La actual situación de guerra en Ucrania, fruto de la inesperada invasión rusa obliga a efectuar un exhaustivo y objetivo análisis de los factores desencadenantes, no siempre agradables pero sí necesarios. Por: Adolfo Koutoudjian

La actual situación de guerra en Ucrania, fruto de la inesperada invasión rusa obliga a efectuar un exhaustivo y objetivo análisis de los factores desencadenantes, no siempre agradables pero sí necesarios. Los grandes choques geopolíticos hoy y en el pasado inmediato fueron casi siempre multicausales y está en el estadista y en los analistas saber discernir las tendencias no para prever el futuro pero sí para planificar alternativas, límites y riesgo. Son numerosos los ejemplos de esta carencia de sabiduría histórica-cultural que avalan lo que decimos (por ejemplo, el estallido de la Primera Guerra Mundial en Sarajevo, el ataque alemán a la URSS en 1941 y Japón a EEUU en “Pearl Harbour”. Más cerca nuestro, la recuperación de las Malvinas en 1982 y tantos otros acontecimientos como evidenció EEUU en Irak y Afganistán en los años ‘80s, 90s y 2000 y quizás Rusia hoy en Ucrania.

El pensamiento geopolítico no es científico pero sí disciplina al analista en el saber multivariable. En este sentido, el mundo moderno permite visualizar tres órdenes de factores: 1) Factores estructurales; 2) Factores socio-políticos; y, 3) Factores geopolíticos.  Estos tres órdenes están cruzados por la Geografía, la Historia, la Economía, la tecnología y la cultura permitiendo abordar adecuadamente la mayor parte de los hechos geopolíticos y estratégicos.

Factores estructurales

Los factores estructurales son la base de la geopolítica de largo plazo. Cambian lentamente en los tiempos históricos y son difíciles de percibir pero como en el trasfondo de un escenario teatral, están como base a trasfondo de los acontecimientos geopolíticos. Por la brevedad de este artículo, sólo mencionaremos algunos de los principales a nuestro entender:

    • Población. en 2022 la población mundial alcanzó los 7.800 millones de habitantes, lo que significa 50 hab/km2 de superficie emergida. Hace un siglo atrás no alcanzaba los 2.000 millones, es decir, se cuadruplicó en 100 años. El 52% de esa población vive en Asia mientras América, África y Siberia tienen menos de 5 hab/km2 salvo en las metrópolis. A su vez, los océanos son el 71% de la superficie terrestre. Si bien la curva de crecimiento tiende a estabilizarse, para la ONU en el 2050 llegarán a 9.500 millones de habitantes y a fines de siglo XXI a 10.000 millones.

    • Cambio climático y geodemográfico. Este fenómeno se está midiendo en Hawai desde 1957 y pareciera ir acelerándose por los cambios en los cinturones de altas y bajas atmosféricas. Si estamos entrando en un “pequeño verano” planetario, vemos que los desiertos crecen, los hielos polares disminuyeron y cambiaron las condiciones atmosféricas continentales y de alta mar. El ascenso del nivel de las aguas aunque ligera, traerá cambios geopolíticos destacados en islas y costas.

    • Sujetos sociales. En las últimas décadas surgen nuevos sujetos sociales especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial. La mujer con plenos derechos y la juventud que, a nivel mundial representa el 50% menores de 22 años.

    • Contaminación. Este proceso sucede en aguas continentales, oceánicas, atmosférica y los hielos polares- La preservación de los ecosistemas empezó a ser un elemento de controversias políticas y sociales.

    • Comunicaciones y ciberespacio. Estas dimensiones adquieren una creciente relevancia geopolítica en la economía, en la guerra y en el vivir cotidiano.

    • Los espacios anecuménicos. Hasta fin de siglo, la exploración y explotación de los fondos marinos, el espacio exterior y las calotas polares es una verdadera puja entre grandes potencias y corporaciones económicas a nivel planetario.

Factores socio-políticos

El Estado, desde la edad moderna (siglo XV) hasta la actualidad, con diversas formas y esencias, ha demostrado ser un organismo vivo (a pesar del organicismo implícito) que ha evolucionado, se ha transformado, ha desaparecido, vuelto a nacer, etc. Es uno de los elementos claves de las luchas geopolíticas por la limitación y delimitación de sus alcances y fronteras. En el año 2022 son más de 30 los casos de conflictos interestatales sin contar, en este caso, los conflictos intraestatales.

La economía. Desde la primera revolución industrial del siglo XVIII, la transformación del suelo, las materias primas y minerales ha sido, quizás, la principal actividad humana. Para lo cual adaptó varias formas de explotación de los factores económicos, desde el capitalismo comercial del siglo XIV hasta la actualidad. Este capitalismo es producto del Occidente porque las formas de producción asiáticas y africanas fueron y son una variedad de sistemas productivos. Todo el siglo XX vio la lucha entre el capitalismo occidental y el socialismo de Estado Ruso-Chino. Hoy los sistemas convergieron en muchos aspectos por lo que la economía adquiere nuevas herramientas tecnológicas de difícil predicción a futuro.

La principal medición del poder nacional universalizó el PBN (Producto Bruto Nacional) y derivados como el poder financiero, el comercio exterior, etc. Esto llevó a dividir a los países con niveles altos de PBN en países desarrollados y a los demás subdesarrollados, en algunas escuelas ideológicas se los llamó en desarrollo, dependientes, etc.

Cultura-religión-ideología. Son las bases espirituales de los pueblos que posibilitan su supervivencia en el tiempo, su fortaleza para soportar adversidades, guerras y calamidades. Permiten al ser humano una trascendencia espiritual que las ideologías materialistas no han podido comprender y superar (“soft-power”).

Valores sociales. La familia, la nacionalidad y la religión han sido las principales fortalezas de numerosos pueblos. El Materialismo comunista de esta época del capitalismo tardío (hoy universal) ha llevado a gran parte de las juventudes desclasadas y desarraigadas a caer en la anomia y el nihilismo.

Esta anomia está minando las bases espirituales y materiales de muchas naciones como se observa en Centroamérica, África Central, Medio Oriente y otros lugares y en los suburbios de las grandes ciudades occidentales.  

Rol de la mujer y la juventud. Ambos sectores esenciales de la humanidad tienen creciente peso político en el mundo, cosa poco comprendida por la política tradicional, pero muy bien captada por las campañas publicitarias sean comerciales, políticas y religiosas.

Factores geopolíticos

La esencia de los factores geopolíticos son el territorio y su expresión cartográfica. Los buenos geógrafos enseñan que “el mapa habla” y hasta puede ser un “arma de guerra (Lacoste, Francia 2000). En esta nota no pretendemos abarcar ese inmenso y difícil universo (la geopolítica es la disciplina de los estadistas”) sino señalar algunos factores relevantes

Marco General Mundial. Hoy la disputa internacional semeja una confrontación tectónica de placas geopolíticas. El poder marítimo (EEUU y la OTAN) cercando al poder terrestre (Rusia y China). Estratégicamente Mahan (1890) vs. Mackinder (1904).

Los mapas modernos dicen que desde 1945 el ejército ruso retrocedió 2.500 km desde el río Elba a la frontera ruso-polaca a pesar de dejar 26 milones de muertos en la Segunda Guerra Mundial. A esto se le suma que los zares tardaron dos siglos en llegar al mar Negro y al Báltico y ahora algunos ven que esos éxitos pueden perderse.

Desde la caída del muro de Berlín (1989) y la disolución del Pacto de Varsovia, los acuerdos de París entre Rusia y Occidente (Bush, Tatcher, Kohl, Yeltsin, Miterand, etc.) se comprometían a no llevar la frontera de la OTAN de sus posiciones salvo en la Alemania unificada. Sin embargo, en 1992 la OTAN, cambió sus objetivos anticomunistas en los Acuerdos de Roma y se abrieron las puertas para todo país europeo que aprecie los valores occidentales y su seguridad. Así entran al pacto anti ruso, Polonia, Rumania, Eslovaquia, los países bálticos, Bulgaria menos, obviamente, Rusia y Serbia. La OTAN se desplaza a Medio Oriente de la mano de EEUU y ya en la última década en la región Indo-Pacífica a medida que crece China y sus pretensiones.

Los principales geopolíticos norteamericanos (George Kennan, creador de la teoría de la Contención en 1947), H. Kissinger en 1999 y 2021, abogan por no ampliar la OTAN por el riesgo a la guerra fría. Ambos piensan lo contrario de Brzezinsky que escribe en sus libros como “El Gran Tablero Mundial” de 1997 quien plantea claramente por limitar y “desguazar” a Rusia.

La OTAN, con Javier Solanas, en 1999 comunica a Rusia que se instalarán radares aéreos y submarinos en el norte de Noruega entre otros lugares fronterizos.

En el año 2000 asume Putin en una Rusia desquiciada y humillada por Occidente y comienza un programa de ordenamiento en base a la modernización de las FFAA financiando por el gas ruso y logran hacer de Europa una dependencia energética parcial de Rusia (casi 1/3 de la energía europea).

En el 2007 ante el Parlamento Alemán y en presencia de Merkel (vieja conocida suya de la época soviética) advierte que Rusia pretende asociarse a la Unión Europea y hasta a la OTAN pero fue sistemáticamente rechazada. A Rusia le resulta intolerable que la OTAN llegue a sus fronteras a quien ven como la “estrategia de la anaconda” la política del “atlantismo”sajón, ahogando a Rusia y su periferia.

En 2008, la República Caucásica de Georgia plantea un conflicto con Rusia quien estimula la separación de Abjazia y Osetia que estaban bajo administración de Tibilisi. Además de plantear entrar a la OTAN, Georgia invita a buques de guerra norteamericanos a visitar el puerto de Batum. El resultado fue la guerra de agosto del 2007 con el ataque ruso al norte del país y la destrucción casi completa del ejército georgiano en una semana. Cabe destacar que al disolverse el Imperio Ruso en 1917, Georgia ya buscaba la alianza de Alemania, con características políticas similares a la actualidad.
Poco tiempo antes Rusia elimina a sangre y fuego las pretensiones independentistas de la Chechenia musulmana y como resultado Grozny es totalmente destruido.

Frente a estos antecedentes el Parlamento ucraniano, por mayoría, votó el No entrar a la OTAN el 3 de junio de 2010 siendo elegido un poder ejecutivo afín a Moscú. El país cae en un gran crisis económica-social al punto de ser el de menor PBI per cápita de todas las antiguas repúblicas soviéticas y socialistas europeas.

En 2014 la revuelta del Maidan cambia al gobierno ascendiendo al poco tiempo el actual presidente Zelensky (famosa figura de la televisión ucraniana) y con notorias simpatías con la Unión Europea y la OTAN.

Las partes contendientes en ese año firman los acuerdos de Minsk comprometiéndose a respetarse y declarar la autonomía de las provincias rusófonas de Donetzk y Lukansk. Este proceso se da con violencia política y paramilitar de las partes que dejan aproximadamente entre 10.000 y 14.000 muertos.

Visto el giro pro OTAN del gobierno de Zelennsky, Rusia ocupa casi sin resistencia la península de Crimea en 1914, organizando un plebiscito que da como resultado que el 98% de la población votó por pertenecer a la Federación Rusa como provincia autónoma. Cabe señalar que en ella está la base aeronaval de Sebastopol, asiento de la Gran Flota del Mar Negro que hoy también se despliega en el Mediterráneo en el puerto sirio de Latakia, como antes en Alejandría (1972).

En este marco conflictivo aparece la crisis del gas ruso que atraviesa Ucrania rumbo a Europa occidental. Así, Kiev, a veces legalmente y otras no tanto contrae una deuda con Moscú por no pagar por ese gas de entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Ante esta situación, por iniciativa germana se construye el gasoducto submarino por el Báltico de Nordstream que permitiría abastecer de gas por 30 años a la mitad de Europa. Quien más se opone a esto es EEUU por la dependencia europea de Rusia a todos los efectos. En este momento y desde la invasión rusa a Ucrania el 24/2/22 está suspendido faltando sólo 10 km para llegar a la terminal de Skagerrak.

Algunas primeras conclusiones

A la fecha (abril de 2022) esta lamentable guerra no terminó, pero, a riesgo de equivocarnos ante nuevos acontecimientos políticos y militares podemos arriesgar algunos enseñanzas y conclusiones.
    1. Conocer las grandes líneas de la geopolítica mundial es el saber de base que debe tener un estadista.
   2. La existencia en casi todos los arsenales de armamento NBQ obliga a ser prudentes y sensatos con las acciones y las palabras.
   3. El conflicto con Ucrania no solo es un manual de geopolítica básica sino que está mostrando errores estratégicos de casi todos los actores.
  4. Esta guerra refuerza los cambios en las doctrinas militares, llevando a las armas pesadas a que sean más pequeñas, inteligentes, teledirigidas y con gran poder de fuego en las tres dimensiones del espacio.
  5. Los sectores geopolíticos no sólo muestran amauterismo, sino irresponsabilidad respecto los acontecimientos, con la consiguiente muerte y destrucción de personas e infraestructura.
  6. Los fenómenos geopolíticos de moderada magnitud afectan a gran parte del planeta como lo notaron los “comodities” latinoamericanos.
   7. Salvo el caso de China, Japón y Vietnam no hay liderazgos políticos destacados por su inteligencia, prudencia y sabiduría. Las diatribas furiosas son propias de los años de la guerra fría. Ni EEUU, ni Rusia, Francia, Alemania o Inglaterra están a la altura de las circunstancias.
  8. Nuevamente la energía, el transporte, los recursos naturales estratégicos y el ciberespacio son los factores político-estratégicos de decisión.
  9. La proliferación de expresiones fuera de lugar (asesino, nazi, payaso, cobarde, etc.) invaden las redes interpretativas mundiales.
  10. La guerra de la información es hoy, como en las últimas décadas después de Vietnam, un aspecto de gran peso en las decisiones políticos.
   11. Algunos gobiernos y Estados mayores militares siguen haciendo la guerra con criterios del pasado y no del futuro.
   12. Los valores humanos tales como patriotismo, religión y voluntad son factores tan importantes como en el pasado. Pero las enseñanzas del pasado no son fácilmente valorables en el presente.
   13. El resultado de esta guerra cambiará nuevamente el orden de los acontecimientos mundiales.

Apuntes para Argentina

Su rumbo internacional lo guían la política interna. Son muy escasas las coincidencias internas en la consolidación de los intereses nacionales porque sigue ausente del debate político cuáles son esos intereses- El 2023 no debería limitarse a qué colisión ganará sino qué intereses nacionales se priorizarán.

Publicado por El Pais Digital, autorizado por su autor para la difusion https://elpaisdigital.com.ar/contenido/-y-el-oso-se-enfureci-geopoltica-de-la-segunda-guerra-fra/34616

Se mantiene fuerte la atracción que ejerce la economía china como mercado y como líder en el comercio y la inversión global.

Pero las políticas del presidente Xi Jinping debilitan el deseo de los actores económicos de invertir tiempo y capital en un país que ven poco predecible. Segun el medio Atlantista MERCADO

En marzo de 2021, en la reunión anual del Partido Nacional Popular, el presidente Xi Jinping se adjudicó el orgullo de haber superado antes que nadie las penurias de la pandemia. Proclamó que su país fue el primero en dominar la Covid 19, el primero en volver a trabajar y el primero en recuperar el crecimiento económico.

Presentó todo eso como el resultado de “tener confianza en nuestro rumbo, en nuestras teorías, en nuestro sistema y en nuestra cultura”. Para él, dice Elizabeth Economy en Foreign Affairs, el éxito de China en controlar la difusión del nuevo coronavirus fue una demostración más de que avanzan por el camino correcto: China estaba reclamando su histórica posición de liderazgo y centralidad en la escena global.

El comunicado oficial publicado por el Partido Comunista el mes siguiente reforzaba su evaluación. Afirmaba que Xi Jinping había llevado a China más cerca de lo que jamás había estado. “La nación nunca había estado más próxima a su propio renacimiento”.

China ya ocupa una posición de centralidad en el sistema internacional. Es la potencia comercial más grande, la mayor fuente de préstamos globales, el país más populoso, tiene las fuerzas armadas más numerosas y se ha convertido en un centro global de innovación.

Muchos analistas estiman que para 2030 su PBI real superará al de Estados Unidos para convertir al país en la economía más grande del mundo. Y, como lo demostró la evolución de la pandemia, su respuesta a los desafíos mundiales tiene implicancias profundas para el resto del mundo. Algunos observadores occidentales se preguntan si Xi Jinping se propone crear un nuevo orden internacional o simplemente imponer ajustes al actual según sus propios intereses, pero sin transformar profundamente el sistema global.

La centralidad de China

Otros, en cambio, creen que “la centralidad de China” que busca Xi Jinping significa transformar radicalmente el orden internacional. Según esta última postura, una China unificada estaría a la par o por delante de Estados Unidos. Ya es la potencia dominante en Asia y su dominio marítimo creció hasta incluir las disputadas áreas al este de China y el Mar Meridional.

Estados Unidos se ha retirado del Pacífico para afirmarse como potencia atlántica. Y la gran red de alianzas con EE.UU. que sostuvo el sistema internacional durante más de 70 años se está disolviendo a favor de un marco de negociación y cooperación propuesto por China.

La influencia del país que preside Xi se siente en todo el mundo a través de infraestructura: puertos, trenes, bases militares, fibra óptica, sistemas de pago electrónico y satélites. Así como las compañías norteamericanas, europeas y japonesas lideraron el desarrollo de la infraestructura mundial en el siglo 20 las empresas chinas compiten para liderar en el siglo 21.

Este giro en el paisaje geoestratégico refleja y refuerza una transformación más profunda: el ascenso del orden chino–céntrico con sus propias normas y valores. Aunque en forma nada perfecta, el orden internacional post Segunda Guerra Mundial fue moldeado primeramente por democracias liberales que estaban comprometidas con los derechos humanos universales, el imperio de la ley, los mercados libres y una intervención estatal limitada en la vida política y social de sus ciudadanos.

Las instituciones multilaterales y el derecho internacional fueron diseñados para respetar esos valores y normas mientras la tecnología se usaba para apuntalarlos. Xi Jinping, en cambio, busca reemplazar esos valores con la primacía del Estado. Las instituciones, leyes y tecnología en este nuevo orden refuerzan el control del estado, limitan las libertades individuales y restringen los mercados abiertos.

Es un mundo en el que el Estado controla el flujo de la información y del capital y no hay un control independiente sobre su poder. Muchos funcionarios y académicos chinos parecen convencidos de que el resto del mundo coincide con esta visión de Xi Jinping y afirman que “El Este está en ascenso y el Oeste declina”. Sin embargo, a medida que se van viendo los costos económicos y políticos de adoptar el modelo económico chino en muchos países disminuye el entusiasmo por las audaces iniciativas de Xi Jinping.

Reunificar el país

El camino que vislumbra Xi Jinping hacia un mundo nuevo comienza ampliando el mapa de China. En un discurso de octubre 2021 Xi Jinping dijo, “La tarea histórica de la completa reunificación de la patria debe ser y será realizada”. Afirmar la soberanía sobre territorios largamente disputados –especialmente los que Beijing define como sus intereses centrales: Hong Kong, el mar Meridional de China y Taiwán– es la prioridad número uno de Xi Jinping.

Beijing ya se ocupó de Hong Kong. En 2020, China impuso una ley de seguridad nacional sobre la ciudad que en la práctica terminó con su autonomía, que hasta ese momento funcionaba según el modelo de gobierno “un país, dos sistemas” implantado en 1997 cuando Londres entregó Hong Kong a Beijing. En cuestión de meses, Hong Kong se transformó en una ciudad china más.

Xi Jinping también avanzó en la afirmación de su soberanía sobre el Mar de la China Meridional. Creó la Milicia Marítima que actúa bajo los radares para controlar las aguas del Pacífico. Reclama como propio casi la totalidad del Mar de China Meridional y ha construido en la disputada zona desde ciudades a pistas aéreas o instalaciones turísticas o de potencial uso militar.  Afirma también que una cantidad de islas situadas en zonas conflictivas y estratégicas del Mar Meridional son parte de su soberanía.

Aumenta la presencia de su fuerza naval, guardas costeras armadas y una enorme flota pesquera para intimidar a otras cinco naciones con reclamos sobre sus derechos marítimos –Brunei, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam– y para afirmar su control en las aguas disputadas. Durante la pandemia, Xi Jinping también aprovechó la distracción de los otros países para presionar con más reclamos territoriales: durante más de 100 días seguidos los barcos chinos navegaron frente a las costas japonesas alrededor de una serie de islas disputadas entre ambos países.

China las llama Diaoyo y Japón, Senkaku; un barco guardacosta chino embistió y hundió a un pesquero vietnamita; aviones militares chinos volaron sobre las aguas disputadas por China y Malasia; y China e India chocaron en su primer conflicto fronterizo en cuarenta años. En principio, ningún mapa de China será aceptable si no refleja su control sobre Taiwán.

En su discurso de octubre Xi Jinping dijo que esa unificación con Taiwán era uno de los 14 objetivos necesarios para lograr “el gran rejuvenecimiento de la nación china”. “Somos una sola familia. Nadie puede cortar las venas que nos unen”.

Para Xi Jinping, el separatismo independentista del presidente taiwanés Tsai es el peligro más serio para el rejuvenecimiento nacional. Xi Jinping habla con insistencia sobre la unificación con Taiwán. Está convencido de que el presidente taiwanés Tsai Ing-wen tiene un proyecto de independencia. Desde que Tsai asumió la presidencia en 2016, Xi Jinping cortó el diálogo con la isla. Pero los esfuerzos por intimidar a Taiwán no lograron convencer a la isla de que apoye la unificación. Al contrario, generaron una reacción en contra no solo en Taiwán sino en el exterior.

El avance del dragón

El futuro de centralidad en la escena global que avizora Xi Jinping para China se manifiesta con claridad en su Belt and Road Initiative (BRI). Lanzada en 2013, la iniciativa no solo ofrece una manifestación física de la centralidad china mediante tres corredores terrestres y tres marítimos que no solo la conectarán con Asia, Europa, Oriente Medio y África sino que también evoca recuerdos históricos de la Ruta de la Seda y la centralidad china durante los tiempos imperiales.

En su concepción original, la iniciativa BRI era un vehículo para el desarrollo de infraestructura a lo largo de los seis corredores. Hoy, las ramificaciones del BRI incluyen “rutas de la seda” digitales, de salud y rutas polares y todos los países son invitados a participar. A diferencia de la inversión en infraestructura apoyada por instituciones multilaterales como el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Asiático, China es autosuficiente.

Aporta el financiamiento, la mano de obra y los materiales para sus proyectos; en muchos casos, también omite las evaluaciones de riesgo financiero, los procesos de licitación transparente y las evaluaciones de impacto ambiental. Es su propio modelo de desarrollo llevado a escala global. El BRI ha colocado a China en el centro del sistema internacional, con gran influencia física, financiera, cultural, tecnológica y política sobre el mundo entero.

Está haciendo un nuevo trazado del mapa mundial, con nuevos trenes y puentes, cables de fibra óptica y redes de 5G y puertos con capacidad para alojar sus bases militares. Según una evaluación, el BRI ahora toca más de 60 países y ya ha recibido una inversión superior a US$ 200.000 millones. Algunos países, como Pakistán, están siendo transformados por el BRI con proyectos energéticos, nuevos caminos, enormes mejoras de su puerto Gwadar y su infraestructura digital.

Con la Belt and Road Initiative China se coloca en el centro del sistema internacional. Xi Jinping ha concebido la iniciativa BRI como un conducto a través del cual China puede transmitir sus valores políticos y culturales. En octubre de 2017, decía que el modelo chino de desarrollo merece ser imitado. Hoy Beijing tiene una enorme cantidad de programas de capacitación política. Tanzania, que es un país piloto de BRI ha modelado su ley de cíberseguridad según la de China y trabajó con Beijing para controlar a las redes sociales y el flujo de información en Internet.

Los gobiernos de otros países, como Uganda, reciben con entusiasmo tecnología y capacitación chinas para monitorear y rastrear a figuras de la oposiciòn política. Y los partidos políticos en Etiopía, Sudáfrica y Sudán han participado en capacitación brindada por el Partido Comunista chino sobre la estructura de partidos, relaciones con las bases y el sistema de propaganda.

La Ruta Digital de la Seda –que incluye cables suboceánicos, sistemas de pago electrónico, tecnologías de vigilancia y redes 5G entre otras cosas– es especialmente valiosa como medio de transmitir los valores políticos y culturales de China.

En Kenya, por ejemplo, Beijing instaló no solo televisión satelital para más de 10.000 personas sino también miles y miles de horas de programación china. Sin embargo la iniciativa BRI encuentra obstáculos en el camino. Aunque puede significar los beneficios del modelo de desarrollo con base en la infraestructura, también incluye todas las externalidades: alto niveles de deuda, corrupción, polución ambiental y prácticas laborales deficientes.

Las protestas populares han proliferado en los países huéspedes. En Kazajstán, la ciudadanía se manifestó repetidas veces contra los proyectos mineros chinos, fábricas contaminantes y el uso de mano de obra china a expensas de la local.

Protestas similares surgieron en Camboya, Papua Nueva Guinea y Zambia. Otros denunciaron problemas de corrupción en los proyectos BRI. Y otros países, como Azerbaiján y Mongolia, no creen ya que las ventajas superen los costos. Muchos países han detenido o cancelado los proyectos. El mismo Beijing podría estar reconsiderando los compromisos asumidos por la BRI.

MERCADO: https://mercado.com.ar/geopolitica/el-nuevo-orden-mundial-que-proyecta-xi-jinping/

Articulo de sitio Voz Populis medio conservador europeo pro UE Por Luis Riestra

Mi conclusión es que los supuestos liberales, dueños y señores del Departamento de Estado, son unos taimados realistas, pues lo que tienen es una estrategia de dominación mediante la implantación y promoción de partitocracias

La agresión militar de Rusia contra Ucrania dejó perplejos a casi todos por su aparente irracionalidad pero, en realidad, tiene su lógica dentro de los esquemas dominantes del pensamiento geopolítico contemporáneo, tanto que pareciera que se está aplicando un manual, de ahí que algunos pensadores y analistas lo hubieran advertido repetidamente durante años. Putin no se ha vuelto loco y, una vez más, se ha comprobado algo que repetimos aquí continuamente: la política (en este caso la geopolítica) determina la economía, no al revés, salvo que no tengas nada y no quieras ser un miserable infeliz. Así que hoy, que los ánimos están más calmados, exploraremos este complejo rompecabezas intentando entender la perspectiva rusa.

Lamentablemente, en España, salvo contadas excepciones, antes de que termines de decir lo anterior eres asaltado con que «eres un vendido a Putin», etc., una ofensa intolerable, pues yo no me dedico a la prostitución económica como muchos economistas del régimen, aparte que antes de esta guerra yo ya había sido víctima indirecta de Putin con un costo altísimo, de esos que te cambian la vida, con lo que ya se pueden imaginar la estima que le tengo al personaje y a su régimen, y ahora, con su guerra, me toca segunda ronda. 

Debería ser obvio que cuando uno explica cómo se comporta un oso, o un adversario, no significa que uno sea partidario de que ese animal vaya por ahí descabezando a la personas, o que seas un traidor, pero, por lo visto, no lo es, incluso entre quienes te conocen.

Realismo vs. idealismo geopolítico

Esas dicen que son las dos «escuelas» (enlace a un breve debate introductorio) que marcan las relaciones internacionales y que recuerdan a otra dicotomía, a la de la economía positiva (trata de lo que es) versus la economía normativa (lo que debería ser) Los realistas dicen que existen causas objetivas, como la geografía, que marcan las acciones de los Estados, mientras que los (supuestos) idealistas se nos presentan como «liberales» que defienden la llamada «democracia liberal», que es como los anglosajones llaman a la socialdemocracia y, si no les obedeces, te mandan al ostracismo.  

Mi conclusión es que los supuestos liberales, dueños y señores del Departamento de Estado, son unos taimados realistas, pues lo que tienen es una estrategia de dominación mediante la implantación y promoción de partitocracias, tal fue nuestro caso con el R78 y, de Japón a Iraq, la lista es larguísima. Los idealistas dicen seguir a Woodrow Wilson pero en realidad siguen a Mackinder, como demostramos en «El progresismo y sus trampantojos«, y en eso, esta guerra les viene de fábula.  

Para los realistas los Estados y los políticos que los dirigen son actores implacables y sin escrúpulos que están dispuestos a hacer lo que haga falta por su supervivencia, de modo que «el poder es el derecho» y, como demócrata, me parece que el mejor punto de partida es considerar a los políticos son presuntos delincuentes, de ahí la necesidad de la democracia formal y acabar con las partitocracias. Lógicamente, como en la mayor parte del mundo no hay democracia formal, delinquen más, por eso abundan las ONGs fake, el tráfico de personas, de drogas, el terrorismo, etc., al tiempo que imponen narrativas y los pueblos les compran sus unicornios azules, que así no buscamos el interés de España por ejemplo.

Por supuesto, hay luchas por el botín geopolítico, que la política es eso, lucha por tener y aumentar el poder, una lucha en la que somos meros instrumentos. Como realistas duros tendríamos a Rusia, EE.UU. y, ya más cerca, a Marruecos y Francia; mientras, en España, se aplica una especie de idealismo idiota y corrupto.

Las «puertas» de Rusia

El tirano ruso ha dicho en distintas ocasiones que hay líneas rojas pero parece que no le escuchan, al menos los ciudadanos del común, esos a quienes manipulan los oligopolios televisivos. Una de dichas líneas rojas era la entrada de Georgia y Ucrania en la OTAN y, cuando pudo, a Georgia le dio un correctivo. Luego, desde Occidente se siguió insistiendo con Ucrania y puede que alguien dijera «sabes qué, te voy a meter en una guerra en la que te vas a empantanar y desangrar, así no molestas por una generación«; no lo descarten, sean «realistas».

Putin también ha repetido que Ucrania se había convertido en una amenaza existencial (entiéndanlo literalmente), luego, esta guerra no puede «perderla», y, a los españoles, protegidos por mares y los Pirineos, con uno de los territorios más difíciles de conquistar (salvo traiciones internas, como ahora) dicha afirmación rusa nos suena raro, pero no  lo es. ¿En qué se basa?

Sin buenas fronteras naturales la defensa de Rusia es durísima y ya ha sido invadida en distintas ocasiones (una lista hasta antes de la PGM), de ahí que siempre se recuerde la respuesta de Catalina la Grande sobre cómo pensaba defender sus fronteras: «¡extendiéndolas!». Así, de oriente a occidente, las puertas de Rusia serían la del corredor de Altái (de momento segura), la centro asiática, asegurada temporalmente tras la crisis de Kazajistán, que vimos, la costa occidental del mar Caspio, con Azerbaiyán (que está pendiente), la costa oriental del mar Negro, de ahí la importancia de asegurar Georgia, la de Crimea (reconquistada), la del corredor de Besarabia, la puerta más amplia a occidente, con Transnistria de freno, pero que se aseguraría con una Ucrania neutral o dominada, la del corredor polaco, la del báltico y la  de Arcángel o del mar Blanco. 

Esas puertas solo consiguió asegurarlas con la URSS, cuya disolución Putin considera la mayor catástrofe geopolítica del siglo veinte, y son la columna vertebral de la política exterior de los «siloviki» (o silovik), los hombres fuertes del Kremlin. Hoy, ese objetivo es inalcanzable y menos con el ejército ruso que hemos visto (un bien apertrechado ejército polaco lo liquida en dos semanas), salvo que la guerra se alargue y Ucrania se convierta en una laboratorio bélico para Rusia.

La amenaza existencial para Rusia viene de que una coalición (la OTAN) la invada por el Cáucaso vía Turquía (enemigo secular) y por Ucrania, mientras le cierran la salida al Báltico y al mar Blanco por Finlandia. Sería su muerte. Tendría entonces que usar armas nucleares en territorios con población rusa. Nadie se cree hoy dicha invasión, salvo los realistas (taimados o no) y los rusos, que recuerdan sus invasiones, las promesas a Libia, Iraq, etc. y que la historia da muchas vueltas, así que lo de que la OTAN solo es defensiva lo ven como otro unicornio azul.

El credo geopolítico

Es la doctrina por la que se rige la geopolítica de las grandes potencias y a la que dedicamos un resumen (enlace), destacando de nuevo Mackinder, como su máximo ideólogo y para quien hay una región pivote, que coincide con los territorios de Rusia, Bielorrusia, Irán, las repúblicas centro asiáticas, Mongolia y parte de China y, según dicho territorio se moviera, así se movía la geopolítica, de modo que quien la controle o inmovilice dominará el mundo. 

La razón de la potencia de esta región pivote, que los rusos han defendido con decenas de millones de muertos, se debe a su disponibilidad de recursos para aguantar una guerra y, en caso de invasión, la defensa sería parecida a la que le hacen hoy los ucranianos, que el oso se ha metido en un lago que creía lleno de salmones cuando son feroces pirañas con los aliados más poderosos de la Tierra. El peligro cierto ahora es que, ante una debacle militar, Rusia utilice armamento nuclear táctico; han dado señales al respecto, pero de nuevo, no les hacen caso.  

La política de contención, destrucción, control y/o sumisión de la región pivote la conocen, se ha venido haciendo desde la Guerra Fría (si no antes) y luego se añadieron revoluciones de colores, etc. Hoy destacan las sanciones y, cuando un senador estadounidense necesitaba votos, sancionaban a Rusia; incluso Trump presumía de haber puesto más sanciones que nadie. Las sanciones no evitan guerras, al contrario, como ocurrió con Japón antes de la SGM, pero dan mucho juego a los políticos; de hecho, hoy, son un obstáculo a la retirada rusa y a quien no se puede aislar totalmente.

Guerra y Paz

Putin podría haber dejado el problema a otro, pero prefirió hacer la guerra ahora que luego con Ucrania en la OTAN, total, las sanciones seguían creciendo y, tras la huida de Afganistán de un Biden con lagunas transitorias y un  Zelensky, que es el menos anti ruso de los políticos con poder en Ucrania pero no tenía más alternativa que seguir la línea dura (fracaso de Minsk II, etc.), se la jugó y ahora a Putin y a los rusos solo les queda correr o reventar, adaptándose a la derrota en el norte y la victoria en el sur y modernizando y aumentando sus capacidades militares a marchas forzadas, algo que conocen de siempre.

Luego hay otro factor añadido, la demografía (siguiente gráfica), con una natalidad tan mala como la nuestra pero con la gran diferencia de que, de Rusia, muchos se quieren ir y pocos «volver» (de ex URSS), mientras España tiene españoles fuera (que tanto molestan al progresismo), algunos de emigración reciente, en Hispanoamérica, que desean venir. Con menos población rusa a futuro para mantener su sistema económico y de defensa y para la compensación del islamismo (de nuevo Kazajistán, etc.), el tiempo jugaba en contra.

1 - The threats of Russia - Demography - Luis Riestra  www-macromatters-es.jpg

Por otro lado, cuando se cambia de orden generacional es muy difícil derrotar una país (caso URSS en SGM) y Ucrania y Rusia, con dos órdenes nuevos consolidados (globalismo vs. nacionalismo), la sangría se podría «eternizar».

¿Y el interés de España?

No entraremos, por su extensión, en el interés de España, pero una guerra larga en Ucrania no nos interesa por nuestra carencia casi absoluta de materias primas industriales (realismo), por no hablar de, aunque sí nos interesa el castigo a Rusia, que al sur (más realismo) hay otro tirano con tradición invasora, de momento en la zona gris, pero sobre todo y antes que nada, para parar las muertes y destrucción de esta guerra (idealismo moral) al que se sumarán las hambrunas subsaharianas y en otras áreas por el encarecimiento de los fertilizantes y otros insumos agrícolas. El panorama que se presenta es realmente desolador. 

Lamentablemente, parece que nadie quiere la paz y cuando hoy, como en 2014, propones ayudar a Ucrania pero buscar su neutralidad (como Kissinger, John Mearsheimer o incluso Alemania), se repiten las agresiones personales comentadas al principio, que quiero creer que ocurren porque desconocen el término. En todo caso, trabajemos por la paz y por el fin de este desastre humanitario intolerable. ¿O es que acaso lo que realmente se quiere es la guerra y que sigan matándose? Espero que no.Guerra en UcraniaRusiaUcraniaVladímir Putin

Fuente Voz Populis 28/4/2022

Articulo realizado antes de la guerra directa entre la Federacion Rusa y Ucrania, en un medio Atlantista

Todo análisis político debe partir de la base de que, de lo que se trata, es de la conquista y mantenimiento del Poder y hoy, cuando estudiamos las alianzas de Rusia y China en Asia lo que vemos es que siguen un Credo geopolítico muy concreto. Recordemos que un Credo más o menos racional determina una Moral y que dicha Moral determina a su vez una Política, una proyección de Poder, que a su vez determinará la Economía y el Derecho, en este caso el nuevo orden mundial. Ese Credo geopolítico es lo que veremos hoy.

Uno de los mayores problema al tratar temas relativos al Poder, es que la gente «normal», que suele ser la más apta moral y profesionalmente, es reacia al mismo, ya que, además de las responsabilidades que conlleva, de la asunción de riesgos, de la exposición personal, exige una fuerte dosis de coerción (incluso coacción) sobre las personas. Así las cosas, suele ocurrir que el Poder termina en manos de «anormales», calificativo que pueden tomar en su sentido estadístico (fuera del ciudadano promedio) o en sus peores variantes, sobre todo si la forma de gobierno no es representativa y/o está muy degradada como la nuestra.

Hecha esa aclaración, ahora sí podemos pasar a ver los tres autores principales que han fijado el Credo geopolítico que dirige las acciones de los «anormales» que mueven los hilos de la política internacional.

Sir Halford Mackinder.

Este académico y pensador británico (1861-1947), fundador de la London School of Economics, es probablemente el geógrafo más influyente de todos los tiempos y el padre del Credo dominante en la geopolítica mundial. Sería imposible resumir aquí a tan prolífico y brillante pensador pero digamos que, tras estudiar la geografía del planeta, en 1904 publica «El pivote geográfico de la Historia«, un ensayo que sería la génesis de su concepción del Poder Mundial; en él ve al planeta con cuatro áreas de poder: una, la principal y rectora, la Isla-Mundo, formada por Eurasia y África (ésta con un papel muy secundario), otra, donde las Américas y Australia serían un «anillo» exterior de islas periféricas («Outlying islands») y la tercera, la costa de Eurasia, un «anillo» intermedio («Offshore islands») que (cruza el Islam e) incluye las islas (del Reino Unido a Japón) bordeando un territorio continental interior (sin costa navegable todo el año) al que llama «El área de Pivote» o «Heartland«.

Aunque hay distintas representaciones de ese territorio pivote de la Historia, de ese «Heartland» en el centro de la Isla-Mundo que es Eurasia, pienso que la mejor rendición hoy de él sería el que incluye la parte no costera de Rusia, más Bielorrusia, Irán, Afganistán, las repúblicas de Asia Central, Mongolia y parte de China. Mackinder lo ve como un área factible de cerrarse a ataques exteriores,  con recursos y fuerza suficientes como para, según pivote, determinar quién domina el mundo. Por Occidente, sus dos zonas de bloqueo serían Polonia y los Cárpatos, de ahí que, ante las disfuncionalidades de la OTAN, Estados Unidos haya fijado bases en Polonia y Rumanía, o que Rusia tenga una relación especial con Bielorrusia y Moldavia.

En su tiempo, cuando China no contaba, Mackinder fijó la máxima, muy querida por los estrategas nazis, de que «quien gobierne Europa Oriental, manda sobre el área pivote («Heartland»); quien gobierne el «Heartland», manda sobre la Isla-Mundo (Eurasia) y quien gobierne la Isla-Mundo manda sobre el Planeta». Ya se ve que entre gobernar y mandar hay un trecho, pero el «juego» va de eso y, justamente, antes de Mackinder, ya existió lo que se llamó «El Gran Juego«, la aventura colonial en Asia Central que enfrentó a los imperios ruso y británico por el control del área pivote, solo que, los británicos, al no poder hacerlo desde China, lo hacían desde India. Hoy, ese impulso oriental por el control del «Hartland» lo hace China con su iniciativa de infraestructuras terrestres, intentando alejarlas de India y que empezó con la conquista del Tíbet como tapón de India, para protección de su llanura central y el control de una religión, el budismo tibetano.

Nicholas J. Skypman.

Es un geoestratega estadounidense (1893-1943) de origen holandés (eso ya dice mucho) que acepta la teoría de Mackinder pero no ve estrictamente necesario controlar el territorio pivote («Hartland»), sino más bien tener la hegemonía sobre el «anillo intermedio» de Mackinder, donde estamos nosotros, y que llama «Rimland», o zona costera de la Isla-Mundo, Eurasia, desarrollando la dimensión marítima del mismo, con todo lo que ello implica en aspectos políticos y económicos que se derivan de una cultura marítima versus una cultura continental. De nuevo, espartanos vs. atenienses, la vieja rivalidad de siempre y los términos de siempre, imperialismo contra hegemonía, término que ya aclaró excelentemente Octavio Paz al hablar de la impronta histórica de Estados Unidos.

Spykman es probablemente el segundo pensador en importancia, ya que sus análisis fundamentaron la política de contención del comunismo, el despliegue internacional estadounidense y ahora el de China (siempre evitando la India), con la parte marítima de su «One road, one belt» (¿Cuál es el «cinturón» y cual la «carretera»; y los acuerdos secretos?) y en ese sentido, las inversiones chinas en Kenia estarían en la espalda marítima el «anillo central«, aparte de buscar crear un subsistema de apoyo en África Central.

Aplicándolo a España, Spyckman seguramente aceptaría que el Poder está en las mesetas y, para anularlo, si no puedes llevar al centro sus enemigos históricos, hay que controlar la periferia y/o subvertirla con un conflicto artificial que le produzca duras contradicciones, debilitándola de forma que no pueda proyectar su natural condición, en una perversión de lo que se llama «teoría orgánica». Es el escenario Soros, ese contador de votos. Por eso, cuando vean a un «anormal» que promociona nuestra destrucción demográfica, que anula nuestra capacidad de emprendimiento, que difama nuestra historia, no se extrañen de que sea un cipayo de una potencia competidora, de alguna mafia global o de esos «anormales» que juegan a la geopolítica y producen genocidios.

La mayor carencia de Mackinder y Spyckman no es responsabilidad de ellos, pues escribieron en un tiempo en que no existía control eficaz de la natalidad, algo que hoy ha producido ya unos desequilibrios enormes, a veces inducidos, y que llevará a un choque de civilizaciones, sobre todo en Europa. Luego está la minusvaloración de China donde, al calcular el PIB en términos de poder de compra, se ve que una alianza costera de contención (línea amarilla, siguiente gráfica), sin Occidente o armamento nuclear, les condenaría al vasallaje de China.

Mahan y el neo imperialismo.

Terminamos con Alfred Thayerd Mahan,  oficial naval estadounidense (1840-1914) es, en cierta manera, el padre de la teorías del Poder Naval y en una medida absoluta del desarrollo de la U.S. Navy como marina global, cuyo rol sería proteger la expansión comercial global así como negársela, en caso de guerra, a los enemigos. Propone un desarrollo progresivo del poder naval y el control de las zonas de paso que casi pareciera que es el manual (actualizado) que está siguiendo China. No contempló, lógicamente, que exigiría el desarrollo espacial (GPS, telecomunicaciones, etc.) ni tampoco el aspecto demográfico ya comentado, pero estos factores no invalidan lo dicho por él y los autores anteriores, sino que tornan la realidad aún más violenta.

Hay otro autor, Fernand Braudel, al que al parecer se le atribuye que «el espacio de Europa termina en el paralelo del África subsahariana» (Credo que al parecer rige en Bruselas), pero no puedo creer que haya dicho semejante estupidez pues, siendo cierto en tiempos de Roma, dejó de serlo al islamizarse y perder la civilidad, de ahí que la «Nueva Geopolítica» será la contención del Islam, asunto en el que las medidas de VOX son meros pellizquitos de monja; en China, carente de nuestros atavismos, al Islam lo tratan como una enfermedad mental, pero Occidente no es así y ese es otro tema demasiado largo para tratarlo hoy en esta Europa de cobardes.

Si las alianzas entre potencias marítimas tienden a ser contingentes y entre las continentales estables, la de Rusia y China daña claramente a Rusia, al depredarle Asia Central, aparte de lo que ya ha hecho con su tecnología. Probablemente contemple reparto de influencias, con Europa para Rusia y Asia para China, en que, evitándose la guerra abierta (Sun Tzu), visto lo hecho en Tíbet, en Corea del Norte, en las víctimas del «One road one belt» y ahora en Venezuela, buscarían dejar el anillo intermedio con estados vasallos (solo hay que ver el terror de los japoneses y coreanos) y el anillo exterior como zona de depredación tecnológica en América del norte y de recursos en América Latina, África y Oceanía.

Ese es el oscuro panorama que se deduce de las acciones desarrolladas por estos imperios, cuya Moral se parece más a la de Leopoldo II de Bélgica y está muy alejada de las del hegemón estadounidense, donde los «anormales» de la China comunista, que solo ha dado cinco premios Nobel, y sus cipayos pretenden, entre otras cosas, decidir quién comercia qué y con quién.

© Luis Riestra Delgado, 29/4/2019.

FUENTE: MACRO MATTERS

Por Wim Dierckxsens y Walter Formento

Introducción 

El marxismo, afirma Samir Amin, precisa desarrollar una teoría del poder para las sociedades pre-capitalistas y a partir de allí desarrollar una teoría de la política en general, con perspectiva hacia una futura civilización. En su libro Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos (2014, págs. 75 y siguientes), afirma que el marxismo no ha desarrollado una conceptualización del poder y de lo político, es decir, de los modos de dominación, como si lo hizo de lo económico y de los modos de producción. La dominación económica (y su complemento, la dependencia) es el producto de la expansión mundial del capitalismo ´realmente existente´. No es casualidad el título: el ´ fetichismo de la mercancía´, del primer capítulo de El Capital. La alienación economicista define el contenido esencial de la ideología del capitalismo. Lo económico ocupa el primer plano de la escena social que, en su desarrollo, determina las otras dimensiones, que parecen tener que ajustarse a sus exigencias. En la sociedad precapitalista, como el modo de producción tributario, es al revés, afirma Samir, y así también podrá ser en una futura civilización. 

En nuestro libro Por una nueva civilización: El proyecto multipolar (2021) hemos teorizado ya sobre la transición en los modos de producción precapitalistas, para luego ver la transición hacia una nueva, otra civilización. Los conceptos de trabajo productivo y trabajo improductivo vistos por su contenido están presentes en todas las culturas de la humanidad en el pasado, presente y el futuro. Bajo la relación social capitalista los conceptos adquieren una modalidad específica como Marx lo desarrolla en el Capítulo VI inédito. Pero el trabajo productivo por lo que realmente es por su contenido (es decir, sin considerar la relación de producción) atraviesa la historia. Marx lo elabora en el primer tomo de su obra Teorías sobre la Plusvalía (capítulo IV, parte primera). 

Vimos que en cada modo de producción la clase dominante se torna políticamente superflua cuando su papel en la reproducción económica se transforma en improductivo. Lo anterior, es válido para los modos de producción en la Vía Occidental tanto como en Vía Oriental. Existen también diferencias entre la línea de desarrollo occidental de la oriental. La Vía Occidental desde el neolítico ha construido sociedad a partir de la individualidad, donde el interés privado está en conflicto con el Bien Común. Por lo cual, no hay forma de construir el Bien Común a partir de las relaciones de producción precapitalistas en Occidente. La clase dominante se impone ante la clase explotada y tiene un papel productivo en lo económico, en su desarrollo. En la relación entre amos y esclavos, la relación de explotación/apropiación del trabajo del otro/s es transparente, es la más visible. Es la negación más absoluta del Bien Común y no existe necesidad de legitimación alguna ante los esclavos. Se reducen a un medio de producción parlante. Esta legitimación si se da ante la tercera clase: los civiles necesarios para proporcionar renta en dinero y trabajo para ir a la guerra.

En la línea ´Oriental´ el Bien Común de la comunidad como un todo y explotación del pueblo por la comunidad superior no son mutuamente excluyentes, sino que coexisten. Con el trabajo productivo en las obras comunes (históricamente las obras hidráulicas), la élite o comunidad superior se legitima y en la sociedad como un todo no es observada como explotación. El Bien Común se ve confirmado por los hechos. En el modo de producción tributario (China antigua, Mesopotamia, pero también la América Latina precolombina y el África del Antiguo Egipto), se construye sociedad donde el interés de la Comunidad está en el centro y no el individuo, y así es hoy aun en sociedades como China, Corea o Japón. El pensamiento de Oriente tiene como fundamento ‘somos comunidad, luego existimos´, lo que contrasta con el ´pienso luego existodel Occidente (moderno).

La ideología comunitaria del paleolítico está en su base y no ha desaparecido aun hasta el día de hoy. Es una ideología de la naturaleza: el ser humano y la sociedad se asimilan a otras expresiones de la naturaleza (la deificación de la tierra, de los animales, etc.) concebidas como tales. El paso al modo de producción tributario (China antigua, etc.), con una comunidad superior que dirige a las comunidades de base/pueblo, exige una coherencia más fuerte, incluso la integración de los elementos de la ciencia abstracta en una metafísica global, plantea Samir. Es ahí donde nace el fetichismo del Poder, o sea, su no transparencia. La transición al neolítico en Occidente implicó el desarrollo de la propiedad privada (privar a los otros del acceso a la tierra) sobre la tierra (que en China sigue colectiva incluso aun hoy) generando el conflicto de clases. La clase dominante se impone como clase dominante a través de la propiedad privada sobre los medios de producción (Tierra, Esclavos, etc.), modalidad que adquiere nuevas formas con el tiempo: esclavitud, feudalismo y capitalismo. 

En lo político Oriente aparece, ante los ojos occidentales, como un régimen autoritario, sin derechos individuales (tildado como despotismo oriental) cuando en realidad tiene más que un potencial democrático en lo económico y por ende en lo político al orientarse por el Bien Común comunitario, aunque con una dirección política centralizadora potencialmente explotadora. En Oriente, la élite o comunidad superior se legitima a partir del trabajo productivo que-sirve-al Bien Común o a la reproducción de la sociedad como un todo. 

En la línea oriental no es inmediatamente claro si un trabajo colectivo es productivo o improductivo, sino que se observa exclusivamente por su resultado positivo o negativo desde y para la comunidad como un todo. Si la comunidad superior se concentra en el desarrollo de obras colectivas de irrigación u otras obras hidráulicas, la economía en su conjunto prospera y la comunidad superior se legitima. Lo contrario sucede con las grandes obras de culto para los Dioses, que implican el deterioro de las obras productivas. El fetichismo del poder en el modo de producción tributario está en la no transparencia de la relación de explotación, es decir, debido al fetichismo del Poder. En Oriente solo las hambrunas acaban con los dioses y sus representantes, porque ya que no sirven para nada.

En Oriente, la misma desintegración del Estado central (la comunidad superior) en muchos poderes locales no hace desaparecer el Estado, sino solo ese Estado. Su desaparición completa no brinda solución al problema y más bien resalta la necesidad de una nueva meritocracia para levantar obras productivas para la comunidad como un todo. Una dinastía cae y otra suele levantarse con el tiempo, eventualmente en otro lugar. El modo de producción tributario resulta ser una relación de producción no fácilmente mutable y aun pone su sello a la sociedad de China hoy. Consideramos que una futura civilización sí es posible en tanto su proyecto político pueda lograr esta transparencia en la relación de poder, democratizándola con inteligencia artificial, como señalamos en nuestro libro ya mencionado (Ver Ref. nota pp2).  

En Occidente la relación de explotación fue totalmente transparente en la transición del neolítico a la relación esclavista, pero se torna cada vez menos visible en los modos de producción posteriores. En el modo de producción esclavista el esclavo percibe que el 100% de su trabajo es ajeno. No percibe que el amo proporciona su sostén diario por miserable que fuera. En las relaciones feudales con la renta en trabajo (50% para el Señor y 50% en parcela propia), el trabajo ajeno se distingue claramente del trabajo para sí. La renta en especie, en esencia es una nueva modalidad de explotación, ya algo más disimulada (Tanto % del producto de la cosecha es para el Señor Feudal, mientras el resto es para el Campesino (Siervo-de-la-Tierra), lo que más lo motiva). Con la renta en dinero dicha proporción se torna aún más difícil de calcular: Si el campesino, ahora libre, no logra obtener las ventas necesarias para pagar la renta en dinero al Señor-de-la-Tierra, la culpa podrá parecer del mercado o del campesino incluso.  

En la relación capitalista, el tiempo-de-trabajo social-ajeno está en función de la reproducción del capital donde, aunque en apariencia al trabajador asalariado se le reconoce todo su trabajo individual con el salario, en realidad solo se le reconoce la reposición de su fuerza de trabajo, pero no se le reconoce el rendimiento de la capacidad productiva del trabajo social cooperativo. En el capitalismo, cuando la fuerza de trabajo se torna mercancía, la relación-de-explotación de la fuerza de social-cooperativa del trabajo queda oculta. Si en la esclavitud el esclavo cree que todo su trabajo es trabajo ajeno, en el capitalismo sucede todo lo contrario, al “creer” el trabajador-asalariado que es pagado por su trabajo (para sí) y no percibir que solo se le retribuye por la reproducción de su fuerza física de trabajo, dejando un plus que es propio del trabajo social-cooperativo (enajenado). El fetichismo está en la relación de explotación económica misma.

En Occidente se obtiene exactamente lo contrario que en Oriente, ya que en apariencias el individuo es libre y goza de derechos políticos (para votar, para expresarse, etc.) pero en lo económico impera el despotismo del capital, que define lo que precisa hacerse para la reproducción del capital como un todo, sin tomar en cuenta realmente lo que necesita y piensan los individuos (pueblo). La libertad individual entonces, es libertad en apariencias –formas- y no en esencia –fondo-, por lo tanto, es una ´libertad fetiche´.  

La Vía Occidental ha sido presentada, incluso por la izquierda, como “La Historia de la Humanidad” hacia la ´libertad´ desfetichizada posterior al  capitalismo. Un proceso lineal, de manera des-fetichizada hacia el comunismo. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental (2021a), dejamos claro cómo es difícil para Occidente realizar la transición hacia el comunismo, así como lo define Marx a partir del capitalismo realmente existente, construido sobre la base de intereses individuales en conflicto. Para lograr orientarse por el Bien Común, Occidente ha de hacer un viraje de 180 grados en la contemplación del mundo: anteponer la comunidad-mundo a los derechos e intereses individuales de las personas, empresas, etc. Es una tarea monumental, que ha intentado impulsar sin éxito la élite de Davos con la pandemia Covid-19 para poder imponer su Economic Reset.

Hemos dejado claro en nuestro libro que, la China de hoy tiene todas las características de una sociedad inspirada por el confucionismo, es decir, de un modo de producción tributario a nivel político, con el partido funcionando como la meritocracia y con sus comunidades de base/pueblo. Es un proyecto que cuenta con un pasado socialista a nivel económico y con una cohabitación de empresas capitalistas en el presente actual. Es cierto que existe hoy cohabitación de (grandes) empresas capitalistas nacionales y transnacionales –globales- pero, en última instancia, dichas empresas no “controlan” el poder político. Desde el poder político se regulan hoy cada vez más las empresas capitalistas, por lo que tampoco esa élite globalista presente en China logra imponerse en lo económico, como queda cada vez más claro. 

Si a China le ha sido difícil pasar del modo de producción tributario para “acoplarse” al modo de producción capitalista, no es porque hubiese requerido un cambio de 180 grados en una dirección opuesta a su filosofía de base, a la cual no ha renunciado: somos primero comunidad y solo así existimos. Sin embargo, la cohabitación capitalista le ha servido a China para poder desarrollar las fuerzas productivas al mismo nivel, o incluso mayor, que las de los países capitalistas occidentales llamados altamente desarrollados. La transición hacia el comunismo (en los términos de Marx) se hace más plausible en y a partir de China que en Occidente, ya que no existe barrera real para poder democratizar aún más la economía hacia adentro, ni existen barreras para hacerlo integrando otras naciones o bloques económicos en un mundo multipolar, sin necesidad de imponerse y subordinarlos, como es la realidad histórica en Occidente.  

Lo que sí es aún un tema pendiente en Oriente, no imposible de lograr, es poder enfocarse hacia un mayor grado de libertad personal no en el sentido occidental, a partir intereses y derechos individuales, sino desarrollando mayores libertades como persona. Siendo ésta un ser integral de la comunidad con obligaciones comunitarias, pero a la vez con posibilidades plenas de desarrollo personal, sin que pierda de vista que existe primero que nada como miembro de la (gran) comunidad. La síntesis de los dos contrarios entre Occidente y Oriente en un mundo multipolar, si se puede lograr a partir del proyecto multipolar del mundo. Lograrlo con iniciativa occidental supone renunciar a tener partir de la individualidad con intereses en conflicto, por lo cual no es factible. Esto terminaría en una batalla por sostener a la civilización occidental en una crisis existencial. 

En este contexto es que vemos surgir, a partir del conflicto global en Ucrania, a la Gran Comunidad del ´Sur Global´ representando el 90% de la población mundial, apostando por otra civilización. Es nuestra tesis que, la lucha por un mundo multipolar con China, Rusia e India como las grandes locomotoras, constituye el camino más probable para poder realizar la transición hacia una nueva civilización que logre orientarse por el Bien Común Mundial, sin excluir a nadie incluso a los Estados Unidos de Norteamérica. 

La realidad del capitalismo actual, realmente existente, ya no es la acumulación de capital, sino implica vivir improductivamente de renta mundial sin crear riqueza. La élite de Davos, con la financiarización, se ha tornado improductiva económicamente y con ello obsoleta en lo político mundial. EEUU está enviando a su campo de batalla en Ucrania todo el equipo bélico obsoleto. Incluso a los países de la ex Europa Oriental sobre todo, no están haciendo otra cosa. Un ex oficial de inteligencia de la Marina de los EEUU, Scott Ritter afirma en Liberty Report de mediados de abril que: “Puedo decir con absoluta certeza que incluso si esta ayuda llega al campo de batalla, no tendrá ningún impacto en la batalla. Y Joe Biden lo sabe”. 

En el corto plazo nos espera una crisis monetaria fiduciaria, es decir del Dólar, el Euro y el Yen, sobre todo. Que será no solo la crisis del propio sistema monetario internacional existente, sino de la civilización occidental. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos (2021ª) hemos señalado la necesidad e inevitabilidad de un proceso de desintegración de Occidente, es decir su propia Perestroika. El sistema monetario se hunde generando una crisis de legitimidad en Occidente.  Mientras desde Oriente, el Multipolarismo se presenta como posibilidad y necesidad. Esto requiere un proceso de transición hacia un nuevo régimen monetario.  

El reemplazo del Sistema SWIFT

Los Actores Globalistas luchan por mantener su dominio. Al igual que antes Gran Bretaña, en medio de las dos guerras mundiales, no pudo mantener su imperio y su posición central en el mundo y esto debido a la obsolescencia de su sistema económico colonial. El nuevo sistema económico convergente que surgió en la RPC (República Popular China) y la India emerge y asciende a la próxima etapa inevitable de desarrollo, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, y del control estatal de la infraestructura monetaria, física y de emprendimiento. 

La élite globalista financiera-militar-tecnológica que aún controla, de modo inestable, el gobierno de los Estados Unidos jugó su última “carta de triunfo” en la guerra híbrida contra Rusia, imponiendo a Ucrania como campo de batalla. También en Kazajistán pretendió hacerlo, pero fue desarticulado anticipadamente en enero de 2022. La guerra también se da en el campo económico. Con el «congelamiento» de las reservas de divisas rusas en cuentas de custodia de los bancos centrales occidentales, la estructura de reguladores financieros de los EEUU, la UE y el Reino Unido en realidad lograron más bien debilitar estructuralmente el estatus del dólar, el euro y la libra como monedas de reserva global.  

Cuando los actores unipolares globalistas “congelaron” las reservas de Rusia en dólares, euros, libras y yenes, se cerró el periodo en que algún país soberano pudiera continuar acumulando reservas en estas monedas. Se aceleró más bien la necesidad de su reemplazo inmediato por las que ya son las monedas nacionales y el oro. La segunda etapa de la transición, implicará que ya no tomen como referencia al dólar. La formación de precios en monedas nacionales, significa la decisión de desplazar la fijación de precios en monedas que expresan al poder e interés transnacional global como son los dólares, libras, euros y yenes. 

El yuan (China) que parecía tener las capacidades para ser reemplazo de la moneda mundial que queda, no ocupará ese lugar aunque fuera ya debido a su inconvertibilidad. El uso del oro como precio de referencia tiene la inconveniencia de su uso para los pagos. Debido a lo anterior se requiere una tercera y última etapa en la transición del nuevo orden económico que implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada en un acuerdo internacional y China lleva la delantera en ello, por el momento como experimento en zonas del país.  

Se trata de una moneda que puede ser emitida por un grupo de monedas de reservas de los países BRICS ampliado. El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes.

La canasta podría contener un índice de precios de los principales productos básicos cotizados en una bolsa de oro y otros metales preciosos, metales industriales clave, hidrocarburos, granos, azúcar, así como agua dulce y otros recursos naturales. Para brindar respaldo y hacer que la moneda sea más resistente, se pueden crear reservas de recursos internacionales relevantes y a su debido tiempo.

Esta transición al nuevo orden económico mundial probablemente estará acompañada por una negativa sistemática a cumplir con las obligaciones en dólares, euros, libras y yenes. Los países emisores de estas monedas crearon las condiciones para ello cuando se apropiaron de las reservas de divisas de Irak, Irán, Venezuela, Afganistán y Rusia por una suma de billones de dólares. Los países del Sur Global pueden ser participantes plenos del nuevo sistema, independientemente de sus deudas acumuladas en dólares, euros, libras y yenes, incluso si incumplieran sus obligaciones en esas monedas. Tal situación no afectaría su calificación crediticia en el nuevo sistema financiero multipolar. Con la nacionalización de la industria extractiva es preciso reservar una parte de sus recursos naturales para sustentar el nuevo sistema económico. El resultado será que su peso respectivo en la nueva unidad monetaria aumentaría. 

Con las medidas anteriores se crearía “un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU” y el desarrollo e implementación de “un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU (Unión-Económica-Euro-asiática), SCO (Organización-de-Cooperación-de-Shanghái) y BRICS, que podría eliminar la dependencia crítica del Sistema SWIFT controlado por los poderes que conforman el unipolarismo global financiero. 

La recuperación de los Bancos Centrales 

En el despliegue y desarrollo de esta iniciativa, es importante reconocer que las autoridades monetarias del Banco Central y sus áreas controladas (Ministerio de Economía-Agricultura-Minería-Comercio Exterior-etc.) que viabilizan la producción y exportación de bienes materias primas de Rusia (de todos los países) son y siguen siendo parte del programa financiero de la Oligarquía Global. Los cuadros económico-políticos occidentales globalistas todavía controlan los bancos centrales de la mayoría de los países, obligándolos a aplicar las políticas prescritas por sus técnicos en el FMI. Esto no se cambia por decreto.

Este es el modo como se coordina, impone y manifiesta el poder financiero globalista desde el Banco-Central-de-los-Bancos-Centrales, el BIS (Davos, etc.) como vértice superior, en relación directa con todas las áreas de exportación (de materias primas con bajo valor agregado) e importación (de bienes ciencia y tecnología con alto valor agregado) de modo que permite que funcionen y operen en beneficio de una plataforma global financiera que opera como estado global –como territorio financiero sin fronteras, no mediado e indivisible. Opera por sobre y negando la institucionalidad de las naciones, reduciéndolas a simples espacios locales de lo Global (Glocal). 

Su institucionalidad se conforma a partir del control de  la presidencia del BC, de cada nación reducida a país, y apoyada en la red de funcionarios de bancas transnacionales que constituyen cada City-Financiera, con un status-de-hecho superior al Estado-Nación. Aquí aparecen como desconectados y enfrentados el presidente de la nación y el presidente del BC. Con sus funcionarios propios operando como dos poderes que responden a intereses estratégicos distintos: Los Unipolares Globalistas y los Nacionales que se fortalecen y, por ello, hoy reconocen en lo multipolar su alternativa ante los globalistas. En América Latina se expresa en el Pluri-Versalismo de pueblos-naciones-regiones (Bolivia-Celac-BRICS) en la Asamblea General de la ONU –Organización de Naciones-Unidas con sede central en Sur-Global (Egipto-Venezuela-Indonesia-Serbia-etc.).

Las políticas unipolares globalistas son tan obviamente contrarias a los intereses nacionales porque son parte del esquema principal de su poder (Nueva York-Londres-Paris-Tokio). La participación potencialmente central de China y Rusia en la génesis del nuevo orden económico mundial se encuentra aún en desarrollo, porque aun los bancos centrales se ´encuentran en general ´con influencias de los intereses Globalistas. 

El Banco Central de Rusia –CBR- permanece aún amarrado en la red global de telarañas del paradigma de DAVOS (en su estrategia de imponer su global economic reset). Por ello, es aún un actor (CBR) enfrentado al proyecto multipolar dentro de Rusia.  No puede convertirse aun en un socio fundador de un nuevo marco económico y financiero universal multipolar. La realidad del Banco Central de Rusia no es exclusiva, ya que es similar a la del Banco Central de Argentina, por ejemplo. El BC aún está regido por la globalista ley de entidades financieras, impuesta por acción de la OTAN-Kissinger-y-Martínez de Hoz en 1977. 

Objetivo que lograron por medio de golpes de estado y de mercado financiero contra la política y la democracia, asesinatos políticos y de la política. Imponiendo escenarios de guerra prefabricados y pre-controlados, para montar una campaña mediática de toda índole, que les permitiera imponer una constitución-a-la-carta, donde los acuerdos jurídicos internacionales (financieros), tengan prevalencia sobre los nacionales. Habían “forzado” éstos acuerdos años antes para luego hacer lo mismo, mediante escenarios bélicos de inflación-hiperinflación lograr la imposición de la reforma constitucional-a-su-medida (1976-1994).

Es cierto que el Banco Centra de Rusia ya tuvo que enfrentar la realidad de dar un paso adelante y crear un sistema nacional de mensajería interbancaria que no dependa del SWIFT, y lo abrió también para los bancos extranjeros. Con ello muestra que los intereses globalistas en Rusia ya han empezado a ceder posiciones que controlaban claramente desde 1991-1997. Es la época que se desplego la perestroika soviética, la caída de la estrategia soviética y el ascenso del paradigma e intereses unipolares financieros globales, cuyo primer objetivo fue controlar profundamente el Banco Central de Rusia. La subordinación en la Red Financiera Global de Bancos Centrales (a las Citíes Financieras anglosajonas principales de NY-Ln-HK), está particularmente afectada por la caída del Status preferencial de la City de HK en 2020. Gracias a la política anti-globalista de Trump y, luego, de Xi Jimping 2021, se inicia una nueva etapa, la de la caída del globalismo financiero unipolar.

Desde 2010, empezó a verse la posibilidad de una transición a un sistema económico multipolar basado en una nueva moneda comercial sintética, basada en un índice de monedas de las naciones participantes. Para lograrlo había necesidad de crear una amplia coalición internacional de resistencia en la guerra híbrida que la élite financiera Globalista (desde la OTAN) desataría (1999-2001) sobre los países que se mantienen fuera de su control. La derrota y la obsolescencia del antiguo poder financiero dominante es inevitable por la naturaleza improductiva de esta guerra. 

El nuevo sistema económico multipolar

El nuevo sistema económico multipolar que está surgiendo en Oriente con la República Popular China y la India como locomotoras, es la transición hacia una nueva civilización, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, con el poder o control estatal de la infraestructura monetaria y física, así como del emprendimiento. 

Es una transición económica que une a una heterogeneidad de actores económico-sociales con el objetivo de aumentar el Bien Común sobre la base de igualdad y soberanía entre las naciones en vez de la imposición unilateral anglosajona al mundo entero. Por ello, los globalistas no podrán ganar la guerra híbrida global que iniciaron. Esta es también la razón principal por la cual el actual sistema financiero global centrado en el dólar será reemplazado por uno nuevo, basado en el consenso de una canasta de monedas de los países que se suman al nuevo orden económico mundial. Esta fase casi ha terminado. Su reemplazo inmediato son las monedas nacionales y el oro.

La siguiente etapa de la transición implicará nuevos mecanismos de fijación de precios que no tomen como referencia el dólar. Una fijación de precios en monedas ‘no ancladas’ en las controladas por el poder Globalista -dólares, libras, euros y yenes- con sus respectivos BC. Para lograrlo hay necesidad de democratizar la totalidad de los bancos centrales controlados a partir de los Bancos Centrales de esas 4 monedas (Dólar-Euro-Libra-Yen), junto con sus respectivas citíes financieras y sus cortesanos de altos gerentes, funcionarios privados y públicos, como lacayos bien pagados. 

La última etapa en la transición implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada a partir de un acuerdo internacional. Una moneda como esta puede ser emitida por un grupo de reservas de moneda de los países BRICS, al que todos los países interesados ​​podrán unirse. Es el proyecto del Sur Global que representa el 90% de la población mundial. 

El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes. Implica la creación de un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU –Unión Económica EuroAsiática- y el desarrollo e implementación de un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU, SCO y BRICS, que elimina la dependencia crítica de la Sistema SWIFT controlado por EEUU. Es una transición aún mercantilista pero un paso necesario en camino a una nueva civilización.

Bibliografía

Amin Samir, 2010, Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos, Editorial IEPALA, Madrid.

Dierckxsens Wim, Formento Walter y Piqueras Andrés, 2021 The transition toward a Post-capitalist Economic Rationality, en Rémy Herrera Editor, Imperialism and transition to socialism, Research in Political Economy, Volumen 36, Reino Unido.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar. Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, La Perestroika en Estados unidos, Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

NOTAS

1 La realidad en la órbita económica donde el trabajador se encuentra en una relación con el Objeto de su trabajo como un objeto ajeno; en una relación con sus Compañeros de trabajo como una relación de competencia y en una relación con el empresario que lo contrata como una relación de reciprocidad o solidaridad. 

2 Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar, Wim Dierckxsens y, Walter Formento, ISBN: 978-987-4400-86-4, 1º edición https://www.acercandonoscultura. com.ar/libro-224-por-una-nueva-civilizacion-el-proyecto-multipolar.html . En versión libre y digital en ALAI.

3 Wim Dierckxsens y Walter Formento, La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires 2021; disponible ´on line´ en ALAI.

4 El Gran Reinicio también llamado como Gran Reseteo es una propuesta de economía planificada del Foro Económico Mundial (FEM) para reconstruir la economía de manera sostenible tras la pandemia de COVID-19. Fue presentado en junio de 2020 por Carlos, príncipe de Gales y Klaus Schwab, el director del FEM. La inauguración de El Gran Reinicio se dio en junio de 2020, donde se reunió toda la élite financiera, tecnológica y política mundial. El lugar de encuentro fue en ciudad de Davos, Suiza y Carlos, príncipe de Gales fue quien inauguró el gran evento global.2​ Este iba a ser el tema principal de la cumbre del Foro Económico Mundial de 2021, que se pospuso hasta 2022 en una localización indeterminada.

5 Trump termina el estatus preferencial de Hong Kong, tras acciones “opresivas” de China. https://www.france24.com/es/20200715-trump-termina-el-estatus-preferencial-de-hong-kong-tras-acciones-opresivas-de-china 

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Por Jorge Vera Castillo(*) para Dossier Geopolitico

En la fecha del día indicado, a las 10:00 horas locales de La Haya, la Jueza Presidenta de la CIJ, Sra. Joan E. Donoghue, iniciaba, puntual y solemnemente, la lectura del Fallo (Arrêt), en el Asunto (Affaire) Nicaragua c. Colombia.

En la actual situación internacional; ante las críticas a la Organización de las Naciones Unidas, y el rol de la CIJ, creada ya en 1946, y, en la especie, resulta de especial importancia y significado conocer que la Jueza J. E. Donoghue es una abogada norteamericana que, además, entre 2007 y 2010, fue asesora jurídica adjunta principal del Departamento de Estado.

Asimismo, se ha tratado de la segunda mujer presidenta de la CIJ, después de Rosalyn Higgins que ejerce el alto cargo, que dura tres años, entre 2006 y 2009. La Jueza Donoghue fue elegida, por sus pares, los otros 14 jueces permanentes, el lunes 8 de febrero de 2021, y, en la misma fecha, fue elegido como Vicepresidente de la Corte, el Juez ruso Kirill Gevorgian.

Y, siempre, en la perspectiva de avanzar por unas aproximaciones sucesivas, y con pedagogía, en la comprensión de las Relaciones Internacionales Contemporáneas, del Sistema de Naciones Unidas y de la misma Corte Internacional de Justicia, es bueno tener presente, además, que, la actual Presidenta de la CIJ, entre 1984 y 1986 ejerció de Abogada en la Oficina de Asuntos Interamericanos de Estados Unidos de Norteamérica en Nicaragua, con Gobierno sandinista, en plenitud, en esos años.

Ciertamente, para quien tuvo el privilegio de haber sido alumno de la Academia de Derecho Internacional, en La Haya – fundada en 1923 -, mediante otorgamiento de beca, en la Sesión de Enseñanza de Julio de 1980, y haber tenido como Profesor principal a Manfred Lachs, eminente jurista polaco y, quien había sido Presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), entre 1973 y 1976, resulta todo un autoimpuesto deber de conocer, divulgar y valorar este histórico Fallo, en el Diferendo de Nicaragua con Colombia, ahora ya estando en 2022.

Más aún, conservo como material de consulta, la magnífica edición del Recueil des Cours, 1980 IV, correspondiente al Tomo 169 de la colección, que, tuvo la especial consideración de obsequiarme el Primer Secretario de la Corte, Jefe del Departamento de Información, Andreï Poskakoukhine, en mi condición de ex alumno de la Academia de Derecho Internacional, asistiendo como un Invitado Diplomático, a las Audiencias Públicas del Affaire Obligation de Négocier un accès à l’océan pacifique (Bolivie c. Chili)”, del lunes 19 al miércoles 28 de marzo, y a la Sesión de lectura de su Fallo, el lunes 1° de octubre de 2018. 

Ahí, se encuentra el Capítulo XIII, páginas 213 a 251: THE PEACEFUL SETTLEMENT OF DISPUTES AND PROBLEMS, en el tomo con todos los Cursos impartidos por mi Profesor Manfred Lachs, en julio 1980. Eran los tiempos en que Naciones Unidas avanzaba hacia la acordada elaboración, de lo que, se tradujo, finalmente, en la muy conocida Declaración de Manila sobre el Arreglo Pacífico de Controversias Internacionales, mediante Resolución 37/10 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 15 de noviembre de 1982.

Cuando se trata de analizar, conocer y leer, con prolijidad y rigor, los Fallos de la CIJ, sus Ordenanzas, sus Opiniones consultivas, su Jurisprudencia, los razonamientos de sus Jueces, es inescapable conocer la Declaración de Manila, en particular, por los que rechazan dichos Fallos, por quienes dudan de ellos, por esos alarmados y/o preocupados antes de conocerlos. Más aún, por quienes, desde Chile, ante “Différend Maritime (Pérou c. Chili), y a la espera del Fallo, conocido el 27 de enero de 2014, solicitaban a la Corte, ¡“que fallara en Derecho” !, una de esas ridiculeces que, se transforman en ‘lenguajes de moda’, burdos, deformadores e irrespetuosos para la formación e información de los Pueblos y sus ciudadanas y ciudadanos, y la propia CIJ.

Fueron las mismas autoridades, y los mismos ‘personajes’ académicos y/o políticos, y otros sectores expertos y ‘pseudoexpertos’, que, señalaban que, la presentación de la Demanda del Perú, “había sido y era un acto inamistoso”. Pues bien, es la Declaración de Manila, la que, ya en 1982, había precisado, en su parte II, punto 5., último párrafo: “El recurso al arreglo judicial de las controversias jurídicas, en particular su remisión a la Corte Internacional de Justicia, no debería ser considerado un acto enemistoso entre los Estados.” Y es dable remarcar que, la CIJ “es el principal órgano judicial principal de las Naciones Unidas”. 

Y son los mismos, que, ante la muy grave y relevante derrota diplomática y territorial marítima – nunca nominada, clara y sinceramente, como tal -, que significó el Fallo aludido, comenzaron a escribir, y clamar verbalmente, para que, Chile denunciara el llamado “Pacto de Bogotá” (Tratado Americano de Soluciones Pacíficas), suscrito en Bogotá el 30 de abril de 1948. Basta recordar que, Chile perdió territorio marítimo, equivalente a más de toda la superficie del territorio de Suiza, o a toda la superficie de Costa Rica. Y, aún, queda pendiente, el llamado “Triángulo terrestre” de 37.610 km².

Pero, ya es historia conocida, Chile ha continuado acudiendo a la Corte Internacional de Justicia, y para millones de chilenas y chilenos, la ciudad de La Haya y el Palacio de la Paz, son bien conocidos ‘televisivamente’, y los enviados especiales de los canales de TV aprecian mucho ser elegidos para esas tareas informativas in situ.

Así, ambigüedades, contradicciones, dobles raseros, han sido el basamento común de algunos analistas y opinólogos chilenos, en la especie, lamentablemente, en lo jurídico, en lo político, hacia el Derecho Internacional y sobre la Corte Internacional de Justicia.

Igualmente, respecto al reconocimiento efectivo, y aplicación práctica, de los Principios contenidos – y firmados – en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la II Cumbre de la CELAC, en La Habana, el 29 de enero de 2014, por la mayor cantidad de Jefas y Jefes de Estado y Gobierno asistentes, en las Cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, hasta ahora.

Además, en la esfera de esos escépticos con respecto a la CIJ, e incluso los que, niegan la existencia de una controversia cuando ésta existe, sirve, meridianamente, un Fallo del 30 de agosto de 1924, de la antigua Corte Permanente de Justicia Internacional, en el Affaire de Concessions Mavrommatis en Palestine.

Estableció que: “Un diferendo es un desacuerdo sobre un punto de derecho o de hecho, una contradicción, una oposición de tesis jurídicas o de intereses entre dos personas. Ahora bien, tal es ciertamente el carácter de la disputa que ahora separa a Gran Bretaña de Grecia.” (Véase en Publications de la Cour Permanente de Justice Internationale, Série A – Nº 2, Arrêt du 30 août 1924. Recueil des Arrêts, p. 11.

Ahora, es cardinal conocer los contenidos del reciente Fallo de la Corte, del 21 de abril de 2022, referido a las: “Violations allèguées de droits souverains et d’espaces maritimes dans la mer de Caraïbes (Nicaragua c. Colombie)”, en sus distintos ocho aspectos (véase párrafo 261, pp. 89-91), que fueron votados por los Jueces de la Corte y por los dos Jueces una ad hoc, uno por cada país respectivamente, resultando en un texto de 93 páginas, ampliamente favorable a la República de Nicaragua, con carácter “definitivo, inapelable y obligatorio para las Partes”.

En un primer aspecto central, por diez votos contra cinco, del total de Jueces, 1) la Corte “Dice que la competencia que ella tiene, sobre la base del artículo XXXI del Pacto de Bogotá, para decidir sobre el diferendo relativo a las reclamaciones de violaciones, por parte de la República de Colombia, de los derechos de la República de Nicaragua en los espacios marítimos que la Corte ha reconocido a esta última en su Fallo de 2012, cubre los reclamos fundados en los eventos mencionados por la República de Nicaragua ocurridos después del 27 de noviembre de 2013, fecha en la cual el Pacto de Bogotá cesó de estar en vigor para la República de Colombia;”. La Presidenta y Vicepresidente de la CIJ votaron a favor.

Una primera lección a los vociferantes, de cualquier país firmante del Pacto de Bogotá, para escapar de su jurisdicción, cuando no ven claras ni con convicciones sus alegatos ante la CIJ. También, para Estados Miembros que, ejecutan tardíamente su coyuntural y utilitario retiro, pretendiendo esquivar el cumplimiento de Fallos, desfavorables de la Corte, a pesar de ser y tratarse de un excelso medio para el arreglo pacífico de las controversias internacionales.

En segunda cuestión esencial, también por diez votos contra cinco, 2) la Corte “Dice que, al entorpecer las actividades de pesca y de investigación científica marina de embarcaciones que enarbolen la bandera nicaragüense o poseedoras de un permiso nicaragüense y las operaciones de embarcaciones de la marina nicaragüense en la zona económica exclusiva de la República de Nicaragua y queriendo hacer cumplir medidas de conservación en esa zona, la República de Colombia ha violado los derechos soberanos y la jurisdicción de la República de Nicaragua en esa zona marítima;”. Jueza Donoghue y Juez Gevorgian apoyaron contundencia decisoria.

En un tercer asunto cardinal, por nueve votos contra seis, 3) la Corte “Dice que, autorizando actividades de pesca en la zona económica exclusiva de la República de Nicaragua, la República de Colombia ha violado los derechos soberanos y la jurisdicción de la República de Nicaragua en esta zona marítima;”. Presidenta de la CIJ, a favor; Vicepresidente, en contra.

En un cuarto punto del Fallo, también por nueve votos contra seis, 4) la Corte “Dice que la República de Colombia debe inmediatamente cesar en la conducta a que se refieren los puntos 2) y 3) anteriores;”. Presidenta y Vicepresidente de la CIJ repitieron votación respectiva del punto 3).

El punto 5) del Fallo, se adoptó por trece votos contra dos, y la Corte “Dice que la “zona contigua única” establecida por la República de Colombia por el decreto presidencial 1946 del 9 de septiembre de 2013, modificado por el decreto 1119 del 17 de junio de 2014, es incompatible con el derecho internacional consuetudinario, como se establece en los párrafos 170 a 187 [del Fallo];” (ver en pp. 61-66). Jueza Donoghue y Juez Gevorgian votaron a favor.

El punto 6), se adoptó por doce votos contra tres, donde la Corte “Dice que la República de Colombia debe, por los medios de su elección, arreglar las disposiciones del decreto presidencial 1946 del 9 de septiembre de 2013, tal como encomendado por el decreto 1119 del 17 de junio de 2014, en conformidad con el derecho internacional consuetudinario, como se relacionan con los espacios marítimos que la Corte ha reconocido a la República de Nicaragua en su Fallo de 2012:”. Votos favorables de Presidenta y Vicepresidente de la CIJ.

El punto 7) tuvo doce votos a favor contra dos, donde la Corte “Dice que las líneas de base rectas de la República de Nicaragua establecidas por el decreto nº 33-2013 del 19 de agosto de 2013, y modificado por el decreto nº 17-2018 del 10 de octubre de 2018, son incompatibles con el derecho internacional consuetudinario:”. Presidenta y Vicepresidente de la CIJ, a favor. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) de la República de Nicaragua, ya anunció su plena disposición a acatar e implementar, prontamente, este punto 7) del Fallo.

Por último, el punto 8) del Fallo tuvo catorce votos a favor contra uno (del Juez ad hoc propuesto por la República de Colombia, Sr. Donald McRae, y bien conocido por Chile, por alguna de sus últimas comparecencias ante la CIJ), donde la Corte “Rechaza el resto de las comunicaciones presentadas por las Partes.”

Una segunda lección que, dejan la trayectoria y los contenidos de este Fallo, es la importancia estratégica que, la Corte Internacional de Justicia, y la aplicación y firme defensa del Derecho Internacional, pueden tener para los países pequeños que, optan por la Solución Pacífica de Controversias, como acción disciplinada, responsable y seria, para luchar por su Soberanía Intransable, ambos elementos vinculados a la dignidad y unidad nacionales. La contundente derrota del abuso, la arrogancia, el incumplimiento e irrespeto de la República de Colombia, es clara e irrefutable.

Y, una tercera enseñanza que, deja este diferendo entre la República de Nicaragua y la República de Colombia, es la importancia de la elección de los integrantes de buenos equipos, especializados y jurídicos, así como de los respectivos Jueces ad hoc, propuestos por las Partes, ya sean países grandes, medianos o pequeños. Baste recordar que, en el Fallo, del 19 de noviembre de 2012, en el “Différend Territorial et Maritime (Nicaragua c. Colombie), el Juez ad hoc de Colombia, Jean-Pierre Cot, y el de Nicaragua, Thomas A. Mensah, coincidieron a favor, en los seis puntos resolutivos.

Junto a lo anterior, una cuarta advertencia, es la experiencia del Agente que va a representar a un país, a su gobierno y a su pueblo, la que, es primordial, así como su conocimiento de la Corte Internacional de Justicia y del razonamiento de los Jueces y Juezas – para tomar decisiones y votar -; sus contactos; junto con su preparación idiomática, jurídica, de política internacional y profesional; así como sus calidades humanas, de prestancia con sencillez, propia de los que saben, real y sinceramente.

Así, en la especie, el rol prominente del Embajador de la República de Nicaragua, Carlos José Argüello Gómez, encargado de Misión Diplomática de su país en el Reino de los Países Bajos, por muchos años, y pudiendo ser así su continuado Agente ante la CIJ, en todas las controversias bilaterales con la República de Colombia, desde 2001, ha sido un hecho esencial favorable, para los amplios intereses nacionales nicaragüenses – geoestratégicos, geopolíticos, territoriales marítimos y de preservación de sus derechos de pesca e investigación científica marina -, así como de la defensa irrestricta de su zona económica exclusiva en el Mar Caribe.

En consecuencia, la República de Colombia ya no podría continuar no acatando y/o irrespetando aquel Fallo de la Corte Internacional, dado a conocer el lunes 19 de noviembre de 2012, como lo ha hecho durante años. Ahora, después del Fallo de la CIJ, conocido el jueves 21 de abril de 2022, la comunidad internacional, los países caribeños y los países centroamericanos estarán observando la conducta internacional y vecinal colombiana, aunque se haya retirado, denunciando, el “Pacto de Bogotá”, firmado en la propia capital de su país, en 1948.

Obviamente, Colombia presentará otras evaluaciones de este Fallo. Gran desafío de credibilidad internacional, asumirá el nuevo gobierno colombiano que, será elegido por sus ciudadanos electores habilitados, en pleno segundo trimestre de este año 2022, más aún, si el elegido Presidente de la República de Colombia es Gustavo Petro Urrego. 
Por su parte, Nicaragua – autodefinida “cristiana, socialista, solidaria” -, ahora, podrá agregar “y soberana”, con toda dignidad, legitimidad y orgullo nacionales, ante el mundo, después de este histórico Fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Y ahora sí, con toda la fuerza de la razón y del Derecho Internacional, como una forma de honrar, así también, esa aleccionadora y muy firme determinación del General Augusto César Sandino: “Mi espada defenderá el decoro nacional”, al inicio ya de la tercera década de este siglo XXI, pero recordando, siempre, el objetivo surgido desde las Montañas de Las Segovias, en 1927: se trataba de un Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

(*)

JORGE VERA CASTILLO. Analista internacional. Ex Consejero Científico en las Embajadas de Chile en Francia y en el Reino de los Países Bajos, y en la Misión de Chile ante la Unión Europea, en Bruselas. Diplomado de Especialización en Relaciones Internacionales, Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile; Magister (c) en Estudios Internacionales, Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile; Doctorat (c) ès Sciences Politiques, Spécialisation en Histoire et Politique Internationales, Institut de Hautes Études Internationales (HEI), Université de Genève. Ha sido Consultor de la CEPAL, en Santiago, y Consultor y Experto en Misión de la UNCTAD, en Ginebra y Moscú. Ha sido Asesor Experto en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, en la Dirección de Planificación Estratégica (DIPLANE) y en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores.

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, nos alerta que ”YA SE REFLEJA EN NUESTROS TERRITORIOS LA PRIMERA GUERRA HÍBRIDA GLOBAL DE LA HISTORIA” tras la visita a Argentina de la jefa del Comando Sur de EEUU, generala Laura Richardson al coincidir con informes y estudios estratégicos de Washington que PREPARAN EL DETERIORO DEL ENTORNO ESTRATÉGICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, abogando por una escalada militar y de propaganda agresiva en la región, para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, Rusia e Irán y promoviendo movimientos internos de resistencia, además de la aplicación de las conocidas sanciones a los países desobedientes.

También nos cuenta que en el conflicto de Ucrania, la única victoria lograda por anglosajones y europeos se verifica en el campo de la propaganda de guerra y de la manipulación mediática, ya que en paralelo a su evidente derrota militar, Occidente se descarrila en un desastre económico por el descontrol de la inflación, la caída del PIB y los problemas del dólar para mantener su hegemonía. En cuanto que Rusia hace resurgir su moneda y aumenta el valor de sus exportaciones de energía a pesar de las sanciones impuestas. Unas sanciones que han rebotado contra una Europa cada vez más dividida y en crisis, donde 14 de sus países miembros ya pagan en rublos sus compras a Rusia, mediante transacciones con el banco Gazprombank.

En el campo de la geopolítica, Pereyra Mele analiza cómo se van moviendo los hilos de una guerra híbrida, global, militar y económica, que se desarrolla en diferentes escenarios del mundo, entre las potencias declinantes de Occidente contra las nuevas potencias asiáticas que vienen resurgiendo desde principios de siglo y que para el año 2040 tendrán un PBI superior a toda Europa y EEUU. Una lucha feroz que también se libra por unos recursos planetarios de los que Europa carece dramáticamente.

Además aborda el fracaso histórico de las sanciones promovidas por el bloque atlantista a través de los años y que hoy afectan a 24 países soberanos, pero que no consiguen cambiar las políticas de esos estados, como ocurrió durante cuarenta años con Irán, como tampoco con Cuba, Venezuela o Nicaragua. Y que mucho menos podrá poner de rodillas a Rusia, tal cual se está demostrando. Y ya sobre Ucrania nos informa de la reciente publicación sobre los detalles de la fortuna ilegal de Zelensky.

Finalmente, Pereyra Mele reflexiona otra vez sobre la anunciada y agresiva escalada militar y de propaganda de EEUU sobre América Latina y habla de la necesidad de “ponerse en situación”, porque ya somos parte de un conflicto global, cuyas aristas están a la vista en nuestros territorios y que deberíamos controlar y evitar para seguir teniendo alguna posibilidad de ser un Estado Soberano.

Eduardo Bonugli (Madrid, 01/05/22)

Opinión La hipocresía de Estados Unidos sobre Ucrania y las ‘esferas de influencia’ Por Katrina vanden Heuvel

La invasión de Rusia a Ucrania “es en muchos sentidos más grande que Rusia, es más grande que Ucrania”, declaró recientemente el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price. “Hay principios que están en juego aquí (…) Todos y cada uno de los países tienen el derecho soberano de determinar su propia política exterior, tienen el derecho soberano de determinar por sí mismos con quién elegirán asociarse en términos de sus alianzas, sus colaboraciones y hacia dónde quieren dirigir su mirada”. El año pasado, el secretario de Estado, Antony Blinken, declaró que Estados Unidos no reconoce las “esferas de influencia”, y agregó que el concepto “debería haberse retirado después de la Segunda Guerra Mundial”.

Esas son palabras nobles pero vacías, porque obviamente no aplican para el hemisferio occidental. Tomemos como ejemplo a Cuba, que lleva 60 años bajo un embargo estadounidense. Eso, además de la pandemia y la reversión de la liberalización de la era Obama por parte del expresidente Donald Trump —una represión que se ha mantenido durante la administración Biden— ha golpeado la economía de la isla. Hay escasez de alimentos y medicinas; muchos cubanos jóvenes y emprendedores están abandonando la isla en masa. La presión contribuyó en gran medida a las protestas que explotaron en julio del año pasado.

Sí, el régimen de partido único permanece y sigue reprimiendo a casi cualquiera en desacuerdo. Pero el embargo y las políticas conexas han fracasado durante seis décadas y 11 presidentes. Los cubanos siguen siendo aplaudidos por sus esfuerzos humanitarios de enviar médicos a cualquier parte del mundo para ayudar en zonas de desastre. Estados Unidos y Cuba cooperan en los esfuerzos para controlar el narcotráfico y limitar el terrorismo. No obstante, el embargo permanece, castigando al pueblo cubano hasta que se deshaga del gobierno que Estados Unidos no aprueba. Tanto para “elegir su propio camino”.

Pero no solamente es Cuba. Estados Unidos ha impuesto duras sanciones a Venezuela y Nicaragua por mantener regímenes a los que Washington se opone. Incluso las recientes sanciones contra Rusia están diseñadas de tal manera “que tendrán un impacto sobre aquellos gobiernos que tienen afiliaciones económicas con Rusia. Entonces Venezuela va a comenzar a sentir esa presión; Nicaragua va a sentir esa presión; al igual que Cuba”, dice Juan Sebastián González, director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, el aparato de seguridad nacional está advirtiendo sobre la creciente participación china en el hemisferio occidental. China es ahora el principal socio comercial de América Latina, así como una fuente líder de inversión directa y financiamiento. Interesada en la seguridad del acceso a las exportaciones de productos básicos, China ayudó a la región después de la crisis financiera de 2008 con inversiones que generaron empleos y ayudaron a reducir la pobreza. Durante la pandemia, los chinos enviaron rápidamente vacunas (de efectividad cuestionable, cabe señalar) a la región y proporcionaron una demanda continua de productos.

Todo esto despierta temores sobre el apoyo de China a lo que se considera como gobiernos “populistas”, desde Argentina hasta Venezuela. Los estrategas ya están evaluando cómo responder a la amenaza que representan el comercio, la inversión y la financiación china. Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, escribió un informe para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales titulado Preparing for Deterioration of the Latin America and Caribbean Strategic Environment” (Preparación para el deterioro del entorno estratégico de América Latina y el Caribe), que sugiere que Estados Unidos no tiene los recursos para competir con China en inversiones y ayuda a la región.

Para compensar el déficit, Ellis aboga por una escalada militar agresiva de Estados Unidos en la región, una ofensiva propagandística para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, “promoviendo movimientos de resistencia” contra la influencia china, rusa e iraní y, por supuesto, sanciones para los que se extravían. El profesor no mencionó el “principio” de permitir que las naciones elijan su propio camino.

Otro ejemplo de este punto de vista proviene del columnista colaborador del PostRobert Kagan, quien argumenta en Foreign Affairs que Estados Unidos debería aceptar su papel como potencia hegemónica mundial. Este es un deber, no una elección, escribe: “Un país militar, económica y culturalmente poderoso ejerce una influencia sobre otros estados por su mera presencia, de la misma manera que un cuerpo más grande en el espacio afecta el comportamiento de los cuerpos más pequeños a través de su atracción gravitacional”. Estados Unidos está involucrado porque “lo que ofrece es realmente atractivo para gran parte del mundo”.

Pero en nuestro propio hemisferio, la “atracción gravitacional” no proviene de Estados Unidos, sino de China, que ofrece mercados, dinero, inversión y un modelo de gobierno: “capitalismo con características chinas”. Si el sistema de seguridad nacional se sale con la suya, Estados Unidos no permitirá que nuestros vecinos elijan su propia dirección. Impulsará la propaganda, reforzará a las élites corruptas y amenazará o impondrá sanciones a quienes no se alineen con un “modelo” que ha fallado repetidamente en todo el hemisferio.

La hipocresía es común en las relaciones internacionales. Los rusos y los chinos, por ejemplo, invocan constantemente el derecho internacional, incluso cuando lo pisotean cuando lo consideran necesario. Estados Unidos defiende un “orden basado en reglas”, en el que hacemos las reglas y nos mantenemos exentos de ellas cuando queremos. El “principio” de respetar a las naciones y su derecho a elegir su propio camino es bueno. Los países de nuestro propio hemisferio desearían que lo practicáramos además de predicarlo.

Fuente the Washington Post https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/04/13/guerra-rusia-ucrania-estados-unidos-embargo-cuba-china/

Por Javier Benitez

El actor Volodímir Zelenski, quien cumple el rol de presidente de Ucrania, parece haber inaugurado un nuevo género en su profesión: el de comediante siniestro, algo muy distinto a lo que es el humor negro. Mientras arrastra a su país al desastre, lanza declaraciones que parecen demostrar que vive en una realidad paralela, por decirlo suavemente.

Lo que bebe, o lo que fuma

Ya lo dijo el canciller de Rusia, Serguéi Lavrov: Zelenski dice muchas cosas, depende de lo que bebe o lo que fuma. Y cada aparición pública, cada declaración que realiza este actor devenido en jefe de Estado, parece dar la razón al jefe de la diplomacia rusa.

Así lo constata una de sus más recientes declaraciones. En la rueda de prensa posterior a la reunión que mantuvo con el secretario general de la ONU, Antontio Guterres, Zelenski, como abstraído de la realidad, abducido mentalmente por no se sabe muy bien qué, dijo que Kiev está dispuesto a llevar a cabo «negociaciones urgentes para la evacuación de Mariupol y espera contar con el apoyo de la ONU».

Ante estas afirmaciones del todo reñidas con la realidad, y ante la insistencia del periodismo ucraniano de exigir plazos –tal como los que Zelenski exigió a la Unión Europea para acabar con la dependencia energética con Rusia–, Guterres tuvo un lapsus de lucidez mental, y le saltó la térmica:

«¿Qué quiere? ¿Quiere que se rescate a la gente o quiere que diga algo que sea un obstáculo para esa tarea? En este momento, sólo puedo decirle que estamos haciendo todo lo posible para que así sea. No voy a entrar en ningún comentario que socave esa posibilidad, porque mi primera y única prioridad es la gente que sufre y la gente que debe ser rescatada», respondió a los periodistas incautos.

Post-it moscovita

También llegó la respuesta de Moscú a estas declaraciones de Zelenski. Bueno, más que respuesta, un ayuda-memoria –como esos ‘post-it’ que suelen colocarse en las puertas de las neveras–, por si Zelenski ya hubiera olvidado lo que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, había pronunciado muy poco rato antes.

Así, al comentar la propuesta de entablar negociaciones sobre la evacuación de Azovstal, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, enfatizó que Putin ya ha dicho claramente que «los civiles pueden salir de Azovstal y los militares pueden deponer las armas, esto no es un tema de negociación». Difícilmente se pueda ser más claro.

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, se muestra contundente al tratar de explicar las actitudes y declaraciones del mandatario ucraniano. “Hacer una saga de las declaraciones de este señor Zelenski, realmente es increíble. Ver las variaciones, las confusiones, las idas y venidas, las supuestas propuestas que hace, que luego se retrotrae, que luego las cambia sobre la marcha, realmente es de un caso psiquiátrico ya prácticamente».

El analista sentencia que las declaraciones de Zelenski “no ameritan nada, más allá de un análisis que deberían realizar algunos profesionales de la salud mental, debido a que estamos ‘jugando’ en un conflicto internacional, que es la primera guerra híbrida global. No estamos hablando de un conflicto Ucrania-Rusia: estamos inmersos en un gigantesco conflicto híbrido global en el que se lucha en el campo militar, en el económico, en el financiero, en el de la ciberseguridad, y en el de la propaganda política».

“Son numerosos ámbitos donde se está desarrollando este gigantesco conflicto, y Zelenski es una pieza ínfima dentro de este gran juego. Su actuación, como buen actor de donde proviene, actor cómico, es justamente eso, una actuación. Él no habla por voz propia, él es un personaje artístico impuesto por grandes grupos financistas internacionales y por oligarcas, que además son de una corruptela gigantesca», concluye Carlos Pereyra Mele.

Publicado por Sputnik: https://mundo.sputniknews.com/20220430/zelenski-practicamente-es-un-caso-psiquiatrico-1124992744.html 

 

Todo el que sea crítico con nuestra propaganda bélica, o siquiera ecuánime entre la propaganda de unos y otros, es sospechoso de traición

Por HÁSEL-PARIS ÁLVAREZ

A estas alturas todos hemos oído hablar de la manipulación rusa, las narrativas del Kremlin, la censura de Putin, los medios de propaganda como Russia Today y las fake news extendidas por bots rusos. Podríamos hacer el enésimo artículo sobre esta cuestión, pero creemos que hay otro enfoque de mayor interés. En toda guerra hay (por lo menos) dos bandos, cada cual con su propia propaganda bélica. Y da la casualidad de que nosotros (españoles, europeos y occidentales) formamos parte de un bando que libra contra Rusia una guerra global con medios militares, económicos e informativos.

El pez no percibe el agua en la que flota, igual que nuestros ciudadanos no suelen percibir la propaganda bélica en la que ellos mismos están inmersos. No estamos diciendo que las informaciones de nuestra prensa y televisión sean necesariamente mentira. Decimos que la forma en que se seleccionan, presentan, entrelazan e interpretan responden a unos marcos concretos, como veremos a continuación. El año pasado se hicieron públicos documentos de la OTAN (organización a la que pertenecemos) sobre la ‘guerra cognitiva’ (cognitive warfare): cómo ganar la batalla del relato y modificar la forma en que pensamos. La peculiaridad de esta guerra es que no la libra un país contra otro, sino nuestras propias élites contra nosotros mismos. El gran campo de batalla no está en Ucrania, sino en la mente de cada uno de nosotros.

            El autor pionero en analizar estas técnicas fue Arthur Ponsonby. En su obra Falsedad en tiempos de guerra (1928) expone las narrativas que los aliados utilizaron contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Que sea un escritor británico nos ayuda a comprender mejor la mentalidad de la actual OTAN, que no es sino la enésima máscara del anglo-imperio, antiguamente asentado en Londres y hoy en Washington USA. El objetivo a batir ya no son los alemanes, pero se mantienen las viejas acusaciones: son belicosos, son enemigos del comercio, no son europeos civilizados, quieren invadir medio mundo, etcétera. Una germanofobia idéntica a la actual rusofobia o a la hispanofobia de antaño (cuando España era una rival del anglo-imperio y no su colonia).

Propaganda en nuestra época

La obra de Ponsonby ha sido sintetizada por la historiadora Anne Morelli en Diez mandamientos de la propaganda bélica (2001), que exponemos a continuación. Según analiza ella, siguen siendo perfectamente aplicables a guerras del siglo XXI como Siria o Afganistán. ¡Será que el decepcionante siglo XXI está moldeado por los mismos que ganaron las guerras del siglo XX!

1) Nosotros no queremos la guerra. Queremos la paz en Ucrania. Aunque Alemania y Francia abandonaron los protocolos de paz de Minsk. Aunque Estados Unidos y Reino Unido presionen a Ucrania para que no firme con Rusia una paz que no sea ventajosa para aquellos. Aunque la OTAN sólo busque prolongar el conflicto y maximizar las bajas a base de enviar misiles y drones. Aunque el plan de Occidente, confesado por figuras como Hillary Clinton o Douglas Lute, sea convertir Ucrania en Afganistán (es decir, una guerra enquistada) y al resto de Europa en Pakistán (es decir, un polvorín inestable).

2) La guerra es culpa exclusiva del enemigo. El angloimperio ni siquiera guerrea o invade, eso solo lo hace Rusia. Compruébelo en Wikipedia: Iraq 2003 fue solamente una ‘intervención’, Haití 1994 una ‘operación’, Corea 1950 una ‘acción policial’ y Malasia en los cincuenta una ‘emergencia’. La OTAN no es más que una organización ¡defensiva!, por mucho que se haya dedicado a la guerra de agresión desde Yugoslavia hasta Libia. Desplegar sistemas de misiles por toda Europa se trata de un ‘escudo’. Las sanciones económicas o las operaciones para desestabilizar gobiernos no han buscado conflictos, sino favorecer la paz, la libertad y la democracia. Y Rusia es culpable por no saber apreciarlo.

3) El líder enemigo es malvado. La propaganda del angloimperio sigue la teoría individualista y meritocrática de Thomas Carlyle: la Historia es el producto de líderes excepcionales. O sea, Rusia es Putin. Pero, como es costumbre en el liberalismo, todo está entendido al revés. Los grandes líderes no son los que inoculan en las masas su ideario personal, sino los que logran identificarse a sí mismos con un clamor popular. Buena parte del pueblo ruso (y no solamente Putin) exige recuperar su dignidad nacional a cualquier coste.

Pero lo más sencillo para la humanidad es, como buenos mamíferos, reconocer y odiar un único rostro. Dentro de la humanidad, los occidentales en concreto somos muy sensibles a la polarización ideológica, así que nos presentan a Putin como alguien detestable para ambas trincheras políticas: a la vez un neosoviético de extrema izquierda y un neozarista de extrema derecha. Dentro de Occidente, los europeos en particular estamos obsesionados con el psicoanálisis, así que nos convencen de que Putin es directamente un loco, un megalómano, un psicópata.

Por el contrario, los comandantes ultranacionalistas ucranianos combaten por la moderación democrática. El comisionista Borrell (UE) y el banquero Stoltenberg (OTAN) luchan contra los oligarcas. Qué autenticidad desprende el actor profesional Zelenski. Y qué encomiable salud mental posee el octogenerio Biden.

4) Defendemos una causa noble, no nuestro interés particular. Occidente está defendiendo la integridad del Estado-Nación, aunque en Serbia con Kosovo no era de nuestro interés. Defendemos el derecho para cada país de unirse a la alianza militar que prefiera, aunque en Cuba con los misiles soviéticos no era de nuestro interés. Defendemos la posibilidad de que países cercanos accedan a la Unión Europea, aunque en Turquía no era de nuestro interés. Defendemos la legítima resistencia de un pueblo invadido, aunque en Sáhara o Palestina no es de nuestro interés. Defendemos las libertades políticas, mediáticas y sexuales, aunque todo ello esté más comprometido en Ucrania que en Rusia.

Circula por Internet una lista negra de supuestos ‘Altavoces del Kremlin’ en España que incluye a Javier Couso, Juan Manuel de Prada, Pedro Baños, César Vidal, Pedro Insua…

5) El enemigo comete crímenes de guerra, nosotros sólo cometemos errores. Los cadáveres que Rusia deje atrás saldrán una y otra vez en los mismos medios de comunicación que prohibieron emitir soldados muertos en Iraq, niños muertos en atentados yihadistas en Europa o ancianos muertos por la covid. Los crímenes cometidos por Rusia son constitutivos de genocidio, no así los de Ucrania en el Donbás durante años. Los rusos están atacando zonas civiles porque sí. Los ultranacionalistas ucranianos montan ¡solamente por error! sus puestos de mando en teatros, sus posiciones de ataque en residencias, sus almacenes de armamento en guarderías. Si estos neofascistas ucranianos torturan y ejecutan a prisioneros de guerra con las armas que nosotros les hemos enviado, sin duda se trata de un trágico error impredecible. Como nuestras armas que acabaron accidentalmente en manos de talibanes afganos, guerrilleros centroamericanos o yihadistas sirios. Errores. Eso sí, desde que Ponsonby redactó estos mandamientos, Occidente ha dejado de disculparse por sus ‘fallos’. Tanto Harry Truman como Madeleine Albright han bajado al infierno defendiendo lo acertado que fue el bombardeo atómico de Japón y la muerte de medio millón de niños iraquíes.

6) El enemigo utiliza armas prohibidas. Nuestros medios de comunicación especulan con que Rusia use misiles de nuevo tipo, armamento nuclear y ataques químicos. La realidad es que Rusia había renunciado a varias de estas armas en los tratados de Misiles Antibalísticos (ABM), Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y Armas Químicas (CWC). EEUU, por el contrario, abandonó los dos primeros tratados y ha postergado el tercero como mínimo hasta 2023. Esto no lo cuentan nuestros medios, ni tampoco la pretensión de Ucrania de rearmarse nuclearmente, ni la presencia en Ucrania de minas y municiones ilegales, ni las sospechas de amenaza biológica en los laboratorios de EE.UU. en Ucrania.

7) Las pérdidas de enemigos son enormes, nosotros apenas sufrimos. Primero nos cuentan que Rusia buscaba derrotar a Ucrania en una semana, para poder decir luego que Rusia ha fracasado. Cuando Rusia está consolidando sus posiciones en el frente, se nos dice que se ha estancado. Cuando concentra su actividad en la región oriental (como había anunciado desde un primer momento) nos cuentan que se está retirando. Destacaremos cada pérdida material del bando ruso y callaremos su éxito arrollador en la desmilitarización de Ucrania: todas las infraestructuras, puestos de mando, sistemas de radares, armamento y comandos que la OTAN ha perdido para siempre.

8) Los intelectuales y artistas apoyan nuestra causa. Eurovisión, Disney, la UEFA, los Grammy y la federación de gatos domésticos rechazan las acciones de Rusia. Nuestras élites políticas se ponen en la solapa una chapita con la bandera ucraniana donde antes estaba su bandera nacional, el rosco de la Agenda 2030, un lazo amarillo o cualquier otra cosa. Para el angloimperio es crucial este soft power: las celebrities y su star system. El problema es que, fuera de los escenarios, buena parte de nuestras sociedades no apoya el envío de armamento a Ucrania. Pero el grueso de la opinión pública rusa sí secunda la guerra.

En su día se trató de antioccidentales a autores tan dispares como Pierre Bourdieu, Régis Debray y Noam Chomsky por oponerse a la Guerra del Golfo

9) Nuestra causa es sagrada. Otro mandamiento muy angloamericano, relacionado con el puritanismo moral, con George W. Bush y su “eje del bien contra el eje del mal”. Biden repite estos días que la OTAN es un “vínculo sagrado”: la Nueva Alianza, la Santa Guerra Nuclear. Ideólogos yankis como Michael Walzer han retorcido la doctrina de la Guerra Justa de San Agustín. En la tradición occidental, Guerra Justa era aquella que no buscaba dañar a inocentes. En la doctrina OTAN, Guerra Justa es aquella que permite matar inocentes de forma deliberada, con tal de conseguir sus justísimos objetivos. Este vocabulario religioso funciona menos en nuestra Europa laica, pero aquí justificamos las guerras en nombre de nuestros nuevos dioses: defender la democracia contra la tiranía del Kremlin, defender el feminismo contra el machuno Putin, defender el ecologismo contra la Rusia gasístico-nuclear, etcétera.

10) Quien dude de nuestra propaganda es un traidor. En su día se trató de antioccidentales a autores tan dispares como Pierre BourdieuRégis Debray y Noam Chomsky, por oponerse a la Guerra del Golfo. A los que criticaron el bombardeo de Yugoslavia desde la izquierda y la derecha, se les englobó bajo el término ‘rojipardos’ (¿le suena?). Ahora está circulando por Internet una lista negra de supuestos “altavoces del Kremlin en España”. Incluye (además de al arriba firmante): a rojos como Javier Cousofachas como Javier Villamor, un tuitero anónimo y un famosísimo youtuber, un civil pacifista y un veterano militar como Pedro Baños, también al católico Juan Manuel de Prada, el protestante César Vidal y el ateo Pedro Insua. Se diría que no tienen nada en común, salvo una cosa (y no es cobrar en rublos): el indudable patriotismo de todos ellos. Pese a todo, son señalados como traidores.

Todo el que sea crítico con nuestra propaganda bélica, o siquiera ecuánime entre la propaganda de unos y otros, es sospechoso de traición. Y eso le incluye a usted, por leer y difundir textos como este. Tenga cuidado.

Fuente VozPopuli.com: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/propaganda-belica-otan.html