16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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La columna semanal del Club de la Pluma, que presenta el director de Dossier Geopolítico Carlos Pereyra Mele trata como tema central LA DERROTA DE EEUU EN AFGANISTÁN Y SU PLAN DE DESESTABILIZACIÓN EN ESA REGIÓN.

El programa comienza describiendo la escandalosa situación en Perú al no designar como Presidente electo a Pedro Castillo, lo que aumenta la tensión y las posibilidades de un conflicto en el país.

Luego nos habla del magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moise. Un extraño atentado en una vivienda muy bien protegida, que apunta a un comando colombiano con presencia de estadounidenses y relacionado con el narcotráfico. Lo que evidencia el fracaso de la lucha antidrogas en la región y que extiende la sospecha a EEUU y a las ONG occidentales.

Sobre Rusia nos dice que acaba de anunciar su Modelo de Estrategia del Interés Nacional de la Seguridad, que incorpora la Seguridad Nacional Económica, con la reducción del uso de la moneda Dólar y el incremento del esfuerzo por la soberanía de las vacunas, con gran relevancia para la zona euroasiática. 

Y entrando en el tema geopolítico de la semana, Pereyra Mele  titula el análisis sobre Afganistán, como «CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA» y aborda la deshonrosa retirada de las tropas de EEUU en ese país, al que invadió en 2001, y la reciente huida nocturna y precipitada del personal de la principal base aérea, lo que ha causado perplejidad a las autoridades locales.

El politólogo considera esta derrota militar de EEUU muy parecida a la derrota de Vietnam de los 70, con similitudes en ambos casos sobre gobiernos títeres y sobre fuerzas armadas débiles, que están dejando el país a merced de las milicias talibanes.

También señala la similitud entre Vietnam y Afganistán con el brutal incremento de la producción y tráfico de droga en ambos períodos de ocupación. Si en aquel tiempo fue distribuida desde Birmania, a través de la logística militar estadounidense, primero entre sus tropas y luego hacia Norteamérica. Ahora se trata del opio de Afganistán, cuya producción se quintuplicó durante la presencia de sus tropas, para alcanzar tras diferentes escalas a Europa y EEUU.

La diferencia entre ambas derrotas estaría en que mientras el ejército de Vietnam del Norte fue de liberación y de unidad nacional, y por lograrlo, ese país goza hoy de estabilidad y progreso; mientras que para Afganistán, la huida de EEUU lo deja en manos de una milicia terrorista y fundamentalista, que fue creada, formada y financiada en el siglo pasado por EEUU y Arabia Saudí. 

Luego, Carlos nos explica cómo EEUU está transformando esta derrota militar en un logro estratégico al huir y dejar sembrado el llamado “Caos Organizado” en la región, gracias al terrorismo Talibán a pleno rendimiento y en un enclave geográfico como el de Afganistán, en el centro de Asia, plagado de disputas e intereses y rodeado de potencias regionales, además de Rusia y China. Y relaciona esta estrategia norteamericana con otra versión más universal, que provoca desde hace tiempo este mismo “Caos Organizado” desde El Caribe sudamericano, pasando por África del norte, por el Medio Oriente y alcanzando a Asia Central.

De esta manera, nuestro director nos brinda otra clase de geopolítica mundial donde muestra a EEUU llevando por el mundo y a lo largo de un siglo, la desestabilización como un arma política, con diferentes excusas, nombres y particularidades, para que los países donde tiene intereses no puedan alcanzar cotas de soberanía, democracia y progreso que les permita ser libres. 

Y cierra la columna anticipando que Afganistán no solo caerá en un nuevo caos, sino que será un caldo de cultivo de terroristas internacionales que buscarán incendiar una región clave para los planes estratégicos y económicos de China, Rusia y restos de países de la zona. Todo ello gracias a un Occidente que azuza el fuego de los conflictos y a la vez clama por sus particulares “derechos humanos” y sus oportunistas “valores democráticos”, 

Eduardo Bonugli (Madrid, 11/07/2)

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