¿Nos puede asombrar la planteada pretensión chilena de la supuesta proyección atlántica de la plataforma en el sur, simultáneamente con la construcción de un gran puerto inglés en Malvinas en una sutil maniobra de pinzas de futuras pretensiones?

Por Adolfo Koutoudjian

Caracterizar geopolíticamente a un país tiene la ventaja de evitar discusiones retóricas sobre su destino y, muchas veces, permite entender mejor su política exterior, por encima de ideologismos o “modas” políticas coyunturales.

Por ello no parece ocioso realizarla. Según nuestro criterio, debería ser la base desde la cual planificar nuestro ordenamiento territorial interior y nuestro relacionamiento exterior.

Geográficamente, Argentina se encuentra entre los mayores Estados del mundo (es el octavo en superficie). Su constitución física peninsular, en el hemisferio sur, alejada de las grandes corrientes de tráfico, es otra de las características más destacadas, dado que la sitúan en un rincón del planeta donde, todavía, es posible labrarse un destino.

En el ámbito continental es de importancia ser un país de convergencia del Cono Sur americano. Las posibilidades naturales y la posición céntrica en el área templada sudamericana le otorgan ventajas a largo plazo. En especial, la posesión de la llanura pampeana, hace del país no solo un granero para el mundo, sino también un terreno de posibilidades agroindustriales y de desarrollo humano, considerando la escasa densidad poblacional del territorio.

Pero, uno de los rasgos más importantes de la Argentina contemporánea es ser una síntesis cultural, con una extraordinaria mezcla de identidades y tradiciones. En el siglo XX, el país desarrolló una estructura social con una gran clase media, que, aunque con fuerte regresión en los últimos años, es una de las características distintivas de una sociedad de gran movilidad social.

¿Por qué importa estudiar la geopolítica argentina?

Proponer una geopolítica argentina requiere definir y explicitar una profunda discusión nacional sobre qué queremos para el país y sobre qué modelos alternativos estamos dispuestos a discutir. Nuestro planteo se puede resumir en varias preguntas que los argentinos nos debemos hacer: – ¿Qué modelo territorial –real o imaginario– estamos dispuestos a desarrollar?

– ¿Estamos preparados para desarrollar y defender el Mar Argentino en sus tres dimensiones y alcances?

– ¿Nos puede asombrar la planteada pretensión chilena de la supuesta proyección Atlántica de la plataforma en el sur, simultáneamente con la construcción de un gran puerto inglés en Malvinas en una sutil maniobra de pinzas de futuras pretensiones?

– ¿Qué políticas nos daremos con respecto a las Islas Malvinas y del Atlántico Sur y sobre la porción antártica que reivindicamos?

– ¿Es el Mercosur nuestro espacio de maniobra estratégico en el Cono Sur?

¿Nos encontramos preparados para defender nuestro espacio aéreo y estratosférico?

– ¿Consideramos la Cuenca del Plata un espacio de incumbencia estratégica de la Argentina, en especial el Río de la Plata y su entorno?

– ¿Nos interesa propender al equilibrio interregional argentino en lo económico y poblacional?

– ¿Es la unidad nacional una prioridad real de la Argentina, con todo lo que implica en lo político, económico y social?

Responder estas preguntas puede contribuir a clarificar si tenemos una geopolítica argentina, cuáles son las estrategias de desarrollo territorial o si, directamente, carecemos de ellas.

Adolfo Koutoudjian es profesor de Geopolítica (UBA) Autor de “Geopolítica de Argentina” (Eudeba, 2021).

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