Por MK BHADRAKUMAR

La declinacion se convierte en un proceso inevitable a medida que comienza a acelerarse. Pero a las potencias imperiales les resulta realmente difícil aprender a convertirse en un país “normal”. Esa dicotomía podría provocar eventos traumáticos. El saqueo de la Roma imperial por un ejército de visigodos, miembros de tribus bárbaras del norte de Europa, encabezados por un general llamado Alarico, hace 1610 años, fue uno de esos eventos. La crisis de Suez de 1956 fue otra. 

La Declinacion de Estados Unidos será insoportablemente dolorosa y, a menudo, humillante, a menos que comience de inmediato. Sin embargo, no hay señales de ningún reconocimiento en Beltway de que la capacidad de Estados Unidos para imponer su voluntad a la comunidad mundial se está evaporando rápidamente. Simplemente eche un vistazo al sitio web del departamento de estado de EE . Las actividades del secretario de Estado Mike Pompeo en los últimos días realmente nos recuerdan a Neron tocando el violín mientras Roma ardía:

  • Sancionar al banco comercial de Cuba Banco Financiero International SA porque sus ganancias “benefician desproporcionadamente a los militares cubanos en lugar de a los empresarios cubanos independientes” (1 de enero de 2021); 
  • Escribiendo un artículo de opinión sobre la “opaca y amenazante acumulación de armas nucleares” de China (4 de enero); 
  • Sancionar a 17 empresas y una persona en relación con la industria de metales de Irán, cuyos ingresos financian las “actividades desestabilizadoras de ese país en todo el mundo” (5 de enero); 
  • Dictar a Caracas que Juan Guaidó seguirá siendo el legítimo jefe de Estado de Venezuela a pesar de la elección de una nueva Asamblea Nacional (5 de enero); 
  • Amenazar a China con más sanciones y “otras restricciones” a menos que los “activistas por la democracia” en Hong Kong sean “puestos en libertad de forma inmediata e incondicional” (6 de enero); 
  • Condenando la condena y sentencia de Hanói a 3 periodistas “en una tendencia preocupante y acelerada de arrestos y condenas de ciudadanos vietnamitas que ejercen derechos consagrados en la constitución de Vietnam”, y exigiendo que los periodistas sean “liberados de forma inmediata e incondicional” junto con “todos los detenidos injustamente” y permitir que los vietnamitas “expresen sus opiniones libremente, sin temor a represalias” (7 de enero); 
  • Designar a Falih al-Fayyadh, presidente de la Comisión de Movilización Popular Iraquí y ex asesor de seguridad nacional del primer ministro iraquí, bajo la legislación estadounidense conocida como Ley de Responsabilidad de Derechos Humanos Global Magnitsky (8 de enero); 
  • Declarar nulos y sin efecto todos los límites (“pautas de contacto” permanentes) a la interacción de Estados Unidos con los taiwaneses (9 de enero); 
  • Condenando la legislación del parlamento iraní que exige la expulsión de los inspectores nucleares de la Agencia Internacional de Energía Atómica a menos que se levanten todas las sanciones estadounidenses (9 de enero).

Pompeo actúa frenéticamente en sus últimos días en Foggy Bottom. Al anochecer de hoy, probablemente más “misiles” de este tipo están en camino. La parte patética es que ignora felizmente que está disparando misiles scud, como Saddam en la Guerra del Golfo. De hecho, Pompeo proyecta a los Estados Unidos bajo una luz falsa como un gigante torpe fuera de contacto con la realidad. 

El comportamiento de Pompeo solo puede complicar las cosas para la administración entrante de Biden. Nancy Pelosi debería hacer algo al respecto, junto con el collar que planea poner alrededor del grueso cuello de Trump. En serio, ¿alguien está prestando atención al daño que Pompeo todavía es capaz de causar a los intereses estadounidenses? 

En general, la opinión estadounidense tiende a considerarlo un operador político y escalador y un chico de los recados de los hermanos Koch. Esto es lo que la Nación escribió una vez sobre Pompeo en un artículo titulado Los hermanos Koch obtienen su propio secretario de Estado: 

“Pompeo ha sido durante mucho tiempo una de las figuras políticas más conflictivas en la conflictiva ciudad de Washington, gracias a sus vínculos con el imperio empresarial global privado y reservado que ha jugado un papel fundamental en el avance de su carrera política. Pompeo salió de la misma comunidad empresarial de Wichita, Kansas, donde tiene su sede el conglomerado de petróleo y gas de la familia Koch. De hecho, Pompeo creó su propia empresa con capital inicial de Koch Venture Capital “.

Hace algún tiempo, Susan Glasser de la revista The New Yorker hizo un perfil fantástico sobre Pompeo después de que Trump lo eligiera para reemplazar a Rex Tillerson. Glasser trazó su asombroso viaje desde ser un progresista autodenominado que se convirtió en activista del Tea Party y finalmente terminó como un evangelista del corazón. 

El patrón de referencia de Pompeo hacia sus benefactores políticos le ha sido muy útil con un presidente ensimismado. Glasser citó a un ex embajador estadounidense que le dijo: “Es como un misil que busca el calor del trasero de Trump”. Sin duda, Pompeo se encontraba entre las personas más aduladoras y obsequiosas de Trump. 

Pero cada perro tiene su día y con un presidente distraído meditando en la Casa Blanca, Pompeo parece pensar que ha llegado su día. Parece estar impulsando una agenda personal ante un público objetivo en Estados Unidos. Glasser escribió: 

“Pompeo ha sido más político que cualquier otro secretario reciente y con la excepción, quizás, de Hillary Clinton. De alguna manera, se acercó al trabajo como un futuro candidato presidencial, recibiendo a estrategas republicanos como Karl Rove y patrocinadores adinerados como el ex director ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, en las “cenas de Madison” regulares, nombradas así por el quinto secretario de Estado… Las cenas están orquestadas por la esposa de Pompeo, Susan, que viaja con frecuencia con él y cuyas inusuales solicitudes ahora están siendo investigadas por los demócratas del Congreso después de que un denunciante se quejó de que la pareja estaba usando de manera inapropiada los recursos del gobierno y que trataba al equipo de seguridad de Pompeo como “UberEats con armas”. 

De hecho, la preocupación de Pompeo por su propia imagen política parece moldear tal comportamiento proyectándose a sí mismo como un nacionalista incondicional que realmente cree en el Nuevo Siglo Americano. Pero Pompeo es un hombre inteligente. Ha eludido cuidadosamente la directiva del líder norcoreano Kim Jong Un a sus funcionarios de “desarrollar un sistema de armas nucleares más avanzado con múltiples ojivas, misiles nucleares lanzados bajo el agua, satélites espías y submarinos de propulsión nuclear”. 

Pompeo se niega a tomar nota de la descripción de Kim de los EE. UU. como el “mayor enemigo” de la RPDC en su discurso en el Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea en Pyongyang el 5 de enero. Ciertamente, él no participa en destacar que Trump “El trofeo de la política”, su bonhomía con Kim, es en realidad otra farsa. 

Pero Pompeo tropezó al hablar mal del liderazgo comunista en Hanoi. Tal vez no se dio cuenta de que al emitir una declaración tan mordaz sobre un país influyente de la ASEAN y una potencia regional emergente, solo pudo haber llamado la atención sobre el colapso de su proyecto favorito para persuadir a Vietnam de unirse al Quad y al gobierno liderado por Estados Unidos. Estrategia Indo-Pacífico. (Pompeo incluso hizo una visita   a Hanoi a fines de octubre, pero, al parecer, lo desairaron). 

El comunicado de prensa de Pompeo del 9 de enero sobre Irán que amenaza con expulsar a investigadores de la ONU también se convierte en un estudio de caso. Sin duda, Irán ha mostrado un desafío estratégico. Pero subraya, sobre todo, que Teherán arrojó los famosos Doce Mandamientos de Pompeo (que entregó como ultimátum a los líderes iraníes durante un discurso en la Fundación Heritage en Washington, DC, en mayo de 2018) directamente a la basura. 

Curiosamente, Pompeo ya no está de humor para amenazar a Irán. En cambio, le recuerda a Teherán que “Irán tiene la obligación legal de permitir el acceso de los inspectores de la AIEA de conformidad con el acuerdo de salvaguardias requerido por el TNP de Irán. Por lo tanto, violar esas obligaciones iría más allá de las acciones pasadas de Irán que son incompatibles con sus compromisos nucleares del JCPOA “. 

¡Pompeo insta a Teherán a cumplir con el JCPOA! La rueda ha completado el círculo. Trump y él hicieron todo lo posible para desacreditar y destruir el JCPOA. ¡Pompeo ahora quiere que se conserve!  

Hace cuatros años, cuando transcurrían las elecciones que llevaron al poder a Donald Trump el Dr. Miguel Barrios elaboró este análisis que hoy ante la evolución de los acontecimientos toman una importancia meridiana, ya que describe el meollo de la cuestión en juego en el centro de la Potencia declinante y con una gran aceleración de la misma. Lo mas dificl de las Potencias Imperiales es aprender a ser “Normales” las últimas medidas de política exterior son mas bien para encuadrar a sus fanáticos seguidores que la de un Hegemón que ya no convence ni haciendo ostentación de fuerza; también incluimos un audio reciente con un título que describe el actual momento de EEUU: “Estados Unidos es un Imperio fallido”. Carlos Pereyra Mele DG

La decadencia geocultural de los EEUU de cara a las elecciones

Miguel Ángel Barrios

08/11/2016

Como siempre ocurre cuando se producen elecciones en los EEUU, prácticamente se trata de una elección global por sus repercusiones e impactos a nivel geopolítico mundial. Además ocurre casi por añadidura a lo anterior un sin fin de debates, si el candidato del Partido Republicano o del Partido Demócrata, llevarán políticas más beneficiosas o perjudiciales, con respecto, en nuestro caso a Nuestra América. 

Nosotros evitaremos entrar en estas discusiones que nos parecen interesantes, pero que nos puede conducir a errores geopolíticos. En verdad EEUU es un sistema de partido único, que tiene matices en lo interno, pero no confundir en lo que respecta a América Latina y el Caribe, nadie pone ni pondrá en discusión, que constituimos el patio trasero de la Republica Imperial, institucionalizado en la mal llamada Doctrina Monroe, en verdad una declaración unilateral llevada a cabo por el entonces presidente Monroe el 2 de diciembre de 1823 en el Congreso norteamericano, para abortar el unionismo hispanoamericano de Simón Bolívar. 

Por supuesto que no podemos desconocer que Donald Trump representa en forma tragicómica la necesidad de no perder el “sueño americano” de la América profunda ante el descenso social de los sectores medios y populares norteamericanos ante las corporaciones financieras del globalismo de Wall Street que representa Hillary Clinton. Pero esto, no nos puede llevar a confundirnos con un cambio de política de EEUU en el sistema global. 

Además, el presidente de los EEUU es un gerente de una red institucional compuesta por el Congreso, la Corte Suprema de Justicia, el Pentágono, la Reserva Federal y un sin fin de lobbys públicos y secretos, desde la Asociación Nacional del Rifle a Universidades, desde la CIA a la DEA y el FBI, por ejemplo. Es decir, quedar prisioneros de los discursos y no de los andamiajes de poder del imperio, reitero, nos llevan a agudos análisis, pero que nos quede bien claro, modificaciones de la “Doctrina ” Monroe, no habrá. 

Y entonces, ¿qué está ocurriendo en los Estados Unidos de cara a las próximas elecciones más allá de Hillary Clinton y Donald Trump? 

Estados Unidos se encuentran en su más profunda decadencia GEOCULTURAL desde su nacimiento como Estado, en un momento de cambio de “orden ” mundial, y partiendo de la premisa que la cultura -entendida como el conjunto de elementos materiales y espirituales de un pueblo que hacen a su identidad- constituye la dimensión más profunda de la soberanía de los pueblos. 

Y para no analizar desde la actualidad misma, lo haremos desde la actualidad histórica como un diálogo retroalimentativo pasado-presente-futuro y futuro-pasado-presente. 

El eminente geopolítico norteamericano Zbigniew Brzezinski afirma que los cuatro ámbitos decisivos del poder global son: a) militar) económico, c) científico-tecnológico y d) cultural. La combinación de los cuatro ámbitos es lo que hace a un actor estatal convertirse en superpotencia global. (Brzezinski, Zbigniew.”El gran tablero mundial -la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos”, Editorial Paidos, BsAs, p.199). 

Aunque el rostro visible de un imperio mundial se traduce a través del poder duro al decir de John Nye -estratega estadounidense- que identifica de esa manera al segmento económico y militar-, sin embargo, es el poder blando -el cultural- el que alimenta y sostiene al primero. A lo largo de la historia, el Imperio Roma, China, los mongoles, España e Inglaterra, por citar algunos ejemplos, al ingresar en una fase irreversible de decadencia cultural fueron perdiendo la creatividad y el dinamismo económico militar. 

Nada más alejado de la realidad mundial que desconocer que EEUU es una superpotencia militar global, por lo que embarcarse en afirmar la inminente decadencia de los EEUU es un simplismo peligroso. Sin embargo, podemos hallar serias grietas dentro del ámbito cultural norteamericano conducente a una crisis que nos lleva, como lo venimos sosteniendo, a un “orden” multipolar en el siglo XXI y que es muy importante, que no perdamos de vista, porque ratificamos la dimensión cultural vitamínica el poder económico, tecnológico y militar al brindarle creatividad e innovación. El primer síntoma de una crisis de los imperios se inicia en el segmento de la cultura precisamente. Y es lo que estamos observando en la actual campaña presidencial en los EEUU. 

Daniel Bell ya advirtió en su momento que EEUU ha entrado en la “era del hedonismo” (Daniel Bell .”Las contradicciones culturales del capitalismo”, Alianza Editorial. Madrid, 1977, p. 48).Tanto Samuel Huntington en su última obra antes de fallecer denominada llamativamente “¿Quiénes somos”? (Huntington, Samuel, “¿Quiénes somos? Los Desafíos de la identidad nacional estadunidense”, Editorial Paidos. BsAs, 2004) como el citado Brsesinski, entre otros muchos, critican a fondo ese hedonismo que socava la tradición fundante calvinista cristiana y la base de moralidad social e identifican su amenaza de declive social y hasta imperial. Ambos encuentran sorprendentes analogías con la decadencia de otros sistemas imperiales, como señala el historiador de la Universidad de Yale-EEUU, Paul Kennedy. 

Los deslumbrantes logros tecnológicos, económicos y políticos se dan paradójicamente con problemas de decadencia moral, suicidio cultural y de desunión política, entre cuyas manifestaciones Huntington señala el aumento de conductas antisociales(crímenes, drogadicción y violencia general), la decadencia familiar (récord de embarazos adolescentes), el descenso vertiginoso de la natalidad y el envejecimiento de la población, el resquebrajamiento de la ética del trabajo, la desocupación a consecuencia de la deslocalización de las fábricas, la concentración financiera de la riqueza, los niveles más bajos de rendimiento escolar con depreciación del estudio y la actividad intelectual y la erosión del puritanismo fundador de la “Gran Nación”. 

Francis Fukuyama es aún más radical en su libro “La gran destrucción” donde destaca “los procesos de desintegración, comenzando por la crisis del matrimonio y la familia, bajo el influjo de un individualismo y utilitario mío exasperado” (Citado en Guzmán Carriquiry, Enrique. “Una apuesta por América Latina”, Editorial Sudamericana, BsAs, p.203). 

El credo americano como adelgaza ideológica de democracia, individualismo, igualdad ante la ley, constitucionalismo y propiedad privada, inspirado por una especie de religión civil ha entrado en una crisis de legitimación desde Vietnam. Se rompió el consenso nacional fundador del Destino Manifiesto, y aquí nos parece que reside el fondo irreversible de la crisis GEOCULTURAL de la República Imperial, y nunca mejor reflejada en esta elecciones, por una Magnate inmobiliario como “representante” de sueño americano y de la creadora del terrorismo de Daesh, es decir del falso “Estado islámico” y representante de Wall Street, Hillary Clinton. Tanto el uno como el otro, traducen esta crisis GEOCULTURAL, pero no confundir que están por modificar la “Doctrina” Monroe. 

Junto con los sentimientos patrióticos, tienden a manifestarse con más vigor la importancia de los derechos de los grupos definidos desde la etnia, sexo y “preferencia sexual”, la propia región, la corporación, etc. Ahora resulta muy difícil definir un consenso nacional ante esa presión multicultural si no es por la re emergencia coyuntural de una conmoción patriótica. En el fondo, la búsqueda de un enemigo, ya sea el comunismo, los “negros”, el terrorismo, Putin, Irán, Chávez o los chinos, es lo que termina dividiendo en dos bloques a la sociedad norteamericana: la Nación Americana o la Confederación Multicultural. 

Esto se agudiza por el fuerte crecimiento de las masivas inmigraciones a los EEUU, cuestión de fondo que se complica porque ha dejado de ser un Estado continental industrial Atlántico y predominantemente europeo para convertirse en Pacífico, asiático y del sur continental latinoamericano. Ello pone en el tapete un eje central, la naturaleza de la Nación Americana está en discusión a todos los niveles como no lo estuvo desde la época de la Guerra civil en el siglo XIX. 

Huntington plantea en forma muy angustiada la necesidad de fortalecer la identidad nacional. La presencia hispana en los EEUU suscita debates y temores. Huntington afirma “que el más grave e inmediato peligro para la identidad tradicional americana proviene de la inmediata e incesante inmigración de América Latina sobre todo de Méjico”. (Huntington Samuel, Obra Citada, p. 129). 

Plantea el estratega norteamericano la urgente necesidad de vigorizar en tiempos de globalización no solo por medio de la ideología política tradicional (los principios del “Credo Americano”) sino la revitalización de los elementos básicos de la cultura angloparlante (cristianismo, lengua inglesa, ética del trabajo, moralismo e imperio de la ley), 

Este contexto de debilidad del principal segmento-el cultural- de los cuatro que forman parte de un poder global está causando seria preocupación en los EEUU y no solo en los niveles geoestratégicos, en ese sentido estas elecciones son un punto de inflexión. 

Se publicó hace unos años en Norteamérica un Informe preparado por la Academia de Ciencias de ese país titulado “Superando la tormenta que se avecina”( Diario La Nación, .BsAs, Argentina. jueves 27 de octubre de 2005, p.59). Este documento expresa: “Este comité está sumamente preocupado por el debilitamiento observado en los componentes científicos y técnicos de nuestro liderazgo económico al punto que otras muchas naciones están aumentando su poderío. Estamos preocupados por el futuro de los EEUU”. (Diario La Nación,Idem). 

De las conclusiones se desprende la fuerte alarma por el desequilibrio en aumento entre las demandas tecnológicas y las ofertas educativas. Y el documento hace recomendaciones concretas para una transformación del sistema educativo en todos sus niveles sin pérdida de tiempo en una época histórica en la cual no hay desarrollo sin mejora en la calidad educativa. Agregamos que ya en 1981, el Comité de Ciencias de los EEUU en un mismo tipo de Informe avisa al Presidente Reagan, de esta crisis que va en aumento, el documento se tituló “América en peligro”. 

Luego de este análisis y yendo de lleno a las elecciones del próximo martes, los expertos creen que detrás de fenómenos como el BREXIT o el ascenso de Trump hay un profundo malestar de sectores blancos que perdieron en los últimos años preeminencia social. 

La mayoría blanca solía mezclar identidad racial con identidad nacional. Para muchos blancos, esa identidad era uno de los pilares fundamentales que sostenían sus vidas y ahora aparecen como “amenazadas”. 

“La cuestión fundamental es quiénes somos”, dice Erik Kaufmann, profesor de Ciencias Políticas del Birkbeck College de la Universidad de Londres: “¿Qué significa ser parte de esta Nación? ¿Sigue siendo nuestra Nación entendiendo “nuestra” como mayoría étnica?” (Diario La Nación. BsAs, Argentina, jueves 3 de noviembre de 2016.pág 3). 

Son preguntas que nos conllevan al centro de nuestro análisis, el multiculturalismo, los movimientos de los derechos civiles en EEUU y de una política de fronteras abiertas, pone el acento en la identidad. Y este es el dilema de los EEUU en el siglo de las grandes civilizaciones como bloques. 
Miguel Ángel Barrios -Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.

“Estados Unidos es un Imperio fallido”

Miguel Angel Barrios |

AUDIO Radio Gráfica – Recuperando el aire

El pensador nacional Miguel Ángel Barrios, dialogó con Omar Zanarini sobre la toma del Congreso norteamericano por simpatizantes del presidente Donald Trump, que buscaron evitar que el parlamento reconociese el triunfo de Joe Biden, quien asumirá en remplazo del actual mandatario el próximo 20 de Enero. Barrios, dejó varios títulos que nos llevan a pensar el futuro del país del norte y de la región, señalando que allí la grieta en el pueblo se da en principio entre “multiculturalismo” y los supremacistas blancos, y que en el futuro se podría dirimir con violencia.

En el año 2007 cuando fui Director del Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolitica que publicó Biblos ese año con ímportantes investigadores entre ellos Carlos Pereyra Mele, afirmamos en el Prólogo que EEUU es el primer Imperio fallido de la historia. No el Estado, sino el primer Imperio fallido de la historia. Hoy el tiempo nos dio la razón. Pero como somos”ensayistas”, esperemos que libreto le brinda la Embajada a los autodenominados “expertos y científicos” de las Relaciones Internacionales, verdaderos cípayos de la República Imperial.

Dr. Miguel A. Barrios.

Que el año 2020, fue signado por la emergencia sanitaria y el aislamiento social, es una verdad de perogrullo -y que en muchos aspecto continuará durante el 2021-. La adaptación fue el signo de todos los integrantes de Dossier Geopolitico, que no impidió seguir desarrollando la idea fuerza de este Tanque de Idea Suramericano que nos guia: “Dossier Geopolitico es una plataforma virtual mediante la cual, analizamos la realidad mundial en un escenario cambiante y conflictivo desde la mirada de nuestro “hinterland” Suramericano, dando herramientas de análisis e instrumento para que distintos organismos políticos-económicos-sociales y formativos, tomen decisiones y de esta manera contribuir al debate general en tiempos de la post verdad y dependencia periférica.”

A pesar del Corona Virus Covid19, este Equipo logró instalar en la sociedad y en los medios especializados en temas de Política Internacional y la Geopolitica, sus análisis de que el mundo no se paralizó, siguio moviendose a un ritmo y formas distintas en algunos casos, para algunos países fue una especie de un parate para tomar mas impulso, para otros fue un freno grave para su economía y sistemas sanitarios luego de ningunear la peste, que las crisis “descubiertas” por los sistemas político-económico implementados desde la década de los 90s, están agotados o profundamente cuestionados, que los nuevos participantes del poder global de primera línea, son los que se vienen expandiendo desde el 2001 y que la pandemia sólo hizo salir a la luz esa realidad, por mas que se quiera intentar reducir su influencia por parte de potencias que anquilosan y trataron de frenar esos cambios recurriendo al expediente de las “sanciones”, las cuales se han agotado en sí misma. El mal manejo de la Pandemia y el caos generado por ello hizo que viéramos el verdadero rostro de Países que se nos plantean como modelos a donde reflejarnos como también a sus organizaciones. En este marco el Equipo de los que integramos Dossier Geopolitico colectivamente o individualmente participamos en tareas de difusión y de análisis en Cursos, Conferencias Magistrales, Nacionales e Internacionales -usando las nuevas herramientas que la tecnología nos brinda-; como también dando a luz varios libros de carácter rector en estos temas. Y además siendo convocados por medios televisivos radiales y de la prensa escrita que refleja nuestra opinión. También hemos tenido una gran participación junto a nuestros socios estratégicos extranjeros de Argentina, España, Italia, Brasil, Perú, Rusia. 

En Noviembre pusimo nuestra piedra basal de iniciar las actividades virtuales de Capacitación como Equipo “Dossier Geopolitico” que se iniciara en el 2021, con la Conferencia Magistral titulada: “Interrogantes del Orden Mundial Post Elecciones en USA: Disertantes: Carlos Pereyra Mele, Miguel Barrios, Gonzalo Fiori Viani y Carlos Pissolito.

Actividades de los miembros de Dossier Geopolitico:

Miguel A. Barrios Dr. en Ciencia Política y en Ciencia de la Educación Director Académico de Dossier Geopolitico.

Prolifera actividad académica desarrollo Miguel Barrios este año con Conferencias, y entrevistas múltiples, y escritos en medios Nacionales e Internacionales y también en Tv y radiales. Fue invitado a disertar en el Coloquio Internacional “De los Tratados de Trujillo a la Diplomacia Bolivariana de Paz. 200 Años del Encuentro  entre Bolívar y Morillo” Coloquio Internacional fue organizado por la Comisión Presidencial Bicentenario, el Centro de Estudios Simón Bolívar y el Instituto Simón Bolívar con el auspicio de la Universidad de las Artes, Universidad Bolivariana, Universidad  Militar Bolivariana, UNEFA y el Centro Nacional de Historia de Venezuela.

Libro:

  • Geopolítica, soberanía y “orden internacional” en la “nueva normalidad” de Miguel Barrios y Enrique Refoyo Acedo, Ed Biblos: con los prólogos de Pinheiro Guimarães y  Mónica Bruckmann: En este libro Miguel Ángel Barrios y Enrique Refoyo Acedo abordan fenómenos de gran interés para diplomáticos, economistas, políticos, empresarios, militares y académicos, y también para todos los argentinos y latinoamericanos, quienes, debido a la dinámica de estos fenómenos, se ven afectados en su vida diaria. Estrategia y política, la soberanía, la pandemia, la geopolítica, el ciberespacio, las guerras híbridas, el mundo multipolar y la hegemonía son los temas principales que los autores tratan con elegancia, conocimiento y precisión. Samuel Pinheiro Guimarães. ¿Qué significa el protagonismo de China en la recuperación de la economía mundial pos Covid-19? ¿Cómo esto afecta la dinámica del sistema mundial y la configuración de nuevos bloques geopolíticos? ¿Cómo se redefinirá el amplio espectro de intereses entre China, Estados Unidos y las potencias intermediarias? ¿Qué desafíos tiene América Latina en este contexto? Estas son preguntas claves que este libro provoca. Más que un análisis acabado, esta obra plantea un conjunto de preocupaciones y desafíos teóricos, metodológicos, así como la necesidad de construir un enfoque para comprender de manera más apropiada la complejidad del mundo contemporáneo, el papel del Estado en la formulación, gestión y conducción de las estrategias, de los proyectos políticos que las determinan y de las tácticas concretas que marcan las disputas pero también los alineamientos geopolíticos y el orden internacional que de estos emerge. – Mónica Bruckmann

Gonzalo Fiori Viani -Abogado. Magister en Relaciones Internacionales, Periodista-

Columnista de opinión permanente en Medios Nacionales e Internacionales: Hoy Día Córdoba, La Voz del Interior, La Tinta, Clarín, Perfil, Agenda Pública, El País de España, Sputnik de Rusia, Senso Comune de Italia.

Libros que publicó en 2020: 

  • Una globalización antiglobalista: Crónicas sobre el ascenso de la ultraderecha
  • ATACALAR en la Ruta de la Seda: Puentes entre la región y China
  • Repensarnos para repensar la ciudad de Córdoba (Capítulo en el libro “Universidad libre del ambiente: 25 años”)

 Conferencias, seminarios y entrevistas varias

Carlos “chino” Fernandez: Sociólogo Profesor Universitario Miembro del Centro de estudios Estratégicos Suramericanos CeeS/CGT

Expositor en el Congreso: “Cabildo abierto Justicialista de Pedagogía y Educación” en Chaco -Arg-; Ponente en el Congreso Internacional Latinoamericano “Crisis Mundial y Geopolitica” CIEPE.

Columnista radial en Radio CUT: Micro Semanales: Las cuestiones Laborales y del Trabajo, Conferencias, seminarios y entrevistas varias. Pública en: ALIANET; Geopolítica.ru; Nac & Pop, Etc.

Libros: 

  • Conferencia sobre su Libro: “La Protesta Social en Argentina, 1993/2003” Ed Fabro.-
  • Libro en preparación para el 2021: “Educación para la Soberanía: Conciencia Nacional y Territorio La Argentina Bicontinental”.

Carlos Pissolito Coronel ® del Ejército Argentino, recibido en Estrategia, Conferencista

Expositor en la Conferencia Internacional (Arg/Chile/Perú): Llegada de la Expedición Libertadora del Gral. San Martin a Pisco Organizada por organismos oficiales de Perú; expositor en la Conferencia Internacional (Arg/chile/Perú) en el III Encuentro de Patriotas del Bicentenario de la Independencia del Perú, Organizada por el Instituto de Historia del Ejercito del Perú; Entrevista realizada por el Canal ASIATv sobre: Coupe D’Etat mediático en EEUU; Disertante en el Curso de Geopolitica del Medio oriente: historia, Religión Conflicto, Organizada por el equipo de ASIATv.

Libros:

  • “Las aventuras del baqueano, Juan Cruz. Del Valle de Uspallata al Golfo de Guayaquil Ed. Kindle Edition.
  • “La pandemia y el arte Militar: Una pedagogía para la toma de decisiones militares”, Ed. Kindle Edition.
  • “Las FFAA en otras operaciones diferentes a la Guerra” 2da edición. Ed. Dunken.

Mario Duarte: Abogado, ex Juez de Falta, Especialista en Ciberdefensa y Seguridad.

Gran actividad desarrolló este año Mario Duarte, ya que es consultado por numerosos sitios Web especializados en tema de Ciberseguridad y Defensa del mundo, al incrementarse los delitos de hackeos e interferencias ante el incremento del usos de las herramientas cibernéticas de comunicación. 

  • Expuso como disertante principal en: LEGAR Derecho UBA- (CABA-Argentina). 
  • En el canal Editorial Phillos (Goiania-Brasil). 
  • En la Academia AICTEH (Valencia-España). 
  • Y en el Proyecto Patria (Cajamarca-Perú).

Escribió numerosos artículos para revistas especializada Internacionales y para Medios de Prensa globales como Sputnik, Alianet etc

Carlos A. Pereyra Mele Licenciado en CCPP y RRII Especialista en Geopolitica, Director de Dossier Geopolitico

Año 2020 del Director de DG: 

  • Disertación magistral en la Universidad Anáhuac de México DF: “Escenarios geopoliticos en el mundo 2020”, para cursantes de la Maestría de Comercio internacional; 
  • Conferencia magistral en el Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad de Teherán, Irán, sobre “La doctrina Monroe en el S XXI”
  • Organizador y disertante de la conferencia: 2020 el año que cambió Todo (Internacional: Argentina/México/Rusia) en el marco del I congreso Latinoamericano Crisis Mundial y Geopolitica, Organizado por el Centro de Investigación en Política y Economía -CIEPE- y el Observatorio Internacional de la Crisis.
  • Conferencia Magistral presencial el 22/1/2020, en la Escuela de Inteligencia del Ejército del Perú, con el tema “Conflicto entre EEUU e Irán en el medio oriente y su repercusión en Peru y Sudamerica”; 
  • Condecoración del Ejército del Perú el 24/1/2020 en la Fortaleza Real Felipe del Callao Perú

 Además de conferencias y artículos varios en medios de prensa: Con las tradicionales columnas semanales de Política Internacional en Radio Web el Club de la Pluma -columna desde hace 15 años-; en Radio Rivadavia AM 650 de Buenos Aires y como columnista de análisis en Canal “C” Tv de Córdoba, Programa: “Con Sentido Común” y programa columnista de Radio Sputnik International y Russia Today RT, Hispantv y en el Programa “Detrás de la razón”; Radio Universidad Nac. de Tucuman y Radio Universidad nac. de San Juan y Conferencias, seminarios y entrevistas varias

Destacamos las tareas de nuestros Investigadores muy especialmente en la persona del Licenciado en CCPP. Juan Martin Gonzalez Cabañas y de la Estudiante de Relaciones Internacionales de la UCC Sta. Natalia Arias, que aportaron sus conocimientos y ayuda en la realización de distintos eventos del Equipo, como artículos e Investigaciones que publicamos en nuestra plataforma virtual así como su participación en Congresos Internacionales y Nacionales en carácter de disertantes

BUEN 2021 LES DESEA EL EQUIPO DE DOSSIER GEOPOLITICO

La designación de April Haines como futura Directora Nacional de Inteligencia de EE.UU. confirma la voluntad de Joe Biden de retomar las torturas y asesinatos de Bush y Obama.

Por Eduardo J. Vior

Joe Biden insiste en afirmar ante quien quiera oírlo que su gobierno no será un Obama 3.0. Sin embargo, al menos los nombramientos que viene anunciando para las áreas de política exterior, defensa, inteligencia y seguridad indican que será peor, ya que potencia lo peor de Clinton, Bush y Obama juntos. Puede especularse que el futuro presidente quiera encaminar su gobierno rodeado de profesionales altamente cualificados y experimentados, pero al hacerlo está entregando a priori las riendas del poder. Todos los cuadros seleccionados son figuras descollantes dentro del poder imperial, tienen juego propio y ninguno de ellos se va a limitar a sostener la mano del anciano en el Salón Oval esperando hasta que Kamala Harris lo remplace. La escogida para conducir el aparato de inteligencia es un ejemplo.

La semana pasada el presidente electo confirmó que nombrará a Avril Haines (New York, 1969) como Directora de Inteligencia Nacional. Nacida y educada en un medio laico judeocristiano (su madre, quien murió joven, era judía), hasta sus 30 años recorrió la escena liberal de la intelectualidad norteamericana. Estudió Física en Chicago, tuvo junto con su marido una librería erótica en Baltimore y se doctoró en Derecho Internacional en Georgetown en 1999. Evidentemente, su pasaje por esa universidad tan cercana al poder de Washington dio frutos, ya que en 2001 se convirtió en asesora legal delegada en la Conferencia de La Haya sobre Derecho Internacional Privado, en 2002 comenzó a trabajar en un tribunal federal con jurisdicción sobre Kentucky y Michigan y en 2003, finalmente, comenzó su carrera en el gobierno federal, en la Oficina de Asesoramiento Legal del Departamento de Estado, donde permaneció hasta 2006. Siempre leal a sus cambiantes jefes, en 2007 y 2008 Haines se desempeñó en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado como Consejera Adjunta por la mayoría (demócrata) bajo la dirección del senador Joe Biden.

Luego volvió al Departamento de Estado, donde sirvió entre 2008 y 2010, surfeando sin problemas la transición entre los gobiernos de Bush y Obama. En 2010 dio el salto a la Casa Blanca, para trabajar como asesora adjunta del Presidente para asuntos de Seguridad Nacional. Como premio a su profesionalidad, luego de algún titubeo, en junio de 2013 Obama la designó como Subdirectora de la CIA. Fueron muy sonados su ocultamiento entonces del informe sobre las torturas realizadas por la CIA entre 2002 y 2009 en distintos centros de detención clandestinos esparcidos por el mundo y su participación como asesora legal en el programa de asesinato selectivo de sospechosos de terrorismo que el gobierno de Obama llevó a cabo con drones en distintos países de Oriente Medio y África Oriental. Se estima que unas 11.000 personas fueron asesinadas ilegalmente en esos años por orden directa del Presidente y bajo su supervisión.

President-elect Joe Biden’s Director of National Intelligence nominee Avril Haines speaks at The Queen theater, Tuesday, Nov. 24, 2020, in Wilmington, Del. (AP Photo/Carolyn Kaster)

Después de dejar el gobierno en enero de 2017, Haines tuvo un contrato en la Universidad de Columbia como miembro del Instituto de Derechos Humanos, mientras trabajaba para Palantir Technologies, una empresa de Denver (Colorado) especializada en el análisis de grandes bancos de datos y que fuera acusada de asistir al gobierno de Donald Trump con programas para la detención de inmigrantes. Al mismo tiempo no tuvo empacho en trabajar para WestExec Advisors, la empresa de software fundada por el futuro Secretario de Estado Antony Blinken y Michèle Flournoy, para asesorar a empresas que buscan contactos con el Pentágono. Con estos antecedentes Haines reúne todos los requisitos para dirigir a los espías: capacidad técnica, contricción al trabajo, oportunismo, inescrupulosidad y cinismo. Altamente respetada por estas cualidades y su experiencia gubernamental, Haines va a ser la primera Directora Nacional de Inteligencia.

Como Directora Nacional de Inteligencia deberá coordinar el trabajo de los 16 servicios del país. Consecuentemente con la estrategia general demócrata, se espera que ponga el acento en el cerco, aislamiento y boicot contra Rusia, a quien ve como el enemigo principal. Es posible también que intensifique las campañas de desestabilización contra China, así como el ciberespionaje para contrarrestar el ascenso del país asiático. Retornando a las prácticas del gobierno de Obama, seguramente se inmiscuirá en los asuntos internos de sus aliados, suscitará alzamientos contra gobiernos desafectos y acumulará el máximo pensable de datos sobre toda la humanidad, para luego comercializarlos o usarlos en conflictos, según pinte la ocasión.

Avril Haines es una eficiente, experimentada, ambiciosa y ciega servidora del peor poder norteamericano. Con ella a cargo del aparato de espionaje, Biden confía en poder dormir tranquilo delegando las principales decisiones exteriores, sin atisbar que está llamando a una guerra entre caciques. Todas las figuras que el futuro presidente y sus asesores están nominando para dirigir la política exterior, las fuerzas armadas, la inteligencia y la seguridad del país rezuman las mismas cualidades y todos ambicionan más poder. Cada uno es más aventurero que el otro. Evidentemente, el “Estado profundo” ha decidido que, repitiendo las fórmulas fracasadas en los 1990, los 2000 y los 2010, se puede alcanzar el éxito que se esfumó entonces. No parece entender que el mundo ha cambiado, que los adversarios también juegan, son mucho más poderosos y no están más dispuestos a dejar impunes los crímenes cometidos en nombre de la libertad. El entronizamiento de esta banda de criminales es un búmerang que va a retornar sobre el corazón de Washington. Quien siembra vientos, cosecha tormentas.

No obstante, se espera que durante el proceso de confirmación en el Senado sea cuestionada por su participación en el programa de asesinatos con drones y en el ocultamiento del informe sobre el programa de torturas clandestinas de la CIA. Estos antecedentes han suscitado acerbas críticas de la izquierda demócrata y de organismos defensores de los derechos humanos contra la nominación de Haines, aunque, por ejemplo, Human Rights Watch resalta su “franqueza” y “transparencia”.

Cierre del atípico año 2020, analizando el sistema Mundo y su influencia en la región y argentina, y los nuevos escenarios que se inauguran, en nuestra columna de Política Internacional y Geopolitica del programa “Con Sentido Común”, conducido por el Periodista Alfredo Guruceta, para Canal “C” del sistema de cablevisión :

1 El caso de rompimiento entre Inglaterra y la Unión Europea como opera ello sobre el atlántico sur y sobre Malvinas

2 El nuevo mapa bicontinental de Argentina su importante para entender la extensión y los gigantescos territorios terrestres y marítimos que nos corresponden

3 Los grandes problemas falsos que se nos plantean con la geopolitica de las vacunas, desde los medios masivos de comunicación, los “errores” que transmiten los analfabetos locuaces -auto percibidos como periodistas-

4 El desconocimiento del súper acuerdo alcanzado con el RCEP (en nuestros países), del Acuerdo del ASEAN, China, Japón, Corea del Sur. Australia y Nueva Zelanda son el mayor Tratado de Libre Comercio del Mundo, las consecuencias para el mundo, la región y Argentina.

5 Las crisis de los sistemas mundialistas pos segunda guerra mundial y de los organismos como la Unión Europea y la del estado norteamericano…

[El Equipo de Dossier Geopolitico, reproduce el artículo elaborado por el Dr. Marcelo Gullo, con su autorización, donde analiza la importancia desde la perspectiva geopolitica y la demografía las consecuencias de la autorización de la interrupción voluntaria del embarazo. lic. Carlos A. Pereyra Mele y Dr. Miguel A. Barrios

Mis queridos Manuel, Sofía, Adilio, Telma, Federico, Nicolás, Carolina… hoy ustedes descalifican -y tildan de conservadores, retrógrados, católicos nacionalistas y hasta fascistas- a los que se oponen al aborto.

Permítanme con mucho respeto y por el cariño que les tengo que les haga unas preguntas. ¿A ustedes no les hace ruido, no les dice nada que Perón, Evita, Carrillo, Kirchner, Chávez y Correa estuvieran contra el aborto y que Kissinger, Rockefeller, Soros, Bill Gates y muchos grandes medios de comunicación a los que ustedes tanto critican estén a favor?

Si les hace ruido -si no, ni vale la pena que sigan leyendo esta carta- podemos repasar juntos la opinión sobre el aborto de aquellos que construyeron nuestra historia grande.

Antes de realizar ese repaso, aunque sea demodé hablar de la doctrina peronista, permítanme recordarles que en lo que se refiere a la defensa de la vida humana dicha doctrina es contundente. Para el doctor en medicina Ramón Carrillo, el más grande sanitarista de la historia de América Latina, el aborto constituía un delito que debía ser castigado, no tanto en la mujer que abortaba, sino en los profesionales y enfermeras que se prestaban a su implementación. Fue Ramón Carrillo el que mandó que, en los libros donde se divulgaba la doctrina peronista se escribiera “convencido que el aborto criminal constituye una práctica amoral y delictuosa, aun cuando la tomen a su cargo profesionales en el arte de curar, (es que el Estado) ha orientado sus esfuerzos hacia la meta de desterrarla para siempre de entre nosotros”.

¿Saben ustedes que el 12 de diciembre de 1950 nuestra Evita, con esa fuerza que le salía del alma, les gritó, tremendamente enfadada, a un grupo de enfermeras que habían ayudado a algunos médicos gorilas de la pequeña burguesía porteña a terminar con la vida de niños por nacer: “Compañeras el aborto es un capricho gorila y burgués.. compañeras, cada aborto que ustedes permiten es un servicio a los poderes coloniales…”

¿Han reflexionado serenamente en el hecho histórico que, en 1974 en la Conferencia de Bucarest, Kissinger fue el principal promotor de la instauración mundial del aborto y Perón el principal opositor a esa iniciativa? ¿Saben que Perón planificó cuidadosamente durante meses su enfrentamiento con Kissinger, el más importante estratega geopolítico de la estructura hegemónica del poder mundial?

Siguiendo las precisas instrucciones de Perón, la Argentina frustró en Bucarest la instauración mundial del aborto propuesta por Kissinger
Preciso recordarles que a Perón lo sorprende la muerte antes de la Conferencia pero el embajador argentino, con coraje e inteligencia, siguiendo las precisas instrucciones de Perón frustró en Bucarest la instauración mundial del aborto propuesta por Kissinger. ¿Cómo se entiende que muchos de ustedes que se sienten nacionales y populares, entre Kissinger y Perón, hayan elegido hoy a Kissinger? ¿Tienen dudas? ¿Creen que exagero? Lean, entonces, por favor el libro del compañero Paulo Ares titulado Perón versus Kissinger.

Algunos jóvenes formados en el progresismo relativista me preguntan: ¿pensaría lo mismo Eva o Perón hoy? Y yo les repregunto ¿por qué deberían cambiar? ¿El mal deja de ser un mal por el simple paso del tiempo? ¿Hay alguna nueva evidencia científica que contradiga la afirmación de Ramón Carrillo de que cuando una mujer está embarazada en su seno late el corazón de una vida -no un “fenómeno” como sostiene Ginés Gonzales García- y que el aborto por lógica consecuencia es un asesinato?

Acercándonos un poco más a nuestros días recuerdan ustedes la admiración que Néstor Kirchner sentía por Ramón Carrillo. Saben que el 26 de noviembre del 2004, fiel a su estilo frontal, el presidente Kirchner enfurecido tiró a la basura el proyecto de legalización del aborto que le había presentado Ginés González García. Cuando le preguntaron sobre ese episodio Néstor enfurecido declaró a los medios: “Siempre fue claro mi rechazo al aborto”.

No menos enfático fue Hugo Chávez en el debate que sostenía con Henrique Capriles, cuando éste último se manifestó a favor del aborto en los casos de niños con síndrome de Down. En esa ocasión, el 15 de septiembre del 2012, si no me falla la memoria, Chávez le espetó a Capriles: “En otras partes, aplican el aborto. Califíquenme de conservador, pero no estoy de acuerdo con el aborto para detener un parto. Sencillamente nació el niño con un problema, ahora hay que darle amor”. Habló del amor e introdujo la palabra clave que hay que introducir en este debate que nos ha impuesto la oligarquía financiera internacional. Nosotros predicamos una doctrina de amor, de amor por los más indefensos, por eso nos oponemos al aborto porque hemos visto cómo con sus manitos y sus patitas el bebé se defiende de la pinza que quiere descuartizarlo. Por eso Rafael Correa, cuando el parlamento ecuatoriano se aprestaba a legalizar el aborto el 14 de octubre del 2013, afirmó tajantemente: “Jamás aprobaré la despenalización del aborto”.

¿Yo les pregunto ahora, con el corazón en la mano, eran Néstor Kirchner, Hugo Chávez o Rafael Correa conservadores de derecha retrógrados que se oponían a los derechos de las mujeres?

Puedo seguir haciéndoles otras preguntas. ¿Sabían ustedes que la izquierda latinoamericana, cuando no vivía del dinero de las ONG financiadas por Soros, se oponía en bloque al aborto? Por eso fue que Eduardo Galeano escribió en su famoso libro Las venas abiertas de América Latina: “¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar a todos los próximos mendigos antes que nazcan? (…) El Banco Mundial otorgará prioridad, en sus préstamos para el control de la Natalidad”.

Si me permiten, me parece oportuno también recordarles el pensamiento de un hombre de la izquierda europea a quien creo nadie en su sano juicio podría acusar de fascista, me refiero a Pier Paolo Passolini, quien cuando se discutió la legalización del aborto en Italia con mucho dolor afirmó: “Estoy traumatizado con la legalización del aborto porque, como muchos, la considero como una legalización del homicidio… Que la vida es sagrada, eso es obvio: es un principio más fuerte todavía que el de la democracia, y es inútil repetirlo”.

Ustedes se preguntarán, mucho ya me lo han preguntado, si para mí el aborto es una cuestión religiosa. Y estoy dispuesto a contestarles. Para mí el aborto es un crimen, es un asesinato, el más vil de todos, la fe católica tiene como piedra fundamental de su doctrina el amor al prójimo, el aborto es atacar al ser más indefenso, el que no puede gritar, el que no puede defenderse, al que le quitan el latido del corazón. Pero además de ello, es un tema religioso, porque detrás del aborto se esconde también el odio al cristianismo y a lo que representa.

Les voy a dar un argumento más -para aquellos que no tienen fe o no comparten mi fe- desde el punto de vista estrictamente geopolítico: está comprobado que la legalización del aborto ha llevado siempre a una catástrofe demográfica y para un país con grandes extensiones y sin población aprobar el aborto equivale a suicidarse geopolíticamente. Tan cierto es lo que acabo de afirmar que en 1936 las autoridades soviéticas, ante la comprobación de la catástrofe demográfica que había provocado la legalización del aborto a partir de la revolución bolchevique, decidieron considerar legalmente al aborto como un crimen y como un acto antirrevolucionario.

Perón sabía que necesitábamos poblar el país para ser soberanos y tener un importante mercado interno, por eso se opuso frontalmente al aborto y a todo intento de control de la natalidad. Por eso los enemigos de la Patria quieren reducir los nacimientos. Para entregarnos más fácilmente a los que ambicionan nuestras riquezas. Perdón, quizás Patria sea una palabra muy fascista o políticamente incorrecta.

Ustedes se sienten jóvenes nacionales y populares y sé, porque los conozco, que ese sentimiento es sincero, pero están apoyando el aborto promovido por los dueños de las finanzas del mundo, y financiado por los mismos usureros que condenan al pueblo argentino a la esclavitud del pago de la deuda externa. ¿No ven en ese hecho ninguna contradicción? Lean por favor los libros de los compañeros José Arturo Quarracino y Pablo Yurman que demuestran científicamente que el aborto es una orden de los dueños de las finanzas del mundo. Permítanme por último, recordarles aquello que muchas veces dije en mis clases: la oligarquía financiera internacional, que es hoy el gran actor de las relaciones internacionales, fomenta como ideologías de colonización y sometimiento tanto al neoliberalismo como al progresismo, que son las dos caras de una misma moneda. El neoliberalismo pulveriza a nuestras fábricas y el progresismo aniquila nuestras familias. Sin fábricas no hay trabajo sin familia no hay Nación. Sin trabajo y sin familia, los obreros, nuestros “cabecitas negras”, nuestros “grasitas”, como los llamaba cariñosamente Evita, están solos frente al poder mundial, solos frente a los buitres del capital financiero internacional. Por favor, vuelvan al pensamiento de Perón y Evita, porque Perón es el futuro, porque en su pensamiento se encuentran las claves para que volamos a tener una Patria Grande y un Pueblo Feliz. Les envío un muy fuerte abrazo peronista.

Fuente: Dr. Marcelo Gullo -Dr en Ciencia Politica; Miembro de Dossier Geopolitico-

Publicado en Geopolitica Ru

Por Enrique Lacolla 26/12/2020

Las fuerzas que controlan el sistema-mundo intentan aprovechar la pandemia para consolidar sus posiciones; mientras tanto, en nuestro país, el Covid ha acentuado una crisis heredada y el gobierno vacila respecto a los modos de enfrentarla.

Se cierra un año horrible, que agrava este carácter por el hecho de que las proyecciones que pueden hacerse a partir de él y de los elementos que en él se recaban no pueden ser, asimismo, otra cosa que sombrías. La pandemia que azota al mundo, sea cual fuere su origen, ha instalado con todo su vigor la premisa de la “doctrina de shock” teorizada por Naomi Klein; esto es, la explotación, por el neoliberalismo, del desastre como expediente para suprimir las resistencias, reorganizar la producción e imponer una regimentación de la vida que atienda primordialmente a los intereses de la elite. No nos animamos a considerar a la pandemia como determinada por un acto deliberado dirigido a realizar el sueño maltusiano de la reducción de la población mundial a través de políticas de intervención activa, sobre todo porque estas estaban centradas en el control de la natalidad y no –o no tanto- en la supresión de la población considerada excedente, como los ancianos, los “indeseables” o los nativos de un mundo colonial cuando resultaban incómodos, díscolos o simplemente superfluos. Sin embargo, desde fines del siglo XIX a esta parte muchos de esos procedimientos tuvieron lugar, de manera deliberada y consciente. Desde la explotación inhumana de los negros del Congo belga por el rey Leopoldo II o la masacre de los hereros en Namibia, consumada por la Alemania guillermina, seguidos por la hecatombe del pueblo judío, de los armenios antes, de los fríos procedimientos con los que se consintió la muerte por hambre de millones de hindúes durante la segunda guerra mundial y de las incontables masacres producidas por las guerras coloniales o por las guerras “civilizadoras” propulsadas por una variedad de actores históricos y que culminan en la doctrina norteamericana de la “guerra humanitaria” para salvar a los pueblos de sus propios dirigentes, los procedimientos de ingeniería social han cobrado una dimensión cada vez más activa.

La planificación es un dato inexorable de la realidad, tenga dicha planificación el signo ideológico que sea. Ese signo, sin embargo, puede hacer la diferencia entre el rescate de la humanidad o su “retorno a las edades oscuras, sólo aclaradas por los relámpagos de una ciencia enferma”, para citar a Winston Churchill. Con la pandemia el sistema ha descubierto un expediente menos ruidoso que las guerras y enormemente persuasivo para resetear al mundo. Aunque no la haya inventado, está preparado para explotarla de acuerdo a sus intereses. El trabajo a distancia, la fragmentación y pulverización de los grandes conglomerados productivos, el alejamiento entre los individuos y el eclipse de la voluntad colectiva por obra de un disciplinamiento externo que para colmo proviene de fuerzas impersonales y se justifica por una necesidad perentoria, constituyen los rasgos del “brave new world” que encaran las generaciones jóvenes. Es difícil encontrar fuerzas para oponérsele, máxime cuando una parte importante de esas generaciones disfrutan del torbellino cibernético y que este, manipulado por las grandes firmas de la comunicación, hace del lavado de cerebro y de la adicción al juego el mecanismo ideal para condicionarlas. Poco espacio queda para la reflexión crítica si uno debe proceder por reflejos instantáneos o abocarse al aprendizaje siempre renovado de variantes –códigos, fuentes, claves, software en continua evolución- que lo atan a una variabilidad permanente. Distinta sería la situación si este movimiento estuviera sostenido por una concepción que evaluara sus inmensas potencialidades con un sentido positivo y las dirigiera racionalmente; por desgracia, no es este el rasgo que preside la dinámica capitalista neoliberal, que prefiere aumentar la confusión para desarmar a quienes se propone controlar.

En este escenario, suponer que una conversión drástica del estado de cosas sea posible es hacerse ilusiones, a menos que la misma dinámica del proceso de conversión brutal de las condiciones de vida no provoque una reacción que haga estallar el sistema y provoque explosiones en cadena contra este. Pero incluso esta reacción podría ser frenada por los reaseguros de control del sistema, en la forma operaciones de inteligencia, vigilancia electrónica y recurso a la represión pura y nuda. Sólo una colisión entre fuerzas globales que más o menos se equiparen podría desbalancear el tablero, abriendo la posibilidad de barajar y dar de nuevo. Pero ello supondría el riesgo de un cataclismo de características imposibles de anticipar.

¿Significa esto que todo está perdido? De ninguna manera. Las tensiones que el actual proceso comporta se están apenas anunciando. Pero el curso de las cosas tal como se viene definiendo no es alentador para los próximos años. De una forma hasta cierto punto inadvertida, y confirmando lo que decimos acerca del incremento de las probabilidades de un choque global, lo actuado por la gestión Trump en materia militar durante los últimos años viene a reforzar la hipótesis de un retorno al choque en gran escala entre las potencias establecidas (el sistema-mundo liderado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Japón) y las “potencias revisionistas” (China y Rusia). Pese a que el mandatario saliente no fomentó las guerras locales en la periferia y en general se abstuvo de las iniciativas militares como las puestas en práctica por Clinton, los Bush y Obama, sí realizó cumplidamente su promesa de potenciar el aparato bélico de Estados Unidos con el propósito explícito de convertirlo en el puño blindado de occidente. El presupuesto del Pentágono ha crecido: en la era Trump ha pasado de 580.000 millones anuales a 713.000 millones de dólares. Este cambio se centra en la construcción de más y más sistemas de armas, y en el refinamiento tecnológico del software, la inteligencia artificial, la robótica, las armas hipersónicas y la guerra cibernética. Es definido por los documentos del Pentágono como “estrategia del gran poder” y no significa otra cosa que el abandono del espantajo terrorista como cobertura para intervenir en áreas estratégicas, y la adopción de políticas de contención directa hacia las potencias que compiten con Estados Unidos en esas áreas y que se están revelando, como en el caso de China, capaces de contender económica, política y militarmente a nivel global hasta imponer un nuevo equilibrio de poderes. Lo cual supone la probabilidad de choques militares a gran escala y de impredecibles desarrollos.

Estamos volviendo a la puja por el “balance de poder” distintiva del período de las guerras mundiales entre las potencias “democráticas”: Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, y las naciones denominadas como “proletarias” por Benito Mussolini; esto es, Alemania, Italia y Japón, con Rusia-URSS como tercero en discordia, que combinaba sus propias aspiraciones nacional-imperialistas con el idealismo comunista. Este último pasó, de ser una forma sincera de representar la realidad en la primera década de la revolución bolchevique, a convertirse en el vector de una ideología instrumental que terminó hundiéndose sobre sí misma.

La Argentina oscilante

Argentina está también inmersa en el caos del sistema-mundo, aunque su condición de extrema periferia la proteja hasta cierto punto de sus peores consecuencias. Pero igualmente percibe y sufre las consecuencias de ser parte del mundo subdesarrollado y de no haber encontrado –por obra de factores externos e internos- el camino a su realización como una sociedad cumplida. Comparte este destino con sus hermanas de Latinoamérica, el auténtico encuadre al que deberíamos aspirar a integrarnos, como expediente para darnos un destino al cual podríamos llamar propio.

Al gobierno de Alberto Fernández que vino a reemplazar a la aciaga administración Macri le tocó gestionar la crisis que supuso la catastrófica herencia dejada por el gobierno anterior –una industria derruida, el desempleo consiguiente, el vaciamiento de las arcas nacionales en aras de la timba financiera y de la fuga de capitales al exterior, el estancamiento y una pobreza récord-, y enfrentar la pandemia del Covid 19 que apenas tres meses después de asumido el gobierno golpeó al país. Su impacto provocó el confinamiento, la parálisis comercial y productiva, y un necesario incremento del gasto público que el ejecutivo hubo de implementar para paliar la situación. Se impidió que se produjera un desempleo masivo y se permitió que el país se sostuviera en un precario equilibrio, pero al costo de demorar iniciativas que podrían haber empezado un relativo despegue. A esto se sumó la trabajosa negociación con los tenedores de los bonos de la deuda externa, y la inconcebible hostilidad de la oposición que busca pretextos donde no los hay para calificar al gobierno como una “dictadura” o “infectadura” y sabotear las medidas de prevención contra la pandemia, mientras monta ridículas campañas dando un tinte ideológico a aplicarse o no la vacuna rusa. De los partidos de esa cosa que no sabríamos si denominar el ”régimen” o el establishment, agrupados en Cambiemos, no hay nada que esperar de acuerdo a las experiencias vividas desde 75 años a esta parte. Pero, ¿y del conglomerado llamado el Frente de Todos?

Convengamos en que los conglomerados son difíciles de manejar. Y situaciones como la actual requieren de coherencia para enfrentarlas. El gobierno, nacido de una convergencia de voluntades que hubieron de esforzarse en coincidir para llegar a la Rosada, no termina de definir un perfil firme para encarar el desafío que le plantea una oposición carente de la más mínima justificación histórica, pero que emplea con tosca habilidad el predominio que ejerce en los medios masivos de comunicación para hostigar al ejecutivo. Junto a esta guerra de zapa mediática se define también un desafío que apunta a mantener los privilegios de la casta poseyente y que se articula a través del “lawfare”. Se encolumnan así los fallos que intentan devolver a la cárcel a los perseguidos políticos del gobierno Macri, liberados por sentencias previas en sentido contrario, y se mantienen tras las rejas a personas como Luis D’Elía o Milagro Sala, a quienes no se les puede imputar ningún cargo serio, mientras que la banda de ladrones de guante blanco, agentes de la banca internacional, que vaciaron las reservas con la práctica desenfadada del “capitalismo de amigos” siguen disfrutando de la fresca viruta y se permiten además enrostrarle al gobierno afanes de revancha que no existen, incapacidad en la gestión económica y torpeza en el manejo de la pandemia. Aduce, esta buena gente, que toda restricción a la libre circulación y el tránsito conspira contra la economía, lo cual es muy cierto; pero su argumento para sostener tal posición no es o no puede ser otro que hay que “dejar que se mueran a los que les toca” (esta fue la expresión, palabras más, palabras menos, del expresidente Macri en conversación con Alberto Fernández). La afirmación, si no fuera siniestra, sería grotesca: ¿acaso si se da libre paso al contagio, la plaga no mermaría al ejército del trabajo y la economía no sufriría igualmente? Sin hablar del trasfondo maltusiano que trasluce la fórmula y al que nos referíamos más arriba.

Ahora bien, más allá de la doblez y el cinismo de este juego, hay que preguntarse acerca de la eficacia con la que el gobierno mismo emplea sus cartas. No hay duda que en el tema de la pandemia, aunque actuó bien, erró a menudo en las instancias comunicacionales. Tras un buen arranque, se dejó llevar por cierta ligereza y, como en el reciente caso de la vacuna rusa, dio por cumplidas instancias que no estaban agotadas. De todos modos la culpa no es tanto suya como del sector duro de la oposición: convertir a un tema sanitario global que afecta a todos los sectores del pueblo por igual, en motivo de chicana política, es inmoral y también criminal, en la medida que genera dudas en una población ya bastante desconcertada e insegura, porque erosiona la disposición a autodisciplinarse, en general bastante escasa entre nosotros. Pero nada detiene a un sector que tiene el tupé de acusar al Presidente de impreparación en el manejo de la pandemia, cuando Cambiemos en el gobierno había degradado al ministerio de Salud al rango de Secretaría, había devastado la política sanitaria y había dejado perder millones de dosis de vacunas por desidia burocrática. 

Pero el punto en que el actual poder ejecutivo ostenta su flanco más débil es la imposibilidad de establecer si existe o no una voluntad cierta para enfrentar al complejo de factores que eternamente frenan el desarrollo argentino y que se combinan en esa conexión entre la gran propiedad agraria, las finanzas y el poder judicial, con la apoyatura de una prensa oligopólica experta en difamar, instigar al odio o envenenar de manera más o menos sutil al público. Esa gigantesca máquina de impedir ha conseguido a lo largo de este año desarticular medidas de carácter altamente positivo como fue el intento del gobierno de expropiar Vicentin; ha logrado frenar hasta ahora una reforma judicial de carácter imperioso, y pudo generar un falso debate en torno a la cuestión de un impuesto extraordinario a los más ricos que permitió arrastrarlo durante meses antes de obtener su sanción parlamentaria. Cuando en realidad lo que debía y debe debatirse no es una contribución única sino la necesidad de una reforma fiscal progresiva que termine con el régimen de privilegio de que se benefician las grandes fortunas, los agroexportadores y los fugadores seriales de divisas, haciendo de la Argentina, de una buena vez, un país capitalista en serio, donde el capital contribuye responsablemente al desarrollo general de la nación. Gracias, por supuesto, a un control estatal digno de ese nombre.

No es esta, desde luego, la tesitura del neoliberalismo que hace estragos y que parece estar en disposición de tragarse al mundo al cobijo de la pandemia. Ni de la oposición sistémica encastillada en el PRO. Por esto mismo se hace doblemente necesario que el gobierno de Alberto Fernández defina de una vez una línea de acción. Tropieza con el problema –incitado, explotado y agigantado por los órganos de propaganda oligopólicos- de su propia vacilación. Está tironeado entre la actitud más claramente confrontativa con el estado de cosas que enarbola el kirchnerismo, y la actitud más moderada de los sectores que se reconocen más en Alberto que en Cristina. Conviene señalar sin embargo que en ninguno de los dos sectores sopla algo de esa ventolina levantisca y “revolucionaria” que les inventa la oposición, que finge creer en una voluntad socializante de un sector de un frente que, en la persona de la ex presidenta, cuando mucho se desea representante de un capitalismo responsable.

No sabemos si esta rara avis existe, pero es bueno sostener su posibilidad como mascarón de proa en el camino hacia la liberación. No por un cálculo oportunista, sino porque es en efecto la única vía para salir de la crisis de una manera no demasiado traumática. En el otro lado, sin embargo, y no nos estamos refiriendo tan sólo a los partidos de la oposición sino al imperialismo y la burguesía cipaya -es decir, al establishment- no se detectan ni rastros de esa disposición. El requerimiento de una nueva mega-devaluación, caballito de batalla de los gurúes de la city, redundaría en una carestía y en una inflación que probablemente terminaría en una catástrofe social en un país que, como el nuestro, roza el 50 % de pobreza. Me pregunto si quienes preconizan esta salida se dan cuenta de lo que un fenómeno así significaría. Pero es una pregunta retórica: sí saben muy bien cuáles serían las consecuencias y han probado esa fórmula una y otra vez en todo el mundo, confiados en que pueden controlar sus peores excesos con una buena combinación de represión e intoxicación mediática.

Alberto Fernández no acepta la mega-devaluación que le exigen los bancos, pero tampoco se resuelve a imponer disciplina cambiaria, a vaciar las “cuevas” de la city y a empujar las reformas fiscal y judicial. Trata de capear el temporal a la espera de que vengan tiempos mejores una vez que con las vacunas se frene la pandemia y se llegue al rebote económico que muchos prevén para el año próximo. Pero sin los cambios que se requieren en los dos campos que mencionamos –el judicial y el impositivo- no habrá reestructuración que dure ni programa que pueda afrontar los embates de la coyuntura.

Hay una frase de Oswald Spengler en el final de “La decadencia de Occidente” que condensa de forma magnífica, pero también ambigua, el dilema de una historia universal en la cual nuestro país y la región asimismo se encuentran incluidos, a su propia y todavía modesta escala: “No se es libre de querer esto o aquello, sino de hacer lo necesario o no hacer nada”. Es una estupenda síntesis de sabiduría de vida. Sin embargo, ¿qué es lo necesario? ¿Acaso someternos al dictado del poder establecido? ¿O rebelarnos contra él en la medida de nuestras posibilidades de éxito?

Yo tiendo a dar a la segunda acepción por la verdadera. Ojalá que quienes conducen los destinos de la Argentina compartan este criterio y que comiencen a arrancarla del marasmo de dudas, irresoluciones, divisiones, oscilaciones y vacilaciones que han solido distinguir a los momentos en los cuales las fuerzas populares han sido capaces de ocupar el gobierno. Quizá entonces, por fin, amanezca.

Publicado en: http://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=669 

       

A días de culminar este año 2020 sin dudas atípico en la historia de la humanidad, que quedara marcado a fuego por las consecuencias drásticas que hemos padecido en todo ámbito, merced a la llegada inesperada del Covid-19, virus que ha venido con una impronta demoledora en sentido lato de la geopolítica mundial, donde las principales víctimas del mismo, son ni más ni menos que los seres humanos, rehenes de una guerra fría tecnológica entre potencias, sumado a la falta de consenso en el ámbito multilateral, con acento en los organismos internacionales que han llegado desgastados, sin fuerzas y con muy poco credibilidad a esta época, dejando a las claras que la pos pandemia será todo un desafío para que éstos vuelvan a retomar al sendero correcto donde predominen los fines para los que fueron creados.

Uno de ellos y sin dudas el más significativo es la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Justamente en este 2020, se conmemoraron los 75 años de su existencia, momento en que el mundo comenzaba a construirse en San Francisco (EEUU), hoy día todo indica que parece estar desmoronándose; de allí que afirmamos con total énfasis que la pandemia del coronavirus exacerbo una tendencia que lleva años, que no es ni más ni menos que el avance de las soluciones nacionales a expensas del multilateralismo cada vez más desacreditado, lo que afecta sin dudas a todo el sistema en sí de Naciones Unidas.

Pero amen de lo esbozado ut-supra es bueno siempre, realizar un repaso en torno a la conceptualización, características y fines del mismo. En verdad el termino de Naciones Unidas fue acuñado el 1° de enero de 1.942, unos años antes de que empezara a funcionar como tal dicho organismo. 

La Organización de las Naciones Unidas o simplemente Naciones Unidas, es la mayor organización internacional existente hasta la actualidad a nivel mundial. Nace allá por el 1.945, un 24 de octubre, poco tiempo posterior al final de la segunda guerra mundial, hecho más que sobresaliente en la historia de la humanidad. Es por ello que este año hace pocos días atrás se celebraron los 75 años de dicho organismo. Ésta entidad internacional que, si bien no es la más antigüedad en el mundo, su relevancia en cuanto a sus fines la hace sin lugar a dudas la de mayor importancia y en el mundo. Entre esos fines podemos mencionar: 

  • La Paz y Seguridad Internacional (tema al que estamos abocados en el día de la fecha).
  • Fomentar la relación de amistad entre las naciones.
  • Lograr la Cooperación Internacional para la solución de problemáticas globales y servir de centro que armonice las acciones de la Naciones.
  • Defender los Derechos Humanos

Su sede está en Nueva York (EEUU), pero sujeta a un régimen de extraterritorialidad, además posee oficinas en Ginebra (Suiza), Nairobi (Kenia) y Viena (Austria). Esta entidad supra se rige por la Carta de las Naciones Unidas que fue suscrita por 50+1= 51 países en sus comienzos, un tiempo antes de la finalización de la segunda guerra mundial (26 de junio de 1945), en San Francisco (EEUU). En la actualidad está conformada por 193 países miembros y dos Estados Observadores: El Vaticano y Palestina.

Los idiomas reconocidos por dicho organismo son: Árabe, Chino Mandarín, Español, Francés, Ingles y Ruso. Tiene como reglamentación la denominada Carta de Naciones Unidas y se financia con la contribución voluntaria de sus Estados miembros. Los principales órganos de la misma son: La Asamblea General (hoy presidida por el actual secretario general el Portugués Antonio Guterres), el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, la Secretaria General, el Concejo de Administración Fiduciaria y la Corte Internacional de Justicia (con sede en La Haya-Países Bajos).

Ahora bien, de apoco y entrando en la temática central que nos convoca, en torno a este organismo internacional y como la tecnología puede servir más que nunca como eje articulador de la paz en el mundo decimos primeramente el actual secretario general en sus 75 aniversario ha hecho un llamamiento mundial urgente en torno a la grave crisis que atraviesa el mundo, aquí un resumen:

  • Llamado a la Paz global en la lucha contra la pandemia.
  • Un alto el fuego entre naciones.
  • Hacer un esfuerzo mayor para poner fin a la pobreza, la desigualdad, el hambre y el odio.

Todos estos puntos fundamentales con el objeto de comprender que, de seguir profundizándose estas temáticas, está en juego la vida misma de la humanidad.

Además de este llamamiento, hizo una enumeración de las grandes contribuciones de Naciones Unidas a lo largo de estos 75 años, ellos son:

  • Lucha contra el Terrorismo.
  • Combate contra la Violencia sexual.
  • Apoyo a países en desarrollo.
  • Acceso local a una red mundial.
  • Mejora en alfabetización y Educación.
  • Promover la Democracia.
  • Libertad de prensa y expresión.
  • Fortalecimiento del Derecho Internacional.
  • Lucha contra la Delincuencia internacional.
  • Contención del problema mundial de las Drogas.
  • Préstamos y ayuda mundial a refugiados.
  • Luchas contra propagación de Epidemias.

Entonces frente a todos estos enunciados realizados por el actual Secretario General, percibimos que en consecuencias todas son concepciones clásicas que no pueden seguir esperando ante el embate vertiginoso y disruptivo de la tecnología. ¿Por todo esto nos surge el interrogante si la tecnología es en verdad un verdadero nuevo eje articulador para la paz en el mundo?

Desde nuestra óptica académica en base a estudios serios y concretos en base a los últimos años donde sin dudas venimos marcando el rumbo en y desde nuestra América Latina al mundo; las Nuevas Tecnologías en el marco de la Cuarta Revolución Industrial, no nos cabe duda que la Tecnología puede ayudar a un mundo más justo, pacífico y equitativo, pese a que hay mucho todavía por hacer con los países que conforman la comunidad mundial en la cuestión tecnológica. 

Y en todo este nuevo escenario hay muchas cuestiones que resolver y están a la espera de una solución definitiva que nos ayude a transitar por el nuevo entorno virtual de una manera más segura, cuando se concrete el gran anhelo por el que hace varios años luchamos “La Regulación Global del Ciberespacio”, y temáticas que resultan del mismo como: 

  • La Ciberseguridad
  • La Ciberdefensa
  • Las Guerras Cibernéticas
  • La Inteligencia Artificial
  • La Biotecnología
  • La Automatización
  • El Big Data, entre otros.

La forma de gestionar estos acontecimientos es objeto de un amplio debate, nacional e internacional, en un momento en que aumentan las tensiones geopolíticas, PERO NO SE PUEDE ESPERAR MAS. la cooperación digital entre los Estados, y un ciberespacio universal que refleje las normas mundiales para la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, se considera crucial para garantizar un mundo unido. Un “compromiso global para la cooperación digital” es una recomendación clave del Panel de Alto Nivel sobre la Cooperación Digital del Secretario General.

Por último y ante las puertas del nuevo año 2021 estamos convencidos que: “Los problemas no son los Big Data (grandes datos o masivos) los inconvenientes reales son los pequeños valores del Ser Humano; los problemas no son las maquinas que piensan, el gran problema son los humanos que han dejado de Soñar”. Por eso debemos aspirar a lograr una verdadera cooperación en la comunidad mundial para lograr las condiciones propicias para esta nueva era que ya estamos transitando.

El presente artículo es un resumen de la disertación llevada adelante por el Académico Argentino Dr. Mario Ramón Duarte, que realizara en el evento organizado por la Academia Internacional de Ciencias y Tecnologías, Educación y Humanidades de la ciudad de Valencia España.

DR. MARIO RAMON DUARTE

ABOGADO (UCASAL) JUEZ ADM. FALTAS M/C (2009-2020) ESP. DER. PUBLICO (UCSF) ESP. SEG. CIUD. Y PREV. DEL. (FILDSyS) ESP. CIBERSEGURIDAD Y CIBERDEFENSA MIEMBRO DOSSIER GEOPOLITICO

FUENTES CONSULTADAS

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/21/la-onu-cumple-75-anos-en-plena-crisis-del-orden-global-tres-incognitas-sobre-su-presente-y-su-futuro/

https://www.un.org/es/un75/impact-digital-technologies

https://www.un.org/es/sections/issues-depth/peace-and-security/index.html

https://www.alainet.org/es/articulo/190548

https://www.geopolitica.ru/es/article/la-ciberguerra-la-principal-ciberamenaza-global

Los territorios en disputa siguen siendo hoy un gran legado de la etapa anterior del proceso internacional, pasando a veces de un coqueteo diplomático mutuo de rutina a un hipotético enfrentamiento armado. Por lo tanto, aquellos que no están de acuerdo con el statu quo tratan de cambiarlo. El éxito o el fracaso de tales intentos depende de la correspondencia de las ambiciones con el peso geopolítico actual de tal o cual actor, así como también del posible impacto de los cambios hipotéticos en el equilibrio geopolítico general y, por lo tanto, del grado de intervención de los “terceros” – líderes geopolíticos globales en el problema.

Los territorios en disputa fuera de los sujetos continentales – islas y archipiélagos – se destacan en esta serie. Estos problemas ocurren, por regla general, como consecuencia del registro territorial de procesos de descolonización o guerras interestatales, que fijan la esfera de intereses materializados de los vencedores. Quizás la principal diferencia entre los problemas sobre las islas en disputa y los territorios continentales es que la propiedad de ellas por un lado y los reclamos del otro lado no son, por regla general, de importancia crítica para la existencia misma de los estados. Aunque, en la mayoría de los casos, tales disputas territoriales tienen un componente emocional bastante importante y en ocasiones sacrificado y son un atributo notable del discurso político interno durante muchos años con los tabúes y plantillas correspondientes.

Las características señaladas anteriormente se aplican particularmente a la disputa sobre las islas Kuriles del sur entre Japón y Rusia. Durante más de 70 años, este problema ensombrece las relaciones entre los países vecinos y les ha impedido dar rienda suelta a su potencial. Al mismo tiempo, este problema territorial fue el resultado de los cambios geopolíticos más importantes del siglo XX y la “constitución” de las fronteras internacionales, sobre cuya base funciona el orden mundial moderno. Todo tiene una causa y un efecto. No soy partidario de la “arqueología política”, por lo tanto, me permitiré analizar brevemente el problema en la última retrospectiva histórica, y también limitarme a los hechos más importantes que configuran la realidad geopolítica moderna.

La disputa misma se da entre tres islas más cercanas a Japón: Shikotan, Iturup, Kunashir y el archipiélago de las pequeñas islas de Habomai. Su área total es de 5 mil km² más una zona económica de 200 millas, para un total de aproximadamente 200 mil km².

En los albores de las relaciones bilaterales, de acuerdo con el Tratado de Shimoda de 1855, estas islas de la cordillera común de islas Kuriles fueron transferidas a Japón, y el Tratado de San Petersburgo de 1875 transfirió las 18 islas Kuriles a Japón a cambio de la mitad japonesa de la isla Sakhalin. El repentino estallido de la Guerra Ruso-Japonesa en 1905 y la derrota de Rusia llevaron a la pérdida por Rusia de la mitad de la isla Sakhalin, que estaba asegurada por el Tratado de Portsmouth. Esto coincidió lógicamente con el comienzo de la expansión de Japón en toda la región de Asia oriental. La renovada nación militarista del imperio naciente del “sol naciente” se estaba formando rápidamente, y también se le ocupó rápidamente un nuevo “espacio vital”. El apetito del imperio creció y en 1938 la URSS (Rusia) volvió a ser el objetivo de la agresión. Para entonces, Manchuria, una parte significativa de China y Corea ya habían sido ocupadas. Fue desde su territorio que el ejército japonés invadió la URSS en el área del lago Khasan y, inesperadamente para sí mismo, fue derrotado. Además, habiendo obtenido una confirmación formal de Gran Bretaña sobre la no interferencia y la connivencia de los Estados Unidos, el ejército japonés en 1939 invadió Mongolia, aliado a la URSS, en la región del río Khalkhin-Gol y fue derrotado nuevamente. Quedó claro que los reclamos de Japón sobre Rusia son de naturaleza estratégica y las contradicciones en la región deberían terminar tarde o temprano en la formación de una nueva realidad geopolítica.

El hecho más importante desde el punto de vista de la lógica de los eventos posteriores y la formación de la arquitectura internacional de la posguerra fue la Conferencia de Yalta de los líderes de la URSS, Gran Bretaña y los Estados Unidos en febrero de 1945, cuando la derrota de la Alemania nazi era cuestión de varios pocos meses. Fue acordado que la URSS entra en la guerra contra Japón luego de la victoria sobre Alemania, sujeto al regreso de todas las islas Kuriles y la parte sur de la isla Sakhalin. En julio del mismo año, en el marco de la Declaración de Potsdam, los aliados determinaron que la soberanía de Japón se extendería sólo a las islas de Kyushu, Shikoku, Honshu, Hokkaido y varias islas más pequeñas, entre las que no figuraban las Islas Kuriles del Sur. Tras la derrota de Japón y su ocupación por las fuerzas aliadas, el comandante en jefe, general Douglas MacArthur, mediante memorando No. 677 del 27 de enero de 1946, confirmó la exclusión de las Islas Kuriles de Japón, separadamente el archipiélago Habomai y la isla Shikotan. Además, en el marco del Tratado de Paz de San Francisco con los aliados de 1951, Japón abandonó sus reclamos sobre las Islas Kuriles y la parte sur de Sakhalin. Cabe señalar que la Unión Soviética cumplió correctamente con sus obligaciones aliadas y se estableció dentro de las fronteras generalmente reconocidas.

¿Entonces, cuál es el problema? – El diablo está en los detalles. Japón insiste en que las cuatro islas más cercanas no formaban parte de las islas Kuriles y están ocupadas ilegalmente. El agresor de ayer, el ejército del que se distinguió por atrocidades sin precedentes en los países ocupados de Asia Oriental, declaró una “ocupación ilegal”, negándose a reconocer el valor obvio de sus ambiciones imperiales no realizadas.

Sin embargo, en el marco de la Declaración de Moscú sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el fin del estado de guerra, firmada en octubre de 1956, el liderazgo de la Unión soviética propuso a Japón celebrar un tratado de paz y expresó su disposición a transferir las islas de Habomai y Shikotan. Pero luego Japón se negó a concluir un tratado de paz. ¿Por qué? Después de todo, tal paso permitiría resolver las diferencias existentes y comenzar a realizar todo el potencial de las relaciones bilaterales en el contexto de la era emergente de nuevos procesos económicos y de integración global en el mundo. Aparentemente, el entonces liderazgo de Japón previó otros riesgos inconmensurablemente más significativos causados por factores externos. Después de todo, fue Estados Unidos quien obligó al gobierno japonés a abandonar la propuesta soviética bajo la amenaza de no devolver el Archipiélago Ryukyu, que, según el Tratado de Paz de San Francisco de 1951, estaba bajo control estadounidense y sobre el que se desplegó el contingente militar estadounidense. La conclusión del Tratado de Interacción y Seguridad entre Estados Unidos y Japón en 1960 convirtió finalmente a Japón en rehén del enfrentamiento geoestratégico entre la URSS (Rusia) y Estados Unidos.

Una elección difícil, ¿no? Este es un drama de cada país perdedor. La derrota en la guerra tuvo consecuencias dramáticas para Japón. La hegemonía de ayer ha perdido toda reinvención del liderazgo geopolítico. Juzguen por ustedes mismos. – La nación tenía muchos factores importantes para realizar sus ambiciones geopolíticas. Extremo celo personal y extrema racionalidad, capacidad de sacrificio y al mismo tiempo fría crueldad hacia los enemigos, unidad política en relación con el resto del mundo y un alto grado de jerarquía y controlabilidad de la sociedad, dedicación intransigente y claridad de estrategia para expandir el espacio vital de la nación. La modernización económica y la militarización de la economía también le agregaron confianza.

Sin embargo, el potencial de crecimiento geopolítico de Japón se agotó inevitablemente debido a la ausencia del segundo elemento más importante necesario para el concepto de “gran potencia” según Rudolf Kjellen: un territorio extendido propio, aunque el país era monolítico y muy móvil. En las tierras ocupadas del Lejano Oriente y el sudeste de Asia, Japón no pudo extender su unidad política, ya que se basaba en la monoétnica de la nación. Y aunque al final, como sabemos, Japón pudo realizarse como uno de los líderes de la economía mundial, la condición de país perdedor sigue siendo un factor disuasorio y una fuente de insatisfacción interna de la nación. Con el paso de los años, en la sociedad japonesa, el tema de las concesiones en los “territorios del norte” se ha osificado y se ha convertido en un factor político interno difícil de superar. Los tabúes o “líneas rojas” amenazan a cualquier partido gobernante con una crisis política interna si las iniciativas van más allá de las opiniones arraigadas sobre el tema. Una ilustración es el ejemplo cuando en 2006 el jefe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Taro Aso, en una reunión del comité de política exterior de la cámara baja de representantes del parlamento, se pronunció a favor de dividir la parte sur de las disputadas islas Kuriles con Rusia por la mitad y cerrar así el tema. Sin embargo, habiendo recibido la reacción esperada de los políticos, el Ministerio de Relaciones Exteriores japonés desautorizó de inmediato sus palabras.

No solo los riesgos políticos internos, sino también los externos, obstaculizan el avance en esta dirección. La participación económica y político-militar de Estados Unidos también debilita las posibilidades de compromiso y reduce la capacidad de una acción geopolítica independiente. Ahora, por ejemplo, una amplia respuesta pública ha recibido información de que las reglas de la lotería para recibir tarjetas verdes indican que los rusos nacidos en las Islas Kuriles deben indicar Japón como su lugar de nacimiento. Por supuesto, muchos japoneses están impresionados por tal “apoyo” de Estados Unidos, pero parece que tal iniciativa está diseñada principalmente para irritar a la parte rusa y es capaz de hacer retroceder a ambos participantes de la disputa en la solución del conflicto. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso ya ha calificado este paso de Estados Unidos como un intento de revisar los resultados de la Segunda Guerra Mundial, que fueron firmados por el propio Estados Unidos en el marco de las coaliciones anti-Hitler y antijaponesas.

Reflexionando objetivamente sobre los problemas de un posible compromiso en esta disputa, es necesario designar como factor disuasorio y evidentes riesgos geopolíticos para la propia Rusia. Solo miren el mapa para entender que la pérdida de control sobre las islas crea riesgos de movilidad para la Flota del Pacífico rusa, ya que solo dos estrechos sur entre las islas Iturup y Kunashir, así como Kunashir y Hokkaido japonés no se congelan y dan una salida directa del Mar de Ojotsk al Océano Pacífico todo el año. Por otro lado, no hay garantía de que dicho movimiento no se vea limitado por la posible aparición del contingente estadounidense en estas islas, con las que Japón está obligado por obligaciones aliadas. 

Rusia no puede permitirse que la engañen de nuevo, como fue el caso de las promesas de Estados Unidos de no ampliar la OTAN hace treinta años, que finalmente fueron violadas sin escrúpulos.

Es lógico que Rusia, representada por el presidente Vladimir Putin, proponga la celebración de un tratado de paz sin precondiciones y “luego, como amigos” para discutir y solucionar los problemas existentes. Evidentemente, en un acuerdo de este tipo Rusia quiere fijar las garantías más importantes para evitar los riesgos geopolíticos.

A pesar de todas las dificultades del proceso de negociación y los riesgos previamente identificados, Japón y Rusia hoy no solo son vecinos, sino también importantes socios económicos. El potencial de las relaciones económicas bilaterales es significativamente superior a los US $20,313,340,792.- en comercio que los países lograron en 2019. También es obvio que las perspectivas de solución de la disputa territorial no se han agotado por completo. Los contactos continúan y la parte japonesa con obvia persistencia apoya la disputa territorial en la agenda bilateral. En 2019, en el pico de contactos frecuentes entre V. Putin y S. Abe, incluso hubo sugerencias en los medios de que Rusia ya estaba lista para otorgar las islas en disputa al Japón. Sin embargo, ese optimismo y esas suposiciones resultaron prematuras y, con la salida de Abe de la arena política, sus sucesores tendrán que reconstruir un diálogo confidencial con el liderazgo ruso. Cualquier intento de los socios de hablar con Rusia en el lenguaje de los ultimatums de sanciones será deliberadamente improductivo, ya que su estatus geopolítico se basa en los merecidos resultados de la Segunda Guerra Mundial y el mantenimiento constante del equilibrio estratégico-militar global y regional.

Entonces, los nudos geopolíticos como de las Kuriles no pueden desatarse de repente. El proceso de arreglo político es un laberinto lleno de callejones sin salida, al que los tabúes políticos y los factores de riesgo externos conducen a compañeros del proceso político. La solución de tales problemas debería tener en cuenta toda la gama de posibles consecuencias para el equilibrio geopolítico. La única forma posible del proceso de negociación es el diálogo directo, ya que es imposible definir el destino de los territorios en disputa solo apelando a árbitros internacionales y tomando medidas unilaterales. Especialmente si el otro lado es un jugador internacional importante. Al mismo tiempo, como indiqué anteriormente, es importante que el interesado comprenda que las islas para una gran potencia son un elemento importante de su soberanía, pero que no es crítico para su existencia. Por tanto, queda la posibilidad teórica de resolver la disputa.

Y la conclusión final, quizás la más importante. El rol de la personalidad en la historia. Un gobierno débil y un líder débil son incapaces de generar iniciativas audaces y fuera de límites, ya que siempre están en las garras de los problemas políticos internos actuales, solo especulando sobre el tema de los territorios en disputa. Además, no pueden evocar un trato serio del lado opuesto. El más alentador es el diálogo de líderes fuertes con amplio apoyo político interno y confianza pública. Tales políticos, por regla general, son menos susceptibles al complejo de “sentimientos electorales” cotidianos y crean el fundamento para la cooperación a largo plazo en el futuro, piensan a gran escala y estratégicamente en el contexto de los últimos desafíos y amenazas globales.

Es de esperar que el desarrollo sobre esta base de las relaciones ruso-japonesas, respaldado por los éxitos en la interacción económica actual, pueda llevar a ambas partes a una trayectoria de progreso sostenible, o al menos permitirles ver la luz en la salida de este laberinto geopolítico.

Alexander Góvorov

Politólogo