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Una vez más, las FFAA de los EEUU ha demostrado que tiene poca comprensión del arte o la estrategia operativa. En venganza por un ataque con cohetes contra una base conjunta estadounidense-iraquí que mató a un contratista estadounidense e hirió a cuatro soldados estadounidenses, los Estados Unidos lanzaron ataques aéreos contra bases de Kataib Hezbollah, una milicia chiíta iraquí a la que culpó por el ataque con cohetes. Los ataques aéreos en Siria e Irak mataron a 24 miembros de la milicia. Kataib Hezbollah negó que sus fuerzas lanzaron los cohetes.

En otras palabras, los Estados Unidos, que tiene alrededor de 5.200 soldados con base en Irak, bombardeó objetivos iraquíes en suelo iraquí. Al igual que otras milicias chiítas en Irak, Kataib Hezbollah es parte de las fuerzas armadas del Estado iraquí, aunque el control del Estado sobre ellas es limitado. No aclaramos nuestra acción de antemano con el gobierno iraquí.

Para poner esto en perspectiva, imagine que un soldado estadounidense había muerto en un ataque terrorista en Alemania. En respuesta, la Fuerza Aérea de los EEUU bombardea objetivos en Alemania, matando a dos docenas de alemanes.

Los resultados en Iraq fueron predecibles y siguen un patrón, distintivamente, estadounidense. Tácticamente, hicimos lo que hace un ejército de segunda generación: colocamos municiones en el objetivo y los objetivos fueron destruidos. Operativamente, fracasamos, porque Kataib Hezbollah y las milicias chiítas aliadas, lejos de ser intimidados (que era nuestro objetivo operacional), se lanzaron a la ofensiva, asaltaron la embajada estadounidense en Bagdad y penetraron en el complejo. Un gobierno iraquí, comprensiblemente, enojado les permitió hacerlo. Los milicianos sitiaron la embajada durante dos días y se retiraron solo cuando sus líderes les ordenaron que lo hicieran. Habían expresado su punto de vista: con 5.200 rehenes, soldados en Iraq, un pequeño destacamento en comparación con la fuerza de las milicias chiítas, éramos el partido más débil y más vulnerable. Operativamente, ganaron.

Estratégicamente, nuestra operación fue más que un fracaso. Nuestro oponente actual en el Golfo Pérsico es Irán. Irán había jugado demasiado en Irak y se había convertido en el blanco de manifestaciones populares cada vez más furiosas y bastante grandes. Las turbas quemaron el consulado iraní en Basora. La ira nacionalista contra Irán estaba en el proceso de superar la amistad con otros chiítas.

Al bombardear objetivos iraquíes y matar a ciudadanos iraquíes en suelo iraquí, le sacamos las castañas, cada vez más calientes, del fuego a Irán. Las protestas callejeras contra Irán se detuvieron y fueron reemplazadas por protestas contra los Estados Unidos. Casi se podían escuchar los corchos de champán (sin alcohol) estallando en Teherán.

Este es, entonces, el patrón estadounidense típico: dejar que el nivel táctico impulse los niveles operativos y estratégicos, perder en el nivel superior porque optimizamos el nivel inferior y no entender por qué o cómo perdimos. No podemos salir de este patrón porque nuestras fuerzas armadas han reducido la guerra a poner potencia de fuego (preferentemente por modo aéreo) en objetivos y, con la excepción de un comandante excepcional aquí o allá, no pueden hacer nada más. No entienden ni el arte operacional ni la estrategia, por lo que no pueden prever las consecuencias operativas y estratégicas de sus acciones tácticas. Si esas consecuencias son desfavorables, su única respuesta es poner más potencia de fuego en más objetivos. El resultado es un fracaso estratégico acumulativo. Es poco probable que veamos algo más en el corto plazo.

Postdata: Esta columna fue escrita el 2 de enero, antes de que me enterara del ataque aéreo de los Estados Unidos (quién más) que mató al principal general de Irán, Qasem Soleimani, junto con prominentes iraquíes, incluido Abu Mahdi al-Muhandis, quien fue comandante adjunto del grupo de cobertura sobre todas las milicias chiítas iraquíes. Nuevamente, actuamos tácticamente, matando a un «chico malo», sin pensar en las consecuencias operativas o estratégicas.

La contramovida iraní más obvia fue usar a las milicias chiítas iraquíes para tomar como rehenes a la mayor cantidad posible de estadounidenses en Irak. Estratégicamente, eso nos dejaría sin una respuesta efectiva, y el presidente Trump estaría exactamente donde estaba el presidente Carter cuando los revolucionarios iraníes se hicieron cargo de la embajada de los EEUU enn Teherán y mantuvieron a los estadounidenses como rehenes. Ese fue el final de la presidencia de Carter, ya que este sería el final de la de Trump.

Operativamente, respondiendo a través de las milicias iraquíes, Irán genera una pelea entre los estadounidenses y los iraquíes en lugar de entre estadounidenses con ellos, un movimiento inteligente que dejaría cualquier respuesta estadounidense dirigida contra Irán como una agresión. Si observamos esta situación a través de «la grilla» (consulte el Manual de Guerras de 4ta Generación) (1), vemos, como de costumbre, ganamos a nivel físico/táctico mientras perdemos a nivel operativo, estratégico, mental y moral. Como el presidente Trump podría decir: «No es bonito».

Solo hay una forma en que la situación podría resultar a nuestro favor, y es si el gobierno iraquí ordene a todas las fuerzas estadounidenses que abandonen Irak. Eso finalmente nos sacaría de uno o incluso dos (Siria) conflictos interminables e inútiles del Medio Oriente, que es lo que el presidente Trump prometió que haría en 2016. En este punto, cualquier cosa que lleve a nuestros muchachos a casa debería ser bienvenida, incluso si llegan con sus colas entre sus piernas.

Traducción y notas: Carlos Pissolito

Nota:

(1) La grilla consiste en un cuadro donde se consignan los niveles de conducción (estratégico, operacional y táctico) por un lado y, por el otro, se contabilizan sus efectos morales, psicológicos y físicos.

Fuentes: http://www.traditionalright.com/author/wslind/ 

Por el Licenciado Jorge Nelson Poma.

Si mencionamos la palabra Guerra estamos hablando de muchas batallas y al mencionar batallas estamos haciendo referencia a una serie de combates, entonces la victoria en un combate no significa ganar la batalla, asimismo ganar una batalla no significa ganar la guerra.

Lo señalado sirve a modo de introducción a los conflictos bélicos o no bélicos pero a veces más despiadados que los conflictos armados militarmente a lo cual llamamos actualmente los combates, batallas o guerras híbridas.

Entonces comprendiendo la diferenciación entre combate o táctica inferior con menos de cinco mil efectivos, batalla o táctica superior con más de cinco mil efectivos y guerra o estrategia operacional/general con Ilimitados efectivos y empleos estratégicos, técnicos o metodológicos, ahora podremos introducirnos en el entorno de estos conceptos para una mejor comprensión que los conflictos pueden ser sectoriales pero la guerra es un acto político. 

La férrea voluntad de vencer no se limita a la cuestión militar con exclusividad, Japón tenía una descomunal férrea voluntad de vencer, sin embargo ante dos bombas atómicas debieron doblegarse por piedad a la población civil; pero no perdieron su voluntad de vencer como pueblo disciplinado y patriota, decidieron dar una batalla económica descomunal que los posicionó en su momento a ser la tercera economía mundial. 

En geopolítica comparada los hechos históricos nos enseñan cuestiones culturales, en algunos casos inimaginables que transforman derrotas en victorias y viceversa victorias en derrotas; una de las más emblemáticas batallas que desencadena una victoria militar transformada en derrota política fue Vietnam. 

Pero nada mejor que explorar nuestra propia historia para brindar solidez a nuestro análisis en geopolítica comparada y para ello recurrimos a aquel caso que involucra a una “Task Force” o fuerza de tareas anglo-francesa que invadió el Río de la Plata que se denominó como batalla “La Vuelta de Obligado”. 

En extrema síntesis la batalla se produjo en 20 de noviembre de 1845 en aguas del Río Paraná al Norte de la Provincia de Buenos Aires en un recodo que hace girar al río por ello se denomina vuelta que queda en Obligado – San Pedro – Buenos Aires. 

No es nuestra intención detallar esta batalla sino lograr conclusiones válidas para el ejercicio de la geopolítica comparada como análisis y apreciación geopolítica. 

La flota anglo-francesa totalmente sofisticada con tecnología moderna para la época, con una superioridad descomunal, derrotó a nuestros defensores en el enfrentamiento, ingresó por la fuerza, invadió nuestras aguas interiores con intenciones comerciales para imponer ventas en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Paraguay. 

Uno de los partes de la Batalla expresó cuando finalmente, los anglo-franceses consiguieron forzar el paso y continuar hacia el norte, atribuyéndose la victoria; entonces dijo el almirante británico: 

“Siento vivamente que este bizarro hecho de armas se haya logrado a costa de tal pérdida de vidas, pero considerada la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida, debemos agradecer a la Divina Providencia que aquella no haya sido mayor.” 

En este punto es que introducimos la cultura como entorno de una Batalla o Guerra, la flota anglo-francesa combinada con buques militares, aparte de brindar protección a alrededor de 90 barcos mercantes, continuó río arriba intentando imponer su comercio: su principal objetivo fue económico, creemos que siempre lo fue y seguirá siendo; en tanto la población argentina del litoral asumió total antipatía por la flota invasora en cuanto valoraron la valentía de nuestros combatientes que no cesaron de luchar de cualquier modo y en cualquier punto contra el enemigo. 

Antes de continuar con este sencillo relato es conveniente definir “Política Cultural” para lo cual acudimos a una fuente internacional que vincula prácticamente a toda la humanidad, nació en Mónaco a principios del Siglo XX como un enfoque político, económico y social de un grupo de especialistas que expresan que la política cultural es:

“El conjunto de prácticas sociales, conscientes y deliberadas, de intervención o no intervención, que tienen por objeto satisfacer ciertas necesidades culturales de la población y de la comunidad, mediante el empleo óptimo de todos los recursos materiales y humanos de los que dispone una sociedad en un momento determinado.” – Publicado en la UNESCO 1969.

Regresando a la Batalla de marras, la población civil obstaculizó cualquier intento de ventas de los anglo-franceses mostrando rechazo por ellos como también por sus productos, vale decir que, toda la población se opuso a los objetivos de los invasores y esta es la razón fundamental de la cultura patriótica de un pueblo, así se gana una batalla aun cuando militarmente se perdió. 

La cultura puede lograr una verdadera victoria patriótica, aun cuando los invasores ganaron “a lo pirro”, que no es otra cosa que ganar militarmente y perder políticamente, porque esa cultura popular se consolidó a tal punto que se convirtió en la verdadera fortaleza que no los dejó saborear la “victoria” militar. 

La cultura patriótica construye soberanía y la cultura se retroalimenta con la educación de calidad y la ética general o deontología profesional en el ejercicio de la docencia. ¿De quiénes fueron los éxitos? De los patriotas argentinos, entonces ¿De quién fue la Victoria? De la Argentina. 

A tal punto la flota invasora reconoció el éxito y victoria argentina que, aunque el orgullo anglo francés trabajara en contra, años después reconocieron la victoria argentina en la Batalla de “La Vuelta de Obligado”, rindiendo honores a la cuestión militar con las reconocidas formas del ceremonial al disparar los acostumbrados 21 cañonazos de salva en demostración de que victoria es de los criollos, hoy se rememora este hecho trascendente en cada evento patriótico amaneciendo con 21 cañonazos de salva que recuerdan esa gesta triunfal de la soberanía nacional. 

En Geopolítica Comparada no podemos dejar de recordar la gesta de Malvinas de 1982, no relataremos los hechos de la Batalla pero sí derivamos conclusiones trascendentes; nuestras Fuerzas Armadas lo dieron todo, Héroes increíbles dignos de un pedestal, la batalla terminó en una angustiosa capitulación – no rendición. 

En este punto comparamos la situación de patriotismo de pleno apoyo en “La Vuelta de Obligado” con una contradicción total de una especie de condena por la derrota militar en Malvinas; es la importancia de la cultura que ha tomado un giro diferente, una cultura derrotista que le empieza a abrir las puertas a los británicos para que hagan lo que les plazca con toda una nación descabezada, abandonada, sin timón, con una junta militar incompetente que no sabía cómo actuar políticamente ni que hacer, un verdadero vacío de poder. 

Continuando con nuestro análisis cultural, muchas fueron las influencias que dieron una vuelta a la cultura patriótica argentina, la palabra de honor suplantada por la chantada cotidiana de la viveza criolla, la cual no es otra cosa que estafa y mentira, una búsqueda de satisfacciones culturales que reemplazan al patriotismo como por ejemplo, canjear la Batalla de Malvinas por el mundial de futbol y tantas otras influencias más que cambiaron un arraigo patriótico débil por la variedad de culturas con otras expectativas de origen extranjero. Recordemos que Argentina posee 24 culturas diferentes que conviven pacíficamente pero no tienen el patriotismo de otras naciones con una etnia o tradiciones milenarias. 

Luego de la Batalla por Malvinas de 1982 entramos en una nueva forma de gobierno, una democracia confundida por diversos factores, confundimos la libertad con libertinaje, confundimos el apoyo patriótico con la desmalvinización y mil etcéteras más, a lo que concluimos que la confusión es un gigante enemigo de la cultura, entonces desvalorizamos lo nuestro, la soberanía decae abiertamente, el ataque a nuestras Fuerzas Armadas se transforma en una obsesión social, nuestra industria desbaratada unos dicen que por decadencia social y otros adjudican a un plan extranjero para destruir la industria argentina con la finalidad que no exista un poder cercano a Malvinas y otros archipiélagos del Atlántico Sur y el Continente Antártico. 

En este entorno desolador señalado, se firma a espaldas del pueblo argentino, el vergonzoso y denigrante “Acuerdo de Madrid”, el cual equivale a decir la rendición incondicional de Argentina ante el poder británico, Acuerdo que consideramos ilegal y traicionero a los derechos argentinos, Acuerdo en el que no existe ningún artículo o inciso favorable a Argentina, en tanto que todo favorece a los británicos y sus aliados. 

No continuaremos con el análisis del “Acuerdo de Madrid”, siendo tema de otra entrega, pero sí concluiremos en nuestro enfoque fundamental de marras en que observamos como la cultura y la guerra deben ser una sola parte de sí misma, una derrota con una férrea cultura que la transforma en victoria, como lo fue la prognosis histórica de “La Vuelta de Obligado”, en tanto que pudiendo haber sido lo mismo en Malvinas, una cultura atacada de mil maneras logra poner de rodillas a toda una nación. 

Las características comparadas de diferentes culturas distanciadas por el tiempo y las influencias nos posicionan en una ondulante situación histórica de una cultura patriótica y tenaz que logra una victoria aplastante ante un enemigo descomunalmente superior como lo fue “La Vuelta de Obligado”, en contracara una cultura apática, cómoda, plagada de libertinaje, decadente en valores, etc., que nos posiciona en una situación anticonstitucional, totalmente sumisa a pesar del apoyo de la ONU en lo que a soberanía se refiere, contra toda lógica un gobierno totalmente corrupto entrega a Argentina atada de pies y mano. 

No creemos en este sistema presidencialista donde una persona, que no sabemos que es, sin antecedentes de salud mental, ni carrera, sin cobertura ética, etc., pero sí, tiene el voto popular de una sociedad de sabiduría cuestionable, entonces ¿una persona puede llevar toda una nación que alguna vez fue una potencia mundial, al caos decadente hasta la posible disolución nacional? 

Es nuestro deber patriótico y de estricta justica gritar a los cuatro vientos: ¡Argentina despierta antes que terminen de asesinarte!

 FUENTE DE CONSULTAS:

Análisis semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el equipo del Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

Club de la Pluma: Arte, Ciencia, Cultura, Derechos Humanos, Geopolítica, Deuda Externa, Relatos, Cuentos, Educación, Opinión, Editorial, Efemérides, Comunidades Originarias, Filosofía Y Mucho Más…

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Las Tensiones en el territorio Volátil del Medio Oriente se incrementa -Utilizando el caos Ordenado- para crear “El Gran Medio Oriente”; Detención de buques petroleros por los Ingleses y ahora por Irán

El Inicio del Nuevo Conflicto con el retiro de EEUU del Acuerdo del 5+1 e Irán, más el Intento de dictar 12 puntos que son una especie de rendición incondicional a Irán

Despliegue de más tropas Norteamericanas en Arabia Saudita 

América latina también dentro del Conflicto Global, Venezuela intercepta un Avión Espía en su territorio. Pero la mayor posible crisis dentro de este conflicto mundial, la administración de Mauricio Macri “alegremente” nos introduce en el mismo al “declarar” a Hezbollah como grupo terrorista. Todo por el simple hecho de seguir recibiendo el dinero del FMI que le permitirá llegar a las elecciones sin declarar el default.

Analizamos las falta de Defensa, de Inteligencia y de Seguridad del País, es MUY GRAVE en el conflicto en el que nos introducimos 

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Qué es Hezbollah

Comenzó como una serie de grupos que resistían la invasión israelí de 1982. Hoy tiene más de sesenta mil combatientes y un fuerte armamento.

Por Sergio Kiernan

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