“Estamos atacando a las clases medias y, tarde o temprano, acabarán por vengarse”, vaticinó en mayo de 2016 uno de los columnistas del diario The Washington Post. Ana Samboal lo leyó y agregó en elEconomista madrileño: “Las clases medias son cada vez más exiguas en las grandes economías de Occidente, se ven obligadas a vivir con sus devaluadas rentas del trabajo, objetivo de la voracidad de las haciendas públicas. Las clases medias gozan de muchas menos prestaciones y derechos sociales que hace unos años, tienen hijos que se enfrentan a un futuro laboral incierto en el mejor de los casos. Cada vez más deberes. Cada vez menos derechos. Me temo que esas clases medias se están vengando ya. Lo están haciendo en las urnas. No es cuestión de izquierdas o derechas. O no sólo es eso. Nos haríamos trampas en el solitario si aceptáramos un análisis tan simple.” Pedro Garassino tiene una trayectoria en las investigaciones de mercado, que incluyen su paso por el INdEC. Urgente24 le prestò atenciòn cuando, contra todos los pronósticos, insistió en que Donald Trump, iniciando su competencia en las primarias republicanas, ganaría las elecciones en USA, afirmación basada en un estudio de lo que estaba ocurriendo en las redes sociales. En los comicios argentinos 2019, el relato que él hace es rigurosamente cierto. En forma permanente advirtió a Urgente24 que la diferencia en las PASO sería abultada y no estrecha tal como sí lo afirmaban desde Juntos x el Cambio y numerosas consultores de opinión pública, y siempre el mecanismo fue la entrevista en profundidad con eje en personas de clase media. Hoy día él luce obsesionado por establecer las posibilidades que tendría Alberto Fernández de conseguir un ‘waiver’ de esa clase media o si no lo tendrá porque así se definirá el año 2020. 

Por Pedro Miguel Garassino

De ilusiones o fantasías no vive el estómago ni el desempleado. Tampoco quienes han cerrado sus negocios o tuvieron pérdidas económicas significativas, por la profundización de la “stagflation”, es decir inflación + recesión. En esta ocasión, fogonear la polarización no pudo superar al descuido de la clase media vapuleada con tarifazos + el impacto de la inflación sobre el salario nominal. Como complemento, la estrategia del Frente de Todos, el silencio de Cristina Fernández, la posición como vicepresidenta y su campaña indirecta presentando su libro “Sinceramente”, amortiguó el impacto de la polarización, sumado al protagonismo de Alberto Fernández, gestando alianzas y desplegando acciones de consenso con sectores de la economía, organizaciones sociales y sindicatos hacia un acuerdo económico-social.

En contraposición, de la mano de Marcos Peña y Jaime Durán Barba, apostando al “PRO puro”, fogoneando la “grieta” y relegando a la política a último plano, no fue una estrategia eficaz. El ingreso de Miguel Pichetto, así como las medidas económicas con desesperación electoral, son tardías y no responden a los cambios estructurales negativos que sufrió gran parte de la clase media.

Las nuevas tecnologías, reducen los tiempos de recolección, procesamiento y análisis de las encuestas. Sin embargo, un tema que genera dudas es la rigurosidad científica estadística de las técnicas de muestreo. En otras palabras, las muestras que se utilizan, no necesariamente, representan al universo estudiado. Más aún, tal como ha ocurrido con el Brexit; la dimisión de Matteo Renzi a causa del revés en el referéndum por la reforma constitucional, e inclusive la sorpresa de las elecciones presidenciales en USA en 2016, con el triunfo de Donald Trump. En todos los casos, la mayoría de las encuestas mostraron resultados erróneos, contrarios a los resultados definitivos de los sucesos. Asimismo, las técnicas de “focus group”, también tienen sus cuestiones. La influencia del grupo sobre sus miembros podría alterar la individualidad. El voto, es un acto estrictamente individual. La fidelidad de los resultados, depende de las técnicas de reclutamiento, del profesionalismo del coordinador grupal y de los analistas de resultados. 

Ante algunas inconsistencias en los resultados cualicuantitativos previos a las PASO, decidí auditarlos mediante la técnica de entrevistas en profundidad.

Los aumentos de precios y tarifas, han provocado cambios en las motivaciones de la clase media afectada tanto en decisiones de consumo y ahorro, como en las preferencias hacia los/las candidatos/as para las elecciones venideras. Una semana antes de las PASO, en las entrevistas, en profundidad, dirigidas a los respondientes de clase media estándar que votaron a Mauricio Macri en 2015, el “modo estadístico” (lo más frecuente de los respondientes) durante los 2 a 7 primeros minutos se pronunciaron como “indecisos” y críticos con toda la clase política; entre los 8 y 22 minutos siguientes, se mostraron “decepcionados” y/o “traicionados” por el gobierno. A partir del minuto 23 promedio, manifestaron que votarían a una tercera posición o al Frente de Todos. A esta altura, la mayoría de los entrevistados, se manifestaron pesimistas por el futuro económico y social del país. Al obtener estos resultados cualitativos, 2 días antes de las PASO, llamé al periodista y director de Urgente24.com, Edgar Mainhard, para comentarle que la diferencia a favor de Alberto Fernández iba a ser mucho mayor a la que publicaban otros medios y encuestadores.

Las encuestas cualitativas, basadas en entrevistas “en profundidad”, dirigidas al segmento de clase media estándar que votó a Macri en 2015, muestran casos que tuvieron que resignar nivel de vida con importantes alteraciones domésticas, entre otras: reducir el plan médico o abandonar la prepaga de salud; parejas que dejaron el departamento alquilado y volvieron a la casa de sus padres; jóvenes que tuvieron que interrumpir sus estudios en universidades privadas, hasta cambios en las dietas resignando consumo habitual de mucho tiempo atrás. Los esfuerzos adicionales para pagar los créditos UVA incrementados. Cancelación del delivery ocasional o permanente. Cancelación de vacaciones esporádicas y/o anuales. Reducción del uso o venta del automóvil. Reducción de salidas los fines de semana. 

Una cosa es ingresar a cada hogar con emociones, activando la felicidad o la esperanza para persuadir en situaciones normales o de bonanza. Otra, es vulnerar el bienestar de la gente deteriorando su economía, su nivel de vida y sus logros, entonces vender esperanza, ilusiones o promesas con “slogans” marketineros, afectando la credibilidad del gobierno. 

Desde las neurociencias y la psicología cognitiva, la memoria evoca los últimos recuerdos de impactos emocionales. Segmentos de la clase media estándard, herida en su economía, experimenta decepción e injusticia, entonces recuerda y castiga. Castiga con el voto a la oposición, en algunos casos a terceras fuerzas. El enojo es tan grande que muchos de la clase media “herida” votan para que se vaya Macri, castigándolo con su peor “enemiga“; Cristina Fernández. 

Macri, comprendió ahora que, en campaña, es tan importante dirigirse a la gente común como a los mercados financieros y al FMI. Sin embargo, desde el filtro perceptivo de la clase media enojada, el Presidente gobernó para los mercados financieros y empresas de servicios, más que para ella.

El enfoque heurístico de los consultores de Mauricio Macri, fue que CFK iba a ser candidata a presidenta y que la mayoría de la clase media votante de Juntos por el Cambio, iba a soportar los embates económicos y preferir inmolarse por los nuevos significados de comunicación masiva macristas apelando a emociones diferentes a la angustia, el miedo e incertidumbre que experimentan por su economía deteriorada.

Cristina Fernández sabe que sin el peronismo nunca le fue bien. Por otra parte, ella pudo amortiguar el fogoneo de la “grieta” con su posicionamiento de vicepresidenta y alejada del fuego cruzado que propone Mauricio Macri.

Si bien, hay un alto grado de susceptibilidad en la clase media vulnerada, estructuralmente, por la economía, los debates no han producido cambios significativos en su intención de voto. La marcha del #sisepuede, ha sido importante para documentar que Mauricio Macri seguirá siendo un opositor considerable.

Por último, las terceras fuerzas no han sabido aprovechar sus respectivas posiciones. Una de las carencias más importantes: la falta de creatividad para “optimizar” los recursos escasos de sus campañas.

Invirtiendo las afirmaciones de Durán Barba, en esta oportunidad, no solamente el peronismo logró unirse una vez más, sino que la realidad superó al “reality show”.

FUENTE: https://urgente24.com/analisis/opinion/el-arte-de-perder-o-la-venganza-de-la-clase-media

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