Después de una propuesta de paz que marca límites rígidos y del fracaso de Zelenski en Suiza, la alianza ruso-coreana abre un segundo frente que la neutralidad vietnamita convalida

Por Eduardo J. Vior
analista internacional especial para Dossier Geopolitico

Por momentos la historia mundial se mueve con lentitud y, de repente, pega un salto y comienza a correr. Esto es lo que ha pasado en los últimos siete días. La guerra de Ucrania apunta a desembocar en ua catástrofe mundial. Nada parecía poder frenarla. Entonces Putin puso un freno, dejó a sus adversarios patinando en el aire y buscó en Asia una salida oblicua que puede inducir a EE.UU. a sacar el pie del acelerador.

Empecemos por los últimos capítulos. El pasado martes 18 Vladimir Putin llegó a Pyongyang, la capital de la República Democrática Popular de Corea, en la primera visita oficial de un presidente ruso en 25 años. El jefe del Kremlin estuvo en Corea martes y miércoles, para luego dirigirse a Vietnam. Durante su visita en la península ambos mandatarios se dieron mutuamente sobradas muestras de amistad y alianza y firmaron un acuerdo de cooperación estratégica que renueva los existentes desde 1961. 

Todavía no se conoce el texto oficial del acuerdo, pero se sabe que prevé la asistencia militar recíproca en caso de agresión contra el territorio de alguno de los signatarios. 


Putin y Kim tras haber firmado el Acuerdo de Cooperación Estratégica Integral

Además de la provisión de munición norcoreana a Rusia y los variados contratos que Pyongyang recibirá de empresas rusas, para contribuir a su armamento, el acuerdo da a Estados Unidos una poderosa señal estratégica: si se atreven a pasar a una confrontación directa con Rusia, deberán combatir en, por lo menos, dos frentes.

Tras su visita en Corea el presidente ruso llegó el miércoles a Vietnam, donde estuvo hasta el jueves 21.

La visita de Estado de Vladimir Putin a Vietnam se enfocó en la cooperación económica entre ambos países y en eliminar las barreras a su desarrollo. La visita del líder ruso tenía tres objetivos principales: debatir el estado de las relaciones ruso-vietnamitas; conocer al nuevo mandatario de Vietnam y al presidente de la Asamblea Nacional del país asiático y encontrar soluciones para eliminar los obstáculos a una cooperación económica, cultural, científica y humanitaria más estrecha entre ambos Estados. 

Al comienzo de su visita en Vietnam, el miércoles 19, el mandatario ruso publicó en el periódico del Partido Comunista de Vietnam Nham Dan un artículo sobre la amistad ruso-vietnamita. En el mismo expresó su esperanza de que “los inversionistas vietnamitas aprovechen más activamente las oportunidades de trabajar en el mercado ruso.”  Y recordó que “casi el 60% del comercio entre Rusia y Vietnam en el primer trimestre fue realizado en moneda nacional.” Evocó también “las tradiciones de asociación y asistencia mutua como base sólida para seguir promoviendo las relaciones bilaterales entre Rusia y Vietnam.” Señaló asimismo que “Rusia y Vietnam cooperan estrechamente en plataformas multilaterales clave, principalmente en la ONU, que “comparten enfoques similares o cercanos en cuestiones de actualidad de la agenda internacional” y finalizó puntualizando que “Rusia ve en Vietnam un socio en el proceso del desarrollo de una nueva arquitectura de seguridad euroasiática igualitaria e indivisible”.

Considerando las buenas relaciones de Vietnam, como miembro de la ASEAN, con sus vecinos prooccidentales, su intenso comercio con EE.UU. y Europa Occidental y la tradicional enemistad entre Vietnam y China, Putin no podía avanzar mucho más allá, pero se aseguró de que el país indochino confirme su neutralidad en la confrontación mundial y abrió la puerta para el refresco de los lazos de la época de la Guerra Fría.


Vladimir Putin y el presidente de Vietnam, Tô Lâm

El viaje fue el complemento, programado y necesario, de los dos hitos que jalonaron la semana anterior: la propuesta del presidente Putin para alcanzar la paz en Ucrania y la declaración de la Conferencia sobre Ucrania en Bürgenstock, Suiza. 

La propuesta presentada por el presidente ruso el viernes 14 en una reunión con embajadores de su país en todo el mundo, celebrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores, se centra en los siguientes puntos: 

1) Rusia cesará el fuego inmediatamente y se declarará dispuesta a negociar, después de que Ucrania retire las tropas del territorio de las nuevas regiones rusas.

2) La segunda condición para las negociaciones será una declaración de Kiev abandonando sus intenciones de entrar en la OTAN.

3) Rusia también necesita un estatuto neutral, no alineado y desnuclearizado, de Ucrania que incluya su desmilitarización y desnazificación.

4) Nuestro objetivo, dijo, no es congelar el conflicto, sino ponerle fin por completo.

5) Advirtió que deben registrarse formalmente los acuerdos básicos sobre la paz y señaló que Rusia también propone que se levanten las sanciones en ese momento.

6) “Rusia hace hoy una verdadera propuesta de paz, aclaró el presidente, si Ucrania y Occidente se niegan, el derramamiento de sangre correrá por su cuenta”.

7) Moscú es consciente de su responsabilidad en la estabilidad del mundo y confirma su disposición al diálogo.

La propuesta de Putin inmediatamente generó acaloradas discusiones dentro y fuera de Rusia. Dentro del país le han criticado la limitación de los objetivos de guerra, el abandonar la histórica reivindicación de la reincorporación de Odessa a Rusia, la falta de garantías para la ansiada desnazificación de Ucrania y la imprecisa mención de la desmilitarización sin cuantificarla.

En el exterior, en tanto, las reacciones fueron las esperables. “Putin no está en condiciones de hacer propuestas de paz”, dijo el secretario de defensa estadounidense Lloyd Austin. “No es una propuesta de buena fe”, apostrofó por su parte el saliente secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Quien el 1º de octubre será remplazado por el neerlandés Mark Rute. Era esperable. Putin no hizo la propuesta pensando en que serviría para comenzar las negociaciones, sino para fijar una línea roja. “Hasta aquí llegamos”, fue su mensaje. “En adelante”, puede leerse, “será su entera responsabilidad”.

La Conferencia sobre la Paz en Ucrania, en tanto, se reunió el 15 y 16 de junio en el centro hotelero Bürgenstock, a una veintena de kilómetros de la Ciudad de Lucerna, Suiza, y dejó un sentimiento ambivalente. Si bien existió consenso en que es esencial la búsqueda de una salida negociada, quedó claro que la misma no se podrá lograr dejando de lado a uno de los protagonistas del conflicto. Y sin contar, además, con el apoyo de importantes actores de la comunidad internacional que no apoyaron este cónclave en tierras helvéticas.

“Por primera vez, hemos hablado al más alto nivel de paz en Ucrania”, afirmó el domingo 16 al concluir la Conferencia la presidenta suiza Viola Amherd, quien lo consideró como un evento con un “buen resultado”. Reconoció, sin embargo, que la pregunta clave es “cómo y cuándo implicar a Rusia”, cuestión que sigue abierta.

Quedaban atrás dos días de discusiones en las que participaron un centenar de delegaciones sobre 160 invitaciones giradas. Estuvieron presentes instituciones internacionales y delegados de Europa, aunque hubo también algunos representantes de África y América Latina. 57 de ellas fueron encabezadas por jefes de Estado o de gobierno, en una convocatoria que logró un relativo éxito, si no fuera por algunas ausencias de peso. Entre ellas, en primer lugar, la misma Rusia. El documento final fue firmado por 82 representantes con significativas ausencias: China y los miembros del BRICS10 Brasil, India y Sudáfrica. 

El documento final insiste en el derecho a la integridad territorial de Ucrania, aunque no menciona el concepto “agresión rusa”. Recuerda las diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU sobre este conflicto y subraya que “alcanzar la paz requiere la participación y el diálogo entre todas las partes”. Por lo tanto, se decidió adoptar medidas concretas para asegurar una mayor participación futura. Según el mismo, “la Carta de las Naciones Unidas, incluidos los principios de respeto a la integridad territorial y la soberanía de todos los Estados, puede servir y servirá como base para lograr una paz integral, justa y duradera en Ucrania”. Evidentemente, el sentido de realidad y la mediación de los anfitriones suizos moderaron el tono y dejaron la puerta abierta, para comenzar negociaciones en serio.

Si bien la conferencia defraudó al presidente Zelenski, que esperaba una condena formal contra Rusia y el compromiso de los convocados para apoyar a Ucrania hasta la victoria, tampoco alcanzó ningún objetivo. Además de Putin, también faltaron Joe Biden y Xi Jinping. La mayoría de los países del Sur Global se negó a firmar la declaración final y hasta algunos que la habían firmado retiraron después su apoyo. Sin embargo, la evocación de que la paz necesita de todos los involucrados y el deseo manifiesto de hacer una nueva conferencia, pero con todos los actores, son señales de un importante desplazamiento en la posición de algunos países occidentales.

El conflicto de Ucrania ha dado un salto de calidad y se ha entrado en una nueva fase. Por parte estadounidense y occidental, los futuros pasos se han hecho públicos desde hace tiempo y prevén una escalada del conflicto contra Rusia mediante el uso de armas más destructivas, como los F-16, y un aumento de la disuasión nuclear.

Rusia, por su parte, ha hecho movidas sorprendentes que amplían globalmente el conflicto. El Estado Mayor de la Defensa ha enviado una escuadra naval al Caribe que tiene en su arsenal no sólo una gran cantidad de misiles de crucero que pueden cargarse con ojivas nucleares, sino también los igualmente letales misiles hipersónicos Zircon, capaces de perforar cualquier escudo antimisiles tanto en tierra como en alta mar. Tras haber hecho escala en La Habana, el equipo naval ruso navega ahora tranquilamente a unas decenas de millas de Miami, Florida. 

Tras haber sentado posición y dejar pasar sin comentarios la conferencia de Suiza, el presidente Putin emprendió su ya mencionado viaje a Corea y Vietnam, o sea, el líder ruso avanzó por un lateral y evadió la marca de su rival.

Con su viaje a Corea del Norte y la firma de un nuevo acuerdo de cooperación estratégica Vladimir Putin institucionaliza la alianza con un aliado pequeño, pero fuerte, avisando al mismo tiempo a EE.UU. que, en caso de conflicto militar, deberán combatir al mismo tiempo en Europa y en Asia. En el plano de la cooperación técnico-militar el acuerdo asegura a Rusia un abundante abastecimiento de proyectiles de todo tipo. A Corea, en tanto, la renovación del acuerdo de 1961 le permite tener un escudo para defenderse de los 38.000 efectivos norteamericanos estacionados en el sur de la península y acceder a lucrativos contratos con la industria rusa.

El viaje a Vietnam, finalmente, permitió al presidente ruso conocer a las nuevas autoridades del país y del partido tras el inesperado recambio del presidente hace pocas semanas, asegurarse de que los buenos negocios de Hanoi con los países occidentales no le hacen confundir el rumbo y recuperar un viejo lazo de la época de la Guerra Fría que China no puede aprovechar por una enemistad histórica. En suma: si no ganó un aliado, al menos impidió que su contrincante lo gane.

Si Estados Unidos quiere profundizar el enfrentamiento en el este de Europa, deberá estar dispuesto a librarlo en todo el mundo, mientras que muchos de sus aliados le están indicando que no están dispuestos a seguirlo. ¿Tiene la elite de Washington todavía reflejos suficientes, como para darse cuenta de que la guerra de Ucrania ha dado un salto y se ha mundializado? Es de esperar que sí.

El Presidente se reunió con la cúpula del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia.

Serguéi Lavrov: ¡Querido Vladímir Vladímirovich, queridos colegas!

Siempre nos alegra verles en el Ministerio de Asuntos Exteriores. En nombre de todo nuestro personal, permítanme darles la bienvenida a una nueva reunión.

En primer lugar, quisiera expresarles mi sincero agradecimiento por su inquebrantable atención al servicio de la política exterior. Esto concierne tanto a nuestras actividades profesionales como a las cuestiones de dotar al Ministerio y a nuestras embajadas y consulados generales de todo lo necesario para cumplir con éxito las tareas fijadas.

Quisiera mencionar también a mis colegas de la Administración Presidencial, del Gobierno, de la Asamblea Federal y de las autoridades ejecutivas aquí presentes.

Estamos comprometidos con la más estrecha cooperación y coordinación en la prosecución de un curso común de política exterior, determinado por el Presidente de Rusia y recogido en el Concepto de la política exterior de nuestro país.

Ustedes firmaron la última versión del Concepto en marzo del año pasado. Y nosotros, guiados por las directrices estratégicas contenidas en él, trabajamos activamente para reforzar nuestras posiciones en la escena internacional, garantizar la seguridad y las condiciones exteriores más favorables para el desarrollo.

Con carácter prioritario, estamos estrechando lazos con los países de la mayoría mundial, del Sur global y del Este global y, en consecuencia, estamos redistribuyendo nuestros recursos materiales y humanos y transfiriéndolos a aquellas áreas más demandadas en las nuevas condiciones geopolíticas.

También me gustaría decir que estamos ayudando activamente al establecimiento de relaciones exteriores de Crimea, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y las regiones de Zaporozhye y Jersón. Con este fin, el Ministerio de Asuntos Exteriores ya ha establecido sus oficinas de representación en Donetsk y Lugansk, y ha reforzado las capacidades de la oficina de representación en Simferopol.

Confío en que la reunión de hoy permita concretar todas las áreas de nuestro trabajo práctico en el ámbito internacional.

Permítame cederle la palabra.

Vladimir Putin: Muchas gracias.

Estimados colegas, ¡buenas tardes!

Me complace darles la bienvenida a todos ustedes y, al comienzo de nuestra reunión y conversación, quisiera agradecerles su ardua labor en interés de Rusia y de nuestro pueblo.

Nos reunimos con ustedes en un grupo tan numeroso a finales de 2021, en noviembre. Durante este tiempo, han tenido lugar muchos acontecimientos fundamentales, sin exagerar, trascendentales, tanto en el país como en el mundo. Por lo tanto, creo que es importante evaluar la situación actual en los asuntos mundiales y regionales, así como establecer las tareas apropiadas para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Todas ellas están subordinadas al objetivo principal: crear las condiciones para el desarrollo sostenible del país, garantizando su seguridad y mejorando el bienestar de las familias rusas.

Trabajar en este ámbito en las complejas y rápidamente cambiantes realidades actuales exige de todos nosotros una concentración aún mayor de esfuerzos, iniciativa, perseverancia, la capacidad no sólo de responder a los retos actuales, sino también de formar nuestra propia agenda -y a largo plazo-, de proponer junto con nuestros socios, de discutir en un debate abierto y constructivo opciones de solución a aquellas cuestiones fundamentales que nos conciernen no sólo a nosotros, sino a toda la comunidad mundial.

Repito: el mundo está cambiando rápidamente. Ya no será igual en política global, economía o competencia tecnológica. Cada vez más Estados se esfuerzan por reforzar su soberanía, su autosuficiencia y su identidad nacional y cultural. Los países del Sur y del Este global están pasando a un primer plano, y el papel de África y América Latina es cada vez mayor. Desde la época soviética, siempre se ha hablado de la importancia de estas regiones del mundo, pero hoy la dinámica es muy diferente, y se está haciendo notar. También se ha acelerado notablemente el ritmo de transformación en Eurasia, donde se están llevando a cabo activamente varios proyectos de integración a gran escala.

Sobre la base de la nueva realidad política y económica se están formando hoy los contornos de un orden mundial multipolar y multilateral, y éste es un proceso objetivo. Refleja la diversidad cultural y de civilizaciones que, a pesar de todos los intentos de unificación artificial, es orgánicamente inherente al ser humano.

Estos cambios profundos y sistémicos inspiran sin duda optimismo y esperanza, porque el establecimiento de los principios de multipolaridad y multilateralismo en los asuntos internacionales, incluidos el respeto del derecho internacional y una amplia representatividad, permiten resolver juntos los problemas más complejos en beneficio común, construir relaciones mutuamente beneficiosas y la cooperación entre Estados soberanos en aras del bienestar y la seguridad de los pueblos.

Tal imagen del futuro coincide con las aspiraciones de la inmensa mayoría de los países del mundo. Lo vemos, entre otras cosas, en el creciente interés por los trabajos de una asociación universal como BRICS, basada en una cultura especial de diálogo confiado, igualdad soberana de los participantes y respeto mutuo. En el marco de la Presidencia rusa de este año, facilitaremos la inclusión sin problemas de los nuevos miembros del BRICS en las estructuras de trabajo de la asociación.

Pido al Gobierno y al Ministerio de Asuntos Exteriores que continúen el trabajo sustantivo y el diálogo con nuestros socios para llegar a la cumbre de los BRICS en Kazán en octubre con un conjunto sustancial de decisiones acordadas que establecerán el vector de nuestra cooperación en política y seguridad, economía y finanzas, ciencia, cultura, deportes y lazos humanitarios.

En general, creo que el potencial del BRICS le permitirá convertirse en una de las principales instituciones reguladoras del orden mundial multipolar.

En este sentido, me gustaría señalar que el debate internacional sobre los parámetros de la interacción entre los Estados en un mundo multipolar y sobre la democratización de todo el sistema de relaciones internacionales, por supuesto, ya está en marcha. Así, con nuestros colegas de la Comunidad de Estados Independientes, hemos acordado y adoptado un documento conjunto sobre las relaciones internacionales en un mundo multipolar. Hemos invitado a nuestros socios a hablar de este tema en otras plataformas internacionales, principalmente en la OCS y el BRICS.

Estamos interesados en que este diálogo se desarrolle seriamente en el seno de la ONU, incluso sobre un tema tan básico y vital para todos como la creación de un sistema de seguridad indivisible. En otras palabras, el establecimiento en los asuntos mundiales del principio de que la seguridad de unos no puede garantizarse a expensas de la seguridad de otros.

Permítanme recordar a este respecto que a finales del siglo XX, tras el final de un agudo enfrentamiento militar-ideológico, la comunidad mundial tuvo una oportunidad única de construir un orden fiable y justo en el ámbito de la seguridad. Para ello no hacía falta mucho: la simple capacidad de escuchar las opiniones de todas las partes interesadas y la disposición mutua a tenerlas en cuenta. Nuestro país estaba decidido a hacer precisamente ese tipo de trabajo constructivo.

Sin embargo, prevaleció un enfoque diferente. Las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, creían que habían ganado la Guerra Fría y que tenían derecho a determinar por sí mismas cómo debía organizarse el mundo. La expresión práctica de esta perspectiva fue el proyecto de expansión ilimitada del bloque del Atlántico Norte en el espacio y en el tiempo, aunque, por supuesto, había otras ideas sobre cómo garantizar la seguridad en Europa.

Nuestras justas preguntas fueron respondidas con excusas en el espíritu de que nadie va a atacar a Rusia, y la expansión de la OTAN no está dirigida contra Rusia. Las promesas hechas a la Unión Soviética y luego a Rusia a finales de los 80 y principios de los 90 sobre la no inclusión de nuevos miembros en el bloque se olvidaron en silencio. E incluso si se recordaban, se aludía con sorna al hecho de que estas garantías eran verbales y, por tanto, no vinculantes.

Tanto en la década de 1990 como posteriormente, señalamos invariablemente el rumbo erróneo elegido por las élites de Occidente; no nos limitamos a criticar y advertir, sino que ofrecimos opciones, soluciones constructivas, y subrayamos la importancia de desarrollar un mecanismo para la seguridad europea y mundial que conviniera a todos -quiero subrayar esto, exactamente a todos. Una simple enumeración de las iniciativas que Rusia ha presentado a lo largo de los años llevaría más de un párrafo.

Recordemos al menos la idea de un tratado sobre seguridad europea, que propusimos ya en 2008. Los mismos temas se plantearon en el memorando del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, que se entregó a Estados Unidos y a la OTAN en diciembre de 2021.

Pero todos nuestros intentos -y hemos hecho numerosos intentos, todos los cuales no puedo enumerar- de hacer entrar en razón a nuestros interlocutores, explicaciones, exhortaciones, advertencias y peticiones por nuestra parte no han encontrado respuesta alguna. Los países occidentales, confiados no sólo en su propia rectitud, sino también en su poder, en su capacidad para imponer cualquier cosa al resto del mundo, se limitaron a ignorar otras opiniones. En el mejor de los casos, debían debatir cuestiones menores, que, de hecho, tenían poco que ver con nada, o temas que sólo eran favorables a Occidente.

Mientras tanto, pronto quedó claro que el esquema occidental proclamado como el único correcto para garantizar la seguridad y la prosperidad en Europa y en el mundo no funcionaba realmente. Recordemos la tragedia de los Balcanes. Los problemas internos -por supuesto que lo eran- que se habían acumulado en la antigua Yugoslavia se vieron agudizados por la cruda injerencia exterior. Ya entonces se mostró en todo su esplendor el principio fundamental de la diplomacia al estilo de la OTAN, profundamente defectuosa e infructuosa para resolver complejos conflictos intestinos: acusar de todos los pecados a una de las partes, que por alguna razón no les gusta demasiado, y desatar sobre ella todo el poder político, informativo y militar, sanciones económicas y restricciones.

Posteriormente, los mismos enfoques se aplicaron en diferentes partes del mundo, como sabemos muy bien: Irak, Siria, Libia, Afganistán, etc., y no trajeron nada más que el agravamiento de los problemas existentes, los destinos rotos de millones de personas, la destrucción de estados enteros, la expansión de los desastres humanitarios y sociales, y los enclaves terroristas. De hecho, ningún país del mundo se libra de engrosar esta triste lista.

Así, Occidente se esfuerza ahora por implicarse impúdicamente en los asuntos de Oriente Próximo. En su día monopolizaron esta dirección, y el resultado es hoy claro y evidente. Cáucaso Sur, Asia Central. Hace dos años, en la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, se anunció que la alianza se ocuparía ahora de cuestiones de seguridad no sólo en la zona euroatlántica, sino también en la región de Asia-Pacífico. Dicen que tampoco allí pueden prescindir de ellos. Obviamente, detrás de esto hay un intento de aumentar la presión sobre aquellos países de la región cuyo desarrollo han decidido frenar. Como sabemos, nuestro país, Rusia, encabeza esta lista.

Permítanme recordarles también que fue Washington quien socavó la estabilidad estratégica al retirarse unilateralmente de los tratados sobre defensa antimisiles, sobre eliminación de misiles de alcance intermedio y de menor alcance y sobre cielos abiertos, y junto con sus satélites de la OTAN destruyó el sistema de medidas de fomento de la confianza y de control de armamentos en Europa que se había creado durante décadas.

En última instancia, el egoísmo y la arrogancia de los Estados occidentales han conducido al actual estado de cosas extremadamente peligroso. Nos hemos acercado de forma inaceptable al punto de no retorno. Los llamamientos a una derrota estratégica de Rusia, que posee los mayores arsenales de armas nucleares, demuestran el aventurerismo extremo de los políticos occidentales. O no comprenden la magnitud de la amenaza que ellos mismos representan o simplemente están obsesionados con la creencia en su propia impunidad y su propio excepcionalismo. Ambas cosas pueden resultar trágicas.

Obviamente, estamos asistiendo al colapso del sistema de seguridad euroatlántico. Hoy simplemente no existe. Hay que crearlo prácticamente de nuevo. Todo esto exige que elaboremos nuestras opciones para garantizar la seguridad en Eurasia junto con nuestros socios, con todos los países interesados, que son muchos, y que luego las propongamos para un amplio debate internacional.

Esta fue la orden dada en el Discurso a la Asamblea Federal. Estamos hablando de formular en un futuro próximo un marco de seguridad igual e indivisible, de cooperación mutuamente beneficiosa y equitativa y de desarrollo en el continente euroasiático.

¿Qué hay que hacer para ello y sobre qué principios?

En primer lugar, necesitamos establecer un diálogo con todos los participantes potenciales en este futuro sistema de seguridad. Y para empezar, les pido que resuelvan las cuestiones necesarias con los Estados que estén abiertos a una cooperación constructiva con Rusia.

Durante nuestra reciente visita a la República Popular China, discutimos estas cuestiones con el Presidente chino Xi Jinping. Observamos que la propuesta rusa no contradice sino que, por el contrario, complementa y es plenamente coherente con los principios básicos de la iniciativa de seguridad global de China.

En segundo lugar, es importante partir de la premisa de que la futura arquitectura de seguridad está abierta a todos los países euroasiáticos que deseen participar en su creación. «Para todos» significa también los países europeos y de la OTAN, por supuesto. Vivimos en un solo continente, pase lo que pase, no podemos cambiar de geografía, tendremos que coexistir y trabajar juntos de una forma u otra.

Sí, las relaciones de Rusia con la UE y varios países europeos se han degradado, y lo he subrayado muchas veces, no es culpa nuestra. Una campaña de propaganda antirrusa en la que participan personalidades europeas de muy alto nivel va acompañada de la especulación de que Rusia supuestamente va a atacar Europa. He hablado de ello muchas veces, y no es necesario repetirlo muchas veces en esta sala: todos nos damos cuenta de que se trata de una absoluta tontería, sólo una justificación para una carrera armamentística.

A este respecto, me permitiré una pequeña digresión. El peligro para Europa no procede de Rusia. La principal amenaza para los europeos es la dependencia crítica y cada vez mayor, casi total, de Estados Unidos: en las esferas militar, política, tecnológica, ideológica e informativa. Europa se ve cada vez más empujada a los márgenes del desarrollo económico mundial, sumida en el caos de la migración y otros problemas agudos, y privada de su subjetividad internacional y su identidad cultural.

A veces parece que los políticos europeos en el poder y los representantes de la burocracia europea temen más caer en desgracia ante Washington que perder la confianza de su propio pueblo, de sus propios ciudadanos. Las recientes elecciones al Parlamento Europeo también lo demuestran. Los políticos europeos se tragan la humillación, la grosería y los escándalos con la vigilancia de los líderes europeos, mientras que Estados Unidos simplemente los utiliza en su propio interés: les obligan a comprar su gas caro -por cierto, el gas es tres o cuatro veces más caro en Europa que en Estados Unidos- o, como ahora, por ejemplo, exigen a los países europeos que aumenten el suministro de armas a Ucrania. Por cierto, las exigencias son constantes aquí y allá. Y se imponen sanciones contra ellos, contra los operadores económicos de Europa. Las imponen sin ningún pudor.

Ahora les obligan a aumentar los suministros de armas a Ucrania y a ampliar su capacidad de producción de proyectiles de artillería. Miren, ¿quién necesitará estos proyectiles cuando acabe el conflicto en Ucrania? ¿Cómo puede esto garantizar la seguridad militar de Europa? No está claro. Los propios Estados Unidos están invirtiendo en tecnologías militares, y en las tecnologías del mañana: en el espacio, en drones modernos, en sistemas de ataque basados en nuevos principios físicos, es decir, en aquellas áreas que en el futuro determinarán la naturaleza de la lucha armada y, por tanto, el potencial militar y político de las potencias, sus posiciones en el mundo. Y a éstas se les asigna ahora el siguiente papel: invertir dinero donde lo necesitamos. Pero esto no aumenta ningún potencial europeo. Que se lo queden ellos. Puede ser bueno para nosotros, pero de hecho lo es.

Si Europa quiere preservarse como uno de los centros independientes de desarrollo mundial y polos culturales y de civilización del planeta, sin duda necesita mantener buenas, buenas relaciones con Rusia, y nosotros, lo más importante, estamos preparados para ello.

Esto, que es realmente sencillo y obvio, lo entendieron muy bien los políticos de escala realmente paneuropea y mundial, patriotas de sus países y pueblos, que pensaban en categorías históricas, no estadísticos que siguen la voluntad y las indicaciones de otros. Charles de Gaulle habló mucho de ello en los años de la posguerra. También recuerdo bien cómo en 1991, durante una conversación en la que tuve la oportunidad de participar personalmente, el Canciller alemán Helmut Kohl subrayó la importancia de la asociación entre Europa y Rusia. Confío en que tarde o temprano las nuevas generaciones de políticos europeos retomen este legado.

En cuanto a los propios Estados Unidos, los continuos intentos de las élites liberal-globalistas que hoy gobiernan allí de extender su ideología a todo el mundo por cualquier medio necesario, de preservar su estatus imperial y su dominio no hacen sino vaciar cada vez más al país, llevándolo a la degradación, y están en clara contradicción con los auténticos intereses del pueblo estadounidense. Si no fuera por este camino sin salida, el mesianismo agresivo, mezclado con la creencia en su propia capacidad de elección y exclusividad, las relaciones internacionales se habrían estabilizado hace mucho tiempo.

En tercer lugar, para promover la idea de un sistema de seguridad euroasiático, es necesario intensificar significativamente el proceso de diálogo entre las organizaciones multilaterales que ya trabajan en Eurasia. Nos referimos principalmente al Estado de la Unión, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la Unión Económica Euroasiática, la Comunidad de Estados Independientes y la Organización de Cooperación de Shanghai.

Vemos la perspectiva de que otras asociaciones euroasiáticas influyentes, desde el Sudeste Asiático hasta Oriente Medio, se unan a estos procesos en el futuro.

En cuarto lugar, creemos que ha llegado el momento de iniciar un amplio debate sobre un nuevo sistema de garantías bilaterales y multilaterales de seguridad colectiva en Eurasia. Al mismo tiempo, a largo plazo, es necesario reducir gradualmente la presencia militar de potencias externas en la región euroasiática.

Somos conscientes, por supuesto, de que esta tesis puede parecer poco realista en la situación actual, pero así es ahora. Pero si construimos un sistema de seguridad fiable en el futuro, sencillamente no habrá necesidad de esa presencia de contingentes militares extrarregionales. De hecho, para ser sinceros, hoy en día no hay necesidad: es sólo ocupación, eso es todo.

En definitiva, creemos que corresponde a los Estados y a las estructuras regionales de Eurasia identificar áreas específicas de cooperación en el ámbito de la seguridad conjunta. Sobre esta base, ellos mismos deben construir también un sistema de instituciones, mecanismos y acuerdos de trabajo que sirvan realmente a los objetivos comunes de estabilidad y desarrollo.

En este sentido, apoyamos la iniciativa de nuestros amigos bielorrusos de elaborar un documento programático: una carta de la multipolaridad y la diversidad en el siglo XXI. Puede formular no sólo los principios marco de la arquitectura euroasiática basada en las normas básicas del derecho internacional, sino también, en un sentido más amplio, una visión estratégica de la esencia y la naturaleza de la multipolaridad y el multilateralismo como nuevo sistema de relaciones internacionales que sustituya al mundo centrado en Occidente. Creo que es importante y pido que dicho documento se elabore en profundidad con nuestros socios y con todos los Estados interesados. Debo añadir que, al debatir cuestiones tan complejas y amplias, necesitamos, por supuesto, la máxima y amplia representación y la consideración de diferentes enfoques y posiciones.

En quinto lugar, una parte importante del sistema euroasiático de seguridad y desarrollo deben ser, sin duda, las cuestiones económicas, el bienestar social, la integración y la cooperación mutuamente beneficiosa, abordando problemas comunes como la superación de la pobreza, la desigualdad, el clima, el medio ambiente, el desarrollo de mecanismos para responder a las amenazas de pandemias y crisis en la economía mundial: todo es importante.

Occidente, con sus acciones, no sólo ha socavado la estabilidad militar y política en el mundo, sino que, mediante sanciones y guerras comerciales, ha desacreditado y debilitado instituciones de mercado clave. Utilizando al FMI y al Banco Mundial, torciendo la agenda climática, ha ahogado el desarrollo del Sur global. Perdiendo en la competencia incluso bajo las reglas que Occidente ha escrito para sí mismo, utiliza barreras prohibitivas y todo tipo de proteccionismo. Por ejemplo, Estados Unidos ha abandonado de hecho la Organización Mundial del Comercio como regulador del comercio internacional. Todo está bloqueado. Y no sólo presionan a sus competidores, sino también a sus satélites. Basta ver cómo ahora están sacando jugo a las economías europeas, que se tambalean al borde de la recesión.

Los países occidentales han congelado algunos activos y reservas de divisas de Rusia. Ahora están pensando en cómo poner alguna base legal para su apropiación final. Pero, a pesar de todas las torpezas, el robo seguirá siendo sin duda un robo y no quedará impune, por otra parte.

La cuestión es aún más profunda. Al robar los activos rusos, darán un paso más hacia la destrucción del sistema que ellos mismos crearon y que durante muchas décadas garantizó su prosperidad, les permitió consumir más de lo que ganaban y atrajo dinero de todo el mundo a través de deudas y pasivos. Ahora se está haciendo evidente para todos los países y empresas y fondos soberanos que sus activos y reservas están lejos de ser seguros, tanto legal como económicamente. Y los siguientes en la fila para ser expropiados por Estados Unidos y Occidente podrían ser cualquiera: estos fondos soberanos extranjeros, podrían ser ellos.

Ya existe una creciente desconfianza en el sistema financiero basado en las monedas de reserva occidentales. Hay una salida de fondos de valores y obligaciones de deuda de países occidentales, así como de algunos bancos europeos, que hace poco se consideraban lugares absolutamente fiables para almacenar capital. Ahora están sacando oro de ellos. Y están haciendo lo correcto.

Creo que debemos intensificar seriamente la formación de mecanismos económicos exteriores bilaterales y multilaterales eficaces y seguros, alternativos a los controlados por Occidente. Esto incluye ampliar las liquidaciones en monedas nacionales, crear sistemas de pago independientes y construir cadenas de suministro que eviten los canales bloqueados o comprometidos por Occidente.

Por supuesto, es necesario proseguir los esfuerzos para desarrollar corredores internacionales de transporte en Eurasia, continente del que Rusia es el núcleo geográfico natural.

Doy instrucciones al Ministerio de Asuntos Exteriores para que apoye al máximo la elaboración de acuerdos internacionales en todos estos ámbitos. Son extremadamente importantes para reforzar la cooperación económica entre nuestro país y nuestros socios. Esto también debería dar un nuevo impulso a la construcción de una gran asociación euroasiática, que, de hecho, podría convertirse en la base socioeconómica de un nuevo sistema de seguridad indivisible en Europa.

Estimados colegas

El sentido de nuestras propuestas es formar un sistema dentro del cual todos los Estados confíen en su propia seguridad. Entonces, por cierto, podremos adoptar un enfoque diferente y verdaderamente constructivo para resolver los numerosos conflictos que existen en la actualidad. Los problemas del déficit de seguridad y confianza mutua no sólo afectan al continente euroasiático; en todas partes se observa una tensión creciente. Constantemente vemos lo interconectado e interdependiente que está el mundo, y un trágico ejemplo para todos nosotros es la crisis ucraniana, cuyas consecuencias repercuten en todo el planeta.

Pero quiero decirlo de una vez: la crisis relacionada con Ucrania no es un conflicto entre dos Estados, y mucho menos entre dos pueblos, causado por algunos problemas entre ellos. Si así fuera, no cabe duda de que rusos y ucranianos, que comparten una historia y una cultura comunes, valores espirituales, millones de lazos de parentesco, familiares y humanos, habrían encontrado la manera de resolver de forma justa los problemas y los desacuerdos.

Pero no es así: las raíces del conflicto no están en las relaciones bilaterales. Los acontecimientos en Ucrania son el resultado directo del desarrollo mundial y europeo de finales del siglo XX y principios del XXI, de la política agresiva, sin miramientos y absolutamente aventurera que Occidente ha seguido y ha seguido todos estos años, mucho antes de que comenzara la operación militar especial.

Estas élites de los países occidentales, como ya he dicho hoy, tras el final de la Guerra Fría marcaron el rumbo para una mayor reestructuración geopolítica del mundo, para la creación e imposición del notorio orden basado en reglas, en el que los estados fuertes, soberanos y autosuficientes simplemente no encajan.

De ahí la política de contención de nuestro país. Los objetivos de esta política ya son declarados abiertamente por algunas figuras en Estados Unidos y Europa. Hoy hablan de la notoria descolonización de Rusia. En realidad, se trata de un intento de proporcionar una base ideológica para el desmembramiento de nuestra Patria según líneas nacionales. De hecho, hace mucho tiempo que se habla del desmembramiento de la Unión Soviética y de Rusia. Todos los presentes en esta sala son conscientes de ello.

Al darse cuenta de esta estrategia, los países occidentales han adoptado una línea de absorción y desarrollo político-militar de los territorios cercanos a nosotros. Ha habido cinco y ahora seis oleadas de expansión de la OTAN. Intentaron convertir Ucrania en su cabeza de puente y hacerla «antirrusa». Para lograr estos objetivos, invirtieron dinero, recursos, compraron políticos y partidos enteros, reescribieron la historia y los programas educativos, alimentaron y cultivaron grupos de neonazis y radicales. Hicieron todo lo posible para socavar nuestros lazos interestatales, dividir y enfrentar a nuestros pueblos.

El sudeste de Ucrania -territorios que durante siglos formaron parte de la gran Rusia histórica- nos impidió llevar a cabo esa política de forma aún más descarada y poco ceremoniosa. Allí vivía y vive gente que, incluso después de la declaración de independencia de Ucrania en 1991, estaba a favor de unas buenas y estrechas relaciones con nuestro país. Gente -tanto rusos como ucranianos, representantes de diferentes nacionalidades- que estaban unidos por la lengua rusa, la cultura, las tradiciones, la memoria histórica.

La posición, el estado de ánimo, los intereses y los votos de estas personas -millones de personas que viven en el sudeste- simplemente tenían que ser tenidos en cuenta y tenidos en cuenta por los entonces presidentes y políticos ucranianos que lucharon por este puesto y utilizaron los votos de estos votantes. Pero, utilizando estos votos, se decidieron, maniobraron, mintieron mucho, hablaron de la llamada opción europea. No se atrevieron a apostar por una ruptura total con Rusia, porque el sudeste de Ucrania tenía otro talante, y era imposible no contar con él. Esta ambivalencia siempre ha sido inherente a las autoridades ucranianas durante todos los años posteriores al reconocimiento de la independencia.

Occidente, por supuesto, lo vio. Hace tiempo que vio y comprendió los problemas que existen allí y que pueden desentrañarse, comprendió el valor disuasorio del factor sureste, así como el hecho de que ninguna cantidad de propaganda a lo largo de muchos años puede cambiar fundamentalmente la situación. Por supuesto, se hizo mucho, pero era difícil cambiar la situación en lo fundamental.

No era posible distorsionar la identidad histórica y la conciencia de la mayoría de los habitantes del sureste de Ucrania, borrar de ellos, incluidas las generaciones más jóvenes, una buena actitud hacia Rusia y el sentido de nuestra comunidad histórica. Y por eso decidieron actuar de nuevo por la fuerza, para doblegar sin más a la población del sureste de Ucrania, para ignorar su opinión. Para ello, dispusieron, organizaron, financiaron, por supuesto, se aprovecharon de las dificultades y complejidades de la naturaleza política interna en Ucrania, pero aun así prepararon de forma consecuente y decidida un golpe de estado armado.

Una ola de pogromos, violencia y asesinatos se extendió por las ciudades de Ucrania. Los radicales finalmente tomaron y usurparon el poder en Kiev. Sus agresivas consignas nacionalistas, incluida la rehabilitación de los secuaces nazis, fueron elevadas al rango de ideología de Estado. Proclamaron la abolición de la lengua rusa en las esferas estatal y pública, aumentaron la presión sobre los creyentes ortodoxos y la interferencia en los asuntos de la iglesia, lo que finalmente llevó el asunto a un cisma. Nadie parece darse cuenta de estas injerencias, como si no pasara nada. Intenta hacer otra cosa en otro lugar, habrá tanto silbido artístico que se te caerán los oídos. Y allí se puede, porque es contra Rusia.

Millones de personas en Ucrania, principalmente en sus regiones orientales, se opusieron al golpe, como sabemos. Fueron amenazados con represalias y terror. Y, sobre todo, las nuevas autoridades de Kiev empezaron a preparar un golpe contra la Crimea rusófona, que en su día, en 1954, como saben, fue transferida de la RSFSR a Ucrania violando todas las normas del derecho y los procedimientos, incluso los vigentes en la Unión Soviética en aquel momento. En esta situación, por supuesto, no podíamos abandonar y dejar desprotegidos a los habitantes de Crimea y Sebastopol. Tomaron su decisión, y en marzo de 2014, como saben, se produjo la histórica reunificación de Crimea y Sebastopol con Rusia.

En Járkov, Jersón, Odessa, Zaporozhye, Donetsk, Lugansk y Mariupol comenzaron a reprimirse las manifestaciones pacíficas contra el golpe de Estado, y el régimen de Kiev y los grupos nacionalistas desataron el terror. Probablemente no sea necesario hacer memoria, todo el mundo recuerda ya bien lo que ocurrió en estas regiones.

En mayo de 2014 se celebraron referendos sobre el estatus de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, en los que la mayoría absoluta de los residentes se pronunció a favor de la independencia y la soberanía. Inmediatamente surge la pregunta: ¿podría la gente haber expresado su voluntad de esta manera, podría haber declarado su independencia? Los que están sentados en esta sala se dan cuenta de que por supuesto que podían, tenían todo el derecho y toda la razón para hacerlo, y de conformidad con el derecho internacional, incluido el derecho de los pueblos a la autodeterminación. No necesito recordárselo, pero sin embargo, ya que los medios de comunicación están trabajando, diré que el Artículo 1, párrafo 2, de la Carta de las Naciones Unidas otorga este derecho.

A este respecto, permítanme recordarles el tristemente célebre precedente de Kosovo. Ya hemos hablado de ello muchas veces en nuestro tiempo, y ahora lo diré de nuevo. El precedente que los propios países occidentales sentaron, en una situación similar, reconociendo como legítima la secesión de Kosovo de Serbia en 2008. A ello siguió la famosa decisión de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas, que el 22 de julio de 2010, basándose en el artículo 1, párrafo 2, de la Carta de las Naciones Unidas, dictaminó lo siguiente: «De la práctica del Consejo de Seguridad no se desprende ninguna prohibición general de una declaración unilateral de independencia». Y la siguiente cita: «El derecho internacional general no contiene ninguna prohibición aplicable a la declaración de independencia». Además, también estaba escrito que las partes de un país, de cualquier tipo, que decidieran declarar la independencia no estaban obligadas a dirigirse a los órganos centrales de su antiguo Estado. Todo estaba escrito allí, todo estaba escrito en blanco y negro con su propia mano.

Entonces, ¿estas repúblicas -Donetsk y Lugansk- [tenían derecho] a declarar su independencia? Por supuesto que sí. La cuestión no puede plantearse de otro modo.

¿Qué hizo el régimen de Kiev en esta situación? Ignoró por completo la decisión del pueblo y desató una guerra a gran escala contra los nuevos Estados independientes -las repúblicas populares de Donbás- utilizando aviones, artillería y tanques. Comenzaron los bombardeos de ciudades pacíficas y los actos de intimidación. ¿Y qué ocurrió después? Los habitantes de Donbás tomaron las armas para defender sus vidas, sus hogares, sus derechos e intereses legítimos.

En Occidente existe ahora la tesis constante de que Rusia inició la guerra en el marco de una operación militar especial, que es un agresor y que, por lo tanto, es posible atacar en su territorio, incluso con el uso de sistemas de armas occidentales, y que Ucrania supuestamente se está defendiendo y puede hacerlo.

Quiero insistir una vez más: Rusia no empezó la guerra, fue el régimen de Kiev, repito, después de que los habitantes de parte de Ucrania declararan su independencia de acuerdo con el derecho internacional, el que inició las hostilidades y las continúa. Esto es una agresión si no reconocemos el derecho de estos pueblos que vivían en estos territorios a declarar su independencia. ¿Qué pasa con eso? ¿Entonces qué es? Es agresión. Y quienes han estado ayudando a la maquinaria bélica del régimen de Kiev durante todos estos años son cómplices del agresor.

Entonces, en 2014, los habitantes de Donbás no lo soportaron. Las milicias se mantuvieron firmes, se enfrentaron a los castigadores y los expulsaron de Donetsk y Lugansk. Esperábamos que esto hiciera perder la razón a quienes desencadenaron esta masacre. Para detener el derramamiento de sangre, Rusia hizo los llamamientos habituales: llamamientos a las negociaciones, y éstas comenzaron con la participación de Kiev y representantes de las repúblicas del Donbás, con la ayuda de Rusia, Alemania y Francia.

Las negociaciones fueron difíciles, pero a pesar de ello en 2015 se concluyeron los acuerdos de Minsk. Nos tomamos en serio su aplicación y esperábamos poder resolver la situación en el marco del proceso de paz y del Derecho internacional. Esperábamos que así se tuvieran en cuenta los legítimos intereses y demandas de Donbás, se consagrara en la Constitución el estatus especial de estas regiones y los derechos fundamentales de las personas que viven allí, preservando al mismo tiempo la unidad territorial de Ucrania. Estábamos dispuestos a ello y a persuadir a los habitantes de estos territorios para que resolvieran las cuestiones de esta manera, y en más de una ocasión propusimos diversos compromisos y soluciones.

Pero al final todo fue rechazado. Los acuerdos de Minsk fueron simplemente arrojados a la papelera por Kiev. Como confesaron más tarde representantes de la cúpula ucraniana, no estaban satisfechos con ninguno de los artículos de estos documentos, simplemente mintieron y tergiversaron lo mejor que pudieron.

El ex Canciller de Alemania y el ex Presidente de Francia, que en realidad eran coautores y, por así decirlo, garantes de los acuerdos de Minsk, de repente también admitieron más tarde directamente que no había planes para cumplirlos, sólo necesitaban «mantener la situación tranquila» para ganar tiempo para la formación de formaciones armadas ucranianas, llenándolas de armas y equipos. Simplemente nos engañaron una vez más, nos engañaron.

En lugar de un verdadero proceso de paz, en lugar de la política de reintegración y reconciliación nacional de la que a Kiev le gusta despotricar, Donbás ha sido bombardeada durante ocho años. Se cometieron actos terroristas, asesinatos y se organizó un bloqueo brutal. Todos estos años, los habitantes de Donbás -mujeres, niños, ancianos- han sido declarados personas de segunda clase, subhumanos, y se les ha amenazado con represalias: vendremos y nos vengaremos de todos. ¿Qué es esto sino un genocidio en el centro de Europa en el siglo XXI? Y en Europa y en Estados Unidos fingían que no pasaba nada, que nadie se daba cuenta de nada.

A finales de 2021 – principios de 2022 el proceso de Minsk fue finalmente enterrado, y enterrado por Kiev y sus patrocinadores occidentales, y se planeó de nuevo un ataque masivo en Donbás. Un gran grupo de fuerzas armadas ucranianas se preparaba para lanzar una nueva ofensiva sobre Lugansk y Donetsk, por supuesto con limpieza étnica y enormes pérdidas de vidas humanas, cientos de miles de refugiados. Estábamos obligados a impedir esta catástrofe y proteger a la población; no podíamos tomar otra decisión.

Rusia ha reconocido finalmente a las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Después de todo, no las reconocimos durante ocho años, seguíamos esperando llegar a un acuerdo. Ahora se conoce el resultado. Y el 21 de febrero de 2022, concluimos tratados de amistad[, cooperación] y asistencia mutua con estas repúblicas, que reconocimos. Pregunta: ¿tenían derecho las repúblicas populares a pedirnos apoyo si reconocíamos su independencia? ¿Teníamos derecho a reconocer su independencia, al igual que ellos tenían derecho a declarar su soberanía de acuerdo con los artículos que he mencionado y las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU? ¿Tenían derecho a declarar la independencia? Lo tenían. Pero si tenían ese derecho y lo utilizaban, entonces nosotros teníamos derecho a concluir un tratado con ellos, y lo hicimos, y lo repito, en pleno cumplimiento del derecho internacional y del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

Al mismo tiempo, hicimos un llamamiento a las autoridades de Kiev para que retiraran sus tropas de Donbás. Puedo decirles que mantuvimos contactos, y les dijimos directamente: retiren sus tropas de allí, y todo terminará allí. Esta propuesta fue rechazada casi de inmediato y simplemente ignorada, a pesar de que ofrecía una oportunidad real de cerrar el asunto de forma pacífica.

El 24 de febrero de 2022, Rusia se vio obligada a anunciar el inicio de una operación militar especial. Dirigiéndome a los ciudadanos de Rusia, a los habitantes de las repúblicas de Donetsk y Lugansky a la sociedad ucraniana, expuse entonces los objetivos de esta operación: proteger a la población de Donbás, restablecer la paz, desmilitarizar y desnazificar Ucrania y desviar así las amenazas de nuestro Estado, y restablecer el equilibrio de seguridad en Europa.

Al mismo tiempo, seguimos considerando prioritario alcanzar estos objetivos por medios políticos y diplomáticos. Recuerdo que ya en la primera fase de la operación militar especial, nuestro país entabló negociaciones con representantes del régimen de Kiev. Tuvieron lugar primero en Bielorrusia y luego en Turquía. Intentamos transmitir nuestro mensaje principal: respeten la elección de Donbás y la voluntad de las personas que viven allí, retiren sus tropas y pongan fin al bombardeo de ciudades y pueblos pacíficos. No hace falta nada más, y nos ocuparemos del resto de las cuestiones en el futuro. La respuesta fue: no, lucharemos. Es obvio que esta fue la orden de los amos occidentales, y ahora hablaré también de ello.

En aquel momento, en febrero-marzo de 2022, nuestras tropas, como saben, se acercaron a Kiev. Hubo muchas especulaciones al respecto tanto en Ucrania como en Occidente, entonces y ahora.

¿Qué quiero decir al respecto? Nuestras formaciones estuvieron cerca de Kiev, y los departamentos militares y el bloque de poder tenían varias propuestas sobre opciones para nuestras posibles acciones posteriores, pero no hubo ninguna decisión política de asaltar la ciudad de tres millones de habitantes, no importa lo que nadie dijera o especulara.

De hecho, no fue más que una operación para obligar al régimen ucraniano a hacer las paces. Las tropas estaban allí para empujar a la parte ucraniana a negociar, para tratar de encontrar soluciones aceptables y poner fin así a la guerra desatada por Kiev contra Donbás allá por 2014, para resolver cuestiones que suponen una amenaza para la seguridad de nuestro país, para la seguridad de Rusia.

Por extraño que pueda parecer, el resultado fue que sí fue posible alcanzar acuerdos que, en principio, convenían tanto a Moscú como a Kiev. Estos acuerdos fueron puestos sobre el papel y rubricados en Estambul por el jefe de la delegación negociadora ucraniana. Esto significa que las autoridades de Kiev estaban satisfechas con esta solución del problema.

El documento se denominó Tratado de Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad para Ucrania. Era de naturaleza transaccional, pero sus puntos clave coincidían con nuestras exigencias de principio y resolvían las tareas que se habían declarado como principales, incluso al comienzo de una operación militar especial. Esto incluía, por extraño que parezca, llamo su atención sobre la desmilitarización y desnazificación de Ucrania. Y aquí también hemos logrado encontrar coyunturas difíciles. Son complicadas, pero se encontraron. A saber, se trataba de aprobar la ley ucraniana sobre la prohibición de la ideología nazi, de cualquiera de sus manifestaciones. Todo está escrito allí.

Además, a cambio de garantías internacionales de seguridad, Ucrania limitaría el tamaño de sus fuerzas armadas, aceptaría la obligación de no unirse a alianzas militares, de no permitir bases militares extranjeras, de no estacionarlas ni a sus contingentes, de no realizar ejercicios militares en su territorio. Todo está escrito sobre el papel.

Por nuestra parte, comprendiendo también las preocupaciones de Ucrania en materia de seguridad, acordamos que Ucrania, al no ingresar formalmente en la OTAN, recibiría garantías casi similares a las que disfrutan los miembros de esta alianza. No fue una decisión fácil para nosotros, pero reconocimos la legitimidad de las demandas de Ucrania para garantizar su seguridad y, en principio, no nos opusimos a la formulación propuesta por Kiev. Estas son las formulaciones propuestas por Kiev, y en general no nos opusimos a ellas, conscientes de que lo principal es detener el derramamiento de sangre y la guerra en Donbás.

El 29 de marzo de 2022, retiramos nuestras tropas de Kiev porque teníamos la seguridad de que había que crear las condiciones necesarias para la finalización del proceso de negociación política, para la finalización de este proceso. Y que era imposible que una de las partes firmara tales acuerdos, como solían decir nuestros colegas occidentales, con una pistola en la cabeza. De acuerdo, aceptamos.

Sin embargo, inmediatamente, al día siguiente de la retirada de las tropas rusas de Kiev, los dirigentes ucranianos suspendieron su participación en el proceso de negociación, protagonizando una conocida provocación en Bucha, y abandonaron la versión preparada de los acuerdos. Creo que hoy está claro por qué era necesaria esta sucia provocación: para explicar de alguna manera el rechazo de los resultados que se habían logrado durante las negociaciones. Se rechazó de nuevo el camino hacia la paz.

Esto se hizo, como ahora sabemos, a instancias de los manipuladores occidentales, incluido el ex primer ministro británico, durante cuya visita a Kiev se dijo explícitamente: nada de acuerdos, tenemos que derrotar a Rusia en el campo de batalla, lograr su derrota estratégica. Y empezaron a bombardear Ucrania con armas y a hablar de la necesidad de infligirnos, como acabo de recordar, una derrota estratégica. Y algún tiempo después, como todos sabemos, el Presidente de Ucrania emitió un decreto prohibiendo a sus representantes e incluso a sí mismo mantener cualquier negociación con Moscú. Este episodio con nuestro intento de resolver el problema por medios pacíficos volvió a acabar en nada.

Por cierto, sobre el tema de las negociaciones. Ahora me gustaría hacer público un episodio más en esta audiencia. No he hablado de ello públicamente antes, pero algunos de los presentes lo conocen. Después de que el ejército ruso ocupara partes de las regiones de Jersón y Zaporozhye, muchos políticos occidentales ofrecieron su mediación para el fin pacífico del conflicto. Uno de ellos estuvo de visita de trabajo en Moscú el 5 de marzo de 2022. Y aceptamos sus esfuerzos de mediación, sobre todo porque durante la conversación se refirió al hecho de que se había asegurado el apoyo de los líderes de Alemania y Francia, así como de representantes de alto rango de Estados Unidos.

Durante la conversación, nuestro invitado extranjero preguntó -un episodio curioso, dijo-: si están ayudando a Donbass, ¿por qué hay tropas rusas en el sur de Ucrania, incluidas las regiones de Jersón y Zaporozhye? La respuesta por nuestra parte fue que esa fue la decisión del Estado Mayor ruso al planificar la operación. Y hoy añadiría que el plan consistía en rodear algunas de las zonas fortificadas que las autoridades ucranianas habían construido en ocho años en Donbás, principalmente para liberar Mariupol.

A continuación, un colega extranjero hizo una aclaración -un hombre profesional, debo reconocer su mérito-: ¿permanecerán nuestras tropas rusas en las regiones de Jersón y Zaporozhye? y ¿qué ocurrirá con estas regiones una vez alcanzados los objetivos de las Fuerzas de Defensa Estratégica? Le respondí que, en general, no descarto el mantenimiento de la soberanía ucraniana sobre estos territorios, pero con la condición de que Rusia tenga un fuerte vínculo terrestre con Crimea.

Es decir, Kiev debe garantizar la llamada servidumbre, un derecho de acceso legalmente formalizado para Rusia a la península de Crimea a través de las regiones de Jersón y Zaporozhye. Se trata de una decisión política crucial. Y, por supuesto, en su versión final no la tomaría una sola persona, sino sólo después de consultar con el Consejo de Seguridad, con otras estructuras, por supuesto, después de debatir con los ciudadanos, el público de nuestro país y, sobre todo, con los residentes de las regiones de Jersón y Zaporozhye.

Al final, eso es lo que hicimos: pedimos la opinión del propio pueblo y celebramos referendos. E hicimos lo que el pueblo decidió, incluso en las regiones de Jersón y Zaporozhye y en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

En ese momento, en marzo de 2022, el socio negociador dijo que iba a dirigirse a Kiev en el futuro para continuar la conversación ahora con sus homólogos en la capital ucraniana. Nos alegramos de ello, así como de los intentos en general de encontrar una solución pacífica al conflicto, porque cada día de lucha significaba nuevas bajas y pérdidas. Sin embargo, en Ucrania, como supimos más tarde, no se aceptaron los servicios del mediador occidental y, por el contrario, como supimos, le acusaron de adoptar posiciones prorrusas -de forma bastante dura, debo decir, pero eso ya es un detalle-.

Ahora, como ya he dicho, la situación ha cambiado radicalmente. Los habitantes de Jersón y Zaporozhye han expresado su posición en referendos, las regiones de Jersón y Zaporozhye, así como las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, han pasado a formar parte de la Federación Rusa. Y no se puede hablar de violar nuestra unidad estatal. La voluntad del pueblo de estar con Rusia es inmutable. La cuestión está cerrada para siempre y ya no se discute.

Quiero repetirlo una vez más: fue Occidente quien preparó y provocó la crisis ucraniana, y ahora está haciendo todo lo posible para prolongarla indefinidamente, para debilitar y endurecer mutuamente a los pueblos de Rusia y Ucrania.

Cada vez envían más cargamentos nuevos de municiones y armas. Algunos políticos europeos han empezado a hablar de la posibilidad de desplegar sus tropas regulares en Ucrania. Al mismo tiempo, como ya he mencionado, son los actuales y verdaderos amos de Ucrania -que, por desgracia, no son el pueblo de Ucrania, sino las élites globalistas del otro lado del océano- los que están tratando de poner la carga sobre el poder ejecutivo ucraniano para que tome decisiones que son impopulares para el pueblo, incluida la nueva reducción de la edad de reclutamiento.

Ahora, como sabemos, es de 25 años, la siguiente etapa puede ser 23, entonces – 20, 18 o 18 a la vez. Y luego, por supuesto, se desharán de las figuras que tomen estas decisiones impopulares bajo la presión de Occidente, las echarán por inútiles, descargando sobre ellas toda la responsabilidad, y pondrán en su lugar a otras personas, también dependientes de Occidente, pero aún no con una reputación tan manchada.

De ahí, quizás, la idea de cancelar las próximas elecciones presidenciales en Ucrania. Ahora los que están en el poder harán de todo, luego los pondrán en el cesto y seguirán haciendo lo que crean necesario.

A este respecto, me gustaría recordarles algo que ahora Kiev prefiere no mencionar, y Occidente prefiere tampoco hablar de ello. ¿De qué estamos hablando? En mayo de 2014, el Tribunal Constitucional de Ucrania dictaminó que -citando más textualmente- «el Presidente es elegido por cinco años, independientemente de si es elegido en elecciones extraordinarias u ordinarias». Además, el Tribunal Constitucional de Ucrania señaló que -cito textualmente- «el estatuto constitucional del Presidente no contiene normas que establezcan un mandato distinto de cinco años». Fin de la cita, y punto. La decisión del tribunal era definitiva e inapelable. Eso es todo.

¿Qué significa esto en relación con la situación actual? El mandato presidencial del hasta ahora jefe electo de Ucrania ha expirado junto con su legitimidad, que no puede ser restaurada con ningún truco. No voy a hablar en detalle de los antecedentes de la decisión del Tribunal Constitucional de Ucrania sobre el mandato presidencial. Está claro que estaba relacionada con los intentos de legitimar el golpe de Estado de 2014. Pero, sin embargo, existe tal veredicto, y es un hecho jurídico. Pone en duda todos los intentos de justificar el espectáculo de hoy con la anulación de las elecciones.

De hecho, la trágica página actual de la historia de Ucrania comenzó con una toma del poder por la fuerza, como ya he dicho, un golpe de Estado anticonstitucional en 2014. Repito: el origen del actual régimen de Kiev es un golpe de Estado armado. Y ahora el círculo se ha cerrado – el poder ejecutivo en Ucrania es de nuevo, como en 2014, usurpado y mantenido ilegalmente, es de hecho ilegítimo.

Diré más: la situación con la cancelación de las elecciones es una expresión de la propia naturaleza, la verdadera tripa del actual régimen de Kiev, que surgió del golpe armado de 2014, está ligado a él y tiene sus raíces allí. Y el hecho de que, habiendo cancelado las elecciones, sigan aferrados al poder es una acción expresamente prohibida por el artículo 5 de la Constitución de Ucrania. Cito textualmente: «El derecho a determinar y cambiar el orden constitucional en Ucrania pertenece exclusivamente al pueblo y no puede ser usurpado por el Estado, sus órganos o funcionarios». Además, tales acciones entran en el ámbito del artículo 109 del Código Penal de Ucrania, que se refiere precisamente al cambio o derrocamiento por la fuerza del orden constitucional o a la toma del poder estatal, así como a la conspiración para cometer tales acciones.

En 2014, tal usurpación se justificó en nombre de la revolución, y ahora – por acciones militares. Pero el significado de esto no cambia. De hecho, estamos hablando de connivencia entre el poder ejecutivo del gobierno ucraniano, la dirección de la Rada Suprema y la mayoría parlamentaria controlada por ella, dirigida a usurpar el poder del Estado (no hay otra forma de llamarlo), que es un delito penal según la legislación ucraniana.

Además. La Constitución de Ucrania no prevé la posibilidad de anular o aplazar la elección del Presidente del país, la continuación de sus poderes en relación con la ley marcial, que se refiere ahora. ¿Qué dice la ley fundamental ucraniana? Es que durante la ley marcial se pueden aplazar las elecciones de la Rada Suprema. Es el artículo 83 de la Constitución del país.

Así que la legislación ucraniana ha previsto la única excepción cuando los poderes de un órgano del poder estatal se amplían durante el período de la ley marcial y no se celebran elecciones. Y esto se aplica únicamente a la Rada Suprema. Por lo tanto, se ha designado el estatus del Parlamento de Ucrania como un órgano en funcionamiento permanente bajo la ley marcial.

En otras palabras, la Rada Suprema es hoy un órgano legítimo, a diferencia del poder ejecutivo. Ucrania no es una república presidencialista, sino parlamentario-presidencialista. Esta es la esencia.

Además, el Presidente de la Rada Suprema, en calidad de Presidente, en virtud de los artículos 106 y 112, está investido de poderes especiales, incluso en el ámbito de la defensa, la seguridad, el mando supremo de las fuerzas armadas. Todo está escrito en blanco y negro.

Por cierto, en el primer semestre de este año Ucrania concluyó un paquete de acuerdos bilaterales de cooperación en el ámbito de la seguridad y el apoyo a largo plazo con una serie de países europeos. Ahora existe un documento similar con los Estados Unidos de América.

Desde el 21 de mayo de este año, ha surgido naturalmente la cuestión de la autoridad y legitimidad de los representantes de la parte ucraniana que firman tales documentos. Como se suele decir, no nos importa, que firmen lo que quieran. Está claro que aquí hay un componente político y propagandístico. Estados Unidos y sus satélites quieren de alguna manera apoyar a sus apoderados, darles peso y legitimidad.

Sin embargo, si más adelante los mismos Estados Unidos llevan a cabo un examen jurídico serio de dicho acuerdo (no me refiero a la esencia, sino al componente jurídico), sin duda surgirá la pregunta: ¿quién firmó estos documentos y con qué autoridad? Y resultará que todo esto es un farol y que el acuerdo es nulo, y toda la construcción se vendrá abajo, por supuesto, si se quiere analizar la situación. Se puede fingir que todo es normal, pero allí no hay nada normal, lo he leído. Todo está escrito en los documentos, todo está escrito en la Constitución.

Permítanme recordarles también que, tras el inicio de la operación militar especial, Occidente lanzó una campaña enérgica y muy poco ceremoniosa tratando de aislar a Rusia en la escena internacional. Hoy es claro y evidente para todos que este intento ha fracasado, pero, por supuesto, Occidente no ha renunciado a su plan de construir alguna apariencia de coalición internacional antirrusa y presionar a Rusia. También entendemos esto.

Como saben, han empezado a promover activamente la iniciativa de celebrar en Suiza una llamada conferencia internacional de alto nivel sobre la paz en Ucrania. Y planean celebrarla inmediatamente después de la cumbre del Grupo de los Siete, es decir, el grupo de los que, de hecho, encendieron el conflicto en Ucrania con sus políticas. Lo que proponen los organizadores de la reunión en Suiza no es más que otra estratagema para desviar la atención de todo el mundo, para intercambiar la causa y el efecto de la crisis ucraniana, para llevar el debate por el camino equivocado y, en cierta medida, para dar a las actuales autoridades ejecutivas de Ucrania una apariencia de legitimidad una vez más.

Por lo tanto, es natural que en Suiza no se vayan a debatir en principio cuestiones realmente fundamentales que están en el centro de la actual crisis de seguridad y estabilidad internacionales y de las verdaderas raíces del conflicto ucraniano, a pesar de todos los intentos de hacer más o menos decente el orden del día de la conferencia.

Ya podemos esperar que todo se reduzca a una charla demagógica general y a una nueva serie de acusaciones contra Rusia. La idea es fácil de leer: atraer al mayor número posible de Estados por cualquier medio y, como resultado, presentar el caso como si las prescripciones y normas occidentales fueran compartidas por toda la comunidad internacional, lo que significa que nuestro país debería aceptarlas incondicionalmente.

Como saben, naturalmente no fuimos invitados a la reunión de Suiza. De hecho, no se trata de una negociación, sino del empeño de un grupo de países por seguir impulsando su propia línea y resolver a su arbitrio cuestiones que afectan directamente a nuestros intereses y a nuestra seguridad.

Me gustaría subrayar a este respecto: sin la participación de Rusia, sin un diálogo honesto y responsable con nosotros, es imposible alcanzar una solución pacífica en Ucrania y en la seguridad global europea en general.

Hasta ahora, Occidente ignora nuestros intereses, mientras prohíbe a Kiev negociar y nos insta hipócritamente a negociar. Parece simplemente una idiotez: por un lado, se les prohíbe negociar con nosotros, mientras que, por otro, nos instan a negociar e insinúan que nos negamos a negociar. No tiene sentido. Pero vivimos en una especie de espejo.

En primer lugar, daríamos a Kiev la orden de levantar la prohibición, la autoimpuesta prohibición de negociar con Rusia, y en segundo lugar, estamos dispuestos a sentarnos a la mesa de negociaciones incluso mañana mismo. Comprendemos las peculiaridades de la situación jurídica, pero allí hay autoridades legítimas, incluso de acuerdo con la Constitución, como acabo de decir, y hay gente con la que negociar. Por favor, estamos dispuestos. Nuestras condiciones para iniciar esa conversación son sencillas y se reducen a lo siguiente.

Ahora voy a tomarme un tiempo para reproducir de nuevo toda la cadena de acontecimientos para que quede claro que para nosotros lo que voy a decir no es la coyuntura de hoy, sino que siempre hemos mantenido una determinada posición, siempre hemos buscado la paz.

Por lo tanto, estas condiciones son muy simples. Las tropas ucranianas deben retirarse completamente de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, de las regiones de Jersón y Zaporozhye. Y, llamo su atención sobre el hecho de que es de todo el territorio de estas regiones dentro de sus límites administrativos, que existían en el momento de su entrada en Ucrania.

Tan pronto como Kiev declare que está preparada para tal decisión y comience la retirada real de las tropas de estas regiones, así como les notifique oficialmente el abandono de los planes de adhesión a la OTAN, de nuestra parte seguirá inmediatamente, literalmente en el mismo minuto, una orden de alto el fuego y de inicio de las negociaciones. Repito: lo haremos inmediatamente. Naturalmente, al mismo tiempo garantizaremos la retirada segura y sin obstáculos de las unidades y formaciones ucranianas.

Por supuesto, nos gustaría esperar que esa decisión sobre la retirada de las tropas, el estatus de no alineado y el inicio del diálogo con Rusia, del que depende la futura existencia de Ucrania, se tome en Kiev de forma independiente, basándose en las realidades actuales y guiada por los auténticos intereses nacionales del pueblo ucraniano, y no por órdenes occidentales, aunque, por supuesto, existen grandes dudas al respecto.

Sin embargo, ¿qué quiero decir de nuevo a este respecto, qué debo recordarles? He dicho que me gustaría repasar una vez más la cronología de los acontecimientos. Dediquemos algún tiempo a ello.

Así, durante los acontecimientos de la Maidan en Kiev en 2013-2014, Rusia ofreció repetidamente su ayuda para la resolución constitucional de la crisis, organizada en realidad desde el exterior. Volvamos a la cronología de los acontecimientos de finales de febrero de 2014.

El 18 de febrero comenzaron en Kiev los enfrentamientos armados provocados por la oposición. Varios edificios, entre ellos el ayuntamiento y la Casa de los Sindicatos, fueron incendiados. El 20 de febrero, francotiradores desconocidos abrieron fuego contra manifestantes y agentes del orden, lo que significa que quienes preparaban un golpe armado estaban haciendo todo lo posible para empujar la situación aún más hacia la violencia y la radicalización. Y aquellas personas que estaban en las calles de Kiev en aquellos días y expresaron su descontento con el gobierno de entonces fueron utilizadas deliberadamente para sus propios fines egoístas, como carne de cañón. Hoy están haciendo exactamente lo mismo, llevando a cabo movilizaciones y enviando a la gente al matadero. Y, sin embargo, entonces hubo una oportunidad para salir civilizadamente de la situación.

Se sabe que el 21 de febrero se firmó un acuerdo entre el entonces presidente de Ucrania y la oposición sobre la solución de la crisis política. Sus garantes, como es sabido, eran representantes oficiales de Alemania, Polonia y Francia. El acuerdo preveía la vuelta a una forma de gobierno parlamentario-presidencial, la celebración de elecciones presidenciales anticipadas, la formación de un gobierno de confianza nacional, así como la retirada de las fuerzas del orden del centro de Kiev y la entrega de armas por parte de la oposición.

Debo añadir que la Rada Suprema aprobó una ley que descarta la persecución penal de los manifestantes. Existía un acuerdo de este tipo, que habría puesto fin a la violencia y devuelto la situación al terreno constitucional. Este acuerdo se firmó, aunque tanto en Kiev como en Occidente prefieren no recordarlo.

Hoy diré algo más sobre otro hecho importante que no se ha hecho público hasta ahora, a saber, que literalmente en las mismas horas del 21 de febrero tuvo lugar una conversación con mi vis-a-vis estadounidense por iniciativa de la parte norteamericana. La esencia de la misma fue la siguiente: el dirigente estadounidense apoyó inequívocamente el acuerdo entre las autoridades y la oposición de Kiev. Además, lo calificó de verdadero avance, una oportunidad para el pueblo ucraniano de asegurarse de que la violencia que había estallado no traspasara todos los límites imaginables.

Y además, en el curso de nuestras conversaciones, elaboramos conjuntamente la siguiente fórmula: Rusia intentaría persuadir al entonces Presidente de Ucrania de que se comportara con la mayor moderación posible, de que no utilizara al ejército ni a las fuerzas del orden contra los manifestantes. Y Estados Unidos, en consecuencia, según se dijo, llamaría a la oposición, como se la llama, al orden, a desalojar los edificios administrativos, a calmar la calle.

Todo esto era para crear las condiciones para que la vida en el país volviera a la normalidad, al ámbito constitucional y legal. Y, en general, acordamos trabajar juntos por una Ucrania estable, pacífica y en normal desarrollo. Cumplimos íntegramente nuestra palabra. El entonces Presidente de Ucrania, Yanukóvich, que en realidad no tenía previsto utilizar el ejército, no lo hizo y, además, incluso retiró de Kiev unidades policiales adicionales.

¿Y qué decir de los colegas occidentales? En la noche del 22 de febrero y durante todo el día siguiente, cuando el presidente Yanukóvich se marchó a Járkiv, donde se iba a celebrar un congreso de diputados de las regiones del sudeste de Ucrania y Crimea, los radicales, a pesar de todos los acuerdos y garantías de Occidente (tanto de Europa como, como acabo de decir, de Estados Unidos), tomaron el control del edificio de la Rada, la administración presidencial, y se apoderaron del Gobierno por la fuerza. Y ni uno solo de los garantes de todos estos acuerdos sobre el arreglo político -ni Estados Unidos ni los europeos- ha movido un dedo para cumplir sus obligaciones, para pedir a la oposición que libere las instalaciones administrativas incautadas, que renuncie a la violencia. Está claro que este curso de los acontecimientos no sólo les convenía, sino que parece que fueron los autores de que los acontecimientos se desarrollaran de esta manera.

Además, ya el 22 de febrero de 2014 la Rada Suprema, violando la Constitución de Ucrania, adoptó una resolución sobre la llamada autodestitución del presidente en funciones Yanukóvich del cargo de presidente y programó elecciones extraordinarias para el 25 de mayo. En otras palabras, se ha producido un golpe de Estado armado, instigado desde el exterior. Los radicales ucranianos, con el consentimiento tácito y el apoyo directo de Occidente, frustraron todos los intentos de resolver la situación de forma pacífica.

Entonces persuadimos a Kiev y a las capitales occidentales para que entablaran un diálogo con la población del sureste de Ucrania y respetaran sus intereses, derechos y libertades. No, el régimen que irrumpió en el poder como consecuencia del golpe de Estado optó por la guerra y lanzó acciones punitivas contra Donbás en la primavera y el verano de 2014. Rusia ha vuelto a hacer un llamamiento a la paz.

Hicimos todo lo posible para resolver los graves problemas surgidos en el marco de los acuerdos de Minsk, pero Occidente y las autoridades de Kiev, como ya he subrayado, no iban a cumplirlos. Aunque de palabra, nuestros colegas occidentales, incluido el jefe de la Casa Blanca, nos aseguraron que los acuerdos de Minsk eran importantes y que estaban comprometidos con los procesos de su aplicación. Que, en su opinión, esto permitiría resolver la situación en Ucrania, estabilizarla y tener en cuenta los intereses de los habitantes del este. En cambio, en la práctica organizaron un bloqueo, como ya he mencionado, de Donbás. Las fuerzas armadas ucranianas se preparaban sistemáticamente para una operación a gran escala destinada a destruir las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

Los acuerdos de Minsk fueron finalmente enterrados por las manos del régimen de Kiev y Occidente. Volveré sobre esto una vez más. Por eso en 2022 Rusia se vio obligada a lanzar una operación militar especial para poner fin a la guerra en Donbás y proteger a los civiles del genocidio.

Al mismo tiempo, desde los primeros días, hemos vuelto a plantear opciones para una solución diplomática a la crisis, ya he hablado hoy de ello. Se trata de negociaciones en Bielorrusia, Turquía, la retirada de las tropas de Kiev con el fin de crear las condiciones para la firma de los acuerdos de Estambul, que en principio han sido acordados por todos. Pero incluso estos intentos fueron finalmente rechazados de nuevo. Occidente y Kiev fijaron el rumbo para derrotarnos. Pero, como sabemos, todo esto fracasó.

Hoy hacemos otra propuesta de paz concreta y real. Si Kiev y las capitales occidentales también la rechazan, como antes, entonces al final es asunto suyo, su responsabilidad política y moral por la continuación del derramamiento de sangre. Obviamente, las realidades sobre el terreno y en la línea de contacto seguirán sin cambiar a favor del régimen de Kiev. Y las condiciones para el inicio de las negociaciones serán diferentes.

Permítanme insistir en el punto principal: la esencia de nuestra propuesta no es una tregua temporal o un alto el fuego, como quiere Occidente, para restablecer las pérdidas, rearmar al régimen de Kiev y prepararlo para una nueva ofensiva. Repito: no hablamos de congelar el conflicto, sino de ponerle fin definitivamente.

Y lo diré una vez más: tan pronto como Kiev acepte un curso de los acontecimientos similar al que se propone hoy, acepte una retirada completa de sus tropas de las regiones de la RPD y la RPL , Zaporozhye y Jersón, y comience realmente este proceso, estaremos dispuestos a comenzar las negociaciones sin aplazarlas.

Permítanme repetirlo: nuestra posición de principio es la siguiente: el estatus neutral no alineado no nuclear de Ucrania, su desmilitarización y desnazificación, especialmente desde que estos parámetros fueron acordados en general durante las conversaciones de Estambul en 2022. Todo estaba claro allí sobre la desmilitarización, todo estaba detallado: el número de esto, aquello y los tanques. Todo estaba acordado.

Por supuesto, deben garantizarse plenamente los derechos, libertades e intereses de los ciudadanos rusoparlantes de Ucrania, y deben reconocerse las nuevas realidades territoriales y el estatus de Crimea, Sebastopol, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y las regiones de Jersón y Zaporozhye como entidades constitutivas de la Federación Rusa. En el futuro, todas estas disposiciones básicas y de principio deberán fijarse en forma de acuerdos internacionales fundamentales. Naturalmente, esto implica también la anulación de todas las sanciones occidentales contra Rusia.

Creo que Rusia propone una opción que permitirá poner fin realmente a la guerra en Ucrania, es decir, pedimos pasar la trágica página de la historia y empezar a restablecer las relaciones de confianza y buena vecindad entre Rusia y Ucrania y en Europa en su conjunto, aunque sea difícil, gradualmente, paso a paso.

Una vez resuelta la crisis ucraniana, nosotros, incluso junto con nuestros socios de la OTSC y la OCS, que hoy en día siguen contribuyendo de manera significativa y constructiva a la búsqueda de una solución pacífica de la crisis ucraniana, así como los Estados occidentales, incluidos los europeos, que están dispuestos al diálogo, podríamos iniciar la tarea fundamental que he mencionado al principio de mi declaración, a saber, la creación de un sistema indivisible de seguridad euroasiática que tenga en cuenta los intereses de todos, sin excepción, los Estados del continente.

Por supuesto, es imposible volver literalmente a las propuestas de seguridad que presentamos hace 25, 15 o incluso dos años, ya que han pasado demasiadas cosas y las circunstancias han cambiado. Sin embargo, los principios básicos y, lo que es más importante, el objeto mismo del diálogo permanecen inalterados. Rusia es consciente de su responsabilidad en la estabilidad mundial y reafirma su disposición a dialogar con todos los países. Pero esto no debe ser una imitación del proceso de paz para servir a la voluntad egoísta de alguien, a los intereses creados de alguien, sino una conversación seria y profunda sobre todas las cuestiones, sobre toda la gama de cuestiones de seguridad mundial.

Estimados colegas, estoy convencido de que todos ustedes son muy conscientes de las tareas a gran escala a las que se enfrenta Rusia y de lo mucho que tenemos que hacer, también en el ámbito de la política exterior.

Les deseo sinceramente éxito en este difícil trabajo para garantizar la seguridad de Rusia, nuestros intereses nacionales, reforzar la posición del país en el mundo, promover los procesos de integración y las relaciones bilaterales con nuestros socios.

Por su parte, la dirección del Estado seguirá prestando al departamento diplomático y a todos los que participan en la ejecución de la política exterior de Rusia el apoyo necesario.

Gracias una vez más por su trabajo, gracias por su paciencia y atención a lo que se dice. Confío en que tendremos éxito.

Muchas gracias.

S. Lavrov: Estimado Vladimir Vladimirovich, en primer lugar, quiero agradecerle mucho su valoración de nuestro trabajo.

Nos esforzamos, y la vida nos obliga a esforzarnos aún más, y seguiremos haciéndolo, porque todo el mundo comprende que esto es necesario para el destino del país, el destino de nuestro pueblo, y en cierta medida para el destino del mundo. Cumpliremos sus instrucciones, que acaba de exponer, detallando el concepto de seguridad euroasiática, de manera muy concreta, junto con nuestros colegas de otros organismos.

En el contexto de la construcción de un nuevo sistema de seguridad justo, como usted ha dicho, indivisible y basado en los mismos principios, seguiremos ayudando a resolver situaciones de crisis individuales, de las cuales, por supuesto, la crisis ucraniana es de la máxima prioridad para nosotros.

Sin duda, utilizaremos su nueva iniciativa en diversas situaciones, incluso en nuestro trabajo en el seno del BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghai, con la República Popular China, con los países de América Latina y África, que también han presentado sus iniciativas, pero que hasta ahora han sido completamente ignoradas por quienes gobiernan Ucrania.

Gracias de nuevo. Seguiremos intentándolo.

Vladimir Putin: Gracias.


Fuente: http://kremlin.ru

Publicado tambien en Geopolitika.ru

Por Dmitri Rostov

Los gigantes de Internet se están convirtiendo en herramientas de las élites liberales y, de hecho, se están fusionando con el Estado profundo y las agencias de inteligencia. Así, en los últimos seis años, más de 250 empleados de alto rango de la CIA, la NSA, el FBI y el Pentágono han ido a trabajar sólo a Google. Según un informe de RAND Corporation, encargado por el Ministerio de Defensa del Reino Unidohecho público en marzo de 2024, el ecosistema de Internet de los cuerpos desarrollado por estos gigantes de TI (que se forma junto con el ecosistema de Internet de las cosas, IoT) podría conducir a la creación de Internet de los cuerpos. Cerebros ya entre 2035 y 2050.

«La Internet de los cuerpos también podría conducir en última instancia a la Internet de los cerebros, es decir, conectar el cerebro humano directamente a Internet para facilitar la comunicación directa entre cerebros y proporcionar acceso a redes de datos en línea», dicen los expertos de una importante organización de pensamiento occidental. fábrica” al servicio de los intereses de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley, el complejo militar-industrial y los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Tal “transhumanismo”, adoptado por las fuerzas de seguridad y la parte liberal “de izquierda” de los globalistas, lleva a la humanidad a habilidades sobrehumanas para algunos (los pocos) y control mental para otros (la mayoría). O sustituir esta inteligencia por inteligencia artificial (IA). No es de extrañar que desde 2012, las grandes corporaciones de TI hayan adquirido más de 250 nuevas empresas relacionadas con la IA. El director general del famoso gigante multinacional BlackRock, Larry Fink, observó recientemente con satisfacción : “En los países desarrollados, aquellos cuya población está disminuyendo son los que más se benefician… Rápidamente desarrollarán la robótica, la IA y la tecnología… cambiar la productividad… reemplazar a las personas con máquinas”.

Hoy en la agenda no está solo la introducción gradual de elementos de un sistema de control digital universal dentro de estados nacionales específicos. “Ellos [los globalistas] están obsesionados con apoderarse y mantener el control de la Santísima Trinidad del poder, que es energía, dinero y alimentos. Por alguna razón, en el fondo siempre permanece una agresión integral contra la vida de las personas con el pretexto de salvar el planeta: un engaño climático que inspiró la nota de suicidio de los globalistas llamada «La Gran Anulación «, comentan periodistas occidentales como el columnista británico Neil Oliver. tales declaraciones.

Cada revolución industrial en la historia reciente de la humanidad comenzó con el descubrimiento de una nueva fuente de energía: la máquina de vapor, la electricidad, la energía atómica… En la llamada. La Industria 4.0 de la “nueva realidad”, una nueva fuente de energía es el “big data” (Big Date) y todo lo que está conectado con la esfera de Internet y ya está creando una seria competencia… para la Curia Romana, que es una de los pilares de las élites globalistas de “derecha” y al mismo tiempo el representante oficial del componente ideológico del orden mundial moderno centrado en Occidente.

En este sentido, el Vaticano comienza a oponerse cada vez más activamente, por ejemplo, a la IA (inteligencia artificial), que también está reemplazando cada vez más al catolicismo en la «nueva realidad» de Schwab y compañía, en el papel que desempeñan el pontífice y su clero. jugado durante los últimos milenios por más de mil millones de seguidores.

Un motivo adicional para el Vaticano es que la Iglesia Católica tiene su propio proyecto universal (global) de orden mundial, mientras que el proyecto liberal de izquierda es en gran medida anglosajón, surgido de la ética judeo-protestante y el mesianismo de las sectas anglicanas. . Desde los tiempos de las revoluciones europeas (holandesa, inglesa, francesa, etc.), ha ido derrocando a los católicos cada vez con más éxito. En primer lugar, se trata del mundo occidental, donde el Vaticano está perdiendo cada vez más rápidamente su posición, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial.

Además, hoy el catolicismo en última instancia no es reemplazado por el protestantismo, sino por el “posthumanismo digital” anticristiano con su completa negación y nivelación de cualquier valor religioso, el culto al “nuevo superhombre” y la realidad cibernética del transhumanismo. Si se desea, no es difícil poner este proceso en un caparazón religioso, con una referencia directa a las Sagradas Escrituras:

“Y hará que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie podrá comprar ni vender, excepto el que la tenga. la marca, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre» (Biblia, Apocalipsis, capítulo 13, versículos 16-18).

Además, gracias a la rápida digitalización de la esfera cultural y mediática a escala global, incluso sin ningún misticismo, se está convirtiendo en el principal conjunto de herramientas y al mismo tiempo en el campo de batalla de las guerras híbridas modernas. Occidente lo entiende muy bien. Durante décadas se han invertido enormes recursos en Google, Facebook-Meta y otros gigantes de Internet para asegurar el dominio en este campo. Bueno, o la sustitución de la Palabra (de Dios) por el Número (de la bestia): cuáles son estos procesos desde el punto de vista de los creyentes cristianos: Big Date incluso literalmente desplaza y reemplaza las Sagradas Escrituras, convirtiéndose en la «Biblia digital». de la nueva realidad”, brindando respuestas a cualquier pregunta sobre la cosmovisión.

Gracias a estos procesos, los jóvenes consumen diariamente volúmenes cada vez mayores de medios ideológicos occidentales, tecnologías de la información y otros productos “digitales”. Juegos, series de televisión, dibujos animados, música, etc. El procesamiento cognitivo y la batalla por el control mental se libran metódicamente, con esfuerzos cada vez mayores.

Al mismo tiempo, la infraestructura de los gigantes occidentales de Internet lleva mucho tiempo dentro del espacio cultural y mediático de todas las regiones del planeta. Incluso las redes sociales están organizadas y configuradas para que los blogueros, a menudo sin quererlo, difundan información en el paradigma deseado. Las iniciativas necesarias para reconstruir el sistema inmunológico ideológico de la esfera cultural y mediática son desacreditadas o reemplazadas por simulacros… Y, por supuesto, el papel de los gigantes occidentales de TI y de los servicios de inteligencia en estos procesos está creciendo constante y significativamente.

FUENTE: GEOESTRATEGIA.ES https://geoestrategia.es/noticia/42890/seguridad/los-gigantes-de-internet-como-instrumento-de-control-global.html

Por Dmitry Pozhidaev

Rusia se está volviendo más igualitaria, al menos en lo que respecta a la desigualdad de ingresos. Para recordar, durante y después de su transición a la economía de mercado en la década de 1990, Rusia alcanzó el dudoso récord de ser uno de los países más desiguales del mundo, superado solo por Sudáfrica y a la par con (o a veces incluso por delante de) los Estados Unidos. Sin embargo, Rusia comenzó a divergir de los EEUU alrededor de 2014, reduciendo constantemente su desigualdad medida por el coeficiente Gini.

Esta tendencia se ha acelerado desde 2022, los ingresos reales de los deciles pobres crecen más rápido que los de los deciles ricos. De hecho, los ingresos reales crecieron inversamente a la posición del decil de ingresos: cuanto más pobre es el decil, mayor es su crecimiento de ingresos. Analizando esta tendencia, Ekaterina Kurbangaleeva de la Fundación Carnegie escribe que entre aquellos que están «ganando» en la situación actual están los millones de rusos en trabajos de cuello azul y de cuello gris cuyas profesiones durante mucho tiempo se consideraron mal paga y de bajo estatus.

ingresos reales

Es difícil no darse cuenta de que esta tendencia de igualación de ingresos coincide con la anexión rusa de Crimea en 2014, el inicio de la guerra en toda regla en Ucrania en febrero de 2022 y la introducción de sanciones masivas occidentales. ¿Qué ha estado causando este impulso hacia una mayor igualdad de ingresos en Rusia?

Keynesianismo de guerra

La explicación más frecuente entre los economistas convencionales es la transición a una economía de guerra (también conocida como keynesianismo de guerra), que comenzó en Rusia alrededor de 2014. Seguramente, las sanciones (o la amenaza de sanciones) jugaron un papel y aceleraron esta transición, pero esta no es toda la historia. La historia tradicional del keynesianismo de guerra es así. Durante la guerra, los gobiernos a menudo implementan medidas fiscales y monetarias significativas para movilizar recursos, financiar operaciones militares y mantener la estabilidad económica. El aumento del gasto público y la movilización de recursos a menudo conducen a un mayor empleo y salarios, especialmente para los grupos de bajos ingresos. Los EEUU durante la Segunda Guerra Mundial son un ejemplo de libro de texto: el gasto y la movilización en tiempos de guerra llevaron a un crecimiento económico significativo y a una reducción de la desigualdad de ingresos. El período vio un aumento de los salarios de muchos trabajadores y una reducción de la brecha de ingresos.

Estos desarrollos están bien documentados y analizados en el reciente informe del CEPR «Economía rusa en guerra: una nueva realidad financiada por las exportaciones de productos básicos», escrito por Yuriy Gorodnichenko, Iikka Korhonen y Elina Ribakova. El estudio señala que el aumento de la contratación pública en las regiones con grandes concentraciones de industrias de fabricación de máquinas; un aumento en la inversión en infraestructura de transporte en algunas regiones pobres del Lejano Oriente de Rusia, a medida que Rusia intenta redirigir más su comercio exterior hacia China; un aumento en los depósitos bancarios en las regiones más pobres, que han enviado proporcionalmente más personas al ejército; y un aumento en los salarios reales, primero en sectores que reciben pedidos estatales y luego en otros sectores, ya que han tenido dificultades para atraer a los trabajadores.

Pero la pregunta que no se aborda adecuadamente no es por qué los pobres están recibiendo más (esto es algo obvio), sino por qué y cómo los ricos están recibiendo menos. ¿Por qué de repente el crecimiento ruso se ha vuelto favorable a los pobres?

La desvinculación de Rusia del centro capitalista

Visto desde una perspectiva marxista, la economía de guerra rusa representa un caso claro de un país periférico que se desvincula del centro. Mientras que las sanciones occidentales generalmente se consideran un mecanismo (relativamente) efectivo para aislar a Rusia de la economía mundial, su otro lado no se discute tanto. Desacoplar a Rusia del centro capitalista (representado por el «Occidente colectivo») también implica desacoplar a Occidente de Rusia. El economista marxista Samir Amin, que escribió hace 50 años, hizo hincapié en que una ruptura con el mercado mundial es la condición principal para el desarrollo. El desarrollo de la periferia requiere el establecimiento de estructuras nacionales egocéntricas que rompan con el mercado mundial. Más recientemente, el marxista ruso Boris Kagarlitsky argumentó el mismo punto en el contexto de la historia rusa después de 1917: su meteórico ascenso en la década de 1920-30 se debió a su desacoplamiento de los mercados mundiales y a su declive gradual a partir de la década de 1970 debido a su reintegración en la economía mundial.

Las relaciones entre el centro del sistema y su periferia son relaciones de dominación, relaciones desiguales, expresadas en una transferencia de valor de la periferia al centro. Esta transferencia de valor, gobernada por la ley fundamental de la acumulación de capital bajo el capitalismo, hace posible una mayor mejora en la recompensa del trabajo en el centro y en la periferia reduce, no solo la recompensa del trabajo, sino también el margen de beneficio del capital local. El canal principal de esta transferencia es el intercambio desigual cuando los valores más altos producidos en la periferia (según lo determinado por la cantidad socialmente necesaria de mano de obra) se intercambian por valores más bajos producidos en el centro.

Hay tres canales principales de transferencia de plusvalor (incluyendo la plusvalía y los ingresos no productivos y los ingresos estatales). Este canal opera, en primer lugar, a través de un sistema de división internacional del trabajo y comercio exterior manipulado por el centro para garantizar la máxima transferencia de excedentes. El centro mantiene la periferia más lejos de la frontera tecnológica, lo que hace que la periferia se involucre en la producción con baja adición de valor (a menudo materias primas, como minerales), en relación con la cual el centro generalmente ejerce un poder monopsonista. Al mismo tiempo, en connivencia con la burguesía compradora, el centro mantiene las recompensas del trabajo periférico por debajo de su productividad, lo que permite mayores tasas de ganancias para el capital extranjero, así como para parte de la burguesía nacional. En segundo lugar, además de las transferencias a través de términos comerciales desfavorables (para los países periféricos), el centro transfiere el plusvalor producido en la periferia a través de la repatriación de beneficios y compras de tecnologías avanzadas en la metrópoli para continuar sus actividades económicas extractivas en la periferia. Esto se ve ayudado por la compra de valores económicos por debajo de su valor en el curso de la privatización en la periferia. En tercer lugar, debido a que el capital extranjero alcanza las alturas dominantes en la periferia, el capital nacional no encuentra suficiente aplicación económica en el país de origen, lo que resulta en salidas significativas de capital al centro donde se invierte. El último canal de extracción de valor es el sistema financiero internacional, que está arruñado contra la periferia. El centro utiliza crédito barato en casa para otorgar préstamos caros a los sectores privado y público en la periferia. El coste de estos préstamos está por encima de la prima de riesgo normal, incorpora las tasas más altas de explotación del trabajo y da como resultado una carga debilitante del servicio de los préstamos para los países en desarrollo.

Después del colapso de la Unión Soviética en 1991, Rusia se convirtió en un caso de libro de texto de un país periférico. Demostró las características explícitas de la dependencia una por una: déficit de cuenta corriente, desindustrialización, dependencia casi total de las exportaciones occidentales (no solo de lujos y bienes tecnológicos, sino también alimentos y necesidades básicas), inversiones extranjeras (en su mayoría en industrias extractivas), salidas masivas de capital nacional a jurisdicciones extranjeras, alto endeudamiento privado y público y, en última instancia, una disminución de la participación laboral de los ingresos nacionales y la pauperización de la clase trabajadora.

El nivel de vida comenzó a mejorar a principios de la década de 2000. Se cree que esta mejora, que sentó las bases de la legitimidad de Vladimir Putin, se debe en gran medida a dos factores: (1) el aumento de los precios mundiales del petróleo y el gas (que aumentó de 17 dólares por barril en 1999 a 50 dólares en 2005 y 109 dólares en 2012) y (2) la mejora de la estabilidad política, las reformas económicas y una mejor seguridad conducente al aumento de la actividad económica. Este último desarrollo también incluyó una transición del capitalismo de compinches liberal a un capitalismo de estado más estrechamente controlado, como se discutirá a continuación. Sin embargo, la dependencia estructural de Rusia de Occidente continuó sin muchos cambios.

¿Cómo ha cambiado la situación después de 2014, particularmente desde febrero de 2022? Como resultado de la desconexión de Rusia de los mercados financieros internacionales en 2022, el flujo de préstamos extranjeros se ha agotado. Pero en consecuencia, como informó el Banco Central de Rusia, la deuda externa de Rusia (decreciente desde 2014) disminuyó en 2023 aún más en un 17,7 %, desde finales de 2022. El endeudamiento del gobierno central con los no residentes disminuyó un 29,1 % como resultado de la disminución de la deuda de los valores de deuda soberana denominados tanto en rublos rusos como en moneda extranjera.

A medida que las empresas extranjeras comenzaron a cerrar sus operaciones y a retirarse de Rusia con el inicio de la guerra en Ucrania, las repatriaciones de ganancias se redujeron significativamente. En 2023, según el Banco Central de Rusia, el saldo negativo de los ingresos por inversión se ha reducido a la mitad: tanto los ingresos acumulados a favor de los no residentes como los ingresos recibidos por los residentes de las inversiones extranjeras han disminuido. El papel más importante fue desempeñado por el saldo negativo de ingresos de la inversión directa, incluso como resultado de una reducción en el grado de participación de los inversores de inversión directa en los negocios nacionales, así como una reducción en las cantidades de dividendos declarados por las empresas rusas. La incursión neta de pasivos por parte de los residentes, después de experimentar un shock negativo en 2022, en 2023 se redujo al nivel más bajo desde 2015.

pasivos

Desvinculados de los mercados internacionales de capitales y sujetos a sanciones y expropiaciones internacionales, los capitalistas rusos comenzaron a repatriar sus inversiones extranjeras. Además, el volumen de transferencias transfronterizas desde Rusia en 2023 disminuyó un 35 % en comparación con el año anterior. Según una investigación reciente de Frank RG, en 2023 se devolvieron y retuvieron aproximadamente 35.000 millones de dólares de «dinero nuevo» en la economía. En comparación, 35.000 millones de dólares es tanto como el beneficio neto de todo el sector bancario el año pasado. Y eso es el doble del déficit presupuestario federal proyectado para 2023.

Según el Banco Central, la cantidad de rublos mantenidos en las cuentas bancarias rusas aumentó un 19,7 por ciento a 7,4 billones en 2023 (casi tres veces más que en 2022), reforzada por las altas tasas de interés. En particular, ha habido un crecimiento en la categoría de depósitos por un valor de entre 3 y 10 millones de rublos (tanto en términos de su valor total como en el número de personas que tienen dichos depósitos).

Todos estos desarrollos minimizan la transferencia de excedentes al centro y resultan en una mayor acumulación de capital dentro de Rusia. Pero no implica automáticamente una mejora en el destino de los pobres y menos desigualdad: los capitalistas pueden acumular el nuevo dinero o usarlo para el consumo de lujo. Sin embargo, el capitalismo ruso está sujeto a la misma ley de acumulación que el capitalismo global en general. Con el cierre de los puntos de venta de inversión en el extranjero y la incertidumbre sobre las tendencias monetarias nacionales (creciente inflación), se alienta a los capitalistas rusos a invertir en la economía nacional. Las nuevas oportunidades de inversión son el resultado de dos desarrollos: la salida del capital extranjero, que reduce la competencia, y el aumento de los contratos militares, que incluyen no solo hardware militar, sino también todo tipo de equipo esencialmente no militar utilizado por los militares.

Transición al capitalismo de estado

A pesar de esto, los capitalistas teóricamente todavía podrían apropiarse de la misma (o incluso una mayor) cantidad de plusvalía (aunque esto último es obviamente difícil en un mercado laboral muy ajustado). Aquí viene la otra tendencia, mencionada brevemente antes, la transición al capitalismo de estado, que compensa este posible comportamiento. Como se sabe, una de las características definitorias del capitalismo de estado es una alta proporción de empresas estatales. Desde que Putin marcó como objetivo prioritario el regreso de las empresas estratégicas al control estatal para los fiscales en enero de 2023, el número de renacionalizaciones ya ronda los dos dígitos. Según el Fiscal General ruso, solo en el complejo militar-industrial, 15 empresas estratégicas con un valor total de más de 333 mil millones de rublos (alrededor de 4 mil millones de dólares) han sido devueltas al estado para marzo de 2024. En varios casos, estas renacionalizaciones involucraron activos privatizados hace más de 30 años. Las viejas salvaguardias, como las sanciones occidentales o los amigos en lugares altos, ya no funcionan.

Estas incautaciones de activos ordenadas por los tribunales no son casos aislados, sino que forman parte de una estrategia más amplia que afecta al sector del petróleo y el gas, las instalaciones de infraestructura, las empresas relacionadas con el complejo militar-industrial, la industria química y la agricultura. Pero incluso cuando las empresas continúan funcionando como nominalmente privadas, el estatus de sus propietarios ha cambiado como resultado de la reprivatización «suave». En tales casos, la alta dirección de las empresas es removida y reemplazada por una nueva generación de aliados de Putin sin el uso de los tribunales, desprivatizando a las organizaciones en todos menos en el nombre. Como argumenta el experto de Chatham House, Nikolai Petrov, los oligarcas y otros miembros de la élite económica están siendo reducidos a roles equivalentes a los de «directores rojos» durante la Unión Soviética, es decir, gerentes en lugar de propietarios, y sin poder político independiente. Estos «directores» no tienen acceso más que a una porción limitada de los beneficios de las empresas bajo su gestión, y su consumo personal es monitoreado y controlado mucho más estrechamente que durante la era del capitalismo de laissez-faire.

Es cierto que el comercio exterior de Rusia todavía se basa en la exportación de hidrocarburos (una gran parte de los cuales todavía está destinada al núcleo occidental a través de intermediarios, como la India y Turquía). El pivote de Rusia hacia China es muy discutido y a menudo despreciado como una nueva dependencia servil. Sin embargo, al ser parte de la periferia en sí, China puede mirar favorablemente los intentos rusos de desarrollo egocéntrico en áreas distintas de las industrias extractivas. De hecho, Rusia tiene tecnologías, experiencias e información que China puede valorar. China, a través de proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), podría ofrecer fuentes alternativas de financiación e inversión. El giro de Rusia no significa cambiar un centro dominante (Occidente) por otro (China). Como argumenta Mikhail Korostikov de la Fundación Carnegie, la relación entre Rusia y China no es de ninguna manera perfecta, pero los intereses compartidos de los líderes de ambos países y la lógica estratégica de la confrontación con Occidente crean una base sólida para una cooperación razonablemente igualitaria.

El capitalismo de estado no implica automáticamente un desarrollo a favor de los pobres. Pero en el caso de Rusia, se combina con la desvinculación del centro, lo que ofrece más oportunidades para la acumulación de capital. Al mismo tiempo, el plusvalor acumulado por los capitalistas disminuye y el plusvalor disponible para el estado aumenta a través de la renacionalización «dura» y «suave». El capitalismo de estado no es inherentemente superior al capitalismo de mercado cuando se trata de la asignación de recursos o la redistribución de ingresos. Pero tiene un mejor potencial para movilizar y dirigir recursos a un número limitado de objetivos en una situación de crisis (para servir como un gobierno de objetivos, por utilizar el concepto de Marianna Mazzucato). Esto es lo que sucede ahora en Rusia a medida que el país se moviliza cada vez más para el logro de sus objetivos de guerra.

La nueva reforma fiscal anunciada por Putin prevé una escala progresiva del impuesto sobre la renta de las personas físicas para reemplazar el impuesto PIT (IRPF) del 13%. La tasa impositiva aumentará del 15 al 22 por ciento dependiendo de los ingresos. Se espera que la reforma recaude al estado 16,8 billones de rublos adicionales (alrededor de 190 mil millones de dólares) en los próximos 6 años. Durante el mismo período, el estado tiene la intención de recaudar otros 11,1 billones de rublos (aproximadamente 125 mil millones de dólares) de las empresas, ya que el impuesto sobre los beneficios de las empresas aumentará del 20 % al 25 %. La izquierda rusa insistió en estos cambios durante muchos años. Irónicamente, ha sucedido ahora, provocado por la guerra. Sea como fuere, hasta ahora Rusia sigue siendo el único país del G20 con una tasa fija del impuesto sobre la renta. Esta reforma habría sido aclamada como un paso importante hacia una mayor igualdad de ingresos si hubiera ocurrido en cualquier otro país y en circunstancias diferentes. Mientras que el objetivo inmediato de la reforma es aumentar el espacio fiscal para el esfuerzo de guerra, también contribuirá a una mejor igualdad entre las regiones y los diferentes grupos de ingresos, como indica la tendencia actual.

Al mismo tiempo, el nivel actual de militarización de la economía rusa sigue siendo limitado. Según la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la carga militar sobre la economía soviética, como parte del PIB, aumentó del 12 por ciento en 1970 al 18 por ciento en 1980 y probablemente alcanzó el 21 por ciento al final de su existencia. El Instituto Sueco de Investigación de la Paz (SIPRI) estima que el gasto militar total de Rusia en 2024 es del 7,1 por ciento del PIB (en comparación, fue del 5,4 por ciento en 2015). No está cerca del nivel soviético y la economía rusa es más resistente y menos dependiente que la economía soviética. La desvinculación de Rusia del centro imperialista juega un papel importante en el fortalecimiento de esta resiliencia debido al aumento de la acumulación de capital y la disminución de la transferencia de valor. Por lo tanto, Rusia tiene el potencial de utilizar este tipo de keynesianismo militar durante muchos años en una relación simbiótica con el capitalismo de estado. El propio Keynes escribió sobre su Teoría General que el argumento del libro se adaptaba «mucho más fácilmente a las condiciones de un estado totalitario» que a una democracia.

Futuro incierto

Pero este futuro no está exento de desafíos a largo plazo. Mientras que el capitalismo de estado facilita y permite la economía de guerra, los marxistas argumentan que los gastos militares solo aumentan temporalmente la acumulación de capital a través de la creación de demanda. El gasto militar puede exacerbar las contradicciones dentro del capitalismo al aumentar el papel del Estado en la economía sin abordar los problemas subyacentes de la extracción de plusvalía y la acumulación de capital. Janos Kornai argumentó hace muchos años que la intervención estatal «suaviza» las restricciones presupuestarias. Como resultado, las actividades improductivas pueden persistir porque hay apoyo externo para cubrir los déficits. Estas actividades no necesariamente añaden valor real a la economía. Además, Moscú necesita que los precios del crudo se mantengan alrededor de los actuales 90 dólares el barril; una caída de, digamos, 60 dólares podría dificultar las cosas. En última instancia, la posibilidad de una escalada militar significativa con Occidente amenaza ser mayor de los esperado y puede cambiar totalmente las perspectivas. El futuro es incierto: como hemos observado, las líneas rojas se establecen y se cruzan una y otra vez en esta guerra.

Una cosa es evidente: realmente no sabemos lo que sucederá a largo plazo, excepto que todos estaremos muertos, como bromeó Keynes (y esto puede suceder incluso antes de lo que pensamos en caso de una fuerte escalada que conduzca al uso de armas nucleares). Sin embargo, se puede sugerir razonablemente que la situación de desacoplamiento y reorientación persistirá, al menos a medio plazo. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Lavrov, dijo recientemente que no habría cooperación con Occidente durante al menos una generación. En economía, el lapso de tiempo exacto de una generación puede variar, pero a menudo se considera que es de alrededor de 20 a 30 años.

Dmitry Pozhidaev Economista ruso, ha pasado los últimos 25 años como consultor del desarrollo en los Balcanes, la antigua Unión Soviética, África y Asia. Publica el blog Elusive Development.

FUENTE: https://links.org.au/russias-delinking-west-great-equalizer

Al calificar como ¡¡ UN G7 DESCAFEINADO !! a la más importante cumbre de potencias occidentales que se celebró este fin de semana en Italia, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, pone de manifiesto la decadencia de un imperio en crisis que se acerca al final de su poder unipolar, atrapado en una maraña de conflictos que se profundizan en manos de unos dirigentes plutócratas, mediocres, decadentes y sin influencia en sus países; en muchos casos cercados por la impopularidad, afectados por la corrupción o a punto de ser desplazados por las urnas. En una declinación generalizada del sistema que se ha contagiado a sus estructuras políticas y financieras como el FMI, el Banco Mundial, Davos o El Club Bilderberg, mientras que su brazo armado de la OTAN, en vez de sobreponerse a las catástrofes de años anteriores, se empantana cada día más en la desastrosa guerra de Ucrania, que no quisieron evitarla en el 2014 por la obsesión histórica de EEUU e Inglaterra en destruir a Rusia.

AUDIO:

En el audio, luego de referirse a la agenda que abarca a Ucrania, Israel, el Cambio Climático y la Inteligencia Artificial, aborda en profundidad la comprometida situación de cada país del G7 y el paupérrimo estado de sus siete líderes, como es el caso del senil Joe Biden de EEUU con sus graves emergencias y convulsiones internas, o Emmanuel Macrón de Francia, el gran derrotado en las elecciones europeas. También del otro gran perdedor y de peor gestión, Olaf Scholz de Alemania.  Además de Rishi Sunak del Reino Unido, con una extrema crisis económica y a punto de perder las elecciones. El japonés Fumio Kishida, jaqueado por la crisis y la corrupción que puede “suicidar” a su país el enfrentarse a China como le ordena Washington. Además del mediocre y decadente Justin Trudeau de Canadá aquejado de “corrupción familiar”.  Todos ellos reunidos con la anfitriona, Georgia Meloni de Italia, quién de ser una demonizada antieuropea de extrema derecha, es hoy referente de confianza para la presidenta europea, Ursula Von Der Leyen. Además, el cómico Zelensky repitió como símbolo europeo y debutó la nueva estrella mundial del cotillón liberal, el bufón argentino Javier Milei.

Con lo que se puede concluir que Occidente, ese fabuloso poder que ha signado los destinos del mundo, hoy es un combo de países sin rumbo dirigidos por perdedores, corruptos e incapaces.  La cuota de jerarquía, de estadista y de racionalidad fue para el Papa Francisco, el premier indio Narendra Modi y el brasileño Lula da Silva, como muestra de la imparable fuerza de los Brics y el Sur Global. El audio también aborda el silencio mediático de la guerra de Ucrania y la supuesta cumbre de la paz en Suiza, a la que no fue invitada Rusia.

Para finalizar, Pereyra Mele reflexiona con que “…es peligrosísimo el momento que vive la humanidad con estos dirigentes que pueden predisponer al mundo a un conflicto con armas de destrucción masiva.”

Eduardo Bonugli (Madrid, (16/06/24)

Anexos

Los líderes del G7 se reúnen en Italia, escapando del peligro político en casa CNN

https://cnnespanol.cnn.com/2024/06/13/lideres-g7-reunion-italia-escapando-peligro-politico-casa-trax

Un Macron debilitado en la lucha de reyes en Europa

¿Se le terminó la hora a Rishi Sunak? Presión para reemplazarlo

https://urgente24.com/mundo/se-le-termino-la-hora-rishi-sunak-presion-reemplazarlo-n579190#google_vignette

Elecciones europeas: una debacle para el Gobierno alemán Olaf Scholz

https://www.dw.com/es/el-gobierno-alem%C3%A1n-vive-una-debacle-en-las-elecciones-europeas/a-69325700

Elecciones EEUU: En 2024, en cambio, la ventaja ha sido siempre para Trump

https://elpais.com/internacional/elecciones-usa/2024-04-16/que-pasara-con-trump-asi-se-mueven-las-encuestas-durante-su-periplo-judicial.html

Trudeau empieza 2024 con encuestas en contra

El ‘annus horribilis’ del Gobierno conservador de Japón Fumio Kishida

https://elpais.com/internacional/2024-01-29/un-caso-masivo-de-corrupcion-y-una-secta-ultra-asedian-al-gobierno-conservador-de-japon.html

G7 extraviado confundido y descafeinado 

El G7 pierde terreno frente a los BRICS

Una transformación oculta del sistema internacional en los últimos años ha sido el secuestro del G7 por parte de Washington como su «gabinete de cocina» en el sistema transatlántico. La «reducción» del G8 al G7 en marzo de 2014 tras el golpe de Estado en Ucrania fue un momento decisivo que señaló que no iba a haber ningún dividendo de paz posterior a la guerra fría. El G7, que fue concebido como un grupo de países que dirigían la economía mundial, terminó siendo el vehículo de la rivalidad de las grandes potencias para preservar la hegemonía global de Estados Unidos. Aislar a Rusia (y últimamente también a China)   se convirtió en su leitmotiv. 

Con el fracaso del proyecto occidental de aislar a Rusia, el G7 está dando vueltas y perdiendo el sentido de dirección. Italia, anfitrión rotatorio de la cumbre del G7 este año, ha hecho de la IA un tema clave en la cumbre. Y la primera ministra Giorgia Meloni, invitada por un invitado poco probable, el pontífice, a hacer una aparición sin precedentes en el evento del G7 en el elegante hotel italiano Borgo Enyatia para abogar por la regulación de la inteligencia artificial, una tecnología que él considera potencialmente dañina. El Papa Francisco era químico antes de ingresar al seminario y aparentemente aprovechará su formación científica para fundamentar sus posturas. Italia, bajo el liderazgo de Meloni, ha examinado cada vez más la tecnología de inteligencia artificial y prohibió temporalmente ChatGPT en marzo de 2023, convirtiéndose en el primer país occidental en hacerlo. 

Del mismo modo, el G7 está desesperado por ir más allá de un club de élite cerrado de democracias occidentales, poniendo a prueba un programa ambicioso y emitió una lista inusualmente larga de líderes invitados del mundo no occidental a la cumbre. Además de Ucrania, Meloni ha invitado a asistir a la reunión a los líderes de India, Brasil, Sudáfrica, Turquía, Arabia Saudita, Argentina, Argelia, Kenia y Mauritania. Es imposible decir cuál fue la lógica aplicada. 

Pero esto es realpolitik y el G7 espera salvar la brecha entre Occidente y el resto en la discusión sobre la crisis de Ucrania.  De hecho, los ‘invitados a la divulgación’ serán testigos mañana del emocionante final de un drama geopolítico, que forma el núcleo de la cumbre del G7   : el intento de los líderes del grupo, que lleva meses de duración, de tomar una decisión sobre el uso de los dividendos de los activos rusos congelados. para las necesidades militares de Ucrania.

En resumen, como parte de las “sanciones infernales” de Occidente contra Rusia en 2022, la Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y Japón congelaron los activos de Moscú en los bancos occidentales por una suma de 300 mil millones de dólares. (Algunos dicen que la cifra real se acerca a los 400.000 millones de dólares.) Sólo entre 5.000 y 6.000 millones de dólares se encuentran en Estados Unidos, mientras que 210.000 millones de dólares se almacenan en Europa, pero la decisión de utilizar los ingresos de los activos rusos fue iniciada por Washington con una agenda oculta para hacer que Europa pague por las consecuencias de la guerra. 

Como era de esperar, los miembros europeos y Japón se opusieron a la presión de Estados Unidos   para incluir una disposición sobre el uso de los ingresos de los activos rusos congelados en la declaración conjunta del G7 que se adoptará. La CNN informó el lunes que los funcionarios estadounidenses todavía están tratando de ponerse de acuerdo sobre los «detalles financieros más sensibles» del plan para los activos rusos, ya que los países del G7 aún no han llegado a un consenso y continúan las discusiones sobre «la forma exacta de proporcionar asistencia, así como garantías para la devolución de estos fondos”. 

Dicho esto, no se sorprenda si los europeos recalcitrantes finalmente se alinean. No hay duda de que la decisión del G7 de apropiarse del dinero ruso en los bancos occidentales fue bastante mala, pero utilizar sus ganancias para financiar las necesidades de Ucrania es, por decirlo suavemente, un acto de bandidaje. 

Estados Unidos sale ganando si el actual congelamiento de las relaciones entre Rusia y Europa llega a un punto sin retorno, ya que Europa seguramente será la más afectada por las represalias de Moscú. Si el G7 adopta tal medida, debilitará el sistema financiero global. Al violar descaradamente el derecho internacional, el G7 sentará un precedente que socava la confianza en las instituciones europeas. 

Será interesante ver cómo los líderes del G7 explican a los países «externos», provenientes en gran medida de los BRICS, que Rusia es una excepción y que tal práctica no se utilizará algún día contra India, Turquía, Arabia Saudita o algún otro estado. . 

Sin duda, el espectro de la 16ª cumbre de los BRICS en Kazán (16-18 de octubre) bajo la presidencia del presidente ruso Vladimir Putin acecha al G7. Moscú ha hecho saber que si los últimos tres años terminaron con la expansión de los BRICS, la nueva fase futura garantizará que los participantes en un formato ampliado creen una estructura viable en la que los países miembros trabajen decididamente para desarrollar una estructura viable. . 

Un tema importante en la cumbre de los BRICS en Kazán será la creación de una moneda única dentro del grupo, que simplificará y ampliará significativamente las relaciones económicas de los países miembros en el contexto de la creciente presión de Occidente. 

En su intervención en la conferencia SPIEF celebrada en San Petersburgo la semana pasada, Putin anunció que se crearía un sistema de pago independiente. El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, confirmó más tarde que se está desarrollando una plataforma para pagos en moneda nacional. 

Los países BRICS se han dado cuenta de que la creación de una moneda única se ha convertido hoy en una necesidad debido a las sanciones en curso de Estados Unidos y la Unión Europea. Lavrov señaló que «los recientes acontecimientos internacionales han quitado las máscaras» de Occidente, que ha tratado de imponer sus propios valores a otros países bajo la apariencia de valores universales y reemplazar el diálogo igualitario con «coaliciones estrechas» que asignan el derecho a hablar sobre nombre del mundo entero. 

BRICS, subrayó Lavrov, implica un tipo de asociación completamente opuesto: es decir, cualquier cosa menos una estructura de bloque y, por el contrario, un formato fundamentalmente abierto, que implica trabajar sólo en aquellas áreas que son de interés mutuo para todos los participantes, grandes y pequeños. pequeño.  Los informes  sugieren que alrededor de 30 países han solicitado ser miembros del BRICS.

Mientras tanto, en términos «sistémicos», el G7 está entrando en aguas inexploradas. Los partidos de extrema derecha están asaltando los centros de poder de Europa. Con la vista puesta en la cumbre del G7, Politico escribió : “Sigue soñando. La cumbre del G7 en la localidad costera de Borgo Egnazia, en el sur de Italia, presenta posiblemente la reunión de líderes más débil que el grupo haya reunido en años. La mayoría de los asistentes están distraídos por las elecciones o las crisis internas, desilusionados por años en el cargo o aferrándose desesperadamente al poder. 

“Emmanuel Macron de Francia y Rishi Sunak de Gran Bretaña están librando campañas electorales anticipadas que convocaron en un último esfuerzo para revertir su decaído destino.

“El alemán Olaf Scholz fue humillado por nacionalistas de extrema derecha en las elecciones al Parlamento de la UE del fin de semana pasado y pronto podría ser derrocado.

“Justin Trudeau, primer ministro durante nueve años en Canadá, ha hablado abiertamente de dejar su “loco” trabajo.

“El japonés Fumio Kishida está soportando sus índices de audiencia personales más bajos antes de una competencia de liderazgo a finales de este año. 

“Y luego está Joe Biden.

«Hunter, el hijo del presidente estadounidense de 81 años, fue declarado culpable de cargos por posesión de armas el martes, apenas dos semanas antes del primer debate crucial de su padre con un resurgente Donald Trump en una campaña presidencial que el demócrata corre grave peligro de perder». 

Sobre todo, la angustia en la mente europea es palpable: si Trump gana en un clímax que altera la democracia en las elecciones de noviembre, es posible que ni siquiera tenga tiempo o paciencia para tolerar un foro arcaico como el G7. Al examinar el sombrío panorama, no sorprende que Meloni tomara el asunto en sus manos y decidiera utilizar la cumbre para sus propósitos al diseñar una agenda que se apegara a los intereses estratégicos de Italia: África, la migración y el Mediterráneo.

https://www.indianpunchline.com/the-g7-loses-ground-to-brics

Por Pepe Escobar

La plutocracia cree que después podrán comprarlo todo por una miseria, mientras las moscas todavía ponen huevos en los cadáveres europeos.

Así que, como era de esperar, Le Petit Roi en París fue aplastado en las encuestas europeas. Ha convocado elecciones parlamentarias anticipadas, disolviendo la Asamblea Nacional en un acto de venganza pueril y ciega contra los ciudadanos franceses, atacando de facto a la democracia institucional francesa.

De todos modos, eso no significa mucho, porque los lineamientos de “libertad, igualdad, fraternidad” han sido usurpados durante mucho tiempo por una crasa oligarquía.

La segunda vuelta de estas nuevas elecciones francesas será el 7 de julio, casi coincidiendo con las elecciones anticipadas británicas del 11 de julio, y sólo unos días antes de la catástrofe urbana que arde lentamente que serán los Juegos Olímpicos de París.

Los salones de París arden con intriga sobre por qué el pequeño títere de los Rothschild con complejo de Napoleón está tirando todos sus juguetes del cochecito ahora porque no obtiene lo que quiere.

Al fin y al cabo, lo que realmente anhela es convertirse en un “presidente de guerra”, junto con el Cadáver en la Casa Blanca, Starmer en el Reino Unido, Rutte en los Países Bajos, la tóxica Medusa von der Lugen en Bruselas, Tusk en Polonia, sin tener que hacerlo. respuesta al pueblo francés.

Es casi seguro que Le Petit Roi enfrentará la perspectiva real de convertirse en un presidente saliente que necesita obedecer a un parlamento de derecha; Los rumores del Elíseo ya se sumaron al circo, dando la impresión de que podría dimitir (lo que luego fue desmentido). Aún así, si Le Petit Roi huye a la guerra contra Rusia, ningún ciudadano francés lo seguirá, y mucho menos el –lamentable– ejército francés.

Sin embargo, hay cosas más importantes en juego. Tras los – auspiciosos – mensajes revolucionarios dirigidos a la Mayoría Global que surgieron del foro de San Petersburgo  la semana pasada, basados ​​en la apertura y la inclusión, la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los BRICS 10 en Nizhny Novgorod tomó el relevo a principios de esta semana.

El Ministro de Asuntos Exteriores Lavrov destacó tres puntos clave:

  1. «Los países del Sur Global ya no quieren depender de los dobles estándares de Occidente y sus caprichos».
  2. «Todo el mundo sabe que los países BRICS ya sirven como locomotora de la economía mundial».
  3. «Nosotros [en la reunión de los FM de los BRICS] destacamos la necesidad de realizar esfuerzos consistentes para crear un nuevo orden mundial, donde la igualdad de los estados independientes será la clave».

Ahora compárelo con la cada vez más reducida reunión del G7 a finales de esta semana en Puglia, en el sur de Italia: la misma vieja canción, desde una “nueva y dura advertencia” a los bancos chinos (“¡No hagan negocios con Rusia o cualquier otra cosa!”) hasta vociferantes amenazas contra la asociación estratégica China-Rusia.

Y por último, pero no menos importante, conspiraciones adicionales para desviar intereses de los enormes activos rusos congelados/robados con la intención de enviarlos al país 404; La propia Toxic Medusa anunció que el país 404 recibirá 1.500 millones de euros de los ingresos procedentes de los activos rusos robados de la UE en julio, el 90% de los cuales para comprar armas.

En cuanto al subsecretario de Estado estadounidense, Kurt Campbell –el hombre que inventó el extinto “pivote hacia Asia” durante el mandato de la Harpía Hillary Clinton a principios de la década de 2010–, ya había adelantado que Washington sancionará a empresas y bancos chinos por las relaciones de Beijing con los militares de Rusia. complejo industrial.

Banderas falsas y simetría perfecta

Según varios parámetros, Europa está a punto de implosionar/explotar no con un estallido sino con un gemido agonizante en cualquier momento dentro de los próximos meses. Es crucial recordar que las elecciones anticipadas en Francia y Gran Bretaña también coincidirán con la cumbre de la OTAN el 11 de julio, donde el belicismo alimentado por la rusofobia alcanzará el paroxismo.

Entre los posibles escenarios, cabe esperar algún tipo de bandera falsa que se atribuya directamente a Rusia. Podría ser un momento de Francisco Fernando; un momento en el Golfo de Tonkin; o incluso un USS Maine antes del momento de la guerra entre Estados Unidos y España.

El hecho es que la única forma en que sobrevivirán estos “líderes” de la OTAN y su humilde agente del MI6 con una camiseta verde sudada en Kiev es fabricando un casus belli.

Si efectivamente eso sucede, se puede adelantar una fecha: entre la segunda semana de julio y finales de agosto; y ciertamente a más tardar la segunda semana de septiembre.

Octubre será demasiado tarde: demasiado cerca de las elecciones estadounidenses.

Así que prepárate para el verano de vivir peligrosamente.

Mientras tanto, The Bear no está precisamente hibernando. El presidente Putin, antes y durante el foro de San Petersburgo, explicó cuán “simétrica” será la respuesta de Moscú a los ataques de Kiev utilizando misiles de la OTAN (que ya están en curso).

Hay tres miembros de la OTAN que suministran misiles con un alcance de 350 kilómetros y más: Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Por lo tanto, una respuesta “simétrica” implicaría que Rusia proporcione a las naciones del Sur Global armamento avanzado, capaz de causar graves daños a los nodos del Imperio de las Bases.

Y aquí están los principales candidatos para recibir estas armas, como se debatió ampliamente no sólo en los canales de televisión rusos sino también en los pasillos del foro de San Petersburgo.

Asia Occidental: Irán (que ya los tiene); Siria (los necesita urgentemente); Yemen; Irak (sería de gran ayuda para Hashd al-Shaabi) y Libia.

Asia central, nororiental y sudoriental: Afganistán, Myanmar (estos dos estaban presentes en San Petersburgo) y Corea del Norte.

América Latina: Cuba, Venezuela y Nicaragua (basta ver la actual incursión rusa en el Caribe).

África: República Centroafricana, Congo, Etiopía, Somalia, Sudán del Sur y Zimbabwe (basta con mirar la reciente gira africana de Lavrov).

El señor Zircon te saluda.

Y eso nos trae la alegre cuestión de una fuerza naval rusa en el Caribe, encabezada por la fragata hipersónica armada con misiles Almirante Gorshkov y el submarino nuclear de Kazán.

El indispensable Andrei Martyanov ha observado  cómo el Gorshkov “lleva 32 Onyx, Zircon, Kalibrs y Otvet. Estos son los misiles de crucero más avanzados y mortíferos de la historia, con un historial de combate serio. Kazán, que es un SSGN de ​​clase Yasen, también lleva 32 VLS y, además, tiene 10 tubos lanzatorpedos que pueden disparar no sólo torpedos”.

Bueno, esta fuerza naval obviamente no está allí para iniciar la Tercera Guerra Mundial. Martyanov explica que “si bien ambos pueden atacar toda la costa este de Estados Unidos y Canadá, no están allí por esa razón. Dios no lo quiera, si se trata de una verdadera Tercera Guerra Mundial, hay muchos Bulavas, Avangards, Sarmats y Yarses para lidiar con este horrible asunto. No, tanto Gorshkov como Kazán están allí para demostrar que pueden llegar a cualquier barco de combate o buque de transporte marítimo estratégico que transporte cualquier conjunto de combate militar desde América del Norte a Europa en caso de que algún loco decida intentar sobrevivir a una guerra convencional con Rusia en 404. «

Lo que es aún más intrigante es que después de pasar un tiempo en La Habana, la fuerza naval permanecerá en el Caribe para una serie de ejercicios, y se le unirán otros buques de la Armada rusa. Permanecerán en estas aguas hasta el final de El verano de vivir peligrosamente. Por si acaso algún loco tiene ideas extravagantes.

Mientras tanto, la posible escalada hacia una Guerra Caliente en Europa continúa sin cesar, y la OTAN, a través de su epiléptica losa de madera noruega, cambia radicalmente las reglas establecidas de las guerras por poderes con un arrebato sin sentido tras otro.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU) ya son capaces, a través de la OTAN, de destruir activos rusos tanto militares como civiles: almacenamiento de petróleo, aeropuertos, instalaciones energéticas, cruces ferroviarios e incluso concentración de tropas.

Todos y sus vecinos estarán esperando respuestas “simétricas”.

A todos los efectos prácticos, la decisión crucial ha sido tomada por la enrarecida plutocracia que realmente dirige el espectáculo: obligar a Europa a entrar en guerra contra Rusia. Ésa es la razón detrás de toda la retórica kabuki sobre un “Schengen militar” y una Nueva Cortina de Hierro desde el Ártico a través de los chihuahuas del Báltico hasta llegar a la rabiosa Polonia.

De hecho, la plutocracia cree que después podrán comprarlo todo por una miseria, mientras las moscas todavía ponen huevos en cadáveres radiactivos europeos.

Las opiniones de los contribuyentes individuales no necesariamente representan las de la Dossier Geopolitico.


Por Yin Zhiguang CEPRID

El 24 de abril de 2024 sucedieron muchas cosas en este mundo. El gobierno colonial israelí continúa perpetrando masacres genocidas contra el pueblo palestino. La policía estadounidense arresta a profesores y estudiantes en campus universitarios que protestan pacíficamente contra el genocidio israelí. El Congreso estadounidense ha aprobado ayuda militar a Israel y otros países, y el Parlamento británico ha aprobado en secreto ayuda militar a Israel y el proyecto de ley de Ruanda para “deportar” refugiados.

«Es un buen día para la paz mundial». Después de firmar un proyecto de ley de «ayuda» exterior por valor de 95,34 mil millones de dólares, el anciano presidente Biden leyó esta línea preparada frente a la cámara. “La ayuda hará que el mundo sea más seguro”, continuará “el liderazgo mundial de Estados Unidos” y hará que “nuestros aliados sean más fuertes y más capaces de protegerse a sí mismos”.

Este proyecto de ley que puede «hacer del mundo un lugar mejor» incluye 60.060 millones de dólares en «ayuda» militar a Ucrania, que permitirá a los traficantes de armas estadounidenses vender más armas para llenar el vacío causado por «ayudar a Ucrania» en los últimos dos años. Y la reducción de los inventarios de armas estadounidenses. Entonces, no sé de quién es el “mundo que se ha convertido en un lugar mejor” con este proyecto de ley.

Además del dinero de «ayuda» gastado en su propio país, el segundo gasto más alto en el proyecto de ley es de 14.100 millones de dólares en «ayuda» a Israel. Además de este dinero, la financiación de «Ayuda a Israel» también incluye la eliminación de la financiación para la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente. Porque, según acusaciones israelíes, 12 miembros del personal de la organización internacional de las Naciones Unidas participaron en los «ataques» de Hamás.

Además, esta enorme cantidad de ayuda para lograr la «paz mundial» y hacer la vida «mejor» se incluyeron 4.830 millones de dólares para hacer que la región del Indo-Pacífico fuera «mejor»; se entregaron 2.440 millones de dólares a la región del Mar Rojo y luchar contra las fuerzas armadas hutíes en Yemen.

Justo cuando los caballeros en el Capitolio estaban ayudando en las operaciones de «autodefensa» de Israel, se descubrió una fosa común en la parte sur del área palestina de Gaza. En su interior había más de 300 cadáveres, muchos de ellos mujeres y niños. Esta fosa común se encuentra cerca del hospital Shifa en la ciudad de Gaza. Antes de esto, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron violentamente y ocuparon el único hospital en funcionamiento en la ciudad de Gaza en «autodefensa».

El 21 de abril, después de que el ejército israelí se retirara de Khan Younis, los trabajadores sanitarios palestinos descubrieron múltiples cadáveres en el hospital Nasser.

Mientras los hombres en el Capitolio estaban ocupados creando «paz», la policía antidisturbios estadounidense fuertemente armada entró en las universidades estadounidenses y arrestó a más de 550 estudiantes. Su único crimen es pedir al gobierno de Estados Unidos que no siga apoyando el genocidio del gobierno israelí contra el pueblo palestino.

Mientras los caballeros del Capitolio de los Estados Unidos estaban ocupados haciendo que el mundo fuera «mejor», el Reino Unido, al otro lado del Atlántico, aprobó silenciosamente un proyecto de ley. A partir de ahora, el gobierno británico puede deportar «legalmente» a sus refugiados a Ruanda. Hay dos argumentos a favor de este proyecto de ley, uno se llama «humanidad» y el otro se llama «desarrollo».

Al igual que el proyecto de ley de «ayuda» estadounidense bajo la bandera de «paz» y «seguridad», el proyecto de ley británico llamado «Seguridad de Ruanda (Asilo e Inmigración)» pretende «proteger y disuadir a quienes pasan por la inseguridad y a los inmigrantes ilegales de entrar ilegalmente al Reino Unido”.

La base de este proyecto de ley es el acuerdo de «Asociación de Migración y Desarrollo Económico» firmado entre el Reino Unido y el gobierno de Ruanda el 13 de abril de 2022. Según el acuerdo, todos los refugiados que se considere que han entrado «ilegalmente» al Reino Unido serán deportados por la fuerza a Ruanda. A cambio, el Reino Unido proporcionará a Ruanda un «fondo de desarrollo de 370 millones de libras». Además, después de que el primer grupo de 300 refugiados sea repatriado a Ruanda, el gobierno británico pagará 120 millones de libras adicionales al gobierno de Ruanda. En los cinco años posteriores a la entrada en vigor del acuerdo, el Reino Unido tendrá que pagar hasta 171.000 libras esterlinas por cada refugiado enviado a Ruanda. Comparado con los casi 100,000 millones de fondos de «ayuda» en Estados Unidos, este negocio es simplemente insignificante.

El acto de enviar refugiados a terceros países desafía seriamente las normas internacionales de derechos humanos y del orden de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Trata a los refugiados como objetos de los que se puede deshacerse a voluntad, utilizando un método de eliminación de basura, transportando refugiados a terceros países y pagando una tarifa de «servicio» por hacerlo.

En un orden jerárquico de globalización capitalista, los países occidentales ricos pueden pagar a los países pobres una pequeña suma de dinero para que resuelvan todos los problemas que han creado. Antes de esto, Israel ya había utilizado el mismo método para enviar muchos «infiltrados» desde Eritrea y Sudán a Ruanda y Uganda.

La globalización y la modernización capitalistas prometen al mundo una utopía de libre flujo, prosperidad material, paz y belleza creadas por el mercado. Para la gran mayoría de la población mundial, esta utopía nunca ha existido y no puede existir. Es más bien una utopía para un pequeño número de países y un pequeño número de personas, esos caballeros sentados en la Colina del Parlamento, esos parlamentarios y caballeros con traje y corbata en el Parlamento británico, esos israelíes que apuntan con sus armas al pueblo palestino, esos que ocupan el capital. El 1% de las personas en la pirámide de riqueza global construyen una utopía basada en la carne, la sangre y la felicidad de todas las personas del mundo.

Esta utopía tiene otro nombre: imperialismo.

Los dos proyectos de ley de Estados Unidos y el Reino Unido representan el orden jerárquico global formado por el imperialismo mediante la coerción y la intervención. En esta estructura de orden, las personas se consideran consumibles sin voluntad y pueden ser manejadas, dispuestas y trasladadas a voluntad. Cuando ves a Israel «limpiar» a los palestinos de tierras palestinas, cuando ves a Estados Unidos enviando costosas armas estadounidenses a sus «aliados», cuando ves al Reino Unido transportando «de forma segura» a personas no deseadas a Ruanda. En ese momento, descubrimos que los «liberales» el «orden internacional» que nos había confundido durante décadas mostró su verdadero rostro: un orden global colonial-imperialista que comenzó a formarse durante la expansión global del capitalismo en el siglo XVI.

Este orden centrado en el mercado trata a las personas como un recurso y al “exceso de gente” como un obstáculo. Utilizar diversos métodos para coaccionar a las personas es la técnica básica de gobernanza de este orden centrado en el mercado. Este tipo de coerción va mucho más allá de trasladar a las personas de un lugar a otro, y va más allá de controlar y abandonar la vida de las personas. Básicamente, reproduce y refuerza las jerarquías entre un grupo de personas frente a otro, unos pocos beneficiarios del mercado frente a la gran mayoría, y una pequeña parte del mundo frente a una gran parte del mundo.

En la historia del capitalismo, esta coerción de los pueblos se manifiesta no sólo en la masacre de indios y aborígenes australianos, la esclavización de los africanos negros y la opresión de los trabajadores contratados chinos e indios, sino también a través de la guerra, la provocación, el intervencionismo y los refugiados. El trato y la masacre de los palestinos se extiende hasta el día de hoy.

Hoy en día, la deportación británica de refugiados a Ruanda se describe como un proyecto de «desarrollo económico». La «ayuda» de Estados Unidos a Israel y Ucrania también se considera una acción para proteger la paz global y los intereses económicos. De manera similar, este tipo de acción hegemónica sobre la base del desarrollo económico, la seguridad internacional y la estabilidad global fue también la autojustificación del imperio capitalista en los siglos XVIII y XIX.

La “deportación” británica de refugiados a Ruanda no es un invento nuevo. De hecho, la idea de procesar en el extranjero a personas de color, inmigrantes, refugiados e incluso a las personas más pobres de la sociedad es el modelo de gobernanza básico de los imperialistas coloniales.

La trata de esclavos en el Atlántico es el recordatorio más poderoso del movimiento forzado de personas. Los colonos enviaron a negros esclavizados a plantaciones coloniales lejos del continente, obligándolos a trabajar y construyendo sus propias «colonias de colonos» para los blancos. Además de la explotación económica de los esclavos, la expulsión física de los indios fue fundamental para la adquisición de tierras, la expansión y el establecimiento de los Estados Unidos.

En la propia Gran Bretaña, los colonos escoceses e ingleses comenzaron a apoderarse de tierras de los irlandeses a principios del siglo XVII. En las Tierras Altas y las Islas de Escocia, desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, los hegemones ingleses desalojaron por la fuerza a los agricultores arrendatarios escoceses. Estos métodos de limpieza iban desde obligar a los arrendatarios escoceses a trasladarse a tierras más pobres debido a la pobreza, hasta la muerte y obligarlos a emigrar a otras partes del imperio.

En los siglos XVIII y XIX, con el mayor desarrollo de la tecnología de navegación, enviar a criminales locales y gente pobre a colonias de ultramar se convirtió en una práctica común en los imperios capitalistas europeos. No es sólo un medio de castigar y disuadir a la población, sino también una manera importante para que el imperio capitalista maneje la polarización entre ricos y pobres y el gran número de pobres urbanos en el proceso de urbanización y modernización.

La más famosa de ellas fue la operación británica de transporte forzoso de criminales nativos a Australia. Esto no sólo refleja un método de «alivio de la pobreza» de estilo capitalista, sino también un medio de movilizar «mano de obra sobrante» para ayudar a Gran Bretaña a expandir sus colonias en el extranjero.

Dentro del espacio regido por este orden hegemónico, existen múltiples formas de acuerdos legales. En 1899, Ruanda pasó a formar parte «oficialmente» de la Colonia Imperial Alemana. Tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, Ruanda se convirtió en un «protectorado» de Bélgica bajo el «acuerdo» de la Sociedad de Naciones de ese momento.

En esta época, Ruanda estaba bajo un «gobierno indirecto» conjunto de Alemania y Bélgica. El llamado «gobierno indirecto» consiste en apoyar a un grupo de fuerzas procoloniales dentro de la estructura del orden social original de Ruanda y luego utilizar estas fuerzas para lograr el gobierno local. Esta lógica de gobernanza ve la jerarquía social como una herramienta necesaria de dominación. Las clasificaciones raciales se introdujeron en las colonias en respuesta a esta necesidad de dominio colonial. En este contexto, la división entre hutu y tutsi en Ruanda pasó de ser una relación de clase a una categoría racial esencialista.

El orden imperialista centrado en el mercado también transforma el espacio en un objeto a explotar. Para Alemania y Bélgica a principios del siglo XX, Ruanda era una tierra que producía cultivos comerciales como café y té. Para Gran Bretaña en el siglo XXI, Ruanda es un refugio para refugiados no deseados. Al igual que Estados Unidos, Ucrania es un mercado que consume Rusia y armas estadounidenses, y la región del Indo-Pacífico es la primera línea para contener a China y mantener la hegemonía económica global de Estados Unidos. Al igual que para Israel, Palestina es un lugar que necesita ser despejado. A los ojos de los imperialistas, las personas en estos espacios son obstáculos para las ganancias del mercado que deben ser movidos y eliminados por la fuerza.

¿Qué clase de grupo de personas, ante una tragedia de genocidio presenciada por personas de todo el mundo, dijo repetidamente que un mundo en el que se enviaran armas letales a los asesinos era un mundo «mejor»? ¿Qué clase de grupo de personas se esfuerza por convertir un viejo orden colonial-imperialista en un nuevo orden que sea libre, universal y promueva el desarrollo económico?

Quizás, hace unos años, la respuesta a esta pregunta no era tan clara, y las máscaras modernas del imperialismo todavía podían ocultar hasta cierto punto los rostros corruptos detrás de ellas. Así que ahora, bajo la sangre del pueblo palestino, bajo las protestas de profesores y estudiantes arrestados en Estados Unidos, sobre las llamas de la heroica autoinmolación de Aaron Bushnell y ante los ojos de los refugiados que fueron deportados por la fuerza a Ruanda, todas las personas del mundo que esperan con ansias el nuevo orden seguramente verán la respuesta. Definitivamente podremos ver el nuevo mundo que conduce al futuro que quizás aún no haya aparecido.

Yin Zhiguang es Profesor de Política Internacional, Escuela de Relaciones Internacionales y Asuntos Públicos, Universidad de Fudan

CEPRID

Por Níkolas Stolpkin CEPRID

Nueva arquitectura global en cierne

Quienes quieran ver el conflicto bélico en Ucrania como cualquier conflicto bélico, están muy equivocados. El desenlace podría traer grandes cambios. Cambios que podrían asemejarse a los ocurridos terminada la Segunda Guerra Mundial.

Ucrania es el epicentro de un movimiento tectónico significativo que podría abrir paso a una futura nueva arquitectura global.

Lo que hay que ver acá, no es a un «dadivoso» Estados Unidos, Reino Unido o una Unión Europea querer defender a un país débil de una potencia poderosa, eso sería caer en el simplismo.

El enfoque que debemos hacer es el de un Bloque Capitalista Occidental (EEUU, UE…) en descenso, queriendo frenar de plano el ascenso imparable del Bloque Capitalista Oriental (Rusia, China…) O bien, como el economista Michael Hudson definió en su momento, como el choque de dos sistemas económicos: «el capitalismo financiero neoliberal versus la industrialización socialista». El primero con tendencia unipolar, y el segundo con tendencia a un mundo multipolar.

Ucrania simplemente sería la oportunidad o la excusa para intentar frenar el tsunami oriental liderados por Rusia y China.

Todos sabíamos los proyectos que tenía Rusia para entregar gas barato a Europa. Estados Unidos sabía lo que podía significar el asentamiento potente y a largo plazo de los intereses de Rusia en Europa, sobre todo en Alemania, lo que afectaría a sus propios intereses en la región. Por lo que Estados Unidos tuvo que actuar, provocando primero el golpe de Estado en Ucrania (2014) y después preparando el terreno para la reacción rusa. Ellos sabían (EEUU) que al provocar la reacción de Rusia podrían llevar a cabo la contención firme de unos de los pilares principales del Bloque Capitalista Oriental y, al mismo tiempo, su ala militar más musculosa. No en vano vimos la respuesta poco diplomática e impulsiva del Bloque Occidental, al enviar armas para que los ucranianos «indefensos» se pudieran defender de los «invasores» rusos.

Los primeros paquetes de «ayuda» por parte del Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y los países de la Unión Europea -poco tiempo después de haberse iniciado la Operación Militar Especial rusa sobre suelo ucraniano (2022)-, se trató de «rifles, pistolas y ametralladoras», «ayuda humanitaria y logística militar», municiones «estrictamente defensiva», «equipamiento de defensa», «sistemas de armamento ligero antitanques de corto alcance», chalecos y cascos, misiles Javelin (antitanques) y Stinger (antiaéreo), lanzagranadas, etc. Ahora la ayuda hacia Ucrania ha «evolucionado» a una nueva etapa, ahora se trata de misiles tácticos de largo alcance (ATACMS), tanques modernos, aviones de combate, bombas de racimo, sistemas de defensa Patriot de largo alcance, lanzacohetes múltiples HIMARS… Y ahora que Ucrania -con un déficit reconocido de combatientes-, ha fracasado con llamar a combatir en el frente a los ucranianos que tuvieron que abandonar su país, ¿se les habrá de ayudar con soldados también?

Es difícil de entender cómo un puñado de países «desarrollados» y «civilizados» -principalmente arrastrados por Estados Unidos-, estén apostando cifras exorbitantes a un seguro perdedor (Ucrania). ¿Cómo fue posible que la Unión Europea se dejó arrastrar a un conflicto que bien pudieron dejar que Rusia lo solucionara sin interferencias foráneas y, al mismo tiempo, salir beneficiados con los proyectos a largo plazo que se tenían planeado con Rusia? Objetivamente la Unión Europea está más colaborando con los intereses geopolíticos de Estados Unidos que de sus propios intereses. La situación beneficia más a Estados Unidos que a la propia Unión Europea. Estados Unidos y la OTAN (instrumento militar de Estados Unidos, y que aporta aproximadamente el 70% del gasto militar en la alianza) están empujando a la Unión Europea a una situación muy desfavorable que no se sabe cómo habrá de terminar, pero que deja a una Europa más dependiente de los Estados Unidos.

Nueva Guerra Fría

Se está configurando, al parecer, un escenario más de Nueva Guerra Fría que de un escenario de Guerra Directa. Dicho en otras palabras, estamos más cerca de una Guerra Fría que de una Guerra Nuclear o una «Tercera Guerra Mundial», aunque pueda parecer todo lo contrario en estos momentos. Lo que no quita que pueda haber ciertas amenazas de un bando o de otro para el famoso juego de la «contención», como en su momento las hubo (siglo XX). Ladrar, pero sin morder. Porque obviamente sabemos las consecuencias del peor de los escenarios, ¿no?

Sí, quizás estamos siendo muy «optimistas». Y es que una Tercera Guerra Mundial significaría una Guerra Nuclear segura.

Pero viéndolo desde esta perspectiva «optimista», una Nueva Guerra Fría significaría un «respiro» o repliegue estratégico favorable al Bloque Capitalista Occidental, que sabe que está perdiendo poder e influencia frente al Bloque Capitalista Oriental.

En Ucrania, más que nada, se está dando forma a la frontera norte que habrá entre el Bloque Occidental y el Bloque Oriental. Un punto que no deja de ser un avance sustantivo para Estados Unidos y sus ambiciones geopolíticas. ¿Un trampolín para en un futuro poder balcanizar a Rusia?

Si las apuestas a perdedor persisten, no creemos que el ganador quiera al perdedor tener suficiente espacio para seguir maniobrando y hacer daño. La eliminación del perdedor se hace imprescindible. ¿Qué hará Occidente cuando se quede sin un jugador al cual apostar?

Después de Rusia, China será el próximo

Con Rusia ya se quemaron todos los puentes. Únicamente faltaría quemar los puentes con China, para que pueda verse mejor el nuevo escenario de Guerra Fría. ¿Taiwán será la nueva «Ucrania» para China? Sería muy difícil, tratándose de una isla.

El asunto Huawei (empresa china) y la subida de aranceles a los productos chinos por parte de Estados Unidos (2018), podríamos situar el inicio de las fuertes hostilidades entre Occidente y Oriente, aduciendo «preocupación» a la Seguridad Nacional. Y todos sabemos que la Unión Europea tiende, en gran medida, a hacerse eco de lo que diga o haga Estados Unidos. En eso no hay discusión.

Y sería con la pandemia del COVID-19 (2020) que seríamos testigos de la existencia de rivalidades sustanciales con respecto al reconocimiento de ciertas vacunas. Las múltiples trabas que se instalaron en Occidente con respecto a las vacunas de origen chino o de origen ruso, dan prueba de ello. Lo que ya podía hablar de cierta rivalidad significativa dentro de Occidente con respecto a ciertas potencias de Oriente.

El conflicto en Ucrania (2022- ?) sencillamente aceleraría las rivalidades ya existentes entre el Bloque Capitalista Occidental y el Bloque Capitalista Oriental, con especial énfasis en Rusia: prohibición de las aerolíneas comerciales rusas dentro de la Unión Europea, prohibición a las agencias de noticias de origen ruso (RT, Sputnik), sabotaje del Nord Stream 1 y Nord Stream 2, los múltiples «paquetes de sanciones», la salida en masa de las empresas occidentales en suelo ruso, etcétera. Lo que no quiere decir que no haya presiones contra China también. Las han tenido significativamente, como ya se ha dicho, desde el año 2018 con el asunto Huawei y la subida de aranceles a los productos chinos. Pero a partir de la Operación Militar Especial en Ucrania se han intensificado, por ser China un aliado estratégico de Rusia.

En la práctica, Estados Unidos desea que China deje de exportar a Rusia «todo lo que se pueda usar en el conflicto». Está, por otro lado, el «exceso de capacidad industrial» de China, que no es otra cosa que la abrumadora competitividad china que desean frenar dentro de su espacio. Al mismo tiempo, Estados Unidos no deja que sus empresas tecnológicas (Intel, Qualcomm) puedan exportar sus productos a China, todo en nombre de su hiper-manoseada «Seguridad Nacional». Y ahora está la amenaza de prohibir en suelo estadounidense (y después quizá dónde… ¿Europa? ¿América Latina?) la aplicación exitosa de TikTok, a menos que los propietarios chinos la puedan vender a Estados Unidos.

La caída del Orden Mundial Unipolar

El Orden Mundial Unipolar se encuentra seriamente atrofiado y ha empezado a navegar desesperadamente fuera del orden que tanto habían promovido, como si se tratara de un niño que junto a sus «viejos amigos», obedientes, después de que enseñaran a jugar a los otrora «nuevos amigos», al ver que les estaba yendo mejor en el juego, intentan romper las reglas («sus propias reglas») y hacer «nuevas» de forma caprichosa para el beneficio de los que están perdiendo el juego y poder así sobrevivir.

Es así como nos encontramos después, con una serie de acontecimientos fuera de juicio: «congelación» o confiscación de activos (llámese robo), (ejemplos: Venezuela, Rusia, Irán…); sanciones o prohibición a Medios de Comunicación por ser supuestamente medios de «propaganda rusa» (¿»pluralidad»? ¿»libertad de prensa»?); amenazas de prohibición a redes sociales exitosas como TikTok, a menos que la puedan vender (llámese chantaje); prohibición de aerolíneas rusas o llenar de trabas a ciudadanos rusos para que no puedan visitar la Unión Europea (llámese rusofobia); prohibición a empresas para que no puedan exportar sus productos a China o Rusia, por ser supuestamente una «amenaza» a la seguridad nacional de Estados Unidos (¿»Libre Mercado»?), etc.

A lo anterior, hay que hacerse muchas preguntas. ¿Qué garantías, de ahora en adelante, puede haber para que un país pueda depositar sin que pueda haber la amenaza de «congelación» o confiscación de lo depositado en la esfera occidental? ¿Todo medio de comunicación relevante que sea crítico con las políticas del gran hegemón (Estados Unidos) será sancionado o derechamente prohibido? ¿Todo producto foráneo que sea exitoso dentro del Bloque Capitalista Occidental, habrá de ser prohibido o sancionado? ¿Qué empresas del Bloque Capitalista Occidental se le estará permitido hacer negocios dentro del Bloque Capitalista Oriental?

Tal como se está configurando todo, es difícil saber cómo habrá de quedar la denominada globalización o el denominado «Libre Mercado».

Mientras todo apuntaba a desembocar en un mundo multipolar, Estados Unidos y sus aliados, al verse «amenazados», se apresuraron a cerrar sus puertas para seguir sosteniendo su mundo unipolar basado en sus propios intereses.

Un punto clave en el nuevo escenario será China y toda su efervescencia global, ¿dónde quedará? ¿Toda su efervescencia global será reprimida? ¿Le cerrarán las puertas a China de la misma forma que le cerraron las puertas a Rusia? ¿La efervescencia global china irá en retroceso o en retirada dentro del mundo Occidental? ¿Qué pasará con la influencia china en América Latina? Las declaraciones últimas del Comando Sur pueden dar ya una idea de lo que podría pasar. ¿Los países de América Latina defenderán su soberanía y autonomía frente a las amenazas de Estados Unidos? ¿Estados Unidos querrá implantar nuevas dictaduras en América Latina para alejar la influencia del Bloque Capitalista Oriental, como si se tratara del pasado Bloque Socialista del siglo XX?

Estados Unidos y sus aliados, deberían aceptar que su época de dominio global está seriamente afectada y que deberían entrar en razón y aceptar el Orden Mundial Multipolar con el que se está abriendo paso el Bloque Oriental; que se abre camino no con las armas, sino con la cooperación, la integración, el respeto y la igualdad entre las naciones.

Los nuevos polos de poder no entran al terreno a destruir a los países que no quieran obedecer (Yugoslavia, Irak, Libia…). Tampoco se comportan como una centrífuga la cual debe absorber a los países en la «democracia», los «derechos humanos» o el «libre mercado» para que puedan «entenderse».

Estados Unidos debe entender que ellos solos no pueden hacerse cargo del mundo, y menos cuando emergen múltiples polos de poder.

La arquitectura global surgida después de la Segunda Guerra Mundial ha caducado. El actual desequilibrio existente en cuanto a la seguridad y la justicia ya es insostenible. No es posible que en pleno siglo XXI seamos testigos de múltiples ejemplos de inseguridad e injusticia. ¿Cómo el mundo puede tolerar aquello de «congelación» o confiscación de activos de países que han depositado su confianza en otros países? ¿Cómo es posible que seamos testigos de chantajes explícitos como el caso de TikTok en Estados Unidos? ¿Cómo es posible que los que fomentaron el «libre mercado» obliguen hoy a sus empresas a no exportar sus productos a países que también juegan al «libre mercado»? ¿Cómo es posible que los Grandes Medios de Comunicación no vean la injusticia cometida contra medios rusos como RT o Sputnik, la inclinación neonazi que ha tenido desde el principio los que defienden Ucrania de los rusos, o no puedan ver el actual genocidio que está cometiendo el Estado de Israel contra el pueblo palestino, cuyo principal auspiciador sigue siendo Estados Unidos? ¿De qué sirven estructuras u organizaciones como la ONU, OMC, OMS, CPI, … si somos testigos de todo lo anterior o más?

Níkolas Stolpkin es Analista político nacional e internacional – Political Analyst – Crítico de política y Cultura Contemporánea.

CEPRID

Por Ekaterina Lazareva

Fracasa la teoría de Schwab, fundador del Foro de Davos

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo – 2024 (SPIEF) será la viva respuesta de Rusia a los globalistas de Occidente. La teoría de Klaus Schwab, fundador del foro de Davos, sobre el control total de las corporaciones transnacionales sobre el mundo y la destrucción de los estados soberanos ha fracasado, explican los expertos de URA.RU analizando la lista de participantes del SPIEF-2024. A pesar de la presión del Occidente colectivo, la Federación Rusa no sólo celebra por 27ª vez el mayor foro económico, sino que recibe invitados de casi 140 países.

El tema del SPIEF-2024 es «Los cimientos de un mundo multipolar – la formación de nuevos puntos de crecimiento». Este año acudieron a San Petersburgo representantes de 139 países, entre ellos el Sultanato de Omán (país invitado), India, Irán, China, Italia, Siria, los países de la CEI, África y América Latina. Los Presidentes Luis Arce, de Bolivia, Milorad Dodik, de la República de Bosnia y Herzegovina, y Aslan Bzhania, de Abjasia, han confirmado su participación personal en el SPIEF.

En cuanto al número de participantes, el SPIEF casi ha vuelto al nivel anterior a la pandemia: entonces había 19.000 personas y 145 países. Esto dibuja un panorama del mundo muy distinto al que en 2020 veía Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial (foro de Davos). En plena pandemia, Schwab describió un mundo futuro en su libro COVID-19: The Great Reset. En su teoría globalista, la «vida normal» ha terminado para el 99% de los habitantes del planeta, que se verán subyugados al 1% de personas que «toman las decisiones». En el proceso de este «gran reseteo», la población de la Tierra se reducirá a 1.000 o 2.000 millones de personas y, en lugar de Estados soberanos, el mundo estará gobernado por empresas transnacionales.

La predicción de Schwab no se ha cumplido y es poco probable que se cumpla, afirma Ilya Grashchenkov, director general del Centro para el Desarrollo de la Política Regional. «Sí, hay empresas transnacionales que son actores de peso. Pero no han sustituido a los Estados.

Políticamente, los Estados no han sobrevivido a sí mismos. Es más, en los próximos 10 años se producirá el proceso inverso: la política y el papel directivo volverán a las instituciones estatales, y no al revés», está convencido el politólogo.

En esta nueva imagen del mundo, que se está formando fuera del marco de las previsiones globalistas, Rusia se está convirtiendo en un centro de atracción para los países del Sur global, opina Leonid Savin, Director General de la Fundación para el Seguimiento y la Previsión del Desarrollo de los Espacios Culturales y Territoriales y Jefe del think tank Geopolitika.ru. El SPIEF ayuda a revelar su potencial a muchos países que siempre han estado excluidos del foro de Davos. Para ellos, cree Savin, el Foro de San Petersburgo es un lugar donde pueden sentirse libres y no mirar la situación política.

«Davos es una reunión de los cárteles neoliberales de Occidente», explica Savin. – El SPIEF tiene objetivos distintos: Rusia lo está posicionando como una especie de plataforma soberana y auténtica donde desarrollamos y expresamos nuestras propias ideas y estamos dispuestos a escuchar y oír las ideas de otros países. Rusia demuestra que está dispuesta a formar una agenda positiva junto con ellos en el contexto de la formación de un mundo multipolar».

Elena Panina, directora del Instituto de Estrategias Políticas y Económicas Internacionales – RUSSTRAT, ex diputada de la Duma Estatal, tiene una postura similar. Según ella, como portavoz de la cúpula mundial globalista, Schwab escribió sobre el «reset» que intentan imponer a todo el mundo. «Rusia está en la vanguardia de la lucha por la preservación de la civilización humana como tal, por la preservación del hombre como tal, por su identidad personal por la preservación de la identidad nacional y estatal», señaló Panina.

Según ella, el SPIEF se posicionó desde el principio precisamente como un foro económico. «Nunca se ha fijado objetivos destructivos, ideas para destruir la civilización humana, el mundo. Siempre ha tenido como objetivo la cooperación. Y Rusia nunca ha impuesto ninguna hegemonía. El SPIEF ha sido y sigue siendo una plataforma seria para el diálogo y la cooperación», subrayó Panina.

Sin embargo, la economía mundial se está «transformando rápidamente», lo que queda patente en el círculo de participantes en SPIEF-2024, explicó a URA.RU Alexei Yaroshenko, director del Centro de Apoyo Experto a los Procesos Políticos. «El protagonismo está empezando a ser asumido por países que Occidente ha atribuido durante mucho tiempo de forma arbitraria y voluntarista al tercer mundo.

Los países occidentales están perdiendo sus posiciones de liderazgo, a diferencia de los países del Sur global, que están creciendo y seguirán creciendo», está convencido Yaroshenko. – Rusia, dirigida por [el Presidente Vladimir] Putin, ofrece cosas que están claras para todos, los principios más simples del sistema político internacional y económico: justicia y seguridad para todos.

Occidente está perdiendo su estatus hegemónico, por lo que «el teórico “Davos” ya no es el centro del mundo donde se resuelven todas las cuestiones globales», explicó a URA.RU Dmitry Rodionov, director del Centro de Estudios Geopolíticos del Instituto de Desarrollo Innovador. «El SPIEF demuestra que la mayoría de los países están dispuestos a apoyar las iniciativas para el desarrollo de la economía mundial que Rusia plantea, que Putin vocea: la misma lucha contra el dictado financiero estadounidense, las sanciones injustificadas, las guerras económicas que violan todas las leyes de la economía», dijo Rodionov. – Todos los que han venido al SPIEF son personas dispuestas a hablar en favor de Rusia y a mostrar su compromiso con la multipolaridad. Sólo ofrecemos el SPIEF como plataforma. Ofrecemos ideas y vemos que un gran número de países de todo el mundo apoyan estas ideas y están dispuestos a seguirlas junto con nosotros.

Traducción al español para Geopolitika.ru
por el Dr. Enrique Refoyo
Fuente: https://ura.news/