Por Omar Ruiz (*)


El mundo asiste a una tensión entre tres posibles configuraciones geopolíticas, por una parte la disputa entre China y EE.UU tiende a crear un nuevo orden bipolar, por la otra, Rusia, India y Francia por la apuesta de un mundo multipolar y finalmente los poderes financieros globales buscando consolidar un esquema de poder por sobre los Estados nacionales. Las tensiones geopolíticas se están agudizando en el actual contexto de la pandemia de coronavirus y presagian nuevas alianzas en el porvenir.


En este marco, se desarrollarán en el futuro las relaciones ruso-latinoamericanas, que tuvieron su primer vínculo, curiosamente, cuando en la época de Pedro “el grande”, Alaska pertenecía a Rusia y ésta, además limitaba con México en el Fuerte Ruso de California.

En 1828 Rusia reconoce al Imperio de Brasil, a fines del siglo XIX se produce una importante migración de rusos hacia América Latina, después de la revolución de 1917 la Unión Soviética establece relaciones con México en 1924; la victoria en la segunda guerra mundial le da un impulso a las relaciones, hasta que ocurre la crisis de los misiles en Cuba en plena guerra fría. Posteriormente la URSS mantiene relaciones pragmáticas con las dictaduras de Argentina y Brasil, no con Chile, debido al golpe de estado contra Salvador Allende. A partir de la desintegración de la URSS, Rusia priorizó su reorganización y no se ocupó activamente de las relaciones con América Latina. Con la llegada al poder de Vladimir Putin y Serguei Lavrov, comienzan a celebrarse los convenios de colaboración estratégica con distintos países entre ellos Argentina.

Rusia coincide con América Latina en temas, como la búsqueda de un orden mundial basado en la cooperación, la paz y la seguridad internacional, la aplicación del derecho internacional, la necesidad de prevenir el cambio climático, la agenda de desarrollo sostenible, la preocupación por las guerras comerciales y el rechazo a la aplicación de sanciones comerciales.

Rusia enfrenta campañas de hostilidad que se hacen desde algunos centros de poder de occidente y que coinciden con su ascenso como potencia global. Una de estas es Crimea, donde la “rusofobia” aparece en toda su expresión, ocultándose que dicha península perteneció históricamente a Rusia y que habría sido cedida ilegalmente a Ucrania dentro del marco de la política interna del PCUS.

Si bien Rusia aboga por la multipolaridad y una pluralidad de centros de poder, carga con la gran responsabilidad, por su capacidad nuclear, de contener los intentos de hacer una “Nueva Guerra Fría” en Europa del Este. La diplomacia rusa rechaza el intervencionismo y aboga por una salida pacífica a la crisis de Venezuela.

En lo comercial, se destaca el intercambio histórico con Cuba, en el caso de Brasil, el comercio asciende a cerca de 6.000 millones de dólares anuales y en países como México, Argentina y Ecuador el intercambio varía entre 500 y 1000 millones de dólares en cada caso. Rusia exporta a Latinoamérica fertilizantes, productos químicos y metalúrgicos, maquinaria pesada, camiones, helicópteros, aviones y material bélico. Rusia tiene potencial para exportar equipos energéticos, energía nuclear y tecnologías medicinales. 

Las sanciones económicas a Moscú abrieron espacio en el mercado ruso para la exportación de alimentos desde Latinoamérica, sin embargo, se deben mejorar la promoción e intercambio comercial en ambas partes.

Las Relaciones con Argentina

Desde 1885 cuando se inician las relaciones, hasta 2014 cuando se firma el acuerdo de cooperación estratégica (proyectos de centrales nuclear e hidroeléctrica), Argentina y Rusia mantuvieron relaciones políticas, económicas, culturales, científicas y deportivas; nuestro país no olvida la ayuda brindada durante la Guerra de Malvinas, y más recientemente la colaboración brindada ante la desaparición del submarino argentino ARA San Juan y sus 44 tripulantes, con el envío del buque ruso “Yantar”.

En noviembre de 2019 se conmemoraron los 40 años del “Centro Ruso de Ciencia y Cultura”, conocido como “Casa de Rusia”, en la última década tuvimos visitas del Grupo folklórico “Grenada” y en 2018 la Copa del Mundo de Futbol, un acontecimiento que permitió a muchos argentinos valorar la hospitalidad y cordialidad de los rusos.

Las declaraciones en Tierra del Fuego, en su reciente visita, del embajador Dmitry Feoktistov a favor de la soberanía de nuestro país sobre las Islas Malvinas, fortalece la relación entre ambos países. En este mismo sentido, la designada embajadora en Rusia, Alicia Castro, se pronunció por la incorporación de nuestro país al grupo de países BRICS reafirmando el multilateralismo que viene sosteniendo y desplegando, el Presidente Alberto Fernández.

Argentina debe contribuir a la construcción de un mundo multipolar con el que está también comprometida Rusia.

Omar Ruiz

(*) Magister en Relaciones Internacionales UNC

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *