15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo

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Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

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El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, centra su tradicional columna dominical de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, en un tema crucial de la geopolítica mundial: LA GUERRA CIBERNÉTICA. Un nombre impactante para un nuevo horizonte internacional, donde EEUU sube un peldaño más, en su peligrosa escalada hacia un impredecible conflicto mundial de consecuencias inéditas. 

Nuestro director nos hace un relato impresionante e imprescindible de este nuevo escenario y nos explica qué es LA GUERRA CIBERNÉTICA y su posible derivada en una GUERRA TOTAL y detalla con datos concretos y argumentos sólidos, la estrategia extrema de Washington por  tratar de contener el imparable progreso de Rusia y China en todos los frentes de la geopolítica mundial.

Además, nos describe la GUERRA PLANETARIA alrededor de las bases espaciales en la Luna, donde la nueva alianza entre Rusia y China también va dejando atrás a los norteamericanos. 

COMANDO GUERRA ESPACIAL DE EEUU

También remata el análisis de la exitosa visita del Papa a Irak, de la cumbre histórica con el líder musulmán chiíta, de la matanza de cristianos, de la importancia de Irán en Asia y el mundo y del “engendro diabólico del ISIS”. Un informe imprescindible para comprender la Geopolítica de las Religiones. 

Luego nos habla de la continuidad de las sanciones de EEUU contra los países latinoamericanos que le son incómodos y que son similares a las de las tres últimas administraciones en Washington, que solo han servido para penurias de los pueblos afectados. Y nos avisa de una importante reacción en marcha en el Caribe, para hacer frente a la agresión unipolar de Joe Biden. 

Seguidamente, Pereyra Mele se introduce en Latinoamérica y va relatando cómo se ha transformado el tablero político de la región en poco más de un año. De ser una zona totalmente dominada por el neoliberalismo, a finales de 2019, vive hoy toda una efervescencia de cambios populares. 

Nos describe la indignación en Colombia por los 6.402 asesinatos de civiles. Las manifestaciones en Paraguay por la corrupción, el narcotráfico y la pandemia. Las maniobras de la Junta Electoral de Ecuador a pocos días de la segunda vuelta, cuando no se sabe aún el partido que se enfrentará a Andrés Arauz. Se detiene también a detallar el arresto de la golpista y terrorista de estado, Jeanine Añez en Bolivia. Y termina el bloque con el terremoto político en Brasil, por la anulación de las condenas a Lula y el fin de una trama judicial con nombres propios como Lava Jato, Aldo Moro y Jair Bolsonaro. Todo un certero diagnóstico sobre nuestra región, que es foco de atención mundial por sus evidentes aires de cambio.

Y todavía le da tiempo a nuestro director para una mirada por Europa, ante el pánico general por la vacuna de AstraZeneca, para indignarse por el vergonzoso escándalo racista de la monarquía británica y hablarnos de la implosión de la derecha española cuya onda expansiva llega hasta la izquierda.

Y como conclusión a la GUERRA CIBERNÉTICA en ciernes, nos aconseja estar alertas por la profunda conflictividad mundial, entre los atlantistas que no quieren retroceder a pesar de su decadencia, mientras los continentalistas no cesan de avanzar.

Eduardo Bonugli

“Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resuelto por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial”.

Es un hecho indiscutible que la tecnología hoy, ya está presente en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, merced al nuevo entorno en que nos hallamos inmersos y del cual somos parte, un lugar que nunca antes en la historia de la humanidad se haya experimentado en absoluto. De allí la afirmación de que nos encontramos ante un verdadero cambio epocál, donde la cuarta revolución industrial irrumpe en una etapa del sistema mundo.

También es dable expresar que en esta nueva era que tiene como principal actor a la revolución digital o la digitalización, donde la lucha entre potencias se manifiesta día a día, a cada momento por la supremacía tecnológica mundial, que en este momento de la historia no es ni más ni menos que el control de la tecnología de quinta generación 5G.

Para conocer cómo se llega a la Tecnología 5G se hace necesario realizar un breve recorrido histórico y saber de aquellas que la precedieron en el tiempo, empezando por la Tecnología 1G (1970-1980), ésta fue lanzada en Japón por la NTT en 1979 y corresponde a las primeras telefonías móviles. El 1G es analógico y permitieron a un pequeño grupo de abonados principalmente empresarios a comunicarse entre diferentes centros urbanos. Tecnología 2G (1980-2000), en esta generación de móviles ya se introduce protocolos de telefonía digital y permite entre otros SMS, FAX y MODEN, además de Roaming Internacional, llamada en espera, identificación de llamada, etc.; el móvil más reconocido de la época era el Nokia 3310, dispositivos con velocidades inferiores a 100 Kbit/S o 2.75G dependiendo de los diferentes estándares. 

Tecnología 3G (2003-2007), que utilizaba la conmutación de paquetes, con un ancho de banda de 5-20Mhz. Esta generación daba servicio de alta velocidad, internet inalámbrico fijo, de voz, videollamada, videoconferencia, navegación web, correos, mapas, música. En esta época sobresalieron los Blackberry y luego el Iphone el Smartphone que revoluciono la telefonía digital. Tecnología 4G (2007-2015), se basa en el estándar “LTE” que es el sucesor directo del 3G o 3G+, se basa en la tecnología IP que se alcanza por la convergencia entre las redes de cables y redes inalámbricas. También se caracteriza por un aumento significativo de tráfico de datos y puede alcanzar a los 150 Mb/s. De acceso a la internet móvil, televisión 3D, DVB, entre otras. El dispositivo sobresaliente de esta tecnología fue el Samsung Galaxy J1 Ace. 

Tecnología 5G (2015-2020) esta nueva generación usa la arquitectura inalámbrica abierta (OWA), utiliza tecnología de telefonía IP banda ancha, se prevé que para el 2025 una de cada cinco conexiones móviles se realizara sobre redes 5G, su velocidad máxima 10 Gbp/s y más ecológico entre otras bondades. El teléfono insignia de esta época Samsung S10.

Sin dudas que la conectividad 5G que está llegando a nuestra cotidianeidad tiene un sello mayoritariamente Asiático. Las marcas europeas han quedado rezagadas y las de EEUU luchan para frenar el embate proveniente de Asia, de allí radica la pelea por el liderazgo respecto a la tecnología de quinta generación donde la lista está liderada por Huawei, Samsung, Lg, ZTE y Ericsson.

Si bien la tecnología 5G aún no se ha implantado de lleno en todo el mundo pues aún son muy pocos los países que pueden poner en funcionamiento este tipo de alta tecnología y en la actualidad solo el 14% de la población mundial son usuarios merced a múltiples impedimentos de los propios Estados que no cuenta con la debida infraestructura para posibilitar el funcionamiento de la misma, por ende el número actual de países que operan, despliegan o comercializan en el mundo con Tecnología 5G son 38 entre ellos: Corea del Sur, Suiza, Emiratos Árabes, Finlandia, Reino Unido, España, Italia, Alemania, Japón, Irlanda, China, Rumania, Suecia, EEUU, Canadá, Austria, Tailandia y Bélgica, Australia, Nueva Zelanda y Brasil en nuestra región entre otros alrededor del mundo, en tanto Uruguay está en pleno despliegue de esta tecnología 5G y nuestro país Argentina junto a varios países cordilleranos están realizando recién inversiones en el 5G y se aguarda que para el 2025 el 60 de usuarios de todo el mundo tengan acceso a la misma.

Ahora bien, cuando afirmamos que la mencionada tecnología de quinta generación se halla pleno proceso de inversión, despliegue y comercialización en todo el mundo; el avance vertiginoso de la Tecnología en la actualidad parece no tener freno, debido a que nuevamente países Asiáticos continente que se ha apropiado de la vanguardia tecnológica en el presente; países como China ya ha lanzado al espacio el primer satélite 6G del mundo (Start Era-12 o UESTC), satélite que cuenta con un sistema óptico de detección remota para monitorear los desastres de cultivos y prevención de inundaciones e incendios forestales; a los efectos de verificar la tecnología 6G en el espacio, desde China afirman que esta tecnología 6G puede llegar a ser 100 veces más rápida que el 5G.

Cuando todo parecía que China había tomado la delantera en este tema trascendental y vaticino que para el 2035 se podría contar con este tipo de tecnología en el mundo; la empresa Surcoreana Samsung presento el pasado año su visión respecto a la comunicación en materia 6G, afirmando que su comercialización podría estar para el 2028, y para que esto se dé se, trabaja de lleno en tres pilares fundamentales que son: rendimiento, arquitectura y confiabilidad.

Algunos ejemplos y potencial de esta Tecnología 6G que ser distante a nuestra realidad ya se empiezan a entablar fechas menores a una década; entre ellos la velocidad que es una de las categorías que caracterizan a la Cuarta Revolución Industrial, estima que el 6G posee una máxima de datos de 1,000 Gbp/s y una latencia de aire inferior a 100 microsegundos, 50 veces la velocidad de datos máximos y una décima parte de latencia de 5G, en otras palabras y a efectos comparativos el 4g se mide en Megabyts, el 5G en Gigabyts y esta última que realmente se presenta como algo único en el mundo consta de una velocidad de 1 Terabyts.

De allí radica la importancia del presente trabajo académico, donde cada vez se hace más necesario la Regulación Global del Ciberespacio, ante el avance incierto de esta tecnología que pareciera sin lugar a dudas, viene a revolucionar toda la estructura de la red cableada inalámbrica, pero sin un freno regulatorio de la misma, poniendo en riesgo desde el simple y posible usuarios hasta los Estados mismos parte de la Comunidad Mundial.

La Cibergeopolitica es una realidad que no podemos negar y que nos indica e induce a entender lo que pasa en ese famoso quinto elemento que es el Ciberespacio y que sin una debida reglamentación, se abren puertas a limites impensados que busca esta tecnología 6G basada principalmente en Hologramas móvil de alta fidelidad, realidad extendida y replica digital; la velocidad que ya arranca de 50 a 100 veces más rápido que el 5G, dando paso de lleno con este tipo de velocidad a temas tan controvertidos en todo el mundo como la Inteligencia Artificial, el Transhumanismo, los Vehículos Autónomos, la revolución de los Smartphone, la atención Medica Digital (temas tratados en varios artículos desde el 2017 en adelante), Ciudades Inteligentes como una realidad inexcusable, y el nuevo estándar comunicacional que trata de las comunicaciones y transferencias de información bajo el agua.

Pero el análisis no culmina con los ensayos de la nueva tecnología 6G que aún no está en función, los avances siguen realizándose sin descanso más allá de todos los interrogantes que ésta ocasiona entre ellos principalmente los estándares éticos de la misma al momento de ser puesta en funcionamiento. 

Todo lo mencionado ut-supra, nos brindan datos y pistas importantes que no estaban en los planes de la mayoría de la población mundial, es que ya hay muchas teorías que esbozan que estamos antes los umbrales de la Quinta Revolución Industrial, y otros que afirman que esta nueva revolución se está dando en forma simultánea con la 4ta RI, y como puede ser que ya se esté hablando y pensado como un hecho concreto, si aún nos encontramos abrumados por los avances propios de la 4ta RI (big data, machine learnig, computación cuántica, internet de las cosas, XR, Industria 4.0, etc) y como si fuera poco ya asoma por el horizonte una nueva disrupción, llamada a sacudir otra vez los cimientos de la sociedad. En fin, hacemos alusión a la antes mencionada Quinta Revolución Industrial, atisbada en los principales foros económicos y tecnológicos del planeta; una revolución deseada por muchos y temidas por otros.

Por último, es menester saber tres puntos esenciales ante estas cuestiones que vienen a poner sobre tela de juicio más incertidumbres que certezas por no contar con una hoja de ruta clara hacia donde nos llevan estos avances sin una Regulación del Ciberespacio. Tampoco podemos negar que, a través del devenir de los tiempos en todas las revoluciones precedentes a la fecha, han tenido un denominador común donde hubo trabajos que desaparecieron y otros nuevos que se crearon, y por ello pensamos que no hay razón para pensar que la 4ta RI y la posible Quinta Revolución Industrial que se estaría dando en simultaneo a la precedente (4ta RI), vayan a quedar al margen de eta dinámica pre-existente.

Una de las voces que ya se han alzado y más precisamente en WEF fue la de Marc Benioff, fundador de Salesforce, quien afirmo que como lo exprese anteriormente la ETICA debe estar en el centro de la Quinta Revolución Industrial, que muchos afirman ya estar transitando; además otra característica a tener en cuenta es el abandonar la idea del crecimiento por el crecimiento mismo y poner los avances tecnológicos al servicio de los valores puramente humanos y de la inclusión. Entre los puntos sobresalientes de esta Quinta Revolución Industrial que muchos afirman estar ya en vigencia, repito en simultaneidad con la 4ta RI, los de:

  • Compatibilizar los beneficios y el progreso de la sostenibilidad, el cuidado del medio ambiente y el respeto de los derechos humanos.
  • Igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
  • Lograr un mundo mejor, más eficiente y más productivo.
  • Facilitar la plena accesibilidad social y laboral.

Todos estos fundamentos para quienes venimos tratando la geopolítica de la internet y desde la cibergeopolitica hace ya varios años, muchos de estos puntos nos remiten directamente a los 17 puntos ODS de la ONU, que, al día de hoy, en lo que respecta a nuestra parte como centro de estudios y desde una perspectiva académica con un pensamiento netamente sudamericano, son más los cuestionamientos y preguntas sin respuestas las que se nos presentan y varios los temas a tratar que parecieran estar camuflados dentro de ese programa que se lleva adelante y pretenden implementar para el 2030. Lo repetimos cientos de veces y en cada lugar que tengamos que exponer o disertar, que primeramente la Falta de Regulación Global O Universal del Ciberespacio, hace que todo se torne turbio y la normativa quede en manos del más fuerte, quien impondrá su postura si es necesario a la fuerza, y esto ocurre por un pendiente que hasta el día de hoy han fracasado los organismos multilaterales que deberían abogar por una Regulación Definitiva y esto se logra con el conjunto de las partes integrante de la sociedad y desde una mirada: social, política, económica, educativa, religiosa, culturales, etc…

Por ultimo dejo una reflexión del Papa Francisco con una impronta ecuménica, que se desprenden de la Encíclica “Laudato Si” sobre los cambios tecnológicos y también a los efectos de que cada uno tomemos dimensión de los momentos cruciales que vivimos y afrontamos, agravados por una pandemia de por medio: “…Alegrarse ante los avances tecnológicos porque la ciencia y la tecnología son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios, la Tecnociencia bien orientada puede producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano; pero no podemos ignorar que las tecnologías dan a quienes tienen el conocimiento, sobre todo el poder económico para utilizarla, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad en el mundo entero, nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarla bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo”.

Estos son los grandes desafíos estratégicos que nos esperan y nos deparan día a día, y de nosotros depende dejar que el avance sea con el ser humano como un mero instrumento de la tecnología o bregamos una lucha ininterrumpida para marcar el camino a los efectos de lograr una Tecnología con Alma.

DR. MARIO R. DUARTE

Abogado (UCASAL) Juez Adm. Faltas M/C (Ctes-ARG). Esp. Derecho Público (UCSF) Esp. Seg. Ciud. Y Prev. Del. (FILDSyS) Académico Argentino AICTEH (Valencia-ESP). Miembro Dossier Geopolitico (-ARG).Seminarian Biolaw and Bioetic (U. Georgentawn-EEUU).

https://actualidad.rt.com/actualidad/372700-china-lanzar-espacio-primer-satelite-6g-probar-tecnologia

https://news.samsung.com/co/samsung-la-tecnologia-6g-sera-una-experiencia-hiperconectada-para-todos

https://www.muycomputerpro.com/2020/12/21/tecnologia-6g

https://blog.masmovil.es/la-evolucion-de-la-tecnologia-movil-1g-2g-3g-4g/

Laudato Si – Autor: Papa Francisco – Editorial: Ediciones Paulinas. (2015)

Por Rafael Poch de Feliu | 06/03/2021 | Europa

La doctrina de Bruselas hacia Pekín aprobada en octubre es esquizofrénica: una amalgama de hostilidad y estrecha relación. El gigante europeo es impotente a causa de su división interna y de su hipoteca transatlántica.

Desde por lo menos los años ochenta del siglo XX, China observó con interés y curiosidad el surgir de la Unión Europea, un ovni político de gran potencial económico. Entonces la UE representaba el 30% del PIB mundial mientras que China solo el 2,3%. Cuando en los primeros años del siglo XXI, la UE se ampliaba (diez nuevos estados miembros en 2004) e incrementaba su integración, Pekín seguía la evolución del proceso con interés añadido. Con sus casi 500 millones de habitantes y su gran potencia económica (segundo PIB mundial), la UE era menos celosa que Estados Unidos a la hora de transferir la tecnología que China necesitaba para su desarrollo. Además, y sobre todo, lideradas por Francia y Alemania, las diferencias europeas con la dirección neocon de George W. Bush en Estados Unidos, particularmente relevantes en 2003 con motivo de la desastrosa invasión de Irak, introducían en Pekín preguntas existenciales de gran calado estratégico: ¿Se va a dividir Occidente? ¿Será la Unión Europea un nuevo polo autónomo de la nueva constelación multipolar?

La división entre las antiguas potencias coloniales europeas y la superpotencia imperial americana era una cuestión fundamental no solo para China, sino para todo el llamado “sur global”, aunque solo fuera por la ampliación de los márgenes de maniobra que significaba. Ampliar a lo político, por ejemplo en las organizaciones internacionales creadas y dominadas por Occidente, la holgura ya existente en lo comercial por ejemplo al negociar la compra de aviones, no con uno sino con dos vendedores (Boeing y Airbus), era un asunto mayor. ¿Se abriría una oportunidad similar en la ONU?

Hoy aquellas ilusiones se han evaporado. La inicial fascinación china por el proceso europeo se ha visto matizada también por las dificultades de la UE por demostrar una personalidad propia en el mundo. Esas dificultades tienen que ver con diversos aspectos. Uno es el sometimiento inercial de la política exterior y de seguridad europeas a la geopolítica de Washington, canalizado a través de la OTAN y de la utilización de toda una serie de países como caballos de Troya de la política exterior americana en Europa: Inglaterra antes del Brexit, pero también, Polonia, los países bálticos y otros. La falta de autonomía de la UE desemboca frecuentemente en un errático seguidismo de las directivas generales de Estados Unidos, incluso cuando esas directivas contradicen frontalmente los intereses económicos y geopolíticos europeos más esenciales. La expansión de la OTAN hacia el Este, en incumplimiento de los pactos y promesas que pusieron fin a la guerra fría, y las trabas a la complementaria relación energética y geopolítica de la UE con Rusia, forman parte de una clara y bien conocida estrategia de Washington.

Otro aspecto fundamental tiene que ver con el propio diseño, más empresarial que político, de la Unión Europea. Reflejado en los tratados europeos, ese diseño es prácticamente imposible de reformar al precisar el voto aprobatorio de todos los estados miembros. Dichos estados parecen, a su vez, estructuralmente condenados a la división, a causa de los defectos del propio diseño que incrementan la división socioeconómica de la eurozona y producen una creciente desigualdad que es sobre todo consecuencia de los superávits comerciales de Alemania, su principal economía.

Entre 2009 y 2018 la economía de los países del norte de la eurozona creció en conjunto un 37,2% mientras que las del sur solo un 14,6%. La crisis del Covid-19 apunta a un incremento de esas diferencias. Esta realidad ha creado en Europa un enredo de gran complejidad que parece condenar a la Unión Europea a la división interna y explica sus actuales tendencias desintegradoras. El resultado de todo ello convierte a la UE en una especie de gigante impotente.

La Unión Europea ofrece periódicamente muestras de esa impotencia. Concluyeron en fracaso los intentos europeos de independizarse de las sanciones de carácter extraterritorial (respaldadas por su control del sistema financiero global) dictadas por Estados Unidos contra Irán después de la retirada unilateral de Washington del acuerdo nuclear con ese país que el conjunto de las potencias había aprobado y que abría esperanzadoras perspectivas de distensión en Oriente Medio y de negocio para Bruselas. No sabemos si la UE remediará su actual estancamiento, pero sí sabemos que el pulso del mundo no se detendrá para esperarla y que como dijo Mijail Gorbachov a los dirigentes de la Alemania del Este en 1989: “la vida castiga a los que llegan tarde”. La UE ya no representa aquel 30% del PIB sino solo el 16,7%, mientras que China ha cambiado su 2,3% de los años ochenta por su actual 17,8%.

China superó en 2020 a Estados Unidos como mayor socio comercial de la UE Se espera que este año supere también a Estados Unidos como principal mercado de la exportación alemana. China compró el año pasado cerca del 20% de las ventas de Airbus. En ese contexto, la relación de la UE con China refleja todos los problemas apuntados. En primer lugar, cuanto más quiera Bruselas avanzar en su relación con Pekín tanto más se resentirá su relación con Washington y tanto más se agudizarán las divisiones internas al respecto. Trátese del desarrollo de la tecnología 5-G de la empresa china Huawei en Europa, del creciente flujo de inversiones chinas en la Unión Europea, de la invitación de Pekín a los países europeos para que se sumen a su iniciativa de Nueva Ruta de la Seda (B&RI), o del último acuerdo general de principio en materia de inversiones (CAI), el resultado es siempre el mismo: la división europea.

Ante ese panorama, China ha llegado a acuerdos con países y grupos de países europeos entre los que la llamada Plataforma 17+1 es el más conocido. Muchos analistas y políticos europeos recelan de esos acuerdos en los que ven la vieja táctica del “divide y vencerás” practicada por China, olvidando que ésta no tiene que molestarse en dividir lo que ya está dividido y lastrado por la más elemental ausencia de claridad, coherencia y autonomía. Ese recelo se ha puesto de nuevo de manifiesto con la crisis del COVID en la que los defectos de la gestión europea han podido cotejarse con las ayudas de China a diversos países europeos, entre ellos algunos de los más marginados. “Debemos ser conscientes de que hay un componente geopolítico y una lucha por la influencia en la política de la generosidad”, escribió el responsable de la política exterior europea, Josep Borrell.

Mientras tanto, países como Alemania y Francia envían periódicamente sus barcos de guerra a participar en el cerco aeronaval de Estados Unidos en el Mar de China Meridional, sugiriendo que la intensa relación con su principal socio comercial es compatible con su contención militar. La UE mantiene desde 1989 su más longeva política de sanciones contra el socio chino: un embargo de venta de armas. Si quisiera cancelarlo, Washington ya ha advertido que los contratos militares con China significarían el fin de las relaciones de las empresas europeas con las de Estados Unidos en ese ámbito. Muchos estados de la UE son activos participantes en los frentes de guerra híbrida abiertos contra China…

El resultado de esta amalgama de hostilidad y estrecha relación es la esquizofrénica doctrina aprobada por el Consejo Europeo de octubre de 2020, que practica una especie de promedio con todas las contradicciones, divisiones e intereses de los diferentes miembros del club. Según esa doctrina, China es al mismo tiempo “socio, competidor y rival sistémico”, dependiendo del ámbito político en cuestión. ¿Son separables esos ámbitos? “En la práctica parece difícil desvincular comercio e inversión, donde China es considerada socio, de seguridad y valores, donde China es vista como rival sistémico”, dice la analista Theresa Fallon. “¿Será la UE capaz algún día de relacionarse con China no a través de tres diferentes enfoques sino mediante un solo punto de vista?”, se pregunta. Fallon es directora del CREAS uno de los laboratorios de ideas de Bruselas dedicado a promocionar la estrategia de Washington hacia Rusia y Asia en la UE. Su pregunta resume muy bien la debilidad y ambigüedad de la actitud de la Unión Europea hacia China.

(Publicado en Ctxt) y Rebelion

EDITORIAL: de la Fundación Cultura Estratégica 12 de Febrero 2021

La alianza militar de la OTAN liderada por Estados Unidos se está acercando cada vez más a aceptar a Ucrania como un nuevo miembro. Este es un paso increíblemente incendiario hacia la guerra que podría convertirse en una conflagración nuclear.

A pesar de las advertencias repetidas y de larga data de Rusia, la alianza militar de la OTAN liderada por Estados Unidos ha indicado que se está acercando cada vez más a aceptar a Ucrania como un nuevo miembro. Este es un paso increíblemente incendiario hacia la guerra que podría convertirse en una conflagración nuclear. Y, de manera risible, esta imprudente iniciativa está impulsada por una alianza que proclama que se trata de defender la paz y la seguridad.

Esta semana, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, recibió al primer ministro ucraniano Denys Shymhal en la sede de la organización en Bruselas. En una conferencia de prensa conjunta, ambos hombres se mostraron optimistas sobre la incorporación de Ucrania a la OTAN. Stoltenberg admitió que la ex República Soviética ha estado pendiente de la membresía de la alianza desde 2008, una escala de tiempo que pone en perspectiva el conflicto más reciente de los últimos casi siete años. También confirmó que las fuerzas de la OTAN han estado aumentando su presencia en el Mar Negro en coordinación con sus homólogos ucranianos. En las últimas semanas, tres buques de guerra estadounidenses se han entrenado con buques de la armada ucraniana para contrarrestar lo que Stoltenberg dice es “agresión rusa”.

Ucrania ha sido designada oficialmente “Socio de oportunidades mejoradas” por la OTAN. Lo que hace que uno se pregunte, irónicamente, ¿qué tipo de “oportunidades” se están contemplando?

A todos los efectos, Ucrania ya es prácticamente miembro de la OTAN. Ha participado en operaciones militares conjuntas en el extranjero y, como se ha señalado, recibe ayuda militar, entrenamiento y apoyo logístico.

Pero si Ucrania fuera admitida formalmente en la alianza de la OTAN, se abriría un camino legalizado e inevitable hacia la guerra. Según las reglas de la organización, cualquier nación miembro individual tiene derecho a invocar una cláusula de defensa general que obliga a otros miembros de la OTAN a brindar apoyo militar. Dado que las autoridades gubernamentales en Kiev afirman continuamente que Rusia es un agresor, una opinión compartida por la OTAN, entonces el potencial de una guerra generalizada con Rusia es un peligro abierto si Ucrania se uniera oficialmente a la alianza.

Sin duda, los líderes de la OTAN son conscientes de esta potencial catástrofe y también son conscientes de las profundas preocupaciones de Rusia. Eso explicaría su cauteloso retraso en la admisión de Ucrania en la alianza. Se entiende que Alemania y Francia en particular están en contra de agregar al país a la membresía de la OTAN por temor a que provoque a Rusia.

Es interesante especular por qué Stoltenberg, ex primer ministro noruego y jefe civil nominal de la OTAN, pareció esta semana dar un nuevo impulso a las ambiciones de Ucrania. ¿Podría estar relacionado con el cambio de administración en Estados Unidos? Altos miembros de la administración Biden han declarado públicamente durante las audiencias del Senado su voluntad de aumentar el apoyo militar al gobierno de Kiev en su conflicto con los separatistas prorrusos en el este de Ucrania. Los enviados estadounidenses y europeos en el Consejo de Seguridad de la ONU reiteraron esta semana acusaciones estridentes contra Rusia alegando que Moscú era responsable de prolongar el conflicto en Ucrania. El enviado de Rusia, Vassily Nebenzia, respondió que fueron el régimen de Kiev y sus aliados occidentales quienes no han implementado el acuerdo de paz de Minsk previamente acordado firmado en 2015.

Pero seguramente incluso los patriotas más acérrimos de la OTAN deben darse cuenta de que admitir a Ucrania en las filas sería un puente peligroso demasiado lejos. Lo mismo también para Georgia, otra ex república soviética, que también está en la cola para unirse a la alianza militar. Ambos países ya están en conflicto político con Rusia por el expansionismo de la OTAN, no como ellos o la OTAN lo querrían, por la “agresión rusa”. La OTAN empujó a Georgia a una breve guerra con Rusia en 2008 por los territorios en disputa de Osetia del Sur y Abjasia. Luego, en 2014, un golpe de estado respaldado por la OTAN en Kiev contra un presidente electo condujo a la guerra de baja intensidad en curso en el este de Ucrania. Ese golpe también llevó a Crimea a votar en un referéndum para separarse y unirse a la Federación de Rusia, a la que Occidente se refiere continuamente de manera despectiva como “anexión”.

A los cómplices profesionales y bien pagados como Jens Stoltenberg les gusta hilar el engañoso hilo de que la expansión de la OTAN es un “éxito” para la democracia y el estado de derecho. Desde el final de la Guerra Fría en 1991 tras la desaparición de la Unión Soviética, la OTAN no empacó ni se disolvió. En los siguientes 30 años, ha duplicado su membresía de 16 a las 30 naciones constituyentes actuales. Esto fue a pesar de los votos anteriores de los líderes estadounidenses de que no permitirían la ampliación de la OTAN más allá de las antiguas fronteras de la Guerra Fría y el Pacto de Varsovia. Las adiciones más recientes incluyen Montenegro y Macedonia del Norte. Bosnia y Herzegovina se está considerando en los planes de acción para la membresía, y Ucrania y Georgia presumiblemente después de eso.

La implacable expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, incluido el estacionamiento de sistemas de misiles, junto con una retórica provocativa y sin fundamento que acusa a Moscú de agresión, están planteando evidentemente una amenaza existencial para la seguridad rusa. Sin embargo, los apologistas de la OTAN hablan alegremente y al estilo orwelliano sobre la promoción de la seguridad, la defensa y el estado de derecho.

Para que no lo olvidemos, Rusia estuvo a punto de ser aniquilada, según la memoria viva, por la agresión militar de la Alemania nazi y sus satélites de Europa oriental cuando hasta 27 millones de soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Las propias reglas supuestas de la OTAN prohíben a la organización admitir países que están involucrados en disputas fronterizas o conflictos internos. Eso claramente debería prohibir a Ucrania y Georgia. Sin embargo, la OTAN dirigida por Estados Unidos está haciendo la vista gorda a sus propias reglas, distorsionando sus intervenciones en estos países como acciones de defensa contra la “agresión rusa”.

Sería ridículo si no fuera tan gravemente serio. La OTAN “justifica” la expansión a Ucrania y Georgia “porque” Rusia tiene fuerzas en el Mar Negro y el Mar de Barents. Esas regiones son parte integral del territorio soberano de Rusia. Esto ocurre mientras Estados Unidos, desde una distancia de más de 6.000 kilómetros de distancia, coloca bombarderos estratégicos B-1 por primera vez en Barents y envía un número creciente de buques de guerra al Mar Negro en violación de los tratados marítimos. ¿Qué sigue? ¿Rusia está acusada de ocupar Moscú?

Los precedentes y el patrón histórico muestran que la garra imperial estadounidense conocida oficialmente como la Organización del Tratado del Atlántico Norte es incapaz de razonar y dialogar inteligentemente. Es una máquina preparada para el enfrentamiento. Por lo tanto, Rusia puede tener que considerar la posibilidad de utilizar otro tipo de lenguaje para transmitir sus preocupaciones de seguridad totalmente legítimas.

Porque la trayectoria actual es un camino a la perdición.

Las opiniones de los contribuyentes individuales no representan necesariamente las de la Fundación Cultura Estratégica y tampoco de Dossier Geopolitico.

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

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Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

AUDIO:

En la columna semanal de geopolítica para el Club de la Pluma de este domingo, Carlos Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, comienza hablando de la Guerra de las Vacunas en Europa, que la define como una ESTAFA para los ciudadanos europeos y también da una mirada a la tragedia del Covid que se sufre en EEUU, Brasil y Perú. 

Luego, el experto en geopolítica, entra de lleno en el reciente Foro de Davos, al que encuentra cambiando su contenido clásico neoliberal, ese de la Globalización asimétrica y del dictado de las doctrinas de Washington, para ser poco a poco el atalaya de las nuevas voces determinantes del mundo. 

Y con una licencia copernicana, hace girar a ese nuevo mundo en tres ejes. El de  EEUU, el de Rusia y el de China. Todos acompañados por el resto de potencias de segundo orden. 

Nos descubre el director de Dossier Geopolítico, a un foro de Davos que ya vivió épocas doradas y de lujo, y que por la derrota del atlantismo y del resurgir de las viejas potencias asiáticas, se agotan en él las influencias de las elites, y siente y sufre el fin del glamour imperial. 

Nos habla también de la presión de los dirigentes europeos a EEUU durante el evento, para regular las actividades de los gigantes tecnológicos y para que colabore en el diseño de los nuevos equilibrios mundiales. 

Destaca la contradicción del canciller de Washington, quien insiste en la teoría de la EXCEPCIONALIDAD NORTEAMERICANA y en el deseo QUE TODO VUELVA A SER LO DE ANTES, a pesar de la grave brecha interna de su país, de la enorme crisis económica y del terrible sinceramiento de Biden, con aquello de: ¡¡EN EEUU HAY HAMBRE!! 

Pereyra Mele desmenuza al detalle la participación de Putin, que afirma que el poder unipolar ha terminado y cuando anuncia el final de una economía solo para un puñado de millonarios, en un mundo de 7 millones de personas y el acabose de un modelo económico insostenible. 

Sigue con el presidente ruso, que reclama a la UE trabajar juntos por su historia y por su pertenencia. Y a la que pide dejar de ser una cadena de distribución de las órdenes de EEUU. Mientras sostiene que el monopolio de la naturaleza por una potencia, va en contra de la pluralidad histórica de la civilización.

A seguir, el politólogo define Globalización y Globalismo y pregunta:

¿Qué es el multilateralismo coordinado, y qué el selectivo? y ¿Qué significa resetear las relaciones internacionales? Todo en referencia a que el protagonismo de Putin y Xi Jinping demuestra que el mundo está inmerso en una dura pugna por los liderazgos. 

Asegura también que China es la única vencedora del 2020 y que Xi Jinping fue el gran ganador de éste foro de Davos, destacando algunos aportes como:

-“El mundo no volverá a ser lo que fue en el pasado”

-“La universalidad no puede ser una colmena gigante al servicio de una nación reina”

-“La excepcionalidad (Como la de EEUU) significa ir a contra mano de la evolución de la humanidad.”

-“Que lo inverso a esto sería la guerra, en cualquiera de sus versiones, incluso la guerra tradicional si se empeñan en que una sola potencia sea la que intervenga en todos los conflictos.” 

Y concluye con que estos conceptos son parte de una lógica muy oriental que encaja con nuestro principio argentino de “… todo en su medida y armoniosamente…” Precisamente lo contrario a la imposición de la tabla de valores absolutos de los anglos sajones, que obligan a las comunidades organizadas a ser comunidades subordinadas. 

Y Pereyra Mele va cerrando su alocución alertando de que para evitar que se desaten todos los demonios, es necesario un arreglo geopolítico entre las potencias o nos vamos hacia un enfrentamiento global, con consecuencias catastróficas, 

Y cierra sentenciando que ningún organismo internacional de Occidente ha servido ni ha sido útil, para dirigir y luchar contra la pandemia, lo que califica  esa evidencia, como un total fracaso humanitario. 

Son unos pocos minutos de relato simple y entendible, que nos permite comprender en profundidad la actualidad del mundo. 

Eduardo Bonugli

Por Timofei Bordachev 04.01.2021

El regreso de la política internacional en una forma bastante tradicional ha ido inevitablemente acompañado de una disminución de la importancia y la eficacia de las instituciones internacionales. Los eventos de 2020 y las tendencias detrás de ellos incluso nos han obligado a abordar la cuestión de si tales instituciones deberían existir como son, escribe el director del programa del Valdai Club, Timofei Bordachev.

Hace treinta años en París, los países de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa firmaron un documento llamado Carta de París para una Nueva Europa. Esta declaración a gran escala no solo puso fin formal a la Guerra Fría, sino que también se convirtió en uno de los documentos centrales del nuevo orden mundial. Este orden se basaba en los principios y valores que se habían formado después de 1945 dentro de la comunidad de democracias liberales liderada por Estados Unidos y sus aliados más cercanos, y basada en la absoluta superioridad militar y política de América entre los países de Occidente. El fin de la Guerra Fría hizo global esta superioridad y durante casi tres décadas determinó la imagen de la política exterior y la interacción entre los estados del mundo.

La presencia de un líder mundial permitió hablar del surgimiento del fenómeno de la política mundial, un sistema especial de relaciones en el que no solo se incluían los Estados, sino también los actores no estatales. Y lo más importante, un sistema que tiene, debido a la capacidad de un poder para actuar como juez y distribuidor de los beneficios de la globalización, los signos de las relaciones sociales inherentes a la estructura interna de la sociedad. En el marco de este orden, hubo instituciones que fueron controladas por los vencedores de la Guerra Fría y por las reglas que fueron redactadas por ellos. La política internacional, como un sistema en el que los Estados siguen siendo los únicos participantes centrales, y en el que el equilibrio de poder y moralidad está regulado solo por su buena voluntad, cayó temporalmente en las sombras, solo para regresar en 2020.

Ahora el sistema internacional está en un estado de gran tensión causada por las consecuencias de la extensa redistribución de la mayor parte de poder entre las principales potencias desde la primera mitad de la 20 ª siglo. El colapso de los imperios europeos durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) llevó al hecho de que Rusia y Estados Unidos pasaron a primer plano, aunque no de inmediato, y China se unió a ellos un poco más tarde. Ahora los dos primeros poderes todavía son capaces de ejercer una influencia decisiva en el estado de cosas en el mundo, pero se están debilitando y ahorrando fuerzas gradualmente.

El poder chino, a su vez, ha entrado en una etapa de expansión. El colosal crecimiento de sus oportunidades económicas no solo ha llevado a un conflicto con Estados Unidos, que ha visto disminuir tales oportunidades, sino que también ha llevado al colapso de todas las instituciones, reglas y normas que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial. Estos pilares institucionales de paz relativa entre poderes se basaron en el equilibrio de poder que surgió durante la Guerra Fría e inmediatamente después de su final, y no pueden adaptarse a la nueva distribución de capacidades de poder sin su propia reestructuración a gran escala.

En Europa, los cambios en el equilibrio de fuerzas han llevado a un aumento significativo de las capacidades de Alemania, que ha aprovechado al máximo los beneficios que su economía había recibido de la zona euro y que su política exterior ha recibido del cambio de Casi todos los factores cruciales que afectan a la jerarquía estatal en el contexto de las instituciones y los mecanismos legales de la Unión Europea. La salida de Gran Bretaña de la UE fue una reacción al crecimiento del poder alemán, pero, a juzgar por sus resultados, finalmente destruyó el equilibrio interno de poder en la integración europea.

A principios de 2020, solo se necesitó un detonante para que estos cambios se volvieran irreversibles. La pandemia del coronavirus COVID-19, que también comenzó en China, reinició todo el orden internacional. No es sorprendente que la mayoría de los estados hayan respondido a esta pandemia cerrando fronteras y confiando en sus propias fuerzas. En casi todos los casos, la reacción de los gobiernos nacionales ha resultado ser la más arcaica posible: la concentración de recursos en el cumplimiento de las obligaciones con sus ciudadanos y el fortalecimiento del control estatal. Se detuvo el tráfico internacional y la movilidad internacional se ha vuelto, con algunas excepciones, bastante difícil. El primer ejemplo de cuarentena total y cierre absoluto al mundo exterior lo dio China,que tradicionalmente es reprochado por su falta de democracia por los gobiernos y los medios de comunicación de los países occidentales.

“A finales de otoño, la prohibición de la circulación de ciudadanos o la cuarentena estricta en los casos en que se permitía la circulación seguía siendo quizás la única consecuencia significativa de la pandemia para la vida internacional.”

Prácticamente no observamos otros efectos: el fortalecimiento de la cooperación transfronteriza o la estrecha coordinación de acciones, con la excepción de la Unión Europea y, curiosamente, la Unión Económica Euroasiática, donde se lleva a cabo una coordinación intergubernamental bastante eficaz. A largo plazo, la política de cierre de fronteras conducirá a la reducción de muchos mecanismos informales de globalización y al crecimiento del nacionalismo y la xenofobia en la mayoría de los países del mundo.

El regreso de la política internacional en una forma bastante tradicional va inevitablemente acompañado de una disminución de la importancia y la eficacia de las instituciones internacionales. Los acontecimientos de 2020 y las tendencias detrás de ellos incluso nos han obligado a abordar la cuestión de si tales instituciones deberían existir como son. Estas instituciones fueron creadas no solo como reflejo del equilibrio de poder de mediados del siglo pasado, sino también como una forma de resolver los problemas inherentes a este período histórico. En 2020, el principal destructor de las instituciones internacionales fue el conflicto sistémico entre China y Estados Unidos. Beijing busca alinear su influencia en las instituciones con las nuevas oportunidades,y Estados Unidos, para conservar la capacidad de determinar sus políticas o destruirlas en los casos en que no puedan servir a los intereses nacionalistas de Washington. Incluso si la nueva administración demócrata en los Estados Unidos recupera el apoyo formal para ciertas instituciones internacionales, su destino se vuelve cada vez más incierto.

Es obvio que el sistema de la ONU se encuentra en una grave crisis. En 2020, nos despedimos de las esperanzas de que el Consejo de Seguridad pueda desempeñar el papel de generador eficaz de los intereses comunes de las principales potencias militares. Por tanto, la discusión sobre la composición de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el derecho de veto es cada vez más urgente. Ocurre en un momento en el que el más importante y único limitador de la actividad arbitraria por parte de las grandes potencias adquiere un significado simbólico, al igual que la capacidad de bloquear cualquier decisión de la ONU si no responde a intereses nacionales.

Otra institución básica de un orden mundial pasado, la Organización Mundial del Comercio, está paralizada por la crisis de su sistema de arbitraje. Como resultado, todo el sistema para resolver disputas comerciales en la OMC ha perdido su significado, e incluso si los países violan las reglas del comercio internacional, ninguna de las disputas entre ellos se puede resolver. Observamos que una amplia variedad de Estados recurren cada vez más a otros mecanismos para la solución bilateral de disputas comerciales y el fin de las guerras comerciales, que se han convertido en una práctica internacional común en 2020.

Ya hemos mencionado anteriormente que la integración europea, a pesar de su éxito como institución de cooperación regional, se enfrenta ahora a una crisis. La razón de esta crisis es también el fuerte fortalecimiento de su mayor participante (Alemania), mientras que el segundo más importante (Francia) se ha debilitado. La política quisquillosa e inconsistente de París con respecto a la mayoría de los asuntos nacionales e internacionales comenzó a dar sus frutos. En la mayoría de los casos, Francia debe ahora seguir la línea de la política alemana, y es muy alarmante que cuando Berlín obtenga un nuevo canciller, esta política corra el riesgo de volverse menos sabia y sofisticada. Las decisiones que se tomaron para superar la crisis asociada al impacto de la pandemia en las economías nacionales han aumentado significativamente la influencia de los estados en las instituciones paneuropeas. En las últimas semanas de 2020,Una nueva crisis dentro de la UE fue desencadenada por el comportamiento de Hungría y Polonia – se negaron a aprobar una nueva perspectiva presupuestaria de la UE, que incluye fondos para la recuperación de la pandemia – en respuesta a las reclamaciones de Bruselas y Berlín sobre los procesos políticos internos en ambos países. Lo más probable es que el presupuesto “cuelgue” indefinidamente, e incluso después de que el problema se resuelva de una forma u otra, la Unión Europea ya ha entrado en una nueva crisis, ahora en el nivel de las relaciones interestatales. La próxima prueba será la salida de Angela Merkel del cargo de Canciller Federal de Alemania. Durante los años del gobierno de Merkel, este país ha adquirido una cantidad desproporcionada de influencia en el desarrollo de toda Europa, y cuando un político con menos experiencia, propenso al compromiso, se convierte en el líder,deberíamos esperar una crisis de integración en toda regla y el fortalecimiento de las tendencias centrífugas. Es por eso que ahora es importante que Berlín adopte el presupuesto, entonces retendrá las palancas económicas de la gobernanza de la Unión Europea a través de sus “representantes” en Austria y los Países Bajos.

Hacia finales de 2020, el 22 de noviembre, finalizó la existencia de uno de los instrumentos más importantes para construir la confianza mutua tras el fin de la Guerra Fría en Europa, el Tratado de Cielos Abiertos. Estados Unidos completó los procedimientos necesarios para un retiro unilateral de este acuerdo. El evento se volvió profundamente simbólico a pesar de que la reacción oficial rusa fue, en última instancia, muy tranquila. El sistema del Tratado de Cielos Abiertos se creó no solo como una forma de aumentar la transparencia mutua de los preparativos militares, sino como una confirmación de que los países de la OSCE ni siquiera van a hacer tales preparativos entre sí en el futuro. La retirada de Estados Unidos del sistema del Tratado de Cielos Abiertos significa un retorno completo de la Guerra Fría en Europa.

En las condiciones de completa crisis de las instituciones internacionales, las asociaciones más importantes para Rusia – la Organización de Cooperación de Shanghai y el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) – entraron en una etapa difícil. La adhesión de India y Pakistán a la OCS limitó significativamente la eficacia de esta organización en el sentido institucional tradicional. Al mismo tiempo, todavía existe la posibilidad de que la OCS desempeñe el papel de una plataforma de negociación macrorregional para un gran grupo de países euroasiáticos, donde no se encuentra la solución de problemas, sino la oportunidad de discutirlos constantemente en una mesa redonda. será considerado un logro.

Las perspectivas para los BRICS parecen ser mucho más interesantes. A lo largo de los años, este grupo ha cooperado en más y más áreas y con respecto a una variedad de temas. La diplomacia nacional se esforzó al mismo tiempo por dar a los BRICS el carácter de una institución internacional tradicional – para aumentar el número de esferas de interacción práctica – y para implementar sus agendas puramente nacionales. Los BRICS, a diferencia de otras instituciones del Orden Mundial Liberal, no están en crisis. Además, la imposibilidad de que surjan reclamos de un país por el liderazgo exclusivo en esta organización ha brindado la oportunidad de que los BRICS se conviertan en el prototipo de la institución de gobernanza internacional de una nueva era, en la que el poder y la hegemonía de valores de un poder o un grupo reducido de estados dominados por un poder será imposible.

En este contexto en ruinas del orden internacional posterior a la Guerra Fría, las prioridades más importantes de la política exterior de Rusia estaban relacionadas con la estabilización de las relaciones amistosas con China, la restauración del orden en su periferia inmediata, el control de las manifestaciones negativas de la lucha de Estados Unidos por mantener la influencia global y finalmente, acostumbrarse a un nuevo formato de relaciones con su socio económico más importante, la vecina Europa. Y si las relaciones con Estados Unidos y China son de fundamental importancia para la supervivencia de Rusia desde una perspectiva estratégica, entonces Europa y sus vecinos en el espacio de la ex URSS son su máxima prioridad táctica.

Traducción automática

Publicado en el Sitio Oficial del Club Valdai

https://valdaiclub.com/a/highlights/new-international-order/

Por Javier Benítez

La Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía y su director, Ismail Demir, son los nuevos blancos sobre los que han impactado las nuevas sanciones de EEUU, sin mencionar que en esta nueva ráfaga, Rusia ha vuelto a ser alcanzada. A Turquía, por la compra de los S-400 rusos, y a Rusia, por el Nord Stream II, que en parte es ruso.

AUDIO:

https://mundo.sputniknews.com/popup/radio/?audio_id=18144505

Rusia, la tabla de ‘salvación’ de EEUU

Sanciones, sanciones y más sanciones. Sanciones hasta en la sopa. Y hasta como regalito de Papá Noel para Navidad. Son las que ha aplicado EEUU recientemente contra Turquía y Rusia, en este juego que ya se ha convertido desde hace mucho en un disparar a discreción a todo lo que se mueve. Porque EEUU ya no da más. No puede más. Y la pataleta se le sube a las sanciones, es decir, a la cabeza.

La frecuencia de estas medidas estadounidenses es cada vez más acelerada, en lo que se ha convertido en toda una espiral de desesperación, porque sabe que está perdiendo pie en cada cuestión en la que quiere competir técnica y comercialmente con otros países. Y como Rusia es la mayor destinataria, está claro a quién le teme más EEUU.

El portavoz del Departamento de Estado que dirige Mike Pompeo, dictó que Turquía había sido advertida “en los niveles más altos y en numerosas ocasiones que su compra de los sistemas S-400 pondría en peligro la seguridad de la tecnología militar y del personal de EEUU y proporcionaría fondos sustanciales al sector de defensa de Rusia, así como el acceso ruso a las fuerzas armadas y la industria de defensa turcas”. Pero ‘el malo de Turquía’ “decidió seguir adelante con la adquisición y la prueba de los S-400, a pesar de la disponibilidad de una alternativa, sistemas interoperables de la OTAN para cumplir con sus requisitos de defensa”.

Hay que remarcar la última frase: “A pesar de la disponibilidad de una alternativa, sistemas interoperables de la OTAN”. En este sentido, la decisión de Turquía de seguir adelante con la compra de sistemas rusos, pese a la oferta de esas alternativas, sólo pueden significar dos cosas, y muy malas para EEUU: que sus tecnologías no son competitivas, y sus precios tampoco.

El país norteamericano anuncia estas sanciones apenas días después de que su Senado aprobara una ley de defensa nacional que incluye sanciones a Rusia y Turquía, y que trae bajo el brazo un financiamiento de 740.000 millones de dólares para el Departamento de Defensa.

El repudio

El presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, fue el primero en repudiar las sanciones. “Da pena que últimamente se escuchen cada vez más declaraciones de EEUU y la UE referentes a las sanciones contra nuestro país. Ankara no espera sanciones sino el cumplimiento de las promesas de la UE y el apoyo de EEUU en nuestra lucha contra las organizaciones terroristas”.

También se expresó el canciller ruso, Serguéi Lavrov. Al referirse a las sanciones declaró que son “otra manifestación de una relación arrogante al derecho internacional, una manifestación de las medidas unilaterales forzosas ilegítimas” y que “no añade […] la autoridad a EEUU en la escena internacional en calidad de un participante responsable de la división del trabajo, en particular en el ámbito de la cooperación militar-técnica”.

Asimismo, tuvo algo que decir Mohamad Yavad Zarif, el Exteriores de Irán, “La adicción de EE.UU. a las sanciones y el desprecio por el derecho internacional se han manifestado nuevamente en todo su esplendor. Condenamos enérgicamente las recientes sanciones de EE.UU. contra Turquía y apoyamos a su pueblo y Gobierno”.

Para el director del think tank Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, estas nuevas sanciones de EEUU se enmarcan en un cambio de época.

“Esto es una clara demostración de que hay países que están en ascenso, y hay países que están en descenso”.

“Las naciones históricamente poderosas, que han tenido una historia y una cultura de conformación de imperio histórico, intentan tener su lugar en el nuevo orden mundial del siglo XXI. Y uno de los países que quiere volver a una relación distinta a la que se le había encapsulado al ser derrotado en la Primera Guerra Mundial, es el caso específico de Turquía”, explica el analista, al indicar que es algo que no le cae nada bien, ni a EEUU, ni a la OTAN.

De acuerdo a Pereyra Mele, esta nueva postura de Turquía no podía tener lugar, “ni en la Guerra Fría, ni durante el período en que EEUU fue el hegemón que decidía qué tenía que hacer cada país, y qué no podía hacer. EEUU cree que todavía está en esas condiciones, por lo cual se lleva por delante el derecho internacional y la soberanía de cualquier país que intenta tener una autonomía y una independencia mayor”.

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica, en este Programa

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Política Internacional de la semana y proyección geopolitica

2020 año que cambió Todo.

Año complicado en temas de Salud y Económicos; 13/12 el sainete electoral sin saber quien es el Presidente electo, Joe Biden toma nuevas decisiones nombrando como Secretario de defensa a un General “negro” el primero en la Historia de EEUU. Hombre del Complejo Tecnológico Militar Industrial. Volver al pasado. Trump NO suspende las ejecuciones de reos rompiendo la tradición de 130 años. Elecciones en Venezuela y sus marcos políticos nacionales e internacionales, con consecuencias en la región; No sirvieron las salvajes sanciones unilaterales, a pesar del atraso del “pago” reconocido por Elliot Abrams a la “oposicion” (Injerencia extranjera?). La OEA siguió siendo la Escribanía de Washington. En nivel Internacional EEUU pagó al reino de Marruecos su “Paz” con el estado de Israel esa acción con la entrega del Sahara Occidental a su soberanía. El Dato Tecnologico: China creo un Computadora Cuantica.

Análisis Geopolitico de la semana: la visita del Papa Francisco visitará Bagdad entre los días 5 y 8 de marzo del 2021, analizamos la geopolitica de las religiones que lleva adelante el Vaticano de la Religion catolica Apostolica Romana y las otras religiones monoteístas

15 años promoviendo semanalmente la Geopolitica

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Política Internacional de la semana y proyección geopolitica

2020 año que cambió Todo.

Han pasado 30 días después no se sabe a ciencia cierta quién es el Presidente electo, El trumpismo no ha sido derrotado, La Crisis del Hegemón es mas que claro, tampoco hubo la “Ola Azul” del candidato Democrato, saco 74 millones de votos y Biden saco 80 millones, Hay una profunda Crisis interna social y el supuesto partido vencedor  Demócrata es una especie de cooperativa lo que hará complicado tener a las propia tropas ordenadas. En Política Internacional va a seguir en el mismo sentido de enfrentar a china que llevó adelante Trump…

Un crimen internacional usando armamento con tecnología robótica manejada satelitalmente nos referimos al asesinato del cientifico: físico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh el pasado 27 de noviembre, este crimen procupa a la comunidad internacion que puede causar un conflicto global segun sea las repesalias, las evidencias se direccionan hacia Israel y su socio protector USA…

Nuevas tendencias y alianzas mundiales se acrecientan…

La buena Noticia para la región es la importancia de la primera reunión después de un año entre el Presidente de argentina Alberto Fernández y el del Brasil jair Bolsonaro

Otra reunión internacional de Alberto Fernandez con Joe Biden, que también es de importancia no solo para Argentina sino para la región.

La otra Noticia son las elecciones de Legisladores en la República de Venezuela -Con un dato la oposicion reconoce que recibe subsidios del Gobierno Norteamericano-

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DATOS DEL ACUERDO EN LA ZONA DE ASIA ENTRE ANTIGUOS ENEMIGOS

Análisis de la RCEP: Asia en el centro de la escena 3 diciembre, 2020

Desde Guangzhou, el consultor y ex diplomático Mario Quinteros escribe para DangDai sobre la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por su sigla en inglés), que acaba de lanzarse la semana pasada y cubre, con centro en Asia, casi un tercio de la economía global. Por Martio Quinteros (*)

Qué es el RCEP

El domingo 15 de noviembre de 2020, después de ocho largos años de negociaciones, 15 naciones de Asia lograron firmar el que –hasta el momento- es el más grande acuerdo de libre comercio en el mundo: el RCEP (Regional Comprehensive Economic Parnership) – Asociación Regional Económica y Comprehensiva.

El acuerdo aglutina a los diez miembros del grupo ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático – Brunei, Cambodia, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam), junto con Australia, China, Nueva Zelandia, Japón y Corea del Sur; en este acuerdo participan naciones que representan en su conjunto alrededor de un tercio de la población (2.200 millones de personas) y del PBI (26.2 billones de dólares) del mundo, conduciéndolas hacia menores tarifas, simplificación de las regulaciones de comercio y una promesa de mayor crecimiento económico.

Es así que el RCEP se une al CPTPP (Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership – Acuerdo Comprehensivo y Progresivo para la Asociación Transpacífica – un bloque de once países ubicados en ambas costas del Océano Pacifico, establecido en 2018, cuyos participantes son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam) representando los dos grupos más importantes de la región del mundo con mayor crecimiento. El RCEP tendría que efectivizarse dentro de los próximos dos años, una vez que los países participantes (un mínimo de seis ASEAN y de tres no-ASEAN firmantes) ratifiquen el documento.

No deja de llamar la atención que Estados Unidos esté ausente de estos dos grupos: nunca participo en las negociaciones del RCEP y, a principios de 2017, se retiró del Trans Pacific Parnership (TPP – acuerdo que precedió al CPTPP), poco después de la asunción al poder de Donald Trump en Washington.

Principales características del RCEP

– El acuerdo pone en evidencia y refleja el hecho de que el centro de gravedad de la economía mundial se ha desplazado en los últimos cincuenta años del Atlántico Norte el Este de Asia;

– El acuerdo disminuirá hasta el 92 % de las tarifas afectando el comercio intrarregional en un marco de 20 años, también establece reglas comunes para el comercio electrónico, el comercio internacional y la propiedad intelectual. Alrededor del 65 % de los sectores de servicios estarán abiertos para los participantes;

– El comercio intra-asiático es ya más importante que los intercambios de Asia con América del Norte y Europa sumados. El RCEP simplemente acentuara esta tendencia, al reforzar y consolidar los vínculos comerciales y de inversiones entre sus miembros;

– El RCEP es un ejemplo de una integración económica pragmática en la que se construyeron consensos entre los signatarios solo hasta el punto en que estos fueron factibles y fundando el acuerdo en la red pre-existente de tratados de libre comercio entre los miembros de ASEAN y el resto de los participantes;

– Las realidades geográficas y económicas del mundo, más la disputa comercial y las amenazas económicas de Washington han impulsado a China a reducir su dependencia del mercado de Estados Unidos y a diversificar sus opciones comerciales, impulsando así la concreción del tratado;

– El pacto reúne, por primera vez en un acuerdo de libre comercio, a Japón, China y Corea del Sur;

– El RCEP representa un claro avance en el mundo de las ideas de multilateralismo y libre comercio;

– Se han incluido clausulas especiales para arreglos transitorios y transferencias de tecnologías que beneficien a los participantes menos desarrollados (Cambodia, Laos, Myanmar);

– Se ha agradecido especialmente la valiosa contribución de India en la conformación del acuerdo y se espera que pueda incorporarse como miembro en los próximos años a pesar de haberse retirado de las negociaciones en 2019;

– No se han incorporado al RCEP normas sobre trabajo y medio ambiente (a diferencia del CPTPP) y las provisiones con respecto a los servicios e inversiones son menos detalladas que en el CPTPP;

– Por último, pero no menos importante, cabe destacar que el RCEP es un signo muy claro de que Asia ha logrado un lugar pre-eminente en la economía mundial. Una posición que está basada en estabilidad económica, importantes inversiones en educación y salud, instituciones robustas y un sector privado dinámico y con ideas claras que promueve la innovación y el comercio internacional.

China y el RCEP

Ya, alrededor de 70% del comercio total de China es con Asia y Europa, situación que hace natural que Beijing apoyara y promoviera el concepto del RECP desde el inicio mismo de las negociaciones y que –dada su pre-eminencia económica en la región- China haya asumido un rol importante en la conformación de los detalles del acuerdo.

Sin embargo, es muy importante señalar que el RCEP es principalmente el resultado de una iniciativa del grupo ASEAN, así expresado desde el mismo inicio de las negociaciones, y de los esfuerzos de ASEAN para apuntalar la dinámica de la economía y el comercio de la región. Es más, la arquitectura del acuerdo ha sido principalmente estructurada sobre los acuerdos de libre comercio pre-existentes entre ASEAN y el resto de los participantes, habiendo esta sido principalmente definida por ASEAN con las contribuciones de los demás socios.

El retiro de India de las negociaciones del RCEP en 2019, después de haber sido uno de los participantes desde los comienzos, se debe principalmente a las políticas tradicionalmente proteccionistas heredadas desde los primeros años de la independencia (1947) y expresadas en la actualidad en las preocupaciones sobre el impacto domestico de importaciones de productos agrícolas y lácteos a precios competitivos de Australia y Nueva Zelandia así como de artículos manufacturados de China; en cualquier caso, los 15 signatarios acordaron expresar taxativamente que las puertas permanecen abiertas para que India se incorpore al tratado en el momento en que así lo decida.

China ya ha establecido una red de acuerdos de libre comercio con 17 países y bloques regionales y está negociando con otros 15, así como manteniendo conversaciones con Japón y Corea del Sur desde 2012 sobre un tratado de libre comercio trilateral (con escasos avances, hasta el presente) y un acuerdo de inversiones con la Unión Europea. De todos modos, el RCEP será el primer acuerdo de libre comercio multilateral en el que China ha formado parte.

Todos estos esfuerzos por parte de Beijing para alcanzar acuerdos que liberalicen el comercio exterior tienen por objetivo consolidar el desarrollo económico y la influencia internacional de China. Ciertamente, la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos y su despliegue de políticas proteccionistas y medidas anti-china, dio un gran impulso adicional a las actividades de Beijing para diversificar sus socios comerciales y promover el libre comercio. 

Que es lo que el RCEP ofrece a América Latina

– Algunas lecciones.

Quizás, la más importante contribución que pueda aportar el RCEP a América Latina sean las lecciones que se puedan obtener de este acuerdo en términos de una iniciativa de liberalización de comercio. En este sentido, sería interesante remontarse un poco en la historia y preguntarse: porque es que los países asiáticos fueron capaces de desarrollarse y profundizar su integración económica mientras que América Latina ha mostrado un grado de crecimiento decepcionante en las últimas décadas?

Un factor importante a considerar en esta cuestión es el modelo de desarrollo que cada región decidió elegir hace ya varias décadas: en los años 1950, América Latina implemento -con variado éxito- el modelo de sustitución de importaciones como política de industrialización, mientras que Asia –comenzando en la década de 1970- opto por esquemas de crecimiento liderado por las exportaciones.

Adicionalmente, en la década de 1980, Asia del Este desarrollo una estrategia de aprovechamiento de las sinergias basadas en las inversiones transfronterizas en el cual –principalmente Japón, pero también países de la EU y otras economías avanzadas- transferían tecnologías y capital a sus vecinos menos desarrollados, muy frecuentemente a través de joint ventures en las cuales el inversor extranjero mantenía participaciones minoritarias.

Fue así que los ‘Tigres Asiáticos’ –Corea del Sur, Taiwan, Malasia, Indonesia y, hasta un cierto punto, Vietnam y Filipinas- se desarrollaron en el marco de una división internacional del trabajo en el sector industrial en la cual los países más ricos transferían aquellas actividades que requerían menores costos de mano de obra a socios y sucursales establecidos en economías menos avanzadas en el sur y sud-este de Asia. Un ciclo de industrialización, orientado hacia el mercado internacional, en el cual las industrias mano de obra intensivas eran progresivamente reubicadas en países de menor desarrollo, aportando así crecimiento económico y mejoras en los niveles de vida de la población.

La idea directriz atrás de este modelo era alcanzar un grado sistémico de competitividad global, creando así ventajas claras para los países en desarrollo en mercados internacionales. Este proceso se inició con las industrias textiles y de confecciones, seguido por el sector automotriz y algunas industrias químicas y, más tarde, por las actividades de la electrónica y del área digital. El factor clave aquí fue lograr niveles de competitividad global y no meramente local – como fue el caso del desarrollo basado en la sustitución de importaciones aplicado en América Latina.

Al mismo tiempo, América Latina aplicó –con varios grados de persistencia y calidad de gobernanza- mecanismos de desarrollo e integración regional orientados hacia los mercados domésticos y con una participación poco activa del sector privado.

Los resultados finales de estas dos diferentes estrategias de desarrollo están hoy dolorosamente a la vista de todos (se puede ver al respecto el trabajo de Michael Mortimer Flying geese vs. sitting ducks, CEPAL, Santiago de Chile,1993).

Oportunidades de negocios

Mercados integrados de tamaño continental –piénsese en la EU- crean innumerables oportunidades de negocios, tanto para los actores externos como internos a la región, en términos de tamaño del mercado, simplificación de regulaciones de comercio, normas comunes, mejoras en la conectividad física, homogenización en los sistemas jurídicos, economías de escala y accesibilidad financiera, entre otros. En este sentido, el RCEP será con el tiempo no muy diferente a otros grandes mercados integrados, ofreciendo nuevas e interesantes oportunidades de negocios para las empresas de América Latina.

Es bueno recordar que América Latina ya está suministrando a los países miembros del RCEP, principalmente, productos agropecuarios y otras materias primas (minerales, fibras textiles, madera, productos de pesca, etc.), aunque solo incipientemente productos más elaborados y listos para el consumidor o industrias intermediarias.

Para comenzar, habría que señalar que las normas comunes de calidad que introducirá el RCEP crearan un mercado más amplio para alimentos procesados (incluyendo bebidas), que llegaran a todos los estados miembros con las mismas reglas sanitarias y de empaque.

Adicionalmente, la demanda de los países signatarios de RCEP –especialmente en cuanto a alimentos- crecerá considerablemente a medida que sus economías crezcan y los ingresos de sus habitantes gradualmente se incrementen.

De todos modos, las mayores oportunidades (y los más grandes desafíos) para las empresas de América Latina ciertamente se producirán introduciendo más productos procesados y –fundamentalmente- desarrollando sus propias marcas antes que confiar en importadores y distribuidores locales para conducir la comercialización como se hace usualmente hoy en día.

Ciertamente, desarrollar marcas y posicionar productos dentro de cadenas de valor en sitios más cercanos al consumidor es un exigente –y bastante costoso- emprendimiento y por tanto no fácilmente alcanzable para muchas empresas de América Latina. De todos modos, es una tarea que asegura mejores retornos y más estabilidad a las operaciones que la venta de productos a granel o de una forma indiferenciada.

Esta aproximación a la comercialización puede ser facilitada por medio de un trabajo conjunto con socios locales –bajo un esquema de joint venture o asociación- a fin aliviar los requerimientos de financiación así como las dificultades de idioma y de desconexión con el medio local.

En cualquier caso, a fin de aprovechar plenamente las oportunidades que el RCEP ofrece a las empresas de América Latina, será necesario que estas tomen una actitud decididamente pro-activa en cuanto a la comercialización de sus productos, incrementen la presencia permanente en los países miembros del acuerdo y se conviertan en actores activos en dichos mercados.

(*) El autor dirige Yi Consulting en Guangzhou, donde también fue, como en otros destinos, varios de Asia, diplomático de carrera de la Cancillería argentina. www.yiconsultingchina.comhttps://dangdai.com.ar/2020/12/03/analisis-de-la-rcep-asia-en-el-centro-de-la-escena/

En el marco de la recesión geopolítica[1] actual del orden mundial (Bremmer) tanto las administraciones de Obama como la de Trump buscaron abordar los mismos imperativos y dilemas estratégicos de la relación hacia China, sin embargo destacándose distintos enfoques tácticos, en base a la diversidad ideológica entre las dos gestiones presidenciales.

(Gran) Estrategia y Cultura Estratégica

La Gran estrategia estadounidense busca combinar el interés estadounidense por un orden global geoeconómico “abierto” de la hegemonía liberal junto con una estrategia de mantenimiento de la supremacía geopolítica.

La cultura estratégica y el declive de la hegemonía estadounidense se han tratado en los trabajos de los académicos neorrealistas como Posen[2], Stephen Walt[3]y John Mearsheimer[3], Robert Kaplan[4]. Estos autores coinciden en que la Gran Estrategia de Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría, con su “ala” de estrategia de Hegemonía Liberal, ha fracasado, porque ha sido esencialmente demasiado ambiciosa ya que buscaba difundir y, a veces, hacer cumplir los valores liberales en todo el mundo a expensas de su poder nacional. Pero la visión compartida de estos académicos omite un aspecto muy relevante como sostiene Christopher Layne [5]:

Se debe menos por su política excesivamente ambiciosa y más por la apertura del orden mundial y a la competencia del libre mercado propia de hiper-globalización lo que a largo plazo harán que “la gran estrategia hegemónica (liberal) haga que Estados Unidos este menos seguro” provocando complejos dilemas geopolíticos.

El dilema chino: Capitalismo de Estado y Empresas de Participación Estatal

Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, con el ascenso de China, cuya apertura fue defendida en su momento por los decisores estadounidenses como parte de la construcción de un orden global liberal.

El ascenso de China ha hecho que la síntesis entre intereses en pugna (nacionales vs globalistas) sea un trabajo cada vez más desafiante, porque China representa tanto un socio como un rival para Washington.

En particular, los decisores políticos en Washington, DC sienten que el poder estadounidense se ve socavado por el capitalismo de Estado chino y, más concretamente, las empresas de propiedad estatal (SOE-EPE) de Beijing, ya que se convierten en instrumentos de supremacía económica y geopolítica en sectores estratégicos como la alta tecnología.

De hecho, el ascenso de China como actor internacional de primer nivel ha puesto de relieve la tensión entre las dos almas de la gran estrategia estadounidense: el globalismo y la supremacía geopolitíca nacional.

En el pasado, el éxito económico de estados competidores como Alemania y Japón no podía traducirse en aspiraciones geopolíticas dado que estos aceptaron un desarme posterior a la Segunda Guerra Mundial que finalizo sus aspiraciones geopolíticas.

Sin embargo, la estrategia geopolítica revisionista de su mejor amigo y ahora peor enemigo, China es un desafío supremo en comparación con otros rivales. China ahora cuenta con una renovada capacidad militar en el pacifico, absorbe grandes cantidades de deuda externa estadounidense, y con una clase media en crecimiento y un enorme mercado interno, hacen que sea difícil:

“mantener al mundo lo suficientemente abierto para los negocios globales y norteamericanos, sin prevenir que surgimiento de ningún otro desafiante”  Harvey [6]

Si bien la política exterior estadounidense muestra que existe una continuidad con respecto a sus objetivos estratégicos, cada administración perseguirá esos objetivos de modo táctico. Limitaciones estructurales sintetizadas en la conceptualización de Ian Bremmer de recesión geopolitíca, que plantea la difusión del poder global y declive del orden trans-atlántico liberal norteamericano a largo plazo.

El respaldo empírico de estos argumentos puede observarse al comparar los enfoques de política económica exterior de Obama y Trump hacia China.

Por un lado, Obama buscó encontrar un equilibrio favorable entre los intereses geopolíticos y geoeconómicos apoyándose en un enfoque multilateral y globalista. Esto se puede ver en sus esfuerzos por promover la Asociación Transpacífica (TPP) con el fin de contrastar las empresas estatales chinas en las áreas de alta tecnología e Internet y, más en general, socavar el capitalismo de estado de China intentando imponer mayor apertura económica.

Por otro lado, Trump, coherentemente con sus puntos de vista más nacionalistas, se ha dirigido hacia China llevando una política bilateral y confrontativa en búsqueda de la supremacía geopolitíca. Esto ha llevado a su administración a aumentar los aranceles sobre decenas de miles de millones de exportaciones chinas para y tomar represalias contra la competencia de las empresas estatales chinas en áreas sensibles.

Conclusiones

La estrategia estadounidense de Hegemonía Liberal ha contribuido al surgimiento de rivales económicos y geopolíticos sistémicos, como China recientemente. Se argumentó que el ascenso de China como actor internacional relevante ha hecho de este ejercicio de síntesis entre nacionalismo (primacía del interés nacional) y globalismo (un orden geoeconómico abierto) una tarea extremadamente desafiante para Estados Unidos porque China se ha convertido tanto en socio como en enemigo. En particular, la hegemonía de los Estados Unidos se ve desafiada por el entrelazamiento estratégico de China entre el poder político y las industrias clave (empresas de propiedad estatal).

Por lo tanto, los tomadores de decisiones políticas estadounidenses, desde Obama hasta Trump, entendieron que el capitalismo de estado chino es su principal fuente de poder, y por tanto una amenaza. Bajo este esquema analítico, se demostraron las diferencias entre las administraciones de Obama y Trump en su enfoque de la política económica exterior hacia China. Aunque adoptaron tácticas radicalmente diferentes, tanto Obama como Trump persiguieron objetivos estratégicos similares. Obama, sin embargo, puso más énfasis en el multilateralismo, mientras que Trump prefirió un enfoque bilateral y más confrontativo.

Referencias y bibliografía

[1] Bremmer, Ian. (2018) “geopolitical recession has arrived and the US-led world order is ending”.

https://www.cnbc.com/2018/10/10/china-emerging-markets-are-rising-us-led-order-ending-ian-bremmer.html

[2] Posen, B. R. and Ross, L. A. (1996) Competing Visions for U.S. Grand Strategy, International Security, Vol. 21, No. 3, pp. 5-53.

[3] Walt, S. M. (2018) The Hell of Good Intentions: America’s Foreign Policy Elite and the Decline of U.S. Primacy, New York: Farrar, Straus and Giroux. Pág 54.

[4] Kaplan, R.D. (2019) America Must Prepare for the Coming Chinese Empire: https://nationalinterest.org/feature/america-must-prepare-coming-chinese-empire-63102

[5]Layne, C. (2007)The Peace of Illusions: American Grand Strategy from 1940 to the Present, Ithaca and London: Cornell University Press. Pág 7.

[6]Harvey, D. (2003) The New Imperialism, US: Oxford University Press. Pág 84.

Juan Martin Gonzalez Cabañas es cientista político, Analista de Dossier Geopolítico,  de  analista de Vision & Global Trends integra el staff de la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina. investigador asociado de Lab GRIMA 

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