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En nuestra columna semanal de Geopolítica, que se difunde desde hace 16 años en la Radio del Club de La Pluma, el Director de Dossier Geopolitico DG, analiza está semana varias áreas por los grandes cambios que observamos y los denominaremos en está oportunidad “Frentes”:

Primero el Frente Europeo cada dia mas fraccionado, conflictuado y mas dividido, no solo por la Guerra de Ucrania que se direcciona a ser un País que se aproxima a sufrir una demolición programada y con una Guerra que empieza a perder presencia en los “medios” y en los fanáticos sostenedores con  ofensivas que luego se determina que son una catástrofe militar… en el mientras Rusia convoca la Embajadora de Gran Bretaña para pedir explicaciones sobre los ataques que orquestó desde Ucrania contra el NordStrand 1 y 2 y el ataque al Puerto de Sebastopol. Otra clara demostración de que Europa entra en un modelo “sálvese el que pueda”  El Canciller alemán Olaf Scholz viaja a China causando “malestar en sus socios de la OTAN y a lo que se suma la compra de un porcentaje importante del  Puerto de Hamburgo ( uno de los tres mas importantes de Europa) por parte de empresas chinas

Otro Frente activo es el del Asia Sudoriental (mal llamado “medio oriente”) con un Israel mas aislado que nunca (y con un avance de los sectores mas conservadores y religiosos que le quitaran flexibilidad negociadora con sus vecinos), y con las petromonarquías árabes cambiando de sociedades y alianzas históricas y a la que se suma una Turquía que amplia su juego geopolitico en toda la región y el incremento del poder de Irán en la misma zona y que tontamente utilizando las fake News que occidente lanza sobre la región para enemistar a los árabes con los persas. Pero los países de la zona recuerdan que hace un año EEUU/OTAN huyó de Afganistán abandonando a sus aliados a su suerte y han tomado debida nota de ello 

Otro Frente es el Financiero Global: China lanza una nueva forma de pago que cambia todo el juego de los juegos en el área de las Finanzas, con el mBridge, el innovador proyecto de pagos internacionales liderado por China

Por último y no menos importante nuestro propio Frente Americano donde tenemos varios acontecimientos en pleno desarrollo: el martes 8/11 hay mucho en juego en las elecciones de medio término de USA con la posibilidad de una gran derrota de los Demócratas por los Republicanos y de ocurrir ello. Por ejemplo: será un Biden muy disminuido si se reúne con Putin en la Reunión en Bali del G20

Tenemos otros dos grandes acontecimientos mas en nuestra zona la Reunión de los Presidentes: Petro y Maduro que desactiva la confrontación fronteriza, orquestada por los narco gobiernos “uriburistas”, pero fundamentalmente, hay dos grandes perdedores: el Plan de desestabilización de USA sobre Venezuela y que también acompaña en este desastre político a la Unión Europea que fue parte fundamental en el entramado agresivo para con el País Caribeño y que apoyando un fantasmagórico Guiado fue usado para como hacían con los piratas corsarios (durante la época colonial) quedarse con grandes riquezas y fortunas que solo son de manejo del Pueblo Venezolano y su legítimo gobierno 

Y lo mas importante es el triunfo en Brasil de Ignacion Lula Da Silva importante para los Brasileños pero también para el subcontinente suramericano, primero por la convocatoria a la Unidad Nacional muy lesionada por el discurso populista demagógico de Bolsonaro en una total sintonía con las nuevas derechas globales organizadas por Steven Bannon y es importante para relanzar un proyecto integrista serio y por fuera de todo idiologismo solo pensando en nuestro intereses nacionales y regionales en un Mundo en fuerte choque con una guerra híbrida global en pleno desarrollo….

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico DG

Un Biden desconcertado que saluda a fantasmas enfrenta una eleccion dificilisima de medio termino, que marcaran grandes cambios globales

 

Una imagen que desactiva un lustro largo de enfrentamientos esteriles ocacionados por EEUU y sus socios uriburistas contra la Republica de Venezuela
Un «Lula» llamado historicamente a cumplir un rol fudamental ente su Pueblo y sus vecinos

Como académico, solamente espero que de todo lo que está sucediendo seamos capaces de sacar lecciones aprendidas. Aunque podría cambiar el verbo “esperar” por el verbo “desear”. Porque, en realidad, no espero nada. Lo planteo porque ya teníamos lecciones aprendidas y no han servido de nada. Por Josep Baqués (*)

Uno de los principales exponentes de la geopolítica del siglo XX, Nicholas Spykman, exponía, en plena Segunda Guerra Mundial, lo que su país (los EE. UU.) debería hacer para evitar una Tercera Guerra Mundial, con base en diversas consideraciones geopoliticas. Porque una de sus principales obsesiones era evitar que las inercias de la guerra arrastraran a los EE. UU a nuevos conflictos, tan devastadores como las dos grandes guerras del siglo XX.

Pero Spykman no razona en abstracto, sino que lo hace a partir de la obra de Mackinder, quien, a su vez, parte de que la zona más importante del mundo, por su acumulación de territorios llanos sin apenas obstáculos, recursos naturales, materias primas y población, es lo que en 1904 definió como “área pivote” y, más adelante, en 1919, tras una ampliación de sus contornos, como Heartland.

Delimitación del “área pivote” y demás espacios en 1904. Fuente: Mackinder, 1904: 312

Esa versión definitiva, se extendería en dirección al Cáucaso, en lo que concierne a su frontera occidental, de modo que se prolonga algo más hacia poniente, incorporando toda la cuenca del Caspio, ciertamente, pero también la del Mar Negro (e incluso Turquía) mientras que hacia el Norte hace lo propio con Escandinavia, integra la costa Báltica, y en el centro de Europa engulle buena parte de la actual Alemania (Mackinder, 1919: 130; 1943: 597).

Extensión del Heartland, ampliada en 1919. Fuente: Mackinder, 1943: 130

Pero, mientras Mackinder creía que el Heartland era una inmensa ciudadela natural, prácticamente inexpugnable desde el mar, Spykman advierte de la mayor relevancia de los Estados del Rimland, que son los ubicados en un primer cinturón que bordea el Heartland, de Oeste a Este, contando con una franja europea-occidental (que va desde Francia y España hasta Grecia, pasando por Italia), otra arábiga (que comienza en Oriente Medio) y otra asiática o “monzónica” (con especial protagonismo de la costa china). De este modo, el propio Spykman indica que su Rimland equivale al inner crescent de Mackinder (ver mapa). Eso es así, a su entender, porque esos Estados litorales también acumulan mucho territoio, población y recursos, y porque, sobre todo, podrían dar salida a las riquezas del Heartland. Además, por su vocación híbrida, o anfibia, serían los que podrían atenazar a los propios EE. UU. (cosa que no sucede con los Estados meramente continentales del Heartland, mientras se hallen encerrados en su ciudadela).

No en vano, Spykman habla de que su país estaría siendo objeto de un cerco estratégico en potencia, a partir del Rimland europeo y del Rimland asiático. En los cálculos de Spykman estaba el hecho de que los recursos de los EE. UU. (materias primas, fuentes de energía, población, manufacturas), aunque importantes, todavía eran claramente inferiores a los que acumulaba el Heartland y, por ende, a los que una potencia del mismo, con salida al Rimland, podría emplear, en caso de un conflicto armado.

Por consiguiente, el Rimland pasaría a ser el auténtico epicentro de la política mundial. Si Mackinder opinaba que quien controle el Este de Europa, controla el Heartland y, a partir de ahí, controla el mundo, Spykman plantea una importante variante de esta teoría: a su entender, quien controla el Rimland, controla el Heartland y, desde esa atalaya, ciertamente, controla el mundo. Como puede apreciarse, sin perjuicio de la utilidad general de esta aproximación, Spykman está pensando constantemente en los problemas que deberían enfrentar los EE. UU. en función de estos parámetros.

Fuente: Spykman, 1944: 59

Por ello, el papel de Washington al decidirse a entrar en la Primera Guerra Mundial fue tratar de evitar que Alemania saliera al mar a través del Rimland europeo (cosa nada inverosímil, atendiendo a su alianza con los imperios austro-húngaro, que alcanzaba territorios marítimos como la actual Croacia; así como con el imperio otomano, de indudable vocación mediterránea). A su vez, la participación de los EE. UU en la Segunda Guerra Mundial vino dada por la misma sensación (Spykman, 1944: 45) con respecto a una Alemania que ya controlaba los puertos franceses de la costa atlántica, a lo que se sumaba lo que pudiera aportar Italia en el mediterráneo, y que, en el otro extremo del Rimland, Japón ya había desembarcado en China (por Manchuria) en la década de 1930, favoreciendo esa conexión entre los espacios del Heartland y los del Rimland, que tanto preocupaba a Spykman, mientras amenazaba con llegar a la India a costa del ya muy desgastado imperio británico. Ni un atisbo, por cierto, de alianzas basadas en valores compartidos u otros criterios de corte idealista.

Dicho lo cual, lo que busca Spykman es el modo de establecer un equilibrio de poder de tal tipo, que, sin necesidad de acudir al expediente de otra guerra, en la que se vean involucrados los EE. UU., permita garantizar una paz duradera, disuadiendo a los poderes del Rimland de cualquier aventura y evitando, en lo posible, cualquier tentativa de conexión entre el Heartland y el Rimland.

La pregunta es, claro está, ¿cómo lograrlo? De acuerdo con su planteamiento, los EE. UU. deben mantener una “presión de bloqueo” (potencial) sobre quienes lo rodean, en términos geopolíticos. Pero, para que eso sea efectivo, necesita aliados. En Europa, claramente, Gran Bretaña. No es por afinidad histórica (que, por cierto, no existía) ni siquiera por afinidad cultural, sino por puro interés de los británicos, siempre celosos del surgimiento de una gran potencia en la Europa continental. Mientras que en Asia, además de mantener sus bases en Alaska y las Filipinas, apunta a la conveniencia de mantener una buena relación con Rusia. Porque el peor problema para China, o, para Japón, es verse en la tesitura de enfrentar, a la vez, la presión de una potencia marítima como los EE. UU. y de una potencia continental como Rusia. Entonces, lo que debería hacerse para garantizar la paz es proteger el equilibrio de poder en Europa (Spykman, 2007: 128), apoyándose para ello tanto en Gran Bretaña como en la URSS (Spykman, 2007: 61). A su vez, para que la potencias asiáticas no decidan lanzarse al mar para expandir sus dominios, resulta fundamental que no sólo noten la presencia en el mar de las potencias marítimas continentales, sino que, además, noten el aliento de una potencia continental que les obligue a echar la vista atrás (literalmente).

El planteamiento de Spykman ha sido continuado, a su manera, por el que probablemente sea el mayor experto en geopolítica de finales del siglo XX: Brzezinski. Este estadounidense de estirpe polaca también nos dejó algunas recetas básicas para conducir la política exterior de su país, aunque quizá sería más propio aludir a la definición de una gran estrategia para su país.

La idea básica que sostiene se basa en que los EE. UU. mantengan una buena relación con sus aliados de los dos extremos del Rimland (en Occidente, integrados en la OTAN y, en Asia, a partir de sendos tratados bilaterales) haciéndose necesario para su seguridad. Pero, sobre todo, que la gran estrategia de los EE. UU. debe dirigirse a impedir que países como Rusia y China se unan -aunque añade que esa unión sería especialmente peligrosa si, además, se les uniera Irán- (Brzezinski, 1998: 48). En el fondo, pues, se trata de una receta muy similar a la de Spykman, porque a Brzezinski le preocupa que China (la nueva gran potencia asiática) incremente sus opciones de salir al mar y que, a partir de esa confluencia entre Estados del Heartland y del Rimland, se genere un potencial que constituya desde un primer momento una amenaza para el liderazgo de los EE. UU y, quizá, a partir de ahí, en un futuro no tan lejano, una amenaza a su seguridad. Por ello, Brzezinski apunta que esa es una condición sine qua non para Washington.

Una vez conocidas las tesis de Spykman y de Brzezinski en lo que concierne al tema que nos ocupa, es el momento de sazonarlas con las de Grygiel. Ya que este experto desarrolla un magnifico análisis histórico que nos permite entender las líneas maestras de la política exterior china desde hace siglos. No es una cuestión coyuntural, ni que tenga nada que ver con quién gobierna en Pekín.

En efecto, la tentativa china de salir a aguas abiertas, tan vigente en la actualidad, no es en verdad nada nuevo. Hace muchos siglos sus buques mercantes y de guerra ya circunnavegaron el subcontinente indio y bordearon la costa africana, hasta el Cabo de Buena Esperanza, y más allá. Sin embargo, en el siglo XV, esa expansión allende los océanos languidece hasta desaparecer sin apenas dejar rastro. ¿Por qué? Muy sencillo: la reorientación de su gran estrategia, que algunos pueden catalogar, simplemente, como introspección fue debida a la presión ejercida por los mongoles en el interior de China. El legado más evidente de ello es la reconstrucción, en esas fechas, de la Gran Muralla. El punto de inflexión definitivo fue la derrota china en la batalla de Tu Mu, en al año 1449, que costó la vida a medio millón de chinos y mostró su tremenda fragilidad ante los ataques procedentes del interior. En resumen, y en palabras de Grygiel…

“Cuando, a mediados del siglo XV, la estrategia de la dinastía Ming falló en su intento de asegurar su frontera Norte, el imperio fue obligado a retirarse del mar, dejando un vacío que fue ocupado por los piratas europeos, China comenzó su declive en los siglos XVI y XVII, en particular respecto a los Estados europeos, que rápidamente se expandieron  a lo largo de las rutas marítimas asiáticas” (Grygiel, 2006: 124).

Entonces, ¿qué significa esto? Pues, lógicamente, que si China se siente política y militarmente presionada desde el Norte, al tener que poner los cinco sentidos en la defensa de esa frontera, deja de perseverar en la búsqueda de salidas a mares abiertos. Cosa que coincide, por añadidura, con una de las tesis fundamentales de Mahan: la enorme dificultad de ser una potencia marítima cuando deben vigilarse amplias fronteras interiores, máxime si los Estados que la comparten son auténticas potencias. En sus propias palabras:

“si una Nación está situada de tal manera que no se ve obligada a defenderse por tierra ni puede pensar en extender su territorio de igual forma, al tener que dirigir todos sus designios hacia el mar lleva ya en sí una ventaja positiva con relación a otros pueblos que puedan tener alguna frontera continental” (Mahan, 2007: 98).

Visto lo cual, parece evidente que, en nuestros días, la potencia que podría jugar ese mismo papel, en sustitución de los mongoles es, precisamente, Rusia

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A lo que hay que añadir que, en nuestros días, Rusia y China tienen sus propios problemas en la zona. Por un lado, ambos se disputan los favores de Kazajstán, en teoría en la órbita rusa, pero que es un eslabón fundamental de la franja terrestre de la Nueva Ruta de la Seda. Por otro lado, ambos mantienen un contencioso, nunca bien cerrado, en la frontera siberiana, habida cuenta de que Rusia incorporó a su espacio de soberanía extensos territorios siberanos a mediados del siglo XIX, que hasta entonces habían pertenecido a China. El problema, para Moscú, estriba en que desde Pekín recuerdan que en la fecha de la firma de esos Tratados, China era poco más que un Estado fallido, de modo que la firma se habría producido en unas condiciones de desigualdad tales, que bien podría decirse que estamos ante tratados nulos de pleno derecho. Si a todo lo anterior le sumamos la penetración masiva de trabajadores chinos en ciudades reivindicadas por China, tan importantes como Vladivostok, el cóctel contra los intereses rusos se antoja especialmente peligroso. Claro que si la ampliación de la OTAN hacia el Este (sin freno) ha arrojado a Rusia a los brazos de China, es evidente que todo este escenario ha pasado a un segundo plano. El hecho, por lo demás, que la OTAN haya terminado ubicando a China en su lista de amenazas (de acuerdo con las pretensiones de Washington, y aunque eso no sea necesariamente lo que conviene a todos los demás aliados), no contribuye a otra cosa que no sea estrechar los lazos entre Moscú y Pekín, dando con ello al traste con lo que comentan Spykman, Brzezinski o Grygiel.

En definitiva ¿qué punto tienen en común las tesis de Spykman. Brzezinski y Grygiel? Que a los EE. UU. les saldría más a cuenta mantener una buena relación con Rusia. Pero no solo por el hecho en sí de que, digámoslo así, le conviene tener una buena relación con todos. Nada de eso. Estamos hablando de geopolítica, no del mundo feliz. Le conviene, precisamente, para balancear a China que es, a la larga (o no tanto, pues los años pasan, y las grandes tendencias son las que son) la principal competidora por la hegemonía mundial.

Pero… ¿qué tiene que ver todo eso con lo que han venido haciendo los EE. UU? La respuesta más amable nos dice que nada.

Pero la más real nos dice que sí, que hay una relación: porque los EE. UU. han estado haciendo justo lo contrario de lo que recomiendan quienes más saben de geopolítica. Y, total, ¿para qué? Para terminar implicados (siquiera sea, al menos por el momento, indirectamente) en una nueva guerra europea, en suelo ucraniano, en oposición a Rusia, para desgastar a Rusia, mientras China es una de las grandes beneficiarios, al no sufrir desgaste alguno, además de que el desgaste que sí está sufriendo Rusia dejará a los rusos, durante lustros, en disposición de convertirse en poco menos que un vasallo (lo digo así, por emplear el típico lenguaje de Brzezinski) de China. Pero eso no es especialmente interesante ni para los EE. UU, ni para Occidente, a tenor de todo lo dicho.

Porque, el problema de no leerse a los clásicos, o de no hacerles caso, comienza, lógicamente, mucho antes de que estallara la guerra de Ucrania. La ampliación sin fin de la OTAN hacia el Este ha sido (y es) un problema. Porque arroja a Rusia a los brazos de China que es, precisamente, lo que se debería evitar. Los argumentos del tipo de que si un Estado democrático quiere entrar en la OTAN, hay que recibirlo con los brazos abiertos es, en clave geopolítica, un sinsentido. La OTAN debe decidir a quién admite (o no) en función de criterios de seguridad (de sus socios actuales), basados en una adecuada noción de una gran estrategia. La OTAN no es una ONG. Y no entro en si Ucrania merece algún crédito como sistema político liberal-democrático, que creo que merece poco. Pero, para mi argumento, eso es poco relevante. Aunque lo fuera: la OTAN no es la ONU y debe tomar sus decisiones con la cabeza fría, sin dejarse llevar por (presuntos) idealismos de funestes consecuencias prácticas.

Llegados a este punto, el lector poco avezado dirá, supongo, que Spykman, Brzezinski y Grygiel deben ser prorrusos. Pero, notoriamente, no es el caso. ¡Nada más lejos de la realidad! Simplemente, se trata de gente inteligente, formada (como pocos) que aman a su país (los EE. UU) y, sobre todo, que no subordinan sus análisis a las típicas demagogias, tópicos y superficialidades de la política cotidiana.

Por mi parte, tampoco soy prorruso, aunque, a decir verdad, no soy proestadounidense, ni pro nada, salvo pro España, que es mi país, al que quiero. En ese sentido, sé reconocer a mis aliados, y los EE. UU. lo son, ciertamente. Ahora bien, no veo más que seguidismo respecto a su gran estrategia, que creo errada. Por ello, me he animado a escribir estas líneas, a modo de reflexión personal. Porque creo, sinceramente, que la lealtad bien entendida no consiste en no cuestionar aquello que contenga demasiados flecos, o errores patentes. Más bien, consiste en advertir a los aliados dónde puede haber un problema y, en su caso, qué hace para corregirlo. Tal es la intención que subyace a este artículo.

Las causas de la inopia de buena parte de las elites políticas occidentales está, no solamente en su escasa formación para la geopolítica y las relaciones internacionales, sino también en que la poca que les llega, llega de teorías que operan en el ámbito de lo políticamente correcto, pero despegadas de la realidad.

Pondré un par de ejemplos:

Algunos se han encargado de alimentar, de modo expreso, la sensación de que el análisis de la geopolítica estaba obsoleto, ya que, decían, “previene la existencia de un conflicto donde no lo hay” (Chowdhury y Kafi, 2015: 8). Para más inri, resulta que ambos autores se estaban entrometiendo con la teoría de Mackinder, en particular, empleándolo a modo de símbolo y muestra de la presunta decadencia de los análisis de geopolítica, y se referían al escenario de Europa del Este, ahora en llamas.

Mucho más preocupante es, por sus enormes pretensiones (de sentar cátedra) la que elabora a conciencia un viejo conocido nuestro, John Ikenberry, a la sazón un inteligente experto proveniente del campo del institucionalismo liberal que, en un artículo dedicado exclusivamente a esta misión, aparecido en 2014, refleja su opinión acerca de que la geopolítica tiende a ser “alarmista”, ya que sus divulgadores no asumen la capacidad de los EE. UU. Para atraer al campo liberal a China, Rusia, e Irán” (Ikenberry, 2014: 80).

Quienes se dedican a la geopolítica no habrían entendido la preeminencia creciente del proyecto de democracia liberal-capitalista, ni tampoco que, a consecuencia de ello, “Rusia ya está parcialmente integrada en la economía mundial mientras que China está profundamente integrada en ella” (Ikenberry, 2014: 87 y 84, respectivamente).

¿Qué decir al respecto? Sin duda, que contiene un lamentable (desde una perspectiva académica con pretensiones de cientificidad) exceso de idealismo, que aleja a los críticos de la geopolítica de la realidad. O, quizá, también, que mientras escribo estas líneas, veo en televisión que Corea del Norte ha lanzado otro misil balístico hacia Japón que, con un poco de suerte, caerá en el mar, así como que Putin arrecia en su amenaza de emplear armas nucleares en la guerra de Ucrania, sin que eso disuada a la Casa Blanca de alinearse con todas las peticiones de Zelenski.

En los últimos tiempos, la ideología (en el peor sentido de la palabra) ha penetrado en los análisis (o pseudoanálisis) geopolíticos. Es lo peor que nos puede pasar. No porque los valores no sean importantes (que lo son) sino porque no se deben mezclar ambas cosas. Si se mezclan, el precio a pagar es que ya no tenemos análisis geopolítico que valga, aunque mucha gente emplee la palabra mágica, “geopolítica”, muchas veces sin conocimiento de causa.

(*) Josep Baqués Josep Baqués es Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona y Subdirector de Global Strategy

Bibliografía

Brzezinski, Zbigniew (1998). El gran tablero mundial. La supremacia estadonunidense y sus imperativos geoestratégicos. Barcelona: Paidós.

Chowdhury, Suban y Kafi, Abdullah (2015). “The Heartland Theory of Sir Halford John Mackinder: Justification of Foreign Policy of the United States and Russia in Central Asia”. Journal of Liberty and International Affairs, 1 (2): 1-13.

Grygiel, Jakub (2006). Great Powers and Geopolitical Change. Baltimore: John Hopkins University.

Ikenberry, John (2014). “The Illusion of Geopolitics. The enduring power of Liberal Order”. Foreign Affairs, 93 (3): 80-86.

Mackinder, Halford (1904), “The geographical pivot of history”. The Geographical Journal, 170 (4): 298-315.

Mackinder, Halford (1919). Democratic Ideals and Reality. New York: Henry Hold and Company.

Mackinder, Halford (1943). “The Round World and the Winning of the Peace”. Foreign Affairs, 21 (4): 595-605.

Mahan, Alfred 82007 [1890]). La influencia del poder naval en la historia. Madrid: ministerio de defensa.

Spykman, Nicholas (1944). The Geography of the Peace. New York: Harcourt, Brace and Company  Inc.

Spykman, Nicholas (2007 [1942]). America´s Strategy in World Politics. New Brunswick: Transaction Publishers.

FUENTE GLOBAL STRATEGY https://global-strategy.org/geopolitica-guerra-ucrania/

En su columna semanal de Geopolítica, que se difunde desde hace 16 años en el Club de La Pluma, el *Director de Dossier Geopolitico DG, habla que la importancia del “XX Congreso del Partido Comunista Chino”, que con sus resoluciones habrá dado un paso mas de consolidar la nueva potenciación de la República Popular como un elemento clave y ya imposible de soslayar a nivel global por su importancia: Económica, Financiera, Tecnológica, Cultural y seguramente lo será a la brevedad también militar, con la ratificación de Xi Jinping como su nuevo líder.

Algunos datos para entender este posicionamiento global en “Producción Manufacturera Mundial” de China: Asia representa el 52%, Europa el 22% y América del Norte el 18,5%. Pero de estos porcentuales, desglosado por países: China es el 30%; EEUU el 16%; Japón el 7%; Alemania el 5,7% y Corea del Sur el 3,2%

Observamos que: Asia se lleva la parte mas importante de la producción manufacturera global y que la China del 2022, hoy exhibe un PBI de 16 billones dólares y que representa el 18% del Pbi global.

Por ello ya es una locomotora necesaria e imprescindible para cualquier cálculo y análisis  de la Geopolítica y la Geoeconomía mundial; China además en un proceso distinto al modelo que hasta ahora ha impuesto Occidente en todo el Mundo, para posicionar su hegemonía tanto: Política, Económica y Cultural, establece acuerdos de cooperación y desarrollo distintos. 

China plantea como un objetivo de máxima importancia, el de ser Garante de la Paz Mundial y con un eje fundamentalmente basado en la Cooperación Internacional, sin imposición de sistemas o modelos políticos; para alcanzar ese objetivo, presentó al Pueblo Chino el Proyecto 2035, mediante el cual el Presidente Xi, pretende mantener una Potenciación sostenida con un firme “desarrollo equilibrado del País” y un modelo de “sociedad moderna y próspera” alcanzando la soberanía alimentaria y tecnológica con un sistema de provisión logístico de bienes e insumos seguro y fluido internacional, para lo cual la Franja y la Ruta de la Seda S XXI es fundamental.

FRANJA Y RUTA DE LA SEDA CHINA S. XXI

Y cual es la respuesta del mundo anglófilo y sus socios europeos, que con una propaganda de guerra y belicismo intenta frenar y cercar, aislar el mundo euroasiático, con que modelo solo el modelo del expediente “militar”

2017: Para ello instrumentó con Trump el QUAD: Australia, Japón, India y EEUU. Con la idea de aislar a China y crear conflicto con sus vecinos asiáticos tanto en el Mar de la China como en el frente limítrofe Indo/Chino.

2021: Con la administración Biden se conformó el AUKUS: Australia, Reino Unido, EEUU.

2022: reunión de la OTAN “global” en Madrid, (invitó a Australia,Nva Zelanda y Corea del Sur) donde se determinó que los adversarios a enfrentar aislar y si pueden derrotar, son Rusia y China mas un G7 que se plantea que el área “Indo Pacifico” no puede estar controlada por la China

Como vemos todos proyectos de corte netamente militarista sin ningún aporte de cooperación económica y mucho menos de desarrollo sostenido y equilibrado para el mundo. Pero parecen que han encontrado la horma de los zapatos estos modelos injerencistas y belicistas. Primero la India lentamente se aleja de posibilidad de incrementar el choque por problemas de demarcación fronteriza con china y profundizando acuerdos comunicacionales y de proyección económica con China y los países asiáticos India es parte y uno de los sostenes mas firmes del grupos del Sur Global emergente con los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y a participado junto a la casi totalidad de los países asiáticos de la última Cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai desarrollado en la Ciudad de Samarcanda en Uzbekistán. Que marcó un incremento significativo de acuerdos y de planes para profundizar acciones de todos sus integrante mas la presencia de Turquía e Irán y algunos países africanos. Además los llamados “Tigres Asiáticos” intentan de todas formas impedir que su zona sea transformada por los occidentales en zona de conflicto y desestabilización que impidan seguir sus prósperos desarrollos y en ese marco, CHINA: implementó el “mayor tratado de libre comercio del mundo: conocido como RCEP que reúne a Myanmar, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, tailandia, Vietnam, a los que se sumaron Japón, Corea del Sur Australia y Nueva Zelanda. Como vemos la idea del cerco siempre presente en las afiebradas mentes de los decadente establishment occidentales cada día encuentran no sólo resistencia sino fundamentalmente cambio y pérdidas de socios que creían tener atados y bien atados.

Pero bien, luego observando la situación política internas en los socios cercanos de EEUU como la reciente caída de la primera ministra de Gran Bretaña: Liz Truss “la Breve”, a la que debemos sumar las crisis en UE, de la administraciones de Francia, Italia, Alemania, etc., mas la crisis de una guerra perdida en Europa del Este (Ucrania), podemos concluir que el proyecto de la angloesfera arrastrando a la mayoría de los europeos tiene pocas posibilidades  de lograr sus objetivos guerreristas. que además este proyecto tiene un examen próximamente muy riesgoso con las cercanas elecciones de medio término 

*Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele, Director de Dossier Geopolítico DG

XI JINPING

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, habla que la guerra híbrida global avanza …y se profundizan, por ello dividimos la columna en dos partes:

La primera: dada la campaña de falsedades que afecta a las masas occidentales con una propaganda oficialista de guerra de solo “relatos”, pero sabemos, que la verdad saldrá a la luz. Desde hace 6 meses se desgastó a las tropas  ucranianas que han perdido el 1 ⁄ 3 del personal militar, a lo que se suma la dificultad para realizar el reemplazo del material bélico destruido por material occidental que es mas lento de lo atribuido y no podrá definir nada solo. Describimos la realidad sobre el campo de batalla, del control del aire (por parte de Rusia) y la utilización de armas de última generación misilísticas y el uso de la inteligencia artificial con el uso de drones suicidas etc etc., etc, la victoria rusa no está en duda. Y también destacamos la “Moderación de Moscú” en respuestas a las agresiones realizadas en el propio territorio ruso (asesinatos de Ciudadanos rusos en suelo ruso) y de intereses económicos rusos, en el mar Baltico (NordStrom I y II); pero la respuesta fue quirúrgica y durísima dejando a Ucrania en el medioevo sin energía eléctrica, y marca como será a partir de ahora el conflicto.

La segunda parte de está Columna: es describir esta Guerra Híbrida Global en curso que se ve en los cambios de los valores de la energías fósiles con los acuerdos de la OPEP+ de reducir en 2 millones de barriles diarios a partir de noviembre de 2022 y los acuerdos alcanzados en la sexta cumbre de la Conferencia de Interacción y Medidas de Confianza en Asia (CICA, por sus siglas en inglés), el jueves pasado en Astaná, Capital de Kazajistán. Este año, el foro, que aglutina a 27 países que conforman un 90 % del territorio de Asia y que abarcan juntos casi la mitad de la población mundial, reúne a unas 50 delegaciones. y de allí surgió un nuevo polo de distribución gasífero desde territorio Turco (garantizado por Recep Erdoğan) y que participa Catar (el segundo productor mundial de Gas) según lo acordado con Putin en Astana

Recordemos, que el eje de desarrollo de los países industrializados occidentales los del G7, estaba basado en tener a disponibilidad en cantidad abundante y a precio bajo los recursos naturales minerales y los recursos energéticos, pero dado los cambios de sociedades y de influencia le son hoy en día muy complicado en especial para los países occidentales europeos y ello conlleva a una tremenda dependencia de las pocas fuentes de suministros que está a disponibilidad y además por el incremento de los precios de los commodities los hace nulos competitivos a los europeos, con los grandes complejos industriales de Eurasia y EEUU (el otro gran ganador)

Prof. Lic. Carlos A. Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

Emir de Qatar Jeque Tamin Bin Hamad al Thani y Presidente de la Federacion Rusa Vladimir Putin Astana 13/10/2022


Por JORGE MORA FORERO Nuevatribuna.es

Cuando los ingenuos y los hipócritas se vuelven cínicos y tanto en 
los bares y los supermercados como en las redacciones de los pe-
riódicos y en los gobiernos se aceptan los ‘límites de la realidad’, 
entonces es que el Sol está a punto de ponerse y nosotros de 
apagar la luz”. (Santiago Alba Rico “Contra la Geopolítica”, 
elpais.es, 8 de abril del 2022

¿Y si Putín tuviera razón? ¡Qué escándalo plantearlo!, ¿verdad? Sólo plantearlo.

Resultó el abogado del Diablo, dirán unos cuántos. O muchos. Y yo responderé como lo he hecho en otras ocasiones: al Diablo lo que deben sobrarle, sin duda, son abogados. Y de los buenos. En nuestro medio, esto no tiene una connotación moral; se refiere a los que ganan pleitos. Y, mayormente, a los que ganaron pleitos que parecían imposibles de ganar. ¿Cómo? No pregunten. Ni traten de convencerme de que el Derecho es igual a la Justicia. Y, no le metan moral: no hay dónde ponerla. Aquí, como en el análisis que permea todo el poder, hay que hacer como diría Maquiavelo (tan desacreditado por los moralistas, y tan vigente, según los realistas): “ir a la verdad de la cosa”. Y eso comienza, llamándola por su nombre, sin edulcorantes que nos hagan quedar bien con todo el mundo, pero mal en el campo del conocimiento, al no poder dar una explicación coherente, y convincente, acerca de “la cosa”, analizada. A riesgo de que me excomulguen, desde diferentes creencias, digo que no hay que meterle moral a esto, no porque seamos inmorales, sino porque no hay dónde ponerla.

En cuanto a “Putín y su guerra”, que es como se habla en los principales medios de comunicación occidentales (no se habla de Rusia y su confrontación con Ucrania, que venía de años antes, sin guerra (desde antes de la anexión de Crimea), la pregunta atrevida es si el “autócrata”, que es como lo llaman en la citada prensa (no más autócrata que otros a quienes abrazamos todos los días, pero que están con nuestros intereses), tenía razón en lo que pedía: que Ucrania no entrara a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), alianza militar  que se organizó en Occidente para detener la expansión de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que respondió creando el Pacto  de Varsovia. La URSS desapareció en 1991 pero… quedó la OTAN. A propósito: a esta Alianza, entró Colombia, como SOCIO GLOBAL DE LA OTAN, único país en Suramérica, a título de Observadora “participativa”, durante el gobierno del presidente Santos, lo cual según él, constituía un enorme privilegio.

No hay que meterle moral a esto, no porque seamos inmorales, sino porque no hay dónde ponerla

Pero, volvamos:

El reclamo básico de Putín, era por la seguridad de Rusia. No quería ésta, sentirse rodeada y asfixiada por la OTAN, sin una “cañita”, tubo, o espacio para respirar. Y para dormir tranquila. O, menos sobresaltada…

Y no vamos a hablar acá de lo que fue el Imperio Ruso y de las tierras que perdió desde la Primera Guerra Mundial.

Es pertinente:

Hablar de las cosas humanas no es nada fácil. Porque los seres humanos somos altamente homogéneos en anatomía pero no en cultura. Esta implica creencias, muchas de ellas cimentadas en las emociones, no en el razonamiento.  Esto no quiere decir que éste pueda no estar influido por ellas, o que ellas no sean importantes en la vida. Pero, la percepción del mundo por medio de las emociones, es mucho más subjetiva por lo sentimental, que la obtenida por el razonamiento que es un tanto más objetiva; obtenida y defendida con base en argumentos y, por lo tanto, con mayores posibilidades de comprensión entre diferentes posiciones. Cuando se parte de creencias inamovibles, en el campo que sea, no hay diálogo posible y menos, acuerdo alguno. El resultado es una polarización total con base en el odio y la división de los seres humanos en dos grupos: nosotros que, además, somos los buenos y, los otros, que son los malos.  Y, por si fuera poco, además de las creencias o, anteriores a ellas, los seres humanos, como individuos y como agrupaciones, también tenemos intereses. Normalmente, estos y las creencias se entrelazan; el resultado es el conflicto y su consecuencia más desgraciada: la guerra. Por medio de ella buscamos la supresión del otro, o de los otros, lo que nos niega como humanos, al mismo tiempo que todos destruimos el planeta, lo que va a negarnos como especie. Y no hay guerras justas. Las guerras son la “excrementación” del hombre; todas inhumanas y por lo tanto irracionales, descarnadas, viles… ¿Quién define la “justeza” de las guerras, los ambiciosos que las organizan y se quedan con las medallas y el botín? Porque no son “los del común”, carne de cañón, de bomba, de fusil o de motosierra, que siempre ponen los muertos con sus viudas y huérfanos, o los mutilados, en la miseria y sin esperanza. Y para quienes la palabra “patria” es más bien un escarnio, que un orgullo.

Si bien es cierto que el científico social debe enfriar sus sentimientos para tratar de ser lo más objetivo posible, jamás podrá ser neutral frente a las desgracias humanas, porque cada muerto y cada mutilado es una puñalada en el corazón de nuestra identidad humana, y una mutilación de la misma, así no creyéramos en ningún ser superior.

Continuando:

Debe el científico social tratar de investigar los orígenes del conflicto que desencadenó la barbarie, sin tratar de justificarla por lo dicho antes. Investigar con madurez es tratar de ver “la cosa conflicto”, desde todas las perspectivas, partiendo del hecho de que eso que llamamos “la realidad”, en un conflicto, tiene por lo menos dos caras y no una sola, como cuando vemos el conflicto como resultado de la lucha entre buenos y malos donde nosotros, por supuesto, somos los buenos. Hay que tratar de meterse en el pellejo del otro, para tratar de entender algo.

Vamos a los protagonistas.

Por un lado Rusia, segunda (o primera) potencia nuclear del mundo; se ha quejado por su seguridad que cree que está en peligro porque Ucrania, único país de su frontera suroccidental que no forma parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte o, NATO, en inglés), quiere entrar en ella. En el resto de los países de esta zona que pertenecían a la Unión Soviética, como Hungría, Rumanía, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, está la OTAN. Y, fuera de eso, en Turquía que posee uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Podemos confirmarlo en los mapas respectivos. La OTAN se expandió, después de que la URSS, que vivía una crisis estructural, se desbarató en manos del ingenuo soñador, pero bien lisonjeado por Occidente, Mijaíl Gorbachov, y del corrupto y alcohólico Boris Yeltsin que, como Presidente de Rusia, firmó la disolución de la URSS. Rusia, en manos de Yeltsin, absolutamente debilitada, no pudo impedir la expansión de la OTAN.

No hay guerras justas. Las guerras son la “excrementación” del hombre; todas inhumanas y por lo tanto irracionales, descarnadas, viles…

Putin, funcionario de Yeltsin y sucesor de éste, reestructuró las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa y comenzó a exigir la neutralidad y el desarme de Ucrania. Como esta no aceptó, con una especie de plebiscito, incorporó a Rusia la estratégica península rusófona de Crimea donde tiene asiento la importante base naval rusa de Sebastopol por la cual tenía un contrato de arrendamiento por 50 años. A propósito: Crimea era rusa hasta 1954 cuando el sucesor de Stalin y Presidente de la URSS, Nikita Kruschev, a su vez, ucraniano y expresidente de la federada República Socialista de Ucrania, le regaló a ésta, en el 300 aniversario de la adhesión a Rusia, la Península de Crimea, como si fuera parte de su patrimonio personal y pensando que la URSS sería eterna. Cuando ésta se disolvió, Ucrania no la devolvió. Pero si obtuvo, en la débil situación de Rusia, un Tratado de Límites, quedándose con ella.

Enseguida, y siguiendo con nuestro problema, se presentó lo de las “Repúblicas” de Donetz y Lumbask, en la región más amplia de la zona del Donbás, en la frontera con Rusia y de mayorías de habla rusa que quisieron separarse con apoyo de la misma. Finalmente, ésta las reconoció como independientes, y comenzó la invasión a Ucrania, supuestamente, para darles protección del ejército ucranio que las atacaba. Pero, el ejército ruso no sólo entró a la zona anterior sino a varias partes de ese país, tomando una ruta con dirección a Kiev, la capital. Suponían los rusos que, con una acción relámpago, controlarían rápidamente el país, y establecerían un gobierno favorable a ellos. Pero no fue así.

UCRANIA

Es la cuna de Rusia cuyo origen estuvo en la Rus (podemos traducirlo como asentamiento de remeros “vikingos” que bajaban del Norte a vender sus productos en Constantinopla) de Kiev. El mando se trasladó después a Moscú. Siempre formó parte del gran Imperio Ruso de religión cristiana ortodoxa. El Patriarca de Moscú, dependía, administrativamente, del Patriarca de Constantinopla, y desde 1560 quedó como superior del obispo de Kiev, hasta 2019 cuando el Patriarca de Estanbul (la antigua Constantinopla), inventando poderes que no había tenido, reconoció la autonomía de la Iglesia Ucraniana, creando un conflicto con el Patriarca de Moscú. Los rusos dicen que fue un juego político de Estados Unidos que se pronunció por una Iglesia Ucraniana autónoma. Y ahí tenemos otro elemento del conflicto porque el Patriarca de Moscú no aceptó esto, pues respalda a Putín, ya que los dos tienen una idea muy conservadora de la vida, fundamentada en la herencia de “lo ruso”, y consideran que Ucrania, influenciada por USA y Europa Occidental, es un espacio abierto a las malas costumbres, grupos LGBTQ y “perversiones” diversas, etc., Como resultado hay, por lo menos, tres iglesias cristianas en Ucrania: ortodoxa que obedece a Moscú, ortodoxa que obedece al obispo-Patriarca de Kiev, y católica que obedece a Roma y está ubicada en la parte occidental que tuvo cercanía con el Imperio Austro-Húngaro.

Suponían los rusos que, con una acción relámpago, controlarían rápidamente el país, y establecerían un gobierno favorable a ellos. Pero no fue así

Ucrania sólo llegó a ser república en 1921 con los comunistas que le agregaron territorios. En 1922 entró a formar parte de la URSS y, en 1991, con la desintegración de la misma, declaró su independencia. Pero no devolvió los territorios que se le habían dado en el contexto de la URSS y que habían pertenecido a Rusia.Hay que dejar claro que en el momento de la separación, Rusia aceptó por la debilidad en que estaba. Por lo mismo, no pudo ejercer control geopolítico sobre los países separados al oeste (Rumania, Bulgaria, Polonia, Lituania, Letonia y Estonia), que ingresaron a la OTAN. Se dice que dejando de lado una promesa “verbal” que los Estados Unidos le habían hecho a Gorbachov, de no llevar a la OTAN a los países que habían formado parte de la URSS. Salvo Ucrania que, ahora era candidato, lo que provocó el problema con Rusia, reforzada ahora como potencia, por lo menos, militarmente, y con los mayores recursos naturales del mundo.En los conflictos por el dominio mundial, no puede olvidarse este dato.

Reflexionemos:

El ser humano es por naturaleza conflictivo. Los conflictos se resuelven a través del PODER. Y gana el más fuerte. La razón de la fuerza bruta (que se transforma cosméticamente en las Constituciones), prima sobre lo que podríamos llamar la razón de la justicia. 

Cuando hablamos de conflictos dentro de un país, hablamos de política como la actividad para resolverlos. La Ciencia política, estudia toda esa problemática. Cuando hablamos de conflictos entre países, lo primero que surge para resolverlos, es la diplomacia, sustentada en la Geopolítica que es la Ciencia que estudia la expansión de unos estados a costa de otros, y el choque de las potencias por sus áreas de influencia. Es la relación entre poder y espacio. Ya no el espacio dentro de los límites del país, sino el espacio para respirar, pasear y pisotear, más allá de esos límites. Los alemanes lo llamaron LEBENSRAUM, el espacio vital sin el cual un país quedaría sin fronteras seguras, asfixiado, negado a sí mismo.

Que el concepto haya surgido con los nazis, no significa que la práctica no se haya dado a través de la historia. De acuerdo con la teoría de la selección natural, implicaba el derecho de los estados a expandirse de acuerdo con su fortaleza (“Superhombre”, “Superestado”, “Potencia”, “superpotencia”, ¿Les suena?).  Esto no es una aberración, ha sido una constante histórica. Claro, podríamos pensar que la historia está hecha de aberraciones. Sobre esta relación entre hombres y estados, ya los griegos lo habían dejado claro, cuando afirmaban, por medio de Tucídides: “… que siempre fue y se vio que el menor obedezca al mayor y el más flaco al más fuerte…”.

Pues bien: tenemos tres grandes potencias: Estados Unidos, China y Rusia. Las tres poseen armas atómicas, cada una con el poder de destruir, no sólo a la otra u otras, sino al mundo todo. Y, volviendo a las constantes históricas, pongamos una más: todas las armas que el hombre ha inventado, las ha usado. Estados Unidos, no admitiría que alguno de sus vecinos tuviera alianza con enemigos e instalara misiles en sus fronteras, o muy cerca de ellas. No olvidemos que esa situación nos llevó casi a una guerra mundial, cuando la URSS, instaló misiles en Cuba. Ahora: Venezuela está lejos de la frontera americana y Estados Unidos ha dicho que es un peligro para su seguridad. China considera que Taiwán (que forma parte de ella como lo aceptó Estados Unidos al establecer relaciones diplomáticas con la primera), tal como está ahora, está convirtiéndose en un peligro para su seguridad.

La razón de la fuerza bruta (que se transforma cosméticamente en las Constituciones), prima sobre lo que podríamos llamar la razón de la justicia

Con relación a Rusia: Estados Unidos tiene misiles en Rumanía y Polonia. Y guarniciones militares en ellas, en Estonia, Lituania y Letonia. Más abajo, cerrando la parte Oeste-Sur, está Turquía que pertenece a la OTAN. Putín, desde el 2008, estaba pidiendo la neutralidad de Ucrania. Incluso un estadista y Exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinguer, siempre pensó que Ucrania debería ser neutral, que debería ser el puente entre Occidente y Rusia y que la expansión de la OTAN a las fronteras de Rusia, era una provocación.

(Véase: Henry Kissinguer, “Cómo termina la crisis de Ucrania”, en PIENSA CHILE, marzo del 2014).

Después de esperar en vano la declaratoria de neutralidad de Ucrania, el presidente Putín, ordenó la invasión. Tomando como argumentos la militarización de Ucrania y el ataque a las zonas rusoparlantes de las llamadas Repúblicas de Lugansk y Donetsz. Resultados: Putín ha sido satanizado por Occidente; se ha puesto el grito en el cielo acerca de que se ha violado la soberanía de Ucrania, y han establecido sanciones económicas muy fuertes contra Rusia, y se viene el rearme de Europa. Lo anterior, muy sintetizado.

Veamos por partes:

1). Con relación al significado de Putín, dice el citado y muy reconocido Henry Kissinguer: “Para Occidente, la demonización de Putín, no es una política, es apenas una mascarada por la ausencia de una política”. Y agrega: “Por su parte, los EEUU deben evitar tratar a Rusia como una aberración a la que hay que enseñar pacientemente reglas y conductas establecidas por Washington. Putín es un estratega serio sobre la base de la historia rusa (Ibidem). Recordemos que un comandante de la marina alemana que pidió respeto para las peticiones de Putín, fue destituido.

Henry Kissinguer, siempre pensó que Ucrania debería ser neutral, que debería ser el puente entre Occidente y Rusia y que la expansión de la OTAN a las fronteras de Rusia, era una provocación

Hay quienes piensan el problema en términos de Guerra Fría, o del enfrentamiento entre capitalistas y comunistas. Eso es no ver más allá de la nariz, por fanatismo o por ignorancia. Ya no hay comunismo. Rusia es tan capitalista como Estados Unidos. Y Putín no es, justamente, alguien de izquierda; ni siquiera de esa izquierda desteñida que pulula por todos lados dándole su voto de apoyo al capitalismo neoliberal. Es un hombre de derecha y alcahuete de los llamados oligarcas que, siendo jefes comunistas, o directores de empresas estatales, se apoderaron de ellas en el proceso de privatización que se preparó en el caos gorbachoviano y, luego, bajo  le presidencia de Yelzin quien, junto con sus amigos procapitalistas de Ucrania y Bielorrusia, habían desbaratado la URSS. Putín fue el heredero de Yelzin quien lo nombró con la condición de que lo protegiese de ser juzgado por alguno de los delitos que llevaba encima.  Sobra decir que Putín ha cumplido. Este y los jerarcas comunistas se apoderaron, por distintos medios, de todo el trabajo acumulado por millones de trabajadores y trabajadoras del pueblo ruso desde 1917. Putín, además, ha mandado a la cárcel a los miembros de los grupos antifascistas y es el padrino de los grupos neonazis de la Unión Europea, como de los neofascistas que acaban de ganar las elecciones en Italia. Con relación a esto del neofascismo italiano y Putín, dice el especialista Antonio Scurati lo siguiente:

El primero que tendió puentes hacia ese mundo juvenil del neofascismo militante fue Matteo Salvini, en las elecciones de 2018. Incluyó en sus listas personas que procedían de ese ambiente. Y quien organizó eso fue su portavoz, Gianluca Savoini, la misma persona que estableció contactos con los emisarios de Vladimir Putin y llegó a acuerdos con ellos. Uno de los puntos de contacto entre la nueva ultraderecha y Putin es la visión de Rusia como defensora de algo que puede definirse como `supremacismo blanco`: el cristianismo, la raza, el rechazo a eso que llaman `la gran sustitución de los blancos europeos por los inmigrantes”. (Antonio Scurati, “Un gobierno de Meloni puede ser tan dañino para Italia como para Europa”, entrevista de Enric González, El País.es. 20 sept/2022).

 En Venezuela, Putín no apoya a Maduro por comunista (¡comunista Maduro!), sino por geopolítica, como venganza contra la OTAN.

2. Así como ocurre entre individuos, pasa con los estados: la igualdad y los derechos son sólo de papel ya que, en la práctica, predomina la ley del más fuerte (por su fuerza, por su riqueza, por sus influencias, etc.). Si un país poderoso, una potencia (y así las subpotencias y minipotencias) siente que un vecino le incomoda la vida, o le perturba el sueño por la seguridad, no hay soberanía que valga. La soberanía llega hasta donde llegan las necesidades y los apetitos de los más poderosos. Miren el mapamundi a través de la historia, no sólo a Rusia.

A propósito de eso, y a grandes rasgos:

Sin que haya sido agresora, Rusia ha sufrido tres invasiones en los tiempos modernos:

a). La invasión de Napoleón en 1812. Llegó hasta un Moscú incendiado por sus habitantes como parte de su defensa. Costo para Rusia en vidas: 5.000.000 de muertos.

b). Invasión por el ejército de Hitler en 1941. Nuevamente un Moscú vacío y el costo en vidas para Rusia y sus países afines, 25.000.000 de muertos.

c). Con el surgimiento de la Revolución Bolchevique de 1917: entre 1918 y 1921, tropas de Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Polonia y Japón, llegaron a pelear al lado del Ejército Blanco compuesto por los restos del ejército zarista. Costo: 1.500.000 muertos y los campos de cultivo destruidos. Consecuencia: la hambruna, provocada también por los errores de la naciente revolución.

Uno de los puntos de contacto entre la nueva ultraderecha y Putin es la visión de Rusia como defensora de algo que puede definirse como `supremacismo blanco`

Además: Japón también trató de apoderarse de Siberia Oriental…

3). Las sanciones económicas. Quienes más sufrirán son los rusos de a pie, no los jefes. Lo mismo que está pasando con los sectores de clase media y populares europeos. Porque el aumento del costo de la vida no se debe, en sí, a la invasión de Ucrania, sino a las nombradas sanciones que bloquearon el suministro de elementos energéticos de Rusia a Europa. Además de la creación de desempleo porque hay empresas que, en estas condiciones no pueden producir, y otras que han tenido que salir de Rusia. Por todo lo anterior, el resto del mundo, también sufre las consecuencias. Pero, a diferencia de los europeos y americanos, los pueblos de África y América Latina no tienen cómo defenderse. Esto agravará la situación económica que ha dejado la pandemia, aumentando la pobreza y el descontento social por la disminución de los alimentos y de otros bienes elementales para la vida. 

Todo esto, por supuesto, llevará a una decadencia mayor de la Unión Europea que avanza cada vez más hacia su insignificancia por su  dependencia de Estados Unidos, lo mismo que Rusia que, siendo una potencia nuclear, por efectos de la guerra se hará cada vez más dependiente de China.

4) Como una de las consecuencias de la guerra será el rearme de Europa, esta dedicará más dinero a las armas, y menos al gasto social. Y hay, en medio, un elemento que no se ha tomado en cuenta: Alemania, por su experiencia negativa de dos guerras perdidas, era reacia a participar en el rearme de Ucrania pero, prácticamente, se vio obligada a participar ante las acusaciones de saboteo a la OTAN. El resultado: Alemania ha dicho que dedicará a la defensa ¡cien mil millones de euros! ($ 100.000.000.000), una cifra espeluznante para rearmar a un país que fue humillado en dos guerras mundiales y que muchos alemanes no han olvidado: los movimientos neonazis que sueñan con su IV Reich (Imperio).

Recuerden, en términos generales, la realidad tiene dos caras. Hay que mirarse el rostro y también la nuca. Una cara es nuestra visión, y la otra cara es la visión del otro

Para concluir: recuerden, en términos generales, la realidad tiene dos caras. Hay que mirarse el rostro y también la nuca. Una cara es nuestra visión, y la otra cara es la visión del otro con el cual vivimos pero también, con el cual tenemos que aprender a convivir.

En la historia no hay seres humanos buenos y seres humanos malos; hay seres humanos, a secas, cada uno peleando por sus intereses, es decir, por sobrevivir en determinadas condiciones. Y hay estados peleando por ampliar sus territorios. O, procurando que en esos territorios vecinos, no haya habitantes que amenacen su seguridad. Es lo que hoy podríamos llamar, GEOSEGURIDAD. Hay potencias queriendo dominar, o controlar el mundo, con unas líneas rojas a las que hemos llegado por deducción lógica y por sentido común: las armas nucleares múltiples, capaces de acabar muchas veces con la humanidad y casi con todo tipo de vida. Hasta ahora, como hemos visto por la historia, todas las armas que el humano ha inventado, las ha usado. Ahora está preparado para acabar, de una vez por todas, con todo el planeta.

Como moraleja, creo que en esta situación que vive el mundo, las potencias capaces de borrarlo y de borrarse ellas mismas, al mismo tiempo, deberían practicar, aunque fuese por puro utilitarismo, la ética kantiana:

NO HAGAS A NADIE LO QUE NO QUERRÍAS QUE TE HICIERAN A TI.

En este momento, nuestro presidente a menaza a Putín que si usa armas nucleares (tácticas, se entiende; o sea, pequeñas) en Ucrania, recibirá un castigo inimaginable. Se supone que sabemos que significa eso, pero, ¿piensa nuestro presidente que los rusos se quedarán con los brazos cruzados muriéndose y que dejarán durmiendo sus infernales misiles nucleares de largo alcance que reposan ansiosos en los silos de la Rusia continental, en los barcos de guerra que surcan los océanos y en los submarinos que recorren sigilosos la costa occidental de los Estados Unidos? Una guerra nuclear mundial no dejará fuera a ningún continente como sí ocurrió con las dos primeras.

Apostarle a esa guerra es jugar en la ruleta de la locura suprema. Y ese sí es EL FINAL DE LA HISTORIA.

Así lo entiende el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, al comentar los sucesos que vienen teniendo lugar en el organismo internacional en los últimos tiempos. Y es que el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, denunció ante el organismo, que para Occidente la historia parte de un «momento conveniente».

Denuncia ante la ONU

Lunes 10 de octubre de 2022. Período de sesiones extraordinario de la Asamblea General del organismo, que decidió denegar la propuesta de Moscú para votar en secreto la resolución sobre los referéndums en las Repúblicas Populares de Donestsk y Lugansk, y las regiones de Jersón y Zaporozhie. En la sesión, 107 países votaron a favor de la votación abierta, 13 naciones votaron en contra, y 39 se abstuvieron.

Entonces, Vasili Nebenzia lanza una denuncia: calificó la resolución como una «manipulación sin precedentes, que socava la credibilidad de la Asamblea General y de la ONU en su conjunto. Están asistiendo a un fraude escandaloso, en el que el presidente de la Asamblea General [Csaba Korosi] ha desempeñado un papel clave».

En este sentido, el diplomático ruso incidió en que «Washington, Londres, Bruselas, y algunas otras capitales, intentan ‘detener el reloj’, para pretender que la historia [del conflicto en Ucrania] comienza en febrero de 2022 [cuando inició la operación militar especial rusa]», y que «todos los demás aspectos de la crisis ucraniana, cuyas premisas fueron establecidas metódicamente por los Estados occidentales desde al menos 2014, o más bien mucho antes», se ignoran.

Vasili Nebenzia denunció que países occidentales actúan «сomo si nunca hubieran existido el golpe anticonstitucional de Maidán [en febrero de 2014], la tragedia de Odesa, la negación sistemática de los derechos de la población rusoparlante, la agresión del régimen de Kiev contra Donbass y el asesinato masivo de sus civiles».

Al respecto, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, advierte que «la estructura de la ONU es el reflejo de una fotografía tomada en 1945».

«Ese fue un momento histórico de avance de poder, los países que sobrevivieron, y que pudieron empezar la vida de nuevo, establecer reglas de juego, poner en marcha un sistema denominado ‘derecho internacional’, respetarlo, etc».

Pero «a partir de 1991, y desde la desaparición de la Unión Soviética, EEUU ha usado las Naciones Unidas como una herramienta más, de su fórmula de dominio global».

FUENTE SPUTNIK: https://sputniknews.lat/20221011/la-estructura-de-la-onu-es-el-reflejo-de-una-fotografia-tomada-en-1945-1131404822.html

por Manlio Dinucci

A pesar de lo que afirma la prensa, si la victoria electoral de Giorgia Meloni finalmente cambia ‎algo en Italia no será en materia de política exterior. Los italianos no se rebelan ‎contra el origen de sus problemas sino sólo contra algunos de sus síntomas. La realidad ‎es que si los miembros de la clase política italiana compiten entre sí esa competencia ‎se expresa sobre todo a la hora de mostrar su sumisión a Estados Unidos. ‎RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) |por Manlio Dinucci

Los partidos institucionales [italianos] están en campaña electoral, pero no sólo en Italia sino ‎también en Estados Unidos. El secretario del PD (Partido Demócrata), Enrico Letta, declara a un ‎diario estadounidense que: «Con la derecha, Italia está cerca de Rusia. Con nosotros, está cerca ‎de Estados Unidos.»‎

En ese mismo diario, Adolfo Urso, el presidente del COPASIR (Comité Parlamentario para la ‎Seguridad de la República), de visita en Washington, asegura sin embargo que: «Para Estados ‎Unidos, Giorgia Meloni es plenamente confiable.»‎

Los partidos de todo el espectro político [italiano] rivalizan así por el apoyo de Washington, ‎indispensable para cualquier gobierno. ‎

Pero todos actúan de común acuerdo cuando se trata de aplicar las órdenes de Washington… ‎como la de boicotear el Tratado de la ONU para la prohibición de las armas nucleares, ratificado ‎por 66 Estados y firmado por 20 pero boicoteado por Estados Unidos y la OTAN. A pesar de que ‎estaba invitada, Italia ni siquiera estuvo presente en la reunión de los países que se adhieren ‎al Tratado. No asistió ni siquiera como observador. ‎

También en junio, el 6º Escuadrón de la fuerza aérea italiana, estacionado en Ghedi, recibió el ‎primer avión de combate estadounidense F-35A de ataque nuclear, que será rápidamente ‎armado con las nuevas bombas nucleares B61-12 [igualmente estadounidenses], listas para que ‎la fuerza aérea italiana las utilice… por orden del mando estadounidense. ‎

Así viola Italia el Tratado de No Proliferación nuclear, ratificado en 1975, donde se estipula que:‎

«Todo Estado no dotado de armas nucleares que sea Parte del Tratado se compromete a ‎no aceptar de nadie, ya sea directa o indirectamente, la entrega de armas nucleares o de ‎otros dispositivos explosivos nucleares ni el control de ese tipo de armamento o ese tipo de ‎dispositivos explosivos.»‎

Como prueba adicional de la sumisión de Italia a Estados Unidos, la Comisión parlamentaria de ‎investigación sobre las causas del «desastre» del ferry Moby Prince concluyó sus trabajos, el ‎‎15 de septiembre, escondiendo nuevamente las verdaderas causas de la tragedia ocurrida hace ‎más de 31 años en la rada del puerto italiano de Livorno para encubrir un tráfico de armas en la ‎cercana base estadounidense de Camp Darby. El informe conclusivo mistificador, presentado por ‎Andrea Romano, del Partido Demócrata, fue aprobado por unanimidad por los representantes de ‎todos los demás partidos. ‎‎


Explicación para los lectores no italianos

En la noche del 19 de abril de 1991, el ferry Moby Prince chocó con el petrolero Agip Abruzzo ‎en la rada del puerto [italiano] de Livorno y se incendió. No hubo respuesta al SOS que el ferry ‎accidentado transmitió repetidamente. En el ferry en llamas murieron 140 personas después de ‎haber esperado durante horas una ayuda que nunca llegó. ‎

Hace décadas, a pesar 3 investigaciones y de 2 procesos ante tribunales, que las familias de las ‎víctimas esperan inútilmente que se divulgue la verdad, una verdad que emerge claramente de ‎los hechos. ‎

Aquella noche había en la rada de Livorno un intenso tráfico de navíos militares y militarizados de ‎Estados Unidos que llevaban a la base estadounidense de Camp Darby –cercana al puerto– parte ‎del armamento utilizado en la guerra del Golfo. Otros misteriosos barcos también se hallaban en ‎el puerto italiano. El Gallant II (nombre de código Theresa), un barco estadounidense ‎militarizado, abandonó precipitadamente la rada inmediatamente después del accidente. El día ‎‎21, el Oktoobar II de la empresa Shifco, cuya flota, donada a Somalia oficialmente para la pesca ‎por la Cooperación Italiana, era utilizado para transportar armas estadounidenses y desechos ‎tóxicos, incluso radioactivos, hacia Somalia y para aprovisionar con armas a Croacia, entonces ‎en guerra contra Yugoslavia. Después de haber encontrado pruebas sobre ese tráfico, ‎la periodista Ilaria Alpi y su operador Miran Hrovatin serían asesinados en 1994, en Mogadiscio, ‎al caer en una trampa organizada por la CIA con ayuda de la red Gladio y de los servicios ‎secretos italianos. ‎

Todo indica que, en la noche del 10 de abril, se estaba transbordando ‎armamento estadounidense en la rada de Livorno. En vez de regresar a Camp Darby, ese ‎armamento se enviaba en secreto a Somalia, Croacia y a otras regiones, incluso alimentaba los ‎escondites de armas que el Gladio tenía en Italia. ‎

En el momento de la colisión, quienes estaban al mando de la operación –seguramente el mando ‎estadounidense de Camp Darby– trataron de borrar las pruebas que podían incriminarlos, ‎eso explica una serie de hechos extraños: la señal del Moby Prince resultaba muy difícil de ‎captar, a pesar de que el ferry estaba a sólo 2 millas del puerto; el silencio de Livorno Radio, el ‎operador público de las telecomunicaciones, que no se comunicó con el Moby Prince; ‎el comandante del puerto, extrañamente «ocupado con otras comunicaciones radiales», que ‎no guió la ayuda pero que sería inmediatamente ascendido a almirante; la ausencia –o más bien ‎la desaparición– de los registros de radar y las imágenes satelitales, principalmente sobre la ‎posición del Agip Abruzzo; las falsificaciones de la nave bajo control judicial, de donde ‎desaparecieron instrumentos fundamentales para las investigaciones. ‎

Y no se hablará de que toda la tragedia del Moby Prince gira alrededor de Camp Darby, ‎la misma base estadounidense que los jueces Casson y Mastelloni estuvieron investigando ‎durante la indagación sobre la organización golpista Gladio. Camp Darby es una de las bases ‎Estados Unidos/OTAN que, según escribe Ferdinando Imposimato, presidente honorario de la ‎Corte Suprema de Casación, proporcionaron los explosivos utilizados en las masacres de la Piazza ‎Fontana, de Capaci y de Via d’Amelio. En esas bases «se reunían terroristas, oficiales de ‎la OTAN, mafiosos, políticos italianos y francmasones, poco antes de los atentados» [Cf. ‎Ferdinando Imposimato, La Repubblica delle Stragi impunite (en español, “La República de las ‎masacres impunes”), Newton Compton, 2012. Disponible en italiano en Internet).‎

Fragmento de Guerre nucléaire. Le jour d’avant. D’Hiroshima à nos jours, qui nous mène à la ‎catastrophe et comment, Manlio Dinucci, traducido del italiano al francés por Marie-Ange Patrizio, ‎Editions Delga, París, 2021. p. 170-171.‎

Manlio Dinucci

Duró muy poco el sueño de los que veían en la denominada “fascista” Giorgia Meloni (por parte de las socialdemocracia y progresismos de distintos pelajes) como algo nuevo y distinto dentro del mundo occidental y cristiano, sobre todo con relación a la guerra de Ucrania y con el posicionamiento de una europa soberana. Siempre lo dijimos la Meloni es en realidad una neoconservadora globalista occidental, una especie de trumpistas a la italiana que los sueños húmedos de los llamados soberanistas quieren presentar como el “cambio” a está Señora. Es apenas cotillón xenófobo y conservador, pro otan con discurso antiUE. Dos entrevistas concedidas a Reuters y a ANSA en este mes desnuda la realidad de su “posición” política. Dossier Geopolitico

La italiana Meloni advierte sobre los riesgos más amplios que plantea el conflicto de Ucrania – Por Francesco Zecchini

CERNOBBIO, Italia, 4 sep (Reuters) – Giorgia Meloni, que encabezará un nuevo gobierno italiano con dos partidos alguna vez cercanos a Moscú, advirtió el domingo sobre el riesgo que representa para las naciones occidentales la invasión rusa de Ucrania, calificándola de «punta del iceberg» en una lucha por la influencia.

«Si Ucrania cae y Occidente perece, el gran ganador no será la Rusia de (Vladimir) Putin, sino la China de Xi Jinping», dijo Meloni, líder del partido nacionalista Hermanos de Italia, en una rueda de negocios.

“Y aquellos que son más débiles en Occidente, a saber, Europa, corren el riesgo de encontrarse bajo la influencia china. Así que tenemos que pelear esta batalla”, agregó en el Foro Ambrosetti en el norte de Italia.

Rusia ha buscado fortalecer los lazos con la China del presidente Xi luego de su invasión de Ucrania en febrero.

Meloni lidera el partido más grande en una alianza de centroderecha con el Partido de la Liga y Forza Italia de Silvio Berlusconi, que está en camino de una clara victoria en las elecciones de Italia del 25 de septiembre, lo que la convierte en la primera mujer en ser primera ministra.

Tanto la Liga como Forza Italia tenían vínculos estrechos con Rusia antes de la invasión de Ucrania.

Meloni, cuyos Hermanos de Italia tiene sus raíces en un partido posfascista, se ha pronunciado enérgicamente en apoyo de la línea occidental sobre Ucrania en varias ocasiones. 

“La guerra en Ucrania es la punta del iceberg de un conflicto destinado a remodelar el orden mundial”, dijo el domingo.

El líder de la liga, Matteo Salvini, dijo en la misma conferencia que la Unión Europea debería proteger a las personas en países como Italia que sufrían los efectos secundarios económicos de las sanciones contra Rusia.

“Sigamos castigando al agresor pero protejamos a nuestras empresas ya nuestros trabajadores”, dijo.

“Porque ganar las elecciones y heredar un país de rodillas no sería muy satisfactorio”, agregó.

Fuente: REUTERS https://www.reuters.com/world/europe/italys-meloni-warns-broader-risks-posed-by-ukraine-conflict-2022-09-04/ 

Meloni dice que se retiraría del plan Belt & Road de China

(ANSA) – ROMA, 23 DE SEPTIEMBRE – La favorita para convertirse en la próxima primera ministra de Italia, la líder conservadora de los Hermanos de Italia (FdI), Giorgia Meloni, dijo el viernes a la agencia de noticias taiwanesa CNA que se retiraría de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China si lidera la próxima probable gobierno de centro-derecha después de las elecciones generales del domingo aquí.

    Meloni, de 45 años, quien sería la primera mujer primera ministra de Italia y la jefa de gobierno más derechista desde la Segunda Guerra Mundial, dijo que unirse a la ‘Nueva Ruta de la Seda’ había sido un «gran error».

    Dijo que si tuviera que firmar la prórroga del memorando correspondiente hasta 2024 «mañana por la mañana, me costaría ver las condiciones políticas para hacerlo».

    Meloni dijo que con un gobierno de centro derecha en Italia, «es seguro que Taiwán será una cuestión fundamental para Italia».

    Describió como «inaceptables» las amenazas de China contra la isla, que dice es parte de su territorio.

    La probable futura primera ministra dijo que había «seguido de cerca, con inquietud» los desarrollos más recientes en las tensiones entre China y Taiwán. (ANSA).

https://www.ansa.it/english/news/business/2022/09/23/meloni-says-would-pull-out-of-chinas-belt-road-scheme_65390a02-3562-42df-8c07-0d96ae91164c.html

La OTAN ocupó Afganistán para llevarse el gas de Turkmenistán, sin éxito

Es obvio que el objetivo de una treintena de países de la OTAN, el brazo armado de EEUU, al enviar a 300.000 soldados y decenas de miles de mercenarios, equipados con las armas más avanzadas de la humanidad a Afganistán, gastando 1,9 mil millones de dólares, no era para sacar del poder a un pequeño grupo de bandidos medievales equipados con dagas y rifles de fabricación casera, o «liberar a las afganas del burka», sino ocupar militarmente el país más estratégico del mundo, ubicado en la vecindad de China, Rusia e Irán.

La OTAN no sólo invadió, sino que ocupó Afganistán (¡son dos cosas distintas!), bajo el pretexto del 11-S, y uno de sus nueve objetivos fue llevarse el petróleo afgano (estimado por el Pentágono en un billón de dólares), y también acceder a los enormes recursos naturales de las repúblicas exsoviéticas de Asia Central. Kazajstán cuenta con la tercera reserva mundial de uranio, por ejemplo, y Turkmenistán, otro de los «estanes» (sufijo persa que indica el lugar de hábitat de un grupo étnico), es el país más rico en gas natural (entre 19 y 13,6 billones de metros cúbicos), después de Irán, Rusia y Qatar. EEUU, ya en 1992, fecha del fin de la Unión Soviética, había clavado su mirada en el subsuelo de esta región. Pero, había un problema (para los «piratas»): tanto Afganistán como Turkmenistán no tienen acceso al mar, lo cual dificulta el traslado del botín, aunque lo tuviera en su poder.

En 1996, su proyecto de colocar a los talibanes en el poder en Kabul, para que con la ayuda de Pakistán y Arabia Saudí establecieran la paz de cementerio en las rutas comerciales del país, fracasó. Estos «yihadistas» creados por la CIA y el Pentágono, están entrenados para destruir Estados, que no levantar o gestionarlos. Por lo que Washington decide acabar con el Gobierno de ineptos que no sabía gobernar: Si «ponemos nuestras propias botas en el suelo» afgano, todo este gas y el petróleo será nuestro -pensó-, además conseguiremos:

– Que Rusia pierda el control económico-político sobre aquellas repúblicas, y le sea imposible reunificarlas bajo el paraguas de Moscú, consolidando así el desmembramiento del territorio soviético.

– Debilitar a la Federación Rusa a nivel regional.

– Acabar con el control monopolista de Rusia sobre el transporte de petróleo de la región.

– Chantajear a China y frenar su crecimiento económico.

– Incrementar el poder de EEUU sobre la India, gran consumidor de energía.

– Aumentar la dependencia de Europa a Washington.

Ahora bien, si usted es el presidente de EEUU y quiere llevarse el gas de Turkmenistán, tiene tres únicas alternativas:

1. La más corta y rentable, construir un gaseoducto desde Turkmenistán hasta el Golfo Pérsico, cruzando Irán, país que, con algo de inversión, podrá licuar este gas y entregárselo a los buques del Tío Sam. De hecho, a finales de 1997 Irán construyó una línea para el transporte de gas natural de su vecino y abastecer las regiones norteñas del país. Sin embargo, las relaciones entre EEUU e Irán no son buenas, y esta vía ni se discute.

2. Trazar un tubo desde esta república exsoviética a otra, Azerbaiyán, cruzando el mar Caspio. El proyecto fue presentado por los gigantes estadounidenses GE Energy y Bechtel, pero fue rechazado, por motivos que explicaremos en otro artículo.

3. Diseñar una tubería que pueda atravesar las regiones de Herat y Kandahar en Afganistán (previamente convertido en «Estado fallido«), cruzar Quetta de Pakistán, un país aliado, y llegar al puerto de Karachi, a orillas del Mar Arábigo….¡Eureka! ¡Lo tenemos!

Le bautizaron TAP (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán), y se pusieron a soñar y se encontraron con la pesadilla.

¿Por qué la OTAN fracasó?

– 4 de diciembre de 1997: una delegación de los talibanes viaja a Sugarland, Texas, para negociar con la compañía Unocal sobre el gaseoducto. Esta empresa, que junto a Turkmenistán creó la firma de Central Asia Gas (Centgas), no pudo llegar a un acuerdo con aquellos criminales: siendo el principal narcoestado del mundo ¿qué cifra les satisfaría? Al final, los grandes ladrones decidirán comerse a los chicos.

– Julio de 2001. China crea con Rusia la Organización de Cooperación de Shanghái e integra a la mayoría de los países de Asia Central, poniendo la piedra angular de una serie de alianzas con los rusos contra el expansionismo de EEUU, algo sin precedentes desde la muerte de Stalin en 1953. Tres meses después, la OTAN se instala justo en Afganistán, a pesar de que los supuestos terroristas del 11-S eran saudíes, y Bin Laden, vivo o muerto, estaba en Pakistán. Y dos días antes de esta fecha, Ahmad Masud Shah, un veterano de los muyahedines, próximo a los ayatolás de Irán y al imperialismo francés, que controlaba el norte de Afganistán, -por donde tendría que trazar el gaseoducto del campo turcomano South Yolotan, uno de los cinco más grandes del mundo-, es asesinado en un atentado: era el único señor de guerra capaz de unificar a los afganos para una amplia resistencia contra la ocupación del país por la OTAN (al igual que lo hizo contra las tropas soviéticas). ¿Podrán los hombres del Pentágono construir el gaseoducto?

– Diciembre de 2009. China firma un acuerdo de 30 años con Turkmenistán, y construye el gaseoducto más largo del mundo, de 7000 kilómetros, con un coste de 8.000 millones de dólares que tras recorrer el territorio turcomano, llega a la provincia china de Xinjiang. Turkmenistán se convertirá en la fuente de gas natural más grande de China (el 27% de sus importaciones totales), garantizando el desarrollo de su gigantesco proyecto de «una franja, una ruta». Se trata de un monopsonio: un solo comprador para un solo producto, aunque en cantidades pequeñas, los turcos exportan también su gas a Rusia (que lo transfería a Europa) e Irán. La seguridad de las rutas no eran el único problema: las empresas privadas occidentales no podían realizar las inversiones necesarias en el desarrollo de los campos del país y tampoco en la construcción de gasoductos de tránsito.

– Marzo de 2011. Turkmenistán pone el último clavo al ataúd del proyecto TAP y anuncia la inauguración de una colosal estación compresora de gas en Galkynysh, el segundo yacimiento de gas más grande del mundo, después de South Pars en el Golfo Pérsico, que duplicaría el volumen de gas que bombea hacia China.

Demasiada fuerza militar y escasas mentes mínimamente racionales. No se entiende por qué los estadounidenses pensaron que Rusia, Irán y China (que crearon grupos afines en el seno de los talibanes) iban a permitir tal agravio a sus intereses en la región que es zona de su influencia tradicional, y se iban a quedar cruzados de brazo viendo la construcción de un ducto que les dejaría fuera del juego internacional de energía.

¿A quién se le ocurre, si no a EEUU, imponer sanciones a Rusia para que ésta venda su gas a China (que le ha venido como el agua de mayo), uniéndose aún más a sus dos principales rivales? En 2019, Rusia abrió el gasoducto Power of Siberia para enviar a China su Oro Azul, y está previsto que para 2024, el gasoducto le entregue 38.000 millones de metros cúbicos anuales. Con tanto gas en sus depósitos, los chinos pueden dormir con la pierna suelta y desarrollar tranquilamente su Ruta de la Seda por el mundo: el país de Mao consiguió, en esta batalla derrotar a la OTAN sin disparar ni una bala.

«Si no es para mí no será para China ni Rusia» es el mensaje que dejó en agosto de 2021 en Afganistán (además de cinco bases militares y decenas de miles de contratistas), para convertir a Asia Central en una bola de fuego, mientras se iba a centrar a desmantelar la Federación Rusa sacrificando Ucrania. El pulso entre los que dan prioridad a la contención de China y los que están obsesionados por Rusia continúa en la Casa Blanca, aunque en esta ronda, los cadáveres también los pondrán los europeos, en la guerra caliente o la fría, y en ambos casos, en el sentido literal de la palabra.

FUENTE: https://blogs.publico.es/puntoyseguido/7953/la-otan-ocupo-afganistan-para-llevarse-el-gas-de-turkmenistan-sin-exito/#md=modulo-portada-fila-de-modulos:4×15-t1;mm=mobile-medium

Esta es una guerra existencial. Un asunto de vida o muerte, escribe Pepe Escobar.

Las guerras no las ganan los psicópatas. Pregúntale a la Alemania nazi. Aún así, ha sido un aullido ver a los medios de comunicación de la OTAN sobre Kharkov, regodeándose al unísono sobre «el golpe de martillo que noquea a Putin», «los rusos están en problemas» y tonterías variadas.

Hechos: Las fuerzas rusas se retiraron del territorio de Kharkov a la margen izquierda del río Oskol, donde ahora están atrincheradas. Una línea Kharkov-Donetsk-Lugansk parece ser estable. Krasny Liman está amenazado, asediado por fuerzas ucranianas superiores, pero no letalmente.

Nadie, ni siquiera Maria Zakharova, el equivalente femenino contemporáneo de Hermes, el mensajero de los dioses, sabe lo que planea el Estado Mayor Ruso (RGS), en este caso y en todos los demás. Si dicen que sí, están mintiendo.

Tal como están las cosas, lo que se puede inferir con un grado razonable de certeza es que una línea, Svyatogorsk-Krasny Liman-Yampol-Belogorovka, puede resistir lo suficiente con sus guarniciones actuales hasta que las nuevas fuerzas rusas puedan entrar y forzar a los ucranianos. más allá de la línea Seversky Donets.

Todo el infierno se desató, virtualmente, sobre por qué sucedió Kharkov. Las repúblicas populares y Rusia nunca tuvieron suficientes hombres para defender una línea de frente de 1.000 km de largo. Todas las capacidades de inteligencia de la OTAN se dieron cuenta y se beneficiaron de ello.

No había Fuerzas Armadas rusas en esos asentamientos: solo Rosgvardia, y estos no están entrenados para luchar contra las fuerzas militares. Kiev atacó con una ventaja de alrededor de 5 a 1. Las fuerzas aliadas se retiraron para evitar el cerco. No hay pérdidas de tropas rusas porque no había tropas rusas en la región.

Podría decirse que esto puede haber sido una sola vez. Las fuerzas de Kiev dirigidas por la OTAN simplemente no pueden hacer una repetición en ningún lugar de Donbass, Kherson o Mariupol. Todos estos están protegidos por unidades fuertes y regulares del ejército ruso.

Es prácticamente un hecho que si los ucranianos permanecen alrededor de Kharkov e Izyum serán pulverizados por la artillería masiva rusa. El analista militar Konstantin Sivkov sostiene que “la mayoría de las formaciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania listas para el combate ahora están en tierra (…) logramos atraerlas al aire libre y ahora las estamos destruyendo sistemáticamente”.

Las fuerzas ucranianas dirigidas por la OTAN, repletas de mercenarios de la OTAN, habían pasado 6 meses acumulando equipos y reservando activos entrenados exactamente para este momento de Kharkov, mientras enviaban materiales desechables a una enorme picadora de carne. Será muy difícil mantener una línea de ensamblaje de importantes activos principales para lograr algo similar nuevamente.

Los próximos días mostrarán si Kharkov e Izyum están conectados a un impulso mucho mayor de la OTAN. El estado de ánimo en la UE controlada por la OTAN se acerca a Desperation Row. Existe una gran posibilidad de que esta contraofensiva signifique que la OTAN entre en guerra para siempre, mientras muestra una negación plausible bastante tenue: su velo de secreto falso no puede disfrazar la presencia de «asesores» y mercenarios en todo el espectro.

La descomunización como desenergización

La Operación Militar Especial (SMO), conceptualmente, no se trata de conquistar territorio per se: se trata, o se trataba, hasta ahora, de la protección de los ciudadanos rusoparlantes en los territorios ocupados, por lo tanto, de la desmilitarización y la desnazificación.

Ese concepto puede estar a punto de ser modificado. Y ahí es donde encaja el tortuoso y complicado debate sobre la movilización de Rusia. Sin embargo, incluso una movilización parcial puede no ser necesaria: lo que se necesita son reservas para permitir que las fuerzas aliadas cubran adecuadamente las líneas de retaguardia/defensivas. Los luchadores incondicionales del tipo contingente de Kadyrov continuarían jugando a la ofensiva.

Es innegable que las tropas rusas perdieron un nodo estratégicamente importante en Izyum. Sin él, la liberación completa de Donbass se vuelve significativamente más difícil.

Sin embargo, para el Occidente colectivo, cuyo cadáver se encorva dentro de una gran burbuja de simulacro, son los pysops lo que importa mucho más que un avance militar menor: de ahí todo ese regodeo de que Ucrania pueda expulsar a los rusos de todo Jarkov en solo cuatro días. – mientras que tenían 6 meses para liberar Donbass, y no lo hicieron.

Entonces, en todo Occidente, la percepción reinante, fomentada frenéticamente por expertos en operaciones psicológicas , es que el ejército ruso fue golpeado por ese «golpe de martillo» y difícilmente se recuperará.

Kharkov estuvo en un momento precioso, ya que el General Winter está a la vuelta de la esquina; el tema de Ucrania ya sufría de fatiga de la opinión pública; y la máquina de propaganda necesitaba un impulso para turbolubricar la multimillonaria línea de ratas armamentista.

Sin embargo, Kharkov puede haber obligado a Moscú a aumentar el nivel de dolor. Eso se produjo a través de algunos Kinzhals bien ubicados que abandonaron el Mar Negro y el Caspio para presentar sus tarjetas de presentación a las plantas de energía térmica más grandes en el noreste y el centro de Ucrania (la mayor parte de la infraestructura energética está en el sureste).

La mitad de Ucrania se quedó repentinamente sin electricidad y agua. Los trenes se detuvieron. Si Moscú decide eliminar todas las subestaciones principales de Ucrania a la vez, todo lo que se necesita son algunos misiles para destrozar por completo la red eléctrica de Ucrania, lo que agrega un nuevo significado a la «descomunización»: desenergización.

Según un análisis de expertos , “si se dañan los transformadores de 110-330 kV, entonces casi nunca se podrá poner en funcionamiento (…) Y si esto sucede por lo menos en 5 subestaciones al mismo tiempo, entonces todo está kaput . Edad de piedra para siempre.”

El funcionario del gobierno ruso Marat Bashirov fue mucho más colorido: “Ucrania se está sumergiendo en el siglo XIX. Si no hay sistema energético, no habrá ejército ucraniano. El caso es que el General Volt llegó a la guerra, seguido del General Moroz (“escarcha”).

Y así es como podríamos estar entrando finalmente en territorio de «guerra real», como en la notoria broma de Putin de que «ni siquiera hemos comenzado nada todavía».

Una respuesta definitiva vendrá del RSG en los próximos días.

Una vez más, se desata un acalorado debate sobre lo que Rusia hará a continuación (después de todo, la RGS es inescrutable, a excepción de Yoda Patrushev).

El RGS puede optar por un ataque estratégico serio del tipo decapitador en otro lugar, como cambiar el tema para peor (para la OTAN).

Puede optar por enviar más tropas para proteger la línea del frente (sin movilización parcial).

Y, sobre todo, puede ampliar el mandato de SMO: ir a la destrucción total de la infraestructura de transporte/energía de Ucrania, desde los campos de gas hasta las centrales térmicas, las subestaciones y el cierre de las centrales nucleares.

Bueno, siempre podría ser una mezcla de todo lo anterior: una versión rusa de Shock and Awe, generando una catástrofe socioeconómica sin precedentes. Eso ya lo ha telegrafiado Moscú: podemos revertirlo a la Edad de Piedra en cualquier momento y en cuestión de horas (las cursivas son mías). Sus ciudades recibirán al General Winter sin calefacción, agua congelada, cortes de energía y sin conectividad.

Una operación antiterrorista

Todos los ojos están puestos en si los «centros de decisión», como en Kiev, pueden recibir pronto una visita de Kinzhal. Esto significaría que Moscú ha tenido suficiente. El siloviki ciertamente lo hizo.

Pero no estamos allí, todavía. Porque para un Putin eminentemente diplomático el verdadero juego gira en torno a esos suministros de gas a la UE, ese insignificante juguete de la política exterior estadounidense.

Putin ciertamente es consciente de que el frente interno está bajo cierta presión. Rechaza incluso la movilización parcial. Un perfecto indicador de lo que puede pasar en invierno son los referéndums en los territorios liberados. La fecha límite es el 4 de noviembre, Día de la Unidad Nacional, una conmemoración introducida en 2004 para reemplazar la celebración de la revolución de octubre.

Con la adhesión de estos territorios a Rusia, cualquier contraofensiva ucraniana calificaría como un acto de guerra contra las regiones incorporadas a la Federación Rusa. Todo el mundo sabe lo que eso significa.

Ahora puede ser dolorosamente obvio que cuando el Occidente colectivo está librando una guerra, híbrida y cinética, con todo, desde información masiva hasta datos satelitales y hordas de mercenarios, contra ti, y tú insistes en llevar a cabo una Operación Militar Especial (SMO) vagamente definida. , puede que te lleves algunas sorpresas desagradables.

Entonces, el estado de SMO puede estar a punto de cambiar: está destinado a convertirse en una operación antiterrorista.

Esta es una guerra existencial. Un asunto de vida o muerte. El objetivo geopolítico/geoeconómico estadounidense, para decirlo sin rodeos, es destruir la unidad rusa, imponer un cambio de régimen y saquear todos esos inmensos recursos naturales.

Los ucranianos no son más que carne de cañón: en una especie de remake histórico retorcido, los equivalentes modernos de la pirámide de calaveras que Timur cimentó en 120 torres cuando arrasó Bagdad en 1401.

Si puede tomar un «golpe de martillo» para que el RSG se despierte. Más temprano que tarde, los guantes, de terciopelo y otros, se quitarán. Salga de SMO. Entra en Guerra.