“El reclamo se refiere a una medialuna de más de 5.000 kilómetros en la que hay una plataforma continental; Argentina pide respetar los límites establecidos por los acuerdos de 1984”. Foto: gentileza.

Especial para La Nueva Mañana

El analista político Carlos Pereyra Mele habló sobre el conflicto entre ambos países generado a partir de un inesperado reclamo del presidente chileno, Sebastián Piñera. Por el Periodista Flavio Colazo 3/9/2021

El analista político Carlos Pereyra Mele, especialista en Geopolítica Suramericana y Director Ejecutivo del tanque de Ideas Latinoamericano Dossier Geopolítico, a la vez que columnista en numerosos medios nacionales e internacionales, dialogó con LNM acerca de las recientes tensiones entre Argentina y Chile surgidas desde un imprevisto cambio de posición del presidente chileno, Sebastián Piñera, respecto a la soberanía en la zona de las aguas australes.

-¿Qué es lo que puntualmente está reclamando Chile como territorios propios en la actualidad, y qué ha provocado una tensión en las relaciones entre Argentina y el país vecino? 

-El reclamo se refiere a una medialuna de más de 5.000 kilómetros en la que hay una plataforma continental y una superposición de intereses entre lo que declaran ambos países que les corresponden. La posición Argentina es la de respetar los límites establecidos por los acuerdos de 1984 .

¿Hay antecedentes de reclamos por parte de Chile respecto a la soberanía sobre estos territorios? 

-La Cancillería argentina declara que no se tienen antecedentes de anteriores reclamos o protestas por esta zona, ni a nuestro país, ni a algún organismo internacional. La Cancillería argentina oficialmente declara: «La medida intentada por Chile pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos, espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad en conformidad a lo aprobado por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar”.

Carlos Pereyra Mele
Carlos Pereyra Mele es analista político especialista en Geopolítica Suramericana y Director Ejecutivo del tanque de Ideas Latinoamericano Dossier Geopolítico.

-En este súbito reclamo territorial por parte del gobierno chileno, ¿es posible especular con factores políticos internos de la nación trasandina, como los desastrosos resultados eleccionarios que la actual administración chilena cosechó recientemente?

-Puede muy bien interpretarse esta hipótesis como cierta, pero no se debe olvidar que el objetivo de la política exterior de Chile, como de cualquier país, es consolidar nuevos espacios a incorporar y controlar, y para ello se usa siempre los claroscuros que dejan las legislaciones internacionales, y los momentos de relaciones de “poder” de cada país.

-¿Cuáles son los intereses geopolíticos y económicos que están en juego en la zona que Piñera reclama para Chile; y en qué se perjudicaría Argentina si se cediera ese territorio a la voluntad del presidente chileno? 

-Los intereses geopolíticos en la zona van in crescendo: primero, el Océano Atlántico Sur volvió a tener más importancia porque el RUGB (Reino Unido de Gran Bretaña) ha incrementado -e incrementará- su presencia en el mismo desde las islas ocupadas -a las cuales se les debe agregar la proyección antártica que va consolidar con el nuevo Gran Puerto de Puerto Argentino-. Segundo, porque Chile también tiene la misma protección antártica que Argentina. Y tercero, porque económicamente no es lo mismo operar para extraer recursos en una zona con plataforma submarina cercana a la superficie del océano a trabajar en los abismos oceánicos. Pero, más allá de estos tres puntos, fundamentalmente afecta nuestras proyecciones bioceánicas y antárticas. El derecho del mar autoriza el paso pacífico de naves en ZEE (Zona Económica Exclusiva) o alta mar, pero siempre se puede crear un conflicto según la voluntad política del país ribereño que lo controla, y si la zona está bajo nuestra jurisdicción esos problemas no existirían. 

– ¿Podría vincularse esta tensión, provocada por el presidente de Chile, al reacomodamiento geopolítico global en curso? 

-Todo conflicto entre países vecinos son de beneficios para los poderes globales, por aquello de “divide y reinarás”. Chile tiene desde el pinochetismo una relación muy especial con EEUU, e histórica con RUGB. Pero creo que los problemas actuales de EEUU e Inglaterra, con la retirada “apresurada” de Afganistán, para decirlo benévolamente, no han influido en esta decisión de la administración chilena. EEUU trata de que la región no se desmadre más, su problema es el Brasil de Bolsonaro, y quiere una Argentina estable para equilibrar el tema Brasil, y esto no ayuda.

-¿Cómo deben tomarse las declaraciones de Oscar Laborde (vicepresidente del Parlasur) al señalar que Sebastián Piñera “está jugando con fuego”? (ver nota en la web de LNM del 31/08/2021) 

-No las considero positivamente.  Estos temas de un conflicto en curso -o conflicto a mediano plazo- exigen una política clara de áreas específicas que monitoreen y aporten información y distintas opciones a seguir para defender el Interés Nacional. Las declaraciones altisonantes no son buena opción para estos temas delicados que deben ser trabajados desde la Diplomacia. Chile señaló hace poco tiempo que nuestro país emitió un Decreto Presidencial Argentino sobre las Nuevas Directivas de Defensa Nacional en el cual había un capítulo en que erróneamente se hablaba de un trabajo “conjunto” en el Estrecho de Magallanes. Chile protestó informalmente primero, y -ante el silencio argentino a esta primera instancia de reclamo- oficialmente después.  Argentina reconoció el error y modificó el texto del decreto. Conclusión: Chile hace un seguimiento con áreas específicas de los temas que puedan afectar a su interés nacional y actúa coherentemente. Ningún político chileno salió a hacer declaraciones unilaterales sobre el tema.

-¿Cómo puede explicarse el comportamiento desentendido del principal partido de la oposición política argentina (PRO) respecto a la defensa de los intereses argentinos en la región en disputa? 

-En mi caso, desde la campaña electoral. Se paraliza la Argentina para discutir lo insustancial. No me imagino que la oposición inglesa no tomaría partido -y acompañaría a su gobierno- si España quisiera recuperar, con declaraciones unilaterales, Gibraltar. O que la oposición rusa no tomaría partido y acompañaría a su gobierno si quisiera, de cualquier forma, Ucrania tomar la Península de Crimea. O que la oposición israelí no acompañe al gobierno cuando se cuestiona que Jerusalén no es la Capital Histórica del País. Pero tampoco se me pasa por alto que una candidata a diputada nacional por la agrupación que usted refiere (PRO) sostuvo públicamente que las Malvinas son inglesas… Por sus frutos los conoceréis. 

Piñera Macri © NA
El PRO, partido que lidera el ex presidente Mauricio Macri, emitió un comunicado que sorprendió a propios y extraños al llamar al diálogo para “llegar a un acuerdo” tras el reclamo del presidente chileno Sebastián Piñera. (foto: NA)

-¿Cuál ha sido la evolución -desde 1881 a la fecha- en cuanto a cesiones territoriales entre ambas naciones? 

-La historia demuestra que lo mejor que nos pudo pasar fue tener una previsibilidad con relación a nuestros diferendos limítrofes con los países vecinos (el tratado de 1881 nos dio esa alternativa) para evitar conflictos de tipo bélicos que nos hubiera desangrado y creado odios permanentes e insuperables; imposibles de olvidar. La historia de Europa es ésa; cuántas veces cambiaron de manos pueblos y regiones, y se disolvieron países, para a la vuelta de la esquina volver a enfrentarse por esos mismos territorios. Primera y Segunda Guerra Mundial son los ejemplos; pero la guerra por la ex Yugoslavia también nos debe hacer recapacitar. Y hoy todos son un triste recuerdo del poder colonial e imperial global que tuvieron. Tuvimos pérdidas y ganancias con el tratado de 1881, pero a pesar de que desde 1881 incorporamos a la “Patagonia” a la fecha -140 años- aún los argentinos tenemos una deuda tremenda que es la conquista real de la misma. Territorios extensísimos y riquísimos pero despoblados y casi no incorporados completamente a la Nación en su conjunto y logísticamente hablando y debemos recordarlo: nuestro Norte es el Sur.

¿Qué reflexiones le despiertan los tratados firmados entre ambos países y la evolución en los conflictos?

-Se me figuran tres como centrales: 1) Debemos recordar que los Tratados y su aplicación dependen de la voluntad política y del poder “real” de una nación. No es lo mismo la Argentina del 1881 económicamente fuerte -con un nuevo estado y ejército profesional-, y un Chile que -por más victorioso que hubiera salido de la Guerra del Pacífico- estaba desangrado y ocupando Perú. Hoy el país que tiene tremendas dificultades económicas políticas y cero poder de disuasión, de poder duro (el militar), es Argentina. 2) Los Organismos Internacionales emiten resoluciones que no son obligatorias, y por ello se debe tener prudencia cuando trabajamos en ese aspecto. Pero a los derechos que obtenemos, por más que no sean vinculantes, es el “poder real” del país el que los transforma (o no) en un estado de situación concreto. Y por último señalar que en política internacional también tienen importancia las relaciones estratégicas que se establezcan -en este caso las que establezca Argentina- , y ello sumado a una diplomacia activa, alerta y permanente nos permitirá sostener y mantener los intereses nacionales que siempre están en juego… Todo lo demás es voluntarismo y con eso no alcanza.  


Breve evolución histórica en los conflictos entre Chile y Argentina

  • 1843. Chile toma posesión del Estrecho de Magallanes y funda el fuerte Bulnes. Argentina reclamó rápidamente por esto.
  • 1881. Se firma el tratado de límites entre Argentina y Chile (ante el compromiso de la neutralidad argentina en la Guerra del Pacífico).
  • 1889. Argentina y Chile convocan a los EEUU para mediar en la entrega de parte de la Puna a Argentina por parte de Bolivia. EEUU falla a favor de Chile.
  • 1893. Se firma el protocolo para la división de Tierra del Fuego.
  • 1902. Se firman tres pactos. Uno aclaratorio en lo referente a la resolución pacífica de todo conflicto entre Argentina y Chile. Se designa a la corona británica como exclusiva mediadora entre ambas naciones.
  • Década del 60. El conflicto por la zona de Palena resuelto por el arbitrio de la corona británica a cargo de Isabel II. La corona falla también favorablemente a Chile sobre su soberanía en el Canal de Beagle y sobre las islas Lennox, Picton y Nueva.
  • 1978. Argentina desconoce este último fallo de la corona británica iniciándose un periodo de fuerte tensión.
  • 1979. Se recurre a la mediación papal a fin de resolver el conflicto por el Canal de Beagle y las tres islas.
  • 1984. A instancias del papa Juan Pablo II se firma el tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile promoviendo la cooperación e integración entre ambos países.
  • 1998. Se firma el Acuerdo entre la República de Chile y la República Argentina sobre los límites desde Monte Fitz Roy hasta el Cerro Daudet.
  • 2007. Según hace constar en su autobiografía, Memorias, el ex presidente chileno Ricardo Lagos, en ejercicio de su presidencia, advirtió al presidente argentino Néstor Kirchner con iniciar acciones bélicas contra Argentina por desabastecimiento de gas (esto fue confirmado por un ex funcionario argentino durante la presidencia de Néstor Kirchner). La breve tensión no tomó estado público en su momento. 

16 años promoviendo semanalmente la Geopolitica; Análisis Radial Semanal de Geopolitica de Carlos Pereyra Mele para el Programa: el Club de la Pluma, que conduce el periodista Norberto Ganci por la Radio Web al Mundo. 

Eje Central:

Sigue profundizandose el conflicto entre Atlantistas (EEUU y socios) y Continentalistas (China y sus socios) conflicto que conduce a un mundo Bipolar nuevamente

Las Guerras por el Agua llegaron

AUDIO

El director de Dossier Geopolítico, Carlos Pereyra Mele, inicia la columna semanal del Club de La Pluma alertando que la saturación de noticias sobre Afganistán tiene mucho más que ver con la propaganda que con la información y que procura la victimización de Occidente ante su humillante derrota. 

Y de inmediato entra de lleno en nuestro continente donde la situación es fluida en conflictos, para hablarnos del intento de suicidio de la ex golpista y tirana, Jeanine Áñez, que va camino de victimizarse con el apoyo de los sectores económicos, de las fuerzas armadas y especialmente de Washigton, donde están fugados la gran parte de los responsables del golpe.

También se lamenta del asesinato esta semana, del joven dirigente político, Esteban Mosquera, a manos de los sicarios colombianos en este narco estado manejado por los presidentes Uribe y Duque. Y nos confirma que la resistencia popular ha vuelto a activar paros y movilizaciones para forzar un cambio político y un trasvase generacional, como en casi toda Sudamérica, contra la seudo democracia liberal impuesta por EEUU.

Y además, da cuenta del ridículo escándalo de la oposición peruana al intentar impedir el juramento en lengua Quechua de un nuevo ministro de Pedro Castillo, como lo permite la constitución y que demuestra la estrategia de evitar, con cualquier excusa, que no se consolide en Perú el nuevo gobierno legítimo. 

Luego, Carlos nos lleva hasta Etiopía donde ha explotado la anunciada Guerra del Agua con sus primeros 210 muertos, por el llenado de una mega represa en ese país, en lo alto del río Nilo, que afecta al caudal que baja hacia Sudán y Egipto. Y al explicar los detalles de esta violencia tribal, el analista ve la acción de una “mano negra” en la misma, mientras nos señala el hilo conductor de las nuevas formas estructurales del terrorismo supranacional, que condicionan y desestabilizan gobiernos, hasta el punto de que no puedan disponer de sus propios recursos naturales. 

Y ya sobre Afganistán, aborda el resurgimiento del ISIS con los atentados de Kabul que vienen en auxilio de Occidente porque le victimiza y le da excusas para acelerar su retirada, y nos ilustra de los orígenes de este grupo terrorista llamado también DAESH o Estado Islámico, con los dineros de Arabia Saudí, y la participación en ello de EEUU, Inglaterra y Francia, en todas las guerras funcionales a Washington, siempre para crear el caos permanente en el cercano y mediano Oriente, como ocurrió en Siria e Irak, donde el ISIS solo terminó derrotado gracias a las tropas de esos países, a la lucha de Hezbolá, de Irán y de la fuerza aérea rusa. También nos habla de lo que el ISIS es al Islam y de lo que fueron para su formación, las escuelas coránicas de Las Madrazas.

También se refiere a las teorías occidentales sobre “células durmientes talibanes”, del gran desastre que deja Occidente, de la democracia cleptómana basada en el robo a gran escala que desplazó a la idea inviable de una democracia liberal, del imperio de un estado generalizado de corrupción durante los 20 años, de la “locura de Occidente” tratando de imponerse por encima de un milenario mosaico de sociedades, culturas y religiones que conforman decenas y decenas de etnias ancestrales. 

Y aborda la importancia geopolítica de los yacimientos de litio y de las tierras raras en una zona que afecta a la Ruta de la Seda, de los intereses de Rusia y de las gestiones de China para que haya de verdad un nuevo Talibán 2.0, inclusivo y catalizador de tribus.. 

Tampoco falta su análisis sobre el destino desconocido de los 2,6 billones de dólares gastados en la guerra, ni del fabuloso negocio de la banca occidental por financiarla, que ya se habría embolsado 700 millones de los mismos en concepto de intereses, más lo que venga en el futuro, por otorgar un préstamo casi imposible de pagar

Y mientras sentencia que: “… detrás de estos atentados está la mano negra de…  ya sabemos quién”, nuestro director también define durante el audio la palabra TERRORISMO como «Toda acción violenta con fines políticos«. 

Eduardo Bonugli (Madrid, 29/08/21)

La represa que podria llevar a un nuevo escenario de Guerra en Africa

1 Experto dice que detrás de los atentados en Kabul «hay algunos intereses occidentales que buscan mantener la desestabilización en la región» 

28 ago 2021 – Carlos Alberto Pereyra Mele, analista y director de Dossier Geopolítico, considera que para «establecer un poco de orden» en Afganistán es preciso continuar la retirada de tropas estadounidenses y de la OTAN, cosa «totalmente acordada en las reuniones en Catar entre los talibanes* y EE.UU.». Además, dice que detrás de los atentados realizados este jueves en Kabul por el Estado Islámico, «hay algunos intereses también occidentales que buscan mantener la desestabilización en la región».

2 Preocupación entre habitantes de Kabul ante el avance de los talibanes

14 ago 2021 En Afganistán, los talibanes siguen ocupando cada vez más territorios y ya se han registrado enfrentamientos a unos 80 kilómetros de Kabul. Mientras, los residentes de la capital expresan su temor por el inminente avance de los militantes. El analista político y director de Dossier Geopolítico, Carlos Alberto Pereyra Mele, explica que el éxito de los talibanes está relacionado con la unión de nuevas etnias a sus filas y con la baja moral del Ejército afgano.

Es interesante observar lo que está haciendo China a partir del XIV Plan Quinquenal aprobado por el Pleno del Comité Central del PCCh en octubre del 2020. El gobierno chino ajusta los controles sobre el sistema bancario y financiero, pone límites al poder de las grandes tecnológicas y las subordina al poder del estado. Equilibra la economía y en parte la dirige hacia el consumo y el mercado interno, en eso que llaman economía » de doble circulación»  o «economía dual». Mejoras del salario y la previsión social (jubilaciones). Promoción y mejoras de la accesibilidad a la salud, la vivienda y la educación. Mayor control de la educación privada y recorte de sus privilegios; apoyar y promover la educación pública con mayor financiamiento. Instalar una «currícula» educativa donde predominen los «contenidos» que favorezcan los intereses nacionales y no de los extranjeros.Sin dudas las medidas no son «políticamente correctas»; son claramente antiliberales. Pero no califican para ser consideradas como «medidas comunistas», como puede llegar a verlas la mera opinión o la creencia común. China está tratando de equilibrar y armonizar la libertad individual y la propiedad privada, con el interés del bien común evitando el «laissez faire» económico de las «fuerzas del mercado», para lograr el desarrollo de una comunidad menos desigual, con una drástica disminución de la pobreza  para cumplir con el objetivo de ser un país con una sociedad moderadamente próspera. Llámenlo como quieran, pero para mi no es «comunismo». [Aporte para el análisis que nos remite el colaborador permanente de Dossier Geopolitico Dr. Antonio M. Mitre, del Grupo CEPRID]

Hace años que muchos se preguntan si la República Popular China se ha convertido o no en ‎un país capitalista. El periodista y politólogo Alberto Cruz estima que una serie de recientes medidas ‎que China ha adoptado en los sectores de la economía y la educación –y que han suscitado gran ‎inquietud en Occidente– permiten responder a esa interrogante.‎

Ante el debate sobre si China es capitalista o no, solo hay dos formas de interpretar lo que está ‎pasando allí en los últimos meses: China está pisando el acelerador anticapitalista o está pisando ‎el freno del capitalismo. En cualquier caso, lo evidente es que hay una nueva política ‎en marcha, y a pasos acelerados, y que esa política está circunscribiendo el capitalismo chino, ‎tal y como lo conocemos, y poniendo muy nerviosos a los centros capitalistas globales asentados ‎en Occidente.‎

No se puede, ni se debe, pasar por alto lo que ha significado la pandemia del Covid-19 para ‎estos movimientos, en los que ha quedado claro que China ha interpuesto los intereses de ‎la gente, del pueblo, a cualquier otro. Es decir, que en apariencia –aunque cada vez se está ‎concretando más– estamos viendo una filosofía de gobierno centrado en las personas, ‎en proteger la vida y la salud de las personas, al tiempo que se defiende la propiedad de ‎las personas bajo el sistema básico de la propiedad colectiva. ¿Optimista? Veamos.‎

Todo comenzó en noviembre de 2020, cuando el gobierno chino detuvo la oferta pública de ‎adquisición de acciones del Grupo Ant, propiedad del multimillonario Jack Ma. Esta empresa es ‎‎“el brazo financiero” de Alibaba, el buque insignia de Ma. Todo el capitalismo, sobre todo ‎el capitalismo no chino, salió en defensa de Jack Ma porque «los burócratas de nivel medio»‎ –así se calificó despectivamente,‎ en los países capitalistas, a los miembros del Partido Comunista Chino (PCCh) en los ‎países capitalistas– se habían atrevido a ir contra «el hombre más rico de China». ‎Los capitalistas chinos y no chinos vieron cómo se fortalecía el papel del Estado ‎‎«restringuiendo a la bestia del capital» (sic) en aras del desarrollo socialista y del bien público. ‎Especialmente, porque lo que estaba detrás de ese pulso, que perdió Ma, era la gobernanza del ‎sector bancario chino, que –al contrario de lo que sucede en Occidente– está totalmente en ‎manos públicas.‎

Al gobierno chino no le tembló la mano cuando impidió una operación que «debería haber ‎establecido el nuevo récord mundial» de su tipo y con la que se frotaban las manos todos ‎los capitalistas –chinos o no. Entre el máximo exponente de la burguesía monopolista china y ‎las autoridades políticas de China (la República Popular) existía un claro contraste que expresaba ‎dos puntos de vista difíciles de conciliar: Ma –y otros como él– impulsan el desarrollo de ‎innovaciones financieras sin considerar los riesgos para millones de personas mientras que, para ‎el gobierno chino –los «burócratas de nivel medio»– es imprescindible prevenir y desmontar ‎los riesgos que para millones de personas siempre generan los mercados financieros. O sea, ‎para los «burócratas de nivel medio» prevalece el sentido común, cuando ya hay en el mundo ‎precedentes como la crisis de 2008, provocada precisamente por algo similar en Lehman ‎Brothers, crisis que tuvo cierta repercusión en la propia China unos años más tarde.‎

Sin entrar a desmenuzarlo, lo que vimos (que tomen nota quienes piensan que en China hay un ‎capitalismo clásico al estilo occidental) no es dos concepciones distintas sino un conflicto ‎de clase en dos orientaciones divergentes. Si eso suena muy fuerte, voy a dejarlo en una ‎contradicción inmanente en el uso del modo de producción capitalista, contradicción que ‎da lugar a un choque entre dos líneas opuestas: una más neoliberal y otra más social.‎

China ha apretado las tuercas, y mucho, a las distorsiones del mercado con contramedidas muy ‎fuertes que van más allá de Jack Ma y de sus empresas y esas medidas afectan a todos ‎los aprendices de brujo del capitalismo chino, especialmente a los del mundo digital y los que ‎operan centrados sobre todo en el crédito. Eso nos lleva a pensar en Facebook y en los ‎intentos de ese emporio por crear su propia moneda digital, y también en Amazon, que tiene una ‎idea similar y que se ha ofrecido a Biden, por ejemplo, para distribuir la vacuna contra el Covid-‎‎19.‎

En definitiva, lo que hizo el gobierno chino con esa operación fue afirmar la primacía del poder ‎político (y social) sobre el capital privado.‎

Es obvio que eso no era el comienzo de la desaparición del capitalismo chino. Pero sería miope ‎no ver en ello una seria llamada de atención a los oligarcas existentes y futuros. El capitalismo ‎occidental lo vio claro y dijo que fue «una represión que evidencia el poder centralizado de ‎los comunistas». Así se dijo en Estados Unidos y se repitió en la moribunda Europa, aunque ‎se trataba en realidad de una acción lógica dentro de la «economía de mercado socialista» ‎de China, en la cual los servicios bancarios y financieros operan bajo el control estatal para ‎el interés público. Es decir, se atajó la especulación, se evitaron las burbujas financieras y todo ‎lo que causa las crisis financieras cíclicas que caracterizan el capitalismo. No es que se fuese a ‎producir algo así en China, pero podría haber sucedido si los «burócratas de nivel medio» ‎no hubiesen detenido el proceso. ‎

El hecho es que el gobierno chino decidió actuar para que algo así no se produjese nunca.‎

Es evidente que no se puede negar que en los últimos 40 años, sobre todo en ‎los primeros 30 de esos 40 años, el capitalismo fue crucial para impulsar el desarrollo de ‎la China de hoy. Pero se hizo a un gran costo, al que ahora se le están poniendo cotos. ‎Reconocer esto es puro materialismo histórico. Y, ya que lo mencionamos, se puede recurrir ‎a Marx para argumentar que el control del capital es crucial para el proyecto de desarrollo ‎socialista y que si se deja el capital a su libre albedrío, pronto se pone de manifiesto que ‎sus intereses de clase superan su lealtad a la nación.‎‎

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN‎

En ese camino de 40 años, China ha ganado mucho pero también perdió mucho en términos de ‎filosofía y de valores. El consumismo ocupa, como en nuestras sociedades occidentales, ‎un lugar central. La mentalidad frívola, ansiosa e indolente, también. Los sueños de ‎los burgueses chinos son casi los mismos que en Occidente. Pero, a diferencia de otras partes, ‎en China hay mucha resistencia a esas tendencias, especialmente en las universidades y en un ‎sector nada desdeñable de la juventud. Esa resistencia “universitaria” ya ha obligado ‎al gobierno a modificar el rumbo para alejarse en algo del modelo de enseñanza occidental y ‎recuperar el modelo propio [1].‎

La resistencia de los sectores universitarios tiene un notorio éxito: en enero de 2020 ‎el Ministerio de Educación emitió una normativa que obliga los establecimientos de enseñanza ‎primaria y secundaria a usar sólo libros chinos, ante el hecho que muchas escuelas utilizaban ‎libros de texto extranjeros. La justificación de esa medida no tiene contra-argumentación ‎posible puesto que se señala como objetivo «desarrollar la autonomía académica en lugar de ‎seguir ciegamente la educación extranjera».‎

En ese mismo sector se ha visto otro movimiento, no inesperado pero sí sorprendente por ‎su energía: en julio de 2021 se vio una arremetida contra el muy lucrativo sector de la ‎enseñanza privada. La ofensiva tomó 2 formas: China fortaleció el control sobre la enseñanza ‎privada y, al mismo tiempo, incrementó los fondos y medios dedicados a la enseñanza pública. ‎

En China la educación está muy por encima de la media de cualquier país, especialmente en ‎el ámbito universitario, y las academias privadas, los cursos privados de apoyo y preparación a ‎los exámenes y la educación competitiva llevaban mucho tiempo haciendo su agosto… ‎hasta ahora. Los nuevos ricos, obsesionados con el éxito de su prole, no tienen reparos en ‎gastar lo que sea para que sus retoños se hagan un huequito entre la élite. Eso ha permitido ‎que haya gigantes de la educación parecidos a Jack Ma y algunos de ellos son quienes usan como ‎referencia el modelo educativo de Estados Unidos. ‎

La nueva ley aprobada por el gobierno chino para el sector de la educación restringe bastante los ‎privilegios de que gozaba la enseñanza privada. No sólo eso, sino que también está recuperando ‎textos escolares de contenido propio, alejándose del «modelo occidental» y limitando también ‎esta forma tan importante de penetración del capitalismo en las nuevas generaciones. Prácticas ‎que hasta ahora fueron, si no alentadas, al menos toleradas, ahora ven restringido su marco de ‎acción.‎

Y por si todo eso fuera poco, este mes de agosto ha estado marcado por la adopción de medidas ‎sobre la industria de los videojuegos y su impacto en los menores. Pero aquí hay que hacer una ‎salvedad: la acción no ha venido del gobierno sino de un sector del gobierno.‎

La historia comienza el domingo 1º de agosto, cuando el Diario de Información Económica, ‎vinculado a la agencia de noticias Xinhua, publicó una investigación que calificaba los juegos ‎‎online como «opio espiritual», «droga electrónica» para los jóvenes y estimaba que no debe ‎subestimarse su impacto en la salud de los adolescentes. En China, hablar de opio es como ‎mencionar el diablo porque todavía se mantiene el recuerdo de la «guerra del opio» que ‎Occidente utilizó para hundir el imperio chino e invadir el país. La «guerra del opio» permitió a ‎Gran Bretaña anexar Hong Kong y la drogadicción se generalizó, favorecida por las potencias ‎occidentales.‎

La consecuencia inmediata fue que, al día siguiente, la principal empresa de videojuegos del país ‎perdió en la bolsa más de un 6% y hubo otras que perdieron hasta un 12%, lo cual representa ‎miles de millones –se dice que el equivalente a 55 000 millones de euros.‎

El revuelo fue mayúsculo y algo debió suceder dentro del gobierno o en el Partido porque ‎el artículo fue suavizado con otro en el que desaparecía la expresión «opio espiritual», aunque ‎se mantenía todo lo demás. Por ejemplo, que la adicción a los juegos online tiene «un ‎impacto negativo en la fisiología y en la psicología de los adolescentes», que «afecta el rendimiento académico» y que «conduce a trastornos de la personalidad».‎

Por una parte, el hecho que algunas expresiones se hayan “suavizado” o hayan desaparecido, ‎mientras se mantuvo el grueso del artículo, indica que hay una lucha evidente entre quienes ‎apuestan por el negocio y quienes se preocupan por la población. El sector de los juegos ‎‎online, como en todas partes, es muy lucrativo y genera ganancias por cientos de miles de ‎millones. Y ha habido una especie de “explicación” ya que en un artículo posterior, publicado ‎el lunes 2 de agosto, se dice que es «inmoral culpar a las compañías de videojuegos» porque ‎‎«los padres y la comunidad en general son responsables de abordar el juego excesivo» y que ‎‎«las escuelas, los desarrolladores de juegos, los padres y otras partes deben trabajar juntos».‎

Pero las empresas han percibido la llamada de atención. La más importante de ellas –Tencent, que ‎controla la mitad del mercado chino– dijo el martes –un día después de registrarse las pérdidas– ‎que va a introducir «salvaguardias tecnológicas para limitar el tiempo de juego a los menores de ‎‎12 años». Tencent dice que impondrá un sistema que sólo permitirá jugar una hora diaria en ‎días escolares y 2 horas durante los fines de semana y días feriados, sólo hasta las 10 de la ‎noche y nunca antes de las 8 de la mañana. Tencent también anuncia que inspeccionará a ‎cualquier usuario que siendo menor de edad finja ser adulto.‎

En cualquier caso, es interesante la publicación del artículo, donde se señalaba que diversas ‎encuestas han demostrado que casi un 12% de los alumnos juegan todos los días, que más de ‎un 26% lo hace cada 2 o 3 días y que deben implementarse medidas que complementen ‎las que ya se han puesto en marcha sobre la enseñanza privada, sobre todo en materia de ‎tutorías, para salvaguardar el bienestar social y construir un entorno cibernético saludable, ‎porque se apunta así al desarrollo económico y social a largo plazo. El artículo decía también ‎que «no se puede permitir que ninguna industria se desarrolle de una manera que destruya ‎una generación».‎

Por supuesto, lo palabra menos dura que se ha dicho sobre esto en Occidente es «represión». ‎Como es lógico, en Occidente se habla de las pérdidas económicas –no sólo de las compañías ‎chinas, sino de las occidentales–, se estima que supondrán un billón de dólares y se preguntan si ‎‎«la represión de Xi contra las empresas de tecnología y tutoría [referencia a la enseñanza ‎privada] se detendrá ahí». Aquí es importante el lenguaje: Rusia es «la Rusia de Putin», ‎China es «la China de Xi». Pero a nadie se le ocurre hablar de «los Estados Unidos ‎de Biden», de «la Gran Bretaña de Johnson» o de «la Francia de Macron». Putin y Xi ‎personalizan toda la maldad del mundo y tiene que quedar claro siempre.‎

Evidentemente, arremeter contra las medidas chinas no es políticamente correcto porque ‎en Occidente se hace lo mismo, aunque no se actúa como en China. Por eso en un primer ‎momento se dijo que «se teme que vaya demasiado lejos», que «dañe el sector» y que eso ‎supondrá «dañar el crecimiento a corto plazo y la innovación a largo plazo». O sea, que ‎se puede vigilar (sólo un poquito) a los monopolios de los videojuegos pero, eso sí, sin asustar ‎porque esa vigilancia «genera una reducción del crecimiento del Producto Interior Bruto».‎

En todo caso, «China (la China de Xi, expresión que ya se repite de forma machacona) está ‎restringiendo la economía privada» y eso supone que «los consumidores también están ‎sufriendo».‎

De manera muy gráfica nos dicen que «los líderes del Partido Comunista parecen cada vez ‎más cómodos aceptando un daño económico considerable para lograr objetivos no económicos». ‎Esto es la expresión del capitalismo en estado puro: lo único importante es la economía y ‎no lo social, que el capitalismo considera parte de «objetivos no económicos».‎

En medios chinos izquierdistas chinos, que los hay (claramente maoístas), se habla muy bien de ‎las medidas del gobierno «contra las tendencias antisociales», se resalta que «frenan los ‎excesos del desarrollo capitalista» y «reafirman la primacía del socialismo». No he visto este ‎discurso en las páginas gubernamentales, pero algo de eso hay.‎

Tanto que, ahora sí, cuando ya han pasado unos días, son muchos los medios de propaganda ‎occidentales que hablan de la «nueva represión». Y se leen cosas como ésta: «Alibaba ‎‎(la empresa de Jack Ma) y Tencent, dos de las empresas más grandes de China y entre las ‎más visibles para los inversores internacionales, han recibido grandes golpes». También ‎nos dicen que «muchos inversores estadounidenses están tratando de anticipar posibles objetivos ‎para la próxima represión de China». O que «Muchos analistas han recurrido a leer viejos ‎discursos del presidente Xi y analizarlos en busca de pistas sobre otras empresas y negocios que ‎podrían ser blanco de ataques».‎

Bloomberg, que controla más de un tercio de toda la industria financiera del capitalismo, ‎es quien da la pista definitiva: «Xi ha denunciado el contenido en línea “obsceno”, la desigualdad ‎educativa y la especulación sobre el precio de la vivienda en los distritos escolares populares». Y ‎recalca: «en este punto deberíamos saber que Xi generalmente cumple lo que dice».‎‎

EL ORIGEN: EL XIV PLAN QUINQUENAL‎

A lo mejor se puede dar una pista de por dónde irán ahora las cosas: los bienes raíces (edificios, ‎terrenos, o sea vivienda), disponibilidad y asequibilidad de la atención médica (la experiencia ‎acumulada durante la epidemia de Covid-19 es determinante) y la jubilación (protegerla y ‎asegurarla en condiciones óptimas). No hay que olvidar que China cuenta 1 400 millones de ‎habitantes. Habrá sin duda más sectores –como la educación, aún en proceso de renovación ‎pese a lo referido más arriba–, pero el camino está claro y marcado desde un poco antes de ‎estos movimientos anticapitalistas o de freno al capitalismo. Es lo que en China se conoce ‎como «abordar las tres grandes montañas», que son la sanidad, la educación y la vivienda.‎

El camino que China recorre se trazó en el XIV Plan Quinquenal, aprobado en el XIX Pleno del ‎Comité Central del PCCh, realizado del 26 al 29 de octubre de 2020. Ese camino establece una ‎‎«combinación flexible» de capital público y privado, aunque destacando que «es el Estado ‎el sujeto principal de la economía y quien establece las condiciones económicas». O sea, ‎el interés de las empresas privadas está subordinado al Estado, como ha quedado ‎palmariamente comprobado con la pandemia y en la forma cómo China la enfrentó y está ‎quedando muy en claro también ahora, o más, con las medidas aprobadas –y las que vendrán.‎

Esas medidas están causando sorpresa y alarma en el mundo capitalista occidental. ‎

La transnacional financiera estadounidense Morgan Stanley ha sido quien más claramente lo ha ‎expresado hasta ahora, el 8 de agosto de 2020: ‎

«Está produciéndose un profundo cambio de política en China. Para lograr los objetivos ‎de garantizar la estabilidad social y hacer que el crecimiento económico sea ‎más sostenible, los responsables de la formulación de políticas han iniciado un ciclo de ‎endurecimiento regulatorio de gran y amplio alcance. Este nuevo rumbo dará forma a ‎la evolución de la economía y los mercados de capitales de China en los próximos años ‎‎(…) Si bien este cambio de política no debería sorprendernos, dado que la desigualdad de ‎ingresos es un problema mundial, la velocidad, la escala y la intensidad de las medidas ‎que estamos viendo en China hoy son inesperadas.»‎

Efectivamente, no se lo esperaban. Como tampoco han entendido ni entienden a China ‎ni el marco en el que todo esto se está haciendo: la conmemoración del centenario del Partido ‎Comunista. Porque lo que dice el XIV Plan Quinquenal es que cuando China habla de ‎‎«prosperidad común» y de ser un «país moderadamente próspero», es precisamente lo que ‎está haciendo con la «circulación dual o doble circulación», que es reequilibrar la economía china ‎hacia el consumo. En otras palabras, se acabó aquello de ser la fábrica del mundo. ¿Más claro ‎aún? China quiere menos capitalismo.‎

Morgan Stanley afirma que esto es «un paso atrás desde la perspectiva macroeconómica». Pero ‎esto era previsible desde que se anunció que China ha logrado acabar con la pobreza absoluta. ‎Se supuso que China, como Occidente, iba a quedarse ahí, manteniendo un porciento “aceptable” de su población en la pobreza. ‎

Pero no ha sido así. China ha vencido una etapa y está abriendo otra, para acabar con la pobreza, ‎pero con la pobreza en general, sin adjetivos. Por eso se habla de ser un «país ‎moderadamente próspero» y, para eso, ya alcanzada la primera meta –la eliminación de la ‎pobreza absoluta– habrá luchar ahora contra la desigualdad y acabar con ella.‎

De eso va el XIV Plan Quinquenal chino. Si se quiere reequilibrar la economía hacia el consumo, ‎como se dice, hay que elevar el nivel de los salarios. En eso se trabaja. El año pasado, habiendo ‎vencido ya el coronavirus, China incrementó el salario mínimo en un 46,7%. Está claro que un ‎aumento de salarios ayuda a los hogares… pero también afecta a los empresarios porque ganan ‎menos. Es la eterna lucha entre capital y trabajo y en China ahora está ganando el trabajo. ‎Por eso hay tanto nerviosismo, y malestar, en los grandes centros del capitalismo mundial que, ‎quiérase o no, no están en China. Como dice de nuevo Morgan Stanley: ‎‎

«El resultado es que, a corto plazo, los efectos del ciclo de endurecimiento regulatorio ‎deberían frenar el sentimiento empresarial general, reducir la inversión privada y afectar ‎el crecimiento a futuro. También puede disuadir a los inversores globales de profundizar su ‎participación en los mercados de capital de China.»‎

Hay que recordar la famosa estrategia de «doble circulación» diseñada en este XIV Plan ‎Quinquenal apuesta claramente por el consumo interno frente a las exportaciones. Es decir, ‎China mira más hacia dentro que hacia fuera, en todos los parámetros. Esto debe permitir ‎a China impulsar el desarrollo socioeconómico de su población tanto a corto como a mediano ‎plazo y –lo más importante– libre de presiones externas. ‎

Todos los movimientos aquí mencionados apuntan en esa dirección porque van dirigidos a sectores ‎en los que hay, por una parte, interés de los inversores extranjeros, con lo que se limita un tanto ‎dicho interés del capital foráneo, y, por otra parte, se los circunscribe a un ámbito mucho ‎más nacional y dentro de los parámetros establecidos por el Partido Comunista.‎

Fuente: CEPRID https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2615 

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor

[1] En 2014, se dio en China un importantísimo impulso a una ‎campaña denominada «Más Marx, menos Occidente» promovida por dos universidades, las de ‎Henan y Nankin, para presionar al gobierno chino para que se aumentara el número de ‎asignaturas marxistas en el sistema de enseñanza. Esa campaña fue asumida por un colectivo ‎de estudiantes llamado “Jóvenes Marxistas” y se ha extendido en prácticamente todos los ‎campus universitarios. Se critican la «pérdida de valores y la confusión social» entre ‎los estudiantes ante una sociedad que va perdiendo su propia cultura en detrimento de los ‎valores occidentales, promovidos por las prácticas capitalistas que se han implantado en China ‎desde hace casi 40 años. El movimiento ha adquirido una magnitud tal que el gobierno chino ‎se ha visto obligado a ir “desoccidentalizando” las materias universitarias e introduciendo ‎lo que el mismo gobierno llama «cursos de pensamiento y política», aunque evita darles un cariz ‎tan marxista como el que reclama este movimiento. Sin embargo, no puede dejar de tenerlo ‎en cuenta y así hay que interpretar la arremetida contra la enseñanza privada y la ‎nueva reglamentación del Ministerio de Educación chino. Nota del Autor.

[Artículo realizado por Silvia Palacios y Lorenzo Carrasco que nos remite el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSIa) para ser difundido por Dossier Geopolitico]

MSIa, 27 de agosto de 2021.- Ante el declive estratégico global por el que atraviesa la nación estadounidense, el gobierno del presidente Joe Biden está sopesando opciones para recomponer las relaciones de su país con Iberoamérica, inestables tras la ruptura del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), cuando Estados Unidos apoyó a Inglaterra en la guerra de Las Malvinas en 1982.

Así como en el resto del mundo occidental, el fracaso del Nuevo Orden Mundial, y su sucedáneo, el programa del “Nuevo Siglo Americano”, encuentran un hemisferio frágil y en crisis, particularmente, un proceso de caos institucional en América del Sur. En este contexto, el gobierno de Biden ha lanzado una ofensiva diplomática, con el despliegue de sus piezas más importantes.

Em julio, el director general de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), William Burns, realizo una visita relámpago a Brasil, en una evidente misión de “control de daños”, -algo que difícilmente sería asignado a un jefe de la agencia-, una probable respuesta a la inusitada participación del presidente Jair Bolsonaro en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, realizado en junio, invitado personalmente por el presidente Vladimir Putin.

La más reciente fue la gira de la primera semana de agosto encabezada por Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional, acompañado por Juan González, director senior para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional, y de Ricardo Zúñiga, director para asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado y ejecutivos de peso en diversos renglones de seguridad, tecnología y cibernética.

La visita incluyó los tres países de mayor peso regional, Brasil, Argentina, y, por último, México, donde su presidente anunció la invitación para que el presidente estadounidense Joe Biden visite el país en septiembre próximo.  De acuerdo con la programación oficial, los temas de las visitas no contenían ninguna gran novedad fuera de los asuntos generales en los planos económico, ambiental, de seguridad, migratorios, además de la cooperación contra la pandemia del Covid-19.

Lo más evidente en la visita se reflejó en la inquietud geopolítica central en América del Sur – en Brasil y Argentina- por contener la presencia económica de China, reforzando la cruzada estadounidense contra la participación de la empresa China Huawei en la instalación de la tecnología 5G en esos países.

A Brasil se le ofreció, a cambio de su alineamiento, convertirlo en “socio global” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que sería un descalabro para los intereses estratégicos brasileños, porque lo aislaría del resto de los países, principalmente de Argentina.

En Buenos Aires, Sullivan, además de enfatizar el tema del sistema 5G, (menos apremiante que en Brasil, debido a que Argentina ni siquiera ha concluido sus planes para tal renglón) manifestó apoyo para las negociaciones de la deuda de 44 mil millones de dólares que tiene Argentina con el FMI. Adicionalmente prometió la colaboración para controlar la pesca ilegal de China y otras naciones en el Atlántico Sur.

El aspecto más significativo se produjo en la comida en la Casa Rosada, brindada por el presidente Alberto Fernández, en la que Jake Sullivan ofreció: “Nosotros tenemos un nuevo concepto de defensa y seguridad nacional. Privilegiamos la salud, el medio ambiente, la justicia social y la estabilidad económica y financiera de los países”.

Agregó, “nosotros estamos planteando un nuevo pacto social. El presidente Biden busca ser una continuidad avanzada de los planes que en su momento propusieron (Franklin Delano) Roosevelt y (Lyndon Baynes) Johnson”. (Infobae 8 de agosto de 2021)

En México, la presencia de los enviados de Biden, fue un tanto diferente, por la posición geográfica que el país guarda respecto a su vecino del Norte, así como por el tratado de libre comercio T-MEC (NAFTA 2.0) que mantiene dependiente al país a los intereses comerciales de sus socios norteamericanos. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recibió a la delegación de Sullivan enfatizando su propuesta de vincular los temas de emigración y seguridad a proyectos de desarrollo económico, sobre todo hacia América Central y al sur de México; además se restablecerá el mecanismo de negociación de alto nivel para concretar proyectos de colaboración entre las naciones de América del Norte.  Reiteró que es del interés de Iberoamérica, la recuperación económica de Estados Unidos.

Muy promisorio para un nuevo orden hemisférico sería que la diplomacia de Washington se empeñe verdaderamente en un viraje diplomático a la Roosevelt mejorado, dejando atrás sus estratagemas “excepcionalistas” y que despeje el camino para la cooperación de EUA con el resto del continente, cimentada en el respeto a la soberanía de los estados y en el principio de no intervención en los asuntos internos de los estados.

Es decirsin la prevalencia del orden hegemónico que hasta ahora reina en el continente. De hecho, el rompimiento del TIAR en 1982, fue el acontecimiento histórico que marcó el inicio de una ofensiva del poder norteamericano y sus aliados neoliberales en el hemisferio contra los estados nacionales y las fuerzas armadas de Iberoamérica.

Este fue el propósito que tuvo la creación en ese mismo año del Dialogo Interamericano (DI). A partir de ese momento la entidad fue el principal coadyuvante en la elaboración de la política externa hacia el continente, tanto de demócratas como de republicanos, impulsando desde ambas corrientes políticas el mismo programa supranacional: desmantelamiento de las Fuerzas Armadas, neoliberalismo, legalización de las drogas, indigenismo y ambientalismo, y la supuesta defensa de los derechos humanos ad hoc.

Su antípoda, que restauraría el orden hemisférico, sería un modelo de cooperación que no es lejano del sistema nacional de economía concebida por los padres fundadores de la Unión Americana, y que fue el cimiento del poderío industrial norteamericano hasta la década de los1970.

Es el momento para regresar a su origen anticolonialista, cuando Estados Unidos, se independizó del Imperio Británico y de la dictadura financiera del Banco de Inglaterra (que adoptaron más tarde con la creación del Sistema de la Reserva Federal, vigente hasta la fecha). Significa echar mano de sus antecedentes históricos con un sistema de crédito dirigido a proyectos de economía física, intensivos en innovación tecnológica. La recuperación industrial de los Estados Unidos, en ese sentido, estaría plenamente de acuerdo con los intereses soberanos de las naciones iberoamericanas.

Este es el único futuro posible frente al colapso galopante de un orden mundial supremacista.

De la parte de Iberoamérica, urge escapar del peor colapso institucional de su historia, donde todos los partidos políticos están desprestigiados y sus sistemas económicos volcados a alimentar la usura de la globalización financiera.

Volver a la historia, rescatar el pasado fehaciente apartando las versiones distorsionadas que surgieron a partir de las guerras de independencia, que niegan sistemáticamente el grandioso origen de una civilización mestiza, es la tarea que las naciones iberoamericanas tienen para librarse del colonialismo mental que el iluminismo impuso.

El otro camino es emprender un nuevo sendero colonial que permita que los experimentos de cuño etnonacionalistas, impulsados del exterior y ya peligrosamente enraizados en variadas capas de la sociedad, ayuden a acelerar la desintegración de nuestras naciones.

La recuperación industrial de los Estados Unidos y la recuperación del proyecto civilizador iberoamericano, serán entonces las dos piernas para renovar un sistema de seguridad y desarrollo hemisférico.

[Artículo de Elisabeth Hellenbroich, que nos remite el Director de Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSIa) Dr. Lorenzo Carrasco para ser difundido por Dossier Geopolitico]

27 de agosto de 2021.-El impresionante colapso del gobierno afgano ante las fuerzas del Talibán señala un cambió de fase estratégico en la política mundial. Tanto en Occidente como en Oriente, en Rusia, China, India, Irán, Turquía y Oriente Medio, los líderes políticos y los analistas internacionales calificaron el hecho de “fracaso completo de Occidente” y de sus servicios de información.

La guerra de 20 años costó muchas vidas y 1 billón 400 mil millones de dólares, según un estudio de Naciones Unidas (UN), con el pretexto de combatir el terrorismo y llevar la democracia a Afganistán. Téngase en mente que fue durante la presidencia del Donald Trump cuando comenzaron las negociaciones con el Talibán en Doha, Catar, en 2020, y que el presidente Joe Biden, en mayo pasado, anunció la retirada completa de las tropas estadounidenses, en consonancia con las naciones aliadas que todavía permanecían en el país.

Esto abrió el camino para la conquista por parte del Talibán, – un grupo heterogéneo- formado de núcleos terroristas radicales y de otros más moderados. De acuerdo con muchos especialistas europeos, hay motivos para el escepticismo respecto al Talibán, que todavía no ha dado respuesta sobre qué rumbo dará al país. Alertan, igualmente, del peligro de una nueva ola de refugiados afganos, que ya comenzó a extenderse por Irán, Paquistán, Turquía y Asia Central, y que también amenaza a Europa.

Sin embargo, también está claro -y esto ha sido articulado más claramente por voces de Rusia y de Asia Central, vecinos inmediatos de Afganistán-, que la única solución a largo plazo será el empeño común de Occidente, principalmente de la Unión Europea (UE), Rusia, Asia Central, Irán, India, Turquía, Paquistán y China, para encontrar una solución diplomática duradera de la crisis estratégica.

Fue probablemente el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeir quien manifestó con mayor claridad lo que muchos diplomáticos occidentales están pensando. Durante una entrevista colectiva en Berlín, el 17 de agosto, habló de una “tragedia que se está desarrollando, de la cual somos responsables. Es un giro político que cambiará el mundo”. Además, recalcó: “Es el fracaso de los esfuerzos de años en Afganistán para construir una comunidad viable. Y presenta muchas cuestiones fundamentales sobre nuestro pasado y nuestro futuro, en términos de nuestros compromisos políticos y militares. Existen algunas cuestiones amargas que se deben tomar en cuenta, que deben responderse de una forma seria. Las respuestas deben buscarse en un esfuerzo común de la Alianza Occidental, ya que, sin esta alianza y sin su solidaridad, no habríamos ido a Afganistán hace 20 años”.

En una conferencia en la Universidad Federal Báltica, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien ha conversado al respecto con el secretario de Estado, Anthony Blinken, y con su colega chino Wang Yi, afirmó: “Es evidente que Rusia y Occidente necesitan trabajar juntos. Los esfuerzos conjuntos de Occidente y de Rusia para ayudar a resolver numerosas crisis y conflictos regionales son relevantes. Esto se hizo más claro después de que la situación de Afganistán se derrumbó, luego de la retirada precipitada de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN”.

El especialista en derecho internacional Francis Boyle, de la Universidad de Illinois, dijo en una entrevista concedida a la agencia informativa rusa TASS que el presidente ruso, Vladímir Putin, está trabajando bastante para limitar los daños, para que Uzbekistán y Tayikistán no sean atacados, y está desempeñando un papel muy constructivo junto con China. Según él, Estados Unidos no invadieron Afganistán para vencer al terrorismo: “Estados Unidos entraron allí para crear una base estratégica en el corazón de Asia Central… y para conquistar el máximo de petróleo y gas que pudiesen de Asia Central. Todo ese proyecto, entonces, fracasó”.

Voces humanitarias

En una entrevista concedida al Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) el 16 de agosto, el Dr. Reinhard Erös, presidente de la organización humanitaria Kinderhilfe-Afghanistan (Ayuda infantil-Afganistán), que ha trabajado en Afganistán desde hace 35 años, afirmó, sobre el gobierno del Talibán, que “habría un régimen de emirato religioso como el que existió entre 1996 y 2001, pero no un gobierno de transición mixto”. Consideró que el nuevo emirato islámico de Afganistán estará determinado por la ley islámica de la Sharía (semejante a la de Arabia Saudita –“nuestros amigos”, que incluye la pena de muerte y las mutilaciones). Al mismo tiempo, señaló que es necesario conversar y negociar con el Talibán, para que la situación no se agrave. Comentó que la guerrilla venció, pues “Estados Unidos, obviamente, nunca quiso conquistar los corazones ni las mentes de las personas”. Lo que faltó fue fundamentalmente una “estrategia” civil y militar, en términos de Clausewitz. En otro artículo señaló que las capas de afganos educados que viven en Kabul, en lugar de huir, deberían permanecer, por ser necesarios para la reconstrucción del país: “Quien se entienda con el nuevo régimen bajo el emirato islámico, vivirá sin guerra. El pueblo afgano necesita el respaldo firme para lograr una recuperación económica, sin ninguna interferencia política egoísta”.

Este fue también el argumento repetido por Malalai Jova, política y activista afgana que en un artículo aparecido en el Süddeutsche Zeitung del 14 de agosto afirmó que la situación es extremadamente crítica con el avance del Talibán; pero, de la misma forma, las tropas occidentales deberían haber dejado el país hace mucho tiempo:

“Debemos reconstruir nuestro país con nuestras propias manos: ¿los compromisos de 20 años fueron en vano? Sí, definitivamente. Las tropas estadounidenses u occidentales fracasaron. Vinieron por intereses geopolíticos y, ahora, parten de nuevo. Los estadounidenses sustituyeron al bárbaro régimen del Talibán con los brutales señores de la guerra y, al mismo tiempo, comenzaron a negociar con el Talibán, sin que la naturaleza del grupo cambiara. Los estadounidenses arrojaron bombas, contaminaron el ambiente e hicieron al sistema todavía más corrupto. Nunca se interesaron por el pueblo afgano. El pueblo afgano debe permanecer junto y luchar contra los terroristas y los señores de la guerra: lo que necesitamos de los países extranjeros no son armas, sino ayuda humanitaria, en particular para proyectos de educación”, afirmó.

Entrevistado por el periódico en línea ruso Vzdlyad, el influyente “kremlinólogo” alemán Alexander Rahr, miembro del prestigioso Club de Debates Valdai, se manifestó a favor de una cooperación entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), así como entre la UE y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), para ayudar a calmar la situación de Afganistán.

Para él, la crisis afgana es una verdadera “prueba de tensión para las relaciones ruso-chinas”. Calificó a la CSTO, que reemplazó a la Comunidad de Estados Independientes en 2002 de “una organización de coordinación política de seguridad”, que incluye a estados como Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Bielorrusia. Afganistán y Serbia tienen la condición de observadores. Uzbekistán dejó la organización en 2012. Rahr reclamó que Estados Unidos todavía pretende “contener” a Rusia y a China, en lugar de concentrarse en la lucha contra el factor islámico. Si se considera que en breve los europeos enfrentarán el problema de los refugiados de Afganistán, advirtió que “los estrategas occidentales deben cooperar con Rusia y China y los estados de Asia Central”.

Los efectos de la crisis afgana en Asia Central

Dentro de este contexto, el pasado 12 de agosto, el Valdai Weekly Newsletter publicó un artículo de Judoberdi Joliknazar, director del Centro para Estudios de Asia Central y China de Tayikistán, en el que describe la situación en algunas repúblicas de Asia Central vecinas de Afganistán, cuyo destino está vinculado a Rusia.

En el texto, Jolinazar señala que la retirada precipitada de las tropas estadounidenses, iniciada en mayo, creó una serie de problemas a los países vecinos:” El primer problema y el más acuciante para todos los vecinos de Afganistán es el flujo de refugiados afganos”. Según él, en junio se inició un ataque en la zona fronteriza afgano-tayika que terminó con la ocupación de toda la zona en un mes. El 7 de julio, el coronel general Anatoly Sidorov, jefe militar de la CSTO, afirmó que “luego de la captura de las regiones fronterizas de Afganistán por el Talibán, el flujo de desplazados internos de Afganistán hacia Tayikistán se está convirtiendo en una nueva amenaza”. Resaltó que, a pesar de que las autoridades de la región de Gorno-Badajshan de Tayikistán han anunciado su disponibilidad para recibir más de 10 mil refugiados afganos, en realidad, hay grandes dificultades para acomodar más de mil refugiados”.

Destacó el peligroso grupo terrorista tayiko-talibán Ansarullah, pues afirma que la frontera tayika-afgana, antes considerada una “frontera amigable”, se está transformando en una “frontera hostil”, lo que aumenta las amenazas potenciales para Tayikistán. Por ello, el gobierno tayiko envió a toda prisa 20 mil reservistas a la frontera con Afganistán, en un trabajo conjunto con la CSTO y la OCS, presididas ambas, coincidentemente, este año por Tayikistán. Sidirov añadió: “Unidades especiales y de mantenimiento de la paz de las Fuerzas Armadas rusas realizarán nueve ejercicios conjuntos de contraterrorismo con tropas de Tayikistán, Uzbekistán y Kirguistán a finales de agosto y septiembre. Los ejercicios a gran escala terminarán con las maniobras estratégicas de la Misión de Paz 2021 de las Fuerzas Armadas de los países de OCS, con la participación de más de 4 mil militares”.

Sidorov observó, igualmente, que los dirigentes de Uzbekistán y de Turkmenistán han sostenido comunicaciones con el Talibán desde finales de la década de 1990, habiendo llegado el primero a crear una plataforma de negociaciones en su territorio para conversaciones de paz entre el grupo y los líderes políticos afganos. Por otro lado, las actividades de los militantes de la organización terrorista Movimiento Islámico de Uzbekistán (IMU), junto con el Talibán, en las zonas fronterizas, están forzando a Uzbekistán a fortalecer su frontera con Afganistán. “La decisión de Uzbekistán de realizar ejercicios militares conjuntos con Rusia para garantizar la integridad territorial de los estados de la región de Asia Central en los que participaron cerca de 1.500 militares de la Federación Rusa y de Uzbekistán, fue muy oportuna”.

La frontera con Afganistán es la más corta (144 km) y, al mismo tiempo, la más protegida de las fronteras de Uzbekistán, en tanto que la frontera de Turkmenistán con Afganistán tiene 804 kilómetros. Sidorov destacó que varios proyectos económicos entre Afganistán y Uzbekistán, así como con Turkmenistán, que deberían firmarse antes de este fin de años, se han suspendido: “Los planes de Uzbekistán de firmar un acuerdo comercial preferencial con Afganistán a finales de 2021, lo que podría aumentar el volumen de negocios mutuos en 2,5 veces, a los dos mil millones de dólares, está ahora en el aire. El destino del proyecto uzbeko de construir un ferrocarril de la ciudad afgana de Mazar-i-Sharif a la ciudad de Herat también parece incierto”. Lo mismo sucede con varios proyectos económicos entre Turkmenistán y Afganistán.

Concluyó con un argumento muy semejante al de Rahr, es decir, que “los acontecimientos recientes en Afganistán muestran claramente, una vez más, que los países post soviéticos de Asia Central deberían cooperar estrechamente con organizaciones regionales internacionales como la CSTO y la OCS, con el fin de proteger sus soberanías e independencias nacionales”.

[Artículo realizado por el Dr. Eduardo Vior para la Agencia de Noticias Argentina TÉLAM que por su importancia publicamos en Dossier Geopolitico]

La expectativa de que la retirada norteamericana pudiera traer la paz a Afganistán reavivó el antiguo plan para construir un gasoducto de Turkmenistán a India, que todavía deberá esperar.

Por Eduardo J. Vior*

Sólo tres días después de la caída de Kabul, el 18 de agosto pasado el cónsul turkmeno en Mazar-i-Sharif, una de las últimas ciudades en ser conquistada por los rebeldes, se reunió con el jefe de la provincia de Balj nombrado por los talibanes y en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores turkmeno habló de una reunión «positiva y constructiva», destacando «el carácter fraternal» de las relaciones entre ambos países.

Reunión en Mazar-i-Sharif, Afganistán (Foto: MAE de Turkmenistán).Reunión en Mazar-i-Sharif, Afganistán (Foto: MAE de Turkmenistán).
La razón de tanta amabilidad debe buscarse, sin dudas, en el TAPI, el proyecto para la construcción de un gasoducto que desde Turkmenistán atraviese Afganistán y Paquistán hasta alcanzar India. Turkmenistán espera que la conquista del país por los talibanes traiga la ansiada paz y la estabilidad que permitan tender la tubería con tranquilidad. Sin embargo, los datos duros indican que todavía es prematuro para encarar planes de tanta envergadura.

El mismo día de la reunión en el noroeste de Afganistán tuvo lugar en Herat, cerca de la frontera iraní, otro intercambio entre diplomáticos turcomanos y la oficina de representación de los talibanes en esa ciudad.

No los une el amor sino la necesidad pragmática de poner en marcha un negocio que beneficiaría a ambas partes. Tanto lo ansían que ya el 17 de agosto en declaraciones a la cadena de televisión Sky News el vocero talibán Muhammad Suhail Shaheen se manifestó entusiasmado con éste y otros proyectos, sonando para todo el mundo como si estuviera dando una charla en una conferencia de desarrollo regional.

“Afganistán es un puente entre Asia Central y el Sur de Asia”, dijo, y habló del modo en que los intereses de ‘conectividad’ se verían favorecidos si se construyen no sólo el oleoducto TAPI sino también carreteras y ferrocarriles que atraviesen el país de norte a sur y de este a oeste. “Esperamos… [que] se pongan en marcha”, finalizó.

En lugar de ceder al pánico fácil, como ha sucedido en otras capitales de Asia Central, Ashgabat está siguiendo una línea de negocio normal.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turkmeno afirmó en otro comunicado del 18 de agosto que mantiene una comunicación regular con los talibanes para seguir prestando servicios de tránsito fronterizo.

«Tomamos nota de que los puestos de control… en los cruces de Imamnazar-Aqina y Serhetabat-Torghundi están funcionando como de costumbre y que se está permitiendo el paso del número necesario de remolques de carretera y de carga ferroviaria en las condiciones acordadas por ambas partes», expresó el comunicado.

Al comportarse como lo está haciendo, Turkmenistán está adhiriéndose al pedido de Paquistán, para que la comunidad internacional interactúe con los talibanes.

Durante el fin de semana pasado se informó que el ministro de Asuntos Exteriores de Paquistán, Sha Mahmud Qureshi, iba a visitar esta semana todos los países fronterizos con Afganistán, excepto China, con ese mismo mensaje.

En efecto, este jueves 26, tras su reunión con el Presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedov, Qureshi dijo a los medios de comunicación que se esperaba que el proyecto TAPI cree 2.000 nuevos empleos directos y muchos más indirectos.

Gasoducto TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Paquistán-India).Gasoducto TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Paquistán-India).
El ministro paquistaní mencionó que el plan del gasoducto fue discutido en detalle con el presidente turkmeno como parte de una propuesta integral paquistaní, para mejorar la «conexión económica» a través de varios proyectos. Y también dijo que en un futuro próximo se estaba estudiando la posibilidad de convocar a una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los Estados vecinos para discutir la situación afgana.

Además, afirmó que Pakistán y Turkmenistán seguirán colaborando con representantes especiales de ambas partes para celebrar reuniones sobre el fortalecimiento de los vínculos.

El pragmatismo turkmeno se manifiesta también de otras maneras. Ninguno de los otros países de Asia Central ha aprovechado exactamente la oportunidad de ayudar en las operaciones de evacuación de Afganistán, pero algunos de ellos han aportado su granito de arena.

Tayikistán permitió la entrada de tropas que huían, Uzbekistán ayudó a la evacuación de Alemania de Kabul y Kazajistán, por fin, se ofrece como nueva sede para las oficinas de las Naciones Unidas obligadas a abandonar momentáneamente Kabul.

La respuesta humanitaria de Turkmenistán, en cambio, ha oscilado entre la tacañería y la insensibilidad. El 19 de agosto, el Ministerio de Asuntos Exteriores anunció que permitía el uso de su espacio aéreo a los vuelos que evacuaban a ciudadanos extranjeros de Afganistán.

A los refugiados, al parecer, se les mantiene a una previsible distancia. El servicio turkmeno de inmigración y refugio informó el 17 de agosto de que Ashgabat no permitía la entrada en el país ni a los soldados afganos que huían ni a los turcomanos étnicos que vivían en la frontera.

Por su parte, “Crónicas de Turkmenistán”, una plataforma con sede en Viena, ha declarado que 18 ciudadanos afganos de etnia turcomana que habían sido aceptados como estudiantes en el Instituto Pedagógico Estatal Turcomano Seyitnazar Seydi, en la ciudad de Turkmenabat, han sido informados que no podrán seguir sus cursos.

El proyecto de construcción del TAPI tiene impronta argentina. En 1987 la empresa Bridas, entonces perteneciente a Carlos y Alejandro Bulgheroni, comenzó a expandirse en el sector energético de Asia Central.

Turkmenistán espera que la conquista del país por los talibanes traiga la ansiada paz y la estabilidad que permitan tender la tubería con tranquilidad. Turkmenistán espera que la conquista del país por los talibanes traiga la ansiada paz y la estabilidad que permitan tender la tubería con tranquilidad.
En 1992 obtuvo su primer contrato para la exploración de gas en Turkmenistán. Entre 1995 y 1997 Carlos Bulgheroni participó personalmente en las negociaciones entre Bridas, los gobiernos de Paquistán, Turkmenistán y el entonces gobierno talibán de Afganistán, para construir el gasoducto transafgano.

Estas negociaciones competían con las de Unocal (Union Oil Company of California, antigua exploradora de petróleo, comprada en 2005 por Chevron) y, aunque se llegó a un acuerdo con la corporación CentGas que aquélla integraba, el acuerdo se cambió en enero de 1998 a favor de Bridas.

Sin embargo, la invasión occidental en 2001 y la guerra sucesiva retrasaron la construcción del ducto. Algunas versiones hablan también de un veto de la CIA hacia los argentinos que, tras la fusión con Amoco (hoy perteneciente a British Petroleum) en Pan American Energy y la muerte de Carlos Bulgheroni en 2016, perdieron el interés en el proyecto.

Turkmenistán, por el contrario, insiste en el plan, porque el país produce más gas natural del que puede consumir y tiene muy pocas formas de sacarlo al mercado.

Sin embargo, la probabilidad de que la inversión en el TAPI se materialice pronto es casi nula, dada la frágil situación de seguridad de Afganistán.

Como han demostrado los recientes atentados en Kabul, el país seguirá siendo de alto riesgo hasta que los talibanes sean capaces de proporcionar un nivel mínimo de seguridad y estabilidad, para que se realicen inversiones a largo plazo.

Por un lado, están divididos en distintas facciones, por el otro el Estado Islámico-Jorasán (la facción del EI que acaba de atentar en el aeropuerto de Kabul) tiene presencia fuerte en el este del país y el Frente Nacional de Resistencia en el norte.

Es, por lo tanto, casi imposible que alguien quiera invertir en una obra tan costosa en condiciones tan peligrosas.

Los ministros seguirán viajando y Turquestán seguirá buscando a quién vender su gas, pero el TAPI todavía deberá esperar.

*Doctor en Ciencias Sociales y en Sociología, periodista especializado en América Latina y relaciones internacionales.

Entrevistado por la Periodista Shadi Narvaez, para el programa El Punto sobre la “I”, realizamos el accionar de la República Imperial Norteamericana en estos últimos tiempos -difíciles para el Imperio- con el envio hace un mes del Jefe de la Cia y el Comandante del Comando Sur y hace dos semanas el Asesor principal de Seguridad nacional de USA a Argentina Brasil y México. Carlos Pereyra Mele director de Dossier Geopolitico

[Heinz Dieterich remite a Dossier Geopolitico sus preocupaciones en 9 puntos para que nos repensemos el futuro de nuestra región de América del Sur y Caribe, en este periodo convulso y complicado que transcurrimos para enfrentar el futuro, con alguna posibilidad  y frenar la africanización a la cual se nos condena desde hace 80 años  y para lo cual debemos tener un pensamiento auténticamente y genuinamente estratégico original o ser basura de la historia.]

1. La Gran Mentira de la Democracia 

Se supone que Estados Unidos sea una democracia. NOSOTROS, EL PUEBLO —We the People–  proclama ostentosamente el documento fundacional del país, la Constitución,  el espíritu democrático de sus founding fathers. Se supone también, que una democracia sea el gobierno del pueblo y que el órgano principal que representa y ejecuta la voluntad y soberanía popular sea el Congreso (diputados y senadores). 

Aplicar esta métrica a la pretensión democrática de Washington lleva, sin embargo, a un resultado sorprendente y, al mismo tiempo, traumático. El perfil del Congreso refuta contundentemente su imagen propagandística mundial. Esta democracia liberal burguesa, la primera de la historia, ya ni siquiera cumple con los elementos materiales más básicos de una democracia (demos, pueblo; krátos, poder). 

Hoy día, no es más que un régimen oligárquico-plutocrática en configuración de Teocracia Nuclear Imperialista, con avanzada lobotomización cultural de masas y clases medias (perception management) vía el chamanismo “evangélico”, el analfabetismo científico (scientific illiteracy) y el control digital (TV, redes sociales) de las mentes.

La verdad objetiva (ciencia), el demos (pueblo) y el trabajo manual están virtualmente ausentes de la conducción hegemónica de la nación.

2. La Mayoría no decide

Destacados intelectuales estadounidenses como C. Wright Mills en The Power Elite (1956); Noam Chomsky en The Washington Connection and Third World Fascism (1979) y William Appleman Williams en Empire as a Way of Life (1980), ya habían demostrado en el pasado que la democracia estadounidense no era más que una fábula: un fake news propagandístico sistémico.

Martin Gilens y Benjamin Page de Princeton y Northwestern University retomaron recientemente (2014) el tema de “Who really rules (in America)?”. Investigaron a los decisores finales de 1,779 iniciativas de ley presentadas en el Congreso entre 1981 y 2002, para medir la influencia que tienen los ciudadanos ricos (“affluent”), los pobres (“poor”) y los de ingreso medio (“in the middle of the income distribution”), sobre la política pública del país. 

Su conclusión fue: «Economic elites and organized groups representing business interests have substantial independent impacts on U.S. government policy, while average citizens and mass-based interest groups have little or no independent influence…In the United States, our findings indicate, the majority does not rule — at least not in the causal sense of actually determining policy outcomes”. (Énfasis H.D.)

3. La Teocracia Precientífica

Hace tres semanas (5/8/2021), el U.S. Congressional Research Service (CRS) presentó más datos oficiales sobre quiénes manejan las riendas de poder en la superpotencia capitalista nuclear. Un auténtico Who is Who de NOSOTROS, EL PUEBLO.

Según datos del prestigioso Pew Research Center on Religion and Public Life, que estudia la afiliación religiosa de representantes (diputados) y senadores, y preguntas directas del CRS a los miembros del 117º Congreso  (2021-22), el 97% (sic) de los miembros reportaron una afiliación directa con una religión específica.

55,4% de los miembros (236) en la Cámara  y el 58% (58) de los miembros del Senado son protestantes, con Bautista como la denominación más frecuente, seguida por Metodista; el 29,8% de los miembros (134 en la Cámara, 24 en el Senado) son católicos; el 6,3% de los miembros (25 en la Cámara, 9 en el Senado) son judíos; el 1,7% de los miembros (6 en la Cámara de Representantes, 3 en el Senado) son mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días); 2 son budistas (1 y 1); 3 diputados son mahometanos; 2 son hindúes; otras afiliaciones religiosas representadas incluían la Ortodoxia griega, la Pentecostal Christian, la Unitarian Universalist, y la Adventista.

En resumen, casi la totalidad de los diputados y senadores del máximo órgano legislativo de la democracia estadunidense se identifican con uno de los tres sistemas monoteístas totalitarios pre-científicos y anti-democráticos, que dominan el mundo: el cristianismo evangélico-católico, el islam y el judaísmo (https://crsreports.congress.gov R46705).

4. La Democracia de Castas

En cuanto a las categorías ocupacionales (occupational categories) enumeradas con mayor frecuencia por los representantes de We the People, el sesgo estadístico clasista es igualmente aterrador. Las tres áreas de procedencia profesional mencionadas, en orden de importancia, son: 

1. Public Service/Politics:  297 diputados y 64 senadores;

2. Business:                         273 diputados y 47 senadores;

3. Law:                                 175 diputados y 57 senadores;

Al detallarse más la procedencia profesional de esos políticos queda evidente que el sistema es incestuoso, de castas. Casi la mitad de los senadores (47%) provienen del parlamento (House service); 38 fueron alcaldes; 7 sacerdotes; 23 gobernadores y vicegobernadores; 7 fiscales generales estatales; 8 secretarios de estado; 16 jueces; 38 fiscales; 238 habían sido diputados anteriormente; 83 exempleados (staff) del Congreso; 21 expertos en relaciones públicas; 8 ejecutivos de compañías de software; 38 consultants; 4 venture capitalists; 16 banqueros o ejecutivos de bancos; 27 representantes de los cárteles inmobiliarios (real estate); 8 de la industria de construcción; 18 agentes o ejecutivos de seguros y 7 de securities (instrumentos financieros); 27 farmers, ranchers o cattle farm owners; 14 miembros de la reserva militar y Guardia Nacional.

En cuanto a la formación científica, 36,6% de los miembros de la Cámara (161) y 53% de los miembros del Senado (53) tienen títulos de abogacía, mientras que la presencia de científicos es casi cero. Cuando Carl Sagan dijo, que “Thomas Jefferson (1801-1809) era probablemente el último presidente estadounidense que no era un analfabeta científico” (The Demon-Haunted World), tenía plena razón. 

Da escalofríos pensar que la principal superpotencia nuclear y económica del mundo está en manos del oscurantismo tribal monoteizado y de la ignorancia medieval pre-racional.

5. Afganistán y la destrucción del Mundo

Con un Congreso incestuoso (endogámico), compuesto por servidores y lacayos de grandes corporaciones y aparatos políticos, sin trabajadores manuales ni científicos éticos, no sorprende el caótico colapso del imperialismo en Afganistán.

El régimen estadounidense, carcomido totalmente por los intereses del Gran Capital y del Oscurantismo sistémico, sin control por el bien público (common good), ya no construye nada. Al contrario, en su creciente entropía destruye todo a su paso. Con el debacle del gobierno de Biden en Afganistán  –en parte ineptitud, en parte conspiración del complejo militar-industrial y de los Republicanos para ganar los midterm elections de noviembre 2022, como indica la actual política de los mainstream media, que desde 9/11 son aparatos de propaganda incondicionales de ese complejo de poder— la Teocracia Nuclear Imperialista (TNI) se acerca otro paso más hacia un eventual régimen clerical-neofascista con un retorno triunfante de Trump en 2024. En su ocaso, el sistema imperial amenaza a arrastrar al mundo entero hacia el abismo nuclear y climático.

6. Termodinámica imperialista

Los planificadores estratégicos del American Century, reunidos en el Think Tank estratégico más importante de la política exterior estadounidense creado en 1947 por George F. Kennan, el Policy Planning Staff (PPS) del Departamento de Estado, concibieron como precondición del futuro sistema global dominado por Washington, que África fuera una neo-colonia del imperialismo europeo, mientras que: América Latina, el Indo-Pacífico y el Medio Oriente serían neo-colonias exclusivas de Washington. Asia Central, el centro del continente más importante, Eurasia, sería una zona de influencia a arrebatar a la URSS y hoy, China.

Esa repartición mundial planeada de forma ordenada por el imperialismo, se da ahora en forma caótica, debido a que el principal atractor del sistema (Washington) ha perdido su capacidad de ordenamiento global. Vivimos, mutatis mutandis, la Segunda Ley de la Termodinámica del Imperialismo contemporáneo, que deja inviable e ingobernable a las configuraciones históricas que se conocen como América Latina y África. Se intensifica la tendencia entrópica del sistema global, que probablemente termine en un apocalipsis nuclear y/o ecológico.  

7. La Desaparición de América Latina

Una breve mirada sobre América Latina y el Caribe –desde los peleles del imperialismo corporativo-militarista-evangélico estadounidense Bolsonaro y Pedro Castillo; hasta la dictadura militar de Maduro, que ha convertido a Venezuela en una nueva Haití; la izquierda travesti del Cono Sur (con el perdón de los travestis) y la tiranía bicentenaria colombiana– revela, que con contadas excepciones, América Latina se ha vuelto una región inviable e ingobernable. 

Una segunda África, que para el sistema global sólo tiene cuatro consideraciones:

1. Suministro seguro de materias primas;

2. Protección del mercado consumo de clases medias y altas;

3. Bloqueo de todo desarrollo nacional no autorizado por Washington;

4. Ventajas comparativas en la competencia geo-estratégica con China, Rusia y la Unión Europea. Bajo esa lógica operativa, América Latina –al igual que la Amazonia– se ha convertido de un paraíso potencial en un páramo, en gran medida inhabitable, ingobernable y sin futuro real. 

Este proceso lleva casi 80 años. Inició con la última gran oportunidad de desarrollo latinoamericano emancipador de post-guerra (1945), vinculada a las narrativas del New Deal y The Four Freedoms, para después ser destruida sistemáticamente por el terrorismo de Estado imperial-oligárquico, a partir de Árbenz (1954) y Perón (1955).

8. La Patria Grande africana

Hoy día, a diferencia de los años cincuenta, América Latina carece de todas las condiciones necesarias para una refundación de la Patria Grande. No cuenta con sujetos de desarrollo como: universidades de excelencia; partidos políticos no-venales; sindicatos clasistas insobornables; movimientos de masas con conciencia política; intelligentsia crítica y patriótica; juventud libertadora, no atrapada por las pendejadas propagandísticas narcisistas, divisivas y trivializadoras (p.e., LGBTQ) de la social identity theory manipuladora de las redes; sin Estados eficaces y gobiernos creadores de conciencia; sin tecnologías de punta;  sin presidentes científicamente formados y con visión estratégica, y así, ad infinitum. Tal es la destrucción, que el subcontinente carece de virtualmente todos los elementos necesarios para cambiar la situación distópica actual hacia un desarrollo semejante al de China.

9. Covid: la Hora de la Verdad

Todo el dramatismo de la situación se refleja en la debacle de las grandes universidades y centros de investigación públicos ante la tragedia del Covid-19. ¿Qué han aportado en los veinte meses del combate a la pandemia la anteriormente gloriosa Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad de Sao Paulo (USP) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)? Nada, que merezca la pena mencionarse.

En los años sesenta esas universidades fueron centros de creatividad, cientificidad nacional e identidad. Hoy día son grandes burocracias improductivas bajo el control de oligopolios académico-políticos, que no producen conocimientos objetivos novedosos y son intocables para los gobiernos reformistas, como demostraron los proyectos socialcristianos de Hugo Chávez en Venezuela y el de López Obrador en México. 

La pequeña Cuba socialista bloqueada (¡!) ya ha producido 20 millones de dosis de su primera vacuna contra el virus: la Abdala del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), que cuenta con una eficacia del 92,2% (¡!). También está avanzando otros candidatos prometedores y hace co-investigación y producción con Vietnam y China.

 ¿Hace falta alguna métrica más para demostrar el estado distópico en que se encuentra la América Latina de hoy?

¡James Monroe y Adolf Hitler han de estar en algún lugar, riéndose!

Las ideas argumentos y análisis expuestos, son responsabilidad de sus autores y no necesariamente coinciden con el criterio de Dossier Geopolitico

El Profesor Doctor Alfredo Jalife nos detalla en dos magníficos Videos en su Canal Radar Geopolitico, el tema de la Gran Capacidad Mineral del Castigado País Afgano con una guerra que ya dura 40 años. 

En el Primero Las “Tierras Raras” y en el segundo el “Litio”; que posiblemente sean para mayores dolores paar ese sufrido Pueblo luego de la Huida humillante de EEUU y sus Socios europeos

PRIMER VIDEO:

SEGUNDO VIDEO: