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#DossierGeopolitico: En un trabajo analitico sobre los caminos hacia donde se dirige la Geopolitica Mundial realizado en 2007, y que estaba direccionado a preguntarnos dónde nos hubicariamos Geopolitica y Geoestrategicamente los Argentinos cuando se conmemoraran los 200 años de nuestro Primer Gobierno Patrio, en el 2010. Para que no volviéramos a equivocar nuestras alianzas y visiones del mundo como había ocurrido en 1910 -Cuando Argentina creyó en la perpetuidad del Poder Británico y apostó todo a esa alianza, cuando en realidad el mundo de esa fecha ya tenia nuevos poderes y que la I Guerra Mundial así lo confirmaron , más allá, de los gigantescos cambio que ella originó.

Hace un año presenté un trabajo para la Revista de Inteligencia del Ejército del Perú -en el mismo explique el sistema mundo y la declinación de Europa- y en una Disertación que realice para los Oficiales Cursantes de la Escuela Superior de Guerra de Perú, en Enero de este año, el título de mi ponencia fue: 500 años de dominio Occidental tocan a su Fin

Todo el Equipo de Dossier Geopolitico DG viene sosteniendo desde principio de Siglo XXI esa tendencia y de la necesidad de toda América Latina de prepararse para entender ese verdadero “Choque de Civilizaciones” que significara el cambio de lo modelos anglosajones por el modelo Euroasiáticos, y que este cambio sí representa el “Fin de la Historia” de 5 siglos de dominio Europeo Cultural Europeo. Lo vemos ya expresarse: en la crisis de la Unión Europea, en el Brexit y nuevos movimiento de separación, el surgimiento de nacionalismos y cerramiento de fronteras en los países claves de esa península.

“El Futuro llego”, ahora América debe repensarse en alianzas regionales e internacionales que nos sean útiles y prácticas y no basadas en conceptos idiologistas o de pensamiento ya perimido por la realidad de lo nuevo que ya se instaló (Ejemplo: un tardío acuerdo entre la Unión Europea y el mercosur), para no volver a perder el carro de la historia del siglo XXI. Lo dijimos hace años y lo sostenemos: la actualidad es la conformación de un Mundo Multipolar con tres Ejes de Poder: China-EEUU-Rusia, situación descrita en Nuestro Diccionario de Seguridad y Geopolitica editado en 2009.. 

Bien porque esta introducción, porque NO estábamos equivocado en la apreciación de los cambios estructurales y en los tiempos difíciles que venían con la posibilidad de un conflicto bélico si no acuerdan los tres poderes antes mencionados en un nuevo orden global. 

Un artículo importantísimo a sido publicado por el Diario El Mundo de España, sobre este tema, que hace masiva esta realidad para el público europeo, pero que desde hace tiempo vienen los Tanques de Ideas europeos anunciando la declinación de Europa. El artículo se llama: Europa, en tierra de nadie y lo publicamos a continuación para vuestro conocimiento y análisis

Prof. Lic Carlos Pereyra Mele

Director de Dossier Geopolitico DG

Europa, en tierra de nadie

La UE intenta evitar quedar atrapada en la confrontación entre EEUU y China. Mientras, la renovación de cargos en Bruselas debe servir para activar su soberanía estratégica. Además, resulta clave debilitar el populismo y potenciar su peso comercial 

Los europeos observan con suma preocupación cómo el siglo XXI se configura en torno a la rivalidad entre EEUU y China y se preguntan cuál es su papel en ese gran juego de poder y cómo evitar quedar atrapados en la confrontación entre esos dos gigantes. ¿Qué mejor capital que Lisboa y la hospitalidad de Augusto Santos, ministro de Exteriores de Portugal, para hablar de relevancia de Europa? Tantos siglos siendo el centro del mundo han llevado a los europeos a pensar que están en el centro del mundo. Pero no es cierto. Abran un mapa y comprobarán cuánta verdad hay en la afirmación de que Europa es solo una pequeña península de Asia, cuán anómalo es el excepcional papel jugado en la historia mundial por esa pequeña península y, para rizar el rizo, en el hecho de que la hegemonía mundial europea arrancara en una pequeña península de esa pequeña península.

Porque la primera globalización, en realidad la única que ha conocido la humanidad si nos fijamos en lo profundo y duradero de su impacto, arrancó en dos estuarios de la Península Ibérica, el del río Tinto (Palos de Moguer) y el del río Tajo (Belén). Desde allí partieron, con solo cinco años de diferencia, las expediciones que llevaron, una, la de Colón, al descubrimiento de América en 1492, y otra, la de Vasco da Gama, que en 1497 logró abrir la ruta marítima a la India, conectando así dos inmensos continentes a su influencia y prosperidad.

La impronta de esos descubrimientos no hubiera sido tan profunda si no hubiera coincidido con la decisión china, adoptada en 1470, de destruir su flota, prohibir los viajes oceánicos y encerrarse en su territorio continental, poniendo fin así a una exitosísima experiencia naval y comercial, que había llevado a los chinos a las costas de la India y el cuerno de África. Sin la retirada de China, cuya marina era mucho más grande, poderosa y experimentada que la de los europeos y que había dominado los mares de Asia durante todo el siglo XV, Europa no habría podido dominar Asia (imaginen por un momento cómo sería el mundo de hoy si China hubiera descubierto y colonizado América).

Hoy, 500 años más tarde, el reloj apunta otra vez hacia aquella hegemonía china que quedó pendiente, España y Portugal vuelven a ser pequeñas penínsulas de una pequeña península y los europeos asisten a la provocación en toda regla que les plantea el profesor de la Universidad de Chicago, John Mearsheimer, uno de los grandes teóricos del realismo político en relaciones internacionales, que les invita -durante una reunión en Lisboa del ‘think tank’ Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR, en sus siglas en inglés)- a asumir el fin de sus ilusiones liberales desde un lugar con un nombre muy oportuno: el Palacio das Necessidades (sede del Ministerio de Exteriores portugués). Mientras Mearsheimer expide el certificado de defunción de aquel orden liberal que con tanta ilusión nació en 1989 después de la caída del muro, el intelectual búlgaro Iván Krastev reflexiona sobre cómo sobrevivir al fin de las ilusiones desencadenadas por aquel optimismo liberal y su adalid, Francis Fukuyama, que nunca imaginaron que la nostalgia por el pasado y el pesimismo por el futuro iban a ser el sentimiento dominante entre los europeos, tal y como se mostró en una macroencuesta realizada por el ECFR en colaboración con la organización Yougov.

Así pues, los europeos, que pensábamos que el siglo XXI iba a ser un siglo feliz, vivimos bajo la sombra de la llamada “trampa de Tucídides”, un término popularizado por el profesor Graham Allison para referirse a la consideración de Tucídides sobre la inevitabilidad de la guerra del Peloponeso toda vez que Atenas no tenía otra opción que la militar para atajar el auge de Esparta. Por tanto, el reloj podría ir no solo 500 años atrás, sino otros 1.000 más y depositarnos en una preocupante analogía con el fin de la civilización helénica. Esto no quiere decir que EEUU y China estén predeterminados al conflicto, pero sí señala el coste de ignorar la historia, que nos enseña que 12 de las 14 transiciones de poder entre grandes potencias acabaron en conflicto y sólo cuatro lo evitaron.

Que esa rivalidad va a marcar el siglo XXI es una certeza: todo lo demás es una incertidumbre. No sabemos si una gran potencia se impondrá a la otra, si las dos lograrán coexistir de forma pacífica, aunque sea bajo una nueva guerra fría, o si la competición, además de en el plano económico, político y tecnológico, se desbordará hacia el plano militar, provocando un conflicto armado. Como señaló Helle Thorning Schmidt, ex primera ministra danesa, en esa dinámica de confrontación entre Washington y Pekín, Europa debe buscar su propia voz, no una voz equidistante, sino la que permita defender el espacio de libertad y prosperidad compartida que nos define como europeos y que define el mundo en el que queremos vivir: un mundo con instituciones internacionales fuertes, normas respetadas y acuerdos que garanticen que podemos actuar contra los desafíos que presentan tanto la pobreza y la desigualdad como el cambio climático y la extensión de los derechos humanos.

Qué mejor prueba de esa necesidad de más Europa que la retirada unilateral de EEUU del acuerdo nuclear con Irán, un pacto del que los europeos se sentían particularmente orgullosos al haber logrado aunar las voluntades de EEUU, China y Rusia, y que ahora lleva a las compañías europeas a ser víctimas de unas sanciones que sus gobiernos no han aprobado. Como destacaron Mohamed El Baradei, ex director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y Nickolay Mladenov, enviado del secretario general de la ONU para el proceso de paz de Oriente Próximo, tras el fracaso de las primaveras árabes, la Europa de hoy vive rodeada de un “anillo de fuego” que se extiende de Siria a Libia pasando por Yemen pero está ausente de la gestión de esas crisis.

A la sombra de Trump, cuya reelección situaría el horizonte de su salida de la Casa Blanca en el 2024, con la previsible devastación del sistema internacional que éste dejaría tras de sí, pero también de la asertividad de Rusia respecto a Ucrania y nuestros socios bálticos y de los desafíos tecnológicos y militares de China, los europeos tienen una caja de herramientas patéticamente vacía: su divisa, el euro, es solo un medio de pago, no un instrumento político ni diplomático que acompañe su poder; su régimen de sanciones financieras y comerciales carece de dientes; su capacidad de innovación tecnológica es menor; sus fuerzas armadas no disponen de los recursos suficientes para ser más autónomas de Washington; y su diplomacia carece de la agilidad y flexibilidad para imponerse en la mesa de negociación. De ahí la necesidad de una propuesta para activar la soberanía estratégica de Europa como la presentada en un informe por Mark Leonard y Jeremy Shapiro (director y director de investigación de ECFR, respectivamente), conteniendo una importante batería de recomendaciones de actuación.

Todo lo anterior explica por sí solo la importancia de elegir bien a las personas que liderarán Europa durante los próximos cinco años y la preocupación existente por el rumbo actual de las negociaciones entre los líderes europeos. Hay consenso en que la Presidencia de la Comisión, del Consejo y la figura del alto representante para la Política Exterior deben ir a personalidades de primer nivel, capaces de imprimir a la UE la dirección que le falta, de forjar los consensos de los que hoy carecemos y de diseñar y acompañar las políticas que permitan a Europa seguir siendo relevante en el mundo.

Jugar ese gran juego de poder no es fácil. Europa no está preparada, ni psicológica ni material ni institucionalmente. No fue diseñada para mirar hacia fuera, al mundo, sino hacia dentro, para pacificarse a sí misma. Pero no hay otra opción que hacerlo y, por ilusorio que pueda parecer, sí hay opciones para hacerlo. Integrando sus capacidades, que son reales (el euro, su peso comercial, el atractivo de su mercado, el presupuesto europeo, su capacidad regulatoria) bajo estrategias compartidas y principios claros es posible que Europa siga siendo relevante. Para ello tiene que confrontar los populismos, verdaderos caballos de Troya de esos disolventes globales que nos amenazan, y comenzar a pensar estratégicamente. Como hace 500 años.

UN NUEVO ORDEN MUNDIAL MULTIPOLAR

En la crisis iraní, como en el veto del presidente de EEUU, Donald Trump, al uso de los sistemas 5G de la compañía china Huawei, los europeos han descubierto el significado de carecer de “soberanía estratégica”, esto es, de la capacidad de resistirse a verse arrastrados a dinámicas de conflictos contrarios a sus principios e intereses y, a la vez, como en la retirada estadounidense del acuerdo sobre el clima de París, de poder impedir que acuerdos vitales para su seguridad e imprescindibles para su futuro se conviertan en papel mojado. Sea en lo relativo a la esfera digital y el control de internet, en las cuestiones comerciales o en el ámbito de la seguridad y la defensa, el orden multilateral que surgió en el año 1989 del fin de la Guerra Fría ha sido sustituido por un orden multipolar. / J. I. T.

Fuente: https://www.elmundo.es/internacional/2019/06/30/5d177a4cfc6c8328618b45c7.html 

Incorporar la política global a la estrategia empresarial es hoy una necesidad

Por Cristina Manzano

[Desde Dossier Geopolitico hace años que sostenemos, que desde la caída del Muro de Berlín, no hay más luchas ideológicas sino luchas geopoliticas para establecer nuevos poderes en el mundo. Por ello consideramos de suma importancia éste artículo en habla Hispana sobre la importancia de la Geopolitica para Empresarios, Emprendedores y Grupos Multi-Transnacionales. Por ello vemos en este resurgir de la Ciencia Geopolitica un futuro brillante para los expertos que se han dedicado y se dediquen al estudio y realicen trabajos de análisis geopoliticos- Carlos Pereyra Mele Director de DG]

El mundo se ha convertido en un lugar tan complejo para las empresas que todas deberían tener una dirección geopolítica, encarnada además en el mismísimo consejero delegado (los CEOS, en la jerga anglosajona). Así lo afirma un informe elaborado por KPMG y Eurasia Group, dos grandes consultoras globales. El chief geopolitical officer, como ellos lo llaman, tendría la obligación de incorporar la política global a la estrategia empresarial, de llevarla al consejo de administración, en un entorno en el que los altos directivos se han convertido en actores políticos de primera división (que se lo digan a Mark Zuckerberg).

No es que la política haya sido ajena a la empresa hasta ahora, pero la velocidad y la profundidad de los cambios en el panorama global, la envergadura de las amenazas imprevistas, requieren una nueva actitud, mucho más comprometida, mucho más concienzuda. Ahí están, sin ir más lejos, los vaivenes de los últimos años en los nuevos tratados comerciales, como el Transpacífico (TPP) o el Transatlántico (TTIP), o en los viejos, como el de Norteamérica. O la famosa guerra comercial entre Estados Unidos y China lanzada por Donald Trump.

Se podría pensar que al menos las grandes multinacionales ya tenían incorporada una figura que asumiera esa visión y ese liderazgo, pero es mucho suponer. La presión por los resultados a la que están sometidas las directivas relega a menudo el análisis al propio sector empresarial y a los países del mundo en los que operan, sin capacidad para preocuparse por lo que ocurre un poco más allá.

En España, donde la visión global, en general, es un bien escaso, tampoco es diferente. Es cierto que nuestras grandes corporaciones son pocas, en comparación con las de otros países, y su internacionalización es relativamente nueva —comenzó en los noventa—; pero no es fácil ver primeros ejecutivos españoles —mucho menos ejecutivas— en foros de debate internacional como puede ser Davos.

Y no debería ser cosa solo de las grandes. La economía española salió de la crisis, en gran medida, por el esfuerzo exterior de miles de empresas que encontraron en otros mercados las oportunidades que no había en este. Un impulso que debería consolidarse.

Las que lo han entendido perfectamente son las empresas chinas. Según el Índice de Multinacionales Emergentes de la Universidad de Cornell, China ha triplicado su presencia en la lista de las 500 empresas globales de la revista Fortune en solo ocho años, acercándose mucho al número de norteamericanas. Además, se están colocando en los primeros puestos mundiales en sectores tan estratégicos como la banca, la ingeniería, la minería, el petróleo o los metales. No hay que olvidar que el principal accionista de muchas de estas firmas es el Estado. Ellos sí que comprenden bien el vínculo entre política y empresa.

Fuente: El País https://elpais.com/elpais/2019/06/13/opinion/1560428708_084177.html

Ejemplo de Geopolitica viva: La India impone aranceles a 28 productos de EEUU.

Según el comunicado del Ministerio de Finanzas de la India, los aranceles entrarán en vigor a partir del 16 de junio.

Se había informado previamente de que la India quiere subir los aranceles a la importación de manzanas, almendras, garbanzos, lentejas, nueces y algunos otros productos agrícolas.

Aportes para el Análisis de Dossier  Geopolitico DG, sobre la última Reunión en Pekín del II Foro sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, incorporamos Tres artículos. Uno: realizado por  Juan Martin González Cabañas investigador Jr. de DG, Dos: del Periodista de Asia Time Pepe Escobar y Tres: de David Monyae investigador en la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica. Sobre este trascendental encuentro internacional con proyecciones globales. Carlos Pereyra Mele Director de DG

I: Viejas rutas y nuevos paradigmas:

Sobre el último foro de la iniciativa de la franja y la ruta

(*) Juan Martin González Cabañas

El 26 y 27 de Abril se realizó en Beijing el Foro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Contó con la presencia de 125 países, que están involucrados en mayor o menor medida, 37 jefes de Estado y de Gobierno extranjeros. También participaron como invitados más de 20 organismo internacionales. La iniciativa es el gran plan y apuesta geoestratégica china, que busca mediante inversiones en distintas infraestructura impulsar la conexión de Asia con Europa, África e incluso América Latina y el Caribe.

De esta última región, ya son 19 los países que forman parte en algún grado de la iniciativa, estuvieron presente en comitivas de distinto nivel de: Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá solo por nombrar algunos. La Iniciativa es una oferta atractiva para un continente con amplios déficits en infraestructura e inversiones. 

En algunos casos, dichos memorandos ya se están traduciendo en proyectos e infraestructuras concretas: En Ecuador, la reconstrucción del aeropuerto internacional “Eloy Alfaro”, en la ciudad de Manta – se está llevando a cabo con capital chino. Un consorcio chino también construye dos puentes en las localidades de Canuto y Pimpiguasí, todas ellas en la provincia de Manabí, en el occidente del país. En Panamá también está proyectada una obra en el marco de la misma: una línea de tren que conecte a la capital del país con la ciudad occidental de David, a un costo inicial estimado de US$5.500 millones.

Esta cumbre se realizó en un momento límite de las relaciones entre China y EEUU, por sus disputas comerciales de las que seguramente tendremos novedades en mayo. Estados Unidos también se encuentra en tensión con sus socios europeos     por temas comerciales, Alemania por ejemplo, amenazando incluso con sanciones.

En este contexto se ha dado un verdadero intercambio de roles, con China tomando las banderas del libre comercio, la globalización y el multilateralismo.  Es de destacar el contraste entre un EEUU confrontativa y una China que ha apostado a una jugada geoestratégica mas colaborativa.

Conclusión:

Ya vivimos en un sistema multipolar. Ningún país inteligente se acomoda con una sola potencia, más bien los países intentan mantener vínculos con todas las grandes potencias, esperando sacar la mayor ventaja posible. Incluso países tradicionalmente identificados a la zona influencia de EE.UU, como Italia en Europa, Chile y Panamá en América Latina, tienen presencia en esta Iniciativa y participaron del foro, en tal vez una aplicación de sano pragmatismo. 

Es por esto que EEUU no puede hacer que todos sus aliados tomen la misma posición frente a China. Washington quiere lejos a sus amigos lejos de los planes chinos, pero no puede ignorar el atractivo de la iniciativa de la nueva de ruta de la seda. Es por esto que el año pasado, pero de forma muy limitada, respondió con una medida análoga con la creación de la IDFC (United States International Development Finance Corporation) la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo, una agencia para coordinar las inversiones y la ayuda internacional, que se espera este operativa este año. La mejor jugada para EE.UU es competir con medidas equivalentes o mejores a las chinas. Pero esa posibilidad no es real en el corto plazo .Varios años antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ya venía sosteniendo una cultura estratégica no cooperativa, caracterizada por el unilateralismo y la prepotencia. Mientras esta visión se mantenga, más países buscarán otros modos de relacionarse, como en la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda”.  

Mientras Washington conserva el mayor gasto militar del mundo por amplio margen y sostiene una concepción anticuada de política exterior de suma cero, ahora basada en estrategias confrontativa con tácticas extorsionas con el fin de lograr un objetivo iluso, seguir manteniendo la superioridad incuestionable cuando el momento unipolar que ya se ha ido, en Beijing se firman acuerdos, en base a dinámicas cooperativas, que pavimentan las rutas que podrían traer la paz e impulsar un mundo multipolar.

(*) Analista e investigador Junior de Dossier Geopolitico

II: Las Nuevas Carreteras de Seda alcanzan el siguiente nivel.

Por Pepe Escobar

El liderazgo de Beijing parece ser consciente de que la transparencia es clave para el éxito global de BRI, que ahora cuenta con el apoyo de más de 120 estados y territorios.

El Belt and Road Forum en Beijing fue una demostración gráfica de cómo los ajustes tácticos son esenciales para mejorar el atractivo de una estrategia global compleja. Hable sobre una versión turboalimentada de la legendaria máxima de Deng Xiaoping “cruzar el río mientras siente las piedras”.

A pesar de todo el enfoque de las declaraciones oficiales chinas, el presidente Xi Jinping hizo hincapié en una especie de “tres deberes” para el avance de las Nuevas Carreteras de Seda, o Belt and Road Initiative (BRI):  sostenibilidad de la deuda, protección del medio ambiente (o ” Crecimiento verde ”), y sin tolerancia a la corrupción.

Agregue a esto una batalla creciente contra el proteccionismo comercial, más acuerdos bilaterales de libre comercio, más financiamiento o inversiones, cooperación en mercados de terceros e incluso un plan para vender bonos de la Ruta de la Seda.

En su discurso de apertura, Xi destacó cómo funciona la cooperación multilateral en “seis corredores y seis canales que sirven a múltiples países y puertos”. Se refería a los seis principales corredores de conectividad de BRI que abarcan Eurasia, y al hecho de que BRI aún se encuentra en su etapa de planificación; La implementación en realidad comienza en 2021.

El diablo, por supuesto, está en los detalles de las múltiples promesas chinas: una mayor apertura del mercado chino a la inversión extranjera; la posibilidad de participación mayoritaria en sectores más industriales; No más transferencias de tecnología impuestas; más protección de los derechos de propiedad intelectual; y por último, pero no menos importante, no hay devaluación del yuan.

Y, sin embargo, Beijing está aprendiendo rápido. Xi y 37 jefes de estado firmaron el último comunicado conjunto , enfatizando la gobernabilidad y el desarrollo económico, desde Italia, Grecia y Portugal hasta Singapur y Tailandia, por no mencionar a nuevos miembros como Luxemburgo, Perú, Chipre y Yemen.

BRI ahora es compatible con no menos de 126 estados y territorios, además de una gran cantidad de organizaciones internacionales. Esta es la cara nueva, veraz y realista de la “comunidad internacional”, mucho más grande, diversificada y más representativa que el G20.

El liderazgo de Beijing parece ser consciente de que la transparencia es clave para el éxito global de BRI. El día de la inauguración del foro,  el ministro de Finanzas, Liu Kun, presentó un marco de sostenibilidad de la deuda de 15 páginas basado en estándares similares aplicados por el sistema de Bretton Woods: el FMI y el Banco Mundial.

Y el gobernador del Banco Popular de China (PBOC), Yi Gang, destacó cómo se debe evaluar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo en relación con una mejor infraestructura, una mejor productividad, elevar los niveles de vida y reducir la pobreza. El PBOC ha financiado hasta $ 440 mil millones en proyectos BRI hasta el momento.

Se trata de Rusia-China

Con el respaldo de una vasta experiencia en construcción de infraestructura y tecnología de vanguardia, Beijing está dispuesta a renegociar prácticamente todo lo relacionado con BRI, desde préstamos bancarios hasta costos generales del proyecto, desde trenes de alta velocidad de Malasia y Tailandia hasta los puntos más finos de la China insignia. -Pakistan Economic Corridor (CPEC), desde la infraestructura física hasta la Ruta de la Seda Digital.

Tanto para la histeria de los medios estadounidenses sobre la “diplomacia trampa de la deuda” tóxica.

Además, Occidente, como de costumbre, ignoró lo que fue el punto clave del foro BRI: la profundización, en todos los frentes, de la asociación estratégica Rusia-China. Todo está aquí, en el discurso del presidente Putin .

Putin hizo hincapié en el ” desarrollo económico armonioso y sostenible y el crecimiento económico en todo el espacio euroasiático”. Señaló cómo el BRI “rima con la idea de Rusia de establecer una Asociación Euroasiática, un proyecto diseñado para” integrar marcos de integración “y, por lo tanto, promover una alineación más estrecha de diversos procesos de integración bilateral y multilateral que están actualmente en curso en Eurasia “.

He  informado  ampliamente sobre la crucial simbiosis BRI-Gran Eurasia. Y este fue exactamente el tema central de la discusión cuando Putin se reunió con Xi al margen del foro. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China destacó vigorosamente cómo Xi le pidió a Putin que fusionara los proyectos de infraestructura de la Unión Económica Euroasiática (EAEU) con el BRI.

Lo que debería esperarse de la fusión BRI-EAEU en curso, que también incluye el brazo económico de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) y ASEAN, es un esfuerzo masivo y concertado de integración euroasiática.

Putin no podría haber sido más específico. “La Unión Euroasiática … ya ha firmado un acuerdo de libre comercio con Vietnam y un acuerdo provisional con Irán, allanando el camino para la creación de una zona de libre comercio. La preparación de instrumentos similares con Singapur y Serbia está a punto de completarse, y se están llevando a cabo conversaciones con Israel, Egipto y la India. Colaboramos activamente con la Organización de Cooperación de Shanghai y la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental “.

Todas las piezas caen en su lugar.

Al dirigirse al foro, Putin agregó otra dimensión atractiva, ya que la Ruta de la Seda Marítima impulsada por China posiblemente se unirá a la Ruta del Mar del Norte impulsada por Rusia, “emergerá una ruta global y competitiva que conectará el noreste, el este y el sureste de Asia con Europa” . Una vez más, la integración de Eurasia en la práctica.

Y luego están los otros centros clave de Eurasia, Irán y Pakistán.

Después de que Teherán e Islamabad lograron un acuerdo para una patrulla fronteriza conjunta en ambos lados de Balochistán, el siguiente paso lógico sería una integración más cercana relacionada con el BRI desde el suroeste de Asia hasta el sur de Asia.

El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, fue un participante clave en el foro, explicando la expansión que transformará Gwadar de una pequeña aldea de pescadores a un puerto global y una terminal de CPEC que unirá el Pacífico a través del Océano Índico con el Mediterráneo. Imran confirmó que Turquía también había sido invitada a formar parte de la CPEC.

Muchas piezas están cayendo lentamente en su lugar a través del inmensamente complejo tablero de ajedrez de integración euroasiática. Un vector clave ahora depende de que China pueda desarrollar, refinar y proyectar el poder blando.

BRI, además de ser el único proyecto de desarrollo global del siglo XXI, también es un ejercicio global de relaciones públicas. En comparación con la demonización geopolítica infantil de EE. UU., El juego de Pekín no es tan difícil; simplemente aprenda cómo vender adecuadamente el último cambio de paradigma geoeconómico a la Comunidad Internacional 2.0.Fuente Asia Time: https://www.asiatimes.com/2019/04/article/the-new-silk-roads-reach-the-next-level/

III: Estados Unidos fuera de paso  ¿y fuera de línea?

*POR DAVID MONYAE

El arte de bailar requiere la capacidad de escuchar con prudencia el ritmo de las canciones para alinear los movimientos del cuerpo con el ritmo de la música. Cada vez más, las respuestas de Estados Unidos a una China en ascenso se parecen a un bailarín sin ritmo.

Como bailarina, Washington ha demostrado que es tanto una bailarina torpe como una mala oyente del ritmo acelerado de la música posterior a la Guerra Fría. Esto es particularmente cierto cuando uno ve bailar a los Estados Unidos con las canciones tocadas desde Beijing.

En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, los EEUU dominaron el baile de contención. Cuando la Unión Soviética amenazó al capitalismo occidental a través de la propagación del comunismo, Washington ideó una danza bien coordinada en respuesta a la música que emanaba de Moscú.

Aunque la danza fue torpe al principio con el surgimiento del macartismo, Washington perfeccionó la danza de la contención en el extranjero desplegando diferentes movimientos para diferentes regiones.

Una vez más, los Estados Unidos han reinventado un baile para la nueva era y el objeto de contención: China.

Al igual que la Unión Soviética, China parece representar un grave peligro para la hegemonía estadounidense. Sorprendentemente, China no busca difundir ninguna ideología en el mundo.

Aunque Beijing se adhiere al comunismo con características chinas, practica una variante del capitalismo liderado principalmente por el estado. Por lo tanto, no representa una amenaza para la economía de mercado de Washington.

A pesar de esta realidad, Washington implementa estrategias y tácticas similares en respuesta al ascenso meteórico de China como lo hizo durante la Guerra Fría.

La primera torpeza en las respuestas de Washington a China es anterior a la administración de Donald Trump. Cuando los países BRICS establecieron el Nuevo Banco de Desarrollo, Occidente generalmente reaccionó negativamente, percibiendo la Cooperación Sur-Sur como una amenaza para el Banco Mundial y el FMI. Reaccionó de manera similar hacia el BAII, banco asiático de inversión en infraestructura.

El mundo en desarrollo, especialmente África, necesita más financiamiento para el desarrollo que lo que las instituciones financieras que existen pueden pagar.

En segundo lugar, los Estados Unidos han respondido mal a la iniciativa de una Nueva Ruta de la Seda liderada por China.

En 2018, se promulgó una legislación bipartidista con el único propósito de contrarrestar el BRI en África a través de la “Ley de Mejor Utilización de las Inversiones que Conduce al Desarrollo” o la Ley de Construcción. Como resultado de esta ley, Washington creo la International Development Finance Corp (IDFC), la corporación financiera para el desarrollo internacional a fines de 2018.

Con solo un presupuesto de $ 60 billones Rands según Washington, el objetivo principal de IDFC es “crear herramientas de inversión más sólidas y flexibles para que las empresas estadounidenses creen empleo y ayuden a apoyar a pequeñas y medianas empresas en África”.

Este presupuesto es insuficiente para alcanzar objetivos estratégicos. Es una cantidad equivalente a la que Beijing compromete anualmente a todo el continente africano. También es la cantidad que China ha comprometido solamente con Pakistán. Todo el OBOR tiene un presupuesto total de $ 1 billón de dólares.

En tercer lugar, la respuesta de Washington a las tecnologías 5G superiores de Huawei expone sus propias debilidades en lugar de mostrar un liderazgo mundial en ciencia y tecnología.

En todo lo anterior, Washington demuestra la falta de innovación para competir con China. Es cada vez más difícil para Washington convencer a sus propios aliados en Europa para que abandonen la Nueva Ruta de la Seda liderado por los chinos o el uso de las tecnologías de Huawei.

En este contexto, se podría aconsejar a África que no se deje usar como una herramienta para la competencia entre las grandes potencias del sistema internacional.

* David Monyae es investigador en la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica.

FUENTE: https://www.iol.co.za/news/opinion/us-out-of-step-and-out-of-line-21835398

**traducción y adaptación: Juan Martin González Cabañas


Contexto Global

Con la conducción de Antonio Martinez Vidal y Julio René Sotelo. Un programa de análisis sobre política internacional. Realizaron una entrevista al Director de Dossier Geopolitico: Carlos Pereyra Mele, en el Programa CONTEXTO GLOBAL para la Televisión de CHACO.TV Temática: la Situación del “Sistema Mundo 2019” y como ello repercute sobre nuestro Continente y en especial sobre Venezuela.