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Ante las próximas derrotas en Ucrania y Medio Oriente y la desdolarización creciente, un EE.UU. dividido ocupa Latinoamérica para frenar a China

Por Eduardo J. Vior(*)
analista internacional

La combinación de previsibles derrotas político-militares, pérdida de competitividad, desdolarización de vastas regiones del mundo y la creciente división ideológica y cultural dentro del campo occidental conducen a un aceleramiento de los movimientos tectónicos que están haciendo temblar el mundo desde hace dos años. En particular, del modo en que se resuelva la lucha por el poder en Estados Unidos dependerá el curso de su confrontación con la República Popular de China por la organización del mundo, es decir, entre la competencia pacífica y la guerra nuclear.

El fracaso de la contraofensiva ucraniana en el pasado verano boreal y la interrupción de las transferencias legales de fondos de Estados Unidos al país europeo permiten aseverar que Ucrania no puede ganar la guerra que inició contra Rusia hace diez años. Después del fracaso de la contraofensiva en Zaporiyia y la pérdida de decenas de miles de efectivos, los avances rusos en Donetsk, Lugansk y Járkov han puesto al ejército de Kiev a la defensiva. 

Fracturada por intensas luchas de poder, que, en realidad, reflejan las diferentes estrategias que compiten en Washington, Ucrania sólo puede retrasar la ofensiva rusa, si construye una eficiente línea defensiva. Aun así, su derrota militar es una cuestión de tiempo. En algún momento de los próximos meses su frente cederá y deberá aceptar las condiciones que Rusia imponga para firmar la paz. Probablemente, en ese momento los servicios occidentales comenzarán una guerra de guerrillas con los restos del ejército ucraniano, pero no podrán ocultar la derrota política y militar de la OTAN.

Entre tanto, en Asia Occidental el Imperio también está retrasando su derrota. Al plantearse objetivos desmedidos y demasiado ligados a la supervivencia personal del primer ministro Benyamin Netanyahu, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se empantanaron en una guerra en varios frentes que no pueden ganar y la masacre contra la población de la Franja de Gaza ha cambiado la visión que… 

la opinión pública mundial tenía de Israel: ahora lo ve mayoritariamente como un Estado genocida.

Mientras tanto, EE.UU. insiste en multiplicar los frentes. Primero, atacó a Yemen junto con Gran Bretaña y un puñado de aliados, pero no pudo evitar que el comercio israelí tuviera que abandonar el estrecho de Bab el Mandeb y se desviará por el Cabo de Buena Esperanza (4.500km más). Las pérdidas del Estado sionista ascienden entre tanto a decenas de miles de millones de dólares.

Al bombardear este viernes 2 bases de milicias pro iraníes en Siria e Irak, los norteamericanos cayeron en la trampa del Eje de la Resistencia liderado por Irán y extendieron la guerra de Gaza

Su presencia en ambos países representa una cuña en el frente de la Resistencia y le permite desde hace doce años robar el petróleo de Siria. Para peor, su Fuerza Aérea esperó cinco días para bombardear, tiempo suficiente para que las milicias vaciaran las instalaciones. Evidentemente, Washington quiso enviar a Teherán una advertencia sin dañarla, pero es peor, ya que los bombardeos justifican a las milicias que los atacan permanentemente en ambos países y amplían la guerra de Gaza.

Después de cuatro meses de guerra, Israel no ha podido vencer a la resistencia palestina, la mitad de sus fuerzas están comprometidas en la frontera con Líbano, la guerrilla palestina en Cisjordania no cesa en sus ataques y los yemeníes han dañado su comercio. 

Además, la división de su liderazgo y la oposición de gran parte de la población al gobierno de Benyamin Netanyahu ponen un serio límite a su esfuerzo de guerra. Si, además, sus aliados occidentales insisten en ampliar el teatro de operaciones, más integral y abarcadora será la negociación que el Eje de la Resistencia imponga a Israel y los norteamericanos. EE.UU. está a punto de perder su hegemonía en Asia Occidental e Israel ha quedado a la defensiva, con el consecuente fracaso de su proyecto expansionista.

La estrategia neoconservadora de guerra permanente es desde la presidencia de Ronald Reagan (1981-89) el correlato necesario de la hegemonía del capital financiero especulativo concentrado, no sólo, porque la guerra continua alimenta la industria armamentista, sino también, porque abrir a los tiros nuevas posibilidades de inversión en el exterior resultaba hasta hace poco más rápido que invertir en el desarrollo de la tecnología y la industria nacionales. Expandiendo la deuda pública se podía comprar todo a precio vil en el exterior y se fomentaba un lucrativo negocio para bancos y fondos de inversión que se enriquecen con las obligaciones del Estado. Además evitaba el crecimiento de clases trabajadoras que luego obligaran a los más ricos a ceder algo de su poder y propiedad.

Cuarenta años de concentración de la riqueza en una ínfima oligarquía super rica creó una mayoría empobrecida e impulsó la resistencia de sectores productivos que consideran tanta guerra un despilfarro y reclaman el cierre del mercado norteamericano para recuperar su competitividad. Razones históricas y anclajes ideológicos hicieron que los neoconservadores globalistas vayan de la mano con liberales universalistas y todo tipo de corrección política (la llamada cultura woke). Quienes defienden el mercado interno, en cambio, se vistieron de reaccionarios, racistas, xenófobos y machistas.

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Desde principios de la década pasada Estados Unidos está irremisiblemente partido en dos facciones irreconciliables. En el comienzo de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre próximo, entonces, la fractura se agravó y el país está en pleno conflicto constitucional por la grave crisis migratoria en la frontera sur. 

En medio de la campaña electoral ambos partidos aprovechan la tragedia de los inmigrantes para ganar puntos. Durante meses se negoció en el Senado un compromiso bipartidista por el cual los demócratas se avendrían a un cierre total de la frontera mexicana a cambio de que los republicanos votarán nuevas partidas de ayuda a Ucrania. Este compromiso se desinfló en la medida en que Donald Trump se fue perfilando como el futuro candidato presidencial republicano. Tanto él como Joe Biden tienen ahora más interés en polarizar que en resolver la crisis. Al hacerlo, empero, llevaron el país al borde de la ruptura.

Los gobernadores de 25 estados (la mitad del país) y los fiscales federales de 26 de ellos han manifestado su apoyo a la rebeldía de Texas contra la orden de la Corte Suprema de EE.UU., para que el estado de la Estrella Solitaria (de su bandera) retire el alambre de púas que ha colocado en un tramo de su frontera con México en el litoral del Río Bravo. La cerca de 48 kilómetros a orillas del río Bravo forma parte de la estrategia del gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, para evitar la llegada de migrantes. Su colega de Florida, el republicano Ron DeSantis, y la precandidata del mismo partido Nikki Haley se han solidarizado con la rebeldía texana.

Demócratas y republicanos insisten en agudizar la fractura del país, sin hacerse cargo de las consecuencias que puedan sobrevenir. En el resto del mundo, en tanto, cunde la desconfianza. 

No sólo Estados Unidos se caracteriza por incumplir sus compromisos y promesas, sino que su división actual permite dudar de la solidez de los compromisos que sus gobiernos contraigan, ya que no se sabe si el próximo gobierno los honrará. 

Si la política estadounidense suscita desconfianza, es lógico que su moneda pierda credibilidad. 

El secuestro de 300.000 millones de dólares de depósitos privados y públicos de Rusia en bancos occidentales como resultado de las sanciones de 2022 y el robo de las reservas áureas de Venezuela en Londres muestran un sistema económico y financiero occidental que incumple sistemáticamente las reglas de la economía capitalista mundial. No puede reclamar previsibilidad quien actúa arbitrariamente y cambia sus decisiones de un día a otro.

Esta pérdida de la confianza de muchos países hacia EE.UU. está llevando a cada vez más naciones emergentes a abandonar el dólar y buscar asociaciones internacionales más respetuosas de las reglas. Por eso BRICS ha duplicado este año la cantidad de sus miembros. La presidencia rotativa rusa de BRICS 10 durante 2024 ha puesto los términos del intercambio entre sus miembros en el tope de agenda. Un grupo de expertos está analizando los posibles mecanismos de pago dentro del bloque, incluyendo las monedas digitales y la interacción de los sistemas de pago, pero por lo pronto se dará prioridad al pago en monedas nacionales. Rusia y China así como Rusia  Irán ya comercian en sus monedas nacionales. Dentro de la Unión Económica Euroasiática se está implementando un mecanismo de conversión entre las monedas nacionales y otros países del Sur están siguiendo el ejemplo. Aunque todavía minoritaria, la desdolarización avanza en el mundo.

Ante su pérdida de influencia en Europa, Asia y África, EE.UU. se está haciendo fuerte en América Latina y el Caribe. 

Mientras acuerda con Ecuador, Perú y Paraguay el ingreso de fuerzas militares, retoma las sanciones contra Venezuela, impide la normalización de Haití, incrementa su intervención militar en Guyana y desequilibra Argentina. El Comando Sur está aumentando la militarización de la región de un modo como no sucedía desde la década de 1970. Al mismo tiempo, la militarización de las fuerzas de seguridad de los países de la región y la intervención de sus ejércitos en tareas policiales desguarnecen el territorio y favorecen a las redes de narcotráfico.

No sólo los recursos minerales, sino especialmente el transporte y las comunicaciones son de especial interés para la intervención norteamericana. Incapacitados para competir con China, los Estados Unidos busca desmembrar los estados latinoamericanos y anular su control del territorio, para impedir a futuro el surgimiento en la región de un bloque defensivo. Cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre próximo, esta política se mantendrá en lo sustancial. 

Sin embargo, esta actitud propia del perro del hortelano es de patas cortas. Quien mucho abarca, poco aprieta. Mucho menos, si no ofrece alternativas de desarrollo a cambio del sometimiento. En algún momento se relaja la vigilancia y/o se combinan dos o más crisis simultáneas y el mecanismo de control salta por los aires.

De acuerdo a la mayoría de las previsiones de los organismos internacionales en la próxima década China superará a EE.UU. como primera potencia del mundo y en 2037 será la mayor economía del mundo. Ya adelantada tecnológicamente a su competidor en 35 de 37 sectores de vanguardia. Aunque EE.UU. sigue teniendo el mayor PBI total, China ya en 2022 lo superó en cuanto al poder adquisitivo por persona. Mientras que en 2023 su PBI creció en 5,5%, la economía norteamericana se incrementó en 2,5% y la del resto de los miembros del G7 permaneció estancada.

En la última década y media China ha sido el motor principal del crecimiento económico del mundo, aportando el 35% del crecimiento del PBI nominal del globo, mientras que Estados Unidos ha contribuido en un 27%. Aunque ambos países tienen un serio problema de deuda pública, las acreencias totales contra China ascendían en septiembre pasado a U$S 47,5 billones, mientras que Estados Unidos debía U$S 70 billones. Para refinanciar su deuda, EE.UU. depende de mantener una política de altas tasas de interés que, si bien benefician a su economía, dañan el crecimiento global. China, por el contrario, sigue aumentando el consumo e incrementando su presencia internacional como forma de sobrellevar la deuda.

La competencia entre ambas potencias se centra actualmente en el comercio, las finanzas y las tecnologías de punta. 

Estados Unidos tiene serios problemas para competir con China en los mercados del Sur Global y por eso busca cerrarlos a las inversiones chinas. Al mismo tiempo bloquea el acceso de su competidor a los últimos desarrollos tecnológicos, aunque sin resultados duraderos. Algo más de éxito tiene en el mercado financiero, si bien, gracias a la ampliación de BRICS 10 y al proyecto de la Franja y la Ruta, la República Popular puede encarar emprendimientos de grandes dimensiones que atraen inversiones importantes.

En la rivalidad entre ambos centros del mundo asoma ya India que, a punto de superar al tercero en retroceso (Alemania)..

…se apresta a disputar con ambos mercados e inversiones. Todavía no representa un problema, pero se prevé que las pujas por desplazar a uno u otro comenzarán antes del fin de la década.

A esta altura de la competencia hegemónica pesan mucho las diferentes estrategias políticas y culturales. Mientras que EE.UU. sigue recurriendo a su fuerza militar y a la imposición de su voluntad, China está desarrollando un entretejido de redes concéntricas y multipolares en las que todos los actores ganan a la vez. Si bien Beijing carece de la ideología universalista de su contrincante, la confianza que genera su tratamiento respetuoso de las diferencias le está deparando grandes éxitos.En el corto plazo, hasta las elecciones presidenciales de noviembre próximo, puede anticiparse que Estados Unidos intentará sostener a la vez el esfuerzo militar en Ucrania, Asia Occidental y en el Mar de la China Meridional. Al mismo tiempo mantendrá la presión sobre América Latina y el Caribe y sobre Europa. En esta sobreextensión de su esfuerzo de guerra reside precisamente su debilidad. Cualquier evento que se produzca en algún escenario de conflicto puede quebrar su línea defensiva y tendrá repercusiones en el resto del mundo. Habrá que armarse de paciencia y estar atentos a cualquier grieta que aparezca en la armadura.

(*) Dr. Eduardo Vior es miembro de Dossier Geopolitico

La masiva protesta del miércoles 24 contra el gobierno de Milei fue seguida en todo Occidente, porque ven en Argentina el laboratorio del ultraliberalismo mundial

Por Eduardo J. Vior
analista internacional

La huelga general y las manifestaciones que este miércoles paralizaron Argentina y pusieron en pie de lucha a 1,5 millones de manifestantes en todo el país tuvieron una resonancia internacional dispar. Mientras que en los medios del bloque euroasiático se informó elogiosamente sobre la medida de protesta, pero no se le dio una importancia excesiva, en los medios del establishment norteamericano y en Europa Occidental tuvo una gran resonancia. Inmersas como están en el enfrentamiento con los neoconservadores, las elites globalistas de izquierda y derecha están todos los días tomando la temperatura del experimento ultraliberal que Javier Milei está realizando en Argentina.

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The New York Times, The Washington Post, El País, Folha de São Paulo, The Guardian, Liberation y La Repubblica, entre otros medios del mundo occidental, siguieron de cerca la jornada de movilizaciones en todo el país. “Argentinos en huelga gritan que ‘la patria no se vende’ contra la agenda liberal de Milei”, publicó el diario brasileño Folha de São Paulo, y desarrolló: “El país mantiene huelga general mientras el Congreso discute un paquete de leyes para desregular la economía”. 

Por su parte, el oficialista El País de Uruguay, señaló lo siguiente: “Tras el inédito paro general en Argentina, la Justicia frenó la reforma laboral de Milei”, en alusión al reciente fallo del fuero laboral que declaró la invalidez de seis artículos del mega DNU.

“Un paro nacional en Argentina pone a prueba las propuestas de Milei”, tituló entre tanto el The New York Times, y en la bajada –algo contradictoriamente- aclaró que “A pesar del caos económico, el índice de aprobación del presidente se ha mantenido alto, o incluso ha subido junto con los precios. Encuestas recientes muestran que el 58 por ciento de argentinos lo apoyan”. El corresponsal no refiere quién hizo tal encuesta, pero todo el artículo está signado por la idea de que hay “dos Argentinas”. Sobre todo, termina citando alarmado el eco que el discurso del presidente argentino en Davos tuvo entre la derecha internacional.

Por su parte, el Washington Post encabezó con “El presidente argentino se enfrenta a una huelga general de un día mientras sus adversarios intentan hacer descarrilar su programa de austeridad”. En ambos matutinos del poder norteamericano se nota una actitud expectante sobre las chances de éxito del ajuste libertario y sobre la capacidad oposita para frenarlo. En ninguno de los dos casos arriesgan opinión, pero destacan la importancia del choque del día 24.

En la prensa británica, a su vez, se observa una clara diferenciación política en el mero registro de la huelga y el acto. Mientras que el conservador The Times ignoró los acontecimientos, el liberal The Guardian tituló “Los argentinos organizan una huelga nacional contra el programa de extrema derecha de Javier Milei”, tomando claro partido contra el gobierno de LLA. También el diario de la City The Economist guardó silencio este jueves sobre la manifestación y el cese de actividades, pero el miércoles ya había publicado “Los sindicatos argentinos prometen una ‘huelga total’ mientras Javier Milei impulsa la reforma económica”. El movimiento sindical aparece como amenazante, mientras que el gobierno ”reforma”. Por su parte, la agencia de noticias Reuters, especializada en noticias económicas, informó que “Los sindicatos argentinos desafían a Milei con una gran huelga y protestas”, o sea, un tono “neutral” y a la expectativa.

Otro fue el tono de la información en Francia. En tanto France24 tituló “Milei enfrenta el primer paro nacional en años, mientras la ‘ley ómnibus’ sigue en vilo”, Radio Francia Internacional (RFI) señaló que “Otro disparo de advertencia contra el nuevo poder ultraliberal en Argentina”. El centroizquierdista Liberation, por su parte, encabezó con “En Argentina, huelga general contra ‘el proceso de destrucción del país’ que ha iniciado Milei» y en la bajada explicó que “Todas las organizaciones sindicales convocaron una huelga general contra la política ultraliberal del presidente argentino. Y a pesar de un protocolo de seguridad especialmente represivo, la movilización parece haber sido masiva.”

El italiano La Reppublica tituló “Argentina, primer golpe contra Milei. Buenos Aires paralizada por las protestas”. Y sostuvo que “500.000 personas en la capital, y otro millón en el resto del país se han cruzado de brazos contra la ‘Ley Ómnibus’ sobre privatizaciones y recortes. El Parlamento pospone el debate una semana”.

Del mismo modo, en España El País tituló que “Decenas de miles de personas protestan en Argentina en el primer paro general contra Milei”.

El paro y la movilización masiva del miércoles 24 despertaron en Estados Unidos y Europa Occidental el interés de las elites globalistas de izquierda y derecha, porque están observando atentamente el desarrollo del experimento libertario en Argentina. De un lado y otro del Atlántico hay elecciones este año y, dentro del abanico de ofertas derechistas que pululan, se destacan las propuestas libertarias impulsadas por la Red Atlas. El interés por el libertarianismo ha crecido después del manifiesto leído por Milei el miércoles 17 en el Foro de Davos y tanto los europeos como los norteamericanos están pendientes de sus resultados.

No se trata de una decisión entre modelos económicos, sino de elegir entre dos visiones sobre la organización y estrategia de Occidente para recuperar la hegemonía mundial. Desde hace dos años la Alianza Atlántica ha sufrido grande derrotas en Europa y Asia, enfrenta poderosos desafíos en África y se ha hecho fuerte en el Continente Americano, donde el Comando Sur está interviniendo por doquier. El levantamiento pacífico del pueblo argentino contra el intento mileísta de golpe de estado puede desbaratar el control imperial sobre el Cono Sur, al mismo tiempo que manda a la cucha a los seguidores de Conan.

Por Omar Ruiz(*)

“… Hoy todo es política internacional, que juega

dentro o fuera de los países, influenciando la vida de las naciones y de los pueblos en forma decisiva”.

Juan D. Perón, La Hora de los Pueblos, 1968

La política exterior de Argentina durante el gobierno del presidente Alberto Fernández, estuvo contextualizada por la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania, el endeudamiento heredado y la sequía; y enmarcada en un mundo de interdependencia hegemónica, transición de la dominación económica- financiera anglosajona hacia el poder ascendente de China, resurgimiento de la geopolítica y el nacionalismo, expresada tanto en la disputa en Asia-Pacífico por el control del Mar de China y Taiwán, como en el anticolonialismo en Africa noroccidental, la guerra en Palestina y la proyección global de la OTAN como alianza ofensiva. En esta etapa analizar y, en el plano regional, por la vigencia de proyectos soberanistas en algunos países de América Latina, los intentos de recrear UNASUR y el debate del acuerdo MERCOSUR-UE; y se caracterizó por promover no sin algunas contradicciones, el interés nacional, los principios de soberanía, multipolaridad, multilateralismo, respeto al derecho internacional, integración regional, e inserción comercial.

Si bien el proyecto de Unión por la Patria fue derrotado electoralmente, en el balance de la política exterior de estos cuatro años se pueden destacar muchos logros, señalar errores y reafirmar desafíos para un futuro gobierno de este espacio político renovado.

En estos cuatro años Argentina estuvo integrada al mundo, tanto a Occidente como a Oriente, lejos de la crítica opositora que hoy gobierna y nos aleja de más de la mitad de la humanidad.

Las acciones del gobierno podrían enmarcarse en lo que Juan Carlos Puig denominó “autonomía heterodoxa”, enfoque apropiado para un país de tamaño medio como el nuestro, que reconoce la existencia de distintas potencias globales, no comparte algunos de sus lineamientos y preserva para sí intereses propios, teniendo presente que: 1) no hay políticas de poder sin poder, 2) que las necesidades del país en términos de intereses comerciales y/o renegociación de deudas implican en algunos casos ciertos condicionamientos geopolíticos y 3) que la política exterior y la política interna se influyen mutuamente según la relación de fuerza entre gobierno y factores de poder. 

Comenzando con la prioridad de la Política Exterior Argentina, respecto de “Malvinas” se desarrolló una política soberana que reafirmó en todo momento nuestros derechos sobre las dichas Islas, como también sobre Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos correspondientes. Se denunció formalmente el acuerdo Foradori–Duncan de 2016 que era perjudicial para nuestros intereses, y se lo desactivó en la práctica en forma previa; además se logró una victoria diplomática sobre el Reino Unido al conseguir la inclusión del tema Malvinas en la declaración de la Cumbre CELAC – UE de 2023. Se crearon y aprobaron por ley, el Consejo de Estado de Malvinas con representación estatal y civil, la nueva Plataforma Continental y la capacitación obligatoria sobre Malvinas, acciones que mostraron la voluntad del gobierno de concientizar y transitar el camino de la recuperación pacífica del ejercicio efectivo de la soberanía sobre las Islas. Argentina, país marítimo, bicontinental y bioceánico debe profundizar sus acciones geoestratégicas y geoeconómicas en Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, por su importancia geopolítica y sus recursos naturales para el desarrollo del país.

El regreso de Luis Ignacio “Lula” Da Silva a la presidencia de Brasil permitió una sintonía fina entre los dos países más importantes de América del Sur sobre cuestiones tales como los desafíos de la multipolaridad, BRICS, UNASUR, CELAC y el proyecto de una moneda común para intercambios comerciales, entre otros temas.

Desde la presidencia Pro tempore de Argentina en el MERCOSUR, se impulsó un fortalecimiento del bloque regional, un aumento en el comercio intra regional, y la construcción de un bloque para contrapesar las asimetrías en las negociaciones comerciales con la Unión Europea y otros Estados. 

Alberto Fernández promovió el diálogo desde el “Grupo de Puebla” apoyando los procesos de integración regional.

Con el presidente Andrés Manuel López Obrador se acordó la iniciativa para la creación de la agencia espacial latinoamericana y hubo numerosas coincidencias en la Agenda de América Latina y el mundo. 

Asimismo, se profundizó la integración con los gobiernos de Uruguay, Paraguay y Chile, con este último se acordó continuar el proyecto de la red de fibra óptica para conectar el sur de nuestro continente con el sudeste asiático.

En estos cuatro años, Argentina, repudió el golpe de Estado en Bolivia, coordinó con México el salvoconducto del ex Presidente Evo Morales y su posterior asilo; apoyó al actual presidente Luis Arce e impulsó la incorporación plena de Bolivia al MERCOSUR. 

La victoria de Gustavo Petro, celebrada por nuestro gobierno, ha sido muy significativa para poner a Colombia en la línea de presidentes comprometidos con la Patria Grande.

El informe “Bachelet” sobre Venezuela tuvo a Argentina en su posición histórica en defensa de los derechos humanos, al mismo tiempo que rechazó a Juan Guaidó como presidente por su origen no democrático e ilegítimo. 

El presidente Alberto Fernández expresó en distintas reuniones, encuentros y foros virtuales, la necesidad de construir un orden mundial más justo y se pronunció por un capitalismo con rostro humano. 

Un logro importante de la gestión ha sido la decisión, demorada, de incorporarse al grupo de países BRICS, como una forma de adherir a los principios de un mundo multipolar y policéntrico. De mantenerse esta decisión, nos permitiría comerciar con un conjunto de países que representan el 22% de la superficie continental, el 42% de la población mundial, el 24% del PBI mundial y contribuyen con el 16% de las exportaciones y el 15% de las importaciones mundiales de bienes y servicios.

Con China, potencia en ascenso y destino principal de nuestras exportaciones, Argentina sostuvo sus relaciones políticas y comerciales no sin titubeos en temas como la energía nuclear y las centrales hidroeléctricas. Durante estos años China ha sido solidaria con Argentina en la Cuestión Malvinas. 

Con EE.UU., la agenda estuvo ocupada principalmente por el tema de la renegociación de la deuda externa, hubo coincidencias en temas como la lucha contra el cambio climático, y disputas por la Secretaría General de la OEA y la presidencia del BID. 

En el caso de Europa se puso un foco crítico sobre el acuerdo comercial MERCOSUR – Unión Europea, analizando su impacto sobre nuestro sector industrial y laboral, no obstante, la negativa de países como Francia para avanzar.

El presidente Alberto Fernández tuvo una diplomacia activa ante los principales países europeos, promoviendo el reclamo por un trato justo con las deudas de los países en desarrollo.

Con Rusia, que también ha manifestado un apoyo permanente a nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, se estrechó la relación a partir de la entrega solidaria de la vacuna “Sputnik” y se coordinó la solicitud de nuestro ingreso a los BRICS. Tenemos por delante el desafío de aumentar el intercambio comercial y avanzar en proyectos de integración espacial, militar y energética. 

Argentina expresó su apoyo al principio de integridad territorial de los Estados ante la intervención militar de Rusia en Ucrania, llamó a un cese de hostilidades, y pidió una mesa de negociaciones para alcanzar la paz en este conflicto, provocado por la pretensión de la OTAN de expandirse hacia las fronteras de Rusia.

En la guerra entre Israel y Palestina, Argentina condenó tanto los ataques del grupo Hamas contra la población israelí como la represalia de Israel en Gaza exigiendo el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario. Este conflicto tiene un principio de solución, en el cumplimiento de las distintas resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de dos Estados. Asimismo, Argentina, en el marco de la operación denominada “Regreso Seguro”, envió aviones Hércules C-130 con destino a Tel Aviv, para evacuar a más de mil argentinos.

Con India nuestro país avanzó en el fortalecimiento de la cooperación bilateral para incrementar el intercambio comercial y las inversiones, muestra de ello es la cifra récord de más de 5600 millones de dólares en el último año. India es el cuarto socio comercial de Argentina a nivel global (considerando el comercio bilateral total), luego de Brasil, China y Estados Unidos, y también cuarto destino de nuestras exportaciones. 

Durante estos años, ha sido evidente la falta de decisión para concretar e implementar algunas “declaraciones”, sirva como ejemplo la demora en la incorporación a los BRICS, la falta de decisión para impulsar el funcionamiento nuevamente de UNASUR, la indefinición en la compra de los aviones caza polivalentes y otras decisiones que debieron tomarse en materia de defensa. Estos titubeos no son sólo atribuibles a problemas presupuestarios, como siempre se intenta explicar, sino, producto de no saber qué hacer, ante las presiones geopolíticas. Es preciso definir, en que áreas y temas se avanzará con cada potencia internacional.

En Argentina el signo político de gobierno ha cambiado, y todo confirma un alineamiento absoluto con el mundo anglosajón, en un regreso a las “relaciones carnales” de los años 90 con la consiguiente pérdida de autonomía en materia de política exterior y las consecuencias económicas por el debilitamiento de las relaciones con China y Brasil. La violencia verbal (agresión al Presidente de Colombia, Gustavo Petro), las concesiones en materia de soberanía en Malvinas (diálogo con David Cameron) y la torpeza diplomática (poner en cuestión el principio de una sola China con el acercamiento a Taiwán), son muestras claras del delirio y la deriva; y de una posición alejada del interés nacional y que conduce claramente al aislamiento internacional.

A pesar del péndulo de nuestra política exterior, seguimos pensando que Argentina debe asumir como Política de Estado, liderar junto a Brasil un proceso definitivo de integración política, institucional, social, energética, militar, financiera, comercial y ambiental que permita a nuestra región convertirse en un actor con capacidad de influencia mundial. Argentina, para poder incidir en los grandes temas de la agenda internacional como la seguridad internacional y la paz, la crisis climática y el cambio energético, la deuda externa, necesariamente deberá hacerlo desde la integración regional. En este camino resulta clave el fortalecimiento del MERCOSUR, recuperar UNASUR y la incorporación definitiva de Argentina a los BRICS, para contribuir a la construcción de un mundo más humano, sostenible e igualitario.

Omar Ruiz

Magister en Relaciones Internacionales

Ex Legislador Provincial Provincia Cordoba

Red de Capacidades Nacionales

Colaborador de Dossier Geopolitico

En su discurso en el Foro de Davos, Javier Milei se la agarró con enemigos imaginarios, mientras los representantes del capital concentrado lo miraban con cierto estupor

Por Gonzalo Fiore Viani integrante de Dossier Geopolitico, para INFOBAE 19/1/2024

En el primer discurso que dio Donald Trump como presidente de los Estados Unidos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, dijo que el futuro le pertenecía a los patriotas y a los Estados fuertes. En su primer discurso como presidente de Argentina, ante el Foro de Davos, Javier Milei decidió decir todo lo contrario, al asegurar que el Estado nunca es la solución, sino un problema. El presidente se la agarró con enemigos imaginarios y no se salvó nadie: afirmó que los nazis, los fascistas, los comunistas, los socialdemócratas, los demócratas cristianos, entre otros sectores de la vida política, “son lo mismo”, ya que todos apuntan al colectivismo y al dirigismo estatal.

Cuando Milei dice que el capitalismo sacó a cientos de millones de personas de la pobreza es cierto, pero lo que omite es que el capitalismo que lo hizo fue el capitalismo fordista, productivo, con fuerte presencia estatal, con dirigentes como Roosevelt y las políticas post New Deal. La curva descendente de inclusión social, y la ascendente de concentración de la riqueza y crecimiento de la desigualdad, se disparó, justamente, a partir del capitalismo financiero y especulador que Milei tanto reivindica: el de Reagan y Thatcher. El único capitalismo que reivindica el presidente argentino es el del gran capital concentrado, quienes lo miraron con cierto estupor mientras daba su discurso en Davos. Nunca habían visto allí semejante despliegue de conceptos erróneos y acusaciones contra todos los líderes mundiales de Occidente.

Sería imposible desmontar, una por una, las falacias del discurso de Milei.

Ni el feminismo entorpece el desarrollo del capitalismo -más bien, todo lo contrario, incluyendo a la mitad de la población en la rueda de la producción y del consumo-, ni el cambio climático es un invento del “marxismo cultural”, ni el Foro de Davos está “contaminado por el socialismo”, ni se puede pensar en un desarrollo capitalista serio solo con el capital privado, sin una interrelación entre el sector público y los privados. Si alguien lo sabe a ciencia cierta a eso, son los mismos asistentes al Foro de Davos. Tampoco resisten análisis las comparaciones que hizo en su discurso el presidente de distintas y heterogéneas expresiones políticas, como la social democracia europea o la democracia cristiana con experiencias totalitarias como fueron el nazismo, el fascismo, o el comunismo soviético.

El presidente no solo atacó al 99% de los dirigentes políticos internacionales, sino que también se burló en su cuenta de la red social X del presidente del foro, el economista alemán Klaus Schwaub, quien lo presentó en su disertación y no puede ser acusado de pertenecer al “socialismo”. Schwab ha expresado su visión sobre la necesidad de una transformación profunda en la forma en que las sociedades y las economías funcionan para abordar los desafíos globales actuales. Su pensamiento se centra en la idea de que estamos en medio de una revolución tecnológica que está transformando fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Schwab aboga por la colaboración entre gobiernos, empresas y la sociedad civil para aprovechar los beneficios de la tecnología y abordar sus desafíos. Schwab ha destacado la importancia de la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa en el desarrollo económico. Su enfoque incluye aspectos como la inclusión social, la equidad de género y la atención a los impactos ambientales. Es decir, todo aquello que fue duramente criticado por el presidente argentino durante su alocución.

Hoy ningún dirigente importante del mundo, ni siquiera los chinos, reivindican el comunismo como la mejor forma de gobierno para el resto de los países. Lo que sí se discute, ya como un problema imposible de ignorar, es la necesidad imperiosa de llevar adelante acciones que contribuyan a revertir o al menos frenar el cambio climático, de profundizar la inclusión de las mujeres y las diversidades sexuales en el marco de un capitalismo con rostro humano, que no profundice las desigualdades, sino que garantice un verdadero piso de oportunidades lo más iguales posibles para todos aquellos que quieran desarrollar su vida en una libertad real y no solo declarativa. Porque no existe libertad cuando existen los monopolios, la concentración extrema de los recursos en pocas manos y el hambre.

El Muro de Berlín y el telón de acero cayeron hace más de 30 años, y en el mundo hoy nadie discute el sistema capitalista y pocos discuten sus instituciones como tal. China es parte del Fondo Monetario Internacional y uno de los principales socios de la Unión Europea y América Latina, con una fuerte interdependencia con los Estados Unidos.

Ninguno de los países supuestamente denominados “comunistas” atacan el sistema capitalista. Quienes critican en mayor medida las instituciones multilaterales son, paradójicamente, dirigentes como Trump, el húngaro Viktor Orbán o dirigentes como la francesa Marine Le Pen, todos referentes del jefe de Estado argentino. Milei, al decir que los principales dirigentes mundiales están “contaminados por el socialismo” también lo hace.

Estar incluido en el mundo hoy no es ser un adalid del bando capitalista de la Guerra Fría, terminada en 1989/1991, sino abogar por un sistema internacional más justo y equitativo. El presidente argentino está empecinado en encabezar un bando de una guerra que terminó hace más de treinta años, con aliados y enemigos imaginarios. El discurso del presidente muestra una retórica que choca con la realidad contemporánea, atrapado en un tiempo que ya pasó. La actualidad demanda colaboración, sostenibilidad y equidad, mientras que Milei se aferra a argumentos desfasados.

En un mundo donde el comunismo no tiene ninguna relevancia, ni siquiera en las películas de Hollywood, la postura de Milei podría aislar a Argentina y dejarla al margen de las transformaciones necesarias para enfrentar los desafíos globales.

FUENTE INFOBAE

https://www.infobae.com/opinion/2024/01/19/la-guerra-fria-termino-hace-30-anos-lo-sabra-el-presidente/

Gonzalo Fiori Viani Analista Internacional

Por Carlos Pissolito de su sitio Espacio Estrategico

  1. A modo de introducción: Muchas veces, nuestro pensamiento va de la palabra escrita a la hablada o, a eb otras, en sentido contrario. Tal es el caso de éste en particular. Sucedió que convocados por el canal de YouTube “El Mercurio” de Antonio Valdez para exponer sobre las crisis de Ecuador y de la Argentina, nos vimos ante la tarea de generar un esquema conceptual que nos permitiera encontrar las llaves de interpretación para tratar de entender ambas situaciones y que pese a algunas obvias diferencias entre ambos países, mostraban unas coincidencias que eran más profundas.
  1. El capitalismo ha evolucionada hacia el turbocapitalismo: Para Werner Sombart, el capitalismo es una «civilización» que tiene sus raíces más antiguas en las grandes ciudades-Estados del siglo XVIII como Venecia, Génova y Amberes en el marco de comercio marítimo con Oriente y que enriqueció a las ciudades italianas, por un lado, mientras, que por el otro permitió a Amberes, ubicada en la desembocadura del río Rin, ser la cabeza de la Liga Hanseática. (1)

Por su parte, Max Weber sin desconocer lo anterior afirmó que el surgimiento del capitalismo moderno data de la Reforma Protestante, más específicamente de su versión calvinista. Para este autor, el espíritu del capitalismo moderno tiene como base a la mentalidad protestante, a partir de que ésta se vio liberada de las restricciones católicas vinculadas con las prohibiciones relacionadas con la usura y al movimiento de las minorías judías. (2)

Como nos explica, Edward Luttwak el creador del término “Turbocapitalismo”, del que luego escribiremos. El capitalismo desde sus inicios y hasta no mucho tiempo atrás supo regular su potencial económico extraordinario con tres modelos diferentes. A saber: (3)

  1. El modelo estadounidense: basado, fundamentalmente, en leyes antimonopólicas que garantizaban la libre competencia y la defensa del consumidor..
  2. El modelo europeo: contenido por una compleja legislación social que proveía a un Estado de bienestar y
  3. El modelo japonés: regulado por su larga tradición histórica del empleo vitalicio y de protección de los trabajadores.

Acto seguido, Luttwak no duda en definir al turbocapitalismo como una versión occidental del comunismo soviético; ya que ambos tienen en común el apoyar a los procesos de destrucción creativa como el verdadero motor de la prosperidad económica. Con la única diferencia de que en los primeros, el sistema confía que esa tarea la cumplan un puñado de megamillonarios emprendedores y los segundos en otro puñado, pero de burócratas estatales. 

Sea como lo queramos ver, la empresa capitalista es una compleja tarea exclusiva y que sólo puede ser emprendida por muy pocas personas; pues no todos los mortales gozamos de las capacidades naturales o adquiridas para convertirnos en un Henry Ford o en un Jose Stalín.

Inicialmente, la ética protestante permitió el desarrollo de un capitalismo gobernado por la modestia. Vale decir por un sistema que se basaba en los preceptos de la predestinación divina y que llevaba tanto a ricos como a pobres a aceptar su destino sin mayores problemas. Esto era así porque:

1ro Los beneficiados por las riquezas materiales no eran otra cosa que los elegidos de Dios,

2do Por el contrario, los pobres no eran culpables de su situación, sólo la consecuencia de no integrar el pelotón de los elegidos.

Pero, no pasó mucho tiempo en que las diferencias entre ambos grupos comenzaron a magnificar en forma exponencial, con ricos cada vez más ricos y con pobres cada vez más pobres y numerosos. Pronto la inicial modestia de no ostentar, fue reemplazada por el culto hedonista de las elites por los más extravagantes lujos y el precario equilibrio de la modestia se quebró. 

Mientras la ética protestante se mantuvo viva en las sociedades occidentales como la base de su “Moral High Ground” la cuestión funcionó; pero como nos alerta Luttwak, alrededor de los años 70, surgió una 3ra categoría; la de aquellos que no aceptaban la teoría de la predestinación, simplemente porque no creían en ella y comenzaron, en consecuencia, a sublevarse -de varias formas- contra el sistema.

Dentro de este último grupo se destacan los carteles de la droga, verdaderas empresas capitalistas y que nada le tienen que envidiar a las proezas de conquistas económica llevadas a cabo, por ejemplo, por la Compañía de la Indias Orientales, durante las Guerras del Opio que asolaron China a mediados del siglo XIX.

Aquí surge un tema central. Como lo vimos al principio las ciudades-Estado italianas fueron las responsables de la creación de ese capitalismo agresivo que fue conquistando mercados y espacios para sus productos e intercambios comerciales. Posteriormente, ese modelo fue replicado, tanto por holandeses como por ingleses con sus célebres compañías orientales. 

Una característica común que las une, es el hecho de que a pesar de tratarse de empresas en manos privadas, contaron siempre con el apoyo del Estado del cual se tratara. Es decir, se convirtieron en una suerte de empresas híbridas ni totalmente privadas ni totalmente estatales. (4)

Lo que nos lleva a preguntarnos cuánto tienen los carteles actuales de privado y cuánto de estatal. Veamos.

Para empezar, hoy por hoy, es impensable que los inmensos flujos financieros que produce el narcotráfico puedan ser manejados fuera del circuito financiero/bancario normal. Lo que nos lleva a concluir que ello no podría llevarse a cabo sin la complicidad de varios órganos de control estatal, desde pasos fronterizos hasta agencias de control de la evasión fiscal.

Para seguir, también podemos advertir una clara distinción a las políticas promovidas, especialmente por los EEUU, respecto de la oferta y la demanda de droga. Mientras se impulsa al combate armado de la primera, el que tiene lugar principalmente en países de la América del Sur con su doctrina militar del descabezamiento; no se toman medidas serias para restringir su consumo en los países desarrollados como los EEUU o Europa. Al respecto, resulta muy aleccionador la lectura de “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley respecto a la existencia de dos tipos de drogas, una para los consumidores pobres que los esclaviza y otra para los ricos que aumenta su creatividad.

Para concluir con este punto, vemos que el rol del Estado es fundamental; pero que se trata de uno bobo y de uno mayormente ausente y que se encuentra bajo el doble ataque de las supraorganizaciones globales que limitan su soberanía desde arriba y la de los actores no estatales que corroen su legitimidad desde abajo. 

Todo ello, se traduce en los hechos en que los Estados nacionales se han visto vaciados, tanto de las herramientas materiales (FFSS, FFAA, agencias de control estatal, sistemas judiciales y carcelarios) y que son los adecuados para librar esa lucha como de la legitimidad necesaria para llevarlas a cabo a partir de doctrinas como el liberalismo o aún más extremas como las del libertarismo que reducen o le nieguen a ese Estado las potestades para hacerlo.

3. A modo de colofón: Nos toca concluir este artículo con la promesa de abrir las puertas de lo que sucede en Ecuador y en la Argentina, al igual que en otros países sudamericanos, en sus relaciones con el turbocapitalismo y el narcotráfico. Para ello nos hemos tomado el trabajo y el lector de leer las llaves de interpretación que permiten su apertura. A saber:

1ro El turbo capitalismo es una evolución lógica del capitalismo y que emerge cuando desaparece su ética protestante primigenia y aflora su natural voracidad por todo tipo de negocios, incluidos los ilegales.

2do Esto no puede realizarse fuera o al margen o sin la falta de control, si se prefiere, de las estructuras formales del Estado actual.

Señalado ésto, podemos inferir que en los mencionados países se han dado los mencionados procesos en forma concurrente. Es decir, el esmerilamiento del Estado y de sus instrumentos coercitivos y de control; a la par de que se ha puesto en práctica la idea de que se debía permitir una libertad absoluta para los negocios a los efectos de materializar un pleno clima de libre comercio, tal como lo proclaman las ideas liberales y libertarias.

Para ello se ha empezado por facilitar o hasta liberar tanto el tránsito de personas como de mercancías de todo tipo, ya sea interno como externo. No es casual que por ejemplo, en Uruguay, el actual escándalo por el avance del narcotráfico se haya iniciado por el otorgamiento indebido de pasaportes uruguayos a notorios narcotraficantes. O que en el Ecuador se haya procedido a dolarizar su economía y ésta sea una causa señalada por su actual presidente Daniel Novoa para facilitar el establecimiento del narcotráfico. 

Igualmente, la Argentina de Javier Milei parecería estar recorriendo caminos similares con una prometida dolarización o si esta no se alcanza con una libre disponibilidad de monedas, especialmente del dólar, tal como ocurrió en los gobiernos de Carlos Menen y que los memoriosos señalan como la apertura de la Argentina al consumo de drogas masivo.

Para finalizar, es bueno recordar que esta situación es susceptible de ser rebatida siempre y cuando el Estado en cuestión y que es atacado o copado por el narcotráfico tenga la voluntad política de hacerlo. Así lo resolvió, por ejemplo, la China humillada tras las Guerras del Opio, cuando el Emperador Daoguang le ordenó a Lin Hse Tsu que combatiera al narco, quien así lo hizo atacando a la corrupción imperial y ordenando la destrucción de más de 20.000 cajas de opio. Además, se tomó la libertad de enviarle una carta a la Reina Victoria​ recriminando su apoyo a la Compañía de Indias Orientales: 

Pero existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho. Por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy graves a los mercaderes y a los fumadores de opio, con el fin de poner término definitivamente a la propagación de este vicio. (…) Todo opio que se descubra en China se echará en aceite hirviendo y se destruirá. En lo sucesivo, todo barco extranjero que llegue con opio a bordo será incendiado (…) 

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Notas:

  1. WEBER, Max. “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Ed. Kindle. 

(2) SOMBART, Werner. “El burgués”. Alianza Editorial, España. Ed. 2006. 

(3) LUTTWAK, Edward. “Turbo capitalism”. Gran Bretaña, Ed. Weidenfeld & Nicolson, 2000. 

(4) La Compañía Británica de las Indias Orientales fue una compañía formada a fines del siglo XVI por un grupo de empresarios ingleses con el propósito de dedicarse al comercio con Oriente para participar del lucrativo comercio de especies. A finales del próximo siglo obtuvo de la reina Isabel I de Inglaterra la Carta Real que le concedió el permiso exclusivo para ejercer el comercio con las Indias Orientales. Los comerciantes ricos y los aristócratas poseían acciones de la compañía. El gobierno inglés no tenía acciones, pero ejercía el control indirecto de ella.

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Referencias:

  1. “Estamos ante un Experimento | Y Ecuador es solo una muestra de lo que viene”.  – https://www.youtube.com/watch?v=KFm4W-WQPmU&list=PLgXEElb3M_xZkb3v6k-KC_8B6OgP9X6Rg
  2. PISSOLITO, Carlos. “Narcotráfico: no a la estrategia norteamericana”. https://espacioestrategico.blogspot.com/2016/04/drogas-narcotrafico-y-libertad.html
  3. PISSOLITO, Carlos. “drogas, narcotráfico y libertad”.https://espacioestrategico.blogspot.com/2017/01/narcotrafico-no-la-estrategia.html
  4. PIA. “Uruguay: el narcotráfico y el gobierno de Lacalle”.  https://noticiaspia.com/uruguay-el-narcotrafico-y-el-gobierno-de-lacalle/
  5. TN. “Daniel Noboa, el candidato que llegó al balotaje en Ecuador: “La dolarización ayuda a los narcos”.https://www.youtube.com/watch?v=kOCIl4ByeEg&t=24s
  6. Revista Digital de Historia y de Ciencias Sociales. http://www.claseshistoria.com/imperialismo/%2Blinzexuopio.htm

Fuente: Publicado en Espacio Estrategico autorizado por el autor para ser publicado en Dossier Geopolitico

https://espacioestrategico.blogspot.com/2024/01/turbocapitalismo-y-narcotrafico.html

Con la incorporación de cinco países la asociación de potencias emergentes duplicó el número de sus miembros y adquirió un peso económico y político insoslayable en el futuro inmediato.

Por Eduardo Vior Analista Internacional colaborador de Dossier Geopolitico

Desde el 1º de enero pasado BRICS tiene diez miembros, habiendo duplicado el número de socios en un abrir y cerrar de ojos. Otros 23 países han solicitado su adhesión1 al pacto de naciones emergentes. La excepción es Argentina, cuyo gobierno libertario rechazó la invitación2 a incorporarse a la asociación. Se especula mucho sobre quién pierde y quién gana con esta ausencia, así como sobre las razones por las que Javier Milei se ha rehusado a ingresar al bloque de potencias intermedias. A juicio de este observador, todos pierden, aunque el foro de países emergentes haya ganado mucho con su agrandamiento y nuestra querida Patria haya quedado varada en seco, cual ballena arrastrada por la marea.

Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía se han incorporado a BRICS de pleno derecho. “Este es un claro indicio de la creciente autoridad de la asociación y de su papel en los asuntos mundiales”, señala la información publicada este 1° de enero por la Presidencia de Rusia, Estado que acaba de asumir la presidencia rotativa del bloque3. Después de anunciar la incorporación de los nuevos asociados, Vladímir Putín declaró que “cada vez hay más partidarios y Estados afines que comparten los principios subyacentes”.

El mandatario ruso subrayó como mayores prioridades para su liderazgo pro tempore la interacción en el campo de la ciencia, la alta tecnología, la salud y la ecología, así como la cultura, el deporte y los intercambios juveniles. Además, Putín resaltó que la dirección de su país tendrá como lema “fortalecer el multilateralismo para un desarrollo y una seguridad equitativa”. El mandatario dijo que durante su presidencia se adoptarían “todas las medidas posibles” para que, “preservando las tradiciones y guiándonos por la experiencia acumulada por la asociación en los años anteriores, contribuyamos a la integración armoniosa de nuevos participantes en todos los formatos de sus actividades”. El presidente ruso indicó también que a los otros países que han pedido incorporarse se les ofrecerá la “categoría de Estados socios”.

En la actualidad, el bloque representa 42% de la población del planeta, 30% del territorio y 23% del PBI global. También concentra 42% de la producción mundial de petróleo y 55% de las reservas de gas natural. Estos datos muestran el potencial de BRICS, para impulsar la desdolarización de las transacciones internacionales que ya se ha puesto en práctica en numerosos acuerdos bilaterales, como los firmados entre Rusia y China utilizando el yuan y el rublo, y entre Brasil y China4, con sus respectivas monedas. La creación de sistemas de pago alternativos es precisamente uno de los focos de la presidencia rotatoria rusa en el grupo.

Además del 42% de las reservas de petróleo, los 10 países que integran BRICS producen 68% del uranio enriquecido del mundo y predominan masivamente en el desarrollo de recursos renovables: sólo China concentra 55% de las inversiones mundiales en energías limpias y 70% en paneles solares. Brasil, por su parte, tiene la matriz energética más diversificada del mundo.

Seguramente, en la medida en que el bloque crece e incorpora países de tradiciones, sistemas, creencias y liderazgos muy variados, será muy difícil hacerlo funcionar establemente de acuerdo a normas geopolíticas y comerciales más justas, sostiene el analista internacional venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein5. Según él, BRICS debe concentrarse en alcanzar una verdadera reforma del sistema monetario y comercial internacional, especialmente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

A su vez, según el profesor Fulufhelo Netswera6, de la Universidad de Durban (Suráfrica), dijo a Sputnik, es probable que Rusia “lidere iniciativas para fortalecer la arquitectura de seguridad de los BRICS, tanto económica como política”“Es prudente que la presidencia rusa de los BRICS dé prioridad a mecanismos prácticos para abandonar completamente el dólar estadounidense como medio de comercio internacional”, agregó Netswera.

Además del enorme peso que BRICS adquiere ahora en la economía de la energía, el bloque acaba de sumar a importadores netos de cereales como Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), lo que prácticamente equipara dentro del grupo la producción y el consumo de los principales cereales. La asociación, entonces, podría crear su propia plataforma comercial intercambiar cereales dentro del grupo sin utilizar el dólar estadounidense7, tal como propuso recientemente una carta de la Unión Rusa de Exportadores de Cereales al Ministerio de Agricultura. Según la organización, los cinco países que antes componían BRICS produjeron durante 2023 un total de 1.170 millones de toneladas de cereales (42% de la producción mundial) y consumieron 1.100 millones de toneladas (40% del total mundial). Tras la ampliación, en tanto, el grupo producirá 1.230 millones de toneladas anuales (44% del monto global) y el consumo se acercará a la producción, es decir, 1.220 millones de toneladas (también 44%).

“El 25% del comercio mundial de trigo se hace con trigo ruso”, ejemplificó ante Sputnik Vladímir Petrichenko, director general de la empresa analítica ProZerno. “Del mismo modo, más de 25% del comercio de maíz se hace con grano brasileño. Además, cerca de 58% del comercio mundial de soja se realiza con la producción brasileña”, agregó. “China es el mayor comprador mundial de maíz y trigo, Egipto, por su parte, es un gran comprador de trigo, aunque en menor medida que compra 12 millones de toneladas al año. Ahora se ha añadido Arabia Saudita, el principal comprador de cebada. Pero aun así, las materias primas clave son el trigo, el maíz y la soja. Y para todas ellas los países que se incorporaron en enero ofrecen un mercado enorme”, destaca el experto.

Los países BRICS representan una gran parte y en algunos casos más de la mitad del mercado de estos productos agrícolas, señaló el experto. “En resumen, esta fruta está madura para ser recogida”, subrayó Petrichenko.

En base a estos datos el presidente de la Unión Rusa de Granos, Eduard Zernin, propuso la fundación de una Bolsa de Cereales de BRICS que haría la competencia al monopolio que ejerce la Bolsa de Chicago. En su opinión, Moscú podría ser el proveedor de última instancia”, al que “podrían unirse más adelante otros exportadores netos”“Estamos en condiciones de crear nuestra propia plataforma de negociación con liquidaciones en cualquiera de las divisas de los países BRICS y, en el futuro, en una divisa de compensación especial en Rusia o en uno de los países con un sistema financiero sólido y una divisa libremente convertible distinta del dólar”, argumentó Zernin.

Sin embargo, crear un ente de esta naturaleza requiere una estrecha colaboración entre operadores públicos y privados. Una vez abandonado el dólar estadounidense, el grupo tendría que elegiruna moneda de compensación adecuada.

Según la opinión de Petrichenko, los países hostiles a Rusia se resistirán enérgicamente a este proceso. “[Rusia] ya ha desplazado considerablemente a EE.UU. y la UE en el mercado del trigo”, señaló el experto. “Brasil también ha superado a EE.UU. en el mercado del maíz. Al menos ahora Brasil exporta más maíz que Estados Unidos. Y en el mercado de la soja es desde hace tiempo el número uno. Por lo tanto, habrá una resistencia y un sabotaje muy fuertes por parte de los comercializadores que están perdiendo posiciones», añadió.

En este contexto se entiende fácilmente por qué para algunas empresas exportadoras de commodities es imprescindible que en Buenos Aires haya un gobierno reaccionario que frene a toda costa la incorporación de Argentina a BRICS: las pocas grandes corporaciones que controlan la exportación de cereales argentinos (Cargill, Oleaginosa Moreno, Cofco, Bunge, AGD, ADM, Dreyfus y ACA) son más empresas rentísticas, que medran con el intercambio y se enriquecen especulando en dólares, que emprendimientos productivos. Si Argentina saliera de la zona del dólar y entrara en mercados regulados con espacios limitados para la especulación, se hundiría su negocio principal. Por eso financiaron a un candidato que propone atarnos al dólar. Para los países miembros de BRICS, la no incorporación de Argentina al grupo supone la pérdida de un jugador importante en el mercado alimentario mundial y un futuro gran exportador de gas. Por ello, China se apresuró a reorientar sus compras de soja hacia Brasil8. Muy probablemente, en el futuro próximo los países de BRICS castiguen al régimen oligárquico de Buenos Aires aumentando sus compras dentro de la asociación. Para el bloque de países emergentes el no ingreso de Argentina implica una pérdida importante, pero para nuestro país probablemente sea una catástrofe añadida al caos que está provocando el régimen golpista.

Eduardo Vior Analista Internacional

Entrevista que me realizara el primero de enero de 2024 el periodista Afredo Guruceta para su programa «Con Sentido Común» para el Canal C de Cablevisión y por Flow de Personal en toda Argentina y Uruguay

En dicho programa analizamos los problemas globales que se arrastran de 2023 y que harán metástasis para un occidente en franco proceso de crisis muy especialmente el mundo de la esfera anglosajona. Conversamos del cambio tectónico que está en proceso de profundización con la ampliación de los BRICS originales a los BRICS + con la llegada de Arabia Saudita, Emirato Árabes Unidos, la República Islámica de Irán, la República de Egipto y la República de Etiopía lamentando que por una acto de irracionalidad ideologista el gobierno de Javier Milei impide que Argentina se incorpore a ese exclusivo Club de potencias en crecimiento.

Hablamos de que la MULTIPOLARIDAD exige a sus integrantes tener la potestad de la SOBERANÍA, ejercerla para integrar ese grupo de Potencias Emergentes y que infelizmente la administración de Milei (que no tiene ningún cheque en blanco para ejercer el poder ya que solo logró rozando un 30% de la población con su voto directo y se ve reflejado en los puestos de Diputados y Senadores nacionales) con sus primeras medidas va en contra de cualquier sistema de soberanía nacional ya que abrió al país a la injerencia económica del capital extarnjero que se verá reflejado en lo político social a la brevedad.

Los invitamos a ver la entrevista en video por el Canal de YouTube de «Con Sentido Común»

Buen 2024

Carlos Pereyra Mele 

Este deterioro en la Unión Europea ha estado marcado por una crisis económica profunda, causada por haber seguido absolutamente todas las directrices que Washington dio a Bruselas para enfrentar a la Federación de Rusia. Así lo entiende el director de Dossier Geopolítico Carlos Pereyra Mele.

Javier Benitez de Radio Sputnik entrevista a Carlos Pereyra Mele

AUDIO

Europa ‘no existe’

Según Pereyra Mele, «el problema de la Unión Europea [UE] es que siempre careció de política exterior, porque se la marcan desde EEUU y Reino Unido». «No tiene política de defensa, porque la manejan EEUU e Inglaterra a través de la OTAN».

Pero los problemas estructurales y de soberanía del bloque comunitario no se detienen allí. En este sentido, el analista añade que «en política monetaria, [la UE] tiene una moneda propia que va a la zaga de lo que pasa con el dólar, y que a su vez se ha visto con fuertes cimbronazos desde el año 2012, cuando hubo una fuerte crisis del euro, a partir de la cual empezó a darle a la maquinita [imprimir billetes] para seguir sobreviviendo con una moneda que cada vez vale menos«.

«Todo ese combo ha hecho que la UE deje de ser la alternativa que supuestamente soñaron sus fundadores, que era crear un poder continental y enfrentarse a las otras potencias continentales, como EEUU, China, Rusia y la misma India», concluye Pereyra Mele.

El experto explica que «los cambios tectónicos que durante 15 años se vinieron analizando, exponiendo, a nivel internacional, se han acelerado, se han profundizado y hoy en día están en una clara demostración de que el mundo realmente ha cambiado. Lo que era en su momento una tesis, con una antítesis – que eran los grupos occidentales que intentaban imponerse, como siempre había sido, sobre el sur global–, ha dado como resultado una nueva situación».

«Esta nueva situación es que el sur global ha logrado empezar a salir de la tradicional dependencia histórica a la que lo sometió Occidente. El sur global no es una posición geográfica, es una demostración de que vuelven a surgir muchos pueblos que fueron dominados, colonizados, controlados, explotados, en muchos casos, tremendamente atacados, como fueron los viejos imperios asiáticos, especialmente el de China, el de India, etc., así como numerosos pueblos africanos. Y todo eso pareció que era a perpetuidad, y la realidad es que la historia no se detiene, y fue marcando una nueva realidad que arranca en este siglo XXI», detalla el analista.

Pereyra Mele concluye que «los BRICS son una versión contrapuesta al proyecto anglosajón norteamericano y sus socios europeos de beneficiarse con la globalización. Ahí podemos encontrar a los BRICS».

Mi última columna del año 2023 de Política Internacional, para el programa de «Ayer y Hoy» de Radio Belgrano AM650 de BsAs, que conduce el periodista Miguel De Renzis, donde en una apretada síntesis analizamos los temas que seguirán instalado en el 2024 y los grandes cambios mundiales en pleno desarrollo. Lic. Carlos Pereyra Mele – Director de Dossier Geopolitico    

AUDIO

https://ar.radiocut.fm/radiostation/belgrano650/listen/2023/12/29/08/20/00/

Por Sebastian Schulz Analista internacional

El nuevo presidente argentino, Javier Milei, y su gobierno, deberán posicionar la política exterior ante la emergente nueva configuración histórica a escala global, de la cual se espera un alineamiento restaurador hacia el orden que ahora defiende Washington y sus aliados, y la cual navegará entre certezas, limitaciones y contradicciones

El ballotage realizado el pasado sábado 19 de noviembre dio como ganador al candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, con poco más del 55% de los votos válidos, frente a poco menos del 45% de su contrincante, Sergio Massa. La decisiva elección encontró enfrentados no sólo dos modelos de desarrollo (o antidesarrollo) nacional, sino también dos miradas sumamente disímiles sobre la inserción de Argentina en el mundo.

El candidato de la coalición “Unión por la Patria”, Sergio Massa, proponía una profundización de los alineamientos geopolíticos que el gobierno nacional había llevado adelante entre 2019 y 2023. La pandemia de Covid-19, que tuvo consecuencias profundamente adversas en la economía nacional, encontró a la Argentina frente a la necesidad de estrechar lazos con países emergentes y en desarrollo, quienes fueron los primeros en brindar los insumos necesarios para reconstruir un sistema de salud golpeado por las políticas de desfinanciamiento del ex presidente Mauricio Macri. China, Rusia e India fueron los países que aportaron la mayor parte de las vacunas que permitieron inmunizar primeramente a los habitantes del país de forma gratuita.

Entre 2019 y 2023, además, Argentina formalizó su incorporación al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, firmó el Memorándum de Entendimiento para la incorporación del país a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y solicitó, gestionó y consiguió la inclusión del país en el bloque BRICS, el principal espacio de coordinación de los países emergentes más importantes del orden internacional.

La ilegítima e irresponsable deuda de 57 mil millones de dólares que Macri había tomado con el Fondo Monetario Internacional en 2018 dejó al gobierno de Alberto Fernández escasos márgenes de maniobra en política monetaria. Entre 2019 y 2023, Argentina debió afrontar millonarios vencimientos de deuda y renegociar gran parte de la misma. Sumado a ello, la histórica sequía que afectó al sector agrícola nacional agravó la escasez de divisas que el gobierno nacional proyectaba que ingresen al país vía exportaciones. La guerra en Ucrania, en tanto, afectó las cadenas de suministros de los mercados energéticos y alimentarios, dos de los principales recursos con los que cuenta el país. Estas situaciones limitaron la capacidad de la coalición gobernante para acomodar los descalabros económicos heredados del gobierno macrista, y fueron parcialmente resarcidos por los intercambios de divisas (swaps) realizados con China, que llegó a representar el 56% de las reservas internacionales brutas que posee el Banco Central argentino y fue utilizado, entre otras cosas, para cancelar vencimientos con el FMI.

Reuters

Javier Milei, en tanto, dejó en claro desde un principio cuáles serán sus principales alineamientos internacionales. Según él mismo afirmó, el gobierno que asumió el 10 de diciembre de 2023 se alineará con el “mundo libre” occidental, principalmente con los Estados Unidos y con Israel. De este modo, dará por concluida la articulación con los países emergentes y en desarrollo, no formalizará su ingreso al BRICS y se distanciará de los gobiernos progresistas que hoy son mayoría en la región.

Por otra parte, y utilizando una retórica supuestamente “ultraliberal”, Milei afirmó que va a “cerrar” el Banco Central para avanzar en la dolarización de la economía nacional. Pero la propuesta de Milei no implica eliminar las regulaciones estatales a la política monetaria nacional, sino que supone trasladar la soberanía monetaria a la Reserva Federal de los Estados Unidos, que es la que en la práctica toma las decisiones sobre el curso del dólar estadounidense. Por otra parte, Milei intenta de esta manera ayudar a sostener la tambaleante hegemonía del dólar estadounidense, una primacía que Estados Unidos consiguió a sangre y fuego, pero que en los últimos años ha venido perdiendo ante el crecimiento del dinamismo económico de nuevos Estados emergentes.

La política internacional, la verdadera política

El ex presidente argentino Juan Domingo Perón dijo alguna vez que “la verdadera política es la política internacional”. Con una profunda mirada geopolítica, Perón era consciente de que la estrategia de desarrollo nacional de un país no podía desconocer las correlaciones de fuerza entre las principales potencias internacionales y los cambios tectónicos que atraviese un orden mundial específico.

En este marco, es necesario preguntarnos cuál es el estado de situación del orden internacional en el que asume la presidencia argentina Javier Milei, cuales son sus condicionantes y cuales son las posibilidades de éxito de sus alineamientos geopolíticos.

El orden internacional experimenta actualmente un proceso de triple transición sistémica: una transición del poder desde el Norte Global (expresado en los países del G7) al Sur global (expresado en los BRICS), una transición del centro del dinamismo económico global desde el Atlántico hacia el Pacífico y una transición civilizatoria desde el Occidente hacia el Oriente

Reuters

En primer lugar, Estados Unidos ha dejado de ser el centro del dinamismo económico global. Ya en 2016 China superó al país norteamericano en tamaño de su PBI medido según paridad del poder adquisitivo del salario, y se encamina para 2027 a superarlo también en el PBI nominal. Pero, además de la comparación cuantitativa, debemos mirar también la composición de ese PBI, ya que China se ha transformado en el motor manufacturero global, al expresar más del 28% de la manufactura producida en el mundo (más que Estados Unidos, Alemania y Japón juntos), mientras que Estados Unidos posee una economía fuertemente financiarizada, que estuvo al borde de la recesión a principios de 2023.

Pero este no es solo un fenómeno que incluye a China y Estados Unidos. Los países BRICS superaron en 2023 en tamaño de sus economías a los países del G7, y lo mismo podemos decir del Asia Pacífico en su conjunto, que pasó a ser ya en 2013 la región más dinámica de la economía global.

Estados Unidos, en este marco, ha venido perdiendo paulatinamente la capacidad de “ordenar” (ejercer su hegemonía) al resto del orden internacional. Si en la década del ’90 se decía que la potencia norteamericana ofrecía “palos y zanahorias” (en términos gramscianos, coerción y consenso), para 2023 solo tiene para ofrecer “palos”. La crisis económica estructural que atraviesa Estados Unidos (y que tuvo su manifestación más cruda durante el estallido de la burbuja especulativa en 2008) derivó en que el país no tenga prácticamente nada interesante para ofrecer al mundo. Los grandes tratados globalistas de asociación transpacífica y transatlántica impulsados por Barack Obama fueron tumbados por Donald Trump, y la suntuosa iniciativa Build Back Better World anunciada por Joe Biden en 2021 y que prometía destinar 40 billones de dólares en infraestructura para 2035 quedó prácticamente en la nada.

En contraposición, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China se ha posicionado como la principal herramienta del Sur Global para hacer frente a sus déficits de infraestructura. A través de la “Nueva Ruta de la Seda”, China no solo ha aportado miles de millones de dólares en la construcción de puertos, aeropuertos, redes ferroviarias, carreteras, represas hidroeléctricas, parques eólicos y solares, etc., sino que también ha promovido un nuevo modelo de relaciones internacionales basada en el beneficio mutuo, el diálogo de civilizaciones y la prosperidad común. Tanto éxito ha tenido la iniciativa, que más de 150 países del mundo ya se han incorporado a la misma.

Pero la articulación y coordinación de los países emergentes y en desarrollo, por supuesto, no se limita a su participación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sino que asimismo han creado foros y organizaciones internacionales para aumentar sus capacidades de poder y autonomía frente a la avanzada de occidente. Entre ellas, se destacan la Organización para la Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática, la Unión Africana y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Además de estos espacios, es ineludible mencionar aquí al bloque BRICS, que se ha posicionado en estos últimos años como el principal foro de coordinación de los países emergentes. Desde su primera cumbre en Ekaterimburgo en 2009, los BRICS han manifestado explícitamente la necesidad de que los países emergentes y en desarrollo tengan más voz y participación en los asuntos globales, y han demandado construir un nuevo tipo de relaciones internacionales recuperando los cinco principios de coexistencia pacífica, entre los que se encuentran el respeto por los modelos de desarrollo adoptados por cada país, el respeto por la soberanía y la integridad territorial, la no injerencia en asuntos internos de los Estados y la paz como único método legítimo de solución de los conflictos.

Por ello, no debería sorprendernos (pero tampoco pasarse por alto) que más de 40 países emergentes y en desarrollo hayan solicitado formal o informalmente su inclusión al BRICS entre 2022 y 2023. Incluso, aliados históricos de Estados Unidos, como Arabia Saudita, han solicitado su membresía. Hasta el presidente francés Emmanuel Macron pidió silla para participar de la última cumbre de Sudáfrica, donde se definió la ampliación del bloque.

Por el contrario, el supuesto “adalid” del “mundo libre”, los Estados Unidos, tanto bajo la anterior administración de Donald Trump como en la actual de Joe Biden, ha impulsado un arsenal de sanciones a empresas e individuos considerados “peligrosos” para los intereses nacionales de los Estados Unidos. Además, el Estado norteamericano ha restringido o directamente prohibido a sus empresas comerciar bienes considerados “estratégicos” con determinados países, y ha establecido aranceles (impuestos) a productos específicos para proteger su industria nacional. Estados Unidos, en este marco, ha utilizado la primacía del dólar como moneda hegemónica para imponer sanciones y bloqueos a cualquier Estado que se proponga un mínimo proceso de insubordinación.

Pero, hay que decir, la utilización de sanciones, intervenciones bélicas y diversos tipos de reprimendas a países en desarrollo es expresión de la debilidad de Estados Unidos para disciplinar al mundo emergente, una capacidad que ostentó durante gran parte de la década del ’90 pero que hoy definitivamente ha perdido. Ni siquiera sus anunciadas “Cumbres por la Democracia”, que tenían el objetivo de alinear occidente contra los BRICS y el resto del Sur global, han surtido efecto.

En este contexto, el mundo emergente está actualmente “escapando” del dólar. Si para 1999 más del 70% de las reservas mundiales de divisas estaban en dólares, ese número hoy ha bajado a menos del 60%. Ese porcentaje, lógicamente, ha sido ocupado por otras divisas, entre ellas el Euro y el Yuan chino. La estrategia de los BRICS no es implosionar de un día para el otro la primacía del dólar, sino ir desarmándola lentamente, para que no produzca un cimbronazo en el orden económico internacional.

Para ello, han comenzado paulatinamente a impulsar el comercio en monedas nacionales, tanto en el marco del BRICS ampliado como de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), la Unión Económica Euroasiática, entre otros. Incluso grandes países reservorios de energía, como Irán y Arabia Saudita, han decidido comerciar en Yuanes con China y, en el marco de las sanciones estadounidenses a Rusia, la India decidió comerciar con ese país en monedas locales. Es por ello que Javier Milei busca salvaguardar la primacía del dólar, que ha sido el principal sostén de la hegemonía norteamericana y actualmente está en proceso de declive.

¿Alineamientos contradictorios?

A su vez, y a la par de su férreo alineamiento a Washington, Milei parece querer intentar conciliar frentes geopolíticos que, a primera vista, resultan incompatibles o, al menos, problemáticos entre sí. Esto se debe a que su alineación internacional con el eje en Estados Unidos, implica asumir posturas en cierta (o total) medida contradictorias dentro del mismo país norteamericano y de su órbita de Estados subyacentes, como la Unión Europea o Australia. Este desafío se manifiesta en la marcada división en temas específicos de suma importancia, como el debate entre el globalismo y el nacionalismo, la política exterior hacia Ucrania y Rusia, el proteccionismo y la industrialización, así como la actitud hacia la democracia liberal, cuestiones que generan notables discrepancias entre las élites occidentales, que en lo único que parecen estar de acuerdo es en su anticomunismo, su rechazo al multipolarismo y su actitud en contra de China como superpotencia ascendente.

 Matias Baglietto / Reuters

De este modo, la simpatía de Milei hacia figuras como Jair Bolsonaro, Viktor Orbán de Hungría, Vox de España o el propio Donald Trump, podría entrar en contradicción con su aparente postura pro-Zelenski o anti-Rusia respecto a Ucrania. De hecho, el propio Donald Trump aseguró hace un tiempo que la cuestión de Ucrania no estaría entre sus prioridades en el caso de retornar al gobierno y el Partido Republicano ha bloqueado en repetidas ocasiones la ayuda militar norteamericana al país europeo.

Todo esto plantea un eje problemático de posibles incoherencias, desencuentros o desafíos en la política exterior de este nuevo gobierno encabezado por Milei y sus aliados políticos respectivamente.

Los escenarios para el nuevo gobierno

Más allá de sus pretensiones y de sus declaraciones de campaña, Milei asume el gobierno nacional condicionado por un contexto internacional que va a contramano de sus alineamientos internacionales. Milei puede aspirar a ubicarse dentro del occidente geopolítico y aceptar la subordinación al plan del Norte global, pero encuentra un mundo donde ese Norte global se encuentra atravesando una crisis de hegemonía estructural.

En ese sentido, el gobierno de Milei probablemente navegue entre varios escenarios posibles para su rumbo en materia internacional. En primer lugar, su idea original es plegarse linealmente a las órdenes de sus jefes norteamericanos, que demandarán la desarticulación del ya golpeado aparato industrial argentino, avanzar hacia la dolarización (de facto o de hecho) de la economía nacional, el remate a costo cero de las empresas estratégicas del Estado y la ruptura de relaciones geopolíticas con las potencias emergentes y en desarrollo. En este escenario, el gobierno de Milei depende en gran medida de una vuelta de Donald Trump (o de alguno de los halcones del Tea Party del Partido Republicano) al gobierno de los Estados Unidos en las elecciones de 2024. Una nueva victoria de los Demócratas, más proclives a apoyar candidatos de la derecha “progresista”, probablemente implique una merma del apoyo internacional a Milei.

Por otro lado, en segundo lugar, Milei enfrenta un problema importante, y es que si pretende deshacerse del mercado chino, deberá recibir un apoyo financiero de Estados Unidos que el país del norte es incapaz de hacer en este momento. Al igual que ya pasó en la década del ‘90, el gobierno de Milei probablemente espere contar con fondos recibidos por el remate de las empresas estratégicas del Estado, como la petrolera YPF, la fábrica de satélites ARSAT, el sistema ferroviario, entre otras. Pero si la movilización popular le impide (por lo menos parcialmente) llevar adelante esta política, Milei se verá obligado (como ya lo hizo el ex presidente brasilero Jair Bolsonaro) a pedir disculpas por todo lo que dijo del país asiático, implorar “volver a fojas cero” y continuar con los negocios heredados del gobierno anterior. Principalmente, aquellos ligados a la exportación de alimentos, energías renovables y algunas obras de infraestructura civil, las cuales benefician a las empresas ligadas a Mauricio Macri y a otras que fueron parte de los apoyos recibidos por Milei. Por supuesto, de ninguna manera se espera que continúen los acuerdos en sectores estratégicos, como el nuclear, tecnológico, entre otros. Esto mismo aplica al BRICS, bloque al cual la canciller Diana Mondino ya informó que Argentina, por ahora, no ingresará. Pero, en el caso de que el Partido Republicano no gane las elecciones de 2024, o que no haya una nueva oleada de golpes de Estados que pongan a aliados neoconservadores en algunos de los países de la región, la nueva cancillería libertaria podría reevaluar su pertenencia al bloque, aprovechando que el mismo no impone condiciones a la política doméstica, y que incluso Bolsonaro fue parte del mismo.

Más allá de los pretendidos alineamientos internacionales explícitos de Javier Milei, el nuevo presidente libertario deberá hacer uso de la realpolitik para administrar su estrategia internacional. Es que el mundo en el que asumirá Javier Milei ya no es el mismo que el de la década del noventa.

Sebastian Schulz

Licenciado en Sociología. Becario Doctoral del CONICET. Docente UNLP y UNLa. Investigador del Centro de Estudios Chinos (IRI-UNLP) y del Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE). Integrante del Grupo de Trabajo de CLACSO «China y el mapa del poder mundial» y «Geopolítica, integración regional y sistema mundial»

Publicado en Presente Global: https://presente.global/javier-milei-argentina-y-el-nuevo-orden-global.html