Invitado por el destacado periodista Alfredo Guruceta para su Programa «Con Sentido Común» en el último día del año 2024, realizamos un balance del 2024 y las tendencias Geopolíticas y Geoestratégicas del 2025 por le Canal «C» de Cablevisión de Córdoba y por Flow
NdR: Adjuntamos distintas versiones sobre las tendencias 2025 de Think Thank oXidentales (escribimos occidentales con X y no con «cc» por que Occidente se ha «oxidado» en su rol de creador de ideas transformadoras y avanzadas en contrario sensus el mundo multipolar y Sur Global crecen en «ideas» nuevas y poder) Carlos Pereyra Mele
La vuelta de Donald Trump al poder es el asunto del año. ¿Qué influencia tendrá en la guerra de Ucrania, Oriente Próximo o China?
2025 podría parecer un año en que cambiará todo. Vuelve Donald Trump y con él vuelven la imprevisibilidad, el pragmatismo y las decisiones radicales. Están preocupados en Kiev, Teherán, Pekín, Bruselas o Ciudad de México. Se frotan las manos en Tel Aviv, Moscú, Budapest o San Salvador. Todo el mundo está expectante.
Sin embargo, 2025 no supondrá un giro tan drástico. Con Trump probablemente se recortará el apoyo a Ucrania, se exacerbarán las tensiones con China, se dará carta blanca a Israel, se impondrán barreras comerciales, crecerá la extrema derecha, aumentará el rechazo a la inmigración y sufrirán el multilateralismo y el derecho internacional.
Pero todas estas tendencias ya estaban ahí. Aunque Trump protagonizará el 2025, su vuelta no va a traer un cambio estructural ni será la causante de todo. Más bien es un síntoma y un acelerador de derivas que ya hemos ido viendo en los últimos años.
Vuelve la guerra comercial
Uno de los asuntos más importantes de 2025 será el regreso de la guerra comercial. Trump ha declarado que su palabra favorita es “arancel”. Como en su primer mandato, adoptará una política comercial agresiva contra China, pero no solo: ya ha amenazado con una tasa general a las importaciones de entre el 10 y 20%, de al menos el 25% para sus vecinos Canadá y México y hasta del 60% para China.
No está claro que Trump pueda aprobar estos aranceles sin la aprobación del Congreso. Tampoco si pretende hacerlo o si es una forma de presión diplomática a países como Canadá y México para que hagan más para controlar la entrada de inmigración y fentanilo en Estados Unidos. Incluso no es seguro que, de aprobarse, los aranceles lleguen inmediatamente. Lo más probable es que no sean tan extremos y que se impongan por fases a partir del verano.
Tras un 2024 convulso, la imprevisibilidad de Donald Trump marcará el 2025.
Aun así, las previsiones son preocupantes, en particular para China. Su economía no pasa por el mejor momento y se estima que la guerra comercial podría restarle un 0,5% de crecimiento en 2025, dejándolo en apenas el 4% y el 3% en 2026. Pekín no responderá con un arancel total a Estados Unidos, pero sí a productos concretos, y tratará de estimular su mercado interno flexibilizando su política monetaria. Otro perjudicado será Alemania, que se prevé que acabe 2024 en recesión y se estanque en un 0% de crecimiento en 2025.
Algunos países se beneficiarán de la tensión comercial con China. India o Vietnam se están posicionando como alternativa a las fábricas del gigante asiático, aunque el trasvase no está siendo tan rápido como se había augurado. India volverá a ocupar titulares en 2025, después de convertirse en el país más poblado del mundo en 2024: este año probablemente superará a Japón como la cuarta economía global, por detrás de Estados Unidos, China y Alemania, consolidándose como una gran potencia en ascenso.
Con todo, la guerra comercial dañará la economía global. Los aranceles ralentizarán el crecimiento y harán subir la inflación, lo que podría llevar a los bancos centrales a moderar su bajada de tipos. Además, agravarán una crisis latente de deuda soberana: muchos Gobiernos acumularon grandes déficits para salir de la pandemia y ahora, con el crecimiento estancado y el dólar encareciéndose, les será más difícil pagar sus préstamos. En 2025 hasta 54 países, un récord, destinarán más del 10% de su presupuesto nacional a pagar intereses de deuda. Es una enorme losa para países con Gobiernos autoritarios, alto desempleo joven y gran tensión social, como Pakistán, Egipto o Nigeria, donde podrían estallar disturbios.
Europa tiembla ante Trump
La guerra comercial llega en un contexto de descomposición política para la Unión Europea. Aunque acaba de constituirse la nueva Comisión, las dos potencias de la UE, Alemania y Francia, están en crisis: Alemania celebrará unas elecciones anticipadas el 23 de febrero que ganará el partido conservador CDU, partidario de la ortodoxia fiscal y las barreras a la inmigración. El probable nuevo canciller, Friedrich Merz, tendrá que gobernar en coalición con los socialdemócratas o los verdes. Los ultras de AfD no entrarán en el Gobierno pero podrían quedar segundos, un resultado histórico cuando se cumplen ochenta años del fin de la Alemania nazi.
En Francia, el presidente Emmanuel Macron nombró a finales de 2024 un nuevo primer ministro de centro liberal, François Bayrou. Pero Bayrou cuenta con menos apoyos que su antecesor, Michel Barnier, quien fue derrotado en una moción de censura. Por tanto, es probable que el nuevo Gobierno también caiga o que, para salir de la parálisis, se convoquen nuevas elecciones legislativas anticipadas a partir de julio, un año después de las anteriores. Antes de eso, el 31 de marzo, se sabrá si la líder ultra Marine Le Pen queda inhabilitada para presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, que espera ganar.
Entretanto, un sector a vigilar este año en Europa será el agrario. Productos como la aceituna y el vino españoles, junto a otros del campo europeo, sufrirán por los aranceles estadounidenses. También podría generar tensión la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que se firmó en diciembre pero todavía no se ha ratificado. Varios países de la UE, capitaneados por Francia, se oponen y no es descartable que el acuerdo descarrile, sobre todo si los agricultores salen a protestar en Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos o España.
Los aranceles de Trump no serán la única causa de preocupación para Europa. El estadounidense siempre ha sido crítico con la OTAN y con la falta de inversión en defensa de los europeos (España es el socio que menos porcentaje de su PIB destina, un 1,28%, lejos del 2% comprometido). Trump presionará para que se aumente el gasto e incluso ha amenazado con abandonar la OTAN, en otro ejemplo de su estilo negociador. No lo hará —ni siquiera está claro que pueda hacerlo—, pero puede boicotearla desde dentro. Le bastaría con retirar a su embajador, reducir su aportación o desentenderse del compromiso de defensa mutua para que la OTAN quedara en entredicho, y la defensa europea, comprometida.
La nueva Administración Trump traerá otros ataques al multilateralismo y las organizaciones internacionales. Se espera que vuelva a sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París, como ya hizo en 2017. Esto pondrá en peligro los esfuerzos globales contra el cambio climático a solo un lustro de cumplirse el plazo de la Agenda 2030 y en un año, 2025, en el que se confiaba que el mundo llegaría al pico de emisiones.
También habrá tensiones entre Estados Unidos y sus aliados en foros como el Nafta —el acuerdo comercial con México y Canadá— o el G7, que reúne a las siete mayores economías occidentales. Trump también atacará a la ONU, la Organización Mundial de Comercio y los tribunales internacionales que están juzgando a Israel por la guerra en Gaza: la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional. En este contexto se cumplirán ochenta años del final de la Segunda Guerra Mundial, y las conmemoraciones mostrarán más división que unión entre Estados Unidos, Europa, Rusia o China, antiguos aliados en aquel conflicto.
¿Alto el fuego en Ucrania?
La llegada de Trump y la debilidad de Europa no son buenas noticias para Ucrania. En 2025 se cumplen tres años de la invasión rusa a gran escala. Hasta ahora los ucranianos han mantenido el pulso, pero serán incapaces de ganar sin apoyo. Al contrario: se acercan poco a poco a la derrota mientras pierden terreno en el Donbás y Kursk. Por esa razón, es probable que este año veamos negociaciones entre Ucrania y Rusia.
La solución definitiva para Ucrania no llegará en 2025, pero sí es probable un alto el fuego o al menos una negociación
Trump ha criticado la entrega de armas a Ucrania y se espera que recorte la ayuda militar para presionar a Kiev a negociar con Moscú. Ya tiene una propuesta inicial que incluye aplazar la entrada de Ucrania en la OTAN, crear una zona desmilitarizada fortificada en torno a la línea de frente y permitir que Rusia conserve los territorios ocupados. A cambio, Ucrania seguiría recibiendo armas occidentales. La zona desmilitarizada estaría custodiada por fuerzas europeas, obligando de paso a Europa a hacerse cargo del problema.
Pese a que estas propuestas parezcan tabú para el Gobierno ucraniano, puede que no tenga más remedio que aceptarlas. Más de la mitad de la población ya está de acuerdo con negociar para acabar la guerra cuanto antes, incluso a costa de ceder territorio a Rusia, aunque no hay que descartar tensiones internas si el acuerdo es humillante para Ucrania. También en Europa occidental se está reduciendo el apetito por seguir apoyando a Ucrania. La solución definitiva no llegará en 2025, pero sí es probable un alto el fuego o al menos una negociación.
Sin embargo, Trump también podría sorprendernos redoblando el apoyo a Ucrania. Pretende acabar con la guerra rápidamente y pactando: dijo poder hacerlo en veinticuatro horas. Pero si tras proponer un plan de paz y presionar a Ucrania para negociar, percibe que Rusia no es receptiva, podría decidir que la manera más rápida de cerrar el conflicto es asegurando una derrota rusa.
Rusia, por tanto, tiene buenas cartas para este 2025, pero las tornas podrían torcerse. Su economía y sus fuerzas militares están muy castigadas por la guerra. Y Vladímir Putin tiene otros frentes de los que preocuparse. Bielorrusia celebra elecciones presidenciales el 26 de enero: no serán limpias, pero en las últimas, en 2020, el fraude electoral masivo provocó manifestaciones contra el dictador Aleksandr Lukashenko, aliado del Kremlin, que a punto estuvieron de derrocarle. Las protestas podrían repetirse este año. Georgia, por su parte, también entra en 2025 entre graves disturbios contra la deriva autoritaria y prorrusa del Gobierno.
Rearme y tensiones en Asia
Los países asiáticos que dependen de Estados Unidos para su defensa tomarán nota del fin del apoyo a Ucrania. Japón, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas o Vietnam son aliados históricos de Washington o se han acercado en los últimos años para protegerse del auge de China y la agresividad de Corea del Norte. Seguirán tratando de mantener buenos lazos con Trump, pero algunos de ellos, como Japón o Corea, pensarán cada vez más seriamente en aumentar sus capacidades militares: sus dos Ejecutivos, conservadores y detractores de Pekín y Pionyang, están a favor del rearme.
Con todo, Corea del Sur podría cambiar de Gobierno antes de final de año: tras su intento de autogolpe, el presidente, Yoon Suk Yeol, ha sido suspendido. El Tribunal Constitucional debe decidir en los próximos seis meses si le destituye, en cuyo caso se celebrarían elecciones en máximo sesenta días. Pero no es improbable que Yoon supere el proceso y siga como presidente. Corea del Norte, reforzado por las ayudas económicas de Rusia, aprovechará la crisis política interna de su vecino para ganar legitimidad en la península y seguir haciendo tests balísticos.
La gran pregunta en Asia en los últimos tiempos es cuándo China invadirá Taiwán. Trump también ha estado amenazando a la isla con exigir un pago a cambio de su defensa. Mientras, China ha aumentado sus maniobras militares en el estrecho en las últimas semanas de 2024. Pero nada hace pensar que la temida invasión llegará este año. La economía china sufriría mucho con el ataque, que además sería muy difícil y pondría a medio mundo en su contra. Por el contrario, es mucho más probable que se agraven los choques en el mar del Sur de China, donde los buques chinos ya han tenido encontronazos con pesqueros filipinos en las aguas que se disputan ambos países.
Se consolida el reequilibrio en Oriente Próximo
La región más convulsa de 2024, Oriente Próximo, no lo será tanto en 2025. Israel ha salido claro vencedor de su choque contra Irán y sus aliados, en particular Hezbolá y Hamás, y ya ningún actor regional puede hacerle sombra. Mucho menos con Trump, que dará incluso más manga ancha al Gobierno israelí. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, tiene asegurada su supervivencia política gracias a estas victorias. A cambio, podría ofrecerle a Trump un alto el fuego en Gaza a principios de año, un éxito en política exterior para el magnate republicano nada más llegar a la Casa Blanca.
La violencia y la ocupación israelíes seguirán extendiéndose por los territorios palestinos. La opción de los dos Estados es ya una quimera
Sin embargo, la violencia y la ocupación israelíes no dejarán de extenderse por los territorios palestinos. La causa palestina seguirá suscitando solidaridad internacional, pero sin efectos prácticos: la opción de los dos Estados es ya una quimera. No es probable que Netayahu llegue tan lejos como para anexionarse Cisjordania, pero seguirá construyendo asentamientos y mantendrá la ocupación militar de la Franja de Gaza. Nada de eso impedirá que Israel siga acercándose a las monarquías del Golfo o, incluso, que normalice relaciones con Arabia Saudí este mismo año, con la mediación de Estados Unidos.
Otro país que mejorará sus relaciones con Israel es la Siriapost-Asad. Todavía es pronto para saber hasta qué punto su nuevo Gobierno aplicará una agenda islamista: por ahora parecen más centrados en la reconstrucción institucional y física del país, al que ya han empezado a volver miles de refugiados. Pero la represión a los críticos y las minorías será una preocupación en 2025. El principal grupo rebelde, HTS, domina el Gobierno de forma casi incontestada, así que no es probable un nuevo conflicto civil. El nuevo régimen está tratando de acercarse a Arabia Saudí y asentar relaciones cordiales con Estados Unidos, Europa, Israel y Turquía.
El futuro de Siria dependerá de la relación entre los principales grupos rebeldes.
Pero sí conviene vigilar la situación de los kurdos, que controlan el noreste del país con apoyo de Estados Unidos. Trump ya ha amenazado con retirar las tropas del país, y Turquía, hostil a la causa kurda, prepara una invasión para acabar con su autonomía. También está por ver qué pasará con las dos importantes bases militares rusas en Siria: Rusia, antiguo aliado de Asad, tiene en Tartús su único puerto en el Mediterráneo, y ya está negociando con el nuevo Gobierno para conservarlo.
Mucho peor lo tienen Irán y Hezbolá. Irán vivirá un repliegue en 2025: su red de alianzas ha sido destruida y su influencia se reduce en Líbano, Siria e Irak. Su economía está estancada por las sanciones y el régimen está muy cuestionado a nivel interno. Por si fuera poco, el líder supremo Alí Jamenei cumplirá 86 años en abril. Cuando fallezca, su sucesión provocará inestabilidad en el país. La llegada de Trump agravará la presión, y podría llevar a Irán a acelerar su programa nuclear justo cuando se cumplen diez años de la entrada en vigor del acuerdo que debería haberlo impedido.
Hezbolá, la milicia chií libanesa, sigue siendo un grupo poderoso y con un gran apoyo social en Líbano, pero su primacía ya no es incuestionable en el país. Su debilidad y la caída de la dictadura de Asad, tradicionalmente influyente en Líbano y aliada de Hezbolá, ofrecen una oportunidad al país para renovar su descompuesto sistema político y reducir la influencia de Irán y sus aliados. La elección de un nuevo presidente prevista para enero, tras dos años de vacancia, será una prueba de ello.
Venezuela y otros países a vigilar
Dos países que también donde la presión de la Administración Trump podría traer cambios son Venezuela y Cuba. El nuevo secretario de Estado, Marco Rubio, es un cubanoamericano conservador muy crítico con las dictaduras izquierdistas latinoamericanas. La expectación es total en Venezuela, que celebra su investidura presidencial el 10 de enero: debería asumir el cargo el opositor Edmundo Gonzalez, pero lo más probable es que Nicolás Maduro conserve el poder.
Cuba, por su parte, vive una crisis social sin precedentes que se podría agravar con la presión renovada de Estados Unidos y la posible muerte de Raúl Castro, de 93 años, último sostén del régimen. No es probable un cambio de sistema, pero sí protestas o un aumento de la emigración, que ya ha hecho que el país pierda casi un 20% de su población desde 2022. Washington también aumentará la presión contra Nicaragua y otros países de Centroamérica para que controlen la migración, lo que reforzará a Nayib Bukele, presidente de El Salvador, adalid de la mano dura y simpatizante de Trump.
La mayoría de los conflictos que seguirán en 2025 se concentran en África subsahariana.
Otros países donde la inestabilidad arreciará en 2025 son Sudán, sumido en la peor guerra civil del momento, o Myanmar, donde la junta militar pierde terreno cada día frente a las milicias rebeldes, aunque no colapsará tan rápido como el régimen sirio. También Mozambique, donde llegará al cargo un nuevo presidente en enero entre acusaciones de fraude, graves protestas, un conflicto en el norte y los estragos de un ciclón reciente. Camerún, por su parte, celebrará unas elecciones que perpetuarán en el poder al anciano dictador Paul Biya, de 91 años, si la oposición no logra impedirlo.
Un test para la democracia diferente al de 2024
2024 fue el año electoral más importante de la historia. 2025 no traerá tantas elecciones ni tan importantes para sus democracias, pero destacan cuatro en América Latina: Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina. Las dos primeras, ambas presidenciales, en febrero y agosto, serán tensas: Ecuador por la espiral de violencia del narco que vive el país y Bolivia por la grave división interna entre las dos facciones del partido gobernante, lideradas por el expresidente Evo Morales y el presidente Luis Arce.
Chile celebra elecciones presidenciales en noviembre y la izquierda perderá el poder tras cuatro años de presidencia de Gabriel Boric. De hecho, es probable que sea la primera vez en la historia reciente que haya dos candidatos de derechas en el balotaje, entre ellos el ultraderechista José Antonio Kast. Al otro lado de los Andes, el también ultra presidente argentino Javier Milei se enfrenta a un test en las elecciones legislativas de octubre, en las que no se juega el cargo pero sí comprobará si sus radicales reformas económicas tienen el apoyo de la población.
Parecida situación vivirá Italia, que celebra elecciones municipales y en varias regiones en septiembre. La coalición derechista liderada por Giorgia Meloni llega dividida y frente a una izquierda reforzada. No es probable, pero una derrota grave en regiones como el Véneto, tradicional feudo derechista, podría romper la coalición y hacer caer el Gobierno de Meloni. Quien seguro dejará el poder es el primer ministro canadiense Justin Trudeau: tras diez años en el cargo, su desgaste le hará perder las elecciones legislativas de este otoño frente al Partido Conservador, partidario de limitar la inmigración.
El mayor test para la democracia en 2025 será la agenda ultra de Trump y el poder de los magnates tecnológicos
Con todo, el mayor test para la democracia en 2025 no vendrá del lado electoral, sino de la agenda ultra de Trump y del poder de los magnates tecnológicos. El presidente, más ideologizado y poderoso que en 2016, pretende impulsar una agenda radical de recorte de impuestos y deportación de inmigrantes que, sumado a la guerra comercial, tendrá un alto coste económico. La aplicación del polémico Proyecto 2025, con el que los trumpistas predenten restringir el aborto y los derechos LGTBI, o desmantelar la Administración, generarán crispación y protestas en un Estados Unidos muy polarizado.
Elon Musk será uno de los protagonistas del año por su enorme influencia en el Gobierno de Estados Unidos. Tanta, que ya se le considera un presidente en la sombra. Musk usará su poder para difundir su ideología, propagar desinformación, apoyar a ultras en Hungría o Alemania y aumentar la influencia pública de las grandes tecnológicas privadas. No tardarán en aflorar los choques personales entre dos ególatras como Musk y Trump, y no es descartable que Trump expulse al dueño de Tesla de la Casa Blanca antes de que acabe el año. Pero incluso así, el creciente poder de individuos como Musk, o su aliado Peter Thiel, supone el mayor riesgo para la democracia en este 2025.
Por Daniel Symcha que autoriza su publicación en Dossier Geopolitico
En el año 2007 el General de cuatro estrellas del ejército estadounidense y ex comandante supremo aliado de la OTAN en el periodo 1997-2000, Wesley Clark durante una entrevista en el medio estadounidense “Democracy now” conducido por la periodista Amy Goodman, afirmó haber tenido conocimiento de la nueva la estrategia militar de los EEUU diez días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Clark dijo públicamente que un ex oficial de su Estado Mayor en su oficina del Pentágono había recibido un memorando de la oficina del entonces Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que describía cómo los EEUU iban a eliminar a siete países en cinco años, empezando por Irak, y continuando luego por Libia, Líbano, Somalía, Sudán, Siria y, finalmente, Irán.
Veintitrés años después alternando entre las “Revoluciones de Colores” (Yugoslavia, Ucrania, Georgia, Kirguistán y Líbano) del periodo que va del año 2000 al 2005; las “Primaveras Árabes” (Kuwait, Sudán, Jordania, Siria, Egipto, Irak, Marruecos, Palestina, Bahrein, Túnez, Libia, Sáhara Occidental y Yemen) en el periodo que va del año 2010 al 2012; las intervenciones militares directas mediante alianzas como en el caso de Kuwait, Afganistán e Irak; el apoyo a las intervenciones de aliados como Israel o incentivando y solventando grupos insurgentes armados, vemos que no solamente se cumplió lo denunciado por el entonces General Clark sino que se consolidó un arco de fuego en torno a Rusia y China y se instaló un proceso socio económico que menoscaba la economía europea bajando las capacidades productivas y depreciando su moneda en el mercado mundial.
Estrategia del caos
Si bien más allá de las invasiones a Panamá y Granada los EEUU no han tenido ninguna victoria militar de manera singular, la anglosfera se especializa en elaborar alianzas que permitan mantener el status quo de dominación a escala global potenciando las capacidades de intervención. Un claro ejemplo de ello es el primitivo UKUSA (United Kingdom – United States of America Agreement) del año 1946, que posteriormente dará lugar a la alianza denominada “Los cinco ojos” un acuerdo de cooperación en inteligencia entre cinco países: Estados Unidos, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Canadá, Australia, Nueva Zelanda.
Otro de los ejemplos es la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) del año 1949 que involucra a 30 países y tuvo intervenciones militares de acuerdo a los intereses geopolíticos anglo-norteamericanos: Guerra del Golfo (En 1990 y 1991, la OTAN llevó a cabo las operaciones Anchor Guard y Ace Guard, a petición de Turquía); Bosnia y Herzegovina (Embargo de armas y zona de exclusión aérea); Kosovo (Con el envío de una fuerza de 3.700 hombres en 1999 y la realización de una campaña aérea contra las fuerzas serbias); Afganistán (En 2003 se hizo cargo de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, ISAF, del Consejo de Seguridad de la ONU); Somalia (Desde 2008, llevan a cabo una serie de operaciones navales antipiratería); Libia (En 2011 estableció una zona de exclusión aérea e inició ataques aéreos a las fuerzas libias); Ucrania (Desde la “Revolución Naranja” y luego la anexión rusa de Crimea en 2014, la OTAN ha intensificado sus operaciones de vigilancia aérea y apoyo a las fuerzas ucranianas).
La desestabilización lograda en la región del Magreb, es decir, el norte de África y de los países de la región oriental del Mar Mediterráneo implicó un costo social muy alto para Europa continental y un fuerte impacto para las estructuras políticas que se encontraban bajo la influencia de la OTAN y su red de organizaciones destinadas a contrarrestar las amenazas híbridas implementando nuevos conceptos estratégicos de gobernanza partir de fomentar redes intergubernamentales e intersectoriales bajo un mismo criterio lo cual impactó sobre la construcción de sentido en la población civil europea, permitiendo asimilar las acciones militares sin prever las consecuencias de las mismas sobre las sociedades. Ejemplo de esto es el Hybrid Coe (Centro Europeo de Excelencia para la Lucha contra las Amenazas Híbridas) con sede en Helsinki, Finlandia (Hybrid Coe, 2014).
La crisis militar y social europea donde se mueve la OTAN y los magros logros obtenidos viene a poner en claro la incapacidad demostrada por la organización para hacer frente a la defensa de los intereses vitales de Europa lo cual quedó en evidencia durante la veloz expansión de un ataque biológico, como fue la pandemia del Covid 19.
La creación de organizaciones armadas
La participación de mercenarios en las guerras no es un asunto nuevo. Ya Maquiavelo planteaba la necesidad de evitar su uso porque no se podía garantizar su lealtad.
EEUU apoyó, mediante las ganancias del negocio de la droga entre las comunidades negras de la Costa Oeste norteamericana coordinado por la CIA, a los contrarrevolucionarios en Nicaragua. El descubrimiento de este sistema de financiación ilegal le costó la vida al periodista Gary Webb del periódico San Jose Mercury News. Mucho antes el gobierno norteamericano mediante la CIA financió a los grupos anticastristas que fueron derrotados en Bahía Cochinos, Cuba. Caso similar sucedió con los Talibanes durante la ocupación rusa en Afganistán.
Podríamos enumerar cientos de casos, pero lo cierto es que el armado y financiamiento de grupos armados alrededor del planeta es moneda corriente para la política exterior norteamericana en su estrategia del caos.
Centrándonos en Oriente Medio, Al-Qaeda se formó a fines de los años 80 del siglo XX, cuando un grupo de voluntarios árabes, respaldados por Estados Unidos, se unió a la lucha de los muyahidines que enfrentaban la ocupación soviética en Afganistán (BBC, 2004). Estado Islámico (ISIS) surgió como una organización terrorista cercana a Al Qaeda para enfrentar la invasión de Irak en 2003 pero todos sus atentados posteriores son contra intereses y objetivos europeos, no norteamericanos a excepción del atropellamiento del año 2017 en Nueva York, algo no muy profesional ya que murieron más argentinos (5) que norteamericanos (2).
Hacia 1989 se formó el DAESH, es decir el “Estado Islámico en el Levante” (África), un grupo terrorista paramilitar de naturaleza yihadista wahabita que se unirá a Al-Qaeda en 1999 para recibir entrenamiento y financiación. En 2014 se separan de Al-Qaeda y declararon un Califato en territorio de Irak y Siria (Arroyo, 2021) y proyectarán poder sobre países del África, zona de influencia europea.
El movimiento de resistencia islámica “Hamás” surgió por primera vez en 1987 pero las primeras raíces del movimiento surgieron a mediados de la década de 1940, con el establecimiento de los Hermanos Musulmanes en Gaza quienes desarrollaban actividades educativas religiosas y culturales, no militares. Hacia los años 60 del siglo XX comienza dentro de la organización un “movimiento correctivo” que incluye el manejo de armamento y se une este segmento a la FATAH, organización político-militar palestina, fundada en 1958 en Kuwait. Esta unidad tendrá su final en los acontecimientos de 1970 conocidos como “Septiembre Negro”. El ex Presidente Egipcio Hosni Mubarak, acusará a Israel de crear Hamas para combatir desde adentro la resistencia de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) (Essam, 2024).
Hamas llevará adelante un ataque sobre la población civil israelí el 7 de octubre de 2023 lo que desencadenará una avanzada militar de Israel sobre la Franja de Gaza primero y posteriormente contra el Líbano. Este ataque, perfectamente registrado audiovisualmente y difundido en redes sociales, no afectó infraestructura crítica ni infraestructura militar clave salvo la creación de sentido en la opinión pública.
Irán, Ucrania y Taiwán
Un punto estratégico de alta importancia geopolítica se encuentra al sur de la península arábiga, en Yemen, puerta de acceso al Mar Rojo y por lo tanto al canal de Suez. En Yemen se desarrolló una de las “Primaveras Árabes que terminó con la presidencia de Ali Abdullah Saleh, asumiendo el gobierno el mayor general del ejército yemení, Abd al-Rahman Rabbuh al-Mansur al-Hadi hasta el año 2022 donde cede el mando al Consejo de Liderazgo Presidencial. En 2014 luego de un intento de Golpe de Estado, comienza una guerra civil que dura hasta el presente con cuatro actores: la República de Yemen, El Movimiento Ansar-Allah, también conocido como «Hutí», Al- Qaeda y La coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Las fuerzas hutíes atacan a toda embarcación de bandera israelí, norteamericana o anglosajona que navegue por el estrecho de Bab el-Mandeb en solidaridad con la población de Gaza asediada por las fuerzas armadas israelíes. Los rebeldes hutíes contarían con el respaldo logístico y armamentístico de Irán.
Mientras tanto, en 2014 en Ucrania era derrocado el presidente Viktor Yanukovich a partir de la revolución denominada “Euromaidan” donde tuvo una activa participación en las revueltas Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos del gobierno norteamericano y lobista de las principales empresas productoras de armamentos de su país, entre las que se General Dynamics, Northrop Grumman y otras corporaciones cuyas ganancias crecen en proporción al belicismo de la política exterior de Estados Unidos (Boron, 2022).
Tras la caída de Yanukovich asume el gobierno Petró Poroshenko quien busca sumar a Ucrania a la OTAN y lleva adelante una serie de medidas contra la influencia rusa y la población rusoparlante en el país lo que genera reclamos sociales siendo el punto máximo el incendio de la sede de la Central Sindical de Odessa donde murieron 47 manifestantes que pedían un referéndum para alcanzar la autonomía de los Óblast de Crimea, Odessa, Donetsk, Jerson, Zaporiyia y Lugansk donde comienzan movimientos separatistas. En 2019, electo Volodímir Zelensky, actor, comediante, abogado y político ucraniano, profundizará las medidas de Poroshenko, solicitará el urgente ingreso a la OTAN y concentrará tropas en el límite de las regiones sublevadas lo que utilizará Rusia como excusa para organizar una “misión militar especial” destinada a proteger a las poblaciones rusoparlantes y a las regiones que se declararon independientes mediante un referéndum.
Mientras tanto, Gran Bretaña se suma al Acuerdo Integral y Progresivo para la Asociación Transpacífico, un pacto comercial histórico acordado en 2018 entre 11 países incluidos Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
En paralelo, en marzo de 2023, Estados Unidos, Reino Unido y Australia llevaron adelante el AUKUS, un plan para crear una nueva flota de submarinos de propulsión nuclear de cara a poder hacerle frente a una proyección del poder militar chino.
En este contexto se incrementaron las tensiones con China por la presencia de legisladores norteamericanos en Taiwán así como también por el posicionamiento de naves de combate de la Séptima Flota norteamericana en las proximidades de la isla. Este es el escenario donde el Presidente Argentino promete a la Generala Richardson, Jefa del Comando Sur Norteamericano, que la base multipropósito argentina ubicada en Ushuaia será de uso compartido con las tropas norteamericanas.
Aproximación indirecta y política norteamericana
En este contexto global, se desarrollan en 2024 las elecciones en los EEUU las cuales ganó de manera contundente, Donald Trump quien promete terminar con la guerra de Ucrania. Durante este tiempo se incrementa una serie de acciones armadas, la mayoría de carácter asimétrico, en todo oriente medio volviendo a tener presencia organizaciones terroristas que operan conjuntamente sobre puntos de interés para la hegemonía norteamericana como Siria o el Líbano; se incrementa la tensión entre Israel e Irán con ataques directos; Israel ataca a Gaza en represalia a Hamás; Yemen ataca a Israel; la Alianza Árabe con apoyo británico y norteamericano atacan a los rebeldes en Yemen; se producen revueltas en Georgia; Talibanes atacan puestos fronterizos pakistaníes; recrudecimiento de los ataques de las filiales de Estado Islámico y Al Qaeda en Burkina Faso, Malí o Níger; la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz contra el gobierno pakistaní; los cortes de fibra óptica submarina en el Mar Báltico y el cierre del paso de gas por Ucrania hacia Europa.
La retirada de los Demócratas de la administración norteamericana parece incluir un campo minado a escala global basado en la post legalidad “una situación en la que el derecho interno e internacional se manipula, se desconoce o se quiebra a expensas de un bifronte Estado gendarme que opera con escasa rendición de cuentas hacia adentro y con excesivo despliegue militar hacia afuera” (Tokatlian, 2012).
Se han activado todos los dispositivos estatales y paraestatales bajo la órbita del poder hegemónico para que jueguen de manera simultánea en todo el tablero geopolítico. Así podemos ver como fuerzas irregulares no estatales de supuesto origen islámico como el ISIS alcanzan altos niveles de organización, sincronización, control territorial e intervenciones cada vez más violentas, pero no atacando objetivos israelíes o norteamericanos sino territorios y objetivos europeos o musulmanes tal como lo fueron los atentados en París de noviembre del año 2015 contra bares en Saint Denis, la toma de rehenes en la sala de conciertos Bataclan y explosiones en los alrededores del Estadio de Francia; el atentado en la sala de conciertos Crocus City Hall, en Krasnogorsk en las afueras de Moscú, la capital rusa (Roth, 2024) o la masacre de Kermán, en el sur de Irán con 103 muertos. (Di Bussolo, 2024)
Mientras tanto a excepción de los elementos de la Armada estadounidense desplegados en las proximidades de las mencionadas zonas de crisis, las tropas estadounidenses luego de la retirada de Afganistán, se encuentran acantonadas y a la espera en diferentes posiciones como la Base Aérea de Al Udeid en Qatar, la Base Aérea de Incirlik en Turquía, la Base Aérea de Ali Al Salem en Kuwait y la Base Naval de Bahrain, ubicada en la isla de Juffair, en el Reino de Bahréin (Schaer, 2024). Posiciones estratégicas para las operaciones militares de Estados Unidos en la región como por ejemplo soporte de inteligencia para Israel y las fuerzas irregulares que operan a favor de intereses norteamericanos, apoyo aéreo y ataques con misiles y, sobre todo, estar preparados para que cuando las operaciones híbridas comiencen a generar malestar social, poder avanzar sobre el objetivo final, Irán.
Están dados todos los elementos y los pasos de una estrategia de aproximación indirecta (Hart, 1960) que tan bien describe en su obra el franco británico Basil Henry Liddéll Hart…
…un dinamismo entre los diferentes frentes de combate que dispersan la atención, recursos y esfuerzos de quien en verdad es el objetivo principal de una estrategia militar planteada en 2001, Irán.
Roth, A. (23 de Marzo de 2024). Islamic State’s deadly Moscow attack highlights its fixation with Russia. Londres, Londres, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
Balance geopolítico de un año que vivimos peligrosamente – Por Carlos Pereyra Mele, Radio Belgrano AM650 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina
Tradicional columna de Política Internacional del Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele -de los días viernes-, analizando las políticas y la geoestrategias del año 2024 de los distintos Estados, Continentes y factores de Poder Global y sus proyecciones para el 2025, para el Programa «De Ayer a Hoy», que conduce el destacado periodista Miguel A. De Renzis por Radio Belgrano AM650 de Buenos Aires, República Argentina.
Buen año 2025
Lic. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/12/Carlos-Pereyra-Mele.jpg498748Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-12-29 18:07:492024-12-29 18:09:22CANAL DE YOUTUBE DE DOSSIER GEOPOLITICO: Balance geopolítico de un año que vivimos peligrosamente - Carlos Pereyra Mele
El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, rechazó avanzar en la extensión de las sanciones contra Rusia. Lo hizo en una reciente cumbre de la Unión Europea celebrada en Bruselas para esos fines. Así lo informó la agencia ‘Bloomberg’, que cita a fuentes familiarizadas con la situación y que prefirieron permanecer en el anonimato.
Orbán ‘conoce la película’
De acuerdo a las fuentes que cita Bloombeg, Orban prefiere esperar hasta el próximo 20 de enero, momento de la asunción de Donald Trump como presidente de EEUU, a quien el líder húngaro considera su aliado político, antes de pronunciarse sobre la extensión semestral.
En esta misma reunión, el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, declaró que bloqueará posibles restricciones de la Unión Europea al sector nuclear de Rusia. «Durante mi discurso, dije que bloquearé cualquier sanción que se plantee en el futuro contra Rusia si afecta a los programas nucleares con fines pacíficos», dijo Fico
AUDIO DE LA ENTREVISTA A PEREREYRA MELE POR JAVIER BENITEZ DE RADIO SPUTNIK INTERNACIONAL (MOSCU):
Al respecto, el Dr. Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, entiende que ha llegado la hora de la verdad para la Unión Europea. «Esta es la verdad de las circunstancias que estamos viviendo en estos últimos días del año 2024, y a pocos días de la asunción del nuevo presidente de EEUU, quien ya ha dicho en varias oportunidades, y en otros distintos ‘elementos’ [personal] que pareciese que van a integrar su gabinete, que hay que darle un corte definitivo al tema del conflicto ucraniano. Y también ha lanzado varias veces, por lo menos verbalmente, amenazas a la OTAN, a la que EEUU dirige, que deben incrementar sus gastos militares», señala el experto.
«Orban, más allá de la amistad personal que lo pueda unir a Donald Trump, simplemente sabe que la situación va a variar. Y creo que en Europa todos saben que será así. Y no solo eso, sino que además Europa va a tener que pagar los costos fortísimos de haber participado en este conflicto ‘alegremente’, por dos vías: primero, por el incremento [del precio] de todos sus productos básicos energéticos, que antes del conflicto los tenía de forma abundante y a bajos precios [desde Rusia]. Y, por otro lado, en que va a tener que aumentar su participación en poner dinero que debían destinar a otros ámbitos», apunta el analista.
En este sentido, Pereyra Mele recuerda que el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró que a partir del próximo año Europa tiene que aumentar los gastos armamentísticos hasta un 4% del PIB y que debe sacar dinero hasta de su sistema de pensiones de Europa. «Se están preparando para darle un fortísimo golpe a fondos que no deberían ser utilizados para otra función que para la que fueron creados. Y Rutte ya está avisándole a los ciudadanos europeos: ‘el que se va a jorobar es usted, jubilado’. Porque esa plata se va a utilizar en incrementar un supuesto modelo de aumento armamentístico, en aras del ‘enfrentamiento’ que vienen diciendo casi a diario, como un coro, que la guerra va a ser contra Rusia», explica el analista.
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/12/ORBAN-scaled.jpg17052560Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-12-29 17:53:552024-12-29 17:55:01La 'Unión' Europea pagará un alto precio por sus sanciones antirrusas, y Orban y Fico lo saben
El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, dedica su última columna del Club de La Pluma del año 2024 a resumir la situación de un mundo con espantosos daños humanos y materiales, además de cientos de miles de muertos, provocados por la orgía desquiciada de la élite occidental y por la cruel voracidad del imperio anglosajón en retroceso, lo que coincide con lo analizado y previsto desde hace más de 15 años en éste medio, sobre la temida reacción desesperada de Occidente por el ascenso del nuevo mundo multipolar, que como un torrente de agua avanza sin que haya dique alguno que lo pueda contener.
Aborda la tragedia de Siria:
Como estado fallido, disputada por los terroristas HTS (ex ISIS) disfrazados por Occidente de “rebeldes moderados e inclusivos” -quizás a punto de enarbolar al bandera LGBTBI-, por Erdogán queriendo reeditar el viejo Imperio Otomano, también por lo Kurdos como brazo armado “franquicia” de EEUU y por Israel en huida hacia el infinito de los genocidios, para aplastar y dominar Oriente -especialmente a Irán- hasta imponer en la región el fanatismo sionista.
AUDIO:
Sobre Ucrania
Confirma el avance imparable del frente ruso junto a una situación de “catástrofe total” para el ejército de Zelensky, que ya ejerce abiertamente como un tirano -con métodos de la Junta Militar Argentina- sobre lo que queda de su diezmada población y reducida geografía, con apenas un 20% de apoyo según encuestas y con la protección total de la llamada “Comunidad Internacional” mientras estaría preparando un exilio dorado.
De la decadente y contradictoria Europa:
Entregada como dócil vasalla a los anglosajones, destaca la patética gestión de Macrón junto a su economía por los suelos y a un similar paisaje desolador en la Alemania del canciller Olaf Scholz, que se hunde como potencia productiva y arrastra con ella al resto de estados comunitarios, absolutamente huérfanos y negados de la geopolítica global.
También se refiere al África:
Tanto la sublevada franja central como la del sur, que han vivido un año fértil en esperanzas sobre la perspectiva de una real independencia del horroroso y secular colonialismo europeo, sin olvidar de la amenaza de Marruecos en el norte, como un centinela armado por EEUU. Y mientras aborda la firmeza de Rusia en sus desafíos en seguridad, capacidad militar, economía y la ampliación estratégica de sus alianzas, y sin dejar de mencionar a la India que marcha hacia sus nuevos horizontes con una política propia, reitera el descollante andar de China en contraste con los traspiés de Occidente que no deja de parar, ni de crecer, ni de profundizando su desarrollo.
En tanto que se acerca el relevo en Washington mientras Biden trata de dejar el mayor terreno minado posible, rozando una escalada nuclear y sembrando el mundo de terroristas y desestabilizaciones, Trump se encontrará con un escenario mucho más complicado que cuando lo dejó hace cuatro años.
Todo ello por la doctrina del “Caos Ordenado” que no es nada ordenado, ni para sus promotores, ni mucho menos para los países afectados.
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/12/Guerra-perpetua2.jpg6751200Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-12-22 22:53:252024-12-22 23:00:55GEOPOLÍTICA POR RADIO CON PEREYRA MELE:¡¡PANORAMA GLOBAL AL CIERRE DEL 2024!! 22/12/2024
Mi análisis junto a Francisco Zanichelli, sobre los conflictos internacionales ayer en el programa: «Redacción Abierta» por «Canal 10» de los Servicios de Radio y Televisión de la Unv. Nac. de Córdoba.con la clasificación Política internacional: Balotaje en Uruguay, Conflicto Rusia-Ucrania. En Redacción abierta. Consideramos la gravedad por las acciones de un bloque el occidental vía la OTAN pone en peligro la vida humana en el Planeta, con la idea peregrina de que Rusia no responderá a la agresión con los misiles de corto alcance en su territorio nacional pero estamos hablando de la mayor potencia nuclear del mundo Rusia cuidado con jugar con fuego por parte de estas mediocres dirigencias de EEUU y del Occidente que sólo en los últimos años llevaron adelante una crisis económica tras otras con gran endeudamiento que se profundizó desde la de 2008 y parece que su alternativa es jugar a crear más conflictividad y más gastos en «defensa» y parece que nunca existieron las catástrofes y derrotas como las de Afganistán ni la de Siria–
Lic. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/11/PM-UNC.jpeg7861431Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-11-27 22:42:472024-11-27 22:47:20PEREYRA MELE: Política internacional Balotaje en Uruguay, Conflicto Rusia-Ucrania. En Redacción abierta.
Análisis de la actual situación internacional en la escalada de EEUU y aliados en la Guerra que la OTAN impuso a la federación de Rusia, donde Francisco Javier Martinez utilizando documentación desclasificada desde la caída de la ex URSS de cómo el occidente preparó todos los conflictos que hoy estamos viviendo…La situación es grave pues la burocracia profunda de los EEUU, los NeoCon y atlantista están desesperados en estos días ante del cambio de administración de Biden por Trump, para desarrollar un conflicto nuclear y el mundo está en vilo —
Lic. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/11/francisco.jpg7201280Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-11-27 22:22:392024-11-27 22:24:42EL MOMENTO CLAVE: TAMBORES DE GUERRA EN EUROPA
Las apresuradas declaraciones de miembros del futuro gobierno demuestran que toman en serio la advertencia con la que Vladimir Putin presentó el ataque hipersónico contra Dnipró
Eduardo J. Vior analista internacional, artículo para Dossier Geopolitico
En una entrevista con Fox News el futuro Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, reconoció este domingo 24 que es urgente poner fin negociadamente a la guerra en Ucrania. Con su gesto desautorizó el desafío que el gobierno norteamericano actuante hizo a Rusia autorizando oficialmente a Ucrania el uso de los cohetes ATACSM contra objetivos en territorio ruso. El futuro consejero de Donald Trump se distanció también del Reino Unido y de Francia, quienes dispararon desde Ucrania respectivas salvas de Storm Shadow y Scalp. Las tres potencias intentaron provocar una respuesta nuclear de Rusia que imposibilitara toda negociación por largo tiempo. Moscú, sin embargo, dobló la apuesta atacando el jueves 21 con un cohete hipersónico intercontinental imperceptible para los radares e imparable para la defensa antiaérea. Vladimir Putin explicó el ataque en un discurso a la nación en el que advirtió a Occidente que el próximo lanzamiento será contra sus propias centrales. No obstante, no es de esperar que el anuncio ruso calme al “Estado profundo” y la propuesta republicana de tratativas está aún en pañales.. A menos de que Rusia fuerce antes la decisión en el campo de batalla, hasta el 20 de enero y después viviremos en vilo, atentos a que alguno de los contendientes pase la línea roja.
Mientras los ministros de Relaciones Exteriores del G 7 se reúnían este lunes 25 y martes 26 en Fiuggi y Agnani, dos villas vecinas en el Lacio, con la guerra en Ucrania al tope de su agenda, Michael Waltz, nominado por Donald Trump como Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, aprovechó para exponer en una entrevista con Fox News la estrategia del gobierno entrante para el conflicto ucraniano. “Tenemos queponer fin a esto de forma responsable. Necesitamos restaurar la disuasión, restaurar la paz y adelantarnos a esta escalada en lugar de responder a ella”, aseguró. Dando una señal a los congregados en Italia, el representante republicano destacó la importancia de implicar en el proceso a los países europeos. “Todos nuestros aliados y socios tienen que asumir esta carga”, declaró.
El nivel de generalidad de las declaraciones del futuro primer consejero presidencial muestra su falte de ideas elaboradas. Entre tanto, mientras que el equipo de Donald Trump recién está empezando a pensar cómo encarar las tratativas de paz con Rusia, el “Estado profundo” sigue provocando. Todavía en vísperas de la reunión de ministros, el titular francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noel Barrot, manifestó a la BBC que Ucrania puede disparar misiles franceses de mayor alcance contra Rusia en “lógica de autodefensa”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajárova, declaró este mismo lunes 25 a los medios estatales rusos que los comentarios de Barrot “no son un apoyo a Ucrania, sino más bien un toque de difuntos”.
En su discurso del jueves 21 el presidente ruso informó sobre el ataque realizado por Rusia contra una fábrica de cohetes en Dnipró (la rusa Dnipropetrovsk, la segunda ciudad de Ucrania y mayormente rusohablante) utilizando un cohete hipersónico llamado Oréshnik (avellana). Por un lado, el bombardeo se hizo como represalia por el lanzamiento ucraniano el martes anterior de un cohete norteamericano ATACSM contra un objetivo en la provincia rusa de Briansk. Por el otro, empero, mucho más importante, fue un aviso explícito a los aliados occidentales de que Rusia puede atacarlos con este proyectil, “sin que tengan forma de detenerlo”, como explicó el jefe moscovita. “Los cohetes atacan objetivos a una velocidad de Mach 10, de 2,5 a 3 kilómetros por segundo. Los modernos sistemas de defensa aérea y el sistema de defensa anti cohetes estadounidense no intercepta estos cohetes. Esto es imposible”, dijo.
El cohete RS-26 Rubezh Balístico ICBM que Rusia probó con éxito en Ucrania es un gran cohete intercontinental que al interior lleva muchos cohetes pequeños capaces de llevar ojivas nucleares y abarcar una gran extensión de terreno.
El cohete fue lanzado desde Volgograd (la antigua Stalingrad), a orillas del Volga, recorrió 840 km en poco más de 3:30 minutos y destruyó su objetivo en la ciudad de Dnipró, a orillas del Dniéper:
De este modo, el Alto Mando ruso respondió drásticamente a la provocación norteamericana, pero sin caer en la trampa de usar su arsenal nuclear.
La utilización de los ATACMS indica el grado de involucramiento de fuerzas norteamericanas en la guerra, ya que Ucrania no puede operarlos sin ayuda de los militares de EEUU, sostienen los expertos. Los ATACMS utilizan datos de navegación por satélite que proporciona el Ejército de EEUU; la selección de objetivos y sus coordenadas corre a cargo de especialistas técnico-militares estadounidenses y el proceso de carga de la misión de vuelo en la cabeza de guiado del cohete lo llevan a cabo soldados norteamericanos.
La autorización que Joe Biden dio a Ucrania el fin de semana del día 16 fue festejada en ambas orillas del Atlántico. En el Parlamento Europeo la saludaron con aplausos y una ovación de pie. Por el contrario, críticos dentro del Partido Republicano han calificado la medida de Biden como loca. Por ejemplo, el representante Thomas Massie ha afirmado que autorizar ataques dentro de Rusia es un “acto de guerra inconstitucional” y un “delito impugnable”,
El broche de oro de las discusiones sobre la escalada actual en la guerra en Ucrania lo puso el famoso periodista estadounidense Tucker Carlson, quien comentó su percepción acerca de futuras posibles acciones del presidente ruso, Vladímir Putin, en caso de que se sienta amenazado.
“Creo que la gente en Washington malinterpreta a Vladímir Putin y piensa que es un monarca con poder absoluto, lo cual no es cierto, dijo. La política rusa es compleja y animada. Y Putin está muy preocupado por su índice de aprobación dentro de Rusia. No puede parecer débil”, afirmó. Entre otras cosas, el periodista resaltó que, si bien durante la Guerra Fría las autoridades estadounidenses tampoco estaban de acuerdo con la postura de los dirigentes soviéticos y no aprobaban sus acciones, “ningún presidente estadounidense, demócrata o republicano en el cargo durante esos periodos respondió atacando Rusia”. “Quiero decir, nunca ha pasado nada como esto. Nunca nadie ha estado tan loco “», sintetizó Carlson.
El lanzamiento del cohete hipersónico ruso suscitó gran alarma en Occidente. La OTAN y Ucrania han informado que mantendrán conversaciones de emergencia. “El conflicto está entrando en una fase decisiva”, dijo el viernes 22 el primer ministro polaco, Donald Tusk, y “adquiriendo dimensiones muy dramáticas”.
El intercambio de cohetes entre ambos contendientes es parte del agravamiento general de la crisis en el este de Europa que está signando los últimos días del gobierno demócrata en Washington, probablemente con la intención de crear hechos irreparables que impidan al futuro presidente Donald Trump alcanzar la paz con Rusia.
Confirmando que la decisión de Biden no es una respuesta a la supuesta presencia de tropas norcoreanas en el frente de Kursk –como alegó la propaganda occidental-, el viernes 22 AP difundió una información de The New York Post (afín al Pentágono) dando cuenta de que “documentos secretos filtrados esta semana muestran que Berlín se está preparando para movilizar a Ucrania hasta 800.000 soldados de la OTAN, incluidas tropas estadounidenses, cuando la amenaza nuclear de Rusia alcance niveles sin precedentes”.
Gestación del plan de la “Operación Alemania” según la Bundeswehr
Sin embargo, lejos de ser secreto, el plan apareció este viernes 22 en la página web oficial de la Bundeswehr como OPLAN DEU. El texto oficial explica del siguiente modo la finalidad del plan:
“El OPLAN DEU es una reacción al empeoramiento de la seguridad situación de la seguridad en Europa. Reúne los principales componentes militares centrales de la defensa nacional y de la alianza defensa en Alemania con los necesarios servicios civiles de apoyo en un plan ejecutable desde el punto de vista operativo. De este modo, establece las disposiciones de planificación para garantizar que en caso de crisis o conflicto, tras una decisión política pueda adoptarse de forma selectiva y ajustada al marco constitucional. Establece procedimientos, procesos y responsabilidades con el fin de proteger Alemania, su integridad territorial y a sus ciudadanos, así como asegurar el despliegue de las fuerzas armadas aliadas a través de Alemania hasta el flanco oriental de la OTAN.”
La publicación del plan confirma la preparación de la Alianza Atlántica para un avance hacia el este desde mucho antes del supuesto despliegue de fuerzas norcoreanas en territorio ruso.
En el mismo sentido se supo este lunes 25 que Alemania está trabajando en la elaboración de una lista de búnkeres que podrían servir de refugio de emergencia a la población civil, según informa el semanario Der Spiegel. El Ministerio del Interior informó que los sótanos, los estacionamientos subterráneos, las propiedades privadas y las estaciones de subte podrían convertirse en refugios, con una aplicación especial que indique dónde se encuentra el búnker más cercano.
Con el lanzamiento del cohete hipersónico Oréshnik Rusia ha revuelto el gallinero: los estrategas occidentales venían aumentando el grado de sus provocaciones, para obligar al Kremlin a jugar la carta nuclear y así justificar una guerra general que aniquilaría el intento de Donald Trump por negociar una retirada honorable. El disparo del proyectil y el discurso del líder ruso que lo acompañó pusieron los puntos sobre las íes. Los aliados saben ahora que Moscú puede responder con un poder de destrucción inigualable, a cualquier distancia, sin poder ser detenido y sin necesidad de echar mano al arsenal nuclear.
La falta de respuestas en Occidente abarca a ambos bandos. Los belicistas no saben cómo seguir provocando sin sufrir golpes demoledores. Los realistas, a su vez, quieren hallar la puerta de salida del conflicto, pero la superioridad del adversario no les da paso. En la fase actual de la guerra, a Rusia no le conviene negociar hasta vencer en la batalla decisiva y alcanzar sus objetivos. Sin embargo, las provocaciones no van a cesar y pueden crear situaciones de alto riesgo para la paz mundial.
Ya ha comenzado el otoño boreal y han caído las primeras nevadas. Todavía faltan las tempestuosas lluvias de la estación, que harán imposible el desplazamiento de las fuerzas terrestres. Es dudoso que en diciembre puedan retomar las operaciones sobre el suelo helado. La situación, entonces, se vuelve dramática: todo retraso de la decisión en el campo de batalla opera a favor de los provocadores que quieren desatar una hecatombe. ¿Quién llegará primero: el ejército ruso hasta el Dniéper o una nueva provocación que obligue a Rusia a responder con aún mayor potencia? No se vayan: la película recién comienza.
EUROPA EN LA ENCRUCIJADA: DEL SUEÑO DE LA PAZ AL CALLEJÓN DEL MILITARISMO
Europa, tras siglos de guerras devastadoras, parece haber olvidado las lecciones de su historia. Desde la Segunda Guerra Mundial, el continente había logrado evitar conflictos internos a gran escala. Ese sueño de paz del que tanto presumían las élites europeas resultó ser una ilusión. El miedo al poderío de la extinta URSS fue lo que impuso la estabilidad continental. La caída del gobierno soviético en la década de los 90 hizo que el militarismo Occidental volviera sobre sus fueros. La disgregación de Yugoslavia fue el preludio de las tensiones actuales. Ahora, la guerra en Ucrania, la más grave desde 1945, ha sumido a Europa en un ciclo de decisiones erráticas y una militarización creciente que amenaza con redefinir su futuro.
La narrativa de la Unión Europea como bastión de paz y cooperación ha sido reemplazada por un modelo que prioriza la confrontación. Mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fantasea con ser la líder de una gran potencia, la realidad es otra: Europa hace tiempo que dejó de ser el centro del mundo. Lejos de liderar el orden global, el continente parece atrapado en un laberinto de decisiones políticas que lo alejan de su supuesto propósito fundacional. Hoy la clase política europea vive en una realidad paralela, esperando órdenes y directrices de Washington.
La guerra en Ucrania: el espejo de la desconexión europea.
La guerra en Ucrania ha revelado el desajuste entre la retórica y la realidad política. El conflicto, que en Occidente se vendió como una respuesta a la invasión rusa, se ha transformado en una prueba de fuego para la Unión Europea. En julio de 2024, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que exige una «guerra total» contra Rusia. Esta postura, vista en perspectiva, refleja más una obsesión por demostrar fuerza que una estrategia basada en resultados tangibles. Son los ladridos de un perrichón que se cree mastín alsaciano. Desgraciadamente la resolución no es una broma sino que tiene contenido. No solo plantea un apoyo militar incondicional a Ucrania, sino que exige que los Estados miembros de la UE y la OTAN destinen, como mínimo, el 0,25% de su PIB a fines militares europeos. Esta cifra equivale a 127.000 millones de euros anuales, el doble del presupuesto oficial del ejército alemán y que supera con creces el apoyo brindado hasta ahora a Ucrania. A pesar de estos compromisos financieros, la situación en el terreno muestra que Ucrania, aún con el apoyo de fuerzas terrestres de la OTAN, no está en condiciones de ganar esta guerra. En su obcecación la resolución declara la adhesión de Ucrania a la OTAN como «irreversible», una postura que incrementa las tensiones con Rusia y dificulta cualquier intento de negociación que permitiera a la UE salvar la cara en un futuro inmediato. También incluye medidas como la creación de un tribunal especial para crímenes de guerra rusos y la confiscación de los activos financieros congelados, propuestas que parecen más simbólicas que prácticas dada la falta de influencia real de la UE en el conflicto.
El régimen de Zelensky y la crisis ucraniana
La resolución del Parlamento Europeo también refleja el temor de la UE a una derrota del régimen de Zelensky, lo que implicaría una pérdida estratégica para Europa y un debilitamiento significativo de su posición internacional. Sin embargo, el ejército ucraniano se desintegra, la despoblación, el aumento de desertores y la falta de tropas entrenadas han reducido significativamente su capacidad operativa, dejando al país en una situación de agotamiento total. La nueva normativa de reclutamiento que obliga a la incorporación de enfermos con SIDA, tuberculosis, enfermedades mentales graves e incluso con amputaciones revela la postración de las fuerzas armadas ucranianas cuya edad media supera los 43 años.
A pesar de la movilización de recursos financieros y humanos por parte de Europa, Ucrania sigue sin el elemento esencial en cualquier guerra: soldados. Ni los miles de millones de euros destinados a apoyo militar ni las armas sofisticadas proporcionadas por la OTAN pueden suplir esta carencia. Mientras tanto, la fatiga y el hastío por la guerra se extienden tanto en Ucrania, han tenido que minar las fronteras para evitar la huida de los hombres en edad militar, como en Europa, donde la opinión pública comienza a inclinarse hacia soluciones negociadas.
El desvío de recursos y la crisis económica en Europa
El impacto de la guerra no se limita al frente militar. En Europa, el desvío masivo de recursos económicos hacia el conflicto en Ucrania ha exacerbado una crisis económica que ya golpeaba a las principales economías del continente. La inflación, el encarecimiento de la energía y la reducción de presupuestos destinados a servicios públicos esenciales está aumentando, y lo harán más a corto plazo las tensiones sociales.
Este sacrificio económico, destinado a sostener una guerra cada vez más impopular, está alienando a amplios sectores de la población. Mientras tanto, la percepción de que la UE prioriza los intereses de los grandes oligopolios, con el respaldo de una clase política desconectada de las necesidades reales de sus ciudadanos, está alimentando un profundo descontento. Es inevitable que este escenario dé lugar a movimientos sociales masivos en toda Europa, con protestas que cuestionen abiertamente la legitimidad de una Unión que parece haberse olvidado de su propia gente. Son las fuerzas de extrema derecha las que parecen capitalizar la situación dada la inexistencia de una alternativa progresista. Debería haber sido la izquierda la que ocupara ese espacio político. La deriva de la izquierda hacia el populismo de una “izquierda Woke” ha acabado por desmantelar y desorientar a las fuerzas alternativas, aunque paradójicamente está capitalizando, a falta de una izquierda coherente y alternativa, por los populismos de extrema derecha.
La UE y su dependencia de Washington
En este contexto, la dependencia de Europa respecto a Estados Unidos es un factor crucial. La UE carece de los recursos financieros, militares y políticos para sostener una guerra prolongada contra Rusia sin el respaldo de Washington. Sin embargo, la situación en Estados Unidos también está cambiando. Con Donald Trump en el poder, la estrategia estadounidense podría dar un giro radical. Trump es perfectamente capaz, conocido como está por su enfoque pragmático y su desdén por compromisos prolongados, de negociar directamente con Putin, dejando a Europa al margen y obligándola a asumir los costos del conflicto.
Incluso en la situación actual, el apoyo de Washington no es ilimitado. Las prioridades estratégicas de Estados Unidos, incluidas sus tensiones con China, llevaron, incluso en la administración saliente, a una reducción del respaldo a Ucrania. Esto dejaría a Europa en una posición vulnerable, atrapada entre su retórica belicista y su incapacidad para sostener el conflicto por sí sola.
El papel de Kaja Kallas: un liderazgo polarizante
En junio de 2024, el Consejo Europeo nombró a Kaja Kallas como Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Este nombramiento refuerza la línea militarista de la UE, dado el historial de Kallas como una líder abiertamente antirrusa. Sus declaraciones, incluyendo la idea de dividir Rusia en pequeños estados, reflejan una postura extrema que dificulta cualquier intento de diálogo o desescalada. Kallas, hija del antiguo Secretario general del Partido Comunista Estonio, ahora será la encargada de promover los objetivos delineados en la resolución del Parlamento Europeo, Las posturas de la encargada de la política exterior de la UE priorizan la confrontación sobre la diplomacia. Su liderazgo intensificará las tensiones internas y externas de la propia UE, alejando y arrinconando a Europa en la solución de los conflictos que se libran en suelo europeo. Pero no es sólo este personaje el que habla, el que pretende ser nuevo canciller alemán, Friederich Merz y líder de la CDU (conservadores alemanes), amenazó a Putin con un ultimátum.
El desgaste interno de la UE
Internamente, la UE enfrenta una serie de desafíos que complican su respuesta al conflicto. Líderes clave como Emmanuel Macron y Olaf Scholz afrontan crisis de popularidad que limitan su capacidad de liderazgo. Macron, con niveles de aceptación por debajo del 25%, y Scholz, enfrentando elecciones cruciales que muy posiblemente pierda, carecen de la legitimidad necesaria para liderar un frente común.
Además, la opinión pública europea comienza a mostrar signos de cansancio. En varios países, la ciudadanía se opone a más entregas de armas y exige soluciones diplomáticas. El auge de partidos anti guerra refleja un cambio en la percepción de los europeos, quienes cuestionan cada vez más la eficacia y los costos de la política belicista de la UE.
El aislamiento internacional de Europa
En el escenario global, la posición de Europa es cada vez más precaria. Los países BRICS+, que representan una parte significativa de la economía y la población mundial, critican la expansión de la OTAN y promueven soluciones negociadas al conflicto. La reciente cumbre en Kazán destacó la desconexión entre la visión occidental y la realidad global: mientras Occidente intenta aislar a Rusia, el resto del mundo busca alternativas que incluyan a todas las partes. Nuevamente la reunión del G- 20 en Brasil ha reforzado esa idea.
Esta dinámica deja a Europa en una posición de aislamiento creciente. Su política exterior, dominada por la militarización y la dependencia de Estados Unidos, ha reducido su capacidad de influencia en un mundo que avanza hacia un orden multipolar.
La paradoja europea: militarización y declive
La militarización de la UE, lejos de fortalecerla, ha exacerbado sus problemas internos y externos. En lugar de liderar un esfuerzo diplomático, Europa ha optado por una estrategia de confrontación que pone en riesgo no solo su estabilidad, sino también su existencia como proyecto político. Las tensiones económicas derivadas del desvío de recursos hacia la guerra, sumadas al descontento social, amenazan con desencadenar una crisis política sin precedentes en el continente. Se plantea otra paradoja que deja al descubierto las nuevas realidades económicas, mientras las guerras mundiales (especialmente la primera) fueron causadas por el choque entre las burguesías nacionales, hoy ha desaparecido esa realidad o al menos ha perdido impulso. Quien decide hoy en día la geopolítica es una nueva clase burguesa transnacional (BlackRock, Vanguard, Soros….) que influye de forma poderosa en las decisiones que adoptan los ejecutivos. Sólo así se explica la inacción de los políticos europeos frente a las imposiciones económicas, incluida la voladura del Gulf Stream, que ha impuesto Washington; los políticos europeos son vasallos de esta burguesía transcontinental y por tanto incapaces de defender los intereses de sus propios países.
Conclusión: el riesgo de desintegración
Si Europa no cambia de rumbo, el costo será enorme. El proyecto europeo, alguna vez una esperanza para la estabilidad global, corre el riesgo de desintegrarse bajo el peso de sus propias contradicciones. Su insistencia en una política militarista, combinada con su dependencia de Estados Unidos y la falta de liderazgo interno, pone en peligro no solo su relevancia internacional, sino también la cohesión de sus Estados miembros. En un mundo que demanda soluciones innovadoras y pacíficas, la UE parece incapaz de responder. Su enfoque actual no solo es insostenible, sino que podría marcar el final del proyecto. Las crecientes protestas sociales, alimentadas por la desconexión entre las élites y los ciudadanos, podrían ser el catalizador de un cambio radical, aunque para entonces, quizás sea demasiado tarde para salvar lo que se dijo que era el sueño europeo y que cada día más se asemeja a una pesadilla.
https://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2024/11/UE.jpg478850Dossierhttps://dossiergeopolitico.com/wp-content/uploads/2018/05/Dossier_Logo-2.pngDossier2024-11-24 21:41:022024-11-24 21:41:54Europa en la encrucijada