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La Unión Europea [UE] todavía necesita importar gas natural licuado [GNL] ruso para evitar un shock energético, aun cuando un grupo de estados miembros busca prohibir las compras de combustible a Moscú. Así lo ha advertido el regulador energético del bloque comunitario.

JAVIER BENITEZ entrevista al Director de Dossier Geopolitico CARLOS PEREYRA MELE

Los que iban de superados

Rusia es ahora mismo el segundo mayor proveedor de GNL del bloque después de EEUU y representó el 16% de las importaciones totales el año pasado. Los 15,5 millones de toneladas de GNL ruso comprados por los países de la UE el año pasado fueron casi un 40% más que el total en 2021, según Kpler, un proveedor de datos.

Tras el ataque terrorista contra los gasoductos Nord Stream, según detalla el periódico Financial Times, en gran parte de los países de la UE han amortiguado su alejamiento de los gasoductos provenientes de Rusia desde donde llegaba el recurso energético, aumentando sus compras de GNL del gigante euroasiático y de otros proveedores.

«Es evidente que los proveedores de petróleo y gas —también de uranio, carbón y otras fuentes energéticas tradicionales— siguen siendo los mismos de toda la vida: o parten de la península arábiga, o salen de las fuentes rusas, o de algunos países como Venezuela y otros africanos como Nigeria, pero siguen siendo los mismos. El consumo internacional no se ha paralizado, con la agravante de que toda esta oleada de sanciones [antirrusas] […], supuestamente era el arma mortal con la que se iba a vencer a la Federación de Rusia en su confrontación final con la OTAN», observa el Dr. Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico.

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El analista advierte que, en este contexto, «la economía rusa, según el propio Fondo Monetario Internacional [FMI] y la mayoría de los grupos económicos occidentales, está en franco crecimiento de desarrollo y mejorando».

«Lo que [antes] se vendía a Europa a raudales y a precios baratos, que eran los productos energéticos rusos, quedó definitivamente en el pasado. Hoy sabemos perfectamente que Europa necesita sí o sí el gas –del cual hay pocos proveedores con capacidad importante de exportación en el mundo–, a pesar de que se cortó las manos, se suicidó, al haber hecho esa ruptura histórica con la Federación de Rusia, y que hoy se ve fuertemente en las implicancias de una economía [europea] con tremendos retrocesos, sin crecimiento, y que cada día que pasa está afectando más a la calidad de vida de sus ciudadanos», concluye Pereyra Mele.

En tiempos borrascosos, peligrosos y con tambores de guerra de fondo, es cuando la prudencia debe ser la mejor herramienta para no ser involucrado en conflictos “lejanos” y “distantes” del Interés Nacional de la Argentina, en su momento de mayor debilidad del País tanto en lo: político, económico  y social y mas en el área de la Defensa Nacional, la administración de Javier Milei arrastra a la argentina a posiciones antagónicas con su tradicional postura diplomática y de política internacional de neutralidad entre los grandes bandos en pugna por el Nuevo Orden Mundial (NOM), en pleno desarrollo, que siempre nos caracterizó y que además fue muy positiva para la Argentina porque la neutralidad en la I y II Guerra Mundial permitio el desarrollo de la industria con tecnologías y ciencias propia que a la postre nos beneficio a toda la sociedad…de todo ello conversamos y analizamos hoy 15 de Abril del 2024 con el Periodista Alfredo Guruceta en su programa de Tv por cable “Con sentido común” que se difunde por canal “C” de cablevisión y por Flow 539 en todo el País y Uruguay.

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

Por Enrique Lacolla de su sitio web Perspectivas

El gobierno pronuncia su inflexión pro-norteamericana. La carestía prosigue, el frente político-sindical se arremolina pero no se mueve mucho y la opinión pública sigue dando muestras de paciencia.

Despótico e intransigente con los débiles y servil con los fuertes, Javier Milei tiene una faceta tiránica en su personaje. Esperemos que no se trate más que de una vocación por revestir el  “physique du role” y no de una arraigada pulsión autoritaria. Por estos días tuvo otra ocasión de insinuar ese carácter de dictador en germen, al menos en la faceta servil.

Luego de no asistir a la conmemoración del 2 de abril en Ushuaia para participar en cambio de un acto frente al cenotafio que guarda el nombre de los caídos, en la Plaza San Martín, se precipitó a la provincia austral para presentar sus respetos a la jefa del Southcom, la generala Laura Richardson, que había descendido al lugar no sabemos exactamente para qué, pues no ha habido una reseña completa del sentido de sus actividades en su nuevo viaje a nuestro país. Sí se publicó que en reuniones a cuatro bandas entre la generala, el ministro de defensa argentino, la canciller Diana Mondino y el embajador norteamericano, quedó confirmada la firma de una carta de intención para la compra por Argentina de 24 cazas F-16, de fabricación estadunidense, más otro dedicado a la instrucción de los mecánicos que los sirven,que hasta ayer fueron parte de la dotación de la fuerza aérea de Dinamarca. Estos aviones, que tienen cerca de dos décadas de servicio, vienen a suplantar los JF 17 chino-paquistaníes también de cuarta generación, pero nuevos, cuya adquisición estaba a medias comprometida por el gobierno anterior.

El viaje de Richardson a Tierra del Fuego, sin embargo, saltó a la prensa cuando el gobernador de esa provincia, Gustavo Melella, expresó su rechazo a la visita y se solidarizó con los veteranos de Malvinas que habían manifestado su repudio por la presencia de un alto jefe militar de un aliado de Gran Bretaña. Pues Estados Unidos ejerció una influencia hostil y decisiva en el desenlace del conflicto librado en el Atlántico Sur en 1982.

Cuando Milei tuvo noticia del gesto del gobernador se precipitó a Tierra del Fuego en una actitud que no puede ser interpretada de otra manera que como un pedido de excusas. De paso encontró otra ocasión para disfrazarse de militar y exhibir su vocación “occidental y cristiana” reafirmando la pertenencia de Argentina a la línea orientada por Estados Unidos e Israel.

La frecuente mención al estado judío precisamente en el momento en que este se encuentra realizando prácticas inequívocamente genocidas en el territorio de Gaza no inmuta a nuestro presidente, acostumbrado a trastocar los elementos de la realidad de acuerdo a lo que son sus conveniencias o al grado de candor del público que lo escucha.

Los motivos de la visita de la generala Richardson a nuestro país, más allá de los circunloquios y silencios de las autoridades, son, con todo, transparentes.

Ella misma se ha ocupado en más de una oportunidad de puntualizar el valor que el entero subcontinente que reviste para su país con sus enormes reservas minerales, energéticas, ictícolas, hidrográficas y boscosas, y con el Cono Sur como llave de la comunicación bioceánica y puerta de acceso a la Antártida. En consonancia con el viaje de la generala el gobierno Milei hizo saber que las obras de la cuarta usina nuclear argentina que cuenta con apoyo chino (Atucha 3) quedaban paralizadas por falta de presupuesto (“no hay plata”), y que se activaba en cambio la construcción de una base norteamericana integrada a la base argentina ya existente en Tierra del Fuego, mientras se disponía la programación de una visita de inspección a la estación china de observación del espacio profundo sita en Neuquén. Esta instalación es similar a otra de la Unión Europea aposentada en Malargüe, que no ha recibido sin embargo la misma atención.

Los F-16

No quisiera opinar sobre asuntos que escapan a mi competencia, pero habría que cuidarse de emitir juicios demasiado apresurados e influidos por el pragmatismo político en torno al asunto de la reconstitución de la caza supersónica para la Fuerza Aérea Argentina. Aunque es evidente que la compra de los F-16 concuerda con la orientación pro-norteamericana del gobierno Milei, también es verdad que era una hipótesis que rondaba incluso durante las gestiones de Agustín Rossi y Jorge Taiana al frente del ministerio de Defensa. Según la revista Zona Militar (zona-militar.com), la Fuerza Aérea habría jugado un doble juego con el tema hasta conseguir que la oferta norteamericana incluyese una propuesta superadora referida a los sistemas de armas que portarán los cazas. En cualquier caso, la llegada a la Casa Rosada de un candidato tan claramente sesgado a favor de la alineación con los angloamericanos inviabilizaba la opción china. Había que llenar ese grave hueco en nuestro sistema de defensa y eso, mal que bien, parece haberse logrado, después de largos años de postergaciones, con la compra de los Fighting Falcon.

Ahora bien, el tema no se agota ahí.

El nudo de la cuestión está vinculado a cuál será, en definitiva, la opción estratégica de la Argentina: si elegirá alinearse definitivamente con el bando anglosajón, o si procurará valerse con cierto grado de autonomía en un mundo multipolar. No se puede cambiar cada cuatro años de lado y suponer que los aviones también pueden cambiar de marca. Cualquier elección en materia de defensa involucra tecnología, logística, actualizaciones e infraestructura, toda una parafernalia que gravitará pesadamente en la determinación de la política exterior de cualquier país. Lo cual demuestra, por si todavía hiciera falta, que no se puede vivir indefinidamente divididos por una grieta.

La crisis crece

El gran rival de Estados Unidos, China, y el bloque de las economías emergentes que encaran su desarrollo a partir de criterios contrapuestos a los del capitalismo financiero, están haciendo retroceder a la economía norteamericana.

Hasta aquí el imperialismo estadounidense no ceja en su propósito de imponer su hegemonía sobre el conjunto del globo. En consecuencia, en los años recientes ha enfatizado su ofensiva contra el binomio de naciones que más amenazan su supremacía, China y Rusia, ayudado por las reminiscencias de la guerra fría y por el temor que estas ejercen sobre la población europea. Basándose en estos miedos y explotando la que parece ser la irremediable mediocridad de su dirigencia, Estados Unidos aprovechó el conflicto en Ucrania –que fue buscado, inventado y fomentado por el gobierno de Barack Obama- no sólo para alinear a la Unión Europea en contra de Rusia sino para forzarla a deteriorar su economía. Al incremento en el gasto militar se sumaron las sanciones contra Moscú, que a la postre, lejos de dañar, sirvieron para potenciar la economía rusa al consolidar la relación con China y al activar la producción interna, mientras que Europa sufría el brutal encarecimiento energético que supuso el reemplazo del gas ruso por la necesidad de importar gas licuado desde Estados Unidos o desde fuentes controladas por este. La voladura del gasoducto Nord Stream presuntamente consumada por los servicios de inteligencia norteamericanos con la colaboración de Noruega, terminó por redondear la ecuación al no ser resistida ni denunciada por los aliados de la Unión, que más bien se confirmaron en su resolución de enfrentar a Rusia atribuyéndole intenciones expansivas que, si existen, no son otra cosa que una réplica a la política de cerco que la OTAN puso en práctica no bien caída la Unión Soviética.

Es un hecho que a partir de la decisión del Kremlin de frenar el hostigamiento occidental con la ocupación parcial de Ucrania, la situación global se ha tornado más crítica. Parece evidente que se está entrando a un período de conflictividad creciente, que se exterioriza en este momento en diversas áreas, cada una de ellas calificada por características peculiares que motivan asimismo respuestas diferenciadas en el seno del sistema imperial. Grosso modo se pueden distinguir tres áreas de conflicto crítico: Ucrania, medio oriente y el estrecho de Taiwán. No son por cierto los únicos lugares del globo afectados por la guerra, pero son críticos porque son los únicos donde un agravamiento de la situación puede arrastrar a un choque a las potencias mayores.

De los tres, Medio Oriente quizá sea el que califica mejor para ser un escenario susceptible de incendiarse: hay una presencia física en el terreno de tropas de Estados Unidos; y su más estrecho aliado, Israel, está poseído por un furor expansivo que sólo puede explicarse porque la derecha israelí, que controla el gobierno, percibe que la oportunidad de fundar el Gran Israel con que siempre ha soñado está en tren de desvanecerse a medida que cambian las cartas del juego e Irán se convierte en parte de una constelación de estados –Rusia, Turquía, Arabia Saudita, China- destinada a eclipsar su gravitación como agente provocador del binomio angloamericano y a constituirse más bien en una molestia por el hecho de perseguir sus propios objetivos. Desde luego, habrá que ver cómo impactaría en estas coordenadas un eventual triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales previstas para noviembre.

Más allá de la locura que puede permear a la política israelí en tanto punta de lanza de la estrategia occidental en la región, hay un elemento en ella que debería ser recuperado por nuestros gobernantes, en especial por nuestro presidente, que tan proclive se manifiesta a convertirse al judaísmo y que tan propenso es a identificar a la democracia israelí como el non plus ultra de la libertad. El estado hebreo es furiosamente nacionalista, nace de una experiencia socialista y cuida su independencia, incluso contra sus aliados, con una intransigencia moderada por el tino político, rasgos que deberían ser absorbidos por los estamentos de los que se nutre el corpus administrativo de este país.

La facción de este actualmente en el poder entre nosotros, por el contrario, está formada por los herederos más desenfadados del cipayaje, que tienen introyectado un desprecio hacia nuestras clases populares que viene de lejos, de un esnobismo anticriollo y antiespañol que ya se percibía en Sarmiento, sólo que ahora desprovisto de los sueños de grandeza que tenía el sanjuanino y también de su aliento y de su talento literario.

Los riesgos que corren la estabilidad social y la integridad territorial de nuestro país son enormes en este momento. Aunque todavía la opinión pública parecería no caer del todo en la cuenta, la realidad es que la batalla entre las fuerzas contrapuestas en el mundo ya ha comenzado y nosotros –a nuestra escala y por supuesto desde nuestro lugar en el globo- no podremos escapar a ella. 

LA SEGREGACIÓN INTERNA Y EL AISLACIONISMO EXTERNO QUE AMENAZAN ARGENTINA son los preocupantes temas que trata en su columna del Club de la Pluma, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en medio de la guerra híbrida global fragmentada de EEUU y sus socios, contra Asia, que afecta de pleno a nuestros territorios tan llenos de riquezas. Con un Occidente decadente y deambulando sin rumbo, sin doctrina y sin respuestas a semejante desafío. Con el único argumento belicista de “invertir” en la industria armamentística pero con menos poder real, político, militar, industrial, tecnológico o científico. Y con Argentina sufriendo una espantosa crisis económica y social por el gobierno de Milei, que está transformando al país en una entelequia geopolítica, o lo que es peor, en una nada misma.

Y también denuncia y analiza la reimplantación, a manos de anglosajones y europeos, de un viejo complot imperial instigando al secesionismo interno de Argentina en tres o cuatro regiones “independientes” que les permita garantizarse el control de las mismas, destruyendo la fuerza del estado y las estructuras provinciales y para anular su función de organizador social, político, estratégico y geopolítico. Y para asegurarse con la división del país, la fácil enajenación y expolio de los recursos naturales. Un proceso de destrucción nacional gestado en el intento del presidente libertario de acumular autoritariamente la suma de los poderes del estado, en lo que estarían colaborando los actuales gobernadores afines a este ejecutivo extremista.

AUDIO

También aborda las graves consecuencias del AISLAMIENTO INTERNACIONAL DE ARGENTINA en el proceso de cambio global y analiza los puntos claves donde Milei comete errores importantes en el manejo de las relaciones internacionales:

  • Romper relaciones comerciales con China y Brasil, los dos principales socios comerciales de Argentina en el mundo.
  • Abandonar los BRICS+ siendo un socio preferente de la mayor organización comercial del nuevo mundo en alza, para ubicarse en la lastimosa “cola de ratón” del mundo occidental en decadencia.
  • Posicionarse incondicionalmente con Israel y Netanyahu, haciendo a Argentina cómplice indirecto del genocidio palestino en contra de la mayoría de los estados del mundo.
  • Declararse admirador de un “perdedor” como Zelensky, meter al país en guerra y en el bando perdedor, a la vez que se enfrenta sin beneficio al bloque asiático.
  • Provocar conflictos con Colombia, Bolivia, Chile y Venezuela.
  • Rogar ayuda de Biden para créditos del FMI y viajar a EEUU a dar el apoyo a su enemigo Trump.
  • Permitir, en concordancia con Washington, la ocupación territorial por Inglaterra del Mar Argentino sobre el Atlántico Sur, para su usufructo de las reservas pesqueras, petroleras y de cualquier otra riqueza.

Finalmente, Pereyra Mele concluye con que es tiempo de que “los argentinos vayan a por las cosas”, sino la segregación, el secesionismo y la disolución serán un escenario probable.

Eduardo Bonugli (Madrid, (17/03/24)

LA POLITICA EXTERIOR DE MILEI

Milei retuiteó una publicación que habla de «la dictadura de Lula» y hay presión para que Brasil llame a consulta al embajador

https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/milei-retuiteo-una-publicaron-que-habla-de-la-dictadura-de-lula-en-brasil/

Con la ruptura con China y Brasil que propone Milei, Argentina perdería u$s 22.000 millones

https://lmdiario.com.ar/contenido/431365/con-la-ruptura-con-china-y-brasil-que-propone-milei-argentina-perderia-us-22000-

La Cancillería busca contener el malestar de la Casa Blanca tras los gestos de Javier Milei a Donald Trump

https://tn.com.ar/politica/2024/03/14/la-cancilleria-busca-contener-el-malestar-de-la-casa-blanca-tras-los-gestos-de-javier-milei-a-donald-trump/

Milei llama “comunista asesino” a Petro y Colombia llama a consultas a su embajador en Argentina

https://elpais.com/america-colombia/2024-01-26/milei-llama-comunista-asesino-a-petro-y-colombia-llama-a-consultas-a-su-embajador-en-argentina.html

La fuerte crítica de Nicolás Maduro a Javier Milei: “Eres un error fatal en la Argentina”

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/la-fuerte-critica-de-nicolas-maduro-a-javier-milei-eres-un-error-fatal-en-la-argentina-nid16012024/

Venezuela prohíbe a los aviones argentinos sobrevolar su espacio aéreo

https://www.bbc.com/mundo/articles/cv2yvrvwj11o

AUDIO DE LA COLUMNA SEMANAL DE POLÍTICA INTERNACIONAL DE LOS DÍAS VIERNES EN RADIO BELGRANO AM650 DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES DEL DIRECTOR DE DOSSIER GEOPOLITICO PROF. LIC. CARLOS PEREYRA MELE

https://ar.radiocut.fm/radiostation/belgrano650/listen/2024/03/15/08/22/00/

Por Enrique Lacolla sito Perspectivas

Los problemas argentinos se agravan vertiginosamente con la gestión Milei. Inflación, caída brutal de la productividad, crisis de las obras sociales, pobreza y desempleo reciben ahora el impacto de la criminalidad asociada al narcotráfico.

La sociedad argentina está trabajada por un proceso de decadencia que a mi entender arranca de 1955, cuando se pronuncia la reacción oligárquica y las fuerzas que pugnaban por revertirla se revelan incapaces de volcar la balanza en su favor. Se abre en ese momento un impasse durante el cual se suceden muchos episodios, algunos terribles, pero sin que se verifique un vuelco definitivo en un sentido o en otro hasta que, en la década de 1990, en la estela del derrumbe del comunismo y el auge del consenso de Washington, el menemismo utiliza el carácter popular del peronismo para reventarlo desde dentro y usarlo como el arma idónea para destruir todo lo que hasta ahí ese movimiento había sostenido. Por ejemplo la conciencia del rol del estado como viga maestra para planificar y fomentar el desarrollo, la inclusión social y la educación.

Las consecuencias de este golpe de furca pudieron ser revertidas en alguna medida durante los gobiernos kirchneristas, pero volvieron a expresarse después de la victoria electoral de Cambiemos, que asestó un golpe formidable a las expectativas a futuro del país al endeudarlo sideralmente para cumplir con las obligaciones del capitalismo mafioso. El interregno del gobierno de Alberto Fernández no cumplió con las expectativas que cabían esperar de él (aunque pudo invocar como legítima excusa el peso de la herencia recibida, la pandemia y una sequía sin parangón). La combinación de esa ecuación con fatiga, desencanto, hartazgo, lastre gorila y vaciamiento de cerebro operado desde los grandes medios de comunicación de masa desde tiempo inmemorial, remataron en el acceso al poder de un irresponsable pero astuto personaje predispuesto a cualquier aventura que satisfaga su narcisismo y su convicción autoritaria acerca de un anarquismo capitalista que, en suma, lo único que hace es crear las condiciones para que el capitalismo de amigos que nuclea a los mismos individuos que fabricaron la debacle del gobierno Macri, lo rodee, controle o despida, según lo que requieran las circunstancias.

 El escepticismo, la falta de fe en un destino nacional y el apremio de unas circunstancias económicas que son agravadas por un plan de ajuste que corre a tontas y locas, sin preparación política alguna, están invitando a la proliferación de hechos de desorden e inseguridad que muchos pronostican como inevitable.

Anticipo de esa tormenta es la situación en Rosario, aunque por cierto el fenómeno narco tiene allí una manifestación muy anterior y que responde a peculiaridades específicas. De cualquier manera el fenómeno se articula con una situación nacional caracterizada por la renuncia al control de los resortes que hacen a la soberanía y con un “laisser aller” y” laisser faire” que están llevando la Argentina a la perdición.

Los hechos de Rosario son de una gravedad extrema y no pueden disimularse aduciendo que no revisten la magnitud de las “maras” salvadoreñas o ecuatorianas. Gradualmente, de un año para otro, las bandas de narcotraficantes en Rosario han ido creciendo, se han conectado con otras redes en el país y ahora están lanzando ataques asesinos que parecen ser el embrión de un terrorismo narco al estilo del que practicara Pablo Escobar en Colombia, en un espacio connotado por la corrupción política, judicial y policial. A modo de reacción por la represión al narco en las cárceles puesta en práctica por el gobernador Pullaro, sicarios reclutados por las bandas mataron al azar a dos taxistas, al conductor de un ómnibus y al cuidador de un estacionamiento. Para paliar la situación el gobierno nacional ha prometido la militarización del territorio, convocando a las fuerzas armadas a operar sobre el terreno, a pesar de que ha trascendido que los altos mandos, o al menos una parte de ellos, están en desacuerdo con ese cometido, que juzgan ajeno a su verdadera misión.

No se puede sino estar de acuerdo con este punto de vista. Las FF.AA. no están preparadas para ejercer funciones de policía, su cometido es la guerra.

El resultado de traerlas a desempeñar tareas para las que no están preparadas ha sido malo en otros países. En México, Ecuador y Colombia, por ejemplo. El poder corruptor de las enormes cantidades de dinero que circulan en el ámbito del tráfico de droga, suele terminar inficionando a los organismos llamados a combatirlo, que deben consagrar gran parte de sus esfuerzos a purgarse de esa plaga. Las fuerzas armadas tienen como real interés la defensa de la soberanía, no las tareas de policía. Es cosa resabida que la doctrina de seguridad norteamericana persigue justamente el objetivo contrario; es decir, apartar a los militares de los países subdesarrollados de ese espacio de reflexión y acción, para enredarlos en el ámbito siempre más ambiguo del accionar policial, que inevitablemente debe, incluso por la necesidad de recopilar información, ponerse en una disposición familiar con el delito, lo que propicia el contagio. La existencia de los departamentos policiales de Asuntos Internos, tan popularizados en las películas, es un reflejo de esta necesidad de profilaxis e implica una difícil dialéctica, una tensión constante entre lo que es y lo que debe ser, típica del quehacer policíaco. Argentina cuenta con cientos de miles de agentes pertenecientes a los cuerpos de seguridad, a menudo bien equipados y profesionalmente orientados, que deberían bastar para llenar la misión de contención y represión del narcotráfico. La cuestión pasa porque exista la voluntad política que es necesaria para hacerlo, y no en extraer y arriesgar recursos de los ya muy escasos de que disponen nuestras FF.AA.

Injerencia o invasión

Ahora bien,

el crecimiento de la violencia y la inseguridad en Rosario ha venido a coincidir con un despliegue diplomático-militar anglosajón que alcanza toda la región y que nos involucra. Días pasados la Administración General de Puertos (AGP) firmó un convenio con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos “para incrementar la eficiencia de nuevas capacitaciones en aspectos de la gestión de puertos y vías navegables… así como en el desarrollo de la infraestructura, entre otras áreas”.

A partir de ese convenio la famosa Hidrovía, o sea el eje troncal que se desenvuelve a lo largo de los ríos Paraguay y Paraná, quedaría bajo supervisión del Comando Sur, que ya está preparando una base en las proximidades de Ciudad del Este, en Paraguay, para vigilar las muchas veces denunciada y nunca demostrada existencia de nidos terroristas de origen iraní o árabe, a los que ahora se sumarían los potenciales atentados del narcotráfico.

Con la autorización del despliegue de efectivos estadounidenses en el territorio nacional por parte del gobierno, se procede a invertir una de las líneas de fuerza de nuestra política exterior, la marcada por el pacto de Santa Cruz de la Sierra entre Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que excluía la participación de otras entidades estatales que no fuesen las registradas en acuerdo para la gestión y vigilancia de nuestras aguas interiores.

Este proceso se verifica sobre una de las principales vías de agua del mundo, por la que sale el 80 por ciento de nuestros productos exportables a través de una variedad de puertos privados que se encuentran en manos extranjeras y responden a firmas como Bunge, Cargill, Dreyfuss, la china COFCO y otras. La enorme masa del tráfico que se canaliza por esos canales privados es propicia para la circulación de droga, pues se presume que por allí pueden eludir o traspasar con más facilidad los controles aduaneros. Y si se piensa en la eventual abolición del peso y su reemplazo por el dólar –el objetivo de Milei y del establishment – el aflojamiento de la resistencia a las filtraciones del tráfico podría devenir en una laxitud absoluta.

Hace unos tres años atrás caducó la concesión que el menemismo había firmado con la firma belga Jan de Nul para el control y la administración de la Vía Troncal Navegable. Inexplicablemente, o no tan inexplicablemente, el gobierno de Alberto Fernández no recuperó para el estado argentino esa potestad, ni licitó una nueva concesión. El asunto siguió siendo objeto de consideraciones indefinidas a lo largo de ese período, y así llegamos a la actual situación en la que el aventurerismo de Javier Milei aprovecha la ventana abierta por su éxito electoral para romper con una hasta aquí inviolada norma de la política argentina que prohíbe el ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional sin un previo acuerdo del Congreso.

Por si esto fuera poco el tema del control de la Vía Troncal Navegable se complementa –o complica- con la firma con Uruguay de un convenio por la ampliación del puerto de Montevideo y el Canal de Punta Indio en detrimento del Canal Magdalena y de puertos nacionales. A esto, y en estos mismos días, se suma la decisión británica de ampliar en 166 mil kilómetros cuadrados el territorio marítimo circundante a las islas Malvinas, que se añaden a los 283 mil km2 ya puestos como zona de exclusión británica para la navegación y la pesca en torno a las islas.

La visita del canciller inglés David Cameron a las Malvinas hace unas semanas no fue el fruto de un rapto turístico que sirvió para excitar, cuando mucho, el humor irónico de nuestra canciller Diana Mondino: fue parte de un emprendimiento o serie de emprendimientos que se aprestan a poner en valor la utilidad geoestratégica del archipiélago; se construiría un puerto comercial que no solo serviría para incentivar la extracción pesquera y petrolera en la región, sino para servir de punto de apoyo y calzada hacia la Antártida. Si observamos la coincidencia de la expansión británica hacia el sur y la renuncia argentina a mantener sus vías interiores al amparo de presencias militares extranjeras, ¿no cabe percibir una                 especie de reedición del expansionismo anglofrancés en los tiempos de Rosas? Solo que Rosas enfrentó esa injerencia con los cañones de Obligado, mientras que Milei, Mondino y compañía parecerían sentirse halagados por la atención que las potencias nos prestan…

¿No hay un perfume a desintegración en el aire? Si atendemos a la confusión política, al carácter renunciatario y entreguista del establishment y al pasmo en que parece haber caído gran parte de la opinión pública, la respuesta tendría que ser que sí. Pero si nos fijamos en los momentos del pasado en los que alguna convocatoria apasionada movilizó a la sociedad en pro de una causa superior, no hay que desesperar todavía. Esta es todavía una sociedad joven en un continente joven. No se trata de vejez, sino de inmadurez. Pero cuidado, la fruta joven también se pudre. No sigamos perdiendo el tiempo.

Fuente https://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=789

Por: Dr. Jorge Rachid que autoriza su publicacion en Dossier Geopolitico

Quizás el título le resulte extraño a quienes no visualizan la política internacional en forma periódica, pero la confrontación del Mundo Multipolar (BRICS, OCS, Liga Árabe, Unión Africana, CELAC) bajo amenaza del Mundo Unipolar (EEUU, Israel, Inglaterra, Unión Europea, OTAN) se despliega a nivel Global. En algunas latitudes a través de cruentas guerras, en otras con sanciones económicas masivas, puntualmente en América Latina y no es casualidad, ya que el Mundo Unipolar la considera territorio propio desde hace 500 años, lo hace a través de Bloqueos a países hermanos y desestabilizaciones a las democracias que hayan elegido Gobiernos populares, que son las que intentan colocar límites al Mercado como ordenador social de los Pueblos.

Esa es una razón por la cual los Medios Hegemónicos, a nivel nacional e internacional,  no profundizan la información internacional, es más la ocultan, la manipulan o tergiversan, porque de hacerlo el Pueblo se enteraría de quienes son los protagonistas de la película que estamos viviendo en la Argentina con Milei, cuáles son sus conexiones internacionales, a qué intereses financieros responden y con quienes pactaron la entrega de la Soberanía Nacional en recursos naturales, lo cual incluye al deterioro de la calidad de vida de los argentinos, con destrucción de empleo e industria, sumado a la pérdida de los avances científicos tecnológicos, que nuestro país lidera a nivel Latinoamericano.

Pocos argentinos responderán conocer a Richarson generala de la lV Flota de EEUU, menos aún sabrán que la base ofensiva de Inglaterra en Malvinas, que tiene más militares que kelpers, trabaja en conjunto el Plan colonizador, siendo ambas parte de un Plan Estratégico sobre nuestro país, en su partición de la zona Austral. La ofensiva Atlántica, así se llama la coalición Unipolar que incluye a Israel y la Unión Europea, intenta frenar la expansión del Multipolarismo, que ya ha volcado el mapa comercial y político mundial hacia el Oriente. 

Las amenazas, las extorsiones, las deudas, el cierre de Mercados, la prohibición de nuevas tecnologías, el cierre de la investigación aplicada, la destrucción de la industria, el sometimiento a un comercio chico Occidental de 1.800 millones de habitantes del planeta, dándole la espalda al BRICS, la OCS, el Banco Asiático de Infraestructura e Inversión, al Banco del BRICS, a la Ruta de la Seda y la Ruta del Ártico, explican parte de esa lucha que abandona 6.400 millones de personas de un mundo, que nuevamente intentan clausurar, borrar de la información como hasta el año1970, pese a la proclama del libre comercio.

Volvamos a la información, hasta el año 1970 China no existía para el Mundo Occidental, no formaba parte de Naciones Unidas y sólo era reconocida Taiwan, por decisión de EEUU que castigaba así la Revolución Maoísta de 1949 triunfante en la Larga Marcha de 20 años en contra del colonialismo, inglés y la ocupación japonesa. Los aliados de Mao occidentalizados huyeron a Taiwan, que hoy EEUU/UE quieren reflotar en la confrontación, para poner límites a la expansión China, que ya recuperó sin sangre, con políticas a largo plazo, Macao, Shangai y Hong Kong, con el lema “un país dos sistemas”.

Vemos entonces como las piezas del tablero mundial se mueven: hasta hace poco Arabia Saudita era parte de la coalición EEUU/Israel, de hecho bombardeaba Yemen desde hacía 5 años por orden de EEUU, pero ahora ha sellado una alianza con Irán bajo el auspicio Chino, con lo cual el Estrecho de Ormuz queda bajo influencia oriental, por donde transcurren el gas y el petróleo mundial. Por esa razón EEUU declara terroristas a los Hutíes yemenitas que lo controlan. Esa acción, la alianza propiciada por China, permitió que Siria retornase a la Liga Árabe y que el BRICS se abriera a 11 países, entre ellos Argentina, que Milei decidió cancelar en acuerdo con las directivas emanadas a su Presidencia desde EEUU/Israel.

La iniciativa, si se puede llamar así, de Milei de trasladar la Embajada Argentina a Jerusalém e invitar a Selenski a su asunción, pone al país en un estado involucrado en guerras, que si bien en su fase bélica se desarrolla en otros territorios, va tomando volumen en las decisiones políticas internas, volcadas a fijar el colonialismo que va adoptando el Gobierno. El Genocidio israelí en Gaza y no frenar la confrontación en Ucrania, forma parte de un involucramiento innecesario, sólo explicable por la sumisión a los dictados de EEUU e Israel únicos aliados de Milei, que propician ambas confrontaciones en función de que la producción de armas, constituye hoy parte importante de sus PBI.

No se lee en los Medios Hegemónicos, que la OTAN declaró enemigos en su última reunión, a China y Rusia, que además aumentó los presupuestos en armamentos de los países miembros, comunicó a las empresas líderes europeas, en especial automotrices, matricerías, industria pesada y textiles, que adopten las medidas necesarias para su fabricación a escala, en caso de desatarse una guerra global prevista. Es la verdadera razón de la prolongación de las guerras actuales.

Al mismo tiempo se produce el desembarco de nuevas Bases Militares de EEUU en Europa y 17 de las mismas en Suecia, nueva socia de la OTAN, con la característica que ese país es limítrofe con Rusia. Sería similar a que Rusia coloque Bases Militares en México, Cuba, Nicaragua, Venezuela lo que anticiparía una guerra militar, ya que la guerra comercial, de recursos, diplomática, geopolítica está en pleno desarrollo desde hace años, como lo define Francisco, el Papa argentino que reza por la paz mundial.

Es cuando la definición Unipolar de debilitar la Argentina aparece en varias hipótesis con escenarios diferentes: fragmentación geográfica y política, control económico y estatal, partición parcial Patagónica, apropiación de Vaca Muerta y el Litio, compra compulsiva de territorio argentino con Glaciares, expansión OTAN a Mar territorial, Antártida y control de Pasos Bioceánicos. 

Ese diseño es funcional a la necesidad de impedir la reconstrucción del UNASUR y del desarrollo regional conjunto de Latinoamérica, al mismo tiempo del ataque sistemático de Guerra de lV generación psicológica, a los procesos populistas de la región, manteniendo el Bloqueo a países “hostiles”, según la propia definición del Departamento de Estado de EEUU y las FFAA especiales, desplegadas en las 70 bases militares en la región.

Por lo cual Milei es sólo la punta de un iceberg, que esconde una estrategia de dominación colonial con apropiación de recursos naturales estratégicos en la región y una avanzada de guerra en otras latitudes. Como esto está pasando en el Mundo, que ha cambiado hacia el Oriente, el diseño pos ll Guerra Mundial que forjó Naciones Unidas tal cual la conocemos, ha perdido su rol de equilibrar los conflictos y evitar nuevas masacres como en ambas guerras mundiales, al ser desbordada por la nueva situación geopolítica. 

Tanto el Plenario de la UN, como el Consejo de Seguridad, con los vetos de países en conflicto entre ellos, han desvirtuado su funcionamiento siendo sólo una pantalla sin capacidad de decisión. Lo mismo sucede con sus dispositivos que con los años en vez de armonizar, se dedicaron a extorsionar, endeudar, controlar a los países llamados emergentes o periféricos a través del FMI , BM, OCDE, OMS Tribunales de Justicia de La Haya, ya caducos en su accionar.

Entonces la Guerra Mundial no es algo lejano a la Argentina de hoy, es más somos actores de la misma como un  experimento anarco libertario, así llamado como eufemismo de nuevas formas de autocracias dictatoriales, a los fines de controlar los procesos políticos no alineados con el mundo Unipolar. Esa situación es delicada y no expresada al conjunto del pueblo argentino, que cualquier mañana posible puede encontrarse en un proceso de guerra mundial que afectará al país en muchos aspectos. 

Quizás el más preocupante sea la dependencia de medicamentos esenciales o materias primas, además de insumos importados, rubro en el cual poseíamos soberanía sanitaria hasta los años 70, que perdimos por la lógica neoliberal de importar por costos (Escuela de Chicago Milton Friedman), como sucede en la actualidad Milei. Estar involucrados siendo parte de la guerra, impide el despliegue como proveedores neutrales en cualquier conflicto, dañando la capacidad industrial argentina, en especial alimentos, que permitió en la época de Perón acumular ventajas comparativas, que dieron lugar a un proceso de sustitución de importaciones y de Justicia Social.

Una guerra lejana es un drama en el cual podemos colaborar y crecer desde la solidaridad y luchando por la paz, una guerra cercana sólo promete dolor social y muertes argentinas. Ese el  Mundo Milei, que es un proyecto que implica un proceso de desguace nacional de consecuencias impredecibles, a menos que tomemos el caminos de un diseño estratégico de Patria, ya definido en términos conceptuales y doctrinarios de la Comunidad Organizada, con Justicia Social y Soberanía política, en términos de Patria Matria Grande, por la que lucharon nuestros Padres Fundadores: San Martín, Bolívar y Artigas.

JORGE RACHID CABA, 14 de marzo de 2024

BIBLIOTECA

Boron Atilio,Sader Emir, Claudio Merino: Hacia la Tercera Guerra Mundial? Ed El Viejo Topo

Walter Formento, Wim Dierckxsens: Geopolítica de la crisis económica mundial Ed. Fabbro

Gabriel Fernández: Fuentes Seguras Ed. Fabbro

El mundo transita claramente al multilateralismo, con escenarios de alta tensión y un decidido expansionismo de los países más poderosos. Los recursos naturales del continente blanco aparecen con enorme valor estratégico.

Por Omar Ruiz (*)

Argentina y Suramérica se encuentran en un escenario caracterizado por las tensiones que se producen en la configuración del nuevo mundo multipolar, y a partir de las crisis, tanto del orden unilateral liberal siguiente a la guerra fría, como de las reglas del derecho internacional y el multilateralismo.

Esta nueva configuración se expresa por un lado en el proceso de desplazamiento y transición de la hegemonía económica y comercial de EE.UU. (que mantiene su poder cultural y militar) hacia China; y por otro, el desafío disruptivo que Rusia con su intervención militar en Ucrania realiza para contener la expansión de la OTAN y establecer los límites de una nueva arquitectura de seguridad mundial.

Asistimos a una gradual división del mundo entre el occidente noratlántico y el nororiente, y un sur global que intenta hacerse un lugar en medio de estas disputas.

Occidente pretende contener militarmente a China por su proyecto geoeconómico de Ruta y Franja de la seda, a través de la reciente conformación de la alianza militar AUKUS (Australia, Reino Unido y EE.UU.) y de QUAD (diálogo de cooperación en seguridad entre EE.UU., Japón, India y Australia).

A su vez, asistimos al resurgimiento de la geopolítica, expresada en distintos puntos del planeta, como Asia Pacífico, con la guerra no declarada por el control del Mar de China, el reclamo soberano de Beijing sobre Taiwán, el movimiento anticolonialista en Africa noroccidental, la guerra en Israel y Palestina, y la proyección global de la OTAN como alianza ofensiva. La OTAN se está fortaleciendo para enfrentar las pretensiones rusas de garantizar una zona de seguridad y de lograr el desmantelamiento, aunque sea parcial, de los sistemas de misiles en Europa del este.

Los cálculos geopolíticos también están dados por los porcentajes de crecimiento demográficos actuales, en poco más de tres décadas el mundo tendrá un tercio más de habitantes, la mayoría se concentrará en Asia, con lo cual se incrementará el consumo de agua dulce y se encarecerá el precio de la misma, tendremos, además, más demanda de alimentos, disminución de suelo cultivable y aumentará el consumo de energía.

Al igual que Malvinas y Atlántico Sur, la Antártida tiene una gran importancia geopolítica para el mundo y en particular para nuestro país. Argentina ha sido el primer país del mundo en tener presencia en el continente antártico, son 120 años de permanencia desde el 22 de febrero de 1904 cuando se establece una base en la isla Laurie, del grupo de Islas Orcadas y se inaugura allí un observatorio meteorológico.

Reservas

Considerando la gran reserva de agua, hidrocarburos y minerales que existen en la Antártida y su valor geoestratégico se abren muchos interrogantes y tensiones que nos interpelan sobre la futura gobernabilidad y gobernanza de la Antártida.

Agua. La Antártida contiene las reservas de agua dulce más importantes del planeta; se estima que cerca de un 70 %; el otro 30 % se encuentra repartida entre el Amazonas, el Acuífero Guaraní y el Lago Baikal entre otros. El sexto continente es el depósito de casi 30 millones de kilómetros cúbicos de hielo. Si el continente blanco se derritiera, los océanos subirían aproximadamente entre 45 y 65 metros, lo que haría desaparecer todas las ciudades costeras. La Organización de Naciones Unidas viene advirtiendo sobre que, son muchos los países que sufren o sufrirán sequías, lo que aumentará la necesidad de agua y el ejercicio del derecho humano a su acceso. Por otra parte, en el mundo viven 8.000 millones de personas y el crecimiento demográfico ejerce y ejercerá en el futuro una tensión sobre los recursos naturales y alimentos, la pesca, y en particular en la Antártida.

Minerales. En la Antártida está comprobada la existencia de minerales críticos y tierras raras, así, por ejemplo, en el cuadrante americano encontramos, titanio, hierro y cobre y en la península antártica en particular, níquel, cromo, cobre, cobalto, oro y plata; en el cuadrante australiano, hidrocarburos, zinc y plomo; cuadrante africano, uranio, hierro y en el cuadrante pacífico magnesio y molibdeno. Muchos de estos minerales son utilizados en la industria de baterías para celulares, turbinas eólicas, misiles y elementos aeroespaciales.

Hidrocarburos. Distintas estimaciones establecen la posible existencia en los hielos antárticos de entre 50 y 200 billones de barriles de petróleo, 115 trillones de pies cúbicos de gas y 500 mil millones de toneladas de carbón. Se trata de reservas que no han sido explotadas porque el Tratado Antártico lo prohíbe, por las condiciones climáticas imperantes y los costos.

El centro de las miradas

El interés que despiertan sus potenciales recursos naturales, el agotamiento de los combustibles fósiles, el incremento poblacional en el mundo, la escasez de alimentos y el aumento en la demanda de agua y energía, ponen al continente antártico en el centro de la disputa geopolítica actual y futura. El Reino Unido desde su «Collar de Perlas» atlántico (Islas de Ascensión, Santa Helena y Tristán de Acuña) junto a la ocupación ilegal de Malvinas, proyecta su espacio de poder en tres continentes (Africa, América del Sur y Antártida), estableciendo además sobre cuatro océanos (Atlántico, Pacífico, Indico y Antártico) un control aéreo y marítimo. Esto se expresa en una militarización de toda la región desde la base instalada a partir de 1982 en Monte Agradable, Islas Malvinas, desde donde proyecta su poder hacia la Antártida, constituyendo así una clara amenaza tanto a la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, creada por Naciones Unidas en 1986 e integrada por 23 países de Africa y 3 de América del Sur; como también al Tratado de Tlatelolco de prohibición de armas atómicas en esta región. A su vez, la Antártida como zona desmilitarizada y desnuclearizada, (con un régimen amplio de inspecciones nacionales establecido por el Artículo VII del Tratado Antártico) está potencialmente alcanzada y monitoreada por estos dispositivos militares británicos.

Las presentaciones en Naciones Unidas de los proyectos de Plataforma Continental, que tres (Argentina, Australia y Chile) de los doce países signatarios y reclamantes de soberanía sobre la Antártida realizaron en los últimos años, significan también un posicionamiento geopolítico y futuros reclamos.

Australia pidió el reconocimiento ante la ONU (Comisión de Límites de Plataforma Continental) de más de 2.5 millones de kilómetros cuadrados en el Océano Antártico y acompaña el mismo de un fuerte incremento en el gasto militar con la futura compra de doce submarinos avanzados, tres nuevos destructores, equipados con proyectiles crucero «Tomahawk» con rango de 2,200 kilómetros, y cien (100), F-35 Lightning «Joint Strike Fighters». Su Territorio Antártico es reconocido por el Reino Unido, Francia, Nueva Zelanda y Noruega, a diferencia del sector antártico argentino que no sólo no es reconocido por estos países, sino que además es pretendido en un cien por ciento por el Reino Unido al igual que la pretensión que los británicos tienen sobre el sector chileno.

El think-tank australiano Lowy Institute viene definiendo al Tratado Antártico, como «un compromiso frágil e imperfecto» y advertía que conforme los precios del petróleo van subiendo y el mercado se va haciendo más pequeño «es probable que el marco actual de administración de la Antártida a través de la cooperación internacional se encuentre bajo creciente presión y no pueda ser sostenido».

Límites

Argentina, a diferencia de los otros reclamantes (con excepción de Australia), realizó una presentación completa ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, incluyendo tres grandes áreas: el margen continental, el sector antártico argentino y las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

Mientras tanto, se suman nuevas adhesiones al Tratado Antártico (Eslovenia en 2019 y San Marino en 2023). Son 59 los miembros del Tratado Antártico, de los cuales 29 son consultivos (participación con voz y voto) y 27 no consultivos (participación sólo con voz). Para ser miembro consultivo es necesario haber realizado investigaciones en la Antártida o haber construido alguna base. China y EE.UU. están construyendo nuevas bases y despliegan al igual que países como Rusia un poder inteligente esperando las nuevas instancias.

El poder blando (ciencia, cultura, infraestructura y logística) también tiene lugar en la Antártida desde hace décadas, en varias bases o estaciones se ha hecho un gran esfuerzo para promover la vida civil, con la idea de legitimar y potenciar aún más sus reclamos territoriales, así en la estación Bellingshausen existe una iglesia ortodoxa rusa y en los años 70 hubo nacimientos en bases argentinas y chilenas, siendo de nacionalidad argentina el primer bebé nacido en el continente blanco.

Hasta el momento no hay espacio en la Antártida para el poder duro (militar), ya que el Tratado Antártico no lo permite, en 2048 se presenta una oportunidad para volver a discutir la explotación de recursos naturales y ¿su protección?…

* Omar Ruiz es Magister en RR.II., diplomado en Defensa y docente en Derecho Internacional Público

Fuente El Tribuno https://www.eltribuno.com/salta/opiniones/2024-3-5-22-24-0-la-mirada-geopolitica-del-mundo-esta-puesta-en-la-antartida

Por Gustavo Barbarán Salta Argentina

Generosos lectores de columnas de opinión advirtieron la conveniencia de algunas precisiones sobre aspectos abordados en mis dos últimas -«Salta y las regiones ante el modelo liberal-libertario» (25/01/24) y «Es hora de planificar una demografía salteña» (17/02/24) -; y quizás en otras precedentes, variaciones sobre la misma temática: geopolítica y geoestrategia con óptica salteña, si se me permite. Me considero dentro de una larga lista de quienes reivindicamos la geopolítica como reaseguro para un extenso país bicontinental… si la terminamos de diseñar.

Aceptadas de plano las atinadas sugerencias, en verdad hay conceptos -y contextos- que no debiera dar por sobrentendidos, ya que la reflexión geopolítica sigue ajena a los debates políticos y radares de las dirigencias.

Con afán aclaratorio y sentido de recopilación integradora de distintos tópicos, procuraré reseñar las bases conceptuales de un pensamiento construido durante años de esfuerzo intelectual (caótico, por tramos), en la línea frondiciana de pensar como hombres de acción y actuar como hombres de pensamiento.

Estado y territorialidad

Empecemos reiterando lo básico: la geopolítica -define Jorge Atencio- concibe al Estado como un fenómeno espacial, un organismo geográfico, que interpreta la realidad en función de los elementos que son su objeto (política, población, espacios físicos, recursos). «No hay Estado sin territorialidad», agregaba Alberto Methol Ferré, pues el Estado se «politiza» desde que un grupo humano lo ocupó legítimamente, ejerciendo su soberanía. Dicho sea de paso, esta concepción resulta absolutamente incompatible con lo anarco – capitalismo libertario, su antítesis.

La geografía también es referencia de la geoestrategia, que incide en un diseño político. Para quien escribe, la geopolítica debe ser única y nacional. Los cuatro «imperativos geopolíticos» propuestos por Javier Jordán justifican la escala nacional: 1- alcanzar y mantener un nivel adecuado de poder relativo, 2- mantener la unidad territorial, 3- proteger las fronteras y 4- asegurar las conexiones externas.

Por su parte, la geoestrategia es susceptible de abordaje subnacional, centrada en un contexto témporo-espacial determinado (por ejemplo, Salta en su relación con el NOA, Norte Grande y Zicosur).

La crisis del eurocentrismo

Desde que surgió el Estado moderno con la Paz de Westfalia hace más de tres siglos, no hay una geopolítica «mundial», variando sí la forma e intensidad en que históricamente los países consolidaron sus respectivas potencialidades. Se ha dicho con acierto que hay tantas geopolíticas como sistemas estatales en conflicto; y eso hoy está a la vista.

En el proceso de elaboración de un proyecto geopolítico perdurable, cada Estado encara un estudio concienzudo de la historia y geografía mundiales para encuadrar el suyo. Esa visualización amplia requiere análisis detallados de la geografía nacional, su historia y contexto regional (Suramérica, por caso). Es, pues, un proceso de construcción política inacabable, que se mantendrá en el tiempo con coherencia y perseverancia.

Relaciónense los basamentos precedentes descriptos con nuestro mundo en fase multipolar, afirmada cada día. Las grandes potencias se comportaron siempre como si solo ellas pudieran «ejercer» la geopolítica. Eso instalan diariamente los grandes mass media y centros académicos occidentales, apostando a una bipolaridad sino-norteamericana que arrastre a los aliados históricos donde quiera se sitúen.

Si los conflictos de Ucrania y Gaza no se resuelven, quizás ocurra por la lógica westfaliana con que todavía se abordan. En efecto, aquel esquema surgido en 1648 impuso un orden eurocéntrico basado en el equilibrio de poderes entre grandes potencias, el cual, pese a colapsar en 1914, mantuvo su esencia en el diseño de Naciones Unidas, cuyo esquema de seguridad colectiva claramente fracasó.

Geopolítica y poder

A su vez, el escenario de continentalización constituye un proceso histórico con hitos como el triunfo del norte industrialista en la cruenta guerra civil norteamericana. Figuras como F. List y A. Hamilton (promotores de la industrialización de las economías nacionales), A. de Tocqueville, F. Ratzel (y su «ley de los espacios crecientes»), entre tantos, lo vaticinaron. Methol lo explicó con solvencia.

Entre 1750 y 1850, Europa incorporó el capitalismo en la historia universal, a partir de las sucesivas revoluciones industriales. Sólo un selecto grupo de países logró industrializarse plenamente y aprovechar el proceso de acumulación de capital, transformándose en superpotencias mundiales. Los países que no subieron a ese tren, como Argentina, tendrán que redoblar esfuerzos e imaginación en tiempos de la cuarta revolución industrial, impulsada por una etapa globalizadora enancada en la inteligencia artificial.

Todos los países manifiestan alguna visión geopolítica, producto de la acumulación de poder obtenida con el tiempo, partiendo del común denominador territorio, población, gobierno; cuanto más grandes y sostenibles esos elementos, más poder se exhibe y ejerce (aunque no siempre y en todos los casos).

Los pocos que superaron el «umbral industrial» compiten en el control de los asuntos internacionales, sostenidos por una geopolítica eficaz para sus intereses, atentos a los cambios en la estructura de poder mundial a medida en que ocurren (a mi criterio, tres veces en el siglo XX: el colapso del orden eurocéntrico en 1918, ascenso de Deng Xiaoping al poder en 1978, la implosión de la URSS a fines de 1991).

Difícil que una potencia de segundo o tercer orden tercie en asuntos mundiales sin construir poder nacional, o sea acumulación sostenida de los recursos tangibles e intangibles de que dispone todo país. Para consolidar y resguardar intereses permanentes, tal constructo requiere su previa identificación y definición de prioridades, lo cual requiere consenso social amplio y planificación estratégica.

No se trata solo de acumular recursos: de qué valen las costas marinas, ríos, bosques, praderas, minerales, sin un plan de desarrollo acorde a su calidad y cantidad, orientado hacia una precisa visión geopolítica nacional.

Para sostener ese poder nacional es muy necesario ordenar las variables macroeconómicas; pero más importante aún movilizar un aparato productivo que empareje desequilibrios internos, garantice institucionalidad, salud, educación, seguridad interna y despliegue defensa disuasoria.

Argentina y el Norte Grande

En la Argentina subyace, a mi criterio, una presunta geopolítica respaldada en su vasta geografía y recursos naturales, más insinuada que concretada en políticas de estado. Bicontinental y marítima, con destino de polo suramericano, Salta y la Región del Norte Grande deben jugar un papel de conexión y vertebración continental. «Apenas» nos falta acomodar la política y economía nacionales en dirección de esa meta. De nuevo, un proyecto anarco – libertario está en su antípoda.

Respetuosamente exhorto a las dirigencias políticas y sociales salteñas a involucrarse, si no lo hicieron ya, con la geografía económica moderna. Precisamente, el Premio Nobel Paul Krugman analizó los patrones de la «nueva geografía económica», en diferentes escalas territoriales, se trate de regiones, áreas metropolitanas o grandes ciudades, y cómo inciden en el desarrollo regional la demografía y las redes de transporte y comunicaciones. Con esta mención se entenderá mejor la significancia del corredor bioceánico, el litio, el nodo logístico Güemes y sus incidencias en el destino salteño y del Norte Grande.

Fuente: El Tribuno https://www.eltribuno.com/salta/opiniones/2024-3-1-0-0-0-estrategia-y-geopolitica-lo-que-seguimos-ignorando

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein (*)

En años recientes, tres acontecimientos vinieron a acelerar el proceso de construcción del nuevo mundo:

  1. La pandemia de Covid19. 

La pandemia puso en evidencia la incapacidad del sistema internacional y del capitalismo para enfrentar a un enemigo común de toda la humanidad. Fue un momento estelar para coordinar acciones y ponerse de acuerdo para cooperar, pero fue imposible porque primó el interés por mantener funcionando la economía por encima de la salud y asegurar el lucro y la ganancia en vez de preocuparse por salvaguardar la vida de los seres humanos. El país más rico del planeta con 330 millones de habitantes vio morir a casi 1.2 millones de ciudadanos por la incapacidad de proteger a su propia población. En el extremo opuesto, en China con 1.4 mil millones de habitantes, fallecieron 120 mil ciudadanos. Se puso sobre el tapete la forma diferente como ambos sistemas atienden la salud de los ciudadanos, manifestándose el contraste entre aquellos países que invierten en salud pública y los que la consideran un bien del mercado. Este hecho dio inicio al proceso de transformación global.

  1. La Operación Militar Especia (OME) de Rusia en Ucrania. 

Ante la incapacidad del sistema internacional por evitar que se siguiera consumando el genocidio contra la población ruso parlante en el este de Ucrania, ante el peligro de expansión del nazismo que tomó a ese país como base de su florecimiento mundial y en consideración del grave riesgo que significaba la expansión de la OTAN para su paz, la de la región y del mundo, Rusia se vio obligada a iniciar una OME en territorio ucraniano. Más allá del desarrollo del conflicto en su dimensión local y regional se debe considerar el impacto que está teniendo a nivel global. El 21 de marzo del año 2023 durante una visita a Moscú y en el momento que se despedía de su colega ruso, Xi Jinping le dijo a este: “Están ocurriendo cosas que hace 100 años no pasaban” y refiriéndose a sus países, remató “…y nosotros somos los protagonistas”. En esa frase se expone lo que está ocurriendo: cambios nunca antes vistos en más de un siglo.

Esto es trascendental en momentos en que Estados Unidos acentúa su crisis hegemónica, materializada en un perceptible debilitamiento de uno de sus pilares: el dólar, parte vital de su diplomacia de fuerza centrada en el unilateralismo agresivo. El otro instrumento de dominio, en el que aún conserva relevante capacidad y gran distancia respecto de sus adversarios es en el ámbito, cultural y mediático.

Mientras crecen los acuerdos comerciales bilaterales para usar monedas nacionales (India, Irán, Dubái, Malasia, Pakistán, Arabia Saudita, Sri Lanka, entre otros), Rusia y China crearon su propio sistema de pagos; también se alejan del dólar los BRICS, que planean una moneda fiduciaria común; Brasil y China acordaron comerciar con sus monedas, así mismo, una serie de países africanos plantean negociar con respaldo en títulos sobre tierras raras o metales. Si bien en el corto plazo no se vislumbra una masiva salida del dólar, este es un camino inexorable más allá del tiempo que demore en ocurrir. La abusiva racha de sanciones que ya traspasó la tolerancia y afecta a una treintena de regiones y naciones con impacto socioeconómico devastador ha acelerado tal proceso. La forma en que Estados Unidos abusa de su preponderancia monetaria es parte de una riesgosa diplomacia de fuerza.

Según el periódico chino Global Times en un artículo con el sugestivo nombre de  “La desdolarización es inevitable”, el declive de la hegemonía, a menudo comienza con su moneda. Hace 10 años, 80% del comercio entre China y Rusia se realizaba en dólares, mientras que hoy el 90% es en yuanes y rublos.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), en una reciente reunión, contempló el abandono del dólar y otras monedas. El grupo BRICS está avanzando hacia la creación de una nueva moneda que pueda sustituir al dólar estadunidense, empezando por el uso de sus monedas locales. Como se dijo antes, China y Brasil han tomado la decisión de realizar el comercio mutuo en yuanes abandonando el dólar mientras anuncian que se va a ampliar la oferta de alimentos, minerales y bienes de alto valor agregado. El comercio entre China y Brasil alcanzó una cifra récord equivalente a 150 mil millones de dólares (una cifra que no se puede desdeñar) y que está dejando de comercializarse en esa moneda para pasar al yuan.

El espacio estratégico global está dejando de ser el Atlántico en favor de Eurasia. Zbigniew Brzezinski advirtió que “el más peligroso escenario (para el status de Estados Unidos como poder global) sería una gran coalición de China, Rusia y quizás Irán […]  una coalición antihegemónica”.

La reconciliación entre Arabia Saudita e Irán gracias a los buenos oficios de China abre esa zona del planeta a una era de paz en una región que es la mayor compradora de armas del mundo con lo cual se debilita económica, financiera y políticamente a Estados Unidos.

Por su parte, Europa y otros aliados claves de Estados Unidos están buscando salir del “hueco” en que se metieron. Francia busca inversiones en China, España rompe récord de compra de petróleo ruso, Alemania renovó el seguro del Nord Stream, Japón le dio la espalda a Washington para comprar petróleo ruso a precio de mercado, Arabia Saudita prefirió llegar a un acuerdo con Rusia y la OPEP que seguir los dictados de Washington de aumentar la oferta. El presidente de Francia, Emmanuel Macron,  recomendó a Europa diseñar un proyecto de “autonomía estratégica” para no depender “de otros en temas críticos, porque el día que nos quedemos sin margen de maniobra en cuestiones como la energía, la defensa, las redes sociales o la inteligencia artificial, el día que nos quedemos sin la estructura necesaria sobre esos temas, nos quedaremos apartados del ritmo de la historia”. Eso ya está ocurriendo. 

Por otro lado en África, en tiempos recientes Chad expulsó al embajador de Alemania, Jan-Christian Gordon acusándolo de «interferir en la política interior del país» y hacer «comentarios despectivos y tendenciosos que pueden trastornar la cohesión social». El presidente de ese país Idriss Déby lo criticó por tener una «actitud descortés» y una «falta de respeto en prácticas diplomáticas».

El presidente de Namibia, Hage Geingob, (ya fallecido) detuvo tajantemente al embajador alemán Herbert Beck que se quejaba de que hubiera más chinos que alemanes en ese país. El presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, dijo que «Estados Unidos está obsesionado con las actividades de China en África». Por su parte, el presidente de Kenia, William Ruto, recomendó a su población deshacerse del dólar. Así mismo, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, rechazó la actitud aleccionadora de la BBC, y le recordó que fueron gobiernos europeos los que cambiaron las fronteras de África a su antojo generando conflictos territoriales que no había, esparciendo odio entre pueblos africanos que derivaron en las guerras actuales.

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, opinó que los políticos europeos eran «insufribles» y que «creen que lo saben todo, pero están equivocados al exhibir su ignorancia allá donde van». El Gobierno de Burkina Faso anuló un acuerdo de ayuda militar con Francia que llevaba 62 años de vigencia y le ordenó retirar a sus tropas. Malí declaró persona ‘non grata’ al jefe de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, al mismo tiempo que obligó a Francia a retirar su contingente militar del país, donde se encontraban participando de  operativos militares antiterroristas sin completarlos. 

El presidente de la República Democrática del Congo, Felix Tshisekedi,  le dijo a su homólogo francés, Emmanuel Macron: «Mírenos de otra manera, respetándonos, considerándonos como verdaderos socios y no siempre con una mirada paternalista, con la idea de saber siempre lo que nos hace falta». En Gabón, Macron se vio obligado a anunciar que  «la era de la ´Francáfrica` ha terminado», lamentando que todavía se vea a su país como injerencista en los asuntos internos de las naciones africanas.

¿Quién lo hubiera pensado hace solo algunos años? El mundo está cambiando y todo se ha acelerado gracias a la OME de Rusia en Ucrania?

En el trasfondo, lo que está en crisis son los intereses superiores del capitalismo global que observa impávido la pérdida de su poder omnímodo. Ucrania es solo un instrumento despreciable para Occidente en la búsqueda de lograr su objetivo primordial que es salvar al capitalismo en el momento de su mayor y creciente debilidad. En particular está visto, que a través de la historia a Estados Unidos, nunca -cuando se trata de preservar su sistema – le ha importado sacrificar millones de vidas, incluyendo la de los ciudadanos estadounidenses humildes que son los que conforman su ejército. Sus 800 bases militares en todo el mundo y sus 11 portaviones son el instrumento más importante con que cuenta Estados Unidos para “resolver” los problemas que plantea el derecho internacional.

Durante los cinco últimos siglos, es decir desde que se inició la globalización hegemonizada por Occidente, el poder mundial se asentaba sobre el control de los mares. Eso ha comenzado a cambiar generando una transformación paradigmática en la que Estados Unidos está quedando fuera. La creación de un gran espacio euroasiático en territorio terrestre a partir de la alianza entre Rusia y China, establece parámetros novedosos en la estructuración del poder mundial. Hay que tener en cuenta que fueron pensadores occidentales como el inglés Halford Mackinder y el estadounidense de origen neerlandés Nicholas Spykman quienes expusieron que el control del Asia Central, como “corazón continental” o “área pivote”, conduciría al control del mundo.

En años recientes, la alianza ruso-china ha llegado al súmmum de su fortaleza tras la declaración conjunta del 4 de febrero de 2022 firmada por los presidentes de ambos países en Beijing, que en la práctica manifiesta la decisión de dar los primeros pasos para la creación de un nuevo orden mundial. Tras la derrota y huida de Afganistán por parte de Estados Unidos y la OTAN y después del fracaso de los golpes de Estado en Kirguistán en enero de 2020 y en Kazajistán en enero de 2022, se ha puesto de relieve la incapacidad de Estados Unidos por dominar ese territorio estratégico del planeta, más allá de su éxito en el derrocamiento del primer ministro de Pakistán, Imran Khan en abril de 2022 en una operación tramada por Washington y ejecutada por sus adláteres locales.

La alianza euroasiática se ha concretado a través del funcionamiento de varias organizaciones. Una de ellas, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que mostró su eficacia, evitando el golpe de Estado en Kazajistán. Otra instancia creada y que ha mostrado su efectividad es la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde participan China, Rusia, KazajistánKirguistánTayikistán como miembros fundadores. Después se han incorporado Uzbekistán, India, Pakistán e Irán con el objetivo de cooperar en materia política, económica y de seguridad. Bielorrusia, Mongolia y Afganistán esperan aprobación para su ingreso. De la misma manera la Unión Euroasiática conformada por cinco países constituye la extensión exitosa de vínculos económicos y comerciales en el más amplio espacio terrestre del planeta.

China por su parte promovió y creó la mayor alianza económica del mundo, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglés). Esta asociación está conformada por el 30% de la población mundial. Pero el ámbito de mayor alcance en la región y el mundo es la nueva Ruta de la Seda proyecto desarrollado por China para el cual ha destinado hasta ahora 900.000 millones de dólares distribuidos entre 72 países, con una población de unos 5.000 millones de habitantes o sea el 65% de la población mundial según apunta el periodista belga Marc Vandepitte en un reciente artículo.

El gran peligro para Estados Unidos y su sistema de predominio mundial es la incorporación de Europa y en particular de Alemania a este sistema. Si ello ocurriera, se desmoronaría irremediablemente todo la estructura hegemónica construida tras la segunda guerra mundial que tiene en la democracia representativa de corte occidental su sustento político,  en la Organización de Naciones Unidas, su instrumento de control global, en la OTAN el soporte militar de presión, chantaje y amenaza y el Sistema de Bretton Woods constituido a partir del control occidental del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, como los pilares para sostener económica y financieramente su hegemonía global. La subordinación y control de Europa es fundamental para sustentar este modelo diseñado desde que se pusiera en práctica el Plan Marshall tras el fin de la segunda guerra mundial.

El objetivo fundamental de la política estadounidense ha sido evitar que se produjeran acuerdos de integración energética entre Rusia y Europa que podrían sellar una alianza estratégica mutuamente beneficiosa para ambas partes que, por añadidura enlazaría a Europa con China dejando a Estados Unidos alejado de la posibilidad de seguir manteniendo la supremacía energética en Europa, que junto a la OTAN configuran la garantía del control del Viejo Continente por parte de Estados Unidos.

  1. La invasión de Israel a Gaza. 

Aunque es un hecho muy reciente, que impide sistematizar de forma acabada, las repercusiones que pueda tener en el sistema internacional, vale analizar los acontecimientos en Asia Occidental como un evento que da continuidad a los dos anteriores y como expresión de la dinámica transformadora en el planeta, Por lo pronto, se ha cuestionado al eje sionista-imperialista desde el punto de vista político, militar, diplomático y hasta jurídico. Algo también impensable solo hace unos meses atrás. 

Las nuevas coaliciones y alianzas que se están produciendo entre países árabes y musulmanes de tres continentes y la búsqueda de estos por abrirse un espacio más allá de la región a través de acuerdos con otras instancias como la Organización de Cooperación de Shanghái, la Ruta de la Seda, el Corredor Norte-Sur y sobre todo los BRICS son expresión de una realidad novedosa, sobre todo cuando se está hablando de la región que ocupa el primer lugar mundial en producción de energía…y en la compra de armas. 

La cercanía cada vez mayor de estos países con Rusia y China y el papel más relevante que estas dos potencias están jugando como articuladores de procesos de negociación, y búsqueda de acuerdos en favor de la paz y la distensión, generan un nuevo momento en el planeta. 

El eje de esta situación fue el inicio de la operación “Diluvio de Al-Quds” por las fuerzas políticas y militares palestinas y su soporte por parte del eje de la resistencia a través de variadas manifestaciones concretas de solidaridad y apoyo, sobre todo de Yemen, Irán, el Líbano, Siria e Irak, así como de la mayoría de los pueblos árabes y musulmanes, a menudo en franca contradicción con sus gobiernos. 

Un gran influjo para que ello ocurriera, tuvo el acuerdo saudita-iraní para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, creando una situación mucho más ventajosa en la región para la lucha del pueblo palestino, aislando a Estados Unidos y al ente sionista.

A manera de conclusión pudiera señalarse que, vista la situación en la perspectiva planteada, se podría afirmar que se está avanzando hacia un sistema internacional inédito, jamás antes explicado e impensado incluso en el pasado más reciente. En un artículo en el periódico La Jornada de México, el laureado economista estadounidense Joseph Stiglitz opina que: ”Parece que Estados Unidos ha iniciado una nueva guerra fría”. 

Pero a diferencia de la del siglo pasado en el que el elemento ideológico era el ordenador de las relaciones internacionales, Stiglitz afirma que ante la hipocresía estadounidense que sustenta sus puntos de vista en una supuesta defensa de la democracia, la de ahora “…hace pensar que, al menos en parte, lo que está en juego aquí es la hegemonía global más que una cuestión de valores”.

La avalancha de eventos internacionales de diferentes características durante los últimos meses, dan cuenta de la intensidad con la que se están moviendo los principales protagonistas en el escenario internacional y la vorágine de gestiones en las que se ven envueltos. Es necesario tomar cartas en el asunto en este mundo tan caótico y en plena efervescencia en la que el imperio arrecia su agresividad mientras se debate en una crisis multisectorial de la que -según lo visualizan- solo pueden salir solo a través de la guerra y un conflicto permanente que le asegure incrementar sus ingresos por la vía de su principal industria: la de la producción y venta de armas.

Así, llegamos a esta situación original y extraña enmarcada en la posibilidad de esa nueva guerra fría de la que habla Stiglitz. Lo novedoso es que la bipolaridad se manifiesta de manera diferente. Por una parte el polo occidental autodenominado “comunidad internacional” configurado por el 11% de la población del planeta y alrededor de 54 países del norte global, que funciona hacia el interior en términos unipolares con Estados Unidos actuando de forma hegemónica y teniendo a Europa, Australia, Nueva Zelanda y Japón como subordinados obedientes, incluso en desmedro de sus propios ciudadanos.

El otro polo, configurado por la gran mayoría de la humanidad se ha propuesto construir un gran ambiente multipolar en el que puedan participar varios centros de poder mundial en un espacio de cooperación y ayuda que ya se puso de manifiesto en el combate a la pandemia. 

En este ámbito de confrontaciones y definiciones, se coteja la validez y persistencia de un derecho internacional construido tras siglos de búsqueda de la paz en el planeta versus la propuesta estadounidense de establecer “un sistema internacional basado en reglas” como forma de imposición unilateral de su lógica imperial. En este punto ya no se sabe cuál será el papel de la ONU en el futuro. Si sigue existiendo, habrá que definir, en qué condiciones lo hará, cuando observamos que la OTAN se ha apoderado de la principal organización multilateral del planeta. 

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(*) Colaborador habitual de Dossier Geopolitico desde Venezuela

ENTREVISTA: Discurso de Milei ante Congreso argentino remite a Consenso de Washington, afirma académico

BUENOS AIRES, 3 mar (Xinhua) — El reciente discurso del presidente argentino, Javier Milei, ante el Congreso de la Nación reunido en Asamblea Legislativa remite al Consenso de Washington, adoptado por países de América Latina en la década de 1990, afirmó el pasado sábado el académico argentino Sebastián Schulz.

El experto abordó en entrevista con Xinhua las palabras presidenciales, que incluyeron el llamado a establecer un «nuevo pacto fundacional» en Argentina a través de diez lineamientos, en su mayoría de naturaleza económica, presentados por el mandatario durante la apertura del 142° período de sesiones ordinarias del Congreso.

«El presidente Milei pronunció un discurso en el que hizo énfasis en la ratificación de su modelo liberal de gobierno, volvió a criticar a la ‘casta política’ que se opone a sus medidas y rechazó cualquier intervención del Estado en la economía nacional», dijo Schulz.

El experto, que es investigador en el Centro de Investigaciones en Política y Economía (CIEPE) de la Red Clacso, basado en Buenos Aires, planteó que «frente al negativo impacto social que vienen teniendo sus medidas económicas, Milei dio un discurso pensando en la gente, con el objetivo de darle legitimidad a sus políticas de ajuste».

«De hecho, continuó con su estrategia de romper protocolos históricos en la política nacional, al pronunciar su discurso en el ‘prime time’ televisivo de las 21:00 hora local del viernes, cuando este acto protocolar siempre se hizo en horario del mediodía», dijo el analista.

Schulz señaló que el mandatario argentino «no hizo ningún tipo de mención al ajuste brutal de las tarifas de servicios públicos, como agua, luz y transporte, que se realizaron en sus primeros meses de gobierno, ni tampoco al congelamiento de los salarios reales».

«Es decir, no habló de los problemas sociales que aquejan a la mayor parte de la sociedad, sino que su discurso estuvo centrado en denunciar a la oposición política por ‘poner palos en la rueda’ a sus políticas», añadió el entrevistado.

Los lineamientos propuestos por Milei a las provincias de Argentina constan de 10 puntos que refieren a la «inviolabilidad de la propiedad privada», un «equilibrio fiscal innegociable», la «reducción del gasto público a niveles históricos, en torno al 25 por ciento del Producto Bruto Interno» y una «reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio».

Además, incluyen la «rediscusión de la coparticipación federal de impuestos para terminar para siempre con el modelo extorsivo actual», un «compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país», una «reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal» y una «reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y permita, a quienes prefieran, suscribirse a un sistema privado de jubilación».

El pacto propuesto por Milei menciona también una «reforma política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados», y la «apertura al comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser una protagonista del mercado global».

«Milei intentó mostrar una actitud dialoguista, proponiendo la firma de un pacto de gobierno con todos los gobernadores del país, pero aclaró que si no se aprueba su paquete de leyes de ajuste, habrá consecuencias, como por ejemplo, el desfinanciamiento a las provincias», mencionó el académico.

El investigador señaló que Milei realizó en su mensaje un diagnóstico de la herencia recibida y mencionó «a la ‘casta política’ que rechaza sus reformas y al Estado como responsables de la crisis económica que atraviesa el país, ejes discursivos que fueron los que lo llevaron a la presidencia de la nación en 2023».

«Estos ejes tienen todavía alguna legitimidad en un sector de la población y le permiten a Milei avanzar con su plan de ajuste, aunque la viabilidad del mismo está siendo jaqueada cada vez más por la realidad de un aumento exponencial del costo del nivel de vida, el creciente desempleo y la parálisis de los salarios», observó el experto.

En la visión de Schulz, el «Pacto del 25 de Mayo», propuesto por Milei ante la Asamblea Legislativa, «tiene, sugerentemente, una gran similitud con los 10 puntos del Consenso de Washington de los años 90. Es, en líneas generales, un plan de ajuste típico del modelo neoliberal, que incluye un achicamiento del Estado de sus funciones sociales, un avance de las privatizaciones de las empresas estratégicas del Estado, la reforma laboral y del sistema previsional, y la apertura indiscriminada de la economía, entre otras cuestiones».

Así, según el experto, «el mandatario ratificó su decisión de profundizar el plan de ajuste estructural de la economía argentina, lo que tiene consecuencias principalmente en los sectores medios y bajos».

«La decisión de bajar prácticamente a cero el gasto público en salud, educación, ciencia y tecnología, y los planes sociales para desocupados, impacta fuertemente, con una merma de la calidad de vida de la población, y seguramente genere un aumento de la desocupación, la pobreza y la exclusión social», advirtió el experto.

Consultado sobre el grado de viabilidad del pacto propuesto por Milei a las provincias, el entrevistado consideró que «para poder aprobarlo, el Gobierno seguramente deberá flexibilizar algunos puntos importantes para obtener un mínimo consenso de la oposición».

«Recordemos que La Libertad Avanza, el partido de Milei, está en minoría en ambas Cámaras legislativas, y no tiene ningún gobernador propio, por lo que si quiere gobernar mediante el consenso deberá apelar al diálogo con el resto de los sectores y matizar varios de los puntos planteados», dijo el analista.

Schulz añadió que el mensaje presidencial no incluyó comentarios de política exterior, como la cuestión de las Islas Malvinas, cuya soberanía Argentina reclama ante el Reino Unido, o temas propios del Mercado Común del Sur (Mercosur) o la Comunicación de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

«Esas omisiones muestran que el Gobierno argentino mantendrá un alineamiento, una alianza y a la vez una subordinación a las potencias liberales occidentales, con Estados Unidos a la cabeza», advirtió el experto.

El académico argentino Sebastián Schulz. es miembro y colaborador de Dossier Geopolitico

FUENTE Xinhua https://spanish.news.cn/20240304/2cd29e363be64cfe84720f9cbd8d343d/c.html