Prof. Dr. Miguel Ángel Barrios [1]

El Papa anunció el 7 de diciembre, por medio de la Agencia Católica de Noticias AICA (Oficina de prensa de la Santa Sede en Ciudad del Vaticano), que del 5 al 8 de marzo del 2021 visitara Irak. La visita es en aceptación de la invitación efectuada por el gobierno iraquí y la Iglesia católica local.

El Papa Francisco inicia el viaje más trascendental de sus 8 años de pontificado, y que será el 33 viaje de su papado de casi 8 años. Es el más difícil porque implica un desafío a los terroristas del ISIS, derrotados militarmente pero aun en operaciones. Francisco visitara Irak con un renovado mensaje de paz entre el viernes 5 y el lunes 8. Visitará 6 ciudades recorriendo lo que fue la vieja Mesopotamia de Norte  a sur y será el primer pontífice que pisa Irak, una de las cunas más importantes de la civilización humana, donde nació la escritura y se consolido entre el Éufrates y el Tigris la civilización mesopotámica.

Trataremos de analizar en lo posible los fundamentos teológicos e históricos que busca Francisco. Ante todo consolar a una de las más grandes comunidades católicas en el Oriente Medio. En la época de Saddam Hussein eran un millón y medio (siempre humillados por Saddam) y luego, con la invasión de los Estados Unidos, se calcula que quedan entre 200.000 y 400.000. El Papa seguramente quiere evitar el éxodo, poner en marcha un proceso de reconciliación que en su viaje culminará en la ciudad santa de Najaf con el encuentro con Al-Sistani el patriarca de los shiítas.

El objetivo estratégico del Papa Francisco en los marcos del dialogo interreligioso con el Ayatollah Al-Sistani sin dudas será una consolidación del pontífice en su pontificado. Por donde se lo mire es un viaje de importancia excepcional. El encuentro con el Atatollah Al- Sistani en Najaf será el momento crucial de la gira, porque completa el programa de entendimiento con los musulmanes que comenzó en El Cairo y Abu Dhabi, donde firmó el histórico documento de diálogo con el gran Iman de Al Azhar, Ahmad al Tayeb, máximo punto de referencia de los musulmanes sunitas.

Otra cita con la historia será la visita a la antigua ciudad de Ur, considerada el hogar de Abraham, el profeta común de Judíos, Cristianos y Musulmanes. Abraham es considerado el padre del Monoteísmo.

Consideramos que en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium el Papa Francisco realiza el programa de su misión, porque Evangelización significa misión. Allí destaca en el Capítulo II, la interpretación de los signos de los tiempos desde un discernimiento evangélico y alerta sobre el giro histórico y época de cambio, la era del conocimiento y de la información, el fetichismo del dinero, el mercado divinizado, los ataques a la libertad religiosa de una indiferencia relativa, el consumismo desenfrenado, la cultura de los visible , rápido y superficial, el individualismo post-moderno, y la crisis cultural de las familias.

Esto conlleva para el Papa a una cultura del descarte, de la inequidad y la exclusión, y de la dictadura económica. Y nos invita desde el evangelio a la revolución de la ternura.

Al llegar por primera vez al núcleo del Islam chiita en Irak y en la profundidad de donde surgió la revolución Islámica del año 1979 en Irán con el Ayatollah Jomeini,  el Papa Francisco llega a lo más hondo de la evangelización y el diálogo interreligioso que se alimentan recíprocamente.

En Evangelii Gaudium nos dice: “Los escritos sagrados del Islam conservan partes de la enseñanza cristiana; Jesucristo y María son objetos de profunda veneración y es admirable ver como jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos”… Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas… En este dialogo, siempre amable y cordial, nunca se debe descuidar el vinculo esencial entre dialogo y anuncio, que lleva a la iglesia a mantener e intensificar las relaciones con los no cristianos”. (Papa Francisco. Evangelii Gaudium. Librería Editrice Vaticana. Madrid. 2014. Pag 156).   

Ahora bien, nos volvemos a hacer la pregunta desde un punto de vista más específico, desde una geopolítica de las religiones: ¿Cuál es la importancia de este viaje del Papa a Irak?

Sin duda es el paso más trascendente del período papal de Francisco. ¿Por qué? Porque Irak es territorio caliente, pero más importante que eso es que por primera vez se va a producir un encuentro del Papado con el mundo Shia sin intermediarios, en forma directa. Si bien el epicentro del poder shia mundial es la República Islámica de Irán, todavía no están dadas las condiciones para un viaje del Papa a este territorio central, pero ocurre que Irak es el centro tradicional del mundo shia del Islam. El shiismo es la rama del Islam que sostiene que la sucesión del profeta fue expresada por Dios y Su mensajero en la persona de Ali ibn Abi Talib, su primo y yerno, casado con su hija Fátima y luego once líderes de su dinastía. Todos ellos fueron martirizados salvo el duodécimo que está oculto para reaparecer y llenar la Tierra de justicia como creen los musulmanes.

En Irak se encuentra el centro teológico tradicional más importante del mundo shia hasta la Revolución Islámica. Es el centro teológico de la ciudad de Nayaf donde están enterrados el profeta Adán, Noé y nada menos que el Imam Ali, el primer líder y sucesor del profeta Muhammad para los shiitas. También al norte de Nayaf y sur de Bagdad, se encuentra la ciudad de Karbala, donde está enterrado el Imam Husein y muchos de sus familiares y compañeros que fueran martirizados por Iazid, el tirano omeya que se apoderó del gobierno islámico por la fuerza una vez que su padre, Muawia, lo hiciera heredero al poder contraviniendo las normas islámicas de gobierno. El levantamiento del Imam Husein, hijo del Imam Ali ibn Abi Talib, nieto del profeta y tercer Imam de la Casa del Profeta como sostienen los shias es de los santuarios más importantes del shiismo y del Islam. Todos los años peregrina más de veinticinco millones de personas a ese santuario, algo que no tiene semejanza en ninguna parte del mundo.

En la capital, Bagdad, a donde viajará el Papa, se encuentra el santuario de Kazimia donde están enterrados dos de los doce Imames (líderes sucesores del profeta Muhammad), el Imam Al Kazim, el séptimo Imam y el Imam Yawad, el noveno de los Imames. Al norte de Bagdad se encuentra la ciudad de Samarra donde están enterrados los Imames décimo y onceavo, los Imames Ali Al Hadi y el Imam Hasan Al Askari respectivamente y donde se ocultó el doceavo Imam, el Imam Mahdi cuya aparición esperan los musulmanes para llenar la Tierra de justicia como estaría llena de injusticia según rezan las profecías islámicas.

Dicho esto, ¿siendo que el Shiismo es la escuela islámica que sigue una minoría que no supera el 20 o 25% de la comunidad islámica mundial por qué habría de ser tan importante este viaje del Papa? Porque el centro de gravedad del mundo islámico está ubicado fundamentalmente en Irán y en Irak y es la primera vez que un Papa se llegaría hasta este núcleo central del poder soberano del Islam, despojado de coloniaje.

El Papa Benedicto XVI había hecho su elección acerca de con qué versión del Islam quería relacionarse más, cuando visitó Estambul y entró a la mezquita Azul como muestra de acercamiento y diálogo. Era la versión más occidentalizada del Islam, la turca ex otomana. Luego el Papa Francisco daría un paso más hacia el interior del Islam yendo a Egipto y estableciendo un diálogo fecundo con el Mufti de la Universidad Al Azhar del Cairo, Ahmad Tayeb, cinco veces mencionado y elogiado en la última encíclica, Fratelli Tutti. Pero Egipto es un país dominado por Estados Unidos, y en gran medida, la universidad, la más importante del mundo sunnita, condicionada por la dictadura reinante del general pro norteamericano Al Sisi. Dicho acercamiento más profundo hacia el Islam podía tolerarse por parte del poder occidental por las condiciones de dominio sobre el gobierno militar de Egipto.

Irak es un país en vías de independización total de los lazos cada vez más débiles de Estados Unidos en la región en general y en Irak en particular. Allí se encuentra la autoridad shia más importante después del líder de la República Islámica – el Ayatullah Jamenei – nos referimos al Ayatullah Sistani quien preside el Centro Teológico tradicional de Nayaf y quien diera la orden a todo el pueblo de Irak de armarse para contrarrestar la ola terrorista del ISIS que llegó a pocos kilómetros de Bagdad y Karbalá, es decir el corazón shiita. La orden obedecida hasta el martirio por la mayoría del pueblo iraquí fue fatal para los ambiciosos planes de los terroristas apoyados por Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel (según los cables oficiales diplomáticos desclaficados de Wikileaks denunciado por Julian Assange,

En poco tiempo, con la ayuda de los iraníes (el Comandante martirizado Suleimani fue un hombre clave en estas victorias sobre los terroristas), limpiaron la mayoría del territorio de Irak de estos mercenarios. Ahora en venganza por el crimen y martirio del comandante Soleimani y el segundo comandante de la milicia popular de Irak, Al Muhandis, las milicias populares están obligando al resto de las fuerzas norteamericanas presentes aún en territorio iraquí, a retirarse de Irak.

El Ayatollah Sistani no aceptó recibir a ninguna autoridad norteamericana en los años de ocupación desde el 2003, a pesar de la insistencia de estos, con lo cual les enseñó a los estadounidenses la fuerza y resistencia de este gran Ayatollah Shia, que como vimos se verá con el Papa Francisco. La máxima figura religiosa fue uno de las pocas autoridades comprometidas que pudo sobrevivir a la dictadura anti religiosa de Saddam Husein en los días que éste concentraba todo el poder y apoyo de Estados Unidos para hacerle la guerra a Irán.

La visita del Papa a Irak no pudo haberse programado sin la autorización de este hombre, el Ayatollah Sistani, lo que representa un acercamiento y dialogo sin precedentes entre el catolicismo y el shiismo. Existen como antecedentes el intercambio de cartas entre el Imam Jomeini, el líder de la Revolución Islámica de Irán y fundador de la República Islámica con el Papa Juan Pablo II.

El Papa dijo que uno de los objetivos principales de su visita es acompañar a las comunidades cristianas en Bagdad y en las ciudades del norte. Esas ciudades norteñas fueron las más castigadas por los terroristas donde la presencia cristiana se remonta a los orígenes del cristianismo.

Existe una gran diferencia con respecto a la motivación que tenía el Papa Juan Pablo II. Entre quienes se opusieron a su viaje fueron los norteamericanos que sostenían que representaría un apoyo a Saddam que ya había caído en desgracias con sus antiguos amigos.

Esta vez, la cuestión es más profunda. Irak representa no solo la centralidad del shiismo, sino el territorio donde el ISIS perdió la guerra y las comunidades cristianas fueron salvadas por el pueblo iraquí pero fundamentalmente por los shiitas. Aunque esto no sea divulgado en la gran prensa occidental, el Papa y los cristianos iraquíes (como los sirios) lo saben muy bien. Otras características reconocidas del shiismo son su racionalidad – de ahí el vertiginoso desarrollo científico tecnológico e industrial de la República Islámica de Irán – y su elevada moral y profunda espiritualidad con la que han sabido resistir a todas las agresiones imperiales hasta el día de hoy y no dejar de expandirse a pesar de las sanciones más severas que jamás hayan puesto en práctica los estadounidenses según ellos mismos.

Con este viaje se inicia una nueva era en las relaciones entre el Cristianismo católico y el Islam (el cristianismo ortodoxo tiene una relación mucho más estrecha con el Islam por siglos de pacífica convivencia). Todos los saben y el Papa también. Efectivamente, Irak es vecino e íntimo aliado de Irán, el principal opositor a la hegemonía norteamericana en la región (de ahí todos los intentos de Estados Unidos para enfrentar a estos pueblos hermanados por lazos muy fuertes históricos y religiosos).

Es muy probable que intenten evitar este viaje o empañarlo con sucesos que levanten una espesa cortina de renovada islamofobia en general y shiofobia en particular. Pero este encuentro es necesario y las tradiciones proféticas ya lo adelantaron. La religión y la espiritualidad es fundamental en la liberación e independencia de los pueblos y este encuentro promete ser un hito en el proceso de esa liberación. Una antesala de muchísima trascendencia. Los hechos hablarán por sí mismos, pero los analistas debemos saber adelantarnos y ver más allá de lo inmediato. No podemos olvidar que en las tradiciones islámicas el retorno de Jesús está estrechamente ligado a la venida del Imam Mahdi, ambos líderes de parte de Dios para llenar la Tierra de justicia tal como estaba llena de injusticia. Tal como vemos que lo está hoy en día.

Este viaje será un antes y un después en las relaciones entre el mundo católico y el Medio Oriente, especialmente entre el catolicismo y el shiismo. Por lo tanto, tendrá gran repercusión en la mayor reserva del mundo católico que es Latinoamérica, un territorio sediento de justicia igual que el mundo islámico en general y los shiitas en particular. Nada menos que lo esencial, ya que lo demás será dado por añadidura.


[1] Doctor en Educación. Doctor en Ciencia Política.  Director Academico de Dossier Geopolitico – Autor de más de 15 libros de Historia y Política Latinoamericana.

Publicado por la Universidad de San Isidro Dr. Plácido Marín Argentina

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