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“EL BARCO DE LA MULTIPOLARIDAD PARTIÓ… NO HAY MARCHA ATRÁS” Es la frase central de la columna del Club de La Pluma, del director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, extraída del discurso del presidente ruso Vladimir Putin, en el foro económico de San Petersburgo, que derivó además, en la sentencia de que “La unipolaridad norteamericana ha finalizado.” 

Todo ello en una semana en que en Europa se agudizó la crisis energética, económica y política con una gigantesca manifestación en Bruselas y que el conflicto de Ucrania resulta cada día más desastroso para Occidente. También resalta Carlos, que el presidente de China, Xi Jinping, se comunicó telefónicamente con Putin, para darle todo su apoyo en el camino de reforzar su postura soberanista. 

Y entrando en geopolítica, nos asegura que ”somos observadores privilegiados” del momento bisagra de la historia, marcado por esta cumbre de los «BRICS Ampliados» de San Petersburgo, acompañada en paralelo de múltiples eventos de cooperación económica, y con la mayoría de las potencias emergentes apoyando la multipolaridad como sistema de gobernanza internacional, lo que evidencia el franco retroceso del G7 y G20. Además, analiza la particularidad de La India, que debe definirse sobre el posicionamiento internacional que ha de tomar. 

La repercusión mundial de este cónclave ha sido tan abrumadora que ni siquiera el poderoso aparato mediático de Occidente pudo censurarla. Fueron decisiones tan importantes como revolucionarias, que dieron la vuelta al mundo por su propia trascendencia.

Medidas tales como:

 -Profundizar el modelo “Sur Global” en detrimento del norte anglosajón.

-Incrementar la integración euroasiática y africana, y la interacción con América Latina.

-Crear mecanismos de pagos con monedas locales, evitando el uso del dólar.

-Reemplazar el Swift, la mayor herramienta financiera global de Estados Unidos.

-Crear de nueva Agencia de Calificación que suplantará su similar de Occidente, creada solo para imponer sus intereses.

-Aumentar la construcción de una cadena propia de valores y de suministros.

-Confirmar las gigantescas inversiones en infraestructura, por parte de India y China, en los miembros más pequeños de la región.

-Consolidar una nueva estructura económica mundial de intercambio, a través de gigantescas infraestructuras, tanto de rutas, de aeropuertos, de ferrocarriles, de logística, de puertos, y de rutas fluviales y marítimas. 

Y es en este nuevo escenario del BRICS, donde acaba de ingresar Argentina junto a Brasil, los dos mayores países de la región, dónde se le presenta a Sudamérica una oportunidad histórica de participar en la nueva reconfiguración global con voz y voto y en un momento dónde soplan fuertes vientos de cambios políticos en todo el subcontinente. 

Y no sólo se trata de ser parte de la nueva RUTA DE LA SEDA y de la estrategia de bases y puertos del COLLAR DE PERLAS, sino de hacerlo con pleno derecho, en una estructura centralizada y encabezada por las más importante potencias económicas del mundo, como China, India y Rusia. En un nuevo eje integracionista, más allá de la ideología, basado en las necesidades y las potencialidades de cada uno y que nos acerca la posibilidad, por primera vez en mucho tiempo, a la recreación del sueño de la PATRIA GRANDE.

Eduardo Bonugli (Madrid, 26/06/22)

Presidente de la Republica Argentina Alberto Fernandez solicita la incorporacion a los BRICS
XIV Reunion de los BRICS

El momento multipolar de Modi ha llegado

India, ahora cortejada por todos los bandos, es la clara beneficiaria de la guerra de Rusia.

Por Derek Grossman(*) , analista senior de defensa de Rand Corp. Foreign Policy

En toda crisis, siempre alguien se beneficia. En el caso de la invasión rusa de Ucrania, ese alguien es el primer ministro indio Narendra Modi. Al negarse a condenar a Moscú y unirse a las sanciones lideradas por Occidente, Modi ha logrado elevar la estatura global de India. Cada una de las otras grandes potencias (Estados Unidos, Rusia y China) están cortejando intensamente a India para negar una ventaja estratégica a sus adversarios. Disfrutando de ser el centro de atención, Modi y su gobierno nacionalista hindú seguramente buscarán mantener el impulso. Su objetivo probable es forjar un papel de superpotencia independiente para la India, acelerar la transición a un sistema internacional multipolar y, en última instancia, consolidar su nuevo estatus con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para la India.

Nada de esto niega el hecho de que Estados Unidos se ha convertido en el socio estratégico más importante de India. Las dos naciones han hecho un enorme progreso en los últimos años. Desde 2018, Nueva Delhi y Washington han celebrado cumbres anuales y firmado numerosos acuerdos de seguridad innovadores. Ambas naciones forman parte del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (conocido como Quad), junto con Australia y Japón. En la cumbre Quad en Tokio el mes pasado, Modi se reunióEl presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en persona por segunda vez, complementando las discusiones virtuales en curso de las dos naciones. Nueva Delhi también se unió al Marco Económico para la Prosperidad del Indo-Pacífico recientemente presentado por Washington, que tiene como objetivo intensificar las relaciones económicas en la región sin un tratado comercial formal. A lo largo de su floreciente asociación, India y Estados Unidos, como las dos democracias más grandes del mundo, se han comprometido a canalizar sus valores compartidos (y su interés estratégico en contener a China) para defender el orden internacional liberal basado en reglas.

Pero cuando Rusia invadió Ucrania, India decidió seguir una política ultrarrealista y proteger los intereses indios por encima de todo, sobre todo su profunda dependencia de Rusia en cuanto a equipamiento militar. En lugar de condenar a una nación soberana por invadir y tratar de destruir a otra, una violación indiscutible del orden basado en reglas, India objetó. Al principio, la estrategia del gobierno de Modi parecía destinada a dañar la asociación entre Estados Unidos e India. En marzo, Biden describió el compromiso de India de castigar a Rusia como “ algo inestable ”. A principios de abril, el asesor adjunto de Seguridad Nacional de EE. UU., Daleep Singh, visitó Nueva Delhi y advirtió sobre las posibles «consecuencias» para los países que intentan socavar las sanciones de EE. UU.

Sin embargo, a mediados de abril, la administración Biden había cambiado drásticamente su tono. Biden y Modi se reunieron virtualmente durante el inicio del llamado diálogo 2+2 en Washington. Tras la reunión, quedó claro que Biden había aceptado la posición de Modi. La lectura de EE. UU. señaló que los dos líderes continuarían sus “ consultas cercanas ” sobre Rusia, sin indicios de que Washington estuviera preparado para tomar alguna medida contra Nueva Delhi. Además, India no tuvo que condenar a Rusia ni hacer ninguna otra concesión, como frenar o terminar su importación de petróleo ruso barato.

…Estas tendencias contribuirán al ascenso de India al estatus de gran potencia y cambiarán el sistema global hacia una multipolaridad aún mayor.

Las declaraciones posteriores de la Casa Blanca indican claramente que Washington no presionará más a Nueva Delhi, probablemente por temor a arruinar la cooperación para contrarrestar a China en el Indo-Pacífico. El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken , por ejemplo, dijo en abril que “India tiene que tomar sus propias decisiones sobre cómo abordar este desafío”. Y en Tokio el mes pasado, Biden dijo: “Estoy comprometido a hacer que la asociación entre Estados Unidos e India sea una de las más cercanas que tenemos en la Tierra” a pesar de las diferencias con respecto a Rusia. En su declaración conjunta, solo Biden condenó a Rusia; Modi no lo hizo. Fue el único caso de luz del día deslumbrante entre las posiciones de los dos líderes.

Durante los últimos meses, India también ha preservado sus estrechos vínculos con Rusia al abstenerse repetidamente en las Naciones Unidas cuando los países occidentales presentaron resoluciones contra Rusia. Rusia e India tienen una asociación de larga data que se remonta a la Guerra Fría, cuando Nueva Delhi creía que Washington estaba apoyando activamente a su archirrival Pakistán. India siempre ha apreciado el apoyo de Rusia, particularmente en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde el estatus territorial de Jammu y Cachemira ha surgido de manera rutinaria.

India también tiene una larga historia de aprovechar su asociación con Rusia contra su otro archirrival, China, con quien tiene tensiones fronterizas en curso. Durante décadas, India ha comprado armas rusas. Según una estimación reciente, aproximadamente el 85 por ciento del equipo militar de la India es ruso. Según los informes, el mes pasado, la administración Biden estaba considerando 500 millones de dólares en financiamiento militar para India para dejar de usar equipos de fabricación rusa. Washington también, hasta ahora, ha mirado hacia otro lado al hacer cumplir la Ley de Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos a través de Sanciones para la compra de Nueva Delhi del sistema de misiles tierra-aire S-400 de Moscú, lo que sugiere que India es simplemente demasiado importante para Estados Unidos. Estrategia del Pacífico para arriesgarse a enojarlo con sanciones.

India se ha beneficiado aún más del petróleo y el carbón rusos con descuento desde el estallido de la guerra. Aunque el ministro de Asuntos Exteriores de India, S. Jaishankar , bromeó en abril diciendo que India probablemente importa menos petróleo ruso en un mes que Europa en una tarde, las importaciones de petróleo de Nueva Delhi desde Rusia aumentaron considerablemente tras la sanción de Moscú por parte de Occidente. Lo mismo es cierto para el carbón , donde las existencias de la India pueden estar bajando alarmantemente. India ciertamente está agradecida de tener energía rusa para impulsar su desarrollo. Las críticas occidentales a estas importaciones, que se produjeron después de décadas de arengar a la India sobre las emisiones de combustibles fósiles, solo han irritadoel estado poscolonial más grande del mundo, uno que todavía tiene profundas sensibilidades cuando las naciones ricas, de mayoría blanca, parecen decirle que abandone su interés nacional en la seguridad energética y el desarrollo impulsado por la energía.

Para agradecer a Nueva Delhi por su apoyo inquebrantable para proteger a Moscú en las Naciones Unidas, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, visitó la India en abril. Mientras estuvo allí, elogió el sistema de cambio de moneda rupia-rublo, que proporciona un medio alternativo para realizar transacciones con bancos rusos sancionados. Además, Lavrov dijo: «Estaremos listos para suministrar cualquier producto que India quiera comprar». Y dadas las discusiones en curso de Modi con el presidente ruso Vladimir Putin desde la guerra, Lavrov incluso planteó la posibilidad de que India desempeñe un papel de mediador en la guerra ruso-ucraniana, lo que colocaría a India en una posición muy destacada en el escenario mundial.

Debido a que la postura neutral de India está obviamente en desacuerdo con la política estadounidense, Beijing también ha percibido una oportunidad estratégica para involucrar a Nueva Delhi, con el objetivo principal de alejarla del abrazo cada vez más estricto de Washington. En marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi , fue el primer alto funcionario chino desde 2019 en visitar India, donde hizo explícito el cortejo de Beijing. “Si los dos países unen sus manos, todo el mundo prestará atención”, dijo. En el período previo a la visita de Wang, el portavoz en inglés del Partido Comunista Chino, el Global Times, también adoptó un tono inusualmente conciliador, escribiendo: “China e India comparten intereses comunes en muchos frentes. Por ejemplo, Occidente recientemente señaló con el dedo a India por considerar comprar petróleo ruso a un precio reducido. Pero es el derecho legítimo de India”.

Los funcionarios indios, sin embargo, no estaban preparados para complacer a China en parte debido a los beneficios que recibían al mantenerse neutrales, sobre todo de Estados Unidos. Después de la visita de Wang, Jaishankar preguntó retóricamente : “¿Distinguen y diferencian los estadounidenses entre India y China sobre [sus] posiciones respectivas sobre Rusia en medio de [la] crisis de Ucrania? Obviamente, lo hacen”. A pesar de los lazos más estrechos entre Estados Unidos e India, preservar la autonomía estratégica de India a través de una política no alineada sigue siendo un objetivo de larga data para Nueva Delhi. En el contexto de Rusia y a medida que se intensifica la competencia entre las grandes potencias, esa postura está demostrando ser especialmente beneficiosa frente a China. Además, China e India tienen un conflicto fronterizo persistente.que Nueva Delhi ha argumentado debe resolverse antes de normalizar las relaciones bilaterales. Wang no se hizo ningún favor al detenerse primero en Pakistán y hacer comentarios anti-India sobre el estado de Jammu y Cachemira. En lugar de estar de acuerdo con la postura abiertamente pro-rusa de Beijing, Nueva Delhi decidió seguir adelante con una solicitud china diferente: la participación continua de Modi en el foro BRICS, que se une a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Más allá de las grandes potencias, India esencialmente ha ganado la discusión con países clave en Europa y el Indo-Pacífico. El primer ministro británico, Boris Johnson , por ejemplo, visitó la India en abril y comentó: «Los lazos entre Rusia e India son históricamente bien conocidos, y [las acciones de Nueva Delhi] no van a cambiar eso». La gira de tres naciones de Modi a través de Alemania, Dinamarca y Francia el mes pasado demostró aún más que India no será marginada por su política hacia Rusia. Por el contrario, en las tres naciones, Modi recibió el tratamiento de alfombra roja. En el caso de Alemania, Modi permanece en la lista de invitados para unirse a las naciones del G-7 a finales de este mes en los Alpes bávaros.

Y en el Indo-Pacífico, el primer ministro japonés, Fumio Kishida , cuando se le preguntó acerca de la India en la cumbre Quad del mes pasado, dijo: “Cada país tiene sus propios desarrollos históricos, así como su situación geográfica. Incluso entre países de ideas afines, las posiciones pueden no estar completamente de acuerdo. Eso es natural”. Aunque el nuevo primer ministro de Australia, Anthony Albanese , solo ha estado en el cargo durante unas pocas semanas, se reunió con Modi al margen de la cumbre Quad y se jactó de que las relaciones bilaterales «nunca han sido más estrechas» a pesar de lo que Albanese dijo que eran » fuertes puntos de vista ” intercambiados sobre Rusia durante los procedimientos del Quad.

La guerra de Rusia en Ucrania sin duda ha beneficiado a India ya que las grandes potencias están compitiendo más vigorosamente por el afecto de Nueva Delhi, particularmente Estados Unidos y China. India también ha evitado que su política hacia Rusia estropee las asociaciones con socios clave europeos y del Indo-Pacífico. Estas tendencias, si se mantienen, contribuirán al ascenso de India al estatus de gran potencia y, a su vez, cambiarán el sistema global hacia una multipolaridad aún mayor. Lo que podría descarrilar el éxito de Nueva Delhi es una seria escalada en el conflicto entre Rusia y Ucrania, que finalmente podría obligar a India a elegir bando entre las grandes potencias. Los socios que hasta ahora han tolerado el enfoque distante y realpolitik de India podrían frustrarse porque Nueva Delhi se niega a llevar su peso como una gran potencia emergente. Pero a menos o hasta que esto suceda,

(*) Derek Grossman es analista sénior de defensa en Rand Corp., profesor adjunto en la Universidad del Sur de California y ex informe diario de inteligencia del subsecretario de defensa de EE. UU. para asuntos de seguridad de Asia y el Pacífico. 

Twitter:  @DerekJGrossman

ETIQUETAS: GEOPOLÍTICA , INDIA , NARENDRA MODI , GUERRA UCRANIA

FUENTE https://foreignpolicy.com/2022/06/06/modi-india-russia-ukraine-war-china-us-geopolitics-multipolar-quad/ 

Por Níkolas Stolpkin

Todo esto no se trata de Ucrania; todo esto se trata de frenar el desarrollo de un mundo multipolar, el cual señala la decadencia del actual mundo unipolar y sus estructuras.

Ucrania simplemente ha sido el vehículo utilizado por las grandes potencias occidentales, para buscar frenar el creciente ascenso de un mundo multipolar en desarrollo. EE.UU. y sus aliados vasallos han emprendido una dura resistencia por frenar el mundo que amenaza con desplazar su cetro de dominio. Ucrania era el país clave. EE.UU. y sus aliados de la OTAN debían generar las condiciones en Ucrania para que Rusia se viera obligada a intervenir. 2014 fue el año clave para empezar a generar significativamente esas condiciones. Rusia estaría al tanto. Y el pasado 24 de febrero (inicio de la Operación Militar Especial rusa sobre Ucrania) fue la fecha esperada para proceder y deshacerse de la influencia rusa en Europa con las múltiples sanciones aplicadas.

Nunca habíamos sido testigos de semejante lluvia de sanciones por parte de un conjunto de países, muy obedientes al imperio de EE.UU., hacia un solo país (Rusia). Ni siquiera se imaginó la salida en masa de grandes empresas capitalistas de Occidente en suelo ruso.

El nivel de ruptura con Rusia es tal que pareciera ser total. Pero lo curioso es que ese mundo acostumbrado a llevar las banderas de la «democracia» y la «libertad» por el mundo, no han tenido más alternativa que incrementar el fuego abrasador de la guerra que podría desparramarse a nivel mundial.

Pero… ¿Qué fue lo primero que se ha hecho a partir de la entrada en escena de Rusia en Ucrania? Pues no se ha hecho más que incrementar la ayuda militar a Ucrania, dizque para «ayudar al pueblo ucraniano». Lo que habla de un mundo unipolar desesperado por no querer convivir con un mundo multipolar.

Al incremento de la ayuda militar, EE.UU. y aliados al unísono han impuesto medidas draconianas contra Rusia como si de un gran muro de contención se tratara. La idea es que Rusia y su influencia no puedan entrar de ninguna forma en el «amenazado» mundo unipolar.

Pero ¿por qué empezar con Rusia? Para nadie era ajeno que Rusia en estos últimos tiempos estaba forjando, y con buenas intenciones, grandes proyectos con Alemania, en cuanto a energía. Eso a EE.UU. no le gustó para nada, ya que su zona de influencia (en Europa) podía hacerse más dependiente de los recursos energéticos de Rusia. Pero además Rusia era (es) el principal socio estratégico de China, potencia mundial que tiene muy preocupados a EE.UU.

Ucrania ha sido una pieza clave para buscar frenar y debilitar a un actor protagonista del mundo multipolar, pero no significa mucho. Simplemente sirve (Ucrania) de instrumento a los intereses de EE.UU. para intentar salvar su mundo unipolar.

Ciertamente estamos viviendo un momento histórico que podría desembocar en una conflagración mundial o en una Nueva Guerra Fría entre los que defienden el mundo unipolar y los que defienden un mundo multipolar.

Desconocemos hacia dónde se inclinará este momento histórico, pero surgen muchas interrogantes a partir de las consecuencias que hoy estamos observando. No sabemos qué habrá de pasar con la globalización y el dólar; no sabemos cómo habrá de perjudicar internamente a Europa de proseguir las hostilidades hacia Rusia; no sabemos qué habrá de pasar con estructuras como la OTAN, el FMI, BM, ONU…; no sabemos si China caerá en el mismo saco junto a Rusia, etc.

EE.UU. junto a sus aliados están jugando casi todas las cartas por detener el ascenso del mundo multipolar. Por lo que no nos debiéramos sorprender si EE.UU. estuviera hoy madurando las condiciones necesarias en Taiwán para que China, ante las provocaciones, también pudiera intervenir militarmente y sufriera medidas tan draconianas como hoy Rusia está siendo víctima.

Si China cayera en el mismo saco que ha caído Rusia, ¿qué habría de pasar con los vigentes tratados comerciales que hoy mantiene China con países europeos y Latinoamericanos? ¿Los inversionistas estadounidenses también saldrán en masa de China?

El peor escenario sería una conflagración mundial. ¿EE.UU. y aliados están preparados para ello? O mejor: ¿EE.UU. y sus aliados vasallos están dispuestos a aislarse y no acoplarse a un mundo multipolar en desarrollo?

Lo cierto es que el destino de Ucrania es incierto, todo indica que habrá de terminar muy mal y por la tozudez de un comediante (Zelensky), títere del imperio estadounidense. Lo más probable es que Ucrania pierda más de lo que pudo en un principio llegar a un acuerdo con Rusia.

Níkolas Stolpkin. Analista político nacional e internacional – Political Analyst – Crítico de política y Cultura Contemporánea.

Fuente CEPRID https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2703

Por Sourabh Gupta; East Asia Forum

En los 14 meses transcurridos desde su primera cumbre a nivel de líderes, el Quad (1) ha pasado de ser un objeto brillante con un potencial tentador a una llanta de repuesto usada de dudoso valor.

La función de disuasión marítima anti-China del Quad fue usurpada por la asociación trilateral AUKUS en septiembre de 2021. La inclinación pro-Moscú de Nueva Delhi en el conflicto de Ucrania ha empañado el marco de democracia versus autocracia de la agrupación. Y la geoeconomía del Quad y las funciones de la cadena de suministro “China-menos” están a punto de ser canibalizadas por el Marco Económico del Indo-Pacífico.

Desde 2017, el Quad ha aspirado a una identidad más estructurada que conserva su propósito original como un mecanismo de coordinación ad hoc, compuesto por democracias, construido en torno a una agenda funcional de interés mutuo de cuatro vías que confiere importantes bienes públicos a la región en general. También busca definirse tanto por lo que es —una “asociación de democracias afines” que promueve un “Indo-Pacífico libre de coerción, intimidación y represalias económicas”— como por lo que no es : “una alianza de seguridad, una OTAN asiática o una institución formal”.

Redoblarse en un modelo basado en actividades donde las “cuatro democracias forman el núcleo de un conjunto rotativo de coaliciones para resolver problemas en el Indo-Pacífico” parece ser el camino elegido. Presumiblemente, China debe ser excluida de estas coaliciones a pesar de estar dispuesta y ser capaz de resolver problemas de manera efectiva, como fue el caso en diciembre de 2004 cuando buscó pero se le negó la entrada al grupo central.

El Quad se enfrenta a una serie de vientos en contra en el futuro. Carece de un componente económico serio, se basa conceptualmente en una India ambivalente y parece una contención de China para muchos líderes asiáticos.

En un momento en que Beijing está duplicando su compromiso y centralidad dentro de las redes económicas del Indo-Pacífico, Washington y Nueva Delhi están rechazándolo en lugar de adoptar acuerdos comerciales regionales convencionales. Una suscripción de cuatro esquinas a un acuerdo de «estándar de oro» que incluya flujos de recursos australianos, insumos de diseño japoneses, fabricación india y consumo de EEUU crearía codependencias cuadrilaterales que ninguna cantidad de «organismos ad hoc» para implementar un «desacoplamiento administrado» puede replicar. La tambaleante asociación de vacunas del Quad es también un presagio de advertencia.

India es el eslabón indispensable pero más débil del Quad. Nueva Delhi encaja de manera incómoda con la filosofía y el propósito de la agrupación. Está ligado marginalmente a las redes económicas regionales asiáticas, nunca ha considerado que el wilsonianismo sea un principio organizador de la estabilidad estratégica en Asia y se deja influir por las corrientes de su relación con China. También obtiene poco consuelo de sus socios Quad en su desafío de seguridad más apremiante: la frontera del Himalaya.

Lo que es más importante, el Quad se basa en un marco de diseño que postula erróneamente que el Indo-Pacífico es un «sistema» estratégico único. La región es un compendio de dos sistemas, un sistema de Asia Pacífico y un sistema del Océano Índico, que históricamente han operado de forma aislada, mezclándose en su punto de intersección en el sudeste asiático. Estos dos sistemas presentan equilibrios localizados con intereses de seguridad altamente diferenciados entre sus estados finales, Japón e India. La disputa de las islas Senkaku o los intereses estratégicos de Australia en las islas del Pacífico son tan remotos para Nueva Delhi como la cambiante línea de control del Himalaya de Ladakh lo es para Tokio o Canberra.

Estados Unidos, Japón, Australia e India harían mejor en profundizar operativamente la base de “tres más dos” —Estados Unidos, Australia y Japón en el Pacífico occidental más Estados Unidos e India en la región del Océano Índico— sobre los cuales las aspiraciones de cada uno están más articuladas.

Washington ya ha institucionalizado la estructura trilateral en sus alianzas del Pacífico con Tokio y Canberra durante la última década, anclada en la alianza EEUU-Japón. La asociación de defensa bilateral de Washington con la India también ha sido testigo de una profundización inequívoca. Se han firmado tres acuerdos marco de defensa fundacionales, se han establecido líneas directas dedicadas, se ha regularizado la elegibilidad para transferencias de tecnologías de alta gama y se han institucionalizado ejercicios cada vez más sofisticados de marina a marina e intercambios de comando a comando.

Esta configuración de “tres más dos” está en sintonía con la geografía estratégica del Indo-Pacífico, dado que el contorno de la cadena de islas en el Pacífico occidental es tan propicio para la planificación de contingencia conjunta como el océano abierto y la falta de adquisición de objetivos fijos en el Índico. Washington, Tokio y Canberra tienen cada vez más razones para mantener capacidades federadas de combate de guerra para contrarrestar a Beijing en el Pacífico. Mientras tanto, Washington y Nueva Delhi enfrentan el requisito más limitado de desarrollar hábitos arraigados de cooperación interoperable (comando, control, comunicaciones, computadoras, inteligencia, vigilancia y reconocimiento) para disuadir a Beijing de montar un desafío naval en el Océano Índico.

Esta configuración también evita los matices de cerco y es menos probable que invite a la presión retributiva de Beijing sobre sus miembros constituyentes.

El Quad no está a punto de disiparse como afirman sus críticos. Proporciona un foro útil para que sus líderes lleguen a enfoques colectivos hacia China, ciertamente el mínimo común denominador, y fomenta hábitos de interoperabilidad estratégica entre sus componentes básicos de “tres más dos”. Pero la aspiración del Quad de improvisar una coalición asiática más amplia que podría inclinar el equilibrio de poder colectivo contra China seguirá siendo un ejercicio inútil. Y su base económica se está desmoronando.

(1) Diálogo de Seguridad Cuatrilateral, es un foro estratégico informal entre Estados Unidos, Japón, Australia e India (Nota del traductor).

Sourabh Gupta es investigador senior residente en el Instituto de Estudios China-América, Washington

Fuente CEPRID https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2702

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, focaliza esta columna del Club de La Pluma en LA GUERRA HÍBRIDA IRRESTRICTA GLOBAL POR LOS RECURSOS NATURALES, donde el GAS es el elemento común en disputa. Y también, en que siendo Asia Central la zona con los mayores yacimientos gasíferos del mundo, es también el centro neurálgico de los conflictos mundiales que enfrentan a las grandes potencias, y en los cuales el bloque Anglosajón despliega su clásico “GRAN JUEGO” para desestabilizar la zona y crear el caos generalizado.

AUDIO

Un “Gran Juego” que consiste en el uso sangriento del terrorismo, más la creación de conflictos locales por diferencias de etnias, razas, cultura o religión. Además de reflotar viejas heridas históricas entre esos pueblos y contaminar todo con su agresiva e hipócrita leyenda sobre “el respeto a las minorías, los derechos humanos y la democracia”, mientras agrede con su ADN belicista. Toda una estrategia desesperada y violenta de Occidente para ralentizar el fin de su hegemonía y la llegada de un nuevo orden multipolar por el ascenso de las nuevas potencias asiáticas.

En esta columna, Pereyra Mele agradece y reconoce al Club de La Pluma y a su director Norberto Ganci, por abrir las puertas hace más de 15 años a la Geopolítica en su radio con nuestro planteo innovador que anticipaba el fin de los cinco siglos de dominio anglosajón. Entonces, los comentaristas políticos de la época denostaban a la ciencia de la Geopolítica e ignoraban nuestros análisis y estudios. Hoy la realidad mundial ha puesto las cosas en su sitio, y el Club de La Pluma y Dossier Geopolítico han sabido acompañar esta trasformación mundial.

Y siguiendo con la columna, Carlos desmiente a la gran propaganda mediática, confirmando que en el mundo hay 17 conflictos globales graves y no solo el de Ucrania. También de la impotencia y las discrepancias europeas para concretar las sanciones a Rusia. Y nos explica cómo la OPEP ha dejado de ser una herramienta de Washington a la vez que ha anunciado que no podrá proveer a Europa el petróleo que dejará de recibir de Rusia.

En este audio profundamente instructivo y argumentado, Pereyra Mele despliega sus conocimientos históricos, geográficos, culturales y de recursos sobre Asia, que desmonta el reduccionismo sesgado e ignorante de Occidente.

Además habla de la Ruta de la Seda y de su historia. De aquellos nómades del pasado y sus caravanas, que comerciaban de Oriente a Europa y que hoy serán reemplazados por el más ambicioso proyecto económico del mundo y de la historia, a pesar de ser blanco de los ataques violentos de EEUU. También aborda el despliegue geoestratégico de las nuevas rutas terrestres y marítimas de esas potencias para sortear los conflictos provocados por Occidente, evitando el Mar de la China y pasando por el estrecho de Malaca en Singapur, para entrar al Océano índico.

Aborda también el reciente atentado en Karachi, Pakistán, que presenta nuevas formas de un terrorismo siempre alentado por la CIA. Y de sus injerencias políticas en toda la zona para bloquear el irremediable avance económico de las potencias asiáticas.

Y finaliza con que de esa lucha por los recursos naturales surgirán los que controlarán y administrarán el nuevo mundo que viene y que la palabra clave es GAS

Eduardo Bonugli (Madrid, 08/05/22)

ASIA CENTRAL «CENTRO NEURALGICO DEL PROYECTO DE LA NUEVA RUTA DE LA SEDA
RUTA DE LA SEDA MODERNA Y LA IMPORTANCIA DEL ASIA CENTRAL AMPLIADA

Por Wim Dierckxsens y Walter Formento

Introducción 

El marxismo, afirma Samir Amin, precisa desarrollar una teoría del poder para las sociedades pre-capitalistas y a partir de allí desarrollar una teoría de la política en general, con perspectiva hacia una futura civilización. En su libro Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos (2014, págs. 75 y siguientes), afirma que el marxismo no ha desarrollado una conceptualización del poder y de lo político, es decir, de los modos de dominación, como si lo hizo de lo económico y de los modos de producción. La dominación económica (y su complemento, la dependencia) es el producto de la expansión mundial del capitalismo ´realmente existente´. No es casualidad el título: el ´ fetichismo de la mercancía´, del primer capítulo de El Capital. La alienación economicista define el contenido esencial de la ideología del capitalismo. Lo económico ocupa el primer plano de la escena social que, en su desarrollo, determina las otras dimensiones, que parecen tener que ajustarse a sus exigencias. En la sociedad precapitalista, como el modo de producción tributario, es al revés, afirma Samir, y así también podrá ser en una futura civilización. 

En nuestro libro Por una nueva civilización: El proyecto multipolar (2021) hemos teorizado ya sobre la transición en los modos de producción precapitalistas, para luego ver la transición hacia una nueva, otra civilización. Los conceptos de trabajo productivo y trabajo improductivo vistos por su contenido están presentes en todas las culturas de la humanidad en el pasado, presente y el futuro. Bajo la relación social capitalista los conceptos adquieren una modalidad específica como Marx lo desarrolla en el Capítulo VI inédito. Pero el trabajo productivo por lo que realmente es por su contenido (es decir, sin considerar la relación de producción) atraviesa la historia. Marx lo elabora en el primer tomo de su obra Teorías sobre la Plusvalía (capítulo IV, parte primera). 

Vimos que en cada modo de producción la clase dominante se torna políticamente superflua cuando su papel en la reproducción económica se transforma en improductivo. Lo anterior, es válido para los modos de producción en la Vía Occidental tanto como en Vía Oriental. Existen también diferencias entre la línea de desarrollo occidental de la oriental. La Vía Occidental desde el neolítico ha construido sociedad a partir de la individualidad, donde el interés privado está en conflicto con el Bien Común. Por lo cual, no hay forma de construir el Bien Común a partir de las relaciones de producción precapitalistas en Occidente. La clase dominante se impone ante la clase explotada y tiene un papel productivo en lo económico, en su desarrollo. En la relación entre amos y esclavos, la relación de explotación/apropiación del trabajo del otro/s es transparente, es la más visible. Es la negación más absoluta del Bien Común y no existe necesidad de legitimación alguna ante los esclavos. Se reducen a un medio de producción parlante. Esta legitimación si se da ante la tercera clase: los civiles necesarios para proporcionar renta en dinero y trabajo para ir a la guerra.

En la línea ´Oriental´ el Bien Común de la comunidad como un todo y explotación del pueblo por la comunidad superior no son mutuamente excluyentes, sino que coexisten. Con el trabajo productivo en las obras comunes (históricamente las obras hidráulicas), la élite o comunidad superior se legitima y en la sociedad como un todo no es observada como explotación. El Bien Común se ve confirmado por los hechos. En el modo de producción tributario (China antigua, Mesopotamia, pero también la América Latina precolombina y el África del Antiguo Egipto), se construye sociedad donde el interés de la Comunidad está en el centro y no el individuo, y así es hoy aun en sociedades como China, Corea o Japón. El pensamiento de Oriente tiene como fundamento ‘somos comunidad, luego existimos´, lo que contrasta con el ´pienso luego existodel Occidente (moderno).

La ideología comunitaria del paleolítico está en su base y no ha desaparecido aun hasta el día de hoy. Es una ideología de la naturaleza: el ser humano y la sociedad se asimilan a otras expresiones de la naturaleza (la deificación de la tierra, de los animales, etc.) concebidas como tales. El paso al modo de producción tributario (China antigua, etc.), con una comunidad superior que dirige a las comunidades de base/pueblo, exige una coherencia más fuerte, incluso la integración de los elementos de la ciencia abstracta en una metafísica global, plantea Samir. Es ahí donde nace el fetichismo del Poder, o sea, su no transparencia. La transición al neolítico en Occidente implicó el desarrollo de la propiedad privada (privar a los otros del acceso a la tierra) sobre la tierra (que en China sigue colectiva incluso aun hoy) generando el conflicto de clases. La clase dominante se impone como clase dominante a través de la propiedad privada sobre los medios de producción (Tierra, Esclavos, etc.), modalidad que adquiere nuevas formas con el tiempo: esclavitud, feudalismo y capitalismo. 

En lo político Oriente aparece, ante los ojos occidentales, como un régimen autoritario, sin derechos individuales (tildado como despotismo oriental) cuando en realidad tiene más que un potencial democrático en lo económico y por ende en lo político al orientarse por el Bien Común comunitario, aunque con una dirección política centralizadora potencialmente explotadora. En Oriente, la élite o comunidad superior se legitima a partir del trabajo productivo que-sirve-al Bien Común o a la reproducción de la sociedad como un todo. 

En la línea oriental no es inmediatamente claro si un trabajo colectivo es productivo o improductivo, sino que se observa exclusivamente por su resultado positivo o negativo desde y para la comunidad como un todo. Si la comunidad superior se concentra en el desarrollo de obras colectivas de irrigación u otras obras hidráulicas, la economía en su conjunto prospera y la comunidad superior se legitima. Lo contrario sucede con las grandes obras de culto para los Dioses, que implican el deterioro de las obras productivas. El fetichismo del poder en el modo de producción tributario está en la no transparencia de la relación de explotación, es decir, debido al fetichismo del Poder. En Oriente solo las hambrunas acaban con los dioses y sus representantes, porque ya que no sirven para nada.

En Oriente, la misma desintegración del Estado central (la comunidad superior) en muchos poderes locales no hace desaparecer el Estado, sino solo ese Estado. Su desaparición completa no brinda solución al problema y más bien resalta la necesidad de una nueva meritocracia para levantar obras productivas para la comunidad como un todo. Una dinastía cae y otra suele levantarse con el tiempo, eventualmente en otro lugar. El modo de producción tributario resulta ser una relación de producción no fácilmente mutable y aun pone su sello a la sociedad de China hoy. Consideramos que una futura civilización sí es posible en tanto su proyecto político pueda lograr esta transparencia en la relación de poder, democratizándola con inteligencia artificial, como señalamos en nuestro libro ya mencionado (Ver Ref. nota pp2).  

En Occidente la relación de explotación fue totalmente transparente en la transición del neolítico a la relación esclavista, pero se torna cada vez menos visible en los modos de producción posteriores. En el modo de producción esclavista el esclavo percibe que el 100% de su trabajo es ajeno. No percibe que el amo proporciona su sostén diario por miserable que fuera. En las relaciones feudales con la renta en trabajo (50% para el Señor y 50% en parcela propia), el trabajo ajeno se distingue claramente del trabajo para sí. La renta en especie, en esencia es una nueva modalidad de explotación, ya algo más disimulada (Tanto % del producto de la cosecha es para el Señor Feudal, mientras el resto es para el Campesino (Siervo-de-la-Tierra), lo que más lo motiva). Con la renta en dinero dicha proporción se torna aún más difícil de calcular: Si el campesino, ahora libre, no logra obtener las ventas necesarias para pagar la renta en dinero al Señor-de-la-Tierra, la culpa podrá parecer del mercado o del campesino incluso.  

En la relación capitalista, el tiempo-de-trabajo social-ajeno está en función de la reproducción del capital donde, aunque en apariencia al trabajador asalariado se le reconoce todo su trabajo individual con el salario, en realidad solo se le reconoce la reposición de su fuerza de trabajo, pero no se le reconoce el rendimiento de la capacidad productiva del trabajo social cooperativo. En el capitalismo, cuando la fuerza de trabajo se torna mercancía, la relación-de-explotación de la fuerza de social-cooperativa del trabajo queda oculta. Si en la esclavitud el esclavo cree que todo su trabajo es trabajo ajeno, en el capitalismo sucede todo lo contrario, al “creer” el trabajador-asalariado que es pagado por su trabajo (para sí) y no percibir que solo se le retribuye por la reproducción de su fuerza física de trabajo, dejando un plus que es propio del trabajo social-cooperativo (enajenado). El fetichismo está en la relación de explotación económica misma.

En Occidente se obtiene exactamente lo contrario que en Oriente, ya que en apariencias el individuo es libre y goza de derechos políticos (para votar, para expresarse, etc.) pero en lo económico impera el despotismo del capital, que define lo que precisa hacerse para la reproducción del capital como un todo, sin tomar en cuenta realmente lo que necesita y piensan los individuos (pueblo). La libertad individual entonces, es libertad en apariencias –formas- y no en esencia –fondo-, por lo tanto, es una ´libertad fetiche´.  

La Vía Occidental ha sido presentada, incluso por la izquierda, como “La Historia de la Humanidad” hacia la ´libertad´ desfetichizada posterior al  capitalismo. Un proceso lineal, de manera des-fetichizada hacia el comunismo. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental (2021a), dejamos claro cómo es difícil para Occidente realizar la transición hacia el comunismo, así como lo define Marx a partir del capitalismo realmente existente, construido sobre la base de intereses individuales en conflicto. Para lograr orientarse por el Bien Común, Occidente ha de hacer un viraje de 180 grados en la contemplación del mundo: anteponer la comunidad-mundo a los derechos e intereses individuales de las personas, empresas, etc. Es una tarea monumental, que ha intentado impulsar sin éxito la élite de Davos con la pandemia Covid-19 para poder imponer su Economic Reset.

Hemos dejado claro en nuestro libro que, la China de hoy tiene todas las características de una sociedad inspirada por el confucionismo, es decir, de un modo de producción tributario a nivel político, con el partido funcionando como la meritocracia y con sus comunidades de base/pueblo. Es un proyecto que cuenta con un pasado socialista a nivel económico y con una cohabitación de empresas capitalistas en el presente actual. Es cierto que existe hoy cohabitación de (grandes) empresas capitalistas nacionales y transnacionales –globales- pero, en última instancia, dichas empresas no “controlan” el poder político. Desde el poder político se regulan hoy cada vez más las empresas capitalistas, por lo que tampoco esa élite globalista presente en China logra imponerse en lo económico, como queda cada vez más claro. 

Si a China le ha sido difícil pasar del modo de producción tributario para “acoplarse” al modo de producción capitalista, no es porque hubiese requerido un cambio de 180 grados en una dirección opuesta a su filosofía de base, a la cual no ha renunciado: somos primero comunidad y solo así existimos. Sin embargo, la cohabitación capitalista le ha servido a China para poder desarrollar las fuerzas productivas al mismo nivel, o incluso mayor, que las de los países capitalistas occidentales llamados altamente desarrollados. La transición hacia el comunismo (en los términos de Marx) se hace más plausible en y a partir de China que en Occidente, ya que no existe barrera real para poder democratizar aún más la economía hacia adentro, ni existen barreras para hacerlo integrando otras naciones o bloques económicos en un mundo multipolar, sin necesidad de imponerse y subordinarlos, como es la realidad histórica en Occidente.  

Lo que sí es aún un tema pendiente en Oriente, no imposible de lograr, es poder enfocarse hacia un mayor grado de libertad personal no en el sentido occidental, a partir intereses y derechos individuales, sino desarrollando mayores libertades como persona. Siendo ésta un ser integral de la comunidad con obligaciones comunitarias, pero a la vez con posibilidades plenas de desarrollo personal, sin que pierda de vista que existe primero que nada como miembro de la (gran) comunidad. La síntesis de los dos contrarios entre Occidente y Oriente en un mundo multipolar, si se puede lograr a partir del proyecto multipolar del mundo. Lograrlo con iniciativa occidental supone renunciar a tener partir de la individualidad con intereses en conflicto, por lo cual no es factible. Esto terminaría en una batalla por sostener a la civilización occidental en una crisis existencial. 

En este contexto es que vemos surgir, a partir del conflicto global en Ucrania, a la Gran Comunidad del ´Sur Global´ representando el 90% de la población mundial, apostando por otra civilización. Es nuestra tesis que, la lucha por un mundo multipolar con China, Rusia e India como las grandes locomotoras, constituye el camino más probable para poder realizar la transición hacia una nueva civilización que logre orientarse por el Bien Común Mundial, sin excluir a nadie incluso a los Estados Unidos de Norteamérica. 

La realidad del capitalismo actual, realmente existente, ya no es la acumulación de capital, sino implica vivir improductivamente de renta mundial sin crear riqueza. La élite de Davos, con la financiarización, se ha tornado improductiva económicamente y con ello obsoleta en lo político mundial. EEUU está enviando a su campo de batalla en Ucrania todo el equipo bélico obsoleto. Incluso a los países de la ex Europa Oriental sobre todo, no están haciendo otra cosa. Un ex oficial de inteligencia de la Marina de los EEUU, Scott Ritter afirma en Liberty Report de mediados de abril que: “Puedo decir con absoluta certeza que incluso si esta ayuda llega al campo de batalla, no tendrá ningún impacto en la batalla. Y Joe Biden lo sabe”. 

En el corto plazo nos espera una crisis monetaria fiduciaria, es decir del Dólar, el Euro y el Yen, sobre todo. Que será no solo la crisis del propio sistema monetario internacional existente, sino de la civilización occidental. En nuestro libro La Perestroika en Estados Unidos (2021ª) hemos señalado la necesidad e inevitabilidad de un proceso de desintegración de Occidente, es decir su propia Perestroika. El sistema monetario se hunde generando una crisis de legitimidad en Occidente.  Mientras desde Oriente, el Multipolarismo se presenta como posibilidad y necesidad. Esto requiere un proceso de transición hacia un nuevo régimen monetario.  

El reemplazo del Sistema SWIFT

Los Actores Globalistas luchan por mantener su dominio. Al igual que antes Gran Bretaña, en medio de las dos guerras mundiales, no pudo mantener su imperio y su posición central en el mundo y esto debido a la obsolescencia de su sistema económico colonial. El nuevo sistema económico convergente que surgió en la RPC (República Popular China) y la India emerge y asciende a la próxima etapa inevitable de desarrollo, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, y del control estatal de la infraestructura monetaria, física y de emprendimiento. 

La élite globalista financiera-militar-tecnológica que aún controla, de modo inestable, el gobierno de los Estados Unidos jugó su última “carta de triunfo” en la guerra híbrida contra Rusia, imponiendo a Ucrania como campo de batalla. También en Kazajistán pretendió hacerlo, pero fue desarticulado anticipadamente en enero de 2022. La guerra también se da en el campo económico. Con el «congelamiento» de las reservas de divisas rusas en cuentas de custodia de los bancos centrales occidentales, la estructura de reguladores financieros de los EEUU, la UE y el Reino Unido en realidad lograron más bien debilitar estructuralmente el estatus del dólar, el euro y la libra como monedas de reserva global.  

Cuando los actores unipolares globalistas “congelaron” las reservas de Rusia en dólares, euros, libras y yenes, se cerró el periodo en que algún país soberano pudiera continuar acumulando reservas en estas monedas. Se aceleró más bien la necesidad de su reemplazo inmediato por las que ya son las monedas nacionales y el oro. La segunda etapa de la transición, implicará que ya no tomen como referencia al dólar. La formación de precios en monedas nacionales, significa la decisión de desplazar la fijación de precios en monedas que expresan al poder e interés transnacional global como son los dólares, libras, euros y yenes. 

El yuan (China) que parecía tener las capacidades para ser reemplazo de la moneda mundial que queda, no ocupará ese lugar aunque fuera ya debido a su inconvertibilidad. El uso del oro como precio de referencia tiene la inconveniencia de su uso para los pagos. Debido a lo anterior se requiere una tercera y última etapa en la transición del nuevo orden económico que implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada en un acuerdo internacional y China lleva la delantera en ello, por el momento como experimento en zonas del país.  

Se trata de una moneda que puede ser emitida por un grupo de monedas de reservas de los países BRICS ampliado. El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes.

La canasta podría contener un índice de precios de los principales productos básicos cotizados en una bolsa de oro y otros metales preciosos, metales industriales clave, hidrocarburos, granos, azúcar, así como agua dulce y otros recursos naturales. Para brindar respaldo y hacer que la moneda sea más resistente, se pueden crear reservas de recursos internacionales relevantes y a su debido tiempo.

Esta transición al nuevo orden económico mundial probablemente estará acompañada por una negativa sistemática a cumplir con las obligaciones en dólares, euros, libras y yenes. Los países emisores de estas monedas crearon las condiciones para ello cuando se apropiaron de las reservas de divisas de Irak, Irán, Venezuela, Afganistán y Rusia por una suma de billones de dólares. Los países del Sur Global pueden ser participantes plenos del nuevo sistema, independientemente de sus deudas acumuladas en dólares, euros, libras y yenes, incluso si incumplieran sus obligaciones en esas monedas. Tal situación no afectaría su calificación crediticia en el nuevo sistema financiero multipolar. Con la nacionalización de la industria extractiva es preciso reservar una parte de sus recursos naturales para sustentar el nuevo sistema económico. El resultado será que su peso respectivo en la nueva unidad monetaria aumentaría. 

Con las medidas anteriores se crearía “un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU” y el desarrollo e implementación de “un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU (Unión-Económica-Euro-asiática), SCO (Organización-de-Cooperación-de-Shanghái) y BRICS, que podría eliminar la dependencia crítica del Sistema SWIFT controlado por los poderes que conforman el unipolarismo global financiero. 

La recuperación de los Bancos Centrales 

En el despliegue y desarrollo de esta iniciativa, es importante reconocer que las autoridades monetarias del Banco Central y sus áreas controladas (Ministerio de Economía-Agricultura-Minería-Comercio Exterior-etc.) que viabilizan la producción y exportación de bienes materias primas de Rusia (de todos los países) son y siguen siendo parte del programa financiero de la Oligarquía Global. Los cuadros económico-políticos occidentales globalistas todavía controlan los bancos centrales de la mayoría de los países, obligándolos a aplicar las políticas prescritas por sus técnicos en el FMI. Esto no se cambia por decreto.

Este es el modo como se coordina, impone y manifiesta el poder financiero globalista desde el Banco-Central-de-los-Bancos-Centrales, el BIS (Davos, etc.) como vértice superior, en relación directa con todas las áreas de exportación (de materias primas con bajo valor agregado) e importación (de bienes ciencia y tecnología con alto valor agregado) de modo que permite que funcionen y operen en beneficio de una plataforma global financiera que opera como estado global –como territorio financiero sin fronteras, no mediado e indivisible. Opera por sobre y negando la institucionalidad de las naciones, reduciéndolas a simples espacios locales de lo Global (Glocal). 

Su institucionalidad se conforma a partir del control de  la presidencia del BC, de cada nación reducida a país, y apoyada en la red de funcionarios de bancas transnacionales que constituyen cada City-Financiera, con un status-de-hecho superior al Estado-Nación. Aquí aparecen como desconectados y enfrentados el presidente de la nación y el presidente del BC. Con sus funcionarios propios operando como dos poderes que responden a intereses estratégicos distintos: Los Unipolares Globalistas y los Nacionales que se fortalecen y, por ello, hoy reconocen en lo multipolar su alternativa ante los globalistas. En América Latina se expresa en el Pluri-Versalismo de pueblos-naciones-regiones (Bolivia-Celac-BRICS) en la Asamblea General de la ONU –Organización de Naciones-Unidas con sede central en Sur-Global (Egipto-Venezuela-Indonesia-Serbia-etc.).

Las políticas unipolares globalistas son tan obviamente contrarias a los intereses nacionales porque son parte del esquema principal de su poder (Nueva York-Londres-Paris-Tokio). La participación potencialmente central de China y Rusia en la génesis del nuevo orden económico mundial se encuentra aún en desarrollo, porque aun los bancos centrales se ´encuentran en general ´con influencias de los intereses Globalistas. 

El Banco Central de Rusia –CBR- permanece aún amarrado en la red global de telarañas del paradigma de DAVOS (en su estrategia de imponer su global economic reset). Por ello, es aún un actor (CBR) enfrentado al proyecto multipolar dentro de Rusia.  No puede convertirse aun en un socio fundador de un nuevo marco económico y financiero universal multipolar. La realidad del Banco Central de Rusia no es exclusiva, ya que es similar a la del Banco Central de Argentina, por ejemplo. El BC aún está regido por la globalista ley de entidades financieras, impuesta por acción de la OTAN-Kissinger-y-Martínez de Hoz en 1977. 

Objetivo que lograron por medio de golpes de estado y de mercado financiero contra la política y la democracia, asesinatos políticos y de la política. Imponiendo escenarios de guerra prefabricados y pre-controlados, para montar una campaña mediática de toda índole, que les permitiera imponer una constitución-a-la-carta, donde los acuerdos jurídicos internacionales (financieros), tengan prevalencia sobre los nacionales. Habían “forzado” éstos acuerdos años antes para luego hacer lo mismo, mediante escenarios bélicos de inflación-hiperinflación lograr la imposición de la reforma constitucional-a-su-medida (1976-1994).

Es cierto que el Banco Centra de Rusia ya tuvo que enfrentar la realidad de dar un paso adelante y crear un sistema nacional de mensajería interbancaria que no dependa del SWIFT, y lo abrió también para los bancos extranjeros. Con ello muestra que los intereses globalistas en Rusia ya han empezado a ceder posiciones que controlaban claramente desde 1991-1997. Es la época que se desplego la perestroika soviética, la caída de la estrategia soviética y el ascenso del paradigma e intereses unipolares financieros globales, cuyo primer objetivo fue controlar profundamente el Banco Central de Rusia. La subordinación en la Red Financiera Global de Bancos Centrales (a las Citíes Financieras anglosajonas principales de NY-Ln-HK), está particularmente afectada por la caída del Status preferencial de la City de HK en 2020. Gracias a la política anti-globalista de Trump y, luego, de Xi Jimping 2021, se inicia una nueva etapa, la de la caída del globalismo financiero unipolar.

Desde 2010, empezó a verse la posibilidad de una transición a un sistema económico multipolar basado en una nueva moneda comercial sintética, basada en un índice de monedas de las naciones participantes. Para lograrlo había necesidad de crear una amplia coalición internacional de resistencia en la guerra híbrida que la élite financiera Globalista (desde la OTAN) desataría (1999-2001) sobre los países que se mantienen fuera de su control. La derrota y la obsolescencia del antiguo poder financiero dominante es inevitable por la naturaleza improductiva de esta guerra. 

El nuevo sistema económico multipolar

El nuevo sistema económico multipolar que está surgiendo en Oriente con la República Popular China y la India como locomotoras, es la transición hacia una nueva civilización, que combina los beneficios de la planificación estratégica centralizada y la economía de mercado, con el poder o control estatal de la infraestructura monetaria y física, así como del emprendimiento. 

Es una transición económica que une a una heterogeneidad de actores económico-sociales con el objetivo de aumentar el Bien Común sobre la base de igualdad y soberanía entre las naciones en vez de la imposición unilateral anglosajona al mundo entero. Por ello, los globalistas no podrán ganar la guerra híbrida global que iniciaron. Esta es también la razón principal por la cual el actual sistema financiero global centrado en el dólar será reemplazado por uno nuevo, basado en el consenso de una canasta de monedas de los países que se suman al nuevo orden económico mundial. Esta fase casi ha terminado. Su reemplazo inmediato son las monedas nacionales y el oro.

La siguiente etapa de la transición implicará nuevos mecanismos de fijación de precios que no tomen como referencia el dólar. Una fijación de precios en monedas ‘no ancladas’ en las controladas por el poder Globalista -dólares, libras, euros y yenes- con sus respectivos BC. Para lograrlo hay necesidad de democratizar la totalidad de los bancos centrales controlados a partir de los Bancos Centrales de esas 4 monedas (Dólar-Euro-Libra-Yen), junto con sus respectivas citíes financieras y sus cortesanos de altos gerentes, funcionarios privados y públicos, como lacayos bien pagados. 

La última etapa en la transición implicará la creación de una nueva moneda de pago digital fundada a partir de un acuerdo internacional. Una moneda como esta puede ser emitida por un grupo de reservas de moneda de los países BRICS, al que todos los países interesados ​​podrán unirse. Es el proyecto del Sur Global que representa el 90% de la población mundial. 

El peso de cada moneda en la canasta podría ser proporcional al PIB de cada país (basado en la paridad del poder adquisitivo, por ejemplo), su participación en el comercio internacional, así como la población y el tamaño del territorio de los países participantes. Implica la creación de un sistema de pago y liquidación en las monedas nacionales de los estados miembros de la EAEU –Unión Económica EuroAsiática- y el desarrollo e implementación de un sistema independiente de liquidaciones internacionales en la EAEU, SCO y BRICS, que elimina la dependencia crítica de la Sistema SWIFT controlado por EEUU. Es una transición aún mercantilista pero un paso necesario en camino a una nueva civilización.

Bibliografía

Amin Samir, 2010, Modernidad, Religión, Democracia: Crítica del eurocentrismo, crítica de los culturalismos, Editorial IEPALA, Madrid.

Dierckxsens Wim, Formento Walter y Piqueras Andrés, 2021 The transition toward a Post-capitalist Economic Rationality, en Rémy Herrera Editor, Imperialism and transition to socialism, Research in Political Economy, Volumen 36, Reino Unido.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar. Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

Dierckxsens Wim y Formento Walter, 2021, La Perestroika en Estados unidos, Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires. También disponible en línea en ALAI.

NOTAS

1 La realidad en la órbita económica donde el trabajador se encuentra en una relación con el Objeto de su trabajo como un objeto ajeno; en una relación con sus Compañeros de trabajo como una relación de competencia y en una relación con el empresario que lo contrata como una relación de reciprocidad o solidaridad. 

2 Por una nueva civilización: El Proyecto Multipolar, Wim Dierckxsens y, Walter Formento, ISBN: 978-987-4400-86-4, 1º edición https://www.acercandonoscultura. com.ar/libro-224-por-una-nueva-civilizacion-el-proyecto-multipolar.html . En versión libre y digital en ALAI.

3 Wim Dierckxsens y Walter Formento, La Perestroika en Estados Unidos: Réquiem para la civilización occidental, Editorial Acercándonos, Buenos Aires 2021; disponible ´on line´ en ALAI.

4 El Gran Reinicio también llamado como Gran Reseteo es una propuesta de economía planificada del Foro Económico Mundial (FEM) para reconstruir la economía de manera sostenible tras la pandemia de COVID-19. Fue presentado en junio de 2020 por Carlos, príncipe de Gales y Klaus Schwab, el director del FEM. La inauguración de El Gran Reinicio se dio en junio de 2020, donde se reunió toda la élite financiera, tecnológica y política mundial. El lugar de encuentro fue en ciudad de Davos, Suiza y Carlos, príncipe de Gales fue quien inauguró el gran evento global.2​ Este iba a ser el tema principal de la cumbre del Foro Económico Mundial de 2021, que se pospuso hasta 2022 en una localización indeterminada.

5 Trump termina el estatus preferencial de Hong Kong, tras acciones “opresivas” de China. https://www.france24.com/es/20200715-trump-termina-el-estatus-preferencial-de-hong-kong-tras-acciones-opresivas-de-china 

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La milenaria República de La India es el tema central de la columna de geopolítica del Club de La Pluma, del director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, cuando ya se ha transformado en la segunda potencia más importante de Asia, a consecuencia de los profundos cambios en los poderes globales, mientras se confirma que el conflicto de Ucrania es definitivamente un enfrentamiento directo entre Occidente contra el mundo euroasiático en ascenso, siendo Rusia un eslabón clave a destruir por el poder anglosajón, en su desesperada carrera por evitar la debacle de su poder hegemónico.

Nuestro director también nos brinda una clase de historia, geografía, política y economía sobre esta joya cultural única que es la India, con sus 1.400 millones de habitantes. Nacida con los albores de la humanidad, es el séptimo territorio del planeta y una de las primeras potencias económicas del mundo. También fue “la perla” del imperio colonial británico y el sustento más importante de Inglaterra durante un siglo aproximadamente, hasta su abandono en 1949, cuando la dejó sembrada de conflictos latentes que germinaron con los años y que provocaron su partición y las actuales tensiones violentas a las que se enfrenta a lo largo de sus extensas fronteras.

También nos explica el comportamiento geopolítico actual de su dirigencia, que aspira a que la India sea un gigante con contrapeso propio, evitando ser herramienta del resto de potencias y si uno de sus principales socios comerciales. Entienden que su área de influencia directa es el Océano Índico y a través de él, el control de los pasos marítimos al golfo Pérsico y al Mar Rojo y de allí al Mediterráneo. Sin dejar de mirar hacia el África oriental, mientras que sus fundamentales ejes de la política exterior son las buenas relaciones con Estados Unidos, con Rusia y con China.

Además nos explica cómo La India se abstuvo de condenar a Rusia ni acató sanciones en su contra por el conflicto de Ucrania, lo que ha significado un importante gesto hacia Moscú, mientras mantiene una firme posición ante los embates y las presiones de EEUU e Inglaterra. En este caso, nos cuenta como los norteamericanos se han tenido que tragar recientemente su soberbia de mirar al resto del mundo, desde arriba del caballo.

Entre tanto, la India aplica políticas abiertas y pragmáticas para asegurarse la provisión de armamento militar desde todo el mundo, ya que es fundamental para asegurar su enorme territorio. Y en este aspecto, Pereyra Mele se explaya en la histórica relación que tiene con Moscú desde la época de  la URSS. También nos cuenta del desarrollo de su fortísima flota naval. Y destaca el espectacular aumento de las relaciones comerciales con China, que ya alcanzan niveles apabullantes y donde el comercio bilateral entre ambos supera los 125.000 millones de dólares.

Y concluye con que gracias a este conflicto entre la OTAN y Estados Unidos contra Rusia y sus aliados asiáticos, están saliendo a la luz todos estos profundos cambios globales y el ascenso de las nuevas potencias, que han llegado de manera increíblemente veloz y definitiva 

Eduardo Bonugli (Madrid, 24/04/22)

GEOPOLITICA DE LA INDIA
DIASPORA INDIA IMPORTANCIA GEOESTRATEGICA Y MILITAR DE LA INDIA

Por Eduardo VIOR TELAM

Lejos de alinearse contra Rusia, como exige Estados Unidos, el gobierno de Narendra Modi se beneficia de la confrontación entre Washington y Moscú incentivando su rol como actor global

Acosado por la crisis política en su país, Boris Johnson llegó este jueves 21 a Nueva Delhi, para forzar la adhesión de su excolonia a la coalición antirrusa. Arribó tres semanas después de la exitosa visita del canciller ruso, Serguei Lavrov, quien a principios de abril cerró en la capital india acuerdos provechosos para ambas partes y un mes tras la visita de su colega chino, Wang Yi, que distendió las relaciones entre ambos gigantes, muy tensionadas desde los choques en la frontera del Himalaya el año pasado. India quiere aprovechar la confrontación entre EE.UU. y Rusia, para proyectarse hacia la primera liga de la política mundial, pero el camino está plagado de escollos y su elite deberá hacer gala de suma prudencia para no pelearse con tirios ni troyanos.

Johnson llegó el jueves a India en visita de dos días y el viernes por la mañana fue recibido en la residencia presidencial de Rashtrapati Bhavan. Más tarde debía reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, y con el primer ministro Narendra Modi. La relación entre Nueva Delhi y Londres fue elevada a Asociación Estratégica Integral durante una cumbre virtual el año pasado y el intercambio comercial entre ambos países se situó en 15.450 millones de dólares en 2019-20, con ventaja para la nación asiática. El Reino Unido es el sexto mayor inversor en India. Según funcionarios británicos, Boris Johnson aprovechará su estancia para impulsar el Tratado de Libre Comercio que vienen negociando desde principios de este año.

Durante su primera visita a India el primer ministro británico ofrecerá ayudar a su anfitrión a reducir su dependencia del petróleo y los equipos de defensa rusos y fortalecer la cooperación en materia de seguridad, tecnología y salud. Sin embargo, Gran Bretaña no tiene suficiente petróleo ni el tipo de equipamiento militar adecuado para vender a India. El Reino Unido era el tercer socio comercial del país asiático a principios de este siglo, pero el año pasado descendió al puesto 17 y no parece en condiciones de recuperar posiciones. Los mayores socios comerciales de India son Estados Unidos, China y los Emiratos Árabes Unidos.
Por las dudas, el portavoz del primer ministro británico ya avisó que Johnson se abstendrá de aleccionar a su colega indio. Las elites y las masas de ese país reciben mal los intentos moralizantes de los occidentales que ven como resabios de una mentalidad colonialista. No obstante, tratan a sus interlocutores con suma paciencia, porque necesitan las buenas relaciones con Estados Unidos, China y Rusia.

De los tres, Estados Unidos es el país más joven y poderoso. Las relaciones entre ambos países han oscilado a lo largo de la historia entre choques y acercamientos. Al atacar EE.UU. a Afganistán en 2001, la complicidad paquistaní con los talibanes llevó a Washington a estrechar sus vínculos con Nueva Delhi. Desde entonces las relaciones indio-estadounidenses se han desarrollado de forma bastante constante. Sin embargo, el pasado 11 de abril, cuando el secretario de Estado Antony J. Blinken y el de Defensa Lloyd J. Austin recibieron en Washington al ministro de Asuntos Exteriores de India, Subrahmanyam Jaishankar, y a su colega de Defensa, Rajnath Singh, Antony Blinken cuestionó la situación de los derechos humanos en India. Jaishankar respondió inmediatamente que su país también vigila la situación de los derechos humanos en Estados Unidos. Aunque Nueva Delhi ya había dejado en claro que su política exterior se basa en el interés nacional y Washington dice entenderlo, evidentemente la ideología puede más que el interés.

De Estados Unidos los indios necesitan dinero, tecnología y armas. Los estadounidenses, en tanto, quieren que India se convierta en un baluarte contra China, sin tener que invertir ellos fondos ni recursos. Para conseguirlo, intentan regularmente obligar a Nueva Delhi a pagar por el apoyo que le dan, a abrir totalmente su mercado a los productos y servicios norteamericanos, a participar en las iniciativas antichinas y a transformar su modelo de democracia, para adaptarlo a los estándares estadounidenses. Pero, cuanto más presionan, más se resiste India.

Por el contrario, tal como lo ve la elite del gigante surasiático, su país es ya por su propia existencia un contrapeso de China, por lo cual no tiene interés en complicarse la vida entrando en alianzas comprometedoras. El nacionalismo indio no quiere convertirse en un bastión antichino ni en un vasallo estadounidense, sino erigir un fuerte centro de poder asiático y mundial.

Si India se relaciona con Estados Unidos buscando el mutuo beneficio, su trato con China es mucho más complicado. Después de la independencia de India (1947) y de la liberación de China (1949) ambas potencias podrían haberse puesto de acuerdo, pero chocaron por un conflicto sobre el límite trazado por los británicos en 1911, librando en 1962 una guerra que India perdió. En los últimos 60 años indios y chinos no han resuelto la cuestión fronteriza ni superado el sentimiento de desconfianza mutua, pero han aprendido a comerciar con éxito. El año pasado el comercio bilateral entre ambos alcanzó un récord de más de 125.000 millones de dólares. Las exportaciones procedentes de Pekín aumentaron un 46,2%, hasta los 97.520 millones de dólares, mientras que los envíos en sentido inverso crecieron un 34,2%, hasta los 28.140 millones de dólares. O sea que el déficit comercial de India con China aumentó en 69.380 millones de dólares en 2021.

Telam SE

India no busca derrotar a China ni recuperar los territorios perdidos en 1962, sino que Pekín la reconozca como centro de poder paritario. Esto, a su vez, implicaría que China acepte que India tiene una esfera de intereses regionales propia donde China no debe inmiscuirse. Sin embargo, hasta ahora, parece que Pekín no presta suficiente atención a su vecino del sur.

El comercio de Rusia con India es bastante modesto: apenas supera los 10.000 millones de dólares. Sin embargo, Moscú sigue siendo uno de los principales socios de Nueva Delhi. Esto se debe a tres factores: la antigua amistad, la cooperación en industrias críticas y las perspectivas futuras.

La Unión Soviética ayudó en la década de 1960 a India a llevar a cabo un programa de industrialización y a construir una potente industria pesada. Las centrales eléctricas diseñadas por ingenieros soviéticos e indios dieron energía a esta industria, las personas que estudiaron de los libros soviéticos se convirtieron en su reserva de personal y las armas suministradas por la URSS garantizaron su seguridad. La URSS fue neutral en la guerra chino-india de 1962 y apoyó a India en su guerra contra Paquistán en 1971. Estos viejos vínculos están todavía muy presentes en la consciencia nacional india. Durante décadas fue la principal abastecedora de armas del país asiático.

En el ámbito económico, Rusia mantiene sus posiciones en la esfera de la energía nuclear, pero va perdiendo terreno en el campo de la investigación espacial y la cooperación técnico-militar. En parte, las élites indias están tratando de diversificar los vínculos en áreas sensibles, para no repetir la situación de principios de los noventa, cuando tras el colapso de la URSS, India se quedó sin fuente de suministro de componentes para equipos ya adquiridos. Sin embargo, también hay que considerar la incapacidad de Rusia para ofrecer la tecnología y el equipo que India necesita y el creciente retraso del complejo militar-industrial ruso. No obstante, si se ponen en marcha determinados proyectos conjuntos (vehículos aéreos no tripulados, vehículos submarinos, aviación naval), la situación sólo podría revertirse.

No obstante las dificultades, en el proyecto indio de futuro, Rusia aparece como uno de los centros de poder amigos tanto como India en las construcciones geopolíticas de los dirigentes rusos. Ahora que el país eslavo ha perdido acceso a las inversiones y los mercados occidentales, India puede convertirse en punto de transbordo para las inversiones y los bienes occidentales que van a Rusia así como en un mercado para los bienes y la tecnología rusa. En este camino, hace tres semanas ambos países acordaron la venta de 3 millones de barriles de petróleo ruso diarios pagaderos en rublos y rupias. Después de Estados Unidos y China, India es el tercer consumidor mundial de petróleo, del que importa más del 80%. En 2021 compró a Rusia unos 12 millones de barriles de los Urales, lo que hace sólo alrededor del 2% de sus importaciones totales. En realidad, los mayores suministros del año pasado procedieron de Oriente Medio, de EE.UU. y de Nigeria.

Ahora, tras la invasión de Ucrania, hay menos compradores para el crudo ruso de los Urales y su precio ha caído. Aprovechando la coyuntura, entonces, la nación surasiática ha comprado tanto el emblemático Ural, que se embarca desde puertos del oeste, como un raro cargamento de ESPO del Lejano Oriente, habitualmente favorecido por China.

Ambas naciones han acordado asimismo la venta de carbón ruso. En marzo Nueva Delhi compró 1,04 millones de toneladas de las cuales dos tercios procedían de Siberia Oriental. Rusia es el sexto proveedor de carbón coquizable y térmico de India. En tanto, a finales de marzo el ministro del Acero de India, Ramchandra Prasad Singh, anunció que su país tiene previsto duplicar sus importaciones de carbón de coque ruso, un ingrediente clave en la producción de acero. Dijo que India estaba comprando hasta 4,5 millones de toneladas, pero no especificó a qué período se refería. En comparación, en 2021 la UE compró a Rusia 48,7 millones de toneladas de carbón térmico y coquizable, aumentando su volumen de suministro a 5 millones de toneladas al mes en el último tiempo antes de la guerra en Ucrania. Por lo tanto, el intercambio de carbón es muy provechoso para India, pero para Rusia sólo remplaza mínimamente las perdidas exportaciones a Europa.

En las últimas décadas las élites políticas indias han dominado el sutil arte de balancearse entre varios polos, aprendiendo a convertir las diferencias de otras grandes potencias en su beneficio. Si la actual confrontación por Ucrania continúa, empero, India va a tener serios problemas para compatibilizar su entendimiento con Rusia en el manejo de la turbulenta política de Asia Central con su alianza con Estados Unidos y Australia para vigilar el Océano Índico. Además, si Washington se recuesta en el gobierno surgido del reciente golpe de estado parlamentario en Paquistán e India continúa desarrollando su marina al paso actual, India se acercará aún más a Rusia e intentará remplazar a EE.UU. en el Índico. La guerra en Ucrania puede convertir a India en una potencia asiática de primer rango y en una firme aspirante a sentarse a la mesa del poder mundial, pero debe ser paciente y prudente.

El 12 de abril de 2022, fui convocado por el Periodista de Internacionales de los servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba Mgter. Mariano Saravia (*), para participar como analista invitado al último programa del Ciclo que Organizó y dictó y que  tituló irónicamente: “El Eje del Mal”, donde analizo Historia, Cultura, Política y proyecciones de las potencias emergentes: Rusia, China, Irán, India, para el cierre del Ciclo que trató sobre la la República de la India fui entrevistado por mariano sobre “tendencias geopoliticas actuales de la India”. Carlos Pereyra Mele Director de Dossier Geopolitico

Por gentileza del Mgter Mariano Saravia se pone a disposición de los seguidores de Dossier Geopolitico, la Clase N 5 completa del Curso “el Eje del Mal”, clase clave para entender el milenario mundo de la India.

(*) Mariano Saravia: es periodista, escritor, docente universitario y conferencista. Sus especialidades son la política internacional, el periodismo histórico y los derechos humanos.

Sus artículos y ensayos han sido publicados en publicaciones de Argentina y el exterior. Además, es profesor titular de la materia Política Internacional de las carreras de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba.

Joe Biden no logró que ningún país del BRICS condenara abiertamente a Rusia por su invasión a Ucrania. La cooperación Sur-Sur sigue en pie.

El BRICS es un acrónimo para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Estos países decidieron reunirse a mediados de la década del 2000 como potencias económicas emergentes con una visión distinta del sistema internacional actual.

Los BRICS fueron considerados el paradigma de la cooperación Sur-Sur. Ninguno de los países condenó abiertamente la invasión de Rusia a Ucrania, muy a pesar de Joe Biden y los países europeos.

Goldman Sachs argumenta que el potencial económico de Brasil, Rusia, India y China es tal que pueden convertirse en las cuatro economías dominantes hacia el año 2050.

El BRICS alberga alrededor de tres mil millones de personas, lo que equivale al 40% de la población mundial.

Cada uno de los países tiene una relación distinta con Rusia, pero en su totalidad el grupo comparte la visión de crear un nuevo orden internacional que reemplace al surgido luego de la Segunda Guerra Mundial y que incluya a Sudáfrica, Brasil e India como potencias  militares y económicas medias. Estos tres países son «cabeceras» de los continentes que habitan.

El Nuevo Banco del Desarrollo, creado en 2014 por el BRICS como alternativa a los organismos internacionales existentes, emitió un comunicado a principios de marzo de que paralizaba todas las posibles nuevas actividades financieras en Rusia. Pero no se descartan préstamos de esta entidad a Rusia.

Los 5 países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) suman 3241 millones de personas.

Los 30 países OTAN (EEUU, Canadá, UE,…) suman solo 945 millones de personas.

La guerra de Ucrania es la punta de un conflicto entre el viej o mundo unipolar y el nuevo mundo multipolar

Unidad implícita

El canciller chino, Wang Yi, afirmó que la relación con Rusia es «sólida como la piedra», según Reuters. «Las relaciones entre China y Rusia no se verán influenciadas por ningún tercero». China si bien llamó a la paz en Ucrania, no tomó una postura definida al respecto.

A nivel militar, Rusia es el origen del 85% de armas que compra India según The Indian Express, y entre ambos países han logrado cooperación de alto nivel tecnológico en sectores como la energía nuclear, aeroespacial y la producción en conjunto de ciertas armas como el misil de crucero supersónico BrahMos, que puede ser lanzado desde mar, tierra y aire.

Al principio de la invasión a Ucrania, Jair Bolsonaro dijo que Brasil se mantendrá neutral en el conflicto, señalando que Rusia y Ucrania eran «prácticamente naciones hermanas».

En cuanto a Sudáfrica, Tobias Käufer para DW, lo explicó perfecto:

«Sudáfrica también se enfrenta a una decisión histórica. En vista del aumento de los precios del gas y de la necesidad emergente de nuevos proyectos económicos, el país africano quiere asegurar urgentemente sus suministros y, según la red de investigación Amabhungane, está a punto de decidir con quién cerrar un millonario acuerdo de gas natural licuado (GNL). En la carrera están la compañía petrolera estatal de Azerbaiyán, SOCAR, y Gazprombank, propiedad del proveedor estatal ruso de gas natural Gazprom. Ambas empresas están considerando las ofertas. Shell, por su parte, ha confirmado que no presentará una oferta. Así que Sudáfrica tiene que decidir si hace o no negocios con Gazprom a pesar de la situación geopolítica mundial y de la posición del país sobre Ucrania.»

Joe Biden incluso logró que China defendiera a India, al intentar presionar a India para que condene a Rusia.

No condenar a Rusia públicamente tampoco indica que el BRICS le da un respaldo abierto a la potencia manejada por Vladímir Putin. El BRICS se creó como un foro global de discusión de nuevas instancias de multilateralismo que a fin de cuentas quieren que el sistema internacional les de una voz más fuerte. Por lo cual, no sorprende que estos países no se unan tras las filas de Joe Biden y sus históricos aliados a la hora de actuar.

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