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Metapolítica de la corrupción

Para caracterizar la situación por la que atraviesa nuestro país, es imprescindible por un instante, que tomemos distancia tanto de los cuadernos Gloria como de los Paraná Paper.

La corrupción, presentada como la madre de todas las batallas, es inherente al Estado, expresa una profunda crisis política y es el emergente de la contradicción entre el modelo financiero de acumulación vigente, y el régimen democrático de representación política.

El contexto internacional

Para dimensionar el impacto que ejerce el contexto internacional sobre nuestra situación particular, hagamos el mismo ejercicio. Esto es, dejemos de lado los elementos ocasionales que juegan en la coyuntura, como puede ser el precio del barril de petróleo o el valor del dólar.

Por el lugar geopolítico que Argentina ocupa, junto con América del Sur en el marco de la crisis actual, estamos experimentando las consecuencias de un re-reparto de las áreas geográficas y productivas por parte de las grandes potencias (EEUU, China, Rusia, etc.) y de las grandes entidades no estatales (Grandes grupos Transnacionales Financieros, Fondos de Inversión, etc.)

Este enfrentamiento general por el poder en el sistema internacional, al mismo tiempo está cruzado por la contradicción entre la globalización financiera y los intereses económicos de los Estados Nacionales. Proceso que puede apreciarse al interior de cada entidad estatal por separado.

La corrupción entonces, expresa ese abanico de conflictos y específicamente para nuestro país, la pérdida relativa de nuestro Poder Nacional, que se materializa en la profundización de la entrega y abandono de las decisiones soberanas en materia de política cambiaria, monetaria y crediticia, entre otros aspectos.

¿Por qué se repiten las crisis en nuestro país?, crisis que son tanto económicas como políticas, se pregunta el sociólogo Eduardo Fidanza en la nota de opinión del último domingo en el diario La Nación.

Sin ninguna intención de plagiarlo, los dos argumentos explicativos que el autor de la nota cita como ejemplos, que se desprenden de dos informes de investigación, pueden sintetizarse en el recurrente fenómeno del “stop and go”, que periódicamente se produce en la historia argentina. Fenómeno que hace referencia al estrangulamiento del sector externo que se produce, de tanto en tanto, en nuestros ciclos económicos. Esto fue muy bien explicado entre otros, por Oscar Braun…

Desde el plano económico, la crisis tiene su raíz en la falta de desarrollo de un proyecto industrial y tecnológico, que permita contar con las divisas suficientes para equilibrar nuestra balanza de cuenta corriente, que es la base de la crisis fiscal y no al revés, como pretenden instalar los economistas del establishment.

Desde el plano político, el “stop and go”, expresa la disputa no saldada entre diferentes proyectos de poder. Desde esta perspectiva, puede sostenerse que las dos concepciones en oposición más claras son, por un lado la visión liberal-libre mercado y, por el otro, la visión industrialista-mercado internista. Esto sigue siendo así, con el agregado que a partir de mediados de los años ´70 y sobre todo dese los ´90, el modelo financiero edificó su hegemonía. Esto es, no solo ejerció un dominio económico, sino que construyó un orden político social y cultural según sus intereses.

Desde ya, modelo financiero que genera todo el tiempo enfrentamientos, resistencias contra-hegemónicas. Y volviendo a las particularidades de la crisis que estamos padeciendo los argentinos, éste modelo de valorización financiero vuelve a la superficie provocando un gran caos político y social, destruyendo el peso, las relaciones productivas, el salario y parte del tejido solidario generado entre diferentes sectores de nuestra comunidad.

 

Desde nosotros mismos

Remitiéndonos nuevamente a la nota, no es a través de un consenso entre las élites en pugna, como sostiene el autor, que se pueda superar nuestro destino fallido, sino más bien, observando las verdaderas transformaciones que se han producido en la sociedad, para darnos un orden político con justicia y equidad social, que responda a las necesidades del conjunto social. Es desde abajo, hacia arriba que hay que observar la realidad. Es clarificando los distintos componentes del disenso que nos guiarán hacia una salida superadora.

El orden financiero imperante, que en nuestro territorio va de la mano del rey dólar, rige no solo en el campo de la economía, sino también en la esfera de la vida cotidiana. Aquí, en América del Sur, estamos inundados de riquezas y de recursos naturales no explotadas por nosotros, mientras que una reciclada doctrina Monroe, pende sobre nuestras cabezas.

En síntesis, esta guerra en el plano internacional, exige una respuesta propia, soberana e integral, y una mirada que parta de nuestra sociedad.

Septiembre de 2018

Carlos Chino Fernández

CEES-CGT Argentina