Un líder carismático e inteligente De Gaulle que supo muy bien porque lo conoció de primera mano al Imperialismo Anglo-Sajón y su métodos de dividir para reinar, (por lo cual se opuso con justa razón al ingreso de Inglaterra a la Comunidad Europea y de realizar una Confederación NO la estructura supranacional que hoy es la Unión Europea), se lo intenta ningunear con que fue un populismo, quizás ese sea el mayor logro de ser reconocido por las grandes mayorías y sus ideales hoy están todavía presente en su Pueblo. Dossier Geopolitico DG.-

por El Orden Mundial

Como doctrina política, el gaullismo se desarrolló en los años sesenta bajo la presidencia de Charles de Gaulle. Hoy lo reivindican desde todo el espectro político francés

¿Qué es el gaullismo y hasta qué punto sigue existiendo en Francia?

El gaullismo es una doctrina política que se desarrolló en Francia durante los años sesenta bajo la presidencia de Charles de Gaulle. La doctrina gaullista, que parte del movimiento político del general francés, se basa en el nacionalismo y la defensa de valores conservadores. Nació como una tercera vía opuesta al liberalismo clásico y al socialismo de la lucha de clases que imperó durante la Guerra Fría.

Por encima de todo, el gaullismo propugna la independencia de Francia frente a cualquier injerencia externa, anteponiendo la soberanía del Estado al poder de las organizaciones internacionales. Su propósito es unir al pueblo francés en torno a un líder capaz de superar la división del eje izquierda-derecha. Para lograrlo, respalda un Estado fuerte y centralizado con un presidente que goza de importantes prerrogativas y es elegido por voto popular. En el ámbito económico, el gaullismo sostiene una planificación estatal caracterizada por una política fiscal expansiva y el impulso de grandes proyectos públicos.

Una doctrina ligada a su líder

El gaullismo está vinculado a la vida de su fundador. Charles de Gaulle fue un hombre clave para Francia en el período de entreguerras. Su labor como oficial durante la Primera Guerra Mundial le valió el reconocimiento del jefe del Estado Mayor, el mariscal Philippe Pétain, de cuyo Consejo de Defensa Nacional fue secretario entre 1937 y 1940.

Francia ya enfrentaba entonces la amenaza de la Alemania nazi. De Gaulle se opuso a la guerra defensiva de su jefe, pero la ruptura se produjo cuando las tropas de Hitler entraron en París. Pétain y el presidente Paul Reynaud firmaron un armisticio con el Tercer Reich; De Gaulle, por el contrario, animó a sus compatriotas a luchar contra la invasión. Un día después de que Pétain solicitara el fin de las hostilidades con el Ejército alemán, De Gaulle pronunció un discurso desde Londres en el que instaba a los franceses a sublevarse contra el régimen colaboracionista de Vichy.

Del retiro al poder

Encumbrado como jefe de la Francia Libre, De Gaulle fue una cara de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. El triunfo frente al Eje le llevó a presidir el Gobierno provisional de la República francesa entre 1944 y 1946. Sin embargo, renunció por sus discrepancias con los socialistas y comunistas durante el proceso constituyente. El general no quería reeditar el sistema político de la Tercera República, con un presidente de escasa relevancia y un poder ejecutivo dependiente del Legislativo. Junto al comunismo, el gaullismo se convertiría en la principal corriente de oposición a la Cuarta República.

De Gaulle se retiró de la política en 1953, hastiado por las disputas partidistas, pero regresó cinco años más tarde debido a la crisis por la guerra de independencia en Argelia. Ante la incapacidad del Gobierno para sofocar la rebelión, el presidente René Coty propuso al general como jefe del Ejecutivo. De Gaulle aceptó el cargo con la condición de que la Asamblea Nacional le entregará plenos poderes para redactar una nueva Constitución. De este modo, surgía en 1958 la Quinta República francesa. 

El gaullismo, entre mito patriótico y precursor del populismo

De Gaulle monopolizó el poder en Francia durante una década. El general dotó al país de un sistema político estable y buscó restaurar su estatus internacional. Esa política propició la retirada de Francia de la OTAN en 1966 y generó una crisis en la integración europea con su veto al Reino Unido. De Gaulle defendía una Europa de Estados soberanos e independientes cuyas relaciones se basarán en la cooperación y no en la integración, pero esa propuesta de confederación europea fracasó entre sus socios.

Las protestas de mayo del 68 y la derrota en el referéndum constitucional de 1969 precipitaron la renuncia de De Gaulle en abril. Pese a ello y a su muerte al año siguiente, el gaullismo se mantuvo como una de las principales doctrinas políticas de Francia. Su exaltación del patriotismo y de los valores conservadores ha sido relevante en formaciones de centroderecha, inspirando a los expresidentes Georges Pompidou o Jacques Chirac, mientras que algunas corrientes izquierdistas han reivindicado su dimensión social.

En la actualidad, el mito de De Gaulle todavía es un reclamo entre los electores. Su retórica populista ha inspirado a figuras de todo el espectro político, desde el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, pasando por el presidente Emmanuel Macron, hasta los ultraderechistas Marine Le Pen y Éric Zemmour.

fuente El Orden Mundial (EOM)

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