Por el Licenciado Jorge Nelson Poma.

Introducción:

Casi 80 años de decadencia sostenida en Argentina destrozaron toda esperanza transformando un pueblo emprendedor en una masa apática y semisalvaje.

¿Culpables? Unos expresan la incompetencia política, gestiones sin objetivos geopolíticos claros, confusión, decadencia ética y mil etcéteras más.

En lo personal, nos aferramos a nuestras investigaciones históricas y geopolíticas, las que apuntan a una inaceptabilidad de un nivel de competitividad logrado especialmente durante la IIGM, con un nivel de industrialización que causó controversia en los triunfadores de ésta gran guerra, en tanto que en Yalta (1945) declaró Sir Winston Churchill lo siguiente:

“No dejemos que Argentina sea una potencia arrastrará tras de sí a toda América Latina … La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina, destruir sus industrias, sus Fuerzas Armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda. Atacar su cultura en todos los medios. Imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto logrará la apatía del pueblo y una democracia controlable donde sus representantes levantarán las manos en masa, en servil sumisión. Hay que humillar a Argentina”.

La industria constituye un concepto de valor agregado a la obtención primaria o a granel, colocando en los productos todo el esfuerzo, el talento y la creatividad de los mejores profesionales de la Nación Argentina, con una clase trabajadora perfectamente capacitada y con gran sentido de patriotismo con deontología laboral.

Consecuentemente a lo señalado, la Industria Nacional, necesariamente debe contar con el apoyo político, sin este apoyo nada se podrá desarrollar como es debido; en tanto que los bienes estratégicos y de servicios públicos esenciales, deben estar en manos del Estado Nacional con la finalidad de garantizar el bienestar general (incluye educación, salud, etc.), la felicidad y el nivel económico del pueblo en su totalidad.

Desde el descubrimiento de América hasta el año 1810, los Reyes Católicos y sucesivos impulsaron el desarrollo de toda Hispanoamérica, a través de sus adelantados y virreyes, como también con particular influencia, lo hicieron los Jesuitas a través de la Compañía de Jesús que, con un gran esfuerzo, impulsó el desarrollo especialmente en el territorio que hoy constituye la República Argentina, con todo tipo de industria de valor agregado.

A partir de 1810 el mayor pensador e influyente de la Revolución de Mayo en las Provincias Unidas del Río de la Plata, el Abogado y Gral. Manuel Belgrano, impulsaba la industria manufacturera intentando erradicar las ventas a granel, en apretada síntesis éste Caudillo de la Libertad e Independencia, arengaba a todos los pueblos diciendo: “La importación de mercaderías que impidan el consumo de las del país o que perjudiquen el progreso de sus cultivos y de sus manufacturas, lleva tras si la ruina de una Nación.”, con esto quiso decir que, no vendan cuero, vendan botas, en alusión al desarrollo industrial con autonomía.

Las importaciones europeas a muy bajo costo no permitieron el desarrollo industrial argentino, hasta la aparición de la maquinaria a vapor, de ese modo facilitó mejorar la producción y con el transporte a vapor ferroviario y naval, los productos argentinos adquirieron un nivel de competitividad de excelencia; la respuesta europea no se hizo esperar al inundar Bs. As. con nuevos productos manufacturados a un costo ínfimo y casi sin ganancias. Su finalidad era copar el mercado sudamericano aniquilando la industria nacional (1820/1824).

La Industria Nacional se desarrolla notablemente en proximidades del año 1853, la Vuelta de Obligado y otros enfrentamientos a los agresores demostraron la imperiosa necesidad de Francia e Inglaterra de vender sus productos; con posterioridad a esas Batallas, existieron inversiones en especial de origen francés construyendo establecimientos industriales modelo para la época, en tanto que inversores de Argentina buscan más la ganadería, agricultura y algunos productos manufacturados; pero no saber manejar el transporte a vapor o ferroviario trajo problemas graves de competitividad, valga como ejemplo que el azúcar de Cuba llegaba más barata a Bs. As. que la de Tucumán.

El caudillismo feudal constituyó un grave obstáculo al desarrollo industrial argentino en razón a que se apoderaban de riquezas privadas sin una visión geopolítica de futuro para la continuidad de su desarrollo; en cuanto cercanos al fin del Siglo XIX la incorporación de la industria química y maquinaria moderna restableció los grados de competitividad en calzado, aceites, mueblería, baldosas, derivados de la leche, alfarería, tabaco, cales, cementos, almidón, cervezas, la minería cordillerana, combustibles como el carbón y un petróleo poco comprendido en su valor, se pensó en fundiciones de hierro pero esa idea no prosperó hasta mediados del siglo XX, etc.; se impulsa la industria manufacturera, en especial la sastrería, sombreros, platería, talabartería, muchas otras confecciones en general, que detienen un poco la importación; tal vez el paso más importante es el nacimiento de la industria frigorífica nacional a la que se incorporan frigoríficos norteamericanos.

A fines del S XIX y principios del S XX nació la idea del proteccionismo industrial por parte del Estado Argentino, en tanto que la inmigración en aumento brindó facilidades de mano de obra industrial que carecía nuestro País; asimismo a caballo de este tiempo se concreta la Unión Industrial Argentina, con sus gremios sectoriales por rubros, cual es un ente de mutua protección para el desarrollo industrial de los dueños, mientras el obrero se encontraba aislado y desprotegido; creemos que es importante afirmar que este período es una transición de las industrias artesanales a las industrias de producción en serie apoyada en tecnología moderna para la época.

Ya fue evidente el futuro promisorio de la Industria Argentina a tal punto que el diccionario de la real academia española en 1916, expresa sobre Argentina: “ARGENTINA: (República). Estado de la América del Sur, lindante con Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay, el Atlántico y Chile. 2.887.113 km2, de extensión territorial (seis veces más que España) y 8.000.000 h. Es una nación de forma republicana federal de gobierno y se compone de 14 provincias y 10 territorios nacionales, y distrito federal, constituido por la ciudad de Buenos Aires, capital de la República. El idioma nacional es el castellano, y la religión la católica, con tolerancia de cultos. Descubierta la costa del Río de la Plata por Juan Díaz de Solís en 1508, comenzó la colonización con Sebastián Cabot que el 1527 fundó el fuerte de Sancti-Spíritus. En 1810 el pueblo argentino se alzó contra el dominio español y después de una lucha de seis años, logró al fin su independencia en 1816. Todo hace creer que la República Argentina está llamada a rivalizar en su día con los Estados Unidos de la América del Norte, tanto por la riqueza y extensión de su suelo como por la actividad de sus habitantes y el desarrollo e importancia de su industria y comercio, cuyo progreso no puede ser más visible.”

La protección industrial se amparaba en el artículo 67, inciso 16, de la Constitución Nacional, que confiere al Congreso la autoridad para dictar leyes protectoras temporales, con el propósito de introducir industrias nuevas e importar capitales, con la modificación de 1994 corresponde al Art. 75 inc. 18 del mismo cuerpo legal, que mantiene el mismo tenor y espíritu según nuestra interpretación, sin embargo creemos que no se cumple en la medida de lo necesario para el desarrollo nacional, de tal modo que no se cumpliera lo advertido por el Congreso a fines del S XIX: “Inglaterra sería la fábrica del mundo, y la América, granja de Inglaterra”.

También influyó severamente en el desarrollo y producción industrial, la actitud ciclotímica de la política aduanera como el sistema impositivo en general, tanto para nuestros productos primarios como manufacturados, en cuanto a la importación también ejerció gran influencia este sistema pendular, por un lado proteccionista de nuestra industria nacional como en otros períodos habilitando la importación libre de impuestos aduaneros, es evidente deducir la existencia de la mano negra de la industria extranjera a través de sendos perduellis de turno; a principios del S XX existían 10 impuestos, hoy se revelan 163 impuestos algunos de ellos ilegales ¿ataque directo a la industria nacional?.

La crisis de crecimiento de principios del S XX fue notoria, la IGM disminuyó las importaciones europeas y produjo un estallido que impulsó el desarrollo industrial argentino; esta situación impulsó la necesidad de obreros capacitados, razón fundamental que años más tarde se fundó la Universidad Obrera con un enorme éxito y que perdura hasta nuestros días con otro nombre pero aquella resultó ser la piedra fundamental, hoy hablamos de la Universidad Tecnológica Nacional.

Adolfo Dorfman señala que el pacto Roca-Runciman afectaba seriamente la situación de la industria nacional, aunque una de sus cláusulas estipulaba que la “reducción de los derechos aduaneros a convenirse, se hará hasta donde el interés de las industrias argentinas lo permita”, como históricamente sucedió en un sistema pendular de patriotismo y librecambismo, los derechos aduaneros favorecen o entorpecen las importaciones; a partir de 1939 estalla la IIGM, contienda que marcará un desenfrenado desarrollo industrial a nivel mundial, en tanto que la neutralidad argentina favorece nuestra propia industria nacional.

Análisis comparado: entre el nacimiento, desarrollo y desmantelamiento de la Industria Argentina.

Utilizaremos un salpicado de los paradigmas industriales argentinos que nos faciliten la comprensión de gestiones que vigorizaron la industria nacional y otras que la entorpecieron o aniquilaron con servil sumisión a los dictados de las dinastías del poder económico mundial. 

Industrias Káiser Argentina S.A.: sobre la base de intentos previos de dos norteamericanos para establecer una industria automotriz en Argentina al término de la IIGM, finalmente el 18 de enero de 1955 se fundó este emblemático emprendimiento totalmente argentino dando nacimiento a su primer automotor, se comenzó produciendo el Jeep corto, rebautizado popularmente como “petitero”, luego el largo, siguiendo la Estanciera y sus derivados furgón y camioneta, en 1958 y hasta 1961 se produjo el Kaiser Carabela (copia del Kaiser Manhattan 1951), y en esos mismos años el Bergantín (un Alfa Romeo de los años 1950) modificado y con motor Jeep. Desde 1962 se produjeron tres versiones del Rambler, con tres tipos sucesivos de carrocerías en 1962, 1963 y 1964 o 1965, estos últimos ya con el motor Tornado desarrollado localmente. La versión lujosa del Rambler, el Ambassador, fue uno de los autos presidenciales de Argentina. La camioneta derivada de la Estanciera fue reemplazada por la avanzada más moderna camioneta Jeep Gladiator, la cual también tenía un motor más moderno y poderoso. Antes, a fines de la década de 1950, se comenzó a producir el Renault Dauphine, el cual después tuvo su versión potenciada, el Gordini. Ya entrados los años 1960 se comenzó a producir el utilitario Renault 4S – 4R, al cual un par de años después complementó el Renault 6. En 1969 o 1970 comenzó a producirse el Renault 12, que sería uno de los autos más vendidos de Argentina. Previamente, en 1966 o 1967, se comenzó a producir un vehículo nuevo y de avanzada, el Torino, con dos versiones de carrocería y dos tipos de motorizaciones, con uno y tres carburadores Weber. El motor era de diseño nacional, el Tornado, y la carrocería fue diseñada por el afamado carrocero italiano Pininfarina, el cual tomó como base el Rambler sedan de 1963 (apodado “tiburón” por su parrilla), transformándose trompa y cola. Con pocas modificaciones, se mantuvo en producción hasta fines de 1970 o comienzos 1980. Ya para entonces, Renault había tomado el control accionar de la ex IKA. Cabe aclarar que con el Torino, se produce el mejor vehículo competitivo en los de su rango en el mundo, en varios modelos culminando con el 380 W que puso al mundo en vergüenza en Nüburgring en 1969; luego de una serie de fusiones con otros capitales, las Industrias Káiser Argentinas S.A. es desmantelada por completo en 1979 por los perduellis de turno y sus derivaciones continuaron hasta 1995 en que desaparece todo rastro de la industria automotriz argentina. 

Fábrica Nacional de Aviones: en 1927 se inician los primeros pasos de lo que luego fue la Fábrica Militar de Aviones, otro emprendimiento emblemático de nuestra Argentina, grandes fueron los éxitos obtenidos, desde los aviones Pulqui I y II, los famosos Pucará, el Pampa y otros que parecen ser una molestia para los poderes anglosajones; también se ocupó de parte de la industria automotriz con la creación del Rastrojero, un utilitario muy eficiente, de muy bajo costo, versátil para las tareas del campo, su nacimiento procede de 1952 con variedad de modelos hasta que fue sepultado en 1979 por un decretazo de los perduellis de turno, actitud desconcertante y contradictoria dado el éxito obtenido y la demanda que impulsaba a una mayor producción, hoy todavía hay unidades circulando con clara demostración de la calidad con que fue desarrollado. Cabe aclarar que, cuando se cerró la producción del Rastrojero, estaba en pleno desarrollo una versión cuatro puertas para taxi, y otra como todo terreno.

Mercedes Benz Argentina: un peso pesado de la industria automotriz a nivel mundial, Alemania eligió a Argentina para su producción masiva en América, un éxito rotundo con posterioridad a la IIGM, en tanto que los perduellis de turno que integraron la “Revolución Fusiladora” la expulsó de Argentina, trasladándose de inmediato con esa descomunal inversión al Brasil. 

Industrias Siam Di Tella: fundada en 1911 por Torcuato Di Tella, producía entre otros transformadores eléctricos, industria automotriz, todo tipo de electrodomésticos, equipos de bombeo de petróleo, adquirió para 1952 su máximo desarrollo con la producción de generadores para motores de locomotoras diésel-eléctricas al principio hasta llegar a fabricar las locomotoras completas íntegramente argentinas que se interrumpieron con la “Revolución Fusiladora” en 1955, TV, motos, furgonetas, etc., en 1940 fue la industria más grande y poderosa de Sudamérica; nacionalizada en 1972 y desmembrada en 1986 sin saber por qué, ¿otra vez la mano negra del siniestro submundo del estado profundo? En 2014 el gobierno la revitalizó para la producción de todo tipo de electrodomésticos; hoy aún después de 50/60 años los automóviles Siam Di Tella 1500 continúan funcionando, tal fue la calidad de su fabricación. En vísperas del cierre comenzó a ensamblar camiones pesados ACLO (de una marca británica, hoy desaparecida), habiendo tenido planificado producirlos localmente.

Fabricaciones Militares: nace el 30 de enero de 1938 por iniciativa del Gral. Manuel Savio y confirmada el 9 de octubre de 1941 por Ley, comienza con la Fábrica Militar de Pólvora y explosivos de Villa María (Córdoba), continuando con el conjunto fabril químico de Río Tercero y San Francisco (Córdoba), varias fábricas de armas e insumos para la población civil en químicos y siderurgia en general, en 1947 se inician las operaciones tendientes a producir acero para la industria pesada en el partido de Ramallo (Bs. As.) producción que se concretó en 1961, Fábrica Militar de Tolueno Sintético en 1942 en Campana (Bs. As.) iniciando la industria petroquímica, Altos Hornos Zapla con su primer colada en 1945 dando nacimiento a SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina), al finalizar la IIGM se impulsa la industria aeronáutica nacional con el desarrollo del avión más avanzado del mundo Pulqui I y II a finales de la década de 1940, una enorme variedad de productos de Fabricaciones Militares brindó un prestigio gigantesco, entre ellos el TAM (Tanque Argentino Mediano) con sendos pedidos de exportación a Medio Oriente, los cañones Sofman con el mayor alcancel mundo en los clásicos (24 Km), fabricación de armas portátiles de todo tipo, munición de todos los calibres con pedidos de exportación, y muchos etcéteras más; arribando a la década infame de 1990 en que comienza el desmantelamiento total de muchas fábricas y parcial en otras, gracias al vergonzoso, antipatriótico y traicionero Acuerdo de Madrid, que puso de rodillas a Argentina ante los británicos y norteamericanos; ahora la decadencia argentina se encuentra en caída libre, tal vez hasta la disolución nacional.

Astillero Río Santiago: fundado en 1953, dedicado a la industria naviera y ferroviaria, cuenta con una Escuela Técnica para la preparación de su personal, su máximo esplendor con ocho mil trabajadores data en la década de 1950; entre la variada producción a favor de los requerimientos del mar e industria ferroviaria, podemos sentirnos orgullosos de la construcción completa en 1961 de la Fragata “Libertad” modelo emblemático que ganó la carrera del cruce del Atlántico Norte de 1966; su vínculo con Fabricaciones Navales del Estado integrada por el Astillero de Río Santiago y la Fábrica Naval de Explosivos Azul. El Astillero más moderno y eficiente de toda Iberoamérica diseñó y construyó barcos de más de 1.000 Ton desde 1953; en 1969 disminuye su producción, retornándola entre 1970 y 1976, construyó 6 buques de más de 6.000 Ton y dos buques tanque petroleros de más de 60.000 Ton y varios buques más para nuestra industria petrolera y mercante; construyó también motores y grúas para el armado de nuestros buques y locomotoras completas para Ferrocarriles Argentinos; en la década infame de 1990 estuvo a punto de ser desmantelada y sus partes privatizadas, pasando a la Provincia de Bs As. Pero con una descomunal baja en sus trabajadores y producción, estuvo a punto de cerrar en 2003, salvada en 2004 por el contrato de construcción de buques petroleros y otros de gran porte, su repotenciación fue excelente hasta que en 2018 sufrió una ola de despidos, simultáneamente se abre la importación de industria naval, ferroviaria y otras que bien podrían haberse fabricado en el emblemático astillero, no se entiende o deliberadamente se socava su funcionamiento hasta su destrucción.

Proyecto Misil Cóndor I y II: un proyecto de la Fuerza Aérea Argentina entre 1979 y 1990, este misil con un alcance 1.000 km, se encontraba en capacidad de transportar una carga explosiva importante, como una nuclear o bacteriológica; en extrema síntesis decimos que el Cóndor II mucho más avanzado que el Cóndor I, tenía un diseño para el ejercicio de nuestra soberanía aeroespacial, tanto Egipto como Irak intentaron adquirirlo, pero la Batalla por Malvinas le dio un giro inesperado, en la década de 1980, comenzó a transformarse en transportador de cargas explosivas, cuestión que tanto EEUU en su temor por Irak como Gran Bretaña por Malvinas, gestionaron su aniquilamiento a través de los perduellis de turno de la década deplorable de 1990, canjeando su total desmantelamiento por un crédito del FMI ¡Oh, patriotismo!

Ferrocarriles Argentinos: nacieron en 1857 con capitales nacionales hasta que a partir de cinco años después, el Gral. Bartolomé Mitre y sus secuaces funcionarios gerentes de empresas británicas y funcionarios de la política argentina, los entregaron al capital británico. Capitales británicos y franceses, observaron una oportunidad única al apoderarse de los FFCC en Argentina, entonces extendieron, con fines comerciales, la red ferroviaria a 772 km en 1870, con la finalidad de sacar productos rentables por los puertos argentinos. El fuerte crecimiento en los kilometrajes de las redes ferroviarias llevó a Argentina a ubicarse entre los diez países de mayor extensión en vías férreas del mundo, contaba entonces con 33.000 km en 1915, en tanto que en 30 años más llegó a tener 42.700 km, simultáneamente finalizaba la IIGM (Segunda Guerra Mundial). En 1948 se nacionalizaron los ferrocarriles, continuó su crecimiento con una industria nacional naciente en esa temática, llegó a tener algo más de 47.000 km de red, hasta que posteriormente a la “Revolución Fusiladora” de 1955, comenzó la decadencia de nuestros FFCC, cuando los perduellis (cipayos) de turno, en la década infame de traición a la Patria, produjo el desmantelamiento de nuestros ferrocarriles en todo el territorio nacional a excepción de algunos tramos sin importancia estratégica.

INDUSTRIA SATELITAL ARGENTINA ARSAT: Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima, empresa estatal fundada el 05 de abril del 2006, previamente, en 1997 por pésimas gestiones la Argentina casi pierde la soberanía aeroespacial otorgada por el Ente supranacional de telecomunicaciones, entre el 2004 y 2015, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) elaboró en Plan Aeroespacial que incluyó la construcción y posicionamiento orbital del ARSAT 1, 2 y 3, para el control de nuestra soberanía en toda la Jurisdicción argentina incluyendo el Atlántico Sur y la Antártida; GB pidió que se le otorgue a ellos la privilegiada posición orbital Argentina de 81 grados por no haber cumplimentado en la década innombrable de 1990 el posicionamiento del Nahuel II, intensas gestiones argentinas adquiriendo un satélite extranjero, lograron salvar la adjudicación de la posición orbital de 81 grados muy pretendida por el poder anglosajón que dejaría a la Argentina completamente ciega en su control de la soberanía; es entonces que en el 2007 nace el ARSAT 1, totalmente argentino construido por INVAP (sólo 8 países en el mundo tienen esa capacidad de fabricación), que fue lanzado desde Guayana Francesa y orbitado exitosamente en el 2014; cabe la aclaración que, de contar con el misil Cóndor, el lanzamiento hubiera sido 100% argentino; en el 2015 se lanzó el ARSAT 2 con misiones complementarias para todo el continente americano, simultáneamente se comenzó la construcción del ARSAT 3 suspendido en 2016 por corte presupuestario; a partir de septiembre de 2019 se encuentra en riesgo severo la adjudicación de la posición orbital de 81 grados, cuestión que a nuestro entender daña mortalmente nuestra soberanía aeroespacial, ¿casualidad, inoperancia o políticas deliberadas impuestas por el siniestro Acuerdo de Madrid?

Existen cientos de ejemplos más en esta trágica decadencia argentina, tal el caso de YPF, Aerolíneas Argentinas, destrucción de las Fuerzas Armadas, bloqueo de las investigaciones científicas, industria cinematográfica argentina de alta calidad y competitividad, cortes presupuestarios a todo desarrollo argentino y mil etcéteras más que no podemos incluir en esta extrema síntesis.

Nuestro temor es que esto continúe hasta la disolución nacional, cuestión que encantaría a muchos que pretenden nuestros recursos naturales, sólo un milagro podrá salvar a Argentina en esta caída libre, en que se le ordena a todo emprendimiento, bajar el rendimiento y la producción, esta barbaridad hace la política argentina con sus capacidades estatales, es de temer que destruyan el último bastión industrial: la CNEA.

Por las fechas podrán deducir los responsables del nacimiento, desarrollo y destrucción parcial o total de la industria nacional.

La huerta colonial de los británicos o el patio trasero de la mal llamada Doctrina Monroe se encuentra en plena ejecución a nuestro entender es imparable con los perduellis de turno que operan desde el neoliberalismo salvaje ¡Argentina despierta!

https://es.wikipedia.org/wiki/Direcci%C3%B3n_General_de_Fabricaciones_Militares


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