Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

A Política Internacional de la semana:

1 EEUU: Trump y su apuesta al: “Yo o el Caos”, visita a la Ciudad de Kenosha, otro revés en Venezuela la “oposicion” se divide entre Capriles y “Guaido”, 2 Bolivia Los Golpistas impiden a morales ser candidato a senador; 3 Ecuador: mismo modelo mismos sistema Se impide la Candidatura de Rafael Correa a Vicepresidente; 4 Paraguay una extrañas muertes de niñas argentinas en un supuesto enfrentamiento con grupos “guerrilleros”; 5 Macron vista Líbano -con nuevo Gobierno del Premier Adib-, e Irak; 6 Brasil y Chile “sospechosamente” fuera del radar de la prensa regional, que desinforma seriamente. 7 Colombia: Continente en ebullición. 

B Análisis Geopolitico de hoy: Breve análisis de la Geopolitica Latinoamericana

Destacamos en una breve descripción de los Espacios latinoamericanos y Suramericanos y de la importancia de Suramerica 18.200.000 Km2 y con 440.000.000 de habitantes con sus problemas demográficos y grandes espacios deshabitados, y con varias Megalópolis: San Pablo Buenos Aires, Lima, Río. Y que es un Territorio disputado por sus importantes recursos naturales renovables y no renovables, Donde se desarrollan grandes tensiones con la participación de poderes extracontinentales que hoy los podemos describir como una: Bipolaridad conviviendo con una Multipolaridad de poderes regionales; que participan de distintas forma de asociación y competencias por nuestros territorios, pero luego del Tsunami neoloberal nos desarmaron las pocas estructuras de organización creadas este siglo -UNASUR y CELAC-, y que fundamentalmente fueron desarmadas por el Imperio con una nueva versión de la Doctrina Monroe Fase III y guerras híbridas, describimos la importancia de las bases británicas (USA) para controlar el Atlántico y los pasos interoceánicos Pacifico Atlántico sur y viceversa…

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POR JORGE ELBAUM

El deterioro de la política doméstica de los Estados Unidos tiene correlato en la degradación de su política exterior. La tradición injerencista de Washington busca impedir su paulatina declinación como referencia de la política mundial y apela a innovadoras conceptualizaciones y prácticas para evitar un mayor deterioro.

En un intento por sortear las repetidas derrotas estratégicas sufridas desde la Guerra de Corea hasta la actualidad, el ex paracaidista y contratista militar (eufemismo de mercenario), actualmente devenido en académico, Sean McFate, publicó un libro en 2019 que se constituyó en el texto de cabecera de las usinas de información del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado. El almirante James Stavridis, que fuera responsable del Comando Sur hasta 2009 y luego Jefe  Supremo de la OTAN hasta 2013, catalogó a McFate como el nuevo Sun Tzu, en referencia al general chino del siglo V, autor de El arte de la guerra.

El libro de McFate se titula Las nuevas reglas de la guerra: la victoria en épocas de desorden, y se ha constituido en el texto de consulta obligada para los funcionarios que ejecutan las políticas de intervención en los países que Estados Unidos considera bajo su ámbito de influencia. Desde el prólogo, se anuncia que es una respuesta a los peligros detectados por los oficiales que han participado de las últimas aventuras trágicas del modelo imperial: el ascenso de China, el resurgimiento de  Rusia, la creciente escasez de los recursos naturales  y las conflictividades intraestatales. Las sugerencias planteadas por McFate exhiben con total procacidad las iniciativas de manipulación, vigilancia, simulación y engaño sistémico utilizadas por Washington para intentar conservar su poder devaluado. El desembozado injerencismo planteado en Las Nuevas Reglas reivindica la militarización de la política a partir de la utilización de los medios de comunicación, la gestión del desorden y la generación de conflictos internos.

La hipótesis central del autor es que Estados Unidos ha sido derrotado en todas las confrontaciones militares desde la Segunda Guerra Mundial (Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán, Irak y Siria) porque no ha comprendido el cambio de los desafíos bélicos. Según McFate, el centro de las nuevas guerras está en la política y no en el territorio de la acumulación de armas. Las batallas del presente y del futuro se llevan a cabo en un nuevo escenario: la construcción de imaginarios y de sentido común; la búsqueda por imponer formas de realidad; y –sobre todo– el manejo de la información, los datos y la segmentación de que deriva e esos agregados. “La victoria moderna no se obtiene en un campo de batalla sino en la conciencia de una sociedad”.

El enfoque supone que la victoria en el campo de batalla es obsoleta. El autor afirma críticamente que Estados Unidos invierte billones de dólares en aviones de combate y robots asesinos y que, sin embargo, no logra imponerse: “Necesitamos el dominio de (…) la subversión estratégica para evitar que los problemas se conviertan en crisis y las crisis en conflictos”. Para eso se requieren más académicos, más Hollywood, más ONGs, más servicios de inteligencia y menos portaviones. El conflicto actual se desenvuelve en las sombras, en los ejércitos privados (las empresas contratistas de mercenarios), el anonimato, las operaciones de confusión y propaganda. Las fuerzas militares convencionales –profetiza McFate– deben ser reemplazadas por grupos enmascarados ajenos a las regulaciones convencionales de la guerra. Entre sus propuestas, llega a considerar la creación de cuerpos similares a la Legión Extranjera, con agentes reclutados de diferentes países, capaces de defender los intereses estratégicos de las corporaciones dentro de territorios (catalogados) sin Estado.

Sus actores prioritarios estarán en guerra permanente porque las escenas bélicas no comenzarán ni terminarán. Serán una continuidad acorde con el desorden global, los ejércitos privados, la entropía, el terrorismo, las operaciones de inteligencia y la búsqueda permanente por ganar la legitimidad; es decir, la aquiescencia de una población. Lo que McFate propone –y las delegaciones diplomáticas de Washington están ejercitando– es la exaltación de una guerra total en la que se asume la imposibilidad de respetar las regulaciones de los conflictos armados (la Convención de Ginebra, por ejemplo), porque ese tipo de enfrentamiento ya no existe y porque supone un handicap para los antagonistas. La tortura, el asesinato de civiles, la utilización de minas personales, el secuestro extrajudicial, el acatamiento de la soberanía de los aliados, el exterminio de prisioneros de guerra, etc., son cláusulas que ya no pueden ser respetadas porque su acatamiento supone una ventaja sobre los formatos actuales del conflicto.

FUENTE: https://www.elcohetealaluna.com/las-nuevas-guerras/

Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el Periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

TEMAS:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

A Política Internacional de la semana:

1 EEUU: Elección de la fórmula de del Partido Republicano: Trump-Pence; El Candidato del Trump para el BID, declara que quieren controlar al banco para atacar a China; La Secretaria de Comercio sanciona a cinco Laboratorios de Rusia -uno de los cuales es el creador de la vacuna del Covid19- de otros países como Francia, Omán, etc, declarando que por su Seguridad Nacional , los sanciona porque dicen que realizan trabajos de armas químicas o Biológicas. 2 Europa: se incrementa el conflicto en el Mediterraneo Oriental, donde Francia realiza maniobras navales con Grecia y Chipre, donde Turquía se enfrenta con esos dos países; Bielorusia: después de semanas de silencio el Presidente Putin habla sobre el conflicto político y cómo ve su forma normalizar negociando en conjunto con las autoridades de la U.E., Inglaterra supera su Deuda Externa el 100,5% de su PBI.

 B Análisis Geopolitico de hoy: Breve análisis de la Geopolitica histórica de EEUU con sus vecinos iberoamericanos

Describimos Tres periodos Historicos de la Geopolitica de USA:

A- Etapa de 1776 – 1850 Periodo que va desde su base -las 13 colonias- y con la idea de un aislacionismo activo que lo llevó a fortalecer su “Corazón” avanzando hacia el “Oeste” y arrebatando a México gran parte del actual territorio continental que hoy tiene, con el acuerdo Hidalgo-Guadalupe de 1848, apoyándose en la Doctrina Monroe Siglo XIX.

B- El expansionismo Regional y Continental desde el 1850 a 1945; Se puede destacar las intervenciones en el Caribe transformándolo en su Mare Nostrum, junto con la Guerra a España y la captura de Cuba y Puerto Rico durante la primera mitad del Siglo XX apoyándose; en la Llamada “Doctrina Monroe” Siglo XX y nuevamente en el “Destino Manifiesto”, con la aplicación del “modelo” de la política del Gran Garrote (1904) del Presidente Theodore Roosevelt y luego desde los 30’s con el Presidente Franklin Delano Roosevelt con una política similar denominada de la “Buena Vecindad”, mas disimulada.

C- Expansionismo Global 1945 a 2000 de la Bipolaridad -1945/1991- a la Unipolaridad -1991/2000- Donde encontramos la Guerra Fría y la Doctrina Truman de 1947 de Contención al Comunismo en nuestros subcontinentes, donde participaron en todos los golpes militares “correctivos” a los Países de la región y nuevas invasiones, utilizando la construcción de una estructura diplomática para administrar la zona: la OEA; pero también armó su brazo Militar: “El Comando Sur”, que desde los 2000 expresa la política exterior de EEUU, y puso en marcha la nueva Doctrina Monroe versión Siglo XXI que incluye la Guerra Híbrida y Lawfare.

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La próxima administración demócrata potencial se está preparando para cambiar décadas de dogma sobre la globalización

Esta primavera, el candidato presidencial demócrata Joe Biden acordó con su ex rival principal, el senador Bernie Sanders, formar grupos de trabajo conjuntos sobre atención médica, justicia penal, cambio climático, economía, educación e inmigración. De los informes de esos organismos, publicados a principios de este verano, se desprende claramente que, bajo el presidente Biden, la política interna de Estados Unidos se desplazaría bien hacia la izquierda de donde habría estado bajo la presidencia de Hillary Clinton en 2016.

Pero ninguno de esos comités cubrió la política exterior como se define tradicionalmente. Las llamas ideológicas avivadas por Sanders y la senadora Elizabeth Warren, y luego puestas en calor por el movimiento Black Lives Matter, apenas han tocado los asuntos exteriores, que a menudo están aislados de la política interna. Una promesa de Biden de volver al status quo ante sería una respuesta de muerte cerebral a un mundo transformado, pero no sería políticamente costoso.

Sin embargo, la suposición de que bajo un presidente Biden la política interna se movería hacia la izquierda, pero la política exterior no, presupone una distinción entre los dos que es en sí misma un artefacto de una era anterior. Es casi seguro que algunos elementos de la política exterior de Biden se moverían hacia la izquierda como una variable dependiente de la política interna. Biden usa la expresión «una política exterior para la clase media» para expresar la idea de que el comercio y la política económica internacional deben guiarse por los beneficios que traerán al estadounidense promedio, en lugar de a las multinacionales estadounidenses. Para aquellos de ustedes que tienen un cuadro de mando ideológico en casa, esa política puede ser tomada como la sentencia de muerte del neoliberalismo.

Ese término «neoliberalismo», que comenzó como un descriptor neutral antes de volverse peyorativo en los últimos años, describe la fe en que un mercado global ligeramente regulado en el que bienes, servicios, capital y empresas cruzan fronteras con una fricción mínima desencadenaría un crecimiento que aumentaría. puestos de trabajo y difundir la prosperidad, especialmente en Estados Unidos, la sala de máquinas de la globalización. Esa fue la doctrina rectora de la administración del presidente Bill Clinton. Sus altos apóstoles, incluidos Robert Rubin y Larry Summers, se desempeñaron como asesores económicos principales del presidente Barack Obama.

Algunas de las ideas más interesantes en los bordes, si no siempre en el centro, del grupo de asesores e influencias de Biden tienen que ver con las deficiencias de esa doctrina. Jennifer Harris, una economista internacional que se desempeñó en el Departamento de Estado con Hillary Clinton, sostiene que desde el momento de su fundación, Estados Unidos, como todas las grandes potencias, ha utilizado su poder económico para promover su posición geopolítica, persiguiendo lo que ella y otros llaman «Geoeconomía». Con ese fin, los políticos estadounidenses han adoptado una secuencia de modelos económicos adaptados a las circunstancias de su época. El modelo neoliberal se adaptaba a una era en la que la economía estadounidense obtenía grandes beneficios de la globalización, o al menos parecía hacerlo. Ya no se considera que ese sea el caso: ahora se culpa a la globalización de ampliar la desigualdad y vaciar a la clase media. Y lo que es más,en un momento en que China, una potencia geoeconómica descarada, está manejando las relaciones comerciales y económicas como un arma diplomática, Estados Unidos no puede simplemente repetir shibboleth sobre la libre circulación de capitales y bienes. (Harris y Jake Sullivan, uno de los asesores clave de Biden,expuso este argumento a principios de este año en un artículo de Foreign Policy ).

Harris afirma que los funcionarios comerciales estadounidenses que negociaron la Asociación Transpacífica habían internalizado tan profundamente el dogma neoliberal que simplemente dieron por sentado que aumentar el acceso de la industria farmacéutica a los mercados asiáticos era bueno para los Estados Unidos, incluso si hacerlo no creaba puestos de trabajo. ni ingresos fiscales en Estados Unidos. La guerra sobre cuán «libre» es el comercio, dijo Harris en una entrevista con Foreign Policy., se ha vuelto estéril en un momento en que las barreras comerciales ya están en mínimos históricos, o lo estaban hasta que el presidente Donald Trump comenzó a levantarlas nuevamente. Los llamados acuerdos comerciales son, de hecho, el sitio moderno de la lucha geoeconómica, pero no se los reconoce como tales. «Existe un deseo», dijo Harris, «de algún tipo de compromiso económico que mejore la experiencia de vida de los estadounidenses de clase media».

Ese deseo ahora está muy extendido. Los economistas de la corriente principal han aceptado cada vez más la evidencia de que la competencia con China ha provocado una pérdida neta de puestos de trabajo en el país, un costo que debe sopesarse en comparación con televisores y teléfonos inteligentes baratos. Tom Perriello, otro progresista que sirvió en la administración de Obama, dijo en una entrevista que si expresaba dudas sobre el modelo de libre mercado entre los funcionarios económicos de Obama, como lo hizo él, «se le veía como si le salieran cuernos de la cabeza». Ahora, agregó, si repitieras algunas de las viejas castañas, «La gente diría, ‘¿Estás congelado criogénicamente?'»

Una vez que acepta que lo que es bueno para el crecimiento global en general o incluso para el mercado de valores no es necesariamente bueno para el trabajador estadounidense, es posible imaginar una forma de nacionalismo económico que guíe el comportamiento de Estados Unidos tanto en el país como en el extranjero. Esto parece ser lo que Biden tiene en mente con su plan para una agenda “Made in All of America”. Las grandes inversiones que planea en infraestructura, educación, atención médica e investigación y desarrollo se dirigirían a empresas estadounidenses para crear empleos en casa. Una “estrategia comercial y fiscal pro-estadounidense para los trabajadores” “tomaría acciones agresivas de aplicación de la ley comercial contra China”, pero también eliminaría los incentivos fiscales para que las empresas estadounidenses trasladen sus operaciones al extranjero.

Biden ha propuesto un ambicioso esfuerzo federal para recuperar las cadenas de suministro globales en áreas sensibles que incluyen suministros médicos y farmacéuticos, semiconductores, resiliencia de la red de energía y similares. Esto implicaría la reconstrucción de la capacidad de fabricación nacional en esas áreas, incluso mediante el uso de la Ley de Producción de Defensa; realizar cambios en el código fiscal para fomentar la producción nacional de productos farmacéuticos; aumentar las existencias federales de productos sensibles; y el establecimiento de un nuevo programa para financiar la readaptación de los trabajadores en campos de fabricación críticos. Por tanto, el nacionalismo económico es tanto una respuesta al ascenso de China como un medio de equipar a Estados Unidos para ganar la lucha económica con China.

El nuevo nacionalismo tiene una dimensión política y económica. La política exterior ha sido tradicionalmente competencia de expertos que les dicen a los estadounidenses dónde están los intereses nacionales en lugar de preguntarles dónde creen que están sus propios intereses. Esto se ha vuelto cada vez más insostenible, tanto porque la deferencia a la pericia es cosa del pasado como porque Estados Unidos ya no parece estar ganando la lucha global por la supremacía. En 2018, Carnegie Endowment for International Peace se propuso rectificar este problema enviando académicos a tres lugares muy lejos de Washington, Ohio, Nebraska y Colorado, para preguntar a los ciudadanos cómo la política exterior afectaba sus vidas. El estudio, titulado «Política exterior de Estados Unidos para la clase media», fue dirigido por Salman Ahmed, exjefe de planificación estratégica del Consejo de Seguridad Nacional de Obama;entre los autores se encontraban Jennifer Harris y Jake Sullivan. El proyecto fue autorizado por el director de Carnegie, William Burns, uno de los principales candidatos a secretario de Estado en la administración de Biden.

Muy pocas de los cientos de personas entrevistadas tenían algo que decir sobre el orden internacional liberal o las invasiones de Rusia a Ucrania. En preguntas tan remotas, la mayoría ofreció respuestas de stock que parecían depender del canal de noticias que miraban. Pero tenían mucho que decir sobre China, el comercio, el empleo y la inversión extranjera. Las respuestas variaron enormemente entre los estados y dentro de ellos, pero pocas de ellas sonaron como la pesadilla de Washington de un corazón nacionalista. Incluso en las ciudades manufactureras de Ohio en apuros, señalan los autores , la gente “expresa un fuerte apoyo al libre comercio y acepta que los avances tecnológicos y otras fuerzas del mercado continuarán transformando el empleo en su área. Sin embargo, insisten en el ‘comercio justo’ y en medidas adicionales que les darían una ‘oportunidad de luchar’ ”.

Las respuestas fueron levemente alentadoras, si no terriblemente sorprendentes; el aspecto más importante del proyecto puede haber sido la decisión de hacer la pregunta. Una política exterior sostenible debe basarse en los intereses reales de la gran masa de estadounidenses. Cuando esos intereses cambian, también debe cambiar la política.

Sin embargo, las muy diferentes corrientes de opinión dentro del Partido Demócrata significan que difícilmente se puede esperar que se forme un consenso en torno a la cuestión de qué política exterior promueve mejor los intereses del estadounidense promedio. Biden es un tradicionalista de la política exterior para quien el lenguaje de la geoeconomía es ajeno; lo mismo ocurre con casi todas las personas que lo rodean. Los progresistas esperan ir más allá de esos instintos. A Perriello, que al igual que Harris tiene muchos vínculos con el equipo de Biden, le gustaría ver acuerdos globales sobre leyes antimonopolio, impuestos corporativos e incluso salarios mínimos para evitar una carrera a la baja. Una adopción internacional de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de Estados Unidos, que prohíbe la «corrupción armada» practicada por naciones como Rusia, que utiliza su vasta riqueza en petróleo y gas para pagar a amigos y chantajear a enemigos, haría, dice,“Hacer mucho más por el libre comercio” de lo que harían los acuerdos comerciales actuales.

Cualquier presidente que adoptara una agenda tan ambiciosa enfrentaría una enorme resistencia por parte de los propios aliados de Estados Unidos. Los paraísos fiscales bajos como Irlanda no aceptarán fácilmente un programa de equiparación del impuesto de sociedades; las potencias exportadoras como Alemania se enfriarán en una política de confrontación hacia China. Un programa de regulación global podría, en cualquier caso, resultar demasiado descabellado para Biden y su equipo senior. Perriello, al igual que Harris, pone mucha esperanza en Sullivan, un enlace entre los dos bandos que, dice, «se ha tomado los tres años fuera del poder para lidiar auténtica y profundamente con las cosas que se equivocaron» durante la campaña de Clinton. . Sullivan se despojó oficialmente de su piel neoliberal en un ensayo de 2019 en Democracy en el que llamó por una «nueva y vieja plataforma demócrata» centrada, no le sorprenderá saberlo, en «rescatar y reconstruir la clase media estadounidense».

“Nuevo viejo demócrata” suena como el sombrero perfecto para la cabeza plateada de Joe Biden. Si gana en noviembre, veremos si está preparado para usarlo.

Esta es la segunda de una serie semanal que informa sobre la visión de política exterior de Joe Biden. Prepara la primera entrega aquí .

James Traub es colaborador habitual de Foreign Policy , miembro no residente del Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York y autor del libro What Was Liberalism? Pasado, presente y promesa de una noble idea .

FUENTE: https://foreignpolicy.com/2020/08/27/biden-is-getting-ready-to-bury-neoliberalism/

Ante qué coyuntura internacional nos encontramos   en 2020

¿Habrá elecciones en EE.UU. en noviembre?

Wim Dierckxsens – Walter Formento, 12-08-2020

Introducción 

Las elecciones en Estados Unidos en 2016 fueron una batalla política que cambió el rumbo de la política internacional de Estados Unidos. Esta batalla política tuvo su momento clave en las elecciones donde cuatro grandes actores de poder disputaban la presidencia, de los cuales tres eran fracciones distintas de la oligarquía financiera y una expresaba a los sindicatos y trabajadores. 

En el Partido demócrata se expresaba de modo dominante la oligarquía financiera globalista, que constituía el Estado Profundo –Deep State- en el Partido Demócrata y lo controlaba, expresándose en la figuras de Clinton´s y Obama´s. Pero será desafiado por el movimiento de trabajadores organizados en sindicatos y desde los barrios urbanos pobres, que se expresa hoy por Sanders y Osorio Cortes. Esta fracción tuvo todas las condiciones para ganar las internas Demócratas, pero el aparato financiero-electoral opero para que en las elecciones internas indirectas Sanders “sea” derrotado. Todos los datos afirman que Sanders tenía mayoría de electores para ganar la interna, pero que estos fueron comprados y reorientados de modo que se impuso la candidata del estado profundo oligárquico financiero globalista.

En cambio en el Partido Republicano, el estamento de poder profundo del continentalismo financiero –Ted Cruz, Marco Rubio, John Kasic- fue derrotado por Donald Trump. Este expresaba a la oligarquía financiera local-nacional contra el estamento de poder profundo de la oligarquía financiera continentalista, que expresa los intereses de los Bush/Rockefeller/Houston/Dallas/Tea-Party, petróleo y finanzas. Que en la fórmula presidencial se expresó en el vicepresidente Pence y también en los secretarios Tillerson/Pompeo/ Bolton. Trump fue la gran sorpresa, una sorpresa porque pudo imponerse contra el establishment republicano sin que hubiera mayores resistencias a este supuesto extraño. 

Este un primer momento, cuando se expresaron los distintos actores políticos, económicos e intereses presentes en cada partido político, esto ya fue una muestra de las nuevas condiciones nacionales e internacionales y las características conflictivas del resultado electoral que sorprendió a “todos”, o casi a todos. Particularmente pone de manifiesto la fragmentación de la oligarquía financiera en Estados Unidos y particularmente la sorpresiva derrota de la oligarquía globalista. Particularmente en un momento donde el planteo del referéndum de febrero de 2016, acerca de la salida de Gran Bretaña -Brexit Británico- de la Unión Europea, signaba el momento. Y mostraba también el escenario de crisis en la Unión Europea entre la oligarquía globalista enfrentada a la oligarquía británica y a la oligarquía germana-franco-italiana en la Unión Europea, expresada por el bloque Alemania-Francia-Italia.

El mundo mostraba también a partir de 2014-2016, que nuevos actores mundiales estratégicos multipolares emergían, como multipolarismo político-Económico estratégico –BRICS- y como Dialogo Filosófico-Cultural estratégico de Civilizaciones. Ambos en dialogo y enfrentados a los Unipolarismos Financieros.

En este marco general es que situamos la realidad de Estados Unidos cuando abordamos su situación nacional de pre-guerra civil, que es el modo como se expresa la batalla política entre fracciones de oligarquías financieras en Estados Unidos. Una pre-guerra civil que aparece bajo las formas de puja entre actores populares que se expresan y  distinguen desde sus referencias étnico-político-sociales como: afroamericanos (Black-Lifes-Matter), hispanoamericanos, mexicanos, angloamericanos, etc. 

Que es un modo distinto de cómo se manifestaron las luchas entre 1961-1973 en una situación similar de crisis mundial, con referencias a sus pertenencias socio-económicas (clases) y organizaciones sindicales y a sus líderes propios (ej.: Martin Luther King, Malcom X, etc.). Donde además, la oligarquía financiera continentalista/tricontinentalista se expresaba en y desde el partido republicano y, la gran burguesía industrialista y el movimiento obrero sindical en el Partido Demócrata. 

Por ello, tal vez, la necesidad de los asesinatos del presidente  John Kennedy, de Robert, de Martin Luther King, Malcom X y tantos otros por el estado profundo económico-financiero. Hasta que el Partido demócrata quedo subordinado a la oligarquía financiera Globalista (anglo-holandesa) entre 1991-1994 con los Clinton´s y Obama´s. Y el Partido Republicano bajo control del estamento de poder profundo de la oligarquía continentalista norteamericana. Por lo tanto, ambos partidos están bajo control oligárquico financiero unipolar y enfrentados de modo estratégico, porque la oligarquía globalista requiere de la negación de lo nacional o desarticulación de las oligarquías continentales y locales/nacionales para por imponer y actuar en sentido estratégico.

La crisis financiera global que estalla con  centro en Estados Unidos entre septiembre de 2001 y 2008, se transformara en crisis sistémica entre septiembre de 2019-marzo de 2020 también con centro en Estados Unidos. Cuando la Oligarquía Financiera Global, transnacionales financieras globales, no pudo imponer sus condiciones a la nación China, mediante la guerra financiera (desde las Cities de Londres, Nueva York y Hong Kong) ni luego mediante la guerra militar irregular (terrorista Otan/Daesh/Isis/etc.) en Siria, para que luego escalara a China, Rusia e India, en su segundo movimiento, mediante la sublevación de la población musulmana en cada país. Entonces, la crisis tomo forma, en 2016-2017 de Brexit golpeando sobre la City de Londres, de Trump-Presidente golpeando sobre la City de Nueva York y de Tiananmen II (2019) golpeando sobre la City de Hong Kong, esta última en una doble acción aparentemente combinada tanto desde Xi Jimping como desde Trump.

En este contexto, emerge la Pandemia Coronavirus -Covid19- que toma forma de crisis sanitaria mundial. Donde ésta, por un lado, impide observar el despliegue de la crisis sistémica y, por otro, también impide observar la crisis energética del petróleo fósil y por carácter transitivo, también del petróleo y gas de esquisto en Estados Unidos, en general, controlado por los intereses globalistas de Chevrón y Obama. Todo lo cual resultara en el fortalecimiento de Rusia y también de Alemania-Francia-Italia en la UE; también de Irán-Rusia-China; también de Irán-China-Egipto-Libia-Rusia. Y luego, permite observar el despliegue de la crisis del petro-dólar como moneda de reserva mundial controlada por el continentalismo, que deviene en Tricontinentalismo norteamericano desde 1971/73. Que en su despliegue desarrolla, permite que emerja y se consolide una fracción desde su seno, como oligarquía global hacia 1987/94. 

Esta desde 2018, viene planteando ya su moneda global propia, la Libra (de Facebook) como moneda virtual soportada en el Complejo Estratégico de Inteligencia Artificial -CE/IA- globalista, las GAFAM (FAAMG en inglés). Claro que el CE/IA está en plena disputa entre los intereses Globalistas y los del Contienentalismo Norteamericano, que desarrollo todos los antecedentes de las GAFAM desde 1940-2013 y que a partir de 2013-2020 empieza a ser disputado por la oligarquía globalista. 

Esta controló y desarrollo las GAFAM hasta que estalló la crisis sistémica en septiembre de 2019. Desde este momento hasta marzo de 2020, el Contienentalismo Norteamericano articulando con Trump en el gobierno, recupero posiciones en marzo/abril de 2020, hasta el punto donde aparecen signos que las GAFAM están en plena situación de disputa entre ambas fracciones de oligarquía. Esta lucha por el Complejo Estratégico de Inteligencia Artificial es una muestra de la batalla inter-oligárquica en Estados Unidos, que se expresa en las luchas callejeras  y en los muertos por Coviv-19. Donde el CE-IA del multipolarismo BRICS, es también parte de esta batalla estratégica en el terreno de la IA, aunque como contradicción externa.

Todo este sistema de intereses y contradicciones es lo que se manifestara y tiene lugar en la batalla electoral por la presidencia de los Estados Unidos en noviembre de 2020 o como suceda. Y nos permite poder abordar su complejidad y la dinámica de los actores estratégicos en pugna.

El Imperio del Caos 

En octubre de 2016, un mes antes de las elecciones en EEUU escribimos: “Parece que hemos entrado en el Imperio del Caos, entendido como lo que resulta de la negativa a aceptar el propio declive hegemónico. Parece que Obama lidió con la decadencia de Estados Unidos, como Gorbachov en la ex URSS. La pretensión de California, Hawái y Puerto Rico de separarse de la Unión de Estados (si Trump ganase las elecciones) aparecería como el modo de plantearse incluso la Perestroika en Occidente. 

Ante el posible triunfo electoral de Trump (y con las derrotas en el Brexit, en Hong-Kong, en Nueva-York, en Siria, Irán, Libia, etc.), los globalistas que pretenden y necesitan imponer un nuevo orden en el mundo, con un proyecto del Estado Global que estaría por encima de las naciones, e incluso por encima de los EEUU, se encuentra en un momento donde sino pudiese retomar el control de EEUU, por cualquier medio, podría debilitarse de modo cualitativo. Esto en un contexto de crisis de los actores transnacionales unipolares financieros, que es el modo como se expresa principalmente ésta, y de fortalecimiento de los actores nacionales, articulados en lo multipolar/poliédrico y pluriversal que es el otro modo de expresarse. Lo cual lleva la crisis por la puja de poder mundial a un alto nivel de complejidad. 

Por el ello, el Globalismo Unipolar para lograr su cometido no puede descartar en este contexto un golpe de estado, la ley marcial para no mencionar la “eliminación física del nuevo presidente”.  Consideramos, en Agosto de 2020, que pudimos describir a grandes rasgos y prever en 2016 lo que en estos cuatro años ha sucedido, pero aún faltan los meses de mayor tensión. Entonces ¿Qué más podría suceder durante y qué después de las elecciones de noviembre 2020?

Si los demócratas realmente hubieran tenido la intención de «ganar» en 2016, Hillary Clinton no era la mejor candidata y tal vez podríamos llegar a coincidir que fue la peor opción para disputar contra Trump. El Comité Nacional Demócrata (DNC) manipulo el proceso primario contra Bernie Sanders, como todos sabemos y hemos ya escrito también, lo hicieron hace 4 años y lo volvieron a hacer en 2019. La figura de Hillary fue odiada y no sólo por los conservadores. Aunque todas las encuestas (a menudo realizadas por los globalistas quienes controlan el partido Demócrata) dijeron que Clinton ganaría en forma contundente, nunca hubo gran cantidad de militantes y simpatizantes en los eventos de su campaña. Ella nunca logro mayor impacto más allá del “aparato” comunicacional. Incluso se podría haber pensado que todo fue preparado para que perdiera. La retórica de Trump era claramente anti-globalista y sus llamados a «drenar el pantano» movilizaban y convocaban a simpatizantes y votantes. 

Hay que tomar en cuenta que los globalistas elaboran estrategias a más largo plazo que los electorales, es decir no piensan primero en los próximos 4 años de gobierno, esto se deriva luego de definir y establecer lo estratégico del poder. Para que la fracción del Estado profundo globalista pensase que Trump se convierta en presidente, tal vez pensó primero en la “utilidad” de su presidencia como chivo expiatorio del colapso económico que estaba en desarrollo. Tengamos en cuenta que desde la crisis de 2008, la ´economía de mercado´ de los EEUU (una burbuja observada en la Bolsa de Valores) solo se ha sostenido a flote a fuerza de la emisión de dinero sin respaldo, expansión monetaria, realizada por la Reserva Federal -Fed-. La Fed estimulaba con expansión monetaria –crédito- otorgado a bajas y decrecientes tasas de interés para que las principales transnacionales globalistas (GAFAM/FAMAG), lo “invirtieran” en adquisiciones y re-compra de sus propias acciones. Esta política aumentó el precio de las acciones de las mega-transnacionales sin cesar y con ello fomento la centralización de capital, ingresos y riqueza en muy pocos, y cada vez menos, actores financieros transnacionales. 

Esta burbuja de “dinero de helicóptero”, emisión sin respaldo, estallaría independientemente de cuánto dinero “fabrique” la Reserva Federal, estallido que podría ser “usado» para desprestigiar y debilitar al presidente Trump, según los Globalistas. En medio del actual confinamiento por Covid-19, están maniobrando para un mayor declive de una economía estadounidense ya debilitada, por su transnacionalización global. Las  características propias de la Pandemia permiten que la crisis económica permanezca invisibilizada, en medio de las otras crisis que estallaron (sanitarias, energética, militar, paramilitar, de moneda de reserva, etc.) y siguieron estallando en el primer semestre de 2020. 

El hecho es que todo empezó con la Crisis Sistémica de septiembre de 2019. La cual sigue, se profundiza y manifiesta con la Batalla y Crisis por el control de las Tecnológicas –GAFAN– en marzo/abril 2020. Y todo parece como si estuvieran preparando al pueblo y la nación norteamericana (y al mundo) para el colapso que se espera hacer “estallar” antes de las elecciones de noviembre de 2020.  Hasta la fecha, las acciones de GAFAN han subido un 35%, desde la crisis bursátil que alcanzó su pico mínimo a mediados de marzo. Las demás empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York (S&P500) vieron bajar sus acciones. Aunque un nuevo colapso bursátil se diera, la centralización de capital real en cada vez menos empresas globalistas transnacionales será un hecho y con ello un mayor control sobre la sociedad y el mundo entero. 

Trump ante todo ha sido un presidente antiglobalista y ha logrado avanzar en este objetivo general. Su guerra comercial con China comenzó para obligar a las transnacionales globalistas (GAFAN+Microsoft), que operan con sus plataformas en ese país, regresaran con sus inversiones a Estados Unidos o salir de China. Pero los globalistas, recientemente perdieron el control de la City de Hong Kong, en medio de la “guerra comercial” con Pekín y antes, con el Brexit, la City financiera de Londres perdió el control sobre la UE y Gran Bretaña. Estos hechos han debilitado particularmente a las fuerzas globalistas. Y recientemente se sumó la crisis en la en la City de Nueva York, cuando a partir del 23 de marzo de 2020 la Reserva Federal (Fed) ya no opera sin control político. Cuando Trump (como parte de la oligarquía local/nacionalista) incorporo a la Secretaria del Tesoro (oligarquía continentalista con centro en el Tea Party y Houston/Dallas) en un frente único para limitar a la Fed Globalista, para así poder ya no solo influir, sino decidir sobre la expansión monetaria y también sobre el destino de dichos fondos. 

En la misma línea, pero en otro plano, observamos que la OTAN-Globalista ha perdido mucha de su legitimidad en la Unión Europea, “legitimidad”/poder que procedía de imponerse como vencedor en la guerra mundial en 1944-50 e incorporar a Europa occidental (también a Japón) como parte de su Bipolarismo. 

Primero fue Alemania, pero ahora Francia aboga por una organización militar netamente europea. Mientras Alemania está presionando para que envíen las tropas fuera de su territorio nacional, Trump mismo ha manifestado que la OTAN es un costo improductivo y sería mejor que regresen a EEUU, las tropas y las bases militares.  Este es el cuadro previo a las elecciones y con una agenda globalista de un ´Economic Reset´ (básicamente la sustitución del dólar por una moneda globalista) programado originalmente para la tercera semana de enero de 2021 durante el Foro Económico Mundial, proyecto que ha sufrido contratiempos por lo planteado antes. 

Escenarios posibles para las elecciones de 2020

Faltan menos de tres meses para las elecciones nacionales en los Estados Unidos. Cabe esperar que las mentiras y amenazas que emanen de ambos partidos aumenten geométricamente a medida que se acerque la fecha de la votación. Cuando la administración Trump pretendió la reapertura de la economía, los demócratas se manifestaron contrarios a la iniciativa e intentaron explotar en su beneficio las crisis y la pandemia. Como ya señalamos en nuestro artículo anterior, los Black Life Matter, que operan en nombre de la justicia social, son conducidos desde la fracción globalista del partido demócrata para generar una ´Revolución de Colores´, con el objetivo de condicionar de modo estructural a Trump, reduciendo sus capacidades de “maniobra”, iniciativa política y económica, en lugar de ser un genuino movimiento emancipatorio.

Las autoridades del partido demócrata han propuesto que las elecciones se realicen por correo local o electrónico, y los republicanos la rechazaron. Porque esto “desalentaría” y/o bloquearía el voto en los sectores sociales de la población proclives a votar a Trump. Pero también por la “posibilidad” de ser tecno-mani-puladas, porque quién controle las capacidades de Inteligencia Artificial / Big-Data controlará también las elecciones. Trump sabe por experiencia propia que la posibilidad de “orientar” elecciones es posible, por los servicios que le “presto” la contratación de Cambrige Analitics para las elecciones de 2016. Ningún partido que resulte perdedor en una elección, no presencial y directa, aceptara los resultados y los impugnará, y el ganador será “acusado” de haber hecho trampa.

Los demócratas presionen también para que los votos se emitan/manejen vía correo local. Por supuesto, tienen una agenda para que sus partidarios se registren en sus respectivos estados y emitan sus votos en el buzón del correo local. El problema fundamental es que no existe un sistema nacional en los Estados Unidos donde registrarse para votar. En Virginia, por ejemplo, se puede registrar y votar sin ningún contacto humano. El proceso de registro se puede realizar llenando un formulario en línea, pero no hay documentos que se presenten que permita certificar la persona, lo que significa que toda la información puede ser falsa. En la ciudad de Nueva York, en agosto todavía estaban luchando para contar las papeletas por correo de las primarias demócratas de junio. En Wisconsin, más de 20.000 papeletas primarias fueron desechadas por inválidas, etc. Unas elecciones por correo local llevaría meses poder obtener un resultado final, sin hablar de las apelaciones. 

Se puede suponer que habría condiciones para los debates presenciales entre candidatos, pero éstos expondrían la fragilidad en la salud mental de Biden de modo estructural. Los demócratas harán, y ya hacen, todo lo posible para que no haya debates presenciales entre Trump y Biden. Prefieren que éste solo aparezca ante los grandes medios-plataformas globalistas, si se pudiera en modo pre-grabado/editado, controlados por los demócratas, que hacen campaña a su favor. 

Trump en cambio está presionando para que haya múltiples debates presenciales, y en diferentes distritos, incluso plantea que el primero tiene que ser en agosto. La pandemia constituye una excusa para que Joe Biden no esté presente en debates, que a la vez revela la debilidad de su candidatura. Biden, el candidato del Partido Demócrata, padece demencia y al parecer en etapa cuatro, por lo tanto, lleva a pensar que al igual que hace 4 años también ahora podría ser la peor opción electoral, al menos para los demócratas. Si realmente esperan convocar a un amplio espectro de votantes contra Trump. 

Por ello, un escenario que se vuelve probable para los grandes intereses financieros globalistas podría ser aquel donde el actual presidente continúe en el cargo. Para lo cual deberían poder estar los “acuerdos” y “condiciones” políticas para realizar elecciones. No hay tiempo, el acto electoral está planteado institucionalmente para el 3 de noviembre. Y debería suceder como máximo el tres de enero de 2021, porque de lo contrario, automáticamente el 20 de enero de 2021, a las 12hs, pasaría la presidencia a manos de la presidenta de la cámara de representantes, la pro-globalista Nancy Pelosi. Si bien podría ser una de las opciones de los globalistas, este escenario sería de baja probabilidad porque Trump y la derecha financiera continentalista en el Partido Republicano no aceptarían tal salida.

Para que las fuerzas globalistas analicen “negociar/acordar” con Trump, el escenario donde “faciliten” que éste gobierne por otros cuatro años, deben “crearse” condiciones para debilitar las opciones de Biden. Este escenario tiene ya sus antecedentes, desde el momento en que facilitaron que este se “impusiera” sobre Sanders, utilizando una serie de maniobras y “alquimias” propias del sistema electoral indirecto de Estados Unidos. Por el cual lo dejaron fuera de carrera, cuando era el más probable vencedor en una situación de “normalidad” mínima. El triunfo de Biden en las internas/primarias demócratas, reveló a alguien que ya tenía la fragilidad de salud mental y, además, que ya estaba expuesto a los “negociados” en Ucrania, lo cual permitiría suponer que impusieron a un candidato frágil y probable “perdedor”. Con un acuerdo entre las fuerzas del estado profundo es “posible” realizar unas elecciones electrónicas cuyo resultado a priori esté acordado. 

En esta dirección Kissinger ya planteo, en abril de 2020, el escenario de “unidad” a ser aceptado y construido entre las tres grandes fracciones oligárquicas presentes en Estados Unidos. Una realidad institucional, en el marco de la cual debería producirse el acto electoral y, a la vez, garantizarse que ganen ambos: Trump la presidencia y las tres fracciones financieras constituyendo el bloque de poder de gobierno, con sus contradicciones en posición secundaria respecto del oponente principal a acordar: China y el multipolarismo BRICS. 

Como ya hemos descripto en la Guerra de Big Data y el ´Muro Tecnológico´, el proceso de desconexión de China se ha puesto ya en marcha, desconexión que hace años ya recomendó Samir Amín en China a los dirigentes políticos, como único modo de transición hacia un socialismo democrático. Solo un nuevo bloque de poder financiero en unidad, tiene chances frente a la opción de ceder ante el avance de la China Multipolar que suma a la Rusia (Putin), la India (Modi), más África, Oriente Medio y Sudamérica. Además de una relación que se desarrolla con Alemania y la UE.              

Retomando, sin el acuerdo de cúpulas consolidado, los resultados electorales en EEUU jamás podrán ser “aceptados” ni por uno ni por otro partido. Pero independientemente del acuerdo de cúpulas, recordemos que el otro escenario que avanza es aquel del descontento civil, con múltiples focos activos de protesta y con manifestaciones violentas en las calles que han desencadenado el ´caos´, organizado desde arriba y por fuera de lo popular. Esta “violencia social” conducida desde arriba (oligarquías globalistas demócratas), tal vez fuera el prerrequisito para que se lograsen forzar “acuerdos” entre las fracciones oligárquicas financieras en Estados Unidos. Y hayan sido un factor necesario para negociar unas elecciones digitales, bajo el acuerdo que concluya confirmando a Trump en el cargo por cuatro años más. Es decir, un escenario donde es acusado por el electorado demócrata de usurpar el proceso electoral pero sostenido por un acuerdo oligárquico de cúpulas entre las tres oligarquías financieras en Estados Unidos y su poder político-comunicacional-militar. El resultado con Trump ´reelecto´ públicamente, sin ninguna duda sería considerado el peor resultado posible para el caos en las calles. Pero, observando la coyuntura, bien podría ser el único resultado favorable para el núcleo de poder-profundo globalista (el Deep State Democrata)

Si hubiera conducción desde las bases y sin acuerdo de cúpulas, la lucha social podría adquirir un carácter más radical contra las elites en el poder, pero con la mitad de la población dividida en varios bandos este escenario pierde fuerza. Si, en cambio, hubiera una fracción de la oligarquía financiera que quedara fuera del acuerdo de cúpulas, sea cual fuese, esta situación incluso podría avanzar a una probable «guerra civil». Todo esto en la medida que se profundice la lucha por la Casa Blanca y no se incluyan a todos los intereses en juego en un determinado bloque de gobierno y participación en la riqueza.  

Esto es más que probable en caso que no haya “acuerdos inclusivos” previos o posteriores. Estados como California, y otros, pueden declararse independientes y hasta puede que Estados Unidos se precipite en una crisis de desintegración nacional desde los estados federales, lo cual sería el más desfavorable de los escenarios no solo para las fuerzas globalistas, sino para el conjunto de las fracciones de oligarquías financieras en Estados Unidos. 

Todos tenemos presentes que el objetivo estratégico de los actores e intereses  financieros globalistas es precisamente: borrar la soberanía de las naciones, incluso la de Estados Unidos en general. Pero  en este momento, su prioridad es conformar un frente oligárquico común en Estados Unidos desde donde confrontar, primero que todo con China, imponiendo un ´Muro Tecnológico´, para frenar y paralizar al multipolarismo-poliédrico BRICS, económico-cultural estratégico.  Esta sería la plataforma también para convocar/forzar un re-alineamiento subordinado de la Unión Europea (Alemania-Francia-Italia) y del Asia Pacifico (Japón-Corea del Sur-Indonesia), que están cada vez más cerca de realizar acuerdos con el multipolarismo BRICS.

La perspectiva poselectoral

La batuta de este juego poselectoral, sin embargo, pareciera no estar aun en manos de la élite del Estado-Profundo-Globalista en el Partido Demócrata, sino en manos de la elite del Estado-Profundo-Continentalista Republicano, elites financieras contientalistas que ya articulan con los intereses del nacionalismo oligárquico (oligarquía local de mercado interno) que rodea y se expresa con Trump. 

Si estos últimos dos (Nacionalismo y Continentalismo) exigen o afirman soluciones alternativas, como persistir en la lucha contra los globalistas (luchar por el retorno de las inversiones de los Big Five y otras más a EE.UU.) y la seguridad basada en un enfoque multipolar; con el espacio de dialogo internacional abierto con las naciones del mundo multipolar (Pekín/Moscú/etc.) como aliados de coyuntura en el consejo de seguridad de la ONU (la reunión de los 5). Entonces existiría la posibilidad de otro escenario, donde éstos puedan evitar que los globalistas tomen el control del gobierno, con su excluyente proyecto de ´Economic Reset´ para un mundo global más allá de las naciones y de los ciudadanos en el mundo , convertidos en los ´Siervos de la Tierra del siglo XXI´. 

Pero también es de tener cuidado un escenario donde el continentalismo financiero norteamericano pueda conducir el bloque oligárquico, logrando subordinar al globalismo y al Trump-ismo (nacionalismo oligárquico), forzando el escenario mundial en términos de confrontaciones militares de envergadura el escenario planteado por Kissinger. Sí se orienta hacia una política solo articulando con el continentalismo norteamericano, para derrotar a los globalistas en el partido demócrata, entonces es probable que puedan en la batalla contra el globalismo debilitarlo pero fortaleciendo al continentalismo financiero norteamericano. 

Este escenario fortalecería la estrategia de imponer un nuevo bipolarismo mundial hacia ´Otro Siglo Americano´, escenario de baja probabilidad. Donde en el mejor de los casos nos deslizaríamos hacia un mundo nuevamente partido en dos, en un bipolarismo con guerra fría entre Oeste y Este. Este  bipolarismo militarista tiene probabilidades reducidas de imponerse pero no nulas y puede desembocar en un escenario catastrófico. Pues, para que avance tiene que poder forzar confrontaciones militaristas y polarizaciones ideológicos-culturares donde se instale el eje Fascismo-Antifascismo. De darse, este sería el peor escenario para los Pueblos, las Naciones y la Humanidad. 

Como ya hemos planteado en otros artículos, la prioridad en este contexto es lograr que la paz asegure que el terreno de política sea el escenario donde se deban resolver las diferencias, para que la política presencial sea el terreno donde se deciden y definen las diferencias de intereses y proyectos. No olvidemos que en este momento del desarrollo de todas las capacidades de destrucción masiva, estamos a un paso de que una confrontación militar nos lleve a la destrucción de la Humanidad y de la Vida en el planeta Tierra. 

La salida más sensata, pero no garantizada, pareciera ser caminar hacia un nuevo orden mundial de Paz, realmente inclusivo de naciones unidas, con todas las regiones, multipolar y  pluriversal en un mundo que reduce a un mínimo posible el espacio para la guerra. La paz mundial tiene también su “precio” cuando China y Rusia, deberían ser solidarios y ayudar incluso a Estados Unidos a salir de su crisis civilizatoria y ya no solo económica. Incluso convocando a Estados Unidos a formar parte del multipolarismo pluriversal. En este escenario Trump y Sanders, la economía real, el Estado, las empresas nacionales norteamericanas y los que viven de su trabajo (ocupados y desocupados) de todos los orígenes étnicos-religiosos son los actores principales.

NOTAS:

1 https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160220_reino_unido_referendo_ue_importancia_decision_wbm

2  Perestroika: De la caída Soviética a la de Washington – 1989-2020, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 18/10/2019. https://www.alainet.org/es/articulo/202728  

3  ¿Revolución de Colores en Estados Unidos?, Wim Dierckxsens y Walter Formento, 21/07/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/208002 

5  Pandemia de crisis y coronavirus: Crisis de las transnacionales y el retorno de los Estados nacionales, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 21/04/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/206048 

6 Nueva guerra fría y muro tecnológico, inteligencia artificial, big data, Wim Dierckxsens, Walter Formento, 31/07/2020. https://www.alainet.org/es/articulo/208207 

7 Esta descripción remite a que los pueblos pueden quedar relegados a ser solo realidad en su terruño pero quedarían excluidos de y reducidos a participar de los espacios públicos de decisión política incluso de los espacios indirectos a los cuales ya los relego el sistema representativo formal. Asociándolo a la historia de los seres humanos durante el feudalismo reducidos a ser solo siervos atados a  la tierra y vendidos con ella, como los instrumentos de labranza y el ganado, del señor feudal que los tenía en propiedad, como ´animales parlantes´.

Bibliografía

Walter Formento y Wim Dierckxsens, Elecciones en EE.UU.: Hillary vs Trump, www.mariwim.info, 5 de noviembre de 2016.

Wim Dierckxsens y Walter Formento, Ante qué coyuntura nos encontramos, www.mariwim.info, 25 de noviembre de 2016.

Brandon Smith, Elección 2020: el peor de los casos es el más probable,

www.Alt-Market.com , 23 de julio de 2020. 

James Bovard, ¿Hacemos que Estados Unidos sea Constitucional otra vez? Zero Hedge, 31 de julio de 2020

Philip Giraldi, El fraude electoral es real: el sistema electoral es vulnerable, Fundación Culture Estratégica, 6 de agosto de 2020

Ben Wilson, 1000 de las papeletas de correo una vez que se consideren inválidas ahora ordenadas para ser contadas en NYC, www.SaraACarter.com, 6 de agosto de 220

TVRadioMiamiPrograma Coincidencias. Entrevisto al Prof. Lic. Carlos A. Pereyra Mele, director ejecutivo de Dossier GeoPolitico, think tank «tanque de pensamiento» Suramericano; sobre La grave situación de la pandemia generada por el Coronavirus, en el marco de la grave crisis politica y económica, entrevistado por Agustin Ranguni desde Miami y por Llamas de Madariaga desde Punta del Este

por Carlos PISSOLITO *

Primero:  Una retrospectiva histórica

Retrocediendo en el tiempo, podemos afirmar que el Siglo XX, especialmente, en su 2da mitad, fue uno para los Estados Unidos. La geopolítica de ese país fue, inicialmente, aislacionista, ya que se moldeó bajo la máxima de su 1er presidente, quien sostenía que no se podía confiar en aliados externos, especialmente,  en aquellos que eran más fuertes que uno. Pero, la misma, como veremos, fue siendo abandonada, en la medida, en que los EEUU se iban transformando en uno poderoso. (1) 

Esa idea de George Washington le dió forma al aislacionismo norteamericano que  durante el siglo XVIII se tradujo en la desconfianza de sus políticos hacia un gran aparato militar, pues lo veían como un peligro para las instituciones democráticas. 

Pese a esta evidente deficiencia, los Estados Unidos pudieron disfrutar de un aislamiento estricto que disuadió a los europeos de desafiarlo en su propio continente debido a su lejanía y tamaño. Sin embargo, a principios del siglo XIX, el poder naval británico se convirtió en una amenaza para el comercio internacional de los EEUU. Finalmente, el ataque británico contra su ciudad capital en 1812 puso de manifiesto la necesidad de una mejor preparación militar.

Si el el aislamiento político fue la reacción natural y más realista en defensa de una Europa distante pero poderosa.  Pronto, se hizo claro que si querían estar seguros debían aceptar las  predicaciones del Capitán A.T. Mahan y crear un  poder marítimo como el guardián natural de ese aislamiento político y de su creciente comercio.  La forma política de expresarlo vino en 1823 de la mano de los presidentes John Adams y James Madison y de una doctrina que lleva el nombre de otro presidente,  James Monroe y que proclamó aquella famosa frase de: “América para los americanos”. (2)

Pero, será otro presidente norteamericano, Theodore Roosevelt, quien transforme a la Doctrina Monroe en un Destino Manifiesto y que en 1904 lo llevó a afirmar que:  “la adhesión a la Doctrina Monroe puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.” (3)

Con la vista puesta en ese lema, los Estados Unidos anexaron los territorios de Texas (1845), California (1848) e invadieron México (1846), apropiándose de un total 2 M Km2 . Pero, más importante, aún, es lo que consiguieron con la Guerra Hispano-Norteamericana (1898) y de cuyo resultado España fue derrotada, perdiendo sus colonia de Cuba, que si bien se proclamó república independiente, quedó bajo tutela de los EEUU; así como las de Puerto Rico, las Filipinas y la Isla de Guam, que pasaron a ser dependencias coloniales de Estados Unidos. 

Lo geopolíticamente relevante es que todas esas nuevas posesiones eran islas, ubicadas estratégicamente y que le permitieron a los EEUU cumplir con aquello de transformarse en una potencia naval y hacer del Mar Caribe una suerte de “Mare Nostrum” que permitiera la expansión norteamericana sobre el Hemisferio Occidental, así como proyectarse sobre el Océano Pacífico. (4)

Con la llegada del Presidente Woodrow Wilson y con la entrada de los EEUU en la Ira GM, el Destino Manifiesto alcanzó un nivel global; ya que le permitió ser la voz cantante en la Conferencia de Paz celebrada en Versalles (1918) e imponer varias ideas, tales como: la obligatoria descolonización de todos los territorios europeos, el fin de los imperios Otomano y del Austro-Hungaro y, los más importante entre ellos, la elevación de la Democracia como única forma de gobierno aceptable y del Libre Comercio como fin de las barreras económicas. 

Si la participación en la 1ra GM le permitió a los EEUU sentarse a la mesa de las decisiones de las grandes potencia de la época; será su envolvimiento en la 2da GM, el que lo lleve a abandonar, definitivamente,  su aislacionismo y a establecer un enorme aparato militar, una alianza permanente con Europa y asumir el liderazgo del llamado Mundo Libre frente a su nuevo rival, la Unión Soviética.

Así lo proclamó su  Presidente Harry Truman en su famoso discurso de 1950 anunciando que:  «Si nosotros (EEUU) vacilamos en nuestro liderazgo, podemos poner en peligro la paz del mundo». Y como lo expresara el banquero, asesor de FD Roosevelt, James Warburg: «nosotros (los Estados Unidos) estamos dispuestos a convertirnos en ciudadanos del mundo, pero solo si el mundo se convierte en una extensión de los Estados Unidos». (5) 

A partir de ese concepto los EEUU se negaron a un enfrentamiento directo con la URSS; por lo que favorecieron, en cambio, conflictos regionales donde creyeron ver a sus ideales de Libertad en peligro. Tales como: la Guerra de Corea (1950–1953), la Crisis de Suez (1956), la crisis de Berlín (1961) la crisis de los misiles cubanos (1962), la Guerra de Vietnam (1960/70). En la mayoría de ellos, los EEUU salieron perdidosos; pero la tendencia comenzó a cambiar a partir del apoyo norteamericano a los talibanes afganos contra la invasión soviética (1979). 

Pero, el golpe de gracia a la URSS le fue propinado por la estrategia diseñada por el Presidente Ronald Reagan (1981/89) con su triple maniobra de bajar los precios internacionales del crudo, desafiar a la URSS a una carrera armamentista espacial y, con el apoyo del Papa Juan Pablo II, apoyar las reivindicaciones del Sindicato Solidaridad en Polonia. (6)

El colapso de la Unión Soviética, a finales de los años 80, dejó a los Estados Unidos como la única superpotencia. Bajo el mandato del presidente George H. W. Bush (1989/1992), el país tomó en sus manos el rol de líder hegemónico mundial, especialmente, tras la Guerra del Golfo (1991) tras expulsar a Irak de Kuwait. Y que lo llevó a proclamar un “Nuevo Orden Mundial” en medio de la expansión económica más larga en la historia moderna de los Estados Unidos. (7)

Segundo: la acuciante realidad 

Pero, sin lugar a dudas el presente siglo, es decir el XXI, no empezó bien para los EEUU, cuando el 11 de setiembre del 2001 se produjeron los atentados catastróficos contra las Torres Gemelas en Nueva York y contra el Pentágono en Virginia. En muy pocas palabras: los miembros de al’Qaeda le infligieron, de un solo golpe, a los EEUU el mayor daño sufrido contra su territorio continental de toda su historia. Lo que no había podido realizar la Alemania del IIIer Reich, pese a su inmensa disposición de medios militares, lo logró un puñado de fanáticos religiosos, en su mayoría, de origen saudita.

Para hacer frente a esta nueva y no prevista amenaza, el Presidente George Bush h. adoptó una doctrina que introdujo un concepto totalmente nuevo: el de la acción militar prescriptiva; (8) la que se explica de la siguiente manera: “Si bien Estados Unidos se esforzará constantemente por conseguir el apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos en actuar solos, si es necesario, para ejercer nuestro derecho de legítima defensa actuando de manera preventiva contra tales terroristas «. (9)

Para colmo de males, la respuesta de los EEUU después de ese ataque no fue la adecuada, desde el punto de vista geopolítico; ya que, luego de una inicial simpatía global por los daños sufridos; tras la invasión de Afganistán y, especialmente, tras la 2da contra Irak, le granjearon la, casi unánime, condena por los excesos cometidos, a la par del incuplimiento de sus metas estratégicas. (10)

Tras una década de su proclamada guerra contra el Terrorismo, la misma pareció llegar a su fin con la muerte de Osama bin Laden anunciada por el Presidente Barack Obama (2011), quien aprovechó este hecho para darla por terminada y para retomar su enfoque geopolítico por la supremacía global contra China. Al efecto emitió una nueva directiva estratégica, conocida como “El Pivote hacia el Asia Oriental” y que cambió el centro de gravedad estratégico de los EEUU del Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico y cuyos puntos de acción clave de acción fueron: «fortalecer las alianzas bilaterales de seguridad; profundizar nuestras relaciones de trabajo con potencias emergentes, incluso con China; relacionarse con instituciones multilaterales regionales; expandir el comercio y la inversión; forjar una presencia militar de base amplia; y promover la democracia y los derechos humanos «.  

Si bien el cambio de actitud respecto de China se produjo durante la administración Obama; será bajo la presidencia de Donald Trump que las relaciones sino-norteamericanas sufrirán un gran deterioro. Según el consenso de expertos en el tema, los esfuerzos agresivos de China en el desarrollo de tecnologías de vanguardia con importantes implicaciones militares y comerciales, fue lo que produjo la reacción de los Estados Unidos a defenderse, agresivamente, contra la creciente pérdida de sus ventajas tecnológicas, militares y comerciales. (12)

Haya sido como haya sido, en la actualidad, las relaciones se han deteriorado, aún más, por las acciones de ambas partes en el marco de la pandemia del COVID 19. 

Por su parte, Washington está impulsando campañas de investigaciones, enjuiciamientos y restricciones a la exportación. Mientras que Beijing, por su lado, ha contraatacado sosteniendo, públicamente, que ha sido el ejército estadounidense quien desató el virus en China a fines del 2019. A la par, de que ha intensificado sus actividades militares en el disputado Mar del Sur de China.

En el campo del comercio internacional,  los  EEUU bloquearon los envíos de semiconductores a Huawei; mientras que China, en contrapartida, acusó al gobierno de los EEUU de utilizar su poder bajo la excusa de la seguridad nacional para no respetar las reglas del libre comercio. 

A la agenda de problemas se ha sumado, recientemente, la cuestión de las libertades individuales de los habitantes de Hong Kong; ya que la Gran Bretaña considera la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional por parte de China como una seria amenaza al status quo vigente. Lo que ha le ha valido el apoyo de los EEUU.

Un tema no menor y que llama la atención es cuál será la postura de la Gran Bretaña, hasta el momento alineada con los EEUU y de algunos de los países integrantes del Commonwealth británico, especialmente de Australia,  respecto de su postura frente a China; ya que hay suficientes elementos de juicio para dudar de un alineamiento automático con los EEUU. 

Tercero y último: un lógica prospectiva

Jorge Luis Borges, también, se hizo conocido por sus conservadoras sus predicciones políticas. Por ejemplo, en su libro de 1971, «El libro de la arena», Borges mostró preocupación por el destino de la civilización occidental. «Ahora las cosas van mal …», reconoce un conversador imaginario en el primer cuento del libro. «Rusia se está apoderando del mundo …», agrega en una referencia clara a aquellos días de la Guerra Fría. «Sí, las cosas van mal …» 

Borges está de acuerdo; pero después de una breve pausa, responde: «Estados Unidos, obstaculizado por la superstición de la democracia, no puede decidirse a convertirse en un imperio». 

Si en el 2002, Sebastian Mallaby sostuvo que: “Los Estados Unidos puede ser hoy el imperialista  más renuente. Pero ha llegado su momento imperial … » (13) Creemos que ese momento ha pasado. Y que por el contrario, indefectiblemente, los Estados Unidos el Imperio que no fue o que no quiso ser ha iniciado, como todos los que lo precedieron, su evitable declinación.

¿Cuáles son las causas que nos indican que los EEUU han iniciado su declinación? Para nosotros las principales son las siguientes:

1ro La pérdida del “Moral High Ground” , por la imposibilidad de seguir adelante con su Destino Manifiesto por las razones de nivel externo, como las dificultades de obtener resultados políticos perdurables con su poder militar operaciones militares,  la readopción de políticas proteccionistas y contrarias a su proclamada libertad de comercio; como a por las razones de nivel interno, como el surgimiento de un movimiento sedicioso que, a caballo de su mal manejo de la pandemia que  amenaza la legitimidad de su sistema político y que puede desencadenar una guerra civil molecular.

2do El dramático achicamiento de la brecha tecnológica por parte de sus competidores, especialmente, de China. El que se ve complementado, por una mejora de las capacidades para una guerra nuclear por parte de Rusia y que parecería servir de apoyo a la ausencia china de esa capacidad. 

3ro La pérdida de su capacidad de manufactura, ya que la misma se ha traslado a países fuera de los EEUU, lo que coloca en una seria situación de desventaja, no sólo ante un eventual conflicto bélico prolongado; también, en las actuales circunstancias de la brusca caída de las cadenas de suministros globales en las cuales las naciones dependen, mucho más que el pasado de su propia producción. 

4to La progresiva pérdida de la hegemonía monetaria del dólar producto de la creciente pérdida de confianza en su sistema de legitimidad política y a la profusa emisión monetarias que está teniendo lugar para afrontar los costos económicos y sociales de la pandemia. 

Creemos que de mantenerse o de agravarse las tendencia señaladas, solo nos resta saber la forma que esta declinación podrá adquirir. Si será rápida y fulminante, como la del Imperio Romano de Occidente o, si por el contrario, será lenta y pausada como la del Imperio Romano de Oriente. 

Creemos, junto con Edward Luttwak que lo que hizo la diferencia en cada caso fue la actitud estratégica adoptada. Mientras que Roma colapsó, rápidamente,  por el agotamiento de sus fuerzas internas que se manifestaron en una progresiva ineficiencia política, financiera y militar. (14)  Por el contrario, Constantinopla supo adoptar, a tiempo, una estrategia defensiva que le permitió administrar su decadencia por casi 10 siglos, merced al uso adecuado, no solo de la Estrategia, también, de la Diplomacia y de la Inteligencia.

Obviamente, como repetimos siempre: el futuro no existe, ergo no puede haber un conocimiento cierto sobre el mismo. Sin embargo no podemos dejar de notar que ya desde la presidencia de Barack Obama, como hemos explicado, los EEUU adoptaron una estrategia defensiva, en gran parte similar a la bizantina. Lamentablemente, hizo su aparición en escena la ”nariz de Cleopatra” o más precisamente, la pandemia del COVID 19, que al parecer está destinada a trastocar todo, la decadencia de los Estados Unidos, incluida. 

*Cnel ® Carlos Pissolito Experto en Estrategia, miembro de Dossier Geopolitico, director de Espacios Estratégico

Notas:

(1)  Presidente George Washington. “Farewell Address”. Philadelphia. 19 Sep 1796.

(2) Ya en 1880, Mahan le escribía a un amigo diciendo que: «… nosotros (los EE UU) debemos comenzar a construir una armada que sea al menos igual a la de Inglaterra … tan pronto como la primera excavación de tierra se convierta en el Canal de Panamá «. Además, se puede decir que su teoría del poder marítimo entró en la Casa Blanca en la persona de Theodore Roosevelt ”. (citado en:  «Alfred Thayer Mahan: “The Naval Historian», ed.. Makers of Modern Strategy. Princeton: 1986. pp. 463, 470 y 472). 

(3) Presidente James Madison. “First Inaugural Address.” Washington DC. 04 Mar 1817. Los conceptos fueron reiterados en su 2do discurso inaugural de 1823.

(4) A todas ellas hay que sumarle el importante archipiélago de Hawaii, del  cual los EEUU pudo apoderarse luego de que un grupo de terratenientes norteamericanos depusiera a la monarquía reinante mediante un golpe de Estado en 1881 y tras promulgar una constitución al estilo estadounidense, pidió su anexión a la Unión en 1898. 

(5) Presidente Harry Truman. “Address before a joint session of Congress.”  Washington DC. 12 Mar 1947.

(6) Al respecto se puede consultar: Bailey, Norman.  “The strategic plan that won the cold war (National security decision directive)” Unknown Binding – January 1, 1999. https://www.iwp.edu/wp-content/uploads/1999/06/20060710_1998NSDD75StrategicPlan.pdf

(8) El término en inglés es “Preemptive war” el cual no se traduce como “guerra preventiva”, sino como “guerra prescriptiva”; ya que la voz “preemptive”, la que deriva de una palabra latina, hace alusión al derecho que asiste a todo Estado a actuar en defensa de sus derechos. Mientras que la denominación “guerra preventiva” se refiere a una que emprende una nación contra otra presuponiendo que esta se prepara a atacarla. Como se ve la diferencia estriba en una razón moral, ya que la guerra prescriptiva es una en la que un Estado tiene el derecho a utilizar. Con lo que se aproxima, sin definirlo con claridad, al concepto escolástico de “guerra justa.”

(9) Gobierno de los EEUU, Presidente George Bush. “National Security Strategy of the United States”. Washington DC: 20 Set 2002, p. 3.

(10) Al respecto de puede consultar la completa obra: “Fiasco: The American Military Adventure in Iraq”  de  Thomas E. Ricks.

(11) Goldberg, Jeffrey. «The Obama Doctrine». Retrieved 26 Ago 2016.

(12) Foot and King, «Assessing the deterioration in China–US relations: US governmental perspectives on the economic-security nexus.» (2019). https://link.springer.com/article/10.1007/s42533-019-00005-y

(13) The Reluctant Imperialist: Terrorism, Failed States, and the Case for American Empire. https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2002-03-01/reluctant-imperialist-terrorism-failed-states-and-case-american

(14) Al respecto se puede consultar la obras del mencionado autor: “The Grand Strategy of the Roman Empire: From the First Century CE to the Third” y “The Grand Strategy of the Byzantine Empire”.
Publicada en http://espacioestrategico.blogspot.com/2020/08/el-siglo-xxi-no-sera-uno-norteamericano.html

Organizado por el Instituto Independencia de Buenos Aires, Argentina disertaron via Zoom el miercoles 22/7/2020 a las 17,30hs el Periodista Internacionalista y Director de la Agencia de Noticias NODAL: Pedro Brieger; el Catedratico Venezolano: Sergio Rodriguez Gelfenstein y el Director Academico de Dossier Geopolitico Dr. Miguel A. Barrios, modero el encuentro el dirigente de la Izquierda Nacional: Julio Fernandez Baraibar

VIDEO: https://youtu.be/c3-6T5eZDXk

El Director Academico de dossier Geopolitico Dr. Miguel A. Barrios entrevistado por el periodista Fabián Cardozo de GPS Internacional, analiza la situacion Geopolitica de america latina.

Por Abner Munguía Gaspar

La reciente visita del presidente de México Andrés Manuel López Obrador a los Estados Unidos tiene diferentes aristas para ser analizadas. Propongo hacerlo desde la óptica del análisis geográfico y realizarlo desde tres diferentes escalas, la primera es la nacional (mexicana), la segunda es la regional, que implica conceptualizar su significado en el marco de América del Norte, pero primordialmente desde el marco del contexto bilateral y finalmente la tercera es la global, en donde podemos comprender el impacto continental, principalmente hacia América Latina y otras latitudes. 

Breve contexto histórico en las relaciones bilaterales México-Estados Unidos.

Es fundamental tener presente que México desde su nacimiento como Estado-nación ha tenido que lidiar con una nación en continuo proceso de expansión, tanto en las esferas territoriales, así como económicas y financieras. El siglo XIX fue particularmente turbulento para México, debido a las operaciones de inteligencia que llevaron a cabo estadounidenses al introducir logias masónicas de rito yorkino en suelo mexicano. 

El papel de dichas logias resultó de gran importancia política en virtud que, al amparo del discurso de la libertad, igualdad y fraternidad, importantes figuras mexicanas como Guadalupe Victoria (primer presidente de México) o Vicente Guerrero (importante figura militar en el periodo de resistencia en el proceso de lucha por la independencia de México) estuvieron fuertemente influenciados por el pensamiento liberal anglosajón con matriz en Gran Bretaña. 

Asimismo, las operaciones de desinformación sobre las intenciones estadounidenses respecto a México resultaron elocuentes, especialmente en la agresión político-militar de Estados Unidos hacia México en el contexto de la guerra de 1846-1848, guerra que se caracterizó por campañas de desinformación hacia los generales mexicanos, al tiempo que el infame personaje de Antonio López de Santa Ana informaba con lujo de detalles al presidente de Estados Unidos, James Polk sobre las mejores condiciones para llevar a cabo las operaciones militares de invasión hacia México. 

La guerra de 1846-1848 entre México y Estados Unidos tiene en la historiografía estadounidense un fuerte impacto, en virtud que fue la primera guerra fuera del territorio norteamericano al tiempo que resultó en un éxito militar que se tradujo en importancias ganancias económicas y territoriales. Imaginemos que sería de Estados Unidos sin el oro de California y el petróleo de Texas. 

México ha jugado un papel fundamental en el imaginario sociológico estadounidense, no solo por servir de base al concepto de “frontera”, misma que en el ideario estadounidense del siglo XIX, sirvió de justificación para buscar la unificación continental de Estados Unidos en su deseo por arribar a California. Las historias narradas por el historiador Bernard DeVoto, dan una pista para comprender la aspiración de los estadounidenses por conquistar las montañas rocosas, el gran obstáculo geográfico que dio sentido de Estado a las hordas de migrantes que atravesaban con carromatos hacia el oeste. 

En ese marco y al configurarse la frontera entre México y Estados Unidos se estableció un espacio no natural que separó a dos naciones con fundamentos civilizatorios, morales y culturales claramente diferenciados. Sin embargo, desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, el poder político en Washington nunca abandonó la influencia política sobre México, muestra de ello fue el intervencionismo económico y político caracterizado por la intromisión de las empresas petroleras estadounidenses (y también británicas) a inicios del siglo XX y con particular énfasis en el marco de la Revolución Mexicana, donde los intereses de empresas petroleras, concretamente de Standard Oil se incrustó en la vida política y económica nacional a través de la empresa Huastecan Oil Company, misma que se afianzó como controladora de los asuntos en la región de la Huasteca mexicana, misma que comprende los estados de Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí y la parte sur de Tamaulipas. 

La destrucción territorial en esta región fue profunda, ya que muchos terrenos o milpas para la plantación fueron inhabilitados para la siembra, la búsqueda de petróleo para incrementar el control casi monopólico que experimentaba Standard Oil en Estados Unidos era único, al tiempo que buscan incrementar su portafolio de inversiones en campos petroleros en el exterior, donde  México resultó un objetivo obvio. 

 Resaltan las palabras del General Lázaro Cárdenas del Rio, presidente de México que siguiendo la lógica de la guerra y comprendiendo a la perfección las lecciones de Carl Von Clausewitz procedió a llevar a cabo la expropiación petrolera en México, primera en el mundo. Decidió contraatacar a los intereses empresariales petroleros extranjeros que solo llevaban a cabo la extracción del recurso sin dejar ganancias para el país que poseía el recurso. En los apuntes del General Cárdenas comprendidos entre los años 1913-1940, en la sección correspondiente al mes de marzo 1938 se lee lo siguiente: “hablamos de que difícilmente se presentaría una oportunidad tan propicia como la actual para reintegrar a la nación su riqueza petrolera. No hacerlo por temor a consecuencias económicas a posibles exigencias diplomáticas de Inglaterra y de Estados Unidos, sería antipatriótico y de graves responsabilidades que con justicia el pueblo nos señalaría”.

La determinación de Cárdenas por llevar a delante el proyecto industrial mexicano era clara, pero comprendía que ello requería una confrontación inteligente con los Estados Unidos, es decir el objetivo estratégico no era hacer una rabieta declarativa, sino jugar tanto con los intereses de las empresas petroleras, ponerlos en contra de su propio gobierno y aprovechar las grietas al interior de las potencias para propulsar el interés nacional mexicano. 

Por otra parte, el resto del siglo XX, estuvo lleno de encuentros y desencuentros, pero ninguno se compara al cambio de régimen llevado a cabo por el liderazgo político en Washington en los años 80 al interior del Partido Revolucionario Institucional (PRI), momento en que el poder neoliberal instalado en la Casa Blanca liderado por Ronald Reagan, instigaron una transformación política en México por medio del establecimiento de una nueva ala política al frente del PRI, el cual dejó de lado el presidencialismo patriótico y nacionalista que caracterizó a la mayoría de los presidentes mexicanos entre Cárdenas y José López Portillo. 

Con el ascenso neoliberal de la mano de Miguel de la Madrid y principalmente de Carlos Salinas de Gortari en 1988, se instauraron en México los aliados del grupo globalista estadounidense, el cual tomó el poder de la mano del neoliberalismo y la imposición del Reaganomics. Este periodo es importante debido a que es justamente desde los años 80 que el poder político en Washington visualizaba la importancia de implantar un tratado de libre comercio en América del Norte el cual sirviera de base para continuar con el proceso de deslocalización industrial, el cual debilitó de forma profunda a los sindicatos de trabajadores industriales estadounidenses en sectores clave para la economía de Estados Unidos como es el automotriz.

Sin embargo, no hay que olvidar que el banco de inversión Blyth, Eastman Dillon & Co. en 1979 planteó el primer esquema de integración comercial regional, el cual originalmente se pensó que podría girar en torno al mercado energético, acción motivada por el pánico en que incurrió el gobierno de Estados Unidos tras las crisis petroleras de 1973 y 1979 y que se combinó con los grandes descubrimientos del entonces enorme yacimiento de Cantarell, ubicado en la sonda de Campeche en el Golfo de México. 

La instauración del Tratado de Libre Comercio en 1994 al final de la administración de Salinas estableció una alianza entre las elites globalistas de ambos países, ya que era evidente que el tratado no posicionaría a México como una potencia económica desarrollada, ya que el objetivo para Washington era que su vecino del sur aportara la mano de obra barata en procesos de ensamblaje, sin aportar cadenas de proveeduría nacionales.

 México quedó a merced de las exigencias económicas de las empresas inversionistas, consecuentemente ha sido un error conceptualizar a la economía mexicana como un motor económico mundial, como se suele exaltar desde los sectores empresariales mexicanos que mejor conexión poseen con el capital extranjero, toda vez que se suele articular el crecimiento del PIB mexicano como la gran panacea y triunfo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sin embargo, durante todo el periodo neoliberal México no rebasó el 2% de crecimiento promedio y la historia demostró que ni los sectores inversionistas estadounidenses ni empresariales mexicanos tenían mucho interés en el desarrollo tecnológico nacional.

El proceso histórico demostró que los sectores empresariales estadounidenses y el grupo político globalista que giró alrededor de las administraciones de las familias Bush (partido republicano) y Clinton-Obama (partido demócrata) en realidad no eran propuestas políticas opuestas, ya que ambas jugaban parte de una misma ala política financiada, por lo que el geógrafo inglés David Harvey denomina el “partido Wall Street”.

El marco geográfico de la relación bilateral México-Estados Unidos

Esta descripción pretende plantear que México siempre ha tenido un escenario geopolítico complejo en su relación con Estados Unidos, no solo por la relacionalidad histórica, sino también geográfica, donde la frontera de más de 3000 kilómetros compartida por ambas naciones propone que la relación bilateral México-Estados Unidos es y seguirá siendo uno de los principales temas que tendrán que afrontar los presidentes y líderes políticos de ambas naciones por muchos años más, toda vez que México enfrenta el escenario geopolítico más complicado que el de cualquier otra nación Latinoamericana de cara a la confrontación histórico-geográfica con Estados Unidos, por tanto las estrategias políticas y diplomáticas que puede aplicar México son distintas a las que países latinoamericanos como Argentina o Brasil pueden implementar en su relación con Estados Unidos. El contexto geográfico sin ser determinista si establece reglas permanentes con las que México tiene que jugar para sortear las proyecciones de fuerza que usualmente realiza el gobierno estadounidense.

El ascenso de AMLO al poder: escenario y lucha política en México

Las victorias electorales de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) así como de Donald Trump tienen un factor en común, responden a una dinámica electoral de hartazgo hacia las promesas económicas neoliberales que en ambos países afectaron y empobrecieron a sus clases medias, para el caso de México es posible decir que la otrora sólida clase media fue destruida durante el periodo neoliberal, situación que se reflejó en el desmoronamiento de las empresas nacionales, mismas que no pudieron competir con las firmas trasnacionales estadunidenses que recibieron todo tipo de ventajas de inversión otorgadas por los gobiernos neoliberales mexicanos, tanto en las administraciones priistas de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, así como en las panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón. 

En México AMLO se consolidó como una figura carismática que logró condensar el mensaje y la acción política demandada por las mayorías empobrecidas durante 36 años de gobiernos neoliberales, de ahí que su slogan político “primero los pobres”, siempre tuvo una repercusión positiva hacia los sectores menos favorecidos de México, mismos que han sido atacados de forma permanente por una clase privilegiada que no se identifica con su toponimia territorial y carece de una identidad nacional sólida. 

El contexto de polarización social que ha sacudido a México como producto de una política económica que solo visualiza al país como una fuente de abastecimiento de mano de obra barata, se aceleró por el contexto de inseguridad que se asentó durante la administración de Felipe Calderón, donde su declaratoria de guerra contra los cárteles de la droga, solo fue el pretexto para trasnacionalizar el comercio de la droga de la mano del cártel de Sinaloa. 

La periodista mexicana Anabel Hernández en su último libro, titulado “el traidor”, relata los mecanismos de corrupción que se profundizaron durante las administraciones del Partido Acción Nacional, en un suerte de profunda vinculación entre el gobierno federal y el Cártel de Sinaloa, situación que en diciembre pasado llevó a la detención del Secretario de Seguridad durante la administración de Calderón, el ingeniero Genaro García Luna y quien parece haber tenido una profunda implicación en el infame programa de la administración Obama llamado “rápido y furioso” el cual consistió en el envío de armas de alto poder hacia México para “corroborar” si los cárteles efectivamente se abastecían de armas estadounidenses. El tema explotó en el congreso de Estados Unidos cuando el Fiscal General Eric Holder denunció la gran cantidad de armas estadounidenses que aparecían en escenas de crimen en México vinculadas con el narcotráfico. 

El programa Rápido y Furioso es posible analizarlo como el complemento logístico aprobado por el gobierno de Estados Unidos para armar a los cárteles de la droga mexicanos en un contexto donde la violencia en los estados fronterizos del norte de México alcanzó niveles insospechados, como fue el caso de la fronteriza ciudad Juárez perteneciente al estado de Chihuahua. Hacia 2010 el número de muertes relacionada con el narcotráfico en ciudad Juárez superaba los 3000 y a partir de entonces los promedios por año siguen siendo altos, superando en ocasiones los 1000 asesinatos por año, situación que se aceleró por la estrategia de militarización implementada por la administración de Calderón y que la subsecuente de Enrique Peña Nieto tampoco logró resolver, quizás porque estabilizar la ciudad nunca fue la intención gubernamental. 

RAPIDO y FURIOSO

Así, el pobre desarrollo de México no se vinculó al impresionante crecimiento del PIB, el cual le permite al vecino sur de Estados Unidos ubicarse casi dentro de las primeras quince economías mundiales. 

En este marco ascendió al poder AMLO, sin embargo su asenso ha sido duramente criticado por los sectores sociales que al carecer de un arraigo territorial y al haber tenido un beneficio directo o indirecto de las políticas económicas y comerciales vinculadas al Tratado de Libre Comercio, visualizan en AMLO una amenaza a sus privilegios de clase, por lo cual la oposición política en México se ha articulado alrededor de empresarios vinculados con el Consejo Coordinador Empresarial que agrupa a los empresarios más acaudalados y que usualmente son representantes de firmas extranjeras pero que operan como filial nacional. Asimismo, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) es otro actor que detesta a AMLO, en ésta que conglomera al grueso del sector empresarial mexicano de mediano nivel. 

Los ataques han aumentado conforme el sexenio de AMLO avanza, sin embargo, la constante es clara: las acciones políticas del presidente originario del estado de Tabasco son vistas para la oposición como una afrenta a sus intereses económicos, especialmente porque ha implementado políticas de cobro de impuestos a empresas que recibieron la condonación de los mismos durante décadas. Esta acción recaudatoria lo ha llevado a confrontarse con empresas como America Movil, Walmart de México, Grupo Femsa, IBM de México y la automotriz Toyota.

Estas acciones en conjunto con la inconformidad que presentan los sectores sociales mejor acomodados del país, visualizan en AMLO una política de “instauración del socialismo en México”, dichos sectores sociales se caracterizan por ser carentes de toda reflexión histórica, por lo que su principal molestia radica en que se ponga en marcha un programa de desarrollo nacional que no busca pelearse ni aminorar a las clases empresariales, sino que se rijan por un marco apegado a las leyes hacendarias vigentes para todos los ciudadanos mexicanos.

En este sentido, la administración de AMLO busca utilizar los pocos recursos disponibles para propulsar un proyecto de desarrollo nacional que pueda cambiar el rostro de país, siempre necesitado de la inversión extranjera para la producción de empleos. 

En el contexto histórico del ideario político de AMLO figura el ejemplo del General Lázaro Cárdenas, quien como relatamos líneas arriba, no temió a un enfrentamiento con las potencias para hacer avanzar un interés nacional, en un momento donde las empresas petroleras estadounidenses y británicas plantearon que México no podría resolver los problemas técnicos de la industria petrolera, afirmación que resultó no ser cierta. De forma análoga el proyecto de AMLO busca recuperar la rectoría del Estado mexicano en la producción petrolera y especialmente en el tema de la refinación de crudo y producción de combustibles, por medio de la construcción de la refinadora ubicada en el estado de Tabasco en el puerto petrolero conocido como Dos Bocas. 

Las críticas que han vertido portales económicos como Forbes contra el desarrollo de la refinadora, tienen que ver con que Petróleos Mexicanos tendría una diversificación hacia otra rama productiva y no focalizaría todo su presupuesto hacia la refinación, lo cual a quien realmente afectaría sería a los clústeres de producción de combustibles ubicados en Houston, ya que son éstos los que abastecen en buna medida la demanda de gasolinas y diésel de toda América Latina. 

Por otra parte, AMLO con el surgimiento de la pandemia por el nuevo coronavirus Sars CoV-2, enfrenta una de las peores desaceleraciones económicas en todo el siglo XX y XXI, diferentes estimaciones tanto del Banco Mundial, así como del Fondo Monetario Internacional apuntan no solo a la contracción del PIB mexicano en hasta 9%, sino que todo se orienta a que se vivía la peor crisis en 90 años, es decir desde la gran recesión de 1929-1933. 

Sin importar que esta condición es un factor estructural, la oposición política y empresarial mexicana se ha focalizado en demandar del gobierno planes de rescate similares a los que gobiernos europeos han lanzado para ayudar a sus sectores empresariales, sin considerar que dichas medidas en casos como Alemania ha significado en la práctica la nacionalización de sectores estratégicos de producción, lo anterior para el caso mexicano es poco probable que se pueda llevar a cabo debido a que el Estado mexicano fue desmantelado durante todo el periodo neoliberal y su fuente de ingresos permanente que se centró en los ingresos por exportaciones petroleras han disminuido considerablemente desde 2014.

En otras palabras, México ya no cuenta con los recursos de ingresos que tuvo en otros años, al tiempo que su capacidad recaudatoria se diezmo por favorecer a grandes corporaciones extranjeras. Sumado a lo anterior, AMLO ha tenido que lidiar con un problema de narcotráfico que se ha incrementado en los pasados años, no hay que perder de vista que el dinero proveniente del tráfico de droga es vital para que los grandes bancos mantengan un flujo de liquidez constante, solo basta recordar el caso de HSBC en 2012, que fue señalado por el congreso de Estados Unidos como uno de los principales lavadores de dinero del cártel de Sinaloa. 

Visita de AMLO a Trump: más allá de la formalización de una Grossraumwirtschaft. Prolegómenos de la economía de guerra.

WASHINGTON, DC – JULY 08: President Andrés Manuel López Obrador of Mexico and U.S. President Donald Trump arrive before speaking before a working dinner at the White House July 8, 2020 in Washington, DC. Trump and López Obrador met privately in the Oval Office earlier in the day. Anna Moneymaker-Pool/Getty Images/AFP

En este contexto se ha dado la visita de AMLO al presidente de Estados Unidos Donald Trump, visita ampliamente cuestionada por los medios de comunicación que son dominados por el sector empresarial globalista, Trump enfrenta problemas semejantes a los de AMLO, se encuentra enfrentado con los sectores empresariales con capitales ampliamente trasnacionalizados, como son los casos de Amazon, Facebook, Twitter y el grueso de medios de comunicación controlados por Rupert Murdoch.

Simultáneamente Trump por medio de la lógica de “hacer grande de nuevo a América”, ha buscado establecer las bases territoriales que le permitan a Estados Unidos tener en casa la base productiva y tecnológica que perdió como consecuencia de la política de deslocalización industrial, apoyada por el sector empresarial globalista. 

Asimismo, Trump busca reposicionar a Estados Unidos no a través del libre mercado, sino por medio de la fuerza del Estado y para ello libra una guerra comercial con su gran competidor: el sector empresarial chino. El conflicto que sostiene con China le llevó a considerar desde el inicio de su administración una estrategia de reconfiguración del espacio productivo de América del Norte, por lo que la ejecución del llamado “USMCA” o Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC por sus siglas en español), establece un acuerdo bilateral, dejando a Washington en el centro y negociando por separado los asuntos económicos y comerciales con ambos países. 

El marco de referencia político para la visita de AMLO a EU se refirió a la puesta en marcha del mencionado T-MEC, sobre este tema es claro que México queda subordinado a la esfera económica de Estados Unidos, sin embargo, es una hipótesis de quien escribe estas líneas, que el T-MEC tiene un objetivo geoestratégico de mediano y largo plazo en el marco de la competencia geoeconómica que Estados Unidos libra con China y por lo cual México desempeña un papel clave como un espacio territorial y productivo semejante a la lógica territorial alemana en el marco de la Segunda Guerra Mundial para los territorios del este de Europa.

Estados Unidos se encuentra en una fase donde su proyección de dominio hegemónico pierde poder discursivo, ya que el mensaje liberal centrado en la libertad económica, manifestada en la apertura hacia el libre mercado, el ejercicio de derechos humanos, así como de un irrestricto procedimiento en la práctica de la democracia, deja de tener sentido, por lo cual es importante vincular este declive de ejercicio hegemónico al nivel del discurso y de la influencia ideológica que éste genera sobre la percepción y la organización territorial y analizar su respectiva concatenación con una profundización del ejercicio del dominio territorial para afianzarlo en las dimensiones biofísicas así como sociales, ya que la lógica de fortalecimiento del proyecto industrial-militar de Donald Trump, plantea la necesaria competencia por el acceso a recursos energéticos y minerales críticos, especialmente en el rubro de tierras raras, que son los minerales de mayor aplicación para desarrollos tecnológicos de avanzada.

En este sentido, es muy importante no perder de vista la profundización del ejercicio de territorialidad capitalista ejercido por el complejo militar-industrial, proyectado para los próximos años, dado el objetivo de fortalecimiento industrial y militar que plantea la administración Trump, ya que de acuerdo con el documento del Departamento de Defensa de Estados Unidos, titulado “Assessing and Strengthening the Manufacturing and Defense Industrial Base and Supply Chain Resilency of the United States”, se diseña la necesidad de fortalecer la base industrial militar estadounidense teniendo como fundamento a las grandes empresas del sector como Lockheed Martin o General Dynamics.    

De acuerdo con dicho documento, Estados Unidos cuenta con 300 áreas de vulnerabilidad en las que ha perdido competitividad y donde otras naciones, especialmente asiáticas y particularmente China, han ganado fortaleza en sectores industriales críticos en el diseño de tecnologías de alto desempeño militar, donde resalta la dependencia de la industria estadounidense hacia la producción de aluminios de diferentes calidades, esenciales para la manufactura de aeronaves, buques de guerra y tanques, lo anterior adquiere un gran significado porque China se presenta como la máxima amenaza en el abastecimiento de materiales críticos y estratégicos fundamentales para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Este tipo de proyección económica militar hacen recordar la forma de organización territorial que llevaron a cabo las tres principales potencias capitalistas en el contexto previo a la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Alemania y Japón), tal como fue estudiado por Alan Milward, historiador económico de origen británico, quien en su imprescindible libro titulado “War, Economy and Society 1939-1945”, aborda a profundidad la interrelación entre ordenamiento territorial, política industrial y el diseño de la estrategia militar, como elementos centrales del proceder político de las potencias capitalistas centrales, donde demuestra que el rearme alemán no puede explicar por si solo la recuperación económica de Alemania, ya que éste fue solo un aspecto de las inversiones públicas del Estado alemán.

Simultáneamente es fundamental no perder de vista que, tanto en el escenario previo a la Segunda Guerra Mundial, como en el actual contexto, la organización del espacio geográfico por medio de un ejercicio de territorialidad enfocado hacia el dominio del espacio político-militar desempeña un papel nodal. Esta lógica de pensamiento opera en el actual contexto económico, político y estratégico mundial, principalmente desde Estados Unidos, nación que adquiere un comportamiento económico muy similar al planteado por la Alemania Nazi en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

En aquel momento, el gobierno alemán argumentó que “había pasado ya la era del Estado nacional como unidad económica, creación del mismo liberalismo, y que debía reemplazarse por la idea de las grandes áreas económicas Grossraumwirtschaft”, las cuales presentan cierta unidad geográfica y económica. 

“El objetivo de estas zonas era crear mercados amplios en los momentos en que la demanda decreciera y poder satisfacerla con sus propios recursos y potencial productivo”. Bajo la lógica del pensamiento estratégico nazi “el aumento en los niveles de empleo, así como del ingreso per cápita no podrían depender del comercio internacional, sino de llevar a cabo una reordenación del mapa mundial en áreas geográficas económicas de mayor tamaño”.   

Es de llamar la atención que un razonamiento parecido se sigue hoy desde el liderato de la Casa Blanca, ya que la reorganización espacial de la producción en América del Norte, por medio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y su reconfiguración por medio del T-MEC se encuentra fincado en una estrategia de arraigo territorial, principalmente en lo referente al control del sector energético por medio de la cláusula denominada “Investor-state dispute resolution” (ISDS, por sus siglas en inglés), la cual no permite llevar a cabo modificaciones y regulaciones ambientales o de otro tipo a las firmas petroleras que ya han ganado contratos en nuestro país.

Por otro lado se ha llevado a cabo la imposición de la llamada cláusula anti China, que prohíbe a los firmantes del acuerdo (especialmente se refiere a México y Canadá) entablar inversiones o tratados de libre comercio con economías que no sean de mercado, lo cual plantea un duro obstáculo para México en la búsqueda de cualquier posible escenario que permita hacer una nueva estrategia de diversificación del comercio exterior, lo cual atará más a México hacia el mercado de Estados Unidos, justo cuando éste último se encuentra construyendo un andamiaje de guerras comerciales y arancelarias con el objetivo de bloquear los flujos de inversión hacia China, en una clara muestra de proyección de fuerza y agresión unilateral, que manifiesta una estrategia de confrontación contra el crecimiento y gran dinamismo económico ejercitado por Beijing.

La visita de AMLO: afianzar alianzas políticas. Los aliados de los enemigos de Trump son los enemigos de AMLO

Además de lo anterior, no debemos perder de vista que la reunión estuvo llena de símbolos, como la visita de AMLO a la estatua de Abraham Lincoln, es un recordatorio muy claro del posicionamiento “hamiltoniano” de AMLO y que comparte con Trump, no obstante no debemos perder de vista que el principal objetivo se encuentra de cara a las elecciones del próximo noviembre, donde Trump necesita debilitar al equipo globalista del partido demócrata, el cual en el escenario de la relación bilateral con México se encuentra íntimamente vinculado con los enemigos políticos de AMLO, ya que representan la base política de la oposición empresarial que enfrenta domésticamente el presidente tabasqueño. 

AMLO no fue a Estados Unidos a ganarse el voto latino para Trump, ya que la dinámica demográfica de los latinos no es uniforme ni responde de la misma forma en los estados donde desempeñan un papel primordial. Sin embargo, la visita si tiene objetivos claramente políticos por atacar a los enemigos de Trump mediante el destape de los programas de abastecimiento de armas por parte del gobierno de Estados Unidos a los cárteles mexicanos durante la administración de Barack Obama, dicha acción no solo busca debilitar a Biden en la recta final hacia la elección, sino que además le allanará el camino a AMLO en México ya que las alianzas al interior del Partido Acción Nacional así como en el Partido Revolucionario Institucional se pueden debilitar, por el desenmascaramiento de sus vinculaciones con el narcotráfico en México. 

Esta visita al momento de redactar estas líneas ya le está dando dividendos políticos a AMLO, ya que mientras cenaban en la Casa Blanca se llevó a cabo en Florida la captura de César Duarte ex gobernador del violento estado de Chihuahua y donde es acusado por malversación de fondos, así como por simular contratos con empresas de consultoría que nunca llevaron a cabo los servicios por los que recibieron pagos cargados al erario del estado de Chihuahua. 

Simultáneamente México ha planteado la candidatura de Jesús Seade para tomar la presidencia de la Organización Mundial del Comercio, organismo internacional en donde Trump puede buscar tener un posicionamiento favorable a Estados Unidos en su marco de conflicto económico con China, la visita a Washington por parte de AMLO puede tener una lógica de quid pro quo para favorecer a las dos naciones. Además, es fundamental no perder de vista que Seade fue el negociador mexicano para destrabar las negociaciones del T-MEC, en el periodo final de la administración de Enrique Peña Nieto y la victoria electoral de AMLO.

Así, la carta de los temas relacionados con el programa Rápido y Furioso como estrategia de envío de armamento por parte de Estados Unidos a los cárteles de la droga facilita a los dos mandatarios el manejo de las agendas políticas domésticas, ambos buscan combatir a los grupos políticos y empresariales globalistas que se oponen a ser desplazados del olimpo del poder.

Sin embargo, no hay que perder de vista que desde América Latina se puede cometer el error de juicio de considerar la visita de AMLO como una declinación del presidente mexicano, ya que es verdad que la agenda de Trump hacia América Latina pasa por el inicio de un probable conflicto en Venezuela, situación que se hace latente conforme nos acerquemos a la elección en noviembre, también es importante comprender a AMLO como lo que no es, el presidente mexicano no es de extrema izquierda, no es socialista ni busca una confrontación con EU.

AMLO es posible definirlo como un presidente con ideas neokeynesianas más parecido a un socialdemócrata con un fuerte instinto nacionalista y muy atento a los procesos históricos de México.

Finalmente, la visita se incrusta en la larga historia de las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, lo relevante es tener en cuenta las agendas políticas de Trump y AMLO, en un escenario previo a una muy probable confrontación militar entre potencias mundiales, que de acuerdo con Michael R. Auslin en su reciente libro titulado “la nueva geopolítica de Asia”, plantea un escenario de confrontación militar entre China y Estados Unidos en 2025.

Esta posible confrontación se delinea siguiendo las directrices convencionales con las que suelen iniciar las guerras entre grandes potencias, es decir como un error de cálculo de las intenciones militares de la contraparte, en ese escenario es donde es posible ubicar la importancia estratégica de México para Estados Unidos, donde el territorio mexicano no deja de ser utilizado por la potencia del norte como una base de producción estratégica para el abastecimiento industrial, particularmente en esferas de alto desarrollo tecnológico como el aeroespacial, lo anterior se notó en los asistentes a la cena en la Casa Blanca, donde resaltó la presencia de directores ejecutivos de empresas energéticas y tecnológicas, entre estas últimas resaltó la presencia de Intel y Lockheed Martin.

En conclusión, no hay que perder de vista la dimensión geográfica en la que tiene que actuar México, donde la relación bilateral con Estados Unidos tiene que ser pragmática al tiempo que con la administración de AMLO se buscan establecer las bases de un proyecto de desarrollo nacional que articule el interés nacional mexicano, aunque en la búsqueda de dicha estrategia se tiene que lidiar con la potencia en declinación que es Estados Unidos.

*Abner Munguía Gaspar: Doctorante en Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México.