NUNCA TE OLVIDAREMOS… que descanses en paz” es el título de la columna del Club de La Pluma de Eduardo Bonugli, colaborador de Dossier Geopolítico en Madrid, acompañando a la actualidad europea, en su más espectacular escenario monárquico y fúnebre por el fallecimiento de la Reina de Inglaterra, ante una impresionante cobertura mediática que pretende -al parecer- imponer un luto planetario e imperial, omitiendo la verdad horrorosa de su reinado y recurriendo a lamentos oportunistas y elogios tan fáciles como falsos, en medio de un escandaloso ejercicio de obsecuencia y sobreactuación.

Un relato humanista y emotivo, cargado de historia y recuerdos por los 70 años de reinado de la fallecida, en un viaje por el ayer, donde repasa los bombardeos de Plaza de Mayo, la Revolución Libertadora y la Guerra de Las Malvinas en Argentina, y cómo millones de latinoamericanos padecieron los golpes militares de Videla, Pinochet y otros dictadores. Hechos horribles que fueron parte fundamental de la estrategia internacional de Inglaterra, como también las penurias económicas provocadas por el robo descarado de sus recursos naturales a lo largo del cruel y largo reinado de quien fuera nada menos que la jefa de la Iglesia Anglicana.

Además, resume simbólicamente en una lágrima a tantos y tantos pueblos del mundo arrasados durante siglos por el poder anglosajón, destacando la «industrializaron» de la esclavitud con la que destrozó a millones de seres humanos y a toda África, con un castigo tan espeluznante como irreparable. Mientras la familia Winsor fue acaparando una de las mayores riquezas del mundo y protagonizando innumerables escándalos impunes “por la gracia de Dios y por su sangre azul”.

Por ello, nuestro colaborador, en medio del eco de opulencia monárquica y ante el doloroso peso de la realidad histórica, se inclina finalmente ante el simbólico lecho de de cada una de las millones de victimas del reinado de esta señora, para decirles con el corazón en la mano…
”NUNCA TE OLVIDAREMOS… que descanses en paz”

.Carlos Pereyra Mele
Director de Dossier Geopolítico

La UE ha armado el suministro de energía europea en nombre de una raqueta financiera, en contra de los intereses de la industria y los consumidores europeos. Por Pepe escobar

Cuando el fanático verde Robert Habeck, haciéndose pasar por el ministro de Economía de Alemania, dijo a principios de esta semana que “deberíamos esperar lo peor” en términos de seguridad energética, se olvidó convenientemente de explicar cómo toda la farsa es una crisis Made in Germany cum Made in Bruselas.

Parpadeos de inteligencia al menos todavía brillan en raras latitudes occidentales, como el analista estratégico indispensable William Engdahl, autor de Un siglo de petróleo, publicó un resumen agudo y conciso  que revela los esqueletos en el armario del glamour.

Todos los que tenían un cerebro siguiendo las espantosas maquinaciones de los eurócratas en Bruselas conocían la trama principal, pero casi nadie entre los ciudadanos promedio de la UE. Habeck, el canciller “Liver Sausage” Scholz, el vicepresidente de energía verde de la Comisión Europea (CE), Timmermans, la dominatriz de la CE, Ursula von der Leyen, todos están involucrados.

En pocas palabras: como lo describe Engdahl, se trata del “plan de la UE para desindustrializar una de las concentraciones industriales con mayor eficiencia energética del planeta”.

Esa es una traducción práctica de la Agenda Verde 2030 de la ONU, que se metastatizó en el Gran Reinicio del criptovillano de Bond, Klaus Schwab, ahora rebautizado como «Gran Narrativa».

Toda la estafa comenzó a principios de la década de 2000: lo recuerdo vívidamente, ya que Bruselas solía ser mi base europea en los primeros años de la «guerra contra el terrorismo».

En ese momento, la comidilla de la ciudad era la “política energética europea”. El sucio secreto de tal política es que la CE, «asesorada» por JP Morgan Chase, así como por los megafondos de cobertura especulativos habituales, se dedicó a lo que Engdahl describe como «una desregulación completa del mercado europeo de gas natural».

Eso fue vendido a Lugenpresse («medios mentirosos») como «liberalización». En la práctica, eso es un capitalismo de casino salvaje y no regulado, con el mercado “libre” fijando los precios mientras se deshace de los contratos a largo plazo , como los alcanzados con Gazprom.

Cómo descarbonizar y desestabilizar

El proceso se aceleró en 2016, cuando el último suspiro de la administración Obama alentó la exportación masiva de GNL de la enorme producción de gas de esquisto de EE. UU.

Para eso se necesita construir terminales de GNL. Cada terminal tarda hasta 5 años en construirse. Dentro de la UE, Polonia y Holanda lo hicieron desde el principio.

Por mucho que Wall Street en el pasado inventó un mercado especulativo de «petróleo de papel», esta vez optó por un mercado especulativo de «gas de papel».

Engdahl detalla cómo «la Comisión de la UE y su agenda Green Deal para ‘descarbonizar’ la economía para 2050, eliminando los combustibles de petróleo, gas y carbón, proporcionaron la trampa ideal que ha llevado al aumento explosivo de los precios del gas en la UE desde 2021».

La creación de este control de mercado “único” implicó forzar cambios de reglas ilegales en Gazprom. En la práctica, Big Finance y Big Energy, que controlan totalmente todo lo que pasa por «política de la UE» en Bruselas, inventaron un nuevo sistema de precios paralelo a los precios estables a largo plazo del gas de gasoducto ruso.

Para 2019, una avalancha de «directivas» de energía Eurocrat por parte de la CE, lo único que hace esta gente, había establecido un comercio de mercado de gas totalmente desregulado, fijando los precios del gas natural en la UE incluso cuando Gazprom seguía siendo el mayor proveedor.

A medida que comenzaron a aparecer muchos centros comerciales virtuales en contratos de futuros de gas en toda la UE, ingrese al TTF holandés (Title Transfer Facility) . Para 2020, el TTF se estableció como el verdadero punto de referencia del gas en la UE.

Como señala Engdahl, “TTF es una plataforma virtual de transacciones en contratos de futuros de gas entre bancos y otros inversores financieros. Fuera, por supuesto, de cualquier intercambio regulado.

Por lo tanto, los precios del GNL pronto comenzaron a ser establecidos por las operaciones de futuros en el centro TTF, que casualmente es propiedad del gobierno holandés: «el mismo gobierno que destruye sus granjas por un reclamo fraudulento de contaminación por nitrógeno».

Por cualquier medio necesario, Big Finance tuvo que deshacerse de Gazprom como una fuente confiable para permitir que los poderosos intereses financieros detrás del fraude del Green Deal dominaran el mercado de GNL.

Engdahl evoca un caso que muy pocos conocen en toda Europa: “El 12 de mayo de 2022, aunque las entregas de Gazprom al gasoducto Soyuz a través de Ucrania fueron ininterrumpidas durante casi tres meses de conflicto, a pesar de las operaciones militares de Rusia en Ucrania, el régimen de Zelensky controlado por la OTAN en Kiev cerró un importante gasoducto ruso a través de Lugansk, que llevaba gas ruso tanto a Ucrania como a los estados de la UE, declarando que permanecería cerrado hasta que Kiev obtuviera el control total de su sistema de gasoductos que atraviesa las dos repúblicas de Donbass. Esa sección de la línea Soyuz de Ucrania cortó un tercio del gas a través de Soyuz a la UE. Ciertamente no ayudó a la economía de la UE en un momento en que Kiev estaba pidiendo más armas de esos mismos países de la OTAN. Soyuz abrió en 1980 bajo la Unión Soviética trayendo gas del campo de gas de Orenburg”.

Hybrid War, el capítulo energético

En la interminable telenovela que involucra a la turbina Nord Stream 1, el hecho crucial es que Canadá se negó deliberadamente a entregar la turbina reparada a Gazprom, su propietario, sino que la envió a Siemens Alemania, donde se encuentra ahora. Siemens Alemania está esencialmente bajo control estadounidense. Tanto el gobierno alemán como el canadiense se niegan a otorgar una exención de sanción legalmente vinculante para la transferencia a Rusia.

Esa fue la gota que colmó el vaso (de Gazprom). Gazprom y el Kremlin concluyeron que si el sabotaje era el nombre del juego, no les importaba menos si Alemania recibía gas cero a través del Nord Stream 1 (con el nuevo Nord Stream 2, listo para funcionar, bloqueado por razones estrictamente políticas).

El portavoz del Kremlin, Dmity Peskov, se esforzó por enfatizar que «surgieron problemas en las entregas [de gas] debido a las sanciones que los países occidentales han impuesto a nuestro país y a varias empresas (…) No hay otras razones detrás de los problemas de suministro».

Peskov tuvo que recordar a cualquier persona con cerebro que no es culpa de Gazprom si «los europeos (…) toman la decisión de negarse a reparar su equipo» a lo que están obligados por contrato. El hecho es que toda la operación de Nord Stream 1 depende de «una pieza de equipo que necesita un mantenimiento serio».

El viceprimer ministro Alexander Novak, que sabe una o dos cosas sobre el negocio de la energía, aclaró los tecnicismos:

“Todo el problema radica precisamente del lado [de la UE], porque se han violado por completo todas las condiciones del contrato de reparación, junto con los términos de envío del equipo”.

Todo eso se inscribe en lo que el vicecanciller Sergey Ryabkov describe como “una guerra total declarada contra nosotros”, que “se está librando en formas híbridas, en todas las áreas”, con “el grado de animosidad de nuestros oponentes, de nuestros enemigos”. siendo “enorme, extraordinario”.

Así que nada de esto tiene nada que ver con la “energía armamentística de Putin”. Fueron Berlín y Bruselas, meros mensajeros de las grandes finanzas, las que armaron el suministro de energía europea en nombre de una raqueta financiera y en contra de los intereses de la industria y los consumidores europeos.

Cuidado con el trío tóxico

Engdahl ha resumido cómo, “al sancionar o cerrar sistemáticamente las entregas de gas desde gasoductos de largo plazo y bajo costo a la UE, los especuladores de gas a través de la TTP holandesa han podido aprovechar todos los contratiempos o choques energéticos del mundo, ya sea una sequía récord en China o el conflicto en Ucrania, hasta las restricciones a la exportación en los EE. UU., para ofertar los precios mayoristas del gas de la UE a través de todos los límites”.

Traducción: capitalismo de casino en su máxima expresión.

Y se pone peor, cuando se trata de electricidad. Hay una llamada Reforma del Mercado Eléctrico de la UE en progreso. Según él, los productores de electricidad, solar o eólica, reciben automáticamente «el mismo precio por su electricidad ‘renovable’ que venden a las compañías eléctricas para la red como el costo más alto, es decir, gas natural». No es de extrañar que el coste de la electricidad en Alemania para 2022 haya aumentado un 860 %, y siga aumentando.

Baerbock repite incesantemente que la independencia energética alemana no se puede asegurar hasta que el país se “libere de los combustibles fósiles”.

Según el fanatismo verde, para construir la Agenda Verde es imperativo eliminar por completo el gas, el petróleo y la energía nuclear, que resultan ser las únicas fuentes de energía fiables tal como están.

Y es aquí donde vemos al trío tóxico Habeck/Baerbock/von der Leyen listo para su primer plano. Se hacen pasar por salvadores de Europa predicando que la única salida es invertir fortunas en energía eólica y solar, poco confiable: la «respuesta» de Providence a una debacle en el precio del gas fabricada nada menos que por las grandes finanzas, el fanatismo verde y el «liderazgo» eurócrata. ”.

Ahora dígale eso a los hogares paneuropeos en apuros cuyas facturas aumentarán a la friolera de $ 2 billones colectivos cuando el General Winter llame a la puerta.

FUENTE:  Fundación Cultura Estratégica 

Por Wolfgang Streeck*

Cuando los mejores son presa del extravío, quizá podemos concluir que las cosas no van realmente bien.

A finales de julio, Wolfgang Schäuble concedió una entrevista al Welt am Sonntag, un periódico dominical de centro-derecha. En ella renunciaba públicamente a su concepción, mantenida durante toda su vida, de una Kerneuropa franco-alemana, comprendida como el núcleo de Europa, confiando evidentemente en salvar, tras la guerra de Ucrania, lo que queda por salvar, si es que queda algo, de la posibilidad siempre remota de construir una Europa independiente dotada de una política de seguridad igualmente independiente.

Lo que Schäuble, ahora una alta autoridad del Estado sin una función pública concreta y uno de los últimos políticos conservadores intelectualmente respetables en activo, trata de presentar en la entrevista es su concepción de una versión actualizada de su viejo concepto germano-gaullista de una Europa unida capaz de perseguir sus propios intereses. La versión propuesta en la entrevista, sin embargo, resulta tan alejada de la realidad que, viniendo de alguien conocido por su despiadado realismo político, puede leerse como el argumento subversivo de que con la guerra ucraniana la integridad de los sueños, no sólo de la derecha sino también de la izquierda, de una Europa dotada de “soberanía estratégica”, para expresarlo en palabras de Macron, se han convertido para siempre en quimeras.

¿Qué sugiere Schäuble para convertir a Europa, ahora o nunca, en una potencia soberana después de la Zeitenwende [fase de transición]? Tras constatar que el tándem franco-alemán ha fracasado a la hora de evitar la guerra, o siquiera de tener una voz en ella, Schäuble sugiere ampliarlo para convertirlo en un triunvirato, en un directorio de tres miembros, invitando para ello a Polonia a unirse a Alemania y Francia “como miembro dotado de la misma importancia en la dirección de la unificación europea”. Dado que “a tenor del Tratado de Lisboa la política de defensa recogida en el mismo no es adecuada para medirse con los desafíos actuales”, el nuevo directorio operaría al margen de la Unión Europea. Francia, Alemania y Polonia invitarían a otros países europeos a unirse a ellos, para lo cual Schäuble acepta el concepto de “coalición de voluntarios”. Este mismo principio, sugiere, debería aplicarse también a cuestiones como la política de inmigración y asilo. En efecto, este planteamiento daría lugar a una “Europa a la carta”, una vez abandonado el supranacionalismo para sustituirlo por lo que en Bruselas, con una obligada expresión de disgusto, se denomina intergubernamentalismo. A largo plazo, tal planteamiento podría prescindir del establishment de Bruselas en su conjunto en favor de una alianza estratégica multinacional liderada por tres Estados-nación soberanos.

Pero esto es sólo el principio. La principal tarea de este directorio de tres sería construir una defensa nuclear para Europa. En opinión de Schäuble, “dado que los ayudantes de Putin (¡!) nos amenazan cada día con un ataque nuclear, ahora está absolutamente claro […] que necesitamos disponer de una fuerza de disuasión nuclear también a escala europea”. Mientras Francia tiene las armas, Alemania tiene el dinero. “En nuestro propio interés, los alemanes debemos, a cambio de una disuasión nuclear conjunta, efectuar la correspondiente contribución financiera al poder militar francés […]. Al mismo tiempo, debemos participar en una planificación estratégica de mayor envergadura acordada con París […]. En cualquier caso, una capacidad de defensa europea es inconcebible sin la dimensión nuclear […]”. En repetidas ocasiones, Schäuble insiste en que nada de esto debe contradecir los compromisos europeos asumidos en el marco de la OTAN. “Lo que Francia debe conceder” a cambio de la cofinanciación alemana de su fuerza nuclear “es que todo debe encajar en la OTAN”. De hecho, una de las razones que esgrime Schäuble en pro de la cooptación de Polonia en su directorio es que su presencia garantizaría que “la defensa europea no sería alternativa sino complementaria a la OTAN”. La regla general, de acuerdo con Schäuble, “debe ser siempre: todo con la OTAN, nada contra ella”.

La propuesta de reorganización de Europa presentada por Schäuble debe entenderse como un intento desesperado de mantener viva una perspectiva mínimamente creíble de independencia estratégica europea. Sin embargo, los actos de fe que tiene que hacer para conseguirlo son enormes. Para acomodar el ascenso de Europa del Este como nuevo centro de poder europeo tras el ataque ruso a Ucrania, Schäuble invita a Polonia a unirse a Alemania y Francia como copotencia hegemónica europea, confiando en que ello, contra toda esperanza, la arranque de su relación simbiótica con Estados Unidos. (El gobierno polaco acaba de presentar a Alemania una factura de un billón de euros en concepto de reparaciones por la Segunda Guerra Mundial, esperando que ello le ayude a ganar las próximas elecciones). Schäuble también confía en que Francia acepte a un tercer país como cogobernante de Europa, después de que el actual liderazgo ejercido por ambos países haya fracasado, y que conceda a Alemania y Polonia lo que ha negado sistemáticamente desde la década de 1960 a Alemania sola, esto es, la capacidad de expresar su opinión sobre el uso del arsenal nuclear francés.

Cuanto más se analiza la propuesta, más sorprendentes resultan las ilusiones que un veterano de la política europea como Schäuble se siente obligado a asumir para bosquejar algo parecido a un modelo de soberanía estratégica europea. Uno de los pilares del poder de Estados Unidos en Europa es la firma por parte de Alemania del Tratado de No Proliferación Nuclear de la década de 1960, que propició que Alemania dependiera para su defensa durante la Guerra Fría del paraguas nuclear estadounidense. En la actualidad, dicha dependencia se traduce en la presencia de un número desconocido de bombas atómicas estadounidenses en suelo alemán, junto con una licencia para que la Luftwaffe alemana transporte cabezas nucleares estadounidenses, bajo el mando de Estados Unidos, dirigidas contra objetivos elegidos por este país, utilizando aviones de combate comprados al mismo, lo que oficialmente se denomina “participación nuclear”. No hay ninguna razón para creer que pueda convencerse a Estados Unidos, con o sin la OTAN, de que Alemania necesita participar también en la gestión de las cabezas nucleares francesas, aunque sea indirectamente pagando por ellas. Tampoco hay ninguna perspectiva de que Francia permita a Alemania y a Polonia expresar su opinión sobre cuándo debería ponerse en riesgo París por el bien de Berlín o Varsovia; en el pasado, los intentos franceses de hacer que Alemania compartiera los costes de la force de frappe [fuerza de choque] fueron abandonados en repetidas ocasiones cuando, a cambio de su participación, Alemania quiso simplemente echar un vistazo al catálogo de objetivos nucleares franceses. Y cabe también preguntarse cómo alguien con una experiencia y una carrera tan dilatada como las de Schäuble puede confiar en que una política de seguridad europea codirigida por Polonia podría ser otra cosa que la extensión de la política de seguridad estadounidense, dados los dos objetivos principales de la política exterior polaca, esto es, la independencia de Alemania y la presencia contundente de Estados Unidos en Europa para mantener a Rusia a raya en lugar de confiar en los poco fiables vecinos europeos, que, a diferencia de la potencia estadounidense, podrían, a la hora de la verdad, temer por su propia seguridad.

Donde la entrevista de Schäuble se convierte definitivamente en un documento de desesperación y su triunvirato franco-alemán-polaco se revela como nada más que el espejismo de un viajero en el desierto a punto de deshidratarse, es al final de la misma, cuando intenta hacer creer al entrevistador y a sí mismo que su triple alianza nuclear intentaría establecer “una asociación con Rusia, siempre que este país respete las normas básicas de la cooperación entre socios”. “Seguramente —afirma Schäuble— también los polacos estarán de acuerdo cuando decimos que la asociación con una Rusia comprometida con la renuncia al uso de la fuerza, con la inviolabilidad de las fronteras y con las normas fundamentales del derecho internacional es políticamente deseable. Con una Rusia así podemos y queremos cooperar de buena fe. Por supuesto, con Putin esto será difícil”, pero no imposible, en su opinión.

Schäuble no puede albergar duda alguna de que para Polonia y su protector, Estados Unidos, una arquitectura de seguridad negociada en Europa que incluya a Rusia es, en el mejor de los casos, una segunda opción; su resultado preferido de la guerra ucraniana es una Rusia derrotada y mantenida a raya por una fuerza militar superior. Europa, en este escenario, está dirigida, no por Alemania o Francia o por ambas, sino por Estados Unidos y ello no sólo en el continente euroasiático, sino también a escala mundial, en particular en relación con China, a la que Schäuble menciona sólo una vez de pasada. El hecho de que Schäuble pueda llegar a confiar en que sus repetidas garantías de que su triple alianza formará parte de la OTAN, llegando incluso a sugerir además que el Reino Unido (el autodenominado subcomandante de Estados Unidos a escala mundial) también debería desempeñar un papel en la misma, engañen a la potencia estadounidense, desafía toda comprensión. En realidad, que alguien como Schäuble se vea constreñido a propalar piadosas esperanzas de que Estados Unidos mirará hacia otro lado puede interpretarse como un indicio de la eficacia con la que la guerra de Ucrania ha desplazado el centro de la política europea de seguridad nacional hacia el este y, con ello, hacia el oeste, en dirección a Estados Unidos.

Donde Schäuble, para variar, está en línea con el Zeitgeist [espíritu de los tiempos] europeo es cuando afirma que la Unión Europea, como organización internacional realmente existente, no juega ningún papel en su proyecto; en realidad, está explícitamente excluida de él. Lo que tiene en mente, sin decirlo, es lo que Macron, en sus momentos más exuberantes, denomina una refondation de Europa (por supuesto, hay pocas cosas que Macron no quiera refundar). Durante los últimos años, el equipo de von der Leyen y el “método comunitario” supranacional que administra han perdido rotundamente la reputación de la que gozaban entre los jefes de Estado y de gobierno europeos. La gestión de la pandemia por parte de Bruselas fue ampliamente considerada un desastre, a pesar de que fue Merkel quien le encargó la adquisición de las vacunas, tarea para la que no estaba preparada, a fin de evitar que Alemania fuera la primera en ser servida cuando se disponía a asumir la presidencia de la Unión Europea en el verano de 2020: el resultado fue el retraso de dos meses en la campaña de vacunación en el continente europeo.

También se culpó a la UE de no haber almacenado máscaras y equipos protectores y, en general, de no estar preparada para gestionar una emergencia médica como la pandemia de la covid-19, así como de intentar en vano que los Estados miembros cofirmantes del Acuerdo de Schengen mantuvieran sus fronteras abiertas durante el periodo de aumento de las tasas de contagio. A esto le siguió la toma de conciencia gradual de que el aclamado Next Generation European Union Corona Recovery Fund era demasiado pequeño y estaba gestionado de forma demasiado burocrática como para hacer algo por el país para el que principalmente estaba destinado, Italia, como demuestra la patética caída, tras sólo un año en el cargo, del caballero blanco de la UE, Mario Draghi, como primer ministro de su país.

Añádase a esto el regateo con Polonia y Hungría sobre el “Estado de derecho” en un momento en que Europa del Este se estaba convirtiendo en el nuevo centro de gravedad de la UE, por no hablar de la ausencia total de esta cuando los Acuerdos de Minsk fracasaron y Estados Unidos asumió la gestión del conflicto con Rusia en torno a Ucrania. Una vez que la Realpolitik levantó su fea cabeza, la UE se convirtió rápidamente en una organización auxiliar de la OTAN, encargada, entre otras cosas, de idear sanciones contra Rusia, que en su mayor parte se volvieron contra ella, y de elaborar una política energética europea común, una misión imposible desde el principio.

Para evaluar cómo el liderazgo europeo se ha deslizado hacia Estados Unidos y cómo la UE ha perdido el control sobre sí misma nada mejor que analizar su política de admisión de nuevos Estados miembros, la cual constituye un campo de batalla cada vez más enmarañado ligado al conflicto sobre quién dirige Europa y con qué propósito. En la década de 1990, Estados Unidos hizo saber que, como parte de su Nuevo Orden, la UE tenía que acoger a los antiguos miembros del Pacto de Varsovia (Polonia, Hungría, Chequia, Bulgaria y Rumanía) para fortalecerlos económicamente y reorganizarlos institucionalmente con el fin de anclarlos firmemente en “Occidente”; posteriormente, los Estados bálticos, que durante un tiempo formaron parte de la Unión Soviética, siguieron su ejemplo. En aquel momento también se esperaba que la UE admitiera a Turquía, cuyo principal mérito consistía en ser miembro de la OTAN desde hacía mucho tiempo, lo cual habría dado a “Europa” fronteras conjuntas con Siria, Iraq e Irán, además de una posible guerra con un Estado miembro de la UE, Grecia. La adhesión de Turquía fue impedida por Francia y la Alemania de Merkel, campeona mundial en el arte de la resistencia pasiva, aunque oficialmente Turquía sigue siendo candidata a la incorporación a la UE.

La integración de los nuevos miembros de la UE constituye una ardua tarea para la burocracia de Bruselas, que debe enseñarles los entresijos del denominado acquis communitaire [acervo comunitario], el interminable conjunto de normas que los Estados deben aplicar como condición previa a la adhesión. Además, para afianzar su lealtad al capitalismo, los nuevos miembros deben recibir apoyo económico y cuanto más pobres y numerosos sean, mayores deben ser los fondos estructurales de la Unión destinados a los mismos, que son financiados con los respectivos presupuestos nacionales. Además, como tantas otras veces, el dinero puede o no comprar el amor, y los nuevos Estados miembros del Este tener sus propias ideas sobre cuándo deben seguir las órdenes de Bruselas y cuándo no. Así, los periodos de espera se han dilatado durante los últimos años, ya que las negociaciones se están alargando innecesariamente por la presión de los actuales Estados miembros. El último nuevo miembro de la UE fue Croacia, admitida en 2013, tras diez años de negociaciones y con sus reformas institucionales concluidas a satisfacción de Bruselas. En la lista de espera siguen Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia, los denominados Estados de los Balcanes Occidentales, cuyas perspectivas de ser admitidos en un futuro previsible es nula, después de que Francia se opusiera públicamente a su ingreso.

Introduzcamos en la ecuación a Ucrania, que a través de su omnipresente presidente exige la plena incorporación a la UE de inmediato, tutto e subito, algo difícilmente realizable sin el estímulo de su aliado estadounidense, que necesita que alguien pague la reconstrucción del país una vez que la guerra concluya, si es que lo hace en algún momento. El 18 de junio, von der Leyen, vestida como tantas veces estos días de azul y amarillo, anunció en Twitter, sin miedo a parecer decadente o de mal gusto, que “los ucranianos están dispuestos a morir por la perspectiva europea. Queremos que vivan con nosotros el sueño europeo”. Pero lo que parecía convertirse en un viaje por la vía rápida a Bruselas pronto se detuvo en seco. Aunque es evidente que los Estados de los Balcanes Occidentales debieron protestar, el factor crucial es que los actuales Estados miembros parecieron haberse dado cuenta de que la adhesión de Ucrania acabaría por hacer saltar por los aires el presupuesto de la UE, por no hablar del sistema político oligárquico ucraniano, que habría hecho que Polonia y Hungría, los archienemigos “antiliberales” de la mayoría liberal del Parlamento de la UE, parecieran democracias escandinavas.

En esta situación, fue Olaf Scholz quien, de nuevo con verdadero espíritu merkeliano, tiró del carro, exigiendo que la UE, antes de dejar entrar a ningún nuevo miembro, se sometiera a «reformas estructurales» de las que previsiblemente es incapaz. Una de sus propuestas se refería a la composición de la Comisión. Actualmente hay un comisario por cada Estado miembro, lo que suma un colegio de veintisiete, demasiado grande, como dice un adagio de Bruselas, para reunirse en pleno sin que los miembros utilicen prismáticos si quieren mirarse a los ojos. Sin embargo, ello no es razón para que los Estados miembros más pequeños insistan en que cada país debe tener un puesto en la Comisión, dado que la UE paga a sus comisarios bastante más de lo que los países más pequeños y pobres pagan a sus respectivos primeros ministros.

La reducción del número de comisarios requerirá la modificación de los Tratados que cada Estado miembro debe aceptar. Además, en un discurso pronunciado a finales de agosto en la Universidad Carolina de Praga, que pretendía ser un complemento del pronunciado por Macron en la Sorbona en 2016, Scholz exigió disposiciones más estrictas sobre el Estado de derecho en los Tratados y poderes más eficaces para que la UE sancione a los Estados miembros por sus infracciones, a sabiendas de que esto sería inaceptable para Polonia y Hungría, y presumiblemente también para otros países. (Eludiendo tanto la UE como la OTAN, Scholz también sugirió un sistema conjunto de defensa aérea para Europa, creado por Alemania junto con los Estados miembros vecinos). Además, Scholz insistió en la votación por mayoría en el Consejo en lo concerniente a la política exterior de la UE, presumiblemente mediante votos ponderados por el tamaño de los respectivos países para evitar que el nuevo Ostblock [bloque de los países de Europa del Este] superara en votos a Alemania y Francia en nombre de Estados Unidos. Por supuesto, en la UE acabar con la unanimidad requiere unanimidad, un obstáculo que ni siquiera Angela Merkel había podido superar.

Mientras tanto, en Alemania, la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, una de las Young Global Leaders del World Economic Forum de Davos, hace saber a la opinión pública alemana que la guerra en Ucrania puede durar muchos años todavía y que Ucrania seguirá necesitando apoyo económico y militar, incluido “armamento pesado”, con toda seguridad durante 2023. Dejando a un lado a la honorable Marie-Agnes Strack-Zimmermann, diputada del FDP, el partido liberal alemán, por Düsseldorf, sede de Rheinstahl, una de las empresas armamentísticas más importantes del mundo, y presidenta de la Comisión de Defensa del Bundestag, los Verdes son sin duda los más militantes entre los políticos alemanes en su espíritu belicoso, ya que representan a una generación que estuvo exenta, y lo estará para siempre, del servicio militar, a diferencia de los despreciados pacifistas de antaño.

Ello añade un sabor peculiar a las interminables expresiones de gratitud y admiración de los Verdes por los valientes ucranianos que “defienden nuestros valores”, arriesgando sus vidas bajo un estricto régimen de servicio militar obligatorio. También ayuda a explicar su identificación incondicional con los objetivos bélicos del ala ahora gobernante del nacionalismo ucraniano (Baerbock: “Crimea pertenece a Ucrania […]. Ucrania defiende también nuestra libertad, nuestro orden de paz. Y la apoyamos financiera y militarmente, mientras sea necesario. Y punto”). El envío de armas, mientras estos nuevos belicistas observan cómo se utilizan estas desde la seguridad de sus salas de estar (Twitter ofrece un increíble número de tuits de exultantes tuiteros alemanes repantigados en sus sillones celebrando los golpes de la artillería ucraniana contra los objetivos rusos, similares a los publicados por los videojugadores que informan de sus proezas conseguidas en las pantallas de sus ordenadores) es jaleado casi diariamente acompañado de la garantía, que se hace eco de las declaraciones de Biden y su equipo, de que la OTAN, incluida Alemania, nunca enviará tropas a los campos de batalla de Ucrania donde los ucranianos “luchan y mueren por todos nosotros”. Obviamente, ello contribuye a que estos nuevos partidarios de la guerra, que se saben al reparo de riesgo alguno para sí o para sus hijos, la alienten hasta la mismísima Endsieg [victoria final], insistiendo en que no puede haber negociaciones sobre el fin de la misma antes de que ésta haya terminado con la incondicional retirada rusa.

Hasta ahora, la llegada de los Verdes al gobierno alemán, el reverdecimiento de lo que los alemanes solían llamar Friedenspolitik [política de paz], ha tenido un éxito notable. El espacio para el debate público legítimo sobre la paz y la guerra se ha reducido drásticamente. El jefe del servicio de seguridad nacional alemán, la orwellianamente denominada Bundesamt für Verfassungsschutz [Oficina para la Protección de la Constitución], aseguró públicamente al gobierno que vigilará a todos los que afirmen que el ataque ruso a Ucrania podría haber estado relacionado con la acumulación previa de recursos militares estadounidenses en torno a Rusia; en otras palabras, a todos los Putinversteher [comprensivos con Putin]. Como el evangelio, la prensa, de calidad o no, recita como sabiduría última de las relaciones internacionales, olvidada por los pacifistas sentimentales como Willy Brandt, el viejo adagio romano, si vis pacem para bellum. Se trata de proscribir la idea más reciente, que se remonta en parte nada menos que al mismísimo Friedrich Engels, de que con el armamento moderno, prepararse para la guerra puede desencadenar una carrera armamentística que precisamente consigue lo contrario de la paz.

La acumulación sin precedentes de recursos militares por parte de Estados Unidos durante las dos primeras décadas del siglo XXI, incluida la dotación de armamento a Ucrania desde 2014, que supuso sin riesgo de exagerar la preparación para la guerra más impresionante de la historia, fortalecida además por la denuncia de todos los tratados de control de armamentos de la época de la Guerra Fría, no debe mencionarse nunca en este contexto. De hecho, cualquier cosa que se refiera a la prehistoria de la guerra es anatema, especialmente las negociaciones de Minsk y los meses del invierno de 2021, excepto ese momento mítico en el que “Putin”, quien quiera que sea y por la razón que fuere, descubrió su odio genocida hacia todo lo ucraniano. Otro artículo de fe, que constituye una prueba ideal de credo quia absurdum [creo porque es absurdo] para mostrar la consabida lealtad, es que Rusia, que no pudo conquistar Kiev, situada a menos de 160 kilómetros de la frontera rusa, invadirá y conquistará, si se le permite sobrevivir a la guerra en Ucrania, Finlandia, los países bálticos y Polonia, a los que seguirán Alemania y, por qué no, el resto de Europa occidental sin más razón para ello que su total desprecio del modo de vida europeo.

Visto así, el hecho de que el presupuesto especial de defensa de 100 millardos de euros, anunciado por el gobierno alemán a los tres días de iniciarse la guerra, no tendrá sus primeros efectos sobre el terreno hasta dentro de aproximadamente cinco años no significa que sea un despilfarro, sino únicamente que no tiene nada que ver con la guerra de Ucrania como tal. Para lo que Alemania se está preparando, siguiendo la demanda irrechazable de sus amigos estadounidenses, es para un mundo que se constituye en un gran campo de batalla a la espera impaciente de las intervenciones de la OTAN fuera de su área de operaciones tradicional en pro de la propagación de la democracia y de la oferta de oportunidades para que ciudadanos posheroicos y sobrealimentados defiendan los valores occidentales.

A mediados de agosto, como otra muestra de su lealtad a Occidente, Alemania envió seis aviones de combate Eurofighter, en un viaje que los llevó por medio mundo y les obligó a pasar por la China continental y Taiwán, a Australia con el fin de efectuar maniobras conjuntas con Corea del Sur y Nueva Zelanda y de demostrar así la disposición alemana para una ulterior implicación militar. La prensa alemana informó bochornosamente para contextualizar la noticia de que “el nuevo concepto estratégico de la OTAN menciona a China como un desafío”. Uno de los seis aviones de guerra resultó defectuoso y tuvo que ser devuelto a casa, pero los cinco restantes llegaron sanos y salvos a su lejano destino repostados en vuelo por un avión cisterna A330, lo que hizo que el Frankfurter Allgemeine Zeitung se sintiera orgulloso del estado de las fuerzas armadas alemanas. El viaje se produjo después de que el gobierno saliente de Merkel enviara una fragata, la Bayern, de gira por el Indo-Pacífico, antes conocido como el Mar del Sur de China, para mostrar tanto la lealtad transatlántica, como la resolución a la hora de intervenir en el Pacífico oriental. Y esto es todo por hoy en cuanto a la autonomía estratégica europea.

*Director emérito del Max Planck Institute for the Study of Societies de Colonia.

Publicado en Geoestrategia.es

NR.: Wolfgang Schäuble: (Friburgo de Brisgovia, Alemania, 18 de septiembre de 1942) es un político alemán, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Fue ministro federal de Finanzas de 2009 a 2017. En 2012 recibió el Premio Carlomagno por su contribución al fortalecimiento y estabilización de la Unión Europea. En el gobierno del canciller Helmut Kohl, fue Ministro Federal de Asuntos Especiales y jefe de la Cancillería Federal (1989-1991), y luego ministro federal del Interior (1989-1991). El 12 de octubre de 1990 fue víctima de un atentado cometido por Dieter Kaufmann, un trastornado mental; desde entonces usa silla de ruedas. Schäuble fue nombrado nuevamente ministro federal de Interior en el gabinete de Angela Merkel. El 24 de septiembre de 2017 fue elegido Presidente del Bundestag,​ cargo que desempeñó hasta 2021.

POR MK BHADRAKUMAR INDIAN PUNCHLINE

El discurso del primer ministro Narendra Modi en las sesiones plenarias del Foro Económico Oriental (EEF, por sus siglas en inglés) en Vladivostok ha sido una característica habitual del evento anual desde 2019. Pero el discurso de este año del miércoles tuvo un significado adicional ya que el primer ministro hablaba por primera vez. tiempo en la relación India-Rusia después de que la operación militar especial de Moscú en Ucrania comenzó en febrero. 

El telón de fondo no podría haber sido más dramático, ya que Modi tuvo al presidente ruso, Vladimir Putin, y al presidente de la Asamblea Popular Nacional de China, Li Zhanshu, escuchándolo en el podio en Vladivostok. 

El Lejano Oriente ruso es la última frontera del mundo, dotado de vastos recursos minerales. En las condiciones geopolíticas imperantes, Moscú ha dado prioridad a los países asiáticos para la asociación. India obtiene una vía rápida tanto en virtud de su “Asociación Estratégica Especial y Privilegiada” con Rusia como por la calidez y cordialidad en las relaciones personales entre Modi y Putin. 

El primer ministro hablaba inmediatamente después de la decisión del G7 de respaldar el último proyecto de la Administración Biden para debilitar y “borrar” a Rusia mediante la imposición de un mecanismo de tope de precios en sus exportaciones de petróleo. Estados Unidos espera descarrilar la cooperación energética de Rusia con China e India, los dos grandes   actores en el mercado mundial del petróleo, dado el tamaño de sus economías y la asombrosa escala de sus futuras necesidades energéticas. China se niega a jugar a la pelota. India también debería hacerlo. Eso hace que el proyecto G7 no sea un comienzo. 

La dinámica del poder funciona de esta manera: la seguridad energética tiene que ver con el futuro económico y la estrategia mundial de un país. La fortaleza económica aporta influencia y respeto en la política internacional y es un componente vital de la autonomía estratégica de un país y su capacidad para llevar a cabo   políticas exteriores independientes. Esta correlación es bien entendida por todos. 

Por eso, la Administración Biden insertó una daga profundamente en el corazón de la próspera cooperación energética de 50 años entre Moscú y Europa Occidental. ¡Qué mejor manera de reafirmar el liderazgo transatlántico de EE. UU. que había estado en decadencia en las últimas décadas desde la disolución de la Unión Soviética en 1991! 

La dirección mediocre y pusilánime de Europa no resistió. De cara al futuro, el papel subalterno de Europa es útil para EE. UU., que ya no tiene la capacidad de imponer su voluntad a nivel mundial. 

El conflicto en Ucrania es esencialmente una guerra de poder que Estados Unidos ha impuesto a Rusia para debilitarla. La estratagema no ha funcionado, pero en el proceso, paradójicamente, Rusia le ha dado la espalda a Europa y está cortejando al mundo no occidental para asociarse. India ve oportunidades perfectas derivadas de este paradigma. 

Hoy, la Administración Biden es el mayor impedimento para las conversaciones de paz entre Kiev y Moscú. Dos importantes “manos rusas” en administraciones estadounidenses anteriores que han escrito libros sobre Rusia (y son conocidos “halcones” sobre Rusia) en la comunidad estratégica de América del Norte, Fiona Hill y Angela Stent, recientemente escribieron un artículo en Foreign Affairs. revista donde escribieron: 

“Los negociadores rusos y ucranianos parecían haber acordado tentativamente (en marzo) las líneas generales de un acuerdo interino negociado. Rusia se retiraría a su posición el 23 de febrero, cuando controlaba parte de la región de Donbass y toda Crimea y, a cambio, Ucrania prometía no buscar el ingreso en la OTAN y, en cambio, recibir garantías de seguridad de varios países”. 

De hecho, el Ukrainska Pravda , citando fuentes oficiales en Kiev, informó en ese momento que “Tras la llegada del ex primer ministro británico Boris Johnson a Kiev (el 9 de abril), se ha programado una posible reunión entre el presidente ucraniano, Vladimir Zelenskyy, y el presidente ruso, Vladimir Putin. volverse menos probable… La parte rusa estaba realmente lista para la reunión Zelenskyy-Putin”. 

Según los informes, Johnson llevó a Kiev un poderoso mensaje en dos partes: primero, que Putin es un criminal de guerra con el que se debe presionar, no negociar; y, segundo, incluso si Ucrania está lista para firmar algunos acuerdos de garantías con Putin, las potencias occidentales no lo están.

Como era de esperar, el discurso del primer ministro en la EEF el miércoles llamó la atención por su «mensaje» en medio de los intentos de los EE. UU. de aislar, debilitar y «borrar» a Rusia. La resucitación de los lazos de India con Rusia ha sido uno de los mejores legados de la política exterior de Modi. PM hizo un comentario mordaz de que “Desde el comienzo del conflicto de Ucrania, hemos enfatizado la necesidad de tomar el camino de la diplomacia y el diálogo. Apoyamos todos los esfuerzos pacíficos para poner fin a este conflicto”. ¡Esta es exactamente la posición rusa también! 

Los siguientes son los aspectos más destacados del discurso de PM: 

La política de «Act Far-East » de la India… se ha convertido en un pilar clave de la «Asociación Estratégica Especial y Privilegiada» de la India y Rusia. 

PM recordó que fue pionero en la “política Act Far-East”. Con la ruptura de los lazos de Rusia con Occidente y su giro hacia Asia, se abren grandes oportunidades para que India aproveche los fabulosos recursos del Lejano Oriente. Más allá de una cuestión de comercio e inversiones, también vislumbró que “el talento y la profesionalidad de los indios pueden generar un rápido desarrollo en el Lejano Oriente ruso”. 

“ India desea fortalecer su asociación con Rusia en temas del Ártico”. 

El comentario anterior de Modi se produce solo diez días después de la sensacional declaración del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el 26 de agosto acerca de que Rusia representa una amenaza en el Ártico, y su defensa de que la alianza intensifique su presencia en la región para contrarrestar a Rusia. 

“ También existe un inmenso potencial para la cooperación en el campo de la energía”. 

¡ Irónicamente , el primer ministro estaba hablando dentro de la semana de la decisión de los ministros de finanzas del G7 de interrumpir los ingresos de Rusia por exportaciones de petróleo! Claramente, la salida de las empresas occidentales del sector energético de Rusia abre enormes oportunidades para la inversión india en los campos de petróleo y gas de Rusia, tanto en upstream como en downstream. 

“Junto con la energía, India también ha realizado importantes inversiones en el Lejano Oriente ruso en las áreas de productos farmacéuticos y diamantes”. 

Rusia extrae casi un tercio de los diamantes del mundo, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. A partir de 2021, las reservas de diamantes naturales de Rusia se estimaron en aproximadamente 1100 millones de quilates. La empresa rusa Alrosa es la empresa minera de diamantes más grande del mundo y es responsable del 90 por ciento de la capacidad minera de diamantes de Rusia. Por supuesto, India es el centro de corte y pulido de diamantes más grande del mundo y está clasificado entre los mercados de más rápido crecimiento en el mundo. La industria de diamantes de la India, con sede en Mumbai y Surat, tiene una fuerza laboral estimada de un millón de personas. 

“ Rusia puede convertirse en un socio importante para la industria siderúrgica india a través del suministro de carbón coquizable”. 

India tiene una gran necesidad de carbón coquizable (y tecnología de extracción y lavado de carbón coquizable), que es fundamental para la autosuficiencia de su industria siderúrgica. Las reservas de carbón de Rusia ocupan el segundo lugar en el mundo y representan alrededor del 16% de las reservas totales de carbón del mundo, lo que significa que le quedan alrededor de 767 años de carbón (con los niveles de consumo actuales y excluyendo las reservas no probadas).

Al incluir una referencia, entre otras cosas, al conflicto de Ucrania al final de su discurso, el primer ministro subrayó que la determinación de la India de seguir las direcciones de la «asociación estratégica integral especial» India-Rusia no es de ninguna manera rehén de la guerra de poder en curso. en Europa.

PM se refirió al impacto del conflicto de Ucrania en las cadenas de suministro globales. El hecho es que el reciente acuerdo negociado por la ONU para facilitar las exportaciones de granos alimenticios de Ucrania y Rusia y fertilizantes de Rusia ha tenido problemas, ya que la UE y los EE. UU. se han retractado de su promesa de eliminar las restricciones a las exportaciones rusas. . Mientras tanto, surge que Occidente prioriza las necesidades europeas sobre las africanas. 

Putin reveló ayer que de los dos millones de toneladas de granos alimenticios que salieron de los puertos ucranianos en 87 envíos, el 97 % se dirigió a Europa para el consumo en los países de la UE y solo el 3 % para los millones hambrientos en el llamado Sur Global. Para citar a Putin, 

“Lo que estoy diciendo es que muchos países europeos hoy continúan actuando como colonizadores, exactamente como lo han estado haciendo en décadas y siglos anteriores. Los países en desarrollo simplemente han sido engañados una vez más y continúan siendo engañados”. 

Era necesaria una señal deliberada con respecto  a la autonomía estratégica de India y la determinación del gobierno de expandir y profundizar la «asociación estratégica integral especial» India-Rusia, independientemente de las vicisitudes de la política internacional.

POR MK BHADRAKUMAR INDIAN PUNCHLINE https://www.indianpunchline.com/timely-assertion-of-indias-strategic-autonomy/

El autor denuncia los riesgos del apoyo de Estados Unidos a Ucrania y los intereses que hay detrás de la guerra en relación con la producción de la industria armamentística. Por HERNANDO KLEIMANS

Edward «Ned» Price, ex alto funcionario de la CIA y actual vocero del Departamento de Estado, extendió las condolencias de su gobierno hacia la población civil de “Kíev, Bucha, Járkov, Kramatorsk, Mariúpol o Moscú”, aunque no incluyó en su lista solidaria a Libia, Irak, Siria, los Balcanes, Panamá, Guyana, Afganistán, el Cuerno de África, las bloqueadas Venezuela y Cuba

Tampoco merecieron su compasión, pese a ser también ucranianas, ciudades como Donetsk, Energodar o Lugansk. Bueno, es comprensible esa selección ya que todas ellas: las ucranianas y las “periféricas”, fueron bombardeadas por tropas norteamericanas o por proyectiles norteamericanos. En abundante cantidad.

“Global Times”, publicación en inglés que refleja la opinión del gobierno chino, afirmó que Washington utiliza a Ucrania como un polígono para probar sus armas. Pero además alerta sobre la ampliación de esta táctica a otros escenarios, tras crear en ellos situaciones de crisis regionales. Una clara alusión a las provocaciones norteamericanas tomando como sujeto de ellas a Taiwán y al mar de China. Ahora, además de las desfachatadas visitas de la speaker Nanci Pelosi y de varios parlamentarios estadounidenses, se agrega ahora la ominosa presencia de dos imponentes navíos de guerra norteamericanos en el estrecho de Taiwán.

Debe atribuirse, sin dudas, al mismo espíritu de compasión que evidenció “Ned” y que obedece a las imparables ansiedades del Pentágono que busca instaurar su democracia cueste lo que cueste y caiga quien caiga (menos norteamericanos, claro).

Algo tiene que ver el trasfondo comercial de estas condolencias bélicas. En lo que va del año, los Estados Unidos confirmaron su supremacía en la exportación mundial de armamentos, con el 39% del total de las ventas (hasta ahora unos 10.000 millones de dólares) contra el 19% de Rusia y el 11% de Francia. Una exportación que Washington la alimenta con un increíble presupuesto militar que para este año ronda los 850.000 millones de dólares.

Como en cualquier negocio, ese presupuesto debe justificarse con buenas operaciones, que dejen buenas ganancias. Ocurre que, en el tema armamenticio, si no hay conflictos bélicos no hay consumo de armas y, por lo tanto, no hay negocio. Es por eso por lo que los principales consorcios de la industria armamentística estadounidense presionan a Washington para prolongar el conflicto en Ucrania y desplegar otro foco en el mar de la China.

Hay que emplear armas para poder reemplazarlas por otras nuevas. Que el Pentágono les pague a los consorcios armamentísticos y que la Casa Blanca les reclame la compensación a los estados a los que van las armas. Nada es gratis, mis estimados. Nada. Por eso y previendo los impagos productos de una crisis terminal, Fitch y otras calificadoras sin piedad han puesto al gobierno del comediante Volodimir Zelenski al borde del default.

Y así es que, como no están seguros de que Zelenski y su equipo de productores televisivos pague por esas armas, ya han comenzado a planear su sustitución. En principio, según los rumores desde Washington DC, podría idearse un gobierno en el exilio, por ejemplo en Polonia, país que pretende al menos las tierras occidentales de Ucrania, aunque cada vez es más notorio el rechazo de Varsovia a la afluencia de migrantes ucranianos.

También piensan en la suplantación lisa y llana del comediante por el general Valeri Zaluzhni, actual comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, que es presentado por los grandes medios occidentales como el auténtico “héroe” de la resistencia a la invasión rusa, aunque todavía no se le conoce victoria alguna. Algo similar a aquel “general victorioso” proclamado por West Point, que nos llevó a la criminal guerra de Malvinas.

A propósito de “invasión” y migrantes, Rusia se ha convertido, con 3,5 millones de ucranianos refugiados en su territorio, en el principal receptor de migrantes de ese país. El gobierno ruso dictó recientes disposiciones por las cuales los migrantes ucranianos gozan del mismo derecho que los ciudadanos rusos. No es el mismo cuadro que presentan, además de Polonia, países como Rumania, Italia o la propia Inglaterra, donde es cada vez más evidente la hostilidad hacia los ucranianos que pretenden asentarse con trabajo y estabilidad social.

En regiones como Zaporozhie, Járkov o Jersón, regiones orientales ucranianas, es cada vez mayor el número de habitantes del Donbass que solicitan la ciudadanía rusa a la espera de que las administraciones regionales provisorias convoquen a plebiscitos sobre su incorporación a Rusia.

Pese a las bravatas de la inminente primer ministro británica Liz Truss, que compensa sus escasas luces intelectuales con un fervor bélico que la hace convocar a aventuras nucleares contra Rusia y China, y a las declaraciones del temblequeante Otto Scholtz, jaqueado por propios y opositores, Europa ya no está en condiciones de seguir alimentando los desvaríos de Kíev. En julio, los seis países más fuertes del continente, por primera vez desde febrero, no ofrecieron a Ucrania suministros bélicos. Por el contrario, los ruegos privados a Zelenski se orientan a lograr un armisticio aun a costa de reconocer la pérdida definitiva del Donbass y olvidarse de reclamar Crimea. Es que la crisis europea es cada vez más ominosa y omnipresente. No sólo económica. También política…

Iaroslav Zhelezniak, diputado de la Rada ucraniana, informó que Ucrania en agosto sólo recibió 589 millones de dólares en lugar de los prometidos 6.000 millones. Hace unos días, en medio de una verdadera tormenta de oposición, el presidente Joe Biden dispuso que el tesoro norteamericano asignara otros 3.000 millones de dólares en suministros bélicos a Kíev, a despecho del aumento inflacionario y los índices de recesión que muestra la economía de los EE.UU. Un importante grupo de congresistas ha reclamado que se conforme una comisión investigadora que determine dónde fueron asignados esos armamentos y dónde están los miles de millones de dólares de crédito. Existe el convencimiento de que en su gran mayoría, todo el “paquete” fue derivado al mercado negro o a exitosos funcionarios ucranianos.

Clara evidencia de las “angustias existenciales” europeas es el derrumbe del euro que, por primera vez en los veinte años largos de su historia, fue superado en su paridad por el dólar. Pero también una dura muestra de la errónea conducta de la Casa Blanca es el desplome de la imagen presidencial que obliga a “fuentes” cercanas al anciano presidente norteamericano a filtrar la información de que no se presentará a la reelección.

Las dudas hamletianas de los auspiciantes occidentales de Zelenski se refuerzan con el débil respaldo que obtienen en la ONU cuando proponen nuevas y nuevas resoluciones condenando a Rusia y alentando a Kíev a la resistencia.

Según datos de la propia Unión Europea, en el primer semestre la importación europea de Rusia se incrementó en un 78%, un aumento favorecido por la incesante suba de precios en los suministros energéticos. Por otra parte, nuevos compradores del sudeste asiático, además de las ya “tradicionales” China e India, se vuelcan cada vez más a los acuerdos comerciales con Rusia, en el marco de importantes descuentos en los precios de los suministros que ofrece Moscú.

En la reciente reunión realizada en Lvov, ciudad que podría calificarse como la capital occidental de Ucrania y a la que con muchas ganas pretende Polonia, tanto el ajetreado secretario general de la ONU António Manuel Guterres de Oliveira como el astuto presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, le plantearon a Zelenski la “variante europea” de paz. No es para despreciar por Kíev: uno es el representante de casi 200 países de los cuales apenas algo más de 50 respaldaron las resoluciones occidentales, y el otro es el jefe de un estado miembro de la OTAN que no adscribió a las sanciones contra Rusia, a la que le sigue comprando hidrocarburos y armamentos y con la que acaba de acordar traspasar todo el giro comercial a rublos y a liras.

Pese a las amenazas de Washington, Estambul no muestra ningún retroceso en su política, aunque Washington ha exigido a sus empresas retirarse de Turquía si continúa su acercamiento a Rusia. Una postura tan falsa y endeble como la que exhibió el anciano habitante de la Casa Blanca en su reciente gira de mendigante por Arabia Saudita y la Liga Árabe.

Asfixiadas por su propia campaña de fakenews, las grandes cadenas mediáticas prácticamente han desconocido un reciente anuncio desde el Vaticano, hecho por Leonid Sevastiánov, allegado muy cercano al Papa y presidente de la Unión Mundial de Antiguos Creyentes. Además de reafirmar la intención del pontífice de intermediar en el conflicto para lo cual en una fecha no prevista aún viajará primero a Rusia y recién después a Kíev, el gentil Sevastiánov citó a Francisco para comunicar que “está listo para visitar Donetsk y recorrer todos los lugares que rememoran las trágicas muertes infantiles y oficiar en la Avenida de los Ángeles un servicio conmemorativo”.

Este parque memorial fue erigido en Donetsk en mayo de 2015, cuando comenzaron los bombardeos indiscriminados de Kíev contra las ciudades del Donbass. Es en memoria de los niños que perecieron en el curso de todos estos años de agresión a la población civil de las repúblicas independientes de Donets y Lugansk.

Sevastiánov señaló que Francisco “quiere orar allí por todos los niños que murieron en este conflicto. También está dispuesto a reunirse con huérfanos, con civiles, para ver todo por sí mismo. Esto ayudará a establecer un diálogo entre Rusia y Ucrania, y Occidente en su conjunto”.

Por supuesto, la intención de Francisco se enfrenta con la “indignada” oposición de Kíev, que insiste en que el Papa sólo viaje a Kíev y sólo se limite a condenar a Rusia. Algo que no ocurrirá habida cuenta de las frecuentes relaciones entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Henry Kissinger acaba de prevenir a su gobierno sobre los enormes peligros que afronta
Henry Kissinger acaba de prevenir a su gobierno sobre los enormes peligros que afronta.

La realidad es que, desde el punto de vista bélico, Kíev ya no está en condiciones de contraponerse a los avances “aliados”, como ya denominan en Moscú a las fuerzas conjuntas de Rusia y las repúblicas del Donbass. La convocatoria de mercenarios y la leva forzada de reservistas ucranianos no surte ningún efecto y, por el contrario, acentúa la deserción masiva en las unidades de batalla de Kíev. La existencia de batallones de castigo, que fusilan a los desertores en el terreno, es una clara evidencia de esta descomposición.

Como siempre ocurre en estos casos, la apelación es al terror. Además de atentados individuales en el Donbass, en las regiones limítrofes rusas o en la propia Moscú, todo indica que la reclamada contraofensiva ucraniana no se producirá o será derrotada, pese al incesante envío de armamento por parte de Washington, el que es puntualmente batido por las fuerzas rusas.

Kíev, entonces, se ha decidido al terrorismo nuclear, lanzando peligrosos bombardeos contra la central atómica de Zaporozhie, la más grande de Europa. Aunque los ataques son rechazados por una eficiente defensa antimisilística y antidrones, la amenaza de una avería en la central sigue latente. Por fin los constantes pedidos de Moscú fueron atendidos y, gracias a la mediación de la ONU, una misión de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) encabezada por su titular, el argentino Rafael Grossi, viajará en los primeros día de septiembre a la usina para comprobar los daños y establecer una presencia permanente que controle la situación.

En este empeño por lograr el viaje de la organización mundial de control atómico, el representante ruso ante el Consejo de Seguridad, Vasili Nebenzia, debió ironizar, felicitando a sus colegas occidentales por descubrir en sus falsas acusaciones a Moscú, que Rusia había bombardeado a una central atómica que ya ocupaba… con proyectiles norteamericanos como lo evidencian los restos de los misiles recuperados en Zaporozhie.

La amenaza de guerra nuclear ahora golpea en el centro de Europa. La cuidadosa estructura de la Unión Europea, construida para evitar precisamente una nueva catástrofe bélica, es jaqueada tras 70 años de paz y bienaventuranza, por este fantasma al que la misma Unión Europea contribuyó grandemente a crear, en perfecta dependencia con la OTAN, convertida en un agresivo bloque por el poder hegemónico anglosajón.

Sin embargo, esta tendencia agresiva de un mundo unipolar y autocrático al borde del colapso, además se extiende hacia el Asia sudoriental en un intento por dañar la consolidación del nuevo orden multipolar. Las provocaciones en Taiwán o los atentados en Siria o en Irán son un ejemplo de esta agresividad que ya no reconoce fronteras ni acepta status quo vigentes.

La respuesta del nuevo esquema multipolar es más que elocuente. Grandes maniobras militares aeronavales y terrestres se desarrollarán en todo el territorio del Lejano Oriente ruso, con la activa participación de China. Entre el 1 y 7 de septiembre, más de 50.000 efectivos de ambos países se desplegarán y cumplirán sus tareas ante la presencia de inspectores de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia y Tadzhikistán) y de la Organización de Cooperación de Shanghái (Pakistán, la India, Uzbekistán, además de Rusia, China, Tadzhikistán y Kirguizia) y otros estados como Azerbaidzhán, Argelia, Cuba, Laos, Mongolia, Nicaragua, Siria y Venezuela.

El “Global Times” en este marco calificó las relaciones chino-rusas como “cruciales para defender la estabilidad global y contrarrestar la hegemonía de los EE.UU.” y definió como el objetivo de las maniobras “profundizar la cooperación concreta y amistosa con militares de otros países que también asisten a los ejercicios y mejorar la coordinación estratégica y la capacidad para hacer frente a diferentes amenazas a la seguridad”.

El centenario Henry Kissinger, artífice de la política de deshielo con Rusia y con China en la década del 70 que logró instalar en el mundo un sistema de seguridad colectiva, acaba de prevenir a su gobierno sobre los enormes peligros que afronta su irrefrenable ambición de detener el curso de la historia.

“Estamos al borde de la guerra con Rusia y China debido a los problemas que hemos creado en parte, y no tenemos idea de cómo terminará o hacia dónde debería conducir. (…) Ahora ya no es posible decir que los separaremos y los enfrentaremos entre sí. Todo lo que se puede hacer ahora es no escalar las tensiones y crear opciones, y para ello debe haber algún propósito subyacente”.

El viejo zorro de la política internacional coincide plenamente con el lema de esta columna, enfrentar y dominar el punto crítico de la actual coyuntura internacional: la guerra o la paz.

Es, en realidad, el excluyente punto crítico de la Humanidad.

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Es, en realidad, el excluyente punto crítico de la Humanidad.

HERNANDO KLEIMANS Periodista de Internacionales experto en temas de Rusia Europa Oriental Publicado en Agencia TELAM

Mientras «Occidente» sigue con las anteojeras puestas, creyéndose el centro del Universo, Rusia y China siguen con su proceso de integración euroasiática y de aglutinación de los países saqueados durante siglos por el colonialismo. Pepe Escobar nos cuenta lo que ha pasado en ese FORO ECONÓMICO ORIENTAL, del que nadie habla en este lado del mundo

El futuro de Asia toma forma en Vladivostok, el Pacífico ruso -por Pepe Escobar *

Sesenta y ocho países se reunieron en la costa este de Rusia para escuchar la visión económica y política de Moscú para Asia-Pacífico.

El Foro Económico Oriental (EEF) en Vladivostok es uno de los hitos anuales indispensables para mantenerse al día no solo con el complejo proceso de desarrollo del Lejano Oriente ruso, sino también con las principales jugadas para la integración de Eurasia.

Reflejando un 2022 inmensamente turbulento, el tema actual en Vladivostok es ‘En el camino hacia un mundo multipolar’. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, en un breve mensaje a los participantes empresariales y gubernamentales de 68 países, preparó el escenario:

“El obsoleto modelo unipolar está siendo reemplazado por un nuevo orden mundial basado en los principios fundamentales de justicia e igualdad, así como el reconocimiento del derecho de cada Estado y pueblo a su propio camino soberano de desarrollo. Poderosos centros políticos y económicos están tomando forma aquí mismo en la región de Asia-Pacífico, actuando como una fuerza motriz en este proceso irreversible”.

En su discurso ante la sesión plenaria de la EEF , Ucrania apenas fue mencionada. La respuesta de Putin cuando se le preguntó al respecto: “¿Este país es parte de Asia-Pacífico?”

El discurso se estructuró en gran medida como un mensaje serio al occidente colectivo, así como a lo que el principal analista Sergey Karaganov llama la “mayoría global”. Entre varias conclusiones, estas pueden ser las más relevantes:

  • Rusia como estado soberano defenderá sus intereses.
  • La ‘fiebre’ de las sanciones occidentales amenaza al mundo, y las crisis económicas no van a desaparecer después de la pandemia.
  • Todo el sistema de relaciones internacionales ha cambiado. Hay un intento de mantener el orden mundial cambiando las reglas.
  • Las sanciones a Rusia están cerrando negocios en Europa. Rusia está lidiando con la agresión económica y tecnológica de Occidente.
  • La inflación está batiendo récords en los países desarrollados. Rusia está mirando alrededor del 12 por ciento.
  • Rusia ha desempeñado su papel en las exportaciones de cereales que salen de Ucrania, pero la mayoría de los envíos se dirigieron a países de la UE y no a países en desarrollo.
  • Se está ignorando el “bienestar de los ‘mil millones de oro’”.
  • Occidente no está en condiciones de dictar los precios de la energía a Rusia.
  • El rublo y el yuan se utilizarán para los pagos de gas.
  • El papel de Asia-Pacífico ha aumentado significativamente.

En pocas palabras: Asia es el nuevo epicentro del progreso tecnológico y la productividad.

No más un ‘objeto de colonización’ 

Teniendo lugar solo dos semanas antes de otra reunión anual esencial, la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) en Samarcanda, no es de extrañar que algunas de las principales discusiones en la EEF giren en torno a la creciente interpolación económica entre la SCO y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. (ASEAN).

Este tema es tan crucial como el desarrollo del Ártico ruso: con el 41 por ciento del territorio total, esa es la base de recursos más grande de la federación, distribuida en nueve regiones y que abarca la Zona Económica Especial (SEZ) más grande del planeta, vinculada al puerto libre de Vladivostok. El Ártico se está desarrollando a través de varios proyectos estratégicamente importantes que procesan recursos naturales minerales, energéticos, hídricos y biológicos.

Por lo tanto, encaja perfectamente que la exministra de Relaciones Exteriores de Austria, Karin Kneissel, que se describe a sí misma como “una historiadora apasionada”, bromeara sobre su fascinación por cómo Rusia y sus socios asiáticos están abordando el desarrollo de la Ruta del Mar del Norte: “Una de mis expresiones favoritas es que las líneas aéreas y los oleoductos se están moviendo hacia el este. Y sigo diciendo esto durante veinte años”.

En medio de una gran cantidad de mesas redondas que exploran todo, desde el poder del territorio, las cadenas de suministro y la educación global hasta «las tres ballenas» (ciencia, naturaleza, humanos), podría decirse que la principal discusión de este martes en el foro se centró en el papel de la OCS.

Además de los miembros de pleno derecho actuales (Rusia, China, India, Pakistán, cuatro países de Asia Central (Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán), además de la reciente adhesión de Irán), no menos de 11 naciones más quieren unirse, desde el observador Afganistán hasta el diálogo. socio Turquía.

Grigory Logvinov, secretario general adjunto de la OCS, enfatizó cómo el potencial económico, político y científico de los jugadores que constituyen «el centro de gravedad» de Asia, más de una cuarta parte del PIB mundial, el 50 por ciento de la población mundial, no se ha aprovechado por completo. aún.

Kirill Barsky, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, explicó cómo la OCS es en realidad el modelo de multipolaridad, según sus estatutos, en comparación con el telón de fondo de los “procesos destructivos” lanzados por Occidente.

Y eso lleva a la agenda económica en el progreso de la integración euroasiática, con la Unión Económica de Eurasia (EAEU) liderada por Rusia configurada como el socio más importante de la OCS.

Barsky identifica a la OCS como «la estructura central de Eurasia, que forma la agenda de la Gran Eurasia dentro de una red de organizaciones asociadas». Ahí es donde entra la importancia de la cooperación con ASEAN.

Barsky no pudo sino evocar a Mackinder, Spykman y Brzezinski, quienes consideraban a Eurasia “como un objeto para actuar según los deseos de los estados occidentales, confinados dentro del continente, lejos de las costas oceánicas, para que el mundo occidental pudiera dominar en una confrontación global de tierra y mar. La OCS, tal como se desarrolló, puede triunfar sobre estos conceptos negativos”.

Y aquí encontramos una noción ampliamente compartida desde Teherán hasta Vladivostok:

Eurasia ya no como «un objeto de colonización por parte de la ‘Europa civilizada’, sino nuevamente como un agente de la política global».

‘India quiere un siglo XXI asiático’

Sun Zuangnzhi de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) explicó el interés de China en la OCS. Se centró en los logros: en los 21 años transcurridos desde su fundación, un mecanismo para establecer la seguridad entre China, Rusia y los estados de Asia Central se convirtió en «mecanismos de cooperación multisectoriales de varios niveles».

En lugar de “convertirse en un instrumento político”, la OCS debería capitalizar su papel de foro de diálogo para los estados con una historia difícil de conflictos – “las interacciones son a veces difíciles” – y centrarse en la cooperación económica “en salud, energía, seguridad alimentaria, reducción de la pobreza”.

Rashid Alimov, exsecretario general de la OCS, ahora profesor en el Instituto Taihe, enfatizó las “altas expectativas” de las naciones de Asia Central, el núcleo de la organización. La idea original permanece, basada en la indivisibilidad de la seguridad a nivel transregional en Eurasia.

Bueno, todos sabemos cómo reaccionaron EE. UU. y la OTAN cuando Rusia propuso a fines del año pasado un diálogo serio sobre la “indivisibilidad de la seguridad”.

Como Asia Central no tiene una salida al mar, es inevitable, como subrayó Alimov, que la política exterior de Uzbekistán privilegia la participación en el comercio intra-SCO acelerado. Rusia y China pueden ser los principales inversores, y ahora “Irán también juega un papel importante. Más de 1.200 empresas iraníes están trabajando en Asia Central”.

La conectividad, una vez más, debe aumentar: “El Banco Mundial califica a Asia Central como una de las economías menos conectadas del mundo”.

Sergey Storchak del banco ruso VEB explicó el funcionamiento del “consorcio interbancario SCO”. Los socios han utilizado “una línea de crédito del Banco de China” y quieren firmar un acuerdo con Uzbekistán. El consorcio interbancario SCO estará dirigido por los indios de forma rotativa, y quieren intensificar su juego. En la próxima cumbre de Samarcanda, Storchak espera una hoja de ruta para la transición hacia el uso de monedas nacionales en el comercio regional.

Kumar Rajan de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Jawaharlal Nehru articuló la posición india. Fue directo al grano: “India quiere un siglo XXI asiático. Es necesaria una estrecha cooperación entre India y China. Pueden hacer que el siglo asiático suceda”.

Rajan comentó que India no ve a la OCS como una alianza, sino comprometida con el desarrollo y la estabilidad política de Eurasia.

Hizo el punto crucial sobre la conectividad que gira en torno a la India «trabajando con Rusia y Asia Central con el INSTC» – el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, y uno de sus centros clave, el puerto de Chabahar en Irán: «India no tiene conectividad física directa con Asia Central. El INSTC cuenta con la participación de una naviera iraní con 300 embarcaciones, conectando con Mumbai. El presidente Putin, en la [reciente] reunión del Caspio, se refirió directamente al INSTC”.

De manera crucial, India no solo apoya el concepto ruso de la Asociación de la Gran Eurasia, sino que también está comprometida con el establecimiento de un acuerdo de libre comercio con la EAEU: el primer ministro Narendra Modi, por cierto, llegó al foro de Vladivostok el año pasado.

En todas las intervenciones matizadas anteriores, algunos temas son constantes. Después del desastre de Afganistán y el fin de la ocupación estadounidense allí, el papel estabilizador de la OCS no se puede exagerar lo suficiente. Una hoja de ruta ambiciosa para la cooperación es imprescindible, probablemente para ser aprobada en la cumbre de Samarcanda. Todos los jugadores cambiarán gradualmente para comerciar en monedas bilaterales. Y la creación de corredores de tránsito está conduciendo a la integración progresiva de los sistemas de tránsito nacionales.

Que haya luz

Una mesa redonda clave sobre la «Puerta de entrada a un mundo multipolar» amplió el papel de la OCS y describió cómo la mayoría de las naciones asiáticas son «amistosas» o «benévolamente neutrales» cuando se trata de Rusia después del inicio de la Operación Militar Especial (SMO) en Ucrania. .

Por tanto, las posibilidades de ampliar la cooperación en Eurasia siguen siendo prácticamente ilimitadas. La complementariedad de las economías es el factor principal. Eso conduciría, entre otros desarrollos, al Lejano Oriente ruso, como un centro multipolar, convirtiéndose en la «puerta de entrada de Rusia a Asia» para la década de 2030.

Wang Wen del Instituto de Estudios Financieros de Chongyang enfatizó la necesidad de que Rusia redescubra China, encontrando “confianza mutua en el nivel medio y el nivel de élite”. Al mismo tiempo, hay una especie de carrera global por unirse a los BRICS, desde Arabia Saudita e Irán hasta Afganistán y Argentina:

“Eso significa un nuevo modelo de civilización para economías emergentes como China y Argentina porque quieren levantarse pacíficamente (…) Creo que estamos en la era de la nueva civilización”.

BK Sharma, de la Institución de Servicios Unidos de la India, respondió a Spykman encasillando a la nación como un estado del borde. Ya no: India ahora tiene múltiples estrategias, desde conectarse con Asia Central hasta la política ‘Act East’. En general, es un acercamiento a Eurasia, ya que India «no es competitiva y necesita diversificarse para obtener un mejor acceso a Eurasia, con la ayuda logística de Rusia».

Sharma enfatiza cómo India toma muy en serio a SCO, BRICS y RIC mientras ve a Rusia jugando «un papel importante en el Océano Índico». Él matiza la perspectiva del Indo-Pacífico: India no quiere Quad como una alianza militar, privilegiando en cambio «la interdependencia y la complementariedad entre India, Rusia y China».

Todas estas discusiones se interconectan con los dos temas generales de varias mesas redondas de Vladivostok: la energía y el desarrollo de los recursos naturales del Ártico.

Pavel Sorokin, Primer Viceministro de Energía de Rusia, descartó la noción de tormenta o tifón en los mercados energéticos: “Está muy lejos de ser un proceso natural. Es una situación creada por el hombre”. La economía rusa, por el contrario, es vista por la mayoría de los analistas como un diseño lento pero seguro de su futuro de cooperación entre el Ártico y Asia, incluida, por ejemplo, la creación de una sofisticada infraestructura de transbordo para gas natural licuado (GNL).

El ministro de Energía, Nikolay Shulginov, aseguró que Rusia realmente aumentará su producción de gas, considerando el aumento de las entregas de GNL y la construcción de Power of Siberia-2 a China: “No solo aumentaremos la capacidad del gasoducto, sino que también expandiremos la producción de GNL. : tiene movilidad y excelentes compras en el mercado global.”

En la Ruta del Mar del Norte, el énfasis está en construir una flota de rompehielos poderosa y moderna, incluida la nuclear. Gadzhimagomed Guseynov, Primer Viceministro para el Desarrollo del Lejano Oriente y el Ártico, es inflexible: “Lo que Rusia tiene que hacer es hacer de la Ruta del Mar del Norte una ruta de tránsito sostenible e importante”.

Hay un plan a largo plazo hasta 2035 para crear una infraestructura para la navegación marítima segura, siguiendo las ‘mejores prácticas del Ártico’ de aprendizaje paso a paso. NOVATEK, según su vicepresidente Evgeniy Ambrosov, ha llevado a cabo nada menos que una revolución en términos de navegación y construcción naval en el Ártico en los últimos años.

Kniessel, la exministra austriaca, recordó que siempre se perdió el panorama geopolítico más amplio en sus debates cuando estaba activa en la política europea (ahora vive en el Líbano): “Escribí sobre el paso de la antorcha del atlantismo al Pacífico. Las líneas aéreas, los oleoductos y las vías fluviales se están desplazando hacia el este. El Lejano Oriente es en realidad la Rusia del Pacífico”.

Independientemente de lo que piensen los atlantistas, la última palabra por el momento podría pertenecer a Vitaly Markelov, de la junta directiva de Gazprom: Rusia está lista para el invierno. Habrá calor y luz en todas partes”.

Por Pepe Escobar Periodista Brasilero Publicado en THE SAKER.

Un enfrentamiento nuclear, uno de los mayores temores sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania, es en realidad infundado. Estados Unidos no intervendrá directamente, porque no es una crisis existencial para Washington, tiene poco que perder con la inevitable derrota de Ucrania, y “lo que sigue es una larga y sangrienta medida de limpieza”, dice un ex funcionario de espionaje de los marines, quien desmontó la mendacidad de las inexistentes “armas de destrucción masiva” en Irak cuando era inspector de armas de la ONU.

Por Scott Ritter
Los temores de que el conflicto de Ucrania esté ahora empantanado, en algún tipo de punto muerto, y que corre el riesgo de una escalada peligrosa de las partes involucradas para lograr la victoria, están fuera de lugar. Solo hay un vencedor en el conflicto de Ucrania, y ese es Rusia. Nada puede cambiar esta realidad.
El renombrado intelectual estadounidense John Mearsheimer ha escrito un importante artículo sobre el conflicto, titulado: “Jugando con fuego en Ucrania: los riesgos subestimados de la escalada catastrófica”. El artículo pinta un panorama sombrío sobre la naturaleza de la guerra en Ucrania (un estancamiento prolongado) y el resultado probable (una escalada decisiva de las partes involucradas para evitar la derrota).

Dos premisas erróneas
Sin embargo, las premisas fundamentales de Mearsheimer son fundamentalmente erróneas. Rusia posee la iniciativa estratégica, militar, política y económicamente, cuando se trata de la guerra en Ucrania y el mayor compromiso de poder con la OTAN. Además, ni EE.UU. ni la OTAN están en condiciones de escalar, de manera decisiva o no, para frustrar una victoria rusa, y Rusia no necesita una escalada similar por su parte.
En resumen, el conflicto de Ucrania ha terminado y Rusia ha ganado. Todo lo que queda es una limpieza larga y sangrienta —Nota del traductor: Y no solo en Ucrania. Rusia está esperando la llega del invierno, cuando los efectos del corte del gas ruso en los países de la OTAN en Europa Occidental, que están apoyando a Ucrania en la guerra, serán más que catastróficos, sin disparar ni una sola bal.

Ambiciones que no existen
La clave para comprender por qué Mearsheimer se equivocó tanto es analizar su comprensión de las ambiciones tanto de EE.UU. como de Rusia, en lo que respecta al tema. Según Mearsheimer, “Desde que comenzó la guerra, tanto Moscú como Washington han aumentado significativamente sus ambiciones, y ahora ambos están profundamente comprometidos con ganar la guerra y lograr formidables objetivos políticos”.
Este pasaje es especialmente difícil de analizar. En primer lugar, es extremadamente difícil articular una línea de base sólida cuando se trata de evaluar las “ambiciones” de EE.UU. frente a Ucrania y Rusia. El gobierno del presidente Joe Biden heredó una política que había sido concebida en la era de George W. Bush, e implementada parcialmente bajo el equipo de Barack Obama (donde Biden desempeñó un papel fundamental). Esta fue una política muy agresiva dirigida a socavar a Rusia con el objetivo de debilitar al presidente ruso, Vladimir Putin, hasta tal punto de que eventualmente sea reemplazado por —un Atlantista, es decir—una figura más dispuesta a adherirse a una línea política dictada por Estados Unidos.

Los cuatro años de Trump
Pero uno no puede obviar que no hubo cuatro años del gobierno de Trump que arrojaron de cabeza la narrativa política anti-Putin y, por extensión, anti-Rusia promulgada por la administración Obama. Si bien Trump nunca pudo ganar terreno con su enfoque de “por qué no podemos ser amigos” de la diplomacia estadounidense-rusa, pudo socavar seriamente dos pilares políticos importantes que apuntalaron la política de la era de Obama, a saber, la unidad de la OTAN y la solidaridad con Ucrania.
El gobierno de Biden nunca pudo resucitar la dirección política de la era Obama con respecto a Rusia, incluidas sus metas y objetivos anti-Putin. El socavamiento de la unidad y el propósito de la OTAN, por parte de Trump, combinado con la humillante retirada de Afganistán, puso al bloque en desventaja cuando se trataba de enfrentar el desafío de un estado ruso decidido a ser más asertivo, sobre lo que ellos consideraba su intereses legítimos de seguridad nacional, incluido un nuevo marco de seguridad europeo que respete la noción de una “esfera de influencia” rusa.

Amenazas militares vacías
En cambio, el mundo fue obsequiado con el espectáculo de Biden insultando a su homólogo ruso con comentarios caricaturescos de “es un asesino”, mientras hacía promesas sobre iniciativas diplomáticas (presionando a Ucrania para que aceptara Minsk II, iniciando conversaciones “significativas” de control de armas) que su gobierno demostró ser incapaz y/o no estar dispuesta a seguir adelante.
Cuando se enfrentó a la realidad de una acumulación militar rusa alrededor de Ucrania, lo mejor que pudo hacer el gobierno de Biden —Nota del Traductor: o el “Estado Profundo” del complejo de la industria militar, que hace las guerras para conseguir trillonarios negocios en dólares— fue hacer amenazas militares vacías e incluso promesas más vacías sobre sanciones económicas “significativas y sin precedentes”, en caso de que Rusia interviniera militarmente —Nota del traductor: sanciones que, a fin de cuentas, han sido un tiro por la culata.

Ladran mucho y no muerden
El hecho es que, si bien los funcionarios del gobierno de los EE.UU., a través de representantes, pueden hacer declaraciones audaces sobre la necesidad de infligir daño al ejército ruso, mediante el suministro de miles de millones de dólares en armas a Ucrania, es a los EE.UU. a los que se les ha infligido la derrota, en términos de las pérdidas continuas de sus fuerzas armadas ucranianas y la destrucción del equipo proporcionado en apoyo —Nota del traductor: aunque también cabe remarcar que una buena parte de esas armas han ingresado al mercado negro—. Estados Unidos, al igual que sus aliados de la OTAN, ha demostrado ser muy buenos para hacer pronunciamientos audaces sobre objetivos e intenciones, pero muy malos para ponerlos en práctica.
Este es el estado actual de las “ambiciones” estadounidenses con respecto a Ucrania: todo es pura retórica, ninguna acción es significativa. Cualquier temor a una intervención militar de EE. UU. y/o la OTAN en Ucrania debe sopesarse con la realidad de que el aire caliente no genera acero frío; Los políticos de EE.UU. pueden ser expertos en llenar las páginas de los principales medios de comunicación occidentales —Nota del traductor: a.k.a. el Ministerio de la Propaganda— con palabras que suenan impresionantes, pero ni el ejército de EE.UU. ni sus aliados de la OTAN son capaces de generar el tipo de capacidad militar significativa necesaria para desafiar efectivamente a Rusia sobre el terreno en Ucrania.

No existe una “opción militar”
Esta realidad limita severamente el alcance y la escala de cualquier posible ambición estadounidense con respecto a Ucrania. Al final del día, Washington solo tiene un camino a seguir: continuar desperdiciando miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes enviando equipo militar a Ucrania, que no tiene ninguna posibilidad de cambiar el resultado en el campo de batalla, para convencer a una audiencia estadounidense de que su gobierno está “haciendo lo correcto” en un esfuerzo fallido.
No existe una “opción militar” en Ucrania ni para EE.UU. ni para la OTAN porque, en pocas palabras, no hay fuerzas armadas capaces de ejecutar tal opción de manera significativa.

El objetivo final de Rusia
Esta conclusión es crítica para entender las “ambiciones” de Rusia. A diferencia de EE.UU., Rusia ha articulado objetivos claros y concisos con respecto a su decisión de enviar fuerzas militares a Ucrania. Estos se pueden describir de la siguiente manera: neutralidad permanente de Ucrania (es decir, no ser miembro de la OTAN), la desnazificación de Ucrania (la erradicación permanente de la odiosa ideología nacionalista de Stepan Bandera) y la desmilitarización del estado: la destrucción y eliminación de todo rastro de participación de la OTAN en los asuntos de seguridad de Ucrania.
Estos tres objetivos solo reflejan las metas inmediatas de la Operación Militar Especial en Ucrania. El objetivo final, un marco de seguridad europeo reestructurado que tenga toda la infraestructura de la OTAN retirada a los límites de esa alianza en 1997, sigue siendo un requisito no negociable que deberá abordarse después de que Rusia obtenga su victoria militar y política final en Ucrania.

El peligro que corre Ucrania es que ya no tenga salida al mar si Russia conquista las zonas pro-rusas.

Cuando ocurra la victoria rusa
En resumen, Rusia está ganando sobre el terreno en Ucrania, y ni Estados Unidos ni la OTAN pueden hacer nada para alterar este resultado. Y una vez que Rusia obtenga esta victoria, estará en una posición mucho más sólida para insistir en que se respeten e implementen sus preocupaciones, sobre un marco de seguridad europeo viable.
Mearsheimer cree que la situación sobre el terreno en Ucrania proporciona tanto a Estados Unidos como a Rusia “poderosos incentivos para encontrar formas de prevalecer y, lo que es más importante, para evitar perder”.

Un temor infundado de EE.UU.
Al fin y al cabo, el conflicto de Ucrania no es existencial ni para EE.UU. ni para la OTAN; una derrota en Ucrania será simplemente otro revés: Afganistán con esteroides. Pero una derrota ucraniana, en sí misma, no amenaza con el colapso de la OTAN ni significa el fin de la República estadounidense.
En pocas palabras, el temor de Mearsheimer de que una derrota en Ucrania “significa que Estados Unidos podría unirse a la lucha si está desesperado por ganar o por evitar que Ucrania pierda” es infundado.

¿Una situación peligrosa?
También lo es su afirmación de que “Rusia podría usar armas nucleares si está desesperada por ganar o enfrenta una derrota inminente, lo que sería probable si las fuerzas estadounidenses se involucraran en la lucha”. Rusia ni “se enfrenta a la derrota” ni tiene nada de qué preocuparse, existencialmente, de una intervención militar de EE.UU. que, desde todos los puntos de vista prácticos, no podría materializarse aunque EE.UU. quisiera ser tan audaz.
Mearsheimer concluye su artículo señalando que “Esta peligrosa situación crea un poderoso incentivo para encontrar una solución diplomática a la guerra”.

Una victoria estratégica rusa
Nada más lejos de la verdad. Así como EE.UU. se resistió a buscar una “solución diplomática” a los conflictos librados contra la Alemania nazi y el Japón imperial, Rusia tampoco estaría dispuesta a participar en ninguna diplomacia que le negara la plena implementación de sus objetivos centrales.
En marzo, en respuesta a un tuit de Joe Biden que decía: “Que no quepa duda de que esta guerra ya ha sido un fracaso estratégico para Rusia”, respondí tuiteando: “Esta guerra pasará a la historia como una victoria estratégica rusa”. Rusia habrá detenido la expansión de la OTAN, destruido una peligrosa guarida de la ideología nazi en Ucrania, redefinido la seguridad europea al socavar a la OTAN y demostrado (una vez más) la destreza militar rusa, un importante elemento disuasorio”.
Esas palabras eran exactas entonces, y siguen siendo exactas hoy.

Scott Ritter es un ex oficial de inteligencia del Cuerpo de Marines de EE.UU. y autor de “Disarmament in the Time of Perestroika: Arms Control and the End of the Soviet Union”. Sirvió en la Unión Soviética como inspector implementando el Tratado INF, en el estado mayor del General Schwarzkopf durante la Guerra del Golfo, y de 1991 a 1998 como inspector de armas de la ONU.

Fuente: https://www.rt.com/russia/561376-ukraine-russia-conflict-us/

Traducción: A. Mondragón

Especial para Dossier Geopolitico informe del Periodista Ruso Denis Korkodinov sobre el Foro Económico de Vladivostok” Carlos Pereyra Mele Dossier Geopolitico DG

Las crecientes amenazas de una crisis económica mundial, la política de sanciones, la reducción de la producción de hidrocarburos, la probabilidad de un apocalipsis post pandemia son solo algunos de los factores clave que obligan a Rusia y sus socios estratégicos a poner en la agenda uno de los temas más importantes de nuestro tiempo – «¿Qué pasará después?» El líder ruso, Vladimir Putin, es muy consciente de los peligros de un futuro económico incierto y del papel protagónico de las relaciones de libre mercado. Sin embargo, hay una serie de estados hostiles, cuyos representantes piden el colapso absoluto de todos los enfoques existentes en la economía, que no permiten el desarrollo de reglas comunes en aras de garantizar la seguridad económica universal.

Moscú invita a todos los participantes interesados ​​al VII Foro Económico Oriental del 5 al 8 de septiembre de 2022 para discutir con los principales políticos, empresarios y líderes de opinión pública del mundo las posibilidades de desarrollo constructivo, la creación de nuevas plataformas de inversión. En efecto, de hecho, en este momento no hay consenso sobre cómo lograr los máximos beneficios en el campo de la economía y la política con las menores pérdidas, porque las circunstancias de fuerza mayor global y, sobre todo, la pandemia, están haciendo sus propios ajustes negativos. literalmente hundiendo a muchos países en un estado de caos. Sin embargo, el VII Foro Económico del Este, que tradicionalmente tendrá lugar en Vladivostok en el campus de la Universidad Federal del Lejano Oriente, permite a los participantes ponerse de acuerdo entre ellos y desarrollar un programa de acción común para superar la crisis global. Según los organizadores del foro, el presidente ruso, Vladimir Putin, tiene la intención de anunciar un compromiso regional en el marco de un nuevo programa económico para desarrollar proyectos comerciales previamente concluidos y desarrollar nuevos con países socios.

El VII Foro Económico del Este, preparado por la empresa Roscongress, influye significativamente en el desarrollo acelerado de Rusia, destinado a garantizar que toda la comunidad civilizada se desarrolle en conjunto y asegure el crecimiento económico. En este sentido, el programa del foro de tres días está diseñado para desarrollar una agenda económica común y fortalecer las relaciones multilaterales, sentando las bases para medidas conjuntas contra la crisis para 2023 y más allá.

El VII Foro Económico Oriental se basa en el principio de que los enfoques regionales para resolver problemas económicos urgentes deben ajustarse para mejorar la calidad de la interacción entre los socios a fin de garantizar que todos los miembros de la comunidad civilizada, independientemente de sus países de residencia, puedan disfrutar libremente de los beneficios del «milagro económico»”, que Rusia está dispuesta a anunciar.

Las direcciones clave del VII Foro Económico Oriental responden directamente a las amenazas y desafíos de nuestro tiempo y se desarrollan para su fructífera resolución. Centrándose en un conjunto de programas y opiniones específicos en los que se puede lograr el mejor efecto a través de la acción colectiva, el 7º Foro Económico Oriental tiene como objetivo identificar métodos universales que aseguren un equilibrio de intereses económicos y políticos, un crecimiento rápido y el mantenimiento de la estabilidad. Desde proyectos en el campo de la agricultura y el desarrollo industrial hasta proyectos en el campo de la minería y el intercambio tecnológico, el 7º Foro Económico Oriental es un evento único en su tipo, durante el cual representantes de todos los sectores de la economía, la política y la esfera social tienen la oportunidad de unirse para fortalecer la cooperación destinada a identificar formas de avanzar con confianza hacia el futuro.

El programa del VII Foro Económico Oriental está diseñado para incorporar desarrollos únicos presentados por estructuras financieras, públicas y políticas, y persigue la implementación de objetivos interrelacionados: garantizar la paridad económica, la seguridad económica y el «milagro económico». En este sentido, el programa del evento combina las mejores estrategias de todo el mundo e identifica áreas prioritarias de acción en 2022-2023: fortalecimiento de las instituciones económicas y políticas, desarrollo de tecnologías e interacción directa con la sociedad.

 Una de las principales tareas del VII Foro Económico Oriental es ayudar a los países socios a superar las consecuencias del golpe económico causado por la pandemia de COVID-19. Al fin y al cabo, el coronavirus y la posterior crisis económica han creado un entorno inestable no sólo para la política, sino, sobre todo, para la economía. Mientras tanto, los factores tradicionales de vulnerabilidad (inflación, escasez de mano de obra calificada, subdesarrollo de los lazos logísticos entre estados) se han agravado en el contexto de una “fuerza mayor” global. Y Rusia se ha comprometido a corto plazo a equilibrar las necesidades mundiales de materias primas y tecnologías para seguir siendo competitiva y lograr una pronta solución a los problemas económicos existentes.

El tema central del VII Foro Económico del Este será el desarrollo del Lejano Oriente y Rusia en la nueva realidad económica, así como la modernización de los formatos existentes de interacción con los países socios. Por eso, no es de extrañar que este tema haya adquirido el nombre de “En camino hacia un mundo multipolar”.

Como señaló el ministro ruso para el Desarrollo del Lejano Oriente y el Ártico, Alexei Chekunov, están previstos más de 90 eventos como parte del programa empresarial del foro, entre los que se prioriza el trabajo de las plataformas de comunicación en el marco del diálogo. «Rusia-India», «Rusia-Vietnam», «Rusia-China», «Rusia – ASEAN«. Al mismo tiempo, las delegaciones más grandes de participantes del foro serán de Corea del Sur, Japón, India, China y Kazajstán. Entre los delegados del foro se encuentran representantes diplomáticos de 25 países, 8 ministros federales, 10 jefes de servicios y agencias federales y 12 jefes de regiones rusas. Además del presidente ruso, Vladimir Putin, al evento también asistirá el presidente de la República de Bielorrusia, Alexander Lukashenko.

El deseo de participar en el día de la juventud del VII Foro Económico Oriental fue expresado por representantes de 72 regiones de Rusia. Además, el número de delegados incluyó representantes de Kazajstán, Camerún e Indonesia. Cabe destacar que este año, las mujeres mostraron especial interés en el foro, quienes representaron el 53,6 por ciento del total de participantes.

En general, según el presidente ruso, Vladimir Putin, el 7º Foro Económico Oriental no es solo una plataforma única para intercambiar puntos de vista y desarrollar proyectos conjuntos, sino también un nuevo hito en el desarrollo económico de Rusia, que se está convirtiendo en el buque insignia de la comunidad mundial.

Este año 2022 el Equipo de Dossier Geopolitico ante la confirmación de los “cambios sistémicos globales” que venimos anunciando desde hace 15 años y que están en pleno desarrollo y que la Guerra en el este de europa es una manifestación mas de los mismos y muy particularmente desde la operación especial iniciados por la Federación Rusa contra el Régimen Ucraniano “vector” del mundo mal llamado Occidental, que forma parte de un intento desesperado para seguir intentando sostener la unipolaridad y la hegemonía encabezada por la angloesfera desde los 90s…decidimos desarrollar un Ciclo de Conferencias Internacionales con personalidad del mas altísimo nivel sobre estos Cambios y que desarrollen la potencialidad de los BRICS dentro de estos cambios de Poder Global.

Nuestros objetivos eran realizar Diez Conferencias, pero ya por pedido de muchos expertos investigadores y gente que quiere estar informada (ante la desinformación del sistema propagandístico “occidental”) hemos decidido incorporar nuevos temas que nos parecen de importancia capital para entender los cambios sistémicos en pleno desarrollo.  

Las Conferencias Debate que continuarán a lo largo del año y que ponemos a vuestra disponibilidad de forma libre y gratuita y que se encuentran en nuestro Canal de YouTube:

PRIMERA CONFERENCIA CICLO 2022: CONSECUENCIAS ECONÓMICAS SOCIALES DE LA GUERRA DE UCRANIA

Por el Dr Francisco Javier Martinez de España; .El Dr  Martinez es Analista Internacional, Diplomado por la Academia de Derecho de la Haya Países Bajos recibido en Derecho Comunitario en Estrasburgo Francia y experto en Economía Internacional

SEGUNDA CONFERENCIA CICLO 2022: LOS CAMBIOS GEOPOLÍTICOS QUE DETONAN LA GUERRA EN UCRANIA.

Por el Lic. Eduardo Luque es profesor de Historia por la Universidad Central de Barcelona. Licenciado en Pedagogía por la UAB, Licenciado en Psicopedagogía. Analista internacional y experto en Geopolítica. Colaborador de RT, Hispantv y articulista Revista el Viejo Topo, Crónica Popular y en Canarias semanal España.

TERCERA CONFERENCIA CICLO 2022: El Atlántico Sur y los Conflictos Globales

Por el Lic. Adolfo Koutoudjian, Licenciado en Geografía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En el área docente se desempeña como profesor de Geopolítica en la Facultad de la Defensa Nacional, la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas y la Escuela de Guerra Naval de Argentina; y como profesor invitado, en el Departamento de Geografía de la UBA. Es autor de numerosas publicaciones en los temas de su especialidad, y consultor en diversos organismos y publicaciones internacionales.

CUARTA CONFERENCIA CICLO 2022: LA GUERRA DE UCRANIA DESDE LO OPERACIONAL

Por el Cnel. (R) Carlos Pissolito (EA), Oficial de Estado Mayor, instructor de Comandos, Ex Agregado Militar Adjunto de la Embajada Argentina en EEUU y la ONU. Lic. en Estrategia y Administración, postgrado en Políticas de Seguridad Nacional Universidad de Boston. MINUSTAH (Haití). observador militar de la ONU en Irak y Chipre. Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Santa Romana, miembro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericano (CeeS) y miembro de Dossier Geopolítico.

QUINTA CONFERENCIA CICLO 2022: GEOPOLÍTICA PERSA EN EL SIGLO XXI, IRÁN Y LOS DESAFÍOS DE OCCIDENTE

Por el Lic. en Comunicación Social UNLP Sebastián Salgado, analista internacional, corresponsal,  periodista y documentalista. Ex director de Noticias del Canal TVC México, Ex Director de Noticias de Telesur en Caracas, Corresponsal de Hispantv Irán, Docente de la Facultad de Periodismo UNLP, experto en Medio Oriente y Zona de influencia, fundó la agencia de noticias internacionales Data Urgente.

SEXTA CONFERENCIA CICLO 2022: LA GEOPOLITICA DE LA RUTA DE LA SEDA Y EL DESPLIEGUE CON LATINOAMÉRICA

Por el sociólogo Sebastian Schulz Becario Doctoral del CONICET. Doctorando en Ciencias Sociales y Especializando en Estudios Chinos (UNLP). Investigador del Centro de Estudios Chinos (Instituto de Relaciones Internacionales, UNLP) y del Centro de Investigaciones en Política y Economía. Integrante de los Grupos de Trabajo de CLACSO «China y el mapa del poder mundial» y «Geopolítica, integración regional y sistema mundial». Columnista en la Revista Web “La ruta China”.

SEPTIMA CONFERENCIA CICLO 2022: LA GEOPOLITICA DE LA CRISIS GLOBAL UNA MIRADA DESDE BRASIL

Por el Dr. Lucas Kerr Oliveira de la Universidade Federal da Integração Latino-Americana (UNILA) – Dr. en Ciencias Políticas y Magíster en Relaciones Internacionales, Profesor en la Universidad Federal de Integracion LatinoAmericana (UNILA) Investigador y Profesor del Programa de Posgrado en Integracion Contemporánea en América Latina y en varios Observatorios de Relaciones Internacionales especialista en Geopolitica, Seguridad Internacional, Estudios Estratégicos, defensa Y Guerra & Paz. Colabora con varios Institutos de RRII y Universidades.

OCTAVA CONFERENCIA DEL CICLO 2022: AMÉRICA LATINA-RUSIA: UNA PUERTA AL FUTURO

Por el Magister Hernando Kleimans, historiador, periodista, especialista en relaciones económicas Argentina-Rusia. Lic. Licenciado en Ciencias Históricas y Master en Relaciones Económicas Internacionales de la Academia de Rusia. Ex director de la Casa de la Provincia de Buenos Aires en Rusia. Corresponsal de medios argentinos en Moscú y de medios rusos en Buenos Aires. Periodista de Internacionales en las Agencias Télam; DyN; UPI; EFE; APN y numerosos medios radiales televisivos y escritos

Con 19 libros sobre las relaciones de Rusia y América Latina.

IX Conferencia del ciclo 2022: Geopolítica teológica. La Tercera Guerra Mundial y el camino de la Paz

Por el Sheij Abdul Karim Paz – Argentino – Licenciado en Filosofía UBA 1987 – Magíster Teología Islámica, Qom, 2011 – Coordinador del Diálogo Interreligioso en Iberoamérica y miembro de la Asamblea Mundial de Ahlul Bait, sede en Teherán.

X CONFERENCIA, CICLO 2022: PATRIA GRANDE: UNA GEOPOLÍTICA PARA SURAMERICA

Por el Dr. Miguel Barrios: Doctor en Ciencia Política, Doctor en Ciencia de la Educación, profesor e investigador universitario, consultor de organismos internacionales, además de autor de numerosas publicaciones acerca de política latinoamericana, integración regional, geopolítica y educación. Ha sido profesor en universidades de América Latina, Europa, Asia y África.

XI CONFERENCIA, CICLO 2022: EL CARIBE EN EL ESCENARIO DE LA TRANSICIÓN GEOPOLÍTICA

Por la Lic. Lourdes María Regueiro Bello, Licenciada en Economía Política, graduada de Economía Política en la Universidad de La Habana. Actualmente es profesora investigadora del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI). Actualmente es co-coordinadora del GT China y el mapa del poder mundial de CLACSO.

Cordialmente

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, analiza en la columna del Club de La Pluma, las declaraciones del presidente de Francia, en las que decretó EL FIN DE LA ABUNDANCIA PARA OCCIDENTE, lo que se interpreta como un reconocimiento de las horas dramáticas que vive el imperio, al no recibir -en abundancia y barato- los recursos energéticos de Rusia y cuando ya no puede rapiñarlos por el mundo, tal cual lo hizo durante siglos. También por sus graves errores en política económica y por el castigo de la Naturaleza, con temperaturas extremas y sequías, a tanto abuso climático. Un escenario que puede ser catastrófico y cuya respuesta de Occidente es únicamente seguir apretando su “tuerca bélica”, poniendo en riesgo a la humanidad en su insaciable avaricia por mantener unos privilegios que ya no les corresponden. Siendo la desesperación del régimen británico y sus derivas de amenazas nucleares, un claro ejemplo de semejante peligro. 

Sobre la guerra de Ucrania nos asegura que el conflicto entre atlantistas y continentalistas -con Europa como vasallo- continuará hasta que Rusia alcance sus objetivos. También apela a dejar al margen la gigantesca aparatología mediática y a centrarse en la ciencia geopolítica, tal cual lo ha hecho este espacio durante lustros desde el Club de la Pluma, informando con documentación y con pruebas. Y con “la realidad como única verdad”, demostrando que el cambio sistémico anunciado se está dando a toda velocidad y a nivel global, derrumbando con fuerza a las estructuras ideológicas creadas por el imperialismo norteamericano y sus socios. 

Y tras mencionar a las impresionantes maniobras VOSTOK 22 del ejército ruso y a la rápida evolución y avance de los BRICS, Pereyra Mele aborda la visita a Argentina del canciller de La India. País asiático que con firmeza y un enorme despliegue planetario, está actuando como  una verdadera potencia global, poniendo blanco sobre negro las nuevas realidades a la que debemos empezar a consolidar los americanos del sur. Aprovechando esta posibilidad para lograr la anhelada independencia económica y estableciendo relaciones provechosas con todas las naciones que quieran comerciar y participar en forma positiva y justa de nuestros recursos y compartir experiencias, tecnología, y objetivos de bienestar humano. 

Finalmente Carlos se despide reflexionando sobre que se abren grandes caminos a los latinoamericanos, con inmensas posibilidades para poder desarrollar y tener un destino y un futuro en este siglo 21. Y abandonar así el camino de la separación, del enfrentamiento y de la dominación, a la que hemos estado sometidos en los últimos 150 años. 

Eduardo Bonugli (Madrid, 28/08/22)

Macron: EL FIN DE LA ABUNDANCIA PARA OCCIDENTE
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