[Análisis de las candidaturas de las próximas elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid para determinar a su presidente, se trata de comicios anticipados, informe especial para Dossier Geopolitico

¡¡COMUNISMO O FASCISMO!!

El abuso hasta el hartazgo de dogmas ideológicos del siglo pasado distorsiona el contenido de las elecciones regionales en Madrid del próximo 4 de Mayo. Una campaña teñida de insultos, amenazas y provocaciones, donde sobrevuelan balas, navajas, y adoquines, en una parodia trágica con tufo a Guerra Civil. En la que por encima de la sobreactuación de políticos desquiciados y de medios inescrupulosos, sobresale la pertinaz voz de una superviviente de las trincheras del Covid. Es la de una mujer moderna que no se alimenta de las rencorosas sombras del pasado. Se llama Mónica García. Es médica de primera línea, candidata por méritos propios y la única con propuestas e ideas sin dogmas, y que desafía al poder económico y le da vueltas a este ridículo plebiscito, con una pregunta tan simple como concreta:

¿NEGACIONISMO O SALUD PÚBLICA?

Madrid es hoy la antología del absurdo. Tras un esperpéntico viaje al pasado, la campaña transcurre bajo una tempestad de odios y viejos rencores, al ritmo de consignas de 1930 y donde las amenazas de muerte colapsan los correos y los adoquines vuelan hasta ser estrellas de plató.

Entretanto, gracias al cambalache de discursos trasnochados, Los Mercados silenciosos y discretos, se meten hasta la cocina y van amasando “La Nueva Normalidad” omitiendo las miles de muertes que costó su doctrina macabra de ¡SALVAR LA ECONOMÍA! Mientras crece un escenario perfecto para deslegitimar a la política y endiosar la dictadura de las elites.

¡¡FASCISMO, COMUNISMO, LIBERTAD, PATRIA, DEMOCRACIA!! son los gastados argumentos de una campaña oscura y surrealista, que tiene más pinta y ruido que una fiesta ilegal en pandemia. Maximalismos huecos y sordos que solo confunden y aburren a la gente. Usados y manoseados hasta el hartazgo en una campaña que demuestra lo atrevida y peligrosa que es la ignorancia. Y en la que la verborrea de los más exaltados los distingue como los menos idóneos para las cosas importantes. Un cambalache absurdo, para gusto y disfrute de los dueños reales del poder, que aprovechan así el camino despejado.

En una punta del chiquero está Isabel Díaz Ayuso (Una Trumpista con genes de Bolsonaro) extremista de derechas y negacionista. Monárquica fanática, prepotente, ignorante, adalid de las constructoras, privatizadora compulsiva, santificada en los bares que engordan el virus, amiga de atascos y multitudes. Una profeta que asegura que el virus anida en los hogares y que lo saludable es salir a la calle. Enemiga de la educación y de la salud pública con mensajes tan esperpénticos como escandalosos y que es incapaz de articular tres frases seguidas sin inmortalizar una imbecilidad. Con sus absurdos mensajes, gana enemigos por España y recoge votos en Madrid. Se siente bendecida como Franco “Por la gracia de Dios” y es la genuina esencia del Partido Popular y de esta España casposa de reyes impunes, compadritos corruptos y chulos prepotentes.

Esta copia falsa de Juana de Arco, gobernaba muy cómodamente en coalición, cuando tras un ataque de fe, convocó unas elecciones anticipadas, dejando moribundo y en la cuneta a sus socios liberales de Ciudadanos. De inmediato, se tiró a la yugular del fascista VOX, en su ambición por ser dueña absoluta de la furia católica franquista que pervive en millones de madrileños de derechas, de muy ostentosos golpes de pecho, pero de nula solidaridad social o cristiana. Ahora VOX está acorralado y más feroz que nunca, cosa que sirve para mantener el clima de guerra civil. La Señora le perdona la vida porque sus escaños son imprescindibles.

 En el otro rincón, Pablo Iglesias de Podemos, en el ocaso de su vorágine permanente. Luego de su aterrizaje mediático en Madrid, en versión bazar chino del Cid Campeador, se auto presentó como el salvador mesiánico armado de su inefable relato antifascista y con una justificada lista de persecuciones personales. Sin ninguna idea sobre las problemáticas regionales, exigió en vano al resto de izquierdas que se sometan a su halo salvador. Desairado, retó a Ayuso a un cuerpo a cuerpo en el barro, sin reglas y al todo vale, sin reparar que la muy tramposa y mañosa “Amazonas Madrileña” es especialista en la riña barriobajera y en las malas artes. Pablo, que pretendía consumir épicamente sus últimas gotas de oxigeno político, solo consiguió lo contrario: perfeccionar el escenario bélico soñado por la extrema derecha. Las encuestas auguran un triunfo demoledor de la Isabel “por la gracia de Dios”, y un último  puesto al Pablo que prometió “asaltar los cielos”

También anda por ahí el “ausente” candidato socialista, Ángel Gabilondo, un buen filósofo y negado político, a quién las inercias de la partidocracia y una carambola de carambolas podrían auparlo a presidente comunitario. Tal milagro le exige al bloque de la izquierda no caer en más provocaciones y  lograr una participación histórica. Pero Ayuso ya lo está impidiendo al convocar las elecciones en un día de semana, en medio de la pandemia, cerrando los colegios para complicar a las familias trabajadores y envalentonado a sus seguidores mesiánicos, que más que votantes, son “feligreses” de la derecha, y en cuyas conciencias nacional-católicas, no pesan ni siquiera los 10 mil ancianos de las residencias condenados a una muerte por abandono, tras sus recortes, tras sus privatizaciones y por la temeraria obsesión de salvar la economía.

Y entre tanto escándalo, surgió en campaña la única voz mesurada con propuestas y programas. La de Mónica García, médica anestesista, luchadora en la primera trinchera del Covid, militante de la sanidad pública, profunda conocedora de la realidad madrileña, preparada, inteligente y socialmente empática. Joven, madre, esposa y deportista. O sea, una mujer de la vida real que mira al futuro, sin hipotecas con la casta de partidos y la única que no vive de la política.

Mónica pertenece a Más Madrid, el novel partido de Iñigo Errejón, una escisión del Podemos fundacional, que se ha hecho fuerte en Madrid y que poco a poco aspira al liderazgo de la izquierda regional, mientras liquida definitivamente su duelo fraticida con Iglesias. Mónica ganó el único debate televisivo de la campaña y trajo esperanzas de triunfo a la izquierda, con unas encuestas que prometían remontada. Ante el peligro, Ayuso se negó a más duelos mediáticos y junto a VOX, agudizaron las provocaciones, en medio de más amenazas de muerte y más cartas con balas y navajas.

Pero el diablo metió la cola y la esperanza de la Izquierda se derrumbó cuando Iglesias entró otra vez al trapo de las agresiones y en una sobreactuación extemporánea, bloqueó un debate radial de candidatos, con la excusa infantil de proscribir a la extrema derecha y quitarle la visibilidad, Cosa que solo compete a la justicia. Fue como un niño que pretendía tapar el sol con un dedo.

El resultado fue todo lo contrario. Vox y el PP se echaron al monte y engordaron los días de ira, felices ya por no rendir más cuentas. Entonces llovieron más cartas de la muerte y siguieron cayendo bombas con palabras vacías como Libertad, Democracia, Patria, Comunismo, Fascismo, Chavismo, Franquismo, despreciando el duro día a día de la ciudadanía.

Y así se sepultaron argumentos y  propuestas. El odio se volvió más feroz que nunca y la derecha recobró la sonrisa y también la ventaja en las encuestas. Ahora, el Negacionismo tiene el triunfo a la vista.

Y mientras el carnaval llega al éxtasis, una aplaudida mega fusión bancaria pone en la calle a 8 mil empleados, cuando los beneficios anuales son millonarios y las dietas de los gestores se multiplican por tres. Repsol tampoco se queda corto y en su propaganda se jacta de haber ganado 600 millones de euros y de despedir también a 600 asalariados. Una rentable versión del 1 a 1.

Por su parte, el socialista Pedro Sánchez saca pecho por el aniversario de la derrocada República del 31, mientras cierra el paso a cualquier  referéndum sobre la monarquía, galvaniza la impunidad legal de los reyes, aplaude como brillante una gestión inexistente del actual monarca y blinda con dineros públicos la fortaleza dorada del súper millonario y presunto defraudador Rey Emérito, exiliado en un paraíso privado de Abu Dabi. Sin embargo, todas estas contradicciones no hacen mella en los cándidos revolucionarios  de consignas, quiénes creen que en unos comicios regionales, el mensaje más válido es ¡¡VIVA LA REPÚBLICA DE IZQUIERDAS!!

Tampoco se priva Ayuso en saborear su clasismo, cuando critica y se avergüenza por las colas del hambre en su región. Algo que destroza su supuesto milagro económico tallado en la apertura y movilidad total y en el desprecio a las medidas sanitarias. Para ella, estos pobres y miserables NO SON víctimas de la pandemia. Todo lo contrario,  son culpables por faltar a la doctrina neoliberal de la meritocracia, que exige el éxito económico por encima de cualquier circunstancia, como condición indispensable para ser considerado un ciudadano de bien.

Además, ni se le pasa por la cabeza dar una mínima explicación sobre las razones de que su gobierno sea líder de contagios, muertes o faltas de rastreo. Ni tampoco del alarmante índice de saturación de camas en las UCI.

No!!!. La obsesión para ella es garantizar que Madrid nunca será Caracas y que lo urgente es desterrar a los críticos, por traidores, populistas y neocomunistas.

También aturde el silencio de Felipe IV ante el clima de odio que se extiende entre sus súbditos. A pesar de la brecha social, el Rey, que vive por encima del bien y del mal, no ha tenido a bien lanzar ninguna llamada a la convivencia. Mucho más cuando resuena el reclamo reciente de unos oficiales retirados, muy leales a su majestad, cuando pedían fusilar a los 25 millones de rojos hijos de puta. Quizás en la Zarzuela no se han percatado aún que el silencio puede ser cómplice de terribles barbaridades.

Y de paso, la Unión Europea se alegra de que tanta verborrea inútil les excluya de un juicio público por su desastrosa andadura. La derecha es su cómplice y le protege. La izquierda solo tiene balas para los fascistas y además no se atreve a enfrentarla. Así, el buque insignia del neoliberalismo financiero que es la UE, no sufre ni un rasguño en la campaña. Ni el escándalo de las vacunas, ni los fondos de rescates que van camino a ser un salvavidas de plomo, ni la deuda disparada, ni los recortes que engordan déficit, ni sus papelones diplomáticos, ni la vergüenza de despreciar a la Sputnik para luego pedirla a Putin en escondidas. Nada de eso es tema de actualidad para el agotado eje derecha – izquierda. Estos solo saben debatir el irresuelto y trágico drama de principios del siglo XX, sobre aquella España en blanco y negro, teñida de sangre.

Resumiendo, la renuncia precipitada de Pablo Iglesias a la vicepresidencia del gobierno dejó en nada la derogación de la ley laboral, el aumento del salario mínimo, el impuesto a las fortunas, la ley del alquiler, la complicada ley LGTBI y otras tantas ilusiones prometidas. Su aterrizaje en Madrid al grito de “no pasarán” alegró más a la derecha, que lo rentabilizó como su anticristo preferido de la campaña.

El socialista Gabilondo es el reflejo del mayor partido de izquierdas de España. Socialista conservador, monárquico, corto de ideología, fiel a Los Mercados, de amor no correspondido a EEUU y Alemania. Una síntesis del progresismo neoliberal, burgués y capitalista que anida en Europa. Y demuestra que España es de derechas y su izquierda también.

El gran error de la izquierda ha sido despreciar a Ayuso y tratarla de tonta. Por el contrario, puede que ignorante pero es lista como el hambre, descarada, tramposa, faltona, desvergonzada, mentirosa, soberbia y con ambiciones sin fin. Para el fin de la campaña autorizó en pandemia una corrida de toros con 5.000 personas y para el día de reflexión anuncia una conferencia pública con Vargas Llosa, el gran icono negacionista del habla hispana.

Y entre medias, sigue Mónica García con sus apuntes sobre educación, sanidad, guarderías, ancianidad, paliativos, ecología, etc. Pregona un feminismo tan firme como práctico, respetuoso, transversal. Más efectivo que ideologizado. Es tan trabajadora que cansa solo de verla. Quizás por eso, la prensa le da poca bola, aunque ella tampoco les ayuda a crear morbo.

La moneda está en el aire.

Eduardo Bonugli

Madrid, 2 de Mayo de 2021

Mónica García 

Partido: Más Madrid 

Edad: 47 años. 

Cargo actual: Coordinadora general de su partido y Diputada. Experiencia anterior: Médico anestesióloga en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Característica: Aguerrida y luchadora social. Compagina la política con su trabajo de médico en un hospital público madrileño. Vivió en primera persona la pandemia.

Isabel Díaz Ayuso 

Partido: Partido Popular (PP) 

Edad: 42 años Cargo actual: presidenta Comunidad de Madrid. Experiencia anterior política: Ex diputada en la Asamblea de Madrid. Característica: Polémica, aguerrida e incluso temeraria. Tiene mucho apoyo sobre todo de los adultos mayores. 

Edmundo Bal 

Edad: 53 años 

Cargo actual: Portavoz de Ciudadanos en el Congreso Experiencia: Abogado del Estado Característica: Conciliador. Carece de popularidad. 

Rocío Monasterio 

Partido: Vox 

Edad 47 años. 

Cargo actual: Diputada y portavoz de su partido en la Asamblea de Madrid Experiencia anterior: Ejerció como arquitecto en su despacho. Característica: Provocadora e irónica. Tiene poca afinidad con sus compañeros políticos. 

Pablo Iglesias 

Partido: Unidas Podemos. 

Edad: 42 años. Cargo actual: Vicepresidente segundo de España y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. 

Experiencia anterior: Fundador de Podemos y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Característica: Aguerrido, provocador, declarado comunista y admirador de Hugo Chávez. 

Ángel Gabilondo 

Partido: Partido Socialista Obrero Español (PSOE) 

Edad: 72 años. 

Cargo actual: Diputado y portavoz de su Grupo en la Asamblea de Madrid. Experiencia anterior: Ex ministro de Educación y ex Rector de la Universidad Autónoma de Madrid Característica: Uno de los políticos más educados del país, respetuoso, al que se le considera que debería de ser más aguerrido. No le gustan las polémicas. Fue el ganador de las últimas elecciones, pero no obtuvo los apoyos para ser presidente madrileño.

Las imagenes de los candidatos y sus caracteristicas fueron publicado por el sitio Web Milen

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