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Por: Marcelo Brignoni

«El Reino Unido busca controlar la Antártida, mientras Argentina busca ser colonia.»

Por estos días al recorrer lo que los británicos denominan Port Stanley es fácil adquirir merchandising y souvenirs de todo tipo con la leyenda “The Falkland Islands gateway to Antarctica”. Llegar a este presente implica revisar aun someramente un poco más de 200 años de historia, aunque sea muy resumidamente, para intentar aproximarse a un entendimiento de lo que sucede.

El Origen

Distintas investigaciones señalan que el primer argentino en visualizar la Antártida fue en realidad un irlandés oriundo de Foxford, nacionalizado argentino de nombre Guillermo Brown. Brown, por entonces Comodoro, había iniciado un periplo por aguas del Océano Glacial Antártico donde avistó las costas septentrionales de la Península Antártica a las que llamó Tierra de la Trinidad en homenaje al navío argentino Trinidad, en el que navegaba. Corría el año 1815. Brown dejaría todo prolijamente asentado en su libro “Acciones Navales de la República Argentina 1813-1828”.
Sobre este primer descubrimiento el incipiente gobierno de las provincias Unidas del Río de la Plata le otorgaría a un tal Juan Pedro Aguirre la primera concesión para la caza de focas y pingüinos en territorios antárticos. Se conoce a esta situación como el primer hecho institucional de pretensión de soberanía territorial de lo que más tarde seria la República Argentina sobre la Antártida.

En comparación temporal, el Reino Unido de Gran Bretaña nunca acreditó ni mencionó ningún reclamo de soberanía anterior a 1819, cuando informó que un tal William Smith, aquel año, fue el primero en llegar al “Continente Blanco” antes que ningún otro.
En realidad, el imperio británico ratificó formalmente su pretensión de soberanía territorial en la Antártida luego de invadir y tomar posesión de Malvinas en 1833, alegando que desde 1820 había “descubierto” la Antártida.

A pesar de esta pretensión nunca reconocida por Argentina, nuestro país siguió adelante con su estrategia de desarrollo de su presencia en la Antártida y en 1904 inauguraría una estación meteorológica en las Islas Orcadas, la que dos años después se convertiría en la primera base permanente de cualquier país en toda la región antártica.

Reino Unido de Gran Bretaña siguió adelante con su política de expansión colonial y amplió su reclamo territorial en 1908, al declarar su soberanía ya no solo sobre Malvinas sino también sobre las islas Georgias del Sur, Orcadas del Sur, Shetland del Sur, Sándwich y además la conocida como Tierra de Graham, todas locaciones geográficas situadas en el Océano Atlántico Sur. Su interés prioritario se centraba en la venta de licencias de caza de ballenas y pingüinos, en permisos de pesca y en el cobro de tributos imperiales por dichas actividades.
Años después y producto de un plan elaborado por la Subsecretaría de Estado para las Colonias del Imperio Británico y aprovechando la contemporaneidad de la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido de Gran Bretaña declararía su soberanía en la Antártida hasta el propio Polo Sur. Corría el año 1917.

En 1925, el Reino Unido de Gran Bretaña decidiría una estrategia para sumar aliados en su pretensión hegemónica de una Antártida bajo su total dominio y comunicó que la Antártida formaba parte del Commonwealth, asociando en su pretensión a Nueva Zelanda y Australia reconociéndoles de su parte soberanías sobre el Continente Blanco.

Recién en el transcurso de 1943, Argentina declararía el establecimiento soberano de la Antártida Argentina.
La decisión de Argentina y el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial pondría en marcha de parte de Londres, ese mismo 1943, su plan de “reconquista” conocido como Operación Tabarin. Destinada a establecer bases de ocupación permanente, la operación estaría liderada por el teniente James Marr y partiría el 29 de enero de 1944 desde las Islas Malvinas. La integraban dos barcos con exuberante equipamiento, el HMS William Scoresby y el Fitzroy. Marr había acompañado al explorador británico Ernest Shackleton en sus expediciones antárticas de principios de la década de 1920 y desde Tabarin, Malvinas cumpliría un rol preponderante sobre las pretensiones británicas de ocupación antártica.
La tensión entre el Reino Unido de Gran Bretaña y Argentina, con motivo de la disputa sobre Malvinas y la Antártida, haría que en 1952 y 1953, en plena era peronista en Argentina, se estuviera a punto de que estallara un conflicto abierto entre ambos países.

El 1 de febrero de 1952 se produjo el incidente de la Bahía Esperanza cuando militares argentinos hicieron disparos de advertencia sobre un grupo de británicos. La respuesta del Reino Unido fue enviar un buque de guerra que desembarcó el 4 de febrero infantes de marina británicos en el lugar. El 17 de enero de 1953 Argentina inauguró en la isla Decepción el refugio Teniente Lasala, quedando en él personal de la Armada Argentina. El 15 de febrero, en otro incidente en la Isla Decepción, desembarcarían 32 royal marines de la fragata británica HMS Snipe, armados con ametralladoras Sten, rifles y gas lacrimógeno y apresarían a los marinos argentinos. El refugio argentino y un cercano refugio chileno deshabitado fueron destruidos y los marinos argentinos fueron entregados como prisioneros de guerra a un barco de nuestra armada el 18 de febrero en las islas Georgias del Sur. Un destacamento británico permaneció tres meses en esa isla mientras la fragata argentina patrulló aguas circundantes hasta abril. Estos incidentes poco conocidos, serian la precuela de la Guerra de Malvinas de 1982.

Poco tiempo después, en mayo de 1955, Reino Unido de Gran Bretaña presentaría una solicitud ante la Corte Internacional de Justicia pidiendo el reconocimiento de sus pretensiones territoriales en la Antártida. Para sorpresa del Foreign and Commonwealth Office la propuesta fracasó, ya que tanto Argentina como Chile rechazaron someterse a un procedimiento de arbitraje de estas características.
La escalada de la disputa geopolítica por la Antártida motivaría una nueva crisis internacional que daría origen a las negociaciones para la firma del Tratado Antártico, que se concretaría el 1 de diciembre de 1959 y entraría en vigor en 1961.

Los países signatarios del Tratado serian aquellos que originalmente mantenían reclamos territoriales. Por ende, además de Argentina, Australia, Chile, Francia, Nueva Zelanda, Noruega y Reino Unido de Gran Bretaña, también adhirieron Bélgica, Japón y Sudáfrica, mientras que Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, además de firmar el acuerdo, se reservaron para sí sus derechos para hacer reclamos, en un futuro indeterminado.

Los objetivos iniciales del Tratado fueron los de mantener a la Antártida como un espacio desmilitarizado hasta 2048, evitar la realización de pruebas nucleares y el depósito de desechos de esta procedencia, así como promover la cooperación científica multilateral y formalizar el congelamiento de todas las disputas sobre soberanía territorial en el continente.

Tan solo un año después de la puesta en vigencia del Tratado Antártico, en 1962, el Reino Unido de Gran Bretaña daría origen a su British Antarctic Territories, que bajo la órbita del Foreign and Commonwealth Office, integra a los archipiélagos de las Georgias y Sandwich del Sur, a las Falkland Islands Dependencies y a la administración y defensa de las tierras antárticas e islas que se extienden desde el polo sur hasta entre los 20 y 80° longitud oeste, lo que ellos denominan, la Antártida Británica.

Hasta el momento cincuenta y cuatro países se han adherido al tratado de protección de este territorio, que con cero grado de temperatura en verano y setenta bajo cero en invierno sigue siendo un lugar muy inhóspito para la presencia humana permanente, pero con una enorme riqueza en plancton y krill (la base de la pirámide alimenticia marina), en millones de especímenes de bacalao antártico, en sus cuatro variedades de ballenas reconocidas, sus tres tipos de focas, la multiplicidad de orcas y pingüinos y sobre todo sus nunca confirmados informes sobre petróleo y minerales, que aún con la actividad exploratoria de este tipo prohibida, nos hablan de nuevos y presuntos yacimientos petroleros y minerales como hierro, platino, uranio, cobre, cromo, níquel, oro, platino, diamantes y otros, bajo el hielo y a nivel submarino. Y todo esto sin tener en cuenta, además, la enorme importancia estratégica de la Antártida como la mayor reserva de agua dulce del planeta.

En tiempos donde nuestro país aún tenía política exterior soberana, se logró que Chile acompañase una causa común “de apoyo mutuo y recíproco” contra las pretensiones británicas. A pesar de que la Antártida Chilena coincide en varios puntos con parte de la Tierra de San Martín que Argentina embandera como propia, el interés mutuo de evitar el avance británico sobre el continente operó como estrategia común. Tal vez la presencia de Antartandes, la continuación geológica de nuestra Cordillera de los Andes en la Antártida operó como factor aglutinador.

Pero en estos últimos 60 años la situación de la Antártida ha cambiado radicalmente y a pesar de ser un territorio preservado y destinado a investigaciones científicas, se le han sumado actividades económicas cada vez más masivas e invasivas, como el turismo y la pesca comercial indiscriminada, a su vez que el cambio climático acelera de manera trágica, el derretimiento del casquete polar sur.

Esta crisis ambiental global que afecta intensamente tanto el Ártico como a la Antártida opera a su vez como un cambio manifiesto del escenario geopolítico de este siglo XXI, ya que los espacios marítimos de la Antártida están adquiriendo un nuevo valor estratégico, al punto de que las propias corporaciones privadas transnacionales están proyectando la explotación comercial del continente. De esta forma, se potencia la militarización de estos espacios de cara a la revisión del Tratado Antártico en 2041 y del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente en 2048, el que en su artículo 25, si bien declara la prohibición de la explotación de recursos naturales, manifiesta una salvedad peligrosa al señalar que “puede ser derogada por algún futuro tratado que establezca un marco normativo vinculante para dicha actividad extractiva” —debate que será abierto para su revisión en 2048. Las luces de alarma en Argentina debieran encenderse ya mismo.

Algunas provocaciones recientes del Reino Unido de Gran Bretaña

Múltiples señales coinciden en esta prevención. En 2008, como parte de las celebraciones por el centenario de la reclamación británica, el denominado Territorio Antártico Británico emitió su primera moneda de curso legal.

En mayo de 2009, el Reino Unido de Gran Bretaña realizó una presentación ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) donde reivindicó 350 millas marinas de plataforma continental adyacentes a los archipiélagos de Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, y reclamó como propias porciones de la Antártida Argentina, y como resultante, 200 millas marinas de zona económica exclusiva (ZEE) y 350 millas de la plataforma continental; en resumen, una superficie de 3 millones y medio de kilómetros cuadrados.

El 18 de diciembre de 2012 el Foreign and Commonwealth Office anunció que como parte de la conmemoración por el 60 aniversario del reinado de Isabel II decidió llamar Tierra de la Reina Isabel (Queen Elizabeth Land) al territorio de 437 mil kilómetros cuadrados, ubicado en el vértice sur de la reclamación británica en la Antártida, al que no daba ningún nombre hasta entonces. El área limita al noroeste con la Tierra de Coats, al norte con la barrera de hielo Filchner-Ronne y al noreste con la corriente de hielo Rutford. La parte norte de esta zona es conocida por otros países como Tierra de Edith Ronne.

La Cancillería Argentina, que por entonces aun existía, no se quedó en silencio y emitió una declaración oficial señalando que era un “sistemático ataque” y “una provocación” británica, luego de lo que significó la Guerra de las Islas Malvinas. Rusia apoyó la posición argentina citando el Tratado Antártico: “Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región por parte de ningún país” (artículo 4).

El Reino Unido de Gran Bretaña siguió adelante y en 2020, en el marco de lo que denominó “Festejos por el 200 Aniversario de la Presencia Británica en la Antártida” denominó 28 lugares de la Antártida de modo unilateral con nombres ingleses. Según el Foreign and Commonwealth Office la nueva nomenclatura catastral abarcaría doce glaciares (Bamber, Bremner, Bone, Heywood, Hindley, Watkins, King, Ladkin, Morris, Shanklin, Thomas y Heywood Glacier); tres colinas (Corr, Hindmarsh y King Dome); dos montes (Cox y Fiennes); varios conjuntos rocosos (Dudeney, Rodger y Pinnock Nunataks), un cabo (Cape Fothergill), tres bahías (Giles, Pudsey y Laxon Bay), un pico (Francis Peak), un piamonte (Fricker Ice Piedmont), un promontorio (Mulvaney) y una isleta (Turner).

En los últimos años tanto Washington como Londres han señalado su “preocupación” sobre presuntas actividades de China y sobre todo de Rusia en la supuesta exploración y explotación de los recursos naturales antárticos, a lo que han “contestado” con la construcción de nuevas bases antárticas y actualmente, con la construcción de una quinta base británica, igualando el número de bases estadounidenses, a las que deben sumarse los asentamientos australianos. que juntos representan al AUKUS en la Antártida.

El AUKUS y la OTAN en el Atlántico Sur

El AUKUS (Australia-United Kingdom-United States) se presentó como la Alianza Estratégica Militar complementaria de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) por parte centralmente del Reino Unido de Gran Bretaña y Estados Unidos con Australia de invitado. Se anunció públicamente el 15 de septiembre de 2021 para la región del Océano Indo-Pacífico, aunque su pretensión incluye además el Atlántico Sur.
La probable incorporación de Nueva Zelanda en un corto plazo posibilitaría a esta alianza geopolítica militar reclamar soberanía en más de la mitad del territorio antártico. De hecho, con una creciente cantidad de rompehielos y de submarinos nucleares, AUKUS se plantea controlar los accesos a la Antártida.
En el marco del desarrollo del AUKUS se inscriben seis acciones recientes que ratifican sus reales objetivos:

  • El lanzamiento en 2020 de la Campaña “The Falkland Islands gateway to Antarctica”, la que externaliza de modo fehaciente la certeza de la convicción de lo estratégico de Malvinas para los intereses de Reino Unido de Gran Bretaña y del AUKUS en la Antártida.
  • La firma en 2020 por parte del gobierno de usurpación británico en Malvinas de un contrato con la empresa británico-holandesa BAM Nuttall para el diseño y la construcción de un nuevo Mega Puerto en Puerto Argentino.
  • El insólito anuncio del gobierno de Alberto Fernández en la COP26 de 2021 en Glasgow, de la construcción de una planta de generación de “hidrógeno verde” en Río Negro (proyecto congelado por el momento) a cargo del polémico empresario australiano Andrew Forrest, dueño de la minera Fortescue, destinada según los propios medios australianos, a proveer de combustible a la flota de submarinos livianos de custodia de Malvinas, enmarcados en el AUKUS.
  • El pedido británico que se concretó en mayo de 2021 para que las “Falklands Islands” obtuvieron su primera calificación crediticia soberana, una calificación A+ de grado de inversión de S&P Global para solventar dicha infraestructura del nuevo puerto y sus capacidades operativa.
  • El acuerdo entre las autoridades británicas que ocupan las Malvinas y el icónico astillero de Belfast donde se construyó el Titanic, denominado Harland & Wolff, para el equipamiento de instalaciones portuarias y la construcción de embarcaciones destinadas a la nueva operatoria de Port Stanley que indican estará terminado a fines de 2026.
  • La visita de David Cameron a las Islas Malvinas para ratificar explícitamente la decisión británica de permanecer en las Islas y avanzar en el control de la Antártida y el Atlántico Sur.

El objetivo de Estados Unidos y el Reino Unido de Gran Bretaña de controlar y colonizar el Atlántico Sur mediante el AUKUS y sus bases de Ascensión y Malvinas sumado a su indisimulable vocación de colonizar la Antártida están a la vista. Si Argentina vuelve a ser un país soberano y no esta colonia de la actualidad, tal vez aún no sea tarde para honrar nuestros mártires y reivindicar nuestro legitimo territorio.

FUENTE: TEKTONIKOS Escrito por: Marcelo Brignoni

Al calificar como ¡¡ UN G7 DESCAFEINADO !! a la más importante cumbre de potencias occidentales que se celebró este fin de semana en Italia, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, en su columna del Club de La Pluma, pone de manifiesto la decadencia de un imperio en crisis que se acerca al final de su poder unipolar, atrapado en una maraña de conflictos que se profundizan en manos de unos dirigentes plutócratas, mediocres, decadentes y sin influencia en sus países; en muchos casos cercados por la impopularidad, afectados por la corrupción o a punto de ser desplazados por las urnas. En una declinación generalizada del sistema que se ha contagiado a sus estructuras políticas y financieras como el FMI, el Banco Mundial, Davos o El Club Bilderberg, mientras que su brazo armado de la OTAN, en vez de sobreponerse a las catástrofes de años anteriores, se empantana cada día más en la desastrosa guerra de Ucrania, que no quisieron evitarla en el 2014 por la obsesión histórica de EEUU e Inglaterra en destruir a Rusia.

AUDIO:

En el audio, luego de referirse a la agenda que abarca a Ucrania, Israel, el Cambio Climático y la Inteligencia Artificial, aborda en profundidad la comprometida situación de cada país del G7 y el paupérrimo estado de sus siete líderes, como es el caso del senil Joe Biden de EEUU con sus graves emergencias y convulsiones internas, o Emmanuel Macrón de Francia, el gran derrotado en las elecciones europeas. También del otro gran perdedor y de peor gestión, Olaf Scholz de Alemania.  Además de Rishi Sunak del Reino Unido, con una extrema crisis económica y a punto de perder las elecciones. El japonés Fumio Kishida, jaqueado por la crisis y la corrupción que puede “suicidar” a su país el enfrentarse a China como le ordena Washington. Además del mediocre y decadente Justin Trudeau de Canadá aquejado de “corrupción familiar”.  Todos ellos reunidos con la anfitriona, Georgia Meloni de Italia, quién de ser una demonizada antieuropea de extrema derecha, es hoy referente de confianza para la presidenta europea, Ursula Von Der Leyen. Además, el cómico Zelensky repitió como símbolo europeo y debutó la nueva estrella mundial del cotillón liberal, el bufón argentino Javier Milei.

Con lo que se puede concluir que Occidente, ese fabuloso poder que ha signado los destinos del mundo, hoy es un combo de países sin rumbo dirigidos por perdedores, corruptos e incapaces.  La cuota de jerarquía, de estadista y de racionalidad fue para el Papa Francisco, el premier indio Narendra Modi y el brasileño Lula da Silva, como muestra de la imparable fuerza de los Brics y el Sur Global. El audio también aborda el silencio mediático de la guerra de Ucrania y la supuesta cumbre de la paz en Suiza, a la que no fue invitada Rusia.

Para finalizar, Pereyra Mele reflexiona con que “…es peligrosísimo el momento que vive la humanidad con estos dirigentes que pueden predisponer al mundo a un conflicto con armas de destrucción masiva.”

Eduardo Bonugli (Madrid, (16/06/24)

Anexos

Los líderes del G7 se reúnen en Italia, escapando del peligro político en casa CNN

https://cnnespanol.cnn.com/2024/06/13/lideres-g7-reunion-italia-escapando-peligro-politico-casa-trax

Un Macron debilitado en la lucha de reyes en Europa

¿Se le terminó la hora a Rishi Sunak? Presión para reemplazarlo

https://urgente24.com/mundo/se-le-termino-la-hora-rishi-sunak-presion-reemplazarlo-n579190#google_vignette

Elecciones europeas: una debacle para el Gobierno alemán Olaf Scholz

https://www.dw.com/es/el-gobierno-alem%C3%A1n-vive-una-debacle-en-las-elecciones-europeas/a-69325700

Elecciones EEUU: En 2024, en cambio, la ventaja ha sido siempre para Trump

https://elpais.com/internacional/elecciones-usa/2024-04-16/que-pasara-con-trump-asi-se-mueven-las-encuestas-durante-su-periplo-judicial.html

Trudeau empieza 2024 con encuestas en contra

El ‘annus horribilis’ del Gobierno conservador de Japón Fumio Kishida

https://elpais.com/internacional/2024-01-29/un-caso-masivo-de-corrupcion-y-una-secta-ultra-asedian-al-gobierno-conservador-de-japon.html

G7 extraviado confundido y descafeinado 

Carta abierta del Grupo Dossier Geopolitico ante la posibilidad concreta de Argentina  de involucrarse en el Conflicto Mundial que se desarrolla en Europa del Este (Ucrania)

Con honda preocupación asistimos en las últimas horas a informaciones procedentes de distintos medios de comunicación internacional como la agencia China Xinhua que titula: “Rusia expresa preocupación sobre implicación de Argentina en crisis de Ucrania” (1) o un medio trasandino el Periodista que titula: “Rusia dice a Argentina que si entrega equipo militar a Ucrania será considerado «un paso hostil»” (2), La agencia rusa Tass (3) y que se va ampliando en otros medios de comunicación…

Decimos preocupación en primer lugar, porque la actual administración gubernamental que encabeza el Sr. Javier Milei decidió alineamientos del País contrarios a la tradicional e histórica  Política Exterior basados en las Doctrinas: Calvo: los Estados soberanos gozan del derecho de estar libres de cualquier forma de interferencia por parte de otros Estados (rechazamos la injerencia externa contra cualquier país), o la Doctrina Drago: ningún país extranjero podría utilizar su poder sobre una nación americana con el fin de hacer efectivo el cobro de deuda adquirida por algún país independiente. A lo que debemos destacar la tradicional posición de “neutralidad” en conflictos internacionales que enfrentan especialmente a Potencias mundiales, caso que se verificó en las dos Guerras Mundiales y como también  el aportar nuestra diplomacia para lograr frenar conflictos entre países amigos y vecinos para impedir las escalada de los mismos. Todo una política que fue beneficiosa para el País y para los intereses nacionales.

Por ello vemos con gran preocupación que los actuales lineamientos de Política Exterior, si es que existen o son decisiones tomadas en soledad por el Presidente nos involucra en un conflicto internacional “lejano y muy distante” de nuestros intereses nacionales como es el enfrentamiento de la OTAN (via Ucrania) contra la Federación Rusa y sus aliados…los pasos dados en esa involucración a simple enumeración recordemos:

 “mas allá de la amistad que supuestamente declara Milei con Zelenski”, se informo en su momento de enviarles helicópteros rusos a Ucrania (desafectados en Argentina), el de participar de Foros que no conducen a ningun resultados de solución pacífica de los conflictos como la reunión a realizarse en Suiza, el envio de alimentos a Ucrania (cuando en argentina el mismo gobierno se encuentra envuelta en un conflicto jurídico político por alimentos almacenados y no entregado a debido tiempo a los sectores mas vulnerables), pero lo que motivó está Carta abierta es la reciente declaraciones de que Javier Milei analiza enviar a Ucrania los cinco aviones caza Super Étendard que mantiene sin uso desde 2019 y ello ocasionó la dura respuesta de la que hacemos referencia. Y la incorporación por parte del Ministro de Defensa de la Argentina Luis Petri a Argentina al Grupo Rammstein integrado por países que apoyan el esfuerzo de guerra de Ucrania. La noticia nos llega en un dia muy particular: el 14 de Junio, fecha en la que hace 42 años atrás las tropas argentinas se rinden ante el invasor inglés en el archipiélago de las Malvinas y que además debemos destacar que el supuesto País al que le enviaríamos el “armamento” y “ayuda” en cuestión, JAMÁS, en la ONU votó a favor de los Intereses de Argentina por el Tema Malvinas y si lo hizo a favor del ocupante Reino Unido.

Como dice el dicho popular: “Mejor curarse en Salud”, solicitamos a quienes tienen responsabilidad en el manejo y el control de nuestra política exterior, tanto del Poder Ejecutivo, como del Poder Parlamentario, y también a todo los Argentinos de bien, Org. Política, Sociales, Económicas, Religiosas, Etc., que exijamos por intermedios de nuestros representantes y de sus organizaciones, aclaraciones sobre cuál es la verdadera situación que hemos detallado por las graves consecuencias que sufriremos de involucrarnos en conflictos internacionales ajenos a nuestros intereses, en medio de una Guerra Híbrida global como la actual, que seguramente tendrá resultados nefastos para un País debilitado como lo es la Argentina del Siglo XXI

Dossier Geopolitico

Carlos Pereyra Mele

Miguel A Barrios

Antonio M Mitre

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(1) Rusia expresa preocupación sobre implicación de Argentina en crisis de Ucrania

https://spanish.news.cn/20240614/83fd98be4531411d8450fe4991444ccc/c.html

(2) Rusia dice a Argentina que si entrega equipo militar a Ucrania será considerado «un paso hostil»

(3) BUENOS AIRES, 14 de junio. /TASS/. Rusia espera que las autoridades argentinas se abstengan de interferir en el conflicto en Ucrania enviando armas a Kiev, dijo el viernes el embajador ruso en Argentina, Dmitry Feoktistov.

«Esperamos que Argentina diga además de interferir en el conflicto ucraniano, mostrando su tradicional moderación», dijo el embajador a los periodistas.

El diplomático afirmó que Rusia expresó su decepción por la participación de Argentina en la reunión del grupo de contacto sobre la asistencia militar a Ucrania (formato Ramstein),

«No hay hasta el momento comentarios oficiales de la parte argentina sobre la participación del Ministro de Defensa argentino, Luis Petri, en la reunión de Bruselas en el marco de la coalición Rammstein», dijo el embajador.

«El hecho mismo del acercamiento de Buenos Aires con los patrocinadores militares de Ucrania es profundamente decepcionante para nosotros [Rusia]», continuó.

«Nos damos cuenta de que esto se hizo en consonancia con la creciente cooperación [de Argentina] con la OTAN», señaló Feoktistov. «Ya se informó en abril, cuando Argentina solicitó el estatus de socio global de la Alianza [OTAN]. Para ser honesto, simplemente no entendemos cómo este estatus ayudará a garantizar la seguridad del Estado de Argentina».

El Secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, declaró anteriormente, al dirigirse a la apertura de la reunión de ministros de defensa de los estados miembros de la OTAN, que saludaba la participación de Argentina en las discusiones del grupo de contacto ucraniano.

REUNIÓN DEL G7: SOL, PLAYA Y NADA MÁS – EDUARDO J. VIOR

Todos los viernes a las 19:00 horas de España (14:00 ARG/BRA/CHI, 13:00 BOL/VEN, 12:00 COL/EUA/PER, 11:00 CRC/MEX), Eduardo Vior presenta su mirada sobre la geopolítica y la geoeconomía global. Eduardo J. Vior

Y POR FIN, EUROPA CONOCIÓ A MILEI

Es el título del audio de Eduardo Bonugli, colaborador de Dossier Geopolítico en Madrid para el Club de La Pluma, en el que rechaza quedarse en la superficialidad de las formas, ni en las reiterados escándalos de Milei,  para profundizar que el conflicto entre España y Argentina, dos países globalistas, neoliberales, atlantistas y obedientes a la OTAN, desnuda la anarquía y guerra interna de Occidente, mientras el imperio anglosajón se acerca al precipicio de una derrota global histórica a manos de las potencias asiáticas, del Sur Global y de los Brics.

También analiza en que detrás del choque, estaría por un lado la mano de Israel, enemigo de Pedro Sánchez por su postura pro Palestina y por el otro, la estrategia de EEUU por seguir desgastando económicamente a Europa. Esta vez, ahuyentando al empresariado europeo del botín que hoy es Argentina. En ambas estrategias -concluye- el “fiel soldado Milei” habría cumplido su misión a favor de los anglosajones, más allá de fabricarse un enemigo perfecto para disimular su caótica gestión de gobierno.

Además, en el audio comenta lo que en Europa pensaban de Milei, de las ilusiones perdidas que tenía el poder económico europeo en la motosierra del hombre que habla con los perros muertos y de la pusilánime posición de la izquierda, que siempre evita cuestionar a fondo la dictadura neoliberal capitalista de la UE.

Carlos Pereyra Mele – Director de Dossier Geopolítico

La polémica sobre los hidrocarburos hallados por Rusia en el Mar de Weddell es una maniobra anglonorteamericana para adueñarse del continente blanco y que Argentina entregue sus derechos

Por Eduardo J. Vior
analista internacional especial para Dossier Geopolitico

En medio del clima de alarma internacional generado por el supuesto hallazgo por Rusia de un rico yacimiento de hidrocarburos en el Mar de Weddell, Antártida Occidental, comenzaron este martes en Cochín, estado de Kerala, India, la 46ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico (ATCM 46, por su nombre en inglés) y la 26ª del Comité de Protección Ambiental (CEP, por su nombre en inglés). Las sesiones, que se extenderán hasta el próximo 30 de mayo, están atravesadas por una dura confrontación entre el mayoritario bloque occidental, por un lado, y Rusia, Sudáfrica, Brasil y China, por el otro. Especialmente Gran Bretaña y EE.UU. están utilizando argumentos ecologistas, para que el organismo de aplicación del Tratado Antártico pase de adoptar sus decisiones por consenso a hacerlo por mayoría, convalidando de este modo la hegemonía occidental sobre el único continente que hasta ahora se había librado de la confrontación por el poder mundial. Al apoyar la postura occidental, el gobierno argentino está convalidando la usurpación británica en el Atlántico Sur.

Desde el pasado 12 de mayo la confrontación entre los bloques mundiales tiene un nuevo escenario: la Antártida. Ese día un brevísimo reporte del canal de BRICS10 en la red X (antes Twitter) informó sobre el hallazgo por Rusia de un  yacimiento de 511 mil millones de barriles de petróleo en el “Territorio Antártico Británico”. Dado que el canal de BRICS no dio ninguna otra información al respecto, rastreando los medios rusos para preparar este informe, sólo se encontró una información del día 11 en la página web de la Administración Nacional de Petróleo y Gas (HAHC, por su nombre en ruso) dando cuenta de una información del mismo día en el periódico londinense The Telegraph en la que se relataba lo tratado el miércoles 8 en una sesión de la Comisión de Auditoría Medioambiental de la Cámara de los Comunes británica.


Título de la información publicada el 11 de mayo por la Administración Nacional de Petróleo y Gas de Rusia


Titular del artículo publicado el 11 de mayo en The Telegraph

Los pocos medios rusos especializados que informaron sobre el tema se basaron en el mismo artículo del diario inglés. Por lo tanto, ésta es la única fuente válida a considerar. ¿Qué pasó en la sesión de la comisión parlamentaria? Cuando los diputados interrogaron al subsecretario de Estado Parlamentario para las Américas, el Caribe y los Territorios de Ultramar David Rutley sobre el yacimiento de petróleo y gas que el buque de investigación geológica Akademik Alexander Karpinski, de la agencia estatal Rosgeologya, habría hallado en el Mar de Weddell, el funcionario declaró que su gobierno confía en la aseveración de Rusia de que se trató sólo de un relevamiento científico. Por el contrario, Klaus Dodds, profesor de Geopolítica en el Royal Holloway College de la Universidad de Londres, opinó en su calidad de experto consultado que, por sus dimensiones, estas exploraciones rusas sólo pueden servir para preparar un proceso de explotación del yacimiento. 

El profesor Dodds es un especialista en historia de la presencia británica en el Atlántico Sur, un enérgico crítico del nacionalismo argentino en general y, en particular, de la reivindicación argentina de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgia, Sandwich del Sur y la Antártida Argentina. A partir de su opinión en el Parlamento, Jonathan Leake publicó el día 11 en The Telegraph el artículo que dio inicio a la actual campaña contra la investigación geológica rusa en el continente blanco. Es decir que la opinión pública mundial está discutiendo sobre las opiniones de Dodds tal como fueron reproducidas por Leake.

En el artículo periodístico se afirma que el yacimiento contiene 511.000 millones de barriles, lo que equivaldría a unas 10 veces la cantidad de petróleo extraído en el Mar del Norte en los últimos 50 años y a cuatro veces el volumen total de las reservas de Arabia Saudita. Según sostuvo la mayoría de los miembros de la comisión, las investigaciones rusas en la Antártida Occidental se dirigen a relevar reservas minerales para su posterior explotación. Para Rosgeologiya tales acusaciones no son nuevas. El organismo ha declarado en repetidas ocasiones que sus actividades en la Antártida y los mares adyacentes son de naturaleza científica, que el organismo estatal no se dedica a la exploración de los recursos minerales antárticos y que observa estrictamente sus obligaciones internacionales. 

El objetivo de la investigación científica realizada por sus buques –sigue el descargo de Rosgeologiya- es estudiar desde una perspectiva geológica y geofísica el origen y la estructura de la Antártida así como la estructura y el espesor de la cubierta sedimentaria. Los investigadores se limitan, dicen, a hacer investigación sismológica y no realizan perforaciones, hoy prohibidas por el Tratado Antártico de 1959 y el Protocolo de Protección Ambiental de 1998. La investigación sismológica permite inferir la existencia de un yacimiento, pero no es comparable con la certeza que darían las perforaciones. Del relevamiento científico a la exploración petrolera, entonces, hay un largo trecho.

Además, como señala Metro, un sitio ruso especializado, aun si los científicos rusos tuvieran certeza sobre la presencia de petróleo en el lugar, de poco les serviría. Si bien Rusia tiene bases permanentes en la Antártida desde 1956, carece de la infraestructura como para encarar allí la exploración y explotación petrolífera. Tampoco tiene en los continentes cercanos bases que le permitan sostener tal esfuerzo. Sus expediciones científicas utilizan el puerto de Ciudad del Cabo, pero recientemente EE.UU. amenazó a Suráfrica con sancionarla por pertrechar el buque ruso. Por otra parte, Rusia está impulsando actualmente la exploración y explotación de nuevos campos petrolíferos en la península de Kamchatka, en el noreste de Siberia, frente a Alaska, por lo que no está interesada en la explotación del suelo antártico. Como dijo Metro, “estamos descubriendo el petróleo que van a explotar otros”. 

El buque Akademik Alexander Karpinsky viene realizando estas exploraciones desde 2020 y los británicos lo saben. ¿A qué se debe, entonces, tanto ruido justo en este momento? La respuesta probablemente se halle en la reunión de Cochín. Tanto la ATCM como la CEP son convocadas anualmente en el marco del Artículo IX del Tratado Antártico y reúnen tanto a las doce partes signatarias originales como a otras interesadas, para abordar cuestiones medioambientales, científicas y de gobernanza del continente blanco. Actualmente 56 países son parte del Tratado. 

Los temas principales de la agenda de la 46ª Reunión Consultiva incluyen la planificación estratégica para la gestión sostenible de la Antártida, operaciones políticas y legales, prospección de biodiversidad, inspecciones, intercambio de información y la cooperación en investigación. También se están abordando los impactos del cambio climático, el desarrollo turístico y la sensibilización.

Por su parte, la agenda de la reunión de la CEP se centra en la evaluación ambiental, la gestión y presentación de informes, la respuesta al cambio climático, la protección de áreas marinas y la conservación de la biodiversidad antártica. 

Es llamativo que el conflicto se haya planteado inmediatamente antes de las reuniones de esta semana en India. Como opina Mariano Memolli, ex presidente del Instituto Antártico Argentino (IAI), es razonable inferir que Gran Bretaña está forzando un cambio en el sistema de votación en la ATCM, para que las decisiones, que hoy se toman por consenso, se adopten por mayorías. Con esta modificación claramente prevalecería el número de las delegaciones occidentales. En este caso, no sólo se perjudicarían Rusia y China, sino también, por ejemplo, Argentina, ya que el Reino Unido conseguiría el apoyo de sus aliados para imponer sus planteos sobre las islas del Atlántico Sur conexas a las Malvinas.

Al escribir en The Spectator el fin de semana pasado sobre las “preocupantes” actividades de Rusia, Klaus Dodds instó a aplicar una diplomacia juiciosa. “El interés de Rusia por la Antártida, puso, no va a desaparecer pronto. Gran Bretaña tiene una oportunidad real de liderar una coalición que preserve el lugar del continente como terreno neutral, antes de que la cruda geopolítica interfiera aún más”, advirtió. El profesor Dodds evidentemente tomó ahora en consideración la fortaleza del bloque formado por Rusia, China, Sudáfrica y Brasil y el riego de que una politización desmedida del organismo rector del Tratado Antártico perjudique a todos los miembros. No obstante, no aclaró en qué consistiría la política “neutral” que aconseja para su país.

Evidentemente, la discusión pública sobre el aún no confirmado descubrimiento ruso de petróleo fue impulsada por las potencias occidentales y sus aliados, para obligar a ATCM y CEP a adoptar e implementar decisiones por mayoría. Si bien todavía no ha trascendido cómo se están desarrollando las discusiones (confidenciales), puede suponerse que el actual gobierno argentino se ha alineado con las potencias occidentales contra el bloque de naciones del BRICS10, convalidando así la posición británica, con las consecuencias imaginables para nuestros derechos en el Atlántico Sur y la Antártida Occidental. Ya que la alianza occidental ve frustrado su esfuerzo por imponer su mayoría en el ATCM y el CEP, por lo menos puede consolarse con la entrega sin condiciones de la soberanía argentina.

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, analiza en la columna del Club de La Pluma, el anuncio surgido desde el parlamento inglés sobre El descubrimiento por parte de Rusia de unas enormes reservas petrolíferas -el doble de las de Arabia Saudita-, en el subsuelo de la Antártida, justo en la zona reclamada por Argentina, Chile y el Reino Unido. Y profundiza en el peligro de que ésta supuesta “muy buena noticia” para el país, puede por el contrario, también encerrar graves e importantes problemas para Argentina, toda vez que está demostrado que las zonas del globo con fabulosos recursos naturales, están inmersas en sangrientos conflictos dolorosamente crueles para las poblaciones locales, debido a la voracidad insaciable del imperio anglosajón y de sus socios menores de Europa, por hacerse a la fuerza con ellos, ya que, en su decadencia, los necesita desesperadamente para su supervivencia. Libia, Irak, Irán, Siria y Kuwait son testigos de esa desgracia.

A lo largo del audio, también aborda aspectos fundamentales y preocupantes del asunto, tal cómo:

AUDIO:

  #El planteo reciente de las grandes potencias por cambiar el método internacional “del consenso” por el “de mayorías” para resolver los litigios sobre soberanía, dejaría a Argentina sin posibilidades sobre la Antártida.

          # La voluntad manifiesta de Milei de obediencia ciega y exclusiva de EEUU e Israel a cambio de nada nos priva la posibilidad de una seria defensa de nuestros derechos.

·        #“El machaqueo” de la estrategia anglosajona para dominar todo el mar argentino y la exigencia de que el país no tenga relaciones comerciales con las potencias asiáticas ni países del Brics, nos condena a la soledad.

·        #El abandono por parte de Buenos Aires de su tradicional política de neutralidad internacional y de “negociar con todos”, nos obliga ser un comodín insignificante del bloque decadente de Occidente, que está siendo destituido del poder global.

·        #El deslizamiento del centro de gravedad del mundo hacia Asia y al sur global, *a quiénes hemos despreciado desde el gobierno,* nos deja en un frágil estado de debilidad ante descubrimientos de este tipo y de otras reservas como Vaca Muerta, que ya son objeto de monitoreo, control, seguimiento y acoso por parte de las grandes multinacionales occidentales.

Por ello, y ante la evidente perspectiva de terminar siendo un aliado de Washington a cambio de nada, Pereyra Mele nos recuerda con fatalismo y mucha preocupación aquella famosa cita de Henry Kissinger: “…ser adversario de Estados Unidos es peligroso, pero ser su socio es mortal.”

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Eduardo Bonugli (Madrid, (19/05/24)

La Unión Europea [UE] todavía necesita importar gas natural licuado [GNL] ruso para evitar un shock energético, aun cuando un grupo de estados miembros busca prohibir las compras de combustible a Moscú. Así lo ha advertido el regulador energético del bloque comunitario.

JAVIER BENITEZ entrevista al Director de Dossier Geopolitico CARLOS PEREYRA MELE

Los que iban de superados

Rusia es ahora mismo el segundo mayor proveedor de GNL del bloque después de EEUU y representó el 16% de las importaciones totales el año pasado. Los 15,5 millones de toneladas de GNL ruso comprados por los países de la UE el año pasado fueron casi un 40% más que el total en 2021, según Kpler, un proveedor de datos.

Tras el ataque terrorista contra los gasoductos Nord Stream, según detalla el periódico Financial Times, en gran parte de los países de la UE han amortiguado su alejamiento de los gasoductos provenientes de Rusia desde donde llegaba el recurso energético, aumentando sus compras de GNL del gigante euroasiático y de otros proveedores.

«Es evidente que los proveedores de petróleo y gas —también de uranio, carbón y otras fuentes energéticas tradicionales— siguen siendo los mismos de toda la vida: o parten de la península arábiga, o salen de las fuentes rusas, o de algunos países como Venezuela y otros africanos como Nigeria, pero siguen siendo los mismos. El consumo internacional no se ha paralizado, con la agravante de que toda esta oleada de sanciones [antirrusas] […], supuestamente era el arma mortal con la que se iba a vencer a la Federación de Rusia en su confrontación final con la OTAN», observa el Dr. Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico.

AUDIO:

El analista advierte que, en este contexto, «la economía rusa, según el propio Fondo Monetario Internacional [FMI] y la mayoría de los grupos económicos occidentales, está en franco crecimiento de desarrollo y mejorando».

«Lo que [antes] se vendía a Europa a raudales y a precios baratos, que eran los productos energéticos rusos, quedó definitivamente en el pasado. Hoy sabemos perfectamente que Europa necesita sí o sí el gas –del cual hay pocos proveedores con capacidad importante de exportación en el mundo–, a pesar de que se cortó las manos, se suicidó, al haber hecho esa ruptura histórica con la Federación de Rusia, y que hoy se ve fuertemente en las implicancias de una economía [europea] con tremendos retrocesos, sin crecimiento, y que cada día que pasa está afectando más a la calidad de vida de sus ciudadanos», concluye Pereyra Mele.

En tiempos borrascosos, peligrosos y con tambores de guerra de fondo, es cuando la prudencia debe ser la mejor herramienta para no ser involucrado en conflictos “lejanos” y “distantes” del Interés Nacional de la Argentina, en su momento de mayor debilidad del País tanto en lo: político, económico  y social y mas en el área de la Defensa Nacional, la administración de Javier Milei arrastra a la argentina a posiciones antagónicas con su tradicional postura diplomática y de política internacional de neutralidad entre los grandes bandos en pugna por el Nuevo Orden Mundial (NOM), en pleno desarrollo, que siempre nos caracterizó y que además fue muy positiva para la Argentina porque la neutralidad en la I y II Guerra Mundial permitio el desarrollo de la industria con tecnologías y ciencias propia que a la postre nos beneficio a toda la sociedad…de todo ello conversamos y analizamos hoy 15 de Abril del 2024 con el Periodista Alfredo Guruceta en su programa de Tv por cable “Con sentido común” que se difunde por canal “C” de cablevisión y por Flow 539 en todo el País y Uruguay.

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

Por Enrique Lacolla de su sitio web Perspectivas

El gobierno pronuncia su inflexión pro-norteamericana. La carestía prosigue, el frente político-sindical se arremolina pero no se mueve mucho y la opinión pública sigue dando muestras de paciencia.

Despótico e intransigente con los débiles y servil con los fuertes, Javier Milei tiene una faceta tiránica en su personaje. Esperemos que no se trate más que de una vocación por revestir el  “physique du role” y no de una arraigada pulsión autoritaria. Por estos días tuvo otra ocasión de insinuar ese carácter de dictador en germen, al menos en la faceta servil.

Luego de no asistir a la conmemoración del 2 de abril en Ushuaia para participar en cambio de un acto frente al cenotafio que guarda el nombre de los caídos, en la Plaza San Martín, se precipitó a la provincia austral para presentar sus respetos a la jefa del Southcom, la generala Laura Richardson, que había descendido al lugar no sabemos exactamente para qué, pues no ha habido una reseña completa del sentido de sus actividades en su nuevo viaje a nuestro país. Sí se publicó que en reuniones a cuatro bandas entre la generala, el ministro de defensa argentino, la canciller Diana Mondino y el embajador norteamericano, quedó confirmada la firma de una carta de intención para la compra por Argentina de 24 cazas F-16, de fabricación estadunidense, más otro dedicado a la instrucción de los mecánicos que los sirven,que hasta ayer fueron parte de la dotación de la fuerza aérea de Dinamarca. Estos aviones, que tienen cerca de dos décadas de servicio, vienen a suplantar los JF 17 chino-paquistaníes también de cuarta generación, pero nuevos, cuya adquisición estaba a medias comprometida por el gobierno anterior.

El viaje de Richardson a Tierra del Fuego, sin embargo, saltó a la prensa cuando el gobernador de esa provincia, Gustavo Melella, expresó su rechazo a la visita y se solidarizó con los veteranos de Malvinas que habían manifestado su repudio por la presencia de un alto jefe militar de un aliado de Gran Bretaña. Pues Estados Unidos ejerció una influencia hostil y decisiva en el desenlace del conflicto librado en el Atlántico Sur en 1982.

Cuando Milei tuvo noticia del gesto del gobernador se precipitó a Tierra del Fuego en una actitud que no puede ser interpretada de otra manera que como un pedido de excusas. De paso encontró otra ocasión para disfrazarse de militar y exhibir su vocación “occidental y cristiana” reafirmando la pertenencia de Argentina a la línea orientada por Estados Unidos e Israel.

La frecuente mención al estado judío precisamente en el momento en que este se encuentra realizando prácticas inequívocamente genocidas en el territorio de Gaza no inmuta a nuestro presidente, acostumbrado a trastocar los elementos de la realidad de acuerdo a lo que son sus conveniencias o al grado de candor del público que lo escucha.

Los motivos de la visita de la generala Richardson a nuestro país, más allá de los circunloquios y silencios de las autoridades, son, con todo, transparentes.

Ella misma se ha ocupado en más de una oportunidad de puntualizar el valor que el entero subcontinente que reviste para su país con sus enormes reservas minerales, energéticas, ictícolas, hidrográficas y boscosas, y con el Cono Sur como llave de la comunicación bioceánica y puerta de acceso a la Antártida. En consonancia con el viaje de la generala el gobierno Milei hizo saber que las obras de la cuarta usina nuclear argentina que cuenta con apoyo chino (Atucha 3) quedaban paralizadas por falta de presupuesto (“no hay plata”), y que se activaba en cambio la construcción de una base norteamericana integrada a la base argentina ya existente en Tierra del Fuego, mientras se disponía la programación de una visita de inspección a la estación china de observación del espacio profundo sita en Neuquén. Esta instalación es similar a otra de la Unión Europea aposentada en Malargüe, que no ha recibido sin embargo la misma atención.

Los F-16

No quisiera opinar sobre asuntos que escapan a mi competencia, pero habría que cuidarse de emitir juicios demasiado apresurados e influidos por el pragmatismo político en torno al asunto de la reconstitución de la caza supersónica para la Fuerza Aérea Argentina. Aunque es evidente que la compra de los F-16 concuerda con la orientación pro-norteamericana del gobierno Milei, también es verdad que era una hipótesis que rondaba incluso durante las gestiones de Agustín Rossi y Jorge Taiana al frente del ministerio de Defensa. Según la revista Zona Militar (zona-militar.com), la Fuerza Aérea habría jugado un doble juego con el tema hasta conseguir que la oferta norteamericana incluyese una propuesta superadora referida a los sistemas de armas que portarán los cazas. En cualquier caso, la llegada a la Casa Rosada de un candidato tan claramente sesgado a favor de la alineación con los angloamericanos inviabilizaba la opción china. Había que llenar ese grave hueco en nuestro sistema de defensa y eso, mal que bien, parece haberse logrado, después de largos años de postergaciones, con la compra de los Fighting Falcon.

Ahora bien, el tema no se agota ahí.

El nudo de la cuestión está vinculado a cuál será, en definitiva, la opción estratégica de la Argentina: si elegirá alinearse definitivamente con el bando anglosajón, o si procurará valerse con cierto grado de autonomía en un mundo multipolar. No se puede cambiar cada cuatro años de lado y suponer que los aviones también pueden cambiar de marca. Cualquier elección en materia de defensa involucra tecnología, logística, actualizaciones e infraestructura, toda una parafernalia que gravitará pesadamente en la determinación de la política exterior de cualquier país. Lo cual demuestra, por si todavía hiciera falta, que no se puede vivir indefinidamente divididos por una grieta.

La crisis crece

El gran rival de Estados Unidos, China, y el bloque de las economías emergentes que encaran su desarrollo a partir de criterios contrapuestos a los del capitalismo financiero, están haciendo retroceder a la economía norteamericana.

Hasta aquí el imperialismo estadounidense no ceja en su propósito de imponer su hegemonía sobre el conjunto del globo. En consecuencia, en los años recientes ha enfatizado su ofensiva contra el binomio de naciones que más amenazan su supremacía, China y Rusia, ayudado por las reminiscencias de la guerra fría y por el temor que estas ejercen sobre la población europea. Basándose en estos miedos y explotando la que parece ser la irremediable mediocridad de su dirigencia, Estados Unidos aprovechó el conflicto en Ucrania –que fue buscado, inventado y fomentado por el gobierno de Barack Obama- no sólo para alinear a la Unión Europea en contra de Rusia sino para forzarla a deteriorar su economía. Al incremento en el gasto militar se sumaron las sanciones contra Moscú, que a la postre, lejos de dañar, sirvieron para potenciar la economía rusa al consolidar la relación con China y al activar la producción interna, mientras que Europa sufría el brutal encarecimiento energético que supuso el reemplazo del gas ruso por la necesidad de importar gas licuado desde Estados Unidos o desde fuentes controladas por este. La voladura del gasoducto Nord Stream presuntamente consumada por los servicios de inteligencia norteamericanos con la colaboración de Noruega, terminó por redondear la ecuación al no ser resistida ni denunciada por los aliados de la Unión, que más bien se confirmaron en su resolución de enfrentar a Rusia atribuyéndole intenciones expansivas que, si existen, no son otra cosa que una réplica a la política de cerco que la OTAN puso en práctica no bien caída la Unión Soviética.

Es un hecho que a partir de la decisión del Kremlin de frenar el hostigamiento occidental con la ocupación parcial de Ucrania, la situación global se ha tornado más crítica. Parece evidente que se está entrando a un período de conflictividad creciente, que se exterioriza en este momento en diversas áreas, cada una de ellas calificada por características peculiares que motivan asimismo respuestas diferenciadas en el seno del sistema imperial. Grosso modo se pueden distinguir tres áreas de conflicto crítico: Ucrania, medio oriente y el estrecho de Taiwán. No son por cierto los únicos lugares del globo afectados por la guerra, pero son críticos porque son los únicos donde un agravamiento de la situación puede arrastrar a un choque a las potencias mayores.

De los tres, Medio Oriente quizá sea el que califica mejor para ser un escenario susceptible de incendiarse: hay una presencia física en el terreno de tropas de Estados Unidos; y su más estrecho aliado, Israel, está poseído por un furor expansivo que sólo puede explicarse porque la derecha israelí, que controla el gobierno, percibe que la oportunidad de fundar el Gran Israel con que siempre ha soñado está en tren de desvanecerse a medida que cambian las cartas del juego e Irán se convierte en parte de una constelación de estados –Rusia, Turquía, Arabia Saudita, China- destinada a eclipsar su gravitación como agente provocador del binomio angloamericano y a constituirse más bien en una molestia por el hecho de perseguir sus propios objetivos. Desde luego, habrá que ver cómo impactaría en estas coordenadas un eventual triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales previstas para noviembre.

Más allá de la locura que puede permear a la política israelí en tanto punta de lanza de la estrategia occidental en la región, hay un elemento en ella que debería ser recuperado por nuestros gobernantes, en especial por nuestro presidente, que tan proclive se manifiesta a convertirse al judaísmo y que tan propenso es a identificar a la democracia israelí como el non plus ultra de la libertad. El estado hebreo es furiosamente nacionalista, nace de una experiencia socialista y cuida su independencia, incluso contra sus aliados, con una intransigencia moderada por el tino político, rasgos que deberían ser absorbidos por los estamentos de los que se nutre el corpus administrativo de este país.

La facción de este actualmente en el poder entre nosotros, por el contrario, está formada por los herederos más desenfadados del cipayaje, que tienen introyectado un desprecio hacia nuestras clases populares que viene de lejos, de un esnobismo anticriollo y antiespañol que ya se percibía en Sarmiento, sólo que ahora desprovisto de los sueños de grandeza que tenía el sanjuanino y también de su aliento y de su talento literario.

Los riesgos que corren la estabilidad social y la integridad territorial de nuestro país son enormes en este momento. Aunque todavía la opinión pública parecería no caer del todo en la cuenta, la realidad es que la batalla entre las fuerzas contrapuestas en el mundo ya ha comenzado y nosotros –a nuestra escala y por supuesto desde nuestro lugar en el globo- no podremos escapar a ella.