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Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho Más…

TEMAS

Las Tensiones en el territorio Volátil del Medio Oriente se incrementa -Utilizando el caos Ordenado- para crear “El Gran Medio Oriente”; Detención de buques petroleros por los Ingleses y ahora por Irán

El Inicio del Nuevo Conflicto con el retiro de EEUU del Acuerdo del 5+1 e Irán, más el Intento de dictar 12 puntos que son una especie de rendición incondicional a Irán

Despliegue de más tropas Norteamericanas en Arabia Saudita 

América latina también dentro del Conflicto Global, Venezuela intercepta un Avión Espía en su territorio. Pero la mayor posible crisis dentro de este conflicto mundial, la administración de Mauricio Macri “alegremente” nos introduce en el mismo al “declarar” a Hezbollah como grupo terrorista. Todo por el simple hecho de seguir recibiendo el dinero del FMI que le permitirá llegar a las elecciones sin declarar el default.

Analizamos las falta de Defensa, de Inteligencia y de Seguridad del País, es MUY GRAVE en el conflicto en el que nos introducimos 

Escuchar mas:…………………….

Qué es Hezbollah

Comenzó como una serie de grupos que resistían la invasión israelí de 1982. Hoy tiene más de sesenta mil combatientes y un fuerte armamento.

Por Sergio Kiernan

Leer mas en: https://www.pagina12.com.ar/206974-que-es-hezbollah 

Dado las nuevas circunstancias del realineamiento político internacional que asumió el Gobierno de Cambiemos en Argentina con Relación al Conflicto del Medio Oriente y ante la visita del Secretario de Estado Norteamericano Mike Pompeo declarando al Partido Político Miliciano Libanés Hezbollah como Terroristas Internacionales se entrevistó al director de Dossier Geopolitico en numerosos medios. Aquí los mismos en Videos y Audios

1) #DossierGeopolitico en Canal C de Cablevisión Córdoba Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico  en Con Sentido Común que conduce el Periodista Alfredo Guruceta 19/7/19
Video:




2) #DossierGeopolitico Columna de Política Internacional con Carlos Alberto Pereyra Mele. Para Radio Belgrano CABA BsAs Para el Programa: De Renzis Ayer y Hoy

Audio

https://ar.radiocut.fm/audiocut/politica-internacional-con-carlos-alberto-pereyra-mele-3/?fbclid=IwAR0STl8w67JSAfXc3r_MFTEtVCE6bHbQlWaAILoryIebJ6Q9fCpSg8YBtE4#.XTGorUO5l4w.facebook


Resumen de dos artículos publicados por uno de los analistas más escuchados en Washington Robert D. Kaplan

EE.UU debe prepararse para el Imperio Chino que viene

Lo último que los políticos o estrategas estadounidenses deben asumir es que, de alguna manera, los estadounidenses son superiores a los chinos.

Cuando se trata de China, estamos tratando con un organismo cultural único y muy formidable. A la élite de la política exterior estadounidense no le gusta hablar de cultura, ya que la cultura no se puede cuantificar, y en esta era de extrema sensibilidad personal, lo que no se puede cuantificar o fundamentar mediante una nota al pie de página es potencialmente radioactivo. 

 Pero sin una discusión sobre cultura y geografía, simplemente no hay esperanza de entender los asuntos exteriores. De hecho, la cultura es nada menos que la suma total de un gran grupo de personas que viven en el mismo paisaje geográfico durante cientos o miles de años. 

Cualquiera que viaje a China, o incluso lo observe de cerca, se da cuenta de algo que la comunidad de negocios capta intuitivamente mejor que la  política: la razón por la que hay poca o ninguna separación entre los dominios público y privado en China no es solo porque el país es un a dictadura, sino también porque hay una mayor cohesión de valores y objetivos entre los chinos en comparación con los de los estadounidenses. 

En China, estás dentro de un sistema de valores mentales tradicional. En ese sistema, todas las áreas de actividad nacional (comercial, cibernética, militar, política, tecnológica, educativa) trabajan con fluidez hacia los mismos fines, de modo que el pirateo informático, el espionaje, la construcción y expansión de puertos, el movimiento de la marina y las flotas pesqueras, y así que todos aparecen coordinados. Y dentro de ese sistema, El confucianismo sigue prestando un respeto por la jerarquía y la autoridad entre los chinos individuales, mientras que la cultura estadounidense se basa cada vez más en el desmantelamiento de la autoridad en favor de la devoción al individuo.

Los chinos han demostrado una capacidad de adaptación rápida, que es la clave de la evolución darwiniana: los continuos cambios que están realizando en su modelo de OBOR (la franja y la ruta) son un ejemplo de esto.

compare, también, nuestros presidentes de la posguerra fría con el líder chino Xi Jinping. Xi es disciplinado, tiene una mentalidad estratégica, no tiene vergüenza de proyectar poder, es un ingeniero capacitado, tiene experiencia de vida en las provincias. Es un hombre “de Virtus” , en el sentido clásico maquiavélico. 

Se podría ir más allá y decir que no solo hay una crisis en el liderazgo estadounidense, sino en el liderazgo occidental en general.

Por lo tanto, la competencia entre Estados Unidos y China coincidirá con una crisis político-cultural de Occidente contra un reemergente, resurgido Oriente.

        B) LA ANARQUÍA QUE LLEGÓ

Resumen del artículo de Robert  Kaplan en The National Interest donde evalúa con el paso  del tiempo sus apreciaciones apreciaciones geopoliticas y del sistema internacional de tipo prospectivo luego de 1994. Apreciaciones que contradecían a Fukuyama y a sus repetidores neoliberales de la periferia. “En el siglo XXI las luchas serán geopolíticas no ideológicas“. ¿No fue acaso así en la mayor parte de la historia humana? Y que sostenemos desde el Equipo de Dossier Geopolitico que luego de la Guerra Fria volvieron las luchas Geopoliticas. 

LA ANARQUÍA QUE LLEGÓ

Robert D. Kaplan

Lo que dije fue provocativo o al menos considerado así por los defensores complacientes de la globalización.

En de febrero de 1994 de The Atlantic (revista), publiqué un artículo decididamente anti-estadounidense: en el sentido de que era pesimista, determinista y, lo más importante, declaró que la victoria de los Estados Unidos en la recientemente concluida  Guerra Fría sería tan breve como irrelevante, debido a las diversas fuerzas naturales, demográficas y culturales en curso en el mundo que abrumarían la visión liberal clásica de Estados Unidos.

Además, debido al optimismo desenfrenado de la era, la globalización en la década de 1990 se estaba empleando como una palabra de moda recién concebida, el pesimismo de mi ensayo fue profundamente alienante, si no abominable, para muchos.

El título que eligieron los editores lo dijo todo: “La anarquía venidera: cómo la escasez, el crimen, la superpoblación, el tribalismo y la enfermedad están destruyendo el tejido social del planeta”.

En “La anarquía venidera” también me centré en cómo las élites verían cada vez más el entorno natural, especialmente la escasez de agua y la erosión del suelo, además de los cambios en el clima de la tierra, como una de las principales preocupaciones de la política exterior.

Las fuerzas naturales actuaban para intensificar la inestabilidad política y geopolitica.

Todo lo contrario al paradigma celebrado en ese momento por Francis Fukuyama en El fin de la historia y El último hombre.

Fukuyama sugirió, en forma profunda y fascinante, que el triunfo de la democracia liberal en la Guerra Fría indicaba una conclusión temática de la historia de la civilización, ya que ningún otro sistema haría que los seres humanos se realizarán personalmente. El triunfo de la democracia, aunque ciertamente no está asegurado, era muy probable que tuviera éxito. 

Eso estuvo de acuerdo con las élites globales cuyas propias vidas se centraron en el logro y la realización personal. Pero fue una visión extremadamente estadounidense y eurocéntrica, que no tuvo en cuenta lo que estaba sucediendo más allá de Occidente. Y no concordaba con lo que estaba presenciando en África, Oriente Medio y Asia.

Los críticos dijeron que mi visión oscura era desmoralizadora. Pero simplemente estaba siguiendo el dictamen del fallecido profesor de Harvard Samuel P. Huntington, quien dijo que el trabajo de un académico u observador no es necesariamente mejorar el mundo, sino decir sin rodeos lo que él pensaba que realmente estaba sucediendo en él. Hacer eso significaba concentrarse en asuntos que serían inapropiados plantear en una cena educada, lo que provocaría un silencio embarazoso entre los invitados. Porque siempre he creído que el futuro a menudo se encuentra dentro de los silencios, dentro de las cosas que pocos quieren discutir.

juzgado por el paso del tiempo

 ¿cómo se sostuvo “The Coming Anarchy” en sus análisis a pesar del transcurso del tiempo?

La tecnología en particular, no derrotó a la geografía más bien la achico, esto significa que la geopolitica se vuelve más pequeña, eso es un mundo más claustrofóbico y nervioso.

Esta relación entre geopolitica y tecnología hizo que asi como interconecto los “flujos” (de información , mercaderias, capital, migraciones) interconecto tambien los focos de tensión en las distintas regiones del mundo

Notas:

  1. Resumen del artículo de Kaplan publicado en The National Interest

https://nationalinterest.org/feature/america-must-prepare-coming-chinese-empire-63102

      B) Resumen del artículo de Robert  Kaplan en The National Interest

https://nationalinterest.org/feature/anarchy-came-33872

Resumen y Traducción Juan Martín Gonzalez Cabañas

#DossierGeopolitico: En un trabajo analitico sobre los caminos hacia donde se dirige la Geopolitica Mundial realizado en 2007, y que estaba direccionado a preguntarnos dónde nos hubicariamos Geopolitica y Geoestrategicamente los Argentinos cuando se conmemoraran los 200 años de nuestro Primer Gobierno Patrio, en el 2010. Para que no volviéramos a equivocar nuestras alianzas y visiones del mundo como había ocurrido en 1910 -Cuando Argentina creyó en la perpetuidad del Poder Británico y apostó todo a esa alianza, cuando en realidad el mundo de esa fecha ya tenia nuevos poderes y que la I Guerra Mundial así lo confirmaron , más allá, de los gigantescos cambio que ella originó.

Hace un año presenté un trabajo para la Revista de Inteligencia del Ejército del Perú -en el mismo explique el sistema mundo y la declinación de Europa- y en una Disertación que realice para los Oficiales Cursantes de la Escuela Superior de Guerra de Perú, en Enero de este año, el título de mi ponencia fue: 500 años de dominio Occidental tocan a su Fin

Todo el Equipo de Dossier Geopolitico DG viene sosteniendo desde principio de Siglo XXI esa tendencia y de la necesidad de toda América Latina de prepararse para entender ese verdadero “Choque de Civilizaciones” que significara el cambio de lo modelos anglosajones por el modelo Euroasiáticos, y que este cambio sí representa el “Fin de la Historia” de 5 siglos de dominio Europeo Cultural Europeo. Lo vemos ya expresarse: en la crisis de la Unión Europea, en el Brexit y nuevos movimiento de separación, el surgimiento de nacionalismos y cerramiento de fronteras en los países claves de esa península.

“El Futuro llego”, ahora América debe repensarse en alianzas regionales e internacionales que nos sean útiles y prácticas y no basadas en conceptos idiologistas o de pensamiento ya perimido por la realidad de lo nuevo que ya se instaló (Ejemplo: un tardío acuerdo entre la Unión Europea y el mercosur), para no volver a perder el carro de la historia del siglo XXI. Lo dijimos hace años y lo sostenemos: la actualidad es la conformación de un Mundo Multipolar con tres Ejes de Poder: China-EEUU-Rusia, situación descrita en Nuestro Diccionario de Seguridad y Geopolitica editado en 2009.. 

Bien porque esta introducción, porque NO estábamos equivocado en la apreciación de los cambios estructurales y en los tiempos difíciles que venían con la posibilidad de un conflicto bélico si no acuerdan los tres poderes antes mencionados en un nuevo orden global. 

Un artículo importantísimo a sido publicado por el Diario El Mundo de España, sobre este tema, que hace masiva esta realidad para el público europeo, pero que desde hace tiempo vienen los Tanques de Ideas europeos anunciando la declinación de Europa. El artículo se llama: Europa, en tierra de nadie y lo publicamos a continuación para vuestro conocimiento y análisis

Prof. Lic Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico DG

Europa, en tierra de nadie

La UE intenta evitar quedar atrapada en la confrontación entre EEUU y China. Mientras, la renovación de cargos en Bruselas debe servir para activar su soberanía estratégica. Además, resulta clave debilitar el populismo y potenciar su peso comercial 

Los europeos observan con suma preocupación cómo el siglo XXI se configura en torno a la rivalidad entre EEUU y China y se preguntan cuál es su papel en ese gran juego de poder y cómo evitar quedar atrapados en la confrontación entre esos dos gigantes. ¿Qué mejor capital que Lisboa y la hospitalidad de Augusto Santos, ministro de Exteriores de Portugal, para hablar de relevancia de Europa? Tantos siglos siendo el centro del mundo han llevado a los europeos a pensar que están en el centro del mundo. Pero no es cierto. Abran un mapa y comprobarán cuánta verdad hay en la afirmación de que Europa es solo una pequeña península de Asia, cuán anómalo es el excepcional papel jugado en la historia mundial por esa pequeña península y, para rizar el rizo, en el hecho de que la hegemonía mundial europea arrancara en una pequeña península de esa pequeña península.

Porque la primera globalización, en realidad la única que ha conocido la humanidad si nos fijamos en lo profundo y duradero de su impacto, arrancó en dos estuarios de la Península Ibérica, el del río Tinto (Palos de Moguer) y el del río Tajo (Belén). Desde allí partieron, con solo cinco años de diferencia, las expediciones que llevaron, una, la de Colón, al descubrimiento de América en 1492, y otra, la de Vasco da Gama, que en 1497 logró abrir la ruta marítima a la India, conectando así dos inmensos continentes a su influencia y prosperidad.

La impronta de esos descubrimientos no hubiera sido tan profunda si no hubiera coincidido con la decisión china, adoptada en 1470, de destruir su flota, prohibir los viajes oceánicos y encerrarse en su territorio continental, poniendo fin así a una exitosísima experiencia naval y comercial, que había llevado a los chinos a las costas de la India y el cuerno de África. Sin la retirada de China, cuya marina era mucho más grande, poderosa y experimentada que la de los europeos y que había dominado los mares de Asia durante todo el siglo XV, Europa no habría podido dominar Asia (imaginen por un momento cómo sería el mundo de hoy si China hubiera descubierto y colonizado América).

Hoy, 500 años más tarde, el reloj apunta otra vez hacia aquella hegemonía china que quedó pendiente, España y Portugal vuelven a ser pequeñas penínsulas de una pequeña península y los europeos asisten a la provocación en toda regla que les plantea el profesor de la Universidad de Chicago, John Mearsheimer, uno de los grandes teóricos del realismo político en relaciones internacionales, que les invita -durante una reunión en Lisboa del ‘think tank’ Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR, en sus siglas en inglés)- a asumir el fin de sus ilusiones liberales desde un lugar con un nombre muy oportuno: el Palacio das Necessidades (sede del Ministerio de Exteriores portugués). Mientras Mearsheimer expide el certificado de defunción de aquel orden liberal que con tanta ilusión nació en 1989 después de la caída del muro, el intelectual búlgaro Iván Krastev reflexiona sobre cómo sobrevivir al fin de las ilusiones desencadenadas por aquel optimismo liberal y su adalid, Francis Fukuyama, que nunca imaginaron que la nostalgia por el pasado y el pesimismo por el futuro iban a ser el sentimiento dominante entre los europeos, tal y como se mostró en una macroencuesta realizada por el ECFR en colaboración con la organización Yougov.

Así pues, los europeos, que pensábamos que el siglo XXI iba a ser un siglo feliz, vivimos bajo la sombra de la llamada “trampa de Tucídides”, un término popularizado por el profesor Graham Allison para referirse a la consideración de Tucídides sobre la inevitabilidad de la guerra del Peloponeso toda vez que Atenas no tenía otra opción que la militar para atajar el auge de Esparta. Por tanto, el reloj podría ir no solo 500 años atrás, sino otros 1.000 más y depositarnos en una preocupante analogía con el fin de la civilización helénica. Esto no quiere decir que EEUU y China estén predeterminados al conflicto, pero sí señala el coste de ignorar la historia, que nos enseña que 12 de las 14 transiciones de poder entre grandes potencias acabaron en conflicto y sólo cuatro lo evitaron.

Que esa rivalidad va a marcar el siglo XXI es una certeza: todo lo demás es una incertidumbre. No sabemos si una gran potencia se impondrá a la otra, si las dos lograrán coexistir de forma pacífica, aunque sea bajo una nueva guerra fría, o si la competición, además de en el plano económico, político y tecnológico, se desbordará hacia el plano militar, provocando un conflicto armado. Como señaló Helle Thorning Schmidt, ex primera ministra danesa, en esa dinámica de confrontación entre Washington y Pekín, Europa debe buscar su propia voz, no una voz equidistante, sino la que permita defender el espacio de libertad y prosperidad compartida que nos define como europeos y que define el mundo en el que queremos vivir: un mundo con instituciones internacionales fuertes, normas respetadas y acuerdos que garanticen que podemos actuar contra los desafíos que presentan tanto la pobreza y la desigualdad como el cambio climático y la extensión de los derechos humanos.

Qué mejor prueba de esa necesidad de más Europa que la retirada unilateral de EEUU del acuerdo nuclear con Irán, un pacto del que los europeos se sentían particularmente orgullosos al haber logrado aunar las voluntades de EEUU, China y Rusia, y que ahora lleva a las compañías europeas a ser víctimas de unas sanciones que sus gobiernos no han aprobado. Como destacaron Mohamed El Baradei, ex director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y Nickolay Mladenov, enviado del secretario general de la ONU para el proceso de paz de Oriente Próximo, tras el fracaso de las primaveras árabes, la Europa de hoy vive rodeada de un “anillo de fuego” que se extiende de Siria a Libia pasando por Yemen pero está ausente de la gestión de esas crisis.

A la sombra de Trump, cuya reelección situaría el horizonte de su salida de la Casa Blanca en el 2024, con la previsible devastación del sistema internacional que éste dejaría tras de sí, pero también de la asertividad de Rusia respecto a Ucrania y nuestros socios bálticos y de los desafíos tecnológicos y militares de China, los europeos tienen una caja de herramientas patéticamente vacía: su divisa, el euro, es solo un medio de pago, no un instrumento político ni diplomático que acompañe su poder; su régimen de sanciones financieras y comerciales carece de dientes; su capacidad de innovación tecnológica es menor; sus fuerzas armadas no disponen de los recursos suficientes para ser más autónomas de Washington; y su diplomacia carece de la agilidad y flexibilidad para imponerse en la mesa de negociación. De ahí la necesidad de una propuesta para activar la soberanía estratégica de Europa como la presentada en un informe por Mark Leonard y Jeremy Shapiro (director y director de investigación de ECFR, respectivamente), conteniendo una importante batería de recomendaciones de actuación.

Todo lo anterior explica por sí solo la importancia de elegir bien a las personas que liderarán Europa durante los próximos cinco años y la preocupación existente por el rumbo actual de las negociaciones entre los líderes europeos. Hay consenso en que la Presidencia de la Comisión, del Consejo y la figura del alto representante para la Política Exterior deben ir a personalidades de primer nivel, capaces de imprimir a la UE la dirección que le falta, de forjar los consensos de los que hoy carecemos y de diseñar y acompañar las políticas que permitan a Europa seguir siendo relevante en el mundo.

Jugar ese gran juego de poder no es fácil. Europa no está preparada, ni psicológica ni material ni institucionalmente. No fue diseñada para mirar hacia fuera, al mundo, sino hacia dentro, para pacificarse a sí misma. Pero no hay otra opción que hacerlo y, por ilusorio que pueda parecer, sí hay opciones para hacerlo. Integrando sus capacidades, que son reales (el euro, su peso comercial, el atractivo de su mercado, el presupuesto europeo, su capacidad regulatoria) bajo estrategias compartidas y principios claros es posible que Europa siga siendo relevante. Para ello tiene que confrontar los populismos, verdaderos caballos de Troya de esos disolventes globales que nos amenazan, y comenzar a pensar estratégicamente. Como hace 500 años.

UN NUEVO ORDEN MUNDIAL MULTIPOLAR

En la crisis iraní, como en el veto del presidente de EEUU, Donald Trump, al uso de los sistemas 5G de la compañía china Huawei, los europeos han descubierto el significado de carecer de “soberanía estratégica”, esto es, de la capacidad de resistirse a verse arrastrados a dinámicas de conflictos contrarios a sus principios e intereses y, a la vez, como en la retirada estadounidense del acuerdo sobre el clima de París, de poder impedir que acuerdos vitales para su seguridad e imprescindibles para su futuro se conviertan en papel mojado. Sea en lo relativo a la esfera digital y el control de internet, en las cuestiones comerciales o en el ámbito de la seguridad y la defensa, el orden multilateral que surgió en el año 1989 del fin de la Guerra Fría ha sido sustituido por un orden multipolar. / J. I. T.

Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2019/06/30/5d177a4cfc6c8328618b45c7.html 

Incorporar la política global a la estrategia empresarial es hoy una necesidad

Por Cristina Manzano

[Desde Dossier Geopolitico hace años que sostenemos, que desde la caída del Muro de Berlín, no hay más luchas ideológicas sino luchas geopoliticas para establecer nuevos poderes en el mundo. Por ello consideramos de suma importancia éste artículo en habla Hispana sobre la importancia de la Geopolitica para Empresarios, Emprendedores y Grupos Multi-Transnacionales. Por ello vemos en este resurgir de la Ciencia Geopolitica un futuro brillante para los expertos que se han dedicado y se dediquen al estudio y realicen trabajos de análisis geopoliticos- Carlos Pereyra Mele Director de DG]

El mundo se ha convertido en un lugar tan complejo para las empresas que todas deberían tener una dirección geopolítica, encarnada además en el mismísimo consejero delegado (los CEOS, en la jerga anglosajona). Así lo afirma un informe elaborado por KPMG y Eurasia Group, dos grandes consultoras globales. El chief geopolitical officer, como ellos lo llaman, tendría la obligación de incorporar la política global a la estrategia empresarial, de llevarla al consejo de administración, en un entorno en el que los altos directivos se han convertido en actores políticos de primera división (que se lo digan a Mark Zuckerberg).

No es que la política haya sido ajena a la empresa hasta ahora, pero la velocidad y la profundidad de los cambios en el panorama global, la envergadura de las amenazas imprevistas, requieren una nueva actitud, mucho más comprometida, mucho más concienzuda. Ahí están, sin ir más lejos, los vaivenes de los últimos años en los nuevos tratados comerciales, como el Transpacífico (TPP) o el Transatlántico (TTIP), o en los viejos, como el de Norteamérica. O la famosa guerra comercial entre Estados Unidos y China lanzada por Donald Trump.

Se podría pensar que al menos las grandes multinacionales ya tenían incorporada una figura que asumiera esa visión y ese liderazgo, pero es mucho suponer. La presión por los resultados a la que están sometidas las directivas relega a menudo el análisis al propio sector empresarial y a los países del mundo en los que operan, sin capacidad para preocuparse por lo que ocurre un poco más allá.

En España, donde la visión global, en general, es un bien escaso, tampoco es diferente. Es cierto que nuestras grandes corporaciones son pocas, en comparación con las de otros países, y su internacionalización es relativamente nueva —comenzó en los noventa—; pero no es fácil ver primeros ejecutivos españoles —mucho menos ejecutivas— en foros de debate internacional como puede ser Davos.

Y no debería ser cosa solo de las grandes. La economía española salió de la crisis, en gran medida, por el esfuerzo exterior de miles de empresas que encontraron en otros mercados las oportunidades que no había en este. Un impulso que debería consolidarse.

Las que lo han entendido perfectamente son las empresas chinas. Según el Índice de Multinacionales Emergentes de la Universidad de Cornell, China ha triplicado su presencia en la lista de las 500 empresas globales de la revista Fortune en solo ocho años, acercándose mucho al número de norteamericanas. Además, se están colocando en los primeros puestos mundiales en sectores tan estratégicos como la banca, la ingeniería, la minería, el petróleo o los metales. No hay que olvidar que el principal accionista de muchas de estas firmas es el Estado. Ellos sí que comprenden bien el vínculo entre política y empresa.

Fuente: El País https://elpais.com/elpais/2019/06/13/opinion/1560428708_084177.html

Ejemplo de Geopolitica viva: La India impone aranceles a 28 productos de EEUU.

Según el comunicado del Ministerio de Finanzas de la India, los aranceles entrarán en vigor a partir del 16 de junio.

Se había informado previamente de que la India quiere subir los aranceles a la importación de manzanas, almendras, garbanzos, lentejas, nueces y algunos otros productos agrícolas.

Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo:

Temas:

La Lucha entre EEUU & China y Rusia

La Guerra Comercial de EEUU y China

La Guerra de EEUU con Rusia

La Guerra de EEUU contra Irán

Conflicto del Medio Oriente

Desestabilización desde Afganistán de Yihadistas del ISIS (5000) que afectan a países de la Unión económica de Eurasia

Conflictos en Medio Oriente entre “socios”  -Rusos/Iranies-

AUDIO:

La evolución de la guerra y su actualidad

Las guerras son un acontecimiento sangriento y recurrente a lo largo de la historia, en todo el mundo han acontecido guerras desde muy antiguo. No obstante, la manera de hacer la guerra y sus objetivos han cambiado a lo largo del tiempo. Una de las clasificaciones bélicas más conocidas son las cuatro generaciones de la guerra moderna descritas por el paleo-conservador estadounidense William Lind y otros cuatro militares estadounidenses[1], en su artículo conjunto de 1989 titulado “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”[2] (El cambiante rostro de la guerra: Hacia la cuarta generación). Posteriormente William Lind publicó un artículo profundizando esta comprensión de las guerras, titulado “Understanding Fourth Generation War”[3] (Entendiendo la guerra de cuarta generación). Veamos de qué manera se comprendían esas cuatro generaciones de la guerra moderna.

Primera generación

Según Lind, esta generación abarca el periodo entre 1648 y 1860 y consiste en la guerra de líneas y columnas tácticas, con armas de fuego y ejércitos profesionales estatales. Además según Lind, se creó una cultura militar del orden, y aquí aparecen diversos elementos que distinguen a un militar de un civil, como los uniformes y gradaciones.

Segunda generación

Ésta generación se enmarca en la revolución industrial y la potencia de fuego. Lind la ejemplifica con el periodo de la primera guerra mundial (1914-1918), una guerra basada en la capacidad industrial y de transportes así como la creación masiva de trincheras para proteger a los soldados de la potencia de fuego. Así mismo Lind también señala que esta generación sigue manteniendo el orden los procesos y procedimientos, donde la obediencia es más importante que la iniciativa. El objetivo principal de los combates sigue siendo el ejército enemigo.

Tercera generación

Es una respuesta a la guerra de posiciones que se basa en la guerra de maniobra (mediante blindados y aviones), es decir en la guerra relámpago ejemplificada en el ejército alemán de la segunda guerra mundial. Según expone Lind, la tercera generación no está basada en la potencia de fuego y el desgaste sino en la velocidad, sorpresa y dislocación mental así como física. Además, busca rodear y colapsar en vez del contacto directo, por ejemplo mediante un ataque fulgurante contra las comunicaciones del enemigo para aislar sus fuerzas y bloquear una respuesta sostenida conjunta. En este sentido la superioridad tecnológica es crucial para el éxito.

Cuarta generación

Ante la existencia de una gran superioridad tecnológica, la oposición armada solo puede descentralizarse y difuminarse (incluso ocultarse), según Lind. Además, los Estados pierden su monopolio sobre la guerra y las guerras no solo son entre Estados sino también contra actores no estatales, como grupos terroristas y guerrillas. En este nuevo contexto estratégico, la victoria no está en un campo de batalla porque tales acontecimientos ya no tienen lugar como en las tres primeras generaciones. Ahora la victoria se consigue al influir y convencer a la sociedad (opinión pública) de un país objetivo, es decir, el objetivo principal radica en ganarse el apoyo de personas y no en matar soldados enemigos. Y esta influencia se consigue se consigue mediante propaganda (por ambos lados) y por ataques terroristas en el caso de actores no estatales para infundir miedo en una sociedad objetivo y así condicionarla a las exigencias mediante el terror.

Guerras híbridas y cuarta generación

En la actualidad hay un gran debate mundial sobre las guerras híbridas, es decir, aquellas guerras asimétricas que mezclan elementos regulares e irregulares cuyo objetivo principal no es el triunfo militar en batalla sino la influencia y convencimiento social en un país objetivo. El objetivo es conquistar la mente, y para ello se requiere conocer con precisión la sociedad objetivo y sus vulnerabilidades.

Así pues, las nuevas maneras de hacer la guerra combinan elementos de revolución de color y de guerra no-convencional, esto es, del uso de intermediarios para realizar protestas sociales que influyan en un país objetivo o directamente el uso de intermediaros armados para que conduzcan a un escenario de guerra civil en un país objetivo. La estrategia de acción  actual requiere, por tanto, la creación artificiosa de caos controlado en un país objetivo.

Estados Unidos y Venezuela

Uno de los casos más representativos en el espacio suramericano actualmente es Venezuela, puesto que ahí se constata cómo desde los Estados Unidos han apoyado a la oposición anti-chavista en su escalada de protestas sociales y armadas para desestabilizar al país con vistas a derrocar al gobierno actual de Nicolás Maduro.

En este escenario, una invasión militar convencional de los Estados Unidos para realizar un cambio de gobierno en Venezuela tendría un coste elevadísimo, no en un sentido militar puesto que Venezuela es inferior en todos los niveles militares tecnológicos e incluso numéricos, sino en un sentido de opinión pública, es decir, de influencia estadounidense en el mundo. Su credibilidad se vería aún más socavada y su economía se vería entrampada en una guerra costosa de la que salir victoriosos es la única manera de salvar la bandera, sin embargo, a la luz de lo sucedido en Afganistán e Irak desde 2001 y 2003 respectivamente, el ejército estadounidense no puede vencer a una fuerza asimétrica en campo de batalla, sino que únicamente puede vencer cuando pueda convencer.

Así pues, realizar una invasión directa provocaría en todo el espacio latinoamericano una repulsa social contra un nuevo episodio que expone el retorno de la Doctrina Monroe a los pasillos de Washington. Y tal repulsa significaría un rechazo a dejarse convencer por las palabras estadounidenses.

Por otro lado, podemos ver que en las operaciones estadounidenses no solo se encuentra un objetivo de cambio de régimen, similar a los muchos que realizaron durante todo el siglo XX en Nuestra América, sino también el objetivo es la creación de un caos regional, similar a los escenarios de Oriente Medio que provocaron la destrucción de Siria e Irak, así como Afganistán, y la huida de millones de personas que se transformaron en refugiados. El caso más representativo es Siria, con millones de refugiados repartidos en los países vecinos de Líbano, Turquía, y Jordania.

Esto nos lleva a pensar que el gobierno de Washington no solo pretende tumbar el gobierno de Nicolás Maduro, sino asestar un golpe letal en Suramérica, y provocar otra de sus guerras sin fin, entre partidarios y detractores del gobierno (de nuevo, tal como en Siria), sino también, piensen el impacto de millones de refugiados venezolanos huyendo hacia Colombia y Brasil.

Con lo cual, no asistimos a una simple lucha ideológica entre chavistas y liberales occidentales, sino también a una lucha geopolítica en la que Estados Unidos, en vista de su retroceso mundial, también quiere reordenar su espacio geopolítico inmediato bajo la nueva Doctrina Monroe y para eso necesita alinear a todos los países con Washington, y de no ser así, entonces sumir a Nuestra América en un caos sin fin de odios ideológicos externamente implantados.

[1] Colonel Keith Nightengale (USA), Captain John F. Schmitt (USMC), Colonel Joseph W. Sutton (USA), and Lieutenant Colonel Gary I. Wilson (USMCR).

[2] Fuente: https://globalguerrillas.typepad.com/lind/the-changing-face-of-war-into-the-fourth-generation.html

[3] Fuente: https://original.antiwar.com/lind/2004/01/15/understanding-fourth-generation-war/

Prof.Dr Miguel Ángel Barrios-Argentina

Director Académico de Dossier Geopolitico

Dr en Educación – Dr en Ciencia Política – Autor de más de quince obras de Política latinoamericana y reconocido por la crítica especializada como uno de los referentes del pensamiento latinoamericano


Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo:

Temas:

  • Un Mundo sin Códigos Geopoliticos y las actuales Crisis Globales:  el Fin de los Tratados de Misiles Balísticos Intercontinentales, Nuevas armas de destrucción Masivos, etc etc
  • Elecciones en la Unión Europea y su importancia Geopolitica en un mundo conflictivo, la importancia de un casi seguro de los candidatos a eurodiputados de los partidos llamados “populistas”
  • El Conflicto Palestino Israelí recrudece y sus tendencia
  • El Conflicto de EEUU y aliados incrementan escalada contra la República Islámica de Irán.   Graves consecuencias si se llegara a un conflicto abierto
  • La Guerra Geoeconomica entre China y EEUU sigue gozando muy buena salud
  • Continúa la agresión a la República de Venezuela, por parte de EEUU. Está guerra Híbrida continúa su desarrollo. Con graves consecuencia humanitaria a la población Venezolana
  • Y terminamos con la Geopolitica de Bolivia y su importancia para Suramerica

por Martin van Creveld

La fórmula es familiar. Por un lado, varias de las mayores fuerzas armadas del mundo. Criados, mantenidos y pagados por el Estado, lo que significa que pueden operar abiertamente sin necesidad de ocultar lo que están haciendo. Dirigido por hombres, hoy en día, por algunas mujeres también, con docenas de años de experiencia durante los cuales asistieron a todo tipo de academias militares y civiles, cursos, universitarios, colegio de guerra, colegio de superdefensa, uno podría pensar. Armado hasta los dientes con las armas más modernas disponibles, que incluyen, en muchos casos, buques de guerra, submarinos, bombarderos, caza-bombarderos, misiles balísticos, misiles antibalísticos, misiles de crucero y drones de todos los tamaños y tipos. E incluyendo, en muchos casos, los arsenales nucleares que, de haber sido utilizados, hubieran sido capaces de eliminar a países enteros casi en un abrir y cerrar de ojos.

Por el otro lado, grupos compuestos por rebeldes, terroristas, guerrilleros, insurgentes o como se les llame. Sin excepción, partieron de la nada. Solo unos pocos hombres y mujeres que se reúnen en alguna habitación y juran no dejar de luchar hasta lograr su objetivo. Operando bajo tierra contra el Estado, ya sea propio o extranjero, con grandes dificultades para obtener bases, armas y equipo, entrenamiento, refugio, atención médica, todo lo que necesita una fuerza armada. Inicialmente, son muy pobres, hasta el punto de que, comenzando por las operaciones en Rhodesia a mediados de la década de 1960, algunos de los grupos involucrados no podían ni pagar sus cuentas telefónicas. Uno incluso se contactó con la embajada israelí en Londres, ¡pidiendo ayuda! No es de extrañar que algunos de ellos, incluidos los judíos que lucharon contra los británicos en Palestina antes de 1948, recurrieron a robar bancos.

Sin embargo, de alguna manera los terroristas muy a menudo logran ganar. De hecho, considerando el período posterior a 1945, en su conjunto, sería difícil encontrar un solo caso cuando una fuerza armada moderna, especialmente, pero no exclusivamente occidental, no terminara perdiendo la lucha. Ha habido excusas en abundancia, pero esto no cambia la situación sobre el terreno. O el hecho de que algunos de los imperios más grandes y poderosos del mundo hayan sido humillados, derrotados, golpeados.

El último episodio de este tipo, tan típico del mundo contemporáneo, se desarrolló la semana pasada en la Franja de Gaza. Por un lado, estás las Fuerzas de Defensa israelí. Una de las más poderosas del mundo, totalmente a disposición de un gobierno elegido democráticamente, capaz de hacer uso de la conscripción obligatoria, muy bien organizada y armada hasta los dientes con una variedad de armas modernas, muchas de ellas tan avanzadas que se han convertido en éxitos de exportación. Además, es una fuerza que, a diferencia de muchas otras,  solo hay que pensar en los estadounidenses en Vietnam, Afganistán e Irak, no está obligada a operar lejos de su casa al final de una larga línea logística increíblemente costosa. Una fuerza que gracias a la amplia gama de personas que reúnen inteligencia e instrumentos a su disposición, conoce el terreno casi tan bien como su enemigo ya que opera en el territorio de su país.

El enemigo, Hamas, fue establecido en 1987 por solo dos hombres, Sheikh Ahmed Yassin y Abdel Aziz al Rantissi. Ambos han muerto hace mucho, enviados a los encantos del paraíso por el tipo de golpes de precisión que son la especialidad de las FDI y la FIA en particular. Es una organización multifacética; incluyendo un núcleo religioso, un brazo político, un brazo militar y varios subgrupos que se dedican a la caridad. También tiene un ala financiera que es responsable de obtener fondos de los palestinos, así como de varios gobiernos árabes y proárabes de todo el mundo.

Desde el principio, Hamas ha enfatizado su oposición a cualquier tipo de acuerdo con Israel que involucre el reconocimiento de este último. Su objetivo, proclamado abiertamente, es borrar al Estado judío del mapa y establecer uno palestino en su lugar. En esto difiere de la Autoridad Palestina, que parece estar dispuesta a tomar un camino hacia el compromiso, que culminó en los Acuerdos de Oslo de 1994. En la medida en que tanto Israel como la Autoridad temen a Hamas y operan en contra de ella, el acuerdo entre ellos ha durado hasta hoy, más o menos.

Mientras tanto, a partir del 2001, los activistas de Hamas lanzaron cohetes desde Gaza hacia Israel. En 2007, tras la retirada israelí de la Franja, echaron a los representantes de la Autoridad Palestina y establecieron su propio gobierno allí. Desde entonces, Hamas ha aumentado considerablemente sus ataques contra los asentamientos israelíes vecinos, participando en interminables rondas de combates, la mayoría de ellos pequeños, otros bastante grandes. Comenzando con disparos a través de la frontera con Israel, pasando por los “túneles de ataque” excavados en el territorio israelí, cambiando a globos, barriletes y drones “terroristas” con fuego incendiario y culminando, por el momento, con miles de cohetes capaces de alcanzar La mayoría de los objetivos israelíes al sur de Haifa.

Si alguna vez se escribe la historia de Hamas, sin duda traerá a la luz una lucha épica. Uno durante la cual la organización enfrentó obstáculos formidables, atravesó períodos de intensas ofensivas israelíes, sufrió numerosos contratiempos e innumerables víctimas, pero no permitió que nada la desviara de su camino elegido y siempre reunió fuerzas. El tipo de épica, en otras palabras, que exige respeto, tal vez incluso admiración.

¿E israel? Al igual que muchos otros que han probado sus ideas en este juego, ha utilizado prácticamente todos los trucos del libro. Al hacerlo, como tantos otros, ha sido acusada de torpeza, mano dura y de uso excesivo de la fuerza. Todo, se debe tener en cuenta, pero es en vano. Como tantos otros que intentaron jugar en este juego, Israel no ha podido vencer a su enemigo y quebrantar su voluntad. Pero a diferencia de muchos otros que probaron el juego, no tiene dónde retirarse.

¿La perspectiva? Dado que ambos bandos han reclamado la victoria, cada uno en su propio campo, no deja de ser, más de lo mismo.

Fuente: http://www.martin-van-creveld.com/

Traducción: Carlos Pissolito

EEUU no es tan poderoso como cree que es

La era del unilateralismo ha terminado, y Washington es el último en darse cuenta.

POR *STEPHEN M. WALT

¿Cuán poderoso es Estados Unidos? ¿Sigue siendo el poder unipolar, capaz de imponer su voluntad a adversarios, aliados y neutrales, y forzarlos, aunque de mala gana, a aceptar políticas que creen que son tontas, peligrosas o simplemente contrarias a sus intereses? ¿O existen límites claros y significativos al poder de los Estados Unidos, que sugieren que debería ser más selectivo y estratégico para establecer objetivos y lograrlos?

La administración Trump ha adoptado la primera posición, especialmente desde que John Bolton se convirtió en asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y Mike Pompeo asumió el cargo de secretario de estado. Cualesquiera que hayan sido los instintos iniciales del presidente Donald Trump, su llegada marcó un regreso al enfoque unilateralista y de no prisioneros de la política exterior que caracterizó el primer mandato de George W. Bush como presidente, cuando el vicepresidente Dick Cheney y los neoconservadores prevalecieron.

Una característica clave de ese período anterior fue la suposición de que los Estados Unidos eran tan poderosos que podían dirigirse en soledad en muchos temas y que otros Estados podían ser sometidos a la sumisión mediante demostraciones de poder y resolución.

Como asesor principal de Bush, Karl Rove le dijo al periodista Ron Suskind: “Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad”. Los compromisos y la formación de coaliciones fueron para los débiles y apaciguadores; como dijo el propio Cheney en 2003: “No negociamos con el mal; lo derrotamos”.

El enfoque de Bush-Cheney produjo una serie de fracasos, pero la misma arrogancia unilateral vive en la administración Trump. Es evidente en la decisión de Trump de amenazar (o en algunos casos, comenzar realmente) las guerras comerciales no solo con China sino con muchos de los socios de Estados Unidos. Este enfoque fue parte integral de las decisiones impulsivas de abandonar la Asociación Transpacífica y abandonar el acuerdo climático de París.

Es el enfoque “tómalo o déjalo” de la administración para la diplomacia con Corea del Norte e Irán, donde Washington anuncia demandas poco realistas y luego aumenta las sanciones con la esperanza de que los países objetivo capitulen y le den a los Estados Unidos todo lo que quieren, a pesar de que este enfoque a ambos países ha fallado repetidamente en el pasado.

Es aún más obvio en la reciente decisión de imponer sanciones secundarias a los estados que todavía están comprando petróleo iraní, una medida que amenaza con elevar los precios del petróleo y dañar las relaciones de Estados Unidos con China, India, Turquía, Japón, Corea del Sur y otros.

Es casi seguro que el llamado plan de paz que el nepotista en jefe Jared Kushner, el yerno de Trump y consejero principal, sigue prometiendo revelar, una propuesta que probablemente haga que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el donante republicano Sheldon Adelson y otros fanáticos del concepto de Gran Israel estén felices pero no avanzarán en lo más mínimo la causa de la paz. Una fe similar en la vasta capacidad de los Estados Unidos para controlar los resultados también se puede ver en el prematuro reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y las estridentes demandas de los Estados Unidos de que “Maduro debe irse”. A pesar de ser tal vez el resultado deseable, sería bueno también tengamos algunas ideas mejores de como lograrlo.

El supuesto subyacente detrás de todas estas políticas es que la presión de los Estados Unidos, ya sabes, lo que a Pompeo le gusta llamar “confianza”, eventualmente forzará a los adversarios reconocidos a hacer lo que Estados Unidos les exige, y que otros estados no encontrarán formas de evadir, obstruir, desviar, diluir, cubrir, obstaculizar o negar lo que Washington está tratando de hacer. Se supone que todavía estamos viviendo en el momento unipolar y que lo único que importa es la voluntad de usar el poder a disposición de los Estados Unidos.

Quizás lo más importante, este enfoque niega que haya algún intercambio real entre cualquiera de estos objetivos. Si Estados Unidos fuera realmente todopoderoso, entonces sancionar a China por las compras de petróleo a Irán no tendría ningún impacto en las conversaciones comerciales que están en curso con Beijing entre ellos en este momento, y Turquía no respondería a una presión similar acercándose a Rusia.

Además, presupone que los aliados de la OTAN están tan desesperados por mantener a los militares estadounidenses en Europa que aceptarán humillaciones repetidas y seguirán el liderazgo de los EEUU en contra de China, a pesar de la creciente evidencia de que este no es el caso. No se ve inconvenientes en ir a fondo con Egipto, Israel, Arabia Saudita y no mide el riesgo si las relaciones con Irán u otros se deterioran, y escala la posibilidad de guerra.

Para ser justos, no es difícil entender por qué los halcones creen que pueden salirse con la suya con este enfoque de la política exterior, al menos a corto plazo. A pesar de muchos errores recientes, Estados Unidos sigue siendo muy poderoso. Su asistencia activa sigue siendo algo que muchos otros estados desean, y su “enemistad enfocada” es algo que ningún estado puede ignorar por completo. Los Estados Unidos siguen siendo un mercado vasto y valioso, el dólar sigue siendo la principal moneda de reserva del mundo y la capacidad de aislar a otros estados e influenciar a las instituciones financieras de la arquitectura financiera global, le da a Washington un poder inusual.

Muchos aliados de los Estados Unidos no están acostumbrados a disentir con Washington y, comprensiblemente, se muestran reacios a hacer cualquier cosa que pueda alentar a los Estados Unidos a retirar el apoyo. Además, a la mayoría de los estadounidenses no les importa mucho la política exterior y, por lo general, están dispuestos a aceptar lo que sea que haga el poder ejecutivo, siempre que no resulte demasiado costoso o vergonzoso.

No obstante, hay razones mayores por las que este enfoque de acosador, de matón, no ha producido grandes éxitos de política exterior hasta el momento y es poco probable que produzcan éxitos significativos en el futuro.

En primer lugar, incluso los estados mucho más débiles son reacios a sucumbir al chantaje, por una muy buena razón: una vez que hayan demostrado que puede ser sujetos coacción, puede que no haya un límite para demandas futuras. Más aun, cuando Estados Unidos insiste en la capitulación completa (es decir, al exigir el desarme total de Corea del Norte o el cambio de régimen en Irán), el estado objetivo no tiene ningún incentivo para cumplir. Y dado que Trump ha demostrado ampliamente ser deshonesto y con un enfoque errático e inconstante de la diplomacia, ¿Por qué cualquier líder extranjero creería cualquier garantía que él (o Pompeo) pudiera dar? Ponga todo esto junto, y usted tiene una receta perfecta para “no negociar”.

Segundo hacer bullying a todos hace que sea mucho más difícil construir coaliciones poderosas cuyo apoyo pueda mejorar el poder diplomático de Estados Unidos. Este problema es quizás más evidente en el enfoque caótico de la administración a la diplomacia económica con China. Al abandonar la Asociación Transpacífica y elegir luchas comerciales con otros socios clave, el gobierno perdió la oportunidad de organizar una amplia coalición de potencias industriales y económicas unidas por el deseo de que China reforme sus prácticas económicas. El equipo comercial de Trump aún puede obtener algún tipo de trato con Beijing, pero no será tan bueno como lo que podrían haber logrado con un esfuerzo más sofisticado y cooperativo.

Gran parte de la misma lección se aplica a Irán. La administración Trump deliberadamente se propuso matar el acuerdo nuclear de Irán, y lo hizo a simple vista. Está tan enfocado en este objetivo que incluso está dispuesto a castigar a los otros signatarios en un vano intento de hacer que Irán diga si al Tío Sam. Teherán ha seguido cumpliendo con los términos del acuerdo a pesar de que Washington no haya respetado el acuerdo, pero su paciencia probablemente no sea infinita, especialmente cuando la administración ha dejado en claro que el cambio de régimen es su verdadero objetivo.

Si Irán finalmente reinicia su programa de armas nucleares, que ha estado en suspenso por más de una década, el resto del mundo no se alineará repentinamente detrás de Estados Unidos y apoyará una acción más enérgica. ¿Por qué? Porque todos saben que fueron los Estados Unidos, no Irán, los que mataron el acuerdo, y no habrá un montón de simpatía por los Estados Unidos cuando empiece a hablar de la respuesta de Irán. Sin duda, los Estados cliente de Medio Oriente de Estados Unidos estarán contentos si Washington decide pelear otra guerra en su nombre, pero no cuentan con la ayuda de ellos o de nadie más.

En tercer lugar, a otros estados no les gusta estar sujetos con los caprichos de los demás, y especialmente cuando otro se comporta de manera egoísta, errática y con un desprecio no disimulado por los intereses de los demás.

Por lo tanto, no es sorprendente que otros estados comiencen a desarrollar soluciones diseñadas para limitar la influencia de los EEUU, especialmente a través del diseño de acuerdos financieros fuera de la red de instituciones que Washington ha estado utilizando para obligar a los aliados y adversarios a alinearse.

Como Henry Farrell y Abraham Newman escribieron recientemente en Foreign Policy: “En lugar de dirigir a los estados y las empresas a minimizar el contacto con los países objetivos de las sanciones de los EEUU, las tácticas de mano dura de la administración Trump pueden llevar a los estados y las empresas a minimizar su contacto con el sistema financiero global liderado por los  EE. UU

Y empezar a construir sus propias soluciones. Con el tiempo, esas paliativos pueden incluso comenzar a acumularse en un sistema alternativo efectivo”.

Por último, ser un matón anima a los adversarios a unir fuerzas por su propio interés, mientras que da a los aliados potenciales más razones para mantener su distancia. No es casual que Rusia y China continúen acercándose, estrechando sus relaciones, aunque no sean aliados naturales, un enfoque más inteligente de los EEUU podría darle a Mosca razones para distanciarse de Beijing. —Y los mismos impulsos de acoso de Estados Unidos van a empujar a los estados como Irán más cerca de las potencias euroasiáticas. Bolton y los suyos probablemente propondrán un nuevo nombre trillado para este grupo: “Eje del mal” y “Troika de la tiranía”, tal vez “Triada de problemáticos” o “Coalición del Caos”. Sin tener en cuenta que sus propias políticas han ayudado a unir estas fuerzas.

Lo que estamos presenciando, por lo tanto, es una prueba real de dos visiones en competencia en la geopolítica estadounidense contemporánea.

Una visión considera que el poder de los EE. UU. No ha disminuido y cree que una combinación de capacidades materiales, geografía favorable y capacidades institucionales arraigadas le permitirán perseguir una política exterior ambiciosa y revisionista a bajo costo y con una alta probabilidad de éxito.

La segunda visión, a la que me suscribo, ve a los Estados Unidos como en posición muy poderosa y privilegiada (por varias razones), pero también cree que hay límites al poder de los Estados Unidos y que es necesario establecer prioridades,  minimice las fricciones cuando sea posible y colaborar con otros en muchos temas. También asume que otros no pueden ser intimidados en una capitulación absoluta y que los acuerdos internacionales efectivos y duraderos requieren un grado de compromiso mutuo, incluso con adversarios.

Los EEUU probaron la primera en y los resultados fueron casi un fracaso total. Me doy cuenta de que tratar de replicar los resultados pasados es importante para el progreso científico, pero, ¿es realmente necesario que Estados Unidos repita este experimento en particular nuevamente?

26/04/2019,

FUENTE: https://foreignpolicy.com/2019/04/26/america-isnt-as-powerful-as-it-thinks-it-is/  

*Stephen M. Walt es profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Harvard.

**Traducción y adaptación: Juan Martín González Cabañas