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Por Leonid Savin

La visita de Modi mostró al mundo: Rusia no está tan aislada como Occidente quiere que esté

A su llegada a Moscú el 8 de julio, el Primer Ministro indio, Narendra Modi, describió a Rusia como el «amigo de todos los tiempos» de India y elogió el papel destacado de Vladimir Putin en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales durante las dos últimas décadas. El Primer Ministro también afirmó que durante mucho tiempo el mundo ha sido testigo de un «orden global centrado en la influencia». «Pero lo que el mundo necesita ahora es fusión, no influencia, y nadie puede transmitir este mensaje mejor que India, que tiene una fuerte tradición de culto a la fusión», afirmó.

¿Cómo interpretar estas palabras? A primera vista, el Primer Ministro indio aboga por una especie de convergencia. Sin embargo, Oriente es un asunto delicado, esta frase puede interpretarse tanto como una fusión de varias corrientes como una influencia mutua.

En una reunión con la diáspora india en Moscú, el 9 de julio, Modi subrayó que «los indios en Rusia refuerzan los lazos bilaterales, contribuyen al desarrollo de la sociedad rusa… En cuanto oyen la palabra «Rusia», todos los indios piensan que es un amigo fiable, un amigo en la alegría y en la tristeza…».

Sin duda, tal «fusión» es bastante loable, aunque hay que tener en cuenta ciertas sutilezas mentales y espirituales, porque cualquiera puede hacerse ruso (ortodoxo o musulmán), pero para profesar el hinduismo hay que nacer hindú.

Y dada la ideología nacionalista del hinduismo que siguen Modi y sus partidarios, probablemente merezca la pena analizar cómo se han producido tales amalgamas dentro de la India. Uno puede fijarse en la enmienda de la Constitución india sobre el estatus del estado de Jammu y Cachemira, que perdió su estatus especial y su autonomía en agosto de 2019. Es decir, Nueva Delhi ha puesto en marcha un mecanismo de integración más estricto.

Sin embargo, la posición de Rusia sobre la crisis ucraniana y Novorossiya fue expuesta a Modi con cierto detalle, por lo que, aunque tocó el tema de las conversaciones de paz, lo hizo con bastante delicadeza, limitándose a ofrecer la ayuda de India si fuera necesaria para ello.

De todos los temas relacionados con el conflicto ucraniano, Modi estaba más interesado en el destino de los ciudadanos indios que se alistaron en las Fuerzas Armadas rusas. Según los medios de comunicación indios, Vladimir Putin ha accedido a la petición del primer ministro indio de despedir a todos aquellos que deseen regresar a la India. Según fuentes familiarizadas con la decisión, las órdenes se emitieron tras la «intervención directa» de Modi. «Esperamos que el despido se produzca en unas semanas desde los distintos lugares en los que están sirviendo o desplegados», dijeron las fuentes a The Hindu bajo condición de anonimato.

Los medios indios también informan de que el asunto ya se ha tratado con Sergey Lavrov en la cumbre de la OCS en Astana.

Cabe señalar que Estados Unidos ha expresado a India su preocupación por sus relaciones con Rusia, según declaró el lunes a la prensa un funcionario del Departamento de Estado. India, sin embargo, rechazó las preocupaciones del Departamento de Estado, subrayando que «siempre ha abogado por el respeto de la Carta de la ONU, incluidas la integridad territorial y la soberanía». No hay solución en el campo de batalla. El diálogo y la diplomacia son el camino a seguir».

La medida no sólo pretende estrechar los lazos de India con Rusia, sino también reforzar su influencia en las relaciones con Estados Unidos y otros países occidentales… La prolongada cooperación en materia de defensa hace difícil sustituir a corto plazo la posición de Rusia en el sector de la defensa de India. Aunque Estados Unidos está dispuesto a sustituir gradualmente a Rusia como principal proveedor de armas de India, esta transición lleva sin duda su tiempo.

Pero es crucial para un país grande como India mantener una relación estable con Rusia y continuar la cooperación en la industria de defensa».

Citando a Lun Xingchun, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Estudios Internacionales de Sichuan, la publicación también escribe que «actualmente, Occidente es más proclive a inflamar las relaciones entre China, Rusia e India en un intento de sembrar la discordia entre los tres países. De hecho, sin embargo, el propio Occidente puede tener más motivos para preocuparse, ya que espera que India haga frente a Rusia uniendo sus fuerzas a las de Occidente, teniendo en cuenta que la política exterior de India está dirigida a mantener un equilibrio, sin inclinarse completamente hacia ningún lado, para perseguir sus propios intereses».

Los intereses propios de India son quizá la caracterización más acertada de la estrategia inteligente de Nueva Delhi. Sin embargo, no se pueden eludir los intereses rusos cuando se trata de la cooperación entre los dos gigantes euroasiáticos. Y en el contexto de la transformación global, por supuesto, también se trata de que India se convierta en un polo más independiente, lo que encaja bien con las aspiraciones tanto de China como de Rusia de construir un orden mundial multipolar.

Pero los medios de comunicación occidentales se centraron en el hecho de que India compró petróleo ruso por valor de 46.500 millones de dólares en 2023, aunque en 2021 la cantidad fue de sólo 2.500 millones. Las evaluaciones políticas están dominadas por la opinión de que, tanto para Rusia como para India, el desarrollo de sus relaciones bilaterales es importante para contrarrestar la influencia de China. La conclusión es que la visita de Modi demostró al mundo que Rusia no está tan aislada como Occidente quiere que esté.

The New York Times también citó a Vladimir Zelensky, que describió la visita como «una enorme decepción y un golpe aplastante a los esfuerzos de paz». Bloomberg no olvidó mencionar que Putin recibe a Modi después de que él mismo dijera que Rusia y China se encuentran en el mejor momento de sus relaciones bilaterales. Y el propio Modi viajó a Moscú tras la reciente visita a India de una delegación de altos funcionarios estadounidenses interesados en cooperar en tecnología, seguridad e inversiones.

Pero mientras los medios de comunicación occidentales se lamentaban de que Nueva Delhi no siguiera la corriente de Washington, la agenda constructiva de la visita de Narendra Modi continuaba. El 9 de julio, visitó la Tumba del Soldado Desconocido y la exposición Rosatom con Vladimir Putin, tras lo cual comenzaron las conversaciones formales en el Kremlin.

Junto con el Primer Ministro indio, formaban parte de la delegación el Ministro de Asuntos Exteriores, Subramanyam Jaishankar, varios otros altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores indio y Ajit Doval, Asesor de Seguridad Nacional del Primer Ministro.

Por parte rusa, asistieron a las conversaciones el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, el viceprimer ministro primero, Denis Manturov, el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, el director del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar, Dmitri Shugaev, y el director general de Rosneft, Igor Sechin.

Las conversaciones dieron lugar a una declaración conjunta, según la cual Rusia e India planean seguir desarrollando la cooperación en muchos ámbitos.

Los países acordaron alcanzar un volumen de comercio mutuo de más de 100.000 millones de dólares para 2030, desarrollar las liquidaciones en las monedas nacionales, optimizar los procedimientos aduaneros y aumentar el volumen de carga. Se prevé desarrollar la cooperación en la industria nuclear, el refinado de petróleo, la energía, la construcción de automóviles y barcos, en el desarrollo y suministro de medicinas y equipos médicos y muchas otras áreas.

Rusia e India acordaron desarrollar una seguridad indivisible en Eurasia e intensificar los procesos de integración; subrayaron la necesidad de resolver pacíficamente el conflicto ucraniano mediante la diplomacia y la implicación de ambas partes.

Anteriormente se informó de que India estaba interesada en la participación de Rusia en la construcción de nuevos reactores nucleares en India y en el suministro de combustible. A principios de la década de 2000, EE.UU. impidió activamente la entrada de tecnología nuclear en India, pero luego se relajó, sin embargo, teniendo en cuenta el hecho de que el propio EE.UU. será el proveedor. Al parecer, Nueva Delhi ha decidido deshacerse por fin de esta dependencia y contar con el apoyo de Rusia.

Se alcanzó un acuerdo similar sobre el suministro ininterrumpido y garantizado de petróleo en los próximos años.

También se habló de aumentar la cooperación técnico-militar. Hay que señalar que, según los datos del SIPRI, Israel representa la mayor parte de las importaciones de armas de India (48%), mientras que Rusia ocupa el segundo lugar (28%), aunque hace diez años su cuota era de alrededor del 70%. Por lo tanto, es más correcto hablar no del comienzo, sino del restablecimiento de las relaciones en este ámbito.

Los resultados de la visita del jefe de Estado indio pueden calificarse de muy fructíferos para ambas partes. Continúa el cambio de vector de Rusia hacia el Oriente Global y el Sur Global. Y dado que la India es ya la tercera economía del mundo, los proyectos conjuntos esbozados indican que, al menos en los próximos cinco años, la cooperación bilateral alcanzará nuevas cotas y reportará importantes beneficios a los dos países.

Y esto se confirmará una vez más en la cumbre BRICS+ de Kazán en octubre, a la que ha sido invitado Modi, así como en la 23ª cumbre de los dos países en la India en 2025, a la que ha sido invitado Vladimir Putin.

raducción al español para Geopolitika.ru
por el Dr. Enrique Refoyo

Fuente: https://regnum.ru/

Por Consuelo Diéguez *

Atarajan Chandrasekaran, o Chandra, como se le conoce, preside el grupo Tata, el mayor conglomerado empresarial de la India y uno de los mayores del mundo, con unos ingresos de unos 150.000 millones de dólares. Tata posee acerías, bancos, empresas de energía y tecnología, así como marcas simbólicas del refinamiento, como Jaguar y Land Rover. Esta máquina de hacer dinero quiere multiplicar las inversiones en Brasil, todavía pequeñas por ahora, en los próximos años. Por este motivo, el presidente Lula recibió calurosamente a Chandra a finales de marzo, en su oficina, en el Palacio do Planalto.

En el encuentro, Lula celebró los vínculos entre Brasil e India y habló de la importancia de fortalecer la asociación con el miembro más fuerte de los Brics, después de China. Al posar para fotos con Chandra, Lula dio un paso más en su diplomacia presidencial, estrategia que viene ejerciendo desde el inicio de su gobierno con el objetivo de buscar inversiones, incrementar el comercio y, principalmente, influencia en la geopolítica global de Brasil.

“Europa ha perdido su papel de liderazgo en todos los ámbitos. Tanto en el comercio como en la política internacional, mientras los Brics ganan cada vez más importancia”, dijo Lula a Chandra durante la reunión, según uno de los presentes. Por la noche, en una cena en la Embajada de la India en Brasilia – un palacio de líneas modernas y atrevidas, en el Sector de Embajadas, en Lago Sur, en la capital federal – le tocó a Chandra reforzar, frente a empresarios brasileños y extranjeros, políticos y diplomáticos, lo que escuchó anteriormente de Lula. “La geopolítica está cambiando. Estados Unidos y China se están asentando y la India está creando su propio camino”, afirmó, en un breve discurso, en el que presentó el potencial de su país como socio comercial y político de Brasil. “Bajo el liderazgo del Primer Ministro Narendra Modi, la India está emergiendo como líder regional y potencia económica. Ya se ha convertido en la quinta economía mundial y, en los próximos cinco años, será la tercera”, afirmó el ejecutivo. Esto significa que su país espera, en poco tiempo, desplazar a dos de las mayores economías del mundo: Japón y Alemania, sólo por detrás de China y Estados Unidos.

Chandra luego pasó al punto central de la conversación que tuvo con Lula: los Brics. «India y Brasil son dos de los países más importantes del Sur Global y de los BRICS». Brasil, dijo, tiene recursos naturales gigantescos, como petróleo, gas, mineral de hierro, además de bosques y fuentes de energía limpia. “Son dos naciones muy amigas y a ambos gobiernos les gustaría que sucedieran más cosas. Tanto en el flujo comercial como en la sostenibilidad, en la producción de alimentos, en la transición energética, en la tecnología, entre otras cosas”. Son áreas en las que Europa ha ido perdiendo importancia y competitividad, mientras que los países Brics ganan cada vez más espacio. Hasta el punto de que el bloque empezó a ser visto como una molestia por parte de los países más ricos. Y en ocasiones incluso como una amenaza en el futuro.

ohBrics surgió de un acrónimo creado por un ejecutivo del banco estadounidense Goldman Sachs, en 2001, para designar a un grupo de países emergentes -inicialmente, Brasil, Rusia, India y China- cuyas economías llamaban la atención por su gran potencial de crecimiento. El apodo acabó animando al grupo a unirse, en 2009, en un bloque del mismo nombre, al que también se uniría Sudáfrica.

A pesar de que estos países destacan en el escenario mundial, especialmente China, los Brics eran vistos hasta hace poco por las economías del G – 7 (grupo que reúne a Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Japón) como un bloque. con más divergencias que intereses comunes, lejos de representar riesgo alguno para los dueños del mundo. Esta indiferencia se ha mantenido sin cambios durante las últimas dos décadas, a pesar de la expansión acelerada de China y la India.

La advertencia de que algo nuevo podría desafiar la hegemonía del G – 7 llegó el año pasado con la entrada de cuatro socios más al bloque: los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto y Etiopía. Se espera que Arabia Saudita selle su participación este mes. Se incluyó a Argentina, pero el presidente Javier Milei renunció a la asociación. El bloque se volvió más heterogéneo, especialmente desde el punto de vista político, al mezclar dictaduras y democracias en una misma canasta, pero se convirtió en un coloso económico. Los Brics ampliados, o Brics+, como se les llama, representan (con la participación de Arabia Saudita) el 46% de la población del planeta, el 38% del PIB  y el 23% de las exportaciones globales, además del 43% de la producción mundial de petróleo. Entre las diez economías más grandes del mundo, tres (China, Brasil e India) pertenecen a los BRICS.

China, naturalmente, es el buque insignia del grupo. Cuando se crearon los Brics en 2009, el PIB chino , según la revista The Economist , representaba el 47% del PIB del bloque . En 2022 ya era del 70%. En el comercio entre los BRICS, la participación de China era del 55% en 2001 y saltó al 69% en 2022. En términos globales, con un PIB  de 19,9 billones de dólares, los chinos ocupan el segundo lugar después de Estados Unidos, que con un PIB de 25,3 billones de dólares. sigue siendo la economía más grande del mundo.

La creación de los BRICS, como me dijo un diplomático brasileño, “fue un ejercicio diplomático creativo”. Reunió a países que no tenían muchos vínculos directos, pero que, con la creación del bloque, lograron agilizar algunos mecanismos de intercambio. “En una mesa se reunieron líderes de cinco países que han cobrado relevancia”, dijo. «Esto hizo que los tratos fueran mucho más rápidos, principalmente porque las conversaciones siempre fluían bien».

Los especialistas en geopolítica y comercio internacional apuestan a que los BRICS no desplazarán la supremacía occidental en el corto plazo. Pero existe una creencia generalizada de que, por primera vez desde su creación en 1944, el sistema de Bretton Woods –que sentó las bases del orden mundial liberal, con sus organismos tentaculares, como el FMI , el Banco Mundial, así como el La ONU , que nació de los escombros de la Segunda Guerra Mundial, está siendo cuestionada. Al igual que la Organización Mundial del Comercio ( OMC ), creada en 1995. Todas estas organizaciones comenzaron a decaer, perdiendo relevancia y credibilidad. El caso más dramático tal vez sea el de la ONU , que se ha ido desmoralizando ante los ojos del mundo por su incapacidad para influir en la resolución de guerras, como las entre Rusia y Ucrania, o como ejemplo de lo ocurrido en los EE.UU. principios de la década de 2000, cuando no pudo evitar que Estados Unidos atacara Irak y Afganistán. El testimonio más reciente de la tibieza de la organización es su completo fracaso a la hora de impedir la masacre de palestinos por parte de Israel, en represalia por el ataque de Hamás el 7 de octubre del año pasado.

La brutal reacción de Israel, tratada como genocidio por la comunidad internacional, incluido el secretario general de la ONU , Antonio Guterres, y los países miembros de la organización, ya ha matado a casi 40.000 civiles palestinos, ha herido gravemente a unos 80.000 y ha destruido casi por completo la Franja de Gaza. El 20 de mayo, el fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, pidió a los jueces que emitieran órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y tres altos líderes de Hamás por crímenes de guerra. La Corte Internacional de Justicia de la ONU  ordenó a las fuerzas israelíes abandonar Rafah, pero Netanyahu, desafiando a la institución, bombardeó la región el 26 de mayo.

Al no poder detener el ataque, como resultado de los vetos de Estados Unidos, la ONU expuso su ineficacia a la hora de intermediar en los enfrentamientos, la razón principal de su existencia. Para académicos, como los estadounidenses John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, dos críticos de la acción de Occidente tanto en el conflicto de Ucrania como en el de Palestina, la tendencia es la creciente pérdida de influencia de los Estados Unidos. Estados Unidos y Europa en zonas afectadas por guerras.

La opinión es compartida por el embajador brasileño retirado José Maurício Bustani, ex director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). “La ONU tal como está se acabó. Ya no tiene razón de existir, porque está subordinado a la voluntad de Estados Unidos”, me dijo, durante una conversación en su apartamento, en Río de Janeiro, con vistas al Pan de Azúcar. «Y Estados Unidos siempre tiene la última palabra, incluso si los otros 192 países están en contra de ellos».

Los errores de Estados Unidos y sus aliados, especialmente los europeos –que podrían conducir a la pérdida de la supremacía del bloque– no se limitan a la geopolítica. En el terreno comercial, los países del grupo han abusado de estrategias desastrosas, que terminaron por debilitar sus economías. Empezando por las medidas proteccionistas adoptadas en los últimos años, reduciendo drásticamente el comercio con sus antiguos socios y aliados. Este es el caso de Brasil. Resultado: las exportaciones brasileñas a China, el año pasado, fueron mayores que la suma de sus exportaciones a Europa y Estados Unidos. Es la primera vez en la historia que esto sucede.

El cambio de rumbo se aceleró bajo la administración de Donald Trump, cuando Estados Unidos dejó de nombrar jueces de la OMC para juzgar disputas en transacciones entre países, estrategia mantenida por Joe Biden. “Como los estadounidenses casi siempre perdían los litigios, dejaron de nombrar jueces y decidieron abandonar la organización. Entonces, hoy no hay nadie que resuelva las diferencias, como los subsidios, las barreras y el proteccionismo que comenzó a adoptar la administración Trump para bloquear el ingreso de productos chinos a Estados Unidos”, explicó Bustani.

Una vez establecida la inseguridad en los intercambios comerciales con estadounidenses y europeos, cuando las reglas comerciales comenzaron a ser irrespetadas, China aceleró su estrategia de búsqueda de nuevos socios. Brasil es uno de los que entró en ese vacío, considerando que estaba en disputa con sus socios occidentales históricos, especialmente Francia y Estados Unidos, debido a las barreras impuestas a los productos brasileños.

Marcos Caramuru, embajador de Brasil en China entre 2016 y 2018, es un gran experto en Asia. En una conversación a finales de marzo, en un café de Ipanema, evaluó los cambios que se están produciendo en el mundo, no sólo con el crecimiento de China, sino con la percepción errónea de las grandes potencias de que las reglas del juego eran inmutables. y siempre se inclinaría a su favor. En los últimos siglos, recordó Caramuru, el mundo estuvo dominado por valores occidentales, como la democracia, el capitalismo liberal y las libertades individuales. “Ahora nos enfrentamos a una realidad en la que los asiáticos han crecido, se han vuelto relevantes y ahora tienen relaciones comerciales globales y una voz activa”. De esta manera, el mundo avanza hacia la multipolaridad, con más países influyendo en el tablero geopolítico y comercial.

En el conjunto de errores cometidos por Estados Unidos, lo más destacado, según Caramuru, fue tratar a China como una amenaza en términos de tecnología, equipamiento militar y su asociación comercial con 140 países. En lugar de buscar algún tipo de acercamiento, Estados Unidos insistió en la rivalidad, castigando al país con diversos obstáculos a sus exportaciones. Para empeorar las cosas, evaluó Caramuru, la política interna estadounidense desde la llegada de Trump ha sido un desastre. “No sólo han aumentado enormemente las dudas sobre la calidad de la democracia estadounidense sino que también ha aumentado enormemente el liberalismo económico. Estados Unidos comenzó a otorgar subsidios y crear barreras comerciales, en contra de su orden liberal. La falta de reglas resultó en competencias desleales, como fue el caso en Brasil”.

Continuó su análisis: “La verdad es que, desde el punto de vista del comercio internacional, Estados Unidos es nuestro mayor competidor, porque compite con Brasil por los mercados de carne, soja y maíz”, afirmó. “Es cierto que, desde el punto de vista ideológico, Brasil está mucho más cerca de Estados Unidos, por ser sociedades muy similares, que de Asia. Ambos son países democráticos, con un régimen presidencial, con una gran presencia africana y europea, con valores occidentales similares”. Sin embargo, a pesar de la convergencia, aseguró, desde el punto de vista económico, Brasil está cada vez más cerca de Asia.

En la economía global, el FMI y el Banco Mundial también están eclipsando. Creadas para financiar o ayudar a economías en desarrollo o en crisis, estas organizaciones, durante décadas, fueron las principales instituciones globales para otorgar crédito. Sin embargo, los duros requisitos y condiciones para la liberación de préstamos, además de las altas tasas de interés, hicieron que muchos países buscaran nuevas alternativas de financiación, afirmó Caramuru. En el caso de los más pobres, como los de África, se crearon situaciones en las que el pago de la deuda se volvió inviable. Y los chinos olieron la oportunidad.

El Banco de Desarrollo de China ha desempeñado bien el papel de organización crediticia. En muchos casos, se ha convertido en un socio vital para los países en diversos proyectos, aumentando sus vínculos e influencia económica y política en África, América Latina, Medio Oriente y la propia Asia. «Estados Unidos pensó que, al restringir a China, garantizaría su espacio privilegiado en el mundo», afirmó Caramuru. “Todavía creen, con razón, en la gran fortaleza de su economía, que, evidentemente, no será eliminada, principalmente por el hecho de que el dólar sigue siendo la moneda de reserva mundial. También creen que unirán a los países democráticos occidentales a su alrededor”, afirmó. “Pero todo esto es muy discutible. Cuando se piensa en el mundo en su conjunto, se llega a la conclusión de que nosotros, los occidentales, somos una minoría. Siempre nos comportamos como si fuéramos mayoría, pero somos minoría”.

La política de financiación de China a cambio de asociaciones es exactamente el camino que el banco BRICS – Nuevo Banco de Desarrollo, NDB (en sus siglas en inglés) – busca emular, debido a la influencia de los chinos. De esta forma, los Brics quieren reducir la dependencia del FMI y el Banco Mundial en las operaciones de crédito, aumentando su influencia en las regiones donde los países del bloque están presentes. Eso es lo que el presidente Lula intentó hacer el año pasado, cuando pidió ayuda financiera al banco para la empobrecida Argentina, que estaba a punto de quebrar.

Tras la victoria de Milei en las elecciones de noviembre, se condonó el préstamo. Milei recurrió al FMI , aunque Argentina ya ha incumplido dos veces con el fondo. Ahora, el BND debe prestar 5.750 millones de reales al gobierno brasileño para ayudar a Rio Grande do Sul, afectado por las inundaciones.

Creado en 2015, el NDB , ahora bajo el mando de la ex presidenta Dilma Rousseff, es el resultado más visible de los esfuerzos de los Brics para contrarrestar la hegemonía del G – 7 , especialmente después de la entrada de los Emiratos Árabes Unidos (y los casi cierta adhesión de Arabia Saudita), cuyo capital financiero contribuirá a fortalecer el flujo de caja de la institución. “El banco de los Brics todavía no es lo suficientemente grande en comparación con el FMI ”, me dijo durante una conversación telefónica el economista Paulo Gala, de la Fundação Getulio Vargas, académico del bloque.

Gala cree, sin embargo, que el NBD  será una alternativa a las organizaciones crediticias tradicionales. «El banco Brics es el embrión de una estructura financiera que podría tener un espacio muy relevante en el mundo». Se trata de una institución, destacó, asociada a China, con estupendas reservas de alrededor de 3 billones de dólares, ocho veces mayores que las reservas brasileñas, por ejemplo. “Está claro que China no va a desperdiciar sus reservas en el banco, del mismo modo que Estados Unidos no utiliza sus reservas en el FMI . Pero tener un socio de semejante gigantismo en el bloque da la dimensión del apoyo a esta nueva organización”.

Marcos Caramuru sigue la misma línea. “No se podía tener un banco de desarrollo con cinco miembros para siempre, porque la financiación la hacían ellos y los préstamos sólo se hacían entre ellos”, comentó el embajador, refiriéndose a los socios originales del Brics. “La entrada de los Emiratos Árabes Unidos, y probablemente de Arabia Saudita, que tienen un gran peso económico, es importante porque da más vitalidad y credibilidad al banco. Con los vaivenes del mercado financiero internacional, es necesario que existan otros países con suficiente capital y peso para sostener la institución”.

La adhesión de nuevos socios al bloque, sin embargo, va más allá del sentido económico. Detrás de esta asociación hay una connotación geopolítica que preocupa a Occidente. De los cinco nuevos miembros, tres están en Medio Oriente (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irán) y el cuarto, Egipto, está en África, pero en el borde de la región. De los cuatro, uno de ellos, Irán, es un enemigo histórico de Occidente. Sin mencionar la relación también turbulenta entre China y Rusia –socios fundamentales de los Brics– con Estados Unidos. En el caso de Rusia, debido a la guerra en Ucrania, la situación es de abierta hostilidad.

ALa guerra de Israel contra Palestina, apoyada por los europeos del G – 7 y Estados Unidos, sacudió aún más la confianza de los países árabes en Occidente. Esto incluye dos socios leales a los estadounidenses: Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. A pesar de los vínculos con Washington, los dos países tienen, por razones religiosas e históricas, más afinidad con sus vecinos árabes que con Israel. Y dejaron clara esta afinidad votando siempre a favor del alto el fuego en las reuniones plenarias de la ONU .

El distanciamiento de los países de Medio Oriente de Estados Unidos, aunque sea temporal, preocupa al gobierno de Joe Biden. Desde el inicio de los bombardeos sobre Palestina, ante la reacción negativa de la comunidad internacional y de una parte de la opinión pública estadounidense, expresada últimamente en protestas universitarias en todo el país, el riesgo electoral de Biden ha aumentado en las elecciones de noviembre, en las que se enfrentará Triunfo. El temor es que muchos de estos jóvenes, aunque no apoyen a Trump, dejen de acudir a las urnas para votar por Biden, lo que podría contribuir a su derrota. Pero también existe preocupación por la disminución de la influencia de Estados Unidos en la región, abriendo más espacio para China y, ahora, para los Brics+.

Biden, según la prensa estadounidense, advirtió a Netanyahu que la persistencia de los ataques podría tener consecuencias negativas para ambos países. Netanyahu ignoró el llamado a un alto el fuego. Y Biden, presionado por el fuerte lobby judío en Estados Unidos, continuó donde siempre estuvo. Tal comportamiento llevó al economista estadounidense Jeffrey Sachs, de ascendencia judía, a llamar a Estados Unidos “vasallo de Israel” durante una entrevista para un programa de noticias en YouTube. “Sólo hay un país capaz de detener esta guerra. Y son los Estados Unidos los que, sin embargo, no imponen ningún límite a Israel y al gobierno más derechista y más radical de la historia del país”, afirmó, mostrando indignación.

La guerra contribuyó a socavar la influencia estadounidense en Oriente Medio, que ya estaba siendo cuestionada. Empezando por la entrada de los Emiratos Árabes Unidos y la probable adhesión de Arabia Saudita a los BRICS, por invitación de China. Además, China, aprovechando la brecha estadounidense en la región, logró, a través de su diplomacia, lograr el impensable acercamiento entre Irán y Arabia Saudita, roto durante décadas. «Nunca ha habido un desacuerdo internacional de esta magnitud que no haya sido resuelto por un país occidental», me aseguró Caramuru. «De esta manera, China ha ampliado enormemente su diálogo en la región». La muerte del presidente iraní, Ebraim Raisi, en un accidente de helicóptero en mayo no debería afectar al acuerdo, según los analistas.

La represalia occidental fue un pacto creado por Estados Unidos en el que Arabia Saudita reconocería al Estado de Israel. La alianza traería beneficios no sólo a los israelíes, cuya debilitada economía recibiría inversiones de poderosos fondos sauditas, sino también a Estados Unidos, que esperaba, normalizando las relaciones entre sus dos aliados históricos, recuperar la influencia perdida y detener la expansión de China. en Oriente Medio. Con el ataque del 7 de octubre por parte de Hamás, el acuerdo se vino abajo, aunque Estados Unidos sigue intentando acercarlo. Se especula que uno de los objetivos de Hamás era precisamente hacer descarrilar el acuerdo entre saudíes e israelíes, que estaba a punto de firmarse. Hamás temía que si Arabia Saudita reconociera a Israel, otros países árabes harían lo mismo y los palestinos quedarían aislados en la región.

tTodo esto es nuevo para un mundo que antes estaba acostumbrado a seguir las reglas dictadas por Occidente, bajo el liderazgo de Estados Unidos. Hasta hace poco, la comunidad internacional creía que el sistema de Bretton Woods era inquebrantable. Las reglas capitalistas y liberales lideradas por Estados Unidos, después de salvar a Europa en la Segunda Guerra Mundial, parecían tan bien cimentadas que, en 1989, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama publicó su famoso ensayo ¿ El fin de la historia? .

Fukuyama imaginó un horizonte en el que los “valores” occidentales tendrían un poder inquebrantable. Las democracias occidentales habían ganado la partida, el sistema capitalista había triunfado y el orden internacional, bajo el mando estadounidense, se había solidificado. Habría una adhesión progresiva a este sistema. A falta de una alternativa, todo el mundo estaría de acuerdo en que éste era el modelo ideal a seguir.

La historia, como sabemos, no ha terminado y está demostrando que el sistema de Bretton Woods ya no es tan sólido. Ya sea por la arrogancia y la indiferencia de los ricos, el descontento de los pobres, el surgimiento de un fuerte nacionalismo, el giro de algunas democracias hacia gobiernos autoritarios y, principalmente, el florecimiento de nuevas potencias dispuestas a luchar por un lugar en el sol. en el club de Richer. Entre ellos, los países Brics.

El embajador retirado Marcos Azambuja, que tuvo una importante carrera en Itamaraty, sigue con diligencia el cambio global. Para él, está claro que la supremacía occidental se está desvaneciendo. “Estados Unidos se encuentra en una crisis de liderazgo. Es en este contexto que surge el Brics, que es el primer desafío a la hegemonía occidental y a los preceptos de Bretton Woods, después del desmantelamiento de la Unión Soviética, a principios de los años 1990 del siglo pasado”, afirmó, durante el almuerzo, en el Zona Sur de Río. “La Unión Soviética, sin embargo, no fue un desafío científico, económico o comercial. Lo que ella defendía era un sistema más eficaz que el de Occidente y que no funcionó”.

En el caso de los Brics, continúa Azambuja, la situación es diferente. “Los BRICS no representan un desafío militar o ideológico a Estados Unidos. Lo que sugieren los países del bloque, principalmente debido a la fortaleza económica de China e India, es una nueva competencia, una capacidad para hacerlo mejor. Y, sobre todo, el bloque sugiere el desplazamiento del poder, con el Océano Pacífico, y no sólo el Atlántico Norte, como punto de atracción”.

La cuestión, evalúa el embajador, es que Estados Unidos parece ajeno a estos cambios: “Después de la Segunda Guerra Mundial, el único desafío de los estadounidenses era la Unión Soviética”. Ahora, el país enfrenta el desafío de todos los grandes imperios: China, Rusia e India. “Estados Unidos no se dio cuenta de que su hegemonía después de la guerra era un momento mágico. En lugar de utilizar el poder adquirido en las últimas ocho décadas para rediseñar un poco el mundo a su imagen y semejanza, pero donde otros también tenían espacio, ellos, en un ciclo de autosuficiencia, quisieron ser, solos, los únicos. superpotencia”, añade Azambuja.

Los BRICS son una demostración de que la estrategia no funcionaría para siempre y, poco a poco, el mundo empieza a salir de la unipolaridad. Rusia, al igual que Estados Unidos, es una superpotencia natural. “La Unión Soviética ya no existe, pero Rusia sigue siendo una superpotencia. El comunismo fue una doctrina que no prosperó, pero Rusia no se acabó y ahora emerge más fuerte. Es un país con once husos horarios, que es más grande que Estados Unidos, más grande que China, dos veces más grande que Brasil”.

Vladimir Putin, afirmó Azambuja, a pesar de todas las críticas a su régimen autocrático, está empezando a ser visto en su país como una especie de Pedro el Grande, el zar que modernizó Rusia. En este paralelo, Putin es el hombre que devolvió la grandeza a la Madre Rusia y la hizo crecer militarmente nuevamente. China, para Azambuja, es un caso fascinante, pues ya no es una potencia emergente, dado que vuelve a ser lo que alguna vez fue: el imperio del centro. “China tiene una inmensa capacidad de crecimiento y ya ha sacado de la pobreza a 700 millones de sus habitantes. Se trata de reconstruir la Ruta de la Seda, hacer enormes inversiones, comprar y vender cada vez más a todo el mundo”.

Lo mismo ocurre con la India, otro antiguo imperio que hoy está bastante avanzado en términos tecnológicos. En este gran escenario, Brasil también destaca. “Por primera vez Brasil es visto como una potencia. No militar, sino agrícola, mercantil, territorial, económico”, evaluó el embajador. Los cuatro países, por estas características, no pueden ser derrotados, según Azambuja. No por su competencia militar, sino por su tamaño: “Brasil es invencible. No porque sea capaz de ganar una guerra, sino porque es indigesto”.

A Casas Casadas, en el barrio de Laranjeiras, en Río de Janeiro, forma un hermoso conjunto arquitectónico del siglo XIX , de estilo neoclásico. Allí, en una de las casonas catalogadas por la alcaldía, está la sede del Brics Policy Center, el Centro de Estudios e Investigaciones Brics, vinculado al Instituto de Relaciones Internacionales, de la Pontificia Universidad Católica ( PUC -Rio). Allí me reuní con la directora del centro, Marta Fernández, una tarde de febrero, la misma semana en que se desarrollaba en Río la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G – 20 , el grupo que reúne a las veinte mayores economías del mundo. de los cuales cinco son del BRICS, incluido Brasil.

Fernández hizo un análisis optimista de la situación de Brasil en el escenario mundial y en los BRICS, aunque ve con preocupación las tensiones geopolíticas y económicas en Europa y Oriente Medio. «Creo que Brasil tiene mucha fuerza en este momento», afirmó. “No sólo porque será sede de la reunión del G – 20 de este año [ en noviembre habrá una reunión de los presidentes de los países del bloque, también en Río ], sino porque será sede de la COP- 30 , en Belém, y de los Brics. , el año que viene viene. Estos eventos no se pueden ver por separado, porque se discutirán temas en los que Brasil tiene un peso importante, especialmente el cambio climático y la transición energética”. Y continuó: “Este es un tema en el que tenemos credenciales. Contamos con una matriz energética limpia, un compromiso con la sostenibilidad y un deseo genuino de evolucionar hacia una economía baja en carbono. Si llegaremos allí o no es otra cuestión”.

Pero la cuestión ambiental es, al mismo tiempo, una ventaja y un obstáculo. Así como defiende las energías limpias, Lula fomenta las energías fósiles, como la producción de petróleo, también en la desembocadura del río Amazonas, una contradicción cuestionada recientemente por la revista The Economist . Brasil, sobre este tema, dice que quiere liderar el proceso de transición con energía, pero de manera justa. Esto significa que los países pobres, como los africanos, sólo podrán hacer la transición enérgicamente si reciben asistencia financiera de los ricos. “Están enterrados en deudas. Es imposible realizar esta transición sin la ayuda de bancos como los Brics y las organizaciones de Bretton Woods. Esto es lo que defiende Lula”, dijo Fernández.

En otra controversia, Lula apareció en una ceremonia en una de las fábricas de JBS en abril para celebrar la autorización del matadero para exportar a China. Lula pronunció un discurso entusiasta, junto a sus hermanos Wesley y Joesley Batista, dueños de la empresa, diciendo que estaba “muy orgulloso” de la posición de JBS como el mayor productor de proteína animal del mundo. Con esto, Lula se expuso a las críticas, ya que los hermanos Batista han sido acusados, incluso en el extranjero, de comerciar con ganado de zonas deforestadas y de subvaluar los datos sobre su producción de carbono.

Además de la cuestión medioambiental, otros temas que estarán en la agenda de estos tres eventos –los Brics, el G – 20 y la COP – 30– son la pobreza y la desigualdad, la renegociación de la deuda de los países más pobres, la reforma de las instituciones globales, y, por supuesto, la inestabilidad geopolítica. “Creo que Brasil tiene una gran capacidad de articulación, de crear este puente entre Occidente y Oriente”, dijo Fernández. “Brasil tiene esta capacidad precisamente porque no está involucrado en grandes conflictos o disputas comerciales como las que existen entre Estados Unidos y China”.

En este sentido, el director del Centro de Políticas de los Brics da crédito al gobierno de Lula, que -a diferencia de Jair Bolsonaro, que se conformó con la alianza con Estados Unidos- ha ido diversificando sus relaciones exteriores y socios comerciales. Incluso en el comercio con China, país responsable del destino de la mayoría de las exportaciones brasileñas, Fernández cree que Brasil no se ha adaptado. “Brasil exporta productos primarios a China e importa productos industrializados. Mucho se ha hablado del riesgo de desindustrialización, ya que China está entrando fuertemente en América Latina y podría, de alguna manera, quitarle mercado a Brasil, que exporta bienes manufacturados a los países vecinos y a Estados Unidos. Pero Brasil está reaccionando, especialmente en el área energética”.

“La balanza comercial brasileña registró el año pasado un superávit récord de 98 mil millones de dólares. Las exportaciones a China ascendieron a 105 mil millones de dólares. Es la primera vez en la historia que las ventas a un solo país superan los 100 mil millones”, afirma Tatiana Prazeres, secretaria de Comercio Exterior del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, encabezado por el vicepresidente, Geraldo Alckmin.

En conversación telefónica, comentó sobre las relaciones de Brasil con los chinos. “Nuestro desafío comercial es hacer que más empresas brasileñas se beneficien de las oportunidades asociadas a una economía gigantesca”, afirmó. Admite, sin embargo, que las importaciones chinas ejercen presión sobre algunos segmentos de la economía brasileña, al mismo tiempo que las máquinas e insumos chinos ayudan a aumentar la competitividad de los productos brasileños. Además, explicó, también hay inversiones chinas en infraestructura y manufactura en Brasil que ayudan a aumentar nuestra competitividad y ampliar nuestro mercado. “Esta complejidad, esta dualidad en la relación Brasil-China, llegó para quedarse. Nuestro desafío es encontrar la mejor manera de abordarlo”.

El exgobernador y exsenador del PT de Acre, Jorge Viana, ocupa actualmente el cargo de presidente de ApexBrasil, entidad que promueve las exportaciones brasileñas. Lo conocí en un evento en la Embajada de la India, donde Viana circulaba con soltura entre extranjeros y brasileños. Me dijo que su función es abrir mercados con todos los países. “Aunque China es nuestro mayor socio, nuestra relación con Estados Unidos es muy buena. Nuestras ventas de productos manufacturados al mercado americano el año pasado fueron de 30 mil millones de dólares”, afirmó. Y, en referencia a los sectores más a la izquierda del PT que desprecian la relación de Brasil con su socio del Norte, provocó: “No podemos hacer pucheros con Estados Unidos. Son el segundo destino más importante para nuestras exportaciones”. El pragmatismo de Viana es una de las razones por las que algunos de sus pares del PT lo llaman el “tucán del PT ”.

Encuentra divertida la provocación. «Mira», dijo. “China y Taiwán son enemigos, pero negocios separados. Taiwán tiene una balanza comercial con China de 100 mil millones. Es el enemigo que más dinero gana con China. Eso es lo que tenemos que tener en cuenta. Los negocios primero”. No hay enemistad con Estados Unidos, sino rivalidad en algunos productos de nuestra agenda, continuó. Pero la idea es incrementar la relación con el país. Tal es así que Apex promovió una gran reunión en la Embajada de Brasil en Washington, con empresarios brasileños y estadounidenses y expertos comerciales de ambos países. «Tomamos a Embraer, nuestras empresas de jugo de naranja, nuestras empresas procesadoras de proteínas animales, como Marfrig y JBS «, dijo. Según él, el 35% de la carne que se consume en Estados Unidos y el 70% del jugo de naranja provienen de empresas brasileñas.

Viana refuerza que la lucha de Estados Unidos no es con Brasil, sino con China. En 2018, China representó el 23% de las importaciones estadounidenses. La pandemia aumentó esta dependencia, ya que los estadounidenses necesitaban máscaras, respiradores y suministros fabricados por los chinos. Para reducir la peligrosa dependencia, Estados Unidos decidió entrar en una guerra más intensa con el país asiático, reemplazando las importaciones chinas, que posteriormente cayeron al 10% de las importaciones totales. “Lo que intento decir es que perdimos la oportunidad de entrar fuertemente en el mercado estadounidense cuando estaba haciendo esta sustitución de importaciones. No hicimos eso porque no teníamos una estrategia. El volumen de nuestro comercio exterior es casi el mismo que hace diez años. México ha aumentado significativamente las exportaciones a Estados Unidos”, afirmó Viana.

Algunos expertos en comercio exterior, sin embargo, no le dan crédito a México en esta expansión, pues, según ellos, gran parte de las empresas que han surgido en el país para abastecer el mercado estadounidense son chinas. Aún así, Viana está emocionada. “Tenemos que tener estrategias para negociar con Estados Unidos, la economía más grande del mundo. Es importante destacar que la mayoría de nuestras ventas son productos manufacturados, no mercancías. Necesitamos aumentar este espacio”.

El PT culpa al gobierno de Bolsonaro de una parte importante de la pérdida de espacio de Brasil en el mercado internacional. «Utilizo la expresión ‘negocios aparte’ porque no se puede hacer como Bolsonaro, que maldijo a los chinos, se burló de la familia de Emmanuel Macron y atacó a Argentina y Venezuela». La consecuencia, dijo, es que las exportaciones de productos manufacturados de Brasil a Argentina han caído un 40% en los últimos cinco años. El comercio con Venezuela, otro blanco de los ataques del ex presidente, fue de 7 mil millones de dólares, con un saldo positivo de 5 mil millones de dólares para Brasil. Se redujo a 400 millones.

En un intento por desideologizar a las empresas brasileñas, Apex también tomó la medida de trasladar su oficina en Israel a Tel Aviv. La oficina fue trasladada a Jerusalén durante el último gobierno sólo como un gesto ideológico y para complacer al presidente Donald Trump. “El primer ministro Benjamín Netanyahu está participando en este conflicto con Palestina para tratar de mantenerse en el gobierno. Pero pasará. Siempre hemos tenido excelentes relaciones con Israel. Es un país importante y queremos seguir negociando con ellos”.

Aunque los Brics son un gran mercado para Brasil, Viana asegura que el objetivo del gobierno Lula es diversificar el destino de las exportaciones brasileñas. El problema, dijo, es que el fin de la OMC ha empeorado la geografía comercial mundial. El riesgo de guerras comerciales ha aumentado. Es en este momento, evaluó, cuando la diplomacia se vuelve fundamental. Principalmente diplomacia presidencial. «Quien vende aviones Embraer es el presidente, así como quien vende Airbus franceses es Macron», afirmó. “Es el peso del Presidente de la República en las ventas del país lo que ayuda al comercio en momentos en que los organismos internacionales están debilitados. Lula viaja por el mundo no sólo por un acercamiento geopolítico, arruinado por Bolsonaro. Pero económico y comercial. Ya sea con África, Asia, Europa y, ahora, centrándonos en nuestros vecinos, principalmente Chile, Colombia y Uruguay, mientras esperamos bajar la temperatura con Argentina”.

Días después, en conversación telefónica, Viana volvió a hablar sobre la estrategia de diplomacia presidencial de Lula. “Su reunión con Macron fue una fiesta. Aunque Macron se resistió al acuerdo Mercosur-Unión Europea, allí casi hubo una boda”, bromeó, refiriéndose a la visita del francés a Brasil en marzo. “Además, Lula ha recibido a jefes de países europeos, como el canciller alemán Olaf Scholz y el primer ministro español, Pedro Sánchez, defensores del acuerdo entre ambos bloques”.

“Desde el punto de vista de las exportaciones, tenemos todo un mundo en crecimiento. Seguimos siendo el exportador número 23 del mundo. Nuestra participación en la economía global es del 2%, es decir, nada”. Y, nuevamente, culpó a Bolsonaro de parte del desastre. “Perdimos protagonismo no sólo en las exportaciones, sino en la política mundial, en el debate sobre el cambio climático, en la transición energética. Precisamente las áreas donde Brasil es líder. Eso es a lo que Lula está tratando de volver”, aseguró.

Oh Brasil: A a pesar de ser un socio importante de los Brics, tiene una estrategia pragmática. No estará en desacuerdo con nadie debido a conflictos entre los miembros del bloque y las naciones occidentales, o viceversa. “Ni siquiera los Brics apuestan todas sus fichas por los Brics. ¿Por qué Brasil haría esto?”, me dijo un diplomático brasileño. En última instancia, no se trata sólo de pragmatismo. Los miembros de los Brics, aunque el bloque está creciendo como un importante frente comercial, no piensan ni actúan de manera cohesiva, como los países del G – 7 , que siguen lealmente las decisiones de Estados Unidos.

“Los BRICS tienen una particularidad que llama la atención”, afirmó el embajador Marcos Azambuja. “Nunca he visto una organización internacional que no se haya creado en torno a un país hegemónico. En el caso de los BRICS, para empezar, tres de ellos, Rusia, China y la India, son potencias nucleares. Y, de los cinco fundadores, ninguno quiere subordinarse a nadie. Es una tribu que sólo tiene jefes. Son líderes sin seguidores. Debido a esto, es difícil imaginar, por ahora, que sean una amenaza a corto plazo para la supremacía estadounidense, pero está claro que tienen el potencial para hacerlo”.

No es sólo esta independencia entre sus pares lo que hace de los Brics un bloque distinto. Los países del bloque tienen problemas entre ellos. China y la India, por ejemplo, tienen disputas territoriales, que empeoraron con el ascenso del primer ministro Narendra Modi, un nacionalista inflexible y de derecha. Rusia y China mantienen rivalidades, que por ahora se han visto suavizadas por el acercamiento entre ambas provocado por la guerra en Ucrania. India, a su vez, tiene una relación tumultuosa con los musulmanes y ahora tendrá que coexistir con Irán, los Emiratos Árabes Unidos y, probablemente, Arabia Saudita.

Más allá de las rarezas, el bloque ganó peso en la escena internacional. “Antes de los Brics sólo nos invitaban a tomar un café”, dijo un diplomático brasileño. “Quiero decir, los países del G – 7 decidieron y los demás llegaron al final de la reunión simplemente para aceptar las decisiones. Los BRICS se volvieron relevantes porque tienen países relevantes. Queremos ser parte de las decisiones”. La situación del G – 7 es completamente diferente. Allí mandan los Estados Unidos y obedecen Europa y Japón, afirmó Azambuja. Los socios del bloque fueron rehenes de los estadounidenses, principalmente por razones de seguridad militar. Estados Unidos es el mayor financista de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que brinda apoyo militar a sus miembros.

Una gran demostración de este sometimiento se produjo en la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003, bajo la justificación de que Saddam Hussein tenía un arsenal de armas químicas. El embajador José Maurício Bustani, entonces en su segundo mandato a cargo de la agencia de prohibición de armas químicas de la ONU , había obtenido previamente carta blanca de Irak y Libia para inspecciones in situ . Si no tenían nada, no tenían nada que temer. “Ya habíamos recibido información de algunos servicios secretos de que realmente no tenían este tipo de arma”, recordó Bustani, en la conversación en su casa. Bueno: como la verdad no era de interés para Estados Unidos, los estadounidenses comenzaron a presionar para que se fuera Bustani e invadieron Irak, donde murieron 315.000 personas y nunca se encontraron armas químicas.

Aunque conocían las sombras detrás de escena, los miembros del G – 7 se mantuvieron cohesivos y obedientes al liderazgo estadounidense. En 2014, cuando Rusia anexó Crimea, en una advertencia a las potencias occidentales de que no permitiría que Ucrania (propietaria de Crimea) se uniera a la OTAN, como quería Estados Unidos, los rusos fueron expulsados del entonces G – 8 que, pasó a denominarse GRAMO – 7 . Además, por decisión del grupo y, nuevamente, contrariamente a la ONU , se impusieron fuertes sanciones unilaterales al país.

Las escaramuzas de Rusia con la OTAN comenzaron en 2007, en la Conferencia de Munich. Allí Putin ya se había quejado de la expansión de la OTAN hacia sus fronteras. Y pronunció un discurso en el que llamó la atención sobre el hecho de que, con el colapso de la Unión Soviética, el orden global había cambiado y el mundo había quedado bajo el dominio de Estados Unidos. “Sólo existe un centro de autoridad. Un centro de fuerza, un centro de toma de decisiones. Es un mundo en el que hay un amo, un soberano”, afirmó. Según él, “este maestro y sus aliados se sintieron capacitados para usar la fuerza contra sus adversarios y no soportar las consecuencias”.

Putin no se refería sólo a las guerras en Irak y Afganistán, sino también a los bombardeos de la OTAN contra Serbia, aliada de Rusia, en 1999. El ataque fue condenado por la ONU como una injerencia indebida en los asuntos internos de Serbia, que se enfrentaba al movimiento separatista en la región de Kosovo. «Hoy somos testigos del uso exacerbado de la fuerza militar en las relaciones internacionales, que está hundiendo al mundo en un abismo de conflictos permanentes», afirmó Putin. Como si ya hubiera anunciado su intención de reaccionar, advirtió: “Y, por supuesto, esto es extremadamente peligroso. Esto se debe al hecho de que nadie se siente seguro. Quiero enfatizar esto: nadie se siente seguro”.

Estados Unidos había aprovechado el fin de la Unión Soviética en 1991 para expandir su poder en Europa del Este. En aquel momento, el Pacto de Varsovia, la organización militar de los países del Este, ya se había disuelto. Uno a uno, los antiguos satélites de la Unión Soviética –la República Checa, Hungría, Polonia, Bulgaria y Rumania, seguidos más tarde por los países bálticos– se incorporaron a la OTAN, sin que una Rusia debilitada pudiera reaccionar.

Sin embargo, con Putin, un ex agente de la KGB con una perspectiva nacionalista y autocrática, la situación cambió. En abril de 2008, en la cumbre de la OTAN en Bucarest, Rumania, según un informe de John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, Putin, que asistía a la reunión como invitado, se enfureció al enterarse de las intenciones de la organización de seguir avanzando. hacia el Este. En aquella reunión quedó clara la intención de Estados Unidos de permitir que Georgia y Ucrania se unieran a la OTAN, lo que supondría la instalación de las bases militares de la alianza a las puertas de Rusia. En el informe de Mearsheimer a la revista New Yorker , Putin afirmó que eliminaría a Ucrania y Georgia antes de que se unieran a la organización.

En ese momento, Rusia comenzaba a salir de la crisis en la que se había hundido tras la disolución de la Unión Soviética, pero aún mantenía relaciones amistosas con Occidente. Por lo tanto, como dice Mearsheimer, no representaba ningún peligro para Europa, aunque había sido humillada por Occidente por no haber sido aceptada en la OTAN. En la reunión de Bucarest, Alemania y Francia, encabezadas por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, así como Italia, Bélgica y los Países Bajos, votaron en contra de la ampliación de la OTAN, pero, de nuevo, consintieron frente a Estados Unidos, que mantuvo la decisión de ganar ambos países. Cuatro meses después, Rusia invadió Georgia.

En septiembre de 2014, en una nueva cumbre de la OTAN en Gales, le tocó al entonces presidente Barack Obama defender la inclusión de Ucrania en la organización. La propuesta se produjo después de que Rusia se anexara la península de Crimea en marzo de ese año, en represalia por el derrocamiento del presidente ucraniano, su aliado. En la versión de Putin, el golpe había sido orquestado por Occidente. En 2021, bajo el gobierno de Joe Biden, Estados Unidos volvió a pedir que Ucrania se uniera a la OTAN. Putin y Volodymyr Zelensky, el presidente ucraniano, habían llegado a un acuerdo, mediado por Turquía, según el cual, para evitar una confrontación con Rusia, Ucrania permanecería neutral. Zelensky, sin embargo, acabó siendo convencido por los estadounidenses de que la OTAN protegería a su país en caso de guerra y aceptó unirse a la alianza militar.

La confianza de Zelensky en el apoyo de la OTAN era tan grande que el 24 de febrero de 2022, apenas cayeron las primeras bombas rusas sobre Kiev, grabó en su teléfono celular un mensaje de 66 segundos dirigido a sus conciudadanos y lo publicó en las redes sociales. Como cuenta el periodista Simon Shuster en su libro The Showman: detrás de escena de la guerra que sacudió al mundo y forjó el liderazgo de Volodymyr Zelensky , el líder ucraniano garantizó en su discurso que “los aliados extranjeros de Ucrania” ya estaban preparando “una reacción en el plano internacional”. nivel».

La primera “reacción” de los aliados fue promulgar sanciones unilaterales contra Rusia, a pesar del desacuerdo de los países de la ONU , incluidos los del BRICS. Entendieron que, antes de eso, debían intentar acciones diplomáticas para detener el conflicto. Pero la decisión de Estados Unidos de librar una guerra por poderes con Rusia ya se había tomado. Dos años después, una victoria de Ucrania es cada vez más remota. En abril, Estados Unidos aprobó una ayuda para el país por valor de más de 60 mil millones de dólares. Ucrania, sin embargo, se enfrenta a una crisis sin precedentes, con miles de muertes. Sólo en el primer año de la guerra, el PIB cayó un 29%.

En una entrevista en el canal de YouTube del estadounidense Andrew Napolitano, ex juez y ahora analista político, el ex inspector de armamento de la Comisión Especial de la ONU, William Scott Ritter Jr., afirmó que Ucrania está atrapada. Un buen número de sus soldados murieron o resultaron heridos, su Fuerza Aérea fue aniquilada y muchos políticos abandonaron el país llevándose parte de los recursos que antes enviaba la OTAN para apoyar al Ejército. Además, Rusia anunció que tiene intención de enviar 100.000 soldados adicionales a luchar en el país vecino.

En geopolítica, evaluó Mearsheimer, en el mismo canal YouTube, la situación es aún más complicada para el G – 7 , cuyos miembros europeos se encuentran en un dilema, ya que necesitan sostener un conflicto que sólo debilitará aún más sus economías. Peor aún, si Ucrania pierde la guerra, dijo Mearsheimer, como es probable que suceda, la OTAN y su principal socio, Estados Unidos, quedarán desmoralizados y Rusia saldrá fortalecida. “Estados Unidos estuvo involucrado en dos guerras frías peores que la que vivió al final de la Segunda Guerra Mundial, hasta el desmantelamiento de la Unión Soviética. Ahora tienen a Rusia como enemigo militar, por un lado, y a China como adversario comercial, por el otro”. El 16 de mayo, China y Rusia, en un claro mensaje a Estados Unidos, firmaron un acuerdo de cooperación comercial y militar. En la reunión entre los líderes de los dos países, en Beijing, Xi Jinping recibió a Putin con una alfombra roja, en señal de reverencia.

Los países del G – 7 terminaron empantanados en la confusión con Rusia para no pelear con Estados Unidos. Cuando Trump estaba en la Casa Blanca, ya se habían visto presionados por Estados Unidos, que había decidido entrar en la guerra comercial con China. Trump amenazó con retirar el apoyo financiero de Estados Unidos a la OTAN, dejando a cada miembro a su suerte en busca de recursos para mantener su arsenal militar. También lanzó otra amenaza a sus pares si reemplazaban la compra de productos estadounidenses por productos chinos. A Japón, por ejemplo, como me dijo un diplomático, se le advirtió que Estados Unidos suspendería las importaciones de automóviles del país si no reducían las relaciones comerciales con los chinos. “Los aliados aceptaron el chantaje”, me dijo el diplomático, que prefirió no identificarse porque no era voz oficial en Itamaraty. “Hoy la OTAN pesa mucho más que la Unión Europea, que acabó convirtiéndose en un apéndice de la organización”.

ALa última demostración de sumisión del G – 7 a Estados Unidos se produjo con la decisión del bloque de apoyar a Israel en el ataque a Palestina. Todos los intentos de alto el fuego fueron bloqueados por Estados Unidos (excepto una pausa durante el Ramadán, ignorada por Israel), con el apoyo de Inglaterra y Francia, miembros del Consejo de Seguridad de la ONU . Inglaterra, junto con Alemania, también continúa enviando armas a Israel por orden de Estados Unidos. Los estadounidenses se quedaron solos en la reciente decisión de la ONU de apoyar la creación del Estado palestino (el Reino Unido y Suiza se abstuvieron). Pero como Estados Unidos tiene poder de veto, la propuesta aún no ha sido aprobada. Otra razón más para la separación de Oriente de Occidente.

«Creo que existe el temor por parte del G – 7 de que los BRICS sean una liga antioccidental», afirmó un diplomático brasileño que prefirió permanecer en el anonimato. “Pero yo no lo veo así. Tengo la impresión de que fue Occidente el que se volvió anti-Brics. Primero, anti-China, luego anti-Rusia y, más recientemente, anti-Irán, debido al ataque del país a los israelíes, en represalia por el bombardeo de Israel al consulado iraní en Damasco, Siria, que mató a varios funcionarios iraníes”. El bombardeo de unidades diplomáticas es considerado, según el derecho internacional, un ataque territorial y, por tanto, con derecho a la legítima defensa.

Con esta acción se especula que Netanyahu quería arrastrar a Estados Unidos y a la OTAN a una guerra con Irán. Sin embargo, esta vez los estadounidenses, preocupados por una posible escalada del conflicto en Oriente Medio, detuvieron al aliado y se limitaron. imponer nuevas sanciones al país. El hecho, me dijo el embajador Eduardo Saboia, secretario para Asia y el Pacífico de Itamaraty, en una conversación en su oficina en Brasilia, es que el mundo no parece seguir, como en el pasado, las decisiones de los líderes globales. “Pensé que después de que Estados Unidos impusiera nuevas sanciones a Rusia debido a la invasión de Ucrania, muchos países harían lo mismo. Pero eso no sucedió”, dijo. “Rusia dirigió sus ventas a Asia, India y Oriente Medio. Lo mismo ocurre con Irán”.

Rusia, de hecho, ya estaba preparada para afrontar sanciones porque lo había experimentado con la anexión de Crimea. Esta vez, en opinión de Saboia, el país no se estremeció. Por lo contrario. La economía rusa se expandió. Según el FMI , se espera que crezca un 3,2% este año, mientras que el de los países europeos del G – 7 se contraerá. Europa sufre las consecuencias de la guerra, como el aumento de los precios de los productos importados de Rusia, especialmente el gas y el petróleo. Desde la perspectiva del FMI , Alemania entró en recesión el año pasado. El segundo peor desempeño es el del Reino Unido, cuya economía se espera que crezca un magro 0,5% en 2024.

En el contexto de las guerras comerciales desencadenadas por Estados Unidos y la Unión Europea, el marco del comercio global se está desmantelando. Estados Unidos crea legislación para su propio beneficio, dice Rubens Barbosa, ex embajador de Brasil en Washington y ahora consultor geopolítico y empresarial. “Con el desmantelamiento de la OMC , el liberalismo terminó, ahora el comercio se ha convertido en un juego de poder. Es la ley de la selva, del más fuerte”, afirmó. Además, la decisión de Estados Unidos de congelar las reservas rusas en el país a causa de la guerra puso en duda la fiabilidad del dólar como moneda de reserva mundial y guió el debate en los Brics hacia la creación de una moneda alternativa. “Es una revisión de todo el esquema que sirvió a los intereses de las economías capitalistas”, afirmó Barbosa. Aún así, piensa que Brasil no debería tener voz en cuestiones geopolíticas, como las guerras en Rusia e Israel.

Se refirió a las declaraciones de Lula. Por un lado, el presidente dijo que la diplomacia debería ayudar a detener el conflicto entre Rusia y Ucrania, que enfureció a Zelensky. Por otro lado, dijo que Israel estaba cometiendo genocidio contra los palestinos, lo que enfureció al gobierno israelí. “Brasil está atrapado entre el Este y el Oeste. Debería permanecer en silencio, como hace la India. Sería más beneficioso para nuestra economía y para nuestra diplomacia, que tiene como principio no interferir en los asuntos de otras personas”.

El embajador Eduardo Saboia ve las acciones de Brasil de otra manera. “Brasil es un país que se mueve bien en diplomacia. Dentro de los Brics, es el país que habla con todos y tiene una tradición de multipolaridad. Parece que Brasil puede ofrecer alguna solución al mundo. Quizás, al mantener un buen diálogo con todos, Brasil sea, dentro de los BRICS, el país más capaz de cerrar la brecha entre Occidente y Oriente”.

Por ahora, la costura es difícil. El bloque es cuestionado por los países occidentales, incluidos los analistas brasileños, por la inclusión de autocracias. La preocupación es que Brasil se esté alejando de los valores occidentales para unirse a las economías de países no democráticos. Le pregunté a Marcos Caramuru si esto podría convertirse en un problema para Brasil en su relación con sus socios europeos y Estados Unidos. “Si bien el mundo asiático no tenía expresión propia, ser democrático parecía tener un brillo extraordinario. Pero eso ha cambiado. El mundo es diverso”, afirmó Caramuru. “Hay democracias, autocracias, monarquías absolutas. Este mundo está creciendo y entrando en el juego de los negocios. Y muchos de ellos no quieren vivir la realidad de Occidente, del liberalismo comercial, de la democracia. Los países tienen diferentes puntos de vista, y estos no son necesariamente puntos de vista éticos negativos, porque esa es su historia”.

El embajador Bustani está de acuerdo. Piensa que las grandes potencias están tratando de ideologizar el tema para debilitar y desmoralizar a los BRICS. Después de todo, Estados Unidos tiene entre sus socios, Arabia Saudita, una monarquía absoluta. Javier Vadell, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Federal de Minas Gerais, toca otro punto. “Aunque afirman ser democráticos, los países del G – 7 no respetan las reglas, violan las leyes políticas y comerciales internacionales y faltan el respeto a la ONU . Como resultado, los países en desarrollo están confiando más en los BRICS, ya que tienen reglas más estables, que Occidente”.

En la reunión de los Brics celebrada en Johannesburgo el año pasado, China intentó utilizar su poder económico para imponer algunas condiciones al bloque. El mayor de ellos fue la entrada de nuevos países, que no fue vista con buenos ojos por el gobierno brasileño, que consideró necesario dar más tiempo para evaluar las posiciones de los futuros socios. Pero como se trata de una tribu formada únicamente por jefes, como bromeó el embajador Azambuja, hubo que hacer algunas concesiones, principalmente para que India y Brasil aceptaran el aumento del número de miembros.

China y Rusia, por ejemplo, terminaron acordando que los BRICS defiendan un cambio en el Consejo de Seguridad de la ONU , actualmente formado por quince países, para que Brasil pueda ganar una pretensión que ha defendido durante décadas: tener un asiento permanente en el grupo con el derecho a votar. Es una forma de democratizar e influir en las decisiones. También negociaron que haya presión sobre los actuales miembros permanentes en el tema de los vetos. Hoy, un país por sí solo puede impedir una decisión. La idea brasileña es que el veto requerirá votos de otros miembros. A China y Rusia, que tienen derecho de veto, no les gustó mucho la propuesta que les quita poder. Y no se sabe si realmente ejercerán la presión prometida.

El embajador Celso Amorim es el asesor internacional de Lula y uno de los negociadores en la formación inicial de los Brics, en 2009, como canciller brasileño. Una tarde de marzo lo encontré en su oficina, en el tercer piso del Palacio do Planalto. Sobre una mesa en el centro de la habitación había un pastel, servido como refrigerio, que devoró con visible placer. Le pregunté cómo analizaba la posición de Brasil en el tablero geopolítico, dados los desacuerdos entre tres socios del BRICS –China, Rusia e Irán– con Estados Unidos.

“Seguimos siendo muy amigables con Estados Unidos. Pero espero que respeten nuestra independencia, del mismo modo que, nos guste o no, tenemos que respetar la suya. Espero que entiendan que los amigos no siempre están de acuerdo en todo. El mundo se está volviendo un poco más equilibrado entre Occidente y Oriente. Los BRICS son un factor de equilibrio. Principalmente dentro del G – 20 , dado que ahora deciden economías más relevantes, y no sólo el G – 7 . Esto reduce la injusticia”, dijo.

Brasil, cree Amorim, tiene un papel importante debido a su reconocida experiencia en diplomacia. “Criticamos la invasión de Ucrania, pero seguimos hablando con Rusia. No queremos ni romperemos las relaciones con Rusia, como lo hizo el G – 7 . Es absurdo pensar que Rusia será eliminada del mapa. Es el país con más fronteras del mundo”.

“El otro día”, continuó, “estaba hablando con una embajadora de Europa del Este y se sorprendió cuando le dije en broma que el mundo necesitaba un nuevo Henry Kissinger [ ex Secretario de Estado estadounidense ], aunque sabemos cuántos desastres políticas que adoptó, especialmente en América Latina. Pero es verdad. Hay una falta de pragmatismo en las relaciones globales”. Y citó al ghanés Kofi Annan, ex secretario general de la ONU . “Dijo que no puedes hacer las paces con tus amigos. La paz se hace con los adversarios. Es esta paz la que debemos buscar”.

Luego pregunté por la situación de Brasil con Israel, hoy adversario, dado que Netanyahu declaró a Lula persona non grata en el país, tras las críticas al presidente brasileño por ataques a los palestinos. «Bien», dijo, con serenidad en su voz. “Brasil siempre ha tenido buenas relaciones con Israel y seguirá teniéndolas. Lula estuvo allí dos veces. Yo mismo tuve conversaciones muy difíciles con el ex Primer Ministro Ariel Sharon que terminaron en un intercambio de fotografías de hijos y nietos. Así es la humanidad, ¿entiendes? Pero con este gobierno que está ahora la relación se ha vuelto imposible”.

Antes de regresar al despacho de Lula, Amorim dijo que, a pesar de pertenecer a los BRICS, Brasil sigue manteniendo buenas relaciones con todos los países. “Brasil tiene esta pluralidad. Para hablar con todos. Y esto hay que verlo como algo positivo. Si se quiere participar en una cruzada, capitalista o anticapitalista, o de Occidente contra Oriente, todo saldrá mal. Tenemos que invertir en el diálogo. Eso es lo que estamos buscando”.

*Reportera de Piauí, autora de O Ovo da Serpente y Nova direita e bolsonarismo

FUENTE: Folha

PUBLICADO POR NODAL: https://www.nodal.am/2024/06/brasil-ganar-espacio-en-la-geopolitica-mundial-equilibrando-occidente-y-oriente-por-consuelo-dieguez/

El corredor de transporte India-Oriente Medio-Europa puede ser la comidilla de la ciudad, pero probablemente seguirá el camino de los últimos tres proyectos de conectividad Asia-Europa promocionados por Occidente: al cubo de la basura. Este es el por qué.

Por PEPE ESCOBAR para de The Cradle

El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) es una enorme operación de diplomacia pública lanzada  en la reciente cumbre del G20 en Nueva Delhi, completada con un memorando de entendimiento firmado el 9 de septiembre. 

Los jugadores incluyen a Estados Unidos, India, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y la UE, con un papel especial para las tres principales potencias de esta última, Alemania, Francia e Italia. Es un proyecto ferroviario multimodal, junto con transbordos y vías auxiliares digitales y eléctricas que se extienden hasta Jordania e Israel. 

Si esto camina y habla como la muy tardía respuesta colectiva de Occidente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China, lanzada hace 10 años y que celebra un Foro de la Franja y la Ruta en Beijing el próximo mes, es porque lo es. Y sí, es, sobre todo, otro proyecto estadounidense más para eludir a China, que se puede reivindicar con crudos propósitos electorales como un magro “éxito” en política exterior.  

Nadie entre la Mayoría Global recuerda que los estadounidenses idearon su propio plan de la Ruta de la Seda allá por 2010. El concepto surgió de Kurt Campbell del Departamento de Estado y fue vendido por la entonces Secretaria Hillary Clinton como su idea. La historia es implacable, se redujo a la nada.  

Y nadie entre la Mayoría Global recuerda el plan de la Nueva Ruta de la Seda promovido por Polonia, Ucrania, Azerbaiyán y Georgia a principios de la década de 2010, completo con cuatro transbordos problemáticos en el Mar Negro y el Caspio. La historia es implacable, esto también quedó en nada.   

De hecho, muy pocos entre la Mayoría Global recuerdan el plan global de 40 billones de dólares patrocinado por Estados Unidos para Construir un Mundo Mejor (BBBW, o B3W, por sus siglas en inglés), lanzado con gran fanfarria hace apenas dos veranos, centrándose en “el clima, la salud y la seguridad sanitaria, la tecnología digital , y equidad e igualdad de género”. 

Un año después, en una reunión del G7, B3W ya se había reducido a un proyecto de infraestructura e inversión de 600 mil millones de dólares. Por supuesto, no se construyó nada. La historia realmente es implacable, se redujo a nada. 

El mismo destino aguarda a los PIEM, por una serie de razones muy específicas.

Girando hacia un vacío negro 

Todo el fundamento de los PIEM se basa en lo que el escritor y ex embajador MK Bhadrakumar describió deliciosamente como “evocar los Acuerdos de Abraham mediante el encantamiento de un tango saudita-israelí”.

Este tango está Muerto al llegar; Ni siquiera el fantasma de Piazzolla puede resucitarlo. Para empezar, uno de los principales –el príncipe heredero saudita Mohammad bin Salman- ha dejado claro que las prioridades de Riad son una relación nueva y vigorizada, mediada por China, con Irán, Turquía y Siria después de su regreso a la Liga Árabe. 

Además, tanto Riad como su socio emiratí IMEC comparten inmensos intereses comerciales y energéticos con China, por lo que no van a hacer nada que moleste a Beijing.

A primera vista, los PIEM proponen una iniciativa conjunta de los países del G7 y los BRICS 11. Ése es el método occidental para seducir a la India, eternamente protegida por Modi, y a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, aliados de Estados Unidos, para que se sumen a su agenda. 

Sin embargo, su verdadera intención no es sólo socavar la BRI, sino también el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INTSC), en el que India es un actor importante junto con Rusia e Irán.  

El juego es bastante crudo y realmente bastante obvio: un corredor de transporte concebido para evitar los tres principales vectores de la verdadera integración de Eurasia (y los miembros de los BRICS, China, Rusia e Irán) colgando una tentadora zanahoria de Divide y vencerás que promete cosas que no se pueden cumplir. . 

La obsesión neoliberal estadounidense en esta etapa del Nuevo Gran Juego tiene que ver, como siempre, con Israel. Su objetivo es hacer viable el puerto de Haifa y convertirlo en un centro de transporte clave entre Asia occidental y Europa. Todo lo demás está subordinado a este imperativo israelí. 

Los PIEM, en principio, transitarán por Asia occidental para vincular a la India con Europa oriental y occidental, vendiendo la ficción de que la India es un Estado pivote global y una convergencia de civilizaciones. 

Disparates. Si bien el gran sueño de la India es convertirse en un estado pivote, su mejor oportunidad sería a través del ya operativo INTSC, que podría abrir mercados a Nueva Delhi desde Asia Central hasta el Cáucaso. De lo contrario, como Estado Pivote Global, Rusia está muy por delante de la India en términos diplomáticos, y China está muy por delante en comercio y conectividad. 

Las comparaciones entre los PIEM y el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) son inútiles. IMEC es una broma en comparación con este proyecto emblemático de la BRI: el plan de 57.700 millones de dólares para construir un ferrocarril de más de 3.000 kilómetros de largo que unirá Kashgar en Xinjiang con Gwadar en el Mar Arábigo, que se conectará con otros corredores terrestres de la BRI que se dirigen hacia Irán y Turquía. 

Esta es una cuestión de seguridad nacional para China. Por lo tanto, se pueden hacer apuestas a que los líderes de Beijing mantendrán algunas conversaciones discretas y serias con los actuales quintacolumnistas en el poder en Islamabad, antes o durante el Foro de la Franja y la Ruta, para recordarles los hechos geoestratégicos, geoeconómicos y de inversión relevantes. .

Entonces, ¿qué le queda al comercio indio en todo esto? Poco. Ya utilizan el Canal de Suez, una ruta directa y probada. No hay ningún incentivo para siquiera empezar a contemplar la posibilidad de quedarse atrapado en vacíos negros en las vastas extensiones desérticas que rodean el Golfo Pérsico. 

Un problema evidente, por ejemplo, es que “faltan” casi 1.100 kilómetros de vías del ferrocarril que va de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos a Haifa, “faltan” 745 km de Jebel Ali en Dubái a Haifa, y “faltan” 630 km. desde el ferrocarril de Abu Dhabi a Haifa. 

Si se suman todos los enlaces que faltan, aún quedan más de 3.000 kilómetros de ferrocarril por construir. Los chinos, por supuesto, pueden hacer esto para el desayuno y por un centavo, pero no son parte de este juego. Y no hay evidencia de que la pandilla IMEC planee invitarlos. 

Todos los ojos puestos en Syunik 

En la Guerra de los Corredores de Transporte trazada en detalle para The Cradle en junio de 2022, queda claro que las intenciones rara vez se encuentran con la realidad. Estos grandes proyectos tienen que ver con logística, logística, logística, por supuesto, entrelazados con los otros tres pilares clave: energía y recursos energéticos, mano de obra y manufactura, y reglas de mercado/comercio. 

Examinemos un ejemplo de Asia Central. Rusia y tres “stans” de Asia Central –Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán– están lanzando un Corredor de Transporte Sur multimodal que evitará Kazajstán. 

¿Por qué? Después de todo, Kazajstán, junto con Rusia, es un miembro clave tanto de la Unión Económica Euroasiática (UEEA) como de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). 

La razón es que este nuevo corredor resuelve dos problemas clave para Rusia que surgieron con la histeria de sanciones de Occidente. Pasa por alto la frontera kazaja, donde todo lo que va a Rusia se examina con insoportable detalle. Y una parte importante de la carga ahora podrá ser trasladada al puerto ruso de Astracán, en el Caspio. 

Por lo tanto, Astaná, que bajo la presión occidental ha jugado un arriesgado juego de cobertura con Rusia, puede terminar perdiendo el estatus de centro de transporte de pleno derecho en Asia Central y la región del Mar Caspio. Kazajstán también es parte de la BRI; Los chinos ya están muy interesados ​​en el potencial de este nuevo corredor.    

En el Cáucaso, la historia es aún más compleja y, una vez más, se trata de Divide y vencerás. 

Hace dos meses, Rusia, Irán y Azerbaiyán se comprometieron a construir un ferrocarril único desde Irán y sus puertos en el Golfo Pérsico a través de Azerbaiyán, que se conectaría con el sistema ferroviario entre Rusia y Europa del Este. 

Se trata de un proyecto ferroviario de la escala del Transiberiano, que conectará Europa del Este con África Oriental y el Sur de Asia, evitando el Canal de Suez y los puertos europeos. El INSTC con esteroides, de hecho. 

¿Adivina qué pasó después? Una provocación en Nagorno-Karabaj , con el potencial letal de involucrar no sólo a Armenia y Azerbaiyán sino también a Irán y Turquía. 

Teherán ha sido muy claro en sus líneas rojas: nunca permitirá una derrota de Armenia, con la participación directa de Turkiye, que apoya plenamente a Azerbaiyán.

A la mezcla incendiaria se suman los ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos en Armenia –que casualmente es miembro de la OTSC liderada por Rusia– presentados, para el consumo público, como uno de esos programas de “asociación” aparentemente inocentes de la OTAN. 

Todo esto detalla una trama secundaria de IMEC destinada a socavar a INTSC. Tanto Rusia como Irán son plenamente conscientes de las debilidades endémicas del primero: problemas políticos entre varios participantes, esos “eslabones perdidos” en la vía y toda la infraestructura importante aún por construir. 

El sultán turco Recep Tayyip Erdogan, por su parte, nunca abandonará el corredor Zangezur que atraviesa Syunik, la provincia del sur de Armenia, previsto en el armisticio de 2020, que une Azerbaiyán con Turquía a través del enclave azerí de Nakhitchevan, que atravesará territorio armenio. .

Bakú amenazó con atacar el sur de Armenia si Ereván no facilitaba el corredor Zangezur. Así que Syunik es el próximo gran asunto sin resolver en este enigma. Cabe señalar que Teherán no hará nada para impedir que un corredor turco-israelí-OTAN aísle a Irán de Armenia, Georgia, el Mar Negro y Rusia. Esa sería la realidad si esta coalición con tintes de la OTAN se apodera de Syunik. 

Hoy, Erdogan y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, se reúnen en el enclave de Nakhchivan entre Turkiye, Armenia e Irán para iniciar un gasoducto y abrir un complejo de producción militar.   

El sultán sabe que Zangezur podría finalmente permitir que Turkiye se vincule con China a través de un corredor que transitará por el mundo turco, en Azerbaiyán y en el Caspio. Esto también permitiría al Occidente colectivo ser aún más audaz en su estrategia de Divide y vencerás contra Rusia e Irán. 

¿Es el PIEM otra fantasía occidental descabellada? pero el lugar a observar es Syunik.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente las de The Cradle y Dossier Geopolitico.

FUENTE https://new.thecradle.co/articles/war-of-economic-corridors-the-india-mideast-europe-ploy

Muchos analistas (oxidentalistas) han dicho que lo de la Organización de Cooperación de Shangai los acuerdos de Samarkanda del año pasado -son papel mojado- que el tema BRICS falta mucho aún consolidarse, que occidente aún tiene la sartén por el mango de mundo cuasi unipolar -controlado por la angloesfera- La «realidad que es la única verdad» los pasos de los eje China Rusia de los pasos Irán Rusia, de los acercamiento a los países del sudeste asiatico a China y los cambios en Asia occidental (mal llamado Medio Oriente) demuestra que tras el humo y los ruidos de -la primera guerra híbrida global que se desarrolla en Ucrania-  no dejan de aturdir a las masa occidentales con relatos mientras el mundo multipolar aumenta su presencia global y poderio.

Estas afirmaciones faltas de analisis serios se llevan de bruces con esta nueva realidad de la «Nueva India» que ingresa con fuerza al Sur Global y es un ejemplo para todos los otros continentes el africano y el latinoamericano que se puede romper el sortilejos que nos controlos por lo menos por 3 Siglos. Carlos Pereyra Mele Dossier Geopolitico

La Cumbre del Sur Global de la India es el evento multilateral más importante en décadas

Por Andrew Korybko.

India anunció el viernes que organizará virtualmente la Cumbre Voice Of Global South los días 12 y 13 de enero, lo que se alinea con la ambiciosa visión del primer ministro Modi de que su país lidere al mundo en desarrollo en medio de la transición sistémica global a la multiplicidad que se aceleró sin precedentes. el año pasado. Más de 120 estados están invitados a participar en las diez sesiones que generarán ideas para que esta categoría de países mancomunen sus esfuerzos en la búsqueda del objetivo compartido de mejorar la vida de sus pueblos.

Se espera que las consecuencias persistentes de la pandemia de COVID-19, las emergentes relacionadas con el cambio climático, las continuas dificultades para pagar la deuda y las crisis interconectadas de alimentos y combustible catalizadas por las sanciones contra Rusia de Occidente ocupen un lugar destacado en la agenda. Como el país en desarrollo más grande del mundo y el presidente del G20 de este año, India está en una posición única para dar una voz global a las preocupaciones de sus pares y garantizar que se tomen medidas tangibles para hacer frente a sus desafíos compartidos.

Además, merece ser mencionado que la neutralidad de principios de la India ya ha cosechado el gran dividendo estratégico de convertirla en el hacedor de reyes en la Nueva Guerra Fría entre los mil millones de oro de Occidente liderados por Estados Unidos y el Sur Global liderado conjuntamente por los BRICS y la OCS , del cual es aparte. El camino pragmático iniciado por India al mantener un pie en cada bloque de facto sin hacerlo a expensas del otro es digno de emulación por parte de sus pares, ya que es la mejor manera de maximizar su soberanía durante estos tiempos caóticos.

Al practicar su propia forma de alineamiento múltiple, todo el Sur Global puede unirse como un tercer polo de influencia para romper el estancamiento bi-multipolar de las Relaciones Internacionales caracterizado por la influencia desproporcionada del duopolio de superpotencias chino-estadounidenses . A diferencia de la antigua Guerra Fría, cuando el Movimiento de Países No Alineados estaba impulsado geopolíticamente, el nuevo Movimiento de Países No Alineados informal (“ Neo-NAM ”) que India aspira a reunir está impulsado geoeconómicamente y es completamente apolítico.

La famosa declaración del primer ministro Modi a fines del año pasado de que «la era actual no es una era de guerra» puede servir para inspirar al Sur Global a unirse en la búsqueda del desarrollo pacífico descartando las divisiones políticas en favor de asociaciones económicas mutuamente beneficiosas con todos. Las estrellas proverbialmente se alinearon a favor de la India el año pasado debido a la gran efectividad estratégica de su neutralidad de principios mencionada anteriormente y la nueva presidencia del G20 para darle este papel único .

Solo India tiene la credibilidad como un estado en desarrollo verdaderamente neutral y de buena fe para unir a esta categoría de países en este punto histórico de la historia humana para formar parte de la tripolaridad antes de la inevitable forma final de la transición sistémica global de multipolaridad compleja («multiplexidad»). Este resultado es del interés de todos, ya que hará que las Relaciones Internacionales sean más democráticas, igualitarias, justas y predecibles, ayudando así a contrarrestar el caos que desató la complicada secuencia de eventos del año pasado .

Este gran contexto estratégico significa que la Cumbre del Sur Global de la India es el evento multilateral más importante en décadas, ya que es la mejor esperanza para la humanidad de lograr un progreso positivo frente a tantos acontecimientos negativos en los últimos tiempos. La reunión de tantos países con fines apolíticos y geoeconómicos demuestra que la gran mayoría de la humanidad quiere un desarrollo mutuamente beneficioso que una al mundo en lugar de una mayor competencia geopolítica que solo lo desgarrará.

ANEXO Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores Gobierno de la India

https://www.mea.gov.in/press-releases.htm?dtl/36087/Voice_of_Global_South_Summit

Comunicado Traducido por Dossier Geopolitico

Centro de Medios Cumbre de la Voz del Sur Global 06 enero 2023

En una iniciativa nueva y única, India organizará una cumbre virtual especial los días 12 y 13 de enero de 2023. Esta «Cumbre de la Voz del Sur Global» bajo el lema «Unidad de voz, unidad de propósito» prevé reunir a países del Sur Global para compartir sus perspectivas y prioridades en una plataforma común. Más de 120 países están siendo invitados a participar en esta Cumbre.

La iniciativa está inspirada en la visión del primer ministro Shri Narendra Modi de Sabka Saath, Sabka Vikas, Sabka Vishwas y Sabka Prayas, y está respaldada por la filosofía india de Vasudhaiva Kutumbakam.

India trabajará para garantizar que los valiosos aportes generados por los países socios en las deliberaciones de Voice of Global South Summit reciban el debido reconocimiento a nivel mundial.

Además, la presidencia en curso de India del G20 brinda una oportunidad especial y sólida para que aquellos países que no forman parte del proceso del G20 compartan sus ideas y expectativas del G20. Esto está en línea con la declaración del Primer Ministro de que la Presidencia del G20 de la India se formará en consulta no solo con nuestros socios del G20, sino también con nuestros compañeros de viaje en el Sur Global, cuya voz a menudo no se escucha.

La Cumbre prevé diez sesiones. Se celebrarían cuatro sesiones el 12 de enero y seis sesiones el 13 de enero. Se espera que cada sesión sea testigo de la participación de Líderes/Ministros de 10 a 20 países.

Las sesiones inaugural y de clausura serían a nivel de Jefe de Estado/Gobierno, y estarían a cargo del Primer Ministro. El tema de la sesión inaugural de los líderes es «La voz del Sur Global: para el desarrollo centrado en el ser humano» y el de la sesión final de los líderes es «Unidad de voz, unidad de propósito».

Además, habrá 8 sesiones ministeriales, con los siguientes temas:

• Sesión de Ministros de Hacienda sobre «Financiación del desarrollo centrado en las personas»
• Sesión de Ministros de Medio Ambiente sobre «Equilibrar el crecimiento con estilos de vida favorables al medio ambiente (LiFE)»
• Sesión de Ministros de Relaciones Exteriores sobre «Prioridades del Sur Global – Garantizar un entorno propicio»
• Sesión de Ministros de Energía sobre «Seguridad energética y desarrollo: Hoja de ruta hacia la prosperidad»
• Sesión de Ministros de Salud sobre «Cooperación para construir sistemas de salud resilientes»
• Sesión de Ministros de Educación sobre «Desarrollo de recursos humanos y desarrollo de capacidades»
• Sesión de Ministros de Comercio y Comercio sobre «Desarrollo de sinergias en el Sur Global: comercio, tecnología, turismo y Recursos”
• Sesión de Ministros de Relaciones Exteriores sobre “G-20: Sugerencias para la Presidencia de la India”

Se compartirán más detalles sobre la Cumbre a su debido tiempo.

Los símbolos gobiernan el mundo, representan una realidad más elevada y, por ello, nos empujan más allá de nuestras fuerzas y de nuestra propia realidad. Simbólica puede ser una persona, un objeto o un acontecimiento.

Por Félix Valdivieso (*)

Gandhi fue el precursor y adalid de los movimientos independentistas de toda una generación. La piedra negra de la Meca atrae anualmente en peregrinación a millones de musulmanes. En 1905 Japón derrotó a Rusia, convirtiéndose en el primer país asiático en derrotar a una potencia occidental. Ese acontecimiento cimentó el nacionalismo japonés, y su posterior carrera imperialista.

En este 2022, la India ha desbancado a Gran Bretaña, su antigua metrópoli, como quinta potencia económica del mundo. Quizás esto también sea todo un símbolo de un nuevo orden.

A esto se refería el ultranacionalista primer ministro indio Narendra Modi, al afirmar enfáticamente que la India había dejado atrás a los que la habían gobernado por 250 años y que, más que pasar del sexto al quinto puesto, la alegría estaba en haber dejado atrás años y años de esclavitud. “La oportunidad es ahora. No nos pararemos”, concluía.

Mucho se habla de que el nuevo orden mundial es multipolar pero la realidad es que todavía no hemos roto la inercia bipolar de la Guerra Fría y prácticamente todo se dirime entre China y los Estados Unidos. Es en este contexto en el que el poder blando indio y su aura de país no alineado comienzan a ser necesarios para dirimir los desafíos internacionales a los que nos enfrentamos.

Desde la llegada de Modi al poder, en 2014, la India ha experimentado una mayor asertividad en la manera de interactuar en política internacional, apartándose de su tradicional línea más moderada. Esto se debe a que hay claros indicios político-económicos que apuntan a que tanto su economía como el país en su totalidad se encuentran en una imparable ascensión a la cima.

India, provista de poder nuclear en el patio trasero de China, va a cambiar las reglas del tablero geopolítico internacional, pero todavía ha de perfilar mejor qué tipo de poder blando quiere ejercer.

En contraste, un aspecto sobresaliente del poder blando chino es que hace continuas referencias a su poder duro, especialmente en los últimos años. Eso hace que grandes iniciativas, como la Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, BRI) sean percibidas con desconfianza en lugar de verse como enormes proyectos de mejora de infraestructuras del que se beneficiarán un sinnúmero de países, como señala la politóloga Parama Sinha Palit.

India primero

Políticamente hablando, India está pisando más fuerte que nunca. Su primer ministro ha abandonado la diplomacia de guante blanco y el pasado septiembre no tuvo reparo tanto en evitar a su anfitrión, el todopoderoso Xi Jinping, en los pasillos de su propia casa, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), como en admitir públicamente que ha mantenido conversaciones telefónicas con el Dalai Lama, algo que enerva al gobierno chino.

Por otra parte, se han prohibido en India no solo Tiktok y otras 58 aplicaciones chinas, sino que se ha excluido a empresas chinas de las licitaciones públicas por el 5G.

Desde la guerra sino-india de 1962, de la que India salió mal parada, las relaciones entre ambos países se habían desarrollado más o menos pacíficamente. Eso hasta 2020; ese año fallecieron 20 soldados indios en la frontera con China. Las autoridades indias consideraron que el choque fue la consecuencia lógica de una creciente política de agresión por parte de China. Algo que choca frontalmente con el revivido nacionalismo indio, promovido por Modi, y el renovado estatus económico de esta India emergente.

Es probable que, en el reciente estrechamiento de relaciones indio-americanas, Washington esté aprovechando al máximo la teoría clásica india de Kautilya Rajamandala por la que tu vecino es tu enemigo y el vecino de tu vecino es tu amigo.

Modi, uno de los líderes mundiales con más seguidores en Twitter (el segundo, para ser más exactos), muestra su firmeza y realpolitik también allende sus fronteras. “No es tiempo para la guerra”, le dijo a Putin, al mismo tiempo que, con una mentalidad muy práctica, compra petróleo a Rusia a precio de saldo. India primero, caiga quien caiga, que suele ser una de las primeras manifestaciones del nacionalismo.

Competidores y vecinos

Por mucho que China y la India sean diferentes, comparten, sin embargo, características generales que pueden ser determinantes para el devenir de la humanidad. Para empezar, son civilizaciones milenarias, orgullosas de su pasado, asentadas en un extenso territorio y muy densamente pobladas.

En términos de mercado, la completa incorporación de la India a los canales de producción y consumo internacional dará un vuelco a los índices económicos mundiales en todos los sectores, desde el turismo a la tecnología, como ha ocurrido con China.

El desarrollo indio sigue los pasos del desarrollo chino. Modi ha creado el Made in India, paralelo al Made in China de los años ochenta, acompañado de una batería de medidas económicas con toda suerte de subvenciones e incentivos, destinados a arrebatar a China el título de hub manufacturero mundial.

Sin ir muy lejos, los indios han ganado una batalla tremendamente simbólica contra los chinos. Apple ha anunciado que comenzará a producir su iPhone 14 en la India. Esto supone un cambio radical en la política de producción de la compañía. Antes, Apple solo comenzaba a producir fuera de China cuando tenía comprobado que la producción del nuevo modelo no entrañaba ningún riesgo. Otras empresas están siguiendo los mismos pasos.

Pero es que, además, la compañía de la manzana está estimulando a sus proveedores a que desplacen su producción a la India. Estos movimientos obedecen a que las empresas aborrecen el conflicto tanto como la naturaleza aborrece el vacío. Así que, para evitar las disrupciones en la cadena de abastecimiento derivadas tanto de las tensiones entre China y América como de las políticas chinas de cero covid, las empresas están buscando diversificar sus riesgos desplazando sus centros de producción al Índico.

La India, como su vecino del norte, también aspira a ser un hub tecnológico mundial, pero con características indias.

La transición de China de fábrica del mundo a centro tecnológico fue impulsada en su mayor parte por el Gobierno chino. Primero, fomentando desde la época de Deng Xiaoping que las compañías extranjeras abriesen oficinas en China para generar una atmósfera propicia a la creación de empresas. Y segundo, mandando hornadas de estudiantes a formarse en las universidades americanas.

Graduados indios para el mundo

El modelo indio no ha sido tan teledirigido pero los estudiantes indios abundan en los grados de ciencia americanos. Más de la mitad de los estudiantes internacionales en USA estudiaron carreras CTIM.

Una vez graduados, estos estudiantes suelen acogerse a los beneficios de las leyes de inmigración estadounidenses porque la visa H-1B  permite a las empresas contratar trabajadores extranjeros especializados.

En 2017 el 73,9 % de estas visas fueron otorgadas a indios. China fue segunda, con el 12 %. Por lo que a género se refiere, solo el 20 % eran mujeres indias, frente al 45 % chinas.

Según el ministerio de Educación chino, el 80 % de los estudiantes chinos vuelve a casa. Los emprendedores chinos prefieren crear sus compañías en China: Tencent, propietaria de WeChat; Alibaba, el Amazon de China, o Xiaomi.

Por el contrario, la India tiene el nivel más alto de población viviendo en el extranjero: 17,5 millones, por lo que tiene un problema de retención de talento.

La India es el país con mayor número de CEO entre las compañías top del mundo: Arvind Krishna (IBM), Sundar Pichai (Google LLC & Alphabet), Satya Nadella (Microsoft). El último en incorporarse a esta ilustre lista ha sido Parag Agrawal, CEO de Twitter, nacido en 1984.

Crecimiento imparable

India está lanzada y tecnológicamente sus centros neurálgicos, Chennai, Hyderabad, y Bangalore, están a la vanguardia de los avances tecnológicos en Asia.

Hay una India renovada que compite de tú a tú con los más pintados. El Times of India presumía hace apenas un mes de que, en la primera mitad de 2022, la India batía a China en la creación de unicornios: 14 frente a 11. Esta carrera la lideran los estadounidenses, con 138 unicornios más en el mismo periodo. No obstante, ya se sabe que los números de crecimiento en Asia apabullan.

La India tiene por delante inmensos desafíos políticos, sociales y económicos, como tantas veces se señala, enfatizándolos de tal manera que parezca que es un gigante con pies de barro. El caso es que el axis mundi ha girado definitivamente a Oriente, y que eso mismo se decía en Occidente del meteórico ascenso chino. Y la realidad es que el dragón ha ido batiendo récord tras récord.

De momento, el Gobierno indio confía en que este año la economía de su país crecerá por encima del 7 %, bastantes puntos más que el resto de sus competidores, entre ellos Gran Bretaña, que está luchando para mantenerse alrededor del 3,5 %.

Cada uno de los récords que India está batiendo son símbolos sobre los que el gobierno de Modi se apalanca para dar el gran salto adelante, con características indias.

Los símbolos son misteriosamente capaces de unir magnitudes en contraste y pocos países tienen tantos contrastes como la India.

(*) Chairman of IE China Center, IE University.

Fuente Mercado: https://mercado.com.ar/geopolitica/india-el-despertar-del-nuevo-gigante-asiatico/

El momento multipolar de Modi ha llegado

India, ahora cortejada por todos los bandos, es la clara beneficiaria de la guerra de Rusia.

Por Derek Grossman(*) , analista senior de defensa de Rand Corp. Foreign Policy

En toda crisis, siempre alguien se beneficia. En el caso de la invasión rusa de Ucrania, ese alguien es el primer ministro indio Narendra Modi. Al negarse a condenar a Moscú y unirse a las sanciones lideradas por Occidente, Modi ha logrado elevar la estatura global de India. Cada una de las otras grandes potencias (Estados Unidos, Rusia y China) están cortejando intensamente a India para negar una ventaja estratégica a sus adversarios. Disfrutando de ser el centro de atención, Modi y su gobierno nacionalista hindú seguramente buscarán mantener el impulso. Su objetivo probable es forjar un papel de superpotencia independiente para la India, acelerar la transición a un sistema internacional multipolar y, en última instancia, consolidar su nuevo estatus con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para la India.

Nada de esto niega el hecho de que Estados Unidos se ha convertido en el socio estratégico más importante de India. Las dos naciones han hecho un enorme progreso en los últimos años. Desde 2018, Nueva Delhi y Washington han celebrado cumbres anuales y firmado numerosos acuerdos de seguridad innovadores. Ambas naciones forman parte del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (conocido como Quad), junto con Australia y Japón. En la cumbre Quad en Tokio el mes pasado, Modi se reunióEl presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en persona por segunda vez, complementando las discusiones virtuales en curso de las dos naciones. Nueva Delhi también se unió al Marco Económico para la Prosperidad del Indo-Pacífico recientemente presentado por Washington, que tiene como objetivo intensificar las relaciones económicas en la región sin un tratado comercial formal. A lo largo de su floreciente asociación, India y Estados Unidos, como las dos democracias más grandes del mundo, se han comprometido a canalizar sus valores compartidos (y su interés estratégico en contener a China) para defender el orden internacional liberal basado en reglas.

Pero cuando Rusia invadió Ucrania, India decidió seguir una política ultrarrealista y proteger los intereses indios por encima de todo, sobre todo su profunda dependencia de Rusia en cuanto a equipamiento militar. En lugar de condenar a una nación soberana por invadir y tratar de destruir a otra, una violación indiscutible del orden basado en reglas, India objetó. Al principio, la estrategia del gobierno de Modi parecía destinada a dañar la asociación entre Estados Unidos e India. En marzo, Biden describió el compromiso de India de castigar a Rusia como “ algo inestable ”. A principios de abril, el asesor adjunto de Seguridad Nacional de EE. UU., Daleep Singh, visitó Nueva Delhi y advirtió sobre las posibles «consecuencias» para los países que intentan socavar las sanciones de EE. UU.

Sin embargo, a mediados de abril, la administración Biden había cambiado drásticamente su tono. Biden y Modi se reunieron virtualmente durante el inicio del llamado diálogo 2+2 en Washington. Tras la reunión, quedó claro que Biden había aceptado la posición de Modi. La lectura de EE. UU. señaló que los dos líderes continuarían sus “ consultas cercanas ” sobre Rusia, sin indicios de que Washington estuviera preparado para tomar alguna medida contra Nueva Delhi. Además, India no tuvo que condenar a Rusia ni hacer ninguna otra concesión, como frenar o terminar su importación de petróleo ruso barato.

…Estas tendencias contribuirán al ascenso de India al estatus de gran potencia y cambiarán el sistema global hacia una multipolaridad aún mayor.

Las declaraciones posteriores de la Casa Blanca indican claramente que Washington no presionará más a Nueva Delhi, probablemente por temor a arruinar la cooperación para contrarrestar a China en el Indo-Pacífico. El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken , por ejemplo, dijo en abril que “India tiene que tomar sus propias decisiones sobre cómo abordar este desafío”. Y en Tokio el mes pasado, Biden dijo: “Estoy comprometido a hacer que la asociación entre Estados Unidos e India sea una de las más cercanas que tenemos en la Tierra” a pesar de las diferencias con respecto a Rusia. En su declaración conjunta, solo Biden condenó a Rusia; Modi no lo hizo. Fue el único caso de luz del día deslumbrante entre las posiciones de los dos líderes.

Durante los últimos meses, India también ha preservado sus estrechos vínculos con Rusia al abstenerse repetidamente en las Naciones Unidas cuando los países occidentales presentaron resoluciones contra Rusia. Rusia e India tienen una asociación de larga data que se remonta a la Guerra Fría, cuando Nueva Delhi creía que Washington estaba apoyando activamente a su archirrival Pakistán. India siempre ha apreciado el apoyo de Rusia, particularmente en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el estatus territorial de Jammu y Cachemira ha surgido de manera rutinaria.

India también tiene una larga historia de aprovechar su asociación con Rusia contra su otro archirrival, China, con quien tiene tensiones fronterizas en curso. Durante décadas, India ha comprado armas rusas. Según una estimación reciente, aproximadamente el 85 por ciento del equipo militar de la India es ruso. Según los informes, el mes pasado, la administración Biden estaba considerando 500 millones de dólares en financiamiento militar para India para dejar de usar equipos de fabricación rusa. Washington también, hasta ahora, ha mirado hacia otro lado al hacer cumplir la Ley de Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos a través de Sanciones para la compra de Nueva Delhi del sistema de misiles tierra-aire S-400 de Moscú, lo que sugiere que India es simplemente demasiado importante para Estados Unidos. Estrategia del Pacífico para arriesgarse a enojarlo con sanciones.

India se ha beneficiado aún más del petróleo y el carbón rusos con descuento desde el estallido de la guerra. Aunque el ministro de Asuntos Exteriores de India, S. Jaishankar , bromeó en abril diciendo que India probablemente importa menos petróleo ruso en un mes que Europa en una tarde, las importaciones de petróleo de Nueva Delhi desde Rusia aumentaron considerablemente tras la sanción de Moscú por parte de Occidente. Lo mismo es cierto para el carbón , donde las existencias de la India pueden estar bajando alarmantemente. India ciertamente está agradecida de tener energía rusa para impulsar su desarrollo. Las críticas occidentales a estas importaciones, que se produjeron después de décadas de arengar a la India sobre las emisiones de combustibles fósiles, solo han irritadoel estado poscolonial más grande del mundo, uno que todavía tiene profundas sensibilidades cuando las naciones ricas, de mayoría blanca, parecen decirle que abandone su interés nacional en la seguridad energética y el desarrollo impulsado por la energía.

Para agradecer a Nueva Delhi por su apoyo inquebrantable para proteger a Moscú en las Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, visitó la India en abril. Mientras estuvo allí, elogió el sistema de cambio de moneda rupia-rublo, que proporciona un medio alternativo para realizar transacciones con bancos rusos sancionados. Además, Lavrov dijo: «Estaremos listos para suministrar cualquier producto que India quiera comprar». Y dadas las discusiones en curso de Modi con el presidente ruso Vladimir Putin desde la guerra, Lavrov incluso planteó la posibilidad de que India desempeñe un papel de mediador en la guerra ruso-ucraniana, lo que colocaría a India en una posición muy destacada en el escenario mundial.

Debido a que la postura neutral de India está obviamente en desacuerdo con la política estadounidense, Beijing también ha percibido una oportunidad estratégica para involucrar a Nueva Delhi, con el objetivo principal de alejarla del abrazo cada vez más estricto de Washington. En marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi , fue el primer alto funcionario chino desde 2019 en visitar India, donde hizo explícito el cortejo de Beijing. “Si los dos países unen sus manos, todo el mundo prestará atención”, dijo. En el período previo a la visita de Wang, el portavoz en inglés del Partido Comunista Chino, el Global Times, también adoptó un tono inusualmente conciliador, escribiendo: “China e India comparten intereses comunes en muchos frentes. Por ejemplo, Occidente recientemente señaló con el dedo a India por considerar comprar petróleo ruso a un precio reducido. Pero es el derecho legítimo de India”.

Los funcionarios indios, sin embargo, no estaban preparados para complacer a China en parte debido a los beneficios que recibían al mantenerse neutrales, sobre todo de Estados Unidos. Después de la visita de Wang, Jaishankar preguntó retóricamente : “¿Distinguen y diferencian los estadounidenses entre India y China sobre [sus] posiciones respectivas sobre Rusia en medio de [la] crisis de Ucrania? Obviamente, lo hacen”. A pesar de los lazos más estrechos entre Estados Unidos e India, preservar la autonomía estratégica de India a través de una política no alineada sigue siendo un objetivo de larga data para Nueva Delhi. En el contexto de Rusia y a medida que se intensifica la competencia entre las grandes potencias, esa postura está demostrando ser especialmente beneficiosa frente a China. Además, China e India tienen un conflicto fronterizo persistente.que Nueva Delhi ha argumentado debe resolverse antes de normalizar las relaciones bilaterales. Wang no se hizo ningún favor al detenerse primero en Pakistán y hacer comentarios anti-India sobre el estado de Jammu y Cachemira. En lugar de estar de acuerdo con la postura abiertamente pro-rusa de Beijing, Nueva Delhi decidió seguir adelante con una solicitud china diferente: la participación continua de Modi en el foro BRICS, que se une a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Más allá de las grandes potencias, India esencialmente ha ganado la discusión con países clave en Europa y el Indo-Pacífico. El primer ministro británico, Boris Johnson , por ejemplo, visitó la India en abril y comentó: «Los lazos entre Rusia e India son históricamente bien conocidos, y [las acciones de Nueva Delhi] no van a cambiar eso». La gira de tres naciones de Modi a través de Alemania, Dinamarca y Francia el mes pasado demostró aún más que India no será marginada por su política hacia Rusia. Por el contrario, en las tres naciones, Modi recibió el tratamiento de alfombra roja. En el caso de Alemania, Modi permanece en la lista de invitados para unirse a las naciones del G-7 a finales de este mes en los Alpes bávaros.

Y en el Indo-Pacífico, el primer ministro japonés, Fumio Kishida , cuando se le preguntó acerca de la India en la cumbre Quad del mes pasado, dijo: “Cada país tiene sus propios desarrollos históricos, así como su situación geográfica. Incluso entre países de ideas afines, las posiciones pueden no estar completamente de acuerdo. Eso es natural”. Aunque el nuevo primer ministro de Australia, Anthony Albanese , solo ha estado en el cargo durante unas pocas semanas, se reunió con Modi al margen de la cumbre Quad y se jactó de que las relaciones bilaterales «nunca han sido más estrechas» a pesar de lo que Albanese dijo que eran » fuertes puntos de vista ” intercambiados sobre Rusia durante los procedimientos del Quad.

La guerra de Rusia en Ucrania sin duda ha beneficiado a India ya que las grandes potencias están compitiendo más vigorosamente por el afecto de Nueva Delhi, particularmente Estados Unidos y China. India también ha evitado que su política hacia Rusia estropee las asociaciones con socios clave europeos y del Indo-Pacífico. Estas tendencias, si se mantienen, contribuirán al ascenso de India al estatus de gran potencia y, a su vez, cambiarán el sistema global hacia una multipolaridad aún mayor. Lo que podría descarrilar el éxito de Nueva Delhi es una seria escalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, que finalmente podría obligar a India a elegir bando entre las grandes potencias. Los socios que hasta ahora han tolerado el enfoque distante y realpolitik de India podrían frustrarse porque Nueva Delhi se niega a llevar su peso como una gran potencia emergente. Pero a menos o hasta que esto suceda,

(*) Derek Grossman es analista sénior de defensa en Rand Corp., profesor adjunto en la Universidad del Sur de California y ex informe diario de inteligencia del subsecretario de defensa de EE. UU. para asuntos de seguridad de Asia y el Pacífico. 

Twitter:  @DerekJGrossman

ETIQUETAS: GEOPOLÍTICA , INDIA , NARENDRA MODI , GUERRA UCRANIA

FUENTE https://foreignpolicy.com/2022/06/06/modi-india-russia-ukraine-war-china-us-geopolitics-multipolar-quad/ 

Por Eduardo VIOR TELAM

Lejos de alinearse contra Rusia, como exige Estados Unidos, el gobierno de Narendra Modi se beneficia de la confrontación entre Washington y Moscú incentivando su rol como actor global

Acosado por la crisis política en su país, Boris Johnson llegó este jueves 21 a Nueva Delhi, para forzar la adhesión de su excolonia a la coalición antirrusa. Arribó tres semanas después de la exitosa visita del canciller ruso, Serguei Lavrov, quien a principios de abril cerró en la capital india acuerdos provechosos para ambas partes y un mes tras la visita de su colega chino, Wang Yi, que distendió las relaciones entre ambos gigantes, muy tensionadas desde los choques en la frontera del Himalaya el año pasado. India quiere aprovechar la confrontación entre EE.UU. y Rusia, para proyectarse hacia la primera liga de la política mundial, pero el camino está plagado de escollos y su elite deberá hacer gala de suma prudencia para no pelearse con tirios ni troyanos.

Johnson llegó el jueves a India en visita de dos días y el viernes por la mañana fue recibido en la residencia presidencial de Rashtrapati Bhavan. Más tarde debía reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, y con el primer ministro Narendra Modi. La relación entre Nueva Delhi y Londres fue elevada a Asociación Estratégica Integral durante una cumbre virtual el año pasado y el intercambio comercial entre ambos países se situó en 15.450 millones de dólares en 2019-20, con ventaja para la nación asiática. El Reino Unido es el sexto mayor inversor en India. Según funcionarios británicos, Boris Johnson aprovechará su estancia para impulsar el Tratado de Libre Comercio que vienen negociando desde principios de este año.

Durante su primera visita a India el primer ministro británico ofrecerá ayudar a su anfitrión a reducir su dependencia del petróleo y los equipos de defensa rusos y fortalecer la cooperación en materia de seguridad, tecnología y salud. Sin embargo, Gran Bretaña no tiene suficiente petróleo ni el tipo de equipamiento militar adecuado para vender a India. El Reino Unido era el tercer socio comercial del país asiático a principios de este siglo, pero el año pasado descendió al puesto 17 y no parece en condiciones de recuperar posiciones. Los mayores socios comerciales de India son Estados Unidos, China y los Emiratos Árabes Unidos.
Por las dudas, el portavoz del primer ministro británico ya avisó que Johnson se abstendrá de aleccionar a su colega indio. Las elites y las masas de ese país reciben mal los intentos moralizantes de los occidentales que ven como resabios de una mentalidad colonialista. No obstante, tratan a sus interlocutores con suma paciencia, porque necesitan las buenas relaciones con Estados Unidos, China y Rusia.

De los tres, Estados Unidos es el país más joven y poderoso. Las relaciones entre ambos países han oscilado a lo largo de la historia entre choques y acercamientos. Al atacar EE.UU. a Afganistán en 2001, la complicidad paquistaní con los talibanes llevó a Washington a estrechar sus vínculos con Nueva Delhi. Desde entonces las relaciones indio-estadounidenses se han desarrollado de forma bastante constante. Sin embargo, el pasado 11 de abril, cuando el secretario de Estado Antony J. Blinken y el de Defensa Lloyd J. Austin recibieron en Washington al ministro de Asuntos Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, y a su colega de Defensa, Rajnath Singh, Antony Blinken cuestionó la situación de los derechos humanos en India. Jaishankar respondió inmediatamente que su país también vigila la situación de los derechos humanos en Estados Unidos. Aunque Nueva Delhi ya había dejado en claro que su política exterior se basa en el interés nacional y Washington dice entenderlo, evidentemente la ideología puede más que el interés.

De Estados Unidos los indios necesitan dinero, tecnología y armas. Los estadounidenses, en tanto, quieren que India se convierta en un baluarte contra China, sin tener que invertir ellos fondos ni recursos. Para conseguirlo, intentan regularmente obligar a Nueva Delhi a pagar por el apoyo que le dan, a abrir totalmente su mercado a los productos y servicios norteamericanos, a participar en las iniciativas antichinas y a transformar su modelo de democracia, para adaptarlo a los estándares estadounidenses. Pero, cuanto más presionan, más se resiste India.

Por el contrario, tal como lo ve la elite del gigante surasiático, su país es ya por su propia existencia un contrapeso de China, por lo cual no tiene interés en complicarse la vida entrando en alianzas comprometedoras. El nacionalismo indio no quiere convertirse en un bastión antichino ni en un vasallo estadounidense, sino erigir un fuerte centro de poder asiático y mundial.

Si India se relaciona con Estados Unidos buscando el mutuo beneficio, su trato con China es mucho más complicado. Después de la independencia de India (1947) y de la liberación de China (1949) ambas potencias podrían haberse puesto de acuerdo, pero chocaron por un conflicto sobre el límite trazado por los británicos en 1911, librando en 1962 una guerra que India perdió. En los últimos 60 años indios y chinos no han resuelto la cuestión fronteriza ni superado el sentimiento de desconfianza mutua, pero han aprendido a comerciar con éxito. El año pasado el comercio bilateral entre ambos alcanzó un récord de más de 125.000 millones de dólares. Las exportaciones procedentes de Pekín aumentaron un 46,2%, hasta los 97.520 millones de dólares, mientras que los envíos en sentido inverso crecieron un 34,2%, hasta los 28.140 millones de dólares. O sea que el déficit comercial de India con China aumentó en 69.380 millones de dólares en 2021.

Telam SE

India no busca derrotar a China ni recuperar los territorios perdidos en 1962, sino que Pekín la reconozca como centro de poder paritario. Esto, a su vez, implicaría que China acepte que India tiene una esfera de intereses regionales propia donde China no debe inmiscuirse. Sin embargo, hasta ahora, parece que Pekín no presta suficiente atención a su vecino del sur.

El comercio de Rusia con India es bastante modesto: apenas supera los 10.000 millones de dólares. Sin embargo, Moscú sigue siendo uno de los principales socios de Nueva Delhi. Esto se debe a tres factores: la antigua amistad, la cooperación en industrias críticas y las perspectivas futuras.

La Unión Soviética ayudó en la década de 1960 a India a llevar a cabo un programa de industrialización y a construir una potente industria pesada. Las centrales eléctricas diseñadas por ingenieros soviéticos e indios dieron energía a esta industria, las personas que estudiaron de los libros soviéticos se convirtieron en su reserva de personal y las armas suministradas por la URSS garantizaron su seguridad. La URSS fue neutral en la guerra chino-india de 1962 y apoyó a India en su guerra contra Paquistán en 1971. Estos viejos vínculos están todavía muy presentes en la consciencia nacional india. Durante décadas fue la principal abastecedora de armas del país asiático.

En el ámbito económico, Rusia mantiene sus posiciones en la esfera de la energía nuclear, pero va perdiendo terreno en el campo de la investigación espacial y la cooperación técnico-militar. En parte, las élites indias están tratando de diversificar los vínculos en áreas sensibles, para no repetir la situación de principios de los noventa, cuando tras el colapso de la URSS, India se quedó sin fuente de suministro de componentes para equipos ya adquiridos. Sin embargo, también hay que considerar la incapacidad de Rusia para ofrecer la tecnología y el equipo que India necesita y el creciente retraso del complejo militar-industrial ruso. No obstante, si se ponen en marcha determinados proyectos conjuntos (vehículos aéreos no tripulados, vehículos submarinos, aviación naval), la situación sólo podría revertirse.

No obstante las dificultades, en el proyecto indio de futuro, Rusia aparece como uno de los centros de poder amigos tanto como India en las construcciones geopolíticas de los dirigentes rusos. Ahora que el país eslavo ha perdido acceso a las inversiones y los mercados occidentales, India puede convertirse en punto de transbordo para las inversiones y los bienes occidentales que van a Rusia así como en un mercado para los bienes y la tecnología rusa. En este camino, hace tres semanas ambos países acordaron la venta de 3 millones de barriles de petróleo ruso diarios pagaderos en rublos y rupias. Después de Estados Unidos y China, India es el tercer consumidor mundial de petróleo, del que importa más del 80%. En 2021 compró a Rusia unos 12 millones de barriles de los Urales, lo que hace sólo alrededor del 2% de sus importaciones totales. En realidad, los mayores suministros del año pasado procedieron de Oriente Medio, de EE.UU. y de Nigeria.

Ahora, tras la invasión de Ucrania, hay menos compradores para el crudo ruso de los Urales y su precio ha caído. Aprovechando la coyuntura, entonces, la nación surasiática ha comprado tanto el emblemático Ural, que se embarca desde puertos del oeste, como un raro cargamento de ESPO del Lejano Oriente, habitualmente favorecido por China.

Ambas naciones han acordado asimismo la venta de carbón ruso. En marzo Nueva Delhi compró 1,04 millones de toneladas de las cuales dos tercios procedían de Siberia Oriental. Rusia es el sexto proveedor de carbón coquizable y térmico de India. En tanto, a finales de marzo el ministro del Acero de India, Ramchandra Prasad Singh, anunció que su país tiene previsto duplicar sus importaciones de carbón de coque ruso, un ingrediente clave en la producción de acero. Dijo que India estaba comprando hasta 4,5 millones de toneladas, pero no especificó a qué período se refería. En comparación, en 2021 la UE compró a Rusia 48,7 millones de toneladas de carbón térmico y coquizable, aumentando su volumen de suministro a 5 millones de toneladas al mes en el último tiempo antes de la guerra en Ucrania. Por lo tanto, el intercambio de carbón es muy provechoso para India, pero para Rusia sólo remplaza mínimamente las perdidas exportaciones a Europa.

En las últimas décadas las élites políticas indias han dominado el sutil arte de balancearse entre varios polos, aprendiendo a convertir las diferencias de otras grandes potencias en su beneficio. Si la actual confrontación por Ucrania continúa, empero, India va a tener serios problemas para compatibilizar su entendimiento con Rusia en el manejo de la turbulenta política de Asia Central con su alianza con Estados Unidos y Australia para vigilar el Océano Índico. Además, si Washington se recuesta en el gobierno surgido del reciente golpe de estado parlamentario en Paquistán e India continúa desarrollando su marina al paso actual, India se acercará aún más a Rusia e intentará remplazar a EE.UU. en el Índico. La guerra en Ucrania puede convertir a India en una potencia asiática de primer rango y en una firme aspirante a sentarse a la mesa del poder mundial, pero debe ser paciente y prudente.

#DossierGeopolitico: Esta información destaca todo lo que vimos y afirmamos, en nuestro Diccionario de Seguridad y Geopolítica Latinoamericana -2008-, sobre: 1 Eurasianismo; 2 Asoc. Cooperación de Shangai y la Doctrina Putin. x Miguel Barrios Director, Carlos Pereyra Mele coautor.:

La Entende Ruso/China pasa a Alianza y la incorporación de India son claves Luego de haber visitado Rusia y observado in situ su realidad, creo que, o: «EEUU acuerda un Yalta nuevo con gran detrimento para su poderío global, o tendrá que recurrir a la fuerza para tratar de sostenerse en el podio.» Ahora América latina deberá estar presente unida o desaparece

Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico DG

Modi se adentra en el eurasianismo

La Declaración de Bishkek, emitida después de la reunión cumbre (14 y 15 de junio) de la Organización de Cooperación de Shanghái, dedica una frase alabando la Iniciativa de Cinturón y la Carretera de China: «La República de Kazajstán, la República Kirguisa, la República Islámica de Pakistán, la Federación de Rusia, «La República de Tayikistán y la República de Uzbekistán reafirman su apoyo a la Iniciativa de Cinturones y Carreteras de China y elogian los resultados del Segundo Foro de Cinturones y Carreteras para la Cooperación Internacional (que se celebró el 26 de abril)».

India se mantuvo al margen. ¿Alguna sorpresa aquí? De ningún modo. A plena luz del día, la India había estado gritando y gritando desde la azotea que el BRI no era bueno, que había llevado a la «trampa de la deuda». La condena de la India a la BRI fue tan descortés que bordeaba la grosería  en la era anterior a Wuhan con el entonces Secretario de Relaciones Exteriores S. Jaishankar, una vez incluso llamó al presidente chino Xi Jinping por su nombre en una conferencia internacional en Nueva Delhi y le aconsejó cómo hacerlo. ejecutando su proyecto mascota.

Pero los tiempos han cambiado. India tampoco bloqueó la Declaración de Bishkek ni otros países miembros intentaron empujar el proyecto chino en la garganta de la India. Ni siquiera tuvieron que aceptar estar en desacuerdo. El hecho del asunto es que la condena de la India al BRI se atenuó a las críticas con el tiempo y se suavizó gradualmente a un silencio ensordecedor durante el año pasado. El primer ministro Narendra Modi no prestó atención al BRI en su discurso en la cumbre de la OCS.

En lugar de eso, Modi prefirió trabajar en el «Espíritu de Wuhan», transmitiendo a Xi Jinping en su reunión «extremadamente fructífera» en Bishkek el 13 de junio, que en el período desde abril del año pasado, la comunicación estratégica entre los dos países ha «mejorado» a todos los niveles. y en ese contexto solo algunos de los temas pendientes desde hace mucho tiempo, como la designación de Masood Azhar como terrorista global, podrían resolverse.

Curiosamente, cuando los medios de comunicación de la India insisten en que son los omnipresentes estadounidenses quienes cambiaron la designación de Azhar para la India al criticar a Pekín, ¡Modi le da crédito a la comunicación estratégica entre la India y China! Los vientos de cambio son palpables. Para citar al Secretario de Relaciones Exteriores Vijay Gokhale, «Entonces vemos esto (reunión de Modi-Xi en Bishkek) como el comienzo de un proceso después de la formación del gobierno en India, para tratar ahora las relaciones India-China de ambos lados en un contexto más amplio del siglo XXI y de nuestro papel en la región de Asia y el Pacífico en este sentido «.

La cumbre de la OCS ha sido una revelación. Modi tenía dos reuniones «bilaterales» sobresalientes, con Xi Jinping y el presidente ruso Vladimir Putin, respectivamente, y resaltan que las relaciones de la India con estos dos países se han puesto en una alta trayectoria. Modi y Xi se reunirán tres veces solo durante los seis meses restantes del año. Además, por supuesto, la cumbre informal esperada de Xi con Modi en algún momento del otoño (¿en Varanasi?).

Igualmente, Modi aceptó la invitación de Putin para ser el invitado principal en el Foro Económico del Este en Vladivostok a principios de septiembre y los dos líderes también se reunirán en Osaka en la Cumbre del G20 y en la Cumbre del BRICS. De hecho, Putin también debe visitar India este año para la cumbre anual y también hay algunas conversaciones en el aire con respecto a otra cumbre «informal».

Sin lugar a dudas, la viñeta poco notada de la cumbre de la OCS es que los líderes de Rusia, India y China acordaron celebrar una reunión trilateral dentro del formato RIC, junto con sus cumbres en la vía bilateral. Y, el lugar será Osaka, al margen de la cumbre del G20 (a la que asistirá el presidente Trump y donde se espera una galaxia de líderes occidentales).

Si la diplomacia internacional se entrega al simbolismo, este debe ser uno de los más conmovedores de la política mundial en los últimos tiempos.

El RIC siempre ha sido un trapo rojo para los EE. UU., desde que el gran pensador estratégico soviético y estadista del Kremlin Yevgeny Maksimovich Primakov propuso por primera vez la tentadora idea en 1999. El profundo simbolismo no puede perderse en Trump lo que India está organizando con las dos “potencias” en el planeta, Rusia y Chinaque, según los EE. UU., están trabajando para conseguir un poder en el escenario mundial.

La cumbre de la OCS en Bishkek se convierte en un momento decisivo en la política exterior de la India. Modi se ha mojado los dedos de los pies en el eurasianismo. Su desencanto con la «asociación definitoria» con los EE. UU. solo puede explicarlo en parte. El quid de la cuestión es que Modi está alejando a la diplomacia india de su obsesión con la geopolítica y convirtiéndola en una sirvienta de sus políticas nacionales. Tanto Xi como Putin sienten esto.

El informe de Xinhua sobre la reunión de Xi con Modi versa sobre geoeconomía. Igualmente, uno de los aspectos más destacados de la reunión de Putin-Modi es la invitación rusa a la India para participar en la cooperación en el Ártico. Ahora, China también es un país socio clave para que Rusia cree una «Ruta de la Seda Polar» en el Mar Ártico. Beijing ha anunciado que China buscará inversiones a través de la Ruta del Ártico para fomentar el transporte comercial a través de la Ruta del Mar del Norte de Rusia como parte de la Iniciativa Belt and Road.

De hecho, se trata de una empresa masiva que involucra programas de inversión por valor de billones de dólares, que se destinarán a conectar Asia y Europa por mar para promover un mayor comercio entre los continentes. El Wall Street Journal informó la semana pasada que «China está entrando en el transporte del Ártico a través de una empresa conjunta entre el mayor transportista marítimo del país, Cosco Shipping Holdings Co., y su homólogo ruso PAO Sovcomflot para trasladar el gas natural desde Siberia a los mercados occidentales y asiáticos.

El informe agrega: “La nueva empresa enviará gas natural licuado desde el gigantesco proyecto Yamal LNG de Siberia, en el centro norte de Siberia, a una larga lista de destinos que incluyen el norte de Europa, Japón, Corea del Sur y China. La iniciativa comenzará con una flota de una docena de barcos cisterna para romper el hielo y, según se informa, China Shipping LNG Investment Co. de Cosco operará otros nueve petroleros «

El secretario de Relaciones Exteriores, Gokhale, reveló en su reunión informativa en Bishkek que Modi decidió que India debería comprometerse con Rusia en la región del Ártico de petróleo y gas «y ya hemos comenzado ese compromiso. Una delegación del Ministerio de Petróleo y Gas Natural ya tuvo una discusión con la parte rusa el mes pasado y esto es algo que los líderes consideraron que debemos seguir adelante «. El Viceprimer Ministro ruso y el Representante Especial del Presidente Putin para la región del Ártico, Yury Trutnev llegará a la India el 18 de junio para las conversaciones al respecto. El Diálogo Estratégico Indio-Ruso, que desde nuestro lado está encabezado por el Vicepresidente del NITI Aayog, tendrá lugar en julio.

Basta con decir que el panorama general que surge de todo esto es que Modi está conectando los puntos y creando una sinergia entre la comunicación estratégica de la India con China y Rusia, respectivamente. Es una estrategia audaz pero tiene infinitas posibilidades. Considera lo siguiente.

La entente china-rusa se está convirtiendo rápidamente en una cuasi alianza. Por otro lado, las relaciones de la India con Rusia no solo se han recuperado del abandono de la era de la AUP, sino que están floreciendo en una asociación verdaderamente estratégica en sintonía con el siglo XXI, gracias a la cálida amistad entre Modi y Putin. En pocas palabras, Rusia ocupa una posición única para ayudar a fortalecer los signos incipientes del espíritu de Wuhan que se está convirtiendo en un entendimiento estratégico perdurable entre India y China como dos potencias emergentes con muchos intereses comunes.

El hecho de que Modi y Xi exudaran confianza para acelerar las negociaciones de un acuerdo fronterizo solo subraya que el triángulo Rusia-India-China se ha vuelto muy dinámico. En verdad, la cumbre de RIC en Osaka proporciona el apoyo para el concierto de las tres potencias asiáticas. Sin duda, a Occidente no le gustará lo que está sucediendo

Fuente: https://indianpunchline.com/modi-wades-into-eurasianism/

Publicado el 17 de junio de 2019 por M. K. BHADRAKUMAR