“Bombardeo Mediático y Tiempos de Cambios”

Casi el 40% de la población occidental NO cree absolutamente nada de lo que dice la prensa. Así lo confirma el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, citando la agencia Reuters, que agrega que la mayoría de la gente huye de escuchar noticias. También que la abstención hace que los dirigentes carezcan de legitimidad y que no representen a sus pueblos. Y que el bombardeo mediático ya no le alcanza al imperio anglosajón para sostener su hegemonía absoluta del mundo.

También nos habla del crack financiero en curso, en el que repetirán las mismas tropelías del 2008, demostrando que no aprendieron nada. Aborda el agudo proceso inflacionario global que se ha desatado por sus nefastas administraciones, y alerta sobre la crisis de la deuda impagable de todos los países occidentales y de la creciente debilidad del dólar. También pone el foco en el aumento de las tasas de interés, que traerán sufrimiento y crisis, no solo a los países del sur, sino también a Europa y EEUU. Razona además sobre este “capitalismo financista” a la sombra del G7, que sepultó al capitalismo productivo del siglo XX y del fracasado modelo de los valores occidentales. Sin olvidar el “comunicando de la nada” de Biden en la Cumbre de las Américas, con solo vagas promesas y simples deseos.

Profundiza que hemos sufrido por décadas un bombardeo mediático que imponía un solo modelo de mundo, una sola forma de capitalismo y una sola forma de “sistema democrático”, además de sus supuestos valores. Pero que todo era simplemente dinero creando más dinero. Solo espuma y nada de líquido. Un mundo financiero puramente especulativo y sin respaldo de nada.

Por ello, la ola del gran cambio está llegando para marcar un momento histórico que consolida al mundo euroasiático, con China a la cabeza, que sigue ampliando sus áreas de influencia y sus relaciones comerciales, con proyectos concretos de producción, de interconexión, de instalación y mejoramiento de servicios entre sus naciones, independientes del control y de la supervisión del imperio anglosajón.

Y ante lo cual, Occidente no tiene contraprestaciones ni respuestas, salvo sus crisis económicas y bélicas, con su tremendo poder de policía global, de las cuales siempre termina traicionando a sus aliados, como fueron los casos de Irak, Libia, Afganistán y ahora posiblemente Ucrania.

Finalmente, nuestro director reflexiona con que los pueblos del sur global, y especialmente los países latinoamericanos, tienen que saber sortear las terribles consecuencias que traerá el derrumbe de este imperio feroz, con sus reacciones cada vez impredecibles y violentas, según se vaya sintiendo más y más acorralado y desesperado.

Eduardo Bonugli (Madrid, 19/06/22)

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