Por Denis Korkodinov

La demostración de una clara demarcación de intereses entre los grupos de movilización popular iraquí y el gobierno nacional fue el desfile de formaciones armadas en la Zona Verde de Bagdad el 26 de mayo de 2021. El motivo de la organización de este evento fue el arresto del comandante de las fuerzas de movilización en el oeste de Anbar, Qasem Musleh al-Khafaji. Así, representantes de la milicia y, sobre todo, “Asaib Ahl al-Haq”, “Brigadas de Hezbollah” y algunas facciones de la “Coalición Al-Fateh” informaron sin ambigüedades al Primer Ministro del país Mustafa al-Kazimi que los poderes de el gabinete de transición que encabece debe limitarse exclusivamente a reformas políticas y en ningún caso debe interferir en el ámbito de intereses de las formaciones armadas. A su vez, lo más probable es que el gobierno iraquí no pretenda colocarse en un marco rígido de condiciones impuestas por la milicia, por lo que está dispuesto a continuar la práctica de presionar a los grupos armados iraquíes para forzarlos. para presentar a Bagdad oficial.

Vale la pena señalar que las contradicciones actuales entre el gobierno nacional iraquí y la milicia no son únicas en su contenido. El conflicto lleva mucho tiempo ardiendo en las profundidades de la sociedad iraquí, dadas las repetidas declaraciones públicas del primer ministro Mustafa al-Kazimi sobre la necesidad de abolir la mayoría de las unidades de movilización popular. Sin embargo, el arresto de Qasem Musleh al-Khafaji sirvió como una “línea roja”, que cruzó la cual el gabinete de ministros iraquí enfureció seriamente a los líderes de la milicia.

Por primera vez, las unidades de movilización popular participaron en la crisis política interna iraquí. El punto de partida para esto fueron los numerosos discursos del ministro de Defensa iraquí, Jumaa Inad, quien cuestionó la participación de la milicia en la lucha contra ISIS. En particular, dijo que el papel clave de la milicia en la eliminación de células terroristas es, por decir lo menos, exagerado. De hecho, según Jumaa Inad, Irak está obligado a liberar al ejército regular del “Estado Islámico”.

Tales declaraciones fueron una de las principales razones por las que la milicia iraquí lanzó la iniciativa de realizar un desfile militar en Bagdad el 26 de mayo de 2021, y así envió un mensaje claro al gobierno nacional de que no se debe subestimar el factor callejero iraquí.

Mientras tanto, debido a la actitud hacia el liderazgo central en las filas de las milicias iraquíes, ha habido una clara división. Los puntos centrales de desacuerdo fueron: la determinación de los límites de los poderes del Estado para garantizar la seguridad nacional y el grado de participación de las formaciones armadas en la vida política del país. Como resultado, los representantes de la Bagdad oficial esperan excluir a los líderes de la milicia del proceso electoral, para no permitirles ingresar al gobierno nacional.

El desfile militar del 26 de mayo de 2021 también provocó divisiones dentro del campo de la oposición iraquí. La sociedad iraquí se mostró ambivalente ante la iniciativa de las milicias, quienes, en lugar de aprender a resolver problemas con el gobierno nacional en el plano político, decidieron demostrar su fuerza. Los iraquíes comunes vieron esto como una señal para otra escalada del conflicto armado en el escenario interno. En este contexto, muchos líderes de las milicias llegaron a la conclusión de que no deberían haberse distanciado tan bruscamente de Bagdad y, por lo tanto, ahuyentado a una parte significativa de la población local.

El gobierno de Mustafa al-Kazimi aprovechó las divisiones entre sus oponentes y dijo que la noticia del arresto del comandante de las fuerzas de movilización en el oeste de Anbar, Qasem Musleh al-Khafaji, era falsa. Esta declaración recibió una amplia respuesta entre los ciudadanos, la mayoría de los cuales comenzó a criticar a los líderes de las milicias, acusándolos de intensificar artificialmente el conflicto. Al mismo tiempo, el liderazgo iraní también fue criticado, gracias a que el régimen del ayatolá comenzó a negociar con la milicia iraquí sobre la formación de formaciones armadas secretas del IRGC en las cercanías de Bagdad.

Tal delimitación en el campo de la oposición iraquí, impulsada por el liderazgo central del país, provocó múltiples enfrentamientos por disputas sobre la necesidad de garantizar la imagen del Estado. El jefe de la organización, Badr Hadi al-Amiri, ha vinculado repetidamente la imagen de la milicia con la imagen de Irak, creyendo que quien ignora la voz del pueblo ignora la voz del estado. Sin embargo, el gobierno nacional utiliza sistemáticamente la fuerza bruta para reprimir la posición de las unidades de movilización popular, y así, basándose en la lógica de Hadi al-Amiri, socava la imagen de Irak.

Es de destacar que el titular del Consejo Supremo Islámico Ammar al-Hakim pronunció palabras de condena al desfile militar del 26 de mayo de 2021 y, con ello, confirmó que existen diferencias fundamentales en las filas de la oposición iraquí, principalmente en temas políticos. asuntos. Prueba clara de ello es también el hecho de que durante una de las recientes sesiones parlamentarias, representantes de la coalición Al-Fateh atacaron al ministro de Defensa del país, acusándolo de traición e incitación a la rebelión.

En estas condiciones, la crisis política interna en Irak en un futuro próximo puede desarrollarse en dos direcciones. En primer lugar, el escenario de cambiar las tácticas de la milicia popular hacia la moderación parece muy realista. Esto se debe a la necesidad de evitar un mayor agravamiento de la posición de la milicia en la escena política. Sin embargo, esto no indica en absoluto el final de la lucha contra Mustafa al-Kazimi. Mientras tanto, podemos hablar, muy probablemente, de alguna forma de tregua entre las formaciones armadas y el primer ministro del país. Al mismo tiempo, el foco principal de las unidades de movilización popular se centrará en el ministro de Defensa iraquí, que ha sido elegido como el principal objetivo del descontento general con los resultados de la política iraquí.

Además, no se puede descartar un escenario de derramamiento de sangre a gran escala, especialmente en vísperas de las próximas elecciones parlamentarias en el país. Al parecer, Bagdad no tiene la intención de detener sus acciones agresivas después del arresto de Qasem Musleh al-Khafaji. Como resultado, se esperan nuevas provocaciones, que serán percibidas por los líderes de la oposición como “la gota que colmó el vaso de la paciencia iraquí”. En cualquier caso, el gobierno de Mustafa al-Kazimi, luego del desfile militar del 26 de mayo de 2021, llegó a la conclusión de que puede seguir ejerciendo presión sobre las formaciones armadas sin temor a la indignación popular, ya que los iraquíes comunes, por la en su mayor parte, están cansados ​​de interminables conflictos internos. Por lo tanto, Bagdad puede intentar aumentar la presión, reafirmando la creencia de que esto no tendrá consecuencias trágicas. Mientras tanto, la posibilidad real de que la calle iraquí se movilice se puede observar abiertamente en la víspera del día de la votación el 10 de octubre de 2021, cuando es muy probable que Bagdad decida posponer la fecha de las elecciones o disolver la milicia, lo que empujará a la gente a rebelarse. 

Publicado el 14 de Junio en: http://oneworld.press/?module=articles&action=view&id=2081 

Por DENIS KORKODINOV: Editor del Servicio de Investigación de la revista sociopolítica interestatal “World Community”.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Dossier Geopolitico.

Los beneficios del apoyo de los EEUU ya no superan sus costos.

por Stephen M. Walt  27 DE MAYO DE 2021,

La última ronda de combates entre israelíes y palestinos terminó de la manera habitual: con un alto el fuego que dejó a los palestinos en una situación peor y los problemas fundamentales sin abordar. También proporcionó más evidencia de que Estados Unidos ya no debería brindar a Israel apoyo económico, militar y diplomático incondicional. Los beneficios de esta póliza son cero y los costos son altos y en aumento. En lugar de una relación especial, Estados Unidos e Israel necesitan una relación normal.

Érase una vez, una relación especial entre Estados Unidos e Israel podría haberse justificado por motivos morales. La creación de un estado judío fue vista como una respuesta apropiada a siglos de antisemitismo violento en el Occidente cristiano, incluido, entre otros, el Holocausto. Sin embargo, el argumento moral era convincente sólo si se ignoraban las consecuencias para los árabes que habían vivido en Palestina durante muchos siglos y si se creía que Israel era un país que compartía los valores básicos de Estados Unidos. También aquí el panorama era complicado. Israel pudo haber sido “la única democracia en el Medio Oriente”, pero no era una democracia liberal como Estados Unidos, donde se supone que todas las religiones y razas tienen los mismos derechos (por muy imperfectamente que se haya cumplido ese objetivo). De acuerdo con los objetivos centrales del sionismo,

Hoy, sin embargo, décadas de brutal control israelí han demolido el argumento moral a favor del apoyo incondicional de Estados Unidos. Los gobiernos israelíes de todo tipo han ampliado los asentamientos, han negado a los palestinos derechos políticos legítimos, los han tratado como ciudadanos de segunda clase dentro del propio Israel y han utilizado el poder militar superior de Israel para matar y aterrorizar a los residentes de Gaza, Cisjordania y Líbano con casi impunidad. Dado todo esto, no es de extrañar que Human Rights Watch y la organización israelí de derechos humanos B’TselemRecientemente han publicado informes convincentes y bien documentados que describen estas diversas políticas como un sistema de apartheid. La deriva hacia la derecha de la política interna de Israel y el creciente papel de los partidos extremistas en la política israelí han dañado aún más la imagen de Israel, incluso entre muchos judíos estadounidenses .

En el pasado, también era posible argumentar que Israel era un activo estratégico valioso para Estados Unidos, aunque su valor a menudo se exageraba. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, respaldar a Israel fue una forma efectiva de controlar la influencia soviética en el Medio Oriente porque el ejército de Israel era una fuerza de combate muy superior a las fuerzas armadas de clientes soviéticos como Egipto o Siria. Israel también proporcionó inteligencia útil en ocasiones.

Sin embargo, la Guerra Fría ha terminado durante 30 años, y el apoyo incondicional a Israel hoy crea más problemas para Washington de los que resuelve. Israel no pudo hacer nada para ayudar a Estados Unidos en sus dos guerras contra Irak; de hecho, Estados Unidos tuvo que enviar misiles Patriot a Israel durante la primera Guerra del Golfo para protegerlo de los ataques Scud iraquíes. Incluso si Israel merece crédito por destruir un reactor nuclear sirio naciente en 2007 o ayudar a desarrollar el virus Stuxnet que dañó temporalmente algunas centrifugadoras iraníes, su valor estratégico es mucho menor que durante la Guerra Fría. Además, Estados Unidos no tiene que proporcionar a Israel un apoyo incondicional para cosechar beneficios como estos.

Mientras tanto, los costos de la relación especial siguen aumentando. Los críticos del apoyo de Estados Unidos a Israel a menudo comienzan con los más de $ 3 mil millones de dólares de ayuda militar y económica que Washington proporciona a Israel cada año, a pesar de que Israel es ahora un país rico cuyo ingreso per cápita ocupa el puesto 19 en el mundo. Sin duda, hay mejores formas de gastar ese dinero, pero es una gota en el mar para Estados Unidos, un país con una economía de 21 billones de dólares. Los costos reales de la relación especial son políticos.

Como hemos visto durante la semana pasada, el apoyo incondicional a Israel hace que sea mucho más difícil para Estados Unidos reclamar la autoridad moral en el escenario mundial. La administración Biden está ansiosa por restaurar la reputación y la imagen de Estados Unidos después de cuatro años bajo el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Quiere establecer una distinción clara entre la conducta y los valores de Estados Unidos y los de sus oponentes como China y Rusia y, en el proceso, restablecerse como el eje principal de un orden basado en reglas. Por esta razón, el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, dijo el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la administración iba a colocar “la democracia y los derechos humanos en el centro de nuestra política exterior”. Pero cuando Estados Unidos está solo y veta tres resoluciones separadas de alto el fuego del Consejo de Seguridad de la ONU, reafirma repetidamente el “derecho de Israel a defenderse”, autoriza el envío de armas a Israel por un valor adicional de 735 millones de dólares y ofrece a los palestinos sólo una retórica vacía sobre su derecho vivir con libertad y seguridad mientras se apoya una solución de dos estados (esta última es una posibilidad que pocas personas conocedoras ya toman en serio), su pretensión de superioridad moral queda expuesta como hueca e hipócrita. Como era de esperar, China se apresuró a criticar la posición de EE. UU., y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, destacó la incapacidad de Estados Unidos para actuar como un intermediario imparcial al ofrecer en su lugar albergar conversaciones de paz entre israelíes y palestinos . Probablemente no fue una oferta seria, pero Pekín difícilmente podría hacerlo peor que Washington en las últimas décadas.

Otro costo duradero de la “relación especial” es el desproporcionado que consumen las relaciones de ancho de banda de política exterior con Israel. Biden, Blinken y el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan tienen mayores problemas de los que preocuparse que las acciones de un pequeño país del Medio Oriente. Sin embargo, aquí Estados Unidos se encuentra nuevamente envuelto en una crisis en gran parte de su propia creación que exige su atención y le quita un tiempo valioso para lidiar con el cambio climático, China, la pandemia, la desconexión afgana, la recuperación económica y una serie de problemas más graves. . Si Estados Unidos tuviera una relación normal con Israel, recibiría la atención que se merece, pero no más.

En tercer lugar, el apoyo incondicional a Israel complica otros aspectos de la diplomacia estadounidense en Oriente Medio. Negociar un nuevo acuerdo para revertir y limitar el potencial de armas nucleares de Irán sería mucho más fácil si la administración no enfrentará la oposición constante del gobierno de Netanyahu, sin mencionar la oposición implacable de los elementos de línea dura del lobby israelí aquí en los Estados Unidos. . Una vez más, una relación más normal con el único país del Medio Oriente que realmente tiene armas nucleares ayudaría al esfuerzo de Washington de limitar la proliferación en otros lugares.

El deseo de proteger a Israel también obliga a Estados Unidos a entablar relaciones con otros gobiernos de Oriente Medio que tienen poco sentido estratégico o moral. El apoyo de Estados Unidos a la desagradable dictadura de Egipto (que incluye ignorar el golpe militar que destruyó la incipiente democracia del país en 2011) tiene en parte la intención de mantener a Egipto en buenos términos con Israel y en oposición a Hamas. Estados Unidos también ha estado más dispuesto a tolerar los abusos de Arabia Saudita (incluida su guerra aérea en Yemen y el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi) a medida que se profundiza la alineación tácita de Riad con Israel.

Cuarto, décadas de apoyo incondicional a Israel ayudaron a crear el peligro que Estados Unidos ha enfrentado por el terrorismo. Osama bin Laden y otras figuras clave de Al Qaeda fueron muy claros en este punto: la combinación del firme apoyo estadounidense a Israel y el duro trato de Israel a los palestinos fue una de las principales razones por las que decidieron atacar al “enemigo lejano”. No era la única razón, pero tampoco una preocupación trivial. Como el Informe oficial de la Comisión del 11-Sescribió sobre Khalid Sheikh Mohammed (KSM), a quien describió como el “arquitecto principal” del ataque: “por su propia cuenta, la animadversión de KSM hacia los Estados Unidos no se debió a sus experiencias allí como estudiante, sino más bien a su violento desacuerdo con la política exterior de Estados Unidos a favor de Israel “. Los riesgos del terrorismo no desaparecerían si Estados Unidos tuviera una relación normal con Israel, pero una posición más imparcial y moralmente defendible ayudaría a disminuir las actitudes anti-estadounidenses que han contribuido al extremismo violento en las últimas décadas.

La relación especial también está relacionada con las desventuras más grandes de Estados Unidos en el Medio Oriente, incluida la decisión de invadir Irak en 2003. Israel no imaginó esta idea descabellada —los neoconservadores pro-israelíes en Estados Unidos merecen ese dudoso honor— y algunos líderes israelíes se opusieron a la idea al principio y querían que la administración de George W. Bush se concentrará en Irán en su lugar. Pero una vez que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, decidió que derrocar al entonces líder iraquí Saddam Hussein sería el primer paso en un programa más amplio de “transformación regional”, altos funcionarios israelíes, incluidos Netanyahu y los ex primeros ministros israelíes Ehud Barak y Shimon Peres, se metió en el acto y ayudó a vender la guerra al pueblo estadounidense. Barak y Peres escribieron argumentos o aparecieron en medios estadounidensespara conseguir apoyo para la guerra, y Netanyahu fue al Capitolio para dar un mensaje similar al Congreso. Aunque las encuestas mostraron que los judíos estadounidenses tendían a apoyar menos la guerra que el público en general, el Comité de Asuntos Públicos de Israel y Estados Unidos y otras organizaciones del lobby israelí también apoyaron al partido de la guerra . La relación especial no causó la guerra, pero las estrechas conexiones entre los dos países ayudaron a allanar el camino.

La relación especial, y el conocido mantra de que el compromiso de Estados Unidos con Israel es “inquebrantable”, también ha hecho que ser pro-Israel sea una prueba de fuego para servir en el gobierno y ha impedido que muchos estadounidenses capaces contribuyan con su talento y dedicación a la vida pública . Apoyar fervientemente a Israel no es una barrera para una posición alta en el gobierno — en todo caso, es una ventaja — pero ser incluso levemente crítico significa problemas instantáneos para cualquier persona designada. Ser percibido como insuficientemente “pro-Israel” puede descarrilar un nombramiento, como sucedió cuando el veterano diplomático y exsecretario adjunto de Defensa de EE. UU ., Chas W. Freeman, fue elegido inicialmente para encabezar el Consejo de Inteligencia Nacional en 2009, o puede obligar a los nominados a denigrar actos de contrición yabnegación . El caso reciente de Colin Kahl , cuya nominación como subsecretario de Defensa para Políticas apenas obtuvo la confirmación del Senado a pesar de sus impecables credenciales , es otro ejemplo de este problema, por no hablar de las muchas personas bien calificadas que ni siquiera son consideradas para su nombramiento debido a los equipos de transición. no deseo invitar a la controversia. Permítanme enfatizar que la preocupación no es que tales individuos no fueran lo suficientemente dedicados a los Estados Unidos; el temor era que pudieran no estar inequívocamente comprometidos a ayudar a un país extranjero.

Esta situación malsana impide que las administraciones demócrata y republicana busquen los mejores talentos y se suma a la creciente deshonestidad del discurso público estadounidense. Los expertos en política ambiciosos aprenden rápidamente a no decir lo que realmente piensan sobre los problemas relacionados con Israel y, en cambio, a hablar tópicos familiares incluso cuando están en desacuerdo con la verdad. Cuando estalla un conflicto como el más reciente de violencia en Gaza, los funcionarios públicos y los secretarios de prensa se retuercen en sus podios, tratando de no decir nada que pueda causarles problemas a ellos mismos oa sus jefes. El peligro no es que queden atrapados en una mentira; el riesgo real es que, sin saberlo, digan la verdad. ¿Cómo se puede tener una discusión honesta sobre los repetidos fracasos de la política estadounidense en Oriente Medio cuando las consecuencias profesionales de desafiar la visión ortodoxa son potencialmente desalentadoras?

Sin duda, comienzan a aparecer grietas en la relación especial . Es más fácil hablar sobre este tema de lo que solía ser (asumiendo que no esperas un trabajo en el Departamento de Estado o de Defensa), y personas valientes como Peter Beinart y Nathan Thrall han ayudado a traspasar el velo de la ignorancia que hace mucho tiempo. rodeado de estos temas. Algunos partidarios de Israel han cambiado sus posiciones de manera que les dan un gran crédito . La semana pasada, el New York Times publicó un artículo detallando las realidades del conflicto.de una manera que rara vez, o nunca, se ha hecho antes. Los viejos clichés sobre la “solución de dos Estados” y el “derecho de Israel a defenderse” están perdiendo su poder de maleficio, e incluso algunos senadores y representantes han moderado su apoyo a Israel últimamente, al menos retóricamente. Pero la pregunta clave es si este cambio de discurso conducirá a un cambio real en la política estadounidense y cuándo lo hará.

Pedir el fin de la relación especial no es abogar por boicots, desinversiones y sanciones o el fin de todo el apoyo de Estados Unidos. Más bien, es pedir que Estados Unidos tenga una relación normal con Israel similar a las relaciones de Washington con la mayoría de los demás países. Con una relación normal, Estados Unidos respaldaría a Israel cuando hiciera cosas que fueran consistentes con los intereses y valores de Estados Unidos y se distanciara cuando Israel actuó de otra manera. Estados Unidos ya no protegería a Israel de la condena del Consejo de Seguridad de la ONU, excepto cuando Israel claramente mereciera tal protección. Los funcionarios estadounidenses ya no se abstendrán de criticar directamente y sin rodeos el sistema de apartheid de Israel. Políticos estadounidenses, expertos,perder sus trabajos o ser enterrados en un coro de difamaciones por motivos políticos.

Una relación normal no es un divorcio: Estados Unidos continuaría comerciando con Israel y las empresas estadounidenses seguirían colaborando con sus contrapartes israelíes en cualquier número de empresas. Los estadounidenses seguirían visitando Tierra Santa, y los estudiantes y académicos de los dos países continuarían estudiando y trabajando en las universidades de los demás. Los dos gobiernos podrían continuar compartiendo inteligencia sobre algunos temas y consultar con frecuencia sobre una serie de temas de política exterior. Estados Unidos aún podría estar listo para acudir en ayuda de Israel si su supervivencia estuviera en peligro, como podría estarlo para otros estados. Washington también se opondría firmemente al antisemitismo genuino en el mundo árabe, en otros países extranjeros y en su propio patio trasero.

Una relación más normal también podría beneficiar a Israel. Desde hace mucho tiempo, el cheque en blanco de apoyo de Estados Unidos ha permitido a Israel seguir políticas que han fracasado repetidamente y han puesto en mayor duda su futuro a largo plazo. El principal de ellos es la empresa de asentamientos en sí misma y el deseo no tan oculto de crear un ” Gran Israel ” que incorpore Cisjordania y confine a los palestinos en un archipiélago de enclaves aislados . Pero se podría agregar a la lista la invasión de Líbano en 1982 que produjo a Hezbollah, los esfuerzos israelíes pasados para reforzar a Hamas para debilitar a Fatah, el asalto letal al buque de socorro de Gaza Mavi Marmara. en mayo de 2010, la brutal guerra aérea contra el Líbano en 2006 que hizo más popular a Hezbolá, y los ataques anteriores a Gaza en 2008, 2009, 2012 y 2014. La falta de voluntad de Estados Unidos para condicionar la ayuda a que Israel otorgue a los palestinos un El estado también ayudó a condenar el proceso de paz de Oslo, desperdiciando la mejor oportunidad para una solución genuina de dos estados.

Una relación más normal —una en la que el apoyo de Estados Unidos fuera condicional en lugar de automático— obligaría a los israelíes a reconsiderar su curso actual y hacer más para lograr una paz genuina y duradera. En particular, tendrían que repensar la creencia de que los palestinos simplemente desaparecerán y comenzarán a considerar soluciones que aseguren los derechos políticos de judíos y árabes por igual. Un enfoque basado en derechosno es una panacea y enfrentaría muchos obstáculos, pero sería consistente con los valores declarados de Estados Unidos y ofrecería más esperanza para el futuro que lo que Israel y Estados Unidos están haciendo hoy. Lo más importante de todo es que Israel tendría que comenzar a desmantelar el sistema de apartheid que ha creado durante las últimas décadas porque incluso a Estados Unidos le resultará cada vez más difícil mantener una relación normal si ese sistema permanece intacto. Y ninguna de estas posiciones implica la más mínima aprobación o apoyo a Hamas, que es igualmente culpable de crímenes de guerra en los combates recientes.

¿Espero que los cambios descritos aquí tengan lugar pronto? No. Aunque una relación normal con Israel, similar a las que Estados Unidos tiene con casi todos los demás países del mundo, no debería ser una idea especialmente controvertida, todavía hay poderosos grupos de interés que defienden la relación especial y muchos políticos estancados con una visión anticuada del problema. Sin embargo, el cambio puede ser más probable e inminente de lo que uno podría pensar, razón por la cual los defensores del status quo se apresuran a difamar y marginar a cualquiera que sugiera alternativas. Puedo recordar cuando se podía fumar en los aviones, cuando el matrimonio entre homosexuales era inconcebible, cuando Moscú gobernaba Europa del Este con mano de hierro y cuando poca gente pensaba que era extraño que las mujeres o personas de color rara vez se vieran en salas de juntas, en facultades universitarias o en la oficina pública.

Stephen M. Walt es profesor de relaciones internacionales Robert  en la Universidad de Harvard (centro Rene Belfer)

Publicado por: FP USA: https://foreignpolicy.com/2021/05/27/its-time-to-end-the-special-relationship-with-israel/

por Thierry Meyssan RED VOLTAIRE

Divididos, no por voluntad propia sino por las potencias que colonizaron la región, ‎los países del Medio Oriente están reorganizándose según su propia lógica. ‎Por supuesto, las nuevas alianzas son aún frágiles, pero las potencias occidentales ‎tendrán que acostumbrarse a ellas.‎

o que hace difícil la comprensión del Medio Oriente es que en esa región se mueven una ‎multitud de actores, los cuales siguen lógicas diferentes y, según las circunstancias, establecen ‎alianzas o las rompen. A veces creemos conocer políticamente esa región, creemos saber ‎quiénes son nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos, pero acabamos dándonos cuenta ‎de que, al cabo de pocos años, el paisaje ha cambiado radicalmente, y viendo como algunos de ‎nuestros antiguos amigos se han convertido en enemigos mientras que otros de nuestros viejos ‎amigos ahora quisieran vernos muertos. ‎

Eso es lo que está sucediendo ahora y, en pocos meses, todo habrá cambiado en esa región. ‎

‎1) Primero tenemos que entender que algunos protagonistas, que antes vivían en regiones ‎desérticas, se han visto obligados por las circunstancias a organizarse en tribus. Su supervivencia ‎misma dependía de su obediencia al jefe, para ellos la democracia no significa nada y sus ‎reacciones son comunitaristas. En ese caso están, por ejemplo, muchas tribus sauditas ‎y yemenitas, sunnitas de Irak descendientes de las anteriores y tribus kurdas, comunidades ‎israelíes y libanesas y tribus libias. Con excepción de los israelíes, esas poblaciones han sido ‎las principales víctimas del proyecto militar de Estados Unidos –la estrategia Rumsfeld/Cebrowski ‎de destrucción de las estructuras mismas de los Estados en los países del Medio Oriente ‎ [1]‎–, no han entendido lo que estaba ‎en juego en sus países y ahora se ven huérfanas de un Estado sólido y capaz de defenderlos. ‎

‎2) Una segunda categoría de actores se mueve por interés personal. Lo único que les interesa es ‎llenarse los bolsillos y no sienten empatía absolutamente por nadie. Esa categoría se adapta a ‎cualquier situación política y siempre logra estar del lado del vencedor. De ella procede ‎el contingente de aliados incondicionales de todos los imperialistas que han dominado la región ‎‎–el imperio otomano, el imperio británico, el imperialismo francés y, actualmente, el imperialismo ‎estadounidense. ‎

‎3) La tercera categoría de actores es la que actúa en defensa de su Nación. Actúa con el mismo ‎coraje que las poblaciones tribales, pero es capaz de tener una visión más amplia de las cosas. Esa ‎es la categoría de actores que, a lo largo de milenios, creó la noción de Ciudad y después el ‎concepto mismo de Estado. En ella están los sirios, que fueron el primer pueblo que formó ‎lo que hoy llamamos Estado y que hoy están dando sus vidas por conservar el suyo. ‎

Visto desde Occidente, generalmente se piensa que esos diferentes actores luchan por un ideal, ‎por el liberalismo o el comunismo, por la unidad árabe o la unidad islámica, etc. Pero, en la práctica, esa visión de las cosas siempre resulta falsa. Por ejemplo, casi todos los comunistas ‎yemenitas han acabado convirtiéndose en miembros de al-Qaeda. ‎

Lo peor de todo es que en Occidente se juzga a esos actores como si fuesen incapaces de estar ‎al nivel de los occidentales. En realidad, es al revés: los occidentales, que viven en paz desde hace al menos tres cuartos de siglo, han perdido el contacto con ciertas realidades simples. ‎El mundo está lleno de peligros y las alianzas son necesarias para sobrevivir. En Occidente ‎optamos por unirnos a un grupo (que puede ser nacional, como en otras latitudes sería tribal) o ‎por deslizarnos solos entre nuestros enemigos, dejando atrás a nuestros amigos y nuestra familia. ‎Por supuesto, las ideologías existen pero sólo van a tenerse en cuenta cuando el actor ya ha ‎definido su posición en relación con las 3 categorías antes mencionadas. ‎

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el paisaje político del Medio Oriente se había ‎mantenido como en estado de coagulación alrededor de varias crisis:

  1. La expulsión de los palestinos de sus tierras (desde 1948);
  2. El debilitamiento del imperio británico y del imperio francés ante Estados Unidos y la URSS ‎‎(durante la crisis del canal de Suez, en 1956);
  3. La vigilancia y cuasi control del petróleo del Golfo Pérsico por parte de Estados Unidos ‎‎(a partir de la administración Carter, en 1979);
  4. La desaparición de la URSS y la hegemonía de Estados Unidos (desde la Operación “Tormenta ‎del Desierto”, en 1991);
  5. La estrategia Rumsfeld/Cebrowski (a partir de 2001); y
  6. El resurgimiento de Rusia (en 2015). ‎

Todos los demás acontecimientos políticos y militares, incluyendo la Revolución iraní y las ‎llamadas «primaveras árabes», son sólo epifenómenos de esa trama. Ninguno de ellos provocó el surgimiento de nuevas alianzas. Todos, por el contrario, fortalecieron las alianzas que ya ‎existían para tratar en vano de garantizar la victoria a algún actor. ‎

El ahora ex presidente estadounidense Donald Trump, quien se había fijado como única meta en ‎el Medio Oriente la de cerrar la «guerra sin fin» concebida por el binomio Rumsfeld/Cebrowski, ‎no tuvo tiempo de completar esa tarea. Pero logró que el Pentágono dejara de utilizar a los ‎yihadistas como mercenarios al servicio de sus objetivos –aunque el Departamento de Defensa ‎de la administración Biden está volviendo a hacerlo. Lo principal es que Trump “pateó ‎el tablero” al cuestionar la causa palestina. ‎

A pesar de todo lo que se dijo y se escribió en su momento, el objetivo de Trump no era ‎favorecer a Israel sino hacer que se reconocieran una serie de realidades: los palestinos ‎han perdido una tras otra 5 guerras contra Israel. Durante todo ese tiempo, han tratado, por ‎dos veces, de instalarse en otros lugares y de conquistar nuevas tierras por la fuerza –Jordania ‎y Líbano. Y acabaron firmando un acuerdo con Israel (en Oslo). Ante esas realidades, ¿cómo ‎puede hablarse todavía de sus derechos inalienables, si ellos mismos no los han respetado? ‎

Estemos o no de acuerdo con ese razonamiento, lo cierto es que muchos lo comparten en ‎el mundo árabe, aunque nadie lo confiese. Todos hemos podido comprobar que las potencias ‎que defienden la causa palestina en sus discursos no hacen absolutamente nada por ella, que ‎sólo es una posición política adoptada para mantener las cosas como están y sacar de ello el ‎mayor provecho posible. El hecho es que Trump logró que Emiratos Árabes Unidos y Bahrein firmaran con Israel los Acuerdos de Abraham. Los enemigos de ayer aceptaron hacer la paz. ‎Contrariamente a lo que todos creen, eso no es más fácil para Israel que para sus interlocutores ‎árabes ya que la paz obliga Israel a dejar de ser un Estado colonial heredado del imperio británico ‎y a convertirse en una nación como las demás, llamada a vivir en armonía y entendimiento con ‎su entorno. ‎

Esos cambios, si finalmente continúan, han de exigir tiempo. Pero Emiratos Árabes Unidos ‎e Israel, por un lado, y por el otro Arabia Saudita e Irán se plantean ahora una nueva ‎interrogante: ¿Tendrán todos que prepararse para un nuevo peligro? Ese peligro sería el ‎expansionismo de Turquía y Qatar. ‎

Eso es lo que ha llevado a Emiratos Árabes Unidos e Israel a establecer una alianza con Grecia ‎y Chipre, mientras que Arabia Saudita e Irán han iniciado conversaciones secretas. Egipto –‎representante de la Liga Árabe‎, de la que son miembros algunos de los países mencionados– ‎y Francia –representante de la Unión Europea, a la cual pertenecen Grecia y Chipre– ‎participaron en una reunión preparatoria, denominada Forum Philia (Foro de la Fraternidad) y ‎realizada en Atenas, la capital griega. Esa brusca modificación de las alianzas va desarrollándose ‎dentro de la mayor discreción posible, pero ya está en marcha. ‎

El hecho más importante es la alianza militar entre Grecia e Israel, por un lado, y, por el otro, ‎entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Aunque aún se desconocen muchos de ‎los acuerdos, sí se sabe que las fuerzas armadas de Israel entrenarán la fuerza aérea de Grecia, ‎a cambio de 1.650 millones de dólares, mientras que Grecia enviará misiles antiaéreos Patriot a ‎Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos podría ceder a Grecia algunos de sus aviones de guerra. ‎

Las relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos se concretaron desde que se abrió en ‎Abu Dabi una supuesta “representación” israelí ante una dependencia de la ONU. Esa oficina ‎israelí funcionó extraoficialmente como embajada de Israel en Emiratos Árabes Unidos. ‎En cuanto a las relaciones entre Israel y Arabia Saudita, ya existían desde que ambos países iniciaron conversaciones secretas, en 2014-2015. ‎

Por otro lado, las negociaciones entre Arabia Saudita e Irán demuestran una vez más que la ‎oposición entre sunnitas y chiitas es totalmente artificial. Basta recordar que en 1992, lejos de ‎detestarse, ambos países luchaban juntos –bajo las órdenes de Estados Unidos–, a favor de la ‎Bosnia-Herzegovina musulmana, contra la Serbia ortodoxa. ‎

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Dossier Geopolitico.

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

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Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, presenta la Columna del Club de La Pluma de esta semana analizando las dos realidades más candentes de la actualidad: EL CONFLICTO PALESTINO ISRAELÍ y LA REVUELTA POPULAR EN COLOMBIA.

Sobre el drama del Medio Oriente, el politólogo avanza que Israel está creando el APARTHEID PALESTINO. Y nos confirma que el conflicto SI ES un “apartheid” porque hay una comunidad foránea de occidentales que somete, segrega y discrimina a toda una población autóctona, nativa y étnicamente distinguible, utilizando sus recursos económicos, técnicos y militares en una estrategia angloamericana para controlar los negocios del petróleo y de la venta de armas en la región.

Palestina desde 1948 a la Actualidad

Y nos explica que cuando el colonialismo británico abandonó Palestina, dejó programado este envenenado conflicto de un estado artificial de miles y miles de foráneos, principalmente europeos y de religión hebrea, dentro de la estrategia “Hogar Nacional” y bajo el paraguas de la resolución de la ONU de 1948. Lo que nos lleva al escenario actual, donde Palestina sufre catastróficas intervenciones militares de uno de los ejércitos más poderosos y mejor armados del mundo, con una población que no tiene ni Estado, ni mínimas defensas organizadas.

El politólogo nos alerta que estamos ante una “LIMPIEZA ÉTNICA” bajo el pretexto de una supuesta lucha religiosa, pero que en realidad se trata de la sustitución de una población por otra, como lo indica el rotundo cambio demográfico desde 1948. Semejante realidad demuestra que este APARTHEID PALESTINO se transformará en una nueva DIÁSPORA, con millones de refugiados huyendo de un infierno para entrar en otros infiernos no tan lejanos.

También denuncia el “beneplácito” por el silencio mortal de las potencias occidentales ante semejante sufrimiento humano y la constatación de que EEUU es el garante de la seguridad de Israel. Mientras desnuda sin tapujos a la crueldad europea que, habiendo provocado genocidios similares a la población hebrea en el siglo pasado por parte de los fascistas, ahora haya trasladado una corriente humana europea hacia Israel para que infrinja similar tormento a millones de inocentes e indefensos.

Pereyra Mele nos hace un relato detallado, realista, argumentado y dramático de esta guerra desigual, y profundiza en las razones conocidas o silenciadas, pero que dan impunidad a Israel y a Occidente para masacrar a niños, ancianos, mujeres y hombres.

En cuanto a la situación en Colombia, nuestro director comienza denunciando el apagón informativo sobre el mismo, aprovechando el conflicto en Medio Oriente, mientras el presidente Duque intensifica la represión a su pueblo. Y nos recuerda que es el único país bioceánico de la región y el tercero más poblado, hechos que son determinantes en la estrategia de EEUU en Suramérica.

También nos habla de sus desigualdades sociales, de sus 30 años de neoliberalismo, de los 21 millones de pobres, de la cada vez más menguada clase media y de que estas consecuencias también las sufren tanto los países dependientes como los centrales.

Y nos recuerda que Colombia es la principal Barrera o “Escudo” Sur de Seguridad y Defensa de  Norteamérica y que según la doctrina del “Mare Nostrum” del geopolítico Nicholas John Spykman, no permitirá nunca ningún gobierno contrario a Washington. También detalla la importancia de las innumerables bases militares en la zona, de los acuerdos que vienen de Clinton y Pastrana, del narcotráfico omnipresente y del poder en la sombra de Uribe, que intenta apagar los incendios con nafta.

Bases USA en Colombia

Y mientras que analistas de la inteligencia de EEUU como Andrew Gary Kaplan, considera a Colombia como un: ESTADO FALLIDO, los pueblos de Suramérica se han sublevado, con una nueva generación que repudia todo lo que representa el neoliberalismo, fenómeno que en Colombia ya parece incontrolable. Lo que deja muy poco margen para la política, porque EEUU considera intocables a sus bases militares.

Ante tal escenario, Carlos prevé un aumento en la conflictividad mientras analiza las escasas posibilidades de alguna salida pactada, y menciona al ex presidente Santos, al izquierdista Petro, a las bandas paramilitares, a los grupos narcos y a la guerrilla. 

De esta forma se despide nuestro director mirando las elecciones en Chile y Perú, que ya son parte de los profundos cambios que se avizora  en nuestro subcontinente.

Eduardo Bonugli (Madrid, España)

La Juventid sublevada en Colombia

1ra. Parte: Programa “Detrás de la Razón” de Roberto de la Madrid, donde el Director de Dossier Geopolitico fue invitado a participar al Panel para analizar: El momento de altísimo riesgo de conflicto global con la escalada de enfrentamientos entre Ucrania/OTAN/EEUU y de Rusia/L. R. Donbass/Bielorusia, a la que se suma la escalada de ataques entre Israel e Irán conjuntamente con la escalada de la Guerra en Yemen, otro escalonamiento son los movimientos militares en el mar de la China. Programa con el Título: “PELIGRO DE GUERRA: Ataque terrorista nuclear en Irán” Carlos Pereyra Mele

  

     

2da Parte: del Programa “Detrás de la Razón” de Roberto de la Madrid, -“PELIGRO DE GUERRA: Ataque terrorista nuclear en Irán”-, donde destacamos el plan de cerco fallido a la Federación Rusa y los paños fríos que realiza Rusia a Irán para no tener nuevos frentes conflictivos. Para ello la diplomacia de Lavrov fue fundamental. Carlos Pereyra Mele.-

El 30 de marzo del 2021 el Canal de YouTube del Grupo político Conservador Demócrata del fallecido dirigente Lindon Larouche publicó el video de la Presentación del ex senador estatal de Virginia y coronel (ret.) Richard H. Black (Estados Unidos).

En la conferencia del Instituto Schiller del 20 al 21 de marzo 2021: Lecciones de Siria

Cual es la trascendencia de esa exposición que proviene de un político importante del establishment norteamericano, clave diria, por que se realiza en un escenario de gente ligada al Partido Demócrata, pero el disertante es del partido opositor o sea Republicano; esto demuestra que la grieta profunda en EEUU ya supera los marcos del tradicional Bi-Partidismo.

Lo que deja en claro las declaraciones del Senador Black, es que los planes de guerra que se realizaron en este siglo XXI por parte de los EEUU estaban planificados mucho antes de que ocurrieran y fueron llevados a cabo por los alumnos aventajados del filosofo Austriaco Norteamericano  Leo Strauss, creador de la corriente guerrerista de los NeoCom con su filosofía [1]: “Según Strauss: se debe luchar todo el tiempo. Es muy espartano. La paz lleva a la decadencia. Los straussianos creen en la guerra perpetua, no en la paz perpetua”. y que derivó en la Doctrina del Caos Organizado a la que se somete a las naciones a ser aniquiladas y controladas. (En un área global que es una especie de media luna planetaria que pasa por el norte de América del Sur, Norte y Centro de África, Medio Oriente, el Cáucaso y Europa Oriental)

Y esos alumnos aventajados eran Rumsfeld que formó parte del núcleo duro con una visión guerrerista de las relaciones internacionales que rodeaba  al vicepresidente, Dick Cheney, y que incluyó a Condoleezza Rice, la secretaria de Estado y a otros mas, como Paul Wolfowitz o Lewis Libby. Todos ellos colaboradores y hombres de confianza del ex presidente George H. Bush padre, y alumnos de la escuela strassionana.[2]

Pero estas declaraciones de Black no son aisladas sino que estas “coinciden”  con las que realizó el el general Clark [3], en su famosa entrevista con Amy Goodman, en 2007, donde reveló que uno de los principales generales en el Pentágono, le había mostrado un memorando del entonces secretario de defensa Donald Rumsfeld, explicando que iba a invadir a 7 países en 5 años, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. 

Pocos días después el General Clark declaró públicamente que: “Que el ISIS, fue creado y financiado por nuestros aliados más cercanos.” y estos dos datos los corrobora el Senador por Virginia y Coronel ® Richard H. Black.

Estas declaraciones vienen a confirmar lo profundo del modelo guerrerista que se instaló en el Pentágono y que fue lanzado a la práctica durante el Gobierno de Bush Jr. por los personajes antes mencionados que habían sido straussianos de segundo nivel en la presidencia de Bush Padre; y que se utilizaran todos los métodos de confusión social para garantizar que EEUU interviniera militarmente en los conflictos de los países incluidos en el memorando a que hizo referencia el General Clark.[4] Por ello desde hace 15 años el equipo de Dossier Geopolitico [DG] sostiene que los conflictos del S XXI en que intervienen EEUU estaban planificados a fines del S XX. Y no tienen nada que ver con la argumentaciones a las que se recurre para actuar militarmente tanto en Siria, Libia, Somalia, Sudán e Irán a la que luego se le sumaron las intervenciones desestabilizadoras en el Cáucaso -Conflicto de Georgia- y también a la de Azerbaiyán/Armenia y el golpe de Estado en Ucrania que llevó a la Guerra Civil para cercar a la Federación Rusa y que además hoy vuelve a recalentarse. Esto es parte de un plan de acción del estado Profundo Norteamericano [DG].

Para casi todas las intervenciones se han usado terrorista armados equipados, entrenados y pagados por las fuentes “colaterales” que tiene el poder profundo norteamericano de esos mercenarios, para confirmar este “sistema”, vamos a incorporar el video de las declaraciones de una testigo directa del ataque criminal mercenario de: Al Qaeda/ISIS de la Hermana Guadalupe Monja Católica que le tocó vivir esos ataques en la Ciudad de Alepo (Siria) y de sus alumnos de toda Siria que comentaron cómo operaba el ISIS y quien le daban las órdenes.  

“No nos habíamos equivocado en las causas de las guerras del S XXI y sus trágicas consecuencias, como también de nuestros análisis y tendencias actuales del sistema Mundo, hoy en el 2021 este Plan de los straussianos tiene grandes dificultades para imponerse ante la creación de un Bloque EuroAsiático -Moscú/Pekín/Teherán-; pero sigue siendo un peligro para la Paz Mundial y el desarrollo de los pueblos que quieren ser soberanos con sus destinos nacionales”. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico 

Referencias:

[1] ESTADOS UNIDOS: Nuevo orden mundial sobre vieja filosofía

http://www.derechos.net/cedhu/lobe_06_03.htm

[2] Los ‘halcones’ del entorno Bush

https://www.eluniverso.com/2006/11/19/0001/14/27E76FF43E8E41C491E55604C55C3560.html

[3] Wesley Kanne Clark General de 4 Estrellas retirado del Ejército de los Estados Unidos. Fue comandante supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte durante la Guerra de Kosovo, donde dirigió el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia.

[4] El general Wesley Clark vuelve a decir la verdad https://rebelion.org/el-general-wesley-clark-vuelve-a-decir-la-verdad/

Tradicionales Columnas de Política Internacional:

De los días Viernes del Director de Dossier Geopolitico, por Radio Belgrano AM 650 de Buenos Aires en el Programa “Ayer y Hoy de Miguel de Renzis; Hoy, entre otros temas, nos habla acerca de los Bombardeos ordenados por el flamante Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, sobre territorio Sirio.

AUDIO: https://radiocut.fm/audiocut/politica-internacional-con-carlos-alberto-pereyra-mele-1850/#.YDjd-DBKfFw.whatsapp 

Columna de los viernes de Política Internacional en la Televisión por Cablevisión Canal C de Córdoba en el programa “Con Sentido Común” de Alfredo Guruceta; Hoy, entre otros temas: hablamos de la geopolítica de las vacunas el caso Pfizer y los centros financieros globales y el incremento del conflicto bélico de la administración Biden en Irak/Siria a días de la visita de S.S. Francisco a Irak en un nuevo lazo entre el mundo religioso Cristiano Catolico y el islamico Chií, que será un nuevo capitulo de la geopolitica de las Religiones y su importancia en el Nuevo Orden Mundial

Especial para Dossier Geopolitico Por Denis Korkodinov Rusia(*)

Estados Unidos está tramando planes para revivir al Estado Islámico en Irak. El aumento de la actividad terrorista, principalmente en las provincias del sur y el oeste de Irak, contribuye al surgimiento de un nuevo epicentro del “Califato Islámico” bajo los auspicios de Washington.

Según fuentes competentes, durante los últimos 3 meses, Estados Unidos ha estado trasladando regularmente a militantes de ISIS detenidos en prisiones en Al-Hasak, Goyran y Al-Sinaa, Al-Shaddadi y Al-Tanf a la frontera con Irak para organizar ataques a las tropas gubernamentales sirias e iraquíes.

Los takfiris suelen entrar en Irak con convoyes militares estadounidenses. Y si de repente detiene un convoy de fuerzas armadas estadounidenses que navega entre las bases militares fronterizas, entonces puede encontrar fácilmente a terroristas de ISIS que ni siquiera se esconden de los ojos de la población local.

Vale la pena señalar que ahora el número de militantes de ISIS en las cárceles controladas por las Fuerzas Democráticas Sirias es de aproximadamente 82 mil personas, de las cuales alrededor de 45 mil son ciudadanos iraquíes. Estos militantes están siendo transportados rápidamente a áreas fronterizas bajo la protección de las tropas estadounidenses, lo que obliga a las fuerzas armadas iraquíes a entrar en un modo de alerta máxima, esperando una serie de ataques terroristas en el futuro cercano.

Estados Unidos proporciona directamente el proceso de transferencia de terroristas a la frontera sirio-iraquí. Su tarea principal es intentar revivir el “Califato Islámico” y, así, justificar otra invasión estadounidense del territorio iraquí.

Donald Trump no pudo crear las condiciones para la eliminación del estado iraquí con la ayuda de las tropas estadounidenses. Además, bajo la influencia de la resistencia de Bagdad el 5 de enero de 2020, se vio obligado a tomar una decisión sobre la retirada de las tropas estadounidenses de Irak. Bajo Joe Biden, la apuesta está puesta en el factor terrorista “ISIS”, que finalmente debe destruir la soberanía iraquí. La amenaza del terrorismo, según los organizadores de esta empresa, debería ser el motivo del inicio de una nueva campaña militar estadounidense en Irak. Sin embargo, si en 2003 el objetivo de la invasión estadounidense era el asesinato de Saddam Hussein, ahora Washington espera destruir completamente Irak como estado.

(*) Editor del Servicio de Investigación de la revista de radio y televisión sociopolítica interestatal World Community, Tecnólogo político, Experto político

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE DOSSIER GEOPOLITICO

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

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Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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En la columna semanal de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, comienza hablando de la Guerra de las Vacunas en Europa, que la define como una ESTAFA para los ciudadanos europeos y también da una mirada a la tragedia del Covid que se sufre en EEUU, Brasil y Perú. 

Luego, el experto en geopolítica, entra de lleno en el reciente Foro de Davos, al que encuentra cambiando su contenido clásico neoliberal, ese de la Globalización asimétrica y del dictado de las doctrinas de Washington, para ser poco a poco el atalaya de las nuevas voces determinantes del mundo. 

Y con una licencia copernicana, hace girar a ese nuevo mundo en tres ejes. El de  EEUU, el de Rusia y el de China. Todos acompañados por el resto de potencias de segundo orden. 

Nos descubre el director de Dossier Geopolítico, a un foro de Davos que ya vivió épocas doradas y de lujo, y que por la derrota del atlantismo y del resurgir de las viejas potencias asiáticas, se agotan en él las influencias de las elites, y siente y sufre el fin del glamour imperial. 

Nos habla también de la presión de los dirigentes europeos a EEUU durante el evento, para regular las actividades de los gigantes tecnológicos y para que colabore en el diseño de los nuevos equilibrios mundiales. 

Destaca la contradicción del canciller de Washington, quien insiste en la teoría de la EXCEPCIONALIDAD NORTEAMERICANA y en el deseo QUE TODO VUELVA A SER LO DE ANTES, a pesar de la grave brecha interna de su país, de la enorme crisis económica y del terrible sinceramiento de Biden, con aquello de: ¡¡EN EEUU HAY HAMBRE!! 

Pereyra Mele desmenuza al detalle la participación de Putin, que afirma que el poder unipolar ha terminado y cuando anuncia el final de una economía solo para un puñado de millonarios, en un mundo de 7 millones de personas y el acabose de un modelo económico insostenible. 

Sigue con el presidente ruso, que reclama a la UE trabajar juntos por su historia y por su pertenencia. Y a la que pide dejar de ser una cadena de distribución de las órdenes de EEUU. Mientras sostiene que el monopolio de la naturaleza por una potencia, va en contra de la pluralidad histórica de la civilización.

A seguir, el politólogo define Globalización y Globalismo y pregunta:

¿Qué es el multilateralismo coordinado, y qué el selectivo? y ¿Qué significa resetear las relaciones internacionales? Todo en referencia a que el protagonismo de Putin y Xi Jinping demuestra que el mundo está inmerso en una dura pugna por los liderazgos. 

Asegura también que China es la única vencedora del 2020 y que Xi Jinping fue el gran ganador de éste foro de Davos, destacando algunos aportes como:

-“El mundo no volverá a ser lo que fue en el pasado”

-“La universalidad no puede ser una colmena gigante al servicio de una nación reina”

-“La excepcionalidad (Como la de EEUU) significa ir a contra mano de la evolución de la humanidad.”

-“Que lo inverso a esto sería la guerra, en cualquiera de sus versiones, incluso la guerra tradicional si se empeñan en que una sola potencia sea la que intervenga en todos los conflictos.” 

Y concluye con que estos conceptos son parte de una lógica muy oriental que encaja con nuestro principio argentino de “… todo en su medida y armoniosamente…” Precisamente lo contrario a la imposición de la tabla de valores absolutos de los anglos sajones, que obligan a las comunidades organizadas a ser comunidades subordinadas. 

Y Pereyra Mele va cerrando su alocución alertando de que para evitar que se desaten todos los demonios, es necesario un arreglo geopolítico entre las potencias o nos vamos hacia un enfrentamiento global, con consecuencias catastróficas, 

Y cierra sentenciando que ningún organismo internacional de Occidente ha servido ni ha sido útil, para dirigir y luchar contra la pandemia, lo que califica  esa evidencia, como un total fracaso humanitario. 

Son unos pocos minutos de relato simple y entendible, que nos permite comprender en profundidad la actualidad del mundo. 

Eduardo Bonugli

En lugar de una democracia regional, lo que ha florecido son los acuerdos de armas, los conflictos y los regímenes autoritarios.

Por VIJAY PRASHAD

Hace diez años, un vendedor ambulante en Túnez se prendió fuego , lo que provocó que la gente a lo largo de las orillas del mar Mediterráneo, desde Marruecos hasta España, se rebelara. Salieron a sus plazas públicas indignados por las terribles condiciones en las que tenían que vivir.

Poco se ha avanzado en su agenda en la última década. Los gobiernos de los estados del sur de Europa han traicionado uno a uno las aspiraciones de la gente; El fracaso más dramático fue el del gobierno de Syriza en Grecia, que ganó un mandato contra la austeridad y luego se  rindió  ante la troika (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional) en 2015.

Los levantamientos en el norte de África terminaron con el regreso de los generales ( como en Egipto ), la destrucción de estados ( como en Libia ) y la afirmación de las monarquías árabes ( desde Marruecos hasta Arabia Saudita ).

Finalmente, el presidente Donald Trump talló el obituario en la lápida de esa rebelión de la “Primavera Árabe” cuando usó la inmensidad del poder estadounidense para  fortalecer a  los aliados de Estados Unidos, como las monarquías árabes e Israel, en detrimento de la gente de la región.

Lo que queda de la Primavera Árabe es un recuerdo lejano de las multitudes en la plaza Tahrir de El Cairo; una imagen más típica del presente es la de los monarcas de Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos besando a Israel para complacer a Estados Unidos.

Peligro en el Mediterráneo Oriental

En los países de habla árabe, surgieron dos conjuntos de conflictos cuando la gente en las plazas públicas sacudió la política en sus países. El primero fue entre Irán y las monarquías del Golfo Pérsico (lideradas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos). Esto tuvo un impacto catastrófico en el Líbano y Siria.

El segundo fue el conflicto entre los países afines a los Hermanos Musulmanes (Qatar y Turquía) y las monarquías del Golfo Pérsico.

Ambos conflictos, enardecidos por Israel, continúan amenazando guerras regionales.

Fue bajo la presión de Arabia Saudita e Israel que Estados Unidos inventó una “amenaza nuclear” de Irán e impulsó una agenda que resultó en el  acuerdo con Irán de 2015 . Mientras tanto, varios de los científicos nucleares iraníes fueron asesinados desde 2010 hasta el presente; Irán  culpa a  Israel y Estados Unidos por estos asesinatos. Las sanciones y amenazas de intervención militar casi se han vuelto ahora normales.

La gravedad de este conflicto no ha disminuido y no disminuirá incluso si el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, devuelve a su país al marco del acuerdo nuclear.

Más siniestros han sido los conflictos cada vez más profundos contra Qatar y Turquía.

En 2017, Arabia Saudita y sus aliados iniciaron un bloqueo contra Qatar; la animosidad fue tan grande que Arabia Saudita  planeó  cortar la masa de tierra alrededor de Qatar y convertirla en una isla.

Tanto los árabes del Golfo como los europeos estaban  preocupados  por la influencia de Turquía sobre los nuevos gobiernos en el norte de África. Conspiraron para derrocar al gobierno de la Hermandad Musulmana en Egipto en 2013 y para llevar a cabo una guerra en Libia contra la influencia turca sobre el gobierno reconocido por la ONU en Trípoli.

El descubrimiento de campos masivos de gas natural en el Mediterráneo Oriental en 2009  cambió la ecuación de antiguas rivalidades en la zona, particularmente entre Israel y sus vecinos, y entre Turquía y Grecia por Chipre.

En la última década, las alianzas en todo el Mediterráneo se han consolidado en torno al control de estos campos de gas. Se han publicado mapas con afirmaciones contradictorias y ha sido difícil evitar los conflictos casi militares.

El armamento turco de las tropas en Libia dio a los  barcos franceses  (junio de 2020) y alemanes (noviembre de 2020) la oportunidad de intentar abordar los barcos turcos. La Unión Europea amenazó con imponer duras sanciones contra Turquía en su cumbre del 10 al 11 de diciembre, pero luego  decidió  posponer cualquier decisión sobre sanciones hasta la próxima reunión en marzo de 2021.

Francia, que se ha  esforzado  al sur del desierto del Sahara en la región del Sahel, ahora ha fortalecido sus vínculos con los países que se oponen a Turquía. Los acuerdos de armas   con Grecia han ido de la mano de los ejercicios militares con Egipto y los Emiratos Árabes Unidos (los ejercicios de Medusa que incluyen a Chipre y Grecia). El francés Emmanuel Macron honró al presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi (un ex general) con el premio más alto de Francia.

Cuando el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, visitó Francia en noviembre, se quejó a Le Figaro sobre las acciones de Turquía en el Mediterráneo oriental. Durante su visita a Turquía después de Francia, Pompeo  evitó a  altos funcionarios turcos. El desaire fue claro. Israel, respaldado por Estados Unidos, ha anunciado ahora   que aumentará la cooperación militar con Chipre y Grecia.

Turquía, mientras tanto, ha aumentado su cooperación con Rusia y, curiosamente, con el Reino Unido, cada vez más alienado de los europeos por sus balbuceantes negociaciones del Brexit.

Aplastamiento de Palestina, Sáhara Occidental, Yemen

Trump ha propuesto un alucinatorio ” acuerdo  del siglo” que prometía solucionar la ocupación de larga data de los palestinos por Israel. No se ha logrado nada por el estilo. Lo que Trump y Pompeo han hecho en cambio es descartar una serie de resoluciones de la ONU para entregar a Israel muchas de sus demandas máximas en bandeja.

Un primer gesto fue el anuncio de que la Embajada de Estados Unidos se  trasladaría  de Tel Aviv a Jerusalén; luego vino el visto bueno para la posible anexión a gran escala   de Jerusalén Este y Cisjordania por parte de Israel y el reconocimiento estadounidense   de la ocupación israelí de los Altos del Golán en Siria.

Estados Unidos hizo favores como la  venta  de armas por valor de 23.000 millones de dólares a los Emiratos Árabes Unidos y la  eliminación de Sudán de la lista de patrocinadores estatales del terrorismo para ganar el reconocimiento público de Israel. Estas armas, particularmente los F-35, vendidos a los Emiratos Árabes Unidos permitirán a los árabes del Golfo continuar su cruel guerra contra Yemen.

Luego, casi de la nada, Estados Unidos reconoció este mes   la ocupación marroquí del Sahara Occidental a cambio del reconocimiento de Marruecos de Israel y de que el rey marroquí comprara armas por valor de mil millones de dólares a Estados Unidos. Este acuerdo fue negociado por los EAU.

Las esperanzas de los pueblos palestino, saharaui y yemení se han visto seriamente comprometidas por estos cínicos acuerdos.

Diez años después de la Primavera Árabe, hay poco que celebrar. Se han dejado de lado grandes esperanzas. Han vuelto los viejos cinismos, el cinismo de las transacciones de armas y de energía, el cinismo de la brutalidad.

Este artículo fue producido por  Globetrotter , que lo proporcionó a Asia Times.

https://asiatimes.com/2020/12/ten-years-on-hopes-of-arab-spring-snuffed-out/?mc_cid=61d8c3edaa&mc_eid=3ab8a50a07 
Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es compañero de redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es el editor en jefe de  Left Word Books  y el director de  Tricontinental: Institute for Social Research . Es miembro senior no residente del  Instituto de Estudios Financieros de Chongyang , Universidad Renmin de China. Ha escrito más de 20 libros, incluidos  The Darker Nations  y  The Poorer Nations . Su último libro es  Washington Bullets , con una introducción de Evo Morales Aym