Brasil y Argentina, en distanciamiento obligatorio

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, desafiando todas las recomendaciones sanitarias para enfrentar la pandemia del coronavirus. 

Por Gonzalo Fiore Viani y Florencia Rubiolo

La distancia entre las respuestas de Argentina y Brasil a la crisis sanitaria es otro síntoma de la desconfianza que tiñe la relación bilateral al. La actual crisis aterriza en el marco de estas diferencias preexistentes y se transforma en detonante de quiebres de mayor envergadura. Así como el virus obliga al distanciamiento social entre las personas, del mismo modo parece distanciar a países históricamente hermanos.

La perspectiva argentina frente a la pandemia es priorizar la salud sobre la economía. La visión brasileña, invierte la fórmula. Mientras en Argentina se observa un alto nivel de consenso interno en diferentes niveles y agencias gubernamentales, en Brasil existen gobiernos provinciales y locales que se enfrentan abiertamente a las decisiones del Estado nacional. La para-diplomacia emerge como una herramienta de salvataje. Las acciones implementadas por la región del Nordeste para evitar la hecatombe en la relación con China son muestra de ello.

El gobierno brasileño sigue la línea de Trump, tanto en las medidas internas como en un enfrentamiento directo con China. A diferencia de su par estadounidense, Bolsonaro, no cuenta con la espalda suficiente para realizar desembolsos billonarios que eviten la caída libre de la economía brasileña.

Tampoco puede darse el lujo de confrontar con su principal socio comercial. Eduardo Bolsonaro trató al gobierno de Xi Jinping de dictadura, al mismo tiempo que lo acusó de haber ocultado información del coronavirus, lo que llevó a gran parte del arco político, opositor, e incluso oficialista, a pedir disculpas.

Para el Mercosur, el costo puede ser insuperable. Los dos mayores miembros adoptan políticas y discursos en las antípodas. El canal de diálogo es ríspido. Brasil “no para”, Argentina congeló su economía. Las cadenas de valor que se articulan entre ambos países sentirán el efecto contagio. Alicia Bárcena, desde la CEPAL, afirma que esta es una crisis “de personas, producción y bienestar”, y el organismo advierte sobre la necesidad de reforzar el comercio intrarregional, y los esfuerzos cooperativos multilaterales.

Entonces flota en el aire la pregunta, si el bloque en su conjunto se sostiene por la frágil voluntad de pertenecer y las ventajas relativas que arroja el encadenamiento industrial, ¿qué quedará como incentivo si, como consecuencia del inalcanzable consenso de crisis, se derrumban estos pilares?

Juan Carlos Puig y Helio Jaguaribe, desde la idea de autonomía e integración en las Relaciones Internacionales, ya se referían a la necesidad de la cooperación entre los países de América del Sur, especialmente entre Argentina y Brasil.

El proceso de aproximación entre ambos Estados tuvo una fuerte impronta a finales de los ´80. Sin embargo, tras el ascenso al poder de Bolsonaro, esto parece ser poco más que un sueño bastante lejano. Las respuestas contrapuestas frente al coronavirus evidenciaron un síntoma más del mal estado de una relación, que, al igual que el Mercosur, ya se encontraba en el principal grupo de riesgo.

Florencia Rubiolo es Directora del Doctorado en RRII de la Universidad Católica de Córdoba. 

Gonzalo Fiore Viani es abogado y analista internacional. Miembro de Dossier Geopolitico

FUENTE CLARÍN: https://www.clarin.com/opinion/brasil-argentina-distanciamiento-obligatorio_0_ecmBmy30s.html 

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