Por Eduardo Luque el Viejo Topo Madrid

La OTAN no quiso. El acuerdo de paz se firmó en marzo del 2022, con el título de “Tratado sobre la neutralidad permanente y garantías de seguridad de Ucrania”; contiene 18 artículos y un anexo. El documento es minucioso; se detalla desde las fuerzas militares que deberían continuar existiendo hasta su despliegue y armamento. Fue aceptado y firmado por la parte rusa y el jefe de la delegación ucraniana. Tal y como se había acordado Moscú retiró su tropas de Kiev. Inmediatamente se vio que el documento no era del agrado de Washington. Como aviso y escarmiento, uno de los negociadores principales fue asesinado por los grupos fascistas en plena capital ucraniana. El acuerdo se convirtió en papel mojado.

Este documento, un año después, fue presentado a la delegación africana que intenta mediar en el conflicto. Los líderes africanos, encabezados por el presidente sudafricano Matamela Cyril Ramaphosa, declararon su disposición a mediar entre Ucrania y Rusia.

El silencio de los medios occidentales ante estas revelaciones ha sido ensordecedor. La UE y EEUU siguen apostando por la guerra y la destrucción del estado ruso. En paralelo, el ex-secretario general de la OTAN, Rasmussen, portavoz oficioso, ha comenzado la preparación informativa de la población para la división de Ucrania. Anunció, hace pocos días, la posibilidad de traer tropas polacas al país.

Polonia ha aceptado, parece que con gusto, su papel en esta tragedia. Será la encargada de “detener a Rusia” cuando acabe la operación militar que se desarrolla en territorio ucraniano. Polonia pretende duplicar los efectivos de su ejército. Las fuerzas armadas de Polonia han puesto en marcha programas de formación de reservistas. Miles de “voluntarios” polacos han muerto en este año largo de guerra en el frente ucraniano. La militarización y preparación del ejército para una conflagración a gran escala se acelera. No es casual la orden de militarización de los servicios médicos del país. Mientras, el ejército polaco, agotadas las existencias de material bélico ruso, pretende rearmarse con armas de la OTAN. Algunos de sus oficiales no ocultan su interés por los territorios al oeste de Ucrania y zonas de Bielorrusia. Generales retirados e incluso políticos en el poder han reivindicando el enclave ruso de Kaliningrado como propio.

La OTAN se entrena para el conflicto. Las maniobras aéreas “Air Defender 23”, que culminaron el 22 de junio, han sido las mayores en la historia de esa organización (se han movilizado 10.000 efectivos con 250 aeronaves de 25 países). Su finalidad: establecer líneas de abastecimiento al ejército polaco y a las tropas en el Báltico frente a un hipotético conflicto con Rusia. Moscú reaccionó tal y como se había anunciado transfiriendo armamento nuclear a Bielorrusia. La preparación logística ya ha acabado, así como el entrenamiento de los pilotos para usar ese tipo de armamento si Minsk es atacada. El presidente del país, Aleksandr Lukashenko, lo ha dejado claro: todo está preparado.

El reparto de Ucrania en beneficio de Polonia no es una teoría nueva. Se dibujó en enero del 2022, con los llamados acuerdos de Lvov. Firmaron el memorándum los presidentes de Polonia y Lituania. El tratado persigue “brindar un poderoso apoyo militar, técnico, de defensa, humanitario y de otro tipo a Ucrania”.

La contraofensiva decide

La contraofensiva ucraniana impondrá una nueva dirección a la guerra. Zelenski viajará a Polonia para concretar el formato de una posible unión con Varsovia. Polonia actuará, nuevamente, y usando las palabras de Winston Churchill, como “la hiena de Europa”. Siempre subordinada a los intereses de otras potencias ha actuado como ariete. Su objetivo, torpedear cualquier intento futuro de la UE por alcanzar algún tipo de acuerdo con Moscú. Los pactos que se están construyendo pretenden la entrada de un Cuerpo militar compuesto por mercenarios lituano-polaco-ucranianos (LITPOLUKRCORPS) en el campo de batalla. Kiev aceptará la partición de su territorio en beneficio de Polonia como fórmula para preservar el “Estado Ucraniano” en el caso más que probable que la ofensiva fracase. La nueva brigada lituano-polaca-ucraniana (Lublin) se vertebraría dentro del ejército polaco (LPUK). La excusa para su despliegue transfronterizo sería su necesidad para el “mantenimiento de la paz”. En realidad se conseguiría que tropas de la OTAN se estacionaran cerca de la frontera con Rusia. Con este giro en el guión no sería necesario, tal y como proponían la propia Polonia o el Reino Unido, que Ucrania entrara formalmente en las estructuras de la OTAN.

La cumbre de este organismo en los primeros días de julio no ratificará la admisión como pedía Kiev. Rasmusen, un auténtico pirómano belicista, afirma ahora que será una “coalición de los dispuestos” los que intervengan de “motu propio”. Igualmente afirmó: «No puedo excluir la posibilidad de que Polonia se involucre aún más en este contexto a nivel nacional, seguido de los países bálticos, muy posiblemente, incluida la opción de enviar tropas al campo de batalla».

La operación lleva preparándose desde hace muchos meses. Aunque el momento y la decisión final dependerá de la “victoria” de la contraofensiva ucraniana, que como hemos dicho no tiene visos de progresar. Estados Unidos juega con su doble lenguaje habitual. Biden se juega parte de su  reelección en tierras ucranianas. Otra derrota como la de Afganistán casi lo enterraría electoralmente y cuestionaría los cimientos de la OTAN. La desunión dentro de la organización ha salido a la luz con el espectáculo protagonizado por los socios atlánticos en la reunión del 15 de junio. No fueron capaces de ponerse de acuerdo en el reparto presupuestario de la organización ni a qué industrias beneficiaría. Las fisuras dentro de la organización pondrían en cuestión su propia existencia si se produce la derrota ucraniana. Washington incita, por eso, a que la UE invierta más fondos en la guerra (Ursula von der Leyen ha prometido otros 50.000 millones de euros adicionales) profundizando, aún  más, la dependencia europea de Washington. EEUU lo ha dejado claro: si hay éxito habrá más apoyo, sino no lo hay, es culpa de los ucranianos. Es difícil creer que sin el soporte decidido de EEUU Polonia o Lituania se alzarían en un enfrentamiento directo con las tropas rusas.

Si a pesar de todo se produjera ese enfrentamiento sería un punto de ruptura. Sería el final de la NWO (operación especial) y el comienzo de la guerra directa entre las tropas de la OTAN y Moscú. Washington sopesa la posibilidad de una guerra localizada en territorio europeo, aunque eso implique la utilización de  armas tácticas (termonucleares). El debate entre especialistas, algunos bien situados en las dos administraciones (rusa y estadounidense), sobre el uso y la posibilidad de escalar el conflicto más allá de lo admisible está muy vivo.

El juego de la escalada

Uno de los graves problemas a los que se enfrenta Europa es la insignificancia política de su casta dirigente. Cuando comenzó la guerra las élites occidentales tenían miedo de enviar tanques modernos o misiles de medio alcance: entendían que eso representaría una provocación para el presidente ruso. Ahora esas mismas élites se comportan como un jugador de póker; la única forma de recuperar las pérdidas es aumentando la apuesta. EEUU lleva gastados más de 120.000 millones de dólares. La UE se apresta a igualar esa cifra. El resultado: la pérdida de 120.000 km2 y la destrucción de tres ejércitos completos (cuando acabe la ofensiva) a manos del ejército ruso. Esta inmensa fortuna dilapidada, esas decenas de miles de cadáveres no han cambiado para nada la situación en la guerra.

Occidente juega ahora  con la resolución de Putin para no ser arrastrado a la escalada, llevando la guerra, ahora sí, a otro nivel. EEUU puede subir la apuesta pensando que Putin no responderá con armas nucleares. Occidente ha demostrado una enorme incapacidad para analizar la realidad. Creyeron que hundirían económicamente a Rusia y se equivocaron; pensaron que el ejército ucraniano preparado y entrenado por ellos vencería al “mal armado y peor dirigido” ejército ruso y erraron. Apostaron por crear un frente interno y fracasaron. Occidente ha acumulado un enorme cúmulo de errores y se muestra incapaz de analizar y comprender lo peligroso de la situación. Han acabado, imbuidos como están de una prepotencia casi dogmática, creyendo su propia propaganda y sus propios análisis. Es esto lo que hace la situación más y más peligrosa. Mientras el senador norteamericano Lindsey Grahan está encantado de matar rusos con el dinero del tío Sam, el ministro de defensa británico James Cleverly informa que el siguiente escalón que impulsará ese país será permitir que armas inglesas ataquen en el interior de Rusia. EEUU espera que esa nueva provocación obligue a Rusia a tomar represalias directas contra Polonia o Alemania. La guerra en territorio europeo, que añora la Rand Corporation, se haría realidad.

FUENTE: el Viejo TTopo https://www.elviejotopo.com/topoexpress/se-acerca-el-final-de-la-operacion-especial/

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Dossier Geopolitico

¿Cuál fue el plan de Prigozhin? PUTIN ESTÁ PERDIENDO en Irak

En otra clase de los días viernes el Analista Internacional español Francisco Javier Martinez entrevistado por el Periodista Roberto de la Madrid para su galardonado programa Detrás de la Razón

El Presidente de EEUU Joe Biden afirma que Vladimir Putin se ha convertido en un Looser, pero mas allá de Biden analicemos a fondo cuales son las piezas del rompecabezas que nos indican por donde va y de qué va está guerra sangrienta que cobra cientos de miles de vidas.. 

VIDEO:

Por Hernando Kleimans Publicado en TÉLAM, el autor autoriza su publicación en Dossier Geopolitico 

Hace exactamente un siglo Carlos Gardel interpretó el tango de Esteban Celedonio Flores “Mano a mano” y le dio su pasaporte a la inmortalidad. La letra observa que el destinatario tiene “el mate lleno de infelices ilusiones” y recomienda que, para el caso en que haya alguna “deuda chica”, se la cargue “en la cuenta del otario” que tenga.

Según cálculos de destacados expertos militares rusos, entre ellos mi querido amigo Víktor Litovkin, desde febrero de 2022 hasta el día de hoy, los países de la OTAN y sus pocos aliados-vasallos erogaron en la epopeya de Kíev… 160.000.000.000 millones de dólares. Como es de esperar, aguardan el correspondiente beneficio de esta erogación.

Otarios.

Según datos unificados del Ministerio de Economía, el Servicio Estatal de Estadísticas y la Unión de Panaderos de Ucrania, el país 404 (como lo bautizó Dmitrii Medviédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, parodiando el código de “desaparecido” de Internet) perdió desde 2022 la tercera parte de la población y la tercera parte de su economía.

El informe acusa para 2022 una caída del 30,4% del PIB. La producción industrial se derrumbó en un 40%. La inflación en alimentos alcanzó el 37%. La inflación general fue del 27%.

En el territorio controlado por el régimen de Kíev se han quedado a vivir 24 millones de habitantes. En 1991 eran 52 millones. En 2021 eran 35 millones. Está pendiente indica que mucho antes del conflicto armado con Rusia, Ucrania sufría un impresionante éxodo de población motivado por el desenfrenado y aberrante dominio de los grupos neonazis.

En los próximos cuatro años, la Unión Europea le asignará a Ucrania 50.000 millones de euros en forma de crédito para pagar sueldos y jubilaciones, y también para restaurar la economía del país. Reuters, citando al Banco Mundial, informó que para esa restauración hacen falta no menos de 365.000 millones de euros: tres veces el PIB ucraniano.

Créditos… con planes de amortización que nosotros conocemos a la perfección. Con condiciones estrictas de cumplimiento en medio de la apabullante corrupción del país, ya señalada por la atribulada Úrsula von der Layen, titular de la Comisión Europea y descendiente de inversores alemanes en la economía de la Rusia zarista.

Entonces, ¿quién le va a pagar a los países de la OTAN, al FMI, al Banco Mundial, a los organismos europeos y a los demás aliados-vasallos?

Lo cierto es, que salvo por el negocio financiero, si su condición de ariete antirruso defecciona, ni la UE ni la OTAN necesitan de Ucrania. Un país muy pobre que por su propia necesidad puede reforzar demasiado la incidencia de Polonia en Europa (Varsovia soporta casi cuatro millones de refugiados ucranianos), con lo que queda amenazada la hegemonía alemana y, por supuesto, toda la estructura de seguridad occidental.

Como corresponde a cualquier respetable financista, los aportantes quieren ver cómo será el retorno y por ello, están tomando en sus manos definitivamente la conducción del repago. No confían en absoluto en el régimen del comediante de Kíev. Hasta ahora, todo lo prometido fue en el exacto estilo del “furbo” descrito por el inolvidable Roberto Arlt.

El “furbo”, dice Arlt en sus “Aguafuertes”, es quien quebranta todas las leyes sin peligro de que éstas se vuelvan en su contra. El “furbo” embauca, defrauda y saquea al “ingenuo” cliente que, llevado por su desmedida ambición, se mete de cabeza en un lío, permite que lo saqueen y termina consolado por su propio estafador.

La mentada contraofensiva de Kíev sólo sirvió para convertirse en otra “picadora de carne” como Artiómovsk. En esa picadora no sólo se inmolaron los miles de entrenados en Inglaterra o en los Estados Unidos, sino también otros miles de infortunados movilizados pescados en las calles de Kíev o Lvov, en medio de la creciente resistencia de familiares y vecinos. En esa picadora ardieron hasta convertirse en ceniza miles de millones de dólares gastados en “Leopard”, “Bradley” “César” o cualquier otra técnica militar de la OTAN. “Arden muy bien”, dijo Putin

Como todo inversor bien instruido, cuando el bloque anglosajón vio peligrar el retorno de sus inversiones acudió al viejo recurso de las provocaciones, del golpe de estado, tan bien conocido por todos nuestros países. “The Washington Post” y el propio “New York Times” rescataron confesiones de la CIA, que admitió conocer desde hace un par de semanas la decisión de Evguenii Prigozhin, el millonario propietario de la compañía militar privada “Wagner” (“W”), de acordar con Kíev la entrega de posiciones y organizar un motín contra el gobierno ruso. 

“W” fue la única organización militar privada que no firmó los nuevos contratos con el Ministerio de Defensa ruso

…que a cambio de institucionalizar la existencia de contratados y voluntarios (son más de cien mil en el frente), disponen la total subordinación a la conducción militar oficial. Prigozhin hizo saber tras las líneas que él no firmaría eso y mantendría la autonomía de su compañía. La irritación del empresario había crecido cuando el Ministerio de Defensa le negó más abastecimiento, armas y municiones. En pleno y sangriento combate en Artiómovsk amenazó con abandonar la línea de combate y retirarse. De inmediato, el gobierno desplazó allí a los combatientes regulares del líder checheno Ramzán Kadyrov. Las amenazas de Prigozhin quedaron en la nada.

Pero el pico del enfrentamiento se produjo cuando el rencor provocado en Prigozhin por diversos fracasos comerciales, explotó ante la negativa de las autoridades petersburguesas a entregarle un importante terreno en pleno centro de la ciudad. La abrupta reacción fue levantar campamento y amotinarse. Esta decisión fue transmitida de inmediato donde correspondía…

También sabemos lo que significa “conocer” para la CIA y el Departamento de Estado… Según el “NYT”, sus agentes y funcionarios resolvieron no publicar estos datos por cuanto, señala el diario, “no querían ayudar a las autoridades rusas”.

Alexandr Vucic, presidente de Serbia, declaró al aire de la TV Pink de Belgrado, que consideraba indudable la participación y respaldo extranjeros del motín de “W”. Fue muy significativo: “No quiero decir quién participó en esto desde afuera, pero ni lo duden que así fue, ninguna duda”.

Este lunes, el canciller ruso Serguéi Lavrov anunció que los “servicios especiales” rusos ya trabajan en dilucidar si los servicios de inteligencia ucraniano y occidentales estuvieron directamente implicados en el motín de Prigozhin.

Así que el “gran hermano” de Washington ordenó a sus dependientes de Kíev respaldar la decisión de Prigozhin, este petersburgués dueño de restaurantes y cadenas de comida rápida, con servicio de catering para el Kremlin y otros organismos estatales rusos. En su lujoso barco-restaurante, Putin y algunos de sus pares extranjeros compartieron recepciones y agasajos.

El levantamiento de “W” se produjo en el exacto momento en que todos los ataques ucranianos eran destrozados por la artillería y la aviación rusas y cuando comenzaban los primeros avances rusos sobre las posiciones de Kíev. 

Sin advertencia alguna y sin contar con el acuerdo con sus propios comandantes, Prigozhin anuncia su “marcha a Moscú”.

Durante todo ese día los grandes medios occidentales se atragantaron de excitación. El motín no fue un arranque de impromptu. Fue fríamente planeado: comenzó en la noche del viernes, cuando toda Rusia se cierra por el fin de semana. En cambio, en Occidente el día laboral estaba a pleno. La campaña propagandística se lanzó de inmediato al combate.

“Insurrección en Rusia”, “Alzamiento contra Putin”, “Los tanques de ‘Wagner’ marchan sobre Moscú”, “Rusia al borde del abismo”, fueron algunas de las portadas en los grandes medios. 

Los de “W”, hasta entonces sanguinarios asesinos, se convirtieron de pronto en “insurrectos”, siguiendo el conocido calco: así denomina el bloque anglosajón a los “correctos” amotinados que se lanzan contra el “incorrecto” poder.

El sábado 24 de junio podría haber quedado marcado como uno de los más trágicos en la historia de Rusia. Algo que en la milenaria historia del país ha sido una peligrosa y sangrienta constante. La última vez, hace cien años, el enfrentamiento interno desencadenó una guerra civil que se cobró millones de vidas y la destrucción del país.

Esta vez, quien encabezaba el motín era un aventurero que pretendió jugar un papel decisivo en la política interna rusa. En la práctica, todas las grandes ciudades rusas (casi 20) tienen oficinas de reclutamiento de “W”, combinadas con centros comerciales. En este territorio de presencia se asentó la intención desestabilizadora de Prigozhin.

A juzgar por la celeridad y coordinación de movimientos de los efectivos de “W” que siguieron a su propietario, la acción fue bien coordinada de antemano.

El alzamiento fue recibido con algarabía en algunas capitales occidentales. El inefable Joseph Borrell, titular de la diplomacia de la UE, anticipó que “hay que desarrollar una nueva estrategia ante esta inestabilidad en Rusia”.

El presidente francés Emmanuel Macron subrayó que lo principal que mostraba el motín era “la fractura, la fragilidad del régimen y el ejército (rusos), su debilidad, y esta fragilidad, esta debilidad justifica por completo nuestras acciones en la continuidad del esfuerzo bélico de Ucrania”. Es el mismo Macron que hace unos días le rogó al presidente sudafricano Cyril Ramaphosa que le permita asistir a la cumbre del BRICS que se cumplirá en agosto próximo en Johannesburgo.

En realidad, sólo 5.000 de los 25.000 efectivos de “W” acompañaron a su propietario.

Como era de esperar y rodeado por efectivos regulares chechenos y de las tropas de asalto rusas, rechazado por la aplastante mayoría de la opinión pública rusa, a la que los promotores de esta aventura suponían sublevar contra la “dictadura del Kremlin”, el “cocinero de Putin” abandonó sus seguidores y, con permiso de Moscú y de Minsk, se refugió en la Bielorrusia del presidente Alexandr Lukashenko. Su “viejo” amigo, en plena coincidencia con Putin, le abrió la única oportunidad de evitar un desenlace fatal. Por ahora…

Los integrantes de “W” no serán represaliados, según el gobierno ruso, ya que son héroes de guerra. Se les ofreció integrarse a las fuerzas regulares firmando el correspondiente contrato con el Ministerio de Defensa, o desmovilizarse.

El fracaso de Prigozhin provocó el furor de sus clientes de Kíev, quienes lo acusaron de “impotente”, “cobarde” y “traidor”. No era para menos. La neutralización de este motín, sin disparar un tiro y sin apresar a ningún soldado “W”, fue un enorme balde de agua fría que pone a los “estrategas” de la calle Bankovkaia ante el feo rostro de la derrota y, con toda franqueza, de su propia “neutralización”…

Entonces, los “insurrectos” de “W” volvieron a convertirse en temidos y sanguinarios terroristas. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg advirtió que la alianza atlántica observa atentamente la situación en torno a “W” y la información sobre su “potencial reubicación en Belarús”, afirmando que la OTAN está “lista para una rápida reacción”, en el caso de que así sea…

Por su parte, Mathew Miller, representante oficial del Departamento de Estado, afirmó que Washington quisiera que “el grupo ‘Wagner’ sea disuelto y liquidar su acción en todo el mundo”. John Kirby, coordinador de comunicaciones estratégicas en el Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, tras anunciar que pedirá la extradición de Prigozhin, afirmó que “trabajamos en obligar a ‘Wagner’ a responder por sus actos. Continuamos adoptando medidas para limitar su capacidad de sembrar el caos”.

Pese a desencadenar una desenfrenada campaña mediática que intenta poner a Putin como el derrotado por este episodio, y al gobierno ruso como impotente para frenar la insurrección popular contra la “tiranía”,

..el bloque anglosajón y sus aliados-vasallos han iniciado una silenciosa campaña para lograr un tratado de paz, antes de que Rusia termine de rescatar sus históricos territorios de “Pequeña Rusia”, el actual Donbass. 

La cumbre de la OTAN el 11 y 12 de julio en Vilnius, capital de Lituania, uno de los pequeños países bálticos, no sólo no se apresta a satisfacer el reclamo de inmediato ingreso de Ucrania, sino que tras declamar su “irrestricto” apoyo al gobierno del comediante Volodomir Zelensky, relega la admisión “luego de finalizar el conflicto bélico con Rusia”, según prometió el canciller alemán Otto Scholtz. El propio presidente norteamericano Joe Biden declaró a los periodistas que Ucrania por ahora no alcanza el nivel de la OTAN. Al anciano habitante de la Casa Blanca no le gusta el nivel de corrupción de Kíev, algo a lo que él y su hijo, el “casto” Hunter, han contribuido poderosamente con sus negociados en el tránsito de gas desde Rusia a Europa.

Ahora los líderes otanistas apresuran la aceptación de Kíev a negociar la paz antes que sea tarde.

La base de esta negociación sigue siendo la propuesta por Elon Musk hace ya un año: 1) Crimea es rusa; 2) Ucrania es declarada estado neutral fuera de bloques; 3) se respeta la decisión soberana de las repúblicas del Donbass y las regiones del sur de Ucrania, que se pronunciaron por reunirse con Rusia.

Con mayores o menores coincidencias, esta plataforma es compartida por El Vaticano, los países africanos, Egipto, Indonesia, Turquía, los países árabes, sus colegas BRICS (China, la India, Brasil, Sudáfrica), Irán, etc. En suma, la aplastante mayoría del resto del mundo multipolar. En cualquier caso, todos ellos se mostraron solidarios con Rusia en este episodio. Celso Amorim, consejero en relaciones internacionales del presidente brasileño Lula, fue categórico: “estamos interesados en que la situación en la Federación Rusa se normalice. Nadie está interesado en la debilitación de Rusia”.

En Copenhague acaba de realizarse una secreta reunión entre representantes de estos países y de la OTAN, para terminar de definir los lineamientos del acuerdo a presentarle a Kíev. Es muy probable que en la residencia de la calle Bánkovkaia, además de desazón y furia, impere el desencanto. 

En marzo de 2022 un texto similar fue refrendado en Estambul durante las únicas reuniones directas que se desarrollaron entre Ucrania y Rusia. Ese acuerdo fue terminantemente rechazado por la OTAN (en especial Washington) y algunos de los ucranianos firmantes fueron cuidadosamente exterminados.

El texto refrendado de ese acuerdo fue exhibido por Putin a los integrantes de la misión africana de paz (algo inédito en el continente africano) que recientemente lo visitaron para interceder por el fin del enfrentamiento bélico. Mientras en Kíev estos líderes africanos fueron sometidos a una absurda provocación (se activó una falsa alarma antiaérea y fueron obligados a refugiarse en el hotel interrumpiendo la reunión con Zelensky), en Moscú Putin reiteró la absoluta disposición de su gobierno a entablar negociaciones de paz.

El canal alemán de televisión ARD afirmó que las “negociaciones oficiales de paz” por Ucrania pueden iniciarse ya en julio. Esta decisión se habría tomado en la reunión supersecreta de alto nivel en Copenhague entre Jack Sullivan, consejero de seguridad nacional del presidente Biden, y representantes de los países BRICS.

Las fuentes indicaron que en la reunión se discutieron de modo informal los principios de un posible acuerdo de paz sin condicionamientos, aunque también reconocieron que no se esperan resultados concretos del encuentro. Kíev prohibió por decreto negociar con Rusia y sólo acepta un acuerdo sobre la base de sus condiciones, que implican retrotraer un status quo hasta 1991, cuando Ucrania, Rusia y Bielorrusia resolvieron el colapso de la URSS. Algo que este Moscú de 2023 no aceptará de ninguna manera.

En este nuevo mundo enmarcado por el creciente, amenazante peligro nuclear, la necesidad de resolver la paz en este conflicto es universal. No se trata, desde luego, de un litigio fronterizo local. Se trata del enfrentamiento entre el bloque anglosajón, empecinado en conservar su hegemonía, y el resto del mundo multipolar cuyo objetivo es un sistema de relaciones basado en la solidaridad, la autodeterminación y la cooperación.

A nuestra Patria le corresponde, como inmediato miembro de los BRICS, exponer su clara posición en defensa de esos principios. Principios que el general Perón enarboló hace más de 70 años: “soberanía política, independencia económica y justicia social”. Exponerlo ahora y en la hora de las elecciones es un deber de las fuerzas nacionales y populares. Porque son principios objetivos e inalienables.

Y ese es, apuntado a un futuro promisorio, nuestro inmediato punto crítico.

Publicado en TÉLAM: 

https://www.telam.com.ar/notas/202306/632295-rusia-ucrania-otan-wagner-analisis.html

La política exterior de Silvio Berlusconi expresó el deseo de una Italia mediadora en varios frentes: por desgracia, una utopía.

Por Mateo Zega13 de junio de 2023

No es momento de disculpas y mucho menos de epitafios. En primer lugar porque las necrologías muy rápidas tienden a menudo a una beatificación sin sentido e innecesaria, sobre todo a la luz de las sabias palabras de Andreotti, según las cuales “las palabras de los epígrafes son todas iguales. Al leerlos uno se pregunta: pero perdón, si todos son buenos, ¿ dónde está el cementerio de los malos? ”. Además, la dicotomía bueno-malo no pertenece a un examen inteligente de la acción política, especialmente de la política exterior, que es particularmente articulada por su naturaleza. Sin embargo, en cierto sentido, el estigma del villano acompañó a Silvio Berlusconi, el Caimán –epíteto cinematográfico mucho menos halagüeño que el Divo– a lo largo de su carrera política.

En la Europa posterior a 1989, la figura de Silvio Berlusconi resurgió claramente de las cenizas de la Primera República: hombre hecho a sí mismo , heraldo del liberalismo, promotor de una diplomacia fiel a su persona, exuberante y quizás caricaturizado, archiitaliano pero todavía inteligente, colaborativo, según un proyecto de «palmadita en la espalda» definido reductivamente. De hecho, la utopía, fallida pero ambiciosa, apuntaba a un nuevo y prestigioso papel para Italia, que sería la piedra angular y bisagra entre las potencias del Pacto Atlántico y no solo eso: una operación a raíz de su amigo de toda la vida Bettino Craxi. No es sorprendente que los dos fueran los únicos primeros ministros invitados que hablaran ante el Congreso estadounidense. Su ingenio en política exterior, recuerda su histórico colaborador Giovanni Castellaneta, «fue facilitado no solo por el consenso popular y político que disfrutaba en casa, sino también por su reputación como un exitoso hombre de negocios».

Muy visionarios, especialmente a la luz del actual conflicto ucraniano, los acuerdos de 2002 de Pratica di Mare, entre Rusia y la OTAN: acuerdos que, combinados con la amistad del Caballero con George Bush y Vladimir Putin, aseguraron un período de real como relajación precaria. Su aprecio por Vladimir Putin no le impidió apoyar las misiones americanas en Irak y Afganistán , obteniendo luego el aprecio de Barack Obama, ese «bronceado» presidente que, desconfiado, no adoraba el eje Roma-Moscú. Desde el fracaso de la histórica cumbre de Roma, pasando por las fatales diferencias entre el Kremlin y Washington sobre los conflictos en Georgia, Siria y Libia , comenzó la escalada de provocaciones y prevaricaciones, que culminó con el inicio de la guerra el pasado mes de febrero. 

Tanto en Occidente como en Europa, Silvio Berlusconi fue un atento observador de los equilibrios de Oriente Medio y el Mediterráneo: su sentimiento proisraelí era evidente, lo que le llevó a precisar cómo la defensa de Israel equivalía a la protección «de los razones de libertad, democracia, pluralismo civil y religioso». En Medio Oriente, su amistad fue inteligente, así como con Ben Ali, Erdogan y Mubarak, con el rais Muammar Gaddafi . De la relación personal nació una reconciliación diplomática con Libia, con la Cavque restableció definitivamente las relaciones tras el colonialismo de la era fascista. El pacto con Libia tomó la forma de un tratado de amistad y una asociación económica que, disgustada por la Europa franco-alemana, nunca se materializó: además, pocas semanas después de la firma de los acuerdos, Berlusconi tuvo que participar en la coalición que al bombardear Libia depuso al Rais, traicionando así sus propias intenciones e intuiciones. Una vez derrocado el régimen de Gaddafi, Libia es hoy un polvorín cuyo gobierno bicéfalo es disputado por dos facciones rivales, consecuencia de las primaveras árabes y a su vez causante de las graves migraciones hacia la Europa continental (ergo, hacia Italia) . El ex primer ministro, poco después de la intervención militar, comentará con amargura: «Tenía razón como siempre, Gadafi era un personaje controvertido pero era querido por la gente y se había convertido en un hombre con el que se podían hacer acuerdos, sobre todo en materia de inmigración”. En el frente oriental, sin embargo, se caracterizó por la hostilidad hacia China y la hegemonía del Dragón sobre la cuenca del Indo-Pacífico : definió al régimen de Xi Jinping como un «peligro global», una «amenaza real para las generaciones futuras». Tras el asunto de los globos espía derribados en América del Norte y probablemente de responsabilidad china, declaró que «desde hace un tiempo denuncio las maniobras sin escrúpulos de un régimen totalitario y comunista que se mueve desafiando todas las reglas internacionales y que apunta a la globalización». , es decir, expansión económica, política y militar en todas partes del mundo”.

En última instancia, el legado de la diplomacia de Berlusconi es la utopía de una Italia activa en varios frentes, decidida y decisiva, aunque tal vez excesivamente ligada a relaciones de carácter personal más que interestatal. El intento de incorporar a Rusia a Europa ha fracasado, el intento de entrar en acuerdos con Libia se ha desvanecido y casi todos los diseños geopolíticos de Cavaliere se han disuelto con el tiempo . Finalmente, una carrera quirinal audaz y simbólica, en desafío al poder judicial y ese sistema.que tanto lo había atormentado con averiguaciones de todo tipo. Silvio Berlusconi no vivió en el Quirinale -una carga y un honor que no le correspondían- pero ciertamente, sobreviviendo al antiberlusconismo para bien o para mal, en Italia y en el extranjero fue el hombre y el cuerpo de la Segunda República.

Fuente: DISSIPATIO.It – https://www.dissipatio.it/la-geopolitica-vista-da-arcore/?mc_cid=5509817b81&mc_eid=32edf24106

De acuerdo al curso que va tomando la guerra, el conflicto de Ucrania en la frontera con Rusia, se va a resolver en los términos de Moscú, y parece ser que hasta ahora no existe otra opción real a la militar Dossier Geopolitico

RUSIA NO  PERMITIRÁ QUE UCRANIA SEA UNA HERIDA SANGRANTE

M.K.Bhadrakumar 17 de junio

Con la ofensiva ucraniana en marcha durante quince días, todos los ojos están puestos en los campos de batalla y, lo que es más importante, en las opciones de Rusia por delante. Dentro de poco más de tres semanas, la OTAN celebrará una cumbre en Vilnius y Occidente también tiene que tomar decisiones. Estamos llegando a una bifurcación en el camino. 

La OTAN esperaba que las fuerzas ucranianas atravesaran las fortificaciones rusas clave a estas alturas. En realidad, están luchando para acercarse a las fortificaciones en capas en expansión y en ese intento desesperado, están sufriendo pérdidas masivas, atrapados en campos minados y despedazados por la artillería y los misiles rusos y los temidos helicópteros de ataque multifunción conocidos como Alligator.

Las señales se ven mejor en la conferencia de prensa del presidente ruso Vladimir Putin en el Kremlin  el martes, que duró más de tres horas, con corresponsales de guerra. Apenas una semana después de que comenzara la ofensiva de Ucrania, “entre el 25 y el 30 por ciento del equipo suministrado (de la OTAN) ha sido destruido”, dijo Putin. 

Putin subrayó tres cosas. Primero, los objetivos fijados para las operaciones militares especiales son “fundamentales para nosotros” porque “Ucrania es parte del esfuerzo por desestabilizar Rusia”. ¿Qué significa eso? 

Significa que las operaciones rusas no terminarán sin lograr los objetivos gemelos de “desmilitarizar” Ucrania y desarraigar el actual régimen neonazi en Kiev. La seguridad y el bienestar de la población rusa también sigue siendo un objetivo cardinal: no más pogromos. Putin dijo que Rusia está logrando estos objetivos “gradualmente, metódicamente”.

En segundo lugar, Putin señaló: “La industria de defensa ucraniana pronto dejará de existir por completo. ¿Qué producen? Se entregan municiones, se entregan equipos y se entregan armas, se entrega todo. No vivirás mucho así, no durarás. Entonces, el tema de la desmilitarización se realiza en términos muy prácticos”. 

En tercer lugar, la preferencia del Kremlin hasta ahora ha sido continuar aplastando al ejército ucraniano, mientras da «respuestas selectivas» cada vez que se cruzan líneas rojas, por ejemplo, ataques rusos en el sistema energético de Ucrania, la destrucción de la sede del ejército ucraniano. inteligencia. Por cierto, en ese ataque a Kiev, Rusia afirma haber herido gravemente al jefe de espionaje de Ucrania, Kyrylo Budanov, el chico del cartel de los medios occidentales. 

De cara al futuro, Putin dijo que “todo dependerá del potencial que quede al final de esta llamada contraofensiva. Esta es la pregunta clave.» Después de asumir tales “pérdidas catastróficas”, depende de los líderes en Kiev pensar racionalmente sobre “qué hacer a continuación”, dijo Putin. 

Agregó: “Esperaremos y veremos cómo es la situación y tomaremos más medidas basadas en este entendimiento. Nuestros planes pueden variar dependiendo de la situación en la que consideremos necesario mudarnos. Eso incluye el equipo de la OTAN”. 

Putin ridiculizó el discurso grandilocuente de Occidente sobre igualar la capacidad industrial de defensa muy superior de Rusia. Él dijo: “Y cuando digan que comenzarán a producir esto o aquello: bueno, por favor, adelante. Las cosas no son tan simples durante una recesión… No son tan decisivas como lo somos aquí en Rusia. Allí no hay pasión, son naciones que se desvanecen; ese es todo el problema Pero lo tenemos. Lucharemos por nuestros intereses y lograremos nuestros objetivos”. 

Dadas estas crudas realidades, Kiev debería hacer retroceder la ofensiva. Pero eso no va a pasar. Kiev está bajo una inmensa presión de Washington para reclamar un éxito dramático. Dicho esto, las reservas ucranianas tampoco son infinitas.  Alrededor de 35.000 a 40.000 fuertes reservas ucranianas se enfrentan a un despliegue masivo ruso mucho más fuerte en número (en cientos de miles) y armamento avanzado, y disfrutan de la superioridad aérea. Existe una clara posibilidad de que, en algún momento, las fuerzas rusas también pasen a la ofensiva. 

En este contexto, Occidente afirma que los aliados de la OTAN están “buscando una serie de opciones para señalar que Ucrania está avanzando en su relación” con la alianza, para tomar prestadas las palabras de la embajadora de Estados Unidos en Bruselas, Julianne Smith.  Andres Rasmussen, ex jefe de la OTAN y actualmente asesor oficial del presidente ucraniano Zelensky, ha amenazado con que un grupo de países de la OTAN podría estar dispuesto a desplegar tropas en Ucrania si los estados miembros, incluido EE. UU., no brindan garantías tangibles de seguridad a Kiev en el Cumbre de Vilna.

Específicamente, Rasmussen afirmó que “los polacos considerarían seriamente entrar y formar una coalición de voluntarios si Ucrania no consigue nada en Vilnius. No debemos subestimar los sentimientos polacos, los polacos sienten que durante demasiado tiempo Europa occidental no escuchó sus advertencias”. La retórica tomó un tono más intenso últimamente en la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno en el formato “Triángulo de Weimar” (Francia-Polonia-Alemania) el 12 de junio en París, donde surgió el consenso de que Ucrania debería recibir algunas garantías de seguridad. 

El canciller alemán Olaf Scholz declaró: “Es evidente que necesitamos algo como esto, y lo necesitamos de una forma muy concreta”. El presidente francés, Emmanuel Macron, también pidió un acuerdo rápido sobre “garantías de seguridad tangibles y creíbles”. 

De hecho, todo esto es fanfarronería. La idea de que Polonia “ponga las botas en el suelo” es evidentemente absurda. El ejército polaco se marchitará en un enfrentamiento con Rusia.  Pero lo que muestra tal teatro es que los nervios están de punta ya que el espectro de la derrota en Ucrania está poniendo en peligro la unidad de la OTAN.

Entonces, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, intervino para inyectar algo de realismo en la discusión, señalando que, por el momento, lo que más importa es que Ucrania sobreviva como nación.  Stoltenberg declaró: “Creo que no es posible dar fechas precisas (para la admisión de Ucrania como miembro de la OTAN) cuando estamos en medio de una guerra… La tarea más urgente ahora es asegurar que Ucrania prevalezca como una nación soberana e independiente… porque , a menos que Ucrania prevalezca, entonces no se discutirá la membresía en absoluto, porque solo una Ucrania soberana, independiente y democrática puede convertirse en miembro de la OTAN”. 

Stoltenberg siguió el ejemplo de Washington. De hecho, habló durante una visita a Washington, en una entrevista con PBS . 

Rusia no quita los ojos del campo de batalla. En realidad, Moscú está empujando por la garganta occidental una derrota estratégica histórica. La opción para Occidente se reduce a negociar con Rusia en sus términos, o esperar una solución militar, lo que podría significar  la destrucción de Ucrania como nación y el desalojo de la OTAN. 

No se equivoquen, se han elaborado planes ofensivos rusos. Los formadores de opinión en Moscú hablan de crear nuevos hechos sobre el terreno: una zona desmilitarizada a lo largo de la frontera con Polonia.  Ahora, eso implica que las fuerzas rusas crucen el Dniéper y liberen a Kiev, así como también a Kharkov y Odessa, otras dos ciudades rusas históricamente. Rusia no tiene ningún interés en anexar las regiones occidentales de Ucrania, que es un territorio hostil que anexó Stalin. 

Pero el oeste de Ucrania tiene otros vecinos, incluida Polonia, que tendrían asuntos pendientes de partición de sus tierras históricas para resolver. La cuestión de la nacionalidad sin resolver es explosiva, ya que los polacos aún recuerdan los asesinatos de los nacionalistas ucranianos alineados con los nazis. Los historiadores dicen que más de 100.000 polacos, incluidas mujeres e incluso los niños más pequeños, perecieron a manos de sus vecinos ucranianos en una campaña nacionalista en áreas que entonces estaban en el sureste de Polonia y ahora se encuentran en su mayoría en Ucrania. Para decirlo suavemente, nadie puede predecir lo que queda de Ucrania bajo el peso de una aplastante derrota militar.   

El Kremlin ejercerá sus opciones dependiendo de las exigencias de la situación. Moscú parece haber llegado a la conclusión de que no existe una alternativa real a una solución militar. No permitirá que Ucrania siga siendo una herida crónica infectada por las especies microbianas del universo transatlántico. La cauterización de la herida es necesaria, aunque con riesgos potenciales.

El objeto de la guerra

por William Schryver

Para aquellos que han seguido mi comentario sobre esta guerra durante algún tiempo, les ruego que me disculpen por volver una vez más a un tema que ha sido un tema recurrente para mí.

Me siento obligado a hacerlo tanto por mi frustración porque encapsula un concepto que aún no se comprende bien y, más inmediatamente, porque hoy me encontré con una publicación de Twitter en la que se decía lo siguiente:

«El ejército ucraniano ha tomado más territorio desde el 6 de junio que Rusia desde el comienzo de este año». (!)

Ni siquiera me molestaré en vincularlo, porque no importa quién lo dijo y dónde. Es una expresión que ha sido casi omnipresente entre los partidarios de Ucrania/OTAN en esta guerra, incluido un número considerable de supuestos «expertos militares».

En esencia, no es más que lo que comúnmente se conoce como una “ilusión”, un delirio al que se apela para “hacer frente a la disonancia cognitiva inducida por abundantes indicaciones contradictorias.

Por desgracia, hay montañas de falsedades como consecuencia de la operación psicológica de #TheImaginaryWar que son ampliamente consideradas como verdades indiscutibles. Pero eventualmente darán paso a los hechos incontrovertibles. De hecho, en los medios occidentales, recientemente hemos comenzado a ver muchas evidencias de esto.

A medida que los historiadores vean estos asuntos en retrospectiva, se entenderá mucho más ampliamente y mejor que la OTAN y sus representantes ucranianos perdieron esta guerra y la perdieron gravemente, principalmente, debido a su invariable devoción a la falacia lógica encarnada en la idea frecuentemente expresada de que de alguna manera tomar y mantener un “territorio” es una medida significativa del éxito en la guerra.

Como escribí por primera vez hace casi un año en uno de mis primeros comentarios formales sobre esta guerra y como he reiterado incesantemente desde entonces, el objetivo de la guerra es destruir el ejército enemigo.

Si ese objetivo se logra de manera más efectiva luchando en el territorio ofensivo y conquistando, entonces eso es lo que debes hacer.

Si, por otro lado, puedes destruir al ejército enemigo de manera más eficiente y económica desde una posición defensiva fuerte, incluso si eso significa ceder territorio para asumir tal posición, entonces ESO es lo que debes hacer.

En ausencia de algún imperativo estratégico primordial, la adquisición y/o retención de «territorio», per se, es un objetivo sin propósito.

De hecho, si se procesa de manera inteligente y profesional y, particularmente, si su poder de fuego supera con creces al de su enemigo (como es abrumadoramente el caso de los rusos en esta guerra), casi siempre se puede destruir de manera más eficiente y económica a las fuerzas enemigas desde una postura defensiva.

Los rusos se han destacado, consistentemente, en este aspecto a lo largo de esta guerra.

Por supuesto, entiendo perfectamente que muchos, incluso entre los analistas prorrusos, sigan considerando las retiradas de combate de finales de 2022 en las regiones de Kharkov y Kherson como reveses humillantes para los rusos.

Yo, por otro lado, desde los primeros días de esas «contraofensivas» de las  Fuerzas Armadas de Ucrania  y continuando hasta el presente, sigo completamente convencido de que ambas operaciones fueron previstas, con planes preconcebidos y con retiradas admirablemente ejecutadas por el alto mando ruso.

De hecho, en mi opinión, su mano fue forzada.

Recuerde, para el verano de 2022, los rusos ya habían destrozado por completo la encarnación original de La madre de todos los ejércitos proxy. En febrero de 2022, los componentes más fuertes de ese ejército se habían posicionado en el Donbass y en Mariupol, llenos de sueños de reconquistar Donetsk, Lugansk y Crimea. Pero esos planes demostraron estar mucho más allá de su capacidad y ambas concentraciones de poder militar ucraniano fueron efectivamente destruidas en los primeros cuatro meses de la guerra.

Y, cuando esa realidad se hizo evidente a fines de la primavera, los jefes supremos de la OTAN y de Ucrania tomaron la fatídica decisión de intensificar, sustancialmente, la participación occidental en esta guerra entregando armamento pesado y municiones más avanzados (obuses M-777, lanzacohetes HIMARS, misiles anti-radar HARMS , etc.) a Ucrania, y el envío de decenas de miles de hombres ucranianos movilizados apresuradamente a varias bases europeas para entrenamiento formal de la OTAN.

Los rusos, por supuesto, se dieron cuenta de que el juego había cambiado. El proyecto de desmilitarización de Ucrania se transformó repentinamente en la necesidad de prepararse para enfrentar la fuerza militar combinada del bloque de la OTAN. Y esto dictaba que los rusos debían: contraer sus líneas, aumentar enormemente la producción de equipo militar y municiones, y emprender una movilización de tropas propia.

Estoy convencido de que la necesidad reconocida de prepararse para la posibilidad de una intervención directa de la OTAN ha dictado la mayoría de las acciones rusas desde mediados del verano de 2022.

Contraer sus líneas significaba sobre todo retirarse de las partes más vulnerables de sus flancos en Kherson y Kharkov. Y por lo tanto se hicieron planes para hacerlo.

Pero ninguno de estos movimientos se desarrolló como una retirada desordenada tipo: «la cola entre las piernas», como han argumentado algunos comentaristas. ¡Todo lo contrario! Desde el comienzo de sus retiradas de combate, los rusos infligieron pérdidas abrumadoramente desproporcionadas a las fuerzas ucranianas/OTAN, tanto en términos de personal como de equipo.

Y una vez que los rusos completaron la ejecución de esas retiradas y asumieron posiciones bien concebidas en líneas defensivas fortificadas, ¡los avances de las Fuerzas Armadas de Ucrania fueron detenidos en seco!

Cada intento ucraniano posterior de romper las líneas rusas se ha enfrentado con costosas pérdidas adicionales, pérdidas que solo podrían reponerse en menor grado mediante el reclutamiento forzoso de más y más hombres ucranianos sin entrenamiento y pidiendo desesperadamente más y más armamento de la OTAN desde siempre. – Disminuyendo a las reservas occidentales.

Ahora estamos siendo testigos de las operaciones del tercer ejército ucraniano que sale al campo en esta guerra, armado casi exclusivamente con armas de la OTAN y en el que participa un número sustancial de voluntarios de la OTAN encubiertos. 

Y, según todos los indicios, las cosas no se están desarrollando de la forma triunfal que esperaban los partidarios de la OTAN/Ucrania.

Esto no debería sorprender a nadie con una comprensión inteligentemente informada del orden de batalla actual en los respectivos bandos de esta guerra.

Sin profundizar en los diversos detalles, baste decir que, aquí en junio de 2023, las Fuerzas Armadas de Ucrania y sus aliados de la OTAN nunca han sido más débiles y menos capaces. Por el contrario, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa nunca han sido más fuertes y capaces. Y cualquiera que no esté de acuerdo con esta evaluación está irremediablemente engañado por la propaganda de la operación psicológica #TheImaginaryWar, o él mismo está haciendo propaganda activamente.

Ninguna cantidad de fantasías puede cambiar el hecho de que Ucrania nunca tuvo la oportunidad de ganar esta guerra.

Queda por ver exactamente cómo se desarrollarán los eventos a partir de este momento. Las guerras tienen la desagradable costumbre de ser impredecibles. Aun así, como he argumentado repetidamente, creo que la intervención directa de la OTAN en la guerra es extremadamente improbable. Dicho esto, detesto subestimar la locura de los estúpidos que actualmente manejan las palancas del poder en el imperio.

En cualquier caso, sigo estando firmemente convencido de que, incluso si EEUU/OTAN cometieran el temerario error de una intervención directa, son simplemente incapaces de derrotar a los rusos en una guerra convencional en Ucrania. Sí, instantáneamente expandirían el alcance, las apuestas y la ferocidad de la guerra, no podrían ganarla y sufrirían una humillante y catastrófica derrota si la intentaran, una que luego los arrinconaría en un rincón donde podría ceder a la tentación de usar armas nucleares.

Y eso, por supuesto, sería una calamidad para todo el planeta.

Traducción: Carlos Pissolito

Fuente Original: https://imetatronink.substack.com/p/the-object-of-war?utm_source=post-email-title&publication_id=1085164&post_id=127640952&isFreemail=true&utm_medium=email 

Publicado y traducido en el sitio amigo: Espacio Estratégico del Cnel Carlos Pissolito

https://espacioestrategico.blogspot.com/2023/06/el-objeto-de-la-guerra.html

Especial para Dossier Geopolitico por el Periodista Ruso Denis KORKODINOV

El 26.º Foro Económico Internacional de San Petersburgo, que se llevará a cabo del 14 al 17 de junio de 2023, es una poderosa conmemoración de una nueva fase de transformación acelerada que requiere un enfoque de todo el gobierno, la promoción del pensamiento estratégico y el desarrollo de políticas inclusivas. En este sentido, Rusia refleja el papel del próximo foro en la motivación de los líderes de los estados y todas las partes interesadas para aumentar el rango de sus capacidades para resolver los problemas urgentes de la realidad internacional. Esto permitirá a todos los participantes e invitados de SPIEF crear una ventaja estratégica, aumentar la credibilidad y acelerar el ritmo de desarrollo progresivo en los próximos años.

El XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo se lleva a cabo en Rusia desde 1997, y durante los últimos 17 años, el jefe del estado ruso ha sido su líder y organizador permanente. Durante este período de tiempo, más de 14.000 personas se han convertido en participantes e invitados de SPIEF, incluidos líderes políticos, directores de corporaciones internacionales y figuras públicas de 130 países. Gracias a esto, el Foro se ha convertido en una plataforma de comunicación global, cuyos participantes pueden resolver directamente problemas económicos y políticos urgentes de interés para Rusia, los países del «tercer mundo» y toda la comunidad internacional en su conjunto. Además de las decisiones tomadas en los eventos del Foro, los líderes de los países emiten declaraciones conjuntas sobre temas de actualidad para demostrar la voluntad política de desarrollar respuestas económicas y sentar las bases para una mayor cooperación y entendimiento mutuo.

Vale la pena prestar atención al hecho de que, gracias, entre otras cosas, a las actividades del SPIEF, la facturación total del comercio exterior ruso en 2022 aumentó un 8,1% y ascendió a $850,5 mil millones. Al mismo tiempo, el volumen total de las exportaciones rusas aumentó un 19,9 %, alcanzando los 591 500 millones de dólares, por lo que el superávit comercial aumentó 1,7 veces en comparación con 2022 y ascendió a 332 400 millones de dólares.

SPIEF abrió una nueva página en las relaciones de Rusia con los países del continente africano y Medio Oriente. La política de sanciones implementada por los EE. UU. y los países occidentales ha llevado a Moscú a otorgar una importancia particular a la dirección del mercado africano y predominantemente árabe, como resultado de lo cual la facturación del comercio exterior de Rusia con los países africanos en 2022 ascendió a aproximadamente $ 18 mil millones, a pesar de que que el Kremlin se ha propuesto es una tarea ambiciosa para duplicar el volumen indicado de facturación de política exterior para 2030, mientras que el comercio con los países del Gran Medio Oriente ha aumentado en un 83% solo en los últimos 5 años y ascendió a $ 94,9 mil millones.

En sus relaciones económicas con los países de África y Medio Oriente, Rusia actúa no solo como cliente o proveedor de productos. La participación de Rusia en los programas de desarrollo económico es uno de los indicadores clave del interés de las partes en continuar la cooperación, cuyos contornos y condiciones se determinaron, incluso en el marco del SPIEF.

El XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo es también un hito estratégico para el cambiante orden económico mundial y el creciente papel de Rusia en él por una serie de razones objetivas.

En primer lugar, la participación directa del jefe del Estado ruso, Vladimir Putin, y el patrocinio ejercido por él tienen como objetivo exclusivo el fortalecimiento de la posición pacificadora, humanitaria y constructiva de Rusia en relación con el caos internacional, así como demostrar que nuestro país no se ha encontrado en un estado de completo aislamiento económico y político. como consecuencia de las sanciones. Y aunque la mayoría de los países occidentales están tratando de cuestionar la efectividad de la política rusa, el XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo y, sobre todo, su capacidad para conducir al desarrollo de un programa común de acciones contra la crisis, esbozan los lineamientos de la próxima estrecha cooperación durante las próximas décadas aumenta significativamente la influencia política del Kremlin ruso. Esto se debe al hecho de que muchos actores regionales y representantes de varios sectores de la vida internacional eligen sistemáticamente SPIEF como una plataforma única para expresar colectivamente sus opiniones sobre la solución de problemas urgentes y la comprensión de las condiciones de la realidad rusa.

Entre otras cosas, a través del XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Rusia demuestra al mundo su intención de coordinar políticas de manera independiente con los países de Medio Oriente, África, Sudeste y Asia Central en la mayoría de los temas relacionados con tecnología, recursos estratégicos y suministro. cadenas Sin embargo, se espera que en un futuro cercano la gama de temas que se discutirán en el SPIEF sea aún mayor, especialmente en aquellas áreas en las que los aspectos militares y tecnológicos están estrechamente entrelazados. Y cuanto más presionen los países hostiles sobre Moscú, más Moscú centrará su atención, en primer lugar, en el potencial tecnológico de sus socios y en los problemas de seguridad global.

El XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo también será un punto de partida para ayudar a los países amigos a comprender mejor las características positivas de la realidad rusa (especialmente a la luz del conflicto ruso-ucraniano) y comenzar un nuevo formato de diálogo constructivo entre el Foro. participantes, reuniendo a personas de ideas afines que comparten puntos de vista similares sobre el futuro del nuevo orden mundial y están seriamente preocupados por los desafíos y amenazas que han surgido en relación con esto.

El punto de partida del 26 Foro Económico Internacional de San Petersburgo, a su vez, es una especie de mensaje internacional, ya que de esta forma Moscú anuncia una nueva estrategia en las relaciones con los países de Medio Oriente, África y el Sudeste Central Asiático. Este mensaje, aunque no implica directamente la creación de una poderosa alianza militar, aún tiene implicaciones estratégicas en el diálogo entre Rusia y Estados Unidos. Afectarán directamente las decisiones en los sectores de tecnología, emprendimiento, transporte y logística.

El resultado principal del XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo será sin duda un sistema modernizado para coordinar la política rusa en el escenario mundial con la esfera de la seguridad económica mundial. Este resultado se logrará resolviendo los problemas de política exterior de Rusia por medios económicos, el principal de los cuales serán las tecnologías e innovaciones intensivas en ciencia. En este sentido, la tarea principal de Rusia es implementar «medidas de integración selectiva», que están dirigidas al desarrollo del progreso tecnológico e innovador. Este estado de cosas permitirá a los socios y aliados internacionales trabajar más de cerca con Moscú sin temor a la política de sanciones de los países occidentales. El formato del XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo debe verse como una señal para el comienzo de una nueva etapa en el marco del progreso condicional.

FUENTE OFICIAL CONGRESO: https://spief2023.riamediabank.ru/ru/ 

Ria Novosti

Russia announces new economic policy

Special for Geopolitical Dossier by Russian Journalist Denis KORKODINOV

The 26th St. Petersburg International Economic Forum, which will take place from June 14 to 17, 2023, is a powerful commemoration of a new phase of accelerated transformation that requires a whole-of-government approach, the promotion of strategic thinking, and the development of inclusive policies. In this regard, Russia reflects the role of the forthcoming forum in motivating the leaders of states and all interested parties to increase the range of its capabilities for solving urgent problems of international reality. This will allow all SPIEF participants and guests to create a strategic advantage, increase credibility and accelerate the pace of progressive development in the coming years.

The XXVI St. Petersburg International Economic Forum has been held in Russia since 1997, and for the past 17 years, the head of the Russian state has been its permanent leader and organizer. Over this period of time, more than 14,000 people have become participants and guests of SPIEF, including political leaders, heads of international corporations, and public figures from 130 countries. Thanks to this, the Forum has turned into a global communication platform, whose participants can directly solve urgent economic and political problems of interest to Russia, the countries of the «third world» and the entire international community as a whole. In addition to the decisions made at the Forum events, the leaders of the countries issue joint statements on topical issues to demonstrate the political will to develop economic responses and lay the foundation for further cooperation and mutual understanding.

It is worth paying attention to the fact that, thanks, among other things, to the activities of the SPIEF, the total turnover of Russian foreign trade in 2022 increased by 8.1% and amounted to $850.5 billion. At the same time, the total volume of Russian exports increased by 19.9%, reaching $591.5 billion, in connection with which the trade surplus increased by 1.7 times compared to 2022 and amounted to $332.4 billion.

SPIEF opened a new page in Russia’s relations with the countries of the African continent and the Middle East. The sanctions policy implemented by the US and Western countries has led Moscow to attach particular importance to the African and predominantly Arab

market direction, as a result of which Russia’s foreign trade turnover with African countries in 2022 amounted to approximately $18 billion, despite the fact that the Kremlin has set is an ambitious task to double the indicated volume of foreign policy turnover by 2030, while trade with the countries of the Greater Middle East has increased by 83% over the past 5 years alone and amounted to $94.9 billion.

In its economic relations with the countries of Africa and the Middle East, Russia acts not only as a customer or supplier of products. Russia’s participation in economic development programs is one of the key indicators of the parties’ interest in continuing cooperation, the contours and conditions of which were determined, including within the framework of the SPIEF.

The XXVI St. Petersburg International Economic Forum is also a strategic milestone for the changing world economic order and the growing role of Russia in it for a number of objective reasons.

First of all, the direct participation of the head of the Russian state, Vladimir Putin, and the patronage exercised by him have as their exclusive goal the strengthening of Russia’s peacekeeping, humanitarian and constructive position in relation to international chaos, as well as demonstrating that our country has not found itself in a state of complete economic and political isolation. as a result of the sanctions. And although most Western countries are trying to question the effectiveness of Russian policy, the XXVI St. Petersburg International Economic Forum, and, above all, its ability to lead to the development of a common program of anti-crisis actions, outline the outlines of the upcoming close cooperation for several decades to come, significantly increases the political influence of the Russian Kremlin . This is due to the fact that many regional players and representatives of various sectors of international life systematically choose SPIEF as a unique platform for collectively voicing their opinions on solving urgent problems and understanding the conditions of Russian reality.

Among other things, through the XXVI St. Petersburg International Economic Forum, Russia demonstrates to the world its intention to independently coordinate policy with the countries of the Middle East, Africa, Southeast and Central Asia on most issues related to technology, strategic resources and supply chains. Nevertheless, it is quite expected that in the near future the range of issues that will be discussed at the SPIEF will be even larger, especially in those areas in which military and technological aspects are closely intertwined. And the more unfriendly countries will put pressure on Moscow, the more Moscow will focus its attention, first of all, on the technological potential of its partners and global security issues.

The XXVI St. Petersburg International Economic Forum will also be a starting point to help friendly countries to better understand the positive features of Russian reality (especially in the light of the Russian-Ukrainian conflict) and start a new format of constructive dialogue among the Forum participants, bringing together like-minded people who share similar points of view on the future of the new world order and are seriously concerned about the challenges and threats that have arisen in connection with this.

The starting point of the 26th St. Petersburg International Economic Forum, in turn, is a kind of international message, since in this way Moscow announces a new strategy in relations with the countries of the Middle East, Africa, and Central Southeast Asia. This message, although it does not directly imply the creation of a powerful military alliance, still has strategic implications in the dialogue between Russia and the United States. They will directly affect decisions in the technology, venture, transport and logistics sectors.

The main result of the XXVI St. Petersburg International Economic Forum will certainly be a modernized system for coordinating Russian policy on the world stage with the sphere of global economic security. This result will be achieved by resolving Russia’s foreign policy problems by economic means, the main of which will be science-intensive technologies and innovations. In this regard, the main task of Russia is to implement «selective integration measures», which are targeted at the development of technological and innovative progress. This state of affairs will allow international partners and allies to work more closely with Moscow without fear of the sanctions policy of Western countries. The format of the XXVI St. Petersburg International Economic Forum should be seen as a signal for the beginning of a new stage within the framework of conditional progress.

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo publicado en su Blog

5 de junio de 2023

En la guerra de Ucrania la clase política y periodística occidental continúa enredándose en una ficción que cada vez se aleja más de la realidad. Sin embargo, hasta la mentira burda propia de la propaganda bélica debería tener sus límites, porque llegará un momento en que caerá el telón y la farsa quedará al descubierto. Veritas filia temporis.

La inevitable caída de Bajmut, que adelanté hace unos meses[1], es un ejemplo de ello. Los medios occidentales han procurado minimizar la relevancia del hecho argumentando que la ciudad carecía de importancia estratégica y distrayendo al público con la incursión de un pequeño grupo enviado a la muerte al otro lado de la frontera rusa para lograr un titular de un día. Sin embargo, Bajmut es un relevante nudo de carreteras y vías de ferrocarril cuya defensa tenía una “importancia estratégica capital”, pues era “clave para la estabilidad de todo el frente[2]”, según el comandante en jefe del ejército ucraniano, el competente general Zaluzhny, del que, por cierto, no se tienen señales de vida creíbles desde hace semanas (de estar fuera de combate, el bando ucraniano habría sufrido un serio golpe en un momento crucial).

Por otro lado, Zelensky y sus publicistas hicieron de Bajmut un icono de la defensa ucraniana hasta el extremo de que, cuando Zelensky visitó EEUU en diciembre y habló ante el Congreso norteamericano, entregó teatralmente una bandera firmada “por los defensores de la ciudad” y mencionó “Bajmut” nada menos que ocho veces en su discurso.

Esto explica que insistiera en defenderla a toda costa entre aparentes discrepancias con su Estado Mayor, que consideraba la defensa desproporcionadamente costosa en vidas humanas[3]. Está claro que enviar a soldados a la muerte desde la seguridad de un búnker en Kiev o mientras se está de tournée por ciudades occidentales es más fácil que ir en persona a primera línea con un fusil de asalto.

Bajmut ha sido tomada exactamente un año después de la toma de Mariupol, una fecha simbólica para los rusos. La probabilidad de que esto sea una coincidencia es muy baja, lo que hace creer que Rusia podía haber tomado la ciudad mucho antes, pero prefirió dejar un corredor abierto para que Ucrania sacrificara más hombres. La imagen mediática que se ha querido trasladar de oleadas de soldados rusos suicidas chocándose con las defensas ucranianas en ataques frontales es absurda. Los rusos han aprendido de sus errores iniciales y se mueven ahora de forma metódica, sin prisa, siguiendo criterios militares y no políticos, al contrario que Ucrania. Así, el papel de la infantería del grupo mercenario Wagner ha sido más bien identificar dónde se encontraban las fuerzas ucranianas para que la artillería del ejército regular ruso machacara su posición antes de avanzar. Ése es el motivo de que en Bajmut no haya quedado piedra sobre piedra y de que la ratio de bajas del atacante frente al defensor haya sido la inversa a lo habitual.

Según algunas fuentes, al atraer y lograr concentrar e inmovilizar tantas tropas ucranianas en un área tan pequeña, Rusia habría logrado aniquilar el equivalente a cuatro divisiones del ejército ucraniano (unos 60.000 hombres) gracias a su vasta superioridad en artillería, cuyo volumen de fuego es diez veces superior a la de Ucrania, como reconocen fuentes occidentales. No olviden que entre el 65% y el 75% de las bajas en un conflicto de estas características están causadas por la artillería.

Dado que gran parte de las fuerzas entrenadas por países de la OTAN han sido reservadas para una eventual ofensiva, muchos defensores ucranianos enviados a la ciudad eran reclutas novatos, adolescentes, mayores de 50 o pobres de zonas rurales lanzados a la muerte sin ningún entrenamiento previo, como denunció el Wall Street Journal la semana pasada[4]. En la misma línea, hace un par de meses el Washington Post entrevistó a un teniente coronel ucraniano que describió la falta de munición y de experiencia de combate de las tropas y confesó el sombrío estado de ánimo en el frente. Su batallón de 500 hombres había sufrido un 100% de bajas (100 muertos y 400 heridos), y los nuevos soldados novatos que le enviaban “tiraban sus armas y echaban a correr” al primer sonido de disparos. El teniente coronel “confiaba en un milagro” en la cacareada ofensiva ucraniana, que daba por hecho que se realizaría, aunque acabara “en una masacre”[5].

No podemos perder de vista que los tercos números siempre han apuntado a una inevitable victoria rusa, más aún en una guerra de desgaste. Ambos contendientes han demostrado probado valor y espíritu de lucha, pero los rusos gozan de una vasta superioridad militar y de enormes reservas, con una ventaja demográfica de 5 a 1, una ventaja en artillería de 10 a 1, clarísima superioridad aérea y electrónica y un sorprendente arsenal de misiles de precisión.

La guerra siempre es un horror. Aunque las siguientes cifras deban tomarse con cautela, fuentes solventes estiman que los ucranianos han podido sufrir alrededor de 180.000-220.000 muertos y los rusos entre 30.000 y 40.000, proporción inversa a lo que cuentan los medios, pero congruente con la diferencia de volumen de fuego. De ser ciertos estos datos, Ucrania habría perdido tres cuerpos de ejército en un año y le quedaría un último cartucho, una fuerza “ofensiva” constituida por los pocos carros de combate occidentales (de muy distinto estado operativo) y las divisiones recompuestas por hombres entrenados por la OTAN en estos meses, pero sigue careciendo de apoyo aéreo y artillero digno de tal nombre.

“Si tus enemigos son más poderosos y fuertes que tú, no los atacarás, sino que evitarás con sumo cuidado toda posibilidad de enfrentamiento directo”. La advertencia de Sun-Tzu no parece haber sido escuchada por los titiriteros de Zelensky, que parecen creer que una ofensiva, por pírrica que sea, puede convertirse en un éxito propagandístico y desequilibrar a Rusia. Quizá tengan razón, pero creo que en el mejor de los casos será como la fallida ofensiva alemana de las Ardenas de 1944 y, en el peor, como la suicida Carga de la Brigada Ligera británica en la guerra de Crimea (1854).

Napoleón decía que la clave “de las grandes batallas” se resumía en saber esperar, trasladarse con rapidez y concentrarse oportunamente. Con un frente de 1.500 kilómetros en el que los defensores rusos se encuentran dispersos, el contendiente ucraniano, aun siendo más débil, puede abrir una brecha en un golpe de audacia si cuenta con el efecto sorpresa y concentra adecuadamente sus fuerzas. Sin embargo, el necesario secreto dificulta la preparación, la habitual maniobra de distracción diluye la potencia del ataque y la imprescindible rapidez de avance puede verse comprometida de modo impredecible. Además, si Rusia detectara una concentración de fuerzas en retaguardia éstas serían diezmadas antes de entrar en combate, como quizá esté ocurriendo ya.

Según fuentes rusas ayer se produjo un primer ataque ucraniano que fue repelido con grandes bajas entre los atacantes, incluyendo 1/3 de los carros de combate utilizados. Este ataque puede haber sido el comienzo de la ofensiva o la típica maniobra de distracción. En cualquier caso, si la ofensiva finalmente se produce y es inicialmente exitosa, los medios occidentales lo publicitarán como un éxito rotundo, pero sería ésta una conclusión precipitada: antes o después dicha ofensiva perderá fuelle y será detenida en seco. Con su frialdad característica, Rusia absorberá, detendrá, contraatacará y arrollará. Lejos de defender territorio a toda costa (salvo en ciudades estratégicas), realizará retiradas tácticas y se centrará en destruir metódicamente la capacidad militar ucraniana, que es su verdadero objetivo.

Ante el horror de esta guerra hay que denunciar una y otra vez que el provocador de este conflicto ha sido el gobierno de EEUU, que despreció los intentos por parte de Rusia de alcanzar un acuerdo de seguridad mutua ante una amenaza que consideraba existencial.

En palabras de alguien tan poco sospechoso como el norteamericano John Mearsheimer, graduado en West Point y conocido teórico en relaciones internacionales, “Putin estaba profundamente comprometido a lograr un acuerdo negociado e hizo todo lo posible durante años para explicar a EEUU por qué [una Ucrania hostil] no era aceptable para Rusia”[6].

Los argumentos esgrimidos sobre un supuesto expansionismo ruso nostálgico de la extinta URSS son construcciones realizadas a posteriori con fines propagandísticos. ¿Dónde está la evidencia del expansionismo de Rusia en los 22 años que llevaba el autócrata Putin en el poder antes de la invasión? ¿En qué documentos de seguridad y estrategia occidentales – España incluida – se mencionaba el expansionismo ruso como la gran amenaza para Europa antes de febrero del 2022? Déjenme que les responda: en ninguno. Rusia ha sido un enemigo artificialmente creado, y su pasado reciente como miembro del G8 parece querer olvidarse:

Los norteamericanos contaban con que las sanciones económicas iban a dañar seriamente a Rusia, pero éstas han fracasado (al menos a corto plazo), pues su PIB apenas descendió un 2% en 2022 y se espera que crezca muy ligeramente en 2023. Por su lado, las sanciones autoimpuestas por la sumisa UE, gobernada por una burocracia inepta que vive en su torre de marfil, han golpeado a los ciudadanos europeos con una gran inflación y una inestabilidad energética estructural, de modo que la recíproca dependencia de Rusia ha sido sustituida por una asimétrica y mucho más cara dependencia de EEUU. Las sanciones también han dañado a las empresas europeas, que se han visto obligadas a malvender sus activos en Rusia a toda prisa y a precio de saldo a compradores rusos. Pero si en Bruselas no están sobrados de inteligencia, en Berlín no le andan a la zaga: tras torpedear su propia economía, el gobierno alemán ha aceptado la humillación de mirar hacia otro lado mientras EEUU o sus “socios” presuntamente le saboteaban su más importante infraestructura energética, el gaseoducto Nord Stream 2.

Los amagos occidentales sobre la potencial incorporación de Ucrania a la OTAN, desde que en la Cumbre del 2008 ésta acordara – a iniciativa de EEUU – que Ucrania y Georgia se incorporaran a la organización[7], sólo pueden calificarse de peligrosa provocación. EEUU siempre ha sabido que la pertenencia de Ucrania a la OTAN era “la más roja de las líneas rojas para la élite rusa y no sólo para Putin”, como escribió el actual director de la CIA y ex embajador en Moscú, William Burns, en sus memorias (publicadas en 2019), en las que añadía:  “En más de dos años y medio de conversaciones con personajes clave de Rusia, desde los más cavernícolas del Kremlin hasta los liberales más críticos con Putin, aún no me he encontrado con nadie que no viera la entrada de Ucrania en la OTAN como una desafío directo a los intereses de Rusia[8]”. ¿Qué hacía la “defensiva” OTAN entrenando y armando desde el 2014 a Ucrania, un país no miembro con una política agresiva hacia una potencia nuclear?

Asimismo, hay que denunciar que esta guerra pudo haber acabado en pocas semanas, pero EEUU y Reino Unido decidieron alargarla y boicotearon las negociaciones entre las partes que tuvieron lugar en marzo del 2022 en Turquía. En efecto, Occidente intervino para “bloquear” cualquier acuerdo y levantar a Ucrania de la mesa, en palabras del ex primer ministro de Israel[9], corroboradas por el ministro de Asuntos Exteriores turco[10]. Hasta entonces el conflicto apenas había causado muertos, pero para algunos debilitar a Rusia bien valía sacrificar un país pobre y lejano del que nadie se acordará cuando todo haya acabado y la vida de centenares de miles de personas. Naturalmente, nada de esto podría haber ocurrido sin la inmoral complicidad del corrupto gobierno ucraniano[11], que traicionó sus promesas electorales de distensión con Rusia y arrojó a su propio pueblo al precipicio ante un adversario implacable que no podía perder.

En resumen, caben pocas dudas de que EEUU provocó el conflicto y alargó innecesariamente la guerra. Por eso, no debe sorprendernos que el 85% del planeta que no es Norteamérica o sus colonias europeas contemple estupefacto la hipocresía anglosajona. ¿Éstos son “los valores” de los que presume Occidente y afirma defender la OTAN?

El conflicto entre EEUU y Rusia que se desarrolla sobre suelo ucraniano no sólo ha puesto de manifiesto el frío horror de la guerra o la impasibilidad de los psicópatas del poder de ambos bandos frente a la pérdida de vidas humanas, sino el estado de mentira permanente que ha alcanzado nuestra sociedad y la inmoralidad de un Occidente que ha perdido el juicio.

[1] También nos han mentido sobre Ucrania – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[2] Zaluzhny destaca la “importancia estratégica capital” de defender Bajmut – SWI swissinfo.ch
[3] Bild: Zelensky, Zaluzhnyi have conflicting views on Bakhmut (kyivindependent.com)
[4] 36 Hours in Bakhmut: One Unit’s Desperate Battle to Hold Back the Russians – WSJ
[5] Ukraine short of skilled troops and ammunition as losses and pessimism grow – The Washington Post
[6] John Mearsheimer Ukraine Salon – YouTube
[7] NATO – Official text: Bucharest Summit Declaration issued by NATO Heads of State and Government (2008), 03-Apr.-2008
[8] The Back Channel, by William J. Burns, Random House 2020
[9] Western Bloc Led by ‘Aggressive’ Boris Johnson Ruined Russia-Ukraine Peace Deal, Leading to Year-Long Bloodshed, Says Ex-Israel PM (ibtimes.sg)
[10] Turkish FM says some NATO states want Ukrainian war to continue – Türkiye News (hurriyetdailynews.com)
[11] Ukraine’s Zelensky Is Challenged by Return of Domestic Political Troubles – WSJ

FUENTE FPCS: https://www.fpcs.es/la-lenta-derrota-de-ucrania/

Por Carmen Parejo Rendón Escritora y analista en distintos medios audiovisuales y escritos. Directora del medio digital Revista La Comuna. Colaboradora en Hispan TV y Telesur. Enfocada en el estudio y análisis de la realidad latinoamericana y de Asia Occidental. Que autoriza su publicacion en Dossier Geopolitico

El Bósforo o el ‘estrecho de Estambul’ se ha considerado uno de los grandes símbolos de conexión entre Europa y Asia. Además, es la única vía para que Bulgaria, Georgia, Rumanía, la parte suroccidental de Rusia y Ucrania alcancen el mar Mediterráneo.

Turquía está integrada en la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y a su vez, mantiene buenas relaciones con miembros destacados del BRICS, como Rusia, o referentes de los procesos progresistas latinoamericanos, como la República Bolivariana de Venezuela.

Recep Tayyip Erdogan, quien tiene una larga trayectoria en política, fue alcalde de Estambul (1994-1998), ocupó el cargo de primer ministro durante tres mandatos, desde 2003 hasta 2014, año en el que fue elegido como presidente de la República de Turquía y renovó tras la segunda vuelta en las pasadas elecciones del 28 de mayo, un nuevo mandato. Este largo período en el poder también ha marcado la agenda internacional del país y ha posicionado a Turquía en un lugar intermedio, no solo a nivel geográfico, sino en sus relaciones internacionales.

Situación en Siria

La victoria de Erdogan se produce en un contexto interno marcado fundamentalmente por la crisis económica que vive el país, por los problemas de cohesión social y por la situación de los refugiados sirios. Este tercer punto es determinante para comprender el viraje del posicionamiento internacional del país tras los años de gobierno del presidente Erdogan y cómo se establece una relación directa entre el devenir interno de Turquía y su actual contexto internacional.

En 2016 se alcanzó un acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía para frenar la afluencia masiva de refugiados que llegaban a las costas europeas (sobre todo a Grecia), huyendo del conflicto armado en Siria. Según este acuerdo, por cada sirio que se quedase en territorio comunitario, otro sería enviado a Turquía. A cambio, Bruselas prometió entregar a Ankara hasta 6.000 millones de euros para hacerse cargo de la situación.

La victoria de Erdogan se produce en un contexto interno marcado fundamentalmente por la crisis económica que vive el país, por los problemas de cohesión social y por la situación de los refugiados sirios.

La acogida masiva de refugiados ha generado un aumento de la xenofobia contra este grupo en el país que, además, se agudizó tras el terremoto que tuvo lugar en el norte de Siria y el sur de Turquía a inicios de febrero de 2023. No olvidemos que el epicentro de este terremoto se localizó justo en esta zona fronteriza con gran presencia de refugiados sirios.

Turquía y la UE

En relación con la Unión Europea, es importante recordar que Turquía ha sido candidata a integrarse dentro de este bloque; sin embargo, esto no se ha producido. Muchos analistas señalan que, más allá de enfrentamientos puntuales entre las partes, el principal motivo por el cual Turquía nunca se integrará en el proyecto europeo se debe a la dimensión geográfica del país y su potencial geoestratégico, que podría entenderse como una amenaza que desplazaría a las naciones hegemónicas dentro de esta alianza y otorgaría un papel de liderazgo en la UE al país euroasiático; además, algunos críticos consideran que la mayoría religiosa musulmana de esta nación también se podía entender como un elemento controvertido dentro de la lógica de la mayoría cristiana europea.

Analistas sostienen que el principal motivo por el cual Turquía nunca se integrará en el proyecto europeo se debe a la dimensión geográfica del país y su potencial geoestratégico.

Independientemente de las motivaciones, el rechazo de la Unión Europea ha sido determinante para el cambio en la estrategia internacional de Turquía que, alejada de ese proyecto, volvió con Erdogan al mando a redescubrir el antiguo Imperio otomano y a focalizar su política exterior en conseguir un papel preponderante en Asia central y Oriente Medio. Este cambio de estrategia, unido a las simpatías políticas del partido del presidente Erdogan, de corte islamista, y sus relaciones con la hermandad musulmana, son elementos que ayudan a comprender la participación de Turquía en el conflicto sirio y cómo esta decisión se enmarca en una lectura más amplia sobre su agenda en las relaciones internacionales.

El papel de Turquía en el conflicto armado sirio ha sido protagónico, destacando su apoyo a determinados grupos o su incursión en territorio sirio, como con la operación ‘Rama de olivo’, en enero de 2018, que culminó con la invasión terrestre de Afrín, al noroeste de Alepo, generando el rechazo del gobierno sirio y aumentando la confrontación entre ambos países vecinos.

El rechazo de la Unión Europea ha sido determinante para el cambio en la estrategia internacional de Turquía.

Lo cierto es que, pese a que prácticamente todos los candidatos llevaban en su programa la idea de solucionar el problema de los refugiados, este conflicto no es solo de carácter interno, sino que asume un debate más profundo sobre las relaciones internacionales de Turquía. Por un lado, por la implicación de la Unión Europea, reticente a las negociaciones con el gobierno sirio y al retorno de estos refugiados; y, por el otro, con el gobierno sirio, que en plena reconstrucción del país ve favorable el retorno de estos refugiados.

Es importante destacar que la situación en Siria actualmente ha cambiado. Aunque permanecen algunos focos activos, están localizados y, por lo tanto, el conflicto armado se da prácticamente por finalizado. A su vez, con mediación de Rusia y la República Islámica de Irán —y la participación de Turquía y evidentemente de Siria— se sigue profundizando en las negociaciones para conseguir la paz definitiva en el país.

Estas negociaciones son, probablemente, las que estén más cerca de poder resolver, entre otras cuestiones, la problemática de los refugiados.

Ankara y la OTAN

Otro elemento destacado es el hecho de que Turquía sea un país de la OTAN. Recientemente, vimos cómo el presidente Erdogan exigía para no imponer su veto al ingreso de Suecia y Finlandia al organismo, que estos países reconocieran como grupos terroristas a movimientos vinculados con el Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK). Finalmente, tras aceptar las exigencias, Turquía retiró el veto a Finlandia que ya está en pleno proceso de integración. Sin embargo, sabemos que EE.UU. mantiene una alianza con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y en concreto con las milicias kurdas de las YPG y YPJ en el noreste de Siria, lo que le sirve para justificar su presencia allí y que se ha convertido en uno de los elementos que impiden el control sirio sobre todo su territorio y sobre parte de sus recursos.

El modelo turco implementado por su actual presidente, refleja la idea de un mundo multilateral en construcción, basado en la capacidad de maniobra de los Estados para aplicar una política exterior relativamente independiente.

Las contradicciones de intereses entre EE.UU. y Turquía no son algo residual. Sin embargo, es improbable que Turquía abandone su participación en la OTAN, sobre todo porque saben que a la alianza le interesa mantener a Ankara dentro de su órbita, y es algo que el presidente Erdogan ha sabido explotar. 

La confirmación de la continuidad del presidente Recep Tayyip Erdogan, de entrada, nos permite vislumbrar continuidad en la aplicación de esta política internacional más autónoma que contradictoria.

El modelo turco implementado por su actual presidente, refleja, una vez más, la idea de un mundo multilateral en construcción, no basado tanto en la confrontación entre bloques ideológicamente afines sino más bien en la capacidad de maniobra de los Estados para aplicar una política exterior relativamente independiente y con base en sus propios intereses y proyecciones.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT. y de DG

Por M.K.Bhadrakumar  28 de mayo

La operación duró 224 días y se convirtió en una batalla épica. Ucrania pagó un alto precio con sangre al tratar de retener a Bahamut, que llegó a llamarse una “picadora de carne”. 

Los analistas estadounidenses han enumerado veinticinco brigadas ucranianas y al menos 9 batallones y 5 regimientos,  un despliegue estimado de 120.000 soldados como mínimo, lanzados a la batalla por Kiev. Se estima que un 70% de bajas significaría que Ucrania sufrió más de 70.000 muertos y heridos.  Es una derrota devastadora. 

La doctrina militar convencional dice que un ejército que ataca a una fuerza atrincherada necesitará al menos tres veces más soldados que la fuerza defensora en las fortificaciones. Pero los combatientes de Wagner, que suman 32.000 combatientes, se enfrentaron a una fuerza de representación de la OTAN casi 4 veces mayor en número y equipada con armamento moderno. 

La conmoción por la aplastante derrota quedó reflejada en los rostros del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y del presidente de Ucrania, Vladimir Zelensky, cuando se enfrentaron a los medios de comunicación en Hiroshima, pocas horas después de que apareciera la declaración del Kremlin. Al leer un texto preparado, Biden anunció, en un importante cambio de política, que EE. UU. «Lanzaría algunos nuevos esfuerzos conjuntos con nuestros socios para entrenar a pilotos ucranianos en un avión de combate de cuarta generación como el F-16». 

Mientras tanto, en una serie de incidentes llamativos, Ucrania comenzó a atacar objetivos en Rusia con armas suministradas por Estados Unidos y Gran Bretaña. Ha habido ataques esporádicos de artillería y misiles Himars contra civiles rusos en ciudades fronterizas; dos ataques con drones al Kremlin; y los misiles de crucero británicos Storm Shadow atacan objetivos en Rusia. En un caso particular, la semana pasada, hubo una incursión transfronteriza en la región de Belgorod con vehículos y armas suministrados por Estados Unidos. Pero ninguno de estos ataques puede considerarse como un «cambio de juego».

Si bien EE.UU. y el resto de la OTAN fingen ignorar estos ataques, el hecho clave es que Ucrania obtiene datos de objetivos que solo las fuentes de inteligencia de la OTAN pueden proporcionar. Por lo tanto, se ha roto la línea roja de décadas que se remonta a la Guerra Fría, es decir, que ni EE. UU. ni Rusia atacarían el territorio del otro bando directa o indirectamente. (Sostuvieron las barandillas incluso durante la yihad afgana en la década de 1980).

Va a haber consecuencias. La primera señal llegó con la noticia de que ya se están desplegando armas nucleares en Bielorrusia y el ministro de Defensa, Sergey Shoigu, estuvo en Minsk para firmar el acuerdo necesario que detalla la logística del despliegue.  Biden dijo a los periodistas el viernes después de regresar de Japón que su reacción al despliegue ruso es “extremadamente negativa”.

Pero en realidad, la intención de Moscú es dotar a Bielorrusia de una capacidad disuasoria contra cualquier movimiento precipitado de la OTAN, como cortar el acceso a Kaliningrado. Por cierto, Estados Unidos también ha mantenido armas nucleares en suelo europeo durante muchos años. 

Pero siempre puede surgir un punto crítico. El próximo ejercicio de la OTAN, cuyo nombre en código es Air Defender 23 (del 12 al 23 de junio), será el ejercicio militar más importante jamás realizado sobre los cielos europeos y el ejercicio de despliegue de fuerzas aéreas más extenso en la historia de la alianza occidental, en el que participarán 25 países de la OTAN, 10.000 efectivos militares y aproximadamente 220 aviones. 

Para citar a Larry Johnson, conocido bloguero estadounidense y exanalista de la CIA, “una operación de entrenamiento de este tamaño y escala en el contexto de las crecientes tensiones en la región es como encender una cerilla en un tanque de almacenamiento de gasolina”. Dicho esto, a nivel táctico, el ejército ruso también se está posicionando para nuevas operaciones para completar la liberación de Donbass, después de haber obtenido el control de Bahamut, que es un importante centro de comunicaciones a través del cual pasó toda la logística ucraniana a lo largo del arco de Donetsk hasta Seversk. hasta ahora.

Un informe en Izvestia el miércoles dijo, citando la opinión de expertos, que Avdiivka y Maryinka son «los siguientes en la fila… para que no haya bombardeos en la ciudad de Donetsk… Luego, tendremos que apagar el gran arco de Donetsk, desde Ugledar a Seversk con acceso». a Konstantinovka y Slavyansk. Estas son las dos últimas ciudades de la gran aglomeración de Donbass, seguidas de la estepa (que conduce hacia el río Dniéper) donde será muy difícil que el enemigo aguante”. 

Nuevamente, los combatientes de Wagner están siendo reemplazados por fuerzas regulares rusas para futuras operaciones. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo en una entrevista en la televisión rusa el viernes: “Es difícil decir dónde está el punto de ruptura… Obviamente, el grado de participación directa e indirecta en este conflicto por parte de los países del Occidente colectivo está aumentando día a día. Esto puede prolongar el conflicto, pero no cambiará el rumbo drásticamente. No puede cambiar el rumbo en absoluto. Rusia seguirá adelante con la operación, y Rusia garantizará sus intereses de una forma u otra y logrará los objetivos designados”. 

Mientras tanto, Rusia ha estado realizando una intensa campaña de bombardeos para dificultar que Kiev reúna la mano de obra y la potencia de fuego necesarias para lanzar y mantener una operación ofensiva más allá de unos pocos días, y está intensificando sus operaciones en   general para diezmar las capacidades militares de Ucrania. 

El “conocido desconocido” es cómo la campaña electoral estadounidense de 2024 afectará la trayectoria de la guerra. El cambio de Biden en el F-16 puede verse como una reacción instintiva. Incluso el general Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, admite que el F-16 no es un «arma mágica».

Mientras tanto, Rusia sigue investigando las intenciones de Estados Unidos . En una entrevista con la prestigiosa revista International Affairs, el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Ryabkov, dijo el viernes que “la élite gobernante estadounidense se ha consolidado en gran medida sobre una base antirrusa, independientemente de la afiliación partidaria. En mi opinión, la situación se está convirtiendo en una fuerza mayor”.

Sin embargo, Ryabkov, quien es la “persona clave” de más alto rango para las relaciones con los EE. UU. en el Ministerio de Relaciones Exteriores, también agregó: “No importa cómo resulten las cosas, estamos dispuestos a mantener el diálogo con quien se mantiene o con quien llegue al poder en los EE. UU.”

Por lo tanto, la renuncia de Ucrania a la adhesión a la OTAN y la UE y el regreso al estado neutral de países no alineados seguirá siendo una de las condiciones clave para un proceso de paz exitoso en Ucrania. 

La gran pregunta es hasta dónde llegará la OTAN en su próxima cumbre en julio en Vilnius; o, ¿significaría esto la membresía plena de Ucrania o algo más? La probabilidad de que se tomen decisiones importantes en Vilnius puede, quizás, descartarse.

Curiosamente, el Kremlin se entusiasmó instintivamente con la idea de una llamada telefónica a Putin “a su debido tiempo”, expresada por el canciller alemán Olaf Scholz poco después de su regreso a Berlín de la cumbre del G7 en Hiroshima. Berlín se ha opuesto constantemente a cualquier movimiento precipitado de la OTAN a propósito de la membresía de Ucrania.

En una entrevista con el Wall Street Journal el viernes para celebrar su centenario, Henry Kissinger también comentó que “la oferta de incluir a Ucrania en la OTAN fue un grave error y condujo a esta guerra”. Kissinger abogó, en cambio, por una mayor claridad en la postura de Rusia sobre Europa, señalando que si bien Rusia está interesada en fomentar los lazos con Europa para su propio desarrollo, también es cautelosa ante las amenazas potenciales provenientes de Occidente.

La «Picadora de Carne Rusa» en Bajmut una derrota devastadora