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Articulo realizado por el profesor Zeno Leoni,  Docente, Departamento de Estudios de Defensa, King’s College London, para ser difundido por Dossier Geopolitico

El presidente chino, Xi Jinping, se comprometió a principios de este año a completar la «reunificación» de China (con Taiwán). Junto con las recientes violaciones del espacio aéreo soberano de Taiwán por parte de aviones de combate chinos, esto ha provocado una especulación generalizada sobre la seguridad de la isla.

Taiwán se ha estado preparando para un posible conflicto con China durante mucho tiempo. Hace tiempo que reconoce que China es demasiado poderosa para participar en un conflicto en igualdad de condiciones. En consecuencia, la estrategia de Taipei se ha desplazado hacia la disuasión en términos de los costos humanos y, por lo tanto, políticos que provocaría la guerra en China. Este pensamiento se confirmó en la Quadriennal Defense Review 2021 publicada recientemente .

El plan de defensa de Taipei se basa en una estrategia de guerra asimétrica, lo que se conoce como la » doctrina del puercoespín «. Esto implica tácticas para «evadir las fortalezas del enemigo y explotar sus debilidades» y un conjunto de opciones cada vez mayores que reconocen la proximidad de China a la costa taiwanesa. La idea, según la revista de defensa, es “resistir al enemigo en la orilla opuesta, atacarlo en el mar, destruirlo en la zona litoral y aniquilarlo en la cabeza de playa”.

Ha habido varios estudios y simulaciones que concluyeron que Taiwán puede contener al menos una incursión militar china en la isla. En pocas palabras, la doctrina del puercoespín de Taiwán tiene tres capas defensivas. La capa externa se trata de inteligencia y reconocimiento para garantizar que las fuerzas de defensa estén completamente preparadas.

Detrás de esto vienen los planes para la guerra de guerrillas en el mar con el apoyo aéreo de sofisticados aviones proporcionados por Estados Unidos. La capa más interna se basa en la geografía y la demografía de la isla. El objetivo último de esta doctrina es el de sobrevivir y asimilar una ofensiva aérea lo suficientemente bien como para organizar un muro de fuego que evitará que el Ejército Popular de Liberación de China (EPL) pueda invadir con éxito.

El personal militar sube de un bote de goma a un barco.
Guerra de guerrillas en el mar: fuerzas especiales taiwanesas a bordo de un barco ‘hostil’ durante un ejercicio en enero de 2021. EPA-EFE / Ritchie B. Tongo

Observando estas capas una por una, a lo largo de los años, Taiwán ha desarrollado y mantenido un sofisticado sistema de alerta temprana , para ganar tiempo en caso de que China lanzara una invasión. Esto tiene como objetivo garantizar que Beijing no pueda preparar tropas y barcos de transporte para cruzar el Estrecho de Taiwán en una ofensiva sorpresa. Como resultado, China tendría que comenzar cualquier invasión con una ofensiva basada en misiles de mediano alcance y ataques aéreos con el objetivo de eliminar las instalaciones de radar, pistas de aterrizaje y baterías de misiles de Taiwán.

Si tiene éxito en esto, China tendría que romper la segunda capa del plan de defensa de Taiwán para que sus tropas naveguen con seguridad hacia la isla. Pero mientras intenta cruzar el estrecho, la armada de China se enfrentaría a una campaña de guerrillas en el mar, lo que se conoce como la » guerra de la pulga «. Esto se llevaría a cabo con el uso de pequeños barcos ágiles, armados con misiles, apoyados por helicópteros y lanzadores de misiles.

Pero romper esta capa no garantizará un aterrizaje seguro para el EPL en la isla de Formosa. La geografía y la población son la columna vertebral de la tercera capa defensiva. El EPL tiene la capacidad de montar una campaña de bombardeos a gran escala en la isla taiwanesa, pero aterrizar en ella y desplegarse una vez que hay un asunto completamente diferente.

Los tanques atraviesan la playa rodeados de explosiones.
Esté preparado: tanques taiwaneses M60A3 en un simulacro reciente. EPA-EFER / Ritchie B. Tongo

La corta costa oeste de Taiwán, de solo 400 km de largo, tiene solo un puñado de playas adecuadas para el desembarco de tropas, lo que significa que los estrategas militares de Taipei tendrían un trabajo razonablemente fácil cuando se trata de determinar dónde trataría de aterrizar el EPL, especialmente con los sofisticados. tecnología de reconocimiento que ha adquirido de su aliado estadounidense.

Esto permitiría a los militares taiwaneses establecer una galería de tiro mortal para evitar que las fuerzas anfibias del EPL ingresen a la isla. Incluso una vez que las botas chinas estuvieran en suelo taiwanés, la topografía montañosa de la isla y el entorno urbanizado les daría a los defensores una ventaja cuando se trata de obstaculizar el progreso de una invasión.

Las fuerzas armadas de Taiwán se movilizan fácilmente. Aunque Taipei tiene un pequeño ejército profesional de unos 165.000 efectivos, están bien entrenados y equipados. Y cuentan con el apoyo de hasta otros 3,5 millones de reservistas , aunque recientemente ha habido críticas de que no está preparado para una invasión.

Otro factor es lo que el académico de defensa británico Patrick Porter llama el “dilema de la tortilla de jamón”, porque para hacer la tortilla, un cerdo necesita comprometer su vida mientras que una gallina solo tiene que poner unos pocos huevos. Lo que esto significa es que Taiwán verá un conflicto con su adversario al otro lado del estrecho como un conflicto por la supervivencia.

Para China, mientras tanto, lo que está en juego no es tan alto, a pesar de haber querido incorporar a Taiwán durante casi toda su historia moderna. Y no se sabe cómo enfrentar esta amenaza existencial podría estimular a los defensores taiwaneses.

La revisión de defensa también recomienda el desarrollo de una capacidad de ataque de largo alcance producida localmente, parte de un movimiento continuo hacia la autosuficiencia de las fuerzas de defensa de Taiwán. Pero mientras tanto, el país ha construido de manera constante su arsenal de armas defensivas durante las últimas dos décadas, y recientemente acordó la compra de los últimos misiles Patriot de los EE. UU. En un acuerdo de US $ 620 millones (£ 455 millones) acordado en 2019 entre el primer ministro taiwanés. Tsai Ing-wen y Donald Trump.

La estrategia de Taiwán para disuadir una invasión china amenazando con imponer costos políticos importantes también se basa en lo que considera la naturaleza reacia al riesgo del liderazgo de China y su preferencia por la planificación a largo plazo. Y, sin duda, ambas partes habrán aprendido lecciones de la experiencia de Estados Unidos en Afganistán, donde los costos políticos de enfrentarse a un enemigo pequeño pero decidido y móvil recientemente se han vuelto demasiado claros.

Publicado por The Conversation https://theconversation.com/taiwan-how-the-porcupine-doctrine-might-help-deter-armed-conflict-with-china-169488

Por John Gray

Lo que enfrenta el mundo occidental no es el avance amenazante de civilizaciones alienígenas, sino sus propias sombras oscuras que se mueven a través de China y Rusia.

La retirada de Occidente comenzó con la caída del comunismo en 1989. Nuestras élites triunfales perdieron el sentido de la realidad y, en una sucesión de intentos de rehacer el mundo a su imagen, abandonaron algunas de las regiones estratégicamente más decisivas del planeta. El resultado final de su intento de exportar su sistema de gobierno es que los estados occidentales son más débiles y están más en peligro de lo que estuvieron en cualquier momento de la Guerra Fría.

Sin embargo, considerar esta debacle como una derrota de las ideas y valores occidentales es un error fundamental. Las ideologías occidentales continúan dominando el mundo. En China, Xi Jinping ha adoptado una variante del nacionalismo integral similar a las que surgieron en la Europa de entreguerras, mientras que Vladimir Putin ha desplegado hábilmente métodos leninistas para resucitar a una Rusia debilitada como potencia mundial. Las ideas y proyectos que se originan en el Occidente antiliberal continúan dando forma a la política global. Al mismo tiempo, en una sincronicidad intrigante, el mismo liberalismo occidental se ha vuelto antiliberal.

El descenso geopolítico de Occidente fue visible a raíz de la invasión de Irak en 2003 y es palpable en la retirada de Afganistán de las fuerzas lideradas por Estados Unidos. Irán es ahora la potencia predominante en Irak. Con el estado afgano y el ejército regular desapareciendo tras la retirada de Estados Unidos, el futuro lo decidirán los talibanes y los estados vecinos que son absorbidos por el consiguiente vacío de poder. Después de años de intervención occidental y la muerte de cientos de miles de personas, en Siria Bashar al-Assad sigue en el poder y Rusia es la fuerza decisiva. Tras el derrocamiento por ingeniería occidental de Muammar al-Gaddafi en 2011, Libia es un espacio no gobernado y una puerta de entrada de tráfico de personas a Europa.

En los últimos meses, el ritmo de la retirada occidental se ha acelerado. La reunión de Joe Biden con Putin en Ginebra en junio le dio al presidente ruso lo que más deseaba. Al aceptar que se completará el gasoducto Nord Stream 2, Biden ha autorizado a Rusia a cortar el suministro de energía en los países de tránsito. Ucrania se ha quedado retorcida por el viento, y Polonia y los estados bálticos están expuestos a un poder ruso cada vez mayor.

El motivo de lo que es, en efecto, una gran derrota geopolítica es presumiblemente permitir que Alemania asegure su suministro de energía a cambio de apoyar los esfuerzos de Estados Unidos para contener a China. Pero las posibilidades de que Alemania arriesgue sus relaciones comerciales con China siempre han sido escasas. El año pasado, Alemania exportó casi 100.000 millones de euros en bienes a China, aproximadamente la mitad del valor de todas las exportaciones de la UE allí. China no solo se ha convertido en el mayor mercado de exportación alemán, en algunas medidas, sino también en el de más rápido crecimiento.

La política exterior alemana está dictada principalmente por factores internos, y los grupos de presión industriales garantizarán que los vínculos comerciales con China no se vean comprometidos. Para los influyentes Verdes, la salida de Alemania del carbón y la energía nuclear trasciende cualquier costo geopolítico. En conjunto con el presidente francés, Emmanuel Macron, Angela Merkel ha dejado claro que Berlín quiere una distensión con Rusia. En cualquier lucha entre las grandes potencias, Alemania, y por lo tanto la UE, probablemente apuntará a mantenerse al margen, neutral o no alineado, mientras que en la práctica habita una zona de influencia rusa. Ya no tan limitado por la diplomacia europea después del Brexit, Gran Bretaña se resiste a esta tendencia. Pero sin el apoyo de las principales potencias europeas, no está claro cuánto puede hacer el Reino Unido más allá de proteger sus propios intereses nacionales.

La descomposición de Occidente no es solo un hecho geopolítico; también es cultural e intelectual. Los países occidentales líderes contienen poderosos cuerpos de opinión que consideran su propia civilización como una fuerza singularmente perniciosa. En esta visión hiperliberal, que está fuertemente representada en la educación superior, los valores occidentales de libertad y tolerancia significan poco más que dominación racial. Si todavía existe como bloque de civilizaciones, Occidente debe ser desmantelado.

Este hiperliberalismo no se presenta como uno entre varios puntos de vista que puedan ser examinados y cuestionados en un debate abierto. Es un catecismo vigilado por la presión de los compañeros y las sanciones profesionales. A quienes la imponen les gusta descartar prácticas como la «cancelación» como pesadillas de la mente febril de la derecha sin ningún fundamento de hecho. Al mismo tiempo, creen que el desacuerdo es un ejercicio de represión.

En el credo hiperliberal, solo pueden tolerarse las que se consideran verdades simples, evidentes por sí mismas y moralmente impecables. Evaluar los costos y los posibles beneficios de los imperios occidentales para los pueblos que gobernaron no está lejos de ser una empresa prohibida, como lo es examinar la participación de estados no occidentales en la esclavitud. Algunos de la derecha han comparado tales restricciones ideológicas con las impuestas bajo el comunismo. La diferencia es que en las sociedades occidentales estos obstáculos a la libre investigación son autoimpuestos.

El resultado es que el Occidente liberal es más un tema de investigación histórica que una realidad contemporánea. Aquellos que creen que la humanidad está convergiendo hacia los valores liberales pasan por alto el hecho de que las sociedades occidentales los están descartando rápidamente. El “arco de la historia” apunta a un modelo que ya no existe.

Esto no significa que el hiperliberalismo haya ganado. La democracia, en la medida en que todavía funciona, impone límites a la ortodoxia ideológica. El mercado, a pesar de todos sus excesos, produce alternativas. Siguen sobreviviendo lugares que fomentan el pluralismo intelectual; algunos, como esta revista, prosperan.

El hiperliberalismo es la ideología de una clase dominante aspirante que tiene como objetivo acumular riqueza y posición mientras hace alarde de sus inmaculadas credenciales progresistas. Las guerras culturales intratables y una crisis epistémica en la que se han politizado cuestiones científicas y fácticas clave son parte de una apuesta por el poder por parte de estas contraelites. Pero excepto en Nueva Zelanda y el Canadá de habla inglesa, no hay señales de que alcancen la hegemonía.

Aun así, se presiona a las escuelas para que enseñen una sola versión de la historia, las corporaciones privadas despiden a sus empleados por opiniones desviadas y las instituciones culturales actúan como guardianes de la ortodoxia. El prototipo de estas prácticas es Estados Unidos, que considera que su historia singular y sus divisiones definen a toda sociedad moderna. En gran parte del mundo, el movimiento del despertar es visto con indiferencia o, como en el caso de Francia, donde Macron lo ha denunciado como una sociedad “racializadora”, con hostilidad. Pero dondequiera que prevalezca esta agenda estadounidense, la sociedad ya no es liberal en ningún sentido históricamente reconocible.

La evanescencia del liberalismo occidental no significa que habitamos en un mundo posoccidental. Los argumentos a favor del declive occidental suelen ser versiones repetidas de las especulaciones del teórico político de Harvard Samuel Huntington sobre civilizaciones en conflicto, junto con pronósticos de la supremacía china ineludible. Tales afirmaciones tienen fuerza en la medida en que reflejan la fuerte contracción del poder occidental. Pero pierden la característica más notable de la escena contemporánea: el dominio continuo de las ideas occidentales modernas. No los del liberalismo como se entendía tradicionalmente, sino mezclas de fascismo, comunismo y nacionalismo integral.

Tanto China como Rusia, rivales declarados de Occidente, se rigen por ideas que se derivan de fuentes occidentales. (Lo mismo ocurre con el nacionalismo de Narendra Modi en India y algunos movimientos islamistas). Lo que Occidente enfrenta no es el avance amenazante de civilizaciones extraterrestres, sino sus propias sombras oscuras.

La influencia formativa de las ideas occidentales en el liderazgo de China queda ilustrada por las referencias al historiador griego antiguo Tucídides que solían ser comunes entre los portavoces oficiales. China, aseguraban a los visitantes occidentales, no tenía ninguna intención de caer en la «trampa de Tucídides», la tendencia de los estados en ascenso a tratar de desalojar a los poderes establecidos de su posición dominante, lo que lleva a la guerra. Desde el cambio de Pekín a la “diplomacia del guerrero lobo”, una forma de arte de gobernar más asertiva y agresiva, algunos han cuestionado la importancia de la trampa de Tucídides en el pensamiento chino. Pero Xi Jinping lo mencionó explícitamente en una charla que le escuché dar en Beijing hace varios años. Parece haberse vuelto más seguro desde entonces.

El estudio de los clásicos occidentales se promueve activamente en las universidades chinas. Los textos a menudo se enseñan en su latín o griego original (una práctica que ya no se requiere en Princeton, donde algunos la consideran racista). La intelectualidad meritocrática de China también se destaca por tener una comprensión del pensamiento político occidental que supera la de muchos en las universidades occidentales. Se han estudiado de cerca las obras de Alexis de Tocqueville, Edmund Burke y Thomas Hobbes, así como de pensadores del siglo XX como Michel Foucault. Se ha aceptado que el jurista alemán Carl Schmitt (1888-1985) es el que tiene más que enseñar sobre el desarrollo político de China.

Schmitt ganó reconocimiento en la academia alemana al examinar la influencia de las ideas teológicas en la jurisprudencia occidental. Durante la década de 1920 ideó un conjunto de ideas en las que se podía formular y justificar la Ley de Habilitación de marzo de 1933, que estableció formalmente el régimen nazi. El derecho fue creado por decisiones políticas soberanas, y quien decidiera cuándo existía un “estado de excepción” o una crisis de régimen era el soberano. En 1932 publicó El concepto de lo político , argumentando que la política no era un diálogo entre miembros de una comunidad compartida con intereses y valores divergentes, sino una lucha entre enemigos, en otras palabras, un modo de guerra.

Schmitt se unió al Partido Nazi semanas después de su llegada al poder y se distinguió por respaldar la quema de libros por parte de autores judíos. Pero parece no haber sido lo suficientemente antisemita para sus patrocinadores nazis, y en 1936 fue acusado de oportunismo y tuvo que dimitir del partido. Al final de la guerra fue arrestado por las fuerzas aliadas y pasó un año internado. Nunca se retractó de sus teorías y las desarrolló en las décadas siguientes.

Carl Schmitt creía que el soberano debería promover la homogeneidad de un pueblo

La teoría del derecho de Schmitt no es del todo original ni necesariamente antiliberal. Una visión similar se puede encontrar en la obra de Hobbes. La diferencia está en su visión de la política y el estado. Mientras que Hobbes creía que el propósito del estado es la protección de las personas contra la violencia y la inseguridad, una posición fundamentalmente liberal, Schmitt encargó al soberano promover la homogeneidad del pueblo.

Es este aspecto del pensamiento de Schmitt el que parece ser más atractivo para el liderazgo chino. Si el estado y el pueblo son lo mismo, las minorías pueden ser reprimidas o aniquiladas en nombre de la seguridad pública. La asimilación forzada de tibetanos, kazajos, uigures y otras minorías en una cultura china han uniforme no es una opresión, sino un medio necesario para proteger al estado de las fuerzas que lo destruirían.

Las ideas del jurista alemán son adecuadas para legitimar la creciente represión de Xi. En 2020, el profesor de derecho de Beijing, Chen Duanhong, se basó en el pensamiento de Schmitt en un discurso en Hong Kong para apoyar la reciente ley de «seguridad nacional», sosteniendo que el ejercicio de la autoridad soberana de China para extinguir las libertades liberales en la ex colonia británica no es más que el Estado asegurando su futuro.

Schmitt proporciona un modelo para el nacionalismo integral de Xi. La construcción de estados-nación homogéneos no comenzó con el nacionalsocialismo. Tenía un punto de origen europeo en la Francia revolucionaria. A principios de la década de 1790, los jacobinos utilizaron una idea de la nación para aplastar un levantamiento popular en la región de Vendée, en el oeste de Francia, en una campaña de represión que puede haber costado más de 100.000 vidas. La construcción del estado-nación francés continuó en el siglo XIX a través de las instituciones de reclutamiento militar y educación nacional, erradicando la diversidad de idiomas y culturas que existían bajo el ancien régime .

La limpieza étnica se volvió fundamental para la construcción de la nación a raíz de la Primera Guerra Mundial. El colapso de los imperios austrohúngaro, otomano y Romanov permitió el surgimiento de estados-nación que afirmaban el derecho a la autodeterminación, un desarrollo reforzado por el presidente estadounidense Woodrow Wilson en el asentamiento de Versalles de 1919. Su objetivo era reconstruir Europa como una comunidad de estados-nación cívicos. Pero hubo minorías internas en muchos de estos estados, y en los años que siguieron ocurrieron grandes transferencias de población. Un gran número de personas huyó o fue expulsado: hasta 1,5 millones de griegos de Turquía y alrededor de 400.000 turcos de Grecia, por ejemplo.

El proceso continuó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis mataron a millones en los territorios que ocuparon en Europa del Este y la Unión Soviética e intentaron el exterminio completo del pueblo judío. Stalin deportó a los pueblos cuya lealtad al estado soviético desconfiaba (como los chechenos y los tártaros de Crimea) de sus países de origen a Asia central, muchos de los cuales murieron durante el viaje o poco después de su llegada.

El estado-nación es una invención occidental. El nacionalismo surgió en China hacia el final de la dinastía Qing (1644-1912) como respuesta al humillante sometimiento del país por parte de las potencias occidentales. Con el fin de conferir «características chinas» a su proyecto, Xi Jinping ha citado a Han Feizi, un aristócrata del siglo III a. C. en el reino Han y defensor de la escuela de filosofía legalista, en la que la ley se utiliza para modelar un estado centralizado fuerte.

Como en la Alemania de entreguerras, el pensamiento de Schmitt facilita un cambio hacia el totalitarismo. La distinción entre estados autoritarios y totalitarios se descarta hoy en día como una reliquia de la Guerra Fría. Sin embargo, captura una diferencia crucial entre los regímenes antiliberales. Los estados autoritarios son dictatoriales en sus métodos pero limitados en sus objetivos, mientras que los estados totalitarios intentan transformar la sociedad e inmiscuirse en todos los ámbitos de la vida humana. La Prusia de Bismarck y la difunta Rusia zarista pertenecen al primer grupo, y la Alemania nacionalsocialista y el estado soviético a lo largo de la mayor parte de su historia en el segundo. La China de Xi ha pasado a la categoría totalitaria. A través del Partido Comunista Chino de 95 millones de miembros, que celebró su centenario el 1 de julio de este año, el estado aspira a ser omnipresente en toda la sociedad.

China se representa a sí misma como un «estado-civilización» basado en las ideas confucianas de armonía social. Sin embargo, Xi rinde homenaje a Mao Zedong, quien entre 1949 y mediados de la década de 1970 arrasó con la civilización china en la búsqueda de una fea utopía occidental. El paso a un régimen autoritario más limitado que parecía estar en marcha en la época de Deng Xiaoping, quien dirigió la República Popular entre 1978 y 1989, se ha revertido y el totalitarismo se ha renovado. China es el escenario de un experimento de construcción nacional coercitiva cuyos paralelos históricos más cercanos se encuentran en la Europa de entreguerras.

La Rusia de Putin y la China de Xi a menudo se entienden como tipos de régimen similares. Hay alguna base para esto, ya que ambos son vehículos para proyectos occidentales. Lenin siempre sostuvo que la toma de posesión bolchevique continuó la tradición jacobina en la Ilustración europea. Un tipo de terror pedagógico fue una característica del estado soviético desde el momento de su fundación en 1917. Incluso después de la escisión chino-soviética en la década de 1960, Mao continuó emulando el modelo soviético occidentalizador.

Pero las diferencias entre Rusia y China hoy son profundas. La Rusia de Putin es un régimen autoritario en el que el estado, aunque violento, es débil. Su columna vertebral son los antiguos servicios de inteligencia soviéticos; pero algunos de ellos están semiprivatizados y algunos trabajan en una opaca colusión con el crimen organizado. Los ejércitos privados amorfos operan en el extranjero cercano de Rusia y otras zonas de conflicto global. La autoridad de Putin parece no ser cuestionada en el Kremlin, pero la ejerce con el consentimiento tácito de los oligarcas que a su vez dependen de su patrocinio.

Hay signos de decadencia en el régimen. Una fase anterior del putinismo en la que la población estaba controlada a través de técnicas mediáticas «posmodernas» y el manejo de la apatía ha dado paso a una que se basa más en la amenaza de la fuerza. No obstante, el control de la población por parte del estado es menos completo que en cualquier otro momento del sistema soviético hasta que comenzó su deslizamiento hacia la anarquía con las reformas liberalizadoras de Gorbachov a mediados de los años ochenta.

En 2017, el Kremlin se negó a celebrar el centenario de la Revolución Rusa y, según los informes, Putin preguntó: «¿Qué hay para celebrar?». La opinión de algunos rusos favorables al régimen de que Putin, un producto arquetípico del sistema soviético, es un líder esencialmente anticomunista no es del todo infundada. Sin embargo, las instituciones y los métodos centrales a través de los cuales gobierna son las herencias soviéticas. Los «hombrecitos verdes», por ejemplo – las fuerzas irregulares rusas que llevaron a cabo la invasión de Ucrania – estaban siguiendo la práctica bolchevique de maskirovka (engaño). Su guerra cibernética aplica una estrategia similar.

La fantasía de la revolución mundial ha sido abandonada hace mucho tiempo, junto con el objetivo de transformar la sociedad, pero el estado a través del cual gobierna Putin sigue siendo leninista en su estructura.

La creencia de que los desafíos a Occidente emanan de fuera de Occidente es una fuente de consuelo para los liberales. Se puede olvidar el papel de una generación anterior de pensadores liberales y socialistas en restar importancia al colosal costo humano del comunismo en Rusia y China. La complicidad de Occidente en los crímenes actuales se puede eludir.

El intento de borrar a los uigures como pueblo es el ejemplo más obvio de la opresión en curso en China. Confinarlos en campos de concentración, demoler sus mezquitas y cementerios, deportarlos a trabajar en fábricas (algunas de ellas, según se informa, en las cadenas de suministro de marcas occidentales) y someter a las mujeres a violaciones, abortos involuntarios y esterilizaciones son crímenes de lesa humanidad. Pero cualquier campaña en su contra pronto se enfrenta al poder económico de China, que tiene el potencial de descarrilar el mercado global que Occidente ha construido y del que ahora depende.

A pesar de que la difícil situación de los uigures se planteó en reuniones internacionales, hay poco apoyo real para ellos. En la mayoría de los países de mayoría musulmana, muchos de ellos en deuda con China, los gritos de ayuda de los uigures han sido recibidos con silencio. Un mundo en el que el hiperliberalismo coexista amigablemente con la restauración de la esclavitud bien puede ser la próxima etapa de la evolución social. Los uigures están en el lado equivocado de la historia.

La supresión de las minorías en China es instructiva porque socava una narrativa liberal consoladora: el mundo moderno se basa en la innovación científica y tecnológica, que requiere una sociedad abierta. La dictadura no solo es incorrecta, sino ineficiente e improductiva. Solo las sociedades liberales tienen un futuro a largo plazo.

China ha disipado esta leyenda. Durante el período posterior a Mao, un régimen dictatorial presidió el proceso de creación de riqueza más grande y más rápido de la historia. Como resultado del cambio de un gobierno autoritario a un gobierno totalitario bajo Xi, la innovación puede ralentizarse. Ya hay indicios de que esto puede estar sucediendo. Pero las fuerzas compensatorias en Occidente aún podrían darle a China la ventaja.

En California, se están considerando propuestas que desalentarían la enseñanza de cálculo en las escuelas secundarias. En Canadá, el plan de estudios de matemáticas “equitativo” propuesto por Ontario “reconoce que las matemáticas pueden ser subjetivas”. Deconstruir la educación de esta manera, durante una época de intensa rivalidad geopolítica en ciencia y tecnología, no parece una estrategia ganadora.

No está claro si las élites occidentales son capaces de razonar estratégicamente en este momento. Muchas de sus políticas clave son de naturaleza performativa. Los esquemas para lograr emisiones netas de carbono cero son extremadamente costosos y no evitarán el calentamiento global acelerado. Las grandes sumas se gastarían más razonablemente adaptándose al cambio climático abrupto que ya está en marcha. Pero eso exigiría un pensamiento realista, que los líderes de opinión occidentales rechazan como derrotista, si no inmoral.

Una visión del mundo que se apoderó de sectores de la intelectualidad occidental durante todo el período moderno y dominó el mundo de la posguerra fría se está desintegrando. Las historias que muestran a la humanidad evolucionando hacia valores liberales son parodias del monoteísmo en el que una lógica mítica en la historia reemplaza a una providencia redentora. Si se elimina este mito, se puede ver que el estilo de vida liberal ha sido un accidente histórico. Con el tiempo, los regímenes creados por Xi y Putin se derrumbarán. Pero si la larga deriva de la historia sirve de guía, serán sucedidos por la anarquía y nuevos despotismos.

Si bien el liberalismo occidental puede haber desaparecido en gran medida, las ideas occidentales antiliberales están dando forma al futuro. Occidente no está muriendo sino vivo en las tiranías que ahora lo amenazan. Incapaces de captar esta realidad paradójica, nuestras élites se quedan mirando sin comprender cómo el mundo que han dado por sentado se desliza hacia las sombras.

John Gray (1948), exprofesor de Teoría Política en Oxford y de Pensamiento Europeo en la London School of Economics and Political Science, hace un análisis de la compleja geopolítica de hoy. En el ensayo titulado The West isn’t dying – its ideas live on in China -El Occidente no esta muriendo, sus ideas viven en China- , el escritor e intelectual británico describe las posiciones de los líderes en el gran tablero político mundial.

FUENTE: https://www.newstatesman.com/politics/2021/07/west-isn-t-dying-its-ideas-live-china

Beijing ha puesto en marcha una serie de iniciativas para reducir la brecha entre la región occidental del país, híper desarrollada en las últimas décadas, y la oriental, que no participó plenamente de ese crecimiento exponencial. Argentina quiere participar en los planes de impulso a la zona, por donde pasa la Iniciativa de la Franja y de la Ruta.

Por Gustavo Ng*

i los chinos pagaron la igualdad del comunismo de la mano de Mao con pobreza, el precio del ulterior formidable desarrollo económico de la mano de Deng Xiaoping fue un regreso a la desigualdad. Ciertamente, no fue la desigualdad brutal anterior a la revolución socialista, pero la disparidad entre la zona este del país y la zona oeste condenaba a los habitantes de esta última como pobres o ciudadanos de segunda categoría, o los obligaba a migrar hacia las zonas costeras del este. Se calcula que, en 2017, 500 millones de chinos, que vivían casi todos en ciudades, eran migrantes internos, la mayoría llegados del oeste (entre 1978 y 1985 la población urbana había crecido de 172 a 251 millones de personas).

La zona oeste, donde la población es básicamente rural, está conformada por las provincias de Gansu, Guizhou, Qinghai, Shaanxi, Sichuan y Yunnan, y las regiones autónomas de Guangxi, Mongolia Interior, Ningxia, Tíbet y Xinjiang, a la que se suma el municipio de Chongqing. Ocupa el 71,4% de toda la superficie de China y apenas tiene el 28% de su población.

Planificación. Cuando Deng lanzó el trepidante desarrollo a principio de los años 1980, la brecha entre el oeste y el este perjudicó al primero, por ejemplo, manteniendo un costo del 33% para la radicación de inversiones extranjeras, mientras en las zonas especiales, que empezaron en las provincias costeras de Guangdong y Fujian, y se extendieron a 14 ciudades, era del 15%. Por otra parte, la autonomía para flexibilizar las normas que existía en las ciudades costeras para inversiones no era permitida en el oeste.

La desigualdad entre el este y el oeste no fue sorpresiva, ni siquiera fue una consecuencia no buscada, sino que fue planificada. Deng Xiaoping sabía que el desarrollo implicaría, por lo menos en una primera etapa, que una parte se desarrollaría más que el resto, como si fuera una locomotora. Si se quiere, la riqueza en China se ha estado distribuyendo con la lógica del derrame; ahora bien, si el derrame no funciona en el capitalismo, China trata de hacerlo funcionar controlándolo, forzando que aquello que rebasa vaya a los niveles inferiores y no se quede arriba.

En el primer año de este siglo China lanzó el Plan de Desarrollo del oeste, basado en una portentosa activación de la infraestructura, la promoción de la inversión extranjera, la retención de la población y el repoblamiento a través de la urbanización y los programas focales para terminar con la pobreza. Todo esto, asociado a un empeño ecológico, que tiene un carácter reparador, desde que el oeste se extiende sobre desiertos eternos o zonas extenuadas por la incesante agricultura que se hunde en la noche de los tiempos. Una estrategia central de la preservación ambiental ha sido la conversión de tierras agrícolas en bosques, cuya velocidad ha sido reconocido por organismos internacionales.

Entre 2000 y 2016, con inversiones en su zona oeste de cerca de 914.000 millones de dólares y el desarrollo de más de 300 grandes proyectos, China consiguió que participación de la región en el PBI creciera del 17% al 21%. El desequilibrio comienza a aliviarse. 

Compensación. El desarrollo del oeste que se ha planteado a principios de este siglo y que va a cobrando aceleración busca volver a la igualdad que instaló Mao, y también atiende los problemas fronterizos y los conflictos con las minorías étnicas que están todos en esa China postergada. Asimismo, allí están las mayores reservas de energía.

Por otro lado, cuando se empiezan a avizorar problemas económicos relacionados con el superdesarrollo de China, esos problemas están todos radicados en el este. El desarrollo del oeste puede significar el establecimiento de indispensables mecanismos de compensación a las dificultades del este.

El Global Times indica que “las empresas exportadoras en las regiones orientales de China han estado sufriendo las consecuencias de la pandemia, mientras que las provincias y regiones occidentales, por el contrario, han mostrado una fuerte resistencia y han informado de un crecimiento del PIB superior al nivel nacional en el primer trimestre”.

Finalmente, el medio evalúa que “la campaña de desarrollo occidental, a corto plazo, puede ofrecer un punto de apoyo favorable para los esfuerzos actuales de China de estabilizar el empleo y el mercado del país, entre otras. A largo plazo, también ofrece un nuevo punto de crecimiento para la economía de China en medio del complejo entorno económico mundial tras el brote de Covid19.”

Finalmente, está la BRI, la Iniciativa de la Franja y la Ruta. La dirección física de este proyecto participa sobre todo al oeste. No es si no por y desde el oeste que China se conectará con la Rusia que está al norte, Asia central y Europa que están al oeste, los países de Asia Menor, los países que conforma la Asean y, futuro del futuro, con la India. Si la reforma y apertura fue un segundo momento de la historia del socialismo de China, el desarrollo del este puede significar un movimiento de expansión interna, que a través de la BRI se proyecte hacia la comunidad internacional.

Argentina. Entre los argentinos que parecen estar más al tanto de esta situación, desde hace algunos años en la teoría y en este momento en el terreno, figura el embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, que en estos días habló sobre la inserción de Argentina en el desarrollo del oeste chino en el programa “Diálogos” del canal en español de la red china de televisión CGTN.

Vaca Narvaja explica que en el año que lleva de gestión, ha recorrido 16 provincias poniendo foco en la zona oeste. “Me ha impactado su rica diversidad cultural, en los alimentos, las idiosincrasias, las lenguas”, y explicó que China ha sabido integrar esa riqueza. También destacó la importancia de la ecología en la región, puntualizando el énfasis que pone China en la tecnología para su manejo del medio ambiente.

El embajador habló de la posibilidad de que Argentina instale un consulado en la ciudad de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, que de algún modo es el centro de toda la región del oeste. 

“Lo instalaríamos acompañando la estrategia china de hacer foco en el oeste, explicó. Y no seríamos los únicos: hay 14 consulados abiertos de diferentes países, incluido Chile en Chengdu”,  así como en la vecina ciudad de Chongqing hay un consulado de Uruguay”. 

Agregó el embajador que “por otra parte, la provincia de Sichuan está hermanada con la provincia de Buenos Aires, de manera que viabilizaríamos la relación entre las dos provincias. Además, Chengdu está inserta es un punto clave de la Ruta de la Seda y ofrece perspectivas para el turismo, el intercambio universitario y es un hub logístico. Nuestra intención es que en la visita presidencial que hará Alberto Fernández el año que viene a China, inaugure el consulado en Chengu”.

 Exportaciones. Vaca Narvaja destacó la importancia de Chengdu como hub logístico para las posibilidades exportadoras de las empresas argentinas. El consulado facilitaría la participación en ferias regionales, lo cual va ganando relevancia en la medida en que “China está cambiando sus pautas de consumo, demandando productos no tradicionales que nosotros podemos producir muy bien y en gran escala, como café, lácteos, carnes y otros”, un horizonte que plantea la necesidad de “desarrollar con las provincias una búsqueda inteligente, en el nivel subnacional, de diferentes perfiles de complementariedad”.

También mencionó que “es clave desarrollar una línea aérea directa entre Argentina y China, para lo cual podemos empezar con códigos compartidos. La pandemia nos dejó como experiencia los vuelos directos, entre Buenos Aires, Beijing y Shanghái, con escala en Nueva Zelanda. Chengu entraría en esa ruta como uno de los destinos. Se trata de un trabajo integral, no sólo en el aspecto del tráfico. Podríamos recibir mucho más turismo chino en Argentina y tendríamos un incremento importante en el comercio bilateral.”

Finalmente, Vaca Narvaja recordó que, ante la BRI (Iniciativa de la Franja y la Ruta), la Argentina “ya tomó la decisión de ingresar a esta iniciativa”, a la que calificó como “el plan de infraestructura más grande de la humanidad” y del cual destacó como características la cooperación mutua, la propuesta de un mundo multipolar y el hecho de que ampliará nuestra capacidad exportadora, potenciando así el desarrollo económico.

* Editor de la revista DangDai

Publicado en Perfil:

https://www.perfil.com/noticias/opinion/oeste-de-china-llega-el-futuro-del-gigante-asiatico.phtml

Oeste de China

Roberto de la Madrid entrevista a Francisco Javier Fernandez Martinez Lopez desde Madrid y Jorge Santa Cruz desde Mexico. Sobre el tema: EVERGRANDE Aclaran que los supuestos planteos queridos por «occidente» de una supuesta caida de China como ocurrio con el crack de Lehman Brothers 

Estimados no esperen un derrumbe en el corto y mediano plazo de la economía china como anhelan en EEUU; yo diría que es solo eso un anhelo de un país dueño de una descomunal deuda, la mayor del mundo que va perdiendo su hegemonía global. Yo pediría que nos concentremos en ver el creciente acercamiento de China hacia América Latina y el Caribe en términos de influencia y poder competir fuertemente con EEUU en la región, sobe todo en el campo económico y comercial. La estrategia de acercamiento responde a un plan de los chinos que lleva por lo menos 20 años de desarrollo que empezó con el incremento del comercio bilateral, siguiendo luego con las inversiones crecientes en los países, luego los acuerdos mas amplios como los tratados de asociación estratégica integral para la cooperación como el que firmó en 2014 CK con Xi, los acuerdos de adhesión a la iniciativa del Cinturón y la Ruta con la mayoría de los países de la región desde 2016, la cooperación por la pandemia con casi todos ellos ( la llamada ruta de la seda de la salud con gran entrega de vacunas), que hace que Xi sea el único mandatario de un país que no pertenece a la región de un discurso en la sesión inaugural de la reunión 2021 de la CELAC. China si que tiene una política de estado para América de habla hispana, y una paciencia estratégica infinita y no coercitiva para llevarla adelante, el 50% de los capitales de Evergrande es de capitales extranjeros. DOSSIER GEOPOLITICO     http://spanish.news.cn/2021-09/20/c_1310199094.htm 

Parte1

Parte 2

Parte 3

Dossier Geopolitico en RT: 

Una extensa entrevista a Carlos Pereyra Mele en el Noticiero central de RT en vivo y directo mientras se desarrollaba la primera jornada del 76° Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Analizando algunas de las exposiciones en el recinto…: Hablamos de Jair Bolsonaro; Hablamos de Joe Biden; Hablamos de Ivan Duque 

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Las Guerras por el Agua llegaron

AUDIO

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, inicia la columna semanal del Club de La Pluma alertando que la saturación de noticias sobre Afganistán tiene mucho más que ver con la propaganda que con la información y que procura la victimización de Occidente ante su humillante derrota. 

Y de inmediato entra de lleno en nuestro continente donde la situación es fluida en conflictos, para hablarnos del intento de suicidio de la ex golpista y tirana, Jeanine Áñez, que va camino de victimizarse con el apoyo de los sectores económicos, de las fuerzas armadas y especialmente de Washigton, donde están fugados la gran parte de los responsables del golpe.

También se lamenta del asesinato esta semana, del joven dirigente político, Esteban Mosquera, a manos de los sicarios colombianos en este narco estado manejado por los presidentes Uribe y Duque. Y nos confirma que la resistencia popular ha vuelto a activar paros y movilizaciones para forzar un cambio político y un trasvase generacional, como en casi toda Sudamérica, contra la seudo democracia liberal impuesta por EEUU.

Y además, da cuenta del ridículo escándalo de la oposición peruana al intentar impedir el juramento en lengua Quechua de un nuevo ministro de Pedro Castillo, como lo permite la constitución y que demuestra la estrategia de evitar, con cualquier excusa, que no se consolide en Perú el nuevo gobierno legítimo. 

Luego, Carlos nos lleva hasta Etiopía donde ha explotado la anunciada Guerra del Agua con sus primeros 210 muertos, por el llenado de una mega represa en ese país, en lo alto del río Nilo, que afecta al caudal que baja hacia Sudán y Egipto. Y al explicar los detalles de esta violencia tribal, el analista ve la acción de una “mano negra” en la misma, mientras nos señala el hilo conductor de las nuevas formas estructurales del terrorismo supranacional, que condicionan y desestabilizan gobiernos, hasta el punto de que no puedan disponer de sus propios recursos naturales. 

Y ya sobre Afganistán, aborda el resurgimiento del ISIS con los atentados de Kabul que vienen en auxilio de Occidente porque le victimiza y le da excusas para acelerar su retirada, y nos ilustra de los orígenes de este grupo terrorista llamado también DAESH o Estado Islámico, con los dineros de Arabia Saudí, y la participación en ello de EEUU, Inglaterra y Francia, en todas las guerras funcionales a Washington, siempre para crear el caos permanente en el cercano y mediano Oriente, como ocurrió en Siria e Irak, donde el ISIS solo terminó derrotado gracias a las tropas de esos países, a la lucha de Hezbolá, de Irán y de la fuerza aérea rusa. También nos habla de lo que el ISIS es al Islam y de lo que fueron para su formación, las escuelas coránicas de Las Madrazas.

También se refiere a las teorías occidentales sobre “células durmientes talibanes”, del gran desastre que deja Occidente, de la democracia cleptómana basada en el robo a gran escala que desplazó a la idea inviable de una democracia liberal, del imperio de un estado generalizado de corrupción durante los 20 años, de la “locura de Occidente” tratando de imponerse por encima de un milenario mosaico de sociedades, culturas y religiones que conforman decenas y decenas de etnias ancestrales. 

Y aborda la importancia geopolítica de los yacimientos de litio y de las tierras raras en una zona que afecta a la Ruta de la Seda, de los intereses de Rusia y de las gestiones de China para que haya de verdad un nuevo Talibán 2.0, inclusivo y catalizador de tribus.. 

Tampoco falta su análisis sobre el destino desconocido de los 2,6 billones de dólares gastados en la guerra, ni del fabuloso negocio de la banca occidental por financiarla, que ya se habría embolsado 700 millones de los mismos en concepto de intereses, más lo que venga en el futuro, por otorgar un préstamo casi imposible de pagar

Y mientras sentencia que: “… detrás de estos atentados está la mano negra de…  ya sabemos quién”, nuestro director también define durante el audio la palabra TERRORISMO como «Toda acción violenta con fines políticos«. 

Eduardo Bonugli (Madrid, 29/08/21)

La represa que podria llevar a un nuevo escenario de Guerra en Africa

Es interesante observar lo que está haciendo China a partir del XIV Plan Quinquenal aprobado por el Pleno del Comité Central del PCCh en octubre del 2020. El gobierno chino ajusta los controles sobre el sistema bancario y financiero, pone límites al poder de las grandes tecnológicas y las subordina al poder del estado. Equilibra la economía y en parte la dirige hacia el consumo y el mercado interno, en eso que llaman economía » de doble circulación»  o «economía dual». Mejoras del salario y la previsión social (jubilaciones). Promoción y mejoras de la accesibilidad a la salud, la vivienda y la educación. Mayor control de la educación privada y recorte de sus privilegios; apoyar y promover la educación pública con mayor financiamiento. Instalar una «currícula» educativa donde predominen los «contenidos» que favorezcan los intereses nacionales y no de los extranjeros.Sin dudas las medidas no son «políticamente correctas»; son claramente antiliberales. Pero no califican para ser consideradas como «medidas comunistas», como puede llegar a verlas la mera opinión o la creencia común. China está tratando de equilibrar y armonizar la libertad individual y la propiedad privada, con el interés del bien común evitando el «laissez faire» económico de las «fuerzas del mercado», para lograr el desarrollo de una comunidad menos desigual, con una drástica disminución de la pobreza  para cumplir con el objetivo de ser un país con una sociedad moderadamente próspera. Llámenlo como quieran, pero para mi no es «comunismo». [Aporte para el análisis que nos remite el colaborador permanente de Dossier Geopolitico Dr. Antonio M. Mitre, del Grupo CEPRID]

Hace años que muchos se preguntan si la República Popular China se ha convertido o no en ‎un país capitalista. El periodista y politólogo Alberto Cruz estima que una serie de recientes medidas ‎que China ha adoptado en los sectores de la economía y la educación –y que han suscitado gran ‎inquietud en Occidente– permiten responder a esa interrogante.‎

Ante el debate sobre si China es capitalista o no, solo hay dos formas de interpretar lo que está ‎pasando allí en los últimos meses: China está pisando el acelerador anticapitalista o está pisando ‎el freno del capitalismo. En cualquier caso, lo evidente es que hay una nueva política ‎en marcha, y a pasos acelerados, y que esa política está circunscribiendo el capitalismo chino, ‎tal y como lo conocemos, y poniendo muy nerviosos a los centros capitalistas globales asentados ‎en Occidente.‎

No se puede, ni se debe, pasar por alto lo que ha significado la pandemia del Covid-19 para ‎estos movimientos, en los que ha quedado claro que China ha interpuesto los intereses de ‎la gente, del pueblo, a cualquier otro. Es decir, que en apariencia –aunque cada vez se está ‎concretando más– estamos viendo una filosofía de gobierno centrado en las personas, ‎en proteger la vida y la salud de las personas, al tiempo que se defiende la propiedad de ‎las personas bajo el sistema básico de la propiedad colectiva. ¿Optimista? Veamos.‎

Todo comenzó en noviembre de 2020, cuando el gobierno chino detuvo la oferta pública de ‎adquisición de acciones del Grupo Ant, propiedad del multimillonario Jack Ma. Esta empresa es ‎‎“el brazo financiero” de Alibaba, el buque insignia de Ma. Todo el capitalismo, sobre todo ‎el capitalismo no chino, salió en defensa de Jack Ma porque «los burócratas de nivel medio»‎ –así se calificó despectivamente,‎ en los países capitalistas, a los miembros del Partido Comunista Chino (PCCh) en los ‎países capitalistas– se habían atrevido a ir contra «el hombre más rico de China». ‎Los capitalistas chinos y no chinos vieron cómo se fortalecía el papel del Estado ‎‎«restringuiendo a la bestia del capital» (sic) en aras del desarrollo socialista y del bien público. ‎Especialmente, porque lo que estaba detrás de ese pulso, que perdió Ma, era la gobernanza del ‎sector bancario chino, que –al contrario de lo que sucede en Occidente– está totalmente en ‎manos públicas.‎

Al gobierno chino no le tembló la mano cuando impidió una operación que «debería haber ‎establecido el nuevo récord mundial» de su tipo y con la que se frotaban las manos todos ‎los capitalistas –chinos o no. Entre el máximo exponente de la burguesía monopolista china y ‎las autoridades políticas de China (la República Popular) existía un claro contraste que expresaba ‎dos puntos de vista difíciles de conciliar: Ma –y otros como él– impulsan el desarrollo de ‎innovaciones financieras sin considerar los riesgos para millones de personas mientras que, para ‎el gobierno chino –los «burócratas de nivel medio»– es imprescindible prevenir y desmontar ‎los riesgos que para millones de personas siempre generan los mercados financieros. O sea, ‎para los «burócratas de nivel medio» prevalece el sentido común, cuando ya hay en el mundo ‎precedentes como la crisis de 2008, provocada precisamente por algo similar en Lehman ‎Brothers, crisis que tuvo cierta repercusión en la propia China unos años más tarde.‎

Sin entrar a desmenuzarlo, lo que vimos (que tomen nota quienes piensan que en China hay un ‎capitalismo clásico al estilo occidental) no es dos concepciones distintas sino un conflicto ‎de clase en dos orientaciones divergentes. Si eso suena muy fuerte, voy a dejarlo en una ‎contradicción inmanente en el uso del modo de producción capitalista, contradicción que ‎da lugar a un choque entre dos líneas opuestas: una más neoliberal y otra más social.‎

China ha apretado las tuercas, y mucho, a las distorsiones del mercado con contramedidas muy ‎fuertes que van más allá de Jack Ma y de sus empresas y esas medidas afectan a todos ‎los aprendices de brujo del capitalismo chino, especialmente a los del mundo digital y los que ‎operan centrados sobre todo en el crédito. Eso nos lleva a pensar en Facebook y en los ‎intentos de ese emporio por crear su propia moneda digital, y también en Amazon, que tiene una ‎idea similar y que se ha ofrecido a Biden, por ejemplo, para distribuir la vacuna contra el Covid-‎‎19.‎

En definitiva, lo que hizo el gobierno chino con esa operación fue afirmar la primacía del poder ‎político (y social) sobre el capital privado.‎

Es obvio que eso no era el comienzo de la desaparición del capitalismo chino. Pero sería miope ‎no ver en ello una seria llamada de atención a los oligarcas existentes y futuros. El capitalismo ‎occidental lo vio claro y dijo que fue «una represión que evidencia el poder centralizado de ‎los comunistas». Así se dijo en Estados Unidos y se repitió en la moribunda Europa, aunque ‎se trataba en realidad de una acción lógica dentro de la «economía de mercado socialista» ‎de China, en la cual los servicios bancarios y financieros operan bajo el control estatal para ‎el interés público. Es decir, se atajó la especulación, se evitaron las burbujas financieras y todo ‎lo que causa las crisis financieras cíclicas que caracterizan el capitalismo. No es que se fuese a ‎producir algo así en China, pero podría haber sucedido si los «burócratas de nivel medio» ‎no hubiesen detenido el proceso. ‎

El hecho es que el gobierno chino decidió actuar para que algo así no se produjese nunca.‎

Es evidente que no se puede negar que en los últimos 40 años, sobre todo en ‎los primeros 30 de esos 40 años, el capitalismo fue crucial para impulsar el desarrollo de ‎la China de hoy. Pero se hizo a un gran costo, al que ahora se le están poniendo cotos. ‎Reconocer esto es puro materialismo histórico. Y, ya que lo mencionamos, se puede recurrir ‎a Marx para argumentar que el control del capital es crucial para el proyecto de desarrollo ‎socialista y que si se deja el capital a su libre albedrío, pronto se pone de manifiesto que ‎sus intereses de clase superan su lealtad a la nación.‎‎

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN‎

En ese camino de 40 años, China ha ganado mucho pero también perdió mucho en términos de ‎filosofía y de valores. El consumismo ocupa, como en nuestras sociedades occidentales, ‎un lugar central. La mentalidad frívola, ansiosa e indolente, también. Los sueños de ‎los burgueses chinos son casi los mismos que en Occidente. Pero, a diferencia de otras partes, ‎en China hay mucha resistencia a esas tendencias, especialmente en las universidades y en un ‎sector nada desdeñable de la juventud. Esa resistencia “universitaria” ya ha obligado ‎al gobierno a modificar el rumbo para alejarse en algo del modelo de enseñanza occidental y ‎recuperar el modelo propio [1].‎

La resistencia de los sectores universitarios tiene un notorio éxito: en enero de 2020 ‎el Ministerio de Educación emitió una normativa que obliga los establecimientos de enseñanza ‎primaria y secundaria a usar sólo libros chinos, ante el hecho que muchas escuelas utilizaban ‎libros de texto extranjeros. La justificación de esa medida no tiene contra-argumentación ‎posible puesto que se señala como objetivo «desarrollar la autonomía académica en lugar de ‎seguir ciegamente la educación extranjera».‎

En ese mismo sector se ha visto otro movimiento, no inesperado pero sí sorprendente por ‎su energía: en julio de 2021 se vio una arremetida contra el muy lucrativo sector de la ‎enseñanza privada. La ofensiva tomó 2 formas: China fortaleció el control sobre la enseñanza ‎privada y, al mismo tiempo, incrementó los fondos y medios dedicados a la enseñanza pública. ‎

En China la educación está muy por encima de la media de cualquier país, especialmente en ‎el ámbito universitario, y las academias privadas, los cursos privados de apoyo y preparación a ‎los exámenes y la educación competitiva llevaban mucho tiempo haciendo su agosto… ‎hasta ahora. Los nuevos ricos, obsesionados con el éxito de su prole, no tienen reparos en ‎gastar lo que sea para que sus retoños se hagan un huequito entre la élite. Eso ha permitido ‎que haya gigantes de la educación parecidos a Jack Ma y algunos de ellos son quienes usan como ‎referencia el modelo educativo de Estados Unidos. ‎

La nueva ley aprobada por el gobierno chino para el sector de la educación restringe bastante los ‎privilegios de que gozaba la enseñanza privada. No sólo eso, sino que también está recuperando ‎textos escolares de contenido propio, alejándose del «modelo occidental» y limitando también ‎esta forma tan importante de penetración del capitalismo en las nuevas generaciones. Prácticas ‎que hasta ahora fueron, si no alentadas, al menos toleradas, ahora ven restringido su marco de ‎acción.‎

Y por si todo eso fuera poco, este mes de agosto ha estado marcado por la adopción de medidas ‎sobre la industria de los videojuegos y su impacto en los menores. Pero aquí hay que hacer una ‎salvedad: la acción no ha venido del gobierno sino de un sector del gobierno.‎

La historia comienza el domingo 1º de agosto, cuando el Diario de Información Económica, ‎vinculado a la agencia de noticias Xinhua, publicó una investigación que calificaba los juegos ‎‎online como «opio espiritual», «droga electrónica» para los jóvenes y estimaba que no debe ‎subestimarse su impacto en la salud de los adolescentes. En China, hablar de opio es como ‎mencionar el diablo porque todavía se mantiene el recuerdo de la «guerra del opio» que ‎Occidente utilizó para hundir el imperio chino e invadir el país. La «guerra del opio» permitió a ‎Gran Bretaña anexar Hong Kong y la drogadicción se generalizó, favorecida por las potencias ‎occidentales.‎

La consecuencia inmediata fue que, al día siguiente, la principal empresa de videojuegos del país ‎perdió en la bolsa más de un 6% y hubo otras que perdieron hasta un 12%, lo cual representa ‎miles de millones –se dice que el equivalente a 55 000 millones de euros.‎

El revuelo fue mayúsculo y algo debió suceder dentro del gobierno o en el Partido porque ‎el artículo fue suavizado con otro en el que desaparecía la expresión «opio espiritual», aunque ‎se mantenía todo lo demás. Por ejemplo, que la adicción a los juegos online tiene «un ‎impacto negativo en la fisiología y en la psicología de los adolescentes», que «afecta el rendimiento académico» y que «conduce a trastornos de la personalidad».‎

Por una parte, el hecho que algunas expresiones se hayan “suavizado” o hayan desaparecido, ‎mientras se mantuvo el grueso del artículo, indica que hay una lucha evidente entre quienes ‎apuestan por el negocio y quienes se preocupan por la población. El sector de los juegos ‎‎online, como en todas partes, es muy lucrativo y genera ganancias por cientos de miles de ‎millones. Y ha habido una especie de “explicación” ya que en un artículo posterior, publicado ‎el lunes 2 de agosto, se dice que es «inmoral culpar a las compañías de videojuegos» porque ‎‎«los padres y la comunidad en general son responsables de abordar el juego excesivo» y que ‎‎«las escuelas, los desarrolladores de juegos, los padres y otras partes deben trabajar juntos».‎

Pero las empresas han percibido la llamada de atención. La más importante de ellas –Tencent, que ‎controla la mitad del mercado chino– dijo el martes –un día después de registrarse las pérdidas– ‎que va a introducir «salvaguardias tecnológicas para limitar el tiempo de juego a los menores de ‎‎12 años». Tencent dice que impondrá un sistema que sólo permitirá jugar una hora diaria en ‎días escolares y 2 horas durante los fines de semana y días feriados, sólo hasta las 10 de la ‎noche y nunca antes de las 8 de la mañana. Tencent también anuncia que inspeccionará a ‎cualquier usuario que siendo menor de edad finja ser adulto.‎

En cualquier caso, es interesante la publicación del artículo, donde se señalaba que diversas ‎encuestas han demostrado que casi un 12% de los alumnos juegan todos los días, que más de ‎un 26% lo hace cada 2 o 3 días y que deben implementarse medidas que complementen ‎las que ya se han puesto en marcha sobre la enseñanza privada, sobre todo en materia de ‎tutorías, para salvaguardar el bienestar social y construir un entorno cibernético saludable, ‎porque se apunta así al desarrollo económico y social a largo plazo. El artículo decía también ‎que «no se puede permitir que ninguna industria se desarrolle de una manera que destruya ‎una generación».‎

Por supuesto, lo palabra menos dura que se ha dicho sobre esto en Occidente es «represión». ‎Como es lógico, en Occidente se habla de las pérdidas económicas –no sólo de las compañías ‎chinas, sino de las occidentales–, se estima que supondrán un billón de dólares y se preguntan si ‎‎«la represión de Xi contra las empresas de tecnología y tutoría [referencia a la enseñanza ‎privada] se detendrá ahí». Aquí es importante el lenguaje: Rusia es «la Rusia de Putin», ‎China es «la China de Xi». Pero a nadie se le ocurre hablar de «los Estados Unidos ‎de Biden», de «la Gran Bretaña de Johnson» o de «la Francia de Macron». Putin y Xi ‎personalizan toda la maldad del mundo y tiene que quedar claro siempre.‎

Evidentemente, arremeter contra las medidas chinas no es políticamente correcto porque ‎en Occidente se hace lo mismo, aunque no se actúa como en China. Por eso en un primer ‎momento se dijo que «se teme que vaya demasiado lejos», que «dañe el sector» y que eso ‎supondrá «dañar el crecimiento a corto plazo y la innovación a largo plazo». O sea, que ‎se puede vigilar (sólo un poquito) a los monopolios de los videojuegos pero, eso sí, sin asustar ‎porque esa vigilancia «genera una reducción del crecimiento del Producto Interior Bruto».‎

En todo caso, «China (la China de Xi, expresión que ya se repite de forma machacona) está ‎restringiendo la economía privada» y eso supone que «los consumidores también están ‎sufriendo».‎

De manera muy gráfica nos dicen que «los líderes del Partido Comunista parecen cada vez ‎más cómodos aceptando un daño económico considerable para lograr objetivos no económicos». ‎Esto es la expresión del capitalismo en estado puro: lo único importante es la economía y ‎no lo social, que el capitalismo considera parte de «objetivos no económicos».‎

En medios chinos izquierdistas chinos, que los hay (claramente maoístas), se habla muy bien de ‎las medidas del gobierno «contra las tendencias antisociales», se resalta que «frenan los ‎excesos del desarrollo capitalista» y «reafirman la primacía del socialismo». No he visto este ‎discurso en las páginas gubernamentales, pero algo de eso hay.‎

Tanto que, ahora sí, cuando ya han pasado unos días, son muchos los medios de propaganda ‎occidentales que hablan de la «nueva represión». Y se leen cosas como ésta: «Alibaba ‎‎(la empresa de Jack Ma) y Tencent, dos de las empresas más grandes de China y entre las ‎más visibles para los inversores internacionales, han recibido grandes golpes». También ‎nos dicen que «muchos inversores estadounidenses están tratando de anticipar posibles objetivos ‎para la próxima represión de China». O que «Muchos analistas han recurrido a leer viejos ‎discursos del presidente Xi y analizarlos en busca de pistas sobre otras empresas y negocios que ‎podrían ser blanco de ataques».‎

Bloomberg, que controla más de un tercio de toda la industria financiera del capitalismo, ‎es quien da la pista definitiva: «Xi ha denunciado el contenido en línea “obsceno”, la desigualdad ‎educativa y la especulación sobre el precio de la vivienda en los distritos escolares populares». Y ‎recalca: «en este punto deberíamos saber que Xi generalmente cumple lo que dice».‎‎

EL ORIGEN: EL XIV PLAN QUINQUENAL‎

A lo mejor se puede dar una pista de por dónde irán ahora las cosas: los bienes raíces (edificios, ‎terrenos, o sea vivienda), disponibilidad y asequibilidad de la atención médica (la experiencia ‎acumulada durante la epidemia de Covid-19 es determinante) y la jubilación (protegerla y ‎asegurarla en condiciones óptimas). No hay que olvidar que China cuenta 1 400 millones de ‎habitantes. Habrá sin duda más sectores –como la educación, aún en proceso de renovación ‎pese a lo referido más arriba–, pero el camino está claro y marcado desde un poco antes de ‎estos movimientos anticapitalistas o de freno al capitalismo. Es lo que en China se conoce ‎como «abordar las tres grandes montañas», que son la sanidad, la educación y la vivienda.‎

El camino que China recorre se trazó en el XIV Plan Quinquenal, aprobado en el XIX Pleno del ‎Comité Central del PCCh, realizado del 26 al 29 de octubre de 2020. Ese camino establece una ‎‎«combinación flexible» de capital público y privado, aunque destacando que «es el Estado ‎el sujeto principal de la economía y quien establece las condiciones económicas». O sea, ‎el interés de las empresas privadas está subordinado al Estado, como ha quedado ‎palmariamente comprobado con la pandemia y en la forma cómo China la enfrentó y está ‎quedando muy en claro también ahora, o más, con las medidas aprobadas –y las que vendrán.‎

Esas medidas están causando sorpresa y alarma en el mundo capitalista occidental. ‎

La transnacional financiera estadounidense Morgan Stanley ha sido quien más claramente lo ha ‎expresado hasta ahora, el 8 de agosto de 2020: ‎

«Está produciéndose un profundo cambio de política en China. Para lograr los objetivos ‎de garantizar la estabilidad social y hacer que el crecimiento económico sea ‎más sostenible, los responsables de la formulación de políticas han iniciado un ciclo de ‎endurecimiento regulatorio de gran y amplio alcance. Este nuevo rumbo dará forma a ‎la evolución de la economía y los mercados de capitales de China en los próximos años ‎‎(…) Si bien este cambio de política no debería sorprendernos, dado que la desigualdad de ‎ingresos es un problema mundial, la velocidad, la escala y la intensidad de las medidas ‎que estamos viendo en China hoy son inesperadas.»‎

Efectivamente, no se lo esperaban. Como tampoco han entendido ni entienden a China ‎ni el marco en el que todo esto se está haciendo: la conmemoración del centenario del Partido ‎Comunista. Porque lo que dice el XIV Plan Quinquenal es que cuando China habla de ‎‎«prosperidad común» y de ser un «país moderadamente próspero», es precisamente lo que ‎está haciendo con la «circulación dual o doble circulación», que es reequilibrar la economía china ‎hacia el consumo. En otras palabras, se acabó aquello de ser la fábrica del mundo. ¿Más claro ‎aún? China quiere menos capitalismo.‎

Morgan Stanley afirma que esto es «un paso atrás desde la perspectiva macroeconómica». Pero ‎esto era previsible desde que se anunció que China ha logrado acabar con la pobreza absoluta. ‎Se supuso que China, como Occidente, iba a quedarse ahí, manteniendo un porciento “aceptable” de su población en la pobreza. ‎

Pero no ha sido así. China ha vencido una etapa y está abriendo otra, para acabar con la pobreza, ‎pero con la pobreza en general, sin adjetivos. Por eso se habla de ser un «país ‎moderadamente próspero» y, para eso, ya alcanzada la primera meta –la eliminación de la ‎pobreza absoluta– habrá luchar ahora contra la desigualdad y acabar con ella.‎

De eso va el XIV Plan Quinquenal chino. Si se quiere reequilibrar la economía hacia el consumo, ‎como se dice, hay que elevar el nivel de los salarios. En eso se trabaja. El año pasado, habiendo ‎vencido ya el coronavirus, China incrementó el salario mínimo en un 46,7%. Está claro que un ‎aumento de salarios ayuda a los hogares… pero también afecta a los empresarios porque ganan ‎menos. Es la eterna lucha entre capital y trabajo y en China ahora está ganando el trabajo. ‎Por eso hay tanto nerviosismo, y malestar, en los grandes centros del capitalismo mundial que, ‎quiérase o no, no están en China. Como dice de nuevo Morgan Stanley: ‎‎

«El resultado es que, a corto plazo, los efectos del ciclo de endurecimiento regulatorio ‎deberían frenar el sentimiento empresarial general, reducir la inversión privada y afectar ‎el crecimiento a futuro. También puede disuadir a los inversores globales de profundizar su ‎participación en los mercados de capital de China.»‎

Hay que recordar la famosa estrategia de «doble circulación» diseñada en este XIV Plan ‎Quinquenal apuesta claramente por el consumo interno frente a las exportaciones. Es decir, ‎China mira más hacia dentro que hacia fuera, en todos los parámetros. Esto debe permitir ‎a China impulsar el desarrollo socioeconómico de su población tanto a corto como a mediano ‎plazo y –lo más importante– libre de presiones externas. ‎

Todos los movimientos aquí mencionados apuntan en esa dirección porque van dirigidos a sectores ‎en los que hay, por una parte, interés de los inversores extranjeros, con lo que se limita un tanto ‎dicho interés del capital foráneo, y, por otra parte, se los circunscribe a un ámbito mucho ‎más nacional y dentro de los parámetros establecidos por el Partido Comunista.‎

Fuente: CEPRID https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2615 

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor

[1] En 2014, se dio en China un importantísimo impulso a una ‎campaña denominada «Más Marx, menos Occidente» promovida por dos universidades, las de ‎Henan y Nankin, para presionar al gobierno chino para que se aumentara el número de ‎asignaturas marxistas en el sistema de enseñanza. Esa campaña fue asumida por un colectivo ‎de estudiantes llamado “Jóvenes Marxistas” y se ha extendido en prácticamente todos los ‎campus universitarios. Se critican la «pérdida de valores y la confusión social» entre ‎los estudiantes ante una sociedad que va perdiendo su propia cultura en detrimento de los ‎valores occidentales, promovidos por las prácticas capitalistas que se han implantado en China ‎desde hace casi 40 años. El movimiento ha adquirido una magnitud tal que el gobierno chino ‎se ha visto obligado a ir “desoccidentalizando” las materias universitarias e introduciendo ‎lo que el mismo gobierno llama «cursos de pensamiento y política», aunque evita darles un cariz ‎tan marxista como el que reclama este movimiento. Sin embargo, no puede dejar de tenerlo ‎en cuenta y así hay que interpretar la arremetida contra la enseñanza privada y la ‎nueva reglamentación del Ministerio de Educación chino. Nota del Autor.

Entrevistado por la Periodista Shadi Narvaez, para el programa El Punto sobre la “I”, realizamos el accionar de la República Imperial Norteamericana en estos últimos tiempos -difíciles para el Imperio- con el envio hace un mes del Jefe de la Cia y el Comandante del Comando Sur y hace dos semanas el Asesor principal de Seguridad nacional de USA a Argentina Brasil y México. Carlos Pereyra Mele director de Dossier Geopolitico

Ponemos a vuestra disposición la disertación del Director de Dossier Geopolitico: Lic. Carlos Pereyra Mele, Titulada Proyección del Sistema Mundo, que fuera realizada el pasado 27 de marzo del 2021 ante el Foro de la Comunidad Organizada de Córdoba, en estas dos primeras partes, publicadas: realizamos un plan general de la exposición donde definimos el sistema mundo y sus marcos conceptuales en *Tres Ejes: el Eje Atlantista; el Eje Continentalista y el Eje Cultural Religioso y sus implicancias*, por razones de comodidad y practicidad para los visitantes a los videos, dividimos la exposición en 4 partes de las cuales están ya on line la Primera y Segunda en nuestro Canal de YouTube de Dossier Geopolitico disponibles. En los próximos días se instalarán las partes tercera y cuarta de la mencionada disertación.

Estamos muy satisfechos con la recepción de nuestro Canal de Videos sobre Geopolitica, Defensa, Seguridad que nos permite difundir nuestras ideas del Equipo de Dossier Geopolitico.

Por ello le solicitamos que cuando vean los distintos videos se “suscriban” al mismo y nos envíen sus comentarios y Likes

Dossier Geopolitico es una plataforma virtual y Visual mediante la cual, analizamos la realidad mundial en un escenario cambiante y conflictivo desde la mirada de nuestro “hinterland” Suramericano, dando herramientas de análisis e instrumento para que distintos organismos políticos-económicos-sociales y formativos, tomen decisiones y de esta manera contribuir al debate general en tiempos de la post verdad y dependencia periférica. Y para que desde la originalidad de Iberoamérica pensemos el mundo desde nuestro espacio continental, con el aporte de distintas disciplinas científicas para crear una Escuela Nueva de la Ciencia Geopolitica Suramericana.

Equipo de Dossier Geopolitico Canal de Youtube.

Edición Natalia Arias

Disertante Lic. Carlos Pereyra Mele

El Equipo de Dossier Geopolitico, dio Inicio el dia 11/11/2020, a una nueva etapa de su desarrollo como Tanque de Ideas auténticamente Suramericano, Con la Conferencia Virtual de apertura de futuros Ciclos: que se caracterizan en la difusión de Contenidos, Cursos, Seminarios, Diplomaturas, etc. utilizando las herramientas que disponemos de carácter virtual. En una alineación completa con sus Objetivos que se planteó el grupo fundacional, de sus Objetivos que son: “Dossier Geopolitico es una plataforma virtual mediante la cual, analizamos la realidad mundial en un escenario cambiante y conflictivo desde la mirada de nuestro “hinterland” Suramericano, dando herramientas de análisis e instrumento para que distintos organismos políticos-económicos-sociales y formativos, tomen decisiones y de esta manera contribuir al debate general en tiempos de la post verdad y dependencia periférica. Y para que desde la originalidad de Iberoamérica pensemos el mundo desde nuestro espacio continental, con el aporte de distintas disciplina científicas para crear una Escuela Nueva de la Ciencia Geopolitica Suramericana”

Por ello planifico y ejecuto el Conversatorio sobre INTERROGANTES DEL ORDEN MUNDIAL POST ELECCIONES EN EEUU  utilizando la herramienta: Zoom meeting, el 11 nov 2020 07:00 PM Buenos Aires, integrando este conversatorio su Director Ejecutivo y Director Académico: Lic. Carlos Pereyra Mele y el Dr. Miguel A. Barrios y dos miembros mas del Equipo: el Magíster en RRII y Periodista Gonzalo Fiori Viani y el Cnel. ® del Ejército Argentino experto en Estrategia y ex agregado Militar en Washington Carlos Pissolito, que abordaron desde distintas visiones. Y en la parte de Coordinación y Control de la Reunión fundamentales para el éxito de la misma, estuvieron el Lic. en CCPP Juan Martin Gonzalez Cabañas y la estudiante avanzada de CCPP de la UCC Natalia Arias.

El conversatorio se realizó ante un escenario, de asistentes, cuyo número superó cualquiera de nuestras expectativas previas, lo cual demuestra la presencia que tiene este Tanque de Ideas. 

Destacó: que entre los asistentes y participantes del mismo se encontraban: Catedráticos de todo el País y del Exterior, intelectuales de Argentina y de Suramerica, Diputados Provinciales (MC); Ministros de Estado (MC), Diplomáticos, Dirigentes Políticos y Sindicales, miembros de la Red Nacional de Capacidades Nacionales; visitantes extranjeros de: Chile, Brasil, Perú, Centroamérica, Rusia y de nuestros Socios Estratégicos de España e Italia. Participaron también integrantes del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos y muchos seguidores interesados en Política Internacional y la Geopolitica de Dossier Geopolitico de su Página Web. 

Tambien recibimos numerosas salutaciones por este nuevo desafío que emprendemos, por parte de Radios, Canales de Tv y Agencias Internacionales de Medios de Comunicación que nos convocan para solicitar nuestra opinión relativa a nuestra especificidad. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico

SÍNTESIS DE LAS EXPOSICIONES DEL CONVERSATORIO

Carlos Pereyra Mele

Destacó la necesidad e importancia de un pensamiento estratégico y geopolítico propio de sudamericano y latinoamericano para entender el mejor el mundo y actuar en consecuencia, tal rol en el que Dossier Geopolitico ha estado a la vanguardia, especialmente en  las vísperas de un nuevo orden mundial que ya asoma con una posible configuración multipolar.

Pereyra Melé remarco las grandes tendencias globales presentes y los vertiginosos cambios en el orden global entre el siglo XX y la actualidad, que presenta la reconfiguración de un nuevo orden luego del momento unipolar norteamericano, un orden global con una configuración más multipolar, con la (re)aparición de nuevos actores clave, especialmente China y la Rusia de Putin. Sobre estos dos actores claves del tablero global, destaco como el gobierno de Putin revirtió el proceso de decadencia de la época de Yeltsin y logró reinsertar a Rusia en los grandes temas y discusiones globales. Sobre China el comentó sobre su imponente ascenso económico, que tendrá repercusiones en otros ámbitos, y la implicancias actuales y a futuro de los grandes “hitos” recientes geoestratégicos chinos como la Organización de Cooperación de Shanghai y la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (BRI).             

Finalizando Pereyra Melé manifestó su preocupación con ciertos parecidos que guarda la situación global actual con el clima previo a la Primera Guerra Mundial, una época de competencia abierta entre grandes potencias, destacando que la divergencia entre los grandes actores globales, no solo es de intereses, sino de concepciones, cosmovisiones distintas. 

Miguel Angel Barrios, 

Abordó lo que llamó en sus propias palabras el “consenso estratégico de Washington hacia América Latina” el cual implica que sin importar el partido gobernante, la doctrina Monroe jamás  ha estado en discusión. En esos códigos, esquemas geopolíticos, la zona de influencia directa de EEUU es y debe ser América Latina, sin su propio hemisferio alineado a sus intereses, EEUU no podrá concentrar su acción exterior para el logro de sus objetivos en el resto del mundo.

Por ello Barrios mencionó la importancia del pensamiento integracionista sudamericano y latinoamericano para alcanzar la autonomía de la región, con la conformación de un gran espacio regional, la Patria Grande en las palabras de Ugarte y otros pensadores latinoamericanos, el Continentalismo, en palabras de Perón.

Barrios analizó América Latina en la actualidad, calificando de “difícil” su situación actual ante la reedición (y endurecimiento durante el mandato de Trump) de la doctrina Monroe con nuevas metodologías (policialización de las fuerzas armadas, politización de las fuerzas de seguridad, judicialización de la política –Lawfare-, golpes parlamentarios, ataques a la imagen de gobiernos por medio de medios de comunicación y redes sociales) nuevas organizaciones (grupo Lima) y viejas organizaciones regionales (OEA), nuevas doctrinas que justifican la intromisión, el intervencionismo en asuntos internos (Doctrina Guaidó).

Sobre los últimos eventos destacó la importancia de las últimas elecciones en Bolivia como un impulso hacia la renovación de la vocación autonómica e integracionista en Sudamérica, al ser Bolivia su corazón geográfico y un vector clave de su integración. 

Gonzalo Fiori Viani 

Abordó la actual situación interna en EEUU y sus repercusiones para América Latina. Sobre la misma, comentó que hay claros signos de una degradación interna en  EEUU, los grandes principios, relatos y utopías que los norteamericanos hacían de sí mismos y su rol en el mundo, están hoy en discusión, el citó el ejemplo la idea del sueño americano.    

EEUU ya no posee la misma autoridad moral que antes, al quedarse evidenciadas múltiples fallas, y fracturas dentro de su tejido social (la desigualdad, el racismo, la violencia, los derechos humanos, un sistema político complejo y cada vez más elitista, etc) su soft power ha sufrido un golpe.

Las condiciones globales y enfoque que tomó la administración Trump (cuyo movimiento político marcó acertadamente Fiori Viani goza de buena salud, aumentando su caudal de votos en relación a los del 2016) sobre las relaciones internacionales hacen que volver al anterior orden mundial abierto de la hiperglobalización, las fronteras abiertas, la economía de libre mercado a ultranza, y el multilateralismo sea muy difícil. Aquel es el modelo de relaciones internacionales y de liderazgo norteamericano al que apunta Biden, ¿lo logrará? teniendo en cuenta el doble desafío de un mundo agitado y una de enérgica oposición interna.

Podrá cambiar el enfoque táctico de la administración Biden hacia América Latina, pero el objetivo  estratégico, ganarle la partida a China especialmente en América Latina, sigue siendo el mismo. La disputa China-EEUU en la región es el principal condicionante actual para la región. EEUU seguro continuará su agenda de intervencionismo político, mientras que China seguirá apostando a la diplomacia económica, de la cual la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) es su nave insignia. 

Actualmente hay esbozos de lo que tal vez pueda ser un nuevo mapa político de América Latina y Sudamérica luego de las elecciones en Bolivia (que podría participar en un nuevo eje progresista con Argentina y México) y el referéndum constitucional en Chile, y las futuras elecciones presidenciales en Ecuador (donde el Correísmo tiene muchas posibilidades de ganar), Chile y el resto de la región (también en Perú, Honduras y Nicaragua).

En este nuevo marco no se podría descartar el resurgimiento del progresismo en la región (tan golpeado recientemente hace unos años) dado que en los próximos dos años América Latina enfrentará una verdadera maratón de elecciones presidenciales que reconfigurará el escenario regional             .

Luego de describir estas oportunidades y desafíos, y a pesar de este contexto tan complejo, finalizó sosteniendo que América Latina y Sudamérica, aún así tienen margen para alcanzar su “autonomía heterodoxa” si sus clases dirigentes tienen la habilidad y visión estratégica, para sortear estos desafíos.

Carlos Pissolito 

Realizo una visión prospectiva sobre el futuro del orden global en base a la reflexión crítica desde los propios pensadores norteamericanos acerca de su país y el mundo. Frente a la confusa situación que hoy enfrenta EEUU sostuvo que: “el caos es un orden que todavía no se entiende”.

Luego realizó un breve repaso del agitado siglo XX hasta la actualidad, en el cual el mundo pasó por distintos órdenes geopolíticos y económicos, hasta llegar la actualidad a la etapa del turbocapitalismo (citando a Luttwack) etapa final del capitalismo (un capitalismo tardío tecnológico-financiero-transnacional, globalista).

El sostuvo que siguiendo la lógica de una triada dialéctica, el capitalismo occidental será cada vez más desplazado por el Capitalismo de Estado de tipo chino-asiático, ya que es un sistema que puede sintetizar los elementos en contradicción de los anteriores (capitalismo-liberalismo con el marxismo-colectivismo). 

Un punto de Inflexión que aumentaría aún más la inestabilidad de Occidente seria el continuo aumento de la influencia del capital financiero y el capital tecnológico, que son de carácter transnacional, globalistas, estas variables son las que actualmente se ven reflejados en las elecciones de EEUU.

Sobre el futuro del orden mundial sostuvo que dada la actual inestabilidad geopolítica, no se pueden descartar el resurgimiento de nuevos grandes acuerdos globales (como los que suelen surgir luego de grandes conflictos bélicos), como económico-financieros (un nuevo Bretton Woods),  de salud (una OMS renovada debido a su fracaso para coordinar los esfuerzos globales contra la pandemia convid-19) en los foros de seguridad internacional. 

SÍNTESIS DE LAS EXPOSICIONES DEL CONVERSATORIO Realizadas por el Lic. en CCPP Juan Martin Gonzalez Cabañas

Videos de Conferencias de Miembros de Dossier Geopolitico

https://www.youtube.com/channel/UC0ulZzAP_fBBGwcMjtARbPg