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Entrevista que realizará el Periodista mexicano Roberto de la Madrid para su programa “Detrás de la Razón” sobre la posibilidad de conflicto nuclear por la guerra en Europa del Este, al Periodista e Investigador Dr. Eduardo Vior y al Director de Dossier Geopolitico Li. Carlos Pereyra Mele

Que debemos informar que recibe miles de visitas y reproducciones con gran repercusión la entrevista

PARTE 1

PARTE 2

La actual situación de guerra en Ucrania, fruto de la inesperada invasión rusa obliga a efectuar un exhaustivo y objetivo análisis de los factores desencadenantes, no siempre agradables pero sí necesarios. Por: Adolfo Koutoudjian

La actual situación de guerra en Ucrania, fruto de la inesperada invasión rusa obliga a efectuar un exhaustivo y objetivo análisis de los factores desencadenantes, no siempre agradables pero sí necesarios. Los grandes choques geopolíticos hoy y en el pasado inmediato fueron casi siempre multicausales y está en el estadista y en los analistas saber discernir las tendencias no para prever el futuro pero sí para planificar alternativas, límites y riesgo. Son numerosos los ejemplos de esta carencia de sabiduría histórica-cultural que avalan lo que decimos (por ejemplo, el estallido de la Primera Guerra Mundial en Sarajevo, el ataque alemán a la URSS en 1941 y Japón a EEUU en “Pearl Harbour”. Más cerca nuestro, la recuperación de las Malvinas en 1982 y tantos otros acontecimientos como evidenció EEUU en Irak y Afganistán en los años ‘80s, 90s y 2000 y quizás Rusia hoy en Ucrania.

El pensamiento geopolítico no es científico pero sí disciplina al analista en el saber multivariable. En este sentido, el mundo moderno permite visualizar tres órdenes de factores: 1) Factores estructurales; 2) Factores socio-políticos; y, 3) Factores geopolíticos.  Estos tres órdenes están cruzados por la Geografía, la Historia, la Economía, la tecnología y la cultura permitiendo abordar adecuadamente la mayor parte de los hechos geopolíticos y estratégicos.

Factores estructurales

Los factores estructurales son la base de la geopolítica de largo plazo. Cambian lentamente en los tiempos históricos y son difíciles de percibir pero como en el trasfondo de un escenario teatral, están como base a trasfondo de los acontecimientos geopolíticos. Por la brevedad de este artículo, sólo mencionaremos algunos de los principales a nuestro entender:

    • Población. en 2022 la población mundial alcanzó los 7.800 millones de habitantes, lo que significa 50 hab/km2 de superficie emergida. Hace un siglo atrás no alcanzaba los 2.000 millones, es decir, se cuadruplicó en 100 años. El 52% de esa población vive en Asia mientras América, África y Siberia tienen menos de 5 hab/km2 salvo en las metrópolis. A su vez, los océanos son el 71% de la superficie terrestre. Si bien la curva de crecimiento tiende a estabilizarse, para la ONU en el 2050 llegarán a 9.500 millones de habitantes y a fines de siglo XXI a 10.000 millones.

    • Cambio climático y geodemográfico. Este fenómeno se está midiendo en Hawai desde 1957 y pareciera ir acelerándose por los cambios en los cinturones de altas y bajas atmosféricas. Si estamos entrando en un “pequeño verano” planetario, vemos que los desiertos crecen, los hielos polares disminuyeron y cambiaron las condiciones atmosféricas continentales y de alta mar. El ascenso del nivel de las aguas aunque ligera, traerá cambios geopolíticos destacados en islas y costas.

    • Sujetos sociales. En las últimas décadas surgen nuevos sujetos sociales especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial. La mujer con plenos derechos y la juventud que, a nivel mundial representa el 50% menores de 22 años.

    • Contaminación. Este proceso sucede en aguas continentales, oceánicas, atmosférica y los hielos polares- La preservación de los ecosistemas empezó a ser un elemento de controversias políticas y sociales.

    • Comunicaciones y ciberespacio. Estas dimensiones adquieren una creciente relevancia geopolítica en la economía, en la guerra y en el vivir cotidiano.

    • Los espacios anecuménicos. Hasta fin de siglo, la exploración y explotación de los fondos marinos, el espacio exterior y las calotas polares es una verdadera puja entre grandes potencias y corporaciones económicas a nivel planetario.

Factores socio-políticos

El Estado, desde la edad moderna (siglo XV) hasta la actualidad, con diversas formas y esencias, ha demostrado ser un organismo vivo (a pesar del organicismo implícito) que ha evolucionado, se ha transformado, ha desaparecido, vuelto a nacer, etc. Es uno de los elementos claves de las luchas geopolíticas por la limitación y delimitación de sus alcances y fronteras. En el año 2022 son más de 30 los casos de conflictos interestatales sin contar, en este caso, los conflictos intraestatales.

La economía. Desde la primera revolución industrial del siglo XVIII, la transformación del suelo, las materias primas y minerales ha sido, quizás, la principal actividad humana. Para lo cual adaptó varias formas de explotación de los factores económicos, desde el capitalismo comercial del siglo XIV hasta la actualidad. Este capitalismo es producto del Occidente porque las formas de producción asiáticas y africanas fueron y son una variedad de sistemas productivos. Todo el siglo XX vio la lucha entre el capitalismo occidental y el socialismo de Estado Ruso-Chino. Hoy los sistemas convergieron en muchos aspectos por lo que la economía adquiere nuevas herramientas tecnológicas de difícil predicción a futuro.

La principal medición del poder nacional universalizó el PBN (Producto Bruto Nacional) y derivados como el poder financiero, el comercio exterior, etc. Esto llevó a dividir a los países con niveles altos de PBN en países desarrollados y a los demás subdesarrollados, en algunas escuelas ideológicas se los llamó en desarrollo, dependientes, etc.

Cultura-religión-ideología. Son las bases espirituales de los pueblos que posibilitan su supervivencia en el tiempo, su fortaleza para soportar adversidades, guerras y calamidades. Permiten al ser humano una trascendencia espiritual que las ideologías materialistas no han podido comprender y superar (“soft-power”).

Valores sociales. La familia, la nacionalidad y la religión han sido las principales fortalezas de numerosos pueblos. El Materialismo comunista de esta época del capitalismo tardío (hoy universal) ha llevado a gran parte de las juventudes desclasadas y desarraigadas a caer en la anomia y el nihilismo.

Esta anomia está minando las bases espirituales y materiales de muchas naciones como se observa en Centroamérica, África Central, Medio Oriente y otros lugares y en los suburbios de las grandes ciudades occidentales.  

Rol de la mujer y la juventud. Ambos sectores esenciales de la humanidad tienen creciente peso político en el mundo, cosa poco comprendida por la política tradicional, pero muy bien captada por las campañas publicitarias sean comerciales, políticas y religiosas.

Factores geopolíticos

La esencia de los factores geopolíticos son el territorio y su expresión cartográfica. Los buenos geógrafos enseñan que “el mapa habla” y hasta puede ser un “arma de guerra (Lacoste, Francia 2000). En esta nota no pretendemos abarcar ese inmenso y difícil universo (la geopolítica es la disciplina de los estadistas”) sino señalar algunos factores relevantes

Marco General Mundial. Hoy la disputa internacional semeja una confrontación tectónica de placas geopolíticas. El poder marítimo (EEUU y la OTAN) cercando al poder terrestre (Rusia y China). Estratégicamente Mahan (1890) vs. Mackinder (1904).

Los mapas modernos dicen que desde 1945 el ejército ruso retrocedió 2.500 km desde el río Elba a la frontera ruso-polaca a pesar de dejar 26 milones de muertos en la Segunda Guerra Mundial. A esto se le suma que los zares tardaron dos siglos en llegar al mar Negro y al Báltico y ahora algunos ven que esos éxitos pueden perderse.

Desde la caída del muro de Berlín (1989) y la disolución del Pacto de Varsovia, los acuerdos de París entre Rusia y Occidente (Bush, Tatcher, Kohl, Yeltsin, Miterand, etc.) se comprometían a no llevar la frontera de la OTAN de sus posiciones salvo en la Alemania unificada. Sin embargo, en 1992 la OTAN, cambió sus objetivos anticomunistas en los Acuerdos de Roma y se abrieron las puertas para todo país europeo que aprecie los valores occidentales y su seguridad. Así entran al pacto anti ruso, Polonia, Rumania, Eslovaquia, los países bálticos, Bulgaria menos, obviamente, Rusia y Serbia. La OTAN se desplaza a Medio Oriente de la mano de EEUU y ya en la última década en la región Indo-Pacífica a medida que crece China y sus pretensiones.

Los principales geopolíticos norteamericanos (George Kennan, creador de la teoría de la Contención en 1947), H. Kissinger en 1999 y 2021, abogan por no ampliar la OTAN por el riesgo a la guerra fría. Ambos piensan lo contrario de Brzezinsky que escribe en sus libros como “El Gran Tablero Mundial” de 1997 quien plantea claramente por limitar y “desguazar” a Rusia.

La OTAN, con Javier Solanas, en 1999 comunica a Rusia que se instalarán radares aéreos y submarinos en el norte de Noruega entre otros lugares fronterizos.

En el año 2000 asume Putin en una Rusia desquiciada y humillada por Occidente y comienza un programa de ordenamiento en base a la modernización de las FFAA financiando por el gas ruso y logran hacer de Europa una dependencia energética parcial de Rusia (casi 1/3 de la energía europea).

En el 2007 ante el Parlamento Alemán y en presencia de Merkel (vieja conocida suya de la época soviética) advierte que Rusia pretende asociarse a la Unión Europea y hasta a la OTAN pero fue sistemáticamente rechazada. A Rusia le resulta intolerable que la OTAN llegue a sus fronteras a quien ven como la “estrategia de la anaconda” la política del “atlantismo”sajón, ahogando a Rusia y su periferia.

En 2008, la República Caucásica de Georgia plantea un conflicto con Rusia quien estimula la separación de Abjazia y Osetia que estaban bajo administración de Tibilisi. Además de plantear entrar a la OTAN, Georgia invita a buques de guerra norteamericanos a visitar el puerto de Batum. El resultado fue la guerra de agosto del 2007 con el ataque ruso al norte del país y la destrucción casi completa del ejército georgiano en una semana. Cabe destacar que al disolverse el Imperio Ruso en 1917, Georgia ya buscaba la alianza de Alemania, con características políticas similares a la actualidad.
Poco tiempo antes Rusia elimina a sangre y fuego las pretensiones independentistas de la Chechenia musulmana y como resultado Grozny es totalmente destruido.

Frente a estos antecedentes el Parlamento ucraniano, por mayoría, votó el No entrar a la OTAN el 3 de junio de 2010 siendo elegido un poder ejecutivo afín a Moscú. El país cae en un gran crisis económica-social al punto de ser el de menor PBI per cápita de todas las antiguas repúblicas soviéticas y socialistas europeas.

En 2014 la revuelta del Maidan cambia al gobierno ascendiendo al poco tiempo el actual presidente Zelensky (famosa figura de la televisión ucraniana) y con notorias simpatías con la Unión Europea y la OTAN.

Las partes contendientes en ese año firman los acuerdos de Minsk comprometiéndose a respetarse y declarar la autonomía de las provincias rusófonas de Donetzk y Lukansk. Este proceso se da con violencia política y paramilitar de las partes que dejan aproximadamente entre 10.000 y 14.000 muertos.

Visto el giro pro OTAN del gobierno de Zelennsky, Rusia ocupa casi sin resistencia la península de Crimea en 1914, organizando un plebiscito que da como resultado que el 98% de la población votó por pertenecer a la Federación Rusa como provincia autónoma. Cabe señalar que en ella está la base aeronaval de Sebastopol, asiento de la Gran Flota del Mar Negro que hoy también se despliega en el Mediterráneo en el puerto sirio de Latakia, como antes en Alejandría (1972).

En este marco conflictivo aparece la crisis del gas ruso que atraviesa Ucrania rumbo a Europa occidental. Así, Kiev, a veces legalmente y otras no tanto contrae una deuda con Moscú por no pagar por ese gas de entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Ante esta situación, por iniciativa germana se construye el gasoducto submarino por el Báltico de Nordstream que permitiría abastecer de gas por 30 años a la mitad de Europa. Quien más se opone a esto es EEUU por la dependencia europea de Rusia a todos los efectos. En este momento y desde la invasión rusa a Ucrania el 24/2/22 está suspendido faltando sólo 10 km para llegar a la terminal de Skagerrak.

Algunas primeras conclusiones

A la fecha (abril de 2022) esta lamentable guerra no terminó, pero, a riesgo de equivocarnos ante nuevos acontecimientos políticos y militares podemos arriesgar algunos enseñanzas y conclusiones.
    1. Conocer las grandes líneas de la geopolítica mundial es el saber de base que debe tener un estadista.
   2. La existencia en casi todos los arsenales de armamento NBQ obliga a ser prudentes y sensatos con las acciones y las palabras.
   3. El conflicto con Ucrania no solo es un manual de geopolítica básica sino que está mostrando errores estratégicos de casi todos los actores.
  4. Esta guerra refuerza los cambios en las doctrinas militares, llevando a las armas pesadas a que sean más pequeñas, inteligentes, teledirigidas y con gran poder de fuego en las tres dimensiones del espacio.
  5. Los sectores geopolíticos no sólo muestran amauterismo, sino irresponsabilidad respecto los acontecimientos, con la consiguiente muerte y destrucción de personas e infraestructura.
  6. Los fenómenos geopolíticos de moderada magnitud afectan a gran parte del planeta como lo notaron los “comodities” latinoamericanos.
   7. Salvo el caso de China, Japón y Vietnam no hay liderazgos políticos destacados por su inteligencia, prudencia y sabiduría. Las diatribas furiosas son propias de los años de la guerra fría. Ni EEUU, ni Rusia, Francia, Alemania o Inglaterra están a la altura de las circunstancias.
  8. Nuevamente la energía, el transporte, los recursos naturales estratégicos y el ciberespacio son los factores político-estratégicos de decisión.
  9. La proliferación de expresiones fuera de lugar (asesino, nazi, payaso, cobarde, etc.) invaden las redes interpretativas mundiales.
  10. La guerra de la información es hoy, como en las últimas décadas después de Vietnam, un aspecto de gran peso en las decisiones políticos.
   11. Algunos gobiernos y Estados mayores militares siguen haciendo la guerra con criterios del pasado y no del futuro.
   12. Los valores humanos tales como patriotismo, religión y voluntad son factores tan importantes como en el pasado. Pero las enseñanzas del pasado no son fácilmente valorables en el presente.
   13. El resultado de esta guerra cambiará nuevamente el orden de los acontecimientos mundiales.

Apuntes para Argentina

Su rumbo internacional lo guían la política interna. Son muy escasas las coincidencias internas en la consolidación de los intereses nacionales porque sigue ausente del debate político cuáles son esos intereses- El 2023 no debería limitarse a qué colisión ganará sino qué intereses nacionales se priorizarán.

Publicado por El Pais Digital, autorizado por su autor para la difusion https://elpaisdigital.com.ar/contenido/-y-el-oso-se-enfureci-geopoltica-de-la-segunda-guerra-fra/34616

Articulo Publicado en el sitio web Vos Populi Por Luis Riestra

Mi conclusión es que los supuestos liberales, dueños y señores del Departamento de Estado, son unos taimados realistas, pues lo que tienen es una estrategia de dominación mediante la implantación y promoción de partitocracias

La agresión militar de Rusia contra Ucrania dejó perplejos a casi todos por su aparente irracionalidad pero, en realidad, tiene su lógica dentro de los esquemas dominantes del pensamiento geopolítico contemporáneo, tanto que pareciera que se está aplicando un manual, de ahí que algunos pensadores y analistas lo hubieran advertido repetidamente durante años. Putin no se ha vuelto loco y, una vez más, se ha comprobado algo que repetimos aquí continuamente: la política (en este caso la geopolítica) determina la economía, no al revés, salvo que no tengas nada y no quieras ser un miserable infeliz. Así que hoy, que los ánimos están más calmados, exploraremos este complejo rompecabezas intentando entender la perspectiva rusa.

Lamentablemente, en España, salvo contadas excepciones, antes de que termines de decir lo anterior eres asaltado con que «eres un vendido a Putin», etc., una ofensa intolerable, pues yo no me dedico a la prostitución económica como muchos economistas del régimen, aparte que antes de esta guerra yo ya había sido víctima indirecta de Putin con un costo altísimo, de esos que te cambian la vida, con lo que ya se pueden imaginar la estima que le tengo al personaje y a su régimen, y ahora, con su guerra, me toca segunda ronda. 

Debería ser obvio que cuando uno explica cómo se comporta un oso, o un adversario, no significa que uno sea partidario de que ese animal vaya por ahí descabezando a la personas, o que seas un traidor, pero, por lo visto, no lo es, incluso entre quienes te conocen.

Realismo vs. idealismo geopolítico

Esas dicen que son las dos «escuelas» (enlace a un breve debate introductorio) que marcan las relaciones internacionales y que recuerdan a otra dicotomía, a la de la economía positiva (trata de lo que es) versus la economía normativa (lo que debería ser) Los realistas dicen que existen causas objetivas, como la geografía, que marcan las acciones de los Estados, mientras que los (supuestos) idealistas se nos presentan como «liberales» que defienden la llamada «democracia liberal», que es como los anglosajones llaman a la socialdemocracia y, si no les obedeces, te mandan al ostracismo.  

Mi conclusión es que los supuestos liberales, dueños y señores del Departamento de Estado, son unos taimados realistas, pues lo que tienen es una estrategia de dominación mediante la implantación y promoción de partitocracias, tal fue nuestro caso con el R78 y, de Japón a Iraq, la lista es larguísima. Los idealistas dicen seguir a Woodrow Wilson pero en realidad siguen a Mackinder, como demostramos en «El progresismo y sus trampantojos«, y en eso, esta guerra les viene de fábula.  

Para los realistas los Estados y los políticos que los dirigen son actores implacables y sin escrúpulos que están dispuestos a hacer lo que haga falta por su supervivencia, de modo que «el poder es el derecho» y, como demócrata, me parece que el mejor punto de partida es considerar a los políticos son presuntos delincuentes, de ahí la necesidad de la democracia formal y acabar con las partitocracias. Lógicamente, como en la mayor parte del mundo no hay democracia formal, delinquen más, por eso abundan las ONGs fake, el tráfico de personas, de drogas, el terrorismo, etc., al tiempo que imponen narrativas y los pueblos les compran sus unicornios azules, que así no buscamos el interés de España por ejemplo.

Por supuesto, hay luchas por el botín geopolítico, que la política es eso, lucha por tener y aumentar el poder, una lucha en la que somos meros instrumentos. Como realistas duros tendríamos a Rusia, EE.UU. y, ya más cerca, a Marruecos y Francia; mientras, en España, se aplica una especie de idealismo idiota y corrupto.

Las «puertas» de Rusia

El tirano ruso ha dicho en distintas ocasiones que hay líneas rojas pero parece que no le escuchan, al menos los ciudadanos del común, esos a quienes manipulan los oligopolios televisivos. Una de dichas líneas rojas era la entrada de Georgia y Ucrania en la OTAN y, cuando pudo, a Georgia le dio un correctivo. Luego, desde Occidente se siguió insistiendo con Ucrania y puede que alguien dijera «sabes qué, te voy a meter en una guerra en la que te vas a empantanar y desangrar, así no molestas por una generación«; no lo descarten, sean «realistas».

Putin también ha repetido que Ucrania se había convertido en una amenaza existencial (entiéndanlo literalmente), luego, esta guerra no puede «perderla», y, a los españoles, protegidos por mares y los Pirineos, con uno de los territorios más difíciles de conquistar (salvo traiciones internas, como ahora) dicha afirmación rusa nos suena raro, pero no  lo es. ¿En qué se basa?

Sin buenas fronteras naturales la defensa de Rusia es durísima y ya ha sido invadida en distintas ocasiones (una lista hasta antes de la PGM), de ahí que siempre se recuerde la respuesta de Catalina la Grande sobre cómo pensaba defender sus fronteras: «¡extendiéndolas!». Así, de oriente a occidente, las puertas de Rusia serían la del corredor de Altái (de momento segura), la centro asiática, asegurada temporalmente tras la crisis de Kazajistán, que vimos, la costa occidental del mar Caspio, con Azerbaiyán (que está pendiente), la costa oriental del mar Negro, de ahí la importancia de asegurar Georgia, la de Crimea (reconquistada), la del corredor de Besarabia, la puerta más amplia a occidente, con Transnistria de freno, pero que se aseguraría con una Ucrania neutral o dominada, la del corredor polaco, la del báltico y la  de Arcángel o del mar Blanco. 

Esas puertas solo consiguió asegurarlas con la URSS, cuya disolución Putin considera la mayor catástrofe geopolítica del siglo veinte, y son la columna vertebral de la política exterior de los «siloviki» (o silovik), los hombres fuertes del Kremlin. Hoy, ese objetivo es inalcanzable y menos con el ejército ruso que hemos visto (un bien apertrechado ejército polaco lo liquida en dos semanas), salvo que la guerra se alargue y Ucrania se convierta en una laboratorio bélico para Rusia.

La amenaza existencial para Rusia viene de que una coalición (la OTAN) la invada por el Cáucaso vía Turquía (enemigo secular) y por Ucrania, mientras le cierran la salida al Báltico y al mar Blanco por Finlandia. Sería su muerte. Tendría entonces que usar armas nucleares en territorios con población rusa. Nadie se cree hoy dicha invasión, salvo los realistas (taimados o no) y los rusos, que recuerdan sus invasiones, las promesas a Libia, Iraq, etc. y que la historia da muchas vueltas, así que lo de que la OTAN solo es defensiva lo ven como otro unicornio azul.

El credo geopolítico

Es la doctrina por la que se rige la geopolítica de las grandes potencias y a la que dedicamos un resumen (enlace), destacando de nuevo Mackinder, como su máximo ideólogo y para quien hay una región pivote, que coincide con los territorios de Rusia, Bielorrusia, Irán, las repúblicas centro asiáticas, Mongolia y parte de China y, según dicho territorio se moviera, así se movía la geopolítica, de modo que quien la controle o inmovilice dominará el mundo. 

La razón de la potencia de esta región pivote, que los rusos han defendido con decenas de millones de muertos, se debe a su disponibilidad de recursos para aguantar una guerra y, en caso de invasión, la defensa sería parecida a la que le hacen hoy los ucranianos, que el oso se ha metido en un lago que creía lleno de salmones cuando son feroces pirañas con los aliados más poderosos de la Tierra. El peligro cierto ahora es que, ante una debacle militar, Rusia utilice armamento nuclear táctico; han dado señales al respecto, pero de nuevo, no les hacen caso.  

La política de contención, destrucción, control y/o sumisión de la región pivote la conocen, se ha venido haciendo desde la Guerra Fría (si no antes) y luego se añadieron revoluciones de colores, etc. Hoy destacan las sanciones y, cuando un senador estadounidense necesitaba votos, sancionaban a Rusia; incluso Trump presumía de haber puesto más sanciones que nadie. Las sanciones no evitan guerras, al contrario, como ocurrió con Japón antes de la SGM, pero dan mucho juego a los políticos; de hecho, hoy, son un obstáculo a la retirada rusa y a quien no se puede aislar totalmente.

Guerra y Paz

Putin podría haber dejado el problema a otro, pero prefirió hacer la guerra ahora que luego con Ucrania en la OTAN, total, las sanciones seguían creciendo y, tras la huida de Afganistán de un Biden con lagunas transitorias y un  Zelensky, que es el menos anti ruso de los políticos con poder en Ucrania pero no tenía más alternativa que seguir la línea dura (fracaso de Minsk II, etc.), se la jugó y ahora a Putin y a los rusos solo les queda correr o reventar, adaptándose a la derrota en el norte y la victoria en el sur y modernizando y aumentando sus capacidades militares a marchas forzadas, algo que conocen de siempre.

Luego hay otro factor añadido, la demografía (siguiente gráfica), con una natalidad tan mala como la nuestra pero con la gran diferencia de que, de Rusia, muchos se quieren ir y pocos «volver» (de ex URSS), mientras España tiene españoles fuera (que tanto molestan al progresismo), algunos de emigración reciente, en Hispanoamérica, que desean venir. Con menos población rusa a futuro para mantener su sistema económico y de defensa y para la compensación del islamismo (de nuevo Kazajistán, etc.), el tiempo jugaba en contra.

1 - The threats of Russia - Demography - Luis Riestra  www-macromatters-es.jpg

Por otro lado, cuando se cambia de orden generacional es muy difícil derrotar una país (caso URSS en SGM) y Ucrania y Rusia, con dos órdenes nuevos consolidados (globalismo vs. nacionalismo), la sangría se podría «eternizar».

¿Y el interés de España?

No entraremos, por su extensión, en el interés de España, pero una guerra larga en Ucrania no nos interesa por nuestra carencia casi absoluta de materias primas industriales (realismo), por no hablar de, aunque sí nos interesa el castigo a Rusia, que al sur (más realismo) hay otro tirano con tradición invasora, de momento en la zona gris, pero sobre todo y antes que nada, para parar las muertes y destrucción de esta guerra (idealismo moral) al que se sumarán las hambrunas subsaharianas y en otras áreas por el encarecimiento de los fertilizantes y otros insumos agrícolas. El panorama que se presenta es realmente desolador. 

Lamentablemente, parece que nadie quiere la paz y cuando hoy, como en 2014, propones ayudar a Ucrania pero buscar su neutralidad (como Kissinger, John Mearsheimer o incluso Alemania), se repiten las agresiones personales comentadas al principio, que quiero creer que ocurren porque desconocen el término. En todo caso, trabajemos por la paz y por el fin de este desastre humanitario intolerable. ¿O es que acaso lo que realmente se quiere es la guerra y que sigan matándose? Espero que no.Guerra en UcraniaRusiaUcraniaVladímir Putin

Fuente Voz Populis 28/4/2022

https://www.vozpopuli.com/opinion/la-geopolitica-de-rusia.html

Por Eduardo Vior

Rusia replica las sanciones occidentales, hundiendo la economía europea. EEUU y China son los grandes ganadores de la crisis, pero toda la economía mundial se está transformando.

Al decidir este miércoles 23 que el pago de las exportaciones de gas a los “países no amigos” sólo puede hacerse en rublos, Vladimir Putin devolvió a los países occidentales sus sanciones contra Rusia, peor, corregidas y aumentadas. No es casualidad que el dólar inmediatamente después haya caído un 8,3% frente al rublo, ya que los analistas temen que esta contramedida rusa deje a Occidente al borde de un gran colapso económico. El presidente ruso anunció este miércoles que su país cumpliría con los contratos de largo plazo para el envío de gas a Europa, pero que los pagos deberán efectuarse en rublos y acreditarse en bancos de su país. Como resultado de la medida, la UE se ve obligada a apuntalar la moneda rusa o a cortar por completo sus importaciones de allí.

Sin embargo, lo peor podría estar todavía por llegar, si se concreta la crisis de los precios de los alimentos que el presidente francés Macron teme para dentro de varios meses. Esto podría suceder perfectamente debido a que las exportaciones agrícolas de Rusia y Ucrania se ven afectadas por la guerra y las sanciones contra Moscú. Las medidas de castigo contra Rusia y su aliado bielorruso significan, además, que ninguna de las dos grandes productoras de fosfatos podrá suministrar fertilizantes a muchos de sus clientes, lo que aumentará aún más el precio de los alimentos básicos y posiblemente también reduzca la producción.

El aspecto más controvertido del nuevo régimen de sanciones dispuesto por los aliados occidentales es, sin duda, la congelación de las reservas de oro y divisas de Rusia en el extranjero, aproximadamente la mitad de sus tenencias totales. Los expertos y comentaristas occidentales esperan que las sanciones perjudiquen la economía rusa, siembren el descontento entre el pueblo y las élites rusas y causen la caída de Putin. Sin embargo, mucho más probable es que suceda lo contrario. Rusia lleva tiempo preparándose para este momento. Tras la primera oleada de sanciones occidentales, en 2014, Putin se embarcó en lo que los analistas han denominado una estrategia de «Fortaleza Rusia», aumentando las reservas internacionales del país y diversificándolas, reduciendo su exposición externa, impulsando su cooperación económica con China y aplicando estrategias de sustitución de importaciones en varios sectores, como el alimentario, el médico y el tecnológico.

Es cierto que el gobierno ruso y su Banco Central cometieron el error de dejar alrededor de la mitad de esas reservas estacionadas en bancos centrales extranjeros, facilitando su confiscación. De todos modos, Rusia sigue teniendo acceso a más de 300.000 millones de dólares en reservas en oro y divisas, más que suficientes para amortiguar cualquier caída a corto plazo de las exportaciones y para apuntalar el rublo durante un tiempo.

Además, el banco central ruso reaccionó a las sanciones deteniendo los flujos de capital fuera de Rusia y nacionalizando los ingresos en divisas de los principales exportadores, exigiendo a las empresas rusas que conviertan el 80% de sus ingresos en dólares y euros en rublos. También subió los tipos de interés al 20% en un esfuerzo por atraer el capital extranjero. Estas medidas pretenden reforzar el valor del rublo y proporcionar al país un adecuado flujo de divisas. Como resultado, aunque el rublo ha perdido un 40% de su valor desde el inicio del conflicto, por ahora la caída libre de su valor parece haberse detenido, registrando incluso un repunte en las dos últimas semanas. Por el momento, la cuenta financiera de Rusia está lejos de ser desastrosa.

No olvidemos que la principal fuente de reservas de divisas de Rusia -las exportaciones de petróleo y gas- ha sido excluida de las sanciones, porque la mayoría de los países europeos no puede prescindir de las importaciones de petróleo y gas (y otros productos básicos) de Rusia.

En resumen, Rusia no corre el riesgo, a corto plazo, de quedarse sin reservas y no poder pagar sus importaciones. Igualmente infundados son los rumores de un inminente impago. En los últimos años Moscú ha reducido sus obligaciones con el exterior: su deuda en moneda extranjera asciende hoy a sólo unos 40.000 millones de dólares, una cantidad ínfima comparada con el tamaño de sus exportaciones anuales, que superan los 200.000 millones de dólares en petróleo y gas. Como en el caso de las exportaciones de petróleo de Rusia, perjudicar a Rusia significa inevitablemente perjudicar a sus clientes occidentales. Todo esto ayuda a explicar por qué incluso los analistas financieros occidentales, como Goldman Sachs y JP Morgan, pronostican una contracción interanual de la economía rusa de alrededor del 7%, mala, pero no catastrófica.

En la cumbre europea del 24 y 25 de marzo se enfrentan los intereses de quienes medran con la importacin de gas estadounidense y quienes necesitan energa barata para no caer en la estanflacin
En la cumbre europea del 24 y 25 de marzo se enfrentan los intereses de quienes medran con la importación de gas estadounidense y quienes necesitan energía barata para no caer en la estanflación.

Entre tanto, este 24 y 25 de marzo se reúnen los jefes de Estado y de gobierno de los 27 países miembros de la Unión Europea para acordar los precios de la energía en el bloque. Sin embargo, los intereses de las grandes distribuidoras de gas y electricidad seguramente impedirán que se llegue a una decisión. En la Unión Europea rige un axioma absurdo: el precio final de la electricidad se determina por el precio internacional de la más cara de las fuentes existentes (hidráulica, nuclear, eólica, solar, carbón o gas). Y cómo el precio del gas está disparado por las sanciones contra Rusia (a pesar de que el gas de ese país sigue fluyendo hacia Europa), todas las otras energías más baratas se cotizan a ese precio. Por lo tanto, el precio de la electricidad también se ha disparado, multiplicando los beneficios del lobby energético.

Nuevamente, en este debate los países de Europa Central y Occidental, sede de las mayores empresas energéticas, defienden las ganancias extraordinarios de sus firmas. Por el contrario, los estados del sur y del este claman por un precio promedio de los costos de las distintas formas de producción. Lamentablemente, todo indica que la cumbre terminará con grandes declaraciones, pero sin alivio alguno para los estados y consumidores.

Ya la amenaza de implementar las sanciones contra las importaciones de gas y petróleo rusos ha multiplicado su precio y está provocando un cataclismo social con epicentro en España, pero que puede extenderse por toda la Unión. Sin embargo, a pesar de la inminencia de la catástrofe, lo más probable es que la Comisión Europea vuelva a lavarse las manos y no decida nada. Europa seguirá, entonces, galopando hacia el colapso económico y el alzamiento social.

El Yuan contina fortalecindose
El Yuan continúa fortaleciéndose.

Como contrapartida de la guerra, la crisis y las sanciones llama la atención que en el último año el yuan se haya fortalecido frente al dólar, especialmente desde septiembre y que, aunque la cotización del dólar en la cesta de divisas internacionales que sirve como índice del valor de las principales monedas haya pasado en los dos últimos meses de 91 a 98, sin embargo, el yuan se haya apreciado de 6,50 a 6,37 respecto al dólar y, en definitiva, frente a todas las divisas. Esto se debe, entre otras razones, a la reciente flexibilidad de la política monetaria de China, al tiempo que sigue teniendo tipos reales positivos de alrededor de 2,1 puntos porcentuales.

La política fiscal proactiva del gigante asiático, el cuidado del Banco Popular de China (PBoC, por su nombre en inglés) de no importar inflación del exterior y, sobre todo, la enorme afluencia de capitales a la RPCh, considerada ahora como un refugio estable y seguro, contribuyen a un continuado crecimiento de dicha economía. Ya desde hace años el enorme ritmo de inversión, tanto pública como privada, que en 2021 ascendió al 47% del PBI, incrementó enormemente la productividad total de los factores, provocando una reflación salarial y un gran aumento de la productividad que resultó en precios de producción más bajos que en Occidente.

En la mayoría de los países el auge de los precios de las materias primas provocado principalmente por la inyección de liquidez durante la pandemia por parte de la Fed y el BCE (8 billones de dólares de la Fed) elevó los costos de producción y, por consiguiente, la inflación de los precios al consumidor. El conflicto ucraniano hizo el resto.

En cambio, China aprovechó que durante la pandemia los precios de las materias primas se desplomaron, almacenó una enorme cantidad y variedad de las mismas y, como tiene centrales de compra, pudo resistir sin problemas el golpe posterior. Esto ha provocado un enorme diferencial inflacionario con Occidente a nivel de producción y del índice de precios (éste en febrero aumentó el 0,9%): el índice de precios al productor chino en febrero subió un 8%, en enero en la eurozona un 25%. Esto hace que, a pesar de la fortaleza del yuan, la economía china aumente su competitividad. Además, China acaparó un enorme stock de materias primas y productos semiacabados que, a su vez, supone una ventaja no sólo para los chinos, sino para los propios rusos (este país posee una enorme cantidad de materias primas).

Por lo tanto, la estabilidad monetaria, la estabilidad de los precios y la política fiscal china llevan a los agentes económicos de todo el mundo a canalizar parte de sus ahorros hacia los mercados de ese país, lo que refuerza aún más el yuan. A nivel financiero China se ha convertido en un país refugio, como Singapur o Suiza. Tiene reservas de divisas, mucho oro, créditos internacionales y ahora está fortaleciendo el yuan y la atracción de capitales. La bolsa, que estaba en mínimos el año pasado, ahora es atractiva.

No sólo como resultado de la guerra en Ucrania y de las sanciones occidentales contra Rusia la economía mundial está cambiando aceleradamente y, sobre todo, transformando radicalmente su geografía. Lo confirma la carta que este 24 de marzo el presidente del directorio de BlackRock, Larry Fink, dirigió a sus accionistas. La invasión rusa de Ucrania, dice, reconfigurará la economía mundial e impulsará aún más la inflación al provocar la retirada de las empresas de sus cadenas de suministro globales. «La invasión rusa de Ucrania ha puesto fin a la globalización que hemos experimentado durante las últimas tres décadas», escribió el CEO del fondo de inversión que administra 10 mil millones de dólares.

«La invasión rusa de Ucrania ha puesto fin a la globalización que hemos experimentado durante las últimas tres décadas»Larry Fink de BlackRock

«Una reorientación a gran escala de las cadenas de suministro será inherentemente inflacionaria», escribió Fink. En la carta no se menciona ningún país concreto que se vea perjudicado por los cambios, pero el presidente escribió que «México, Brasil, Estados Unidos o los centros de fabricación del sudeste asiático podrían beneficiarse». Aunque el resultado inmediato ha sido el aislamiento total de Rusia de los mercados de capitales, Fink predijo que «las empresas y los gobiernos también analizarán de forma más amplia sus dependencias de otras naciones». Esto puede llevar a las empresas a deslocalizar más sus operaciones, lo que provocará una retirada más rápida de algunos países».

En un principio, la búsqueda de alternativas al petróleo y al gas natural rusos «inevitablemente ralentizará el progreso del mundo hacia las [emisiones] netas cero a corto plazo», escribió. Sin embargo, «a largo plazo, creo que los últimos acontecimientos acelerarán el cambio hacia fuentes de energía más ecológicas», porque el aumento de los precios de los combustibles fósiles hará que una gama más amplia de energías renovables sea financieramente competitiva, sostuvo.

No obstante, Fink rechaza la alternativa de abandonar inmediatamente las energías fósiles: «BlackRock mantiene su compromiso de ayudar a los clientes a navegar por la transición energética. Esto incluye seguir trabajando con las empresas de hidrocarburos», prometió. «Para garantizar la continuidad de los precios asequibles de la energía durante la transición, los combustibles fósiles como el gas natural serán importantes».

En uno de sus primeros comentarios sobre las criptodivisas, Fink llamó la atención sobre el «impacto potencial de la guerra de Ucrania en la aceleración de las monedas digitales». Un sistema global de pagos digitales, cuidadosamente diseñado, afirmó, puede mejorar la liquidación de las transacciones internacionales al tiempo que reduce el riesgo de blanqueo de dinero y corrupción.»

Cambia el mundo y cambia su economía.

Delante de nuestros ojos estamos viendo el hundimiento de Europa, la reorientación de Rusia hacia Eurasia, el autoencerramiento de Estados Unidos en su área de dominio y a China ocupando todos los espacios que sus competidores dejan vacantes. Cambian los centros, pero también las periferias: a la búsqueda de petróleo y gas los europeos van a intensificar su preocupación por Oriente Medio y el norte de África. En procura de minerales y metales que Rusia y Ucrania dejan de proveer, EE.UU. va a incrementar su presencia en América del Sur y África Occidental. Muchos importadores de alimentos en el norte van a echar mano de las producciones de Argentina y Brasil. Nuevos circuitos comerciales y nuevas dependencias financieras van a surgir en pocos meses. Cambian las economías y cambian las sociedades. Si no cambian las mentalidades, las políticas y los dirigentes, el vendaval del cambio se llevará todo.

FUENTE: https://www.telam.com.ar/notas/202203/587414-rusia-sanciones-europa-eeuu-china.html

En su intervención ante el Congreso de EEUU, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, realizó una serie de pedidos a los políticos norteamericanos, tales como una zona de exclusión aérea en Ucrania, entre otros. En este sentido, el director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, sentenció que Zelenski es un personaje intrascendente.

Puesta en escena del actor Zelenski

Por no pedir, que no sea. En su stand-up ante el Congreso de EEUU, Zelenski sacó la lista de la compra y empezó a pedir: zona de exclusión aérea en Ucrania, o en su defecto, la provisión de sistemas antiaéreos S-300, y también pidió crear una suerte de nueva alianza militar, de la que su país forme parte.Al respecto, Zelenski señaló que las instituciones de seguridad existentes no funcionan en la actualidad, por lo que propuso crear nuevas herramientas que reaccionen rápidamente a los nuevos desafíos. Con lo de ‘instituciones de seguridad existentes, no quedó claro si se refería a la OTAN, a la que en su momento el presidente de Francia, Emmanuel Macron, le diagnosticó muerte cerebral, y de la que el expresidente de EEUU Donald Trump, la sentenció obsoleta.Es raro que Zelenski pida la creación de una nueva instancia militar supranacional, cuando por otro lado, se confiesa consciente de que su país no ingresará a la OTAN para mantener un estatus neutral, tal como lo pide Rusia en uno de sus puntos de las negociaciones que mantienen ambas partes.

La ‘importancia’ de Zelenski

Pereyra Mele incide en que «las declaraciones que haga el señor Zelenski, sinceramente ya carecen de todo tipo de lógica, y que, por supuesto no hay que tomarlas literalmente, sino que es muy posible que sea la repetición de algún tipo de libreto el cual se le ha acercado para que diga».En este sentido, el analista observa que «en la práctica hemos podido observar que Zelenski no tiene el control absoluto de nada. Zelenski está prácticamente abandonado por todos los supuestos aliados que en su momento le dijeron ‘vayan y peleen que nosotros vamos’: el ‘nosotros vamos’ nunca llegó. Es más, le han dicho que no van a ir. Entonces me parece que es una puesta en escena de algo que realmente está fuera de toda lógica y de toda forma de razonamiento».»Evidentemente que no se debe, ni siquiera perder el tiempo en analizar estas cosas, porque sinceramente [Zelenski] es un personaje secundario, y que además no tiene ningún tipo de importancia en este gigantesco conflicto que ocupa a las súper potencias. Venir a proponer nuevos organismos fuera de los que ya están, venir a proponer nuevas fórmulas de cómo se deben enfrentar los peligros… ¿Quiénes van a ser los que van a hacer el listado de países peligrosos y países no peligrosos?», reflexiona el experto.Pereyra Mele incide en que «estamos viviendo un cambio histórico en la humanidad, donde las estructuras de la Segunda Guerra Mundial, empezando por las Naciones Unidas, y siguiendo por organismos financieros como el Fondo Monetario Internacional, están totalmente en tela de juicio, están que tienen que ser reformados o refundarse, etc., y no podemos estar discutiendo supuestas hipótesis que nos plantea este personaje de segundo nivel, intrascendente, y que no tiene siquiera el control absoluto de su región».

«Zelenski tendrá que asumir el rol de derrotado. Esa es la verdad de la situación. Ponerse a discriminar si Zelenski tiene razón, ya a esta altura no tiene ningún sentido esa discusión», sentencia el experto.

«Creo que el Congreso de EEUU, sinceramente, si vamos a hablar en potestad de lo que tenían, ya no es ni la sombra de lo que era: no ejerce prácticamente ningún tipo de influencia directa sobre el presidente o los altos mandos del Ejército norteamericano, por lo tanto, creo que las palabras que se digan en el Congreso [de EEUU], son palabras lanzadas al viento», concluye el analista.

El Dr. Francisco Javier Martinez, (Madrid, España) dictó el día sábado 19/3/2022 invitado por el Director de Dossier Geopolitico Lic. Carlos Pereyra Mele, la conferencia: CONSECUENCIAS ECONÓMICAS SOCIALES DE LA GUERRA DE UCRANIA, donde profundizó las graves consecuencias económicas de la misma en especial para el sistema económico europeo y el llamado mundo occidental. El experto describió un grave panorama se acerca rápidamente por este conflicto que causara una inflexión histórica…El Dr.  Martinez es Analista Internacional, Diplomado por la Academia de Derecho de la Haya Países Bajos recibido en Derecho Comunitario en Estrasburgo Francia y experto en Economía Internacional.

El disertante  brindó amplias respuestas a una serie de consultas realizados por los participantes para aclarar distintos puntos tratados

Dossier Geopolitico agradece a la Sta. Natalia Arias las tareas técnicas que realizo para el control de ingresos a la sala de Zoom y luego la grabación e instalación de la Conferencia al Canal de YouTube de Dossier Geopolitico

Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, nos presenta esta semana en el Club de La Pluma, una columna de repudio absoluto a toda la infraestructura mediática de Occidente puesta en marcha con el conflicto en Europa del este, mientras denuncia una coordinación y una coincidencia absoluta entre los partidos neoconservadores y liberales europeos con los progresistas de izquierda, que van a la saga de las decisiones de EEUU, utilizando a Europa para desestabilizar a Rusia.

Y nos manifiesta su rechazo a los grandes medios de comunicación masivos de Occidente, que se han transformado en un gigantesco aparato publicitario y propagandístico -que NO informativo- y en un arma de disciplinar a las poblaciones y de encolumnar a una mal llamada “opinión pública”, a través de toda una serie de falsedades, mentiras, montajes, imágenes amañadas, etc. Llegando a sancionar  y eliminar a científicos, personajes públicos, artistas, deportistas y hasta la estupidez de quitar de los menús a la ensalada rusa. Mientras se niegan -con su influencia- a  frenar la guerra, buscando con su manipulación a que siga el conflicto. Un boicot absoluto a las negociaciones mientras no realizan un solo acto convocando a la paz, ni aceptan a ningún intermediario en las negociaciones y SI tratan por todas las maneras, de que esto se demonice, se alargue y que todo vaya a peor.

También nos señala la disciplina, la subordinación y la verticalidad de esa prensa, tanto de derechas como de izquierdas, al sostener la versión única de que es una agresión rusa por fuera del derecho internacional. Cuando justamente ha ocultado durante estos últimos 7 días los bombardeos de Arabia Saudita sobre El Yemen. Una guerra silenciada desde hace 10 años, con 300.000 muertos, muchos por hambre y consentidos por Occidente. Y también que, en la misma semana, no ha publicado nada de los bombardeos israelíes sobre Damasco o los sufridos por Somalia de parte de la aviación de EEUU. Todo ello silenciado por los mismos medios que no cejan en señalar a Moscú como único culpable de las pérdidas de vidas en Ucrania.

Y mientras nuestro director asume que por decir lo que dice, será acusado de “pro ruso y pro chino”, nos recuerda, como tantas veces lo ha señalado en esta columna, que este conflicto no comenzó hace unos días sino hace 8 años, con un golpe de estado en Ucrania y con una agresión nazi fascista, criminal, subversiva y terrorista del gobierno de Kiev sobre las regiones autónomas del Donbás. Y que allí se sigue asesinando a mansalva a la población civil ruso parlante y destruyendo la infraestructura de esa región. Mientras la prensa occidental, o sea, la prensa anglosajona, transmite tales crímenes como si fuesen actos realizados por Rusia.

Entre tanto, Carlos analiza a conciencia todo el escenario mundial con argumentos y datos sólidos, y afirma que esta guerra es apenas parte de otra guerra mucho mayor, originada en la desesperación de EEUU y sus aliados por tratar de frenar el inevitable avance de Rusia y China como potencias emergentes. Lo que ya ha  dado paso a un nuevo orden multipolar que resume un cambio histórico y tectónico para la humanidad. Mientras que “El Consenso de Washington de los Noventa” ya ha muerto y que aquel Occidente que era amo y señor de la tierra, es cosa del pasado.

También nuestro director desgrana en profundidad el papel actual de Europa, que ha perdido a una estadista como Merkel y que “se está pegando un tiro en los pies”, ya que sufrirá las consecuencias económicas del conflicto por el incremento de los valores energéticos y por el daño interior que le traerán las sanciones a Rusia. Pero también porque no podrá hacer frente a los grandes y profundos cambios geopolíticos globales.

Eduardo Bonugli (Madrid, 06/03/22)

Ciudadanos de la Republica Popular del Donetsk (RPD) Festejan el reconocimiento de su independencia de Ucrania
Civiles huyen de los ataques de las tropas Ucranianas en las Republicas del Donetsk y Lugansk

Ante la ausencia de la ONU, Rusia violó la soberanía de Ucrania para impedir la “guerra preventiva” que los neoconservadores planeaban y así poder refundar el orden mundial.

Autorizado por su autor para ser publicado por Dossier Geopolitico POR EDUARDO J. VIOR 05-03-22 – TELAM

Al invadir Ucrania el 24 de marzo pasado, Rusia no sólo mandó tropas a las repúblicas secesionistas de Lugansk y Donetsk cuyas independencias había reconocido tres días antes, sino que atacó a su vecino en todos los frentes. Indudablemente, con este acto el gobierno de Vladimir Putin trasgredió el Derecho Internacional, pero los acontecimientos desde febrero de 2014, la falta de voluntad de negociación por parte de las potencias occidentales, la amenaza de los laboratorios de guerra bacteriológica en suelo ucraniano y el anuncio de Volodymir Zelensky de que desarrollaría armas nucleares no dejaron al presidente ruso otra alternativa. Ucrania es el más reciente campo de prueba de la estrategia mundial de los neoconservadores norteamericanos. Los sectores más radicales de la derecha estadounidense amenazan la existencia misma de Rusia y el sistema internacional vigente es incapaz de mantener la paz. Por ello es que Vladimir Putin se ha atrevido a una jugada tan arriesgada. La suerte está echada y la frontera entre los mundos está trazada. Ahora es imperioso ponerle orden.

Las delegaciones de Ucrania izq y Rusia der se saludan al iniciar su segunda reunin en Brest el 3 de marzo pasado
Las delegaciones de Ucrania (izq.) y Rusia (der.) se saludan al iniciar su segunda reunión en Brest el 3 de marzo pasado.

En la madrugada del 24 de febrero fuerzas rusas entraron en Ucrania. Al anunciar lo que llamó ‎una “«operación especial”, Vladimir Putin declaró ‎que era la primera respuesta de su país a “quienes aspiran a la dominación mundial” y pretenden extender la OTAN hasta las puertas de Rusia. ‎En esa larga alocución el presidente recordó cómo las sucesivas violaciones del Derecho Internacional por parte de la OTAN desde el bombardeo de Yugoslavia (1999) hasta las invasiones a Irak (2003), Libia y Siria (ambas 2011). Como conclusión de su relato anunció el envío de tropas rusas a Ucrania, para “desmilitarizar, desnazificar, desatomizar y neutralizar” el país. ¿De qué habla el presidente Putin? ¿Contra quién está luchando? ¿Por qué se mantiene sorda ‎y muda la prensa atlantista?‎

Desde 1981 un pequeño grupo de intelectuales neoconservadores se fue encaramando en la conducción de la política exterior y la estrategia norteamericanas, pasando sin complejos de un partido a otro según quiñen tuviera el gobierno. Este equipo, unido por múltiples lazos (políticos, personales y de negocios), atravesó todos los gobiernos desde Ronald Reagan (1981-89) hasta Barack Obama (2009-17) en posiciones cada vez más altas. A partir del famoso memorando que Paul Wolfowitz (entonces subsecretario de Defensa) elevó en 1992, en el que proponía olvidarse de los acuerdos de 1990-91 y que EE.UU. asumiera en soledad el liderazgo mundial, los neoconservadores impulsaron la expansión de la OTAN hacia el este de Europa, saludaron los autoatentados del 11-9-01 como inicio del “Gran Siglo Americano”, sostuvieron el ataque contra Afganistán y desde 2003 pergeñaron todas las guerras que inició EE.UU.

En 2014 fueron los neoconservadores quienes organizaron el “cambio de régimen” en Ucrania. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos, viajó a Kiev para ‎respaldar a los neonazis de Pravy Sektor (Sector Derecho) y supervisar al comando israelí “Delta”. Fue en aquel momento cuando se interceptó y difundió una conversación telefónica en la que la subsecretaria ordenaba al embajador de Estados Unidos “‎cagarse en la Unión Europea” (Fuck the EU!).

También en aquella época, Jake Sullivan (entonces Consejero de Seguridad Nacional del entonces vicepresidente Joe Biden) y Antony Blinken–(en la época asesor adjunto de Seguridad Nacional) metieron a Hunter Biden (el hijo mayor de Joe Biden) en el consejo de ‎administración de Burisma Holdings, una de las principales compañías de explotación del gas ‎natural ucraniano. Este hijo de Joe Biden es literalmente un drogadicto que serviría de pantalla ‎para cubrir una monumental estafa a costa del pueblo ucraniano. Hunter Biden designó después a varios amigos (tan drogadictos como él), para ‎utilizarlos como “representantes” de varias empresas y saquear el gas ucraniano. A ellos ‎se refirió recientemente el presidente ruso Vladimir Putin, cuando mencionó la “banda de drogadictos” que gobierna Ucrania. ‎

Jake Sullivan y Antony Blinken también se apoyaron en el mafioso Íhor Kolomoiski, el tercer ‎personaje más rico de Ucrania. Kolomoiski es un empresario y político ucraniano-israelí-chipriota. Según la revista Forbes, hasta 2020 ocupaba el octavo lugar en el ranking de los más ricos del país. Es el fundador de PrivatBank y propietario del FCDnipró. Algunos de sus campos de actividad son las ferroaleaciones, las finanzas, los productos petrolíferos y los medios de comunicación. Controla el canal de televisión 1+1.
Ya durante 2014 Kolomosiki se destacó por sus altisonantes declaraciones contra el separatismo de las regiones de mayoría rusohablante. Según varias denuncias, entonces gastó fortunas, para contener el separatismo. Se creé que puso más de 10 millones de dólares en la creación del batallón Dnipró. Financió asimismo los batallones de voluntarios Azov, Donbás, Dnepr 1 y Dnepr 2 y apoyó públicamente al batallón Aidar.

Aun siendo judío, Igor Kolomoiski financia a ‎Pravy Sektor (Sector Derecho), una organización neonazi que ‎participó en los hechos de violencia en la Plaza Maidan durante el golpe de 2014. En tanto adherente al “sionismo revisionista” que lideraba Benyamin Netanyahu, Kolomoiski utilizó su influencia para asumir el control de la comunidad judía ‎europea, hasta que la mayoría de las comunidades lo expulsó. De todos modos, el magnate logró que el cabecilla de Pravy Sektor, Dimitro Yarosh, ‎fuera nombrado secretario adjunto del Consejo Nacional de Seguridad y de Defensa d‎el nuevo régimen y él mismo se hizo nombrar gobernador del oblast (provincia) de Dniepropetrovsk. Ambos duraron poco en sus cargos, pero mantuvieron su poder.

Rusia no reconoció a las repúblicas de Donetsk y Lugansk, que ya en 2014 proclamaron su independencia, para mantener abierta la vía diplomática. Insistió repetidamente en que Ucrania cumpliera el acuerdo de Minsk de 2015 retirando a sus tropas de la línea demarcación, cesando el hostigamiento permanente contra la población civil del Donbas (entre marzo de 2014 y el 24 de febrero pasado murieron allí más de 14.000 civiles), disolviendo los batallones neonazis e intercambiando los prisioneros, pero nunca tuvo éxito.

Durante el gobierno de Donald Trump (2017-21) se mantuvo el statu quo, pero no se agravó. Por el contrario, desde febrero de 2021 una misión militar británica comenzó a entrenar al ejército ucraniano y a los milicianos neonazis en el este del país.
Desde que Joe Biden es presidente los ‎neconservadores controlan todas las palancas del sistema. “Jake” Sullivan es consejero de ‎Seguridad Nacional y Antony Blinken, secretario de Estado, con Victoria Nuland como ‎subsecretaria de Asuntos Políticos. Ésta última viajó a Moscú ‎en octubre de 2021, donde amenazó con aplastar la economía de Rusia, si ese país no se somete. Fue tamaño despropósito (anti)diplomático el que desató la actual crisis.‎

En 2019 Volodimir Zelenski, hijo de judíos asquenazis y comediante de televisión, fue electo en segunda vuelta presidente de Ucrania con el 70% de los votos. Este joven cómico tuvo en 2015 en el canal 1+1 (de propiedad de Kolomoiski) una exitosa serie titulada “El siervo del pueblo”, en la que su protagonista, un simple hombre venido desde afuera de la política, asesina a todos los miembros de la Rada Supema (parlamento), para vengar su desprecio y arrogancia. Esa serie le valió una gran popularidad que permitió a su protector postularlo como candidato en la elección de 2019, que ganó con el 70% de los votos. Pero Zelenski, en realidad, sólo pudo convertirse en presidente gracias al financiamiento de George Soros. Desde principios de 1990 la tristemente célebre fundación Open Society, creada originalmente en Ucrania por el multimillonario húngaro de origen judío con el objetivo de ayudar en la “transición a la democracia y a la economía de mercado”, se convirtió en una especie de gobierno paralelo que financia una serie de proyectos en diferentes áreas. Soros y Kolomoisky son amigos estrechos.

El 2 de noviembre de 2021 Victoria Nuland trajo de regreso a Dimitro Yarosh y lo impuso ‎al presidente ucraniano como consejero especial del jefe de las fuerzas armadas. ‎El líder derechista aporta desde entonces todo su respaldo al “Fuhrer ‎blanco”, el ahora coronel Andrei Biletsky, y al batallón Azov, la tropa de Biletsky. El batallón ‎Azov es una copia de la división SS Das Reich y desde el verano de 2021 está bajo las órdenes ‎de mercenarios estadounidenses de la antigua Blackwater.‎

Es bien conocido que Íhor Kolomoiski financia a los neonazis ucranianos y que todos son apoyados por los neocons norteamericanos. Sin embargo, estos lazos entre distintas facciones de la oligarquía ucraniana y la extrema derecha encaramada en Washington todavía no justifican el temor ruso que llevó a la invasión de Ucrania. Como lo explica un informe de la revista india GreatGameIndia, el gobierno ruso, además de protestar por el desarrollo de la OTAN en la región, acusa a EE.UU. de tener instalaciones de armas biológicas cerca de su frontera. Según un usuario de Twitter llamado @WarClandenstine, es posible que Rusia tenga como objetivo los Biolabs:

De acuerdo al tuit de FestusmcGilicu1 ubicacin de los ocho laboratorios norteamericano productores de armas bacteriolgicas que se encuentran en Ucrania
De acuerdo al tuit de @FestusmcGilicu1: ubicación de los ocho laboratorios norteamericano productores de armas bacteriológicas que se encuentran en Ucrania.

En otro tuit del mismo día quien firma como @FestusmcGilicu1, en respuesta al mensaje del presidente Joe Biden condenando la entrada de las tropas rusas en Ucrania, preguntaba “Creo que he descubierto por qué están tan interesados en Ucrania. ¿Qué es exactamente un error? [Que un] laboratorio de armas biológicas se encuentre en cualquier lugar cerca de allí, por no hablar de 8 de ellos.”

Posteo de WarClandestine en Twitter el pasado 243 en el que menciona la sospecha de que Rusia tenga tambin como objetivo a los laboratorios norteamericanos para la produccin de armas bacteriolgicas en Ucrania
Posteo de @WarClandestine en Twitter el pasado 24-3 en el que menciona la sospecha de que Rusia tenga también como objetivo a los laboratorios norteamericanos para la producción de armas bacteriológicas en Ucrania.

Según los documentos oficiales de Washington, el Programa de Reducción de la Amenaza Biológica del Departamento de Defensa de EE.UU. (BTRP) ha estado colaborando con países asociados para «contrarrestar la amenaza de brotes (deliberados, accidentales o naturales) de las enfermedades infecciosas más peligrosas del mundo”. De acuerdo al comunicado oficial, “el objetivo del programa en Ucrania es concentrar y salvaguardar los agentes patógenos y las toxinas de interés para la seguridad, así como ayudar al país a reconocer y notificar los brotes de agentes patógenos dañinos antes de que supongan un riesgo para la estabilidad o la seguridad». Estados Unidos no sólo ayudó a crear los laboratorios, sino que también financia iniciativas de investigación en Ucrania en las que colaboran científicos ucranianos y estadounidenses.

En múltiples ocasiones Rusia ha acusado a Estados Unidos y a Ucrania de producir armas biológicas. Mientras se discutía la incapacidad de la Organización Mundial de la Salud para determinar el origen del virus Covid-19 en 2021, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, declaró al periódico Kommersant que Moscú sospechaba que Washington estaba desarrollando armas biológicas cerca de sus fronteras.

Dijo que «se presta atención al hecho de que en el mundo cada vez más nuevos laboratorios biológicos bajo el control de los Estados Unidos están creciendo a pasos agigantados. Además, por una extraña coincidencia, principalmente en las fronteras de Rusia y China». Continuó diciendo que no está claro lo que ocurre en esos laboratorios. Y añadió «por cierto, hay que prestar atención al hecho de que en los alrededores de los mismos se registran brotes de enfermedades que no son típicas de estas regiones». Cuando se le preguntó si quería decir que en esos Biolabs los estadounidenses estaban trabajando en armas biológicas, respondió: «Tenemos buenas razones para creer que es así».

Hasta hace poco, la existencia y los detalles de estos laboratorios de armas biológicas eran de dominio público. La embajada de EE.UU. había revelado previamente la ubicación y los detalles de estos laboratorios en una serie de archivos PDF en línea. Sin embargo, el 26 de febrero de 2022 el sitio web oficial de la embajada cerró los enlaces. Todos los documentos asociados a estos laboratorios han sido retirados de Internet. Afortunadamente, estos archivos han sido guardados y todavía se puede acceder a ellos. ¿Qué trata de ocultar la embajada estadounidense?

A esta altura del conflicto puede concluirse que Rusia tiene la iniciativa en el campo militar y ya alcanzó uno de sus objetivos: desmilitarizar Ucrania. Sin embargo, Rusia insiste en no dar batalla en las ciudades y confía en rendiciones pactadas. Una confianza que se demostró dañina en Járkov.

Las sanciones económicas occidentales, aparte de ser parciales y de estar acompañadas por un discurso hipócrita (no fueron retirados del sistema Swift, por ejemplo, los bancos mediante los cuales los europeos pagan el gas ruso), a mediano plazo van a volver como un búmerang, ya que la combinación del sistema chino de intercambios bancarios con el ruso de mensajería financiera va a multiplicar el número de operaciones que se realicen fuera del área dólar y va a atraer a cada vez más países.
Hasta ahora el vencedor neto de la guerra es EE.UU., quien obligó a Alemania a renunciar al gasoducto Nord Stream 2 y a depender de las importaciones del mucho más caro GNL norteamericano. Esta dependencia va a incidir negativamente en la transición energética en la que la RFA estaba hasta hace poco a la vanguardia. Efectivamente, durante el tiempo que demande el pasaje de las energías fósiles a las renovables se triplicará el consumo de gas. Al tener que pagarlo dos o tres veces más caro, Alemania –y con ella toda Europa- perderá la ventaja que le daba su desarrollo tecnológico. Por otra parte, la economía europea quedará en gran parte desacoplada de la euroasiática.

Washington está ganando también la batalla mediática. Con brutal eficacia impuso en las redes sociales una censura nunca antes vista contra medios rusos o simpatizantes de Rusia, persigue con tono maccartista a periodistas y corresponsales e impone un discurso único denigratorio de los líderes de ese país. Moscú va a necesitar varios años para recuperar la confianza perdida entre el público occidental.

El gobierno ruso no es responsable por la guerra actual: Durante ocho años realizó todos los intentos posibles por entablar negociaciones, no tanto sobre Ucrania como sobre la situación general de inseguridad que la acción conjunta de oligarcas, mafiosos y neonazis implica y, más ampliamente, sobre una vuelta al status quo europeo anterior a 1997, cuando comenzó la expansión de la OTAN hacia el este. Amenazando con incorporar Ucrania a la alianza, impulsando una cadena de laboratorios que, probablemente, produzcan armas biotecnológicas, alentando el delirio de V. Zelensky de querer fabricar armas atómicas, acumulando tropas en la línea de demarcación y hostigando a la población civil del este para que emigre a Rusia, Occidente consiguió lo que quería: que Rusia inicie una guerra contra Ucrania y quede internacionalmente como agresora.

Durante estos ocho años todos los mecanismos del sistema internacional han ido fallando: la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) fue cooptada por EE.UU. e incumplió su misión de vigilancia del cese del fuego en la línea de demarcación en el este de Ucrania. La Organización Internacional para la Proscripción de las Armas Químicas y Bioquímicas (AIPAC) omitió controlar los laboratorios financiados por EE.UU. en Ucrania. La AIEA rechazó investigar las denuncias rusas sobre la utilización de material atómico ucraniano para fines no pacíficos. Y, finalmente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) brilló por su ausencia durante toda la crisis.

Desde el punto de vista político y estratégico la invasión rusa está justificada, pero se trató de una intervención militar en un país soberano, así que Rusia violó el Derecho Internacional vigente. Si todos los argumentos de la realidad dicen una cosa y el orden jurídico dice lo contrario, obviamente, el que falla es el último de los nombrados. El orden mundial multipolar y pluralista en construcción requiere un sistema internacional de regulación de conflictos muy diferente al imperante.

Fuente https://www.telam.com.ar/notas/202203/585422-solo-la-derrota-del-unilateralismo-puede-salvar-la-paz.html 

por William S. Lind

Una Vision Norteamericana sobre el Conflicto en Europa Oriental – Publicada en http://www.traditionalright.com/author/wslind/

Al escribir estas líneas (viernes 25 de febrero), la campaña rusa en Ucrania parece un modelo de guerra de maniobra, una continuación directa de la campaña soviética contra los japoneses en Manchuria en 1945. Pero el año no es 1945, y los resultados pueden ser una victoria operativa pero una derrota estratégica para Rusia.

¿Por qué es ese un resultado probable? No por las sanciones económicas occidentales, para las que Rusia se ha preparado. La pregunta estratégica para la que sospecho que el Kremlin no tiene respuesta es, una vez que hayas tomado Ucrania, ¿qué haces con ella? Cualquier gobierno instalado en Kiev por Rusia no tendrá legitimidad. Los Estados Unidos acaba de enterarse en Afganistán de lo que sucede cuando las tropas extranjeras que respaldan a un gobierno así se van a casa. Si Rusia mantiene fuerzas sustanciales en Ucrania para reforzar su gobierno títere, esos soldados rusos serán objetivos para las fuerzas de resistencia ucranianas. ¿Cómo jugará un flujo constante, aunque de bajo nivel, de bajas rusas en el frente interno?

¿Cómo obtiene Rusia una victoria estratégica de todo esto? ¿Anexando Ucrania? Eso también se topa con el problema de la interminable guerra partidista ucraniana. Es difícil ver un final positivo para Rusia aquí.

No esperaba que el presidente Putin se arriesgara a invadir Ucrania. Es más que un riesgo, es una apuesta, tirar los dados de hierro de la guerra y esperar ganar. Como dice el viejo refrán, la esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.

¿Por qué lo hizo Putin? Mi conjetura, sólo un reconocimiento a bordo de un Zeppelin nos lo revela un poco, es que esperaba una solución diplomática. Pero la OTAN, encabezada por Washington, no le ofreció nada, desestimó las preocupaciones de seguridad de Rusia y enfatizó que Ucrania tenía todo el derecho de unirse a la OTAN.

¿Por qué el establishment de la política exterior estadounidense, también conocido como «Blob» (1), tomó una posición que casi obligó a Rusia a ir a la guerra? Tal vez, la respuesta sea solo la combinación habitual de arrogancia e incompetencia de «Blob». Pero, también, es posible que quisiera que Rusia entrara en lo que podría resultar una guerra estratégicamente imposible de ganar. Al igual que el resto del establishment estadounidense, odia a Rusia porque Rusia rechaza al marxismo cultural, al igual que la mayoría de los países del antiguo bloque soviético. Parece que saben un par de cosas sobre el marxismo y no están tan ansiosos por obtener otra dosis de él. Al observar los motivos de «Blob», recuerde que los EEUU no tienen intereses reales en juego en Ucrania. Nuestra participación es estratégicamente gratuita. La motivación ideológica, está en Washington, no en Moscú, puede ser al menos una explicación parcial del papel inútil que ha jugado por los Estados Unidos.

Del lado ruso, el presidente Putin comenzó con un movimiento brillante (solo el expresidente Trump, entre los líderes estadounidenses, reconoció su brillantez). Al reconocer la independencia de las dos provincias orientales de Ucrania, puso al gobierno ucraniano ante un dilema. Si aceptaba la pérdida de esas provincias, estaba acabado políticamente. Si Ucrania los invadiera, Rusia podría presentar su ataque a Ucrania como una respuesta defensiva. Rusia habría estado en una posición relativamente fuerte en el nivel moral de la guerra. Pero Putin se apresuró, con el resultado de que ahora Rusia es vista universalmente como el agresor. Hay momentos en que la inacción es una forma de acción, y Putin no entendió que ese era ese momento.

Quizás la pregunta más importante en este punto del conflicto es, ¿se expandirá para incluir a la OTAN? No espero que la OTAN cambie de posición e intervenga en Ucrania. Pero hay al menos dos escenarios que conducen a la participación de la OTAN en los combates. La primera es si, en respuesta a los movimientos rusos hacia el oeste de Ucrania, Polonia envía tropas para asegurar el territorio que fue, entre las guerras, polaco, incluida la importante ciudad de Lemberg (ahora Lviv). El otro es similar: si Rusia decide tomar Moldavia de paso, Rumanía, que también reclama Moldavia, podría intervenir. En ambos casos, las fuerzas armadas de los países de la OTAN habrían tomado la ofensiva, por lo que la OTAN no estaría obligada a acudir en su ayuda. Pero el estado de ánimo agresivo en Washington podría llevarlo a hacerlo, con resultados incalculables.

¿Qué significa esta guerra de Estado contra Estado para la teoría de la guerra de 4ta Generación, y viceversa? Aquellos que rechazan el concepto, dirán que prueba su caso de que la rivalidad entre las grandes potencias seguirá determinando los asuntos internacionales. Pero las rupturas entre generaciones de guerra no son limpias. Si lo fueran, las fuerzas armadas de los EE UU actuales seguirían tomando como modelo al ejército francés de segunda generación de la década de 1930, un modelo que fue derrotado en seis semanas en 1940 cuando fue atacado por la Wehrmacht de tercera generación. El cambio institucional lleva tiempo, a menudo demasiado tiempo para que las grandes potencias contemporáneas mantengan sus posiciones.

La teoría la Guerras de 4ta Generación plantea otro punto: si Rusia falla estratégicamente, puede haber un grave peligro de que el Estado ruso, no solo su gobierno actual, se desmorone. Esa era una posibilidad real durante los años de Yeltsin, y la razón por la que el presidente Putin es popular en Rusia es porque ha fortalecido el Estado. «The Blob» vería la desintegración de Rusia con deleite, al menos hasta que las implicaciones de una vasta región sin Estado con armas nucleares golpeen su hogar, posiblemente con una nube de forma de hongo o de dos.

Como alguien que reconoce la importancia de Rusia en la defensa de la Cristiandad, manteniendo como lo hace todo su flanco derecho desde el Mar Negro hasta Vladivostok, no estoy feliz o con el potencial que tiene la guerra en Ucrania para deslegitimar una derrota estratégica rusa. Pero Rusia parece haber caído en la misma trampa en la que saltó Japón en la década de 1930, la trampa de actuar fuera de tiempo. Japón se vio a sí mismo simplemente haciendo lo que las potencias europeas hicieron antes de la Primera Guerra Mundial, invadiendo otros países y sometiéndolos a su imperio. Pero el mundo de la posguerra era un lugar diferente, y lo que era legítimo en 1880 no lo era en 1937. El objetivo aparente del presidente Putin, restaurar el Imperio Ruso, habría sido aceptable en el siglo XIX, tal vez en la mayor parte del siglo XX. Pero hoy no lo es, a menos que se logre pacíficamente. Oremos para que las consecuencias de que Rusia actúe fuera de tiempo no nos engullan a todos.

Traducción y nota: Carlos Pissolito

Nota:

(1) Blob es palabra inglesa que designa a una mancha pegajosa y sucia, se lo usa como un término despectivo.

Autorizada su publicacion por el Cnel (r) Carlos Pissolito Fuente: https://espacioestrategico.blogspot.com/2022/02/putin-tira-los-dados-de-hierro.html

La geopolítica mundial entró en lo que yo llamaría la “posguerra fría tardía”. 

En otras palabras, hemos entrado en una nueva etapa donde la supremacía estadounidense es superada por la nueva realidad del país: su declive geopolítico.

Por por Carlos Pennaforte socio estrategico de Dossier Geopolitico para LeMondeDiplomatique Brasil

https://diplomatique.org.br/a-parceria-estrategica-entre-moscou-e-beijing-2/

La reunión entre Vladimir Putin y Xi Jinping en febrero de 2022 debe considerarse histórica desde un punto de vista geopolítico y estratégico. Marca el “fin de la Posguerra Fría”, que comenzó en 1989 con la desintegración del llamado bloque socialista y, en diciembre de 1991, con la extinción de la Unión Soviética. Durante la década de 1990, el mundo fue asolado por lo que sería el “fin de la historia” y por la supremacía del liberalismo occidental, por la globalización y consecuentemente por las crisis económicas globales. Y en pleno siglo XXI con la crisis económica de 2008.

La geopolítica mundial entró en lo que yo llamaría la “posguerra fría tardía”. En otras palabras, hemos entrado en una nueva etapa donde la supremacía estadounidense es superada por la nueva realidad del país: su declive geopolítico. Immanuel Wallerstein y Giovanni Arrighi lo señalaron hace más de una década. Y la realidad se está confirmando. El mundo ya no acepta que una nación establezca la agenda mundial. Tanto geopolítica como económicamente.

Para los analistas liberales lo que importa es exclusivamente la economía. La geopolítica misma es despreciada por su visión a corto plazo y se basa en la idea de que el capitalismo occidental sigue siendo el ganador del choque entre socialismo y capitalismo . Sin embargo, el temor a una Rusia fuerte a nivel nacional y bajo un liderazgo fuerte genera preocupación en Washington. En las últimas décadas, Rusia se ha recuperado desde el punto de vista económico, social y militar, emergiendo nuevamente (como en los tiempos de la URSS) como una gran potencia.

El retraso en la “transición al capitalismo liberal-occidental” tanto de rusos como de chinos preocupa a los estadounidenses: hasta ahora no ha habido “revoluciones de terciopelo”. Los países antisistémicos como Rusia y China , que tienen proyectos nacionales propios, son el verdadero problema detrás de la retórica beligerante de Washington, tanto de demócratas como de republicanos, contra Beijing y Moscú.

A pesar del fin de la URSS, los ideólogos de Washington no han abandonado el paradigma del choque entre capitalismo y socialismo y, en especial, Rusia como el mayor obstáculo geopolítico y estratégico de EE.UU. en Europa. Si la alianza militar socialista (Pacto de Varsovia) se desmanteló de inmediato, no ocurre lo mismo con la OTAN desde la década de 1990. En sentido contrario, la OTAN se mantuvo intacta y aumentó su influencia hacia Europa del Este. Letonia, Estonia, Lituania y Hungría, por ejemplo, se convirtieron en miembros de la alianza militar occidental sin razón aparente que creara la necesidad de unirse a ella.

camaradería
Xi Jinping y Vladimir Putin (Crédito: Alexei Druzhinin/Kremlin)

Moscú desde 1991 nunca ha practicado una postura que pueda calificarse de ofensiva contra ningún país de Europa del Este o en términos globales. Su actuación siempre ha estado dentro de las normas y el derecho internacional, a diferencia de Washington. Por otro lado, los gobiernos estadounidenses buscan catalogar a Rusia como una amenaza para la “seguridad” europea o mundial, sin ningún ejemplo concreto.

La retórica de la “amenaza rusa” cobró protagonismo tras la reanudación de Crimea en 2014 y la acción exterior en crear una “revolución de terciopelo” que allanaría el camino para lo que estamos viendo hoy: la inclusión de Ucrania en la OTAN sin motivo alguno. y poner la seguridad de Rusia en una situación delicada. Mirando el tablero geopolítico, Rusia recuperó la península de Crimea (con población mayoritariamente rusa) que fue suya hasta 1956, cuando fue cedida a la entonces Ucrania soviética. Una salida importante para evitar la “primera ola” de intentos de llegada a las fronteras rusas.

La «segunda ola» de la «cabeza de puente» de la OTAN en Ucrania «hacia» Rusia se ha estado desarrollando desde finales de 2021 y ha sido abordada enérgicamente por el Kremlin. En occidente, la guerra informativa liderada por los medios proestadounidenses es intensa. Rusia todavía es vista como la URSS de la era de la Guerra Fría: amenaza al “mundo libre” y ahora a la democracia ucraniana. La transmisión de Washington de la inminente pero no ocurrida “invasión rusa” es un tema recurrente en los medios occidentales.

Lo que está en juego es exclusivamente el derecho de una nación a garantizar las condiciones mínimas de seguridad territorial para su población. ¿No es así como los estadounidenses señalaron la crisis de los misiles cubanos de 1961? Esta es la cuestión de Ucrania en la OTAN. De hecho, queda una pregunta: ¿cuál es el significado de su existencia en la OTAN en el siglo XXI?

Charles Pennaforte tiene un doctorado en Relaciones Internacionales. Profesor de la carrera de Relaciones Internacionales y del Programa de Posgrado en Historia de la Universidad Federal de Pelotas. Coordinador del Laboratorio de Geopolítica, Relaciones Internacionales y Movimientos Antisistémicos (LabGRIMA) y del Grupo de Investigación CNPq Geopolítica y Mercosur (GeoMercosur).

VERSION PORTUGUESA:

A geopolítica mundial entrou no que eu chamaria de “Pós-Guerra Fria Tardia”. Ou seja, entramos em uma nova etapa onde a supremacia estadunidense é superada pela nova realidade do país: o seu declínio geopolítico

O encontro entre Vladimir Putin e Xi Jinping em fevereiro de 2022 deve ser visto como histórico sob o ponto de vista geopolítico e estratégico. Marca o “fim do Pós-Guerra Fria” iniciado em 1989 com a desagregação do então chamado bloco socialista e, em dezembro de 1991, com a extinção da União Soviética. Durante a década de 1990 o mundo foi assolado pelo que seria o “fim da história” e pela supremacia do liberalismo ocidental, pela globalização e consequentemente pelas crises econômicas globais. E no século XXI com crise econômica de 2008.

A geopolítica mundial entrou no que eu chamaria de “Pós-Guerra Fria Tardia”. Ou seja, entramos em uma nova etapa onde a supremacia estadunidense é superada pela nova realidade do país: o seu declínio geopolítico. Immanuel Wallerstein e Giovanni Arrighi já apontaram isso há mais de uma década.  E a realidade vem se confirmando. O mundo não aceita mais que uma nação determine a agenda mundial. Tanto geopolítica como economicamente.

Para os analistas liberais o que importa é exclusivamente a economia. A geopolítica em si é desprezada pela visão de curto alcance e baseada na ideia de que o capitalismo ocidental é, ainda, o vencedor do embate socialismo versus capitalismo.  Contudo, o medo de uma Rússia forte sob o ponto vista nacional e sob uma liderança forte causa preocupação em Washington. Nas últimas décadas a Rússia recuperou-se do ponto vista econômico, social e militar, voltando a despontar (como nos tempos da URRS) como uma grande potência.

A demora na “transição para o capitalismo liberal-ocidental” tanto de russos como de chineses é uma preocupação para os estadunidenses: não ocorreram “revoluções de veludo” até o presente momento.  Países antissistêmicos como a Rússia e a China que possuem projetos nacionais próprios são o verdadeiro problema por trás da retórica beligerante de Washington tanto de democratas como de republicanos contra Beijing e Moscou.

Apesar do fim da URSS, os ideólogos de Washington não abandonaram o paradigma do embate capitalismo versus socialismo e, principalmente, da Rússia como o maior obstáculo geopolítico e estratégico dos EUA na Europa. Se a aliança militar socialista (Pacto de Varsóvia) foi imediatamente desmantelada, o mesmo não ocorreu com a Otan desde a década de 1990. Na direção oposta, a Otan se manteve intacta e aumentou a sua influência em direção ao Leste Europeu. Letônia, Estônia, Lituânia e Hungria, por exemplo, passaram a ser membros da aliança militar ocidental sem nenhum motivo aparente que gerasse a necessidade de ingressar nela.

parceria
Xi Jinping e Vladimir Putin (Créditos: Alexei Druzhinin/Kremlin)

Moscou desde 1991 não nunca praticou uma postura que possa ser classificada como ofensiva contra qualquer país do Leste Europeu ou em termos globais. Sua atuação sempre esteve dentro das normas e do Direito Internacional, ao contrário de Washington.  Por outro lado, os governos estadunidenses procuram classificar a Rússia como uma ameaça à “segurança” europeia ou global, sem nenhum exemplo concreto.

A retórica da “ameaça russa” ganhou destaque após a retomada da Crimeia em 2014 e da atuação externa na criação de uma “revolução de veludo” que abriria caminho para o que estamos vendo hoje: a inclusão da Ucrânia na Otan sem nenhum motivo que justificasse e colocando a segurança da Rússia em uma situação delicada. Olhando o tabuleiro geopolítico, a Rússia recuperou a península da Crimeia (com população de maioria russa) que era sua até 1956, quando foi cedida a então Ucrânia soviética. Uma saída importante para impedir a “primeira onda” de tentativa de chegada às fronteiras russas.

A “segunda onda” para a “cabeça de ponte” da Otan na Ucrânia “rumo” à Rússia está se desenvolvendo desde o final de 2021 e vem sendo enfrentada de maneira enérgica pelo Kremlin. No Ocidente a guerra de informações capitaneada pela mídia pró-EUA é intensa. A Rússia é ainda vista como a URSS dos tempos da Guerra Fria: ameaça o “mundo livre” e agora a democracia ucraniana.  A difusão da por parte de Washington da “invasão russa” iminente, mas que não acontece é tema recorrente na mídia ocidental.

O que está em jogo é exclusivamente o direito de uma Nação garantir as condições mínimas de segurança territorial de sua população. Não foi assim que os estadunidenses assinalaram na Crise dos Mísseis de 1961 em Cuba? Está é a questão da Ucrânia na Otan. Aliás, fica uma pergunta: qual o sentido de sua existência da Otan em pleno século XXI?

Charles Pennaforte é doutor em Relações Internacionais. Professor do curso de Relações Internacionais e do Programa de Pós-Graduação em História da Universidade Federal de Pelotas. Coordenador do Laboratório de Geopolítica, Relações Internacionais e Movimentos Antissistêmicos (LabGRIMA) e do Grupo de Pesquisa CNPq Geopolítica e Mercosul (GeoMercosul).