Entrevista que me realizara el multimedio Irani HispanTv sobre la crisis sanitaria de Peru y sus consecuencias en el Programa «El porque de las Noticias», donde se trataron tres temas: Futuro del acuerdo nuclear. Drama migratoria. Perú en crisis

¿Por qué Irán dice que no es ni “lógico” ni “viable” atender las exigencias de EE.UU. mientras no se levanten las sanciones? ¿Por qué se torna cada vez más difícil la situación de la caravana de migrantes centroamericanos? ¿Por qué Perú está viendo sobrepasado su sistema sanitario?

  • No es ni “lógico” ni “viable”, es la respuesta del canciller iraní frente a atender las exigencias del nuevo Gobierno de EE.UU. de retomar los compromisos nucleares previos al levantamiento de sanciones.
  • La migración desde el Centroamérica hacia EE.UU. pone de manifiesto el peligro al que se exponen sus integrantes. Un joven que figura entre las víctimas de la reciente matanza en Tamaulipas da cuenta de ello.
  • Con un sistema sanitario saturado, Perú enfrenta la segunda ola de la pandemia del nuevo coronavirus. El país suma más de 40 000 muertos y más de 1 000 100 personas se han infectado en el territorio.

Por Dr. MIGUEL ANGEL BARRIOS *

Realizaremos un repaso como enunciados de lo que consideramos las tendencias geopolíticas del 2021, sin llegar a un análisis, pero si como prefiguración del actual escenario estratégico:

-La pandemia: alteró todos los pronósticos para 2020 y será también protagonista en 2021. La mayoría de los países seguirán sufriendo contagios y muertes y se inició una competencia de la Geopolítica de las vacunas

-La presidencia de Joe Biden: el nuevo presidente inició su gobierno con una fuerte apuesta al multilateralismo. Queda el interrogante si el trumpismo se redujo a Trump, a una línea del partido Republicano o a una nueva fuerza política asociada al extremismo y las redes sociales en una geografía de divisiones culturales

-Desinformación: la sociedad de la información queda jaqueada por la desinformación que la pandemia profundizó. Las teorías de la conspiración sobre el coronavirus por ej. demuestran esta desinformación mundial

AMÉRICA LATINA

América Latina llega al 2021 entre la polarización, la incertidumbre y la oportunidad.

La pandemia de coronavirus incrementó la incertidumbre en un 2020 atípico.

La agenda política tomó nueva fuerza en el último trimestre del año. El triunfo a favor de una nueva constitución en Chile y el fin de la crisis institucional en Bolivia tras la victoria de Luis Arce son los casos más importantes.

Pero no son los únicos. La violencia del narcotráfico sigue azotando México y Colombia, al igual que las protestas sociales y por la pandemia en Ecuador, Brasil, Guatemala o Perú.

En la Argentina el balance de la gestión de AF es positivo. Solo si tomamos dos variables queda demostrado:

-no colapsó el sistema de salud por la pandemia y ha iniciado un programa de vacunación, el más importante de América Latina

-el Estado no fue neutro, sino que asistió y promovió con programa sociales a todos los estratos sociales

-impulsó una política de integración latinoamericana

-impulsó un debate público y ético de la deuda externa con el Papa Francisco, el F.M.I de corresponsabilidad de una novedad estratégica .

Sin embargo, el gobierno no es peronista en el sentido clásico del primer peronismo, existiendo una tensión entre el progresismo cristinista, el pejotismo como aparato de poder, los nuevos movimientos sociales, el viejo sindicalismo, los gobernadores y núcleos peronistas y seguidores del Papa Francisco.

Pensamos que Francisco-Perón es el eje donde debemos movernos.

El destino del gobierno dependerá de las correlaciones de fuerza y de la voluntad política de AF para articularse como polo aglutinador.

Es muy importante la evolución de esta tensión Patria Grande o Patria Chica dentro del gobierno argentino.

EE.UU

-2021 puede agravar la polarización en EEUU o ser el inicio de la reconstrucción nacional bajo el liderazgo de Joe Biden

-La respuesta de la administración Biden a la crisis sanitaria y económica a causa de la pandemia, así como a la división social

-Reimpulso del multilateralismo

CHINA

China celebra el centenario del Partido Comunista en 2021.

-China da un paso más hacia la autosuficiencia económica y tecnológica con su decimocuarto plan quinquenal, tratando de aumentar su independencia de un mundo cada vez más impredecible.

-El nacionalismo chino reforzado por la pandemia, choca con una mayor desconfianza internacional hacia Pekín.

– Continúan las tensiones con EEUU. La nueva presidencia de Joe Biden con su inclinación hacia el multilateralismo

EUROPA

-Los desafíos de Europa en el 2021 pasa por el fin del Brexit, una crisis económica y tensiones internas -Respuesta a dos crisis, sanitaria y económica

-Tensiones internas en el último año de Merkel. El eje franco alemán reforzado en búsqueda de la autonomía estratégica de Europa y por otro lado, los euroescépticos

-El europeísmo se refuerza con el cierre del brexit y coincidiendo con la llegada de Biden a la Casa Blanca

RUSIA Y EL ESPACIO POSTSOVIETICO

Rusia posee el gran desafío de lograr un difícil equilibrio entre defender sus intereses en política exterior y controlar los elementos desestabilizadores internos.

– Continuación de las reformas internas de Rusia para recalibrar el equilibrio institucional y entre las élites del país, de cara a una posible transición del poder

-Bielorrusia y su dictador Lukashenko le resulta totalmente antieconómico a Rusia sostenerlo.

-Las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán tras la guerra, así como la creciente polarización en Georgia auguran un año de mucha inestabilidad política en el Cáucaso sur

ORIENTE PRÓXIMO Y EL MAGREB

La llegada de Biden, el retorno de las protestas y los conflictos marcarán el año

-Tensiones por la posible vuelta al acuerdo nuclear con Irán y otros cambios de Biden a la política de Trump.

-Rusia, China, Turquía e Irán siguen ganando peso en la región.

-El Papa Francisco visita Irak -santuario del islam chiita -en marzo.

-Los conflictos en Libia y Afganistán pueden avanzar hacia su resolución, pero los de Siria y Yemen se estancan y el del Sáhara se agrava. Más reconocimientos árabes a Israel pueden enterrar la causa palestina

-Turquía es la gran incógnita de los EEUU

AFRICA SUBSAHARIANA

2021 puede ser un año de recuperación para África. El continente volverá al crecimiento económico. Las claves serían

-Entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio Africano

-África está entrando en algunos países en ciclos de buena gestión pública y es un tema a estudiar.

-La pandemia no ha traído a África subsahariana la cifra devastadora de muertes que se esperaba.

La región solo tiene el 5% de los casos a nivel mundial y un 3% de las muertes, siendo un 17% de la población global.

La ONU pronosticaba en abril al menos 300 mil muertes y que habría hasta 3,3 millones solo en 2020

ASIA PACIFICO

Mientras Asia Pacifico lucha por recuperarse de la pandemia, varios países tratarán de contener la creciente influencia china formando un frente común con EEUU

-Cambio de estrategia de EEUU, que en vez de buscar una confrontación directa con China se apoyará más en sus aliados

-La distribución de la vacuna, una herramienta diplomática para varias potencias regionales que buscan expandir su influencia.

*Doctor en Ciencia Política / Director Academico de Dossier Geopolitico

Ideas difundidas por La Senal Medios https://xn--lasealmedios-dhb.com.ar/2021/01/29/tendencias-geopoliticas-en-el-2021/

Por Luis Domenianni

Razones de salud fueron las invocadas, el 28 de agosto de 2020, por el primer ministro de Japón, Shinzo Abe (66 años), para presentar su renuncia al cargo. Diecisiete días después, fue reemplazado por su jefe de Gabinete, Yoshihide Suga (72 años).

Una dolencia intestinal, arrastrada desde la juventud y empeorada durante el curso de 2020, fue la causa señalada para justificar la resignación del cargo de primer ministro por parte de Shinzo Abe.

Abe fue el primer ministro japonés que más tiempo duró en el cargo. Lo ocupó durante un año entre setiembre del 2006 e igual mes del 2007, y durante casi ocho entre diciembre del 2012 y setiembre del 2020. Superó así a su propio tío-abuelo Eisaku Sato, primer ministro entre 1964 y 1972.

Si bien la enfermedad del ex primer ministro no es puesta en duda, la situación política japonesa daba muestras del deterioro de su imagen y de disensos marcados en el seno de su propio gobierno.

Por un lado, acusaciones no comprobadas de corrupción. Por el otro, un mal manejo de la gestión sobre la pandemia del coronavirus como producto de las idas y vueltas alrededor de la realización, o no, de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La inusual extensión de la administración Abe se debe a varios factores. A saber: una comunicación minuciosa, una acción coordinada con los grupos de presión influyentes tales como los sectores empresariales, las sectas religiosas y los lobies de la derecha nacionalista, tales como la Nippon Kaigi de la que Shinzo Abe es miembro.

Pero la causa principal es, sin duda, la ausencia de una oposición creíble. Una después de la otra, las elecciones resultan ganadas por el partido oficialista, el Partido Liberal Demócrata (PLD), con el único bemol que se trata de elecciones en las que vota menos de la mitad de los capacitados para sufragar.

El ex primer ministro Abe es a su vez el inspirador de las llamadas “Abenomics”, medidas económicas tales como la flexibilización monetaria, las reformas estructurales y un mayor gasto público. El todo, y al amparo de una coyuntura internacional favorable, arrojó como resultado un crecimiento leve pero sostenido del Producto Interno Bruto (PIB).

De su lado, el nacionalismo del primer ministro Abe quedó de manifiesto en la revisión de hecho del artículo 9 de la Constitución de 1947, la Constitución McArthur del nombre del general estadounidense bajo cuyo mandato fue redactada.

Dicho artículo establece la renuncia de Japón a la guerra. Pero, la adquisición de material militar y, sobre todo, la aprobación de una ley que autoriza el desplazamiento fuera del país de tropas japonesas, redujo sensiblemente su alcance.

La ambición del nacionalismo japonés sobre la materia va más allá. Apunta al cambio de esa Constitución “impuesta por los norteamericanos”, según la definición del propio ex primer ministro. Para ello, contaba con el éxito de los Juegos Olímpicos del 2020. Un éxito que le hubiese permitido presentarse para un cuarto mandato en el 2021.

El coronavirus arruinó todo. Las “Abenomics” perdieron eficacia con el parate económico que sobrevino pese a la resistencia del primer ministro en declarar la “urgencia sanitaria”. Y los malos manejos se sucedieron. Desde el caso del paquebote Diamond Princess, con contagios a bordo, hasta permitir el ingreso con fines turísticos de pasajeros chinos.

Resultado: una caída de popularidad que quedó en evidencia con encuestas que, en promedio, arrojaban solo el 36 por ciento de opiniones favorables. En estas condiciones, mejor salir.

Un heredero en problemas

Yoshihide Suga, nació en Ogachi –ahora, Yuzawa-, prefectura de Akita, al norte de la isla de Honshu, la principal y más poblada del país. De familia acomodada, cursó estudios en la Universidad Hosei de Tokio.

Su vida fue la de un “aparatchik” –profesional- político del Partido Liberal Democrático que gobernó con dos únicas interrupciones acotadas los destinos del Japón desde la posguerra mundial en adelante.

Afiliado a la mencionada Nippon Kagial –grupo nacionalista-, Suga creó el equipo para revisar la denominada Declaración de Kono, del año 1993, por la que Japón reconoció el reclutamiento de esclavas “de placer” forzadas entre las mujeres de la Corea ocupada por el Ejército Imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

El 28 de agosto de 2020, tras la dimisión del jefe del gobierno, Shinzo Abe, Yoshihide Suga fue electo por los representantes al parlamento nacional y los prefectos de las regiones como nuevo primer ministro del Japón.

Desde lo interno, el mandato del flamante primer ministro debe enfrentar la cuestión sanitaria relativa a la pandemia del COVID-19 y al estancamiento económico, no en todo pero en buena medida impulsado por las restricciones vinculadas con el coronavirus.

Desde el lado exterior, Japón enfrenta dos amenazas, China y Corea del Norte, y una reivindicación, el citado caso de las mujeres esclavas “de placer” de Corea del Sur.

Desde lo ideológico, un revisionismo de las consecuencias de la derrota de 1945 y la modificación del artículo constitucional referido a la renuncia a la guerra.

No le va del todo bien al primer ministro Suga en estos sus primeros casi cinco meses de gobierno. El 13 de enero de 2020, el gran Tokio y otras siete prefecturas que reúnen en total más del 60 por ciento de la población del país fueron objeto de la declaración de estado de urgencia.

El problema, además del crecimiento de los contagios, es la escasa predisposición de la disciplinada población japonesa a acatar las directivas gubernamentales. Al punto tal que el primer ministro decidió presentar un proyecto de ley para perseguir penalmente a quienes no acatan las directivas en materia de salud.

Los observadores explican la súbita y paradójica resistencia a los errores de implementación de la política gubernamental sobre la materia. Las reacciones tardías, a veces contradictorias, parecen ser suficientes razones para disuadir a los japoneses de aceptar las consignas gubernamentales, en particular, aquella que limita los desplazamientos internos.

Pruebas al canto, los sondeos de opinión. Según la cadena de televisión pública NHK, el 79 por ciento de los entrevistados estima que el gobierno reaccionó demasiado tarde frente a la pandemia y que lo hizo así por priorizar la economía.

De su lado, una encuesta llevada a cabo por la agencia noticiosa Kyodo News indica que un 45 por ciento de los entrevistados es partidario de un retraso de los Juegos Olímpicos –pasaron del 2020 al 2021- y que otro 35 por ciento prefiere la anulación lisa y llana de su realización.

Agregada a la “rebelión” del coronavirus, la resistencia a los Juegos Olímpicos, tema sobre el que el gobierno hace centro de su propio prestigio, puede acarrear consecuencias políticas para el primer ministro Suga, en particular dentro del propio partido de gobierno.

Probablemente, la exigencia de claridad al gobierno se vea representada de forma elocuente frente a la campaña “Go to Travel” de promoción y estímulo del turismo interno, financiada por el propio gobierno. Y es que las asociaciones de médicos japoneses culpan a dicha campaña por la duplicación de los contagios durante la “tercera ola”.

Deflación y democracia estática

El Japón de la década de 1980 vivió una bola de nieve especulativa que dejó secuelas imborrables en la población. Secuelas que no quedaron limitadas a las generaciones jóvenes de aquel entonces, sino que se trasladaron a quienes hoy forman parte de la juventud del país.

Nadie imagina actualmente, como ocurrió en aquel entonces, un socorro del estado frente a una debacle como aquella. Resultado: la juventud actual privilegia el ahorro por sobre el consumo.

Así, las ventas anuales de vehículos –comenzado el nuevo milenio- descendieron en promedio un 20 por ciento. De su lado, los viajes al exterior cayeron, en la franja de los 20 a 30 años, en un 30 por ciento.

No es difícil imaginar, en un contexto semejante, una carrera casi desenfrenada por ofrecer productos y servicios a menor precio. La reacción, a su vez, consiste en comprar menos para que los precios continúen en descenso.

Las “Abenomics”, con tasa de interés negativa incluida, fueron un incentivo para el consumo, pero el muy débil o nulo incremento salarial pusieron freno a la intención consumista.

Y el dato demográfico. Ante la incertidumbre, los jóvenes no forman pareja y mucho menos familia. El resultado es un envejecimiento de la población que suele no consumir demasiado y, por el contrario, ejerce una fuerte influencia sobre el gasto público.

A la vista, un estado de situación que, en principio, requiere cambios. De los comportamientos sociales y de las decisiones políticas. La asunción del primer ministro Suga no parece, de momento, tener en cuenta dichas necesidades.

Japón es hoy una democracia, sin dudas respetuosa de la ley, pero inmóvil, con un partido dominante –PLD, Partido Liberal Demócrata- que gobierna desde 1955 con el solo paréntesis de un corto período entre 1992 y 1993 y otro, un poco más largo, entre 2009 y 2012.

La reacción social es la apatía. Por un lado, la población que envejece suele girar hacia el conservadurismo. Por el otro, la desconfianza juvenil hacia la política queda de manifiesto, no solo en la falta de compromiso, sino en la abstención electoral.

Aun así, la sociedad japonesa demuestra virtudes que desaparecen en otras latitudes. En primer término, no existe espacio para el populismo. En segundo lugar, la criminalidad es baja y la violencia en las calles inexistente. No es poca cosa.

Por último, se trata de un país con cohesión étnica. De los algo más de 125 millones de personas que pueblan Japón, casi 121 millones son de etnia japonesa. Solo en las muy sureñas islas Ryukyu (Okinawa), los japoneses étnicos ceden su primacía ante el 1,2 millones de ryukyuan quienes privilegian la etnia por sobre la nacionalidad japonesa.

El resto de los habitantes, salvo algunas muy pequeñas minorías como los Ainu del extremo norte japonés, son extranjeros. En particular: coreanos, chinos y filipinos, seguidos por brasileños y peruanos.

La mirada geopolítica

Ideología, por un lado, incertidumbre, por el otro, desembocan en la formulación de una política de defensa activa. O mejor dicho, dejar atrás la política militar estrictamente defensiva para pasar a una estrategia activa.

Tanto el primer ministro Abe como su sucesor Suga topan contra la reticencia popular sobre la materia. Una reticencia que se debilitó en la medida que acciones propias y ajenas demostraban cierta ingenuidad en la materia.

Al respecto, conviene mencionar las presiones del ex presidente, Donald Trump, para que Japón gaste más en defensa y se haga cargo del tema a fin de liberar las responsabilidades de Estados Unidos en su defensa, adquiridas como producto de la Constitución de 1947 que prohíbe al Imperio del Sol Naciente llevar a cabo acciones de guerra.

Con el nuevo presidente Joe Biden es factible que los Estados Unidos renueven sus compromisos defensivos, aunque la semilla de la desconfianza está plantada.

Semilla de la desconfianza a la que abonan la voracidad china, el belicismo norcoreano y, en mucho menor medida, la irresuelta cuestión de la soberanía sobre las islas Kuriles del sur que detenta Rusia desde la ocupación del archipiélago por el Ejército Rojo en 1945.

Las anunciadas intenciones chinas de dominación del orden mundial motivaron la formación del Quad, integrado por Japón, Australia, Estados Unidos e India, como embrión de una alianza militar estratégica con el objetivo de cercar y detener el avance chino.

Las relaciones entre Japón y China reconocen antecedentes de difícil asimilación. La ocupación de gran parte de China por el Ejército Imperial japonés, la brutalidad, la violación sistemática de los derechos humanos y la explotación por parte de los ocupantes resultan difíciles de olvidar aun cuando ya transcurrieron 75 años del fin de aquella ocupación.

A la fecha la situación es la opuesta. No se trata de una ocupación militar china sobre Japón, ni mucho menos. Pero sí de contener la agresividad del gobierno comunista chino que se manifiesta en la región del Mar de la China y que, puntualmente, para Japón incluye la soberanía sobre las islas Senkaku, ubicadas inmediatamente al norte de Taiwan.

Las islas, deshabitadas, fueron ocupadas por los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y traspasadas a Japón en 1972. Forman parte del acuerdo de defensa estadounidense-japonés, de allí su importancia estratégica.

La modernización acelerada de las Fuerzas Armadas chinas genera temores y reclamos por parte de las Fuerzas de Autodefensa (FAD), nombre oficial de las Fuerzas Armadas japonesas.

Las decisiones recientes de compra de destructores equipados con sistemas antimisiles Aegis y de misiles anti navíos hipersónicos de largo alcance, resultan útiles para la táctica de escudo defensivo, no para el reclamo de equipamiento militar ofensivo.

Con todo, la relación con China es contradictoria. Si por un lado, en materia de defensa, Japón integra y promueve el Quad, por el otro, firma el acuerdo de libre comercio con China, la Asociación Económica Integral Regional, RCEP por sus siglas en inglés.

Cierto es que el tratado RCEP incluye a Australia, Corea del Sur y Nueva Zelandia, además de los 10 países de la ASEAN –Asociación de Naciones del Sudeste Asiático- que conforman Birmania, Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

A su vez, el RCEP se agrega al Acuerdo Transpacífico de Cooperación (TPP) que integran varios de los países mencionados más cuatro americanos: Canadá, Chile, México y Perú. Estados Unidos, incluido originalmente, se retiró por disposición del ex presidente Trump en enero del 2017.

El todo suma para China pero, aparentemente, suma más para Japón. Sobre todo porque las inversiones japonesas en la región son mayores que las chinas y porque Japón aparece rodeado de países que no mantienen buenas relaciones con China.

En cuanto a Corea, la situación es harto difícil. Los del Norte resultan una amenaza militar de consideración a partir de su desarrollo de misiles capaces de alcanzar Tokio y todas las ciudades japonesas con carga de ojivas nucleares.

Además, no está resuelto el contencioso por los secuestros de diecisiete ciudadanos japoneses por parte de la dictadura norcoreana entre 1977 y 1983. De esos diecisiete solo cinco regresaron a Japón para una corta visita y no fueron reenviados a Corea del Norte como preveía el acuerdo respectivo.

Y por último queda Corea del Sur con una controversia sobre las llamadas “mujeres de placer”, verdaderas esclavas sexuales coreanas para satisfacción del Ejército Imperial que ocupó la península desde principios del siglo XX hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Recientemente, una sentencia de un tribunal surcoreano obliga al gobierno japonés a indemnizar con 75.000 euros a cada una de doce de aquellas mujeres –algunas fallecidas durante el proceso- surcoreanas obligadas a prostituirse durante la ocupación.

Japón se niega a reconocer la validez de la demanda y arguye que la cuestión quedó resuelta tras un acuerdo bilateral “ad hoc” en 2015. Pero, para el tribunal, un acuerdo entre países no implica la pérdida del derecho individual al reclamo de compensaciones.

Pasaron tres cuartos de siglo desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial pero las consecuencias del militarismo japonés lejos están de haber quedado superadas.

Más aún mientras los políticos –primeros ministros incluidos- continúen sus homenajes ante el santuario sintoísta –religión nativa japonesa- de Yasukuni donde es venerada la memoria y son albergados los espíritus de los 2.466.532 soldados japoneses y coloniales –coreanos y taiwaneses- caídos en conflictos bélicos, según un listado oficial.

Ocurre que entre esos casi 2,5 millones de fallecidos figuran catorce criminales de guerra “Clase A” declarados como tales por el Tribunal Internacional para el Lejano Oriente, varios de ellos ejecutados en la horca. El principal: el general Hideki Tojo, el belicista primer ministro de Japón entre los años 1941 y 1944.

Nota Japón:

Territorio: 377.975 km2, puesto 61 sobre 247 países y territorios dependientes.

Población: 125.684.000 habitantes, puesto 11.

Densidad: 333 habitantes por km2, puesto 41.

Producto Bruto Interno: 5 billones 749.550 millones de dólares, puesto 4 (a paridad de poder adquisitivo, PPA). Fuente: Fondo Monetario Internacional.

Producto Bruto Interno per cápita (PPA): 44.426 dólares anuales, puesto 27.

Índice de Desarrollo Humano: 0,919, puesto 19. Fuente Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Luis Domenianni

Publicada en Visión Federal Seccion Internacionales https://www.visionfederal.com/2021/01/23/japon-entre-la-apatia-del-envejecimiento-y-las-urgencias-de-la-geopolitica/ 

Por NAZANÍN ARMANIAN

«Es posible que hayamos creado un Frankenstein» dijo un arrogante Richard Nixon en 1994, pidiendo perdón a la historia por permitir la incorporación de China en el mercado libre sin conseguir hacerse con el control de aquella milenaria civilización y someterle como un «socio menor» bajo su liderazgo: la creación traicionó a su creador, insinuó, disimulando su profunda ignorancia sobre el pasado y el presente de aquella potencia asiática. Cierto que entonces consiguió la cooperación china para aislar a la Unión Soviética, pero aquel país se define por ser protagonista de una de las revoluciones populares más determinantes de la historia de la humanidad que no de los errores que han cometido algunos de sus dirigentes.

EEUU se queda sin ideas, ya no para subordinar a la República Popular de China sino para contener su ascenso económico y el aumento de su peso político en el mundo. La Administración Obama ideó el Pivote asiático, que iba a consistir en crear una amplia estrategia militar, diplomática y económica en Asia, con el respaldo de sus aliados, con el fin de establecer su supremacía en el continente. No funcionó, entre otras muchas razones porque EEUU incumplió su promesa de invertir en los países del sudeste asiático y sus infraestructuras, y el gobierno de Trump abandonó la Asociación Transpacífica, demostrándoles que no se puede fiar de los lideres caprichosos de EEUU. ¿Por qué, entonces, el equipo de Biden cree que, a pesar de la desastrosa situación interna de EEUU, y el ascenso de China a ser la primera potencia comercial del mundo, podrá reavivar el «Pivote asiático» y devolver al genio en la botella, donde nunca estuvo?

Un Zar de Asia en el Gabinete

Así se apoda el exoficial naval y veterano funcionario experto en sudeste asiático Kurt Campbell, nombrado por Biden para coordinar las políticas asiáticas de su gobierno. Campbell, desde el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) trabajará con Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional, para juntos impedir que China «consiga el dominio global», recoger los pedazos de EEUU que dejó atrás Donald Trump por su paso, y «hacer América grande otra vez» como desea Joe Biden.

Campbell, el «Zar de Asia», por sus relaciones de amistad con los líderes de los países aliados de EEUU en aquella región, es director de la consultora The Asia Group, fue subsecretario de Estado para Asuntos de Asia Oriental y el Pacífico durante la presidencia de Clinton, y el artífice de la política «Reequilibrio» hacia Asia en la administración Obama-Biden.

El «Pivote asiático 2.0» es la promesa de Biden de una política agresivo y más efectiva hacia China, un competidor económico como ningún otro al que se haya enfrentado la superpotencia occidental. Sin embargo, Biden ha empezado mal: llamar «matón» al presidente Xi Jinping y amenazar con «presionar, aislar y castigar a China» suenen más bien a las rabietas y amenazas de un niño prepotente que de un político maduro.

El presidente electo de EEUU cree que la única potencia capaz de desafiar la hegemonía mundial de EEUU es China, aunque el país de Mao cuenta sólo con una influencia económica global: para obtener una hegemonía mundial hace falta una industria cinematográfica como Hollywood, una influencia cultural, un sistema de alianzas globales y cientos de bases militares sembradas por el planeta. Lo que pretende China, hoy por hoy, es acabar con la primacía militar de EEUU en el Este de Asia, por representar una amenaza seria: nadie ha olvidado las agresiones militares de este país a Vietnam y Corea. De hecho, los conflictos entre ambas potencias se han centrado en las proximidades de la geografía china: las islas del Mar de China Meridional, Tíbet, Taiwán o Hong Kong.

Lo halcones del Partido Demócrata, como Michele Flournoy, la subsecretaria de Defensa en la administración Obama, proponen el fortalecimiento del ejército de EEUU para que pudiera «amenazar de manera creíble con hundir todos los buques militares, submarinos y buques mercantes de China en el Mar de China Meridional en 72 horas«. Obviamente, inflamar «el peligro chino» no tiene otro objetivo que más militarismo y más guerras de expolio a nivel global. Estos halcones que, como Mike Pompeu, proponen un «cambio de régimen» en China ¿estarían dispuestos a acoger en Occidente a cientos de millones de chinos que emigrarían en busca del pan? El «socialismo chino» a pesar de todos sus carencias, es el único sistema que ha sido capaz de alimentar a 1.400 millones de personas, uno de cada cinco habitantes del planeta. Miren a la India, el país con el que China debe ser comparada: vende su pobreza e incompetencia como «atracción espiritual» mientras la mitad de sus habitantes (650 millones) ni tienen wáter en casa. En las últimas cuatro décadas La República Popular ha sacado de la pobreza a más de 800 millones de personas. Estas realidades obligan a «las palomas» del partido de Biden defender un «nuevo tipo de relaciones de gran poder» con la potencia asiática «basado en cooperación y beneficio». Afirma el exsecretario de Defensa Jim Mattis que EEUU tiene dos poderes clave: el poder de inspiración y el poder de intimidación. Ante una Estado con una población de 1.400 millones de habitantes, la intimidación no funcionará. Este sector del Partido Demócrata propone que EEUU debe dejar de buscar la supremacía militar en todo el planeta, crear interdependencias económicas entre ambas países con el fin de reducir las amenazas del enemigo, y además adoptar políticas de inmigración que mejoren la desventaja demográfica de EEUU respecto al país asiático.

¿Cómo se obtiene el «Reequilibrio» en Asia?

De los discursos y artículos publicados por los nuevos actores de la política estadounidenses, se deduce que la contención de China podrá tener los siguientes elementos:

  • Representar a China como un desafío existencial con dos principales objetivos: mantener cohesionada a un EEUU fragmentado y justificar los megapresupuestos militares beneficiando a las corporaciones armamentísticas.
  • Forjar el multilateralismo y cooperación con los aliados de EEUU con el fin de reducir riesgos y pérdidas en posibles choques con China.
  • Fortalecer el foro estratégico «Diálogo de Seguridad Cuadrilateral» (Quad, su abreviado en inglés) entre EEUU, Japón, Australia e India y centrado en la disuasión militar de China.
  • Regresar al Acuerdo de la Asociación Transpacífico, que fue impulsada por el gobierno de Obama-Biden y de la que salió Trump. Está por ver cómo va a enfrentarse a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en inglés) constituida en noviembre pasado por China, Myanmar, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda.
  • Reconfigurar las alianzas asiáticas para formar una coalición anti-China más efectiva en torno del poder militar estadounidense.
  • Aprovechar las oportunidades que ofrece la India para los EE. UU., mediante el incremento del apoyo militar y de inteligencia al principal contrapeso regional de China. Pero, Nueva Delhi, que se siente incómoda ante las presiones de EEUU para enfrentarle con su vecina, ha desoído las advertencias de Washington sobre la compra de sistemas de defensa rusos S-400, cazas Sukhoi-30 MKI y MiG-29, no piensa entrar en este juego: «Quien tiene un tío en Alcalá no tiene tío, ni tiene ná», dice el refrán español. A Corea del Sur tampoco le gusta esta contención rígida de China su mayor socio comercial. El temor de los aliados asiáticos de Washington de perder su autonomía política, y ser sacrificados ante los intereses particulares de EEUU es real. Biden y su equipo, anclados en la mentalidad de la Guerra Fría temen que sus amigos, los del ‘bloque estadounidense’, le abandonen para integrarse al inexistente ‘bloque chino’. Biden no consiguió disuadir a la Unión Europea (y sobre todo a Alemania) de firmar recientemente un ventajoso acuerdo de inversión con China. Incluso Japón, tras la salida del poder del primer ministro Shinzo Abe (quien tuvo un «bromance» con Donald Trump) en agosto de 2020, está mejorando sus relaciones con Beijing.
  • Crear órganos centrados en problemas individuales y concretos de la región con cada uno de los aliados, un enfoque más a la carta de las cuestiones que surgen día a día.
  • Restablecer los lazos entre Corea del Sur y Japón y ayudar a resolver sus problemas bilaterales.
  • Asignar un papel protagonista a Japón en la esfera de la seguridad de la región.
  • Facilitar la inmigración a EEUU para los uigures y los ciudadanos de Taiwán.
  • Utilizar el pretexto de los «defensa de los derechos humanos» y la «libertad religiosa» contra Beijing. No pregunten por qué EEUU ha matado a millones de «musulmanes» de Afganistán, Iraq, Libia, Siria o Yemen o incluso los sigue torturando en sus cárceles secretas, o por qué no rasga su vestidura por los fieles de Mahoma oprimidos por el nacionalhinduismo de Narendra Modi.
  • Apoyar inversiones en los países asiáticos para favorecer a su crecimiento y no necesitar productos chinos. Pero, ¿Tiene EEUU la capacidad de realizar tales inversiones?
  • Lanzar el plan de «Made in USA», fabricando los mismos productos de amplia gama que llegan de China.
  • Presionar a las empresas y estados occidentales para que boicoteen la tecnología 5G china. A España, por ejemplo, EEUU le ha amenazado con dejar de suministrar información a sus servicios de inteligencia si en sus redes 5G entra la tecnología de Huawei.

China no está temblando de miedo

Biden recoge un EEUU más débil que hacer cuatro años. La pandemia ha destrozado la economía en crisis del país.

Beijing es consciente de que tanto la agitación interna de EEUU, en lo político, económico y social-, como la intención de Israel, Arabia Saudí y sus lobbies en Washington de imponer su agenda anti-iraní a Biden le impedirán que aplique una política agresiva contra China. La guerra para desmantelar Siria 2011 tenía entre sus 1+12 principales objetivos evitar la «Doctrina Obama«: retirar las tropas estadounidense de Oriente Próximo para enviarlas a cercar a China.

En la mentalidad china, que mira el presente con las gafas de futuro, EEUU no es más que un «tigre de papel«. Poco o nada podrá hacer para paralizar la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el proyecto de construcción de una infraestructura terrestre y marina que una a China con Europa, Asia y África.

En 2020, a pesar del impacto de la pandemia del coronavirus, la economía china creció un 2,3%, y se convirtió en la economía más grande del mundo. Si utilizamos la Paridad de Poder Adquisitivo, el PIB de China alcanzó los 24,2 billones de dólares, frente a los 20,8 billones de EEUU.  Lo cual demuestra que la guerra comercial de Trump fue un simple arañazo a la amplia red de relaciones comerciales de China con el mundo.

Lo mejor que puede hacer Joe Biden es definir el nuevo lugar de EEUU en el nuevo orden multipolar y luego asimilarlo sin rencores: pensar que una guerra exportará la crisis interna es un error.

Publicado en Opiniones Blog del Diario Público España https://blogs.publico.es/puntoyseguido/6968/el-fracaso-anticipado-del-pivote-asiatico-2-0-de-biden-contra-china/

La llegada de Joseph Biden a la Casa Blanca no significa necesariamente que EE UU vaya a reducir la presión sobre China. Beijing es la clave pero no el único punto de interés en un mundo multipolar.

Por Àngel Ferrero – 24 ENE 2021 

A estas alturas son ya varios los artículos que hablan de la covid-19 como catalizador de tendencias políticas que se encontraban ya en desarrollo, siendo la más destacada el incremento del peso en las relaciones internacionales de la importancia de China, gracias, en particular, a su capacidad industrial para fabricar materiales de protección sanitaria y las medidas adoptadas para contener la propagación del virus en su propio país y reactivar su economía. Foreign Affairs Incluso llegó a especular en marzo de 2020 con la posibilidad de que se produjese un “momento Suez”, en relación a la “intervención fracasada” de 1956 que “dejó al desnudo la decadencia del poder británico y marcó el fin del dominio de Reino Unido como potencia mundial”.

Además de por una gestión de la pandemia que contrasta claramente con la occidental por su habilidad a la hora de movilizar recursos con rapidez y efectividad, el año pasado China estuvo presente en los titulares de los medios de comunicación por su industria tecnológica –bien por la instalación de redes 5G o los intentos de la administración Trump por prohibir Tik Tok–, o los avances en varios acuerdos comerciales –ya fuese en el acuerdo de inversiones Unión Europea-China o la creación en Hanoi el pasado 15 de noviembre de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP)–.

Esta última tiene como objetivo la creación del mayor bloque comercial del mundo, formado por los diez estados miembro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Significativamente, no pertenecen a este bloque los Estados Unidos y no se prevé que lo hagan bajo la nueva administración de Joe Biden. Como ha escrito Cui Heng para el medio chino Global Times, el cambio de inquilino en la Casa Blanca “no significa necesariamente que EE UU vaya a reducir la presión sobre China”, ya que “la contradicción entre China y EE UU es una de tipo estructural entre una potencia emergente y una fuerza hegemónica”, por lo que “no importa quién se siente en el Despacho Oval: siempre se adoptarán políticas para contener a la potencia emergente.” En este sentido, “un gobierno Demócrata muy posiblemente contendrá a China recurriendo a los derechos humanos y las cuestiones del Tíbet y Taiwán”, de modo que las probabilidades de que las relaciones sino-estadounidenses mejoren en los próximos cuatro años es “poca”.

El año pasado el presidente del país, Xi Jinping, presentó una hoja de ruta hasta 2035 para convertir a China en “una gran nación socialista, moderna, próspera y poderosa”

En Europa reina, sobre todo si nos atenemos a lo reflejado por los medios de comunicación, una mayor discreción sobre esta cuestión, aunque en un reciente informe del influyente think tank alemán Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP) se planteaba, entre otros, un escenario en el que Bruselas finalmente da un paso adelante en la consecución de una mayor autonomía respecto a Washington y convierte a la UE en un actor global merecedor de ese nombre: “El 1 de febrero de 2025 los 27 jefes de Estado y de gobierno fundan junto con otros 17 países del Norte y el Sur la Alianza Democrática para el Progreso global, que se compromete a tomarse en serio el ‘Building Back Better’.” El Partido Comunista de China (PCCh), por su parte, no sólo mantiene los ambiciosos objetivos de su último plan quinquenal (2021-2025), sino que el año pasado el presidente del país, Xi Jinping, presentó una hoja de ruta hasta 2035 para convertir a China en “una gran nación socialista, moderna, próspera y poderosa” y conseguir el liderazgo mundial en tecnología avanzada y otros sectores estratégicos.

Es innegable que sin China no es difícil, sino francamente imposible encarar los grandes retos globales del siglo XXI. Lo ha subrayado en varias ocasiones, entre otros, Michael R. Krätke, quien en el semanario alemán Der Freitag advirtió de cómo “nadie puede permitirse ignorar o tratar mal deliberadamente a un país que es una gran potencia tecnológica, científica, económica y financiera.” Sin la cooperación de Beijing, señalaba, “no puede haber ninguna política contra el cambio climático con posibilidades de éxito” y “sin el apoyo de China no podremos controlar las previsibles olas de contagios de la pandemia que vendrán” ya que “en este aspecto no se puede confiar en EE UU.” En otro artículo para ese mismo medio, Krätke recordaba que China se ha fijado la ambiciosa meta de contar con un 50% de modelos eléctricos en su parque de automóviles para 2035 y la neutralidad climática para 2060 mientras sigue expandiendo sus líneas de ferrocarril.

Ante la publicación de todas estas noticias, y de la previsible cobertura de los medios de comunicación occidentales (en la que con demasiada frecuencia se pierde la distinción entre la voluntad de informar y la de infundir temor sobre el auge de China), resulta interesante volver a consultar al último libro de Zbigniew Brzezinski (1928-2017), Strategic Vision. America and the Crisis of Global Power (Perseus, 2012), en el que el asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter presentaba sus propios escenarios para el futuro inmediato.

El mundo en 2025, según Brzezinski

“Si América flaquea, es poco probable que el mundo sea dominado por un solo sucesor preeminente, como China”, escribía Brzezinski en su último libro. “Ninguna potencia estará preparada para ejercer entonces el papel que el mundo, después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, esperaba que los Estados Unidos jugasen”, pronosticaba el autor. “Sería más probable”, lamentaba, “una fase prolongada más bien de alineamientos de potencias tanto globales como regionales, sin grandes ganadores y muchos más perdedores, en un escenario de incertidumbre internacional e incluso riesgos potencialmente fatales al bienestar mundial”.

Irónicamente, el hombre que más había contribuido a la desintegración de la URSS desde la Casa Blanca proponía en su libro que Rusia fuese integrada en la esfera occidental para permitir a EE UU prolongar su hegemonía

En ausencia de una potencia hegemónica, Brzezinski aventuraba que “la incertidumbre resultante incrementará probablemente las tensiones entre competidores e inspirará un comportamiento egoísta”, haciendo que, en consecuencia, “la cooperación posiblemente decline, con algunas potencias buscando promover exclusivamente acuerdos regionales como marcos alternativos de estabilidad para el desarrollo de sus propios intereses”. Además, “contendientes históricos pueden competir más abiertamente, incluso recurriendo al uso de la fuerza, por la preeminencia regional”, mientras que “algunos estados débiles pueden encontrarse en serio peligro, a medida que las nuevas alienaciones de poder emergen en respuesta a grandes desplazamientos geopolíticos en la distribución mundial del poder”.

En este interregno, que se extendería hasta el año 2025, aumentaría “la búsqueda de una mayor seguridad nacional basada en diversas fusiones de autoritarismo, nacionalismo y religión”, como también lo haría la “indiferencia pasiva” hacia los asuntos internacionales. Como ejemplo de esta tendencia, Brzezinski mencionaba la presión de países como China y la India para transformar algunos de los principales organismos internacionales, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) e incluso del Consejo de Seguridad de la ONU, para que reflejasen los cambios globales sucedidos en los últimos años.

Irónicamente, el hombre que más había contribuido a la desintegración de la URSS desde la Casa Blanca proponía en su libro que Rusia fuese integrada en la esfera occidental para permitir a EE UU prolongar su hegemonía. Sin embargo, este plan se antoja hoy irrealizable sin un cambio de poder en el Kremlin que traería, a su vez, inestabilidad tanto en el propio país como en su vecindario. Otra de las propuestas que planteaba Brzezinski era la democratización de Turquía para anclar a este país en la órbita occidental, y que, como en el caso de Rusia, parece haber quedado relegada al cajón de la historia alternativa por el propio desarrollo de los acontecimientos.

Cabe destacar que en Strategic Vision. America and the Crisis of Global Power Brzezinski reconoce a los dirigentes chinos la inteligencia, la prudencia y la paciencia para evitar un “rápido declive” de EEUU que “provocaría una crisis mundial que devastaría el propio bienestar de China y perjudicaría sus objetivos a largo plazo”, y traía a colación la máxima de Deng Xiaoping: “Observemos con tranquilidad, aseguremos nuestra posición, gestiones los asuntos con calma, escondamos nuestras capacidades y esperamos nuestro momento, seamos buenos manteniendo un perfil bajo, y nunca reclamemos el liderazgo.”

Los 10 años restantes

¿Qué pasaría en el tablero global –por utilizar una expresión del propio Brzezinski– en ese espacio de tiempo que va del 2025 de Zbigniew Brzezinski al 2035 de Xi Jinping? ”Incluso si el declive se desarrolla de una manera vaga y contradictoria, es posible que los dirigentes de las potencias mundiales de segundo orden, entre ellas Japón, India, Rusia y algunos miembros de la UE, estén ya valorando el potencial impacto de la despedida de América de sus respectivos intereses nacionales”, afirmaba Brzezinski. “Es más”, seguía este autor, “los escenarios de un reparto post-América pueden estar ya dando discretamente forma a la planificación de la agenda de las cancillerías de las mayores potencias extranjeras, si no están ya dictando sus políticas.”

Brzezinski enumeraba varios casos, como el de los japoneses, quienes “temerosos de una China asertiva dominando el continente asiático, pueden pensar en vínculos más estrechos con Europa”. Así, “los dirigentes en India y Japón podrían muy bien considerar una cooperación política e incluso militar más estrecha como una forma de protección si América flaquea y China emerge”. Rusia, por su parte, “aunque quizá dejándose llevar por un wishful thinking (o incluso schadenfreude) por los inciertos escenarios de América, podría tener el ojo puesto en los estados independientes de la antigua Unión Soviética como objetivos iniciales de su influencia geopolítica ampliada”, mientras Europa, “aún sin cohesionar, acabaría posiblemente dividida en diferentes direcciones: Alemania e Italia hacia Rusia por sus intereses comerciales, Francia y la insegura Europa central en favor de una UE políticamente más unida, y Reino Unido buscando manipular un equilibrio con la UE mientras continúa manteniendo una relación especial con unos Estados Unidos en declive.” Finalmente, “otros pueden moverse más rápido para delimitar sus propias esferas de influencia regionales: Turquía en la zona del viejo Imperio otomano, Brasil en el hemisferio sur, y así sucesivamente”.

Rusia se encuentra en la proverbial encrucijada y el “rol de Moscú en esta futura arquitectura del orden mundial depende del éxito o del fracaso” a la hora de comprender los cambios

Lo que entonces era un escenario de futuro entre otros posibles hoy se lee prácticamente como un análisis del presente. Mucha tinta se ha vertido sobre este asunto en los foros de debate internacionales y luego se ha reproducido diligentemente en los medios de comunicación occidentales, por lo que, como siempre, resulta interesante echar un vistazo a otros países para adquirir otra perspectiva. En un análisis titulado ‘El fin del orden unipolar’, publicado el pasado mes de noviembre en Gazeta.ru y luego resumido por Meduza, Areg Galstyan sostenía que el declive del sistema mundial surgido de la desintegración de la URSS y liderado por EEUU ha periclitado por la arrogancia e hibris de este último y conducido, como temía Brzezinski, a la emergencia de una nueva competición regional. “En ausencia de reglas claras”, particularmente tras la agresión de la OTAN a Yugoslavia en 1999 y lo que ésta supuso para la legislación internacional, “así como la creciente indiferencia e inercia de Washington debido a la fatiga objetiva de unas fuerzas exhaustas, comenzaron a formarse subsistemas separados”, describe Galstyan al precisar que “las potencias regionales fueron capaces de crear e implementar sus propios conceptos, limitando su dependencia de la influencia de la potencia hegemónica.”

Galstyan ve en Turquía uno de los protagonistas de esta transformación. En opinión de este analista, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, aspira a convertir a su país no solamente en una potencia regional clave, “sino en uno de los fundadores del sistema post-unipolar de relaciones internacionales”. Así, “todos los recursos de la política exterior del país están enfocados a conseguir este objetivo: Ankara retiene sus posiciones en el bloque de la OTAN pero, al mismo tiempo, en los últimos tres años ha desarrollado activamente una cooperación técnico-militar con Rusia, con el apoyo de Japón, está modernizando todas sus industrias y profundizando su diálogo económico con China”.

Más importante quizá, Turquía ha “creado una amplia red de interdependencia con todos los centros de poder, que limita la habilidad de las grandes potencias para influir en las decisiones estratégicas de Ankara”. Galstyan concluye que “las dinámicas del desarrollo de las relaciones internacionales muestran que en el futuro próximo todas las potencias de tamaño medio con ambiciones y planes de pasar a la categoría de los pesos pesados utilizarán el estilo condicional turco.” Asimismo, “en estas circunstancias, los pequeños países que luchan por sobrevivir en el nuevo sistema necesitan o bien mejorar los mecanismos para mantener el patronazgo geopolítico por parte de una gran potencia (una integración más profunda u otro modelo de interdependencia bilateral) o seguir la vía de formar un modelo de redes de influencia en la toma de decisiones en uno o más centros de poder”.

En este contexto, Rusia se encuentra en la proverbial encrucijada y el “rol de Moscú en esta futura arquitectura del orden mundial depende del éxito o del fracaso” a la hora de comprender los cambios. Rusia, recuerda Galstyan, fue “un actor clave en dos sistemas de cuatro actores: Viena y Yalta-Potsdam”, pero como la UE, podría encontrarse en una incómoda tierra de nadie más pronto que tarde. “La condición principal para triunfar definitivamente”, a juicio de este autor, “es una estricta separación de los intereses nacionales y empresariales” para que estos últimos no interfieran en la agenda internacional de Moscú, que debería tener unos “límites claros” y mecanismos “consistentes”.

En los medios rusos se ha citado como primer episodio de esta transformación global el reciente conflicto en Nagorno-Karabakh por sus características militares y por el papel desempeñado por Turquía y Moscú, cuya diplomacia plantea como salida al conflicto entre Azerbaiyán y Armenia proyectos de cohesión regional, señaladamente la construcción de nuevas líneas ferroviarias. El Kremlin está interesado en revivir el ferrocarril transcaucasiano que conectaría a todos los países con presencia en el Cáucaso: Rusia, Turquía, Azerbaiyán, Armenia, Georgia e Irán. Según cálculos rusos, la reconstrucción de este ferrocarril podría impulsar el intercambio comercial con Irán más de un 30% y, en el caso de Armenia e Irán, entre un 50% y un 70%, además de facilitar a Azerbaiyán sus conexiones con Turquía y potenciar a Rusia como país de tránsito en el comercio de contenedores desde Asia hacia Europa central y septentrional.

Se hace difícil ver cómo la nueva administración estadounidense puede contener, y aún más revertir, todos estos desarrollos, y cómo reaccionará en consecuencia en los años por venir. Puede que Biden termine viéndose como el Ricardo III de Shakespeare: perorando sobre “historias tristes de reyes muertos”. La Unión Europea aún tiene que decidir si hará de público de esas mismas historias.
Publicado por El Salto Sección Global: https://www.elsaltodiario.com/global/geopolitica-declive-estados-unidos-brzezinski-china-en-2035-y-los-15-anos-restantes

Por Mario Duarte especial para Dossier Geopolitico

Las relaciones sociales con el devenir de estos últimos años, especialmente durante el pasado 2020 que sin dudas ha sido bisagra en diversos ámbitos, sumados a este esencial 2021 en múltiples aspectos, que ya lo hemos empezado a transitar; se han visto trastocados radicalmente y todo indica que de no existir regulaciones o reglamentaciones que dirijan todo lo que ocurre en el ámbito virtual y su repercusión en el ámbito físico, podría incrementar la escalada de la brecha entre el mundo digital y los seres humanos. 

Cuando nos referimos al ámbito virtual queremos decir que se ha alterado o perturbado las formas artificiales de comunicación mediadas por la tecnología (internet) como jamás se ha registrado en la historia, ofreciendo una infinidad de oportunidades que trascienden el tiempo y el espacio (ciberespacio), posibilidades impensables en épocas anteriores tales como: clases virtuales, teletrabajo, videoconferencias, etc, pero al mismo tiempo, serias amenazas tanto a la soberanía estatal como a la sociedad civil, tales como: ciberespionaje, el tráfico de macro-datos (Big Data), la cibervigilancia, los ciberataques, el ciberterrorismo, la ciberguerra, etc. En efecto, al ser las TICs un aparato técnico, no son ni buenas ni malas, es el uso de las mismas que hace el hombre el que les confiere el contenido y la sustancia de carácter moral y ético; en ese sentido y como enseña la historia, es la aprobación de los últimos avances tecnológicos la que define la superioridad bélica de unos pueblos sobre otros pueblos.

Tal y como se aprecia en este incierto y peligroso siglo XXI pero no por eso con menos oportunidades, el internet (tecnología proveniente del mundo militar), plantea nuevos espacios de conflictos que se suman de lleno a los históricamente concebidos por los geoestrategas y que por ende son elementos fundantes de la geopolítica clásica (espacio terrestre, espacio marítimo, espacio aéreo, espacio exterior), es decir el ciberespacio y también denominado el quinto elemento; sobre las cuales las potencias de turno (EEUU, China, Rusia, entre otras) ya han tomado partida, a diferencia de la gran mayoría de países, especialmente de los considerados periféricos. Estas súper potencias ya han tomado sus políticas estratégicas y tácticas en cuanto a posibles eventualidades de naturaleza cibernética que sin dudas pueden poner en peligro su soberanía. 

Así pues, bajo estas circunstancias los países centrales han venido implementando como objetivo estratégico de primer orden sus agendas de Defensa Nacional, lograr el predominio del ciberespacio, que les garantizara la hegemonía mundial a lo largo de este incierto y peligroso siglo XX que recién empieza.

Por eso ante el escenario precedentemente descripto surgen inevitablemente cientos de interrogantes en torno a la cuestión del ciberespacio, especialmente en nuestra región sudamericana, donde nos preguntamos: ¿Que es la cibergeopolitica?  Y a raíz de este concepto otros adyacentes que de una u otra forma son parte de la antes mencionada como el ciberespacio y dentro de este la ciberseguridad y la ciberdefensa; también hay que preguntarse cuáles serían las consecuencias de no tener o no contar con una visión estratégica sobre las oportunidades y amenazas que plantea esta nueva era tecnotronica o cuarta revolución industrial, siempre pensando desde y para nuestra región. Y, por último, ¿cuáles serían los caminos a seguir para lograr la soberanía tecnológica en nuestros países de Sudamérica? 

Ante múltiples cuestiones por abordar, se hace imperante a priori, realizar un breve glosario de los temas que funcionan como ejes trascendentales a los efectos de lograr una mayor y mejor comprensión de la temática propuesta en el presente trabajo académico. 

En lo referente a la Cibergeopolitica podemos afirmar que es la geopolítica que tiene lugar en el ciberespacio, entorno éste donde nada de lo conocido es igual, ni las distancias, ni el tiempo, ni las fronteras, ni la identidad, en este nuevo entorno, todo cambia. La Cibergeopolitica así entendida nace como una nueva rama de la geopolítica clásica, de allí que se lo denomina el nuevo “quinto elemento”, en alusión a los cuatro elementos que lo precedieron (tierra, mar, aire y cosmos), amén de que el dinamismo propio de ésta materia, además de sus recientes estudios, también nos obligan a afirmar que la presente continua su construcción en el presente, merced a que cada vez más, hay tecnologías que permiten nuevas interacciones, con lo cual obliga a repensar todo lo hasta ahora conocido.

Otra cuestión que no podemos dejar fuera con respecto a la geopolítica clásica donde los primeros cuatro elementos fueron creación natural, este nuevo “quinto elemento” es fruto de la creación humana, por ende, la constitución de la Cibergeopolitica, provoca impactos y repercusiones globales en todos los niveles, que es una necesidad imperiosa crear reglas de juegos clara y esto es un deber y obligación donde hasta ahora el multilateralismo sigue fallando, al no contar con una Regulación Global del Ciberespacio; puesto que esto al crear este entorno virtual donde las condiciones de comunicación son inmediatas, instantáneas o en tiempo real, crea mayor dependencia de los usuarios en las mismas y esto ha quedado reflejado con la pandemia que aún seguimos padeciendo del Covid-19.

En cuanto a lo que respecta al Ciberespacio, es un término utilizado aproximadamente en 1.981 por William Gibson, y que derivo de la cibernética, concepto a su vez acuñado por Norbert Weiner quien comenzó a utilizarlo por el año 1.940 para hacer referencia a la analogía de los medios de comunicación como así también, su control y los seres vivos. Además, como se expresó también anteriormente es un nuevo espacio, un nuevo entorno virtual, creada por seres humanos a través de la interconexión de sistemas de ordenadores a través de internet.  Este término ya utilizado en la cotidianeidad que se hace presente en nuestro entorno, en los ámbitos sociales, culturales, educativos, políticos, y más aún en el hogar, del cual todos somos participes.

De allí que expresamos, que es un espacio global dentro del sistema mundo que consiste en una red interdependiente de infraestructura de información, incluyendo como ya dijimos el internet, redes de telecomunicaciones, sistemas informáticos, procesadores y controladores.

Por eso merced a lo mencionado ut-supra, se considera menester entender que al transitar esta era de la revolución digital, esto nos conduce directamente al denominado tercer entorno (comunidad virtual) y allí son muchos los temas complejos a la espera de una solución concreta, de fondo y definitiva, que en la cotidianeidad se padece a través de los ciberdelitos en la cuestión domestica (Ciberseguridad) como ser el: el Grooming, el Ciberacoso, el Mobbing, el Ciberbullying, el Sexting, entre otras, la falta de control en la Deep Web y la Dark Web. 

Tampoco podemos dejar de mencionar cuestiones sumamente más complejas o consideradas de nivel o interés superior a través de las Ciberguerras, el Ciberterrorismo, el Ciberespionaje, entre otras a través de lo referente en materia de Ciberdefensa; entre algunos ejemplos que podemos mencionar fue el hackéo al cibergobierno de Estonia en 2007 (el primer país e-goverment en el mundo),  las acciones de activistas en 2008 durante el ataque de Georgia contra Osetia del Sur, el impacto del gusano Stuxnet en los sistemas de computadoras de la planta energética nuclear de Iran; también las numerosas acciones de hactivistas como Anonymus, y por ultimo las filtraciones llevadas adelante por Julian Assagne y Edward Snowden con un gran impacto en los EEUU y por ende en la política internacional. Todo esto sin dudas nos lleva a replantearnos qué futuro nos espera, y que lejos de disiparse estas cuestiones se irán mejorando estos métodos y por ende esto forzara a que muchos gobiernos reconsideren sus estrategias políticas cibernéticas y tomen las medidas especiales para proteger este dominio.

Ahora bien, si queremos responder y atender a la situación de nuestra región sudamericana ante los graves inconvenientes que padece ante este nuevo escenario global, y de los cuales las grandes potencias se hallan distante años luz con nuestros países, es preciso ser conscientes y saber que ante este nuevo escenario donde el eje principal pasa por la Cibergeopolitico, nace una nueva forma de dependencia, que es la dependencia cibernética, y por eso si los países de nuestra región o nuestros propios estados que sería aún más difícil sino pensamos en termino de integración, no desarrollan un proyecto estratégico de Soberanía en el Ciberespacio, que resulta imposible sin un proyecto Nacional-Continental.

Y para entender la magnitud de la misma, la nueva era tecnológica, ha venido para quedarse, por eso debemos saber que en la actualidad la Soberanía de los países pasa por la parte digital, es decir por la Soberanía digital, y este debate en pugna en la actualidad, debería pasar por darle a la sociedad un futuro digital, a través de la posta del poder y control sobre sus datos personalísimos, sus datos privados, esto garantizara el derecho de las personas a la privacidad en el ámbito virtual, como por ejemplo permitiendo compartir  sus datos (Big Data) en aras del interés público , y con el consentimiento propio de las personas que conformamos ese tercer entorno. Hoy la realidad no es de las mejores, al contrario, en Sudamérica como en otras partes del mundo el tráfico de internet pasa por los servidores de EEUU para llegar a destino y esto por ende constituye una noción adversa de Soberanía, es decir cuestiones de Ciberseguridad nacional avasallada por intereses foráneos que obedecen a las grandes multinacionales como son las Big Tech o las nuevas emergentes en el mundo como Alibaba, Huawei o Samsung en Asia.

La única solución viable a todo este planteo sin dudas pasa y de hecho sería altamente positivo si se lo realiza con políticas concertadas y teniendo como eje la integración con doble NN de innovación, a través de los organismos que garanticen esta política supra como ser el Mercosur u otro organismo regional, para tratar la Ciberseguridad y la Ciberdefensa con mirada Soberana, por ejemplo, a través de un Instituto de Ciberseguridad del Mercosur o un Consejo de Ciberdefensa Latinoamericana.

Por último, en todo lo expresado a través de este trabajo académico, primeramente, es imprescindible realizar un análisis cuidadoso, pero sin respiro a través de la monitorización del Ciberespacio, como así también bregar por la debida reglamentación global (el gran déficit de la comunidad internacional) de este “quinto elemento” y por añadidura esto será el paso necesario para la debida protección de este nuevo entorno que vino para quedarse.

DR. MARIO RAMON DUARTE ABOGADO (UCASAL) JUEZ ADM. FALTAS M/C (CTES-ARG) ESPEC. EN DERECHO PUBLICO (UCSF) ESPEC. EN SEG. CIUD. Y PREV. DEL DELITO (FILDSyS) ESPEC. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA ESCRITOR Y ANALISTA MEDIOS INTERNACIONALES

MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO (ARG)

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201910181089022109-el-gran-oriente-medio-el-patio-trasero-de-rusia-en-la-era-de-la-cibergeopolitica/

https://www.geopolitica.ru/es/article/cibergeopolitica-el-quinto-elemento-del-nuevo-mundo

https://www.geopolitica.ru/es/article/cibergeopolitica-una-disciplina-emergente-y-el-caso-de-la-india

https://www.alainet.org/es/articulo/190548

https://www.alainet.org/es/articulo/200598

PD.: Libre su difusion citando la Fuente

                                    

Por Eduardo A Bonugli; Especial para Dossier Geopolitico

Como interesado en este tema desde hace años, y cuando el proceso entra en su ocaso, quiero dar mi punto de vista y dejar claro mis discrepancias al discurso único y simplista de la prensa europea y occidental, sobre el Brexit. Un discurso de desinformación activa, típico del sistema, en el cual solo se insiste en las causas superficiales que llevaron a tan sonado desastre, mientras se omite las verdaderas razones de peso.

Mi postura, por el contrario, es que el Brexit significa el mayor fracaso neoliberal de la historia, siendo su política económica de especulación financiera la causa principal. También afirmo que es la primera gran quiebra capitalista del siglo XXI y es el preludio del ocaso del Bloque Atlantista Anglosajón en el mundo, junto al declive de EEUU como imperio dominante.

El Brexit es una herida vital para la UE, derivada del choque de dos potencias históricamente irreconciliables, que pretendían concentrar para si, y solo para si, la dominación absoluta del resto del continente con políticas neoliberales de rentismo financiero y monopolio productivo, bajo el imperio de la “industria financiera,”  apoyándose en la tóxica red de paraísos fiscales en Europa, que a su vez, arrastran a la quiebra, a los países más pobres del continente.

Alemania con su apisonadora industrial y su supremacismo racista por un lado, e Inglaterra como potencia financiera mundial y su genética imperial por el otro, fueron demasiados gallitos bravos para un corral frágil de cimientos y cada vez más pobre. Finalmente, como dice el refrán: ”A la UE, entre todos la mataron y ella sola se está muriendo…”

A continuación detallo reflexiones sintetizadas de otros aspectos donde la prensa confunde y desinforma a la población:

#El último acuerdo, del 31/12/20, es solo una declaración vacía de contenidos, que apenas deja la puerta abierta a futuras negociaciones, pero sobretodo, que trató de evitar el temible “Brexit a las Bravas”.

#Es falso que la UE se asegurara con este último acuerdo, algún marco legal para las futuras relaciones. Casi todo quedó sin acordar. Mientras tanto, Londres ya negocia por su parte, de forma bilateral con cada país, la mayoría de los asuntos pendientes, haciendo realidad aquello de: Divide y vencerás.

#Lo de la rivalidad financiera con la que tanto compadrean en Europa, entre Londres y Dublín o Frankfurt, es apenas una fantasía imposible de la UE. Inglaterra es un gigante financiero mundial, con demostrada presencia en Oriente, y hermanada en sangre especulativa con Israel y EEUU. 

#Sobre la pesca, hay que recordar que a Londres no le preocupa mucho la actividad pesquera en sí. Le importa más y mucho, el fabuloso negocio de arrendar sus aguas y negociar franquicias sobre los territorios que domina en ultramar, como el caso de Las Malvinas. Negociar todo y con quien sea, es su doctrina secular. Para ya, consiguió que en 5 años caduquen las licencias de los europeos sobre sus aguas y entonces será cuando impongan sus condiciones. Los pescadores del continente saben que apenas les queda un lustro a su actividad que ya es agónica, porque sus permisos irán decayendo un 25% por año. En ultramar (Malvinas), Londres controla (o chantajea) a las potencias pescadoras de Europa, con franquicias de sus derechos (y no derechos) sobre esas aguas y también se asegura, a buen precio, el pescado para su consumo interno. Que estos territorios queden o no, fuera de jurisdicción de este último acuerdo de papel mojado, carece de importancia en el reparto de su dominio sobre las aguas.

#Sobre la caída del comercio entre ambos, la prensa creó una falsa burbuja de terror que ahora se empeña en disolver. Los viejos piratas nunca mueren y en este mundo de sabuesos, los negocios van primero que los patriotismos. Y Occidente tiene siglos de historia en poner trabas y saltarlas, según convenga.

#Lo de las aduanas y sus inconvenientes, es un problema común y no solo para GB, como quiere aparentar la propaganda de la prensa continental. 

#La indemnización Inglesa a la UE por su salida, lleva a Bruselas por la calle de la amargura. Durante la campaña del referéndum en 2016, desde el continente, se lanzó la tesis mediática que serían 250 mil millones de euros el monto, pero Londres nunca acusó recibo. Más tarde esta cifra entró en una alocada montaña rusa según el humor de las negociaciones. 

Luego de conocidos los resultados del referéndum hubo, un consenso mínimo entre Bruselas y Londres de que esa cantidad estaría alrededor de los 65 mil millones. (1)

En mayo del 17, cuando las conversaciones eran borrascosas, Alemania y Francia subieron la apuesta a 100 mil millones. (2)

En mayo del 19, con vientos del Brexit Bravo, la cantidad bajó a 43 mil millones, pero Boris Jonson rechazó tajantemente la cifra. (3)

En el Acuerdo de Retirada del 31/01/20 en su página 35, La UE apenas hace referencia a lo siguiente: *NOTA: El acuerdo no se refiere al importe de la obligación financiera del Reino Unido, sino a la forma de calcularlo*  lo que muestra la divergencia total en este tema. (4)

Y en el último acuerdo, firmado el 28/12/20 ya ni siquiera se habla del asunto.

O sea, el Imperio  repite su secular estrategia de la negociación infinita para no pagar sus deudas, mientras, la UE suda en frío por la quiebra de ese ingreso y por la ofensa diplomática que significaría el no pago. A los ingleses, eso les importa un pimiento.

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#El “Cheque Británico” que recibía Londres de Bruselas desde la época de Margaret Thatcher, se quedó pequeño ante lo que contribuía a la UE. En 2016 (el año del referéndum) aportó a la UE, 19.747 millones de euros y fue el tercer país que más contribuyó por detrás de Alemania y Francia. En teoría, también recibió un reembolso o Cheque Británico para compensar el escaso provecho de las islas a las ayudas comunitarias sobre la agricultura, tras un complejo y vetusto cálculo que rebajaba en parte el aporte de Gran Bretaña.

En todo caso, con su salida, Inglaterra se ahorra ahora gran parte de las contribuciones y deja un enorme agujero negro en los presupuestos europeos. En esto, los ingleses salieron ganando. (5)

#Desde Europa relatan que las intenciones de Inglaterra con el Brexit se motivaban en sus genes imperiales, su racismo o en la ceguera de los ultra nacionalistas. Como si los europeos no tuvieran los mismos genes y siglos de historia similar.

#Pero Bruselas no habla de la soberanía secuestrada por la UE. Algo insoportable tanto para la historia del reino como para cualquier estado miembro. En tal sentido, Alemania y sus satélites, hacen de la soberanía secuestrada, una tortura carcelaria para los países pobres de la UE

#Tampoco reconoce las infernales regulaciones administrativas de la UE para hacer proteccionismo blando y frenar las importaciones externas, rompiendo disimuladamente el mantra de la Libertad de Mercado.

#Nada dicen en Europa sobre la impagable burbuja de la deuda de los países miembros y que pende, día y noche sobre la economía europea. Londres ha querido poner tierra de por medio de esa posible honda expansiva.

En 2017, en los diecinueve países que comparten la moneda única, el endeudamiento alcanzó 12,5 billones de euros y en 2019, 13,06 billones. Aumentó 500 mil millones en dos años y aún sin contar con la pandemia.

La industria financiera ha encontrado una forma de disimular el aumento de la deuda al compararla con el PIB, y cómo este indicador aumenta por su cuenta por sus propias variables, ello permite que la deuda, en apariencia, le acompañe.  Un segundo truco europeo fue incorporar al PIB ingresos como el narcotráfico, prostitución o contrabando, que por ser ilegales y no cotizar, son datos no demostrables. Resulta evidente que la deuda europea es ya impagable. (6)

#Lo de la frontera de Irlanda es, en el fondo, un asunto interno de GB, y en su momento hará lo que le convenga, coherente con su histórico cinismo. Por lo tanto y por ahora, le puede servir como puerto franco para el flujo libre de mercancías. Igual que con Gibraltar. Lanzó la polémica para tensar las negociaciones, para crear confrontación y para distraer. Al final reculó y eso se tomó como una derrota inglesa. Pero desde el principio, era un envite en falso.

#Sobre la emigración, hay una vergonzosa manipulación. Es verdad que Londres quiere aprovechar su condición de isla independiente para aislarse un poco más de las corrientes migratorias, pero la UE con su fosa mortuoria del Mediterráneo no tiene autoridad moral para levantar la voz. Que Alemania u Holanda, por ejemplo, acusen de racista a su vecino, es de risa penosa.

#Concluyo: El Brexit es para mi, el mayor fracaso neoliberal de la historia. 

Finalmente, es de justicia agradecer a DOSSIER GEOPOLÍTICO el haberme permitido durante un lustro, hacer el seguimiento de este trascendental acontecimiento

Madrid, 27/01/21

Eduardo A Bonugli – Colaborador desde España de Dossier Geopolitico

(1) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-39756490

(2) https://www.dw.com/es/financial-times-calcula-en-casi-el-doble-la-factura-del-brexit/a-38672730

(3)  https://www.abc.es/internacional/abci-johnson-amenaza-no-pagar-43000-millones-euros-indemnizaciones-tras-brexit-duro-201908251752_noticia.html

(4) https://ec.europa.eu/commission/sites/beta-political/files/the_withdrawal_agreement_explained_es.pdf

(5) https://www.europapress.es/internacional/noticia-asi-financia-union-europea-20170923114651.html

(6) https://es.statista.com/estadisticas/598857/deuda-publica-bruta-de-la-union-europea-y-la-zona-euro/#:~:text=En%202019%2C%20la%20deuda%20de,ya%20ocurriera%20en%20a%C3%B1os%20anteriores.

La Unión Europea y los EEUU

Entrevista a nuestro socio estrategico en Italia, Tiberio Graziani, presidente del Instituto Internacional de Análisis Globales Vision & Global Trends

THE INTERNATIONAL AFFAIRS

¿Cuál es la actitud de la Unión Europea ante los acontecimientos en los Estados Unidos, incluida la invasión del Capitolio de los Estados Unidos por los partidarios de Donald Trump?

Con respecto al reciente ataque al Capitolio de Estados Unidos por partidarios de Trump, los líderes europeos han expresado públicamente su asombro y han criticado esta acción. A nivel nacional, los líderes políticos de los principales partidos, incluso los considerados euroescépticos, nacionalistas y / o populistas, han gritado “escándalo”, alegando que el ataque al Capitolio de Estados Unidos fue un ataque a la democracia.

Tal tipo de declaración “ataque al Capitolio = ataque a la democracia” por parte de líderes europeos y políticos de las distintas naciones miembros de la Unión Europea merece al menos dos reflexiones. Una de estas reflexiones tiene un carácter general:

Los líderes europeos son incapaces de concebir un tipo de democracia diferente al modelo demócrata liberal, es decir, al modelo que Estados Unidos ha difundido y exportado desde 1945 a gran parte del planeta y que constituye la superestructura – al mismo tiempo ideológica y operativa – del llamado sistema Occidental liderado por Estados Unidos.

Desde el punto de vista de la cultura política, esta incapacidad somete a las posiciones e intereses exclusivos de Washington, las decisiones de las clases dominantes europeas y de sus políticos sobre la política económica y social interna; y la política exterior. Todo ello se traduce en opciones políticas que, además de no tener en cuenta las variadas identidades e intereses culturales del Viejo Continente, a medio y largo plazo podrían resultar muy negativas para la implementación de la propia integración europea y la evolución de la UE en sentido unitario.

Otra reflexión, más atenta a las circunstancias actuales, se refiere, en cambio, al interés práctico de Bruselas y de las clases dominantes europeas en general para complacer a la nueva administración que a partir del 20 de enero estará dirigida por el demócrata Joe Biden.

¿Cuáles serán las consecuencias de la situación política en EEUU para las relaciones con la UE ?

A largo plazo, no habrá consecuencias destacables, salvo que se produzcan cambios -actualmente no previsibles- en el actual liderazgo de la Unión Europea. La política de Bruselas, por otro lado, podría verse influenciada por el posicionamiento de algunos gobiernos nacionales. En particular, con referencia a Europa central occidental, habrá que prestar mucha atención a Francia, y en cierta medida a Alemania, en lo que respecta a la implementación de las políticas exteriores individuales de estos dos países hacia China, Rusia e Irán. La sintonía manifestada en algunas ocasiones entre París y Berlín en cuanto a sus intereses nacionales hacia China y Rusia podría, de hecho, reflejarse también en algunas decisiones futuras de Bruselas hacia las dos potencias euroasiáticas, además de estratégicas para su evolución. EEUU, obviamente obstaculizaría esas eventualidades.

Castigo a Hungría y premios al aliado polaco


En cuanto a Europa del Este, la situación parece menos clara, por los efectos que podrían tener sobre Bruselas las ambiguas y conflictivas iniciativas de Budapest y Varsovia y sus relaciones con Estados Unidos. La Hungría de Orban, retóricamente crítica de la visión liberal democrática de Bruselas y, hasta cierto punto, más cercana a la “doctrina Trump”, podría sufrir una fuerte “represalia” por parte de la nueva administración estadounidense, también en consideración de algunas “simpatías” entre Budapest y Moscú. En el caso de cualquier “represalia”, no se pueden excluir los procesos que podrían conducir a una especie de “revolución de color” sobre el modelo de lo vivido en Ucrania, con el objetivo de eliminar a Orban.
Polonia, igualmente crítica de Bruselas como Hungría, sigue siendo, sin embargo, el “mejor amigo” de Estados Unidos en Europa: por esta razón no creo que sufra “represalias” por parte de Biden. Por el contrario, la función anti-rusa y pro-ucraniana de Polonia se verá reforzada por el nuevo ocupante de la Casa Blanca.

Obstaculización al gasoducto germano ruso y a la participación en la Ruta de la Seda

¿Cambiarían las relaciones bilaterales entre la UE y los EEUU bajo la presidencia de Joe Biden y, si lo hicieran, cuán profundos serían los cambios?

Estados Unidos, incluso bajo la presidencia democrática de Biden, no cambiará su estrategia ahora secular hacia Europa. En el contexto de la estrategia estadounidense, Europa es considerada una cabeza de puente lanzada sobre la masa euroasiática y sobre el continente africano, en particular a través de Italia: por lo tanto, la administración Biden se mantendrá fiel a esta perspectiva, por otra parte vital para la supervivencia de Estados Unidos como potencia mundial. En vista de esto, debemos esperar que la nueva administración sea aún más asertiva que la anterior republicana hacia Bruselas y sus Estados miembros.

Probablemente, Biden tomará acciones aún más decididas que Trump para contrarrestar el proyecto ruso alemán de North Stream u otras iniciativas de asociación similares entre Moscú y Berlín y también entre Moscú y París. También es muy previsible que Biden obstruya cualquier tipo de iniciativa de asociación euro-china, centrada, de diversas maneras, en el proyecto Nueva Ruta de la Seda.

Ante esto, la contradicción entre los intereses reales europeos y estadounidenses sólo puede estallar si Alemania y Francia libran una batalla común en nombre de la refundación de la Unión Europea como actor independiente en el nuevo escenario global, aparentemente ahora policéntrico.Anuncios

Publicado en: https://revueltaglobal.home.blog/2021/01/24/eeuu-biden-puede-ser-mas-decidido-que-trump-obstaculizando-los-intereses-de-europa/

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

AUDIO:

En la columna semanal de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, Carlos Pereyra Mele nos habla del cambio del gobierno en Washington y del sueño de EEUU por recuperar LA HEGEMONÍA IRRESTRICTA para su modelo económico y político.

Luego sintetiza un muestrario de los falsos logros de la extrema derecha incentivada por Trump, y vaticina que esa derecha va a ser la gran espina de la nueva administración.

Desglosa las primeras medidas formales de Biden que no sorprenden a nadie, y nos recuerda que los muertos por Covid en EEUU ya superan sus bajas durante la Segunda Guerra Mundial.

Con su ironía de siempre, habla de un “VOLVER A LO NUEVO, QUE ES LO DE ANTES” y muestra el panorama completo con los actores de siempre, donde sigue Guaidó, repite China como enemigo principal, y se reitera la política de enfrentamientos que inició Obama. Todo detallado y argumentado como es norma en su columna.

Luego se detiene a desmontar la propaganda de que “Trump puso en raya a sus enemigos” cuando en verdad fue todo lo contrario. Y abunda en ejemplos y datos contundentes que así lo demuestran. Y concluye con la paradoja de que “esos enemigos” han salido más reforzados y más fuertes, luego de la caótica agresividad norteamericana.

Y cierra el tema sentenciando que mientras EEUU no logra salir del encierro de una economía en recesión desde antes de la pandemia, China avanza con acuerdos globales y regionales, incluso con países tradicionalmente amigos de Washington en su lucha por el liderazgo mundial.

Sigue su relato, haciendo hincapié en cómo Rusia no acusó en nada los embates y las sanciones de EEUU y que por el contrario, logró derrotar al terrorismo internacional con foco en Siria, el que supuestamente tenía extrañas relaciones con Hillary Clinton. En este tema, demuestra cómo el acoso ciego de Washington, forzó primero el acercamiento entre China y Rusia y luego el inicio de una alianza que va en aumento. Y en ese paseo geopolítico no olvida a Irán como una gran potencia regional, ni a la crueldad de las dictaduras Sauditas apuntando ahora a Yemen.

Y cierra el programa refiriéndose a la tragedia del Covid en Sudamérica, a la generosidad de Venezuela con el pueblo de Brasil, a la nueva etapa esperanzadora de vacunación en Argentina y pone el broche final apuntando a la “Mano Negra de la Derecha Internacional” por el reclamo de VOX (España) para que TRUMP sea premiado con el Nóbel de la Paz.

ECB (ElCabecitaNegra)

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AUDIO:

PRESENTACIÓN DEL AUDIO

Carlos Pereyra Mele, nos trae hoy en su columna radial y semanal del Club de La Pluma, la realidad fiel y cruda del EEUU de hoy, cuando se inicia un nuevo curso político.

Analiza en el audio, cómo el inminente y complicado cambio de gobierno en Washington, NO MODIFICARÁ EN NADA EL PROCESO DE DECADENCIA DE UN IMPERIO.

También describe cómo la Prensa acosa para impedir que Trump sea futuro candidato, y que no acceda a cualquier cargo público.

Ironiza con altura intelectual, que NO SERÁ VERDAD aquel dicho popular de que MUERTO EL PERRO, SE ACABÓ LA RABIA.

Define a los sublevados como unos “Sans-culottes, Cabezas Rubias, Anglosajones” que han tomado su particular Bastilla, por ser los olvidados del Sueño Americano desde la época de Reagan.

Pero que, como en la Revolución Francesa, sólo habrá al final una mayor profundización del poder de los grandes grupos empresariales, económicos, financieros norteamericanos.

También avisa que a este interior profundo y mal pagado de EEUU, le insistirán con la exigencia de abandonar sus posiciones de xenofobia, homofobia, machismo, racismo, etc, ahora que para  la DERECHA NO ANTI LIBERAL, la solución a todos los problemas, está en resolver esos asuntos sociales.

Desnuda Carlos Pereyra Mele,  la verdad sobre que estos grupos no son antisistemas. Solo atacan a las minorías y nunca al gran capital. 

Tampoco denuncian la timba financiera de los bancos, ni el abandono de los apoyos a las políticas  productivas.

Y desnuda de que sus protestas han dejado impune al sistema financiero que es el que de verdad les ha asfixiado a ellos y a las administraciones.

Vuelve a demostrar la certeza geopolítica, sostenida desde hace 20 años por Dossier Geopolítico, sobre que continuará sin cambios el enfrentamiento del bloque Atlantista Anglosajón contra el bloque Euroasiático y que seguirá la desenfrenada carrera por el poder entre las tres grandes potencias capitalistas del mundo, EEUU, China y Rusia.

También apunta sobre un tema crucial de la geopolítica, cuando hace hincapié en el EXTRAÑO SILENCIO de Baiden sobre las últimas sanciones internacionales de Trump, que podrían ser todo un “trabajo sucio” a favor de la nueva administración. Y da un repaso concienzudo a esas sanciones

Habla y demuestra al detalle como la estructura del Occidente está cada vez más debilitada por los cambios en la UE y los acuerdos en Asia, con China a la cabeza.

Y con total claridad, plantea una meridiana ecuación geopolítica que demuestra que EEUU ha perdido el Poder Blando y ya solo le queda el Poder Duro. Un análisis profundo y certero que, de por sí solo, justifica escuchar el audio.

Avanza sobre lo que nos espera para los próximos 10 años en la lucha por “LOS ESCALONES DEL PODER MUNDIAL” y termina dando una mirada profunda, crítica, preocupante y esperanzadora sobre América Latina.

Por Eduardo Bonugli Madrid Colaborador de Dossier Geopolitico