“El reclamo se refiere a una medialuna de más de 5.000 kilómetros en la que hay una plataforma continental; Argentina pide respetar los límites establecidos por los acuerdos de 1984”. Foto: gentileza.

Especial para La Nueva Mañana

El analista político Carlos Pereyra Mele habló sobre el conflicto entre ambos países generado a partir de un inesperado reclamo del presidente chileno, Sebastián Piñera. Por el Periodista Flavio Colazo 3/9/2021

El analista político Carlos Pereyra Mele, especialista en Geopolítica Suramericana y Director Ejecutivo del tanque de Ideas Latinoamericano Dossier Geopolítico, a la vez que columnista en numerosos medios nacionales e internacionales, dialogó con LNM acerca de las recientes tensiones entre Argentina y Chile surgidas desde un imprevisto cambio de posición del presidente chileno, Sebastián Piñera, respecto a la soberanía en la zona de las aguas australes.

-¿Qué es lo que puntualmente está reclamando Chile como territorios propios en la actualidad, y qué ha provocado una tensión en las relaciones entre Argentina y el país vecino? 

-El reclamo se refiere a una medialuna de más de 5.000 kilómetros en la que hay una plataforma continental y una superposición de intereses entre lo que declaran ambos países que les corresponden. La posición Argentina es la de respetar los límites establecidos por los acuerdos de 1984 .

¿Hay antecedentes de reclamos por parte de Chile respecto a la soberanía sobre estos territorios? 

-La Cancillería argentina declara que no se tienen antecedentes de anteriores reclamos o protestas por esta zona, ni a nuestro país, ni a algún organismo internacional. La Cancillería argentina oficialmente declara: “La medida intentada por Chile pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos, espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad en conformidad a lo aprobado por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar”.

Carlos Pereyra Mele
Carlos Pereyra Mele es analista político especialista en Geopolítica Suramericana y Director Ejecutivo del tanque de Ideas Latinoamericano Dossier Geopolítico.

-En este súbito reclamo territorial por parte del gobierno chileno, ¿es posible especular con factores políticos internos de la nación trasandina, como los desastrosos resultados eleccionarios que la actual administración chilena cosechó recientemente?

-Puede muy bien interpretarse esta hipótesis como cierta, pero no se debe olvidar que el objetivo de la política exterior de Chile, como de cualquier país, es consolidar nuevos espacios a incorporar y controlar, y para ello se usa siempre los claroscuros que dejan las legislaciones internacionales, y los momentos de relaciones de “poder” de cada país.

-¿Cuáles son los intereses geopolíticos y económicos que están en juego en la zona que Piñera reclama para Chile; y en qué se perjudicaría Argentina si se cediera ese territorio a la voluntad del presidente chileno? 

-Los intereses geopolíticos en la zona van in crescendo: primero, el Océano Atlántico Sur volvió a tener más importancia porque el RUGB (Reino Unido de Gran Bretaña) ha incrementado -e incrementará- su presencia en el mismo desde las islas ocupadas -a las cuales se les debe agregar la proyección antártica que va consolidar con el nuevo Gran Puerto de Puerto Argentino-. Segundo, porque Chile también tiene la misma protección antártica que Argentina. Y tercero, porque económicamente no es lo mismo operar para extraer recursos en una zona con plataforma submarina cercana a la superficie del océano a trabajar en los abismos oceánicos. Pero, más allá de estos tres puntos, fundamentalmente afecta nuestras proyecciones bioceánicas y antárticas. El derecho del mar autoriza el paso pacífico de naves en ZEE (Zona Económica Exclusiva) o alta mar, pero siempre se puede crear un conflicto según la voluntad política del país ribereño que lo controla, y si la zona está bajo nuestra jurisdicción esos problemas no existirían. 

– ¿Podría vincularse esta tensión, provocada por el presidente de Chile, al reacomodamiento geopolítico global en curso? 

-Todo conflicto entre países vecinos son de beneficios para los poderes globales, por aquello de “divide y reinarás”. Chile tiene desde el pinochetismo una relación muy especial con EEUU, e histórica con RUGB. Pero creo que los problemas actuales de EEUU e Inglaterra, con la retirada “apresurada” de Afganistán, para decirlo benévolamente, no han influido en esta decisión de la administración chilena. EEUU trata de que la región no se desmadre más, su problema es el Brasil de Bolsonaro, y quiere una Argentina estable para equilibrar el tema Brasil, y esto no ayuda.

-¿Cómo deben tomarse las declaraciones de Oscar Laborde (vicepresidente del Parlasur) al señalar que Sebastián Piñera “está jugando con fuego”? (ver nota en la web de LNM del 31/08/2021) 

-No las considero positivamente.  Estos temas de un conflicto en curso -o conflicto a mediano plazo- exigen una política clara de áreas específicas que monitoreen y aporten información y distintas opciones a seguir para defender el Interés Nacional. Las declaraciones altisonantes no son buena opción para estos temas delicados que deben ser trabajados desde la Diplomacia. Chile señaló hace poco tiempo que nuestro país emitió un Decreto Presidencial Argentino sobre las Nuevas Directivas de Defensa Nacional en el cual había un capítulo en que erróneamente se hablaba de un trabajo “conjunto” en el Estrecho de Magallanes. Chile protestó informalmente primero, y -ante el silencio argentino a esta primera instancia de reclamo- oficialmente después.  Argentina reconoció el error y modificó el texto del decreto. Conclusión: Chile hace un seguimiento con áreas específicas de los temas que puedan afectar a su interés nacional y actúa coherentemente. Ningún político chileno salió a hacer declaraciones unilaterales sobre el tema.

-¿Cómo puede explicarse el comportamiento desentendido del principal partido de la oposición política argentina (PRO) respecto a la defensa de los intereses argentinos en la región en disputa? 

-En mi caso, desde la campaña electoral. Se paraliza la Argentina para discutir lo insustancial. No me imagino que la oposición inglesa no tomaría partido -y acompañaría a su gobierno- si España quisiera recuperar, con declaraciones unilaterales, Gibraltar. O que la oposición rusa no tomaría partido y acompañaría a su gobierno si quisiera, de cualquier forma, Ucrania tomar la Península de Crimea. O que la oposición israelí no acompañe al gobierno cuando se cuestiona que Jerusalén no es la Capital Histórica del País. Pero tampoco se me pasa por alto que una candidata a diputada nacional por la agrupación que usted refiere (PRO) sostuvo públicamente que las Malvinas son inglesas… Por sus frutos los conoceréis. 

Piñera Macri © NA
El PRO, partido que lidera el ex presidente Mauricio Macri, emitió un comunicado que sorprendió a propios y extraños al llamar al diálogo para “llegar a un acuerdo” tras el reclamo del presidente chileno Sebastián Piñera. (foto: NA)

-¿Cuál ha sido la evolución -desde 1881 a la fecha- en cuanto a cesiones territoriales entre ambas naciones? 

-La historia demuestra que lo mejor que nos pudo pasar fue tener una previsibilidad con relación a nuestros diferendos limítrofes con los países vecinos (el tratado de 1881 nos dio esa alternativa) para evitar conflictos de tipo bélicos que nos hubiera desangrado y creado odios permanentes e insuperables; imposibles de olvidar. La historia de Europa es ésa; cuántas veces cambiaron de manos pueblos y regiones, y se disolvieron países, para a la vuelta de la esquina volver a enfrentarse por esos mismos territorios. Primera y Segunda Guerra Mundial son los ejemplos; pero la guerra por la ex Yugoslavia también nos debe hacer recapacitar. Y hoy todos son un triste recuerdo del poder colonial e imperial global que tuvieron. Tuvimos pérdidas y ganancias con el tratado de 1881, pero a pesar de que desde 1881 incorporamos a la “Patagonia” a la fecha -140 años- aún los argentinos tenemos una deuda tremenda que es la conquista real de la misma. Territorios extensísimos y riquísimos pero despoblados y casi no incorporados completamente a la Nación en su conjunto y logísticamente hablando y debemos recordarlo: nuestro Norte es el Sur.

¿Qué reflexiones le despiertan los tratados firmados entre ambos países y la evolución en los conflictos?

-Se me figuran tres como centrales: 1) Debemos recordar que los Tratados y su aplicación dependen de la voluntad política y del poder “real” de una nación. No es lo mismo la Argentina del 1881 económicamente fuerte -con un nuevo estado y ejército profesional-, y un Chile que -por más victorioso que hubiera salido de la Guerra del Pacífico- estaba desangrado y ocupando Perú. Hoy el país que tiene tremendas dificultades económicas políticas y cero poder de disuasión, de poder duro (el militar), es Argentina. 2) Los Organismos Internacionales emiten resoluciones que no son obligatorias, y por ello se debe tener prudencia cuando trabajamos en ese aspecto. Pero a los derechos que obtenemos, por más que no sean vinculantes, es el “poder real” del país el que los transforma (o no) en un estado de situación concreto. Y por último señalar que en política internacional también tienen importancia las relaciones estratégicas que se establezcan -en este caso las que establezca Argentina- , y ello sumado a una diplomacia activa, alerta y permanente nos permitirá sostener y mantener los intereses nacionales que siempre están en juego… Todo lo demás es voluntarismo y con eso no alcanza.  


Breve evolución histórica en los conflictos entre Chile y Argentina

  • 1843. Chile toma posesión del Estrecho de Magallanes y funda el fuerte Bulnes. Argentina reclamó rápidamente por esto.
  • 1881. Se firma el tratado de límites entre Argentina y Chile (ante el compromiso de la neutralidad argentina en la Guerra del Pacífico).
  • 1889. Argentina y Chile convocan a los EEUU para mediar en la entrega de parte de la Puna a Argentina por parte de Bolivia. EEUU falla a favor de Chile.
  • 1893. Se firma el protocolo para la división de Tierra del Fuego.
  • 1902. Se firman tres pactos. Uno aclaratorio en lo referente a la resolución pacífica de todo conflicto entre Argentina y Chile. Se designa a la corona británica como exclusiva mediadora entre ambas naciones.
  • Década del 60. El conflicto por la zona de Palena resuelto por el arbitrio de la corona británica a cargo de Isabel II. La corona falla también favorablemente a Chile sobre su soberanía en el Canal de Beagle y sobre las islas Lennox, Picton y Nueva.
  • 1978. Argentina desconoce este último fallo de la corona británica iniciándose un periodo de fuerte tensión.
  • 1979. Se recurre a la mediación papal a fin de resolver el conflicto por el Canal de Beagle y las tres islas.
  • 1984. A instancias del papa Juan Pablo II se firma el tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile promoviendo la cooperación e integración entre ambos países.
  • 1998. Se firma el Acuerdo entre la República de Chile y la República Argentina sobre los límites desde Monte Fitz Roy hasta el Cerro Daudet.
  • 2007. Según hace constar en su autobiografía, Memorias, el ex presidente chileno Ricardo Lagos, en ejercicio de su presidencia, advirtió al presidente argentino Néstor Kirchner con iniciar acciones bélicas contra Argentina por desabastecimiento de gas (esto fue confirmado por un ex funcionario argentino durante la presidencia de Néstor Kirchner). La breve tensión no tomó estado público en su momento. 
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