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Un análisis a vuelo de pájaro de las relaciones políticas internacionales, nos alerta acerca de la trascendencia de trabajar en pos de enriquecer las relaciones multilaterales y, avanzar junto al resto de América del Sur en consolidar un mundo multipolar.

Desde el CEES-CGT, en nuestra reciente visita a Rusia pudimos apreciar, que existen condiciones favorables en la realidad macro y en la vida cotidiana de ese gran país, para pensar una alianza estratégica. Y existen esas posibilidades, a pesar de ser dos regiones tan lejanas y constitutivas de ecúmenes culturales tan diferentes. 

Similitudes y diferencias

En el marco de una re-configuración del sistema mundo a partir del siglo XXI, ambas regiones tienen dos aspectos coincidentes. El primero, es un enemigo en común, cuál es la estrategia atlantista de expansión actual, que a pesar de su relativa decadencia, no dejan de influir en el destino del resto de los países. Por otra parte, desde una visión ideológica y cultural, ambas espacios confrontan con el Neo-liberalismo, en tanto forma de vida que se pretende imponer al conjunto de las sociedades.

Para el presente ejercicio de reflexión, y solo a los fines analíticos, vamos a distinguir la esfera geo-física y sociodemográficos, de aquellos aspectos culturales o psico-sociales de la relación entre ambas regiones

Factores geo-físicos y sociodemográficos

Ambas regiones comparten la posesión de un territorio extensísimo. En ambos casos prevalece la explotación de bienes primarios y energéticos. Siendo su población escasa en relación al extenso territorio, y su distribución no acompaña, la localización de las reservas de hidrocarburos y de sus recursos naturales.

Ambos espacios presentan un retraso en la producción industrial y tecnológica si lo comparamos con el Occidente desarrollado. A excepción desde ya, de la tecnología militar y el programa de seguridad nacional, de una Rusia que en estos temas se encuentra a la vanguardia.

Si tomamos la distribución de la fuerza de trabajo según la actividad, en Rusia se ocupa un 15% en la producción primaria, un 25% en la Industria y un 60% en áreas no productivas, distribución proporcional similar a los países de América del Sur.

En este sentido, y salvando las distancias, los desafíos de Rusia son similares a los nuestros. Ambos espacios para contrarrestar el avance de la globalización financiera, precisan profundizar el desarrollo industrial y de alta tecnología, así como también incrementar los estándares en la Investigación y Desarrollo de la ciencia (básica y aplicada). Sin lo cual, no habrá desarrollo posible.

Rusia disputa con el atlantismo el control del corazón de Eurasia, nosotros en América del Sur, padecemos las consecuencias del unilateralismo norteamericano. Cuya pretensión llega hasta nuestro Sur austral y su influencia en la Antártida e Islas Malvinas. Ergo, la constitución de un espacio Euroasiático y de un espacio Suramericano auto-centrado, comparten el principal obstáculo.

Factores culturales y psico-sociales

La tensión entre el Liberalismo y cualquier visión Nacionalista, se expresa con características propias según se trate el país, la región o el momento histórico. En América del Sur, esta contradicción está condicionada por el debate siempre presente acerca de la falta de independencia, la situación neo-colonial de nuestros países o el populismo, etc.; que por otra parte,  se modifica con cada cambio de gobierno o rupturas institucionales.

En Rusia, la tensión entre Liberalismo y Nacionalismo está subordinada a la contradicción entre Globalización y Regionalización, y está vinculada directamente a la búsqueda de una identidad que es desde siempre no-occidental. 

Para ellos, el nacionalismo, refiere más a las cuestiones “irracionales”, en cuanto que “lo irracional” se entiende como lo contrario a “lo extraño”, a lo ajeno. En última instancia lo irracional aquí, refiere a lo propio.

En la necesidad de la continuidad histórica que requiere un proyecto nacional, un proyecto propio, se destaca el debate acerca del lugar de la juventud. Aquí la relación con la juventud (nuevas generaciones), es esencial. En este punto, los profesores de la Academia de Ciencias de Moscú, consideran que el Occidente hegemónico lleva la delantera, por cuanto el tratamiento de los jóvenes a través de la cultura de masas, léase: Hollywood. Mc Donald’s, etc., es más efectivo que en la nación euro-asiática. Desde el sur de América (Occidente periférico), somos más vulnerables a ese tipo de cultura que en Rusia. Somos más dependientes de esa cultura de masas, a pesar de las innumerables expresiones artísticas y culturales que se originan permanentemente en nuestro continente. 

El otro elemento importante es el lugar de la religión, en este enfrentamiento con el atlantismo. En Rusia, desde la caída del muro de Berlín, la religión católica ortodoxa, ha venido ocupando un lugar central apoyado por el estado en la recuperación de las tradiciones y la memoria histórica. Hoy, se encuentra en Rusia la construcción y puesta en marcha de iglesias ortodoxas a diario. La intención es contar con una de ellas por barrio en el futuro inmediato.

En nuestro territorio, si bien con una población mayoritariamente cristiana y católica, en los últimos años ha venido influyendo las iglesias pentecostales, evangelistas, como puede verse inclusive en la composición de las listas de candidatos a legisladores, en varios de nuestros países, y en el crecimiento de estos cultos en las barriadas y poblaciones populares.

¿Qué es entonces lo propio o lo ajeno, más allá del territorio físico? ¿Es la cultura, los valores, el sentido de pertenencia?, ¿Cuál es su peso estratégico?

Aunque las frontera físicas, se encuentren establecidas, siempre existe la lucha al interior de la comunidad. […] Zbigniew Brzezinski, sostiene cuando de dominar se trata, que es preciso, para América Latina, generar un sentimiento de inferioridad, para lo cual, nada mejor que trabajar en aras de implementar modelos culturales de identificación desde el exterior.

Se trata del territorio de la subjetividad. En la era industrial, la cuestión era masificar a la opinión pública con mensajes generales, ahora se trata de fragmentar esa masa de población en agrupamientos de intereses específicos. Primero en segmentos de interés en común y como tendencia, alcanzar el mayor grado de singularidad, que es lo mismo que decir: a cada uno, un mensaje. Modelar la mente de cada uno en particular.

La conciencia nacional y el sentimiento de Patria

La conciencia nacional, es el pueblo que se subjetiva en un territorio, que lo siente como propio y que define claramente al enemigo de sus intereses. El sentimiento de Patria muy desarrollado en Rusia, especialmente desde la victoria de la IIGM, hace al conjunto de los valores y vivencia de toda su historia, en donde el pasado es el patrimonio que permite proyectar el futuro con las nuevas generaciones. Nosotros, aquí estamos en deuda. Nuestra Nación Suramericana, se encuentra atomizada en múltiples países que permanentemente alteran la visión y el destino del conjunto, según cambian los gobiernos.

Lo mismo sucede desde nuestra Argentina, hasta que no miremos hacia nuestro sur austral como parte integral de nuestro territorio, tendremos una falsa conciencia de nosotros mismos y seremos débiles para enfrentar los desafíos del futuro. Quizás la gesta de Malvinas nos muestre el camino.

Julio de 2019

Carlos “Chino” Fernández

CEES-CGT  – Colaborador de Dossier Geopolitico 

Notas

1 Conferencia del Director Académico, Dr. Davydov, del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Moscú, 24 de mayo de 2019

2 LN/ Economía, entrevista a Fernando Stefani (7 de julio de 2019)

3 Conferencia, Dr. Martynov: “Rusia y los desafío de la seguridad internacional”, Academia de Ciencias de Moscú (27 de mayo de 2019)

4 Trujillo Daniel. Blog: Traduciendo la realidad. Guerra de 5ta. Generación. La conquista de las mentes (10 de junio de 2013)

Egresados del Curso de la Academia de Ciencias de Moscu: Carlos Pereyra Mele, Carlos “Chino” Fernandez y Carlos Moreno Juarez