Entradas

El golpe de timón del presidente respecto a la política internacional  rompe con una larga tradición basada en el respeto de leyes y los compromisos históricos asumidos. Milei avanza “en actitudes inaceptables contra del Estado Palestino y su pueblo”, sostiene el autor y despliega un conjunto de argumentos legales que lo respaldan.

Por Miguel Julio Rodríguez Villafañe*

La Cámara de Diputados de la Nación, con motivo del conflicto entre Israel y Palestina, el 07/11/2023, emitió la Declaración Nº 711, por unanimidad de todos los bloques políticos y con la firma de Javier Milei, todavía diputado, (asumió como presidente el día 10/12/2023). En ella se expresó el “rechazo absoluto a toda forma de terrorismo y su respaldo al derecho a defensa del Estado de Israel”, agregó, que la defensa debía ejercerse, “en el marco del derecho internacional humanitario”.

Las acciones de Israel, en el ámbito de los territorios palestinos, están sujetas a las obligaciones contraídas de acuerdo a los tratados internacionales de derechos humanos. En este caso, tratados suscriptos tanto por Israel como por Argentina, que en nuestro país tienen rango constitucional (art. 75, inc. 22 de la C.N.). Tales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño. A los que podemos sumar el “IV Convenio de Ginebra” relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra y el “Reglamento de la Haya” relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre.

Lo referido fija el marco legal desde el cual debe analizarse el derecho de defensa ejercido por Israel.

Estado Palestino

El pueblo palestino o árabe palestino es de origen semita que ha habitado en la Palestina, ancestralmente. Así, la Asamblea General de las Naciones Unidas (O.N.U.), el 29/11/1947, aprobó la resolución sobre la partición de Palestina, por la que se dividía la entonces Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, (resolución 181 -II-). El 29/11/2012, la Asamblea General de la O.N.U. admitió a Palestina como “Estado Observador no miembro”, (Res. 67/19). En ella se reafirmó “el derecho del pueblo palestino a la libre determinación y a la independencia en su Estado de Palestina en el territorio palestino ocupado desde 1967” y entre otros aspectos, se insistió en “los derechos inalienables del pueblo palestino y la consecución de un arreglo pacífico en el Oriente Medio que ponga fin a la ocupación que comenzó en 1967 y haga realidad la visión de dos Estados, con un Estado de Palestina independiente, soberano, democrático, contiguo y viable que viva junto a Israel en condiciones de paz y seguridad sobre la base de las fronteras anteriores a 1967”.

Argentina reconoció al Estado Palestino

El 06/12/2010, Argentina reconoció oficialmente al Estado Palestino como “libre e independiente”, “dentro de las fronteras existentes en 1967 y de acuerdo a lo que las partes determinen en el transcurso del proceso de negociación”, respetando también los derechos del Estado de Israel y expresándose a favor de alcanzar un acuerdo de paz”. A su vez, se dijo que, nuestro país “se ha pronunciado siempre a favor del respeto de los derechos humanos, en contra del terrorismo y del uso desproporcionado de la fuerza”, (Cancillería prensa Nº 559/10).

A fines de 2023, 139 países ya reconocen oficialmente al Estado de Palestina.

Milei y Palestina

Pero el presidente Javier Milei fue avanzando en actitudes inaceptables contra del Estado Palestino y su pueblo.

Argentina, el 05/04/2024, votó en contra de la resolución del Consejo de Derechos Humanos de la O.N.U. que, entre otros aspectos, condenó “las acciones israelíes que pudieran ser constitutivas de una depuración étnica” contra la población palestina.

Luego, Milei, el 10/05/2024, ordenó que Argentina votara en contra de la resolución de la O.N.U., que aceptaba el pedido de entrada de Palestina, como Estado miembro al organismo. La resolución fue aprobada por 143 votos, contra 9 rechazos, entre los que se encuentra nuestro país, junto a Israel y Estados Unidos.

El presidente Milei, avanzó tensando la situación internacional, incluso, contra los estados árabes-musulmanes. Así, el 07/06/2024, dejó plantados a 19 embajadores de países árabes-islámicos, acreditados en Argentina. La reunión había sido organizada en coordinación con la Cancillería argentina, en el Centro Islámico de Palermo.

Allí, entre los embajadores se encontraba el Encargado de Negocios de la Embajada de Palestina. Milei al enterarse que había un representante de Palestina, entró en cólera, se bajó dos cuadras antes de llegar al lugar y no asistió. Lo que motivó que la Secretaría General de la Liga Árabe en Argentina publicara un comunicado en el que sostuvo, que “Dicho comportamiento del presidente refleja una actitud hostil e injustificada, no sólo hacia el Estado de Palestina, sino también hacia el Grupo Árabe”. También la actitud de Milei nos afectó como argentinos. Aquí, palestinos, árabes en general y judíos, tanto cristianos, judíos y musulmanes conviven y participan en la vida de nuestro país. Todos buscamos en conjunto la paz con justicia y respeto de los derechos humanos. Ejemplo de ello lo constituye el “Comité Interreligioso por la Paz de Córdoba” (COMIPAZ), en el que he participado.

Graves violaciones de derechos humanos

Hay que señalar que, el 12/06/2024, “una comisión de investigación de la ONU afirmó que Israel es responsable en Gaza de crímenes de lesa humanidad, en particular de `exterminio´, y acusó también a las autoridades israelíes y a los grupos armados palestinos de cometer crímenes de guerra desde el 7 de octubre de 2023. La comisión concluyó en un informe que Israel cometió `crímenes contra la humanidad de exterminio; asesinato; persecución de género contra hombres y niños palestinostraslados forzosos, actos de tortura y tratos inhumanos y crueles´”, (Diario “La Nación” del 12/06/24).

El diario “Tiempo Argentino”, el 13/06/24, acotó sobre la noticia, que “con las operaciones y ataques militares israelíes en Gaza, hasta ahora han causado la muerte de más de 37 mil palestinos y casi 85.000 heridos, la Comisión concluyó que las autoridades israelíes son responsables de distintos crímenes de guerra, como los de usar el hambre como método de guerra, el ataque intencionado contra civiles y bienes de carácter civil, el asesinato o homicidio intencionado, el traslado forzoso, la violencia sexual, la tortura y los tratos inhumanos o crueles, la detención arbitraria y los ultrajes contra la dignidad personal”. Concluyendo que, “los miembros de la Comisión, encabeza por la ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navy Pillay, determinan que Israel ha impuesto un `asedio total´ a Gaza, lo que equivale a un castigo colectivo contra la población civil.

Las autoridades israelíes han convertido el asedio en un arma y han utilizado el suministro de artículos de primera necesidad, como agua, alimentos, electricidad, combustible y ayuda humanitaria, para obtener beneficios estratégicos y políticos. El asedio ha afectado de forma desproporcionada a las mujeres embarazadas y a las personas con discapacidad, y ha infligido graves daños a los niños, provocando muertes infantiles evitables por inanición, incluidos recién nacidos”.

Los posicionamientos anarquistas y caprichosos del presidente, de ninguna manera, lo autorizan a ignorar y violar las posturas legales que nuestro país tiene en la temática, en materia de Derechos Humanos y de búsqueda de la Paz, con Justicia y Verdad.

 *Doctor en derecho, abogado constitucionalista cordobés y columnista de opinión. Publicación bajo licencia creative commons. Imagen ilustrativa: Derecha Diario (Milei junto a Isaac Herzog).

FUENTE www.prensared.org.ar

ANEXO

ISRAEL SABIA DEL ATAQUE DEL 7 DE OCTUBRE Y NO TOMO NINGUNA MEDIDA PARA PODER JUSTIFICAR SU LIMPIEZA ETNICA DE GAZA

3 SEMANAS ANTES

Grave: Inteligencia de Israel ignoró alerta sobre el ataque de Hamas


Tres semanas antes del sangriento 7/10, la División de Gaza de las FDI advirtió sobre un plan de Hamás de atacar y tomar 250 rehenes en el sur de Israel.

LINK DEL INFORME: https://urgente24.com/mundo/grave-inteligencia-israel-ignoro-alerta-el-ataque-hamas-n579307

Tras un año de estado de excepción Nayib Bukele es muy popular en su país.pero aún no se sabe, si la costosa paz será duradera y si traerá beneficios económicos y sociales

por Eduardo J. Vior – analista internacional – autoriza a publicar en Dossier Geopolitico el presente articulo

Pocos días después de cumplirse un año tras la implantación del estado de excepción en El Salvador un intercambio de puyas entre los presidentes de este país y de Colombia reavivó el debate continental sobre la política de combate a la criminalidad aplicada por el mandatario salvadoreño. Nuevamente se enfrentaron los partidarios de la “mano dura” con los del “garantismo”. Sin embargo, mirando más de cerca, aunque la política allí aplicada no es trasladable a otros países, el proceso salvadoreño es muy típico de la anomia y la falta de soberanía de los estados latinoamericanos.

El polémico régimen de excepción decretado por el gobierno de Nayib Bukele fue decretado el 26 de marzo de 2022 y renovado por el Congreso en once ocasiones. Las medidas pertinentes fueron adoptadas luego de una escalada de violencia que dejó solo ese día 62 personas asesinadas y en menos de una semana, un saldo de 87 víctimas mortales a manos de pandillas.

“Hace exactamente un año cerrábamos el día con 62 homicidios. Ese fue uno de los días más difíciles de mi vida y de este gobierno. Ahora, un año después, cerramos con 0 homicidios y marzo de 2023 se acerca a ser el mes más seguro de toda nuestra historia”, puso Bukele en Twitter para celebrar su política. Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad Pública Gustavo Villatoro ofreció un balance sobre la implementación del régimen de excepción.

De acuerdo al ministro, durante este primer año del estado excepcional las autoridades policiales y militares han logrado capturar a 66.417 personas calificadas por el gobierno como “terroristas” y “pandilleros”. En los procedimientos contra la actividad criminal las fuerzas de seguridad, según datos propios, han incautado 2.547 armas de fuego, 3.292 vehículos, 15.878 teléfonos celulares y tres millones de dólares en efectivo. Además, han desarticulado a las principales pandillas capturando a 10 de 15 cabecillas de la Mara Salvatrucha (MS-13) y detenido al “pilar nacional” de Barrio 18.

Villatoro detalló que la tasa actual de homicidios es de 3,6 por cada 100.000 habitantes, cuando el promedio en 2015 era de más de 106 personas asesinadas por cada 100.000. El ministro también se refirió a la megacárcel que recientemente abrió el gobierno en el interior del país, prevista para hasta 40.000 reclusos, que incluye celdas de castigo sin camas, ventanas o luz. A ese recinto, dijo el alto funcionario, ya han sido trasladados 4.000 presos que se mantienen bajo estrictas normas de seguridad. “El régimen de excepción es el Estado recuperando el territorio, es el Estado recuperando la tutela y vigilancia de nuestra población. Esto nos lleva a más de un 96 % de aprobación”, agregó Villatoro.

A pesar del autoelogio del presidente y sus funcionarios, organizaciones de derechos humanos advierten que durante el régimen de excepción las fuerzas de seguridad han cometido más de 4.500 abusos contra la población, entre detenciones arbitrarias, acoso, amenaza, violencia sexual, torturas y lesiones personales. A estas alturas, casi nadie duda de que las irregularidades y abusos están a la orden del día, ya que el estado de excepción ha restringido fuertemente los derechos de la ciudadanía, limitando las garantías judiciales y dando pie a la arbitrariedad de las fuerzas policiales en sus actuaciones y detenciones. El debate está, más bien, entre quienes piensan que esta excepcionalidad está justificada como la única forma de erradicar el crimen y salvar vidas y quienes creen que los derechos de la ciudadanía deben preservarse a toda costa.

Además, al igual que ya sucedía con gobiernos anteriores, cabe la duda de si la reducción de muertes se debe a la eficiencia de las fuerzas de seguridad o a pactos de Bukele con las pandillas, tal y como aseguran algunos medios locales.

Para entender el contexto, hay que recordar el origen y la historia de las maras. Las primeras pandillas se formaron en la década de 1980 en barrios populares de Los Ángeles, para proteger a los inmigrantes salvadoreños huidos de la guerra civil en su país (1980-92). Rápidamente se expandieron a otras ciudades de EE.UU., a México y a Canadá. Tras los acuerdos de paz en El Salvador tendieron una red entre ambos países que en México se alió con el Cartel de Sinaloa. Por su carácter extremadamente territorial se dividieron en varias bandas de las cuales las más importantes son la Mara Salvatrucha y Barrio 18. Se distinguen por sus tatuajes corporales y su lenguaje de señas. Debido a su permeabilidad social, son aprovechadas también por la DEA y el FBI para sus operaciones en distintos países. Estas relaciones espurias han hecho que su uso de la violencia se adapte a los ciclos de la política y economía norteamericana de la droga. Si bien desde 2015 sus acciones dentro de El Salvador vienen en progresivo descenso, de todos modos mantienen el control sobre amplias zonas del país y eventuales enfrentamientos entre las maras o acontecimientos externos en cualquier momento podrían reactivar olas de extrema violencia, como sucedió en 2019 y 2022. Por ello es que Nayib Bukele combina en su relación con ellas el diálogo y la represión violenta.

Bukele defiende a capa y espada tanto el régimen de excepción como su llamada “guerra contra las pandillas”. Su postura lo ha llevado a confrontarse con organizaciones de derechos humanos y con otros gobernantes latinoamericanos y lo mantiene en tensión con buena parte de la prensa internacional, que describe como “dantescas” las fotografías y videos de presos amontonados en un mismo lugar, que el propio mandatario salvadoreño publica en sus redes sociales.

Además, el joven jefe de Estado (43 años) ha sido señalado como autoritario y criticado por gobiernos de distintos perfiles y por la OEA. El régimen de excepción prende las alarmas de la izquierda y de organizaciones de derechos humanos que advierten sobre el peligro que puede generar una política estatal de represión desmedida y falta de garantías constitucionales. Por el contrario, la política de Bukele agrada a las derechas regionales, que ven en esa medida una postura radical que puede ganar adeptos y ser utilizada con fines electorales.

El gobierno salvadoreño se abstiene de hablar de problemas que no sean de seguridad. En la actualidad El Salvador lucha aún por recuperarse del impacto de la pandemia de Covid 19. Así, la caída del PIB del 8,2% en 2020 fue compensada por un repunte del 10,3% en el año 2021 y del 2,6% en el 2022. En 2023 se prevé que el crecimiento anual no llegue al 2%, una tasa a todas luces insuficiente para lograr un genuino despegue de la economía.

Paralelamente, algunos expertos, publicaciones y encuestas revelan retrocesos en indicadores sociales. Por ejemplo, en los años 2019-2022 los hogares en condición de pobreza aumentaron de 22,8% a 26,6, alza que básicamente se refiere a la pobreza extrema o absoluta con carencia de alimentos, que pasó del 4,5 al 8,6 por ciento de la población (alrededor de 275 mil personas). La pobreza aumentó casi 5 puntos porcentuales entre 2019 y 2020, pero en 2021 volvió a situarse por debajo de la cifra anterior a la pandemia. La pobreza extrema, sin embargo, sigue siendo superior a las cifras anteriores a la pandemia. Al mismo tiempo, la desigualdad aumentó de 0,38 a 0,39 durante el periodo pandémico.

Medios locales señalan que la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples reveló un aumento de la pobreza monetaria extrema en 2022, pero el informe preliminar publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas y Censos todavía no muestra cuántas personas vivieron en estas condiciones durante el año pasado. El documento plantea que los ingresos promedios de los hogares aumentaron, pero no fueron suficientes para compensar el encarecimiento del costo de la vida debido a las presiones inflacionarias, que afectaron principalmente el precio de los alimentos. Si bien el aumento de la desigualdad es un resultado comprobado de la pandemia en todo el mundo, en El Salvador es el germen de donde puede renacer la violencia y todavía no ha sido encarado. Éste es el talón de Aquiles de la gestión del mediático presidente.

El régimen de Bukele no es un modelo, pero es sintomático de la crisis que vive América Latina. Al verse obligado a replegarse sobre su “patio trasero” por su posición desventajosa en la guerra mundial contra el bloque euroasiático, Estados Unidos ha intensificado su presión para controlar el continente y apropiarse de sus recursos. Como parte de esta estrategia defensiva, está agudizando la presión sobre los países productores y de tránsito del narcotráfico, para mantener el control sobre la economía de la droga, una fuente de capitalización financiera de la que la economía norteamericana no puede prescindir. Con este objetivo, impulsa cada tanto operaciones conjuntas con las bandas de narcotraficantes que, a su vez, inciden sobre los escenarios nacionales debilitando el control de los estados sobre los territorios y las poblaciones. La autoridad política pierde efectividad y, con ella, reconocimiento. Las sociedades se sienten desamparadas y caen en la anomia, el mejor caldo de cultivo para cualquier tipo de conducta criminal.

Esta interrelación entre la estrategia continental del Imperio y las vicisitudes nacionales complica el análisis del proceso salvadoreño. Ciertamente, como empresario de la publicidad, Nayib Bukele hace un uso extendido y permanente de la propaganda y las maniobras comunicacionales, pero no todo es publicidad. Con métodos harto cuestionables ha conseguido una sensible pacificación que la población aprecia, pero, para poder hablar de una mejora real de las condiciones de vida, la reducción de la violencia debe estar acompañada por la superación del hambre, la creación de puestos de trabajo dignos, el desarrollo de los sistemas de salud y educación, la construcción de viviendas y el desarrollo de servicios públicos asequibles y de buena calidad. Bukele todavía no se presentó a este examen, Su política de combate contra las pandillas por ahora sólo es un síntoma del malestar en la cultura latinoamericana, pero la enfermedad sigue sin ser atacada.