Entradas

El colaborador de Dossier Geopolitico, Dr. Sergio Rodríguez Gelfenstein, autoriza la publicación de este artículo central sobre los 10 años del Proyecto de la Nueva Ruta de la Seda que se cumplen el 7/9/2023. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico 

A 10 años de creada, la iniciativa china de la Franja y la Ruta de la seda muestra sus éxitos

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Durante el año 138 (siglo II a.C), el emperador Wudi de la dinastía Han envió a Zhang Qian en misión diplomática a reconocer las zonas occidentales del imperio y el Asia Central. Fue el primer agente en proporcionar información confiable sobre esos territorios a la corte imperial china, ubicada en Chang´an. En el año 119 a.C., Zhang realizó un nuevo viaje, llevando esta vez, además a 300 acompañantes, miles de cabezas de ganado vacuno y ovino, así como ingentes cantidades de seda y otros obsequios que inauguraron una práctica de intercambio de enviados diplomáticos y viajes comerciales entre los gobernantes chinos y los del Asia Central.

Esto condujo a los emperadores de la Dinastía Han a construir caminos, albergues y postas a lo largo de esta vía, a fin de ofrecer alimentos, alojamiento y seguridad a los viajeros y comerciantes. Este fue el origen de la Ruta de la Seda, que comunicó el este y el oeste y a China con Asia Central y Europa, la cual, saliendo de la capital imperial, atravesaba la actual provincia noroccidental china de Gansu y la región autónoma uigur de Xinjiang, así como la parte central y occidental de Asia, culminando en el Mediterráneo.

En este sentido, la Ruta de la Seda es considerada un patrimonio de la humanidad, su creación, existencia y funcionamiento durante tantos siglos en la antigüedad es un testimonio de que los seres humanos pueden vivir en armonía aun perteneciendo a diferentes civilizaciones y que la guerra puede evitarse a favor de la paz. Diversas reliquias encontradas a través de su recorrido dan cuenta de cómo las civilizaciones árabes y europeas vivieron en armonía con la cultura china, a la vez que protegían sus características propias, sin perder su patrimonio por la comunicación establecida. También demuestra que las economías de los pueblos pudieron complementarse de manera beneficiosa para todos, a través del intercambio y el comercio.

2100 años después, el gobierno chino tomó, a partir de una nueva modalidad, la idea de reformular este proyecto. 

El anuncio sobre la intención china de reabrir la Ruta de la Seda fue hecho por primera vez por el presidente Xi Jinping durante una visita a Kazajistán, cuando impartió una conferencia en la Universidad de Nazarbayev en Astaná, el 7 de septiembre de 2013. Esta semana se conmemora el décimo aniversario de aquel acontecimiento.

Se trata de recuperar valores del pasado y transformarlos en código de conducta para las relaciones internacionales modernas. La vía terrestre de la Ruta de la Seda tendría uno de sus puntos neurálgicos más importantes en Urumqi, capital de la región autónoma uigur de Xinjiang, en el noroeste de China, convirtiéndose en el centro de transporte, finanzas y logística de la Ruta de la Seda, continuando hacia Asia Central y Europa. Desde hace 20 años, los países de Asia Central han revitalizado sus relaciones, lo cual ha permitido fomentar altos niveles de cooperación y amistad. Desde una perspectiva distinta a la que primó cuando varios de estos países pertenecían a la Unión Soviética se han impulsado vínculos en un marco de respeto y no injerencia en los asuntos internos, incluyendo a Rusia en esta perspectiva. Su pertenencia a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) ha permitido reforzar la confianza mutua entre sus miembros. 

Este contexto hizo posible pensar en la creación de un enfoque innovador en materia de integración que condujera a construir conjuntamente la “Franja Económica de la Ruta de la Seda”, una magna obra que pretende generar bienestar a los pueblos que habitan a lo largo de su recorrido. 

Su proceso de edificación se ha vislumbrado como el desarrollo de áreas específicas que se irán interconectando paulatinamente en la medida del tiempo.

Según lo planteado por el presidente Xi Jinping, entre los objetivos que se propuso este proyecto se pueden destacar la posibilidad de contar con una comunicación estratégica y altos niveles de desarrollo económico entre las partes; crear condiciones para una conexión vial que facilite el transporte desde el Pacífico hasta el Báltico ampliando la infraestructura de transporte interfronterizo que enlace las diferentes regiones de Asia; hacer más evidente el comercio, explotando la magnitud y el potencial de mercados que sirven a cerca de 3 mil millones de habitantes y 50 millones de kilómetros cuadrados a lo largo de su trayecto; reforzar la circulación monetaria para hacer transacciones comerciales en moneda local, a fin de reducir los costos de circulación, aumentar la capacidad para eludir riesgos financieros, elevar la competitividad de la región en el escenario internacional y reforzar la comunicación entre los pueblos, fortaleciendo vínculos de amistad, intensificando los intercambios y solidificando el apoyo social a la cooperación regional.

De otro lado, en los últimos años China ha hecho esfuerzos especiales para vigorizar sus relaciones con los países de la ASEAN, con los que desde 2003 se estableció una asociación estratégica haciendo patente el interés de Beijing en edificar con estos países vínculos de confianza y buena vecindad, sobre todo por los conflictos aún pendientes en materia de delimitación marítima que China pretende resolver en la mesa de negociaciones. En el marco de la búsqueda de extender los espacios de colaboración, China ha considerado necesario ampliar su apertura a los países de la ASEAN. Además, elevó el nivel de la zona de libre comercio China-ASEAN y apoyó el desarrollo de infraestructuras en la región a través de las acciones del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII). Así mismo, se propuso construir un componente marítimo de la Franja Económica de la Ruta de la Seda, imitando el comercio que por esa vía se hizo en el sudeste asiático desde la antigüedad.

La ruta marítima actual seguiría el itinerario utilizado en la antigüedad que conectaba los puertos del sur de China al sudeste de Asia, India, Arabia y África para comerciar con seda, porcelana, té y especias desde Guangzhou a los países del Golfo Pérsico, la cual también fue transitada en el siglo XV por el Almirante Zheng He. Ahora, China se propuso reconstruir esta vía en una nueva Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI. El puerto de Kuantan, en la costa oriental de Malasia peninsular, sería uno de los puntos estratégicos, por ser el centro económico de la costa este de ese país y la ciudad más moderna de su litoral.

Es menester decir que la respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar, al proyectar el “Corredor Económico Indo-Pacífico (IPEC) en 2013 con objetivos similares y en clara competencia con China, lo cual plantea un nuevo escenario de confrontación.

La réplica estadounidense da cuenta de la importancia que este país le concede a la iniciativa china, que es expresión de un mecanismo de integración que servirá para promover una civilización sustentada en una filosofía ecológica a fin de alcanzar un desarrollo sostenible. Ambas rutas (la terrestre y la marítima) denominadas también “un cinturón, un camino” incluyen a casi 100 países, costarán alrededor de un trillón de dólares financiados básicamente por el BAII y se ejecutarán en un plazo de tres o cuatro décadas. De la misma manera ha estado actuando como financista el Fondo Económico de Inversión de la Ruta de la Seda, patrocinado por Beijing con un fondo de 50.000 millones de dólares.

Desde la perspectiva europea, Alemania parecía mostrar el mayor interés en el proyecto de la Ruta, sin embargo la guerra en Ucrania paralizó muchos de los proyectos. La línea férrea internacional entre Chongqing-Xinjiang en China y Duisburgo, el principal puerto fluvial y mayor centro siderúrgico de Europa, ubicado en la gran zona industrial donde confluyen los ríos Ruhr y Rin en el país germánico, podría considerarse un adelanto de la nueva ruta. Antes del conflicto, Alemania también miraba hacia el este en una zona que conforma su “hinterland geográfico natural oriental”, entre los que se encuentra de manera especial Rusia.

Respecto a Europa, hay que agregar que el proyecto presentaba dos corredores terrestres fundamentales. Por una parte, la red de ferrocarril norte, la más extensa del mundo, que parte de China y pasaba por Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia y Alemania, de donde se distribuiría hacia otros puntos en toda Europa; y de otra, la sur, que atraviesa Asia Central y entra en Irán para dirigirse hacia Europa, pasando por Turquía. La guerra ha cambiado radicalmente esta perspectiva

Para comenzar a operativizar este proyecto, durante los días 14 y 15 de mayo de 2017, se realizó en Beijing un foro con participación de gobiernos de 29 países además de China y la presencia de delegaciones de más de un centenar de naciones y entidades internacionales interesadas en el asunto. El evento permitió mostrar que desde el lanzamiento del proyecto por el presidente Xi en 2013, China ya había invertido más de 50 mil millones de dólares en los países de la Franja y la Ruta; se crearon 56 zonas de cooperación económica comercial, lo cual había generado 1.100 millones de dólares de ingreso fiscal y creado 180 mil empleos, mientras que el comercio entre China y los países a lo largo de la Franja y la Ruta totalizó 913 mil millones de dólares en 2016.

Este proyecto ha permitido reducir la pobreza, asunto específico en el que China propuso 100 proyectos de inversión. 

En el área marítima, China firmó acuerdos de cooperación con Tailandia, Malasia, Camboya, India, Pakistán, Maldivas y Sudáfrica, llevando a cabo una conexión estratégica con muchos de los países a lo largo de la Ruta, estableciendo así una amplia asociación cooperativa alrededor del océano. En este evento, el canciller chino Wang Yi dijo que este proyecto se ha convertido en el bien público más importante que China ha aportado al mundo, sin que eso le permita considerarlo una obra filantrópica, sino que se está haciendo a partir de la idea de ganar-ganar.

En el ámbito global, el proyecto chino se expone como un intento novedoso de llenar el vacío que deja Estados Unidos  al abandonar el acuerdo de asociación transpacífico y el trasatlántico rechazado por Europa y después de haberse aprobado el Brexit en Gran Bretaña, lo que en su conjunto tendía a un aislamiento de China en un contexto en el que Estados Unidos todavía tiene gran dominio de las vías marítimas por la que transita la mayor parte de las mercancías en el globo tras acuerdos firmados al finalizar la segunda guerra mundial en el Mar de China, el sudeste de Asia, el Estrecho de Ormuz y el mar Rojo.

El proyecto de la Ruta vendría a ser una respuesta a la necesidad de China de superar su déficit de materias primas y energía para cumplir con sus planes de desarrollo: Para ello, Rusia se ha transformado en una gran aliada tras los intentos occidentales de bloquearla y sancionarla, pudiéndose complementar en los ámbitos militar, económico, energético, financiero y de transporte. Otra mirada muestra a China en un proceso constante de desarrollo que le permite comenzar una proyección al exterior desde una dimensión distinta: estimulando el crecimiento de sus áreas menos desarrolladas y buscando mercados para colocar sus productos excedentarios.

Uno de los países priorizados es Pakistán, donde China está ampliando y modernizando el puerto de Gwadar, que vendría a funcionar como “su puerto principal” para el intercambio comercial de Xinjiang y el oeste del país en general, alejado por decenas de miles de kilómetros de las terminales marítimas de la China oriental, evitando además el paso de estas mercancías por el Estrecho de Malaca, punto neurálgico del comercio marítimo en Asia y donde China no tiene ninguna capacidad de control.

Además, el proyecto contempla ampliar la Carretera del Karakoram que une ambos países. En este sentido, los países de la ASEAN han valorado altamente este proyecto por los grandes beneficios que esta trayendo para los 10 miembros de esta asociación, especialmente en el terreno de la infraestructura, sobre todo para cumplir el Plan Maestro de Conectividad de la ASEAN que está necesitado de una cantidad enorme de capitales, que la Conferencia de Naciones Unidas para Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha cifrado entre 60 mil y 146 mil millones de dólares anuales hasta 2025 

Con esta iniciativa, China se vincula al plan maestro de la ASEAN y reitera su voluntad de jugar un papel activo en la construcción y actualización de infraestructura física en la subregión, , lo cual redundará en un motor de desarrollo y prosperidad, como señalaron diferentes funcionarios, académicos y especialistas en un evento sobre el tema realizado en Phnom Penh, capital de Camboya, durante el mes de noviembre de 2017.

Si se aúnan los proyectos realizados en Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán y Camboya a la llegada de la Ruta de la Seda a Rusia y Mongolia y la declaración conjunta de los presidentes de China y Rusia orientada a impulsar proyectos de infraestructura en países de la Unión Económica Euroasiática,  se puede afirmar que ha dado inicio a una dinámica que va a cambiar una parte importante del mundo, toda vez que la conexión de China con Asia Central, del Sur y Occidental, y con  Europa, creará un flamante mecanismo  de cara al futuro, acercando a dos continentes y a zonas urbanas muy amplias que desempeñan un papel relevante en China y pronto lo harán en otras zonas del planeta.

A diez años de creada, la iniciativa de la Franja y la Ruta muestra cifras que dan cuenta de su éxito. Según Zheng Shanjie, jefe de la Comisión Nacional China de Desarrollo y Reforma, el país ha firmado más de 200 documentos de cooperación con 152 países y 32 organizaciones internacionales, cubriendo el 83% de los países con los que China ha establecido relaciones diplomáticas. El Ferrocarril Expreso China-Europa ha llegado a 211 ciudades en 25 países europeos, y el Nuevo Corredor Comercial Internacional Tierra-Mar ha conectado las regiones central y occidental de China con más de 300 puertos en más de 100 países.

El funcionario señaló que “de 2013 a 2022, la importación y exportación de bienes entre China y los países a lo largo de la Franja y la Ruta aumentó un promedio de 8,6 % anual”, añadiendo que “su inversión acumulada en ambos sentidos ha superado los 270.000 millones de dólares”. 

Esto permitió crear 421.000 empleos locales durante la última década, estimándose que para 2030, la construcción conjunta de la Franja y la Ruta habrá ayudado a sacar a 7,6 millones de personas de la pobreza extrema y a 32 millones de personas de la pobreza moderada en los países pertinentes.

En opinión de Victoria Kwakwa, vicepresidente del Banco Mundial para la región de Asia Oriental y el Pacífico: “Con la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, China ha introducido una nueva forma de cooperación multilateral para el mundo. Esta prometedora iniciativa tiene como objetivo profundizar la integración económica mejorando el comercio, la infraestructura, la inversión y la conectividad entre personas, no solo a través de las fronteras, sino también a escala transcontinental”.

X: @sergioro0701

Aportes para el Análisis de Dossier  Geopolitico DG, sobre la última Reunión en Pekín del II Foro sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, incorporamos Tres artículos. Uno: realizado por  Juan Martin González Cabañas investigador Jr. de DG, Dos: del Periodista de Asia Time Pepe Escobar y Tres: de David Monyae investigador en la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica. Sobre este trascendental encuentro internacional con proyecciones globales. Carlos Pereyra Mele Director de DG

I: Viejas rutas y nuevos paradigmas:

Sobre el último foro de la iniciativa de la franja y la ruta

(*) Juan Martin González Cabañas

El 26 y 27 de Abril se realizó en Beijing el Foro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Contó con la presencia de 125 países, que están involucrados en mayor o menor medida, 37 jefes de Estado y de Gobierno extranjeros. También participaron como invitados más de 20 organismo internacionales. La iniciativa es el gran plan y apuesta geoestratégica china, que busca mediante inversiones en distintas infraestructura impulsar la conexión de Asia con Europa, África e incluso América Latina y el Caribe.

De esta última región, ya son 19 los países que forman parte en algún grado de la iniciativa, estuvieron presente en comitivas de distinto nivel de: Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá solo por nombrar algunos. La Iniciativa es una oferta atractiva para un continente con amplios déficits en infraestructura e inversiones. 

En algunos casos, dichos memorandos ya se están traduciendo en proyectos e infraestructuras concretas: En Ecuador, la reconstrucción del aeropuerto internacional «Eloy Alfaro», en la ciudad de Manta – se está llevando a cabo con capital chino. Un consorcio chino también construye dos puentes en las localidades de Canuto y Pimpiguasí, todas ellas en la provincia de Manabí, en el occidente del país. En Panamá también está proyectada una obra en el marco de la misma: una línea de tren que conecte a la capital del país con la ciudad occidental de David, a un costo inicial estimado de US$5.500 millones.

Esta cumbre se realizó en un momento límite de las relaciones entre China y EEUU, por sus disputas comerciales de las que seguramente tendremos novedades en mayo. Estados Unidos también se encuentra en tensión con sus socios europeos     por temas comerciales, Alemania por ejemplo, amenazando incluso con sanciones.

En este contexto se ha dado un verdadero intercambio de roles, con China tomando las banderas del libre comercio, la globalización y el multilateralismo.  Es de destacar el contraste entre un EEUU confrontativa y una China que ha apostado a una jugada geoestratégica mas colaborativa.

Conclusión:

Ya vivimos en un sistema multipolar. Ningún país inteligente se acomoda con una sola potencia, más bien los países intentan mantener vínculos con todas las grandes potencias, esperando sacar la mayor ventaja posible. Incluso países tradicionalmente identificados a la zona influencia de EE.UU, como Italia en Europa, Chile y Panamá en América Latina, tienen presencia en esta Iniciativa y participaron del foro, en tal vez una aplicación de sano pragmatismo. 

Es por esto que EEUU no puede hacer que todos sus aliados tomen la misma posición frente a China. Washington quiere lejos a sus amigos lejos de los planes chinos, pero no puede ignorar el atractivo de la iniciativa de la nueva de ruta de la seda. Es por esto que el año pasado, pero de forma muy limitada, respondió con una medida análoga con la creación de la IDFC (United States International Development Finance Corporation) la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo, una agencia para coordinar las inversiones y la ayuda internacional, que se espera este operativa este año. La mejor jugada para EE.UU es competir con medidas equivalentes o mejores a las chinas. Pero esa posibilidad no es real en el corto plazo .Varios años antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ya venía sosteniendo una cultura estratégica no cooperativa, caracterizada por el unilateralismo y la prepotencia. Mientras esta visión se mantenga, más países buscarán otros modos de relacionarse, como en la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda».  

Mientras Washington conserva el mayor gasto militar del mundo por amplio margen y sostiene una concepción anticuada de política exterior de suma cero, ahora basada en estrategias confrontativa con tácticas extorsionas con el fin de lograr un objetivo iluso, seguir manteniendo la superioridad incuestionable cuando el momento unipolar que ya se ha ido, en Beijing se firman acuerdos, en base a dinámicas cooperativas, que pavimentan las rutas que podrían traer la paz e impulsar un mundo multipolar.

(*) Analista e investigador Junior de Dossier Geopolitico

II: Las Nuevas Carreteras de Seda alcanzan el siguiente nivel.

Por Pepe Escobar

El liderazgo de Beijing parece ser consciente de que la transparencia es clave para el éxito global de BRI, que ahora cuenta con el apoyo de más de 120 estados y territorios.

El Belt and Road Forum en Beijing fue una demostración gráfica de cómo los ajustes tácticos son esenciales para mejorar el atractivo de una estrategia global compleja. Hable sobre una versión turboalimentada de la legendaria máxima de Deng Xiaoping «cruzar el río mientras siente las piedras».

A pesar de todo el enfoque de las declaraciones oficiales chinas, el presidente Xi Jinping hizo hincapié en una especie de «tres deberes» para el avance de las Nuevas Carreteras de Seda, o Belt and Road Initiative (BRI):  sostenibilidad de la deuda, protección del medio ambiente (o » Crecimiento verde ”), y sin tolerancia a la corrupción.

Agregue a esto una batalla creciente contra el proteccionismo comercial, más acuerdos bilaterales de libre comercio, más financiamiento o inversiones, cooperación en mercados de terceros e incluso un plan para vender bonos de la Ruta de la Seda.

En su discurso de apertura, Xi destacó cómo funciona la cooperación multilateral en “seis corredores y seis canales que sirven a múltiples países y puertos”. Se refería a los seis principales corredores de conectividad de BRI que abarcan Eurasia, y al hecho de que BRI aún se encuentra en su etapa de planificación; La implementación en realidad comienza en 2021.

El diablo, por supuesto, está en los detalles de las múltiples promesas chinas: una mayor apertura del mercado chino a la inversión extranjera; la posibilidad de participación mayoritaria en sectores más industriales; No más transferencias de tecnología impuestas; más protección de los derechos de propiedad intelectual; y por último, pero no menos importante, no hay devaluación del yuan.

Y, sin embargo, Beijing está aprendiendo rápido. Xi y 37 jefes de estado firmaron el último comunicado conjunto , enfatizando la gobernabilidad y el desarrollo económico, desde Italia, Grecia y Portugal hasta Singapur y Tailandia, por no mencionar a nuevos miembros como Luxemburgo, Perú, Chipre y Yemen.

BRI ahora es compatible con no menos de 126 estados y territorios, además de una gran cantidad de organizaciones internacionales. Esta es la cara nueva, veraz y realista de la «comunidad internacional», mucho más grande, diversificada y más representativa que el G20.

El liderazgo de Beijing parece ser consciente de que la transparencia es clave para el éxito global de BRI. El día de la inauguración del foro,  el ministro de Finanzas, Liu Kun, presentó un marco de sostenibilidad de la deuda de 15 páginas basado en estándares similares aplicados por el sistema de Bretton Woods: el FMI y el Banco Mundial.

Y el gobernador del Banco Popular de China (PBOC), Yi Gang, destacó cómo se debe evaluar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo en relación con una mejor infraestructura, una mejor productividad, elevar los niveles de vida y reducir la pobreza. El PBOC ha financiado hasta $ 440 mil millones en proyectos BRI hasta el momento.

Se trata de Rusia-China

Con el respaldo de una vasta experiencia en construcción de infraestructura y tecnología de vanguardia, Beijing está dispuesta a renegociar prácticamente todo lo relacionado con BRI, desde préstamos bancarios hasta costos generales del proyecto, desde trenes de alta velocidad de Malasia y Tailandia hasta los puntos más finos de la China insignia. -Pakistan Economic Corridor (CPEC), desde la infraestructura física hasta la Ruta de la Seda Digital.

Tanto para la histeria de los medios estadounidenses sobre la «diplomacia trampa de la deuda» tóxica.

Además, Occidente, como de costumbre, ignoró lo que fue el punto clave del foro BRI: la profundización, en todos los frentes, de la asociación estratégica Rusia-China. Todo está aquí, en el discurso del presidente Putin .

Putin hizo hincapié en el » desarrollo económico armonioso y sostenible y el crecimiento económico en todo el espacio euroasiático». Señaló cómo el BRI «rima con la idea de Rusia de establecer una Asociación Euroasiática, un proyecto diseñado para» integrar marcos de integración «y, por lo tanto, promover una alineación más estrecha de diversos procesos de integración bilateral y multilateral que están actualmente en curso en Eurasia «.

He  informado  ampliamente sobre la crucial simbiosis BRI-Gran Eurasia. Y este fue exactamente el tema central de la discusión cuando Putin se reunió con Xi al margen del foro. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China destacó vigorosamente cómo Xi le pidió a Putin que fusionara los proyectos de infraestructura de la Unión Económica Euroasiática (EAEU) con el BRI.

Lo que debería esperarse de la fusión BRI-EAEU en curso, que también incluye el brazo económico de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) y ASEAN, es un esfuerzo masivo y concertado de integración euroasiática.

Putin no podría haber sido más específico. «La Unión Euroasiática … ya ha firmado un acuerdo de libre comercio con Vietnam y un acuerdo provisional con Irán, allanando el camino para la creación de una zona de libre comercio. La preparación de instrumentos similares con Singapur y Serbia está a punto de completarse, y se están llevando a cabo conversaciones con Israel, Egipto y la India. Colaboramos activamente con la Organización de Cooperación de Shanghai y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental «.

Todas las piezas caen en su lugar.

Al dirigirse al foro, Putin agregó otra dimensión atractiva, ya que la Ruta de la Seda Marítima impulsada por China posiblemente se unirá a la Ruta del Mar del Norte impulsada por Rusia, «emergerá una ruta global y competitiva que conectará el noreste, el este y el sureste de Asia con Europa» . Una vez más, la integración de Eurasia en la práctica.

Y luego están los otros centros clave de Eurasia, Irán y Pakistán.

Después de que Teherán e Islamabad lograron un acuerdo para una patrulla fronteriza conjunta en ambos lados de Balochistán, el siguiente paso lógico sería una integración más cercana relacionada con el BRI desde el suroeste de Asia hasta el sur de Asia.

El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, fue un participante clave en el foro, explicando la expansión que transformará Gwadar de una pequeña aldea de pescadores a un puerto global y una terminal de CPEC que unirá el Pacífico a través del Océano Índico con el Mediterráneo. Imran confirmó que Turquía también había sido invitada a formar parte de la CPEC.

Muchas piezas están cayendo lentamente en su lugar a través del inmensamente complejo tablero de ajedrez de integración euroasiática. Un vector clave ahora depende de que China pueda desarrollar, refinar y proyectar el poder blando.

BRI, además de ser el único proyecto de desarrollo global del siglo XXI, también es un ejercicio global de relaciones públicas. En comparación con la demonización geopolítica infantil de EE. UU., El juego de Pekín no es tan difícil; simplemente aprenda cómo vender adecuadamente el último cambio de paradigma geoeconómico a la Comunidad Internacional 2.0.Fuente Asia Time: https://www.asiatimes.com/2019/04/article/the-new-silk-roads-reach-the-next-level/

III: Estados Unidos fuera de paso  ¿y fuera de línea?

*POR DAVID MONYAE

El arte de bailar requiere la capacidad de escuchar con prudencia el ritmo de las canciones para alinear los movimientos del cuerpo con el ritmo de la música. Cada vez más, las respuestas de Estados Unidos a una China en ascenso se parecen a un bailarín sin ritmo.

Como bailarina, Washington ha demostrado que es tanto una bailarina torpe como una mala oyente del ritmo acelerado de la música posterior a la Guerra Fría. Esto es particularmente cierto cuando uno ve bailar a los Estados Unidos con las canciones tocadas desde Beijing.

En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, los EEUU dominaron el baile de contención. Cuando la Unión Soviética amenazó al capitalismo occidental a través de la propagación del comunismo, Washington ideó una danza bien coordinada en respuesta a la música que emanaba de Moscú.

Aunque la danza fue torpe al principio con el surgimiento del macartismo, Washington perfeccionó la danza de la contención en el extranjero desplegando diferentes movimientos para diferentes regiones.

Una vez más, los Estados Unidos han reinventado un baile para la nueva era y el objeto de contención: China.

Al igual que la Unión Soviética, China parece representar un grave peligro para la hegemonía estadounidense. Sorprendentemente, China no busca difundir ninguna ideología en el mundo.

Aunque Beijing se adhiere al comunismo con características chinas, practica una variante del capitalismo liderado principalmente por el estado. Por lo tanto, no representa una amenaza para la economía de mercado de Washington.

A pesar de esta realidad, Washington implementa estrategias y tácticas similares en respuesta al ascenso meteórico de China como lo hizo durante la Guerra Fría.

La primera torpeza en las respuestas de Washington a China es anterior a la administración de Donald Trump. Cuando los países BRICS establecieron el Nuevo Banco de Desarrollo, Occidente generalmente reaccionó negativamente, percibiendo la Cooperación Sur-Sur como una amenaza para el Banco Mundial y el FMI. Reaccionó de manera similar hacia el BAII, banco asiático de inversión en infraestructura.

El mundo en desarrollo, especialmente África, necesita más financiamiento para el desarrollo que lo que las instituciones financieras que existen pueden pagar.

En segundo lugar, los Estados Unidos han respondido mal a la iniciativa de una Nueva Ruta de la Seda liderada por China.

En 2018, se promulgó una legislación bipartidista con el único propósito de contrarrestar el BRI en África a través de la «Ley de Mejor Utilización de las Inversiones que Conduce al Desarrollo» o la Ley de Construcción. Como resultado de esta ley, Washington creo la International Development Finance Corp (IDFC), la corporación financiera para el desarrollo internacional a fines de 2018.

Con solo un presupuesto de $ 60 billones Rands según Washington, el objetivo principal de IDFC es «crear herramientas de inversión más sólidas y flexibles para que las empresas estadounidenses creen empleo y ayuden a apoyar a pequeñas y medianas empresas en África».

Este presupuesto es insuficiente para alcanzar objetivos estratégicos. Es una cantidad equivalente a la que Beijing compromete anualmente a todo el continente africano. También es la cantidad que China ha comprometido solamente con Pakistán. Todo el OBOR tiene un presupuesto total de $ 1 billón de dólares.

En tercer lugar, la respuesta de Washington a las tecnologías 5G superiores de Huawei expone sus propias debilidades en lugar de mostrar un liderazgo mundial en ciencia y tecnología.

En todo lo anterior, Washington demuestra la falta de innovación para competir con China. Es cada vez más difícil para Washington convencer a sus propios aliados en Europa para que abandonen la Nueva Ruta de la Seda liderado por los chinos o el uso de las tecnologías de Huawei.

En este contexto, se podría aconsejar a África que no se deje usar como una herramienta para la competencia entre las grandes potencias del sistema internacional.

* David Monyae es investigador en la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica.

FUENTE: https://www.iol.co.za/news/opinion/us-out-of-step-and-out-of-line-21835398

**traducción y adaptación: Juan Martin González Cabañas