En nuestra columna semanal de Geopolítica, que se difunde desde hace 16 años en la Radio del Club de La Pluma, el Director de Dossier Geopolitico DG, analiza está semana varios evento que ocurrieron y desde el punto Geoeconómico que por supuesto tendrá efectos Geopoliticos como es el cambio de sociedades comerciantes a nivel global desde el año 2000 a la actualidad.

Pero vayamos por partes Primero la Cumbre Climática ( a pesar de la dramática situación climatológica causada por los grandes estados industriales) que se desarrolla en Egipto este año 2022 languidece sin pena ni gloria (llena de discursos de circunstancia pero sin ninguna resolución concreta). Es mas muchos Países que decían estar de acuerdo con la agenda de reducción de gases contaminantes vuelven a usar el Carbón y la Energía Nuclear con el argumento de la crisis energética causada por la guerra en el Este de Europa.

Por otra parte estatismo esperando la Reunión de los “líderes” de G20 en Bali, donde ya se saben que se reuniran un fortalecido Xi Jinping (después del XX Congreso del PCCh) y un Joe Baiden disminuido (pues en definitiva mas allá de los subterfugios usados e inventos propagandísticos perdió el Control de la Cámara de Representantes -tuvo menos votos que hace dos años cuando ganó las elecciones- y está con final abierto el control de la Cámara de Senadores) Y allí se sabe que habrá un encuentro tenso, ya que las afiebradas mentes de Washington dicen que Biden presiona a China por Ucrania y Corea del Norte (?).

Parece que asesores y muchos lobbies no leen a Xi (ni interpretan el nuevo orden en formación) cuando en varias oportunidades ya dijo claramente que China pide y promueve la Seguridad y la Paz global y con JUSTICIA; ya no basada nunca mas, en modelo hegemónicos políticos y la de imponer “normas” unilaterales que afectan la “Seguridad y la Paz mundial” .

También hacemos un comentario  de cómo caen los falsos iconos que la prensa ha creado para encorsetar a algunos dirigentes con categorías falsas como ser la de los supuestos “soberanistas” y “antiglobalistas” y que además los presentan como la versión S XXI del fascismo. Como es el caso de la nueva Primer Ministro Italiana Giorgia Meloni Pues acaba de recibir grandes elogios del secretario Gral de la OTAN Jens Stoltenberg: “agradeciéndole el fuerte compromiso con la “Alianza” (!), previamente había recibido elogios en ese sentido  también de la Presidenta del Consejo de Europa Ursula von der Leyen. Con lo que concluimos que estos movimiento de la llamada derecha europea no son otra cosa que modelos Populistas y Demagógicos que instaló el régimen Liberal en su versión “Neo” para continuar dominando a los Países.

En nuestra apreciación Geopolitica de este fin de semana la hacemos desde la Geoeconomía y por ello el título “Una Imagen vale mas que mil palabras” y esto resulta de analizar un “descubrimiento” que realiza un medio español de mucha influencia en el área de los Negocios y las finanzas globales, que cuenta con mas de 400.000 suscriptores Negocios Tv

…y es que analiza el mundo del año 2000 con una gran parte del mundo con sus relaciones societarias principales con USA y en apenas 20 años esa situación varió significativamente y hoy casi todo el planeta tiene a China como su principal socio comercial. El título de este informe es: El mapamundi rojo que asusta a muchos: China ya es el gran desafío de EEUU en el comercio global. Pues bien mas allá que es una verdad de perogrullo, desde estas columnas semanales de geopolitica que difundimos desde hace mas de una década y media. Alertamos de estos cambios geoeconómicos y que por supuesto ellos derivarián, también, en acuerdo Políticos-económicos y Geopolíticos mas temprano que tarde, y que si se sabian interpretar los datos, esos cambio societarios serían la crónica con la que decribiriamos la actualidad.

Pues bien señores EL FUTURO LLEGÓ, o sea que no nos equivocamos de los tiempos que vendrían ni las consecuencia de cambios societarios que acompañarán los mismo.

Hemos hablado hasta el hartazgo de los ascensos de la naciones emergentes de Eurasia, y que ello llevaría a la deslocalización de los antiguos poderes globales que administraron el mundo en los últimos 150 años hacia el área Asia-Pacifico y el bloque continentalista Euroasiático rompiendo la vieja teoría del cerco anglosajón a eurasia desde Mackinder, Mahan, Spykman con sus hacedores materiales del SXX, pre y post guerra fría: Kissinger y Brzeziński. 

Pero debemos agregar que esa situación entraña una peligrosa situación para la zona de hispanoamérica o latinoamérica. Pues cual es la actitud de la ex potencia hegemónica para nuestra región denominada por ellos “Hemisferio Occidental “ -Las américas- solo el uso del expediente militar para controlar la misma con su nueva doctrina de la “Disuasión Integrada” -nuevas relaciones carnales-, ya que no puede competir con China ni con las potencias del BRICS y del Asia Pacifico con inversiones reales, traspaso de tecnología, acuerdos Ganar/Ganar. Etc

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

De este mapa hablaba el conductor de Negocios Tv: El mapamundi rojo que asusta a muchos: China ya es el gran desafío de EEUU en el comercio global.

Javier Benitez entrevista a Carlos Pereyra Mele,

Hungría afirma que vetará el paquete de 18.000 millones de euros para financiar al régimen de Ucrania, mientras Serbia, que es constantemente chantajeada para permitirle su entrada al bloque comunitario, sentencia que sólo sancionará a Rusia ‘bajo la espada de Damocles’. A Europa sólo se le suman problemas.

Donde las dan, las toman

Serbia, un país que espera hace muchos años ser admitido como país miembro de la Unión Europea, ha tenido que tragar con muchas cosas, incluida la cuestión de Kósovo. Y ahora tiene que soportar el chantaje para que sancione a Rusia. Incluso recientemente recibió ultimátum desde Berlín: debe elegir entre la Unión Europea y Rusia. El presidente serbio, Aleksandar Vucic, afirmó que sólo apoyará las sanciones «bajo una espada de Damocles».

En tanto, palabras más, palabras menos, en una cumbre de los líderes de la Organización de Estados Turcos [OTG] en Samarcanda, el primer ministro de Hungría, Víktor Orbán dijo que las sanciones contra Rusia «tienen la intención de debilitarla y forzarla a la paz, pero está sucediendo exactamente lo contrario». Añadió que están perjudicando mucho más a la economía europea, que a la economía rusa.

Pero del país magiar salió otro caramelo envenenado contra la Bruselas. «Hungría está lista para apoyar a Ucrania, pero no deseamos contribuir a ningún nuevo préstamo que efectúe la UE», disparó en un comunicado el ministro de Finanzas húngaro, Mihaly Varga.

Y es que la venganza se sirve en plato frío. Hay que recordar que Bruselas recurrió al mecanismo de condicionalidad de los fondos para congelar 7.500 millones de euros en fondos regionales a Hungría, si no pone ejecuta medidas para mejorar el marco regulatorio contra la corrupción y otros asuntos. Y hay más: están en el aire los 14.900 millones de euros en préstamos blandos del Plan de Recuperación y Resiliencia húngaro.

Así, las autoridades húngaras vuelven a hacer manifestaciones que vienen realizando desde hace tiempo. Como si hubiera necesidad de reiterarlas porque pareciera que no llegaran a ciertos ámbitos. «Estas verdades de Perogrullo [del premier húngaro] no llegan, fundamentalmente porque hay una elite dirigencial de una Europa en franco proceso de disolución y de reducirse en sí misma, y que ha llevado a que haya tomado todas estas medidas que en la práctica han resultado ser un boomerang salvaje sobre sus propios países y sus propias economías», sentencia el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele.

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein(*)

El Mgter Rodriguez Gelfenstein autoriza la publicación a Dossier Geopolitico DG de su último artículo en nuestro sitio web: ¡Que se le dé una oportunidad a la diplomacia!

En una sorpresiva declaración hecha durante una rueda de prensa el pasado lunes 7, el vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos Ned Price, afirmó que la crisis que se vive en Ucrania “tiene que terminar mediante el diálogo y la diplomacia” y agregó más adelante que: ”No va a haber una victoria decisiva en el campo de batalla”.

Sin querer sacar conclusiones a priori y mucho sin que aún se pueda “cantar victoria”, estas palabras podrían interpretarse como una señal de que, ante la clara evidencia de que Rusia no va a ser derrotada militarmente, se hace necesario abrirle un espacio a la diplomacia.

Parece haber quedado atrás el vaticinio de la secretaría de prensa de la Casa Blanca Jen Psaki, quien el 11 de abril asegurara que: “La economía rusa colapsará en tres días”. Tampoco se hizo real el concluyente veredicto de Josep Borrell quien el 28 de agosto afirmó que: “Rusia ya ha perdido la guerra”. Mucho menos se patentizó el dictamen hecho por el secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg, cuando el 11 de octubre aseveró que “Rusia, en realidad, está perdiendo [en] el campo de batalla”.

Varias “ofensivas, contra ataques y contraofensivas” de papel se han realizado en este período que han causado grandes pérdidas humanas y materiales con el único objetivo de seguir atrayendo recursos a una guerra que un militar con mínimos conocimientos operativos, sabe perdida. Ahora, se están proponiendo una nueva “ofensiva” en el sur, en la provincia de Jersón, pero ya no lo plantean como objetivo estratégico en el marco del desarrollo militar del conflicto sino como una forma de obtener una victoria para colocar sobre una eventual mesa de negociaciones. Rusia ha ordenado la retirada de sus tropas de la ciudad tras evacuar a 115 mil habitantes. 

El argumento del general Serguéi Surovikin,  comandante de la Agrupación Conjunta de Tropas para solicitar al mando superior la retirada de las fuerzas militares de Jerson, fue que la ciudad y sus alrededores no pueden ser abastecidos y llevar una vida normal debido a los constantes bombardeos ucranianos, incluso utilizando métodos de guerra prohibidos porque se ataca a la población e instituciones civiles. 

Surovikin señaló que el plan ucraniano de hacer estallar la represa de Kajovka a fin de inundar la ciudad, puede tener repercusiones desastrosas tanto para la población civil como para las tropas que incluso podrían quedar totalmente aisladas. 

En estas condiciones Surovikin entiende que lo mejor es organizar la defensa en la margen izquierda del rio Dniéper preparando las tropas para el combate y liberando  “parte de las fuerzas y los medios, que se utilizarán para operaciones activas, incluidas las ofensivas, en otras direcciones en la zona de la operación”, es decir en la dirección principal ubicada en Donetsk.

El Alto Mando ruso aceptó la apreciación del general Surovikin entendiendo la prioridad de la vida y la salud de los militares así como de la población civil y ordenó la retirada de forma segura de las tropas. 

El plan original de Estados Unidos era que Ucrania recuperara Jerson antes del 8 de noviembre para que pudiera ser mostrado por Biden como manifestación del éxito generado por el apoyo militar y financiero a Ucrania. Sin embargo, ese objetivo no se cumplió. Hay que recordar que Estados Unidos prohibió a Ucrania negociar con Rusia en marzo cuando incluso se realizaron varias rondas. Vale rememorar que uno de los principales y más entusiastas negociadores ucranianos, Denis Kireev fue misteriosamente asesinado el 5 de marzo cuando las hostilidades apenas comenzaban, sin que hasta hoy el crimen haya sido esclarecido.

En todo caso, la decisión de retirarse de Jerson no cambiará el curso estratégico del conflicto. Lo que sí lo hará, será la introducción en combate de los 318 mil nuevos soldados que se han estado entrenando en las últimas semanas y que se espera sean incorporados a finales de noviembre y comienzos de diciembre, produciendo un cambio definitivo de la correlación de fuerzas militares en el conflicto.  

Vale decir que las fuerzas armadas ucranianas, a pesar del anuncio ruso de retirada,  tienen temor de que sea esta otra manifestación de “maskirovka”,,,

…es decir una gran maniobra de engaño tanto en el plano táctico como estratégico que las fuerzas armadas rusas desde los tiempos de la Unión Soviética ha desarrollado y que consiste en el falseamiento de las capacidades, los planes y las operaciones a realizar, tergiversando el verdadero objetivo  de la maniobra, llevando al enemigo a una apreciación errónea que conduzca a decisiones equivocadas. Por lo menos, esa es la opinión de Nataliya Gumenyuk, vocera del comando del sur del Ejército ucraniano.

En el campo de la diplomacia hay muchas informaciones, algunas desmentidas, otras no confirmadas y buena cantidad de rumores que llevan a recordar aquel antiguo dicho de que “cuando el río suena, es porque trae piedras”.

En los últimos días se dio a conocer que efectivamente hubo conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos y Rusia. Aunque ambas partes se han apresurado a informar que el asunto de Ucrania no está en la agenda, sino un probable acuerdo de limitación de armas nucleares bajo formato de Nuevo START (Strategic Arms Reduction Treaty) o Tratado de Reducción de Armas Estratégicas firmado durante la guerra fría para establecer un límite en el número de misiles nucleares que poseía cada superpotencia. Este acuerdo debió ser renovado en 2020, pero no se prorrogó por la negativa del presidente Trump.

En este ámbito, la vocera de la cancillería rusa, María Zajárova informó que se mantienen “contactos puntuales” con Estados Unidos sobre asuntos “urgentes”, aunque señaló que entre los dos países no se dan todavía “relaciones en formato completo” Según sus palabras, “Moscú no se opone a un diálogo mutuamente beneficioso con Washington”.

En paralelo, el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Andréi Rudenko, aseguró que su país está dispuesto a entablar conversaciones con Ucrania ”sin exigir condiciones previas a excepción de la principal, que es que Ucrania muestre buena voluntad”. No obstante, recordó que fue Ucrania la que se retiró de la mesa de negociaciones en marzo y que ahora tiene una ley que prohíbe sostener conversaciones de paz con Rusia, asegurando que su país siempre ha tenido disposición para dialogar.

En este marco…

…La cadena NBC News dio a conocer que en una conversación telefónica sostenida en junio, el presidente Biden “se salió de sus casillas” increpando y gritando duramente al presidente Zelenski exigiendo que no siguiera pidiendo dinero y mostrará resultados en la guerra contra Rusia. 

Así mismo, en fecha más reciente, el Washington Post ha informado que Biden había solicitado muy encarecidamente a Zelenski que se abriera a la posibilidad de una salida negociada del conflicto.

¿Qué ha pasado?¿Por qué estos cambios? Podrían darse muchas respuestas. Tal vez tenga que ver con el interés de Estados Unidos de priorizar la negociación del tratado START ahora que, con la existencia y desarrollo de la tecnología de misiles hipersónicos, Rusia muestra una abrumadora superioridad sobre Estados Unidos en esta materia. De ahí, que Ucrania haya pasado a un segundo plano de interés, mientras se busca una salida dialogada al asunto para el que Estados Unidos le podría haber pedido a Rusia la entrega de Jerson a fin de que Ucrania no se exponga a una derrota total en la mesa de negociaciones. 

Es claro, el START es estratégico y de largo plazo, lo de Ucrania, táctico y coyuntural. 

Para Estados Unidos y la OTAN, los 120 mil soldados de Ucrania muertos en estos ocho meses, no tienen mucha importancia. Para Rusia, cuidar a sus combatientes y a su población civil es tarea de primer orden.

Subyace la idea de que Rusia no ha podido ser derrotada en ámbito militar. En el político, el gobierno y Putin en particular hoy son más fuertes que el 24 de febrero y que la popularidad del presidente ruso ha aumentado en la medida de desarrollo del conflicto. Tampoco logró Estados Unidos un aislamiento internacional de Rusia. Una gran cantidad de países se han negado a hacer parte de las sanciones contra Rusia, incluyendo algunos muy importantes como China, India, Arabia Saudí, Egipto, Indonesia, Pakistán, Hungría y Turquía entre otros. 

En los terrenos económicos y financieros, aunque hay afectaciones evidentes, la economía rusa ha soportado las miles de sanciones en su contra, el rublo es hoy más fuerte y los ingresos han roto todos los récords, revirtiéndose además en graves consecuencias para los sancionadores. 

Así mismo, es importante decir que Estados Unidos fracasó en su intento de solicitar a la OPEP un aumento de la producción del petróleo necesario para fortalecer sus finanzas, toda vez que debe importar diariamente 7 millones de barriles para solventar su consumo, sin alterar las reservas estratégicas. Por el contrario, la OPEP no sólo no aumentó, sino que disminuyó la exportación en 2 millones de barriles diarios, asestándole un duro golpe económico y político a Biden que vio como uno de sus principales aliados, Arabia Saudí, pujó para llegar a esa cifra después que Rusia había propuesto una disminución de “sólo” un millón de barriles.

La situación económica de Europa y del propio Estados Unidos está siendo cada vez más afectada lo cual ha comenzado a producir cambios políticos no deseables como lo han podido testimoniar dos gobiernos caídos en Gran Bretaña, así como los de Suecia, Italia, Bulgaria entre otros y una derrota del partido demócrata en las elecciones parlamentarias de Estados Unidos lo que según el propio presidente Biden presagia “dos años horribles” para el país. Mientras tanto Xi Jinping se reeligió como secretario general del Partido Comunista de China y Vladimir Putin continúa siendo el presidente de Rusia, ahora con una solidez mucho mayor.

Por otro lado, también podría interpretarse que Estados Unidos y la OTAN se han comenzado a dar cuenta de que estas repercusiones, que dicen relación con el ámbito estratégico, forman parte del gran engaño al que fueron sometidos por Putin cuando inició en febrero una gran operación militar envolvente, para después irse retirando de territorios ocupados al comienzo de la operación que no tienen relación con los objetivos planteados desde un primer instante. Los recuerdo: liberar a Donetsk y Lugansk, desmilitarizar y desnazificar Ucrania. 

Vale decir que mientras las tropas rusas se retiran de Jerson, están desarrollando desde hace dos días, una potente y exitosa ofensiva en Donetsk que crea mejores condiciones para conseguir el objetivo estratégico de capturar Kramatorsk y Slaviansk, los dos centros urbanos de cierta significación todavía en manos de Ucrania. Esa misión debería resolverse con la introducción en combate de las tropas de refuerzo recién movilizadas.

Al cumplirse esta misión,

…los objetivos de la operación militar especial se habrían logrado en gran medida, las fuerzas armadas ucranianas han quedado semi destruidas, hoy solo funcionando en un 30% de su capacidad inicial al 24 de febrero, el resto es solventado por la OTAN en su parte material, mientras que el recurso humano sigue siendo entregado por Ucrania. 

Cuando finalice el conflicto, el país deberá comenzar a pagar los casi cien mil millones de dólares que hasta ahora ha recibido en créditos sin saber de dónde va a sacar recursos para pagarlos, transformándolo de hecho, en un país inviable a futuro cuando han perdido la parte más importante de su potencial industrial y grandes cantidades de las mejores tierras productivas. 

El objetivo de desnazificar se mantendrá latente, pero ahora le tocará a Europa hacer su parte cuando miles de terroristas que se habrán quedado “sin trabajo” se diseminen por el Viejo Continente, llevando con ellos su carga de odio, muerte y destrucción.

Repito, sin querer “echar las campanas a volar”, pareciera que llegó el momento de darle una oportunidad a la diplomacia para que vengan tiempos de diálogo, de negociación y de acuerdos. Ojalá que así sea.

*Sergio Rodríguez Gelfenstein es Consultor y analista internacional venezolano, graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, Mención Magna Cum Laude, y Magíster en Relaciones Internacionales de la misma casa de estudios. Candidato a Doctor en Estudios Políticos por la Universidad de los Andes (Venezuela).

Ucrania forma parte y es prolegómeno de la guerra fría actual contra China en Asia Oriental

Por Rafael Poch 9/11/2022 para CTXT

Desde hace algún tiempo y con una periodicidad aproximada de una vez por mes, fuerzas aeronavales de Estados Unidos entran, demostrativa y provocativamente, en el estrecho de Taiwán, mientras que las fuerzas chinas responden con diversos movimientos militares que van desde incursiones aéreas hasta lanzamiento de misiles. La conclusión es clara: no solo estamos en una “guerra fría” en Asia Oriental, sino que el peligro de un conflicto militar abierto es muy serio. Si bien nadie lo desea, muchos “expertos” (frecuentemente vinculados al complejo militar-industrial) lo consideran “inevitable”, y todos se acercan físicamente a dicho conflicto por el mero hecho de poner a sus fuerzas armadas permanentemente en contacto. 

Como el último documento oficial de la doctrina militar de Estados Unidos, recién publicado, relaciona directamente en un mismo paquete lo que ocurre entre Ucrania y Rusia con el pulso con China, y estima que esta es la dimensión principal de todo ello, es obligado preguntarse cómo hemos llegado a esto. ¿Qué ha pasado?  

Para responder hay que observar el marco general de varias décadas de “éxito chino”.

El éxito

La integración de China en la globalización, entendida en este caso como el seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos, contenía implícitamente como consecuencia la conversión de China en vasallo de Occidente. 

El propósito era presionar a China para que aplicara las reformas estructurales definidas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, abriera totalmente sus mercados a las empresas occidentales y que la integración de las élites chinas en su globalización acabara dando lugar a una forma de gobierno subalterno más aceptable para Occidente que la del Partido Comunista Chino.

Para comprar un solo avión Boeing a Estados Unidos, China debía producir cien millones de pares de pantalones. 

Desde la normalización de relaciones chino-soviéticas en mayo de 1989, China disfrutó de treinta años de tranquilidad exterior

No estaba previsto que jugando en el terreno diseñado por otros, China torciera aquel propósito. El “milagro chino” fue usar una receta occidental diseñada para su sometimiento para fortalecerse de forma autónoma e independiente. Lo hizo poniendo condiciones y restricciones a la entrada del capital extranjero en China y, sobre todo, manteniendo un control bien firme de las riendas del proceso. Lo consiguió porque, gracias al bajo precio y alta eficacia de la mano de obra en China, los capitalistas y empresarios extranjeros hicieron enormes beneficios en la “fábrica del mundo” y eso apaciguó y moderó a sus gobiernos.

China aprovechó esa integración en la globalización para desarrollarse, aprender y adquirir tecnología. 

Los resultados están a la vista y son extraordinarios en todos los órdenes; en términos de incremento en la esperanza media de vida, eliminación de pobreza, PIB (recordemos que en 1980 el peso de China en el PIB global era de 2,3% y hoy es de 18,5%), instrucción, ciencia y tecnología, fortaleza militar, grandes empresas, sin olvidar, naturalmente, el gran progreso en dañinas emisiones ambientales. Todo eso entrará en los manuales de historia y economía del futuro.

Ante este resultado, un conocido comentarista americano (Fareed Zakaria, de la CNN) expresó así su desconcierto:

“La estrategia produjo complicaciones y complejidades que desembocaron en una China más poderosa que no respondía a las expectativas occidentales”, es decir, a la expectativa de que, en el proceso, China se convertiría en subalterna.

Todo esto ocurrió en los 30 años anteriores, pero la crónica de los últimos años añadió aún más ansiedad a la situación. La crisis financiera global de 2008, genuino detritus de la economía de casino con centro en Estados Unidos, ofreció la primera gran evidencia de debilidad occidental y de los peligros que contiene la no regularización del sector financiero, así como el hecho general de que el capital mande sobre los gobiernos y no al revés. China gobernó la crisis mucho mejor, como había pasado ocho años antes con el estallido de la burbuja puntocom.

Autoeliminada la URSS como gran adversario, la mirada de los estrategas de EE.UU. se empezó a dirigir a China, pero el 11-S colocó en el centro al terrorismo yihadista

Antes, las desastrosas consecuencias de las guerras que se han encadenado desde los atentados del 11-S de 2001, con más de tres millones de muertos, unos cuarenta millones de desplazados y varias sociedades y Estados destruidos, hicieron patente una gigantesca irresponsabilidad por parte de la primera potencia mundial. La retirada de Estados Unidos del acuerdo sobre cambio climático y la mala gestión de la crisis de la pandemia en Occidente (en comparación, no solo con China, sino con el conjunto de Asia oriental) incrementaron esa evidencia de desbarajuste. Así que, ante este panorama, la respuesta de Estados Unidos ha sido la presión militar y las sanciones.

La respuesta

Desde la normalización de relaciones chino-soviéticas en mayo de 1989, China disfrutó de treinta años de tranquilidad exterior que le permitieron concentrarse en su desarrollo. 

Autoeliminada la URSS como gran adversario, en los noventa, la mirada de los estrategas de Washington se empezó a dirigir a China, pero el 11-S neoyorkino colocó en el centro al terrorismo yihadista (otro resultado de la mala política anterior que se volvía contra sus autores) y ofreció a China una prórroga de diez años: diez años más de relativa tranquilidad.

En 2012, Obama anuncia el Pivot to Asia: trasladar al Pacífico el grueso de la fuerza militar aeronaval de Estados Unidos, para estrechar el cerco militar alrededor de China. 

Los chinos reaccionaron poniéndose el cinturón de seguridad: fortaleciendo la autoridad del partido en todos los órdenes y el liderazgo personal en su dirección colectiva. 

Pero sobre todo, en 2013 China anunció la Nueva Ruta de la Seda (Belt & Road Initiative), una ambiciosa estrategia global para salir del cerco y exportar sobrecapacidad. Es decir una estrategia a la vez geopolítica y económica. 

Con Trump el cambio de clima fue brusco, en especial cuando el secretario de Estado, Michael Pompeo, apeló al cambio de régimen en China

La Nueva Ruta de la Seda es un esfuerzo de varias décadas de duración con una financiación astronómica (de 4 a 8 billones de dólares), encaminado a establecer una red geoeconómica internacional de apoyo que integre económica y comercialmente al 70% de la humanidad a través de Eurasia. Sin necesidad de recordar las tesis de Halford Mackinder que ahora se desempolvan, eso erosiona, necesariamente, el poder mundial de Estados Unidos en el hemisferio. También complica sobremanera cualquier propósito de cerco a una potencia que, sin ser “amiga”, ni “aliada”, ni “líder de bloque”, es socia positiva de casi todas las naciones.

El objetivo implícito de la Nueva Ruta de la Seda, en palabras de Henry Kissinger, es nada menos que “trasladar el centro de gravedad del mundo desde el Atlántico al Pacífico”. A su lado el histórico Plan Marshall queda como algo pequeño…

Guerra fría

Con Donald Trump el cambio de clima fue brusco, en especial cuando en su discurso de julio de 2020 el secretario de Estado, Michael Pompeo, apeló abiertamente al cambio de régimen en China, señalando directamente al Partido Comunista Chino como el “principal enemigo de Estados Unidos”. 

Pese a la inusitada división del establishment americano, la política de sanciones comerciales y presión militar contra China tiene un amplio consenso en las dos facciones del régimen de Estados Unidos.

Esto ya es una guerra fría abierta, con fuertes campañas de propaganda y demonización del adversario. Con Biden asistimos a una escalada de la tensión con Taiwán, principal productor mundial de semiconductores, en el centro del escenario.

Desde 1978 el reconocimiento del principio de “una sola China”, es decir, que Taiwán forma parte de ella, así como la Taiwán Relations Act (TRA) de 1979, fueron el fundamento de la relación bilateral en ese ámbito.

La política de sanciones comerciales y presión militar contra China tiene un amplio consenso en las dos facciones del régimen de EE.UU.

El contenido de la TRA era ambiguo: aunque la isla pertenecía a China, se contemplaba el suministro de “armas defensivas” a Taiwán y se decía que cualquier intento de que Pekín resolviese por la fuerza la secesión sería motivo de “grave preocupación”. Es decir: no se decía “ayudaremos militarmente a Taiwán si hay conflicto”. 

Ahora sí se dice. Lo ha dicho Biden cuatro o cinco veces. Además, toda la acción de EE.UU dibuja un provocador replanteamiento que John Ross expone así en Tricontinental (publicado en castellano por El Salto): 

a) Por primera vez desde el comienzo de las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, Biden invitó a un representante de Taipéi a la toma de posesión del presidente de EE.UU.

b) La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi –la tercera funcionaria estadounidense de mayor rango en el orden de sucesión presidencial– visitó Taipéi el 2 de agosto de 2022.

c) Estados Unidos ha pedido la participación de Taipéi en Naciones Unidas.

d) Estados Unidos ha intensificado la venta de armas y equipo militar a la isla.

e) Han aumentado las delegaciones estadounidenses que visitan Taipéi.

f) Las Fuerzas Especiales de EE.UU. han entrenado tropas terrestres y de la marina de Taiwán.

g) Estados Unidos ha incrementado su despliegue militar en el mar de China Meridional y ha enviado regularmente buques de guerra a través del estrecho de Taiwán. 

Al igual que en Ucrania con su integración de facto en la OTAN y su conversión en un ariete militar contra Rusia desde 2014, este fin de la ambigüedad con Taiwán supone que Washington cruza una línea roja histórica de China. Y como en Ucrania, en el entorno geográfico más inmediato del adversario. Además, Estados Unidos está presionando a otros países del entorno chino: Australia, India, Japón, Corea del Sur, (también Inglaterra y la propia UE) a sumarse a las sanciones y coaliciones militares, de la misma forma en que ha hecho en Europa con Ucrania. 

Igual que en Ucrania, en la crisis de Taiwán no hay interés en negociaciones para resolver las tensiones con un paso atrás, ni para prevenir choques militares accidentales, ni para reducir riesgos en general.

La estrategia de seguridad americana afirma que la guerra de Ucrania, y la debilidad de Rusia que aprecia en ella, confirman que China representa “la principal amenaza, como único competidor dotado del suficiente poder económico, militar y político necesario para replantear el orden internacional”. Para ello llama a revitalizar la red de alianzas que reste capacidad de maniobra a China. Eso es lo que se está haciendo.

Se ha logrado convertir a la UE en vasallo, e integrarla en esa guerra fría contra su principal socio comercial (China), lo que perjudica gravemente a su propia economía

La guerra de Ucrania que, desde luego, China no quería, está dirigida a impedir militarmente la integración euroasiática, que es un eje fundamental de la gran estrategia china de la Nueva Ruta de la Seda. El atentado contra los gasoductos del Báltico son la mejor ilustración de esa acción por romper nexos vitales y debe ser leído en ese contexto. Desde ese punto de vista, Ucrania forma parte y es prolegómeno de la guerra fría actual contra China en Asia Oriental. 

De momento, y aunque ese vector pueda presentar problemas en el futuro, se ha logrado convertir a la Unión Europea en vasallo, e integrarla en esa guerra fría contra su principal socio comercial (China), lo que perjudica gravemente a su propia economía.

La conciencia de todo ello explica la posición de China en esta guerra, su postura de que “la seguridad europea debe ser decidida por los europeos” (Xi Jinping a Olaf Scholz en mayo), y su oposición a las sanciones contra Rusia, meridianamente expuesta en abril por la comentarista de la televisión china, Liu Xin: “Nos dicen, ayúdame a luchar contra tu socio ruso para que luego pueda concentrarme mejor contra ti”. 

“La era de la posguerra fría ha concluido definitivamente y está en marcha una competición entre las principales potencias para dar forma a lo que vendrá a continuación”, escribe el presidente Biden en la introducción al documento Estrategia de seguridad nacional de 2022, recién publicado. “China es el único competidor con intención de redefinir el orden internacional que dispone de las capacidades para hacerlo”, dice. 

La elocuente Ursula von der Leyen, la “presidenta americana de Europa”, según la revista estadounidense Politico, reconoce la unidad de todo el paquete y la beligerancia europea en él cuando afirma que “la guerra de Ucrania no es solo una guerra europea, es una guerra por el futuro del mundo por lo que el ámbito de Europa solo puede ser el mundo entero”. 

Rafael Poch
Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania de la eurocrisis.

Fuente: https://ctxt.es/es/20221101/Firmas/41256/Rafael-Poch-China-Estados-Unidos-Ucrania-Rusia-Asia-potencias.htm#md=modulo-portada-bloque:4col-t2;mm=mobile-big

Alemania ha venido gozando de una relativa autonomía económica, aun sin tener autonomía estratégica y una geopolítica propia. Esto ha sido así hasta el último periodo de gobierno de Merkel. Alemania había logrado contener al «atlantismo» en beneficio de sus intereses.

Recuerden que el Tratado de Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) entre EEUU y la UE ( que era un tratado de libre comercio) promovido por Obama, fue desechado finalmente por iniciativa de Alemania y aprovechando la llegada de Trump a la presidencia. Alemania continuaba siendo la cabeza y el motor económico de Europa. Y esto fue de este modo hasta el 2022 cuando EEUU, en su pelea por conservar su hegemonía global, decide desacoplar la economía alemana de Rusia ( guerra de Ucrania mediante) y también trata de desacoplarla de China para convertir de esta forma a Alemania, en un subalterno y un apéndice de la economía estadounidense. Si esto ocurre Alemania pierde su condición de gran potencia económica sufriendo un peligroso proceso de desindustrialización.  Por eso el viaje relámpago del canciller Scholz a China, el principal socio comercial de Alemania, para solicitar ayuda para salvar esa relación vital con el gigante asiático. Pero el viaje de Scholz pone al descubierto una grieta en la coalición gobernante en Alemania, entre el Partido Verde y el Liberal Democrático, que son «atlantistas» y seguidores de EEUU (yo diría «activos de Washington) por un lado y el partido Socialdemócrata por otro, «grieta» que aparentemente atraviesa hoy a las elites políticas, empresariales e intelectuales de Alemania entre los que adhieren al «atlantismo» y se subordinan a la hegemonía global de EEUU y los que pretenden otro destino para Alemania. EEUU desacoplando a Alemania de Rusia y China, y subordinándola a su economía, previene que con su potencial económico Alemania arrastre a otros países europeos y puedan llegar convertir a Europa en un polo de poder dentro del mundo multipolar que emerge. Alemania es un tema para seguir Dr. A. Mitre para Dossier Geopolitico DG

EL VIAJE DE SCHOLZ A CHINA LEVANTA LOS PELOS DE PUNTA

M.K.Bhadrakumar  5 de noviembre

La diplomacia alemana presentó una vista fascinante de «contrapunto» con la ministra de Relaciones Exteriores Annalena Baerbock recibiendo a sus socios del G7 en Münster el 3 y 4 de noviembre, incluso cuando el canciller Olaf Sholz planeaba desde ScholBerlín una visita de un día a Beijing. 

La sesión de fotos mostró al secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, flanqueando a Baerbock en la mesa principal con la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, mejor conocida como la maestra de ceremonias en el golpe de estado de “Maidán” de 2014 en Kiev en 2014, mirando desde atrás. 

Alemania se está poniendo al día con el fotoperiodismo. En serio, la foto no podría haber capturado de manera más significativa para la audiencia mundial la doble personalidad de la diplomacia alemana mientras el actual gobierno de coalición tira en diferentes direcciones. 

Por excelencia, Baerbock ha destacado su descontento con la visita de Scholz a China reuniendo a su alrededor a los homólogos del G7 con ideas afines. Incluso según las normas de la política de coalición, este es un gesto excesivo. Cuando el máximo líder de un país está de visita en el extranjero, una muestra de disonancia socava la diplomacia. 

Del mismo modo, las contrapartes del G7 de Baerbock optaron por no esperar el regreso de Scholz a casa. Aparentemente, tienen una mente cerrada y las noticias de las discusiones de Scholz en Beijing no cambiarán eso. 

A primera hora del lunes, Scholz debería pedir la renuncia de Baerbeck. Mejor aún, esta última debería presentar su renuncia. Pero tampoco va a pasar. 

En el período previo a la visita de Scholz a China, se enfrentó a duras críticas por emprender una misión de este tipo a Beijing con una delegación empresarial de poderosos directores ejecutivos alemanes. Claramente, la Administración Biden admiraba a Baerbock y los influyentes círculos “atlantistas” integrados en la economía política de Alemania para liderar la carga. 

¿Ha mordido Scholz más de lo que podía masticar? La respuesta depende de una contrapregunta: ¿Está Scholz contemplando un legado en la gran tradición de sus predecesores en el Partido Socialdemócrata, Willy Brandt (1969-1974), Helmut Schmidt (1974-1982)? 

Esas dos figuras titánicas tomaron iniciativas pioneras hacia la antigua Unión Soviética y China, respectivamente, durante momentos decisivos de la historia moderna, desafiando las cadenas del atlantismo que frenaron la autonomía estratégica de Alemania y consignaron a ese país como un subalterno en el sistema de alianza liderado por Estados Unidos. 

La diferencia cardinal hoy es que Brandt (quien navegó por la Ostpolitik ignorando las furiosas protestas estadounidenses sobre el primer gasoducto que conecta los campos de gas soviéticos con Alemania) y Schmidt (quien aprovechó el momento para sacar provecho de la normalización entre Estados Unidos y China), y el canciller Gerhard Schroeder (1998-2005), quien amplió y profundizó la expansión de las relaciones comerciales con Rusia y estableció una relación de trabajo sin precedentes con los líderes del Kremlin, para gran irritación de Washington, fueron líderes asertivos.

Dicho de otra manera, todo depende de la voluntad colectiva de Alemania de romper   el techo de cristal de la OTAN, que Lord Ismay, el primer secretario general de la Alianza, había capturado sucintamente con la intención de “mantener fuera a la Unión Soviética, a los estadounidenses dentro y a los alemanes abajo”. .” Actualmente, la interacción de tres factores impacta la política alemana. 

Primero, la estrategia del Indo-Pacífico. No se equivoquen, la guerra de poder en Ucrania es un ensayo general para la inevitable confrontación entre EE. UU. y China por el tema de Taiwán. En ambos casos que involucran el equilibrio global estratégico, hay mucho en juego para la hegemonía global de los Estados Unidos y la multipolaridad en el orden mundial. 

Alemania tiene un papel fundamental en esta lucha trascendental, no solo en virtud de ocupar el terreno altamente volátil en el centro de Europa que también tiene restos de historia, sino también por ser la potencia económica del continente en el umbral de convertirse en una superpotencia. 

La angustia en Washington es evidente de que la visita de Scholz a China puede debilitar el diseño geopolítico de EE. UU. para repetir la impresionante hazaña de la unidad occidental sobre Ucrania si las tensiones aumentan en Asia-Pacífico y China se ve obligada a actuar. 

Por supuesto, ninguna analogía es completa, ya que es poco probable que China opte por una operación militar especial incremental de Rusia de 9 meses para “moler” al ejército taiwanés y destruir el estado ucraniano. Será una guerra mundial desde el primer día. 

Sin embargo, la analogía es completa cuando se trata de las sanciones infernales que la Administración Biden impondrá a China y el bandolerismo de confiscación de los «activos congelados» de China (que superan el billón de dólares como mínimo), además de paralizar a China. cadenas de suministro. 

Basta con decir que «hacer una Ucrania» en China es la clave para la perpetuación de la hegemonía global de EE. UU., ya que los activos financieros de China se apropian para reabastecer la economía en crisis de EE. UU. y el estatus del dólar como moneda mundial y el neo mercantilismo y el control del movimiento de capital, etc. permanece intacto. 

En segundo lugar, una gran victoria diplomática de la Administración Biden hasta ahora ha sido en la política transatlántica, donde logró consolidar su dominio sobre Europa al colocar en el centro del escenario la cuestión de Rusia. Se despertaron los temores maniqueos de los países europeos de un resurgimiento histórico del poder ruso. 

Pocos esperaban un resurgimiento ruso tan pronto después del famoso discurso del presidente Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2007. 

La narrativa occidental en ese momento era que Rusia simplemente carecía de la capacidad de regenerarse como una potencia global, ya que la modernización de las fuerzas armadas de Rusia era inviable. Podría decirse que toda la diplomacia de la canciller Angela Merkel hacia Rusia (2005-2021) se basó en esa narrativa fácil. 

Por lo tanto, cuando Putin anunció de manera inesperada en una reunión de la Junta del Ministerio de Defensa en Moscú el 24 de diciembre de 2019 que Rusia se ha convertido en líder mundial en armamento hipersónico y que «ningún país posee armas hipersónicas, y mucho menos armas hipersónicas de alcance continental». Occidente lo escuchó con horror no disimulado. 

El equipo de Biden aprovechó la profunda inquietud en las capitales europeas para unirlas y promover la “unidad occidental” sobre Ucrania. Pero ahora está apareciendo una pequeña grieta sobre la visita de Scholz a Berlín. Blinken se apresuró a llevar a Scholz de vuelta al redil. 

En tercer lugar, siguiendo lo anterior,   hoy ha aparecido una contradicción fundamental, ya que las “sanciones del infierno” de Occidente contra Rusia repercutieron en Europa, llevándola a la recesión. Alemania ha sido duramente golpeada y está mirando el espectro del colapso de sectores enteros de su industria, el consiguiente desempleo y la agitación social y política. 

El milagro industrial alemán se basó en la disponibilidad de un suministro de energía seguro, ilimitado y barato de Rusia, y la interrupción está causando estragos. Además, el sabotaje de los oleoductos Nord Stream descarta una reactivación del nexo energético entre Alemania y Rusia (algo que favorece la opinión pública alemana). 

Sin duda, con todos los datos disponibles del lecho marino en el Mar Báltico, Schulz debe ser muy consciente de las implicaciones geopolíticas de lo que Estados Unidos le ha hecho a Alemania. Pero no está en condiciones de crear un alboroto y, en cambio, optó por internalizar la sensación de amargura, especialmente porque Alemania se encuentra hoy en una posición humillante de tener que comprar GNL terriblemente caro de compañías estadounidenses para reemplazar el gas ruso (que EE. UU. está comercializando). en Europa a precios tres o cuatro veces superiores al precio nacional). 

La única opción que le queda a Alemania es acercarse a China en una búsqueda desesperada por reactivar su economía. Por cierto, la misión de Scholz apuntaba principalmente a la reubicación de las unidades de producción de BASF, la empresa química multinacional alemana y el mayor productor de productos químicos del mundo, en China para que sus productos siguieran siendo competitivos

Sin embargo, es muy improbable que Washington le permita a Scholz tener las manos libres. Afortunadamente para Washington, los socios de la coalición de Scholz —el Partido Verde Ecologista y los Demócratas Libres Neoliberales (FDP)— son atlantistas sin adornos y también están dispuestos a participar en el juego estadounidense. 

Brandt o Schroeder habrían contraatacado, pero Scholz no es un luchador callejero, aunque siente el gran diseño de EE. UU. para transformar a Alemania como un apéndice de la economía estadounidense e integrarla en una sola cadena de suministro. En pocas palabras, Washington espera que Alemania sea un engranaje indispensable en la rueda del Occidente colectivo. 

Mientras tanto, Washington tiene una mano fuerte, ya que el sector corporativo de Alemania también es una casa dividida con muchas empresas que están bien ubicadas para beneficiarse del cambio de modelo económico que Washington está promoviendo, mostrando renuencia a apoyar a Scholz, aunque él mismo es un canciller corporativista.

Estados Unidos es experto en aprovechar tales situaciones de «divide y vencerás». Según se informa, algunas de las empresas de alta tecnología de Alemania no aceptaron la invitación de Scholz para acompañarlo a Beijing, incluidos los directores ejecutivos de Mercedes-Benz, Bosch, Continental, Infineon, SAP y Thyssen Krupp.

En nuestra columna semanal de Geopolítica, que se difunde desde hace 16 años en la Radio del Club de La Pluma, el Director de Dossier Geopolitico DG, analiza está semana varias áreas por los grandes cambios que observamos y los denominaremos en está oportunidad “Frentes”:

Primero el Frente Europeo cada dia mas fraccionado, conflictuado y mas dividido, no solo por la Guerra de Ucrania que se direcciona a ser un País que se aproxima a sufrir una demolición programada y con una Guerra que empieza a perder presencia en los “medios” y en los fanáticos sostenedores con  ofensivas que luego se determina que son una catástrofe militar… en el mientras Rusia convoca la Embajadora de Gran Bretaña para pedir explicaciones sobre los ataques que orquestó desde Ucrania contra el NordStrand 1 y 2 y el ataque al Puerto de Sebastopol. Otra clara demostración de que Europa entra en un modelo “sálvese el que pueda”  El Canciller alemán Olaf Scholz viaja a China causando “malestar en sus socios de la OTAN y a lo que se suma la compra de un porcentaje importante del  Puerto de Hamburgo ( uno de los tres mas importantes de Europa) por parte de empresas chinas

Otro Frente activo es el del Asia Sudoriental (mal llamado “medio oriente”) con un Israel mas aislado que nunca (y con un avance de los sectores mas conservadores y religiosos que le quitaran flexibilidad negociadora con sus vecinos), y con las petromonarquías árabes cambiando de sociedades y alianzas históricas y a la que se suma una Turquía que amplia su juego geopolitico en toda la región y el incremento del poder de Irán en la misma zona y que tontamente utilizando las fake News que occidente lanza sobre la región para enemistar a los árabes con los persas. Pero los países de la zona recuerdan que hace un año EEUU/OTAN huyó de Afganistán abandonando a sus aliados a su suerte y han tomado debida nota de ello 

Otro Frente es el Financiero Global: China lanza una nueva forma de pago que cambia todo el juego de los juegos en el área de las Finanzas, con el mBridge, el innovador proyecto de pagos internacionales liderado por China

Por último y no menos importante nuestro propio Frente Americano donde tenemos varios acontecimientos en pleno desarrollo: el martes 8/11 hay mucho en juego en las elecciones de medio término de USA con la posibilidad de una gran derrota de los Demócratas por los Republicanos y de ocurrir ello. Por ejemplo: será un Biden muy disminuido si se reúne con Putin en la Reunión en Bali del G20

Tenemos otros dos grandes acontecimientos mas en nuestra zona la Reunión de los Presidentes: Petro y Maduro que desactiva la confrontación fronteriza, orquestada por los narco gobiernos “uriburistas”, pero fundamentalmente, hay dos grandes perdedores: el Plan de desestabilización de USA sobre Venezuela y que también acompaña en este desastre político a la Unión Europea que fue parte fundamental en el entramado agresivo para con el País Caribeño y que apoyando un fantasmagórico Guiado fue usado para como hacían con los piratas corsarios (durante la época colonial) quedarse con grandes riquezas y fortunas que solo son de manejo del Pueblo Venezolano y su legítimo gobierno 

Y lo mas importante es el triunfo en Brasil de Ignacion Lula Da Silva importante para los Brasileños pero también para el subcontinente suramericano, primero por la convocatoria a la Unidad Nacional muy lesionada por el discurso populista demagógico de Bolsonaro en una total sintonía con las nuevas derechas globales organizadas por Steven Bannon y es importante para relanzar un proyecto integrista serio y por fuera de todo idiologismo solo pensando en nuestro intereses nacionales y regionales en un Mundo en fuerte choque con una guerra híbrida global en pleno desarrollo….

Prof. Lic. Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico DG

Un Biden desconcertado que saluda a fantasmas enfrenta una eleccion dificilisima de medio termino, que marcaran grandes cambios globales

 

Una imagen que desactiva un lustro largo de enfrentamientos esteriles ocacionados por EEUU y sus socios uriburistas contra la Republica de Venezuela
Un «Lula» llamado historicamente a cumplir un rol fudamental ente su Pueblo y sus vecinos

Los símbolos gobiernan el mundo, representan una realidad más elevada y, por ello, nos empujan más allá de nuestras fuerzas y de nuestra propia realidad. Simbólica puede ser una persona, un objeto o un acontecimiento.

Por Félix Valdivieso (*)

Gandhi fue el precursor y adalid de los movimientos independentistas de toda una generación. La piedra negra de la Meca atrae anualmente en peregrinación a millones de musulmanes. En 1905 Japón derrotó a Rusia, convirtiéndose en el primer país asiático en derrotar a una potencia occidental. Ese acontecimiento cimentó el nacionalismo japonés, y su posterior carrera imperialista.

En este 2022, la India ha desbancado a Gran Bretaña, su antigua metrópoli, como quinta potencia económica del mundo. Quizás esto también sea todo un símbolo de un nuevo orden.

A esto se refería el ultranacionalista primer ministro indio Narendra Modi, al afirmar enfáticamente que la India había dejado atrás a los que la habían gobernado por 250 años y que, más que pasar del sexto al quinto puesto, la alegría estaba en haber dejado atrás años y años de esclavitud. “La oportunidad es ahora. No nos pararemos”, concluía.

Mucho se habla de que el nuevo orden mundial es multipolar pero la realidad es que todavía no hemos roto la inercia bipolar de la Guerra Fría y prácticamente todo se dirime entre China y los Estados Unidos. Es en este contexto en el que el poder blando indio y su aura de país no alineado comienzan a ser necesarios para dirimir los desafíos internacionales a los que nos enfrentamos.

Desde la llegada de Modi al poder, en 2014, la India ha experimentado una mayor asertividad en la manera de interactuar en política internacional, apartándose de su tradicional línea más moderada. Esto se debe a que hay claros indicios político-económicos que apuntan a que tanto su economía como el país en su totalidad se encuentran en una imparable ascensión a la cima.

India, provista de poder nuclear en el patio trasero de China, va a cambiar las reglas del tablero geopolítico internacional, pero todavía ha de perfilar mejor qué tipo de poder blando quiere ejercer.

En contraste, un aspecto sobresaliente del poder blando chino es que hace continuas referencias a su poder duro, especialmente en los últimos años. Eso hace que grandes iniciativas, como la Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, BRI) sean percibidas con desconfianza en lugar de verse como enormes proyectos de mejora de infraestructuras del que se beneficiarán un sinnúmero de países, como señala la politóloga Parama Sinha Palit.

India primero

Políticamente hablando, India está pisando más fuerte que nunca. Su primer ministro ha abandonado la diplomacia de guante blanco y el pasado septiembre no tuvo reparo tanto en evitar a su anfitrión, el todopoderoso Xi Jinping, en los pasillos de su propia casa, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), como en admitir públicamente que ha mantenido conversaciones telefónicas con el Dalai Lama, algo que enerva al gobierno chino.

Por otra parte, se han prohibido en India no solo Tiktok y otras 58 aplicaciones chinas, sino que se ha excluido a empresas chinas de las licitaciones públicas por el 5G.

Desde la guerra sino-india de 1962, de la que India salió mal parada, las relaciones entre ambos países se habían desarrollado más o menos pacíficamente. Eso hasta 2020; ese año fallecieron 20 soldados indios en la frontera con China. Las autoridades indias consideraron que el choque fue la consecuencia lógica de una creciente política de agresión por parte de China. Algo que choca frontalmente con el revivido nacionalismo indio, promovido por Modi, y el renovado estatus económico de esta India emergente.

Es probable que, en el reciente estrechamiento de relaciones indio-americanas, Washington esté aprovechando al máximo la teoría clásica india de Kautilya Rajamandala por la que tu vecino es tu enemigo y el vecino de tu vecino es tu amigo.

Modi, uno de los líderes mundiales con más seguidores en Twitter (el segundo, para ser más exactos), muestra su firmeza y realpolitik también allende sus fronteras. “No es tiempo para la guerra”, le dijo a Putin, al mismo tiempo que, con una mentalidad muy práctica, compra petróleo a Rusia a precio de saldo. India primero, caiga quien caiga, que suele ser una de las primeras manifestaciones del nacionalismo.

Competidores y vecinos

Por mucho que China y la India sean diferentes, comparten, sin embargo, características generales que pueden ser determinantes para el devenir de la humanidad. Para empezar, son civilizaciones milenarias, orgullosas de su pasado, asentadas en un extenso territorio y muy densamente pobladas.

En términos de mercado, la completa incorporación de la India a los canales de producción y consumo internacional dará un vuelco a los índices económicos mundiales en todos los sectores, desde el turismo a la tecnología, como ha ocurrido con China.

El desarrollo indio sigue los pasos del desarrollo chino. Modi ha creado el Made in India, paralelo al Made in China de los años ochenta, acompañado de una batería de medidas económicas con toda suerte de subvenciones e incentivos, destinados a arrebatar a China el título de hub manufacturero mundial.

Sin ir muy lejos, los indios han ganado una batalla tremendamente simbólica contra los chinos. Apple ha anunciado que comenzará a producir su iPhone 14 en la India. Esto supone un cambio radical en la política de producción de la compañía. Antes, Apple solo comenzaba a producir fuera de China cuando tenía comprobado que la producción del nuevo modelo no entrañaba ningún riesgo. Otras empresas están siguiendo los mismos pasos.

Pero es que, además, la compañía de la manzana está estimulando a sus proveedores a que desplacen su producción a la India. Estos movimientos obedecen a que las empresas aborrecen el conflicto tanto como la naturaleza aborrece el vacío. Así que, para evitar las disrupciones en la cadena de abastecimiento derivadas tanto de las tensiones entre China y América como de las políticas chinas de cero covid, las empresas están buscando diversificar sus riesgos desplazando sus centros de producción al Índico.

La India, como su vecino del norte, también aspira a ser un hub tecnológico mundial, pero con características indias.

La transición de China de fábrica del mundo a centro tecnológico fue impulsada en su mayor parte por el Gobierno chino. Primero, fomentando desde la época de Deng Xiaoping que las compañías extranjeras abriesen oficinas en China para generar una atmósfera propicia a la creación de empresas. Y segundo, mandando hornadas de estudiantes a formarse en las universidades americanas.

Graduados indios para el mundo

El modelo indio no ha sido tan teledirigido pero los estudiantes indios abundan en los grados de ciencia americanos. Más de la mitad de los estudiantes internacionales en USA estudiaron carreras CTIM.

Una vez graduados, estos estudiantes suelen acogerse a los beneficios de las leyes de inmigración estadounidenses porque la visa H-1B  permite a las empresas contratar trabajadores extranjeros especializados.

En 2017 el 73,9 % de estas visas fueron otorgadas a indios. China fue segunda, con el 12 %. Por lo que a género se refiere, solo el 20 % eran mujeres indias, frente al 45 % chinas.

Según el ministerio de Educación chino, el 80 % de los estudiantes chinos vuelve a casa. Los emprendedores chinos prefieren crear sus compañías en China: Tencent, propietaria de WeChat; Alibaba, el Amazon de China, o Xiaomi.

Por el contrario, la India tiene el nivel más alto de población viviendo en el extranjero: 17,5 millones, por lo que tiene un problema de retención de talento.

La India es el país con mayor número de CEO entre las compañías top del mundo: Arvind Krishna (IBM), Sundar Pichai (Google LLC & Alphabet), Satya Nadella (Microsoft). El último en incorporarse a esta ilustre lista ha sido Parag Agrawal, CEO de Twitter, nacido en 1984.

Crecimiento imparable

India está lanzada y tecnológicamente sus centros neurálgicos, Chennai, Hyderabad, y Bangalore, están a la vanguardia de los avances tecnológicos en Asia.

Hay una India renovada que compite de tú a tú con los más pintados. El Times of India presumía hace apenas un mes de que, en la primera mitad de 2022, la India batía a China en la creación de unicornios: 14 frente a 11. Esta carrera la lideran los estadounidenses, con 138 unicornios más en el mismo periodo. No obstante, ya se sabe que los números de crecimiento en Asia apabullan.

La India tiene por delante inmensos desafíos políticos, sociales y económicos, como tantas veces se señala, enfatizándolos de tal manera que parezca que es un gigante con pies de barro. El caso es que el axis mundi ha girado definitivamente a Oriente, y que eso mismo se decía en Occidente del meteórico ascenso chino. Y la realidad es que el dragón ha ido batiendo récord tras récord.

De momento, el Gobierno indio confía en que este año la economía de su país crecerá por encima del 7 %, bastantes puntos más que el resto de sus competidores, entre ellos Gran Bretaña, que está luchando para mantenerse alrededor del 3,5 %.

Cada uno de los récords que India está batiendo son símbolos sobre los que el gobierno de Modi se apalanca para dar el gran salto adelante, con características indias.

Los símbolos son misteriosamente capaces de unir magnitudes en contraste y pocos países tienen tantos contrastes como la India.

(*) Chairman of IE China Center, IE University.

Fuente Mercado: https://mercado.com.ar/geopolitica/india-el-despertar-del-nuevo-gigante-asiatico/

Como académico, solamente espero que de todo lo que está sucediendo seamos capaces de sacar lecciones aprendidas. Aunque podría cambiar el verbo “esperar” por el verbo “desear”. Porque, en realidad, no espero nada. Lo planteo porque ya teníamos lecciones aprendidas y no han servido de nada. Por Josep Baqués (*)

Uno de los principales exponentes de la geopolítica del siglo XX, Nicholas Spykman, exponía, en plena Segunda Guerra Mundial, lo que su país (los EE. UU.) debería hacer para evitar una Tercera Guerra Mundial, con base en diversas consideraciones geopoliticas. Porque una de sus principales obsesiones era evitar que las inercias de la guerra arrastraran a los EE. UU a nuevos conflictos, tan devastadores como las dos grandes guerras del siglo XX.

Pero Spykman no razona en abstracto, sino que lo hace a partir de la obra de Mackinder, quien, a su vez, parte de que la zona más importante del mundo, por su acumulación de territorios llanos sin apenas obstáculos, recursos naturales, materias primas y población, es lo que en 1904 definió como “área pivote” y, más adelante, en 1919, tras una ampliación de sus contornos, como Heartland.

Delimitación del “área pivote” y demás espacios en 1904. Fuente: Mackinder, 1904: 312

Esa versión definitiva, se extendería en dirección al Cáucaso, en lo que concierne a su frontera occidental, de modo que se prolonga algo más hacia poniente, incorporando toda la cuenca del Caspio, ciertamente, pero también la del Mar Negro (e incluso Turquía) mientras que hacia el Norte hace lo propio con Escandinavia, integra la costa Báltica, y en el centro de Europa engulle buena parte de la actual Alemania (Mackinder, 1919: 130; 1943: 597).

Extensión del Heartland, ampliada en 1919. Fuente: Mackinder, 1943: 130

Pero, mientras Mackinder creía que el Heartland era una inmensa ciudadela natural, prácticamente inexpugnable desde el mar, Spykman advierte de la mayor relevancia de los Estados del Rimland, que son los ubicados en un primer cinturón que bordea el Heartland, de Oeste a Este, contando con una franja europea-occidental (que va desde Francia y España hasta Grecia, pasando por Italia), otra arábiga (que comienza en Oriente Medio) y otra asiática o “monzónica” (con especial protagonismo de la costa china). De este modo, el propio Spykman indica que su Rimland equivale al inner crescent de Mackinder (ver mapa). Eso es así, a su entender, porque esos Estados litorales también acumulan mucho territoio, población y recursos, y porque, sobre todo, podrían dar salida a las riquezas del Heartland. Además, por su vocación híbrida, o anfibia, serían los que podrían atenazar a los propios EE. UU. (cosa que no sucede con los Estados meramente continentales del Heartland, mientras se hallen encerrados en su ciudadela).

No en vano, Spykman habla de que su país estaría siendo objeto de un cerco estratégico en potencia, a partir del Rimland europeo y del Rimland asiático. En los cálculos de Spykman estaba el hecho de que los recursos de los EE. UU. (materias primas, fuentes de energía, población, manufacturas), aunque importantes, todavía eran claramente inferiores a los que acumulaba el Heartland y, por ende, a los que una potencia del mismo, con salida al Rimland, podría emplear, en caso de un conflicto armado.

Por consiguiente, el Rimland pasaría a ser el auténtico epicentro de la política mundial. Si Mackinder opinaba que quien controle el Este de Europa, controla el Heartland y, a partir de ahí, controla el mundo, Spykman plantea una importante variante de esta teoría: a su entender, quien controla el Rimland, controla el Heartland y, desde esa atalaya, ciertamente, controla el mundo. Como puede apreciarse, sin perjuicio de la utilidad general de esta aproximación, Spykman está pensando constantemente en los problemas que deberían enfrentar los EE. UU. en función de estos parámetros.

Fuente: Spykman, 1944: 59

Por ello, el papel de Washington al decidirse a entrar en la Primera Guerra Mundial fue tratar de evitar que Alemania saliera al mar a través del Rimland europeo (cosa nada inverosímil, atendiendo a su alianza con los imperios austro-húngaro, que alcanzaba territorios marítimos como la actual Croacia; así como con el imperio otomano, de indudable vocación mediterránea). A su vez, la participación de los EE. UU en la Segunda Guerra Mundial vino dada por la misma sensación (Spykman, 1944: 45) con respecto a una Alemania que ya controlaba los puertos franceses de la costa atlántica, a lo que se sumaba lo que pudiera aportar Italia en el mediterráneo, y que, en el otro extremo del Rimland, Japón ya había desembarcado en China (por Manchuria) en la década de 1930, favoreciendo esa conexión entre los espacios del Heartland y los del Rimland, que tanto preocupaba a Spykman, mientras amenazaba con llegar a la India a costa del ya muy desgastado imperio británico. Ni un atisbo, por cierto, de alianzas basadas en valores compartidos u otros criterios de corte idealista.

Dicho lo cual, lo que busca Spykman es el modo de establecer un equilibrio de poder de tal tipo, que, sin necesidad de acudir al expediente de otra guerra, en la que se vean involucrados los EE. UU., permita garantizar una paz duradera, disuadiendo a los poderes del Rimland de cualquier aventura y evitando, en lo posible, cualquier tentativa de conexión entre el Heartland y el Rimland.

La pregunta es, claro está, ¿cómo lograrlo? De acuerdo con su planteamiento, los EE. UU. deben mantener una “presión de bloqueo” (potencial) sobre quienes lo rodean, en términos geopolíticos. Pero, para que eso sea efectivo, necesita aliados. En Europa, claramente, Gran Bretaña. No es por afinidad histórica (que, por cierto, no existía) ni siquiera por afinidad cultural, sino por puro interés de los británicos, siempre celosos del surgimiento de una gran potencia en la Europa continental. Mientras que en Asia, además de mantener sus bases en Alaska y las Filipinas, apunta a la conveniencia de mantener una buena relación con Rusia. Porque el peor problema para China, o, para Japón, es verse en la tesitura de enfrentar, a la vez, la presión de una potencia marítima como los EE. UU. y de una potencia continental como Rusia. Entonces, lo que debería hacerse para garantizar la paz es proteger el equilibrio de poder en Europa (Spykman, 2007: 128), apoyándose para ello tanto en Gran Bretaña como en la URSS (Spykman, 2007: 61). A su vez, para que la potencias asiáticas no decidan lanzarse al mar para expandir sus dominios, resulta fundamental que no sólo noten la presencia en el mar de las potencias marítimas continentales, sino que, además, noten el aliento de una potencia continental que les obligue a echar la vista atrás (literalmente).

El planteamiento de Spykman ha sido continuado, a su manera, por el que probablemente sea el mayor experto en geopolítica de finales del siglo XX: Brzezinski. Este estadounidense de estirpe polaca también nos dejó algunas recetas básicas para conducir la política exterior de su país, aunque quizá sería más propio aludir a la definición de una gran estrategia para su país.

La idea básica que sostiene se basa en que los EE. UU. mantengan una buena relación con sus aliados de los dos extremos del Rimland (en Occidente, integrados en la OTAN y, en Asia, a partir de sendos tratados bilaterales) haciéndose necesario para su seguridad. Pero, sobre todo, que la gran estrategia de los EE. UU. debe dirigirse a impedir que países como Rusia y China se unan -aunque añade que esa unión sería especialmente peligrosa si, además, se les uniera Irán- (Brzezinski, 1998: 48). En el fondo, pues, se trata de una receta muy similar a la de Spykman, porque a Brzezinski le preocupa que China (la nueva gran potencia asiática) incremente sus opciones de salir al mar y que, a partir de esa confluencia entre Estados del Heartland y del Rimland, se genere un potencial que constituya desde un primer momento una amenaza para el liderazgo de los EE. UU y, quizá, a partir de ahí, en un futuro no tan lejano, una amenaza a su seguridad. Por ello, Brzezinski apunta que esa es una condición sine qua non para Washington.

Una vez conocidas las tesis de Spykman y de Brzezinski en lo que concierne al tema que nos ocupa, es el momento de sazonarlas con las de Grygiel. Ya que este experto desarrolla un magnifico análisis histórico que nos permite entender las líneas maestras de la política exterior china desde hace siglos. No es una cuestión coyuntural, ni que tenga nada que ver con quién gobierna en Pekín.

En efecto, la tentativa china de salir a aguas abiertas, tan vigente en la actualidad, no es en verdad nada nuevo. Hace muchos siglos sus buques mercantes y de guerra ya circunnavegaron el subcontinente indio y bordearon la costa africana, hasta el Cabo de Buena Esperanza, y más allá. Sin embargo, en el siglo XV, esa expansión allende los océanos languidece hasta desaparecer sin apenas dejar rastro. ¿Por qué? Muy sencillo: la reorientación de su gran estrategia, que algunos pueden catalogar, simplemente, como introspección fue debida a la presión ejercida por los mongoles en el interior de China. El legado más evidente de ello es la reconstrucción, en esas fechas, de la Gran Muralla. El punto de inflexión definitivo fue la derrota china en la batalla de Tu Mu, en al año 1449, que costó la vida a medio millón de chinos y mostró su tremenda fragilidad ante los ataques procedentes del interior. En resumen, y en palabras de Grygiel…

“Cuando, a mediados del siglo XV, la estrategia de la dinastía Ming falló en su intento de asegurar su frontera Norte, el imperio fue obligado a retirarse del mar, dejando un vacío que fue ocupado por los piratas europeos, China comenzó su declive en los siglos XVI y XVII, en particular respecto a los Estados europeos, que rápidamente se expandieron  a lo largo de las rutas marítimas asiáticas” (Grygiel, 2006: 124).

Entonces, ¿qué significa esto? Pues, lógicamente, que si China se siente política y militarmente presionada desde el Norte, al tener que poner los cinco sentidos en la defensa de esa frontera, deja de perseverar en la búsqueda de salidas a mares abiertos. Cosa que coincide, por añadidura, con una de las tesis fundamentales de Mahan: la enorme dificultad de ser una potencia marítima cuando deben vigilarse amplias fronteras interiores, máxime si los Estados que la comparten son auténticas potencias. En sus propias palabras:

“si una Nación está situada de tal manera que no se ve obligada a defenderse por tierra ni puede pensar en extender su territorio de igual forma, al tener que dirigir todos sus designios hacia el mar lleva ya en sí una ventaja positiva con relación a otros pueblos que puedan tener alguna frontera continental” (Mahan, 2007: 98).

Visto lo cual, parece evidente que, en nuestros días, la potencia que podría jugar ese mismo papel, en sustitución de los mongoles es, precisamente, Rusia

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A lo que hay que añadir que, en nuestros días, Rusia y China tienen sus propios problemas en la zona. Por un lado, ambos se disputan los favores de Kazajstán, en teoría en la órbita rusa, pero que es un eslabón fundamental de la franja terrestre de la Nueva Ruta de la Seda. Por otro lado, ambos mantienen un contencioso, nunca bien cerrado, en la frontera siberiana, habida cuenta de que Rusia incorporó a su espacio de soberanía extensos territorios siberanos a mediados del siglo XIX, que hasta entonces habían pertenecido a China. El problema, para Moscú, estriba en que desde Pekín recuerdan que en la fecha de la firma de esos Tratados, China era poco más que un Estado fallido, de modo que la firma se habría producido en unas condiciones de desigualdad tales, que bien podría decirse que estamos ante tratados nulos de pleno derecho. Si a todo lo anterior le sumamos la penetración masiva de trabajadores chinos en ciudades reivindicadas por China, tan importantes como Vladivostok, el cóctel contra los intereses rusos se antoja especialmente peligroso. Claro que si la ampliación de la OTAN hacia el Este (sin freno) ha arrojado a Rusia a los brazos de China, es evidente que todo este escenario ha pasado a un segundo plano. El hecho, por lo demás, que la OTAN haya terminado ubicando a China en su lista de amenazas (de acuerdo con las pretensiones de Washington, y aunque eso no sea necesariamente lo que conviene a todos los demás aliados), no contribuye a otra cosa que no sea estrechar los lazos entre Moscú y Pekín, dando con ello al traste con lo que comentan Spykman, Brzezinski o Grygiel.

En definitiva ¿qué punto tienen en común las tesis de Spykman. Brzezinski y Grygiel? Que a los EE. UU. les saldría más a cuenta mantener una buena relación con Rusia. Pero no solo por el hecho en sí de que, digámoslo así, le conviene tener una buena relación con todos. Nada de eso. Estamos hablando de geopolítica, no del mundo feliz. Le conviene, precisamente, para balancear a China que es, a la larga (o no tanto, pues los años pasan, y las grandes tendencias son las que son) la principal competidora por la hegemonía mundial.

Pero… ¿qué tiene que ver todo eso con lo que han venido haciendo los EE. UU? La respuesta más amable nos dice que nada.

Pero la más real nos dice que sí, que hay una relación: porque los EE. UU. han estado haciendo justo lo contrario de lo que recomiendan quienes más saben de geopolítica. Y, total, ¿para qué? Para terminar implicados (siquiera sea, al menos por el momento, indirectamente) en una nueva guerra europea, en suelo ucraniano, en oposición a Rusia, para desgastar a Rusia, mientras China es una de las grandes beneficiarios, al no sufrir desgaste alguno, además de que el desgaste que sí está sufriendo Rusia dejará a los rusos, durante lustros, en disposición de convertirse en poco menos que un vasallo (lo digo así, por emplear el típico lenguaje de Brzezinski) de China. Pero eso no es especialmente interesante ni para los EE. UU, ni para Occidente, a tenor de todo lo dicho.

Porque, el problema de no leerse a los clásicos, o de no hacerles caso, comienza, lógicamente, mucho antes de que estallara la guerra de Ucrania. La ampliación sin fin de la OTAN hacia el Este ha sido (y es) un problema. Porque arroja a Rusia a los brazos de China que es, precisamente, lo que se debería evitar. Los argumentos del tipo de que si un Estado democrático quiere entrar en la OTAN, hay que recibirlo con los brazos abiertos es, en clave geopolítica, un sinsentido. La OTAN debe decidir a quién admite (o no) en función de criterios de seguridad (de sus socios actuales), basados en una adecuada noción de una gran estrategia. La OTAN no es una ONG. Y no entro en si Ucrania merece algún crédito como sistema político liberal-democrático, que creo que merece poco. Pero, para mi argumento, eso es poco relevante. Aunque lo fuera: la OTAN no es la ONU y debe tomar sus decisiones con la cabeza fría, sin dejarse llevar por (presuntos) idealismos de funestes consecuencias prácticas.

Llegados a este punto, el lector poco avezado dirá, supongo, que Spykman, Brzezinski y Grygiel deben ser prorrusos. Pero, notoriamente, no es el caso. ¡Nada más lejos de la realidad! Simplemente, se trata de gente inteligente, formada (como pocos) que aman a su país (los EE. UU) y, sobre todo, que no subordinan sus análisis a las típicas demagogias, tópicos y superficialidades de la política cotidiana.

Por mi parte, tampoco soy prorruso, aunque, a decir verdad, no soy proestadounidense, ni pro nada, salvo pro España, que es mi país, al que quiero. En ese sentido, sé reconocer a mis aliados, y los EE. UU. lo son, ciertamente. Ahora bien, no veo más que seguidismo respecto a su gran estrategia, que creo errada. Por ello, me he animado a escribir estas líneas, a modo de reflexión personal. Porque creo, sinceramente, que la lealtad bien entendida no consiste en no cuestionar aquello que contenga demasiados flecos, o errores patentes. Más bien, consiste en advertir a los aliados dónde puede haber un problema y, en su caso, qué hace para corregirlo. Tal es la intención que subyace a este artículo.

Las causas de la inopia de buena parte de las elites políticas occidentales está, no solamente en su escasa formación para la geopolítica y las relaciones internacionales, sino también en que la poca que les llega, llega de teorías que operan en el ámbito de lo políticamente correcto, pero despegadas de la realidad.

Pondré un par de ejemplos:

Algunos se han encargado de alimentar, de modo expreso, la sensación de que el análisis de la geopolítica estaba obsoleto, ya que, decían, “previene la existencia de un conflicto donde no lo hay” (Chowdhury y Kafi, 2015: 8). Para más inri, resulta que ambos autores se estaban entrometiendo con la teoría de Mackinder, en particular, empleándolo a modo de símbolo y muestra de la presunta decadencia de los análisis de geopolítica, y se referían al escenario de Europa del Este, ahora en llamas.

Mucho más preocupante es, por sus enormes pretensiones (de sentar cátedra) la que elabora a conciencia un viejo conocido nuestro, John Ikenberry, a la sazón un inteligente experto proveniente del campo del institucionalismo liberal que, en un artículo dedicado exclusivamente a esta misión, aparecido en 2014, refleja su opinión acerca de que la geopolítica tiende a ser “alarmista”, ya que sus divulgadores no asumen la capacidad de los EE. UU. Para atraer al campo liberal a China, Rusia, e Irán” (Ikenberry, 2014: 80).

Quienes se dedican a la geopolítica no habrían entendido la preeminencia creciente del proyecto de democracia liberal-capitalista, ni tampoco que, a consecuencia de ello, “Rusia ya está parcialmente integrada en la economía mundial mientras que China está profundamente integrada en ella” (Ikenberry, 2014: 87 y 84, respectivamente).

¿Qué decir al respecto? Sin duda, que contiene un lamentable (desde una perspectiva académica con pretensiones de cientificidad) exceso de idealismo, que aleja a los críticos de la geopolítica de la realidad. O, quizá, también, que mientras escribo estas líneas, veo en televisión que Corea del Norte ha lanzado otro misil balístico hacia Japón que, con un poco de suerte, caerá en el mar, así como que Putin arrecia en su amenaza de emplear armas nucleares en la guerra de Ucrania, sin que eso disuada a la Casa Blanca de alinearse con todas las peticiones de Zelenski.

En los últimos tiempos, la ideología (en el peor sentido de la palabra) ha penetrado en los análisis (o pseudoanálisis) geopolíticos. Es lo peor que nos puede pasar. No porque los valores no sean importantes (que lo son) sino porque no se deben mezclar ambas cosas. Si se mezclan, el precio a pagar es que ya no tenemos análisis geopolítico que valga, aunque mucha gente emplee la palabra mágica, “geopolítica”, muchas veces sin conocimiento de causa.

(*) Josep Baqués Josep Baqués es Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona y Subdirector de Global Strategy

Bibliografía

Brzezinski, Zbigniew (1998). El gran tablero mundial. La supremacia estadonunidense y sus imperativos geoestratégicos. Barcelona: Paidós.

Chowdhury, Suban y Kafi, Abdullah (2015). “The Heartland Theory of Sir Halford John Mackinder: Justification of Foreign Policy of the United States and Russia in Central Asia”. Journal of Liberty and International Affairs, 1 (2): 1-13.

Grygiel, Jakub (2006). Great Powers and Geopolitical Change. Baltimore: John Hopkins University.

Ikenberry, John (2014). “The Illusion of Geopolitics. The enduring power of Liberal Order”. Foreign Affairs, 93 (3): 80-86.

Mackinder, Halford (1904), “The geographical pivot of history”. The Geographical Journal, 170 (4): 298-315.

Mackinder, Halford (1919). Democratic Ideals and Reality. New York: Henry Hold and Company.

Mackinder, Halford (1943). “The Round World and the Winning of the Peace”. Foreign Affairs, 21 (4): 595-605.

Mahan, Alfred 82007 [1890]). La influencia del poder naval en la historia. Madrid: ministerio de defensa.

Spykman, Nicholas (1944). The Geography of the Peace. New York: Harcourt, Brace and Company  Inc.

Spykman, Nicholas (2007 [1942]). America´s Strategy in World Politics. New Brunswick: Transaction Publishers.

FUENTE GLOBAL STRATEGY https://global-strategy.org/geopolitica-guerra-ucrania/

El presidente ruso, Vladímir Putin, toma parte en la sesión plenaria del Club Internacional de Debates Valdái. El jefe de Estado pronuncia un extenso discurso y luego responde a las preguntas de los expertos.

El mandatario ruso calificó así la situación mundial actual: los que están en el poder quieren vivir sin reglas.

«El ‘orden basado en reglas’ propuesto por Occidente está diseñado para permitirle vivir sin reglas en absoluto», declaró Vladímir Putin.

El presidente recordó también sus propuestas a Occidente sobre el fomento de la confianza: en sus palabras, habían sido «dejadas de lado». A eso agregó que los acontecimientos en el mundo continúan desarrollándose en un escenario negativo, escalando hacia una crisis sistémica en varias áreas.

«No hay posibilidad de quedarse de brazos cruzados: la crisis afectará a todo el mundo, así que no hay que hacerse ilusiones. Hay dos caminos: o se aplasta a todo el mundo, o todos juntos encontraremos soluciones que ayuden a llevar nuestro mundo a la seguridad», apuntó Putin.

En cuanto a la crisis doctrinal del ‘modelo norteamericano’, el mandatario comentó que «no tienen nada más que ofrecer al mundo. Afirmó que no solo Europa y EEUU tienen derecho a elegir su propio camino geopolítico, sino también Asia, y por supuesto, Rusia.

«Si EEUU y los países de la UE tienen este derecho, los países asiáticos, los estados islámicos, las monarquías del golfo Pérsico, los Estados de otros continentes también lo tienen. Por supuesto, nuestro país, Rusia, también tiene este derecho, y nadie podrá dictar a nuestro pueblo qué tipo de sociedad y sobre qué principios debemos actuar», dijo Putin.

Afirmó que antes, solo algunos países se permitían discutir con EEUU, era una sensación, «ahora es un lugar común, con muchos países que dicen no a Washington, aunque este intente presionar a todos. Los pueblos del mundo no harán la vista gorda ante la política de coacción que todo el mundo puede ver. Occidente tendrá que pagar un precio cada vez más alto por esto».

Según Putin, Rusia no se considera enemiga de Occidente, pero hay que entender que «hay dos Occidentes»: los valores tradicionales (cristianos, católicos, islámicos) y los valores agresivos, coloniales y neoliberales. Rusia nunca soportará los dictados de este último Occidente, en sus palabras.

Además, el alto funcionario añadió que Rusia no desafía a las élites de Occidente, sino que defiende su derecho al libre desarrollo. En su opinión, el significado del momento histórico actual es que todos los Estados se enfrentan a la posibilidad de una vía de desarrollo original y democrática.

«La nueva ley debe ser original, libre y justa. El proceso de formación de nuevas plataformas financieras es inevitable; no deben depender de un único centro de Gobierno. Hará falta un gran esfuerzo por parte de muchos países, pero se puede hacer», explicó, señalando que Occidente está utilizando ahora el dólar «como un arma».

Putin declaró también que la dominación de Occidente está llegando a su fin y que el mundo unipolar se estaba convirtiendo en algo del pasado. Se avecina la década más imprevisible y peligrosa «desde la Segunda Guerra Mundial».

«El cambio de hitos es un proceso doloroso pero inevitable, el futuro orden mundial está tomando forma ante nuestros ojos, y debemos escuchar a todos sin imponer una sola verdad a nadie», enfatizó Putin.

Concluyó su discurso diciendo que solo juntos se puede construir una «sinfonía de la civilización mundial».

La cultura «de cancelaciones»

El presidente afirmó que Occidente bloquea el «libre desarrollo creativo» de otras civilizaciones e impone su propio estilo de desarrollo.

«Es la cultura occidental la que se supone que es universal, lo dicen explícitamente y se comportan como tal. Con sus políticas insisten en que estas reglas deben ser aceptadas por todos los participantes en la comunicación internacional», señaló Putin.

Según él, incluso en el punto álgido de la Guerra Fría, a nadie se le ocurrió negar la existencia de la cultura y el arte de sus oponentes.

«Los nazis eran los que quemaban libros y ahora los libros de Dostoievski son prohibidos por los padres de esta sociedad liberal. La abolición de la cultura roba toda la vida y la creatividad, y la propia ideología liberal ha cambiado hasta volverse irreconocible. Inicialmente el liberalismo significaba la libertad de cada persona, pero en el siglo XX se discutió que la libertad de la sociedad tiene enemigos. Ahora se llegó a un punto en el que cualquier punto de vista es declarado mentira y propaganda», puso de ejemplo Putin.

«Las intrigas del Kremlin»

El presidente se sorprende de que ahora todo se achaque a las «intrigas y tejemanejes del Kremlin», y afirma que las autoridades rusas no son tan omnipotentes. Recuerda lo que decían Dostoievski y otros «grandes pensadores» en el siglo XIX.

«Dostoievski seguirá vivo. Y Tchaikovski. Y Pushkin. No importa quién lo quiera», dijo Putin, refiriéndose a quienes intentan culpar de todo a las «intrigas del Kremlin».

Según el presidente, nadie recordará sus nombres después.

«En Occidente dicen que no hay alternativa a la democracia. Es cierto, se referían al modelo occidental. Rechazaron todos los demás modelos con arrogancia. Ven a todos los demás como gente de segunda categoría y a ellos mismos como excepcionales», señaló Putin.

Aseveró también que Occidente patrocinó el golpe de Estado de 2014 en Ucrania y el asesinato del militar iraní Qasim Soleimaní.

El desarrollo del progreso tecnólogico

Vladímir Putin calificó la actual política económica exterior de Occidente de «no progreso, sino esclavitud«. Explicó que el desarrollo tecnológico no debe aumentar la desigualdad global, sino reducirla, y así es como Rusia está aplicando su política. El comercio mundial debe beneficiar a la mayoría, «no a las corporaciones individuales superricas», aseveró.

Según Putin, Rusia está creando industrias en territorios extranjeros, en lugar de construir plantas, y al hacerlo está dando a otros países un verdadero avance en su desarrollo tecnológico.

La estructura de la ONU

El presidente cree que es necesario reflexionar sobre la estructura de la ONU: debe reflejar la diversidad de las regiones del mundo.

«Muchos líderes europeos se ven obstaculizados por la creencia de que los europeos son mejores que los demás. No se dan cuenta de que se convirtieron en vasallos, a menudo sin voto, por culpa de esta arrogancia», destacó Putin.

La operación militar especial

No es Rusia, sino Occidente quien provocó la situación actual en el mundo y los acontecimientos en Ucrania, incluida la operación militar especial, señaló el presidente.

«No hemos sido nosotros, sino Occidente, el que nos ha llevado a la situación actual, a lo que está ocurriendo en Ucrania. ¿Fuimos nosotros los que realizamos un golpe de Estado allí, que condujo a una serie de trágicos acontecimientos, incluida nuestra operación militar especial?», cuestionó Putin.

El mandatario destacó que todo el mundo «ignoró por completo nuestros problemas de seguridad, el año pasado nos mandaron a lo lejos».

«Nos ignoraron. También es importante que las autoridades ucranianas hayan renunciado públicamente a los acuerdos de Minsk. Otros funcionarios han dicho explícitamente que no tenían intención de hacerlo, y el expresidente de Ucrania dijo que había firmado pero que no creía que se fuera a aplicar. Para nosotros significaba que teníamos que hacer algo en cuanto a Donbás. La gente lleva ocho años viviendo bajo los bombardeos», explicó Putin las razones para poner en marcha la operación especial militar», especificó.

El objetivo más importante de la operación especial rusa es ayudar a Donbás, subrayó Putin.

«La RPL ha sido completamente liberada, las mismas actividades se están llevando a cabo en la República de Donetsk. Es evidente que los habitantes de estos territorios ven su futuro junto a Rusia, ¿cómo no íbamos a responder? El objetivo es el mismo: ayudar a las personas que viven en el Donbás. Y lo que planea el Estado Mayor no es el caso cuando es necesario hablar de ello en detalle», reveló.

El uso de armas nucleares

Rusia nunca dijo nada de forma proactiva sobre el uso de armas nucleares, reiteró Putin. El objetivo del alboroto de hoy sobre las amenazas nucleares es primitivo: los intentos de Occidente de presionar a todo el mundo han quedado en nada hasta ahora, y buscan nuevos argumentos, explicó el presidente ruso.

«Mientras existan las armas nucleares, existe el peligro de que se utilicen. El propósito del alboroto actual sobre las amenazas nucleares es muy primitivo. Este dictado de los países occidentales, el intento de presionar a los participantes en las comunicaciones internacionales, acaba en nada. Buscan argumentos adicionales para explicar que todos debemos estar juntos contra Rusia. Estimular la posibilidad de utilizar armas nucleares se utiliza para lograr estos objetivos: influir en nuestros aliados. Decirles lo terrible que es Rusia, no cooperar con ellos, no comprarles nada, no venderles nada», puntualizó.

En cuanto a la central nuclear de Zaporozhie, según Vladímir Putin, nadie en Occidente dice que los ucranianos están bombardeando y organizan un escándalo culpando a Rusia.

«Se habla constantemente de lo que hacemos en la central nuclear de Zaporozhie. ¿Qué hacemos allí? Insinúan que la estamos bombardeando. ¿Están locos? La controlamos, nuestras tropas están allí», se sorprendió Putin.

Putin cree que Ucrania y Occidente están provocando una nueva ronda de enfrentamientos con Rusia al agitar la posibilidad de un conflicto nuclear.

«Aceptamos que los expertos del OIEA se quedaran allí. Viven justo en el territorio, pueden ver con sus propios ojos quién dispara, de dónde vienen los proyectiles. Pero nadie habla de las tropas ucranianas, sino que arman un escándalo, culpando a Rusia. ¡Esto no tiene sentido!», expresó el mandatario ruso.

¿Existe alternativa al sistema financiero actual?

«Es un gran error por parte de EEUU utilizar el dólar como un arma. Esto socava fundamentalmente la confianza en el dólar y en otras divisas. Todo el mundo se pregunta si vale la pena mantener las reservas de divisas en dólares. Es muy difícil salir de este sistema y todo el mundo está pensando», explicó el presidente.

Putin postuló que el sistema financiero debe ser independientedespolitizado y basado en los sistemas financieros de los principales países del mundo y todos los países deben gozar de un desarrollo soberano y sus decisiones deben ser respetadas.

«Si se establece esto, las instituciones de ayuda internacional trabajarán eficazmente para ayudar a los países que necesitan apoyo. La educación y la transferencia de tecnología serán posibles. Si todo esto se conjuga, el modelo económico del propio sistema financiero estará en el interés de la mayoría», declaró.

La creación del centro de gas en Turquía

Putin reveló que había propuesto al presidente turco Recep Tayip Erdogan la creación de un centro de gas en su país. Rusia y Turquía tienen muchos intereses similares en el turismo, la construcción y la agricultura, por lo que Erdogan no permite que los líderes de otros países «se le sienten en el cuello».

«El presidente Erdogan nunca se deja llevar por los intereses de terceros países. Pero, por supuesto, defiende sus propios intereses por encima de todo en su diálogo con nosotros. En este sentido, Turquía en general y el presidente Erdogan en particular no son socios fáciles. Muchas soluciones nacen en esas largas y difíciles disputas y negociaciones. Pero hay un deseo por ambas partes de llegar a estos acuerdos. Y normalmente llegamos a esos acuerdos. En este sentido, Erdogan es, por supuesto, un socio coherente y fiable», señaló Putin.

Sobre Erdogan dijo que es un «líder fuerte y sólido que se guía principalmente, si no exclusivamente, por los intereses de Turquía, el pueblo turco y los intereses de la economía turca».

En gran medida, en opinión de Putin, esto explica su posición tanto en cuestiones energéticas como en la construcción del Turk Stream.

Las relaciones ruso-chinas

Rusia trata a China como un amigo íntimo y tiene un gran respeto por las tradiciones y la cultura de ese país, declaró Putin.

«En cuanto a las relaciones entre Rusia y China, adquirieron un nivel de apertura, confianza mutua y eficacia absolutamente sin precedentes en los últimos años, en las últimas décadas», dijo el jefe de Estado ruso.

Destacó que Rusia y China están trabajando en todos los ámbitos.

«Tratamos a China y al pueblo chino como un amigo íntimo, con gran respeto por su cultura y tradiciones», subrayó él.

El presidente ruso también expresó su confianza en que Rusia alcanzará los 200.000 millones de dólares en el comercio con China; las partes están avanzando hacia este objetivo incluso más rápido de lo que pensaban. Según él, Rusia tiene el mayor volumen de negocios con China, y está creciendo a un ritmo muy rápido. Este ritmo se ganó incluso antes de las restricciones y la redistribución de los flujos de productos básicos hacia Asia y China.

«Hemos fijado ciertos objetivos junto con mi amigo, él lo dice de mí, y yo lo considero mi amigo, el Sr. Xi Jinping, para un determinado nivel de facturación comercial. Definitivamente lo alcanzaremos, estamos avanzando hacia él a un ritmo mayor del que habíamos previsto», indicó Putin.

No olvidó, además, comentar la situación en torno a Taiwán, asegurando que Taiwán es una parte inalienable de China, tal y como siempre reconoció Rusia.

«Taiwán es, sin duda, una parte integrante de la República Popular China. Siempre hemos mantenido esta posición, y no cambia», declaró. Según el mandatario, Rusia califica como una provocación la visita de altos cargos de EEUU al archipiélago.

Las relaciones con la India

Rusia y la India nunca tuvieron problemas difíciles y siempre se han apoyado mutuamente, incluso ahora, informó el presidente ruso Vladímir Putin.

«Tenemos una relación especial con la India, causada o construida sobre la base de unas relaciones muy estrechas y aliadas desde hace muchas, muchas décadas. Nunca hemos tenido —quiero subrayar esto: nunca y ningún— problema difícil con la India. Siempre nos hemos apoyado mutuamente», dijo Putin en la sesión plenaria.

Putin expresó su confianza en la continuidad de la amistad con la India.

«Esto es lo que está ocurriendo ahora. Estoy seguro de que continuará en el futuro», añadió el jefe de Estado. Rusia aumentó el suministro de fertilizantes a la India en 7,6 veces a petición de este país, informó Putin.

Resaltó que el primer ministro Modi le pidió que aumentara el suministro de fertilizantes, que es muy importante para la agricultura india.

«Y lo hemos hecho. ¿Por cuánto cree usted que es? En 7,6 veces más!», resaltó.

Lazos con Brasil

Rusia mantiene buenas relaciones tanto con el actual como con los anteriores dirigentes de Brasil, y Moscú no interfiere en las elecciones de ese país, apuntó el mandatario.

«Estamos en buenos términos con el Sr. Lula. Estamos en buenos términos con el Sr. Bolsonaro. No interferimos en los procesos políticos internos [de Brasil], eso es lo más importante», expuso.

Destacó que Rusia considera a Brasil como el socio más importante en América Latina y hará todo lo posible para desarrollar las relaciones en el futuro.

Las situaciones con las dos Coreas

La decisión de Corea del Sur de suministrar armas a Ucrania destruirá sus relaciones con Rusia, comunicó el presidente ruso.

«Tenemos muy buenas relaciones con la República de Corea. Y siempre hemos podido dialogar tanto con la República de Corea como con la República Popular Democrática de Corea. Pero ahora sabemos que la República de Corea ha decidido suministrar armas y municiones a Ucrania. Esto destruirá nuestras relaciones», aseveró Putin.

En cuanto a Corea del Norte, Vladímir Putin puntualizó que el problema nuclear de Corea del Norte se debe a la falta de voluntad de diálogo y a una actitud grosera.

«En cuanto al problema nuclear de Corea del Norte, en mi opinión, este problema también radica, ¿saben en qué? En falta de voluntad de diálogo. Una actitud absolutamente grosera hacia los intereses de Corea del Norte. Incluso en el ámbito de la seguridad. Después de todo, prácticamente todo estaba acordado en un momento dado. Y los líderes norcoreanos aceptaron, de hecho, las propuestas de Estados Unidos sobre cómo resolver este problema, incluido el componente nuclear. No, en el último momento, la parte estadounidense cambió su posición y obligó a los dirigentes norcoreanos a abandonar los acuerdos alcanzados», explicó él.

También hizo una pregunta retórica:

«¿Cómo se sentiría la República de Corea si reanudáramos la cooperación con Corea del Norte en este ámbito? ¿Eso le haría feliz? Les pido que presten atención a esto», dijo.

Putin se ha reunido tradicionalmente con los participantes en las reuniones anuales del Club de Valdái desde su fundación.

Este año el Club de Debates Valdái se celebra del 24 al 27 de octubre en Moscú. Su tema es El mundo poshegemónico: justicia y seguridad para todos. El programa de los tres días de reunión incluye un número récord de sesiones: 17, a las que asisten políticos y expertos rusos y extranjeros.

A la reunión del Club de Debates Valdái de este año asisten 111 expertos, políticos, diplomáticos y economistas de 41 países. El cambio de la situación geopolítica y la renovación del sistema de asociación de Rusia influyeron en la representación geográfica de los invitados. Los participantes de Oriente Medio y el Magreb, Asia, América Latina, África y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) están mucho más representados este año. Además, también participan representantes de varios países occidentales.

FUENTE SPUTNIK https://sputniknews.lat/20221027/putin-participa-en-la-sesion-plenaria-del-club-de-debates-valdai-1131880702.html

Ahora tenemos una vergüenza de ‘guerras’ de las cuales, paradójicamente, Ucrania es quizás de menor importancia estratégica, escribe Alastair Crooke. Fundación Cultura Estratégica

Ahora tenemos una vergüenza de ‘guerras’ de las cuales, paradójicamente, Ucrania es quizás de menor importancia estratégica, aunque conserva un contenido simbólico significativo. Una ‘bandera’ en torno a la cual se tejen relatos y se reúne apoyo.

Sí, hay no menos de cinco ‘guerras’ superpuestas e interrelacionadas en curso, y es necesario diferenciarlas claramente para entenderlas bien.

Estas últimas semanas han sido testigos de varios cambios de época: La Cumbre de Samarcanda; la decisión de la OPEP+ de reducir la producción de petróleo de los países miembros en (titular) dos millones de barriles por día a partir del próximo mes; y la declaración explícita del presidente Erdogan de que “Rusia y Turquía están juntas; trabajando juntos».

Los aliados fundamentales de EE. UU., Arabia Saudita, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, India, Sudáfrica, Egipto y agrupaciones como la OPEP+ están dando un gran paso hacia la autonomía y hacia la fusión de las naciones no occidentales en un bloque coherente, que actúa en favor de sus propios intereses y hacer política ‘a su manera’.

Esto nos acerca al mundo multipolar que Rusia y China han estado preparando durante varios años, un proceso que significa ‘la guerra’ de desacoplamiento geoestratégico del ‘orden’ global occidental.

Se combate, por un lado, presentando a Rusia y China como demasiado desconfiados el uno del otro para ser socios. Y por Rusia por ser tan débil, tan disfuncional y errática (lista para usar armas nucleares tácticas), que el binario ‘con nosotros’ o ‘contra nosotros’ obliga a los estados a ponerse del lado de Occidente. En este caso, Ucrania se presenta como el brillante ‘Camelot’ alrededor del cual reunirse para combatir la ‘oscuridad’.

Esto nos lleva directamente a la ‘guerra’ financiera global de larga duración, una guerra de dos niveles:

En un nivel, la Reserva Federal de EE. UU. está jugando un ‘juego global’. Está aumentando las tasas de interés por muchas razones. Aquí, sin embargo, es para proteger el ‘privilegio del dólar’ de poder intercambiar dinero que imprime de la nada, por trabajo real y mercancías reales en todo el mundo. Este privilegio de ‘moneda de reserva’ ha sido la base del alto nivel de vida de los EE. UU. (mucho más alto de lo que sería de otro modo). Ese es un beneficio enorme, y la Reserva Federal va a proteger este beneficio.

Para hacer eso, tantos estados como sea posible deben estar en el ‘canal’ del dólar y comerciar en dólares. Y colocar sus ahorros en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. La Fed ahora está haciendo todo lo posible para colapsar la cuota de mercado del euro y así mover euros y eurodólares al sindicato del dólar. Estados Unidos amenazará a Arabia Saudita, los Estados del Golfo y Turquía para evitar que abandonen el canal.

Esta es la ‘guerra’ contra Rusia y China, desviando una gran parte del mundo fuera del sindicato del dólar, hacia una esfera sin dólares. El incumplimiento de la pertenencia al sindicato del dólar se enfrenta con diversas herramientas, desde sanciones, congelamiento de activos y aranceles, hasta cambios de régimen.

Si la Fed no protege el ‘privilegio del dólar’, corre el riesgo de que todos se salgan del canal. El bloque de Eurasia está trabajando para salir del canal del dólar; para crear resiliencia económica y comercio fuera del canal. Lo que la Fed está tratando de hacer es detener esto.

La segunda dimensión de la guerra financiera de EE. UU. es la larga lucha librada por EE. UU. (Yellen y Blinken, en lugar de la Fed) para mantener el control sobre los mercados energéticos y la capacidad de EE. UU. para fijar el precio de los combustibles. Los BRICS (con los saudíes deseosos de unirse) tienen la intención de desarrollar una ‘canasta’ de monedas y productos básicos destinados a servir como un mecanismo comercial alternativo al dólar para el comercio internacional.

El punto aquí es que el grupo euroasiático no solo planea comerciar en monedas nacionales, y no en dólares, sino que quiere vincular esta moneda comercial a productos básicos (petróleo, gas, alimentos, materias primas) que tienen un valor inherente, que son ‘ monedas’ por derecho propio. Más que esto, el grupo busca tomar el control de los mercados energéticos fuera de los EE. UU. y reubicar esos mercados en Eurasia. Sin embargo, Washington tiene la intención de recuperar el control de los precios (a través de controles de precios).

Y ahí radica un problema fundamental para Washington: el sector de las materias primas, con su valor tangible inherente, se convierte, en sí mismo, en una ‘moneda’ muy codiciada. Uno, que a raíz del aumento de la inflación supera la devaluación del dinero fiduciario. Como señala Karin Kneissl, ex ministra de Relaciones Exteriores de Austria , «solo en 2022, el dólar estadounidense ha impreso más papel moneda que en su historia combinada». La energía, por otro lado, no se puede imprimir’.

Esta ‘guerra energética’ toma la forma de interrumpir o destruir el transporte y el flujo de productos de los productores de energía de Eurasia a los clientes. La UE acaba de probar esta ‘guerra’ particular con la destrucción de los oleoductos de Nordstream.

Ahora llegamos a las grandes ‘guerras’: en primer lugar, la guerra para obligar a la Reserva Federal a pivotar: pivotar hacia tipos de interés cero y QE.

La revolución social en los EE. UU. que vio a un Metro-Élite radicalizado perseguir la diversidad, el clima y la justicia racial como ideales utópicos, encontró su «marca» fácil con una UE que ya buscaba un «Sistema de valores» para cerrar su propia «brecha de democracia». ‘.

Entonces, la burguesía europea saltó con presteza al ‘tren’ del despertar liberal estadounidense. Basándose en el aporte de la política de identidad de este último, más el ‘mesianismo’ del Club de Roma para la desindustrialización, la fusión parecía ofrecer un conjunto imperial ideal de ‘Valores’ para llenar la laguna de la UE.

Sólo… sólo que los republicanos estadounidenses a favor de la guerra, así como los neoconservadores demócratas a favor de la guerra, ya se habían subido a ‘ese tren’. Las fuerzas cultural-ideológicas movilizadas encajaban perfectamente con su proyecto intervencionista: “Nuestro primer objetivo es evitar el resurgimiento de un nuevo rival” (doctrina Wolfowitz): Rusia en primer lugar, luego China en segundo lugar.

¿Qué tiene esto que ver con la guerra contra la Reserva Federal? Mucho. Estas corrientes están comprometidas con la impresión y el gasto GRANDE, de lo contrario, verán colapsar sus proyectos. El reinicio requiere impresión. Verde requiere impresión. El soporte para el ‘Camelot’ ucraniano requiere impresión. El Complejo Militar Industrial también lo necesita.

Los liberales estadounidenses y los ecologistas de la UE necesitan que el grifo del dinero esté completamente abierto. Necesitan imprimir dinero à outrance. Por lo tanto, necesitan ‘chantajear’ a la Reserva Federal para que no suba las tasas , sino que vuelva a la era del límite cero para que el dinero siga teniendo un costo cero y fluya libremente. (Y al diablo con la inflación).

UNCTAD rogar a todos los bancos centrales que dejen de subir las tasas para evitar una recesión es un frente de esta guerra; continuar la guerra de Ucrania, con su enorme déficit financiero asociado, es otro tablón para forzar un «pivote» de la Fed. Y obligar al Banco de Inglaterra a «pivotar» hacia la QE fue otra más.

Sin embargo, hasta ahora, Jerome Powell se resiste.

Luego está la ‘guerra’ adicional (en gran parte invisible) que refleja la convicción de ciertas corrientes conservadoras estadounidenses de que la era posterior a 2008 ha sido un desastre, poniendo al sistema económico estadounidense en riesgo existencial.

Sí, los que están detrás de Powell sin duda están preocupados por la inflación (y también entienden que las subidas de tipos de interés han estado rezagadas con respecto a la inflación desgarradora), pero están aún más preocupados por el ‘riesgo social’, es decir, la caída hacia guerra civil en América.

La Fed puede seguir aumentando las tasas durante algún tiempo, incluso al precio del colapso de algunos mercados, fondos de cobertura y pequeñas empresas. Powell cuenta con el apoyo de ciertos grandes bancos de Nueva York que ven la escritura en la pared para el modelo de despertar liberal: el fin de su negocio bancario a medida que los rescates se vuelven digitales y se pagan directamente en las cuentas bancarias de los demandantes (como ha propuesto el gobernador Lael Brainard ).

Powell dice poco (es probable que se mantenga alejado de la política partidista estadounidense en este momento delicado).

Sin embargo, la Reserva Federal puede estar intentando implementar una demolición controlada y contraria de la economía de burbuja de EE. UU., orientada precisamente a llevar a Estados Unidos de vuelta a caminos financieros más tradicionales. Para romper la ‘cultura de los activos apalancados’… Empieza a resolver la enorme brecha de desigualdad social que la Fed ha ayudado a crear, a través de QE facilitando gigantescas burbujas de activos… Empieza a rejuvenecer una economía estadounidense poniendo fin a las distorsiones. Disipas el impulso hacia la guerra civil porque el problema ya no es solo entre ‘los que tienen’ y los ‘que no tienen’.

Esta visión puede ser en sí misma un poco utópica, pero rompe la ‘burbuja de todo’, rompe la cultura del apalancamiento y detiene el trinquete extremo de los beneficiarios de la burbuja frente a 18 meses consecutivos de caída de los salarios reales en EE. UU.

Pero… pero esto solo es posible si nada sistémico se rompe .

¿Cuáles son las implicaciones geoestratégicas? Obviamente, mucho depende del resultado a medio plazo de EE. UU. Ya parece (dependiendo precisamente de a qué candidatos republicanos les va mejor) que se reducirá la financiación para la guerra en Ucrania . En cuánto reflejará el margen de éxito alcanzado por los ‘populistas’ republicanos.

Por lo tanto, no es plausible que la UE, que enfrenta su propia crisis devastadora, continúe financiando a Kiev como antes.

Pero la importancia de la lucha para volver a asentar a los EE. UU. en un paradigma económico de la década de 1980 sugiere que Occidente bordeará muy cerca de una ruptura algo sistemática durante las próximas semanas.

Las élites europeas están demasiado involucradas en su camino actual para cambiar la narrativa en el futuro cercano. Por lo tanto, seguirán culpando y hablando mal de Rusia: tienen pocas opciones si quieren evitar la ira popular. Y también hay pocas señales de que hayan asimilado mentalmente el desastre que han provocado sus errores.

Y con respecto a Bruselas, el mecanismo de rotación de los líderes de la UE está prácticamente ausente. La Unión nunca estuvo equipada con una marcha atrás, una necesidad que se creía inimaginable en los primeros tiempos.

La pregunta más bien es, ¿cuál será la situación de enero a febrero en Europa?

FUENTE: Fundación Cultura Estratégica