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El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, analiza los cambios tectónicos globales en auge, tapados por la propaganda de guerra de un imperio que cruje en medio de su decadencia. 

Y este análisis se resume en cuatro puntos centrales:

La Grave Crisis Interna de la UE por la guerra de Ucrania, en una semana en que otra vez no logró consensuar que los 27 países miembros dejaran de comprar el petróleo ruso.  

La negativa de la OPEP a EEUU para aumentar la cuota de producción de petróleo, frustrando así la anunciada “marea negra” que suplantaría los recortes a Rusia. Con sus históricos aliados, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes, como referentes de una organización que va dejando de ser una herramienta exclusiva de Washington.

La infructuosa presión norteamericana para que la cumbre de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) acuerde sanciones a Rusia. Las diez naciones integrantes se resisten a tratar ese punto distinto y distante a su organización, destinada a fines económicos concretos en el desarrollo de unos países y de una región con sólidas relaciones comerciales con China.

La fuerte resistencia contra EEUU por parte de países centroamericanos, al negar la participación de Nicaragua Cuba y Venezuela en la próxima asamblea de la OEA en Los Ángeles Y con la negativa de México y Bolivia a la asistencia, mientras se intensifican los movimientos diplomáticos en toda la región para confirmar las posturas de las demás naciones.

En este audio también analiza el progresivo corte de gas de Rusia a Europa, el efecto bumerang de las sanciones, las maniobras de la presidenta de la Comisión Europea, a Draghi susurrando a Biden que “ha llegado la hora de negociar la paz,” del crack financiero por la suba de los intereses, del fin de la renovación automática de la deuda, de la Estanflación -aumentos de precios y bajada del consumo- y de la agitación social por la asfixia económica.

También aborda la llamada “Comunidad Internacional” donde Estados Unidos solo cuenta como socios absolutos e incondicionales a  la Unión Europea, Canadá, Gran Bretaña, Australia, Corea del Sur y Japón. Todas naciones cuya seguridad nacional depende absolutamente de Norteamérica  y que son casi los únicos que hablan y presumen de estar aislando a Rusia.

Así, Pereyra Mele nos expone con argumentos e información contrastada, todos estos temas de profunda actualidad, que confirman que el país imperial que era líder en cualquier organización internacional, está siendo cuestionado por sus decisiones unilaterales y por la militarización de su política internacional.

Confirmando que El objetivo norteamericano de volver a ser el hegemón del mundo, es ya un sueño del pasado.

Eduardo Bonugli (Madrid, 15/05/22)

La Comunidad Internacional segun EEUU que sanciona a Rusia

Por Mariano Saravia

La guerra se podría haber evitado si Occidente hubiera cumplido dos compromisos básicos: por un lado, los Acuerdos de Minsk, que planteaban una autonomía para las zonas rusófonas del este, el llamado Donbás (Donetsk y Lugansk). 

-Por otro lado, que Ucrania fuera un país pacífico y neutral, al estilo de Finlandia, y para eso era necesario que renunciara al proyecto de ingresar a la OTAN. 

-Vladimir Putin venía reclamando estos dos puntos desde por lo menos 2015.

-Sobre todo, ese último requisito no sólo no se cumplió, sino que fue la verdadera causa de la guerra, buscada por Occidente.

-Ahora, no sólo que Ucrania no va a ser como Finlandia, sino que probablemente Finlandia va a ser como Ucrania. Esperemos que no termine como Ucrania.

-La primera ministra socialdemócrata de Finlandia, Sanna Marin, anunció que el próximo lunes se empezará a debatir en el parlamento este proyecto, que cuenta con el visto bueno de todos los partidos parlamentarios. El proyecto plantea solicitar el ingreso a la alianza bélica atlántica “cuanto antes”.

-A su vez, la presidenta de la Comisión Europea, la holandesa Úrsula von der Leyen, dijo que “Rusia es la amenaza más directa del orden mundial”. Sí, amenaza a un orden mundial que hace agua por todos lados, un orden mundial basado en la hegemonía de Occidente de 5 siglos.

-Por su parte, el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, dijo que Finlandia y Suecia serían acogidas “rápidamente” en la organización militar. 

-Ah, porque Suecia también ingresará la semana que viene al parlamento un proyecto similar para dejar atrás su histórica neutralidad y formar parte de la OTAN. Así lo reconoció Magdalena Andersson, primera ministra sueca. 

La OTAN es una alianza militar agresiva que recupera sentido

Se trata a todas luces de una derrota simbólica, política y militar para Rusia.

-Hace 3 meses, la OTAN no tenía ningún sentido: se había creado en 1949 para luchar contra el comunismo, y se había quedado sin razón de ser desde 1989 con la caída del Muro de Berlín. 

-Hoy, la OTAN se ha resignificado como una alianza militar agresiva en contra de Rusia… y contra China. 

-¿O sea que fue un error de Vladimir Putin actuar? 

-No lo sé, no sé si tenía alguna alternativa a lo que hizo.

-¿Podría haber hecho otra cosa? ¿Qué hubiera sido? ¿No hacer nada?

-No podía, porque si no actuaba Ucrania hubiera entrado en la OTAN y en poco tiempo hubiera tenido misiles nucleares instalados en su mismísima frontera, lo cual hubiera significado una seria amenaza no sólo para Rusia sino para el mundo entero, por el peligro real de una guerra nuclear. 

-Es decir, la OTAN (mejor dicho, quienes la manejan de verdad: Estados Unidos y el Reino Unido) buscaba lo que está logrando: un nuevo enemigo y una razón de ser. 

-Ahora, con la nueva expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas, se produce la enésima provocación a Moscú, y pareciera que este partido de ajedrez lo va ganando Occidente. 

-Recordemos que cuando cayó la Unión Soviética, Occidente (Washington y Londres) le prometieron a Gorvachov que la OTAN no se expandiría hacia el Este. En el 99 se expandió a Hungría, Polonia y República Checa, en el 2004 a los países bálticos, Rumania, Bulgaria, Eslovenia y Eslovaquia, en el 2009 a Croacia y Albania, en el 2017 a Montenegro y en el 2020 a Macedonia del Norte. 

Desempolvar viejos odios

Las potencias atlánticas (EEUU y el Reino Unido) hacen su juego y los que seguirán pagando los platos rotos serán los europeos. Ahora los suecos y fineses, que tienen una larguísima historia de amor-odio con Rusia, pero habían logrado convivir pacíficamente durante prácticamente un siglo. ¿Por qué?

-El pueblo ruso, la nación rusa, surge de un pueblo vikingo venido de lo que hoy sería Suecia. Se llamaban varegos, y juntos a los eslavos, crearon el Rus de Kiev, justamente en la capital de lo que hoy es Ucrania, que fue y es el corazón histórico de Rusia. 

-Cuando Kiev fue destruida por las invasiones mongolas, hubo una segunda Rusia en Novgorod, que en el siglo 14 entró en guerra con Suecia por el control de lo que hoy es Finlandia. 

-Hubo otra guerra en el siglo 15 cuando Suecia ya era un poderoso imperio. Siempre ganó Suecia.

-Pero en 1700, la Gran Guerra del Norte cambió la ecuación. En Rusia ascendió una nueva dinastía: los Romanov. 

-Pedro el Grande, al frente del Imperio Ruso, venció a los suecos y logró la ansiada salida al Mar Báltico. 

-Allí mandó a construir una ciudad maravillosa que evoca esta victoria para siempre y que llevará su nombre: San Petersburgo.

-De ahí también el resentimiento histórico de los suecos. 

-Una última guerra entre estos dos pueblos se libró a principios del siglo 19, la Guerra Finlandesa, que determinó que bajo el zar Alejandro, Finlandia pasará a ser un Gran Ducado del Imperio Ruso. 

-Hasta la Revolución Bolchevique de 1917 cuando en Finlandia hubo una guerra civil entre comunistas y anticomunistas, que terminó con la separación de Rusia y la no entrada a la Unión Soviética. 

-Todavía habría tiempo de una última guerra entre rusos y fineses que determinó que la península de Carelia se incorporara a la URSS.

-Tanto era la desconfianza y el odio, que Finlandia entró a la Segunda Guerra Mundial del lado nazi, para combatir junto a Hitler contra los comunistas soviéticos. 

-En el período posterior a la guerra, Finlandia se declaró neutral entre los dos bloques militares: OTAN y Pacto de Varsovia.

-Hoy esa neutralidad se perderá, y los pueblos vuelven a jugar con fuego, despertando oscuros fantasmas del pasado.

VIDEO de la Conferencia sobre la Geopolitica de Asia Central dictada el 4 de mayo de 2022, por el Director de Dossier Geopolitico Lic. Carlos Pereyra Mele en el Taller de Estudios Internacionales -TADEI- de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos Lima, Perú.  

Donde Analizamos la subRegión:  Asia Central Kazajistán, Kirguistán, Turkmenistán, y Uzbekistán y la Gran Asia Central Mongolia, Afganistán, Baltistan, el nordeste de Irán, el nordeste de India y el oeste de China, Su importancia Geopolitica, Geoestratégia y Geoeconomica, tanto para la Seguridad y desarrollo de la Federación Rusa, como Centro Neurálgico del Proyecto de la Nueva Ruta de la Seda para la República Popular de China y para el nuevo rol de Potencia Emergente de la República de la India y para la nueva Potencia Regional la Republica Islamica de Iran. Y el rol de la zona como movimiento de personas, bienes e ideas entre Europa, Oriente Medio, Asia del Sur y Asia Oriental

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El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, focaliza esta columna del Club de La Pluma en LA GUERRA HÍBRIDA IRRESTRICTA GLOBAL POR LOS RECURSOS NATURALES, donde el GAS es el elemento común en disputa. Y también, en que siendo Asia Central la zona con los mayores yacimientos gasíferos del mundo, es también el centro neurálgico de los conflictos mundiales que enfrentan a las grandes potencias, y en los cuales el bloque Anglosajón despliega su clásico “GRAN JUEGO” para desestabilizar la zona y crear el caos generalizado.

AUDIO

Un “Gran Juego” que consiste en el uso sangriento del terrorismo, más la creación de conflictos locales por diferencias de etnias, razas, cultura o religión. Además de reflotar viejas heridas históricas entre esos pueblos y contaminar todo con su agresiva e hipócrita leyenda sobre “el respeto a las minorías, los derechos humanos y la democracia”, mientras agrede con su ADN belicista. Toda una estrategia desesperada y violenta de Occidente para ralentizar el fin de su hegemonía y la llegada de un nuevo orden multipolar por el ascenso de las nuevas potencias asiáticas.

En esta columna, Pereyra Mele agradece y reconoce al Club de La Pluma y a su director Norberto Ganci, por abrir las puertas hace más de 15 años a la Geopolítica en su radio con nuestro planteo innovador que anticipaba el fin de los cinco siglos de dominio anglosajón. Entonces, los comentaristas políticos de la época denostaban a la ciencia de la Geopolítica e ignoraban nuestros análisis y estudios. Hoy la realidad mundial ha puesto las cosas en su sitio, y el Club de La Pluma y Dossier Geopolítico han sabido acompañar esta trasformación mundial.

Y siguiendo con la columna, Carlos desmiente a la gran propaganda mediática, confirmando que en el mundo hay 17 conflictos globales graves y no solo el de Ucrania. También de la impotencia y las discrepancias europeas para concretar las sanciones a Rusia. Y nos explica cómo la OPEP ha dejado de ser una herramienta de Washington a la vez que ha anunciado que no podrá proveer a Europa el petróleo que dejará de recibir de Rusia.

En este audio profundamente instructivo y argumentado, Pereyra Mele despliega sus conocimientos históricos, geográficos, culturales y de recursos sobre Asia, que desmonta el reduccionismo sesgado e ignorante de Occidente.

Además habla de la Ruta de la Seda y de su historia. De aquellos nómades del pasado y sus caravanas, que comerciaban de Oriente a Europa y que hoy serán reemplazados por el más ambicioso proyecto económico del mundo y de la historia, a pesar de ser blanco de los ataques violentos de EEUU. También aborda el despliegue geoestratégico de las nuevas rutas terrestres y marítimas de esas potencias para sortear los conflictos provocados por Occidente, evitando el Mar de la China y pasando por el estrecho de Malaca en Singapur, para entrar al Océano índico.

Aborda también el reciente atentado en Karachi, Pakistán, que presenta nuevas formas de un terrorismo siempre alentado por la CIA. Y de sus injerencias políticas en toda la zona para bloquear el irremediable avance económico de las potencias asiáticas.

Y finaliza con que de esa lucha por los recursos naturales surgirán los que controlarán y administrarán el nuevo mundo que viene y que la palabra clave es GAS

Eduardo Bonugli (Madrid, 08/05/22)

ASIA CENTRAL «CENTRO NEURALGICO DEL PROYECTO DE LA NUEVA RUTA DE LA SEDA
RUTA DE LA SEDA MODERNA Y LA IMPORTANCIA DEL ASIA CENTRAL AMPLIADA

El aviso de Putin de que su país está dispuesto a usar armas no convencionales si es atacado no se dirigió contra EE.UU., sino que fue un alerta por el discurso imperialista de la canciller británica. Por Eduardo Vior

El pasado 27 de abril el presidente de Rusia amenazó a Occidente con utilizar armas no convencionales si terceras potencias intervienen en el conflicto en Ucrania. Aunque el presidente Joe Biden le quitó importancia, los medios norteamericanos y europeos presentaron al unísono la advertencia como el aviso de que Rusia se apresta a utilizar armas nucleares tácticas. Sin embargo, si se pone la declaración de Vladimir Putin en el contexto de los cruces discursivos de la semana pasada, puede inferirse que el líder ruso, en realidad, advirtió a los líderes norteamericanos sobre los riesgos que corren obedeciendo al senil imperialismo británico.

“Si alguien tiene la intención de interferir desde el exterior, debe saber que constituye una inaceptable amenaza estratégica para Rusia. Deben saber que nuestra respuesta a los contraataques será muy rápida”, advirtió Putin en un acto con legisladores rusos en San Petersburgo el pasado miércoles 27 de abril. “Nadie puede presumir de estas armas y nosotros no nos jactaremos de ellas, pero las usaremos”, aseguró.

Inmediatamente abundaron en los medios occidentales los comentarios sobre la “intención” rusa de usar su armamento nuclear. Por su parte, el presidente Joe Biden advirtió el jueves 28 que la amenaza de Vladimir Putin es “irresponsables”.

No es seguro que Putin se haya referido exclusivamente a las armas nucleares. También puede haber aludido al 3M22 Zircon, el cohete de crucero hipersónico para distancias de hasta 400 kilómetros. Ya fue probado dos veces en esta guerra y sus resultados fueron excelentes. Asimismo hay que considerar los cohetes hipersónicos estratégicos Avangard y el recientemente probado Sarmat, que en pocos minutos podrían alcanzar objetivos en toda Europa y América del Norte. Ambos pueden llevar cabezas de distinto tipo.

La advertencia del presidente ruso sobre un eventual uso de armas no convencionales fue formulada apenas un día después de que su canciller, Serguéi Lavrov, llamara a no subestimar la posibilidad de una tercera guerra mundial.

El aviso de Putin podría entenderse como una reacción a la reunión de los aliados de la OTAN en la base aérea estadounidense de Ramstein, en Alemania, el 26 de abril. La posible adhesión de Finlandia y Suecia a la alianza y la constitución de un “Grupo Consultivo sobre Ucrania” (en realidad, una coordinación operativa) son motivos de alarma suficientes.

Maria Zajrova vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia
Maria Zajárova, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Por su parte, la vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, lo explicó en una columna de opinión que publicó en su canal de Telegram el jueves 28: “En Occidente se han activado los mecanismos de filtración de una nueva tesis en la conciencia pública: los rusos amenazan con una guerra nuclear”. Y aclaró: “Huelga decir que es una tesis absolutamente falsa”. Y explicó: “Hace dos días, Sergei Lavrov, respondiendo durante una entrevista dijo resumidamente lo siguiente:

1) Fue Rusia quien persuadió a Estados Unidos en una larga negociación para que reafirmara la fórmula Gorbachov-Reagan de que no puede haber vencedores en una guerra nuclear y que ésta nunca debe desencadenarse.

2) Fue Rusia la que convenció a los Cinco Nucleares para que adoptaran una declaración en el mismo sentido.

3) Hay riesgos, no debemos inflarlos, pero tampoco debemos subestimarlos”.
“Hemos hecho, prosiguió, todo lo posible para evitar una guerra nuclear, porque entendemos los riesgos y peligros reales que conlleva un comportamiento irresponsable en este ámbito. No podemos permitir que se produzca la mera idea de una guerra nuclear”.

“Obsérvese la torpeza con la que se ha enmarcado esto en términos de trabajo con los medios de comunicación”, criticó. Primero, un periodista repitió todas las citas hechas a medida contra nuestro país y luego Ned Price (vocero del Departamento de Estado) volvió a mencionarlas. Nadie se molestó en prestar atención a lo que dijo el Ministro de Asuntos Exteriores sobre los riesgos y los intentos de Rusia por evitar lo impensable.

“Al día siguiente -siguió relatando- la campaña se unió a la concienciación masiva a través de los medios de comunicación. (…) Y ahora Europa también habla de ello: el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, califica las palabras del ministro de Asuntos Exteriores ruso de ‘retórica de la intimidación’. Me gustaría preguntarle al francés si ha visto lo que ha dicho Serguéi Lavrov”, informó.

“Nuestro país está en contra de la guerra nuclear, eso es lo que afirma el ministro ruso”, declaró. Quizás el problema es que los capitales occidentales han leído las entrevistas tal y como las narran los medios de comunicación occidentales. Simplemente, no deberían haber desconectado sus fuentes alternativas de información; entonces habrían escuchado las declaraciones de Rusia cerca del original. Y no en la interpretación de sus propios medios, que lo hacen según la propia metodología de la OTAN”, concluyó la vocera.

Si Lavrov sólo manifestó la preocupación de Rusia ante los crecientes riesgos para la paz mundial y Putin se limitó a advertir contra la eventual injerencia de terceras potencias en el conflicto de Ucrania, ¿por qué ambos líderes del Estado ruso tocaron el tema en la misma semana?

No basta la mencionada reunión en Ramstein para despertar tamaña alarma de los gobernantes rusos, pero sí debería inducir a todo el mundo a la máxima preocupación la última expresión del delirante curso del Reino Unido: Global Britain representa una amenaza superlativa para la paz mundial (y a los argentinos nos atañe directamente).

Al dirigirse al cuerpo diplomático reunido en la alcaldía de Londres en la tradicional cena de Pascua, Elizabeth “Liz” Truss, secretaria del Foreign Office, fijó los lineamientos de la estrategia global de su país, “Global Britain”. El discurso tuvo como título “El retorno de la Geopolítica” (Geopolitics is back), pero habría que subtitularlo “El fin de la diplomacia y el retorno de las cañoneras”.

Buscará en vano quien quiera saber qué entiende la ministra por seguridad global (global security), objetivo omnipresente en el texto. Tampoco vale la pena preguntar cuáles reglas (rules) es preciso acatar para pertenecer al club de las naciones “libres”. Sería importante, porque la secretaria amenaza con duros ataques económicos y militares a quien ponga en peligro la “seguridad global” y viole las “reglas”.

“Mi visión es la de un mundo en el que las naciones libres son firmes y dominantes. Donde la libertad y la democracia se fortalezcan a través de una red de acuerdos económicos y de seguridad”, postuló al principio. Esta red de acuerdos y pactos se extendería a lo largo y ancho del mundo, pero sería muy diferente al sistema internacional vigente. La secretaria lo explica a su modo: “Las estructuras económicas y de seguridad que se desarrollaron tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría han permitido la agresión en lugar de contenerla”.

Y continúa: “Rusia es capaz de bloquear cualquier acción efectiva en el Consejo de Seguridad de la ONU. Putin ve su veto como una luz verde a la barbarie. Ha abandonado el Acta Fundacional de la OTAN-Rusia y el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa. Ha violado múltiples medidas de control de armas. El G20 no puede funcionar como un organismo económico eficaz mientras Rusia siga en la mesa”. En realidad, fue la OTAN la que, mediante su continua expansión hacia el este y sus acciones unilaterales (Irak, Libia, Siria, Yemen, etc.) incumplió dichos pactos. Fueron europeos y norteamericanos quienes en el G20 bloquearon el diálogo con los países en vías de desarrollo. La inversión de la realidad es una constante del discurso de Truss.

Y propone “necesitamos un nuevo enfoque, que combine la seguridad dura y la seguridad económica, que construya alianzas globales más fuertes y en las que las naciones libres sean más asertivas y tengan más confianza en sí mismas, que reconozca que la geopolítica ha vuelto”. No hacen más falta organismos internacionales en los que las naciones compatibilizan intereses y fines encontrados, sino alianzas “duras” (militares) entre estados que coincidan en la defensa de la libertad y la democracia tal como la entiende Londres.

Para alcanzar su objetivo, la canciller propuso utilizar tres instrumentos: a) la fuerza militar, b) la “seguridad económica” y c) “alianzas globales más profundas”.

“En primer lugar, comenzó Truss su enumeración, debemos reforzar nuestra defensa colectiva.” En realidad, como reconoce la propia secretaria, este objetivo ya se viene implementando: “El Reino Unido envió armas y entrenó a las tropas ucranianas mucho antes de que comenzara la guerra. Pero el mundo debería haber hecho más para disuadir la invasión. No volveremos a cometer el mismo error”. Recordemos que en 2015 se firmó el segundo acuerdo de Minsk que la parte ucraniana nunca cumplió. Entre 2015 y 2019 hubo múltiples contactos sobre Ucrania entre Rusia y las potencias occidentales sin que se llegara a negociaciones efectivas. Ya en 2020 comenzó a escalar la tensión que ahora desembocó en guerra. Según la canciller británica, ni siquiera deberían haber hablado. Primero los cañones, es su consigna.

Pero la propuesta intensificación en el uso del instrumento militar excede a Ucrania y a las fuerzas convencionales: “(…) rechazamos la falsa opción entre una defensa tradicional más fuerte y las capacidades modernas. Tenemos que defendernos de los ataques en el espacio y el ciberespacio, así como por tierra, aire y mar. También rechazamos, continuó, la falsa elección entre la seguridad euroatlántica y la seguridad indopacífica. En el mundo moderno necesitamos ambas”.

Liz Truss secretaria del Foreign Office
Liz Truss, secretaria del Foreign Office.

Lo dejó claro: “Necesitamos una OTAN global. Con esto no me refiero a la ampliación de los miembros a los de otras regiones. Quiero decir que la OTAN debe tener una perspectiva global. Tenemos que adelantarnos a las amenazas en el Indo-Pacífico, trabajando con nuestros aliados como Japón y Australia para garantizar la protección del Pacífico. Y debemos garantizar que democracias como la de Taiwán sean capaces de defenderse”. Rusia es un enemigo secundario; el enemigo principal de Occidente es China. La guerra en Ucrania es sólo el comienzo de una guerra global y de amplio espectro contra China. Por ello la furiosa advertencia de la República Popular al día siguiente del discurso: quien reconozca una eventual independencia de derecho de Taiwán afrontará la guerra.

También la economía es un campo de guerra: “En segundo lugar, debemos reconocer el creciente papel que desempeña la economía en la seguridad”. Para operar esta instrumentación, la canciller redefine la idea de libre comercio. “El libre comercio y los mercados libres son el motor más poderoso del progreso humano. Siempre defenderemos la libertad económica. Pero el libre comercio debe ser justo y eso significa respetar las reglas”. Los diplomáticos norteamericanos y británicos hablan permanentemente de “un orden basado en reglas”, que no son las del sistema internacional vigente y que nadie define.

Esas “reglas” fijan los límites del libre mercado. Para acceder a él, hay que respetarlas: “Estamos demostrando que el acceso económico ya no es un hecho. Hay que ganárselo. Los países deben cumplir las reglas. Y eso incluye a China. (…) No seguirán ascendiendo si no cumplen las reglas”. Se acabó el libre comercio. En un mundo en guerra sólo los más fuertes pueden comerciar. Y a quien no se someta a las “reglas” (que, por indefinidas, pueden cambiar todos los días), se lo amenaza con destruir su economía.

“Esto nos lleva al último punto, cierra la secretaria, que es que nuestra prosperidad y seguridad deben construirse sobre una red de fuertes acuerdos. (…) Debemos seguir reforzando nuestra alianza de la OTAN con vínculos en todo el mundo (…)”. La conclusión es obvia: “El G7 debería actuar como una OTAN económica, defendiendo colectivamente nuestra prosperidad”.

Tal arenga requiere tal final: “Los agresores están dispuestos a ser audaces, nosotros debemos  serlo más. Así es como nos aseguraremos de que se restablezca la soberanía de Ucrania. Así es como nos aseguraremos de que la agresión y la coerción fracasen. Así es como, en todo el mundo ganaremos esta nueva era de paz, seguridad y prosperidad”.

El discurso de Liz Truss no es para tomar a la ligera. Es el anuncio de que el mundo está en una guerra interminable y global. La reina Elizabeth II está en el tramo final de su vida. Su hijo Charles es incapaz de asumir el trono y su nieto William aún no se puede hacer cargo. La monarquía británica se basa en las fuerzas armadas y la simbiosis entre ambas mantiene unida a la aristocracia y asegura la lealtad de la burguesía (sobre todo la financiera). En un momento de vacancia el poder recae en los militares y la política del gobierno se conduce con lógica bélica. No hay lugar para la diplomacia. Sólo los cañones piensan.

Si EE.UU. tuviera un liderazgo político fuerte, la acefalía del poder británico se paliaría. Pero también en Washington faltan cabezas y sus sustitutos carecen del sentido de realidad, la templanza y la prudencia que impone la situación interna y mundial. En esas condiciones el pesado yugo de la Madre Patria ata los destinos de ambas naciones. A esto temen los líderes rusos y chinos. Por ello es que advierten, casi imploran, a Washington que no siga detrás de los delirios seniles de un imperialismo británico caduco, pero por eso mismo tan peligroso.

Entrevista que realizará el Periodista mexicano Roberto de la Madrid para su programa “Detrás de la Razón” sobre la posibilidad de conflicto nuclear por la guerra en Europa del Este, al Periodista e Investigador Dr. Eduardo Vior y al Director de Dossier Geopolitico Li. Carlos Pereyra Mele

Que debemos informar que recibe miles de visitas y reproducciones con gran repercusión la entrevista

PARTE 1

PARTE 2

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, nos alerta que ”YA SE REFLEJA EN NUESTROS TERRITORIOS LA PRIMERA GUERRA HÍBRIDA GLOBAL DE LA HISTORIA” tras la visita a Argentina de la jefa del Comando Sur de EEUU, generala Laura Richardson al coincidir con informes y estudios estratégicos de Washington que PREPARAN EL DETERIORO DEL ENTORNO ESTRATÉGICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, abogando por una escalada militar y de propaganda agresiva en la región, para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, Rusia e Irán y promoviendo movimientos internos de resistencia, además de la aplicación de las conocidas sanciones a los países desobedientes.

También nos cuenta que en el conflicto de Ucrania, la única victoria lograda por anglosajones y europeos se verifica en el campo de la propaganda de guerra y de la manipulación mediática, ya que en paralelo a su evidente derrota militar, Occidente se descarrila en un desastre económico por el descontrol de la inflación, la caída del PIB y los problemas del dólar para mantener su hegemonía. En cuanto que Rusia hace resurgir su moneda y aumenta el valor de sus exportaciones de energía a pesar de las sanciones impuestas. Unas sanciones que han rebotado contra una Europa cada vez más dividida y en crisis, donde 14 de sus países miembros ya pagan en rublos sus compras a Rusia, mediante transacciones con el banco Gazprombank.

En el campo de la geopolítica, Pereyra Mele analiza cómo se van moviendo los hilos de una guerra híbrida, global, militar y económica, que se desarrolla en diferentes escenarios del mundo, entre las potencias declinantes de Occidente contra las nuevas potencias asiáticas que vienen resurgiendo desde principios de siglo y que para el año 2040 tendrán un PBI superior a toda Europa y EEUU. Una lucha feroz que también se libra por unos recursos planetarios de los que Europa carece dramáticamente.

Además aborda el fracaso histórico de las sanciones promovidas por el bloque atlantista a través de los años y que hoy afectan a 24 países soberanos, pero que no consiguen cambiar las políticas de esos estados, como ocurrió durante cuarenta años con Irán, como tampoco con Cuba, Venezuela o Nicaragua. Y que mucho menos podrá poner de rodillas a Rusia, tal cual se está demostrando. Y ya sobre Ucrania nos informa de la reciente publicación sobre los detalles de la fortuna ilegal de Zelensky.

Finalmente, Pereyra Mele reflexiona otra vez sobre la anunciada y agresiva escalada militar y de propaganda de EEUU sobre América Latina y habla de la necesidad de “ponerse en situación”, porque ya somos parte de un conflicto global, cuyas aristas están a la vista en nuestros territorios y que deberíamos controlar y evitar para seguir teniendo alguna posibilidad de ser un Estado Soberano.

Eduardo Bonugli (Madrid, 01/05/22)

Opinión La hipocresía de Estados Unidos sobre Ucrania y las ‘esferas de influencia’ Por Katrina vanden Heuvel

La invasión de Rusia a Ucrania “es en muchos sentidos más grande que Rusia, es más grande que Ucrania”, declaró recientemente el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price. “Hay principios que están en juego aquí (…) Todos y cada uno de los países tienen el derecho soberano de determinar su propia política exterior, tienen el derecho soberano de determinar por sí mismos con quién elegirán asociarse en términos de sus alianzas, sus colaboraciones y hacia dónde quieren dirigir su mirada”. El año pasado, el secretario de Estado, Antony Blinken, declaró que Estados Unidos no reconoce las “esferas de influencia”, y agregó que el concepto “debería haberse retirado después de la Segunda Guerra Mundial”.

Esas son palabras nobles pero vacías, porque obviamente no aplican para el hemisferio occidental. Tomemos como ejemplo a Cuba, que lleva 60 años bajo un embargo estadounidense. Eso, además de la pandemia y la reversión de la liberalización de la era Obama por parte del expresidente Donald Trump —una represión que se ha mantenido durante la administración Biden— ha golpeado la economía de la isla. Hay escasez de alimentos y medicinas; muchos cubanos jóvenes y emprendedores están abandonando la isla en masa. La presión contribuyó en gran medida a las protestas que explotaron en julio del año pasado.

Sí, el régimen de partido único permanece y sigue reprimiendo a casi cualquiera en desacuerdo. Pero el embargo y las políticas conexas han fracasado durante seis décadas y 11 presidentes. Los cubanos siguen siendo aplaudidos por sus esfuerzos humanitarios de enviar médicos a cualquier parte del mundo para ayudar en zonas de desastre. Estados Unidos y Cuba cooperan en los esfuerzos para controlar el narcotráfico y limitar el terrorismo. No obstante, el embargo permanece, castigando al pueblo cubano hasta que se deshaga del gobierno que Estados Unidos no aprueba. Tanto para “elegir su propio camino”.

Pero no solamente es Cuba. Estados Unidos ha impuesto duras sanciones a Venezuela y Nicaragua por mantener regímenes a los que Washington se opone. Incluso las recientes sanciones contra Rusia están diseñadas de tal manera “que tendrán un impacto sobre aquellos gobiernos que tienen afiliaciones económicas con Rusia. Entonces Venezuela va a comenzar a sentir esa presión; Nicaragua va a sentir esa presión; al igual que Cuba”, dice Juan Sebastián González, director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, el aparato de seguridad nacional está advirtiendo sobre la creciente participación china en el hemisferio occidental. China es ahora el principal socio comercial de América Latina, así como una fuente líder de inversión directa y financiamiento. Interesada en la seguridad del acceso a las exportaciones de productos básicos, China ayudó a la región después de la crisis financiera de 2008 con inversiones que generaron empleos y ayudaron a reducir la pobreza. Durante la pandemia, los chinos enviaron rápidamente vacunas (de efectividad cuestionable, cabe señalar) a la región y proporcionaron una demanda continua de productos.

Todo esto despierta temores sobre el apoyo de China a lo que se considera como gobiernos “populistas”, desde Argentina hasta Venezuela. Los estrategas ya están evaluando cómo responder a la amenaza que representan el comercio, la inversión y la financiación china. Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, escribió un informe para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales titulado Preparing for Deterioration of the Latin America and Caribbean Strategic Environment” (Preparación para el deterioro del entorno estratégico de América Latina y el Caribe), que sugiere que Estados Unidos no tiene los recursos para competir con China en inversiones y ayuda a la región.

Para compensar el déficit, Ellis aboga por una escalada militar agresiva de Estados Unidos en la región, una ofensiva propagandística para desacreditar a cualquier gobierno amigo de China, “promoviendo movimientos de resistencia” contra la influencia china, rusa e iraní y, por supuesto, sanciones para los que se extravían. El profesor no mencionó el “principio” de permitir que las naciones elijan su propio camino.

Otro ejemplo de este punto de vista proviene del columnista colaborador del PostRobert Kagan, quien argumenta en Foreign Affairs que Estados Unidos debería aceptar su papel como potencia hegemónica mundial. Este es un deber, no una elección, escribe: “Un país militar, económica y culturalmente poderoso ejerce una influencia sobre otros estados por su mera presencia, de la misma manera que un cuerpo más grande en el espacio afecta el comportamiento de los cuerpos más pequeños a través de su atracción gravitacional”. Estados Unidos está involucrado porque “lo que ofrece es realmente atractivo para gran parte del mundo”.

Pero en nuestro propio hemisferio, la “atracción gravitacional” no proviene de Estados Unidos, sino de China, que ofrece mercados, dinero, inversión y un modelo de gobierno: “capitalismo con características chinas”. Si el sistema de seguridad nacional se sale con la suya, Estados Unidos no permitirá que nuestros vecinos elijan su propia dirección. Impulsará la propaganda, reforzará a las élites corruptas y amenazará o impondrá sanciones a quienes no se alineen con un “modelo” que ha fallado repetidamente en todo el hemisferio.

La hipocresía es común en las relaciones internacionales. Los rusos y los chinos, por ejemplo, invocan constantemente el derecho internacional, incluso cuando lo pisotean cuando lo consideran necesario. Estados Unidos defiende un “orden basado en reglas”, en el que hacemos las reglas y nos mantenemos exentos de ellas cuando queremos. El “principio” de respetar a las naciones y su derecho a elegir su propio camino es bueno. Los países de nuestro propio hemisferio desearían que lo practicáramos además de predicarlo.

Fuente the Washington Post https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2022/04/13/guerra-rusia-ucrania-estados-unidos-embargo-cuba-china/

Por Javier Benitez

El actor Volodímir Zelenski, quien cumple el rol de presidente de Ucrania, parece haber inaugurado un nuevo género en su profesión: el de comediante siniestro, algo muy distinto a lo que es el humor negro. Mientras arrastra a su país al desastre, lanza declaraciones que parecen demostrar que vive en una realidad paralela, por decirlo suavemente.

Lo que bebe, o lo que fuma

Ya lo dijo el canciller de Rusia, Serguéi Lavrov: Zelenski dice muchas cosas, depende de lo que bebe o lo que fuma. Y cada aparición pública, cada declaración que realiza este actor devenido en jefe de Estado, parece dar la razón al jefe de la diplomacia rusa.

Así lo constata una de sus más recientes declaraciones. En la rueda de prensa posterior a la reunión que mantuvo con el secretario general de la ONU, Antontio Guterres, Zelenski, como abstraído de la realidad, abducido mentalmente por no se sabe muy bien qué, dijo que Kiev está dispuesto a llevar a cabo «negociaciones urgentes para la evacuación de Mariupol y espera contar con el apoyo de la ONU».

Ante estas afirmaciones del todo reñidas con la realidad, y ante la insistencia del periodismo ucraniano de exigir plazos –tal como los que Zelenski exigió a la Unión Europea para acabar con la dependencia energética con Rusia–, Guterres tuvo un lapsus de lucidez mental, y le saltó la térmica:

«¿Qué quiere? ¿Quiere que se rescate a la gente o quiere que diga algo que sea un obstáculo para esa tarea? En este momento, sólo puedo decirle que estamos haciendo todo lo posible para que así sea. No voy a entrar en ningún comentario que socave esa posibilidad, porque mi primera y única prioridad es la gente que sufre y la gente que debe ser rescatada», respondió a los periodistas incautos.

Post-it moscovita

También llegó la respuesta de Moscú a estas declaraciones de Zelenski. Bueno, más que respuesta, un ayuda-memoria –como esos ‘post-it’ que suelen colocarse en las puertas de las neveras–, por si Zelenski ya hubiera olvidado lo que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, había pronunciado muy poco rato antes.

Así, al comentar la propuesta de entablar negociaciones sobre la evacuación de Azovstal, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, enfatizó que Putin ya ha dicho claramente que «los civiles pueden salir de Azovstal y los militares pueden deponer las armas, esto no es un tema de negociación». Difícilmente se pueda ser más claro.

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, se muestra contundente al tratar de explicar las actitudes y declaraciones del mandatario ucraniano. “Hacer una saga de las declaraciones de este señor Zelenski, realmente es increíble. Ver las variaciones, las confusiones, las idas y venidas, las supuestas propuestas que hace, que luego se retrotrae, que luego las cambia sobre la marcha, realmente es de un caso psiquiátrico ya prácticamente».

El analista sentencia que las declaraciones de Zelenski “no ameritan nada, más allá de un análisis que deberían realizar algunos profesionales de la salud mental, debido a que estamos ‘jugando’ en un conflicto internacional, que es la primera guerra híbrida global. No estamos hablando de un conflicto Ucrania-Rusia: estamos inmersos en un gigantesco conflicto híbrido global en el que se lucha en el campo militar, en el económico, en el financiero, en el de la ciberseguridad, y en el de la propaganda política».

“Son numerosos ámbitos donde se está desarrollando este gigantesco conflicto, y Zelenski es una pieza ínfima dentro de este gran juego. Su actuación, como buen actor de donde proviene, actor cómico, es justamente eso, una actuación. Él no habla por voz propia, él es un personaje artístico impuesto por grandes grupos financistas internacionales y por oligarcas, que además son de una corruptela gigantesca», concluye Carlos Pereyra Mele.

Publicado por Sputnik: https://mundo.sputniknews.com/20220430/zelenski-practicamente-es-un-caso-psiquiatrico-1124992744.html 

 

Todo el que sea crítico con nuestra propaganda bélica, o siquiera ecuánime entre la propaganda de unos y otros, es sospechoso de traición

Por HÁSEL-PARIS ÁLVAREZ

A estas alturas todos hemos oído hablar de la manipulación rusa, las narrativas del Kremlin, la censura de Putin, los medios de propaganda como Russia Today y las fake news extendidas por bots rusos. Podríamos hacer el enésimo artículo sobre esta cuestión, pero creemos que hay otro enfoque de mayor interés. En toda guerra hay (por lo menos) dos bandos, cada cual con su propia propaganda bélica. Y da la casualidad de que nosotros (españoles, europeos y occidentales) formamos parte de un bando que libra contra Rusia una guerra global con medios militares, económicos e informativos.

El pez no percibe el agua en la que flota, igual que nuestros ciudadanos no suelen percibir la propaganda bélica en la que ellos mismos están inmersos. No estamos diciendo que las informaciones de nuestra prensa y televisión sean necesariamente mentira. Decimos que la forma en que se seleccionan, presentan, entrelazan e interpretan responden a unos marcos concretos, como veremos a continuación. El año pasado se hicieron públicos documentos de la OTAN (organización a la que pertenecemos) sobre la ‘guerra cognitiva’ (cognitive warfare): cómo ganar la batalla del relato y modificar la forma en que pensamos. La peculiaridad de esta guerra es que no la libra un país contra otro, sino nuestras propias élites contra nosotros mismos. El gran campo de batalla no está en Ucrania, sino en la mente de cada uno de nosotros.

            El autor pionero en analizar estas técnicas fue Arthur Ponsonby. En su obra Falsedad en tiempos de guerra (1928) expone las narrativas que los aliados utilizaron contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Que sea un escritor británico nos ayuda a comprender mejor la mentalidad de la actual OTAN, que no es sino la enésima máscara del anglo-imperio, antiguamente asentado en Londres y hoy en Washington USA. El objetivo a batir ya no son los alemanes, pero se mantienen las viejas acusaciones: son belicosos, son enemigos del comercio, no son europeos civilizados, quieren invadir medio mundo, etcétera. Una germanofobia idéntica a la actual rusofobia o a la hispanofobia de antaño (cuando España era una rival del anglo-imperio y no su colonia).

Propaganda en nuestra época

La obra de Ponsonby ha sido sintetizada por la historiadora Anne Morelli en Diez mandamientos de la propaganda bélica (2001), que exponemos a continuación. Según analiza ella, siguen siendo perfectamente aplicables a guerras del siglo XXI como Siria o Afganistán. ¡Será que el decepcionante siglo XXI está moldeado por los mismos que ganaron las guerras del siglo XX!

1) Nosotros no queremos la guerra. Queremos la paz en Ucrania. Aunque Alemania y Francia abandonaron los protocolos de paz de Minsk. Aunque Estados Unidos y Reino Unido presionen a Ucrania para que no firme con Rusia una paz que no sea ventajosa para aquellos. Aunque la OTAN sólo busque prolongar el conflicto y maximizar las bajas a base de enviar misiles y drones. Aunque el plan de Occidente, confesado por figuras como Hillary Clinton o Douglas Lute, sea convertir Ucrania en Afganistán (es decir, una guerra enquistada) y al resto de Europa en Pakistán (es decir, un polvorín inestable).

2) La guerra es culpa exclusiva del enemigo. El angloimperio ni siquiera guerrea o invade, eso solo lo hace Rusia. Compruébelo en Wikipedia: Iraq 2003 fue solamente una ‘intervención’, Haití 1994 una ‘operación’, Corea 1950 una ‘acción policial’ y Malasia en los cincuenta una ‘emergencia’. La OTAN no es más que una organización ¡defensiva!, por mucho que se haya dedicado a la guerra de agresión desde Yugoslavia hasta Libia. Desplegar sistemas de misiles por toda Europa se trata de un ‘escudo’. Las sanciones económicas o las operaciones para desestabilizar gobiernos no han buscado conflictos, sino favorecer la paz, la libertad y la democracia. Y Rusia es culpable por no saber apreciarlo.

3) El líder enemigo es malvado. La propaganda del angloimperio sigue la teoría individualista y meritocrática de Thomas Carlyle: la Historia es el producto de líderes excepcionales. O sea, Rusia es Putin. Pero, como es costumbre en el liberalismo, todo está entendido al revés. Los grandes líderes no son los que inoculan en las masas su ideario personal, sino los que logran identificarse a sí mismos con un clamor popular. Buena parte del pueblo ruso (y no solamente Putin) exige recuperar su dignidad nacional a cualquier coste.

Pero lo más sencillo para la humanidad es, como buenos mamíferos, reconocer y odiar un único rostro. Dentro de la humanidad, los occidentales en concreto somos muy sensibles a la polarización ideológica, así que nos presentan a Putin como alguien detestable para ambas trincheras políticas: a la vez un neosoviético de extrema izquierda y un neozarista de extrema derecha. Dentro de Occidente, los europeos en particular estamos obsesionados con el psicoanálisis, así que nos convencen de que Putin es directamente un loco, un megalómano, un psicópata.

Por el contrario, los comandantes ultranacionalistas ucranianos combaten por la moderación democrática. El comisionista Borrell (UE) y el banquero Stoltenberg (OTAN) luchan contra los oligarcas. Qué autenticidad desprende el actor profesional Zelenski. Y qué encomiable salud mental posee el octogenerio Biden.

4) Defendemos una causa noble, no nuestro interés particular. Occidente está defendiendo la integridad del Estado-Nación, aunque en Serbia con Kosovo no era de nuestro interés. Defendemos el derecho para cada país de unirse a la alianza militar que prefiera, aunque en Cuba con los misiles soviéticos no era de nuestro interés. Defendemos la posibilidad de que países cercanos accedan a la Unión Europea, aunque en Turquía no era de nuestro interés. Defendemos la legítima resistencia de un pueblo invadido, aunque en Sáhara o Palestina no es de nuestro interés. Defendemos las libertades políticas, mediáticas y sexuales, aunque todo ello esté más comprometido en Ucrania que en Rusia.

Circula por Internet una lista negra de supuestos ‘Altavoces del Kremlin’ en España que incluye a Javier Couso, Juan Manuel de Prada, Pedro Baños, César Vidal, Pedro Insua…

5) El enemigo comete crímenes de guerra, nosotros sólo cometemos errores. Los cadáveres que Rusia deje atrás saldrán una y otra vez en los mismos medios de comunicación que prohibieron emitir soldados muertos en Iraq, niños muertos en atentados yihadistas en Europa o ancianos muertos por la covid. Los crímenes cometidos por Rusia son constitutivos de genocidio, no así los de Ucrania en el Donbás durante años. Los rusos están atacando zonas civiles porque sí. Los ultranacionalistas ucranianos montan ¡solamente por error! sus puestos de mando en teatros, sus posiciones de ataque en residencias, sus almacenes de armamento en guarderías. Si estos neofascistas ucranianos torturan y ejecutan a prisioneros de guerra con las armas que nosotros les hemos enviado, sin duda se trata de un trágico error impredecible. Como nuestras armas que acabaron accidentalmente en manos de talibanes afganos, guerrilleros centroamericanos o yihadistas sirios. Errores. Eso sí, desde que Ponsonby redactó estos mandamientos, Occidente ha dejado de disculparse por sus ‘fallos’. Tanto Harry Truman como Madeleine Albright han bajado al infierno defendiendo lo acertado que fue el bombardeo atómico de Japón y la muerte de medio millón de niños iraquíes.

6) El enemigo utiliza armas prohibidas. Nuestros medios de comunicación especulan con que Rusia use misiles de nuevo tipo, armamento nuclear y ataques químicos. La realidad es que Rusia había renunciado a varias de estas armas en los tratados de Misiles Antibalísticos (ABM), Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y Armas Químicas (CWC). EEUU, por el contrario, abandonó los dos primeros tratados y ha postergado el tercero como mínimo hasta 2023. Esto no lo cuentan nuestros medios, ni tampoco la pretensión de Ucrania de rearmarse nuclearmente, ni la presencia en Ucrania de minas y municiones ilegales, ni las sospechas de amenaza biológica en los laboratorios de EE.UU. en Ucrania.

7) Las pérdidas de enemigos son enormes, nosotros apenas sufrimos. Primero nos cuentan que Rusia buscaba derrotar a Ucrania en una semana, para poder decir luego que Rusia ha fracasado. Cuando Rusia está consolidando sus posiciones en el frente, se nos dice que se ha estancado. Cuando concentra su actividad en la región oriental (como había anunciado desde un primer momento) nos cuentan que se está retirando. Destacaremos cada pérdida material del bando ruso y callaremos su éxito arrollador en la desmilitarización de Ucrania: todas las infraestructuras, puestos de mando, sistemas de radares, armamento y comandos que la OTAN ha perdido para siempre.

8) Los intelectuales y artistas apoyan nuestra causa. Eurovisión, Disney, la UEFA, los Grammy y la federación de gatos domésticos rechazan las acciones de Rusia. Nuestras élites políticas se ponen en la solapa una chapita con la bandera ucraniana donde antes estaba su bandera nacional, el rosco de la Agenda 2030, un lazo amarillo o cualquier otra cosa. Para el angloimperio es crucial este soft power: las celebrities y su star system. El problema es que, fuera de los escenarios, buena parte de nuestras sociedades no apoya el envío de armamento a Ucrania. Pero el grueso de la opinión pública rusa sí secunda la guerra.

En su día se trató de antioccidentales a autores tan dispares como Pierre Bourdieu, Régis Debray y Noam Chomsky por oponerse a la Guerra del Golfo

9) Nuestra causa es sagrada. Otro mandamiento muy angloamericano, relacionado con el puritanismo moral, con George W. Bush y su “eje del bien contra el eje del mal”. Biden repite estos días que la OTAN es un “vínculo sagrado”: la Nueva Alianza, la Santa Guerra Nuclear. Ideólogos yankis como Michael Walzer han retorcido la doctrina de la Guerra Justa de San Agustín. En la tradición occidental, Guerra Justa era aquella que no buscaba dañar a inocentes. En la doctrina OTAN, Guerra Justa es aquella que permite matar inocentes de forma deliberada, con tal de conseguir sus justísimos objetivos. Este vocabulario religioso funciona menos en nuestra Europa laica, pero aquí justificamos las guerras en nombre de nuestros nuevos dioses: defender la democracia contra la tiranía del Kremlin, defender el feminismo contra el machuno Putin, defender el ecologismo contra la Rusia gasístico-nuclear, etcétera.

10) Quien dude de nuestra propaganda es un traidor. En su día se trató de antioccidentales a autores tan dispares como Pierre BourdieuRégis Debray y Noam Chomsky, por oponerse a la Guerra del Golfo. A los que criticaron el bombardeo de Yugoslavia desde la izquierda y la derecha, se les englobó bajo el término ‘rojipardos’ (¿le suena?). Ahora está circulando por Internet una lista negra de supuestos “altavoces del Kremlin en España”. Incluye (además de al arriba firmante): a rojos como Javier Cousofachas como Javier Villamor, un tuitero anónimo y un famosísimo youtuber, un civil pacifista y un veterano militar como Pedro Baños, también al católico Juan Manuel de Prada, el protestante César Vidal y el ateo Pedro Insua. Se diría que no tienen nada en común, salvo una cosa (y no es cobrar en rublos): el indudable patriotismo de todos ellos. Pese a todo, son señalados como traidores.

Todo el que sea crítico con nuestra propaganda bélica, o siquiera ecuánime entre la propaganda de unos y otros, es sospechoso de traición. Y eso le incluye a usted, por leer y difundir textos como este. Tenga cuidado.

Fuente VozPopuli.com: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/propaganda-belica-otan.html