Lo libros de historia dirán que Argentina se convirtió en el primer país en Latinoamérica en iniciar la producción de la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V. Un hecho que fue anunciado por el Fondo Ruso de Inversión Directa [RDIF] de Rusia. Se trata de un gran triunfo geopolítico de Rusia, según el analista Carlos Pereyra Mele.

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Confianza

Pereyra Mele, director de Dossier Geopolítico, incide en que este hecho constata una clara demostración de confianza hacia la vacuna rusa por parte de Argentina. El experto recuerda que «esta vacuna que ha recibido, desde que fue registrada como la primera a nivel global, una oleada de agresividad, de ataques».El analista recuerda que desde Occidente denunciaban, sin pruebas, de que el fármaco ruso no reunía las condiciones técnicas para poder afirmar de que era eficaz. «Luego, cuando la revista The Lancet dijo que esta vacuna era una de las más eficaces, inmediatamente variaron los discursos a nivel global, y por supuesto que en nuestro país [Argentina] se repetía fundamentalmente en algunos partidos de la oposición salvaje que vivimos por estos tiempos en América del Sur, y en Argentina en particular

«La vacuna pasó de ser negada, ninguneada, agredida, a ser la más aceptada por la población [argentina]», de acuerdo a Pereyra Mele.

De acuerdo al analista, las últimas encuestas que han realizado encuestadoras fuertes y grandes de Argentina, han llegado a la conclusión de que todo el mundo intenta recibir la vacuna Sputnik V, antes que algunas otras de otras farmacéuticas y de otras naciones.»Esto es muy importante, porque si uno lo analiza desde el punto de vista geopolítico, es un triunfo geopolítico de la Federación Rusa ante toda esta campaña de desprestigio, de ninguneo, que fue global y que en las Américas, y que fundamentalmente en la América del Sur, fue salvaje, fue durísima», explica.»Por ejemplo, aquí en la Argentina, una ‘señora tradicional’, una ‘pitonisa’ que permanentemente nos habla de que la Argentina marcha hacia la destrucción total, la señora [ex diputada nacional Elisa] Carrió, dijo que Sputnik V era un veneno.

Y otros miembros del Parlamento que son de la oposición dijeron ‘no sé qué carajo le están metiendo a nuestros viejos’. Lo dijeron públicamente. Y nadie se ha retractado, nadie ha hecho un ‘mea culpa'», advierte Pereyra Mele.»Ahora pasa que no alcanza la producción para vacunar a la gente. Esta implementación en territorio argentino trae justamente eso: alcanzar los niveles de vacunación que necesita la población, tanto argentina como latinoamericana, y que va a ser un gran proveedor, en este caso, el laboratorio Richmond», concluye Carlos Pereyra Mele.

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