevando una política bilateral y confrontativa en búsqueda de la supremacía geopolitíca. Esto ha llevado a su administración a aumentar los aranceles sobre decenas de miles de millones de exportaciones chinas para y tomar represalias contra la competencia de las empresas estatales chinas en áreas sensibles.

Conclusiones

La estrategia estadounidense de Hegemonía Liberal ha contribuido al surgimiento de rivales económicos y geopolíticos sistémicos, como China recientemente. Se argumentó que el ascenso de China como actor internacional relevante ha hecho de este ejercicio de síntesis entre nacionalismo (primacía del interés nacional) y globalismo (un orden geoeconómico abierto) una tarea extremadamente desafiante para Estados Unidos porque China se ha convertido tanto en socio como en enemigo. En particular, la hegemonía de los Estados Unidos se ve desafiada por el entrelazamiento estratégico de China entre el poder político y las industrias clave (empresas de propiedad estatal).

Por lo tanto, los tomadores de decisiones políticas estadounidenses, desde Obama hasta Trump, entendieron que el capitalismo de estado chino es su principal fuente de poder, y por tanto una amenaza. Bajo este esquema analítico, se demostraron las diferencias entre las administraciones de Obama y Trump en su enfoque de la política económica exterior hacia China. Aunque adoptaron tácticas radicalmente diferentes, tanto Obama como Trump persiguieron objetivos estratégicos similares. Obama, sin embargo, puso más énfasis en el multilateralismo, mientras que Trump prefirió un enfoque bilateral y más confrontativo.

Referencias y bibliografía

[1] Bremmer, Ian. (2018) “geopolitical recession has arrived and the US-led world order is ending”.

https://www.cnbc.com/2018/10/10/china-emerging-markets-are-rising-us-led-order-ending-ian-bremmer.html

[2] Posen, B. R. and Ross, L. A. (1996) Competing Visions for U.S. Grand Strategy, International Security, Vol. 21, No. 3, pp. 5-53.

[3] Walt, S. M. (2018) The Hell of Good Intentions: America’s Foreign Policy Elite and the Decline of U.S. Primacy, New York: Farrar, Straus and Giroux. Pág 54.

[4] Kaplan, R.D. (2019) America Must Prepare for the Coming Chinese Empire: https://nationalinterest.org/feature/america-must-prepare-coming-chinese-empire-63102

[5]Layne, C. (2007)The Peace of Illusions: American Grand Strategy from 1940 to the Present, Ithaca and London: Cornell University Press. Pág 7.

[6]Harvey, D. (2003) The New Imperialism, US: Oxford University Press. Pág 84.

Juan Martin Gonzalez Cabañas es cientista político, Analista de Dossier Geopolítico,  de  analista de Vision & Global Trends integra el staff de la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina. investigador asociado de Lab GRIMA 

LabGRIMA-UFPEL 154 Alberto Rosa Street,  Room 325 – ZIP Code 96010-770 Post Box 91 – Pelotas – RS ZIP Code 96010-761 – Brazil

Invitado por Roberto de la Madrid como panelista el día 3/12/2020 -Justo cuando se cumplen 30 días de las elecciones presidenciales de  EEUU sin que esté claro todavía quién es el presidente electo oficial- Analizamos esta realidad del Ex Hegemon y sus consecuencias. Carlos Pereyra Mele.-

Programa “Detrás de la Razón” conducido por el Periodista Roberto de la Madrid por el Multimedio HispanTv 292.000 suscriptores en YouTube

Donald Trump ha sentenciado que su obligación más alta es darle democracia al país. “Como presidente no tengo más alta obligación que defender la ley y la Constitución de EEUU.. Es por esto que estoy determinado a proteger nuestro sistema de elección, el cual ahora está sitiado y bajo asalto coordinado.” Furioso, con cartulinas llenas de gráficas y datos y con un discurso al mundo, denunció que muchos votos fueron contados en otros países; que en varios estados se le permitió votar a la gente sin identificación o incluso no siendo residentes legales; que muchos votos se emitieron después de la fecha legal; que los demócratas usaron la pandemia como excusa para que millones de votos se hicieran por correo;  y que desde 2016 querían quitarle la primera victoria presidencial, con el engaño de la injerencia rusa y el impeachment. Todo esto en medio de los reveses que le han dado, el último el de su amigo y aliado, el fiscal general de EEUU, quien dijo que sí había potenciales fraudes pero que no era para tanto, como para revertir la elección o invalidarla. Trump ha acusado al FBI y al Departamento de Justicia por ser cómplices de lo que él llama el fraude de la historia. ¿Qué sigue? ¿Quién tiene razón o más certezas? 

-PREGUNTEMOS

y dejemos que los analistas nos orienten y que usted alcance la conclusión. Le recuerdo que han censurado este programa no una sino muchas veces, y por todos lados. Las cuentas de Hispantv en YouTube, se han cerrado en varias ocasiones. Por eso, la cuenta oficial de un servidor fue abierta para que usted nos siga y en caso de que se pierdan las otras, mantengamos siempre por aquí la nueva información. Búsquela y suscríbase, el nombre usted ya lo conoce: “Detrás de la Razón oficial Roberto de la Madrid” POR ROBERTO DE LA MADRID ©

Entrevista realizada por el editor Responsable de Equilibrium Global Martín Alejandro Pizzi, al Director de Dossier Geopolitico Carlos Pereyra Mele: GEOPOLITICA en America Latina, primero, LA HISTORIA. Charla con Carlos Pereyra Mele

Entrevista Equilibrium Global: La geopolítica en América Latina es un interrogante abierto. Para intentar descifrar las claves para nuestra región, la base de análisis que nos provee la historia. El lic. Carlos Pereyra Mele nos ayuda a ver eventos y características en América Latina para entender, desde nuestra historia, cómo se puede describir la realidad del presente. Es el primer video donde abordamos esta cuestión que, es asunto compartido para internacionalistas que estén en México, Colombia, Uruguay … para América Latina aplica una historia de paz, pero también de muchos desencuentros. Equilibrium Global canal Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=AoIL6TNCKT4

EQUILIBRIUM GLOBAL: Son tiempos del empoderamiento del ciudadano en el campo de las relaciones internacionales. Tiempos de cambios, de fricciones y de reconfiguración del poder global. Transitamos tiempos donde las injusticias, los preocupantes desafíos y las incertidumbres de la agenda mundial, nos demandan compromiso y actitud solidaria ante una realidad resquebrajada que no nos permite ser indiferentes. Sin dudas, son tiempos donde el ciudadano tiene poder, lo sabe y sabe de los antecedentes no muy lejanos donde se ha visto cómo ese poder ha logrado transformar una realidad. Hoy, motivados por las injusticias, las crisis humanitarias, la sustentabilidad y las desigualdades, millones de ciudadanos diariamente actúan desde sus posibilidades a través de las herramientas tecnológicas. Hacia lo que podemos entender como el modelo de “ciudadano global” preocupados por “un mundo mejor”, aquellos con disposición o actitud interrogativa hacia la búsqueda de comprender mejor que sucede en el mundo hoy. Abrumados por las noticias desde los medios de comunicación masiva que se concentran en las “curiosidades, en lo trágico o en mostrarnos lo que vende”; la necesidad de buscar canales alternativos que nos brinden un panorama más amplio, que nos den información para entender la realidad. En esta línea trabajamos desde el 2009 en Equilibrium Global.

Informe imprescindible para entender el saqueo financiero de la venas abiertas de latinoamerica

Por Guillermo Oglietti, Sergio Martín Páez y Mariana Dondo

En nuestro primer informe de la investigación que CELAG está realizando sobre la banca en 10 países de América Latina1 nos concentramos en la rentabilidad del sistema bancario y destacamos la disociación entre la elevada rentabilidad bancaria durante 2019 y los magros resultados de las economías de la región. En este segundo informe seguimos apuntando a la rentabilidad, pero diferenciando entre los diferentes orígenes, tipos y orientaciones de las instituciones financieras.

Principales hallazgos

Banca, un sistema de extracción: banca doméstica y externa

  • En 2019, el sistema financiero de la región generó unos 100 mil millones de dólares de beneficios, cifra equivalente al tamaño del PIB de Ecuador o al de Paraguay y Uruguay sumados (tabla 1).
  • Brasil genera 2/3 (65,6%) de la masa de beneficios2bancarios extraídos en los 10 países seleccionados. Contrasta su aporte mucho mayor a la masa de beneficios bancarios que su contribución al PIB de la región, de un 41% (gráfico 1).
  • Lejos de esta masa de beneficios brasileña le sigue México, con el 11,3% del total de beneficios, Argentina con el 6,5%, Chile con el 4,8%, Colombia con el 4,5% y Perú con el 4,2%.
  • De todos modos, cabe notar que un 85% de la rentabilidad de la banca en Brasil es generada por banca doméstica. Este es un aspecto relevante, ya que esta masa de beneficios no se traduce necesariamente en una mayor salida de divisas en concepto de remesas de utilidades, como es el caso de los países que tienen una mayor penetración de la banca externa.
  • En México, por el contrario, unos 2/3 de la rentabilidad bancaria es generada por bancos extranjeros, por lo tanto, contribuye en mayor medida a la salida de divisas vía remesas. Argentina le sigue en orden de magnitud, con casi un 46% de beneficios generados por entidades extranjeras.
  • Ecuador y Colombia son otros dos países donde un 80% o más de la masa de beneficios es aportada por la banca doméstica. En el resto de países, la banca extranjera genera entre el 35% y 43% del total de beneficios.

IR AL INFORME COMPLETO: