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Con la pandemia del coronavirus, el cambio climático y la crisis económica global como temas de cabecera para todos los participantes, ha iniciado la 76ª Asamblea General de la ONU. Estos temas afligen a todos en general. Hay otros, que afligen de forma más particular, y que tienen que ver con la guerra intestina de Occidente desatada por EEUU.

AUDIO:

La ONU huele a traición

EEUU y sus socios occidentales tienen que zanjar sus propias cuentas pendientes a causa de recientes cuchilladas traperas que Biden repartió a sus principales socios occidentales por igual: a gran parte de Europa por la estampida que provocó en Afganistán; y justo al borde del inicio de esta cumbre, con la formación de la alianza militar AUKUS, junto a Reino Unido y Australia. Los márgenes de esta Asamblea General de la ONU, tal vez sean un aperitivo de lo que esté por venir.La presente edición de esta cumbre «viene a demostrar que todas estas creaciones post Segunda Guerra Mundial están pasando por un momento de crisis profundísima de identidad y de posibilidad de continuar siendo la estructura para la que supuestamente fue creada, que eran mantener un orden internacional, garantizar que no hubiera conflictos armados, y frenar los despliegues de algunas potencias que podrían ser agresoras para el resto del mundo», advierte el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereira Mele.En opinión del experto, «en la práctica hemos visto que todo este objetivo que se plantearon los ganadores de la Segunda Guerra Mundial se ha ido diluyendo en el tiempo, y que prácticamente hoy en día es un club social».

El show de Bolsonaro y del ‘sheriff’ de Nueva York

Antes de comenzar el circo, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, hizo su stand-up particular: negacionista declarado, y no inoculado contra el coronavirus, llegó a una ciudad donde no puede entrar a ningún lado ni a pedir un vaso de agua, sin que le pidan el pasaporte Covid.Así las cosas, el mandatario terminó, como cualquier neoyorquino, comiendo pizza de pie en la calle –algo celebrado en Twitter– ya que los restaurantes de la Gran Manzana le prohibieron el ingreso. Pero la anécdota no quedó en la intimidad doméstica que comparte con su círculo. La cosa llegó a las más altas esferas de Nueva York.Así, el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, disparó metralla contra Bolsonaro: «Si no quiere vacunarse, no se moleste en venir aquí. Tenemos que mandar un mensaje a todos los líderes mundiales, incluido más notablemente a Bolsonaro, de Brasil, de que, si quieres venir aquí, tienes que estar vacunado».Entonces, el Ayuntamiento neoyorquino se metió de cabeza en la trifulca: arrogándose patente de corso –por otra parte algo común en cualquier mandatario del país norteamericano–, como un sheriff del mundo en miniatura, comunicó a la ONU que, según las normas municipales, cualquier persona que quiera ingresar al hemiciclo de la Asamblea debería presentar su prueba de vacunación.Y aunque comulga con ese salmo, el organismo lo mandó a tomar viento fresco. Ha dejado claro que el alcalde de Nueva York no tiene autoridad ninguna para exigir algo así a los jefes de Estado y de Gobierno: no puede imponer sus normas en la sede de la ONU, dado su estatus especial, es decir: el terreno donde se encuentra la sede de la ONU, no es territorio de EEUU, sino que es de todos los países que la integran. Un símil a lo que pasa con las Embajadas de cada país.Pereira Mele cree que esta primera reunión presencial tras el inicio de la pandemia es una clara demostración de que la ONU se ha convertido en un club. «Ver la actitud patética de un Bolsonaro teniendo que comer en la calle porque no lo dejan entrar en un restaurante porque no está vacunado, por ejemplo. Esto nos demuestra evidentemente esas contradicciones en las que se está viviendo en este período en que la pandemia parece mostrar una baja en los niveles de agresividad de la enfermedad».

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele en los Estudios Centrales de Radio Sputnik Moscu

Carlos Pereyra Mele en el Programa «Al caer la Tarde» por radio LT7 Corrientes «El despliegue norteamericano es solamente de tipo militar y hoy en día ya no solamente eso es algo caduco.
Hoy en día quien maneje la inteligencia artificial, quien maneje el 5g, quien maneje la tecnología de punta es el que se lleva, realmente, todo el podio de los ganadores. Y en esa área China había sacado 5 años de ventaja a EE. UU. Todo lo de mas es muy discutible…»
«China sigue adelante con su proyecto de la nueva ruta de la seda que esta tremendamente avanzado y que no lo pueden frenar. 

AUDIO

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Webinar para analizar la actual dinámica geopolítica y las relaciones internacionales con expertos de Brasil, Argentina y Rusia. El director Ejecutivo de Dossier Geopolitico Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele participara del Panel de invitados por el Lab GRIMA (Laboratório de Geopolítica, Relações Internacionais e Movimentos Antissistêmicos (LabGRIMA) da UFPEL.

Certificados para los participantes inscritos (formulario Google abierto durante el evento)

Dossier Geopolitico en RT: 

Una extensa entrevista a Carlos Pereyra Mele en el Noticiero central de RT en vivo y directo mientras se desarrollaba la primera jornada del 76° Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Analizando algunas de las exposiciones en el recinto…: Hablamos de Jair Bolsonaro; Hablamos de Joe Biden; Hablamos de Ivan Duque 

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios, con gran division entre ellos) y los Continentalistas (China y sus socios) 

AUDIO:

La columna semanal del Club de Pluma, que presenta el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele se inicia con la 6ª edición de la cumbre del CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe) formada por 33 países de la región, y que se celebra en México con la presencia de jefes de estado y cancilleres, y con una estrategia de autonomía y de cambio en la relación de poder entre Latinoamérica y EEUU, alejándose de su tutela y alentado la colaboración, el desarrollo y la armonía entre “los pueblos de las Américas” en igualdad de condiciones y en contraposición a la muy cuestionada OEA. Un organismo al servicio de Washington bajo la doctrina de “América para los norteamericanos”, y que es el brazo comunicante que impone sus intereses en lo que llaman su “patio trasero”. La CELAC fue impulsada en 2011 por el presidente Hugo Chávez, y actualmente la preside México, hasta fin de año, que será cuando Argentina tome el relevo. La cumbre tiene como temas de trabajo a la lucha contra la pandemia y a la recuperación económica. 

A continuación, Pereyra Mele viaja a las antípodas de nuestra región, precisamente al Indo-Pacífico, para abordar un acontecimiento de profunda importancia geoestratégica en el mundo, como lo es el Tratado AUKUS, firmado este 15 de septiembre, por Australia, Reino Unido de la Gran Bretaña y Estados Unidos de Norteamérica , sobre cooperación militar, seguridad y defensa, en su obsesión por frenar la expansión Geopolitica y Comercial de China con estructuras militares y amenazas bélicas. 

Un acuerdo que quiebra la frágil unidad del bloque atlantista porque hunde a Europa en el desprecio, expulsándola del primer nivel internacional, que echa por tierra un contrato de 60 mil millones de dólares entre Francia y Australia para la fabricación de 12 submarinos, y que impone el suyo de 9 submarinos nucleares. Y así, mientras Francia denuncia a los cuatro vientos «la puñalada en la espalda», Europa va entendiendo cómo EEUU abandona a sus socios históricos y también a los de Medio Oriente, cómo quedó demostrado con el desastre de Afganistán. Lo que pone encima de  la mesa la frase de Henry Kissinger de que «PUEDE SER PELIGROSO SER ENEMIGO DE EEUU, PERO ES FATAL SER SU SOCIO». Y cómo en una película de la mafia, donde la premisa es que «NEGOCIOS SON NEGOCIOS», le dice al viejo continente que, desde Obama para aquí, ya no le importa al Imperio y que la deja fuera del «Plan Pacífico».  

Y Pereyra Mele nos recuerda que aparte de este AUKUS, EEUU también tiene el acuerdo del QUAD, una estructura que comparte con Australia, India y Japón y que define la lista exclusiva de sus socios importantes mientras ignora a todos los miembros de la UE, que despiertan así del sueño de volver a tener la importancia de antaño con la llegada de Biden, que se arrepienten por haber congelado el acuerdo de Cooperación con China de 2020 y de postergar su refuerzo militar por fuera de la OTAN con la no creación de un ejército europeo.

Henry Kissinger : «PUEDE SER PELIGROSO SER ENEMIGO DE EEUU, PERO ES FATAL SER SU SOCIO»

Y entonces, nuestro director analiza el proceso del gasoducto Nord Stream 2, entre Rusia y Alemania, recientemente terminado a pesar de la feroz oposición norteamericana, donde al final se impuso el criterio prudente y estratégico de Merkel para la seguridad energética de Alemania, precisamente cuando el precio de la  electricidad en Europa está por las nubes, gracias a “Los Mercados”, a la especulación del monopolio empresarial y a la escasez de gas. 

Y por último, en otra clase de geografía política nos explica que China no se ha sorprendido con este acuerdo, a pesar de sus protestas por la inseguridad que provoca, que Australia ya está padeciendo las consecuencias con la caída de sus exportaciones al gigante asiático, y nos muestra con detalles su respuesta con el “COLLAR DE PERLAS”, una configuración de puertos y bases navales estratégicos que evitan los controles de pasos y estrechos marítimos en manos de EEUU,  para seguir con su proyecto global de comunicación y búsqueda de rutas hacia Europa, África y América del Sur. 

Eduardo Bonugli (Madrid, 19/09/21)

Las Nuevas rutas: 1ra. por Myanmar (la ex Birmania) hacia el Índico y la 2da. la del  corredor China-Pakistán comienza en la ciudad china de Kashgar, en la región autónoma de Xinjiang-Uigur, y se enlaza con el corredor hacia Asia Central, a través de los puertos de Pakistán en el Océano índico. Evitando los cuellos de botella del estrecho de Malaca que es un largo estrecho de mar del sudeste de Asia localizado entre la costa occidental de la península malaya y la isla indonesa de Sumatra, un importante corredor marítimo que une, al norte, el mar de Andamán, mar marginal del océano Índico, y al sur el estrecho de Singapur. Y el Istmo de Kra es una zona estrecha de tierra que conecta la península de Malaca con el continente asiático del sur. La parte este pertenece a Tailandia, mientras que la zona oeste del mismo pertenece a la región de Tanintharyi, Birmania. Al oeste del istmo atopa al mar de Andamán, ente que al este está el golfo de Tailandia.
VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Palacio Nacional MEXICO D.F.

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

AUDIO:

En la columna semanal del Club de la Pluma, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, comienza su relato por Brasil, analizando las manifestaciones de Bolsonaro, en su desafío a la Corte de Justicia, avisando que no acataría sus decisiones y promoviendo acciones que evocan el asalto al Capitolio de Washington por las turbas de Trump. 

Luego sigue por Perú, donde sus poderes históricos continúan tratando de eliminar al presidente Castillo con argucias legales y amenazas de juicio político, y con una Constitución creada a medida de ese poder y desde un parlamento que no refleja los votos reales del electorado.

Mientras que desde Venezuela trae datos alentadores por el avance de las negociaciones entre Gobierno y oposición bajo el auspicio de México, y nos habla de los puntos posibles de acuerdos  y de que se podrían suavizar las crueles sanciones de EEUU y la UE, que tanto dolor injusto provoca al pueblo de ese país.

Y termina con la región resaltando las tensiones en el Mercosur por el anuncio del  presidente Lacalle Pou de sus gestiones unilaterales para un Tratado de Libre Comercio China – Uruguay por fuera del organismo. Mientras que China ha propuesto que Argentina ingrese en el grupo BRICS (las potencias emergentes). Dos hechos profundos que darán mucho que hablar. 

Sobre la actualidad internacional, nuestro director se refiere a la noticia de la ocupación íntegra del territorio Afganistán por el poder Talibán, con la toma del Valle del Panshir, y la formación de un gobierno provisional en ese país, recientemente abandonado por EEUU. También nos señala que tres iglesias cristianas (Católica, Ortodoxa y Anglicana) se han unido en un mensaje, con motivo de la cumbre en Glasgow sobre la Protección del Medio Ambiente, pidiendo «LA PROTECCIÓN DE LA CREACIÓN». 

Y entrando en materia de Geopolítica, Pereyra Mele nos ofrece un profundo análisis de LA GUERRA DEL YEMEN, (“una guerra ignorada y olvidada que casi nadie conoce”), empezando por su posición geográfica clave, mientras nos ilustra de los primeros brotes de violencia interna por sus enfrentamientos tribales y religiosos, de los hutíes en el contexto de la disputa entre suníes y chiitas, de la gasolina que echaron las Primaveras Árabes y como la injerencia Saudita la convirtió en una guerra mayor, cruel, terrible. Una guerra que la Petromonarquía y Occidente la imaginaban rápida y fácil y que ahora negocian la paz porque las bazas están virando. Lo que demuestra que el poderío armado, la alta tecnología y los mercenarios contratados, no son garantía de victoria. Y Afganistán es la prueba de esa realidad. 

Y desde esa perspectiva, el politólogo desentraña la estrategia geopolítica de las potencias anglosajonas con el Yemen. Un punto neurálgico y en disputa permanente, ya que sus costas son bañadas por el mar Arábigo, el Golfo de Adén y el Mar Rojo, por el cual fluye gran parte del tráfico marítimo internacional, que condiciona el comercio mundial y el paso de los petroleros del Golfo Pérsico hacia el Mediterráneo. Y por eso menciona al estrecho de Bab el-Mandeb, en el golfo de Adén, como un paso tan importante como el canal de Suez o el estrecho de Gibraltar y que depende del Yemen. Y de allí surgen los motivos de este conflicto que ya es otra GUERRA PROXY, tal cual las definió en el programa anterior. 

Entretanto nos confirma que corren mejores aires para  Siria, Irán y el Líbano luego de guerras impuestas, del sembrado de terroristas y de bloqueos sangrantes para sus pueblos. Todo por parte del imperio anglosajón. Lo que da paso a un cambio sustancial en las relaciones del poder en la región, donde Irán se confirma como potencia regional, que en Siria la guerra va llegando a su fin y que se neutraliza el hostigamiento al Líbano ante la rotura del embargo impuesto por Occidente. Unas realidades que dejan de ser propicias para los intereses de Washington y sus aliados.

Y termina reflexionando que: “El desafío geopolítico mundial se juega también en la península arábiga y con la guerra de Yemen.” 

Eduardo Bonugli (Madrid, 12/09/21)

Yemen entre Mar Rojo y Mar Arabigo: Tres Pasos claves: 1 Ormuz -Golfo Persico/Mar Arabigo – 2 Estrecho de Bab Al-Mandeb Mar Arabigo/Mar Rojo –3 Canal de Suez Mar Rojo/Mar Mediterraneo
Bab al Mandeb es una pieza importante en la disputa geopolítica regional. Por un lado, da acceso a los recursos minerales de África oriental, codiciados por economías occidentales, árabes y asiáticas. El continente africano reúne el 57% del cobalto del mundo y su suelo representa el 24% del terreno cultivable del planeta. Por otro lado, el estrecho es un chokepoint, un cuello de botella fundamental en el comercio global: alrededor del 10% del petróleo mundial que se transporta por mar pasa por aquí. Cualquier incidente en estas latitudes tiene consecuencias directas en los mercados internacionales.

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Las Guerras Proxy’s

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En la columna semanal del Club de la Pluma, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, comienza su análisis definiendo el concepto de “GUERRA PROXY” o Guerra de Aproximación Indirecta, como la provocada por una potencia en territorio ajeno, utilizando a terceros países como sustitutos, generando conflictos fratricidas y fomentando el enfrentamiento de bandos internos, con el objetivo de crear desestabilización de gobiernos y/o importantes desórdenes y violencia en el país y región de influencia. 

Un análisis que hace clara referencia a la estrategia actual y futura del imperio anglosajón en Afganistán, luego de su reciente derrota y huida, donde esas potencias ya están instalando una nueva versión de esa “Guerra Proxy”, según la forma clásica de provocar tensiones siempre desde un segundo plano, valiéndose de cualquier método para encender conflictos y mantenerlos activos el mayor tiempo posible, mientras se boicotea todo intento de acuerdo o pacificación entre los involucrados, como son los esfuerzos de Turquía, Qatar, Irán, Pakistán más el apoyo manifiesto de China y Rusia, para que el Talibán forme un gobierno moderado y estable. 

Y para esa guerra utiliza herramientas cómo el terrorismo, la guerrilla, el vandalismo callejero, el narcoterrorismo, los tumultos, las crisis económicas, las catástrofes naturales o humanitarias, los complots judiciales, los enfrentamientos raciales o tribales, las disputas fronterizas, las diferencias culturales o religiosas y cualquier otra circunstancia de la zona elegida, donde los servicios de inteligencia han dejado sembrados las semillas envenenadas de los futuros conflictos. Siempre con el objetivo de que el estado o región afectada se debilite y termine siendo rehén de los intereses estratégicos de la potencia provocadora. 

En el caso de Afganistán, se trata del fortalecimiento del terrorismo de ISIS y de Al-Qaeda, con abundante información que confirma sus estrechas relaciones actuales con la CIA, para generar el terror permanente y extenderlo a la zona con el propósito de complicar el avance de China con la Ruta de La Seda y debilitar la creciente influencia de Rusia, no solo en Asia, sino también en Europa. 

El politólogo nos explica que la “Guerra Proxy” ha sido un método usado históricamente por Inglaterra a lo largo de los siglos, quién por su demostrada vocación belicista, colonial, imperial y expansiva, aporta a la historia una larga lista de ejemplos, que también han afectado y afectan a Latinoamérica y que permite establecer un hilo conductor en la estrategia en Asia Menor con la realidad actual de nuestro subcontinente, afectada por similar maniobra. 

Y para ello despliega ejemplos como la llegada de Bolsonaro a la presidencia de Brasil, el acoso a Venezuela, el golpe en Bolivia, los obstáculos a Castillo en Perú y la última, con el intento de Piñera para que Chile se apropie de parte de la plataforma marítima argentina, creando un conflicto que garantiza a EEUU que estos dos países nunca podrían llegar a acuerdos de integración, que pongan en riesgo el control absoluto de EEUU sobre el Cono Sur. 

Y sobre este poderío de Washington sobre América del Sur, Pereyra Mele profundiza sobre las bases militares, las tensiones en los mares del sur provocadas por Inglaterra, del control de los dos océanos y del Estrecho de Magallanes, de la Alianza del Pacífico formada por países con gobiernos amables, del escudo protector para frenar el avance de China, de “Las Tres Américas que son una sola isla”, y alerta que para estos y por otros asuntos no menores, la opción de una “Guerra Proxy” siempre está en la agenda imperial. 

Y por último nos muestra la jugada de la Internacional Liberal -que en Argentina se identifica con el PRO- siempre dispuesta a forzar nuevas fricciones internas, agrandar grietas e imponer conflictos en busca de mayores enfrentamientos y de impedir la integración regional en un bloque común que enfrente los desafíos del nuevo orden mundial multipolar que, “le guste a quién le guste”, es un hecho ya incontestable.

Eduardo Bonugli (Madrid, 29/08/21)

TERRITORIO EN DISPUTA

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Las Guerras por el Agua llegaron

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El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, inicia la columna semanal del Club de La Pluma alertando que la saturación de noticias sobre Afganistán tiene mucho más que ver con la propaganda que con la información y que procura la victimización de Occidente ante su humillante derrota. 

Y de inmediato entra de lleno en nuestro continente donde la situación es fluida en conflictos, para hablarnos del intento de suicidio de la ex golpista y tirana, Jeanine Áñez, que va camino de victimizarse con el apoyo de los sectores económicos, de las fuerzas armadas y especialmente de Washigton, donde están fugados la gran parte de los responsables del golpe.

También se lamenta del asesinato esta semana, del joven dirigente político, Esteban Mosquera, a manos de los sicarios colombianos en este narco estado manejado por los presidentes Uribe y Duque. Y nos confirma que la resistencia popular ha vuelto a activar paros y movilizaciones para forzar un cambio político y un trasvase generacional, como en casi toda Sudamérica, contra la seudo democracia liberal impuesta por EEUU.

Y además, da cuenta del ridículo escándalo de la oposición peruana al intentar impedir el juramento en lengua Quechua de un nuevo ministro de Pedro Castillo, como lo permite la constitución y que demuestra la estrategia de evitar, con cualquier excusa, que no se consolide en Perú el nuevo gobierno legítimo. 

Luego, Carlos nos lleva hasta Etiopía donde ha explotado la anunciada Guerra del Agua con sus primeros 210 muertos, por el llenado de una mega represa en ese país, en lo alto del río Nilo, que afecta al caudal que baja hacia Sudán y Egipto. Y al explicar los detalles de esta violencia tribal, el analista ve la acción de una “mano negra” en la misma, mientras nos señala el hilo conductor de las nuevas formas estructurales del terrorismo supranacional, que condicionan y desestabilizan gobiernos, hasta el punto de que no puedan disponer de sus propios recursos naturales. 

Y ya sobre Afganistán, aborda el resurgimiento del ISIS con los atentados de Kabul que vienen en auxilio de Occidente porque le victimiza y le da excusas para acelerar su retirada, y nos ilustra de los orígenes de este grupo terrorista llamado también DAESH o Estado Islámico, con los dineros de Arabia Saudí, y la participación en ello de EEUU, Inglaterra y Francia, en todas las guerras funcionales a Washington, siempre para crear el caos permanente en el cercano y mediano Oriente, como ocurrió en Siria e Irak, donde el ISIS solo terminó derrotado gracias a las tropas de esos países, a la lucha de Hezbolá, de Irán y de la fuerza aérea rusa. También nos habla de lo que el ISIS es al Islam y de lo que fueron para su formación, las escuelas coránicas de Las Madrazas.

También se refiere a las teorías occidentales sobre “células durmientes talibanes”, del gran desastre que deja Occidente, de la democracia cleptómana basada en el robo a gran escala que desplazó a la idea inviable de una democracia liberal, del imperio de un estado generalizado de corrupción durante los 20 años, de la “locura de Occidente” tratando de imponerse por encima de un milenario mosaico de sociedades, culturas y religiones que conforman decenas y decenas de etnias ancestrales. 

Y aborda la importancia geopolítica de los yacimientos de litio y de las tierras raras en una zona que afecta a la Ruta de la Seda, de los intereses de Rusia y de las gestiones de China para que haya de verdad un nuevo Talibán 2.0, inclusivo y catalizador de tribus.. 

Tampoco falta su análisis sobre el destino desconocido de los 2,6 billones de dólares gastados en la guerra, ni del fabuloso negocio de la banca occidental por financiarla, que ya se habría embolsado 700 millones de los mismos en concepto de intereses, más lo que venga en el futuro, por otorgar un préstamo casi imposible de pagar

Y mientras sentencia que: “… detrás de estos atentados está la mano negra de…  ya sabemos quién”, nuestro director también define durante el audio la palabra TERRORISMO como «Toda acción violenta con fines políticos«. 

Eduardo Bonugli (Madrid, 29/08/21)

La represa que podria llevar a un nuevo escenario de Guerra en Africa

1 Experto dice que detrás de los atentados en Kabul «hay algunos intereses occidentales que buscan mantener la desestabilización en la región» 

28 ago 2021 – Carlos Alberto Pereyra Mele, analista y director de Dossier Geopolítico, considera que para «establecer un poco de orden» en Afganistán es preciso continuar la retirada de tropas estadounidenses y de la OTAN, cosa «totalmente acordada en las reuniones en Catar entre los talibanes* y EE.UU.». Además, dice que detrás de los atentados realizados este jueves en Kabul por el Estado Islámico, «hay algunos intereses también occidentales que buscan mantener la desestabilización en la región».

2 Preocupación entre habitantes de Kabul ante el avance de los talibanes

14 ago 2021 En Afganistán, los talibanes siguen ocupando cada vez más territorios y ya se han registrado enfrentamientos a unos 80 kilómetros de Kabul. Mientras, los residentes de la capital expresan su temor por el inminente avance de los militantes. El analista político y director de Dossier Geopolítico, Carlos Alberto Pereyra Mele, explica que el éxito de los talibanes está relacionado con la unión de nuevas etnias a sus filas y con la baja moral del Ejército afgano.

Es interesante observar lo que está haciendo China a partir del XIV Plan Quinquenal aprobado por el Pleno del Comité Central del PCCh en octubre del 2020. El gobierno chino ajusta los controles sobre el sistema bancario y financiero, pone límites al poder de las grandes tecnológicas y las subordina al poder del estado. Equilibra la economía y en parte la dirige hacia el consumo y el mercado interno, en eso que llaman economía » de doble circulación»  o «economía dual». Mejoras del salario y la previsión social (jubilaciones). Promoción y mejoras de la accesibilidad a la salud, la vivienda y la educación. Mayor control de la educación privada y recorte de sus privilegios; apoyar y promover la educación pública con mayor financiamiento. Instalar una «currícula» educativa donde predominen los «contenidos» que favorezcan los intereses nacionales y no de los extranjeros.Sin dudas las medidas no son «políticamente correctas»; son claramente antiliberales. Pero no califican para ser consideradas como «medidas comunistas», como puede llegar a verlas la mera opinión o la creencia común. China está tratando de equilibrar y armonizar la libertad individual y la propiedad privada, con el interés del bien común evitando el «laissez faire» económico de las «fuerzas del mercado», para lograr el desarrollo de una comunidad menos desigual, con una drástica disminución de la pobreza  para cumplir con el objetivo de ser un país con una sociedad moderadamente próspera. Llámenlo como quieran, pero para mi no es «comunismo». [Aporte para el análisis que nos remite el colaborador permanente de Dossier Geopolitico Dr. Antonio M. Mitre, del Grupo CEPRID]

Hace años que muchos se preguntan si la República Popular China se ha convertido o no en ‎un país capitalista. El periodista y politólogo Alberto Cruz estima que una serie de recientes medidas ‎que China ha adoptado en los sectores de la economía y la educación –y que han suscitado gran ‎inquietud en Occidente– permiten responder a esa interrogante.‎

Ante el debate sobre si China es capitalista o no, solo hay dos formas de interpretar lo que está ‎pasando allí en los últimos meses: China está pisando el acelerador anticapitalista o está pisando ‎el freno del capitalismo. En cualquier caso, lo evidente es que hay una nueva política ‎en marcha, y a pasos acelerados, y que esa política está circunscribiendo el capitalismo chino, ‎tal y como lo conocemos, y poniendo muy nerviosos a los centros capitalistas globales asentados ‎en Occidente.‎

No se puede, ni se debe, pasar por alto lo que ha significado la pandemia del Covid-19 para ‎estos movimientos, en los que ha quedado claro que China ha interpuesto los intereses de ‎la gente, del pueblo, a cualquier otro. Es decir, que en apariencia –aunque cada vez se está ‎concretando más– estamos viendo una filosofía de gobierno centrado en las personas, ‎en proteger la vida y la salud de las personas, al tiempo que se defiende la propiedad de ‎las personas bajo el sistema básico de la propiedad colectiva. ¿Optimista? Veamos.‎

Todo comenzó en noviembre de 2020, cuando el gobierno chino detuvo la oferta pública de ‎adquisición de acciones del Grupo Ant, propiedad del multimillonario Jack Ma. Esta empresa es ‎‎“el brazo financiero” de Alibaba, el buque insignia de Ma. Todo el capitalismo, sobre todo ‎el capitalismo no chino, salió en defensa de Jack Ma porque «los burócratas de nivel medio»‎ –así se calificó despectivamente,‎ en los países capitalistas, a los miembros del Partido Comunista Chino (PCCh) en los ‎países capitalistas– se habían atrevido a ir contra «el hombre más rico de China». ‎Los capitalistas chinos y no chinos vieron cómo se fortalecía el papel del Estado ‎‎«restringuiendo a la bestia del capital» (sic) en aras del desarrollo socialista y del bien público. ‎Especialmente, porque lo que estaba detrás de ese pulso, que perdió Ma, era la gobernanza del ‎sector bancario chino, que –al contrario de lo que sucede en Occidente– está totalmente en ‎manos públicas.‎

Al gobierno chino no le tembló la mano cuando impidió una operación que «debería haber ‎establecido el nuevo récord mundial» de su tipo y con la que se frotaban las manos todos ‎los capitalistas –chinos o no. Entre el máximo exponente de la burguesía monopolista china y ‎las autoridades políticas de China (la República Popular) existía un claro contraste que expresaba ‎dos puntos de vista difíciles de conciliar: Ma –y otros como él– impulsan el desarrollo de ‎innovaciones financieras sin considerar los riesgos para millones de personas mientras que, para ‎el gobierno chino –los «burócratas de nivel medio»– es imprescindible prevenir y desmontar ‎los riesgos que para millones de personas siempre generan los mercados financieros. O sea, ‎para los «burócratas de nivel medio» prevalece el sentido común, cuando ya hay en el mundo ‎precedentes como la crisis de 2008, provocada precisamente por algo similar en Lehman ‎Brothers, crisis que tuvo cierta repercusión en la propia China unos años más tarde.‎

Sin entrar a desmenuzarlo, lo que vimos (que tomen nota quienes piensan que en China hay un ‎capitalismo clásico al estilo occidental) no es dos concepciones distintas sino un conflicto ‎de clase en dos orientaciones divergentes. Si eso suena muy fuerte, voy a dejarlo en una ‎contradicción inmanente en el uso del modo de producción capitalista, contradicción que ‎da lugar a un choque entre dos líneas opuestas: una más neoliberal y otra más social.‎

China ha apretado las tuercas, y mucho, a las distorsiones del mercado con contramedidas muy ‎fuertes que van más allá de Jack Ma y de sus empresas y esas medidas afectan a todos ‎los aprendices de brujo del capitalismo chino, especialmente a los del mundo digital y los que ‎operan centrados sobre todo en el crédito. Eso nos lleva a pensar en Facebook y en los ‎intentos de ese emporio por crear su propia moneda digital, y también en Amazon, que tiene una ‎idea similar y que se ha ofrecido a Biden, por ejemplo, para distribuir la vacuna contra el Covid-‎‎19.‎

En definitiva, lo que hizo el gobierno chino con esa operación fue afirmar la primacía del poder ‎político (y social) sobre el capital privado.‎

Es obvio que eso no era el comienzo de la desaparición del capitalismo chino. Pero sería miope ‎no ver en ello una seria llamada de atención a los oligarcas existentes y futuros. El capitalismo ‎occidental lo vio claro y dijo que fue «una represión que evidencia el poder centralizado de ‎los comunistas». Así se dijo en Estados Unidos y se repitió en la moribunda Europa, aunque ‎se trataba en realidad de una acción lógica dentro de la «economía de mercado socialista» ‎de China, en la cual los servicios bancarios y financieros operan bajo el control estatal para ‎el interés público. Es decir, se atajó la especulación, se evitaron las burbujas financieras y todo ‎lo que causa las crisis financieras cíclicas que caracterizan el capitalismo. No es que se fuese a ‎producir algo así en China, pero podría haber sucedido si los «burócratas de nivel medio» ‎no hubiesen detenido el proceso. ‎

El hecho es que el gobierno chino decidió actuar para que algo así no se produjese nunca.‎

Es evidente que no se puede negar que en los últimos 40 años, sobre todo en ‎los primeros 30 de esos 40 años, el capitalismo fue crucial para impulsar el desarrollo de ‎la China de hoy. Pero se hizo a un gran costo, al que ahora se le están poniendo cotos. ‎Reconocer esto es puro materialismo histórico. Y, ya que lo mencionamos, se puede recurrir ‎a Marx para argumentar que el control del capital es crucial para el proyecto de desarrollo ‎socialista y que si se deja el capital a su libre albedrío, pronto se pone de manifiesto que ‎sus intereses de clase superan su lealtad a la nación.‎‎

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN‎

En ese camino de 40 años, China ha ganado mucho pero también perdió mucho en términos de ‎filosofía y de valores. El consumismo ocupa, como en nuestras sociedades occidentales, ‎un lugar central. La mentalidad frívola, ansiosa e indolente, también. Los sueños de ‎los burgueses chinos son casi los mismos que en Occidente. Pero, a diferencia de otras partes, ‎en China hay mucha resistencia a esas tendencias, especialmente en las universidades y en un ‎sector nada desdeñable de la juventud. Esa resistencia “universitaria” ya ha obligado ‎al gobierno a modificar el rumbo para alejarse en algo del modelo de enseñanza occidental y ‎recuperar el modelo propio [1].‎

La resistencia de los sectores universitarios tiene un notorio éxito: en enero de 2020 ‎el Ministerio de Educación emitió una normativa que obliga los establecimientos de enseñanza ‎primaria y secundaria a usar sólo libros chinos, ante el hecho que muchas escuelas utilizaban ‎libros de texto extranjeros. La justificación de esa medida no tiene contra-argumentación ‎posible puesto que se señala como objetivo «desarrollar la autonomía académica en lugar de ‎seguir ciegamente la educación extranjera».‎

En ese mismo sector se ha visto otro movimiento, no inesperado pero sí sorprendente por ‎su energía: en julio de 2021 se vio una arremetida contra el muy lucrativo sector de la ‎enseñanza privada. La ofensiva tomó 2 formas: China fortaleció el control sobre la enseñanza ‎privada y, al mismo tiempo, incrementó los fondos y medios dedicados a la enseñanza pública. ‎

En China la educación está muy por encima de la media de cualquier país, especialmente en ‎el ámbito universitario, y las academias privadas, los cursos privados de apoyo y preparación a ‎los exámenes y la educación competitiva llevaban mucho tiempo haciendo su agosto… ‎hasta ahora. Los nuevos ricos, obsesionados con el éxito de su prole, no tienen reparos en ‎gastar lo que sea para que sus retoños se hagan un huequito entre la élite. Eso ha permitido ‎que haya gigantes de la educación parecidos a Jack Ma y algunos de ellos son quienes usan como ‎referencia el modelo educativo de Estados Unidos. ‎

La nueva ley aprobada por el gobierno chino para el sector de la educación restringe bastante los ‎privilegios de que gozaba la enseñanza privada. No sólo eso, sino que también está recuperando ‎textos escolares de contenido propio, alejándose del «modelo occidental» y limitando también ‎esta forma tan importante de penetración del capitalismo en las nuevas generaciones. Prácticas ‎que hasta ahora fueron, si no alentadas, al menos toleradas, ahora ven restringido su marco de ‎acción.‎

Y por si todo eso fuera poco, este mes de agosto ha estado marcado por la adopción de medidas ‎sobre la industria de los videojuegos y su impacto en los menores. Pero aquí hay que hacer una ‎salvedad: la acción no ha venido del gobierno sino de un sector del gobierno.‎

La historia comienza el domingo 1º de agosto, cuando el Diario de Información Económica, ‎vinculado a la agencia de noticias Xinhua, publicó una investigación que calificaba los juegos ‎‎online como «opio espiritual», «droga electrónica» para los jóvenes y estimaba que no debe ‎subestimarse su impacto en la salud de los adolescentes. En China, hablar de opio es como ‎mencionar el diablo porque todavía se mantiene el recuerdo de la «guerra del opio» que ‎Occidente utilizó para hundir el imperio chino e invadir el país. La «guerra del opio» permitió a ‎Gran Bretaña anexar Hong Kong y la drogadicción se generalizó, favorecida por las potencias ‎occidentales.‎

La consecuencia inmediata fue que, al día siguiente, la principal empresa de videojuegos del país ‎perdió en la bolsa más de un 6% y hubo otras que perdieron hasta un 12%, lo cual representa ‎miles de millones –se dice que el equivalente a 55 000 millones de euros.‎

El revuelo fue mayúsculo y algo debió suceder dentro del gobierno o en el Partido porque ‎el artículo fue suavizado con otro en el que desaparecía la expresión «opio espiritual», aunque ‎se mantenía todo lo demás. Por ejemplo, que la adicción a los juegos online tiene «un ‎impacto negativo en la fisiología y en la psicología de los adolescentes», que «afecta el rendimiento académico» y que «conduce a trastornos de la personalidad».‎

Por una parte, el hecho que algunas expresiones se hayan “suavizado” o hayan desaparecido, ‎mientras se mantuvo el grueso del artículo, indica que hay una lucha evidente entre quienes ‎apuestan por el negocio y quienes se preocupan por la población. El sector de los juegos ‎‎online, como en todas partes, es muy lucrativo y genera ganancias por cientos de miles de ‎millones. Y ha habido una especie de “explicación” ya que en un artículo posterior, publicado ‎el lunes 2 de agosto, se dice que es «inmoral culpar a las compañías de videojuegos» porque ‎‎«los padres y la comunidad en general son responsables de abordar el juego excesivo» y que ‎‎«las escuelas, los desarrolladores de juegos, los padres y otras partes deben trabajar juntos».‎

Pero las empresas han percibido la llamada de atención. La más importante de ellas –Tencent, que ‎controla la mitad del mercado chino– dijo el martes –un día después de registrarse las pérdidas– ‎que va a introducir «salvaguardias tecnológicas para limitar el tiempo de juego a los menores de ‎‎12 años». Tencent dice que impondrá un sistema que sólo permitirá jugar una hora diaria en ‎días escolares y 2 horas durante los fines de semana y días feriados, sólo hasta las 10 de la ‎noche y nunca antes de las 8 de la mañana. Tencent también anuncia que inspeccionará a ‎cualquier usuario que siendo menor de edad finja ser adulto.‎

En cualquier caso, es interesante la publicación del artículo, donde se señalaba que diversas ‎encuestas han demostrado que casi un 12% de los alumnos juegan todos los días, que más de ‎un 26% lo hace cada 2 o 3 días y que deben implementarse medidas que complementen ‎las que ya se han puesto en marcha sobre la enseñanza privada, sobre todo en materia de ‎tutorías, para salvaguardar el bienestar social y construir un entorno cibernético saludable, ‎porque se apunta así al desarrollo económico y social a largo plazo. El artículo decía también ‎que «no se puede permitir que ninguna industria se desarrolle de una manera que destruya ‎una generación».‎

Por supuesto, lo palabra menos dura que se ha dicho sobre esto en Occidente es «represión». ‎Como es lógico, en Occidente se habla de las pérdidas económicas –no sólo de las compañías ‎chinas, sino de las occidentales–, se estima que supondrán un billón de dólares y se preguntan si ‎‎«la represión de Xi contra las empresas de tecnología y tutoría [referencia a la enseñanza ‎privada] se detendrá ahí». Aquí es importante el lenguaje: Rusia es «la Rusia de Putin», ‎China es «la China de Xi». Pero a nadie se le ocurre hablar de «los Estados Unidos ‎de Biden», de «la Gran Bretaña de Johnson» o de «la Francia de Macron». Putin y Xi ‎personalizan toda la maldad del mundo y tiene que quedar claro siempre.‎

Evidentemente, arremeter contra las medidas chinas no es políticamente correcto porque ‎en Occidente se hace lo mismo, aunque no se actúa como en China. Por eso en un primer ‎momento se dijo que «se teme que vaya demasiado lejos», que «dañe el sector» y que eso ‎supondrá «dañar el crecimiento a corto plazo y la innovación a largo plazo». O sea, que ‎se puede vigilar (sólo un poquito) a los monopolios de los videojuegos pero, eso sí, sin asustar ‎porque esa vigilancia «genera una reducción del crecimiento del Producto Interior Bruto».‎

En todo caso, «China (la China de Xi, expresión que ya se repite de forma machacona) está ‎restringiendo la economía privada» y eso supone que «los consumidores también están ‎sufriendo».‎

De manera muy gráfica nos dicen que «los líderes del Partido Comunista parecen cada vez ‎más cómodos aceptando un daño económico considerable para lograr objetivos no económicos». ‎Esto es la expresión del capitalismo en estado puro: lo único importante es la economía y ‎no lo social, que el capitalismo considera parte de «objetivos no económicos».‎

En medios chinos izquierdistas chinos, que los hay (claramente maoístas), se habla muy bien de ‎las medidas del gobierno «contra las tendencias antisociales», se resalta que «frenan los ‎excesos del desarrollo capitalista» y «reafirman la primacía del socialismo». No he visto este ‎discurso en las páginas gubernamentales, pero algo de eso hay.‎

Tanto que, ahora sí, cuando ya han pasado unos días, son muchos los medios de propaganda ‎occidentales que hablan de la «nueva represión». Y se leen cosas como ésta: «Alibaba ‎‎(la empresa de Jack Ma) y Tencent, dos de las empresas más grandes de China y entre las ‎más visibles para los inversores internacionales, han recibido grandes golpes». También ‎nos dicen que «muchos inversores estadounidenses están tratando de anticipar posibles objetivos ‎para la próxima represión de China». O que «Muchos analistas han recurrido a leer viejos ‎discursos del presidente Xi y analizarlos en busca de pistas sobre otras empresas y negocios que ‎podrían ser blanco de ataques».‎

Bloomberg, que controla más de un tercio de toda la industria financiera del capitalismo, ‎es quien da la pista definitiva: «Xi ha denunciado el contenido en línea “obsceno”, la desigualdad ‎educativa y la especulación sobre el precio de la vivienda en los distritos escolares populares». Y ‎recalca: «en este punto deberíamos saber que Xi generalmente cumple lo que dice».‎‎

EL ORIGEN: EL XIV PLAN QUINQUENAL‎

A lo mejor se puede dar una pista de por dónde irán ahora las cosas: los bienes raíces (edificios, ‎terrenos, o sea vivienda), disponibilidad y asequibilidad de la atención médica (la experiencia ‎acumulada durante la epidemia de Covid-19 es determinante) y la jubilación (protegerla y ‎asegurarla en condiciones óptimas). No hay que olvidar que China cuenta 1 400 millones de ‎habitantes. Habrá sin duda más sectores –como la educación, aún en proceso de renovación ‎pese a lo referido más arriba–, pero el camino está claro y marcado desde un poco antes de ‎estos movimientos anticapitalistas o de freno al capitalismo. Es lo que en China se conoce ‎como «abordar las tres grandes montañas», que son la sanidad, la educación y la vivienda.‎

El camino que China recorre se trazó en el XIV Plan Quinquenal, aprobado en el XIX Pleno del ‎Comité Central del PCCh, realizado del 26 al 29 de octubre de 2020. Ese camino establece una ‎‎«combinación flexible» de capital público y privado, aunque destacando que «es el Estado ‎el sujeto principal de la economía y quien establece las condiciones económicas». O sea, ‎el interés de las empresas privadas está subordinado al Estado, como ha quedado ‎palmariamente comprobado con la pandemia y en la forma cómo China la enfrentó y está ‎quedando muy en claro también ahora, o más, con las medidas aprobadas –y las que vendrán.‎

Esas medidas están causando sorpresa y alarma en el mundo capitalista occidental. ‎

La transnacional financiera estadounidense Morgan Stanley ha sido quien más claramente lo ha ‎expresado hasta ahora, el 8 de agosto de 2020: ‎

«Está produciéndose un profundo cambio de política en China. Para lograr los objetivos ‎de garantizar la estabilidad social y hacer que el crecimiento económico sea ‎más sostenible, los responsables de la formulación de políticas han iniciado un ciclo de ‎endurecimiento regulatorio de gran y amplio alcance. Este nuevo rumbo dará forma a ‎la evolución de la economía y los mercados de capitales de China en los próximos años ‎‎(…) Si bien este cambio de política no debería sorprendernos, dado que la desigualdad de ‎ingresos es un problema mundial, la velocidad, la escala y la intensidad de las medidas ‎que estamos viendo en China hoy son inesperadas.»‎

Efectivamente, no se lo esperaban. Como tampoco han entendido ni entienden a China ‎ni el marco en el que todo esto se está haciendo: la conmemoración del centenario del Partido ‎Comunista. Porque lo que dice el XIV Plan Quinquenal es que cuando China habla de ‎‎«prosperidad común» y de ser un «país moderadamente próspero», es precisamente lo que ‎está haciendo con la «circulación dual o doble circulación», que es reequilibrar la economía china ‎hacia el consumo. En otras palabras, se acabó aquello de ser la fábrica del mundo. ¿Más claro ‎aún? China quiere menos capitalismo.‎

Morgan Stanley afirma que esto es «un paso atrás desde la perspectiva macroeconómica». Pero ‎esto era previsible desde que se anunció que China ha logrado acabar con la pobreza absoluta. ‎Se supuso que China, como Occidente, iba a quedarse ahí, manteniendo un porciento “aceptable” de su población en la pobreza. ‎

Pero no ha sido así. China ha vencido una etapa y está abriendo otra, para acabar con la pobreza, ‎pero con la pobreza en general, sin adjetivos. Por eso se habla de ser un «país ‎moderadamente próspero» y, para eso, ya alcanzada la primera meta –la eliminación de la ‎pobreza absoluta– habrá luchar ahora contra la desigualdad y acabar con ella.‎

De eso va el XIV Plan Quinquenal chino. Si se quiere reequilibrar la economía hacia el consumo, ‎como se dice, hay que elevar el nivel de los salarios. En eso se trabaja. El año pasado, habiendo ‎vencido ya el coronavirus, China incrementó el salario mínimo en un 46,7%. Está claro que un ‎aumento de salarios ayuda a los hogares… pero también afecta a los empresarios porque ganan ‎menos. Es la eterna lucha entre capital y trabajo y en China ahora está ganando el trabajo. ‎Por eso hay tanto nerviosismo, y malestar, en los grandes centros del capitalismo mundial que, ‎quiérase o no, no están en China. Como dice de nuevo Morgan Stanley: ‎‎

«El resultado es que, a corto plazo, los efectos del ciclo de endurecimiento regulatorio ‎deberían frenar el sentimiento empresarial general, reducir la inversión privada y afectar ‎el crecimiento a futuro. También puede disuadir a los inversores globales de profundizar su ‎participación en los mercados de capital de China.»‎

Hay que recordar la famosa estrategia de «doble circulación» diseñada en este XIV Plan ‎Quinquenal apuesta claramente por el consumo interno frente a las exportaciones. Es decir, ‎China mira más hacia dentro que hacia fuera, en todos los parámetros. Esto debe permitir ‎a China impulsar el desarrollo socioeconómico de su población tanto a corto como a mediano ‎plazo y –lo más importante– libre de presiones externas. ‎

Todos los movimientos aquí mencionados apuntan en esa dirección porque van dirigidos a sectores ‎en los que hay, por una parte, interés de los inversores extranjeros, con lo que se limita un tanto ‎dicho interés del capital foráneo, y, por otra parte, se los circunscribe a un ámbito mucho ‎más nacional y dentro de los parámetros establecidos por el Partido Comunista.‎

Fuente: CEPRID https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2615 

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor

[1] En 2014, se dio en China un importantísimo impulso a una ‎campaña denominada «Más Marx, menos Occidente» promovida por dos universidades, las de ‎Henan y Nankin, para presionar al gobierno chino para que se aumentara el número de ‎asignaturas marxistas en el sistema de enseñanza. Esa campaña fue asumida por un colectivo ‎de estudiantes llamado “Jóvenes Marxistas” y se ha extendido en prácticamente todos los ‎campus universitarios. Se critican la «pérdida de valores y la confusión social» entre ‎los estudiantes ante una sociedad que va perdiendo su propia cultura en detrimento de los ‎valores occidentales, promovidos por las prácticas capitalistas que se han implantado en China ‎desde hace casi 40 años. El movimiento ha adquirido una magnitud tal que el gobierno chino ‎se ha visto obligado a ir “desoccidentalizando” las materias universitarias e introduciendo ‎lo que el mismo gobierno llama «cursos de pensamiento y política», aunque evita darles un cariz ‎tan marxista como el que reclama este movimiento. Sin embargo, no puede dejar de tenerlo ‎en cuenta y así hay que interpretar la arremetida contra la enseñanza privada y la ‎nueva reglamentación del Ministerio de Educación chino. Nota del Autor.