[NR: el equipo de Dossier Geopolitico, preparo un importante trabajo sobre la Teoría del caos, que aplicaba USA y sus “aliados”, ahora este articulo viene mostrar la preocupación de los Atlantistas que ven que esta Teoría se les esta aplicando en forma de boomerang]

El nuevo desorden mundial toma forma mientras las especulaciones dejan paso a las órdenes ejecutivas. El cóctel de repliegue reaccionario (Donald TrumpBrexit) está imponiendo un cambio de guardia en las relaciones internacionales y dejando patas arriba al hemisferio Norte. El consenso neoliberal, económico y geoestratégico, se ha roto pero ha dejado tras de sí un océano de incertidumbre. La administración Trump se ha mostrado hostil a la integración europea y afín a Vladimir PutinXi Jinping “salva” el foro de Davos y se convierte en el abanderado de la globalización. Una ola de nativismo proteccionista puede dar paso a guerras comerciales con graves consecuencias. El 2017 es el año con mayor riesgo político desde el fin de la Segunda Guerra mundial, según Ian Bremmer. Veamos.

Entre el decisionismo americano y el autoritarismo ruso

Estados Unidos inicia una etapa con tintes de aislamiento y unilateralismo. Compromete el bloque atlántico, centro de gravedad del siglo XX, mientras busca una nueva “relación especial” con el Reino Unido del Brexit, fantasea con la desaparición del euro y califica a la Unión Europea de “vehículo” de Alemania. Desprecia las organizaciones supranacionales salvaguardas del multilateralismo, al mismo tiempo que empieza una escalada de tensión con China que puede acabar en deflagración: ese es el mayor riesgo que afronta el mundo.

En el interior su democracia inicia un nuevo capítulo en forma de dezisionismus schmittiano. Un poder soberano que no responde ante el normativismo legal ni la discusión racional. Sin contrapoderes ni intermediarios, sin jueces ni prensa. En el ámbito económico se avecinan muros comerciales. Al tanto, porque ¿qué tienen en común los blancos de los ataques del nuevo presidente: México, Alemania y China? Son grandes potencias exportadoras. Las hostilidades de la Casa Blanca son reflejo de una de sus mayores debilidades: su déficit por cuenta corriente. Y uno de los mayores desequilibrios macroeconómicos globales. De nuevo, economía y relaciones internacionales se entrelazan.

La Rusia de Putin se siente fuerte y tiene razones para ello. Tras una pérdida de dominio paulatina del estratégico anillo de tierras (Spykman) ha demostrado estar dispuesto a todo, ciberguerras incluidas, por mantener sus posiciones. Todos sus últimos movimientos en el Cáucaso, Ucrania o Siria han acabado en aumento de influencia. El autoritarismo de Putin ha orillado sus problemas económicos y parece que los resultados electorales del mundo occidental le sonríen.

Ahora con una administración americana más que favorable, espera que las sanciones comerciales se alivien o eliminen. Trump y Putin hablan el mismo lenguaje y han quedado patentes sus conexiones. Pero mucho cuidado: EEUU puede estar buscando usar al Kremlin contra el gigante asiático, tal y como Kissinger hizo a la inversa durante la guerra fría. Un nuevo anclaje para taponar, esta vez, el ascenso de China. Trump es un personaje peligroso, folclórico y ridículo, pero sería bueno no tratar de estúpido todo lo que haga.

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El océano Pacífico se calienta mientras Oriente Próximo arde

China es la gran obsesión del nuevo inquilino del Despacho Oval. Un gigante que ya ha subido a los altares de la economía mundial, acumulador masivo de oro e inversor estratégico en África, Asia central y América Latina. Y ahora ya no quiere tan solo aceptar las reglas, quiere dictarlas. Su cautela ha ido dejando paso al incipiente intento de imponer su propia doctrina Monroe en Asia-Pacífico; algo que parece no estar dispuesto a aceptar EEUU y para lo que cuenta con sus históricos aliados regionales: Corea del Sur y Japón.

Las relaciones entre EEUU y Japón viven una segunda luna de miel. La pareja que forman Shinzo Abe y Trump tiene intereses comunes, China, pero hablan lenguajes diferentes. Para entender por qué no se percibe en Tokio un acercamiento a Trump como amenaza hay que mirar en su política interna. Japón es un país homogéneo, sin inmigración, extrema derecha ni pulsión reaccionaria, y a diferencia de Europa no tiene miembros de la Internacional Trumpista en su Parlamento.

En el aire queda el futuro del conflictivo gran Oriente Próximo y la reincorporación del pivote iraní (Kaplan) a la escena internacional. Falta saber si Moscú podrá modificar la retórica de Washington en este campo. La competición político-religiosa entre Irán y Arabia Saudí explica buena parte de los conflictos abiertos: Yemen, Irak o Siria. EEUU puede tener la tentación de usar una de estas guerras subsidiarias (Yemen) para reivindicarse en la zona junto a su socio saudí.

Mientras tanto, una nueva Turquía otomana se ha afianzado como potente actor regional y los implicados en la victoria militar de Bachar el Asad –Rusia-Irán-Hezbolá– decidirán el futuro del país. Un Israel aislado pero encantado con el nuevo commander in chief proseguirá una política de asentamientos ilegales que imposibilita la solución de los dos Estados. Una región en llamas y en profunda transformación que continúa distorsionando el futuro de Europa.

Europa ante su prueba más dura

El viejo continente puede ver las cambiantes relaciones internacionales como una fiesta a la que no le han invitado. Fragmentado y atemorizado se queda sin el paraguas atlántico, sufre la peor resaca de la Gran Recesión y un año electoral de infarto. El mayor riesgo es que una gran troika formada por Washington, Moscú y Pekín encuentre un nuevo equilibro internacional sin contar con Europa e imponga con fórceps una Ostpolitik II.

Al mismo tiempo, los europeos tenemos la oportunidad de ocupar el enorme espacio que dejan unos EEUU en repliegue y un mundo en búsqueda de referencias. Podríamos ejercer en solitario como defensores de los valores de la Ilustración: Estado de Derecho, democracia, deliberación, tolerancia y sociedades abiertas. Continúan siendo valores atractivos y luminosos, pero hasta las buenas ideas necesitan ser defendidas. Para ello la UE debe restituir un modelo social resquebrajado y dotarlo de un escudo en materia de seguridad y defensa. Pasado el impasse electoral necesitamos activar una Europa flexible, a varias velocidades, que desatasque el proceso de integración y acabe con el paralizante tira y afloja de las capitales.

Es más necesario que nunca buscar aliados que compartan nuestra visión del mundo: normas, diálogo y multilateralismo. Nuestras relaciones con América Latina y Canadá cobran un nuevo significado. Debemos combatir el repliegue espasmódico y hacerlo de la mano del nuevo secretario general de Naciones Unidas, una pieza clave, el portugués António Guterres. Nos conviene encontrar un nuevo equilibrio con Rusia y estrechar lazos con China. También habrá que estar muy atentos a la candidatura a canciller del socialdemócrata y europeísta Martin Schulz. Su victoria sería todo un revolcón en la fuerza hegemónica del continente.

Entre el decisionismo de Trump, el autoritarismo de Putin y el capitalismo de Estado de Xi Europa tiene el deber de proteger su legado: democracia liberal y mercado con rostro humano. Libertades individuales y protección social. Preservar la dimensión política y reconstruir la dimensión social del proyecto ilustrado. Ese es también el perímetro de juego de la socialdemocracia europea (Vallespín). Un humanismo inteligente que haga bandera de la alteridad ante la vuelta a la tribu, los muros y los chivos expiatorios.

Sabemos desde la Historia de la guerra del Peloponeso que la conducta humana está guiada por el propio interés, el miedo y la defensa del honor. Parece que las relaciones internacionales están volviendo a su punto primigenio. Pero no olvidemos que la geopolítica contiene larvadas guerras de ideas. Está por decidir si tendremos un mundo ordenado por el orgullo de la hybris o la fuerza de la razón.

Fuente POLÍTICA EXTERIOR, España: https://www.politicaexterior.com/actualidad/geopolitica-del-caos/

por Javi Lopez

El 2020 no ha hecho más que empezar y ya se antoja como uno de los años más difíciles desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El mundo atraviesa una crisis tan inesperada como disruptiva, con gigantescas consecuencias sociales, económicas y políticas. La mayoría de los Estados luchan hoy contra una amenaza que se propaga exponencialmente y pone en riesgo al conjunto de su población. Hablamos de una guerra a nivel mundial contra un ente invisible: una guerra contra un virus.

La crisis del coronavirus será, sin duda, un momento definitorio en la historia contemporánea. Nuestra forma de vida tal y como la conocíamos cambiará por un tiempo considerable. Veremos fábricas cerradas, aviones en tierra y rascacielos de oficinas vacíos; fronteras que reaparecen, esperas en supermercados, hospitales saturados y millones de reuniones online. Padeceremos una importante pérdida de vidas, y códigos sociales como abrazarse o darse la mano desaparecerán temporalmente de nuestras costumbres. No hay duda de que nos sobrepondremos a este trance, pero sus consecuencias pueden acabar siendo tan relevantes como las que derivarían de una combinación de los atentados del 11-S, la Gran Recesión y la epidemia de ébola. Habrá cambios que se revertirán, tendencias globales que se agudizarán y una honda sensación de vértigo nos invadirá a todos.

La crisis del Covid-19 ha puesto a Occidente frente al espejo. Y, sorprendentemente, nos hemos dado cuenta de que la imagen que tenemos de nosotros mismos puede estar distorsionada. La crisis será una enorme prueba: la eficacia en su gestión puede agudizar o frenar el actual proceso de desoccidentalización del mundo. Pondrá en jaque a la globalización y puede cambiar las coordenadas del sistema global y de las relaciones internacionales.

No hay que dar a Europa por vencida

Europa, hoy el principal foco de la infección, afronta la crisis desde la fragilidad. Sus habituales divisiones juegan en su contra y cuenta con una población notablemente envejecida, el grupo de mayor riesgo. Ahora bien, nunca hay que subestimar al Viejo Continente. Europa puede reivindicarse y reposicionarse en el mundo ante este grave episodio. Tiene las herramientas para hacerlo. Sus Estados son potentes maquinarias de políticas públicas, los europeos disfrutamos de los mejores sistemas sanitarios universales del planeta y hemos construido el mayor entramado de acción supranacional que se haya conocido: la Unión Europea. Una pandemia global requiere capacidad de resistencia, coordinación y acción pública, y nosotros hemos demostrado sobradas destrezas en estos campos.

Los viejos Estados-nación del continente europeo están despertando, lenta pero implacablemente, poniendo en marcha importantes paquetes de estímulo fiscal. Por su parte, el Banco Central Europeo, después de un titubeante y azaroso inicio, ha decidido desempeñar su papel activando un amplio plan de adquisición de activos que salvaguardará la deuda pública y garantizará la liquidez. Ahora es necesario operativizar el estímulo también a nivel comunitario y construir verdaderos instrumentos fiscales europeos, la gran asignatura pendiente. El riesgo es que volvamos a enredarnos en obsesiones ordoliberales que pongan de nuevo a la luz las deficiencias del diseño institucional de la moneda única. Esperemos haber tomado nota y aplicar las lecciones extraídas de la larga y dolorosa última recesión.

Nuevo orden emergente

Las relaciones transatlánticas también están sufriendo un nuevo golpe con esta crisis. Con Donald Trump en fase de negación hasta hace bien poco y con la posterior prohibición unilateral de vuelos comerciales con la UE, Estados Unidos ha sacado a relucir un aislacionismo agresivo. Y habrá que estar muy atentos a lo que suceda en la otrora indiscutible superpotencia mundial: carecen de una verdadera red sanitaria, tienen un modelo laboral súper volátil y un gobierno al frente que demuestra una profunda incompetencia, aliñada con un constante desdén por la ciencia y los expertos. Todo ello en año electoral. Eso sí, EEUU cuenta con un activo incalculable: la proactividad de la Reserva Federal y la fortaleza del dólar. Veremos.

China, sin embargo, parece estar intentando encarnar los valores en los que históricamente se ha autoreferenciado Occidente: comunitarismo, solidaridad y cooperación. El envío de personal médico y la donación de material para la prevención y lucha contra el coronavirus no solo es un acto de solidaridad, sino un ejercicio geopolítico: China tiende la mano a un Occidente que atraviesa graves problemas. No es simple altruismo, es la voluntad de ejercer de ascendente hegemón y aprovechar el enorme vacío que está dejando EEUU.

La potencia asiática está decidida a ganar peso y centralidad en la nueva articulación de un sistema global tradicionalmente organizado alrededor de la alianza atlántica. Sin duda, todo un reto para el orden mundial, pues el modelo chino, si bien ha demostrado efectividad y una disciplina social que ha favorecido la gestión de esta crisis, continúa tensionando nuestra visión democrática de la gobernanza. Con todo, la crisis podría abrir la puerta a una nueva relación, propia, de Europa con China. ¿No sería eso ejercer la autonomía estratégica que se le reclama a la UE?

Al mismo tiempo, la globalización ha quedado expuesta y cuestionada y existe la certeza de que lo que venga después ya no responderá a las lógicas del mercado global vistas hasta ahora. Esta crisis va a redibujar las fronteras del Estado y del mercado en las democracias, probablemente empujando hacia una cierta relocalización industrial para asegurar el abastecimiento y las cadenas de producción, así como el retorno a propuestas nacionales frente a sistemas de coordinación internacionales. ¿Pero no podría empujarnos, también, hacia mayores y mejores instituciones de gobernanza internacional ante los más que evidentes riesgos y retos compartidos por el conjunto de la humanidad?

El coronavirus nos ha puesto contra las cuerdas y frente al espejo. Sin embargo, debemos seguir defendiendo un mundo basado en normas, abierto y conectado, preservar el multilateralismo y conseguir una verdadera globalización solidaria y responsable que disponga de mecanismos de control y compensación que aseguren una respuesta conjunta ante crisis de este calibre. En buena medida, la forma en la que salgamos de esta crisis determinará nuestra capacidad para afrontar las siguientes.

Fuente: POLÍTICA EXTERIOR, España: https://www.politicaexterior.com/actualidad/coronavirus-terremoto-geopolitico/

Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho Más…

TEMA:

Como un Virus puede cambiar el Orden Mundial

  • Que pasara en el Post Coronavirus ?
  • Crisis geopoliticas que se estaban instalando y los choques entre Potencias
  • La desigualdad de cómo se enfrentará la crisis según el nivel de desarrollo de cada País
  • Una enfermedad que no “discrimina”
  • Vuelve en la Ciencia Política: un muerto que goza de muy buena salud: El Estado Nación
  • La Guerra Biológica
  • Derrumbe de estructura internacionales: La ONU, La Unión Europea, G20, G7, La OTAN o el Grupo Lima o el ProSur o el mismo Mercosur 
  • El cambio de políticas de “políticos” que pasaron de un Neoliberalismo fanático a un Neo socialismo sin solución de continuación y sin ruborizarse 
  • Todo cambia…Todo cambia es lo que tenemos que pensar los suramericanos con un  futuro sin las estructuras actuales y nuevos jugadores internacionales y poderes distintos
  • Más en el audio: 

Por  Pepe Escobar 18 de Marzo  Asia Times

Las consecuencias del brote de Covid-19 ponen a Beijing y Washington en curso de colisión

Entre la miríada de efectos geopolíticos devastadores del coronavirus, uno ya es gráficamente evidente. China se ha reubicado. Por primera vez desde el comienzo de las reformas de Deng Xiaoping en 1978, Pekín considera abiertamente a Estados Unidos como una amenaza, como lo afirmó hace un mes el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi en la Conferencia de Seguridad de Munich durante el pico de la lucha contra el coronavirus.

Beijing está modelando cuidadosamente y de forma gradual la narrativa de que, desde el comienzo del ataque de coronovirus, los líderes sabían que estaba bajo un ataque de guerra híbrida. La terminología de Xi Jinping es una pista importante. Dijo, en el expediente, que esto era una guerra. Y, como contraataque, se tuvo que lanzar una “guerra popular”.

Además, describió el virus como un demonio o diablo. Xi es un confucianista. A diferencia de otros pensadores chinos antiguos, Confucio era reacio a discutir sobre las fuerzas y el juicio sobrenaturales en la otra vida. Sin embargo, en un contexto cultural chino, diablo significa “demonios blancos” o “demonios extranjeros”: guailo en mandarín, gweilo en cantonés.  Xi fue entregando una declaración poderosa en código.

Cuando Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, expresó en un tweet incandescente la posibilidad de que “podría ser el ejército de los EE. UU. quien llevó la epidemia a Wuhan”, la primera explosión en este sentido provino de un alto funcionario: Beijing enviaba un globo de prueba indicando que los guantes finalmente se habían quitado. Zhao Lijian hizo una conexión directa con los Juegos Militares en Wuhan en octubre de 2019, que incluyeron una delegación de 300 militares estadounidenses.

Citó directamente al director de los CDC de los Estados Unidos, Robert Redfield, quien, cuando se le preguntó la semana pasada si algunas muertes por coronavirus se habían descubierto a título póstumo en los Estados Unidos, respondió que “algunos casos han sido diagnosticados de esta manera en los Estados Unidos hoy”.

La conclusión explosiva de Zhao es que Covid-19 ya estaba vigente en los EE. UU. antes de ser identificado en Wuhan, debido a la incapacidad ahora completamente documentada de los EE. UU. para probar y verificar las diferencias en comparación con la gripe.

Agregando todo eso al hecho de que las variaciones del genoma del coronavirus en Irán e Italia fueron secuenciadas y se reveló que no pertenecen a la variedad que infectó a Wuhan, los medios chinos ahora están haciendo preguntas abiertamente y estableciendo una conexión con el cierre en agosto del año pasado. del laboratorio de armas biológicas militares “inseguras” en Fort Detrick, los Juegos Militares y la epidemia de Wuhan. Algunas de estas preguntas habían sido formuladas, sin respuesta, dentro de los Estados Unidos.

Preguntas adicionales persisten sobre el opaco Evento 201 en Nueva York el 18 de octubre de 2019: un ensayo para una pandemia mundial causada por un virus mortal, que resultó ser coronavirus. Esta magnífica coincidencia ocurrió un mes antes del brote en Wuhan.

El evento 201 fue patrocinado por la Fundación Bill y Melinda Gates, el Foro Económico Mundial (WEF), la CIA, Bloomberg, la Fundación John Hopkins y la ONU. Los Juegos Militares Mundiales se abrieron en Wuhan exactamente el mismo día.

Independientemente de su origen, que aún no está establecido de manera concluyente, por mucho que Trump tuitee sobre el “virus chino”, Covid-19 ya plantea preguntas inmensamente serias sobre biopolítica (¿dónde está Foucault cuando lo necesitamos?) Y bio-terror.

La hipótesis de trabajo del coronavirus como una arma biológica muy poderosa pero no provocadora del Armagedón lo revela como un vehículo perfecto para el control social generalizado, a escala global.

Cuba surge como potencia biotecnológica

Así como un Xi completamente enmascarado que visitó la primera línea de Wuhan la semana pasada fue una demostración gráfica para todo el planeta de que China, con un inmenso sacrificio, está ganando la “guerra popular” contra Covid-19, Rusia, en un movimiento de Sun Tzu en Riad cuyo resultado final fue un barril de petróleo mucho más barato, ayudó a todos los efectos prácticos a impulsar la inevitable recuperación de la economía china. Así es como funciona una asociación estratégica.

El tablero de ajedrez está cambiando a una velocidad vertiginosa. Una vez que Beijing identificó el coronavirus como un ataque con armas biológicas, se lanzó la “guerra popular” con toda la fuerza del estado. Metódicamente. Sobre la base de “lo que sea necesario”. Ahora estamos entrando en una nueva etapa, que será utilizada por Beijing para recalibrar sustancialmente la interacción con Occidente, y bajo marcos muy diferentes cuando se trata de Estados Unidos y la UE.

El poder blando es primordial. Beijing envió un vuelo de Air China a Italia con 2.300 cajas grandes llenas de máscaras con el guión: “Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín”. China también envió un paquete humanitario considerable a Irán, significativamente a bordo de ocho vuelos desde Mahan Air, una aerolínea bajo sanciones ilegales y unilaterales de la administración Trump.

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, no podría haber sido más explícito:

    “El único país que puede ayudarnos es China. Por ahora, todos entendieron que la solidaridad europea no existe. Ese fue un cuento de hadas sobre papel”.

Bajo severas sanciones y demonizada desde siempre, Cuba todavía puede realizar avances, incluso en biotecnología. El Heberon antivírico, o interferón alfa 2b recombinante, un agente terapéutico( antiviral, antipoliferativo e inmunomodulados), no una vacuna, se ha utilizado con gran éxito en el tratamiento del coronavirus. Una empresa conjunta en China está produciendo una versión inhalable, y al menos 15 naciones ya están interesadas en importar el producto terapéutico.

Ahora compare todo lo anterior con la administración Trump que ofrece u$s  mil millones para cazar furtivamente a científicos alemanes que trabajan en la firma de biotecnología Curevac, con sede en Turingia, en una vacuna experimental contra Covid-19, para tenerla como una vacuna “solo para Estados Unidos”.

Ingeniería social con operaciones psicológicas?

Sandro Mezzadra, coautor con Brett Neilson del seminario The Politics of Operations: Excavating Contemporary Capitalism, ya está tratando de conceptualizar dónde estamos ahora en términos de luchar contra Covid-19.

Nos enfrentamos a una elección entre un capítulo maltusiano, inspirado en el darwinismo social, “liderado por el eje Johnson-Trump-Bolsonaro” y, por otro lado, un capítulo que apunta a la “recalificación de la salud pública como herramienta fundamental”, ejemplificado por China, Corea del Sur e Italia. Hay lecciones clave que aprender de Corea del Sur, Taiwán y Singapur.

La clara opción, señala Mezzadra, es entre una “selección de población natural”, con miles de muertos, y “defender la sociedad” mediante el empleo de “grados variables de autoritarismo y control social”. Es fácil imaginar quién se beneficiará de esta reingeniería social, una remezcla del siglo XXI y La máscara de la muerte roja de Alan Poe.

En medio de tanto pesimismo, cuente con Italia para ofrecernos tonos de luz estilo Giovanni Tiepolo. Italia eligió la opción Wuhan, con consecuencias inmensamente graves para su economía ya frágil. Los italianos en cuarentena reaccionaron notablemente cantando en sus balcones: un verdadero acto de revuelta metafísica.

Sin mencionar la justicia poética de la actual Santa Corona (“corona” en latín) enterrada en la ciudad de Anzu desde el siglo IX. San Corona fue un cristiano asesinado por Marco Aurelio en el año 165 dC, y ha sido durante siglos uno de los santos patronos de las pandemias.

Ni siquiera billones de dólares que llovieron del cielo por un acto de divina misericordia de la Fed pudieron curar a Covid-19. Los “líderes” del G-7 tuvieron que recurrir a una videoconferencia para darse cuenta de lo desorientados que están, incluso cuando la lucha de China contra el coronavirus le dio a Occidente una ventaja de varias semanas.

El Dr. Zhang Wenhong, con sede en Shanghái, uno de los principales expertos en enfermedades infecciosas de China, cuyos análisis se han detectado hasta ahora, ahora dice que China ha emergido de los días más oscuros de la “guerra popular” contra Covid-19. Pero no cree que esto termine para el verano. Ahora extrapola lo que le está diciendo al mundo occidental.

Aún no es primavera, y ya sabemos que se necesita un virus para destruir sin piedad a la Diosa del Mercado. El viernes pasado, Goldman Sachs dijo a no menos de 1,500 corporaciones que no había riesgo sistémico. Eso fue falso.

Las fuentes bancarias de Nueva York me dijeron la verdad: el riesgo sistémico se volvió mucho más severo en 2020 que en 1979, 1987 o 2008 debido al enorme peligro de que el mercado de derivados de $ 1.5 billones colapse.

Como dicen las fuentes, la historia nunca antes había visto algo como la intervención de la Reserva Federal a través de su eliminación poco entendida de los requisitos de reservas bancarias comerciales, desencadenando una expansión potencial ilimitada del crédito para evitar una implosión derivada de un colapso total de las materias primas y el mercado de valores acciones de todo el mundo.

Esos banqueros pensaron que funcionaría, pero como sabemos por ahora, todo el sonido y la furia no significaron nada. El fantasma de una implosión derivada, en este caso no causada por la posibilidad anterior, el cierre del Estrecho de Ormuz, permanece.

Apenas comenzamos a entender las consecuencias de Covid-19 para el futuro del turbocapitalismo neoliberal. Lo cierto es que toda la economía global ha sido golpeada por un disyuntor insidioso, literalmente invisible. Esto puede ser solo una “coincidencia”. O esto

puede ser, como algunos argumentan audazmente, parte de una posible operación psicológica masiva que crea el entorno geopolítico y de ingeniería social perfecto para el dominio del espectro completo.

Además, a lo largo del arduo camino por el camino, con inmensos sacrificios humanos y económicos incorporados, con o sin reinicio del sistema mundial, queda una pregunta más apremiante: ¿seguirán eligiendo las élites imperiales seguir librando híbridos de dominio de espectro completo para la guerra contra China?

Nota: Las operaciones psicológicas son operaciones para transmitir información seleccionada e indicadores al público para influir en sus emociones, motivos y razonamiento objetivo, y en última instancia, en el comportamiento de gobiernos, organizaciones, grupos e individuos

El brote del nuevo coronavirus, conocido como COVID-19, golpeará a la economía mundial de una manera peor que la crisis económica de 2008, opina un analista.

Yo creo que la crisis va a ser superior a la del 2008 porque todos los economistas serios, incluyendo economistas americanos del norte, están diciendo que en este año 2020 va a haber una guerra de burbujas financieras, que dicen que son cinco veces más grandes que la de 2008”, ha afirmado este sábado el analista de política internacional Carlos Pereyra Mele en una entrevista concedida a la cadena HispanTV.

El experto se ha referido al impacto de la pandemia del nuevo coronavirus sobre la región de América Latina y el Caribe, subrayando que el brote de este virus en numerosos países pequeños de la zona arrastrará a una crisis mayúscula, además del endeudamiento de Estados como Argentina.

Banco Mundial prevé caída de la economía global por coronavirus https://www.hispantv.com/noticias/economia/448553/coronavirus-banco-mundial-crecimiento

Asimismo, ha destacado que atestiguaremos un panorama económico mundial “desalentador” debido a la pandemia, pues, como ha mencionado, las consecuencias de esta crisis sanitaria serán: bajos precios del crudo, caídas de mercados y bolsas, y una reducción del turismo.

El coronavirus aumenta un 35 % la cifra de pobres en América Latina https://www.hispantv.com/noticias/sudamerica/452103/coronavirus-pobres-america-latina

En otro momento de sus declaraciones, ha advertido que este virus puede suponer una explosión, de una “expansión terrible”, en el sistema económico global, para luego lamentar que ante este tipo de dificultades el que acaba más perjudicado es el sector más débil de la sociedad.

Vídeo: Gran impacto económico del coronavirus para el mundo: https://www.hispantv.com/noticias/china/451386/coronavirus-economia-perdidas-china

La rápida propagación del COVID-19 ha causado que ningún país de la región de América Latina y el Caribe esté libre de la pandemia. El nuevo coronavirus, surgido en la ciudad de Wuhan, China, ha sido contraído hasta el momento, a nivel mundial, por más de 287 000 personas y ha provocado la muerte de cerca de 12 000 personas, mientras que unas 94 000 se han curado.

Por Andrew Korybko – 9 de marzo Global Research

No hay duda de que el coronavirus ha cambiado la vida por completo como todos lo saben, pero muchas personas están divididas sobre si este brote se ha convertido en la joya de la corona que celebra el comienzo del “Nuevo Orden Mundial” (NWO) o el tan devastador golpe para globalización que tantos esperaban ansiosamente.

 COVID-19: el cambiador del juego

El mundo nunca ha experimentado nada como las actuales medidas de contención de COVID-19 que se implementaron por primera vez en China y luego se extendieron por todo Occidente a principios de este mes.

Ni siquiera en tiempos de guerra las personas fueron secuestradas en sus hogares durante al menos dos semanas bajo lo que es, para todos los efectos, la imposición de facto de la ley marcial por razones de salud comunitaria, solo se les permitió salir para comprar artículos esenciales como comestibles y medicamentos o usar productos básicos. servicios como los bancarios.

Estos movimientos, históricamente sin precedentes, han devastado más economías nacionales más rápido que cualquier conflicto cinético, han comenzado una tendencia de nacionalizaciones y rescates, y han hecho que la ciudadanía sea más dependiente de su gobierno que nunca. No es de extrañar que la mayoría de los occidentales todavía estén conmocionados por lo repentino que sucedió todo esto, con sus vidas cambiadas en el transcurso de unos pocos días o, a veces, literalmente de la noche a la mañana. Algunos han comenzado a recuperarse y ahora piensan de manera muy crítica sobre estos poderosos procesos en juego, siendo las dos principales escuelas de pensamiento que el coronavirus se ha convertido en la joya de la corona que celebra el comienzo del “Nuevo Orden Mundial” (NWO) o el golpe demoledor tan esperado a la globalización que tantos han estado esperando ansiosamente.

NWO vs. Antiglobalización

Cada lado tiene puntos válidos a su favor. El NWO señala que los gobiernos occidentales toman el control de grandes sectores de la economía o amenazan con hacerlo, con una división adicional entre aquellos que consideran que esto es de naturaleza socialista o fascista (con actitudes diferentes hacia cada uno).

En general, también piensan que la respuesta descoordinada pero casi idéntica que casi todos los gobiernos occidentales han tenido a este brote sugiere fuertemente que eventualmente unirán sus esfuerzos en algún momento en el futuro para formar un plan de acción conjunto dentro de esta esfera geopolítica o tal vez más globalmente, lo que representaría un gran progreso hacia la formación de un “gobierno global” que luego podría extender su poder a todos los demás aspectos de la sociedad sobre la base de esta crisis de salud de emergencia. Mientras tanto, los antiglobalistas están encantados de que Trump y algunos otros líderes occidentales quieran cambiar de inmediato las cadenas de suministro de ciertas industrias estratégicas, como la medicina y los dispositivos médicos, fuera del extranjero y de regreso a casa, lo que les convencerá de ver esta tendencia económica. repetido en las esferas social y política para hacer el mundo “menos plano” en el futuro próximo. Las fronteras abiertas, el libre comercio y la ONU podrían convertirse en reliquias del pasado reemplazadas por el zeitgeist ( “espiritu de un tiempo”) nacionalista sobrecargado de fronteras fuertes, comercio justo y menos multilateralismo político.

La muerte del “viejo orden mundial”

En este punto, es difícil decir cuál de estas dos visiones del futuro se concretará o si se mezclarán en un escenario híbrido, pero es casi seguro que el “Viejo Orden Mundial” (OWO) nunca volverá . El sistema anterior, independientemente de si era bipolar, unipolar o multipolar, se caracterizó por la tendencia progresiva de un “mundo unido”, ya sea a través de los modelos de globalización estadounidense, soviética o china y a pesar de su interacción competitiva.

Fue solo a través de Trump que esto comenzó a revertirse un poco, pero solo en términos de comercio en su mayor parte, y menos cuando se trataba de la libre circulación de personas a través de las fronteras internacionales. Curiosamente, ahora se puede ver que Trump estaba muy por delante de la tendencia establecida recientemente por la cual casi todas las naciones se aferraron instintivamente a sus propios intereses nacionales tal como los entendieron al responder al brote de COVID-19 a pesar de que una respuesta coordinada era mucho más efectiva en retrospectiva. Esto desacredita en gran medida el pensamiento de la escuela neoliberal de Relaciones Internacionales que enseña que los países con valores e intereses similares se comportan esencialmente de la misma manera, lo cual fue refutado en la práctica. Más bien, a pesar de toda la pompa, las circunstancias, el brillo y el glamour que rodean a la élite global, terminaron siendo mucho menos unidos de lo que mucha gente pensaba, abandonando rápidamente su neoliberalismo por el neorrealismo.

El Nuevo Orden Mundial (NWO)

Sin embargo, eso podría cambiar muy bien como resultado de esta crisis global, al menos si la teoría NWO entra en vigor. La solución aparentemente “natural” a este caos descoordinado es centrarse en una mayor coordinación en la respuesta, comenzando con medidas de salud de emergencia y posiblemente expandiéndose a la economía y la política a través de fondos conjuntos de “reconstrucción” entre economías recientemente nacionalizadas (especialmente en la UE) y posiblemente simulacros de contención multilaterales regulares de la “ley marcial”. Sin embargo, la Zona Schengen podría no sobrevivir a esta crisis, al menos no en su forma anterior, debido a los intereses predominantes de cada estado (incluso si solo es nominal en el sentido de su posible absorción acelerada en las estructuras supranacionales del bloque después de esta crisis) aún así lo ha demostrado su respuesta durante la reacción en cadena de las respuestas de contención de estas dos últimas semanas. Podría tener más “sentido” cerrar de inmediato, o incluso de manera proactiva, un estado (o “región federal” de la UE) en caso de una crisis similar, lo que significa que cada uno debería ser más autosuficiente en para sobrevivir, lo que irónicamente conlleva fuertes indicios de la escuela de pensamiento antiglobalista a pesar de representar lo contrario en términos prácticos, ya que se coordinará a través de un comando central.

Antiglobalismo

Siguiendo más hacia el escenario antiglobalista real, esta tendencia de autosuficiencia vendría “orgánicamente” del propio estado en lugar de a través de una estructura supranacional como la UE, con estados que ejercen mucha más soberanía que nunca tanto como sea posible de manera realista. El fuerte legado de la globalización que todavía estarían luchando para dejar atrás en el pasado. Esto representaría lo que el autor describió hace un año y medio como la tendencia del “trumpismo”, que podría coordinarse entre estados de ideas afines que comparten los mismos valores e intereses en un irónico giro neorrealista al neoliberalismo. El final del antiguo modelo de globalización sería más ventajoso para aquellos pocos estados que antes adoptaron el Trumpismo que para los muchos que se unieron a la Iniciativa Belt & Road (BRI) de China, ya que este último es el que más perderia de estos cambios sistémicos globales en ese escenario, a menos que su ventaja de recuperarse de COVID-19 dos meses antes que sus rivales económicos (siempre que no se materialice un segundo brote importante allí), le permitiría dar forma desproporcionada al resultado del orden global emergente más en la línea del NWO según la aplicación de “Teoría del Caos y Pensamiento Estratégico” para avanzar mejor sus grandes intereses estratégicos. En otras palabras, los Estados Unidos bajo el Trumpismo favorecen el modelo antiglobalismo, mientras que China apoya el modelo NWO.

Constantes predecibles

Cualquiera de los dos escenarios o híbridos de los mismos terminará materializándose, hay algunas constantes que probablemente permanecerán dentro de cada resultado. La primera es que la “globalización social” de la libre circulación de personas probablemente se reducirá en gran medida en espera de una campaña mundial de vacunación, y los estados probablemente retendrán los poderes sin precedentes que asumieron para sí mismos a expensas de lo que una vez fue descrito por Occidente como “libertades”.

Un cambio social realista podría ser que todos los ciudadanos menores de cierta edad deberán realizar un servicio de salud obligatorio al igual que el servicio militar para funcionar como personal de reemplazo del hospital en caso de otra emergencia de salud (o con esta capacitación siendo “voluntaria” en intercambio para ser elegible para asistencia gubernamental de emergencia en tal escenario o beneficios sociales en general), y la censura en las redes sociales también podría aumentar. En cuanto a los cambios económicos, los gobiernos podrían no estar dispuestos a reducir su control sobre la economía (ya sea para fines socialistas o fascistas) y mantendrán a la persona promedio más dependiente de ellos a través de los beneficios sociales prometidos antes mencionados. Estos cambios determinarán en gran medida la forma en que vive la mayoría de las personas, por lo que la principal diferencia entre los modelos NWO y antiglobalización es más o menos la relación entre los estados, que cooperarán más estrechamente a nivel global (NWO), evitando la cooperación ( antiglobalismo), o concentrarse en el regionalismo (híbrido).

Pensamientos concluyentes

Es demasiado pronto para decir si el coronavirus es la joya de la corona de la NWO o un golpe devastador para la globalización, pero sea lo que sea que termine siendo, no hay duda de que es el evento del cisne negro que el mundo ya ha temido durante años.

Las consecuencias de las medidas de contención descoordinadas que están actualmente vigentes y se vuelven cada vez más estrictas en muchos países cambiarán la vida fundamentalmente, ya que todos lo saben por un tiempo indefinido antes de tomar gradualmente los contornos del orden mundial emergente, ya sea el “nuevo”, anti-globalización o híbrido. Actualmente no está claro qué período de tiempo es el más apropiado para anticipar una mayor claridad sobre esta pregunta apremiante, pero una de las variables más importantes para monitorear es la competencia entre China y los EE. UU. Como portadores de la antorcha de los modelos NWO y antiglobalización, respectivamente, cuando se trata de para ayudar a otros estados a recuperarse de esta crisis. Tal como está, China parece estar a la vanguardia en todo el mundo, asistida como está por su recuperación anterior, pero eso podría cambiar de manera prospectiva dependiendo de cualquier otra cosa que Trump pueda hacer al respecto. De cualquier manera, habrá perdedores y ganadores, aquellos que no estén contentos y aquellos que estén contentos, pero los tres escenarios probables (NWO, anti-globalización e híbrido) cambiarán completamente el mundo para bien o para mal.

Por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate (Cuarto Poder, 18 de marzo de 2020)

Los momentos de miedo e incertidumbre suelen ser aprovechados por las élites para provocar importantes transformaciones en su favor, apoyándose en relatos sesgados. La situación generada por el coronavirus es, sin duda, uno de esos episodios. Haremos bien entonces en discernir, en medio del shock que atravesamos, lo necesario para frenar la pandemia, por un lado, de lo que apuntala privilegios de una minoría, por el otro.

La maquinaria ya se ha puesto en marcha. Se trata de imponer un relato económico que, muy sintéticamente, se resume en dos ideas: el coronavirus ha trastocado las tendencias de recuperación económica, convirtiéndose en la causa principal de la crisis actual; los planes de choque en favor de las empresas son, por tanto, estratégicos para revertir esta situación.

De este modo, se obvia que el capitalismo está en crisis profunda, y se sitúa al coronavirus como el “momento cero” de dicha crisis. Esta es la coartada perfecta para que aceptemos un “paquetazo económico” en toda regla: reducción de tipos de interés; rebajas y moratorias fiscales; líneas blandas de financiación para bancos y empresas; y facilidades para la regulación laboral y el despido temporal y/o permanente. En definitiva, y una vez más, los recursos colectivos al servicio de los intereses empresariales, sin justificación sólida alguna.

Dicho paquetazo se expande cual pandemia: EEUU baja los tipos de interés; la UE pretende inyectar 120.000 millones a las entidades financieras mediante compra de deuda pública; el FMI y la OCDE piden laxitud fiscal; el Estado español plantea una moratoria fiscal de 6 meses para PYMES y autónomos (igualando cooperativas de 4 personas con empresas de 250 trabajadores/as, como si vivieran situaciones similares), además de créditos para el sector turístico, bonificaciones a la seguridad social y fórmulas para facilitar bajas laborales y ERTEs; el Gobierno vasco, por su parte, anuncia una línea excepcional de financiación y avales a empresas de 300 millones de euros, ampliable a 500. Estas medidas, en ocasiones, se acompañan de otras de corte más social, como el anuncio del aplazamiento del pago de hipotecas (Italia y Estado español), programas asistenciales menores, o el reforzamiento del privatizado y precarizado sistema público de salud. En todo caso, la asimetría en favor del poder corporativo es más que evidente.

Pero lo grave del asunto es que este “paquetazo económico” se sostiene sobre premisas completamente falsas: ni la génesis de la crisis se sitúa en el coronavirus, ni sus medidas reactivarán la economía y mejorarán el bienestar general. Al contrario, se trata de una nuevo ejercicio de injusticia contra la clase trabajadora, que únicamente pretende dar aire a un capitalismo agonizante que, además, nos conduce a un abismo social y al colapso ecológico.

En este sentido, el coronavirus únicamente es un “disparador” de la crisis económica (su incidencia real dependerá de la duración del fenómeno), pero en ningún caso su principal causa. Por supuesto que las medidas de restricción de movilidad y confinamiento, así como el contexto actual de incertidumbre, tienen graves consecuencias sobre la economía. Pero los cantos de sirena de la recuperación no eran sino una falacia que trataba de ocultar la profunda crisis en la que se encontraba un sistema capitalista gripado (incapaz de encontrar nuevas formas de acumulación y ganancia), insostenible (construido sobre pies de barro y responsable del colapso ecológico en ciernes), salvaje (generador de crecientes desigualdades de clase, género, raza/etnia y de todo tipo), vulnerable (a expensas de un enorme excedente especulativo, que augura nuevos estallidos como el de 2008), y bajo respiración asistida (sostenido sobre inyecciones monetarias a Estados y corporaciones ultra-endeudadas, cifrada para estas últimas en 19 billones de dólares).

Se niegan estas evidencias, el coronavirus pasa de síntoma a causa, y bajo el estado de shock se convierte en víctimas a los responsables de esta situación: el capitalismo y las grandes empresas. El paquetazo económico acude en su rescate, en un enésimo intento por apropiarse de todos los resortes públicos y colectivos. Una estafa, con todas las letras, inútil además en sus supuestos objetivos.

Pero aún estamos a tiempo, no caigamos en la trampa. Exijamos su paralización y propongamos medidas económicas alternativas frente a la actual coyuntura, a partir de dos principios básicos: uno, la prioridad es sostener la vida, no las empresas: fortalecer el sistema público de salud; enfrentar la precariedad (moratorias en hipotecas y alquileres) y la pobreza (energética, infantil, etc.); mantener los ingresos de la clase trabajadora; apoyar a autónomos precarizados, pequeñas y microempresas; garantizar el cuidado de calidad de las personas; generar mesas de crisis con la participación activa de movimientos sociales. En segundo término, que la financiación recaiga en las instituciones y en las medias y grandes empresas, principales beneficiarias de décadas de neoliberalismo.

A su vez, miremos más allá. El coronavirus también es una oportunidad para extraer aprendizajes para el medio y largo plazo. Así, ante la crisis generada… ¿No se han demostrado los mercados globales como la parte más vulnerable de la economía en un momento como este, pese a los cantos de sirena de la globalización y la internacionalización? ¿No es lo público y lo común lo que realmente responde ante el fiasco de lo privado y corporativo? ¿No es el capitalismo un gigante con pies de barro, habiéndose desnudado su incapacidad para garantizar la sostenibilidad de la vida?

Confrontemos con rabia y con alternativas el paquetazo económico, desmantelemos de una vez un capitalismo virulento, pero agonizante.


Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate, investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.

Crisis Mundial Biológica, Petrolera y Financiera

Hacia un Mundo Multipolar en 2020

Wim Dierckxsens y Walter Formento – marzo de 2020

Introducción

Con Trump en el gobierno de EEUU,desde enero de 2017, se manifiesta claramente la crisis mundial estructural e integral,pero también el momento agónico, turbulento y altamente contradictorio que recorre el capitalismo actual.Además,pone en evidencia cada vez más la imposibilidad que tienen las diferentes fracciones del gran capital financiero para encontrarle una salida a esta crisis estructural en los marcos del capitalismo financiero.Tal vez, por causas que guardan relación con la presencia de opciones emergentes alternativas a los unipolarismos financieros. Tal vez por las capacidades de estos multipolarismos, tanto en el terreno de la economía real como también en el terreno cultural-filosófico, por lo inclusivo de un sistema de ideas-valores que integra y convoca a toda la humanidad como actor principal. 

Trump procuró desde la asunción misma como presidente en 2017, salir de la “crisis norteamericana” sin importar los costos y por todos los medios. Recorriendo un sendero de conflictos estratégicos y enfrentamientos que lo muestran expresando un nacionalismo industrialista americanista y anti-oligarquía financiera global como contradicción principal. Representados políticamente por el estado profundo del poder financiero-político globalista, dominantes en las cúpulas del Partido Demócrata,de la City Financiera de Nueva York y de la OTAN. 

Pero también enfrentado, de modo secundario, con el esquema de la oligarquía financiera continentalista, expresado por el estado profundo financiero-político dominante en el Partido Republicano, específicamente con el Tea Party, y en el complejo militar industrial del Pentágono, con fuerte peso dentro de los EEUU y en Sudamérica, en tanto Comando Sur.

Está claro que Trump pudo acordar una coalición de gobierno con la oligarquía continentalista norteamericana. Coincidían y siguen haciéndolo en debilitar su oponente político principal, el Globalismo. Ambos enfrentaron el ´impeachment´ del presidente en el Congreso, para poder confrontar con los actores globalistas en la Reserva Federal y en la City Financiera de Nueva York. Esta coalición también ha tenido que sobrellevar sus propias contradicciones secundarias, que se manifiestan permanente entre Trump y los halcones belicistas: Pence, Tillerson,Bolton y Pompeo. En la Península de Corea, en el Golpe de Estado en proceso contra Venezuela, en Bolivia, etc. se ha manifestado también. La “salida” de Tillerson primero y Bolton recientemente, como asesor en materia de seguridad nacional, da pautas del avance de Trump en la interna republicana norteamericana. 

En la Gran Formación Social Emergente multipolar, con China y Rusia como sus motores principales, con potencialidad de estar cada vez más integrada por diversas regiones-naciones (en la llamada Nueva Ruta de Seda), sus dinámicas económicas y políticas ya han cobrado un claro tinte de “desconexión” y marcados rasgos antiimperialistas contra el globalismo unipolar financiero, que constituye la principal contradicción externa. Aunque las apariencias de la guerra comercial engañan, Xi Jimping y Trump están ambos enfrentados a los globalistas financieros, aunque por objetivos diferentes, por ello cooperan en ciertos hechos como los que hacen a las los golpes financieros de la Reserva Federal y la City de Nueva York. 

La Guerra de Big Data en 2020

En la actualidad la pugna por el liderazgo en el 5G es una pugna por la dominación en el terreno de Grandes-Datos (Big-Data), estos son los verdaderos motivos que subyacen en la guerra comercial que Washington mantiene con Pekín, dado que la empresa china Huawei ha tomado la delantera en el desarrollo del ´big data´, porque quién controle la red 5G controlara la producción de los Grandes-Datos(Big-Data) y luego, el proceso de la producción social, económico, político e ideológico-cultural.

Trump no quiere quedar retrasado con su proyecto productivo industrialista nacional, por ello espera poder utilizarlas Tecnologías del Big-Data para recuperar el terreno perdido en la economía real. De consolidar su posición actual, Pekín (Beijing) bien podría “direccionar” el futuro de la humanidad,al contar con el poder para impulsar y sostener una transición hacia un multipolarismo que implicaría un diálogo pluriversal de naciones unidas y pre supondría un poscapitalismo financiero, objetivo que se contraponeparticularmente a los intereses globalistas financieros que plantea una coordinación de Cities-Financieras con centro en una oligarquía financiera global en el banco central de los bancos centrales –BIS-.

Que piensan en utilizarlas para lograr dominar el mundo y poder imponer su concepción elitista global unipolar de poder, que implica un gobierno  global sin ciudadanos, que niega lo nacional y las naciones. Donde el sistema institucional local, se ordenaría a partir de las presidencias de los bancos centrales y sus cities financieras locales en red.

Las tecnologías 5G, con hipervelocidad interconectividad de dispositivos y sus datos en tiempo real, cobran una importancia medular en el ‘Data Capitalismo’ de las corporaciones transnacionales como Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google (los FANG) y otras empresas globalistas. El ´Big Five´,en  conjunto representaba, a finales de 2019, el 17,4% (contra 11.5% a principios de 2017) del valor de las acciones de Standard & Poor’s (SPX) y con ello ejercen una influencia en todo el mercado bursátil. 

Gráfico: Top 34 de SPX /Cuarto Trimestre de 2019

En 2019, el top 34 de SPX obtuvo una ganancia media de 26.8% y las ´Big Five´ obtuvieron en promedio 47.6%, sin lugar a dudas las que más se han beneficiado de los programas de expansión monetaria de la Reserva Federal en estos años.En el último cuatrimestre de 2019 (Q4`19),el crecimiento anual de los ingresos de los consorcios del ´top 34 de SPX fue del 3.6% y los FANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google) obtuvieron un 15.5%, y sus flujos de caja operativos incluso un 18,7% contra los otros (que, excluyendo a los mega bancos)da apenas un 2.7%. La compañía más poderosa y más importante en la bolsa de valores de New York es Apple. El Ratio entre precio de sus acciones y los ingresos netos de una acción de Apple creció en 87%. 

De este modo, los globalistas esperan poder ofrecerse para ´salvar´ la economía mundial de una depresión que ellos mismos están provocando.Proponiendo (imponiendo)la introducción de una cripto-moneda bajo su control y sin dependencia de ningún banco central nacional alguno. Esperan poder ofrecer incluso la vacuna contra el Coronavirus en el momento más crítico de la llamada, por sus grandes medios, ´pandemia´.Coronavirus es una enfermedad que afecta el sistema respiratorio de las personas y es letal en las personas cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado, por ej.: los mayores de 65 años y más específicamente en los de más de 80 años. 

Los globalistas detrás de la geopolítica en torno al coronavirus 2020

Los actores financieros globalistas con sus políticas vinieron construyendo en 2018-19, desde la Reserva Federal de EEUU, el escenario de una crisis de “recesión con depresión” en la economía norteamericana para impedir la reelección de Trump para un segundo periodo 2021-2025. Al no lograrlo abrieron el capítulo del ´impeachment´, su ´caída´ por destitución, y al fracasar también en este intento en noviembre de 2019, recurrieron al coronavirus(detonando la crisis por guerra bacteriológica). 

Como ya planteamos en nuestro artículo anterior, fue Apple quien primero encendió la alarma, al decir que sus ganancias esperadas estaban en caída, y muy probablemente fue quién tomó la iniciativa de poner en venta sus acciones en coordinación con el ´Big Five´, y con ello inició  la caída en la bolsa de valores. Justo en un momento que la crisis por “terror al coronavirus” ya estaba iniciada. El propósito último es responsabilizar a Trump no solo de la crisis económica sino también del descontrol sobre la ´pandemia´, esto ante la mirada preocupada de su pueblo que entra cada vez más en pánico, para que voten en contra de él en las elecciones de noviembre de 2020. 

Los grandes medios de comunicación globalistas (CNN, BBC, Deutsche Welle, Washington Post, New York Times, AP, UPI, etc.)responsabilizan de la crisis bursátil al coronavirus (aunque la crisis bursátil sea anterior) y han logrado que la OMS declare el estado de pandemia mundial. La correlación entre la venta masiva de acciones y el éxito de Sanders en las primeras elecciones primarias no es ninguna coincidencia. Sanders no es el candidato de los ´Big Five´. En el primer ´Supermartes´, aparece Biden como el candidato demócrata favorito y por milagro la bolsa repunta. Cuando la Fed rebaja la tasa de interés, con las que grandes bancos pueden obtener crédito al 0,5% revela ante los ojos de ´El Mercado´ el pánico en torno al coronavirus y la bolsa vuelve a la baja. 

Si bien los números cambian con el correr de los días, cuando Italia contaba con 7.375 casos positivos de coronavirus hubo 366 muertos, o sea, el 4.96%. En tanto, en China, donde se originó el virus, se contaba en la misma fecha 80.735 casos y 3.119 muertos, con una tasa de 3,86%.Luego, aparece Irán con una tasa de 2,95% y Corea del Sur con solo el 0,71%.Estas diferencias son muy notorias y no se pueden atribuir únicamente a la forma de combatirlo. Investigadores en China han encontrado que el COVID-19 sufre mutaciones y al menos encontraron dos tipos de virus: uno bien agresivo que ha infectado al 70% de los casos en el país y, otro menos agresivo que infectó al otro 30%. Lo anterior implica que podría haber más mutaciones y, por lo tanto, también diferencias entre un país y otro. 

El Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC por sus siglas en inglés) analizó 44.974 casos con el coronavirus por edad. Del total de estos casos en China solo el 2.3% falleció. Entre los menores de 30 años de edad, que representaban el 10% de los afectados, tan  solo el 0,17% falleció y entre los menores de 10 años afectados no hubo ninguna persona muerta. Entre la población con edades de entre 30 y 59 años, que representan el 59% de los casos afectados, solo falleció el 0.7%. Entre las personas mayores de 60 años de edad, que representaron el 31% de los casos afectados, falleció el 6% y entre los mayores de 80 años la probabilidad es de casi 15%. 

Si analizamos profundamente estos datos y observamos cómo generan pánico las grandes plataformas globalistas de comunicación, provocando el cierre de escuelas para estudiantes jóvenes en cuya población casi no se presentan casos ni mucho menos muertos, hemos de concluir que aquí hay intencionalidad de provocar un ambiente de pánico y crisis total no solo en torno al virus, sino relacionando y atribuyéndole al Coronavirus, el “ser la causa” de la crisis bursátil y económica. 

Llama también la atención los tan pocos casos en África.  Cada vez más personas se preguntan que el coronavirus tiene una dimensión racial. Incluso ya existe evidencia, que la población Africana blanca tiene mayor resistencia al virus que la población asiática y esto es por razones genéticas. En nuestro artículo anterior  [https://dossiergeopolitico.com /2020/02/29/la-geopolitica-en-torno-al-coronavirus-x-wim-dierckxsens-walter-formento/]hemos señalado, que universidades norteamericanas y ONG´en cooperación con laboratorios en China han hecho decenas de miles de pruebas de ADN en el país. Las personas asiáticas tienen un número alto de ACE2,células en los pulmones que es un número mucho mayor que en la población de África o  en los blancos en general. La agresividad del virus en Italia posiblemente podrá adscribirse a una auto-mutación del virus, pero debe tomarse en cuenta que la pandemia de 2018 también afectó particularmente a Italia. Llama mucho la atención que el virus comenzó en China, Corea del Sur y Japón para luego,vía la Nueva Ruta de Seda llegar a Italia, o sea, está aparentemente dirigida por una “mano invisible” hacia las economías de la Gran Formación Social Emergente multipolar con China Como líder, o sea, la alternativa al globalismo en crisis.

Los grandes medios, incluyendo al Washington Post y el New York Times, con toda mala intención, han tratado de convencer al público que el coronavirus es un producto de la naturaleza y a quienes tengan argumentos para opinar de manera distinta se les considera teóricos de la “conspiración” o como divulgadores de “Fake News”, como ha pasado ya con el sitio, Zero Hedge, cuando divulgaron que “el coronavirus no podría haber salido del mercado a cielo abierto en Wuhan”. Cuando los grandes medios lo niegan tan agresivamente ya podemos tomar la información por cierta.  

Mapa de Coronavirus:8 de Marzo de 2020

El senador republicano norteamericano Tom Cotton se refirió al hecho, afirmando que hay evidencias que las primeras víctimas del virus en China no tuvieron nada que ver con el “mercado al aire libre” de Wuhan. En estos casos,que tilden de posición partidaria pro Trump, a quien no le interesa que estalle la crisis financiera-económica o por el desarrollo de cualquier crisis: por el coronavirus; por el pánico que generan e instalan los grandes medios; o por la crisis financiera, nos pone una alerta. 

Los grandes medios fomentan el pánico en torno a ambas crisis y con ello crece la sospecha que el coronavirus ha sido parte de una“agenda” de guerra biológica/bacteriológica de los intereses globalistas contra China.Porque los BRICS estarían ya en condiciones de presentar su proyecto económico con la Nueva Ruta de Seda y el mundo multipolar, como una solución alternativa para salir de la Gran Depresión que se está presentando.  

En nuestro artículo de febrero sobre el tema, ya dejamos claro que incluso el Dr. Francis Boyle, experto en guerra biológica, cree que el coronavirus“es un arma de guerra biológica ofensiva” y que la CIA y el Pentágono son capaces y están listos para lanzar una guerra biológica cuando sea su interés hacerlo. La “guerra de big-data” de Huawei con Apple, guerra que está perdiendo Apple (Dierckxsens, Formento 2019), fue probablemente el motivo para considerar y decidir iniciar la guerra biológica contra China e impulsar, en simultáneo,el colapso en la bolsa de valores provocado por la venta masiva del ´Big Five¨. 

En este contexto es preciso señalar también,que los Juegos Mundiales Militares de 2019, oficialmente conocidos como los VII Juegos Mundiales Militares CISM, se llevaron a cabo del 18 al 27 de octubre de 2019, con una representación de 114 países, en la capital de la provincia de Hubei en Wuhan, con la presencia de centenares de militares estadounidenses. Un lugar muy adecuado, al estar cerca del Wuhan Institute of Virology, para darle cobertura a“la leyenda” que “algo  peligroso para la humanidad se escapó de dicho laboratorio, por su negligencia e incapacidad”. Facebook y otras plataformas de redes sociales del ´Big Five´ (como Twitter) bloquearon la divulgación de esta información generada Tyler Durden de Zero Hedge el 29 de febrero, evidentemente comprobaron que fue información era cierta. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China Zhao Lijian confirma la sospecha.

En marzo 2020, muy a pesar de los grandes medios (que habían divulgado que China no saldría de ésta sin colapso económico), China ha logrado controlar el virus y, ahora, es el turno de Europa y EEUU de enfrentar el virus y la crisis económica. Los datos económicos de China de enero y febrero, revelan que las importaciones han bajado apenas un 4% (revelando que la economía no está colapsada) pero que las exportaciones sí bajaron un 17%, generando problemas en las cadenas de valor y afectando a compañías como Apple, Amazon, Walmart, etc. 

Claro que deberíamos tener en cuenta que, debido a la situación en Wuhan, la moneda china comenzó a caer en su valor, pero el Banco Central de China no tomó ninguna medida para detener esta caída. También hubo muchos rumores que China no tenía máscaras suficientes para combatir el coronavirus. Estos rumores y la declaración de Xi Jinping de que China estaba lista para proteger a los residentes de Wuhan bloqueando las fronteras, llevo a una fuerte caída en los precios de las acciones (-44%) en la tecnología china y en la industria química.

Por ello, las Transnacionales financieras globales comenzaron a vender todas las acciones chinas, pero nadie quería comprarlas, por lo cual se devaluaron por completo. En ese momento Xi Jinping hizo un gran movimiento, esperando una semana entera y estando presente en las conferencias de prensa como si nada especial hubiera sucedido. Pero cuando el precio cayó por debajo del límite permitido, decidió comprar las acciones de transnacionales europeas y estadounidenses a la vez. Luego, las Transnacionales Financieras se dieron cuenta de que habían sido engañados y llevados a la bancarrota. Pero ya era demasiado tarde, porque todas las acciones habían pasado a manos de China, que en este momento no solo ganó $ 2000 millones, sino que gracias al simulacro, vuelve a convertirse en el accionista mayoritario de las empresas construidas por europeos y estadounidenses.

Ahora las acciones son de sus empresas y se han convertido en propietarios de la industria pesada de la que dependen la UE, América y el mundo entero. A partir de ahora, China fijará el precio y, los ingresos de sus compañías y no saldrán de las fronteras chinas, sino que se quedan y se suman a consolidar todas las reservas de oro chinas.

En el momento que la “crisis del coronavirus” afecta a Europa y EEUU, los grandes medios lanzan críticas a China y la India de retener exportaciones y sobre todo las de medicamentos. India ha restringido la exportación de fármacos por el coronavirus. El país, que es el principal exportador de medicamentos a nivel mundial(por la salida del capital transnacional a países con mano de obra bien barata), ha puesto en marcha esta medida que afecta a 26 ingredientes farmacéuticos activos. También se extrapola a los medicamentos que se fabrican y los contienen, tal y como informa Reuters. 

También cabe destacar que una de las razones que ha motivado esta medida es, que una gran parte de los ingredientes farmacéuticos activos que recibe India provienen en un 70% de China (donde se concentran las materias primas como las ´tierras raras´). La industria de India es responsable de la producción del 26 por ciento de los medicamentos genéricos de Europa y de un 24 por ciento de los de Estados Unidos. Ahora que la crisis toca a Occidente, el gobierno de Alemania también ha decidido prohibir las exportaciones de material médico (a menudo patentado)por el Covid-19. El gabinete de crisis formado por el Ejecutivo alemán ha destacado que existe una “urgencia extraordinaria” de material médico, por lo que se priorizarán los suministros a hospitales y autoridades federales.Obviamente los medios no critican que los medicamentos con patente son hasta 7 veces más caros. 

Rusia y China: respuesta a la política globalista

El impacto contundente en el mercado de petróleo por la decisión de Putin de bajar el precio del barril (una baja de 30% desde comienzos de 2020),la OPEC+ ha dejado de existir.Esto sucedió luego de expresar Putin que no participará más en el control del precio del crudo y luego de reducir además en forma coordinada la producción. Putin decidió sacrificar los intereses de la OPEC+ para paralizar la industria del fracking en EEUU,esto fue en respuesta a los sucesivos boicots de estos intereses al Nord Stream 2 (el ducto de gas de Rusia a Alemania).

El lunes posterior a la reunión de la OPEC+, las operaciones de Wall Street se detuvieron durante 15 minutos por pánico, poniendo la primera alerta financiera máxima, después de que sus principales índices se desplomaran un 7% ya en la apertura. Los inversores de todo el mundo entraron en pánico, según los grandes medios y sus Fake News:debido al impacto del coronavirus en la economía, a lo que hoy se sumó un hundimiento del 30% de los precios del petróleo, por una guerra por el precio del petróleo entre Rusia y Arabia Saudita. 

Sin mencionar que, el precio del petróleo Saudí está determinado por la relación que tiene con las corporaciones financieras norteamericanas en el esquema de poder definido en 1973, para sostener la nueva moneda de reserva internacional el Petro-Dólar. Un acuerdo que puso fin al acuerdo de Bretton Woods que impuso el patrón Oro-Dólar como moneda de reserva internacional para el bipolarismo occidental. Patrón Oro-Dólar que puso fin al Patrón Oro-Libra Esterlina Británico que rigió hasta la crisis financiera mundial de 1929. Es importante mencionar estos hechos, para poder situar qué implicaría poner fin el esquema de poder que sostiene la moneda de reserva y cambio mundial. Que es el modo más cotidiano en cómo se manifiesta el poder como poder de apropiación de riqueza social mundial.

Rusia debió construir antes sus grados de libertad para no depender de:           -quienes compran alternativamente su petróleo y gas; -de quienes producen tecnologías estrategias de usos múltiples civiles y militares; -de quienes compran sus principales productos que exportan; -de tecnologías e insumos de producción de medicamentos; -de quienes pueden desafiarlo en cuanto a sus mercados de venta y compra; y -a sus naciones amigas u oponentes; -de la moneda en que hacen los intercambios comerciales o conforman sus reservas y respaldos. Todo esto se manifiesta en la construcción del multipolarismo BRICS en primer lugar; y luego en el BRICS ampliado que articula alemania-UE, Japón, Vietnam, Corea del Sur, Indonesia, Siria-Irán-Egipto-Libia; la Celac-Unasur desde México-a-Venezuela y desde Brasil-Bolivia a Perú-Chile-Paraguay-Argentina.

Millones de millones de dólares han sido gastados en EEUU para desarrollar el fracking como producción local, procurando exportar (gas caro) a Europa. Con la caída del precio de petróleo (que se encuentra a $29 el 16 de marzo de 2020), bien por debajo del precio de equilibrio de $45 (vea gráfico) es cuestión de tiempo para que las empresas de fracking colapsen y entren en bancarrota. Incluso, ante la “caída” del precio de petróleo, EEUU ha declarado un paro a las exportaciones de shale gas, para garantizar su propia soberanía energética. 

La respuesta de Arabia Saudita de aumentar la capacidad de producción con el fin de hacer colapsar la industria de ´fracking,´ ha sido interpretada por los Grandes Medios como una declaración de guerra contra Rusia. No explican sin embargo que el precio de equilibrio de Rusia es de $20 el barril (después de haber pagado los impuestos),muy por debajo que el de Arabia Saudita, que en cuestión de días se enfrentará al malestar social de su población al ya no poder mantener el precio de la gasolina subsidiado para su propia población. 

Con China fuera de la crisis del coronavirus y, por lo tanto, pudiendo frenar las exportaciones selectivas,ésta podrá afectar las cadenas de valor hacia Occidente donde más duele, profundizando la crisis bursátil. Además, el 11 de marzo, luego del cierre de la Bolsa de Shanghai,China ha concluido el lanzamiento triunfal de los Contratos a Futuro de Petróleo en Petroyuan-Oro. Si la medida de Putin ya afectó al dólar como moneda de intercambio, al bajar los precios del petróleo y con ello la demanda de dólares, los contratos a futuro en Petro-Yan-Oro le dan otro gran golpe al dólar, como moneda de intercambio universal. 

En menos de 24 horas,la portavoz de la Cancillería de la República Popular China, Hua ChunYing afirmó que su país reducirá y dejará de comprar Bonos Soberanos de Estados Unidos, propinando con ello otro golpe duro al dólar como moneda internacional de reserva.Anunciando con ello el fin del imperio del dólar como moneda dominante y hegemónica de intercambio. Con el “NO” al dólar como moneda de reserva,nos situaremos además ante el FIN del crédito ilimitado que tiene EEUU desde el exterior con sus bonos del tesoro. El imperio norteamericano se fundamenta sobre dos pilares: el dólar y el pentágono. Si uno de estos pilares cae, sucumbe el otro,lo que significa también la “Perestroika del Imperio Norteamericano” tal como lo hemos anunciado ya en publicaciones anteriores(https://www.alainet.org/es/articulo/202728 ).

La economía de la Nueva Formación Social Multipolar en desarrollo,con Pekín como motor principal, tiene la potencialidad de proveer una solución a la Gran Crisis que se avecina haciéndolas pagar de los globalistas. 

Luego de haber podido controlar la “guerra biológica por coronavirus” en su propio país, podrá proyectarse con la Inteligencia Artificial (IA) como alternativa para un Occidente en crisis de poder. Después de la vergonzosa desigualdad de ingresos que sucede producto de una mega crisis económica que parte desde las transnacionales del Globalismo Occidental con centro en Estados Unidos, un objetivo medular y reivindicación popular pasa a tomar forma de clamor popular masivo: que se oriente a distribuir en forma equitativa la inmensa riqueza que es capaz de ofrecer el mundo tomando como modelo lo que significa ya el multipolarismo con las  Nuevas Rutas de la Seda –terrestres, fluviales y marítimas-.

Estamos en medio de una gran crisis sistémica, de la cual ni la Nueva Formación Social Emergente, en torno a la Nueva Ruta de la Seda y bajo iniciativa de Pekín, saldrá ilesa. Sin embargo, estará en posición más sólida para poder salir adelante que el Occidente anglosajón. China, también Rusia y la India, tienen el oro suficiente para respaldar su moneda en un momento de colapso bursátil, económico y sistémico. 

Será la crisis del sistema monetario existente basado en monedas fiduciarias (papel sin respaldo en oro) sin respaldo alguno. No es solo el caso de EEUU en particular,sino el de todas las monedas en Occidente. China, al haber adoptado el petroyuan-oro, al plantear en marzo de 2020 el ´patrón de cambio oro´, ha sido y será la mejor forma de poder enfrentar la crisis bursátil mundial.

Será un ejemplo ante los ojos de los Pueblos y Naciones en Occidente que frente a la incapacidad del Globalismo financiero de dar respuestas más allá de los negocios de sus Transnacionales Financieras, tendrán a su alcance la posibilidadde articularse como naciones y pueblos conformando una transición hacia un mundo multipolar en el corto plazo y construyendo un nuevo diálogo pluriversal de civilizaciones, multipolar de naciones regiones en el mediano plazo, para dar nuevos horizontes para la humanidad y la ecología integral.

Epílogo de Samir Amín*

Ya en 2005, en su libro ´Por un mundo multipolar´, Samir señaló el desafío de la construcción del mundo multipolar para la transición hacia el progreso social y democrático en todo el mundo. Afirmaba que la necesidad de la desconexión es el lógico resultado político del carácter desigual del desarrollo del capitalismo, pero también la desconexión es una condición necesaria para cualquier avance hacia el socialismo, tanto en el Norte como en el Sur. El asalto financiero ha ejercido sus efectos destructivos en los centros imperialistas. La propuesta de la desconexión del capitalismo financiero requiere construir un sistema global no sujeto a las élites corporativas mundializadas y unipolares, sino construir un mundo multipolar. China con la Nueva Ruta de Seda brinda una oportunidad hacia el mundo multipolar. 

El capitalismo crea las condiciones para la aparición de una etapa superior de la civilización humana. Hoy de nuevo hemos de preguntarnos si esta larga crisis va ser la última o no, pero en todo caso sólo podemos actuar para que lo sea.  El otoño del capitalismo no coincide automáticamente con la primavera de los Pueblos. Una distancia los separa, lo que le da a nuestra época un tono dramático que conlleva los peligros más graves. La implosión, al ser inevitable, debe entenderse precisamente como la oportunidad histórica que se le ofrece al Pueblo. Allana el camino para posibles avances hacia la construcción de la alternativa, que comprende dos componentes indisociables: (i) a nivel nacional, el abandono de las reglas fundamentales de la gestión económica liberal en beneficio de proyectos soberanos que dan lugar al progreso social; (ii) a nivel internacional, se puede negociar la construcción de un sistema de mundialización policéntrica.

Samir Amín presidente honorífico del Observatorio Internacional de la Crisis –OIC- durante la primera década de la creación del Observatorio escribió en diferentes escritos casi textualmente el contenido de este epílogo.

Bibliografía

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Wim Dierckxsens y Walter Formento 2019, Prospectiva Geopolítica para el 2020, Observatorio Internacional de la Crisis, Argentina.

Wim Dierckxsens y Andrés Piqueras Eds. 2018, El Capital Frente a su Declive: Fin de la unipolaridad global; ¿Transición alpostcapitalismo?, Editorial DEI, Costa Rica.

Wim Dierckxsens y Walter Formento Feb. 2020, El mundo frente a la globalización: La geopolítica en torno al coronavirus, Observatorio Internacional de la Crisis

Wim Dierckxsens y Walter Formento 2019, Perestroika: De la caída soviética a la de Washington 1989-2020, Observatorio Internacional de la Crisis.

Wim Dierckxsens y Walter Formento 2018, Mayo 2018, Libro: La Crisis Mundial: Globalismo y Pluriversalismo, Trump-Brexit-BRICS-Francisco. Ed. Fabro, Mayo 2018.

Tom Luongo, Russia Just Told The World, “No.”, Zero Hedge, 7 de marzo de 2020

Tyler Durden, Putin Launches War On US Shale After Dumping MbS& Breaking Up OPEC+,  Zero Hedge, 7 de marzo de 2020

China anuncia un bloqueo económico a EEUU,http://www.resumenlatinoamericano.org/, 11 de marzo de 2020

Adam Hamilton, Volatility Explodes, Leaves Investors and Speculators Wondering Where The Stock Market’s Headed, www.silverdoctors.com, 8 de marzo de 2020

Anthony Hall, Who Or What Started The Wuhan Coronavirus Epidemic?,Zero Hedge 5 de marzo de 2020

Lance Welton, Chinese Scientists Find Genetic Explanation For Coronavirus Discriminating By Race, Zero Hedge 5 de marzo de 2020. 

Mac Slavo, CORONAVIRUS IS MUTATING INTO TWO STRAINS, ONE MORE AGGRESSIVE, www.silverdoctors 6 de marzo de

Admitió que se establecería en Bruselas una agencia de coordinación común para gestionar la situación con la propagación del nuevo coronavirus.

ROMA, 18 de marzo. / TASS/. Una pandemia del nuevo coronavirus ha demostrado la incapacidad de la Unión Europea para llevar a cabo una política común y su incompetencia, lo que le costará a la UE la pérdida de influencia, dijo el miércoles el presidente de Vision & Global Trends, Tiberio Graziani, a TASS.

“Estas últimas semanas han demostrado al mundo la total insuficiencia de la UE. Esta pandemia será ruinosa para la UE como un simple aparato burocrático, pero esta situación está empujando a los países miembros hacia la solidaridad y superando las diferencias”, dijo el analista político.

Él trazó un paralelismo entre la situación actual y otros problemas de la Unión Europea. “Detrás de la pantalla de palabras y declaraciones, la UE, de hecho, no tiene una estrategia común en ningún sector. Consideremos el sector energético, tampoco ve una política común, y esto es absurdo en sí mismo para el grupo de países que no tienen recursos energéticos propios, que tienen que importar recursos energéticos “, continuó diciendo.

“La UE es una estructura bastante caótica controlada por burócratas con responsabilidad limitada”, dijo.

“Lo mismo se aplica a la crisis sanitaria, durante la cual cada país toma sus propias decisiones. Pero todas estas decisiones están subordinadas a los dictados del Banco Central Europeo. Sin embargo, a pesar de la escasez generalizada de liquidez, es el Banco Central Europeo el que puede jugar un papel esencial “, dijo Graziani.

Admitió que se establecería en Bruselas una agencia de coordinación común para gestionar la situación con la propagación del nuevo coronavirus. “Pero ciertos estados ya están tomando su propio camino para resolver los problemas, y será difícil para la Comisión Europea establecer una coordinación centralizada”, cree el experto.

“La pérdida de influencia y autoridades de la UE como entidad decisoria es más realista que el éxodo de la UE”, dijo. Según Tiberio Graziani, las reformas reales en la UE eventualmente serán posibles una vez que termine la pandemia.

A fines de diciembre de 2019, las autoridades chinas notificaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre un brote de una neumonía previamente desconocida en la ciudad de Wuhan, centro de China. El 11 de marzo de 2020, la OMS caracterizó oficialmente la situación con el nuevo coronavirus (COVID-19) como una pandemia. La enfermedad se ha extendido a más de 130 países. El número de casos de infección por coronavirus en el mundo superó los 200,000, mientras que 8,000 personas murieron, anunció el miércoles el Secretario General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Fuente: Coronavirus pandemic has demonstrated EU’s inefficiency, says expert

https://tass.com/world/1132149

Coronavirus pandemic has demonstrated EU’s inefficiency, says expert
He admitted that a common coordinating agency to manage the situation with the spread of the novel coronavirus would be set up in Brussels

ROME, March 18./TASS/. A pandemic of the novel coronavirus has demonstrated European Union’s inability to pursue common policy and its incompetence, that will cost the EU the loss of influence, President of Vision & Global Trends Tiberio Graziani told TASS on Wednesday.

“These past weeks have demonstrated to the globe total inadequacy of the EU. This pandemic will be ruinous for the EU as a merely bureaucratic apparatus, but this situation is pushing the member countries towards solidarity and overcoming the differences,” the political analyst said.

He drew a parallel between the current situation and other problems of the European Union. “Behind the screen of words and statements, the EU in fact has no common strategy in any sector whatever. Let us take the energy sector, it sees no common policy either, and this is absurd in itself for the group of countries that have no own energy resources, that have to import energy resources,” he went on to say.

“The EU is a rather chaotic structure controlled by bureaucrats with limited responsibility,” he said.

“The same applies to the sanitary crisis, during which each country takes its own decisions. But all these decisions are subordinated to the dictates of the European Central Bank. However, for all the widespread shortage of liquidity, it is the European Central Bank that can play an essential role,” Graziani said.

He admitted that a common coordinating agency to manage the situation with the spread of the novel coronavirus would be set up in Brussels. “But certain states are already going their own way in solving the problems, and it will be difficult for the European Commission to establish centralized coordination,” the expert believes.

“The loss of influence and authorities of the EU as the deciding entity is more realistic than exodus from the EU,” he said. According to Tiberio Graziani, real reforms in the EU will eventually become possible after the pandemic ends.

In late December 2019, Chinese authorities notified the World Health Organization (WHO) about an outbreak of a previously unknown pneumonia in the city of Wuhan, central China. On March 11, 2020, the WHO officially characterized the situation with the novel coronavirus (COVID-19) as a pandemic. The disease has spread to over 130 countries. The number of coronavirus infection cases in the world has exceeded 200,000, while 8,000 people have died, the World Health Organization (WHO) Secretary General Tedros Adhanom Ghebreyesus announced Wednesday.

Por Eduardo Montes de Oca | 16/03/2020 | Fuentes: Rebelión

Diversos observadores coinciden en la posibilidad real del trueque de la presente contracción planetaria en una nueva recesión, esa “[significativa] disminución de la actividad comercial e industrial que comporta un descenso de los salarios, de los beneficios y del empleo”, si nos guiamos por un diccionario al uso. Muchos subrayan hoy signos tales el deterioro del canje de mercancías, la volatilidad de los mercados, el mayúsculo endeudamiento, las burbujas especulativas…. ¿Se aproximará otro 2008?

Eduardo Lucita (La Arena/Rebelión) nos incita a afirmarlo al  responder la interrogante formulada por él mismo. Rememora el hecho de que, en su momento, la exdirectora gerente del FMI, Christine Lagarde, declaró que todo viene “peor de lo previsto para la economía mundial” y que el 70 por ciento de esta experimenta una desaceleración. Asimismo, acota el comentarista, la OMC pronosticó que tanto el PBI global como el intercambio de bienes  –este último “no puede desempeñar plenamente su función de impulsor” del auge– despegarán menos que en 2018.

Pero las malas nuevas acuden de todos lados. Fergal O’Brien y Piotr Skolimowski resumen grosso modo para Bloomberg lo que constituye ya una ecuménica alerta: “China informó del crecimiento más débil de su producción industrial desde 2002. La economía de Alemania se contrajo por el desplome de las exportaciones, y la producción de la zona euro disminuyó en el mayor nivel en más de tres años debido al enfriamiento de la expansión general. Los mercados de bonos de Estados Unidos y Reino Unido enviaron las advertencias más claras de una recesión desde la crisis financiera mundial […] Con el golpe al crecimiento por las disputas comerciales junto con el enfriamiento de la demanda mundial y las crisis geopolíticas, la economía mundial se dirige a su expansión más débil desde la crisis financiera”.

Alexander Krueguer, alto funcionario de Bankhaus Lamp, no abriga dudas. Para él, además del debilitamiento cíclico, el rápido conflicto mercantil generalizado está frenando el desarrollo. A lo que se suman, considera, el Brexit y las tensiones geopolíticas, eventos cargados de un compartido efecto amortiguador (los peritos añaden a esta relación los perjuicios que ya acarrea el nuevo coronavirus). “Es probable que todos estos factores pesen sobre la actividad económica”.

El estado de cosas refleja un roletazo que pica y se extiende, para decirlo en el argot cubano del beisbol. La extenuación perjudica la zona euro, donde Francia y España también se enlentecen y la situación de Italia parece cada vez más grave. Cifras como clonadas de similares lapsos dan cuenta de que, en 2019, en el bloque monetario la producción industrial cayó 1,6 por ciento en junio. Mientras, el progreso se ralentizó al 0,2 por ciento en el segundo trimestre, la mitad del ritmo del primero.

Quizás dónde más gritan

En los Estados Unidos es como si ensordeciera un ulular de sirenas. Las  sombrías predicciones colman informes, discursos, toda suerte de análisis. Recientemente, el portal Axios aseveró que proliferan los motivos para preocuparse por la recuperación, luego de que el indicador de probabilidad de la Reserva Federal (FED) de Nueva York, el cual predice la ocurrencia de una recesión, se ubicara en 32,9 por ciento en junio pasado.

Un despacho de Prensa Latina da cuenta de que Lisa Shalett, jefa de comunicaciones de la división Morgan Wealth Management, del banco de inversión Morgan Stanley, escribió en una nota dirigida a sus clientes que, desde 1960, cada vez que ese índice de la entidad ha sobrepasado el 30 por ciento ha ocurrido el temido fenómeno. Shalett también encontró “fantasmas” en la relación oro-plata; el descenso de las ventas de automóviles, viviendas, manufacturas; y en las ganancias y los gastos de capital.

De acuerdo con el Servicio de Noticias y Datos de Mercados Markets Insider, el nefasto aviso se ha mantenido en alto desde que la curva de rendimiento del Departamento del Tesoro se invirtió en marzo y luego nuevamente en mayo. Pero expliquemos esto, con la ayuda de PL:

“Para calcular la probabilidad de recesión, el rastreador de la FED […] utiliza específicamente la diferencia entre las tasas del Tesoro a 10 años y a tres meses. Un diferencial negativo entre las dos ha precedido a todas las recesiones de la posguerra, y actualmente se encuentra negativo desde mayo… La curva de rendimiento invertida es vista como un indicador de una recesión económica pendiente, porque cuando las tasas de interés a corto plazo exceden las de largo plazo el sentimiento del mercado sugiere una perspectiva pobre a largo plazo, y se cree que los rendimientos ofrecidos por el ingreso fijo continuarán cayendo”.

Según Market Watch, los inversionistas de Wall Street miran con sumo nerviosismo el comportamiento de la mentada curva, cuando la arremetida comercial trumpiana contra “toda bandera” socava la confianza empresarial y la actividad manufacturera. La estratega de ingresos fijos Leslie Falconio manifestó a esa página web que “si la curva de rendimiento se mantiene invertida por un largo período, puede influir en el crecimiento económico debido a su efecto corrosivo en las ganancias corporativas. Ello se debe a que llevaría a los bancos a evitar prestar dinero, restringiría el flujo de crédito y aumentaría los costos de los préstamos”.

Repercusión geopolítica

Sí, como atalayó Lenin, la política es la expresión concentrada de la economía. Eso, sin que olvidemos que aquella entraña sus propias variables de desenvolvimiento. Lo cierto es que, dada la coyuntura explicada hasta ahora –unida a otras–, Carlos Pereyra Mele, de Barómetro Internacional: #DossierGeopolitico DG, nos recuerda que, desde el 2003, la publicación ha sustentado que está transcurriendo el retroceso del poder global alcanzado por USA a fines del siglo XX.

“Y desde el 2010 […], que se transitaba hacia un [intervalo] de multipolaridad regional importante –con una China que no aplicará el modelo imperial norteamericano de control y dominio– y de nuevas alianzas totalmente distintas a las que se habían mantenido por casi 60 años. Y que los estados naciones lejos de desaparecer seguirán por un largo período dominando la escena […] internacional, como también teniendo influencia en sus vecinos los países importantes tanto [en lo económico como en lo tecnológico]. NO veremos un mundo bipolar, como el que conocimos en la guerra fría”.

Rematando sus asertos, el colega cita al influyente catedrático de Harvard Stephen Walt, quien, en la Revista Foreign Policy, en octubre de 2018 “reconoce que hace 15 años pocos analistas sostenían estos cambios que hoy se concretan. A confesión de partes, relevo de pruebas”, se muestra rotundo Pereyra Mele.

Conforme al aludido autor anglosajón, en su artículo “¿A qué tipo de mundo nos dirigimos”, en general 2025 supondrá un año de “multipolaridad no equilibrada”. En ese contexto, “los Estados Unidos seguirán siendo el actor más importante del planeta. Pero su margen de superioridad será más pequeño de lo que solía ser, y el país aún enfrentará problemas fiscales a largo plazo y profundas divisiones políticas […] China será la potencia número dos del planeta (y superará a Estados Unidos en algunas dimensiones), seguida por otros jugadores importantes (Alemania, Japón, India, Rusia, etc.), todos ellos considerablemente de menor jerarquía que los otros dos principales”.

Con “alarde” de cordura, el “augur” sugiere a EE.UU. que se comporte más selectivamente al hacer compromisos y utilizar su poder en el extranjero. “El deseo central de rehacer el mundo, que caracterizó la era unipolar, se desvaneció mucho antes de que Donald Trump se convirtiera en presidente de los Estados Unidos. No volverá, no importa cuántos neoconservadores nostálgicos intenten rescatarlo”.

Como elemento del vaticinio del académico –nada “sospechoso” de izquierdismo, por supuesto–, la política exterior y de defensa de EUA se centrará principalmente en contrarrestar a China. Además de procurar desacelerar los esfuerzos del “dragón” para obtener una ventaja en una serie de tecnologías emergentes, tratará de evitar que el coloso establezca una posición dominante en su región.

“Europa y la OTAN simplemente no tendrán mucho rol que desempeñar, ya que Washington se centra cada vez más en Asia. Los países europeos no querrán renunciar a los lazos económicos rentables con China y no estarán dispuestos a hacer mucho para equilibrar a Beijing. Si la competencia chino-estadounidense se calienta, como lo espero, este problema será otro punto de fricción entre los Estados Unidos y sus socios europeos. Trump podría acelerar este proceso si continúa golpeando a Europa en el comercio e imponiendo tontamente sanciones secundarias a los estados europeos que intentan mantener vivo el acuerdo nuclear de Irán por ejemplo, pero incluso si no lo hace, la lenta dilución de las relaciones transatlánticas continuará. No hay nada sorprendente o trágico en esto, por cierto; es simplemente la consecuencia gradual pero inevitable del resurgimiento de Asia”.

Resurgimiento que anida -¿es espoleado por?- en condiciones en las cuales “paradójicamente” medran las señales de una recesión que, aun gravitando sobre la Tierra en pleno, se tornan más peligrosas –“dádivas” del Sistema–, y hasta vergonzosas, para quienes han vivido a expensas de los demás: las potencias imperialistas. Y sus principales acólitos.